Está en la página 1de 22

Partido Liberal (Venezuela)

Partido Liberal

Bandera utilizada por el Partido Liberal de Venezuela.

Fundación 20 de agosto de 1840

Disolución 1899

Eslogan Dios y Federación

Ideología Liberalismo clásico


Liberalismo radical

Federalismo

Sede Caracas

País Venezuela

Publicación El Venezolano

1. En aquella época tanto el liberalismo como


el socialismo representaban movimientos de izquierda, es decir,
opuestos al orden establecido. Mientras que la derecha era representada
por el conservadurismo, protector del orden establecido.1

[editar datos en Wikidata]

El Partido Liberal, también conocido como Gran Partido Liberal de Venezuela (GPLV),
nació el 24 de agosto de 1840 con la fundación del periódico El Venezolano,2 donde destacan,
entre otros, las figuras de Tomás Lander y Antonio Leocadio Guzmán.3

Índice
[ocultar]
 1Origen
 2Ideología
 3Políticas
 4Presidentes liberales de Venezuela
 5Véase también
 6Referencias
 7Enlaces externos

Origen[editar]
Dadas las limitaciones políticas para la creación de partidos políticos que realmente se
opusieran a los gobiernos, era difícil establecer una organización de carácter nacional que
pudiera concentrar intereses similares en Venezuela, Antonio Leocadio Guzmán aseguraba
que en realidad lo único que había en el país eran fracciones que se ocupaban de sus propios
intereses, pero no de los generales.
El editorial del diario El Venezolano comienza refiriéndose a la necesidad de establecer
un partido político en Venezuela
La mitad de los actuales venezolanos nacieron y se educaron bajo el cetro del rey de España, el más
absoluto de todos los reyes de Europa. Si allá, si en la Metrópoli reasumía en su persona todos los
poderes públicos, sin más regla que su voluntad, sin más principio que la conciencia que Dios quisiera
darle: si por tanto, el vasallo era un ser nulo socialmente, sin más derechos que los que la merced del
príncipe le concediera, ¿qué sería el colono americano; a tantas leguas del trono y de toda luz política?
¡Partidos! La palabra sola habría sido un delito. Donde no había ni podía haber libre examen, discusión,
amplia libertad del pensamiento, de la palabra y de la prensa, ¿cómo habían de existir partidos?4

La política del Partido Liberal entre 1841 y 1846 estuvo orientada en oponerse a la política
interna y económica del gobierno venezolano, así como parte del pensamiento conservador,
en especial el de José Antonio Páez. En 1846 en plena campaña electoral se frustra una
reunión en la ciudad de Maracay entre José Antonio Páez líder del Partido
Conservador y Antonio Leocadio Guzmán candidato presidencial por el Partido Liberal, por un
incidente que suponía la insurrección de un grupo de militares y que según el gobierno habían
sido auspiciados por Guzmán, una vez en Caracas es detenido y sentenciado a muerte en
1847, luego la pena es conmutada en 1847 y en 1849 asume la vice-presidencia de la
República. Desde ese momento y luego de dos destierros de Antonio Leocadio Guzmán el
Partido Liberal sufrió muchos reveses y victorias, estas últimas por la acción de hombres
como Blas Bruzual, Juan Crisóstomo Falcón, Ezequiel Zamora, Antonio Guzmán
Blanco, Wenceslao Urrutia y Manuel Ezequiel Bruzual, los que lograron su posicionamiento
político. De este partido se originaron otras corrientes liberales que dominaron el panorama
político de Venezuela hasta 1908.[cita requerida]

Ideología[editar]
La bandera de la Federación, aprobada en Barinas por Ezequiel Zamora en junio de 1859, vigente
hasta 1863. Las 20 estrellas representaban los 20 estados que para ese entonces formaron la
Federación venezolana.

La ideología base de este partido era el liberalismo, en lo político defendían


el federalismo frente al centralismo del Partido Conservador.
Uno de los primeros ideólogos del Partido Liberal, Tomás Lander, simpatizaba con
el liberalismo económico, sin embargo rechazaba tomarlo como "catecismo".3
El partido defendía la abolición de la esclavitud, la eliminación de la Ley de Espera Quita
impuesta por los conservadores, la eliminación también de la Ley de Hurtos, abolir la pena de
muerte por delitos políticos, así como la defensa de la libertad absoluta de la prensa,
la libertad de tránsito, de asociación, de representación y de industria, la libertad de cultos,
inviolabilidad del domicilio, de la propiedad, de la correspondencia y de los escritos privados,
independencia absoluta del poder electoral, elección universal, directa y secreta, la abolición
de prisión por deuda, entre otros.5
Ezequiel Zamora consideraba que atendiendo estos casos «los liberales que están en la Casa
de Gobierno no serán considerados godos de otra especie».6 Igualmente Zamora y sus
soldados estaban familiarizados con el pensamiento de los socialistas utópicos7 y las ideas
del mutualista Pierre-Joseph Proudhon.8 6 9 10 De acuerdo con Laureano Villanueva, Zamora
"no estaba haciendo guerras para imponer gobernantes a los pueblos, sino al revés, para que
los pueblos se gobernaran por sí, pues era de este modo como él entendía el liberalismo y la
Federación".11

Políticas[editar]
De acuerdo con Laureano Villanueva, el Partido Liberal en sus inicios se limitó a defender la
vigencia de la Constitución de 1830 y la reforma de algunas leyes exigidas por la opinión
pública. Cuando llega al poder entre 1848 y 1858 abolió la pena de muerte por motivos
políticos, también eliminó la ley de 10 de abril, amplió la educación pública, abolió la esclavitud
y garantizó la autonomía del poder municipal. Entre 1858 y 1859 radicaliza los principios
liberales convirtiendo a las provincias en estados soberanos, descentralizando la
administración con tribunales propios e independientes buscando la intensificación de
derechos individuales y libertades públicas.12 También darían impulso a la Constitución de
1864 que lograría, entre otros, la "libertad de la prensa sin restricciones de ninguna especie".13

Presidentes liberales de Venezuela[editar]


 José Gregorio Monagas
 José Tadeo Monagas
 Julián Castro
 Juan Crisóstomo Falcón
 Guillermo Tell Villegas
 José Ruperto Monagas
 Antonio Guzmán Blanco
 Francisco Linares Alcántara
 Laureano Villanueva y Jacinto Gutiérrez (Gobierno Colegiado Encargado tras la muerte de
Francisco Linares Alcántara)
 Joaquín Crespo
 Juan Pablo Rojas Paúl
 Guillermo Tell Villegas Pulido
 Ignacio Andrade

Nació en Capacho (Edo. Táchira) el 12 de octubre de 1858.


Murió en Santurce (Puerto Rico) el 4 de diciembre de 1924.

Cipriano Castro
Ilustración realizada por Francisco Maduro.
Militar y político tachirense, presidente de la República
(1899-1908) e iniciador de una nueva y larga hegemonía en la
historia política de Venezuela: las de los Andinos (1899-
1945). Hijo de José del Carmen Castro, agricultor de mediana
posición y de Pelagia Ruiz. Después de realizar sus primeros
estudios en su pueblo natal y en la ciudad de San Cristóbal,
prosiguió su formación en el Colegio Seminario de Pamplona,
Colombia (1872-1873).
Educación e inicios en la política
No obstante, dada su inclinación hacia la política, desatiende
la educación formal para iniciarse en el conocimiento de los
postulados del movimiento liberal colombiano. En tal sentido,
no sólo examinó los escritos de sus dirigentes más
progresistas, entre ellos el poeta y panfletario José María
Vargas Vila, sino que asistió como espectador a las
concentraciones masivas del partido liberal de ese país.
Finalmente, abandonó la carrera eclesiástica para retornar
a San Cristóbal, donde empezó a trabajar como dependiente
de la casa Van Dissel, Thies y Cía, empleo que dejó para
incursionar de manera definitiva en el mundo de la política.

Casa natal de Cipriano Castro en Capacho

Mural a la entrada de la casa natal de Cipriano Castro


En 1876 se opuso a la candidatura del general Francisco
Alvarado a la presidencia del estado Táchira. En 1878 trabajó
como administrador del periódico El Álbum cuando participó
en la toma de San Cristóbal junto con un grupo de
autonomistas que rehusaban a someterse a la autoridad del
nuevo presidente del estado. En 1884, como consecuencia de
un incidente con el párroco de Capacho, el padre Juan Ramón
Cárdenas, fue encarcelado en el retén de San Cristóbal de
donde se fuga, a los 6 meses, para refugiarse en Cúcuta. Allí
conoció a su futura esposa, la joven Zoila Rosa Martínez,
conocida posteriormente como doña Zoila. Dos años después
regresó al Táchira, acompañando las fuerzas invasoras de los
generales Segundo Prato, Buenaventura Macabeo Maldonado
y Carlos Rangel Garbirias, quienes, una vez más, enarboló la
bandera autonomistas frente a los atropellos del gobernador
de la sección del gran estado Los Andes, general Espíritu
Santo Morales. Durante el desarrollo de esta invasión, Castro
derrotó al coronel Evaristo Jaimes en Capacho Viejo y al
propio gobernador Morales en Rubio, lo que le valió ser
ascendido a general y convertirse en un importante figura
política dentro del gran estado Los Andes. Según lo refiere la
tradición histórica, fue en el entierro de Evaristo Jaimes -
quien murió en combate - que Castro conoció a Juan Vicente
Gómez, su futuro compadre y compañero de armas. En 1888,
cuando Carlos Rangel Garbiras fue designado presidente del
gran estado Los Andes, Castro accedió a la gobernación de la
sección Táchira, posición desde la cual comenzó a construir
su propia base de poder regional.
En 1890 se encargó de la Comandancia de Armas y
posteriormente es electo diputado por la sección Táchira al
Congreso Nacional. La actuación de Castro en el Parlamento
le permitió darse a conocer entre las esferas políticas
caraqueñas, y en especial en el círculo del entonces
presidente Raimundo Andueza Palacio, con quien comulgó en
sus planes continuistas. Con el objeto de apoyar de manera
efectiva a Andueza regresó Castro al Táchira en marzo de
1892, donde recibe la colaboración de Juan Vicente
Gómez, Emilio Fernández y Francisco Antonio Colmenares
Pacheco, con quienes organizó un ejército para enfrentarse a
la Revolución Legalista que se había fomentado en todo el
país, y que tuvo entre sus principales jefes a Joaquín Crespo.

Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez


Luego de exitosos combates en Palmira y San Juan de
Lagunillas, entró a Mérida con la intención de marchar
hacia Caracas, pero el avance de Joaquín Crespo contra las
fuerzas anduecistas, indicativo de una masiva victoria de la
revolución, lo obligó a desistir en su apoyo a Andueza. Por tal
motivo, marchó al exilio y permaneció 7 años (1892-1899) en
la hacienda Los Vados, en las cercanías de Cúcuta, mientras
Gómez se estableció en una finca vecina.
Ascenso a la presidencia
En 1898 a medida que aumentó la desestabilización del nuevo
gobierno de Ignacio Andrade, creció el dinamismo de los
partidarios de Castro, que a la postre formaron un Comité
Revolucionario. A principios de 1899, luego de
conversaciones infructuosas con Rangel Garbiras, con el fin
de realizar una acción conjunta, Castro decidió organizar
junto con Juan Vicente Gómez y otros copartidarios, la
denominada Revolución Liberal Restauradora, que comenzó
con la invasión del territorio nacional, el 23 de marzo de 1899.
Dicho movimiento revolucionario triunfó luego de librarse
algunos combates, por lo que el presidente Andrade abandonó
el país ante el incontenible avance de Castro, quien finalmente
entró en Caracas el 22 de octubre de 1899 encargándose de la
presidencia de la República hasta diciembre de 1908.Una vez
en el poder Cipriano Castro tuvo que afrontar una fuerte
oposición política por parte de sectores tanto nacionales como
internacionales. En tal sentido, tenemos el estallido de la
Revolución Libertadora (1901-1903), liderada por el
banquero Manuel Antonio Matos y que contó con el apoyo
financiero de compañías extranjeras; el bloqueo de las costas
venezolanas por parte de las armadas de Inglaterra, Alemania
e Italia (diciembre 1902-febrero 1903) que motivó la célebre
proclama de Castro: "Venezuela, la planta insolente del
extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria"; y "La
Conjura" (1907), complot palaciego que se generó en torno a
su ausencia del gobierno por motivos de salud. En síntesis,
para poder superar la oposición a su gobierno y consolidarlo,
Castro tuvo que liquidar los centros dispersos de poder
político (caudillos) y preparar el advenimiento de un régimen
plenamente autoritario, lo que no dejó de provocar la reacción
de ciertos sectores separados del poder. En noviembre de 1908
con el objeto de someterse a una riesgosa operación quirúrgica
en Alemania, dejó en el poder transitoriamente al
vicepresidente de la República, general Juan Vicente Gómez;
quien aprovechó las circunstancias para dar un incruento
golpe de Estado, el 19 de diciembre de ese año.
Expulsión del poder y vida en el exilio
Una vez alejado del poder y negada la posibilidad de regresar
a Venezuela, Castro sufrió el acoso de las potencias resentidas
por la política que mantuvo hacia ellas durante los 8 años que
estuvo en el poder. Al carecer de los recursos para efectuar
una invasión armada, se marchó a Madrid para luego
convalecer de su operación en París y en Santa Cruz de
Tenerife.
A fines de 1912 pretendió pasar una temporada en Estados
Unidos, pero fue apresado y vejado por las autoridades de
inmigración y obligado a marcharse en términos perentorios
(febrero 1913). Finalmente se estableció en Santurce, Puerto
Rico (1916), bajo una estrecha vigilancia por parte de espías
enviados por Juan Vicente Gómez. En 1917, a pesar de sus
pésimas relaciones con el gobierno de Estados Unidos,
funcionarios de este país, disgustados por la actitud neutral de
Gómez ante los sucesos de la Primera Guerra Mundial,
establecieron contacto con él para que encabezara una posible
reacción en contra del gobierno venezolano, lo que no
obstante rechazó. Murió en Puerto Rico en 1916. Sus restos
reposaron en el cementerio de San Juan de Puerto Rico hasta
el 25 de mayo de 1975, cuando fueron repatriados e
inhumados en un mausoleo de su pueblo natal. Posteriomente
el 14 de febrero de 2003 sus restos fueron trasladados al
Panteón Nacional.

Cipriano Castro
Cipriano Castro Ruiz

27.º Presidente de los Estados Unidos de Venezuela


(de facto)

23 de octubre de 1899-19 de diciembre de 1908

Gabinete Gabinete de Cipriano Castro

Vicepresidente Juan Vicente Gómez

Predecesor Ignacio Andrade


Sucesor Juan Vicente Gómez

Información personal

Nacimiento 12 de octubre de 1858


Capacho Viejo, Táchira

Fallecimiento 4 de diciembre de 1924 (66 años)


Santurce, Puerto Rico

Nacionalidad Venezolana

Partido político Partido Liberal

Familia

Cónyuge Zoila Rosa Martínez

Información profesional

Ocupación Filósofo

Firma

[editar datos en Wikidata]

José Cipriano Castro Ruiz (Capacho Viejo, Táchira, 12 de


octubre de 1858 - Santurce, Puerto Rico, 4 de diciembre de 1924) fue un militar y
político venezolano que se convirtió en jefe de estado entre 1899 y 1908, primer presidente de
facto tras el triunfo de una guerra civil y desde 1901 como presidente constitucional de
Venezuela.

Índice
[ocultar]

 1Primeros años
 2Vida política
o 2.1Revolución Liberal Restauradora
 3Revolución Libertadora
 4Bloqueo de costas venezolanas
 5Ruptura de relaciones diplomáticas con Francia, Estados Unidos y Holanda
o 5.1Enfermedad y golpe de estado
o 5.2Exilio y muerte
 6Véase también
 7Referencias
 8Enlaces externos

Primeros años[editar]
Nació en Venezuela, en una población cercana a la actual ciudad de Capacho Viejo, hijo de
José del Carmen Castro, agricultor de mediana posición y de Pelagia Ruiz. Después de
realizar sus primeros estudios en su pueblo natal y en la ciudad de San Cristóbal, prosigue su
formación en el Colegio Seminario de Pamplona (Colombia) (1872-1873).

Vida política[editar]

Cipriano Castro a la edad de 20 años.

Cipriano Castro en 1884.

Revolución Liberal Restauradora[editar]


Entrada de Cipriano Castro a Caracas, Octubre de 1899.

En 1898 a medida que aumentaba la desestabilización del nuevo gobierno de Ignacio


Andrade, crece el dinamismo de los partidarios de Castro, que a la postre formarán un Comité
Revolucionario. A principios de 1899, luego de conversaciones infructuosas con Carlos Rangel
Garbiras, con el fin de realizar una acción conjunta, Castro decide organizar junto con Juan
Vicente Gómez y otros copartidarios, la denominada Revolución Liberal Restauradora, que
comenzó con la invasión del territorio nacional desde Cúcuta, Colombia, el 23 de mayo de
1899. La revolución fue posible debido a la debilidad de Andrade y su torpeza en relación a la
anarquía de los jefes militares. Dicho movimiento revolucionario triunfa luego de librarse
algunos combates en una guerra relámpago. El presidente Andrade abandona el país ante el
incontenible avance de las huestes andinas de Castro, quien finalmente entra en Caracas el
22 de octubre de 1899 encargándose de la presidencia de la República hasta diciembre de
1908.
Desde entonces el nuevo gobierno se dedicó a iniciar un proyecto centralista, modernizar
las fuerzas armadas bajo el modelo prusiano, dinamizar la economía dependiente del café
(Venezuela era el segundo productor mundial detrás del Brasil), restaurar la Gran Colombia,
cancelar la deuda externa y se alió con los caudillos más influyentes del país pero debilitando
con ello a muchos otros.1 Para ello utilizó el sistema de alianzas creado por Antonio Guzmán
Blanco para imponer funcionarios del gobierno central en cada una de las regiones del país,
ante esto muchos caudillos se vieron en la disyuntiva de por un lado apoyar el gobierno central
o arriesgarse a quedar aislados y sin poder por estas reformas.2

Revolución Libertadora[editar]

Manuel Antonio Matos con un grupo de Caudillos de la Revolución Libertadora


La Revolución Libertadora (1901-1903) fue una guerra civil, en la que una coalición
de caudillos encabezados por el banquero Manuel Antonio Matos, aliados con empresas
trasnacionales (New York & Bermúdez Company y la Orinoco Steamship Company, entre
otras),3 intentaron deponer al gobierno de Cipriano Castro.
Manuel Antonio Matos Del Monte planeó y dirigió las operaciones iniciales desde la isla de
Trinidad, logrando convencer a varios caudillos locales descontentos con el gobierno para
sumarse a la lucha. Finalmente en enero de 1902 desembarcó cerca de Coro, momento en
que la guerra civil se extendió por todo el país.4
Se libraron unas 150 batallas incluyendo la fallida invasión de Carlos Rangel Garbiras desde
Colombia. En algunas de las batallas Castro participa personalmente al frente de las tropas
oficialistas, incluyendo la más importante como fue el asedio de La Victoria en noviembre
de 1902, donde con 6.500 hombres logra derrotar a los 14.000 revolucionarios anticastristas
que intentaban tomar Caracas por la fuerza.5 Después de La Victoria los alzados se dividieron
debido a las discrepancias internas las que a la larga fueron la causa de su derrota porque el
gobierno castrista aprovecha su división para derrotar a cada caudillo por separado,
reconquistando el territorio que habían ganado. Aún así quedaron algunos grupos rebeldes
activos en algunas zonas orientales, principalmente los partidarios del general Nicolás
Rolando atrincherados en Ciudad Bolívar. Después de un bloqueo naval Juan Vicente Gómez
ordena el desembarque de tropas y libra la sangrienta batalla de Ciudad Bolívar. El general
Rolando se rinde junto a su estado mayor el 21 de julio de 19036señalando el fin oficial de la
guerra civil.
La derrota de la Revolución Libertadora marcó el final del siglo XIX venezolano caracterizado
por la inestabilidad política, el bipartidismo y las disputas entre caudillos, donde el método de
llegar al poder era mediante la rebelión armada, y el final de la época de las grandes guerras
civiles venezolanas,3 dando paso a una etapa de consolidación del gobierno central bajo el
gobierno de los andinos.

Bloqueo de costas venezolanas[editar]

Cipriano Castro y su gabinete ministerial

La inestabilidad política del país, el enfrentamiento del gobierno con el caudillismo anticastrista
y la disminución de los precios de las exportaciones agrícolas particularmente del café
(Venezuela era el segundo productor mundial detrás de Brasil), obligan a Castro a suspender
temporalmente el servicio de la deuda externa. Por otra parte, continúan los reclamos que las
distintas potencias europeas hacen como resultado de daños y perjuicios sufridos por
extranjeros residentes en el país con motivo de las guerras civiles. Estos problemas continúan
siendo los mismos, pero la posición del país es distinta.
Las principales potencias exigen el pago inmediato de sus acreencias en plena Revolución
Libertadora. Ante la negativa del gobierno a reconocer los reclamos y la suspensión de los
pagos de la deuda, Alemania e Inglaterra resuelven bloquear las costas venezolanas a partir
del 9 de diciembre de 1902, aplicando la Diplomacia de las Cañoneras, a poco más de un mes
del asedio de La Victoria. A esta iniciativa se une Italia el 12 de diciembre7 y, poco
después, Francia, Holanda, Bélgica, Estados Unidos, España y México, presentan sus
reclamos para que sean considerados junto con los de los países agresores.
Durante este conflicto el régimen de Castro decreta una amnistía general y maneja un
discurso político de corte nacionalista enfrentado a las potencias extranjeras a la par que los
acorazados alemanes e ingleses hunden varios buques de guerra venezolanos y
bombardean La Guaira, Puerto Cabello y la isla de San Carlos. Sin flota para enfrentar a los
agresores, el presidente Castro se defiende con retumbante proclama: "¡La planta insolente
del Extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria!". Su eco se refleja en la Doctrina
Drago, suscrita por el Ministro de Relaciones Exteriores argentino de la época, Luis María
Drago, mediante la cual argumenta la ilegalidad del cobro violento de las deudas por parte de
las potencias más importantes de la tierra en detrimento de la soberanía, estabilidad y
dignidad de los Estados débiles.
La mediación del presidente Theodore Roosevelt de los Estados Unidos, obligada por el uso
excesivo de la fuerza contraviniendo los postulados de la Doctrina Monroe, logra que el
conflicto termine con la firma de los Protocolos de Washington el 13 de febrero de 1903. Las
partes en conflicto acuerdan el levantamiento inmediato del bloqueo naval, la reducción de la
deuda externa de 352 millones de bolívares a 150,9 millones, y un cronograma de pagos en
forma progresiva abonando el 30% de los ingresos aduaneros del país.8

Ruptura de relaciones diplomáticas con Francia, Estados


Unidos y Holanda[editar]
Una vez superada la crisis del bloqueo imperialista, la política internacional del gobierno de
Castro continúa desenvolviéndose entre enfrentamientos y conflictos, comienzan los pleitos
con las compañías que participaron en la Revolución Libertadora, esto se concreta en un juicio
entablado contra la New York & Bermúdez Company, en el cual la nación reclama una
indemnización de 50 millones de bolívares; y, en segundo lugar, se inicia la expropiación de la
Orinoco Steamship Co. Ambos casos desembocan en la ruptura de relaciones diplomáticas
entre Venezuela y Estados Unidos en 1908. Pero los enfrentamientos no son solamente con
las compañías vinculadas a la Revolución Libertadora, en 1905 es rescindido el contrato de la
nación con la Compañía Francesa del Cable Interoceánico. Castro ordena el cierre de las
oficinas de la empresa en el país y la expulsión del Encargado de Negocios de Francia, como
consecuencia de ello, en 1906 Venezuela y Francia rompen relaciones diplomáticas
motivando la expulsión de la colonia corsa asentada en Paria. Paralelamente, el régimen se
enfrenta a las compañías holandesas y ordena la requisa obligatoria de los buques de
bandera holandesa, todo ello conduce, igualmente, a la ruptura de las relaciones diplomáticas
con el Reino de los Países Bajos y al bloqueo naval de los puertos nacionales por naves de
guerra holandesas.9
Enfermedad y golpe de estado[editar]
En 1894 Cipriano Castro padeció de una fístula vesico-colónica, rara enfermedad
caracterizada por infecciones del tracto urinario o la salida de gas intestinal a través de
la uretra durante la micción (neuma turia) debido a una conexión anormal entre la vejiga y otro
órgano o la piel como los intestinos (fístula entero vesical). Se intentó operarlo pero mientras
lo intervenían se produjo una caída tensional con una parada cardiorrespiratoria, por lo cual se
desistió de la operación.
En febrero de 1907 Castro recibe la noticia de que el general opositor Antonio Paredes ha
invadido Venezuela por Pedernales, semi dormido por los analgésicos, se dice, mediante un
telegrama en clave dio la orden para el fusilamiento del enemigo, cuyo cadáver fue echado al
río Orinoco. Fue el único fusilamiento del siglo XX.
Al agravarse su estado de salud por sífilis el 23 de noviembre de 1908 Gómez pasa a
desempeñar la presidencia en su condición de primer vicepresidente.
Al día siguiente Castro se embarca en el buque Guadalupe rumbo a Europa para curarse lo
acompaña una comitiva donde destacan su esposa Zoila, la hermana del mandatario Nieves
Castro de Parra, y varios médicos, doctores Pablo Acosta Ortiz, José Antonio Baldó y Rafael
Fonseca.
La ocasión del viaje de Castro al exterior fue vista como una ocasión propicia para organizar
un nuevo movimiento revolucionario por parte de los jefes del liberalismo amarillo y del
nacionalismo en el destierro, quienes contaban una vez más con el apoyo de las potencias
extranjeras (Estados Unidos de América, Francia y Holanda), las cuales habían roto relaciones
diplomáticas con Venezuela. La ausencia del país es utilizada por su compadre Juan Vicente
Gómez para dar un golpe de estado el 19 de diciembre de 1908.
En Berlín eminentes cirujanos de la clínica Gustav Adolphe Ysrael le práctican
una nefrectomía, siendo el tratamiento exitoso.10
Exilio y muerte[editar]

Cipriano Castro en París, 1908.

Castro, una vez repuesto de la operación quirúrgica a que fue sometido en Berlín, pretende
regresar para recuperar el poder. En 1909 parte para América pero se queda
en Martinica donde sufre una dehiscencia en la herida operada y envía a su esposa Zoila, a La
Guaira, con instrucciones de "hablar con el general Gómez, atender su casa y otros asuntos
particulares", pero este dio órdenes de no permitir su desembarco. Regresaron a Europa, a
bordo del vapor Versalles, prácticamente obligados por las autoridades francesas. Castro
sufrió el acoso de las potencias resentidas por la política que mantuvo hacia ellas durante los
8 años que estuvo en el poder. Al carecer de los recursos para efectuar una invasión armada,
se marcha a Madrid para luego convalecer de su operación en París y en Santa Cruz de
Tenerife. A fines de 1912 pretende pasar una temporada en Estados Unidos, pero es
apresado y vejado por las autoridades de inmigración y obligado a marcharse en términos
perentorios (febrero de 1913). Finalmente se establece con su esposa en Santurce, Puerto
Rico (1916), bajo una estrecha vigilancia por parte de espías enviados por Juan Vicente
Gómez, quien posteriormente asume la presidencia en la más larga dictadura de la historia del
país. Cipriano Castro murió el 4 de diciembre a las 4 de la tarde.
Su esposa Zoila Martínez de Castro solicita y obtiene permiso para retornar a Venezuela
donde pudo vivir tranquilamente sus últimos años, sin ser molestada, inclusive protegidas, su
integridad personal y sus propiedades luego de la muerte de Gómez, en 1935; por los
presidentes Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, Rómulo Betancourt, Rómulo
Gallegos, Carlos Delgado Gómez Chalbaud y Germán Suárez Flamerich. Doña Zoila supo
desempeñarse con gran decoro y respetabilidad como primera dama de Venezuela.
En la historiografía venezolana, Cipriano Castro es conocido también bajo el apodo de El
Cabito, traducción del apodo de le petit caporal con el cual se designaba a Napoleón
Bonaparte, personaje que Castro muchas veces pretendió emular. El Cabito fue también el
título de una célebre novela de Pedro María Morantes, Pío Gil (1909) que satirizó duramente
al régimen de la Restauración Liberal. Sus restos reposaron en el cementerio de San Juan de
Puerto Rico hasta el 25 de mayo de 1975, cuando fueron repatriados e inhumados en un
mausoleo de su pueblo natal. El 14 de febrero de 2003 fueron trasladados sus restos
al Panteón Nacional por orden expresa del presidente Hugo Chávez.
La primera ópera tachirense denominada "El Jamás Vencido" que Edwin García dedicara a
Cipriano Castro fue estrenada el 23 de noviembre de 2012 en el teatro Luis Gilberto Mendoza
de San Cristóbal, capital del estado Táchira.

El hombre culto que fue Cipriano Castro y que casi nadie

conoce

Por: José Sant Roz | Viernes, 28/12/2007 11:28 AM | Versión para


imprimir
A finales del siglo XIX, en aquella tierra de muerte y horror fue surgiendo
un hombre de determinaciones nacionalistas. Era músico, gran bailarín,
estudioso, guerrero, inteligente, un político con garra.

Don Cipriano Castro[1] había estudiado música con los maestros: Rafael
María Sarmiento y José Consolación Colmenares. Éste último era del
pueblo de Pregonero. Castro estudió violín, tocaba la flauta y la trompeta,
y en los años del exilio se ganaba la vida dando serenatas y tocando en las
fiestas. Uno de los personajes poco estudiados de esta época, es Obdulio
Cacique (bombardinista y músico de la Banda Los Cachacos), quien fue
su amigo hasta el momento en que por cuestiones políticas, ambos
terminan en bandos contrarios y acaban enfrentándose en el pueblo
Libertad. En ese enfrentamiento muere un tal Evaristo Jaimes. Algunos
dicen que fue en este momento cuando se conocieron Castro y Juan
Vicente Gómez, ya que este personaje de Evaristo Jaimes venía siendo
padrino de confirmación de Gómez. Refiere la historia que habiendo
tomado Castro poder en el pueblo, Gómez le pidió permiso para enterrar
a su padrino.

Tanto Obdulio Cacique como Castro, fueron dirigidos por un gordo


camaleón de la época llamado Ascensión Niño. Este señor Ascensión era
Procurador General, y había sido muy amigo de Antonio Guzmán
Blanco, y pudo sobrevivir cincuenta años en la poliquería, desde 1870
hasta los turbulento días de 1918, cuando muere a causa de la gripe
española.

Obdulio, muere a los 36 años dizque de un infarto. Dicen algunos que fue
mandado a envenenar por el famoso Pablo Peñalosa, dentro de las
intrigas de la época. La muerte de Cacique causó tanto revuelo que se
publicó su autopsia por la prensa, firmada y convalidada por nueve
médicos. Obdulio era más disciplinado, mejor militar y político que
Castro; Castro era más rebelde.

Existe una gran relación entre la música y el poder, una tesis que ha
trabajado con mucha dedicación el Dr. Luis Hernández Contreras. “La
música es el único elemento estético que aquellos hombres asimilaron
para sí. El tocar el Himno, el rendir los honores, da a estos hombres una
sensación de poder diferente a las otras artes estéticas. No se podía rendir
honores con una exposición de pintura o con un cuerpo de danza.
Cipriano Castro y otros cuatro tachirenses más, llegaron a ser presidentes
del Táchira y músicos profesionales: Castro, Ascensión Niño y Jesús
Velasco Bustamante (cuñado de Cipriano Castro y quien escribe en
formas musicales superiores, es decir, no valses y bambucos sino
fantasías y obras de mayor envergadura). Cuando Castro parte triunfante
a tomar el poder en Caracas, lo acompañan muchos músicos, además de
Ascensión Niño, Agustín Arias y otros que tocaban el violín y el órgano
en la vieja iglesia matriz[2]”.

También Castro era administrador de un periódico, llamado El Álbum,


que se hace en Rubio en 1878, poco conocido. En los años en que
imperaba el gobierno de Ignacio Andrade, se hablaba de un don Cipriano
Castro que se encontraba enfermo en su hacienda de Bella Vista. Eso lo
reseña un periódico llamado La Probidad, de 1887, que lo dirigía Samuel
Niño.

No se sabe, hasta qué punto Castro aceptaba la anexión del Táchira como
sección del gran Estado Los Andes. Porque él llega a ser gobernador del
Táchira cuando la capital imperaba en Mérida, en los años cuando su
futuro enemigo Carlos Rangel Garbiras era su aliado. Pero al mismo
tiempo, antes de 1899, lo vemos entregado a su afición por las zarzuelas,
por las arte en particular, y por allí cultivándose en el trato con muchos
hombres que posteriormente le serán útil a la hora de emprender su
campaña hacia la capital. Cuando definitivamente parte en esa campaña,
deja a su hermano Celestino, encargado de la responsabilidad del Estado
y de que no se olvide del pago a los músicos de la banda.

Cuando se celebró el Centenario del Nacimiento del Libertador, Castro


era jefe civil del Distrito Bolívar, y se realizaron unos actos, entre ellos la
erección de El Obelisco de San Antonio. Uno de los contribuyentes fue el
propio Cipriano, como empleado municipal y colaboró con 25 pesos. El
otro de los personajes que dirigía las festividades era Juan Vicente
Gómez.

No cabe duda, de que esa posición tan nacionalista de Castro le viene de


su sensibilidad artística, de su cultura y gran apego por su tierra. Con esa
sensibilidad se incorpora a los ejércitos que comandaba Sacramento
Velasco, de Capacho; allí lo acompaña otro excelente soldado llamado
Buenaventura Macabeo Maldonado. Castro es simplemente para esa
época, con 21 años de edad, de finales de la década de los setenta, un
coronel de montoneras. En una de esas escaramuzas que se dan, llega a
triunfar sobre Espíritu Santos Morales, su archienemigo, posteriormente
reivindicado, en un periódico llamado Pío Gil, publicado en San Cristóbal
en 1936 y que dirigía el doctor José Ramón Rangel, el padre de Domingo
Alberto Rangel. En tres distintas oportunidades, Castro vence a Espíritu
Santos Morales.

Castro formaba parte de un grupo que chocaba con la sociedad civil


pujante de San Cristóbal, de fines del XIX. No es de los que participan de
las empresas y de ese impulso liberal como el Ferrocarril del Táchira, el
Teatro Garbiras, lo que después fueron el Club Táchira y el Salón de
Lectura y la Banda Sucre. Castro fue un empleado de la Botica Alemana,
en los años en que se viene fracasado (porque no termina los estudios) del
Seminario de Pamplona. Debieron ser éstos los años claves de su
aprendizaje: cuando adquiere un rigor prusiano, y una admiración por el
estilo de vida que hacen los comerciantes alemanes en San Cristóbal.
Estilo que imperó en el ornato, y en la difusión de toda una cultura.
Porque el período de Castro en Cúcuta, exiliado, del fracaso de la
revolución legalista, no ha sido estudiado; son esos años que van del 1892
a 1899.

Castro se hacía pasar por liberal pero se nutría, para llevar adelante su
causa, de unos artículos interesantes que escribía Pedro María Morantes
(el famoso Pío Gil), titulados “Andinismos”, en los que se buscaba la
separación del Táchira del Gran Estado Los Andes. Entonces en lo
político se vivía una época de gran anarquía, masacres, asesinatos sin
culpables.

Para 1897, Castro era el hombre de mayor prestigio del Táchira. Y los
tachirenses buscaron en él al héroe que los vengara de muchas
humillaciones sufridas y que no habían podido ejecutar ni Juan Pablo
Peñaloza ni Obdulio Cacique. Pero todo este proceso que acaba llevando
a cabo Castro, en lo concerniente al Táchira, produjo un gran retroceso,
porque cuando la sociedad civil estaba comenzando a motorizar por sí
misma los grandes cambios, vino el Estado y se convirtió en un
descomunal aparato dadivoso. Todo el mundo esperaba una ayuda del
Estado, y así fue con la casa y la banda municipal, con las compañías de
zarzuela, con todo.

Una vez que Castro toma el poder nacional quiere una Constituyente
para todo: asambleas constituyentes para los estados y hacer
constituciones en cada estado y, claro, elaborar una revolucionaria
Constitución nacional. Comienza con un equipo de jóvenes que no
pasaban de los 35 años, de modo que se perfilaba como un plan diseñado
para gobernar unos cuarenta años.

Para la exposición del Táchira del año de 1906, inaugurada por Zoila, la
esposa de Cipriano, se muestra por primera vez a todo el ambiente
cultural de la época y la banda que amenizaba los conciertos era la
“Banda Castro”. Fueron ritos de exaltaciones al valiente Castro: valses,
bambucos, marchas de Alejandro Fernández, de infinidad de
compositores venezolanos que escribieron loas musicales al hombre
victorioso. Hay valses cuyas partituras hoy se conocen: “Siempre
Invicto”, “A la Victoria”, “Zoila”, etc. Los músicos tachirenses han sido
dados a componer cantos a sus gobernantes, al único que casi no le
escribieron fue al general Gómez, sin embargo un músico que luego fue
hecho preso en la Rotunda, y murió bajo la tortura del gobierno de este
tirano, José María Rivera, escribió: “Marcha Homenaje al General
Eustoquio Gómez”.

E gobierno de Castro es el primero en poner orden en el Táchira, en lo


social y jurídico, en el establecimiento de las instituciones políticas, como
presidente de Venezuela, mandando a través de sus familiares.

Intelectuales y políticos como Vargas Vila, José Federico Bazó, Teodocio


Belandia Sánchez (ingeniero bogotano, masón) y Rafael Núñez, ejercieron
gran influencia en él. Vargas Vila vivió en el Táchira. Por influencia de
estos colombianos Castro acaba haciéndose anticlerical.

Pedro María Morantes fue uno de los redactores de la idea Restauradora,


en un periódico que se publicaba en San Cristóbal y que lo dirigían Lucio
Valdés y Eligio Constantino Guerrero quien luego fue Procurador del
Estado. Este último fue un personaje clave de Castro que luego pasa a
servirle a Gómez. Entre los políticos tachirenses de esa época surgieron
mucho traidores. Puede decirse que casi todos los “restauradores” se
volvieron “rehabilitadotes”.

En Caracas, Castro se deja embeber en ese ambiente de zarzuelas y de


compañías, de opereta y cupletistas: Eso acabó siendo su
perdición. Encargado de la Presidencia, Castro no ejecutó más, pero
siempre estaba pendiente de la música. Es más, el valse de Vicente
Cedeño “Castro en Margarita”, tenía el nombre de una novia de Vicente
con la cual él se había peleado; pero cuando Castro va a Margarita, y oye
el valse, le dice: “Oiga ese es un valse con introducción tres partes, dos
menores, una mayor y una coda”. Y le pregunta a Vicente: “¿Y cómo se
llama el valse?”, y es cuando él decide responderle: “Castro en
Margarita”.

La invasión del oligarca Manuel Antonio Matos contra Castro, viene


siendo una copia exacta de la guerra también mundial contra el
Presidente Hugo Chávez. Como veremos, sólo dos Presidentes
nacionalistas tuvo Venezuela entre ese largo período que va de 1830 y
1998: Cipriano Castro e Isaías Medina Angarita

En esa campaña atroz que se le hizo en Estados Unidos caricaturizando a


Castro como un asqueroso mono es idéntica a la que se diseña cuando
con Chávez tildándole de macaco balbuceante.

La gran diferencia fue que Chávez no se ha dejado atrapar por la vieja


burguesía, ni ha sido presa fácil de las hembras, lo que más perdió a
Castro. Cuando los grandes poderes internacionales consiguieron
desacreditar a Castro, entonces ledieron “el tiro en la nuca”. El
Departamento de Estado se buscó a Gómez y lo atornilló en el poder,
para así mejor robar y estafar a Venezuela. Entonces fuimos durante más
de cuatro lustros, el mayor paraíso de América Latina para los
inversionistas extranjeros. Hay que reivindicar la figura de Cipriano
Castro, despojarla de los horribles trajes con que nos los pintó la gran
prensa internacional, y porque además el Castro que los venezolanos
conocemos ha sido tendenciosamente manipulado por intelectuales como
Enríque Bernardo Núñez, Mariano Picón Salas y el propio Pío Gil, como
el resto de la élite intelectual y académica que le aduló miseablemente a
Gómez.