manzanas, pollos y quimeras

mujeres que cruzaron el mar de arena

DOSSIER DE PRENSA

Un documental de Inés París para MUJERES POR ÁFRICA

Sinopsis

Datos técnicos
Dirección, producción y guión: INÉS PARÍS Financiado por la Fundación “MUJERES POR ÁFRICA” Canciones escritas e interpretadas por PIRUCHI APO. Música: Dirección de fotografía: Montaje: Sonido directo: Edición de sonido: Dirección de producción: Documentación: Posproducción: Formato: DCP digital Mariano Marín Javier Alomar María Lara Jaume Meléndez Steve Miller-Juan Ferro. Raquel Cólera Ignacio París Bouza Evasión 16:9

manzanas, pollos y quimeras
mujeres que cruzaron el mar de arena

Lali es guineana. Vino a España porque P un marinero le contó que en nuestro país las manzanas eran grandes como balones y unos pollos gigantescos corrían por la Gran Vía. Lali es una de las mujeres que nos muestran su realidad y sus sentimientos más íntimos; su proyecto vital, sus esperanzas y quimeras en este documental que rompe tópicos y por primera vez da voz y rostro a un grupo de mujeres olvidado e invisibilizado en la sociedad española: las negras africanas.

Protagonistas
Nicole Ndongala, Piruchi Apo, Edith Mbella, Lali Ferreira, Martina Casia Ferreira, Sharon Opi Ferreira, Chanelle Mwizero, Aauri Bokesa, Agnès Agboton, Tania Adam, Mariana Drammeh, Vicenta Ndongo, Delphine Kouakou, Aissatou Ndiaye y Mamiya Conteh.

dossier de prensa

Memoria de la directora Inés París

Una nueva vida Lali es guineana, de unos cuarenta años, con unos ojos pequeños que guiña cuando se ríe. Tiene dos hijas, Martina y Sharon. La mayor nació también en Guinea y la pequeña, hace once años, en España. Ellas fueron las primeras africanas residentes en nuestro país con las que contacté. Nos encontramos en el café Comercial, en el centro de Madrid. Y desde el comienzo, aquella reunión fue un idilio: Lali no sólo estaba dispuesta a colaborar sino que se entusiasmó: por primera vez en su vida alguien consideraba su historia importante y digna de ser contada. Su historia y la de sus hijas y su madre, porque por lo que entonces supe, las cuatro mujeres vivían juntas en un piso pequeño al lado de la M-30. La conversación se prolongó hasta el mediodía y después me invitaron a acompañarlas y comer en casa de su gran amiga, Fátima, nacida en Senegal y con cuatro hijos. Tras compartir con todos ellos un estupendo Maafe de cordero, hacerles un montón de fotos y empezar a usar el teléfono como grabadora, salí entusiasmada. Tenían tanto que contar, tan sorprendente, unas vidas tan plenas, y estaban tan deseosas de compartir su visión del mundo que fue unos de esos momentos en los que uno siente que tiene la mejor profesión del mundo, que este documental en el que me embarcaba con la Fundación Mujeres por África iba a ser una experiencia vital y profesional impagable. No fue en aquel día, sino el primero que grabamos en su casa, cuando Lali me “regaló” el título del documental. Me estaba contando que antes de venir todo lo que sabía de España era a través de un marino mercante que les hablaba de un país donde se comía mucho: sobre todo pollos muy gordos que llenaban las calles y enormes manzanas que colgaban de los árboles inclinándolos con su peso. Lali se imaginó entonces sentada en una plaza de este país, con su hermana al lado y devorando un pollo asado… por supuesto esta imagen tan absurda como idílica nunca se realizó. Terminó viniendo sola, contratada como sirvienta por una familia que la tuvo durante años como si fuera una pequeña esclava sin sueldo, papeles ni vacaciones. De esto han pasado casi veinte años y ahora Lali, con esfuerzo y sacrificio, ha logrado tener una situación mínimamente estable y ser una mileurista que saca adelante a sus hijas: unas niñas que hablan varios idiomas y que quieren ser economistas o escritoras. Su historia me pareció todo un símbolo de lo que el documental había retratado: un colectivo de mujeres que forzadas por circunstancias dificilísimas han dejados sus países para construir una nueva vida. Mujeres muy fuertes, valientes, positivas, con un proyecto de vida y una capacidad para la alegría sorprendente, que son hoy en día parte de nuestra sociedad de una forma tan importante como desconocida.

Ahora soy: sólo hoy tenemos y creamos._ Nada nos es ajeno._ Nuestra la tierra._ Nuestros el mar y el cielo._ Nuestras la magia y la quimera.
Nancy Morejón. “Mujer negra”

La Fundación mujeres por África

Este documental es un proyecto de la Fundación Mujeres por África, que preside Maria Teresa Fernández de la Vega. En la Fundación desarrollan una labor importantísima contribuyendo al desarrollo del continente africano, pero con una perspectiva tan novedosa como eficaz: hacerlo a través de las mujeres. Dentro de las áreas de trabajo de la Fundación está el mundo del audiovisual, en el que tengo el placer y el honor de colaborar como consejera. Desde el primer momento Maria Teresa se empeñó en que esta área de actividad tuviera una importancia y una dimensión que no tiene en ninguna otra Fundación de estas características. En un año y poco hemos creado dos premios: a la mejor directora en el Festival de Cine Africano de Córdoba y a la mejor directora en FESPACO, el mayor festival de cine de África, que se celebra en Burkina Faso. Hemos traído a Madrid a varias directoras y organizado, bajo la dirección e iniciativa de Guadalupe Arensburg, una muestra de cine dirigido por mujeres africanas. Y además hemos firmado convenios con varias Escuelas de cine para becar a alumnas y para enviar profesorado a África. Se han filmado los proyectos y… hemos rodado este documental. El documental nace inicialmente de la necesidad de localizar, investigar y conocer mejor al

colectivo de mujeres africanas que viven en España. Para entrar en contacto con ellas, conocer de primera mano sus necesidades y crear proyectos adecuados a sus necesidades y demandas. Y pensamos en hacerlo en forma de documental para que esta investigación tuviese la maxima repercusión y pudiese llegar al público de la forma más eficaz.

de niños pequeños porque muchos tenían en clase alguna compañera negra cuyos padres, o madre o padre, habían emigrado desde África. Tras esta experiencia resultaba evidente que el mejor instrumento para terminar con los lugares comunes y las ideas falsas era mostrar la realidad, y ese ha sido nuestro objetivo: dar voz y rostro a algunas de las mujeres procedentes de África negra que viven en España para que, a través de sus historias, sus emociones, sus ideas, su arte o sus profesiones, se conozca mucho mejor a este colectivo desconocido, invisibilizado en los medios de comunicación y sobre el que pesan muchos estereotipos.

¿Que si conozco a alguna africana? Pero... ¿Africana de África?

Muy al comienzo de nuestra tarea de investigación, además de sumergirnos en la búsqueda de datos y dejarnos las pestañas en el proceso de documentación, salimos a la calle a filmar a gente de toda edad y condición a los que preguntábamos : ¿Conoces a alguna africana que viva en España? ¿Qué imagen tienes de ellas? ¿Cómo crees que han llegado? ¿A qué se dedican? Las respuestas eran muy parecidas: la idea que tenían de las africanas era la de unas mujeres analfabetas, que llegaban en pateras, muchas de ellas prostitutas, a las que se acogía bien, pero que no se querían integrar… y por supuesto nadie se consideraba racista, pensaban que España era un país de acogida, que todo aquí son facilidades, etc., etc. Estos tópicos y prejuicios sólo cambiaban cuando realmente conocían a alguna. Y esto sucedía con frecuencia entre padres

De la cocina a una olimpiada: nuestras protagonistas

Una escritora, una camarera, una galerista de arte, una cantante, una cocinera, una periodista, una costurera, una actriz, una gestora cultural, una campesina capaz de crear una asociación que agrupa a cientos de mujeres, una corredora olímpica… son las protagonistas de este documental. Ellas nos cuentan por qué han venido, qué imagen tenían de España, qué se encontraron, de qué forma salieron adelante y cómo es su vida actual.

No observamos sólo sus idas y venidas, su trabajo, sus casas, a sus familias y amistades, sino que nos han abierto su corazón para mostrarnos sus sentimientos, sus sensaciones, las anécdotas más curiosas de su existencia, sus miedos, alegrías, esperanzas, ideas, su modo de ver la vida. Son mujeres que se caracterizan por su capacidad de trabajo, que tienen un proyecto vital claro por el que pelean, que han aprendido el castellano o el catalán, que hablan normalmente varios idiomas. Conociéndolas, lo primero que aprendimos es que no se puede hablar de un “colectivo” porque es imposible reducir la enorme diversidad humana, la realidad compleja, rica, y sorprendente de tantas mujeres.

legal) pero todas ellas se ríen a mandíbula batiente a la menor ocasión, celebran la vida compartiendo su comida y dando la bienvenida a todo el que se acerca y… cantan. Cantan tanto y tan bien y en tantas ocasiones que yo sospechaba estar rodando un musical. También es cierto que en el documental hay una cantante profesional: Piruchi Apo. En su casa la grabamos ensayando con niños para crear la música de unos dibujos animados. Pero cuando los niños se fueron y el trabajo terminó, ella seguía cantando, acompañada de su hermano, su cuñada, su marido español, sus amigas, todos sus sobrinos… seguimos grabando este testimonio impagable de intimidad en familia, el momento cumbre llegó cuando rememoraron a sus padres que cantaban en la Iglesia. Las misas africanas, me explicaron, son tan alegres que rezar es una fiesta. Nada que ver con los oficios religiosos de aquí.

camino el cántaro se te cae y debes regresar de nuevo a por el agua. Tuve que darle la razón: el agua saliendo de un grifo no es nada “realista”. Martina se siente africana. La verdad es que todas las niñas de africanas nacidas aquí se sienten de allá. O de los dos lados. África es una referencia fundamental para todas estas mujeres que, como nos decían una y otra vez, no olvidan. No olvidan en primer lugar porque saben que allí las necesitan: muchas han venido para poder enviar dinero y otras lo hacen aunque sus familias no tengan necesidades, porque saben que allí siempre hay alguien que precisa de ayuda. No sólo envían dinero sino que crean proyectos en sus países de origen: cooperativas de mujeres, asociaciones que construyen escuelas en las aldeas, que excavan un pozo de agua o que levantan un molino. Casi todos los proyectos buscan dar más oportunidades a las mujeres y las niñas que han quedado allí porque saben que ellas son el futuro y porque, si algo les gusta de España, es que como mujeres han tenido más oportunidades de formarse y vivir libremente.

Un documental musical África es más realista Todas las mujeres que aparecen en el documental tienen algo en común (un rasgo que comparten casi todas las africanas): su asombrosa capacidad para la alegría. La mayoría han vivido situaciones espeluznantes que las han hecho abandonar sus países de origen (guerras, miseria, violencia sexual) muchas siguen teniendo unas vidas difíciles (lejos de sus familias, en la precariedad económica y a veces

Fue lo primero que me dijo Martina, una niña nacida en España de madre guineana y padre nigeriano. Ante mi asombro por esta frase, que decía con tanta seguridad, me explicó, convencida de que yo era tonta o no entendía el castellano, que en la aldea de su madre había aprendido que el agua hay que ir a buscarla al pozo o al río y que, si no tienes cuidado, en el

Mujeres poderosas

Edith es de la tribu Dwala, nació en Camerún y su apellido Mbella quiere decir, águila. Es especialista en arte tribal africano. Licenciada por la Sorbona, tiene una fabulosa y bellísima galería de arte en el centro de Madrid.

En la galería ofrece a todo el que lo desee libre acceso a una biblioteca. Como siempre repite, África está muy cerca y sin embargo para los españoles sigue siendo un continente desconocido. Con ella aprendimos sobre la riqueza de la cultura Bubi, en Guinea: sobre la condición de la mujer en las culturas africanas previas a la colonización. Nos explicó el asombro de Livingstone al descubrir que el divorcio ya existía en Camerún. Eso no lo sabe Aissatou, que tiene una concepción mucho más tradicional de la familia. Aissatou cree que ella es una simple campesina con un defecto terrible: no sabe enfadarse. Pero debe ser lo único de lo que no es capaz esta mujer de Gambia que llegó a España siendo analfabeta, que desde entonces no ha parado de hacer cursos (de español, de enfermería, de conducir, de geriatría…) y hoy preside una asociación que ha creado más de 800 puestos de trabajo en su aldea natal. Jamás se me olvidará la imagen de Aissatou conduciendo su coche cargado de instrumentos de labranza. Ella y sus compañeras tienen un huerto pequeño junto a una carretera en Paterna (Valencia). Los grandes camiones que circulan a escasos veinte metros de sus sembrados no logran tapar el sonido de las voces de estas campesinas que cantan para animarse en la tareas del campo. Este trabajo no les da para vivir (por eso son limpiadoras o cajeras, o cuidan de ancianos) pero gracias al

huerto alimentan a muchas familias que de otra forma pasarían hambre. Y como no gastan en alimentos pueden mandar más dinero a los que se quedaron en África y todavía se apañan para que sus hijas estudien. La pequeña de Aissaitou, de nueve años, quiere ser piloto de aviación y su madre la mira riendo. Sabe que lo conseguirá porque con una madre así lo raro es que no le hayan salido alas.

Así se hizo

Durante cuatro meses, del invierno más crudo a la primavera, hemos convivido con estas mujeres que tanto nos han enseñado y con las que tan bien lo hemos pasado. Las hemos perseguido por Madrid, Barcelona, Premiá de Mar, Valencia y Paterna. Si alguna vez se cansaron de tenernos pegados a sus talones, de que yo las interrogase sin piedad y sobre cualquier cosa, de que compartiésemos su comida y nos metiésemos en sus habitaciones y en las de sus hijos, nunca nos lo hicieron saber. Lo más difícil ha sido tener que seleccionar entre el numeroso o e interesantísimo material con el que nos fuimos a la sala de montaje. Es mucho lo que se ha quedado en el tintero, un material que puede servir a los que quieran investigar sobre emigración, a los que quieran mostrar una realidad pocas veces retratada y que ahora resultará más accesible y documentada.

Mujeres de cine
María Teresa Fernández de la Vega

Cuando, en febrero de 2012, pusimos en marcha la Fundación Mujeres por África fuimos muy conscientes de que, para cambiar las cosas, el mundo de la imagen es un aliado imprescindible. Y es que si se trata de transformar nuestras sociedades, de romper viejos tópicos y esquemas, pocos instrumentos hay tan poderosos como la pequeña o la gran pantalla. Por eso, además de la quincena de proyectos que estamos desarrollando en las cinco líneas maestras que configuran nuestro Plan de Acción, la educación, el conocimiento, la salud, el desarrollo económico y el empoderamiento de las mujeres africanas, el audiovisual es uno de los ámbitos en los que con más intensidad estamos trabajando. Hemos participado en varios festivales españoles y africanos apoyando a las mujeres del cine. Hemos realizado en Madrid una muestra de las directoras africanas de hoy que, por cierto, ha sorprendido a todos por su calidad y variedad. Estamos ofreciendo becas a jóvenes estudiantes africanas que quieren formarse en el mundo de la imagen. Por supuesto

documentamos en formato audiovisual todos nuestros proyectos. Y cuando nos planteamos que el casi medio millón de mujeres africanas que viven en España merecían ser más y mejor conocidas por todos nosotros, la idea de producir un documental que nos mostrara su vida diaria, sus historias, su mundo, nos pareció la mejor manera de hacerlo. Hoy, cuando el documental es ya una realidad, no nos cabe duda de que esa decisión fue un acierto. Manzanas, pollos y quimeras nos presenta, gracias al buen hacer de Inés París, otra mirada, otra visión de las mujeres africanas que viven en nuestro país. Aunque seguramente debería decir no “otra”, sino una, porque poco conocíamos de ellas. A través de la figura de una docena de estas mujeres, Manzanas, pollos y quimeras rompe estereotipos, borra viejos clichés y, sobre todo, abre una ventana a la realidad de las africanas que comparten su día a día con nosotros. Merece la pena asomarse a ella, porque lo que se descubre es a unas mujeres magníficas,

valientes, infatigables. Mujeres llenas de la energía y la perseverancia que están levantando el continente africano. Auténticas mujeres de cine. Como una de ellas dice a otra en la película, “tú eres una mujer africana y tú lo vas a sacar adelante”. Efectivamente, es asombrosa la capacidad de estas mujeres para lidiar con todo, para inventarse y reinventarse, para llegar a metas que a nosotros se nos antojan inalcanzables. Las protagonistas de Manzanas, pollos y quimeras son un buen ejemplo de todo ello. Míralas, escúchalas, conócelas y podrás comprender por qué las mujeres africanas se han convertido en el gran motor de su continente y por qué en la Fundación hemos elegido caminar con ellas.

María Teresa Fernández de la Vega
Presidenta de la Fundación Mujeres por África

Inés París
FILMOGRAFÍA

Directora y guionista de cine y televisión. Licenciada en Filosofía, especialidad de Estética y Teoría del Arte. Ha estudiado interpretación, dirección de actores y dirección escénica. Es directora del Instituto Buñuel de la Fundación Autor-SGAE, de cuya Junta Directiva forma parte. Ha escrito y dirigido tres largometrajes de ficción: “Miguel y William” (coproducción hispanoinglesa) (2007) “Semen, una historia de amor” (2005) “A mi madre le gustan las mujeres” (2002) Y dirigido los documentales: “Ellas son… Africa” realizado en 2010 en Malí-Etiopía-Mozambique y Senegal y la serie documental “Igual-es” (6 documentales para TVE) Ha realizado tres cortometrajes: “La radio de Batuma” “A mi quién me manda meterme en esto” “Vamos a dejarlo” Sus películas han obtenidos numerosos premios y han sido estrenadas internacionalmente.

Ha escrito varios guiones cinematográficos para otros directores. Destacan entre ellos: “Rivales” (Fernando Colomo-2008). “Sé quién eres” (Patricia Ferreira- 2000). Ha trabajado para la televisión dirigiendo los equipos creativos y escribiendo numerosas series. Entre otras: “Estados alterados” (La Sexta); “El Pantano” (Antena3); “El destino en tus manos” (TVE); “Todos los hombres sois iguales” (Tele5). Ha compaginado su carrera como directora y escritora con la docencia, impartiendo cursos y dando conferencias en universidades y otros centros docentes en España y el extranjero. Actualmente es profesora en la ECAM (Escuela de cine de Madrid) y en el Máster de Guión de la Universidad Carlos III. Comprometida desde hace años con los problemas que afectan a las mujeres, fue presidenta durante seis años de CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales) de España y es Consejera de la Fundación Mujeres por África.

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