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LITERATURA SONORENSE.

ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

LAS AVENTURAS DE FITO Y CHELA, DOS NIÑOS


SONORENSES.
(Novela infantil para primaria)
Autora: María del Carmen Alonso Paz

EL HOGAR DE FITO

Cuando Fito escuchó a sus padres que lo mandarían a preescolar,


sintió en su corazón una sorpresa risueña, pues había escuchado de
sus hermanos que la escuela era un lugar muy bello, con muchos
niños, maestras y juegos, que ahí cantaban, bailaban y dibujaban,
entre otras muchas actividades.
Pero Fito no dejaba de sentir cierto temor al pensar que se alejaría de
sus papas, de su casa, de su perrito "Fifo", su gato "Centella", su
tortuguita "Adela" y su ratón "Colitas".
Además, ¿quién cuidaría sus juguetes en su ausencia: su "hombre
araña", los carritos, su pistolita de agua, los caballitos y sus monitos
luchadores? Pensó con angustia que su perro "Fifo" podría morder sus
monitos, pues ya en varias ocasiones se les había tenido que quitar
del hocico.
Pero esos temores desaparecieron cuando su mamá le dijo:
- Mañana irás por primera vez a la escuela, dejarás guardados tus
juguetes la noche anterior, pues muy temprano tienes que bañarte y
ponerte éste uniforme con delantal.

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Fito obediente se subió a la cama y le pidió a su mamá que le leyera el


nuevo libro de cuentos que habían comprado esa tarde en la librería
"El niño lector".
Bien - dijo mamá- este cuento se llama "Una Hermanita para Rodolfo "
y dice así:

UNA HERMANITA PARA RODOLFO

Rodolfo era un osito único en la familia Peluche. Su cuerpo era


regordete de color café y vestía todas las mañanas su impecable
uniforme y delantal para asistir al Jardín de Niños. De sus mangas
salían dos garritas filosas con las que Rodolfo se limpiaba, disimulado,
su siempre húmeda nariz. Pero éste a pesar de ser muy amado por
sus padres, parientes y amigos, en el fondo se sentía triste por no
tener en las tardes con quién jugar y en las noches con quién platicar.
Cinco años había vivido en su dulce hogar al lado de mamá; Dora
Ricitos de Peluche y papá Rodolfo Peluche Garrín. En su bello hogar
se encontraban los mas hermosos juguetes: carritos, monitos,
tambores, canicas, bicicleta, un pequeño piano, pelotas, libros de
colorear, un tren eléctrico, y una televisión que compartían los tres
osos.
Él por su parte miraba las caricaturas, mamá sus películas y papá los
noticieros.
Pero a Rodolfo algo le faltaba , y un día descubrió que en casa de tía
Martina había muchos hijitos ositos que jugaban alegres todo el día,
bajo la mirada atenta de su mamá.

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Esa noche a la hora de la cena le preguntó a sus padres:


- ¿Por qué yo no tengo un hermanito?
Pregunta que los conmovió profundamente, y al cabo de 9 meses
llegaron con un osito recién nacido envuelto en una cobija rosada, con
un coqueto gorro rosado de estambre y guantes del mismo color.
Al principio Rodolfo se asombró con el nuevo miembro de la familia.
- Aquí te traemos una hermanita, se llamará Dorita, tendremos que
cuidarla entre todos.
Rodolfo pensó que un hermanito sería un varón de su tamaño, y tardó
un poco en aceptar la nueva idea.
Desde ese día muchas situaciones cambiaron en casa. Él ya no se
sentía el centro de atención familiar, pues todos, incluso el osito,
estaban pendientes de la nueva hermanita. Rodolfo se sintió un
poquito celosos y duró mucho tiempo enojado.
Un día cuando Rodolfo le examinaba su pequeña garrita, Dorita le
sonrió y pudo mirar asombrado su encía sin dientes. Rodolfo,
entonces, se compadeció de la niña, pues no se imaginaba como
ésta podría masticar sus alimentos y un fuerte sentimiento de amor
invadió su corazón. Desde entonces fueron inseparables.

El PRIMER DIA DE CLASES

Esa mañana la mamá de Fito lo levantó muy temprano.


Éste sintió un leve malestar por no poderse quedar en la cama hasta
tarde, como lo había venido haciendo hasta ese día. Pero durante el

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baño se aclararon las ideas en su mente. ¡Este es el día - se dijo- en


que iré por primera vez al colegio !
Entonces su mamá comentó: "Los lunes usarás el pantalón azul con
camisa blanca que te compramos ayer".
Inmediatamente su mamá le sirvió un vaso chico de jugo de naranja,
un rico huevito con jamón, acompañado de una tortilla de harina y un
vaso de leche con chocolate.
Cuando su pancita se sintió satisfecha, corrió a lavarse los dientes.
Tomó su lonchera pero no pudo resistir la tentación de mirar lo que su
madre había amorosamente acomodado en ella: un gansito marinela,
un sándwich de mortadela y un refresco enlatado.
Cuando llegó al salón de clases lo recibió una maestra muy cariñosa,
los invitó a ocupar las mesitas de colores y le dijo:
- Yo soy la maestra Guadalupe Dórame, pero me pueden decir
Lupita: profesora Lupita. Cada uno de ustedes me dirá su nombre y
cómo les gusta que les digan, empecemos por esta mesa.
- Me llamo Francisco y me dicen Paco.
- Yo me llamo Yolanda, pero me dicen Yolis.
- Yo Cuauhtémoc y me dicen Temo
- Yo Benjamín y me dicen Benja.
- Me llamo Pablo y me dicen Pablito.
- Me llamo Adolfo, pero me dicen Fito.
- Mi nombre es Socorro, pero me dicen Coyito.
Un niño muy tímido no quiso dar su nombre y se puso a llorar. La
maestra continuó con cada mesa hasta terminar.
- ¿Qué les gustaría hacer hoy?

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- Jugar contestaron algunos ¿A que les gustaría jugar?


- A la tiendita
- Bueno, ¿quién será el dueño de la tienda y quiénes los clientes?
¿Qué nombre le podremos?
- "El Cacahuate Saboso", dijo un niño
- ¿Qué cosas venderemos?
- Comida -dijo Fito.
- Entonces será un supermercados -dijo la maestra- y qué mercancía
venderemos?
- Tomates, avena, café, refrescos, gansitos, papitas, chicles, sodas,
carne, pollito -dijeron los niños.
- Muy bien, dijo la maestra, estos papelitos serán el dinero.
Así jugaron hasta que sonó el timbre del recreo.
La maestra les dijo que podían sacar su lonchera y comer lo que
traían.
Fito comió su sándwich y su refresco de Cola, después salió a jugar
con otros niños, volvieron al salón y al juego de la "tiendita".
La maestra les enseñó la canción “Naranja dulce”

NARANJA DULCE

Naranja dulce,
Limón partido,
Dame un abrazo
Que yo te pido
Si fueran falsos

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Tus juramentos
En otros tiempos
Se olvidarán.

Toca la marcha
Mi pecho llora,
Adiós señora,
Yo ya me voy
A mi casita, de sololoy
A comer tacos y no les doy.

A las 12:00 sonó el timbre de salida. Los papás los esperaban afuera
para llevarlos de regreso a casa.
La maestra invitó a los padres de familia a la primera reunión de
Escuela para padres, "el próximo viernes por la tarde -les dijo -no
vayan a faltar", ahí mismo les entregó las invitaciones.
Fito llegó sudando a su casa y el primero que lo recibió ladrando y
moviendo la cola como plumero fue su perro "Fifo", a quien le pareció
una eternidad las horas que no miró y jugó con Fito, al grado que no
quiso probar sus kroketas, sólo después que Fito le acarició la cabeza,
éste voló más que corrió al plato abandonado y comió muy feliz. Fito
contestó paciente todas las preguntas que le hacían.
- ¿Te gustó tu jardín? ¿Te gustó tu maestra? ¿ Había muchos niños
- Él contestaba a todo que sí asintiendo con la cabeza.
Inmediatamente después de comer buscó a su tortuguita Adela, que
aprovechando la ausencia de Fito se salió de su caja y se escondió en

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el closet atrás de sus botitas, muy bien escondida, como diciéndole a


Fito "ji, ji, ji haber si me encuentras". El ratón "colitas" también hizo
travesuras en su ausencia, abrió la jaulita con sus patitas y jugó toda
la mañana con la tortuga, se subía arriba de su caparazón, pero como
"Adela" no caminaba, casi acaba con su poca paciencia y mejor
decidió inspeccionar el cuarto.
Debajo de la cama encontró pedazos de dulces, papitas, un chicle
pegado en el piso, un pedazo de galleta; decidió darse un gran
banquete. Fito tuvo que corretearlo.
A Fito le pareció sospechoso que Centella, su gato, no estuviera en la
cocina, por lo que decidió buscarlo por toda la casa; finalmente lo
encontró dormido en un cesto de ropa sucia, fue el único que no había
hecho travesuras, pues toda la noche se había divertido afuera con
sus amigos gatos y se encontraba desvelado.
Ya que encontró a sus animalitos y les dio su comida, durmió una
siesta profunda hasta la hora de las caricaturas.

ESCUELA PARA PADRES

Esa tarde la maestra Lupita llegó muy temprano al jardín y apuntó en


el pizarrón los asuntos que trataría:
ORDEN DEL DIA
Programa de educación preescolar
Sugerencias para apoyar a sus hijos
Los eventos del año escolar
La conveniencia de usar el uniforme adecuado

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La alimentación del niño


Asuntos generales.

Después que trató los tres primeros temas, les pidió a los padres que
no pusieran en las loncheras refrescos de cola ni de ningún sabor,
ningún alimento enlatado ni en vidrio, sino jugos naturales, frutas
envueltas en plástico, sándwich en pan integral, taquitos en tortillas de
harina, yogurt de sabores, y sobre todo, que le preguntaran al niño qué
le gustaría llevar ese día.
Les pidió que por ningún motivo llenaran la lonchera de comida
“chatarra”: gansitos, frituras, ni muchos dulces, sólo unos cuantos.
Les recomendó que los niños asistieran al Jardín desayunados y que
los impusieran a tomar diferentes tipos de alimentos en las mañanas:
Menú
- Lunes
Huevito con jamón, un jugo chico de naranja, un vaso de leche
- Martes
Avena con plátano, un jugo chico de naranja
- Miércoles
Hot cakes con jamón y un vaso de leche
- Jueves
Huevito con salchicha y un vaso de jugo de naranja
- Viernes
Crema de trigo con plátano y un jugo chico de naranja

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Les recordó a las mamás la importancia de una buena alimentación


para el aprendizaje. Todos estuvieron de acuerdo en levantarse más
temprano para atender el desayuno del niño y sobre todo que no les
gritaran apresurándolos.
Algunas mamás comentaron que su niño por la mañana no tenía
apetito; pero la maestra les dijo que trataran de desayunar con los
hijos para darles el “buen ejemplo” .
La maestra estuvo feliz porque asistieron casi todos los papás de los
niños a la primera junta.

FITO CONOCE A CHELA


Fito inmediatamente comenzó a tener amigos en el Jardín, y
procuraba terminar pronto su merienda para poder jugar en el patio,
sobre todo en lo que más le gustaba: la resbaladilla.
Invitaba a sus amiguitos, René, Pedrito y Pancho, los cuales tenían en
común , el gusto por los dulces picositos.
En el salón había una niña con una sonrisa y una voz tan dulce que
llamó la atención de Fito. Le gustaba cantar cerca del piano de la
maestra, bailar, pintar, contar cuentos que inventaba cuando la
maestra mostraba estampas; nunca lloraba, y cuando le pidió
intercambio de merienda; aceptó gustosa.
- Me llamo Chela, le dijo, ¿vamos al sube y baja?
Fito no lo pensó dos veces y corrió tras de Chela hasta los juegos.
Desde entonces compartieron, crayones, plastilina y material.
Ese día la maestra les pidió que dibujaran a su familia; Fito pintó a su
mamá con una escoba, a su papá con un portafolio, y a todos sus

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animalitos: la tortuguita “Adela”, su perro “Fifo”, el gato “Centella”, y el


ratón “Colitas”; cuando la maestra miró el dibujo, exclamó: ¡Cuantas
mascotas! y todos voltearon a mirar a Fito, quien se asustó con tantos
ojos puestos en su persona.
Entonces la maestra peguntó si todos tenían mascota. Algunos
mencionaron gatos, perros, pájaros, gallinas, pollitos, peces, cotorritas,
ardillas, pericos, un chapulín, una araña en una cajita de vidrio,
pajaritos del amor, lagartijas y un niño comentó que tenía una
serpiente que no “picaba”, sin dientes en una jaulita de acero, todos
dijeron ¡OOOHHH! Al mismo tiempo asustados.
Chela dijo que tenía una perrita llamada “Chacha”, muy traviesa y
juguetona, que no le gustaban las Kroketas y corría para que no la
bañaran; todos rieron a la vez, pues pensaron que se parecía a ellos.
La maestra les recordó que dentro de una semana, traería la directora
una jaula de conejos de varios colores y que entre todos los
alimentarían. Podían traerle de sus casas pedazos de lechuga, una
zanahoria chica o pedazos de apio.
Un niño llamado Juanito habló de su ardilla “Maruca”, comentó que
sólo comía bellotas y semillas, que tenía una gran cola café y unos
ojitos brillantes y coquetones, que con sus manitas apretaba las
bellotas, y que era muy obediente.
La maestra le preguntó a Gerardo por su mascota y éste contestó
llorando a grito partido.
-¡Yo ni gato tengo!
La maestra lo calmó y prometió hablar con sus papás para que le
regalaran una mascota en navidad. Fito le dijo conmovido:

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- Gerardo, mañana traeré mi tortuguita “Adela” y te la prestaré, ya no


llores.
Una niña le regaló una galleta que sacó de su lonchera y Chela corrió
desde la última mesita para regalarle, también, una paleta de fresa con
chicle.
Finalmente Gerardo se calmó y dejó de llorar, pero al tocar el timbre
de salida alcanzó a Fito y le dijo:
- No se te olvide tu tortuga Adela
- No- le contestó risueño.
Cuando llegó a su casa, doña Tere le pidió que se lavara las manos,
le quitó el delantal y lo sentó a un lado de su papá. Teresita, que así
se llamaba la mamá de Fito, le sirvió una rica sopita de verduras con
un gran pedazo de carne cocida , unos frijolitos con queso y una torilla
de maíz; de postre un pedazo de sandía. Fito sintió llenita su pancita ,
jugó un rato con su perro “Fifo” y durmió la siesta.
Al despertar miró las caricaturas, acompañó a su mamá al
supermercado y jugó con su primo Leonel que llegó a visitarlos con tía
Amparo; traía éste sus monitos luchadores y Fito sacó los suyos; se
divirtieron toda la tarde y comieron rica nieve de chocolate que trajo la
tía a la visita.
Cenaron un poco tarde y se fue inmediatamente a dormir, estaba tan
cansado que se le olvidó pedirle a su mamá que le leyera un cuento,
su perro “Fifo” durmió abajo, pero a un lado de su cama, recargó su
carita cerca de sus zapatos y se quedó dormido.

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Fifo soñó que roía un gran hueso y que un hombre muy feo quería
robar a Fito, de repente ladró tan fuerte que despertó a Fito, “ya no
ladres-le dijo- porque mis papás te sacarán al patio.”
Fifo entendió perfectamente y cerró nuevamente sus ojitos hasta el día
siguiente. Muy temprano captó la luz del día y empezó a caminar por
toda la casa, entraba disimulado a todas las recámaras, sacudía en
ellas su collar de cadena y empezaba a gemir para despertar a los de
la casa, como diciendo “¡Ya levántense, flojos!”.

ADELA VISITA EL JARDÍN

Esa mañana Fito llegó con “Adela” en la bolsa del pantalón, como no
hacia ruido no representaba ningún peligro; sólo de vez en cuando le
hacía cosquillitas en el muslo y Fito, por esa razón, estuvo varias
veces a punto de reír.
Gerardo se sentó junto a Fito y éste, por debajo de la mesa, le pasó a
su tortuguita. Al tocarla se asustó, pues nunca había tenido en sus
manos un animal de carne y hueso. Después de acariciarla la puso en
la mesita dentro de la caja de crayones y las cestas con material.
Todos dibujaban muy concentrados los diferentes objetos que se
encuentran en un supermercado; cuando “Adela” sigilosamente se
salió de la caja y caminó al espacio de Rosita; ésta al verla casi
encima de su hoja grita, tan, pero tan fuerte, que algunos niños se
levantaron de sus mesas asustados, como si se hubiera aparecido un
león en medio del salón de clases.

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La maestra se dirige a Fito y Gerardo que no sabiendo qué hacer se


ponen a llorar, ella los consuela y pregunta qué sucede, Fito cuenta
que trajo a su tortuga porque Gerardo no tenía mascota, y que si eso
era malo.
La maestra respondió que no, pero que tenían que pedirle permiso
antes de traer animales a clases y que le parecía muy bien que Fito le
demostrara cariño a su compañero prestándole a “Adela”,aclaró que
eso se llamaba amistad y que era un hermoso sentimiento entre niños.
Carlitos pensó que él no prestaba ni sus carritos a sus hermanos,
mucho menos a su gato “Fucho”, pero después que la maestra habló
sobre la amistad le preguntó si otro día podría traer a su gato bigotón
para que Gerardo lo conociera.
La maestra contestó que lo pensaría e inmediatamente pidió que
cantaran con ella “Hilitos de oro.”
HILITOS DE ORO
- Hilitos, hilitos de oro, que se me vienen cayendo
Que dice el rey a la reina
que cuántas hijas tenéis.

- Que tenga las que tuviera, que nada le importa al rey.

- Vuelva, vuelva, caballero no sea tan descortés,


que de las hijas que tengo escoja la más mujer.

- No la quiero por bonita, ni tampoco por mujer,


sólo quiero una rosita acabada de nacer.

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Como Adela ya era aceptada por todos, la maestra propuso que


durante ese día la tortuguita estaría un rato en cada mesa, y que si
ellos querían podrían dibujarla también.
Les preguntó qué comían las tortugas y algunos dijeron que lechuga y
zacate, una niña dijo que “tacos”; algunos se sonrieron y la maestra
les explicó que no comían carne que eran herbívoras, o sea que se
alimentaban de hierba. Y que por cierto se sabía el cuento de la
tortuga y el conejo y que si ellos querían se los contaba. Todos dijeron
que sí y la maestra arrastró al centro del salón una poltrona para
lectura y se dispuso a contar el cuento.

EL CONEJO Y LA TORTUGA

Había una vez en una granja un conejo muy hermoso pero muy flojo
que no le gustaba trabajar, y se la pasaba comiendo zanahorias todo
el día. Había también una tortuguita como “Adela” que caminaba muy
despacio para llegar a su casa y nunca se apartaba del camino para
no perder tiempo. Un día el conejo le dijo que le jugaba unas carreras
hasta el río. La tortuguita aceptó el reto y empezó a caminar hasta el
río con sus patitas cortas. El conejo se burlaba de ella por lenta y
pesada, por lo que decidió tomar una siesta a la mitad de la carrera y
se quedó 8 horas dormido. La tortuguita caminó despacio pero
constante ese tiempo y llegó al río antes que el conejo. Cuando éste
se despertó saltó tan alto que se topó con una nube y miró para todos
lados buscando a la tortuga. Corrió como loco al río y ahí lo esperaba

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la tortuguita sonriendo por el triunfo. El conejo se jaló las orejas


enojado, pues por confiado y dormilón le había ganado la carrera una
lenta pero tenaz tortuga.
Después del cuento la maestra les informó que al día siguiente
asistirían a un “día de campo” o sea que saldrían del colegio, y que no
se les olvidara traer su cantimplora con bastante agua y su “lonche”
normal.
A las niñas les pidió que vistieran un pantalón y les recordó que no
olvidaran sus gorras para el sol y traer un frasco limpio con tapadera
para recolectar hojas y semillas.
Chela, que tenía mucha imaginación, se preguntaba a sí misma a qué
bosque o selva los llevaría la maestra, ¿existirían acaso leones,
changos, elefantes o jirafas en ese lugar?
- Será un paseo corto por la mañana, ya les avisamos a sus papás y
díganles que partiremos de nuestro Jardín “El mundito” al Parque
Madero, nos acompañarán ocho mamás.
Chela informó a su papá y éste sonrió complacido por la actividad
exploratoria de la maestra.
Después de cenar y doblar sus calcetines recién lavados y colocarlos
en el último cajón del closet, ponerse su pijama y lavarse los dientes,
se dispuso a rezar su oración favorita:
ANGEL DE MI GUARDA

Angel de mi guarda
Dulce compañía,
No me desampares,

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Ni de noche ni de día.
No me dejes solo
Que me perdería.

Chela mandó un beso volador a la imagen de su Ángel de la Guarda


que se encontraba en la cabecera de su cama y se dispuso a dormir.
Fito, en ese momento, se encontraba también rezando la siguiente
oración:
SAN JORGE BENDITO

San Jorge, bendito


cuida a mis animalitos
para que nada les pase
cuando se encuentren solitos.

EL DÍA DE CAMPO

Ese día, todos muy puntuales, se dispusieron a salir de día de campo.


La maestra les pidió que se alinearan en parejas y se tomaran de la
mano, pues tenían que atravesar una calle llamada “Revolución” un
poco peligrosa.

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- Nos acompañará en esa ocasión la mamá de Cuauhtémoc, que


trajo para ustedes galletas con chocolate horneadas por ella para el
postre –dijo la maestra.
- Temo, que hablaba poco, se colgó chipilón de la falda de su mamá;
pero la maestra le pidió que tomara su lugar en la fila, que era casi
adelante, por ser el más pequeño.
- Temo quiso llorar, pero Yolis lo agarró de la mano y empezaron a
caminar: Temo se secó las lágrimas y se olvidó de su mami.
La maestra los llevó ante la estatua de Jesús García Corona, el héroe
sonorense de Nacozari, que salvó a su pueblo sacando la locomotora
en llamas que manejaba y a punto de explorar y volar con todo el
pueblo, pues ésta traía dinamita en los carros. “Él murió, pero todos se
salvaron: fue un acto de gran valentía”- les dijo.
Un niño le preguntó que si qué era valentía y ella le contestó “es un
hombre o una mujer que no tiene miedo y se sacrifica por otros”.
-Yo soy valiente -dijo René- una vez maté con mi zapato una araña
peluda que asustó a mi hermanita.
- Eso es ser valiente –comentó la maestra.
Como habían caminado buen trecho, todos se sentaron debajo de una
palmera y tomaron agua de sus cantimploras. Inmediatamente
después, la maestra les pidió que caminaran un poco más adentro del
parque para juntar semillas y hojas del suelo.
Todos llenaron sus botellitas con hojas, semillas y diferente tipo de
piedritas, José se encontró una canica y Chela una moneda.
Una vez lograda la tarea, se sentaron bajo un yucateco y comieron su
merienda, todos pensaron que habían caminado kilómetros y

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kilómetros por lo que comieron con gran apetito, sobre todo las
galletas de la mamá de Temo que aprovechó para cantar con ellos
AGUA DE PINOLE
Agua de pinole,
vamos a jugar,
el que no se abrace,
ese perderá,
¡eh!

Al poco rato decidieron visitar la Capilla del Carmen y entonaron la


canción que aprendieron en la doctrina. A Chela le impresionaba la
acogedora Iglesia, admiró los colores con que vestía la virgen del
Carmen; rojos, dorados y blancos, y sobre todo, los collares y la
corona de oro y piedras preciosas que portaba.
EL SAGRARIO
Vamos, niños, al sagrario
que Jesús llorando está,
pero viendo tantos niños,
muy contento se pondrá.

No llores, Jesús, no llores


que me vas hacer llorar,
y los niños de esta iglesia
te vienen a consolar.

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Finalmente, caminaron hacia su escuela en donde los padres los


esperaban ansiosos para regresar a casa.

EL ABANDERADO
La maestra organizó por primera vez en el año escolar los honores a
la bandera. Les habló de la importancia de respetar y honrar a su
bandera mexicana y de admirar sus hermosos colores con su águila
al centro. Les informó que Felipe sería, en esta ocasión el
abanderado, pero que a todos les tocaría participar en la banda de
guerra durante el año escolar. Después les habló en forma muy
apasionada.
- Niños, ustedes deben defender siempre su bandera como lo
hicieron los Niños Héroes en el pasado.
En esta ocasión, Felipe será el abanderado por ser el más puntual de
la clase y el que no ha faltado un sólo día.
Por eso todos los lunes cantaremos el Himno Nacional y haremos este
juramento.

BANDERA
Bandera de mi patria,
Bandera de mi amor
yo como niño pequeño
te ofrezco mi corazón.
No permitiré que nadie,
quiera tu piso ofender;
haré respetar tus colores

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y por ellos lucharé.


Con mi tambor y corneta
a otros niños llamaré,
que valientes y dispuestos
por ti con ellos, lucharé.

-En esta ocasión seis niños conformarán la escolta y otros tantos la


banda de guerra- dijo la maestra. Ya tengo los tambores y las
cornetas, serán soldados.
Chela preguntó si ella podía tocar un tambor y la maestra le contestó
“por supuesto, hombres y mujeres deberán querer y defender a la
bandera y a la patria por igual”.
Practicaron una hora los pasos y movimientos de la escolta, después
la maestra les midió los uniformes y las gorras de la banda de guerra,
que ella y las madres de familia habían confeccionado el año pasado.
Los saquitos azul marino contrastaban con el dorado de los botones y
adornos en los hombros. Todos se miraban elegantes y contentos, la
maestra finalmente ordenó:
- Deberán caminar derechitos, con mucho orgullo de ser mexicanos y
defensores de su bandera.

TEMO Y EL CARACOL
El lunes fue un día más de clases, se trabajaron las matemáticas,
todos contaban los diferentes palitos de colores y las agrupaban en
conjuntos, pero Temo no participaba; se encontraba callado y
meditabundo.

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Entonces la maestra decidió enseñarles la canción del “Caracol”.

CARACOL
Caracol, caracol, caracol
mira de frente al sol
sal de tu concha
sal de ti mismo,
no temas al amor.

Eres chiquito, muy pequeñito


pero algo tienes para ofrecer
tu mano amiga, una ilusión
una sonrisa, tu corazón.

Caracol, caracol, caracol


mira de frente al sol
sal de tu concha
sal de ti mismo
no temas al amor.

Sal de tu concha
de tu egoísmo
sal de ti mismo, toma mi mano,
somos amigos
si vamos juntos
será distinto.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Caracol, caracol, caracol,


mira de frente al sol
sal de tu concha,
sal de ti mismo
no temas al amor.

Todos miraron a Temo y se levantaron a besarlo y acariciarlo, Coyito


le dijo ”yo te quiero mucho caracolito” y Temo se sonrió. Después
estuvo más participativo.

LA MAMÁ DE CHELA
Chela regresó a casa con su mamita y después de comer se dispuso a
jugar con su perrita Chacha, una chow chow negra de dos meses de
nacida. La buscó por toda la casa pero no la encontró y es que
Chacha dormía placidamente su siesta debajo de un sofá.
Chela finalmente la alcanzó y jugó con ella y con sus hermanos toda
la tarde. La subieron a una carriolita de muñecas y la pasearon por
toda la casa: Chacha con tanta vuelta se durmió.
En el momento en que terminaron de jugar entró la mamá al cuarto y
exclamó: ¡Qué cuarto tan sucio!, vengan hijitos al rincón de lectura,
pues les voy a contar el cuento del osito Rodolfo, del libro que nos
recomendó la maestra y que compré en la librería EL NIÑO LECTOR.

UN BAÚL DE FANTASÍA PARA RODOLFO

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Un caluroso día de verano de ésos en que los niños no pueden andar


en la calle por temor a deshidratarse, llegó sudando a su casa Don
Rodolfo Peluche Garrín, pues cargaba un enorme baúl de madera.
Dora, su esposa; el osito Rodolfito y su hermana Dorita salieron a su
encuentro para ayudar a meterlo y acomodarlo en la sala. Cuando se
hubo instalado debajo de un gran tapete de cuadros de colores, papá
informó que ese baúl sería el lugar donde guardarían Rodolfo y Dorita
sus cuentos infantiles y que poco a poco lo irían llenando con todo tipo
de lecturas.
Por lo pronto todos acercaron un cojín y se sentaron alrededor del
baúl. La mamá se acomodó en su poltrona y cosía a la vez unos
botones a una camisa de Rodolfito con dibujos de patitos, pero
escuchaba atenta a todo lo que se hablaba.
Papá sacó entonces 10 cuentos para niños y Rodolfito miró las
portadas; su papi las leía y les preguntaba cuál le gustaba más, para
empezar a leerlo: Meche, la Jirafa descontenta, Tito y Tato dos
perritos perezosos, Las flores vanidosas, El hada chiflada, El barquito
mágico, Las canicas de Miguel, Noche buena en Belén, El ángel de
Rosita, María, Niña; El conejo que perdió su rabo.
- Èste dijo el osito –muy bien contestó el papá –leeremos “El conejo
que perdió su rabo”.
Había una vez un conejo tan, pero tan distraído que cuando comía su
zanahoria se olvidaba de tirar el rabo en la basura, por lo que su cueva
era un verdadero basurero.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Un día llegó tía “Orejitas” a visitarlo y como quien no quiere la cosa,


paso su higiénica mirada por toda la cueva, y dijo en tono muy serio
como quien medita en voz alta: “Es el colmo, que en casa mi hermano
Conejuán se viva con tanta suciedad”.
Rabito blanco, nuestro conejito amigo, se asustó cuando vio adentro a
su tía, inspeccionando cada rincón de su casa.
- Tía Orejitas- le dijo muy cariñosos queriendo disimular el olvido de
no recoger la basura de la cueva “fíjate que se me olvidó tirar todo
los rabos de zanahoria”, tarea que tenía asignada para ayudar a su
familia, mientras sus papás trabajaban.
- Ya lo veo. Todo se te olvida. Y a propósito ¿dónde esta tu rabo?
¡Ay , tía ! Lo tiré sin querer.
- Conejín, es el colmo que confundas tu rabo con el rabo de las
zanahorias. Además qué mal te ves. Te falta la parte principal de un
conejo ¿Sabes cuál es?...
- ¿Las orejas?
- No
- ¿Los bigotes?
- No
- ¿El rabo, tía?
- Así es.
Inmediatamente fue por su rabo y se lo pegó con chicle. Desde
entonces se propuso poner más atención a lo que hacía. -¿Tú no eres
distraído verdad?

UN VIAJE A BAHIA KINO

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Durante la segunda reunión de “Escuela para padres” , la maestra


Caro propuso un viaje a Bahía Kino; idea que fue muy bien aceptada.
Con tiempo pediría un camión refrigerado a la Secretaria de
Educación y Cultura; 12 madres de familia se apuntaron para cuidar a
los niños y la maestra invitó a dos maestros jubilados del Jardín, que
siempre se prestaban para acompañar en los viajes. Caro dictò las
siguientes instrucciones.
1) Todos los niños deberían llevar su traje de baño ya puesto
debajo de su ropa.
2) La lonchera deberá contener doble ración, pues- argumentó-
“ el agua da mucha hambre a los pequeños”. Por esta ocasión se
permitirán refrescos.
3) Llevar dos frascos vacíos de plástico etiquetados con su nombre.
Fito y Chela se encontraban muy entusiasmados con el viaje, al
grado que durmieron con los trajes de baño puestos. Esa tarde
acomodaron en mochilas viejas de sus hermanos: juguetes de
playa y una gorra para el sol. Fito enrolló cuidadosamente su
camiseta del Oso Rodolfo que le regalaron en la librería El niño
Lector; finalmente por encima del equipaje colocaron los frascos
para recoger muestras de conchas y arena.
Esa noche Chela soñó que montaba un delfín y que Fito la seguía
en un caballito de mar, los dos trotaban felices sobre las
espumosas olas, a su lado brincaban juguetonas sardinas y
charales.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

De pronto sintió que un tiburón mordía su pie y gritó tan fuerte que
despertó a sus papás. Éstos acudieron presurosos al cuarto de
Chela y descubrieron que su perrita Chacha se había metido entre
las sábanas y sin querer la había aplastado por tantas vueltas que
se daba en la cama; afortunadamente no pasó a más y Chacha
terminó durmiendo en el jardín.
Antes de la hora acostumbrada, Fito se encontraba levantado y
pidió a su mamá que le preparara el desayuno, pues pensaba que
podrían salir sin él y eso sí que podría ser una verdadera tragedia.
Por fin, acomodados en el camión y las mamás estratégicamente
repartidas para cuidar a los niños, el chofer arrancó presuroso pues
quería ganarle al sol. Ya fuera de Hermosillo todos cantaron las
canciones que habían aprendido en el jardín: Naranja Dulce, La
Rata Vieja, Hilitos de oro, Agua de Pinole. Después algunos se
durmieron, pero Fito y Chela no dejaban de observar el camino,
miraban sorprendidos el paisaje pintado de cactus con flores y
pitayas, árboles secos que contrastaban con hermosos campos v
cultivados de vid, nogal y naranjas. Casi a punto de llegar la
maestra les dijo “ voy a empezar a contar del diez al cero, cierren
su ojitos , y cuando diga cero, los abren y en ese momento verán el
mar”.
Cuando terminó la cuenta regresiva, todos abrieron los ojos , Fito y
Chela no podían creer lo que miraban , un inmenso mar azul-verde
que se juntaba con el cielo en el infinito y una arena tan amarrilla y
brillante que parecía oro molido. Todos sacaron la cabeza y notaron
la diferencia con el aire de la ciudad.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

El día fue muy intenso , primero se colocaron en tres “palapas” e


inmediatamente se bañaron ; uno por uno , tomados de la mano de
las madres custodias, afortunadamente casi todos los niños
llevaron a su mamá.
Después juntaron conchitas en sus botes, pero nunca falta un
accidente y Chela piso una “aguamala” y tuvieron que llevarla a un
puesto de emergencia. Fito después de un rato de exploración gritó
al grupo que había encontrado una ballena. Todos acudieron a
revisar al pez espada atrapado en la orilla, el pobre respiraba ya
con mucha dificultad. Entre todos lo devolvieron al mar, y cuando
éste tocó el agua se sintió inmensamente feliz en su casita . Todos
los niños sonrieron y aplaudieron por su buena acción.
A la hora de la merienda comieron hasta la última migaja de pan.
Teodoro y su mamá llevaban ricas tortas de sardina con aguacate
y dos huevos cocidos, mismas que compartieron con Fito y Chela.
Al regreso todos durmieron plácidamente hasta llegar a Hermosillo.

LA ACTIVIDAD ECOLÓGICA

Esa mañana, la maestra Caro anunció que como todos lo habían


acordado, iniciarían, por fin, el Jardín escolar. Los trabajadores de la
escuela, en coordinación con los padres de familia, construyeron una
jardinera afuera del salón, le colocaron tierra y un cerco blanco muy
coqueto.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Un espacio lo destinaron para sembrar semillas de flores y en otro


plantaron: margaritas, petunias, clavelines y tres rosales enanos. Un
niño quiso sembrar una planta de tomate que llevó de su casa, y otro
una planta de chile verde que mandó su mamá, Temo llegó con una
pequeña sábila; la maestra acomodó todo en el pequeño espacio junto
con los niños, los cuales se peleaban por jugar con la tierra, e inició la
ronda de riego diario.
Después le pidió que se la levaran las manitas y pasaran al salón a
pintar las frutas y florecitas que crecerían en su jardinera.
Coyito sugirió que elaboraran un espantapájaros. Todos estuvieron de
acuerdo y se comprometieron a traer su ropa al día siguiente.
Temo llegó con un sombrero rizo viejo, Pedro con un pantalón roto y
sucio, la maestra Caro llevó paja, palos, clavos y martillo, y Luis una
camisola a cuadros de su primo.
Al finalizar la elaboración del espantapájaros la maestra sugirió contar
el cuento de “Rigoberto el espantapájaros cantante”.

Había una vez un niño llamado Federico, que le decían “Chede” que
vivía en una granja cerca de un pueblo llamado Baviácora, cerca del
Río Sonora.
Chede elaboró una espantapájaros para su sembrado de calabacitas,
y le puso por nombre Rigoberto, el cual era muy parecido al nuestro,
sólo que aquel hablaba y cantaba como loco, cuando nadie lo veía,
pues cuando se aparecía la gente de la granja guardaba sepulcral
silencio.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Un día colgado de su palo jugueteaba con sus pies de paja y


acompañaba su juego con la canción de la Rata vieja, que era la que
más le gustaba. Rigoberto cantaba tan entonado que atrajo a cientos
de pájaros que volaban cerca y se acercaron a escucharlo, pero éstos
no sólo lo escuchaban gustosos, sino que picaron las tiernas
calabacitas recién nacidas.
Cuando Chede se acercó, descubrió que toda la cosecha estaba
perdida y regañó a Rigoberto y le prohibió volver a cantar pero éste le
respondió que era imposible porque cantar era para él tan natural
como es respirar.
Rigoberto aguantó dos días sin emitir sonido alguno, y cuando se le
venía a la mente alguna canción como “El caballito blanco” o “El
caracol”, que eran sus favoritas, las estrangulaba en su garganta y
entonces lagrimitas saladas brotaban de sus ojitos.
Chede no pudo soportar ver llorar a Rigoberto y le adaptó un
micrófono para que su voz se escuchara muy fuerte. De esta manera,
los pájaros se asustaron y no volvieron jamás al sembrado de
calabacitas.
Al terminar el cuento la maestra Caro preguntó quién sabía rimas
ecológicas, Chede dijo la suya:

LLEGÓ LA PRIMAVERA
Hoy en mi jardín
sembré una rosa,
y vino a besarla
una mariposa.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

(Constantina Arrieta)

Coyito se paró al frente y muy coqueta declamó:


La florecita sedienta

Una florecita tiene mucha sed;


ve, niñita buena, dale de beber.
¡Corre!, llena de agua tu regaderita;
baña cuidadosa a la margarita.
¿ves como ya extiende su corola bella?
Era un botoncito, y ahora es una estrella.

Todos aplaudieron, por lo que Yolis se sintió motivada y dijo con voz
muy clara.

GUSANITO
- ¿Qué tiene aquí?
- un gusanito
- ¿con qué lo mantienes?
- con pan y quesito.
- ¿Con qué le das agua?
- Con un botecito.
- ¿Lo mataremos?
- ¡Ay, no!, pobrecito!

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

La maestra Caro comentó que los gusanitos son buenos para la


siembra, pues remueven la tierra por dentro y así le dan aire a la raíz y
así la planta crece más hermosa.
Finalmente la maestra pidió a todos que repitieran la rima:

SEMILLITA
En mi macetita
yo voy a sembrar
esta semillita
que me dio mamá.
Con mucho cuidado
la voy a regar
y las flores muy bellas
después me dará.

DÍA DE MUERTOS

Unos días antes del dos de noviembre, que es el día de los muertos o
difuntos, la maestra organizó con los niños un ALTAR DE MUERTOS.
Ella les dijo que lo levantarían en honor a los muertos de su familia, en
especial para los que más quisieran, y que era indispensable llevar
una foto de ellos.
Un niño dijo que la muerte era mala; la maestra le dijo que no
necesariamente, que todos venimos al mundo a ser felices, pero que

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

también tenemos un final y morimos, pero después de haber vivido y


conocido el mundo que nos rodea, querer mucho a los padres,
hermanos, tíos, maestros, amigos, plantas y animales.
Que la vida era bella y que debían disfrutarla a cada momento, aunque
sucedieran, a veces, cosas no muy buenas.
Al día siguiente Coyito llegó con el retrato de su abuelito; Paco con la
foto de su papá, pues era huerfanito, Pablo con un pequeño cuadro de
su hermano Lorenzo que murió de pulmonía, Yolis con una foto de su
abuela que murió a los 100 años y Fito con una foto de su perro
Nerón. La maestra le dijo que de animales no, sólo de seres humanos,
y él le contesto que Nerón era de la familia y que murió de viejo, que
todos lo querían mucho y que por eso tenían una foto de él en la sala
de su casa. Chela opino que era verdad, que los animales eran muy
importantes en las familias y que ella tenia una foto de su gata pildorita
que murió atropellada por un carro, que vivió en su familia mucho
tiempo y tuvo muchos, pero muchos gatitos que aparecían en el cesto
de la ropa sucia. Fito pregunto que si había cielo para los animales, y
la maestra respondió que sí, que todos tienen un lugar especial
cuando mueren. Finalmente aceptó que pusieran en el altar la foto de
Nerón.
Entre niños, padres de familia y la maestra, levantaron una tarde antes
el altar de muertos; todas las mamás llevaron comida, juguetes y
dulces; lo adornaron con papel de china de colores, colocaron un
mantel blanco y un pequeño altar con una caja de cartón arriba; un
crucifijo, un salero y un vaso con agua que es la costumbre de los

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

altares. La maestra les comentó que debían llevar lo que más les
gustaba a los muertos de las fotos.
La ofrenda consistió en: tamales, elotes cocidos, fruta de horno,
pasteles, mole, chile con carne, champurro, chocolate, pan de muerto,
muchos dulces, cañas, frutas, flores, una botella de bacanora para el
abuelito de Coyito, unas pantuflas para la abuelita de Yolis, para el
hermanito de Lorenzo una caja de chicles “motita” – que eran sus
favoritos-; un plato de menudo para el papá de Paco, tamales de
dulce, calaveritas de dulce y chocolate a los cuales la maestra les
puso en la frente, el nombre de cada uno de sus alumnos. Fito llegó
con un hueso para su perro Nerón y la maestra lo adorno con un
moño: “-estos niños” – comentó sonriendo.
El dos de noviembre, visitaron un panteón y regresaron temprano al
Jardín después comieron todo lo que tenia el altar en compañía de sus
papás.
LA VISITA AL PUEBLO DE LA MAESTRA

Esa mañana Caro avisó a los niños que harían un viaje a Baviácora,
su pueblo natal.
Nuevamente organizó a un grupo de madres y padres custodios que
ayudarían con el cuidado y supervisión de los niños.
Cuando la maestra comunicó la noticia algunos tuvieron miedo, pues
pensaron que una vaca o coyote se los podría comer, además habían
escuchado que los niños vaqueritos montaban a caballo y ellos no los
conocían más que en la televisión.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Caro les informó que estarían dos días en su pueblo y que dormirían
en casa de su tía Adela Paz –que también era maestra de preescolar-,
que convivirían en su grupo y que ésta sería una bonita experiencia
pues conocerían a otros niños.
Las siempre activas y entusiastas madres de familia vendieron tamales
de carne, mole y elote en el plantel para comprar y llevar regalos .Con
las ganancias llenaron cajas con dulces de todo tipo: tamarindos,
paletas, miguelitos, chocolates, cacahuates, mazapanes, chiclosos,
chicles; cuentos infantiles nuevos y seminuevos, camisetas para los
niños pobres, pelotas, canicas, libros para colorear, cajas de galletas,
libros para recortar, plastilina de colores, muñecas nuevas y
seminuevas.
Caro pidió a cada niño que donara un juguete seminuevo, de modo
que se juntaron cuatro cajas enormes, mismas que dos curiosas
madres de familia envolvieron como regalo con grandes moños de
colores.

En cajas y hieleras acomodaron carteras de huevos, jamón, tocino.


pollos, verduras, fruta, jugos enlatados, barras de pan integral, aceite
para cocinar, azúcar, galletas de todos tipos y sabores, refrescos,
café, bombones y toda clase de dulce, sartenes, crema de cacahuate,
platos de cartón y cubiertos de plástico.
Los que tenían botitas y sombrero se los pusieron, Caro, con
anterioridad les pidió que llevaran un repuesto de ropa.
Fito y Chela viajaron juntos en el camión y admiraban en silencio la
belleza verde del paisaje: el río San Miguel, el río Sonora cargados de

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

agua, venados jugando con sus amigos, vacas, toros, un burrito con
su mamá, hombres y niños a caballo que alzaban la mano para
saludarlos, un niño de enfrente gritó que veía un jabalí y otro que en la
carretera estaba atravesada una víbora cascabel, un conejo
despistado pasó corriendo la carretera, Chela pidió bajar a orinar y al
subir de nuevo al camión se sintió un olor muy feo en el ambiente, y
era que un zorrillo se asomó asustado a la carretera, muy cerca del
camión. Continuaron apreciando el paisaje, ante ellos desfilaban
árboles de la región: encinos, mezquites, batamotes, binoramas, palo
fierro, ocotillo, palo banco, palo dulce, palo verde, sahuaros, tezotes.
Al subir la sierra algunos se sintieron que se les tapaban los oídos,
pero la maestra Caro –conocedora del fenómeno- les regaló chicles y
limones e inmediatamente se destaparon.
La maestra Caro les contó la historia de la “Blancuchita”, una
muchacha que murió en un accidente al ir a Hermosillo a comprar su
vestido de novia, precisamente en esa curva de la sierra, decía una
leyenda que en la noche se aparecía a los choferes borrachos, pero
que en el día nunca se le había visto.
Caro sacó su guitarra y propuso cantar Sonora Querida .

SONORA QUERIDA
Sonora querida, tierra consentida
de dicha y placer,
extraño tu cielo y cifro mi anhelo
en volverte a ver.
Tus lindas mujeres encienden quereres,

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

son hembras de amor,


Tienen lindos ojos y labios tan rojos
que son un primor.
Cuando otra vez vea a mi Cananea
feliz yo seré,
Aquel Bacatete donde el diecisiete
yo me pronuncié.
¡ Oh, Guaymas hermosos! Puerto delicioso
en donde encontré
a una encantadora hija de Sonora
a la que adoré.
Cajeme tan rico, donde hasta el más chico
gana su tostón,
Pueblito tan manso, frijol y garbanzo
le diste a Obregón.
Tan lindo Hermosillo, bonito y sencillo,
en donde viví
las noches aquellas tan claras y bellas
que están siempre en mí.
Nogales frontera por donde quisiera
a mi pueblo volver.
Frontera querida, yo diera mi vida
por volverte a ver.
Adiós mi Sonora, donde el bacanora
enciende pasión,
tierra idolatrada, serás venerada

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

en mi corazón.

Cuando llegaron a Baviácora, cruzaron un puente seco, e


inmediatamente el chofer se internó en el centro del pueblo, donde
coquetonamente se acomodan dos iglesias, el palacio municipal, y la
graciosa placita con su quiosco recién remodelado.
Después se dirigieron a casa de la tía Adela, pero en ese momento no
se encontraban en ese lugar y fueron recibidos por otra tía de Caro
llamada Lupita . Bajaron sus equipajes, hicieron sus necesidades y en
fila se dirigieron a la escuela, que quedaban a una cuadra de la casa.
Los niños del maestro Gregorio recibieron a los niños de la ciudad y
cada uno se sentó con su par, al principio estaban un poco tímidos,
pero los niños del pueblo empezaron a platicar con ellos y se rompió el
hielo.
Las madres de familia llegaron después con las grandes cajas de
regalos y todos gritaron de alegría, pues a todos les tocaron tres
regalos.
La maestra Caro presentó en el patio de la escuela el bailable “
Rodolfo el reno”, cuatro parejas bailaron danzón, ritmo que aprendió
Caro en el taller de baile de salón en su Universidad Pedagógica
Nacional donde estudiaba su licenciatura.
Los niños vaqueritos también bailaron para los invitados y
representaron la obra “El caballito desobediente” en el que
participaban muchos animalitos del campo: conejos, pajaritos, perros,
cachoras, chureas, liebres, venados. Se trataba de un caballito
desobediente llamado Javier que se alejaba mucho de su mamá

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

hasta que un buen día se perdió en el campo. Cuando se vió solito


empezó a llorar, pero afortunadamente unos animalitos lo condujeron
hasta su rancho.
Por el camino le aconsejaron que no anduviera solo, pues había
muchos coyotes por el lugar y se lo podían comer.
Cuando finalizó la presentación hubo un descanso para convivir, el
niño que se disfrazó de burro hizo payasadas con su cola. Todos
rieron a carcajadas.
Los padres de familia del pueblo se organizaron para la comida de los
niños y las madres custodias, se organizó una parrillada de carne
asada con tortillas de harina, frijolitos de fiesta , refrescos; de postre
comieron duraznos en almíbar y suspiros de bellota.
Por la tarde cada anfitrión invitó a dos niños a su casa y sus madres
se comprometieron a pasearlos por el hermosos pueblo, algunos
visitaron huertas, milpas y montaron a caballo. A las seis en punto se
reunieron en el kiosko con su maestra, jugaron alrededor del kiosko ,
corrieron alrededor de la plaza y se retiraron a la casa de la tía de
Caro a dormir, pues muy temprano volverían a Hermosillo. Todos
comentaron que no querían regresar a la ciudad pues el pueblo era
muy bonito y los niños muy cariñosos.

TEODORO EL NIÑO MIGRANTE

Una mañana de noviembre llegó al Jardín un niño bajito, moreno


oscuro, gordito como una pelotita y cachetón. Sus cabellos lacios

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

como púas de maguey peinaban hacia arriba como buscando alcanzar


el cielo.
La maestra Caro lo pasó al frente y lo presentó al grupo.
- Niños, tenemos un nuevo compañerito, se llama Teodoro y viene del
Estado de Jalisco, es un niño migrante o sea: caminante.
- Fito le preguntó si quedaba muy lejos y él contestó, en forma muy
desenvuelta que sí, que había nacido en Los Altos de Jalisco; la
maestra se dirigió al gigante y colorido mapa de México que tenía
colgado en una pared y señaló con una regla ese Estado, después
arrastró la regla hacia arriba muy despacio para que apreciaran la
enorme distancia que existía con Sonora, y todos dijeron...¡ooooh!
Ella también comentó que estaría sólo una temporada con ellos, pues
viajaba en un circo con sus papás. Todos dijeron otra vez ¡ooooh!... al
mismo tiempo.
La maestra Caro le sugirió el tema del circo como proyecto y todos
estuvieron muy de acuerdo.
Un niño dijo que te tenía un video de un circo, cuatro se disfrazarían
de payasos, pues tenían sus disfraces de su fiesta de cumpleaños.
La maestra les propuso ir a visitar el circo, por lo que todos gritaron de
alegría.
Chela dijo que traería su disfraz de changuita, Temo uno de león,
Jaime uno de jirafa, Sofía vendría de trapecista, Toñito uno de oso,
Carmelita uno de mariposa, Coyito uno de angelita y todos acordaron
decirle a sus mamás que los disfrazaran, pues harían una
representación de un circo.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Tocaron el timbre para el recreo y Fito y Chela jugaron con Teodoro, el


cual se sintió muy contento en el Jardín.
Al día siguiente llegaron todos disfrazados y la maestra Caro le
preguntó a Teodoro si había gorilas en el circo y éste le respondió que
sí, que se llamaba Roberto y que era muy travieso, pues abría el
candado de su jaula y tiraba la llave, se hacía un rato el disimulado y
de repente salía y se subía al mástil, que se encuentra en el centro de
la pista, y desde arriba parecía que les decía a todos “bájenme si
pueden”
Teodoro agregó que sólo enseñándole una coca cola se bajaba. Éste
en cuanto la divisaba se resbalaba muy contento hasta llegar al piso y
se tomaba el refresco de un sólo trago.
Todos sus compañeros estaban muy atentos escuchándolo y rieron
muy fuerte con las travesuras de Roberto el gorila.
También les contó que en una ocasión bajando de un barco, se les
escaparon unos leones mansos; Cornelio y Catalina que también
hicieron muchas travesuras y asustaron a las gentes del lugar, hasta
que llegó Don Enrique el domador, le sonó fuete el chicote y prontito
se metieron a sus jaulas.
En ese momento se apareció el papá de Teodoro con muchos
algodones de azúcar, pues además de ser el entrenador de elefantas,
tenía un puesto de algodones rosas y azules que atendía un hermano
suyo. La maestra Caro le agradeció mucho el regalo para los niños y
lo invitó a platicar sobre el circo.
Él les comentó que en un circo todos son como una gran familia, se
ayudan y se cuidan, viajan todo el tiempo y siempre hay mucho

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

trabajo. Les dijo que Teodoro pronto “cantaría las cartas de la lotería” y
le pidió que dijera una. Teodoro se paró derechito ante sus
compañeritos, sacó un poco su pancita y gritó: “la que nos da nuestra
lechita, la vaquita”
También les contó que sus elefantes venían de África, que uno era
macho y se llamaba Gabriel y otra era hembra y su nombre era
Antonia, que eran muy obedientes y trabajadores y que sabían
muchos números de circo como juntar sus trompas y permitir que un
perrito entrenado brincara como si fuera una cuerda; que bailaban
moviendo sus “nachas” y permitían que su esposa subiera sobre ellos
e hiciera piruetas en su lomo sin caerse.
Finalmente organizaron la representación de una función de circo en
donde todos participaron; y después comieron los algodones de dulce
que trajo el papá de Teodoro.

FITO FALTA AL JARDÍN

Una mañanita de noviembre, Fito no pudo levantarse de la cama, pues


tenía calentura y tos; le dolía mucho su cuerpo como si se hubiera
caído desde lo alto de una resbaladilla.
Sus papás muy preocupados por la constante enfermedad de las
anginas consultaron al médico infantil y éste decidió operarlo.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Fito se preparó para la intervención, y asistió con su mamá a los


análisis de sangre que siempre ordenan antes de su operación. Fito,
cuando vio la jeringa salió corriendo del laboratorio y su mamá corrió,
también, atrás de él.
Cuando por fin esta lo atrapó, se sentaron en un recibidor infantil, lo
sentó en sus piernas y le contó el cuento de la operación de Rodolfo.

LA OPERACIÓN DE RODOLFO

Rodolfo se enfermaba constantemente de las anginas y faltaba al


Jardín. Un día el Doctor decidió operarlo. Al llegar al hospital infantil el
osito se sorprendió pues mucha gente vestía de blanco. Él esperó con
su mamá en un consultorio con mesitas de colores, dibujos en las
paredes y juguetes, hasta que apareció una enfermera muy sonriente
y le dijo:
-Yo me llamo Tomasita y voy a sacarte sangre, pues un requisito para
tu operación, dame tú bracito.
Rodolfo que no tenía miedo a las jeringas extendió su brazo y en un
segundo Tomasita terminó su trabajo.
Dos días después volvió al hospital con una pequeña maletita donde
traía su ropa, sus crayones con su libro de pintar y dos cuentos
ilustrados.
Lo colocaron en una habitación con dos ositos más, le pusieron una
bata con florecitas igual a la de otros pequeños pacientes y le quitaron
su medallita de plata. Por la tarde llegaron unos camilleros y lo
llevaron a una mesita angosta con ruedas y lo pasaron al quirófano

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

donde se durmió y despertó nuevamente en su cama. Su mamá ya le


había colocado, nuevamente, su medallita protectora, le recetaron
nieve y gelatina, Rodolfo estaba feliz. Ese día recibió la visita de sus
mejores amigos: Lolito, Carmelita, Lupita, Socorro, Josesito, Juanito y
Tomasito, así como su maestra de preescolar que llegó con una cajita
de chocolates y cuentos ilustrados de la Biblia para niños. Todos sus
amigos llegaron acompañados de sus papás y le llevaron muchos
dulces, regalos, flores y globos muy adornados. Después de la
operación de anginas, Rodolfo no volvió a enfermarse y ya no faltaba
al Jardín. Ese domingo su mamita lo llevó a la iglesia y le dijo que le
diera gracias a Dios por haber salido bien de su operación.
Rodolfito hincado mirando fervorosamente al Señor le dijo:
- Te doy gracias por mi salud, Señor, y por los dulces también.
Fito escuchó muy atento el cuento y le dijo a su mamá muy decidido:
“vamos, mamá, yo quiero ser como Rodolfo.

LA LECCIÓN DE HIGIENE

Un jueves en el Jardín, después de que la maestra Caro habló sobre


la importancia de la higiene de nuestro cuerpo para conservar la salud,
y en especial sobre la higiene bucal, ésta le enseñó la rima:

Qué blancos

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Qué blancos, qué limpios


mis dientes están
parecen perlitas
que salen del mar
(Carmen González de la Vega)

Después recibieron a la mamá de Sofía que es una dentista para


niños, la cual les enseñó el cepillado correcto de los dientes y les
recomendó que comieran pocos dulces, por las caries que provocan y
el dolor que puede causar una muela en mal estado.
Fito comentó que le gustaban mucho los chocolates y toda clase de
dulces. La mamá de Sofía le dijo que solo tres al día y luego cepillado;
sobre todo después de cada comida: desayuno, comida y cena.
La dentista infantil les regaló cepillitos y juntos ensayaron la limpieza
de dientes y lengua.
Pedrito pasó al frente para hacer el ejercicio completo y al final del
cepillado sacó una lengua tan grande que parecía toalla y que por
poco llegaba al suelo: todos se rieron mucho.
Cuando se fue la mamá de Sofía, la maestra les recomendó también
lavarse las manos antes de cada comida y después de ir al baño, así
como el baño diario por la mañana en verano y por la noche en
invierno, les dijo: “el agua y el jabón son los mejores amigos de la
salud”.
Chela comentó que no le gustaba el champú porque le ardían los ojos,
la maestra le dijo que los cerrara cuando corriera el agua por su
cabeza.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Todos se comprometieron a venir al Jardín bañaditos, peinados y muy


limpios sus dientes y manos.
Finalmente la maestra les enseñó esta adivinanza:

LA LENGUA
Una señorita muy aseñorada
que siempre va en coche
y siempre va mojada.

EL DESFILE
Unos días antes del 20 de noviembre, la maestra Caro les informó que
habría un desfile muy grande en donde ellos participarían
como personajes de la revolución mexicana.
Niños. –les dijo- ustedes serán revolucionarios con caballos,
sombreros charros y bigotes.
- Y con pistolas, maestra –dijo Fito. Así es –dijo la maestra Caro con
pistolas y carrilleras, que es donde se guardan las balas. Las niñas
serán las adelitas, con sus faldas, sus trenzas y sus canastas para la
comida.
- Y con sus rifles –dijo Chela- yo las he visto en la tele.
- Sí, dijo Caro, ellas acompañaban a los hombres en la guerra,
cargaban a sus niños sobre sus hombros, bien amarrados con un
rebozo para que no se cayeran si tenían que correr.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

- Temo –dijo la maestra- será Porfirio Díaz, que era muy malo con los
pobres campesinos, José será Madero que era un chaparrito muy
inteligente y quería a los pobres y por ellos luchó contra don Porfirio
Díaz, Pedro será Zapata, un guerrillero muy valiente; Antonio será
Obregón, un revolucionario sonorense que perdió su brazo en la
guerra.
También les enseñaré el baile “Jesusita en Chihuahua” y ese día
comeremos: tamales, atole y aguas de jamaica, horchata, tamarindo y
limonada, que prepararán sus mamás.
El 20 de noviembre todos llegaron vestidos de diferentes personajes
que inventaron sus padres como: indios, yaquis que fueron a la guerra
con el General Obregón, Venustiano Carranza, el papá de un niño dijo
que su hijo iba disfrazado de Felipe Ángeles, otro de Pancho Villa,
Teodoro vistió de cristero con un gran escapulario café al frente y una
banda que cruzaba su pecho regordete que decía “Viva Cristo Rey”; la
directora le preguntó que porque venía vestido así y el contestó
“porque quiero mucho a Diosito”, e inmediatamente dio medio vuelta y
se fue a juntar con Fito y Chela que le hacían señas desde un buen
rato, pues se sentían integrados con el atuendo de Teodoro. Este les
contó que su papá le platicó que su abuelito fue cristero y peleó en la
revolución por su religión y por la Iglesia Católica, en los Altos de
Jalisco.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

LA VISITA AL MUSEO
La mañana del viernes, la maestra, los niños, y ocho madres custodias
revisaron minuciosamente las loncheras y se colocaron al
hombro sus cantimploras para enseguida abordar el
camión de la Secretaría de Educación y Cultura que los
llevaría a visitar el Museo de la Universidad de Sonora.
En el camión entonaron canciones aprendidas en clase, hasta que
éste se estacionó en la puerta del museo, todos bajaron en orden y se
dispusieron a recorrerlo.
A la entrada los esperaba un viejito muy amable llamado Prof. Leo
Sandoval, que además de ser escritor era el encargado de la Sala de
Historia ; cuando los recibió les dijo “me llamo prof. Leo y pueden
preguntarme lo que quieran”.
Él cuidaba mucho esmero, desde hacía muchos años, las valiosas
piezas antiguas que ahí se exhibían.
Leo los paseó por la Sala Colonial, la Sala de la Independencia, La
Sala de la Revolución y les mostró objetos muy raros y antiguos, como
libros religiosos de los sacerdotes evangelizadores, espadas y
uniformes, maquinas de telégrafos, fotografías muy viejas, postales,
baúles, un alambique para destilar bacanora, y les dijo con voz muy
cariñosa “ niños, los objetos mientras más viejos son más valiosos, por
ejemplo, ésta máquina Remington de escribir es muy, pero muy vieja,
por eso es tan grandota, antes no había computadoras como ahora;
de hecho yo escribo todavía aquí mis libros. Acérquense, les voy a
poner música en este fonógrafo de cuerda, toquen los discos, ¡miren,
son muy gruesos! , pues la aguja es muy gruesa y filosa....parece un

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

clavo: acérquense a mirarla, después se sientan en los tapetes que


puse en el suelo para que escuchen unas canciones sonorenses.

EL TARCHI
El Tarachi es muy activo,
Sabe la seca y la meca,
Y en su casa no le falta
La carne ni la manteca.
El Tarachi es como el león:
Se mantiene en la quebrada,
Se echa la mochila al hombro
Y sale en la madrugada.
El Tarachi es como el león:
se mantiene en la quebrada,
esperando al orejano
para echarle una lazada.
El Tarachi tiene maña
maña de coger lo ajeno:
si es vaca gorda la esconde.
Si es caballo, le echa freno.
_Para eso traigo mi reata:
pa’lazar lo que me guste
y darle la cuesta abajo
hasta que rechine el fuste.
_ De la reata, no hay cuidado,
la argolla es la que rechina.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Si la reata se revienta
Me la pega Josefina.

A continuación Fito y Chela revisaron las vitrinas que exhibían armas


de fuego de la época de la revolución; las mamás custodias los subían
en banquitos para alcanzar las vitrinas.
Teodoro preguntó en voz alta a Leo,”¿porqué no hay fotos de
cristeros?”. Leo se sorprendió con la pregunta y le mostró una
estampita del padre Juan Navarrete y Guerrero y le dijo: “ este
sacerdote fue el equivalente a un cristero en Sonora” , pero Teodoro le
respondió cuestionador “ ¡ pero no tiene rifle, profesor, Leo!” , éste
último sonrió y acarició la cabeza de Teodoro pensando que
seguramente el niño tendría algún antecedente cristero y preguntó
curioso.
-Niño, ¿de dónde eres?
-De los Altos de Jalisco, Profe.,- respondió orgulloso.
- Con razón- dijo Leo.
- Cuando terminó el recorrido, atravesaron el Boulevard Rosales para
merendar en la placita Emiliana de Zubeldía. La maestra Caro les
informó –cuando miraban la estatua que se encontraba al centro del

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

parque- que ella había sido una gran maestra española en la


Academia de Música de la Universidad de Sonora, que quiso
mucho a Sonora y fue -también- compositora y formadora de
grandes pianistas.
- Después de jugar un rato sacaron las loncheras e intercambiaron
comida; una “madre custodia” repartió de postre galletas con
mermelada. Finalmente la maestra les permitió acostarse sobre el
pasto, buscarle forma a las nubes, pero algunos se durmieron.

NAVIDAD EN EL JARDÍN

Por fin llegó la el mes más querido por los niños , el mes de diciembre.
La maestra Caro les pidió a los padres que mandaran muy abrigados a
los niños, que los bañaran por la noche y que les dieran jugo de
naranja todos los días para evitar los resfriados.
El jardín empezó a cambiar, las maestras adornaron toda la escuela
con figuras de santa claus, los reyes magos, sembraron nochebuenas
en sus jardineras, y anunciaron que pronto tendrían una posada
navideña.
Fito llegó a su casa muy contento y le platicó a su mamá sobre las
próximas fiestas en el jardín, ésta le prometió un cuento de Rodolfo
antes de dormir precisamente sobre la navidad.
Cuando llegó la noche, Fito se bañó con agua caliente, su mamá le
secó el cabello con secadora, le puso doble camiseta y le colocó sus

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

pijamas con adornos de navidad, calcetines gruesos y sus pantuflas


de conejo.
Fito se acomodó feliz en su camiseta y le pidió a su mamá el cuento
de Rodolfo.

RODOLFO Y LA NAVIDAD
El osito Rodolfo espera ansioso la temporada navideña, pues sabe
que el 24 de diciembre se celebra el nacimiento del niño Dios y le
amanecen a los niños muchos regalos.
Se podría decir que el invierno es la mejor época para Rodolfo, pues a
pesar del frío y la nieve, él no necesita ropa gruesa, pues su cuerpo
regordete se encuentra cubierto de pelo y sólo usa una bufanda de
muchos colores y unas botitas roqueras.
Por las noches junto a la chimenea lee cuentos con sus papás y su
hermana Dorita, pero no se acerca mucho al fuego por temor a
quemarse.
También cambia su repertorio musical y se la pasa cantando todo tipo
de canciones navideñas:

“ La virgen se esta peinando


entre cortina y cortina
sus cabellos son de oro
y el peine de plata fina.

Belem, Belem campanas de Belem

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

que los ángeles cantan


que nuevas me traen.”

Lo que más le entusiasmaba a Rodolfo es adornar el arbolito y colocar


el nacimiento. Su papá compra un pino natural y todos colaboran
colocando las esferas y las luces de colores, a Dorita le permiten
colgar las esferas de abajo, pues todavía es muy pequeña, pero tiene
que participar. Después se coloca en su sillita de pierna cruzada y le
aplaude a todos para animarlos a terminar, mientras come ricos panes
con miel.
Cuando mamá coloca el nacimiento, Rodolfo y su papá acomodan los
animalitos alrededor de la virgen, San José y el niño; en ese momento,
Dorita entra en escena, pues es la encargada de acostar al niño Dios
en el pesebre.
La noche del 24 de Diciembre van todos a la iglesia y cenan pavo muy
sabroso, ensalada de manzana y papas asadas en compañía de sus
abuelitos y tíos. Temprano los mandan a la cama y al otro día
amanecen muchos juguetes bajo el árbol de navidad. Esta navidad,
Rodolfo recibió un camión para cargar con piedras y tierra, un guante y
una pelota, un avión para armar, y 12 libros infantiles para el “baúl” y
un triciclo que compartirá con Dorita.
A su hermanita le amaneció: un conejo de peluche, una muñeca con
su cabello largo y sedoso. Una carreola para la muñeca, una guitarrita
de plástico, un casete de CRI-CRI y una bolsa de dulces y chocolates
que compartirá con su hermano.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Todos estuvieron felices: desayunaron tortas de pavo del día anterior y


mucha ensalada de manzana.
Rodolfo jugó todo el día con sus amigos, vecinos y primitos.
¿A ti te gusta la navidad?

Cuando la mamá de Fito terminó el cuento, éste se acomodaba feliz,


pues pensaba que santa claus llegaría pronto y le traería muchos
juguetes como a Rodolfo.
Cuando su mamá terminó el cuento, lo beso en la mejilla y le dio las
“buenas noches”, lo arropó con cariño y le pasó a su jirafa de peluche
con la que siempre dormía abrazado. Se disponía a salir cuando Fito
le dijo:
-Mamita, por favor, apaga la luz.

LOS PREPARATIVOS DE LA POSADA

La maestra Caro preparó la posada junto con los padres de familia, en


reunión especial. Pero les comunicó que no sólo sería una posada
tradicional con piñata, champurro, letanías, dulces y tamales, sino que
organizarían todas las educadoras del Jardín un festival navideño, con
números musicales y pastorela.
La maestra Caro les dijo que en la Universidad Pedagógica Nacional –
donde ella estudiaba los sábados- su maestra Carmen les había
pedido que escribieran una pastorela y sería la que ella redactó la que

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

representarían ese día y que tituló “El diablito atolondrado”, que


trataba de un diablito muy maloso llamado Ponchito que siempre olía a
azufre y que no quería al niño Dios.
Su papá, el diablo mayor, le ordenó que en un descuido le raptara el
niño a la virgen María y San José, para que cuando llegaran los
Santos Reyes: Melchor, Gaspar y Baltasar no lo encontraran y tiraran
los regalos que le llevaron.
Pero –les dijo la maestra –este diablito no sólo era maloso sino
también atolondrado, pues de todo se olvidaba por andar jugando con
sus amigos. De modo que cuando se robó al niño y se lo llevó a
esconder a una casa abandonada, llegó otro diablito y lo invitó a salir a
jugar a las bolitas de fuego que producían con sus tridentes calientes,
se jalaban las colas y los cuernos y gritaban.
No, no, no
que no venga la navidad
para que todos los niños
se queden sin sus regalos.

El niño –que era Dios hecho hombre empezó a llorar, pero


afortunadamente lo escucharon unos pastorcitos que cuidaban a sus
ovejas por esos lugares y lo rescataron, lo llevaron con sus papás y
éstos lloraron de alegría. Los reyes trajeron muchos regalos al Niño
Dios, a los pastorcitos y a todos lo niños del mundo.
Al diablito “Ponchito”, su papá- el diablo mayor Don Poncho- lo
castigó, sin comer dulces durante un año y le prohibió jugar con su
tridente mágico para hacer bolitas de fuego.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

La maestra les informó –también- que asistía a clases de danzón y


que les enseñaría ese ritmo para que los que no participaran en la
pastorela, bailaran dentro del festival, que siempre entusiasta
organizaba el maestro Conrado y la directora.
La maestra sacó la grabadora y colocó a los varones en pareja con las
mujercitas, marcó con un gis varios cuadros en el suelo y les mostró
los primeros pasos. Fito pidió bailar con Chela.
Al llegar a su casa, Fito le mostró a su mamá los pasos de baile y ella
prometió contarle el cuento de Rodolfo baila danzón antes de dormir.

RODOLFO BAILA DANZÓN

Rodolfo, el osito nalgoncito, veía que sus papás en todas las fiestas
bailaban danzones muy derechitos y seriecitos. Él también quería
bailar y se arremolinaba en la pista a un lado de sus padres. Sus
pequeñas garritas arañaban el piso queriendo imitarlos, y es que
Rodolfo no sabía marcar “EL CUADRO”, el cual hay que hacerlo con
pasitos muy formales. Rodolfo al bailar cerca de sus papás movía
mucho sus nachas, lo que causaba la risa de los concurrentes.
Un día papá oso le dijo:
- Rodolfo te voy a enseñar danzón, pero necesitas una osita que
también le guste bailar.
Esto contrarió un poco al osín pues en su clase todas las ositas eran
muy tímidas y a duras penas querían cantar. Durante una posada del
barrio, ya muy cerca de la navidad, después de cantar letanías y
prender luces de bengala, de tomar chocolate y champurro, y de

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

comer tamales y ricos postres de miel, una pequeña orquesta empezó


a tocar danzones.
Los papás de Rodolfito se acercaron a la pista muy contentos, y el
osito miro para todos lados hasta que sus ojos se posaron en la osita
Chabelita que terminaba de comer un pan con miel y movía sus patitas
marcando muy bien el cuadro que practicó durante meses y que por
fin aprendió, sobre todo a no mover las nachas como lo hacen todos
los principiantes de danzón.
Rodolfo, muy formal, imitando a su papi la invitó a bailar, y la osita
Chabelita aceptó gustosa, pues le encantaba el baile, se tomaron de
sus garritas y empezaron a moverse junto a las parejas de adultos.
Chabelita, la osita bailadora, le dijo que su maestro de Jardín les
enseñó ese ritmo, mismo que aprendió en la Universidad Pedagógica
Nacional.
Así, Rodolfo y Chabelita bailaron muy contentos sabrosos danzones.

DÍA DE REYES

Al regreso de clases se organizó la tradicional Rosca de Reyes. Las


madres de familia compraron las roscas y prepararon el chocolate,

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

convivieron con sus hijos y participaron en una representación teatral


ensayada con anterioridad.
Tres padres de familia se disfrazaron de los Reyes Magos, Melchor,
Gaspar y Baltasar; obsequiaron bolsitas de dulces y convivieron con
ellos toda la mañana.
Fito y Chela una noche anterior pusieron su zapatito afuera de su
recámara y recibieron al día siguiente regalos especiales, muy
diferentes a los de navidad.
A Fito le trajeron los Reyes ocho cuentos ilustrados, libros de pintar,
una caja muy grande de crayolas, una caja de chocolates, un gorro y
unos guantes de estambre y su zapato lleno de toda clase de dulces.
Chela pensó mejor colocar su botita para que le dejaran más dulces ;
al dia siguiente le amanecieron; diez cuentos del Oso Rodolfo, una
bufanda y un gorro de colores con sus guantes , un equipo de doctora
que mucho le gustó.
Antes del convivió la maestra Caro les contó el cuento del Cuarto Rey
Mago, de aquel que nunca llegó a adorar al niño porque se quedó en
el camino ayudando a los necesitados y enfermos (leprosos) en el
camino a Belén. En estas acciones vendió las piedras preciosas que le
llevaba de regalo , entre ellas una perla valiosísima.
Ya viejo y a punto de morir, finalmente encontró en sus sueños a
Jesús antes de morir en la cruz y el Cuarto Rey Mago le dijo.
- Señor, yo siempre te busqué y nunca te encontré, te llevaba,
cuando naciste, muchos y hermosos regalos-. Y Jesús le respondió.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

- - Tu siempre me ayudaste. Cuando tuve sed me diste de beber,


cuando hambre me diste de comer, cuando tuve frío me vestiste,
cuando estuve enfermo me curaste.
- - Pero, señor, ¿cuándo hice yo eso por ti?
- - Cada vez que ayudaste a uno de tus hermanos me ayudabas a
mí, pues yo estoy en cada uno de ustedes.
- Sonriendo por haber cumplido su misión, el Cuarto Rey Mago
tranquilamente murió.
-
-
- LA PRIMAVERA

Para el Festival de Primavera la maestra organizó el Baile de las flores


y las verduras, actividad en el que participaron todos los niños. Fito se
disfrazó de rabanito, Temo de zanahoria, Paco de tomate, Teodoro de
aguacate; éste, por cierto, llegó diciendo que era el más sabroso de
todos, y que con él se preparaba un rico “ guacamole”, Benja se
disfrazó de chiltepín y también comentó que con él se hacían ricas
salsas para la carne asada y los tacos dorados, Tabito llevó de papa,
Alfredo de lechuga, Luis, que es muy alto, de apio; René de cebolla,
Toño de elote, Tomás de chilito serrano. Cuando Caro les revisó sus
disfraces, comento: “ con ustedes me podría hacer una rica ensalada”
y todos sonrieron.
Las niñas se vistieron de flores, de todas las habidas en el territorio
mexicano. Después del bailable y el desfile por las calles de la colonia,
la maestra Caro les contó el cuento de la florecita del campo.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

LA FLORECITA DEL CAMPO

En un pueblo de Sonora llamado Opodepe, vivía una florecita solitaria,


tímida y callada que nunca platicaba ni reía con las otras flores.
El río se preguntaba si estaría enferma, los árboles se acongojaban
con su actitud y los insectos que pasaban cerca, mejor le sacan la
vuelta.
Cuando llegó la primavera el campo lucía nuevo ropaje de flores de
todas las especies, pues el viento había traído semillas de muchos
lugares, y la florecita campesina llamada Ana Laura, se empezó a
sentir peor, pues constantemente se comparaba con las recién
llegadas.
Cerca de ella nació una hermoso clavel , mismo que despedía
hermosos olores. El clavel le pedía al viento que le llevara su perfume
a la florecita campesina, para ver si se alegraba.
Pero ésta, malhumorada y envidiosa dijo: “ fuchí, que mal huele el
aire”, y el clavel nomás se sonrió.
Un día apareció una viejita lugareña y al ver a la florecita campesina
exclamó:
- Ésta es la más bonita porque es la más fuerte y resiste todas las
inclemencias del tiempo , sus hermosos pétalos amarillos sonríen
siempre al sol y su delicado olor perfuma el campo
La florecita campesina sonrió y desde entonces fue muy feliz; pues se
sintió querida por los habitantes del lugar.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

TABITO

Esa mañana la maestra Caro comentó que el valor más elevado era el
amor : el amor a los padres, el amor a los hijos, el amor a Dios, el
amor a los amigos, el amor de las parejas, el amor a los animales, el
amor a los ancianos, el amor a todos los seres de la tierra.
Un niño preguntó si debían amar a los extraterrestres y Caro le
contestó que si existieran en verdad, pues también serían objeto de
nuestro amor.
Comentó que la amistad es un valor muy importante, ya que los
amigos son los mejores compañeros de la vida, y que a éstos los
podemos escoger con toda libertad.
Para iniciar El día del amor y la amistad les regaló a todos paletas de
dulce y chocolate en forma de corazones y el salón amaneció
adornado con corazones rojos, cupidos y muchas flores.
La mamá de Tabito, que era un niño parapléjico y un poco lento en su
aprendizaje, ofreció una rica merienda con refrescos y pastel.
Ella pidió la palabra y agradeció a los niños el cariño que mostraban a
su hijo, y les contó que desde que acudía al Jardín se había vuelto
más despierto, pero, sobre todo, más alegre.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Caro sonrió al comprobar el avance de los niños en ese sentido, pues


todas las mañanas esperaban que llegara Tabito y bajara de la
camioneta de sus papas para empujar la sillita de ruedas hasta el
salón.
Por la forma en que lo ayudaban en sus labores académicas y el
entusiasmo como jugaban con él en el receso, Caro llegó a pensar
que no advertían su estado, lo cual la llenaba de satisfacción, pues
pudo lograr la integración grupal.
Ese día Tabito fue condecorado con un gran corazón de cartón rojo en
el pecho que decía: “TODOS TE QUEREMOS PORQUE ERES EL
MEJOR”.
El Día de las Madres

El festival de Día de madres estuvo más que enternecedor; los niños


entregaron a sus madres tarjetas de felicitación y regalos elaborados
en clase; presentaron un número de danzón que la maestra Caro
aprendió en un taller de expresión artística en Universidad Pedagógica
Nacional, donde cursa su licenciatura. Su maestro de baile de salón, el
Licenciado Guillermo Espinoza Rosales les recomendó que pusieran
los bailes a sus alumnos y así lo hicieron. Las parejitas lucían
graciosas y encantadoras ejecutando el cuadro básico al ritmo de
Danzón Juárez.
Fito y Chela conformaron pareja, pues querían seguir los pasos de el
Osito Rodolfo y Chabelita.
Al inicio del festival, Caro dirigió a las madres el siguiente discurso.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

Madres de familia.

En este día tan especial para ustedes, en el que se les recuerda en


forma especial, llegan a mi mente los conceptos de Erich Fromm, en
su libro “El arte de Amar” , en donde nos aclara, un concepto básico: “
el amor materno es incondicional”, es decir, la madre quiere a los hijos
sin condiciones, esto es independientemente de su belleza, grado de
inteligencia, aptitudes y habilidades. La madre es un ser en la que el
hijo podrá confiar siempre a través de todas las etapas de su vida.
La madre es un ser en el que se entrega por completo, que se
sacrifica cuando es necesario, y que es capaz de perdonar siempre
para volver a empezar. Felicidades en su día.
Más de una mamá lloró, y todas abrazaron a Caro cuando bajó de la
mesa de honor.

El FIN DE CURSOS
Por fin terminó el año escolar, los niños recibieron de la directora su
certificado de Preescolar, Fito y Chela vistieron toga y birrete de gran
colorido; el acto solemne se inició con la banda de guerra. Temo fue,
en esta ocasión, el abanderado.
Tabito pasó al fente en su sillita de ruedas empujado por dos
compañeros, todos aplaudieron entusiasmados; Teodoro muy formal
pero risueño pasó al frente y agradeció a sus maestras las
enseñanzas recibidas, de pronto se le olvidó el discurso y empezó a
llorar, Chela y otra niña subieron al estado a apoyarlo y cariñosamente
lo besaron.

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LITERATURA SONORENSE. ESCRITORES Y POETAS DE SONORA

La señorita directora Lupita Dórame agradeció a los padres de familia


el apoyo al Jardín, y enumeró los logros materiales en el año escolar:
la casita del árbol, los libreros en los salones de clases, las sillas de
metal para el jardín, el chapoteadero, la televisión y la vídeo adquiridas
con las actividades de los padres, la nueva colección de caricaturas de
vídeo.
Pero, sobre lo que hizo más énfasis fue en la excelente disposición de
todos para trabajar el año escolar. Felicito a la brigada de“madres
custodias que acompañaron a los niños en sus actividades fuera del
jardín, y a las educadoras por el empeño, alegría y creatividad con que
desarrollaron sus programas.
A los alumnos los motivó a seguir su primaria con entusiasmo y los
exhortó a querer el conocimiento, respetar a sus maestros y defender
a su escuela.
Las mamás de Fito y Chela comentaron que inscribirían a sus hijos en
la escuela Heriberto Aja, el próximo ciclo escolar.
Al finalizar la ceremonia se ofreció un convivió, uno por uno se
despidió de beso y abrazo de sus maestras . Caro sonreía con
satisfacción por la labor cumplida.

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