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Freud

El fetichismo según Freud se origina en la conflictiva edípica, donde el perverso niega la castración y la diferencia anatómica, a diferencia del neurótico que la acepta. El perverso utiliza el fetiche como un sustituto del falo materno, creando un campo ilusorio para evitar la angustia de la castración y el reconocimiento del deseo del otro. Esta dinámica se manifiesta en relaciones donde el deseo y la ley son transgredidos, manteniendo al otro en una posición de sometimiento y desconexión emocional.

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El fetichismo según Freud se origina en la conflictiva edípica, donde el perverso niega la castración y la diferencia anatómica, a diferencia del neurótico que la acepta. El perverso utiliza el fetiche como un sustituto del falo materno, creando un campo ilusorio para evitar la angustia de la castración y el reconocimiento del deseo del otro. Esta dinámica se manifiesta en relaciones donde el deseo y la ley son transgredidos, manteniendo al otro en una posición de sometimiento y desconexión emocional.

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Perversin, especficamente Fetichismo para Freud.

La perversin al igual que la neurosis se desencadena a partir de la conflictiva edpica, desde el


momento en el que se empiezan a presentar en la realidad las diferencias anatmicas de los sexos, y
el varn ve en riesgo a su pene al notar la falta de este en la escena del cuerpo desnudo de su madre.
Solo que a diferencia del neurtico, el perverso no reprime para aceptar la ley, sino que la reniega,
sabe que hay una diferencia pero no la acepta. Aunque en un principio todos pasamos por el proceso
de la renegacin, puesto que requiere aceptar una falta y reconocer la carencia del saber que creamos
que poseamos con respecto a nosotros mismos. El neurtico reconoce finalmente la diferencia, por el
peligro de la castracin que le acechara el no hacerlo y as conservar su pene. En el perverso se da
este mismo proceso pero hay una escisin del yo, lo que hace que tanto acepte la diferencia como que
la niegue, existe pero no existe. En este punto el perverso no puede aceptar completamente la
castracin de la madre, siendo esta para l un espejo en donde se refleja a s mismo y verla en falta lo
pone en un gran problema narcisista. Las perversiones no son una patologa sino una orientacin
natural, por los que la pulsin elige un camino a partir de la falta descubierta. La orientacin que
tome el perverso, ser con el fin de recuperar el goce que le neg la castracin y la prohibicin del
incesto, negando la diferencia por transgredir la ley, pero a la vez, soltando el objeto incestuoso
aunque los objetos que elige toman el papel del objeto primario, que le provee la garanta del goce.
Esto pone al perverso en una situacin distinta con respecto al deseo y a la ley, que la que tiene el
neurtico.
En la prctica perversa en una pareja, su vnculo se determina por un contrato de discrecin e
intimidad a la misma, en donde el tercero s tiene presencia pero no tiene voz, a menos que est de
acuerdo con lo que se realiza. En el contrato que los une, se pueden realizar diversas acciones con la
justificacin que es un juego por lo que no se siente vergenza ni tendra lugar la indignacin de
alguna de las partes por lo ocurrido. Al no reconocer las diferencias, es decir la falta, no reconoce su
deseo ni el deseo del otro, por lo que la relacin se da desconociendo al otro, esperando que surja la
angustia y el goce, sometiendo al otro en todo momento, sin tomarlo en cuenta. El perverso no se
reconoce como un sujeto deseante de saber, por lo que reniega y desmiente la realidad que sin duda es
distinta a la que crea y que se presenta ante sus ojos, as que no cae en un completo saber, como el
del psictico, sino que reconstruye en otro lugar el campo ilusorio, en el fetiche, con tal de no llegar a
acceder a esa verdad que el Otro le presenta. Por lo que en el goce del perverso estar, no el realizar
otro acto que no lleve a la reproduccin, sino, actos que transgredan la Ley de muerte, es decir, la de
la castracin.
Como ya lo mencion, lo que el perverso niega y no quiere aceptar, es la falta del falo en la madre.
Reconstruir el campo ilusorio de la existencia del falo de la madre en el fetiche, el cual ser su
sustituto. El fetiche quedar como el detenimiento de un proceso, puede quedarse en los zapatos o en
la ropa interior o en otro objeto, objeto que mir antes de descubrir la diferencia de los sexos, la cual
no aceptar. Aunque tambin utiliza el fetiche para castrarlo, ponindose en el lugar del padre en caso
de haber una fuerte identificacin, a quien le haba atribuido la castracin de la madre.
Ahora bien, el perverso renegar de la castracin, porque es el resultado estructuralmente de dos
generaciones, en donde su madre no separ adecuadamente el resultado de la ecuacin pene=hijo,
posicionando a su hijo en la posicin del falo. Para la madre su hijo ser todo, por lo que el hijo
ser el falo perdido de la madre, carencia que posteriormente descubrir en el cuerpo de la misma.
Esto lo pondr en una situacin de peligro, ya que si accede a la ley y permite la castracin,
implicara su desintegracin, por lo que para conservarse debe renegarla, no aceptando la castracin,
pero a la vez evitando acceder al goce ya que si insiste ser castrado. Lo que lo pone en la situacin
de; si accedo a mi objeto de deseo, me castran y me desintegro, pero si acepto la castracin debo
aceptar las diferencias, debo aceptar que el Otro est en falta, lo que me mantiene en peligro

constante, habiendo una angustia de castracin que se vuelve intolerable. Siendo su fetiche una
transformacin del corte, puesto en imagen que da una separacin entre la falta y lo que desconoce.

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