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CALLOS R.

M A R G A I N

SOBRE SISTEMAS Y MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN EN TEOTIHUACAN

Sobretiro de TEOTIHUACAN
ONCEA VA MESA REDONDA

México, D. F. 1966

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SOBRÉ SIStMÁ'S Y JtfATrÉRIÁÜ6 DÉ " TEOHHÜÁCÁN " . ^ -;^->^ v- ^ ;-.•,•: ^ ; <MÍ6s Rl Margáin

El aspecto que vamos a presentar referente a la arquitectura de Teotihuacán, sé va a referir esi>£cíficaineñte & loa siguientes puntos:''. ;"-"A. Sistemas• y secuelas -de, -construcción. #S. . -- Acerca. f l--- &- --'los B. -'. • ' - '.".'j de • ,-í.-"-, ," - - • ' '•' '• • • '- • i--i- --r .. . - , - . , - " . - ; • • ' : • - "< materiales de construcción. Estos aspectos constituyen solí '2 de lois 9 ¿apítulos áe que consta ttn estudio termihkdo pero aátí'inév dito, titulado "Él Funcionalismo' Arquitectónico en el México Pre• hispánico". •' - .* •. '-\ Los anteriores puntos fueron estudiadas por nosotros con todo detalle hace varios años, pero como hasta la fecha —que &epamós-—- no ha sido publicado ningún estudio al respecto, y tratado en la fórhíá y corí la precisión corf que 'nosotros tó hemos hecho, creemos que nuestro análisis mantiene todo su interés. Ademls cabe añadir quíe hemos iniciado observaciones similares en estructuras recientemente descubiertas y reconstrújíías; El punto A. Sistemas y secuela de construcción, Ío fiemos subdivididp en: los siguientes aspectos: ; v.-r.v.-'.'b:,-* .--<-..-• -. •- ! 1. Basamentos, cimentación. -, v .vr , :;• / 2. ^Apoyos: a) muros; b) apoyos adosados: a) pilastras y jambas; c) apoyos aislados: i) pilares, ii) columnas-pilares. 3. Pisos. 4. Tedios. 5. Desagües. ->. ¿ 6. Escaleras. . 7. Puertas, pórticos. 8. Ventanas.
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El punto B, Sobre materiales dé construcción se sdbdividé éa; í; Tepetate. 2. Tezontle. 3. Basalto; 4. Adobé. 5; Madera-'G; Cementos: a) puzolan&s; b) rocas calizo-arcillosas. 7. Cal. Los análisis antes especificados se efectuaron fundamentalmente en la zona de Atetelco. El estudio sistemático que se haga en el futuro, de acuerdo con los aspectos árülbá puntualizados, en diversas y diferentes Apartes de£^tjtouaeán>; hervirá í>aía corroborar, ratificar o rectificar e indudablemente ampliar aún iñás lo que nosotros exponemos; al igual que, eyentualmente,. podrá presentar otros aspectos más, qué nosotros ño encontramos al hacer nuestro estudio en Atetelco. ••'-• ; v '•'' i¡ : A. Sistemas y secuela de construcción ,,, /

Los sistemas de construcción que utüízaron los¡que edificaron Atetelco, hemos querido evidenciarlos graficaníente con .rlí factura de las figs. 10, 11 y 12, con ellas creemos que podrán Quedar explicadas, en forma por demás objetiva y clara, las áisjíhtás fases o etapas de la construcción,'así como lo referente a los elementos qué la constituyen. ,. v. J¿ Basamentos, cimentación—En. las ^íigs.^ 11 yj Í2 se pu^de apreciar una, buena parte de las secuencias constri^ctiy^s.e^ los edificios hallados en Atetelco. En lá-fig. Íl,^el:núm./l indica,.la base sobre la cual se erige la construcción. Ella puede estar constituida en algunos casos por la roca típica del subsuelo de la región, o sea el llamado "tepetate",1 el cual fue cuidadosamente
1 "Las tobas amarillas de Teotihuacán son iguales, por origen y-naturaleza, a las capas dé este material que rellenan todos los valles grandes y pequeños, del territorio volcánico de la altiplanicie central, y son designadas en todas partes de México con el nombre de "tepetate"., En general los tepetates son de muy poca consistencia, muy permeables y. de aspecto terroso. A veces las aguas que se infiltran a través de estas rocas depositan delgadas costras de caliche o carbonato de cal, lo que les.da.alguna mayor consistencia y las divide en capas delgadas, especialmente en las superficiales... con el auxilio del microscopio resultan invariablemente constituidas de finas esquirlas de vidrio volcánico, o sea partículas de piedra pjómez, aglomeradas por arcilla más o menos ferruginosa en, variable ;c;antídad. También lleva abundantes pedacitos de cristales de jos minerales constitutivos de las rocas volcánicas, tales como feldespato; sódico-cálcico, de augita, de hiperstena, de hornblenda, de apatita, a veces dé olivino y raras veces de cuarzo. También se encuentran partículas deMa «pasta misma de las rocas volcánicas". La población de Teotihuacán, datos geográficos; por el ingeniero Ezequiel Ordoñez, p. 15.

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>na capá del mismo materiaj,desmenuzado y apisonado '(fi-g., 11, jiúm. 2¿, fi^-. 10¿
núm. 1). . . . ;,'..., . • . - - • - .,;•,'. ••-.;--/; Á*;^.^:;,Í ,.;.-.,:--,-

- JSn. otros; casos, cuando se trata de estructuras construidas sobre;.restos <Je otras^.que,paya el ó&jéfo^ foeipn papalmente demQ¡i|¡ajS:;(caso de las estructuras del- sistema ílaniadp del patio Blanco con respecto a las superpuestas del llaroado Patio pintado) ¿el terreno donde asentaron las estructuras por construirse, presentaba externamente el mismo aspecto ya que los restos de éstirticturas subyacentes fueron cuidadosamente relléhados, de tal rn^héra que, una vez hecho eso; la nueva construcción se léváííiÉba, al ij^üal que en él caso anterior, sobre una superficie f>lána^ «constituida por una capa superior de tepetate apisonado (véasefig-, 10, ñum, 3). ftyfafig. 11, el núm. 3 nos presenta lo que podemos considerar cimiento de un muro. En la parte inferior la construcción de ése mur,o «s un tanto tosca, los lados son irregulares; después de cierta altura, determinada por el "espesor" de la plataforma sobre la rcual se asentarán los pisos de esa construcción, comienza propiamente la edificación del muro; el cual ya entonces es cpbstruido.cpn más cuidado, dándole regularidad a sus ladoá (ifig¡'l'l, núm.r 3Á):A Este muró posiblementefeólo\e al principio levantado hasta corta altura (fig. 11, núm. SA) con respecto á la que finalmente tendría. . Una vez construidos de este modo fós cimientos y el árrancjue dé lo que los arquitectos teotihuacaiiok consideraron cómo muros principales, sé procedió a rellenar los espacios intermedios hasta la altura deseada con piedra grande suelta> colocada irreg^ilarméñté,; liírada ligeramente con barró; EÍste relleáó (fig. 11, núm: 4; fig. ÍÓ, núm. 2) sé asentaba tambiéá ¿obre íá delgada capa de tepetóté apisonado (íig1. 11, núm. 2; fíg. 10, núm. 1). Por los lados dónde no había cimientos de muro que sirvieran para contener y retener el relleno, se procedía a hacer una. especie <;le cara o paño de muro, un tanto tosca. Esta cara de muro .irregujar perc^ bien determinada, podía ser vertical (fig. 11, üúm. 4A) o en forma de talud (fig. 11, núm. 4B). . : Colocado todo el relleno (fig. 11, núm, 4; fig. 10, Miri. £) se tenía así; lo que podemos considerar como cimentación tanto de 159

los -hiurós* principales, cuyos eíihiéntó^ quedaban Cubiertos por el irélléno/eoriio !a totalidad del basamento dónde se erigiría el resto dé la construcción; ^ /v. . ; ^ 2. Ajtoyos. Terminada la construccioá dé los ^asámeñtbá (e iniciará á la veílaixíe uñó de' los ápdyós; Itóstíttiidfe^rl^ mi^^ ros i^tíipalé^ colobar una capa dé tepetate la séá^is(Áafet> fiara darle suficiente fírmela (fi££-tl^útk 5;

. lOf íiúm. 3X. *

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'-;. 2, a) Muros. El siguiente paso lo constituía lái factura de mu* ros séíttiiíilarios (fig.,11, núm>é) que áescánsátón"sobré la capa de tepetate bien apisonado. Estos muros se levantan, posiblémen^ té> eü Una primera etapa a poca altura/o sea a fe misma que habían sido levantados los muros principales al hacer su eimen1tación.. " . . ,.:'. ....- . . . / . ; " ; - .-:•.; -.. -.; V... ..;'--• v-: -• 2. b) Apoyos adosados y 2. e) apoyos aislados. Terminada la construcción parcial 4e los muros, se procedió, casi seguramente;$. la factura de lo qué podemos llamar bases ó cimentaciones de los apoybs adosados ^-pilastras y jambas--^ y,de los aislados ^pilar$s y otros que hemos llamado, por ibones que se explicarán; "cc4uni¿as*-pilárés". En las figs. 1 y T&* marcaidQs con los nú1 rnéro^ 6A¿ se puede apreciar en qué consistían estas bases o cimentaciones sobre las que descansaban los núcleos, tanto de los apoyos aislados como los de los adosados: dentro del relleno se procedía a facturar primero un espacio donde quedarían encajados los núcleos constituidos por vigas\ morrillos; en el fondo de estos espacios pe hacía un empedrado (a veces de una sola y resistente piedra, de las "lajas" de andesita llamadas "itztapaltetes", utilizadas casi exclusivamente para la factura de las cornisas de los típicos "tableros" de la arquitectura teotihuacana)•> Tanto la base como los lados de estos espacios abiertos dentro del reUenó, se construían con esmero regularizando en manipostería? todos sus lados. 2f b\i) Pilastras y jambas. .La factura de pilastras, todas con núcleo de maderajes una .característica exclusiva de las cóíastrucciones del sistema del Patio Pintado. La construcción de las jambas de las puertas con núcleos de madera también es algo que sólo se encuentra en el sistema citado. 160

nHa fig. $A•; otro, en fe fig. 7B. (Véase: taiñbién fígu 1 ¿ 1 núm. .7^-L) La .única diferencia consiste e4 la distinta forma <}e los núc;fe¿ d i a f e "• > li; 'Có^^ las jambas deberíamos de verlo,

lo referente a las '^tie^tá^ de la¿/cónsjkru€T por^ el hecho de- que^con^idéraaios ,que cons^. tructívattirente fueron facturadas cuándo sé hicieron,las pilastras, es^ que; ahora vemos lo referente a, dicho elemento. Las jámMs .Qbseiyadas 'pajrecen nal)éf {éñicló la formi^ que mostrarnos en la fíg. 7A (véase tambié¿ |i¿. ll/.nóm.- 7ÁK , \ ;. '¿fíi'.. ?.^c>/i)i Pilares, El sistema del Patio ?BlaücoVsólo láeíierüna; fqrmá dé filares r^^^^^^ postéríá (véase también fígs. 13A, 14A^ 13 y 14). i ^>rr&, ÉKsjsteñía der Patio Pintado prtó^ rístieas:4Üe muestran las figs. 6a y Cíb. Los primeros qué tienen núcleos de mampostería; tienen una base^ en f orina d0 pirámide truncada. Lo^ segundos vienen casi a1 ser la mitad dé una cplumh na; su núcleo está constituido por morrillo^; .-- V Y . tffv*í*
2/ c)Vii); "Columnás^pifer^ riacíph^e pilares, que para Hacerla más descriptiva héni6s;llamá?' áo : "coiümnas-pilares", se la encuentra -también exclusivamente en el sistema del Patio Pintado. Está formada por la fusión dé un pilar rectangular y de otro en forma de semicircunf eréncia -^-a sea de sección de columna, de aquí el ijioítibre qué le hemos d^do de •'coluniíia-piiar": Ambas ÍJoreiones tienen núcleos de^ madera -—morrillos^—, cómo sé puede ver en la fíg. 6a (yéáse taínbiétt fíg. 12, 7A bis) . Curiosamente la base o cimentación áMería dentro dé} rellenó, en donde quedaban entíája'dós los nüclépk; rio pre->; senta los naismós niveles en las partes que constituyen «ate apoyo mslajdo; ía sección rectangular tiene su base a un niyer superior, qué la otra porción de sección semicircular cuya cimentación se,
Átet^lco se definieron dos sistemas ó:conjuntos arquitectónicos Sí; Uno, cuyas fachadas estaban recutiiertas de un aplanado ;<3e estutítí a tíáse de caí, sin decorlabióh'pictórica alguna, por esto se le llamó Patio Blanco. El otro, por el contrario, mostraba que todas las fachadas es-' tuvieron policromadas, por esto se le designó • como el del Patio Pintado. Croriológic^ y 'constructivamente el-Pintadlo es ^posterior al Blanco, toda vez qué aquél está superpuesto al otro^ (fíjEfs. 1 y 2). :':.-'• 161

encuentra a un nivel más bajo como (áaramfente se, ye ?en las ilustraciones.3; -: •••; ;. . . '••-• .,. -¿ •, '¡ .• ¿,/, ; ,.-,_-.: . ,3. Pisos; Terminada la. factura de los nüécps de cimentación délos apoyos adosados y dé los aislados, cuyos riücíéos dé madera deben ¿ábét sido colocados una vez terniiliádos los? primeros, sé^ güraniente se procedió a la colocación dé una capá de" hormigón o especié' dé ^onérétó ^-h'echó con cementantes naturales, posiblemente ptizolanas-— que constituye la base firme y consistente de los pisos (véase figs. lí y 12, núm. 9). El acabado final de los pisos lo constituía una delgada .capa de revestimiento a base dé cal, perfectamente pulida. Los pisos quedaban pues constituidos básicamente por tres capas: a) la del tepetate apisonado, de un espesor de 15 a 25 cm, el cual descansaba sobré el relleno de piedras grandes,, sueltas ligadas,parcialmente con barro; b) la del hormigón a base de tezontle" (roca volcánica, porosa, muy resistente, relativamente fácil de labrar, de color rojizo o negro> qué Abunda cOíisiderábleinente e^Teotihuacán), este material desmenuzado en grano grueso —una especie de "grava" cíe tezontle— uñldó^ a algún cementante natural; esta capa es de uDt espesor de 6 a 10 cm; c) fitíáímelite, sobré éstas bases sólidas, firmes y- bastante bien protegidas de la humedad interior, se colocaba la última capa, delgada,, muy bien pulida a base de cal.4
; 3 Al efectuar las exploraciones se encontró gue en el fondo de todas las bases o cimentaciones en donde quedaban encajados los núcleos de madera dé las pilastras, jambas y pilares semicirculares, así como los combinados había restos de algo que deben de .haber sido "ofrendas": fragmentos de cuchillos de obsidiana, de vasijas, etc.. Y como ya se ha mencionado que el; sistema-dél Patio Pintado donde se encuentran exclusivamente los apoyos aislados y adosados con núcleos de madera, sufrió un gran incendio, al quemarse los núcleos de madera encerrados por cubiertas de mamposteríá, las partes de esta última que tenían barro se convirtieron prácticamente enladrilló o barro cocido.; pero, además, las,"ofrendas" que yacían enj los huecos, de cimentación mencionados, sufrieron consecuentemente la acción del calor y los cuchillos de obsidiana se semifundieron, el vidrio volcánico se llenó de burbujas de aire y se deformó totalmente; y hubo casos en que las-piedras, de roca volcánica peculiar de la región —el tezontle-r-, qué'formaban los latios de los huecos de cimentación, sufrieron también la acción del'calor, y éste llegó a tener tal intensidad que logró semifundír también dichas piedras. . .• ; . . • * Marqüina,. citando a Ordóñez,~dice, al referirse a los pisos teotihuacanos: "...Nosotros pensamos que con las capas auxiliares,que se fabricaron debajo del hormigón, se trató no solamente de conseguir mayor re-

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< • ; 4, Techos/^erminadá la colocación-dé'las capas; dé e indudablemente antes de que se colocara la última caí>a a base decaí, se debe de Haber procedido a^ la factura de lo:que quedaba por terminar de todos los muros de las coAstrucciones} é? posible que los núcleos de madera: de los apoyos adosados y aislados hayan servido, ya una vez colocados, para situar el andamiaje necesario paia: poder elevar los muros a la altura que finalmente tendrían, tina vez terminados los muros, y cuando se iniciaba 1¿ colocación 3e las-vigas y morrillos utilizados en la construcción de las cubiertas o techos, es muy posible que se haya también iniciado la colocación del relleno de los taludes que algunos muros poseen. Simultáneamente con esto es de pensarse que también sé procedió á facturar el relleno de lo: qué :fí¿alínenté llegarían a ser los tableros o parte inferior dé la facha'dá de los edificios principales. En la figr lí, iñáróados con él núin. 8, sé pueden apreciar gráficamente los rellenos a que se hace referencia; -; "> De acuerdo con los datos encontrados,5 la factüra^de los .techos,- propiamente dicha, coincide básicamente con la técnica seguida al hacer los pisos. -• , ..*.-,"• ."
ñisteneia, sino también de evitar la humedad, poniendo ana capá subyacente absorbente, como el tepetate o del tezontle, pues .qué, impidiendo la humedad, se aseguraba la mejor conservación del hormigón. . . D e todas-maneras, este hormigón no podía resistir golpes fuertes, ni choques de objetos pesados, sin cuartearse. Estos pisos muy bien nivelados, uniformes, con una costra superficial de caña bruñida y pintada, eran propios para andar sobre ellos con los pies desnudos, o calzados con sandalias..'." Marquina mismo .expresa, sobre el mismo asunto, lo^ siguiente:".-.; Los pisos merecen especial atención, por su resistencia y por su impermeabilidad, qué "les ha permitido conservarse hasta ahora éñ buen estado, rio sólo en lds: lugares en que estaban cubiertos con tierra, sino aun en los casos en que" permanecieron durante muchos años expuestos a la acción dé los agentes exteriores". I>a población del valle de Teotihuacán. Segunda parte: La -población prehispánica, pp. 118, 119. . .. f 5 ;En Atetelco por primera vez fue posible (en" 1950) encontrar 'toda evidencia, todos los datos necesarios para conocer con exactitud el sistema utilizado por los teotihuacanos para cubrir sus construcciones; Lo descubierto coincidió en gran parte con lo que, desde hace tiempo, se había, «apuesto. ; .- • • "•';"• - - . - - -.- ' -: ; ;^;:"' La gran cantidad de datos que fue posible rescatar para • determinar tódbs los detalles referentes a la techumbre de los edificios, así comorotrps muehos'más, se obtuvieron gracias al cuidado y minucia con que se hicieron los trabajos. Y no podemos menos que mencionar algo relacionado a éste respecto: el trabajo de exploración en la zona de Atetelco abarcó'una superficie en números redondos de I 500 m cuadrados. La excavación y exploración de esta superficie llevó 16 meses. En 1935i en la zona de TÍamimi" lolpan ren San Francisco Mazapán cerca de Teotihuacán, S. Linné hizo una 163

apreciar cómo, spbre e morríHo? delgados -,(llamados, Kpjr en día, ij^lmente, "cuilotes"), de 7 cm de diámetro en pronielío, que salvarán los claroís siguiendo las distancias más cortas; se colocaba una capa dé tepetate, similar a la usada en los píaos; El espesor dé esta capa -^sólo imfirectanienté^ dedaclble^coincidía más*o menos, con el dfrla 4eÍ;mismo material que se cplocatba coinjo. base ¿elost pisos. Encima de ella venía, ají igual que en los pisos* la de hormigón con espesor similar. Finalmente el acabado en cal peculiar en los pisos y naTárqs. . /t \r.:" ' "J/_ , , .' ' ^¿'^í-- ^.^?-^ ..;^Ija capa inicial de mpírillos, colocados uno inmediato ;al otro, eía Cubierta por su parte inferior con una capa, de barro, el;cuai, para: dar.ler mayor cohesión y menos peso^ ya que estaba practicar menté al aií^e, tenía una considerable proporción de pajai (fig. 2J.) * Elste aplanado de barro recibía en su parte inferior o sea; la exterior, una capa de pintura (en los casos observados, de color rojo). En relación con los techos es de mencionarse que la unión del techo con los muros de manipostería, no era directa. A lo largo de ellos eran colocadas una serie de vigasj comparables por su localización con las actuales dalas de concreto. Sobre esas vigas descansaban los extremos o los costados de los morriflos que soportaban el techo, cuya conformación acabamos dé precisar. El papel de estas vigas creemos nosotros qué era doble. Por una parte facilitaban la nivelación: es más ^sencillo nivelar las vigas al ser colocadas, que los muros al ser terininádos. Por otra parte permitían ejecutar sin mayor dificultad una obra de mantenimiento muy importante: cambiar aquellos morrillos que con el usío y el tiempo lo requirieran, sin destruir el muro ni su aplanado de hormigón y cal, el- cual, en la mayoría de los casos, estaba pínen forma por demás elaborada (véase figs. 13A, 14A, 13 14) ,8
exploración que abarc^ una superficie,; en nwneros redondos, de 4 CíOÓ.m cuadrados. ¡Exactamente en dos meses y 10 días puso al descubierto parte de tin complejo arquitectónico de 176 aposentos! Es natural, por otra parte, que Linñé* cuya finalidad, según ho^ pa^eccrj era principalmente enriquecer colecciones de museos, llegara por ejemplo» por lo que hace a la arquitectura teotilmacana, a conclusiones por demás infundadas, yt por necesidad erradas dado lo incompleto, aun; cuando, eso sí "rápido", de sus exploraciones. ", . 6 Todos los datos relacionados con los techos de las estructuras descubiertas y reconstruidas en Atetelco, fueron localizados en relación con -Ijis

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dé los patios,' así eii>niG ton los téfelios;:está lo ref eí^títe

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Sobré ^te^pü^
f^^ desculnertó enniniiehos de -los montículos "explorados:: son; e$ños de pendiente muy fuerte y de sección rectangular; construidos .,de piedra. y cubiertos por lajas. , :, ...
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• Esté arregló de laiciudad ^s la- mejor expresión material del gíádtf dé civilización que tobía alcanzado éste pueblo, pues el iáazó '¿eí^callés rectas de la extensión de la dé -los Muértos> el de ángulos rectos^ la repartición de ejes a iguales .distatíciásv ¿isí cptíió la nivelación que suíM>iie el trazó de los desagües y caños encontrados, indicáii el cbnocimiénto dé prc^éáiiníéntos ;é instruméritos topográficos, si se quiere primitivos, pero qué sólo pueden obtenerse después de una larga experiencia. . .'"* , Ltas/iTüstracióiies (figs. 15 y 16) nos presentan gráficamente lo encontrado en Atetelcó. Lo novedoso consiste en el hecho de haber - • .-• - . .• precisión • •.••-..•..' . •"- . determinado con * . ••-. • - . - -lo .referente a unos adosamien• '.-.-• tos tó taludes y con una Hgérísjin& hóndóiiaxia o ^u-rvatura/éfi- su ^centro; respecto de los cuales hác$ tiempo/se sospechaba pudieran ser "canales" '^-Hcasi sin canal^- de desagüe.; En Ateteleo piüdo comprobarse «sto con toda exactitud;(fig.- 15). Además, tanto por lo observado allí como por un .verdadero canal, esto> es : con paredes laterales bien determinadas, encontrado en perfecto estado" del conservación por-Marquina en'Teotihuacán,;? nos; fue posible deducir que el sistenia de desagüe de los techos era prácticamente una repetición del utilizado ;para drenar los pisos. Y
sistema del Patio Blanco. Por esta razón las ilustraciones que incluyen estos, datos, son /exclusivamente Ja^ pertenecientes, a. jese, sistema. Obsérvese cómo erilas ilustraciones qué pertenecen al sistema del' Patío Pintado no '•"séÉán; colocado :ctíbiértasi precisamente poJ: norhaberse obtenido ningún : dató'^al: respecto. Claro está que no es ninguna Consideración inadecuada ejl^ ^ejümir y ácentar que el sistema de techániient6 fue exactamente el mismoénrlos dos sisíeinas estudiados; Sin embargó,:cbn objeto de presentar :S€láitiiente: ilustraciones «jue váXaxl; de acuerdo ctm, los datos obtenidos en las expjpraciones, nos ceñimos estrictamente:a ^íábprar y mostrar sólo aquéllas sofo las que sé obtuvieron los datos'necesarios para poder hacerlas. T La población del Valle de Teotihuacán, fe; población prehispánica,
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Opaá cit., lámina 17, detalle 2.

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esto concuerda perfectamente1 con lovdescubierto eB: Atetelco, referente a quejas técnicas de techamiento no eran sino una reproducción délas seguidas al facturar los pi?ps. .,,-,. .. , 15 y 16V queda gráficamente expuesta*él sistema utilizado para desaguar los techos y los patios. Se puede apreciar que kstécñióas requeridas para drenar üiios y otros fueron exactamente las mismas, , , ; 6. Escaleras. Las escaleras encontradas en Átéteíco presentan características que sirven (al igual rqüe los dtferéñtes tipos de apoyos^ aislados y "el uso de núcleos,de madera) para diferenciar arquitectónicamente el sisterna del Patio Blanco del sistema dej Patio Pintado. ; V >Las ilustraciones de las figs, 11, 12, 13 <y 14, evidencian con toda claridad en qué consisteii las diferencias. Ellas pueden quedar resumidas en los siguientes puntos: * a) El remate en forma de dado de las alfardas de las escaleras deí Patio Blanco no existe en las del Patío Pintado (figs. 10, 11, 12 y 13) —posiblemente: fue desunido. .;• b) Las escaleras del Patio Pintado estaban .construidas en canteras especialmente láKradas para el objeto y sólo llevan.la típica cubierta delgada hecha & base de cal que se encuentra envíos pisóSi en los muros y en la parte superior de los techos. Las piedras de los escalones fueron labradas en tal forma que las ¡superiores se apoyaban en las inferiores. Igual cosa sucede con las alfardas en cuya base sé encuentra una cantera labrada en forma muy especial y de tal manera que sirve de máximo apoyo inferior a todas las demás, labradas también ex profeso y que en su conjunto formaban la alfarda (fig. 12, letras AA y E). ,. ... ' .,... ' - ' * c j Tanto los escalones co,mo alfardas (salvo los reinate^en forma de dado que sí estaban hechos de cantera especialmente liabfá(3a, cubierta solamente COTÍ la delgada capa hecha a base de cal), en el Patio Blanco, estaban básicamente formados por la gruesa capa de hormigón tan usual en ihuchas otí-as partes dé las construcciones. Las piedras de."armazón" dé escalones y alfardas toscamente labradas quedaban cubiertas por una gruesa capa de ese hormigón. No se apoyaban directamente unas sobre otras
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;Étrías' fi¿s.

enrla; znisnia forma:r,.'q«e/la hadan las¿que^pertenecían- al Patio Pintado (fig. 13>. ----- .--.^^'' i.>.->>* *--•:.'. *••: ;>/• -í >- - ^v*r-~>?.<1) Penalmente una Característica 'flüé 'sotó se encuentra en lasfrescaleras^ d|l Patio BJ4?ícó, e§ jque, ellas se remetían .bastante más^áentro ¿el piso del. pó|tico .de los ^templos? jnientras que; ^as del Fafep jpintitdo, casi diesejpbocán en la arista del mismo (íigs. lOrietras: fí %*; 11; 12y 14). I; ^, ^ V ;; '^ 7;; incitas. Pórticos, Las puertas presentan diferencia?. cpnstructívá^ ea ]^s dos sísíéinas: el del £&$o Blán¿6 y el de) Patio í>íira<fó¿J^ ei^sisíema del Patío Pintado no pudieron preéis^rse sus proporciones exactas, pero se diferencian \con$truétiyaméñt€! dériáá' o!él Patio^Blanco por tener sus jambas hechas con núcleos de madera (figs. 7, letra C; 11 y 12, núm. 7Á). Las del Patio Blanco son-de manipostería (fig. 14). En ambos casos los dinteles deben haber sido de madera,, cosa, empero, que no fue posible determinar. . • , En Un solo caso (el Templo "E>? del-Patio Blanco), se observó uii esííalón para salvar desnivel, colocado en la puerta de. acceso del pórtico al santuario (fíg, 17A)v En todas las demás construcr cioiies (salvo en un caso dudoso en Ja parte sureste del sistema del Patio Pintado) las puertas rio presentaban cambios de nivel entré los aposentos qué comunicaban.; Los pórticos eran similares en ambos sistemas.. Sus dif erencias estriban en: el tipo de apoyos aislados tque tienen, así; como en sus proporciones. En las eonstru<cci<)nes del Patio Blanco/,: Jos apoyos aislados son siempre de sección rectangular^y,,en Jos del Patio Pintado son de sección compuesta (véanse figs. 3, 4,11* 1?» ISA, 14A, 13 y 14), ,, . " \ 8.'Ventanas. No fue posible determinar la existencia de ninguna. JSs de presumirse, por varias razones, que ellas no abundaron.. En,elcaso de los santuarios^ es casi seguro qué no tuyieron mnguna; su iluminación,: fuer^^ de la artificial que pudieran habe^tenido, era solamente Ja perniitida por la puerta de acceso del po^ica.La ^enüpenúmbra d.el Vitip, ib^_Aereemos, dé acuerdó con el carácter religioso por excelencia del aposentó. Por lo que hace a las partes destinadas a-habitaciones, ,es posible que quizá hayan tenido algunas ventanas. Por ejemplo,

la üuim^aeióii did segu^ tremo noroeste del sistema del Patio Pintado . (f ig., 3 ;.. detalle P), debe haber sido pr^iéamente: nula, si es /^ue^QÍo recibía luz á través dete^pujeirja.^ii^-^*pó|ñum^.'^Q^'^*.i^c^er cuarto, ya que éste Vsóíó ^ ^TSeibí^^-r^é íio íiaber íeiud^ ventanas como es lo probable--^ ¿ |ráves de1 la pujerta qúfe le daba' acceso al pequeño patio situado áloesté (véase figs/1 y 3, letra P). La co^tu^br^, ,j^n e^§ mp generalizaba en l^s cása% |iabitadon de toda la región/^iEihuacana> al 'presente, de carecer casi de accesos $¿ luz, por mé^io de ventanas, --y estp^;en cagfirS habitációní pertenecientes a grupos de variados niveW gcono^dcó^-rpuede ser eonsiderada como algo de prigelvtradicioiial, o s'ea conio persistsencia de^ una costumbre bastante <antiguav : : ~ . ^. Por otra parte, dadcr el espesor consjdéíable dé los las construcciojies de Átetelcó; es de pensarse que con colocar en ellos unas cuantas aberturas, por demás pequeñas, el cuarto recibiría la suficiente luz para; las necesidades de sus moradores en aquel entonces; en caso de, üuvia, el ímismo grosor de los muros, evitaría qué ella fáciliñénte peñerara al interior; y tales aberturas podían ser, sin; irfa^ór dificultad, cubiertas5 para proteger el interior !del paso de: agentes exteriores. La probable pequenez de las aberturas, su relativamente considerable altura con relación a los pisos, así como el hecho de que, precisamente lo más destruido en las ruinas arqueológicas son las partes superiores, da por resultado que hasta la fecha no haya sido posible localizar la existencia de este posible tipo de ventanas qué quizá utilizaron en Teotihuacán. T :..?: • B. Sobré ^os ,iriateriales de construcción En los trabajos dirigidos por Gamio en Teotihuacán quedó establecido, con toda serie de detalles, que los arquitectos-ingenieros constructores de la urbe sagrada, utilizaron todos los materiales que la región les brindaba para edificar sus construcciones. Pero, sobre lo que hay qué hacer particular énfasis, es que dichos materiales locales fueron empleados en tal forma que se aprovecharon sus cualidades al máximo. 168

1. Tepetate. Ya se há.dichp- algo referente, aj t úsp dej tepetate ortot)a volcánica qué sé encuentra eii el subsuelo deí vaíte ¡fe teotihuacán. El ingeniero prdóííez,r al apprtar datos geológico^ referentes a áichá región,9 iheíieiona íá existencia de 'dos clases xlé tépétaieV tino de\s -'este más arcilloso, más • pesado/ ; dé grano ñü¿ fiiia; otro, ínás grueso^ más ligero y qué, por razones geolégícas qué drdóñéz 'especifica,' se "carga" más fácilmente de cá* liche o carbonató dé cal, lo cuál le da alguna mayor consistencia, l mismo Qrdóñéz afirma ;que los tepetates "Son muy, permeables",10 él ;misnio afima en ptra^arte,3,1 cita;dp por M^rquina, que las "capas, auxiliares, , , (de tepetate", que se encuentrari, subyacentes a las del típico hormigón h^cho a ba§e de tezontle en Ips pisos teotihuacanos, sirvieron para "evitar la huniedad". Maquina misino citó a Ordóñez para afirmar su creeijcia respecto a que la magnífica conservación de los pisos teotihuacanos 'era debida á ésa su impermeabilidad, lograda entre otros por eTuso de Existe, pues, una aparente contradicción en el asuntó, ya que, -si los tepetates son : "muy permeables" parece incongruente el que; Chayan sido^ utüizados^ como capas subyacentes para "eyitar lá^ núinédad"» L*á contradicción puede quedar explicada^de dos maneras: tina, que de hecho el tepetate sea "muy permeable" porque deje pasar por gravedad -^o sea de arriba hacia abajo — la humedad, el agua, con toda facilidad ; pero que, no siendo higroscópico o no permitiendo el paso de la humedad o del agua por capilaridad ¿-ó sea de abajo hacia arriba—, sí sirva de aislánte: impermeábflizante . . . a pesar dé ser "muy permeable" en sí. " Otra manera de explicar ese aparente contrasentido puede ser algo que podemos basar en dos hechos : a> por lo dicho por Ordóñez respecto a la existencia en el Valle de Teotihuacán <Je dos clases dé tepetates (una con caliche o sea de color más blanquecino que la otra) ; b) en observaciones nuestras hechas en Atetelco en donde pudimos apreciar, en algunas ocasiones, el usó de dos
9 La población del 10 Op. cit., p. 15.

Valle de Teotihuacán» Datos geográficos, p. 15.

» Ibidem, p. 119. 169

eanri

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tóáiTW-íá

tepetate CGíl-calHÉié (O sea el de color ííiá# felánquééino [uigf «égján OrdóñéSlr es áé*"fti^y6f ^^^[gtÉítíeí^'^ tenery debida a su contenido de eálichet, cuáli*dadeíi de veídltdei't? imperfiíeabilizafitd —tanto ptft graved&d 6ómó por eapilaFJdad* Él heShtf de qufe- éfeétivaínente los pik5fc iéotihúacanós sé conserven tan estupendamente, "asB^ómo a la qué (¡UiéSés Ida liieáéfmi hüíMétáfi lléf áda a tíonolfeí láá etiálidádéa dé M dtelültd^ llevar^ á ÜM ¿óñélü§íép áéblé; fe áé íietóá la &pá!^t6 C^fitráálMÓBÉ ^ptié^lá p

í Ros haría y«p qtig los a?qitít6gtdNflfeníef d§ dé í í fij6 soló áé V¿ÜériEJ& dé M
que lograron diferenciar, verbigraci&j te ¿titódaáésí dé láÉ áds bláses de tepetates dé que disponían/ íd afitéri^ c6fi tód* ftdta aun d^s"'&tBa&t «si^.M^S^' ett- tís ^-jr erf €[tíé ííttós íféeígdl^ dé ; b) íféeisárf J)^ medid rde éUSS^cíS déí

eabüídád d@ las

láiB Relacionado también eOñ él uso dol tepetate en Átételco Se observó que los mures de los templos del Patío Blanco qué tenían pinturas, esto es de los pórticos, estaban hechos —lo que de ellos se encontró in situ— de manipostería de tepetate. Quizá este

nfa su f agón dé ^¿ estudios qué §§ t&ga&'is&tíet íaá caíetó ^é-M con ifitefité, ^te.^- áe

La destrucción tan avanzada en qué sé encontraron íá ría 3é las construcciones 'del ÍPátío Píiitádd no péfíiiitiá ¿ónócér
éí efecto iniciamos ¿6h§tlítág ¿6n éfepedáliStSs 0afS ijüeéñ laboratorios dedicados a esta clase de estudios hicieran tales tíñ§S^9Sí En el presente estudio no nos ha sido posible incluir el resultado dé táíég p'ruebas. 170

eft ;Ia región,

^^ a trabajáis

todo esto¿ ,

las
ei> el abundante '«í l á t * " JJfl

*^ f enátó ^
s salientes de las construcciones, tales como los arquitectura teotihüacana. También se Íes usó en
provwío de Jas afta al n(J1¡e: el Váíle e

Ce^&.Goí-á qi|^

4, Adobe. ln Átetelco so püdtóos ferial,fflfiípaüe quteá debido ató
üífetóéi que ''M é%

fr el uso dé éste ífiaun

é síé utíiféó, dada 'la1 i z ó a la épófiá QUe étilmiñS
Sisma
y-

a o ; n d . g|e^S[ 3 á g écbidaá^ ñéCégífla ir pon rapidez -—el :usp de núcleos dérmader% por

t» Muso dría maá^m ha quedado
al tfíítfíf 16 fétféí^ftts & lod Spo;f09 Mullidos, lo§

y áí tiádflue de ella se híao @n el sigtema fie teehamtenío'dé las ^ofiáfépu^tójiagi A cohtlnuadafi y psm daía©& eraita d^l aiosnae de los etóóc&fiíefttos gua en forma mpírieftjregsfOft a-tener íds

arqüiteetos-ingenieros de Teptihuacán, vamos a analizar unos casos concretosj. Tóinarejnos ,dos ejemplos r^ac^óííá^0s con el usó que ellos hicieron de la madera: á) en las Vi¿as>-trkbes y éÁ loSimorrülos^el; pórtico del Templo,"Er del Patio ij&a^ncp^y b) de loV.morrillos Utilizados para:^ sostener el técncx del Santuario del -.. ^Vamos a preseiii^r, con ejemeiitos y lenguaje de nuestros/proj>ips,dias, las características del "trabajo" a que estuvieron: eíectiyame^nte suj étos las , vigas-trabe y los morrillos ;d<e \a estrüctur^. jal hacerla deteriiQÚiareíaosi con precisión ^pderna, ja, mayor o menor efectividad téciiica^qu.e, en ese xjáso, áesple^ron los constructores áe , Áte^elco-Teotihuácán. / " ^ • ( v , v : Hay que hacer énfasis en recordar qué las capácidáíles, por ellos demostradas^ fueron producto de conocimientos; adquiridos eri forma énapiríca, resultado dé observaciones y\s obtenidas de generación en generación, en; el transcurso del Consideramos que¡los .análisis que a cpntmuación especiíficaremos, pondrán también dé manifiesto, cabalmente, la paulatina evolución y desarrollo de las técñfcáa de c6ñsfenic<píóh quecqn el correr de los siglos indudablemente hubo en Teptíliuacáñv En. relación directa con esío recordamos que en palpas anteriores hemos presentado algunas de las diferencias tecnoconstructivas qué se aprecian en los dos sistemas estudiados: el que hemps llamado del Patio Blanco y ej del Patio Tintado. Verbigracia» las diferencias que existen entre uno-y.-otro en aspectos constructivos -como los de los apoyos aislados y las jambas (figs, 2>, 3> 4, .6, 7, 11, 12, 13i 14 y 15) ; en la existencia de pilastras exclusivamente en el sistema del Patio Pintado (fig. 7, detalle A).
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Mas no queremos adelantar conclusiones, solamente ños parece conveniente insistir en que el análisis tecnoconstructivb" que a cpntinuaciÓn presentamos, nos dirá, con elementos y lenguaje especializado de nuestros días, el alcance de la capacidaí técnica ;de los arquitexítos-ingenieros..de Teptihuacán. Np^creemos que al presentar este análisis, se le ocurra pensar a alguien que los teotihuacanos tuvieron la menor noción de los aspectos propios de

las modernas técnicas c}e construcción^. con; sus "coeficientes de sepmclacfc niaten^ática y precisainente deiterjnma4os.; '; ,•:•> Sin embargo^ como hubo ya -una ocasión -en^que-;ün:parcial colegia jginvmagnificó: ''exdusivamente-arqtí^^ "arqueóibgó-no-antropólogo"), al vernos enfrascados en^ la presentación de este moderno análisis, referente al uso de vigas y ¿rórríllós5 en Atetelóo^Teotihüácán, iio5;"díio con sincera y cóñmoVédbra ésppntáneidad: "... pero ... aAlo3 albáfíile^ préhispánicos ÍjáiSs'$e" les líegp,, ni éfi sus más ^Mntés áúeiíós [con o" sin ndngos "alucinantes, añadios nÓsótrósj el nacer lucubraciones ñj;..1Ó^ itíás ültraremolamente parecidas/a estos cálculos y deducciones^ ?$í$ Fue tan epi^óvedorainente ilógica esa observación que nos-abstuvünos siquiera de comentarla. Sin embargo, ahora ío^haceÉtios y por escrito, porque quizá no sea imposible que nuestro "exclusivaménte-arqüéóiogo" sea el único, técnico o no, que se le ocurra pensar lo mjísmo. ; ^ : Por lo tanto insistiremos por última vez: los conocimientos de los arquitectos-ingenierps de Teotihuacán fueron, sin la menor duda, producto de observaciones empíricas. Si ellos jamás supiér0n>de ''Cálculo del Mpmento de:inercia", o del "resistente" y del 'Anexionante'*, sí segfiiíra y ciertamente sabían que unos morriílós de ocote, de tal ó cual diiámetro o grosor y longitud, podían ó no resistir el peso de un techo de terrado en un claro determinado. Más adelante volveremos i sobre éste punto para comprobarlo con hechos. Por ahora, analicemos técnicamente y en términos propios de nuestros días la utilización que ellos hicieron de Mamadera : 1) Trabes del pórtico del Templo <fE" del Patio Blanco. Claro máximo: ¿.60 m (véase figs. 4 y 13) salvado por 3 vigas de 14 x 18 cm de sección. Para los cálculos que siguen se tomaron como base las espécíficacioiiés sobré pesos volumétricos, coeficientes, etc., expuestas en el Reglamento para construcciones del Í)epto. del D. F.13 ya que en éí encontramos, lógicamente, aquellas referentes a materiales tan locales como el tepetate, el tezontle; etc., a saber:
Diario Oficial, número 20, tomo CXXXIII. 173

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Tepetate^ V.^v^- •:K:W|tó'.': vfi 3ÍítÓÓ kg x
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^Pl^ drá - ; 2500 k .80 x ;60xl.O ^ Almena de ^ié^ ^ ^ ; '8 BOO x : -Ó";3É .08 1.00 's= 60 le x na

600 ' * 14 x 1?^ ppr piltro lineal (W) ii) Míffla^ito flgxiéiw (Mo; f.) , e^sid^rando la viga , méate apoyada^ p sea ea las condiciones nías áesfavomfejeg; 4e aeu^rdo eern la jgualda4: ; f . = -=- ; en donde: -^- = 47Q kg x m o o o sea: Momento íléxionapte de la viga: 47 000 küpgramosW x L8 , . 555 x 2.602 ,-A ,

las § viga

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b) Cálculo. del Momentp -¿§ ingrgia (Mp. I() de la núgisa vig¡|;
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acuerdo con la igualdad: 1 ==; ./ " -. '- en donáé ÍE ~ Mo. -. V --•.-•;"-'•• . • - - • ]Lg ' " --••'":-"

. . . . . x.', ;.;.-.,,;. -...-.. ..,,-.-^.4'.-;

b X d3 '"

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to de inercia ; b a= an^ho de 1^ viga; d =^ Tenemos: Momento de inercia de la viga,: 18x14*-^4100 cm* v-o- :

174

v 70 kg
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de

De aeiieríjQ cp|i ]g í i

d: MQ.T. ^ ^ d o i i ^ e í l i — mp-

Vv==: distancia sí; la ^^má^s alejada de la Tene-r f x 70 — 41 000 küjoamos

, Sil

resistente de tres vias — 41 §00 x 3 =

esistente de S vig&s ^ l^^ h^ WíP^i^: 1Í3P00 ^ ^^ftr9;se^.J^^!|^ 1; tres idgas que forman la trabe del pórtico del empla "F^ í¿ Patio blanco, e&í^n ^lím^ B«r Jmás de dos féí^ -y liledto. Ett otras palabras : la ^ibe $$ pórij^p en su claro máximo podría resistir imá carga^ m^s 4e ijés^ veces y medía superior a íá (&ÍQ efectivamente
2} Metates (leí górfeig© del Tem,pl§ "E" del Patio, El^nepj de 1.90 ~ cm de diáiiieiyo (ver fif^j 4 y 1PÍ)

fje.xionaRte (Mo, f.) d© un .morrillo: (W): Conéreto de téf ,.Q8 x ,Q7 x 1,00 == 7^0 fef x m

"'0,7 x ,07 s 1,00 = §>O
W — 25.70 k g x m
** En la exploración hecha en 1950. CB Atetelee pe se encpntjpa.yon iáatos que permitieran pensar que, la cornisa con que rematamos l?is fachadas (ver fígs. 4, 1?, i¿, II. ͧ» 2§r dgtftli§g a.? fe) f§g?a sSamgfttt te de las dos qué tiene un tablero. Por está razón al nacejf ge g§tí>g cálculos sólo se apunífó en la "carga por metro ¡Jng^V'i p¡t9 pQrnjsa ^g pieára; y ^pa ^mena dé piedra, mas el peso propio der las vigas. papalptí" en Teotihuacári, se encontró, por primera vez, el dató qué indicaba gué la§ íaehad^^ fematabanf e.n su parte. §uperior en forma de tablero
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s ^°Fa QV?e en Áteteleo^ sügedíó^ le, niisme; las ÓP Sísinc.^ yemg^baii también en tebl^rp (figs. Í3A, 14A» ;Jr l^A), Entsnceg, a -,|^g c^lcijlos gi&^s presenta^eg ^eliei^ps aña^i» «n BUSO Í9&1 á&Be áel c;aigu}á^p: el de pfer§ cornisa de piedra más el peso deí panel interior del tablero hecho de tezontle y hoiniigón. Si Ip hgcenvps

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175

'íÍ) íiioinento f lexiojiánte (Mo, f;> coíi¡siderand<>; la pieza libremente apoyada^ o sea en las coñdléióri€!s más jdésf avorables. í)e ^acuerdo con; ^ :K

»Mo. t, g ^ o ^ X Atenemos: . o sea : íloment& ñéxioñanté

R -

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b) Cálculo del Momento de inercia (Mo. I.) del 'mismo mo' .. . t , áé acuerdo con ,Mó:"L — ,04909 x ;d4:^en:don!de: ^¿=¿7 Cm. M^ :!í®V de inerda .•== 118 c) Cálculo del Momento resistente (Mo¿ r.) del mbrrül¿I • 1Í& des acuerdé con: Mo, r¿4±='-^ f; o seí¿:-%^- x Momento resistente del morrillo: 2 400 alograíxips--céniímetrps. En consecuencia: el Momento resistente de los :; . ;; mpiTillps es : 2 400 kg-cm o sea mayor que el IVEpmento . ílexióflanté, que íes 1 160 kg-cm y ello en una proporción de: 2400 ~ 1160 o sea dé 2 a 1. ; ';
En otras palabras : los morrillos qtté séstítoen él techo del pórtico del Templo "E" fld Patio Blanco, están sobrados por tilas de dos veces: es decir, que podrían haber soportado el doble del peso que en realidad sostuvieron/ 3) Morrillos del techo del santuario del Templo '*E" del Patio Blanco: Claro 5 m, diámetro 7 cm (véase figs. 4 y 18) ; con las mismas condiciones de carga que en el caso inmediato anterior. 25.70 X5.002 01 . .

a) Mo. í. —-.-0
• •' • • o

— 81 kgrm.

;.':'"'

.':.

Momento f lexionante : 81 100 kilogramos-centímetrbs.
b) Mo. r.
o.O

•=

2 40Q

Momento resistente : 2 400 kilogramos-céntímetfós.
el resultado será el mismo: las tres vigas-trabe de 14 cm de peralte del pórtico del templo "E", pudieron perfectamente sostener el remate de la fachada en forma de tablero. Esto porque los cálculos hechos V base de una cornisa de piedra y una almena dé piedra (fígr. 13), nos indicaron que las vigas-trabe estaban sobradas "por más de dos veces y media" y podían sostener en su claro máximo "una carga dos veces y media (fig. 13A).

176

En; consecuencia : et Momento fíexidnánte S;100 kg-cin, es, maM^ cióñ de 8 100 -^ 2í 400, o sea de &£ a 1. Lo cuál indica que él factor de seguridad, considerado al tomar una fatiga dé trabajo para la mftcféí^ de 70 kilogramos por centímetro 'cuadrado, se reduce. Siíi embargo, Jatifedéra; trabajó a un esfuerzo menor que el de la fatiga dé i^p»tür^ ya que él coeficiente de seguridad tomado fue dé 1 ^|¿<x sea mayor que el encontrado que es; de 1 a 3,4. •...-.,,,'/ En otras palabras : de acuerdo con los coeficientes dé Seguridad róift <^é VÍioy día se hacen los cálculos para la fatiga dé trabajo de la madera (ocote), los morrillos que sostenían el techo del santuario del Templo "Ew del patio Blanco, trabajaron arriba del f^eitor dé fatiga de trabajo líoy aceptado (70 kgx.cm2); pero á 3 4) deritro del coeficiente dé segúllegad á la fatiga de ruptura de la madera Con toda intención hemos apuntado lo anterior con el mayor detalle qué nos ha sido posible, adentrándonos para e]lo en terrenóá éspééializadbs, porqué, al hacérío, perseguimos unos objetivos determinados, á saber: ; : 9 Goñocer concretamente e? alcancé de los conocimientos píricos que tü^íerdn los arquitéctós-íngeniéros constóictóres de Atetélcó-Teótihúacán, por lo que hace a determinado uso de la macera en sus edificaciones. J . 2? Dempstrítr con hechos lo correcto dé la interpretación que dimos a los datos encontrados, que nos permitieron establecer que las trabes de madera de los pórticos de los templos construidos en el Patio Blanco, habían tenido un peralte de tan sólo 14 cm. Los cálculos antes expuestos comprueban y demuestran con largueza que las trabes así construidas sobradamente cumplían su función constructiva, ya que podían haber sostenido una carga mayor más de dos veces y media que la que en realidad sostuvieron. los resultados. obtenidos al Hacer el análisis tecnocqngtrüctivo de la madera empleada en el pórtico y en el santuario ó!él templo "E" del sistema del Patio Blanco* ¿orno base para hacer comparaciones entre éste y el Patio Pintado : ? ;
- . ' " ' '- . - , - - -. • . •* - •' • •- - .•

177

1), Q]5g|¡^§s^}^j^^

Mftjto ^
íf Á: si.-la ptafe <1§1 y íS'Ja SéJ ^íte "I1* tó Fatia
2)
puede Apreciar que en

y we ^:"|«tuarto ti^
¿a que áj tefta4QT Je i^4fc|s*tlías ^ayampáratelas)

; 490

del
, es decir, mucho nienor qué en A> que alcanza

o

4) Lp i^abftdo áe e^pÓMíF p 3)...pude
pilastras construidas ex profeso. Véase detallgg J y 2;

]a

«-.

5
líos que sostenían el techo del santuario dej tej&plo "E" Patio Blanco, trabajaron arriba del factpr de fatiga de trabajo hoy aceptada, pero no obstante dentro del coeficiente ^e sepruridad, puesto que la naadera trabajó a un esfuerzo nienor que él de la fatiga áe F^ptum . . . *?

toda lo h^ta aqm §xpy^tO: d^áe t)
49 En Atetélee hubo una Mará y bfen definida evolución en las técnieas eóiísteruetívas, desde la época en que se construyó él sistema llatnado del Patio Blanco, que es el más antiguo, hasta

el más

servido para sabe

178

agítete® em. A
e la.

g) ;•4.^^^:4^'y { ^1P^t^\4?I09a^ > ' sob^é las plasi*$s (vej fi). C s e ^ u e r i i j^e Jo éñ;láimás antiguav-^nt pflásla^ nj vi¿ gas-tí*4t>e—^ jr de ufios 50,00 íá^éii 1 y =W¿ias-tr^>e.';''" ' S'py.v ..-. . " " " ' " ' ' 4) Carencia ^n las madera en ppoyós aislados 9 adosados y :en; las j^mfes (yiér figs. yajtdejaá gn Informas áe l@§ appyas ajados gn ia cpíisiá??ación 7 een^usip que, de apugfde con lo. expuesto ^n lo^ gáí t§et$s-ijig§nierp§ ge; Atgt^Jep; a) ütÉ?tó4 metro prornedip dg 7 cnii y por püa.stras, podían h

m x el Lsrgg qu§ la^ yjga§4raib&-m^§tr§§ lo pemitt3Trór£&ro te el dibujo anteg pr^sg?ítkl0§ñ su
?§ssJa gU€ A 7 B, los morrillos, los claros parciales yóres.

^ §« La ^ypiupién ¿e- 1^ téa?ifca§ co^tmgtívg.s,.p^a^tiMe @R Ja
fprnj?t cámo Utili?arpn la madeja en Atet^le^-Teot^u^eánj tiene también en ptro^ agpgtPS p tteí»en& tentó §u cQrr^spastíígRtg o j t t m d á d g

. Cemeiitp. Dn emitraposición e&n te
M§ta ho lian e§tudiadp cpn ^etfsniSíí^tp ^-^i i^ e se/-

gto nosotros en forma incompleta^- lo rela^ioriadó íon los nio:rf€iros empleados en Teoiáitiácán (^a^Uíiía y OrdóñéZ en? ta población del Talle dé Téoíihüácán), consideramos que es evidente^ a priori^que los tee*tijiüacános cónoeieroh y utiHzarón n>orteros hi^ v* • " ; •" • >';• VElhornngóñ es un material típico en las construcciones dé Teotihuacán en todas las épocas (figs. 21 a 25). Nos hemos reí& ridp repetidamente a él al especificar lo relacionadQircpn los sistemas y secuela cíe construcción iiícluidos en este estudio. Consideramos que debió haber sido hecho con un mbrtéro hidráur licb. Sus características físicas, evidentes, a la vista, ío demuesfcan: '-^v.':"V-l^.: Y. .-:,'.^: 'V> : . ; ' ' : ' " :' • •--" •• : ^- '~'£i¡& Las bases del : mortero hidráulico pudieron haber sido dos: üriá, puzolanas; otra, calés arcillosas. ^ '.-•• - • • > -: ; ^í ^ 6.; a) Puzolanas. Veamos algo de las características pecuhV res de Jas ¿uzoianasi Spn unos productos naturales (hoy en ,oL^ ías hay artificiales), dé origen volcánico^ Reducidas a polvo y mezcladas con cal (apagada) adquieren propiedades^ hidráulicas, p sea que se endurecen bajo la acción del agua. Las puzoiarias se encuentran en grandes yacimientos en la naturaleza.15 Se puede aseverar que es posible encontrar puzolanas, más o menos activas hidráulicamente, en lugares no muy alejados de volcanes apagados o en actividad. Por lo general se las encuentra al píe de estratos o capas de lava o entre aquellas pertenecientes a erupciones consecutivas. Las puzolanas son, concretamente, rocas escoriáceas, algunas veces cavernosas, que presentan evidentes muestras de Haber suf ridp _ elevadas temperaturas,; son deleznables, de baja densidad ; su color varía dé gris amarillento a gris oscuro, pasán.do por el rojizo y el verdoso;16
, 13 El nombre les proviene de un Ijigar "Pozuoli", cerca, de Ñapóles, en donde, desde, la Antigüedad, fueron localizados y utilizados unos yacimientos de "tierras" de propiedades hidráulicas. : ',&'&&$* *$; Los elementos esenciales de las puzolanas son el sílice y la alúmina. Casi, siempre contienen hidróxido ,de hierro. Como elementos accidentales: cal magnesia, álcalis fijos, etc. Según los expertps las puzolanas parece^que fueron arcillas cuya sílice y alúminas se han hecho atacables por la cal con la acción del - calor generado por las erupciones volcánicas (o sea lo mismo que sueede cuando se "quema cal" utilizando al hacerlo rocas calizoarcillosas). Se atribuye el fraguado áe.los cementos á la formación de.hidrosilicaío - o hidrpaluminato calcicos.. Las .pastas puzolánicas contienen todos los elementos necesarios para ello, lo que las convierte en verdaderos 180

Lo anterior pon.e de. manifiesto la evidente posibilidad geológ^ca de que eii Teótihuacán pueden existir puzolanas. 151 gran ¿ordo" qué sirve" - "de• fondo"i al-'.,*: ••-;.-.• • - ;•* - -'i- •' ;"- de•.larurbe paisaje ¿1 norte " ' ::- v ™ -;*• • • • - ' - ' v!..-"". , . . . - : , • • \- .. „•- • noes dtra' cosa que un Bojean apagado. Sus corneniSés íe enc;íientran en el ¿rea niismsi dé Teótihuacán^ ^^olp^ el y^ie de Teptilíüacan es^éñ su tbtáMdací dé nátliraieáá yolcánica (La, población del Vall^í de Teótihuacán, yol I¿ Datos
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g®íí¿rÍ^icos, p. 8).

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eW^^nsii^c^ioii^ 30 Íé0tihuacáñ son los abundantes aplana-

dos ajobase de.hormigón de una notable," resisteiicia (fig, 25). Sin aquellos que estudiaron con todo Uetalié tanto lo refeIps recursos geo-iiaturales como lo concerniente a los íiprmigóñes, no ojeen nada respectó de Ja existencia y utilización de puzoíanas, muy al contrario. Después de.expresar, eso síj que "Los aplanados y pisos de hormigón merecen una atención especial, por el cuidado con que han sido hechos", dicen enfáticamente que "Góñsisten en una mezcla de buen barro y de granza o arena gruesa1 <Je tezontle en una proporción que parece ser constante dentr<) efe ciertos;límites" (el subrayado es nuestro). Y concluyen contráÉctóriamente: "Gomo es fácil suponer, un hormigón de lapito o de Iodo no debió tener una gran consistencia y, sin embargo; en lo que queda de los muros en las ruinas, se ha conservado en bastante buen estado."17
cenieñtos o sea morteros hidráulicos. Sus características son algo diferentes, a las de aquéllos, debido a su menor hidraulicidad, es decir, que no llegan a adquirir la misma consistencia una vez que ya han fraguado totalmenté, 1T Datos del ingeniero Bzequiel Ordóñez. citado por Marquina. La población del Valle de Tet>tihuacán, vol. I, cap. III, Arquitectura y escultura, p. 119, México, 1922. El ingeniero Pedro A. de, tandero que fue el "Encargado del esíudio dé los materiales de construcción" utilizados eji Teotinúacán, dice (p. 61 del tomo II, quinta parte, cap. JII, párrafo 6): "...Los muros se encuentran todavía en muchos lugares revestidos: por una cubierta de hormigón, forniada- de fragmentos pequeños de basalto mezclado con lodo (el subr^'y^do e^s nuestro). Es decir, insiste en el uso del lodo. Él ingeniero Landero —^jue hizo un estuoso detalladísimo sobre los made eonstmccióh usados en Teotihuacén^ no menciona nada respecto al posible uso de las püzolanas. En la misma página haéé otras consideraciones que por su peculiar enfoqué no podemos evitar el reproducirlas, dice textuíiimente: "...en las ruinas de la vieja ciudad de Teotihua'cán, como en otras ciudades de carácter análogo, mientras más primitiva es su cultura, los materiales empleados en las construcciones representan la provincia petrográfica en que están establecidas, estando esos materiales en razón

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mino se quiera indicar un "barro" hidráulico.

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- jbX ;Roeas caJizo-arcilíósas. í*or otra ^£|ii0, aun suponiendo que no, fuera posible dét^nnihar* A uso de piizoknas éii, T^ótífeüacán, hay otra posibilidad de comprobar él, para nosotros índücíable^ uso de morteros hidráulicos en los aplanados. Teórica y !£&¥&rialmcnte ¡es posible obtenerlos con soló utilizar cal proveniente

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áííéeíS Sé la dlgtoeia dg gü§ aflorá-nlíéatas y da g@ calidad: A

í|i üüítufa.-/frdj^Efiá» las fiecégmad^á de tm pu^Mo exlgea el á^ í>fr©l ffiÍtériai€S que, Si JR8 éáélSñ efí la ígfeiéa; d¿r eemafsa¿ e8ñ§idefaeídfís§ ripéete al firie§ dé la fij^BÍfeetu^ de usa "eol^íá que

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Sftdefd. i Qué ejeájploS ái-qwitéctónicóg ^ám la fiüfífáníÉád £Um@fah SÍ Í6B ipiéfbá 3 íds ^Üií§ct6^iflféníer8§ del feetóiiniéritd 6 d@I R^BÍéi^fl eíftgléáde &rt pS tí&iisíihigdeflés üiáfmol&s 4e Üát^a^ él dé ítíéMa d el iéssdHtle dé T§dt!híiá€áa^ éft Vési áé fcafeeflfe ™ítááo áí MátoÉ» láfe pSiMlídadés qué iég ttaaátfafí Ibg íaáfeñálé§ de

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dieron perfectamente haber utilizado para sus morteros ese tipo atító^tefie^ la

ellas sé' ohHefté"- después d§ BU é4ltífíatiéñ; hSaraüiíéidM»-.]ñisítd.§á gme wesa, á0pu& ¿a tme§ ticas. Si él í^éñfótíe ae-aíala eti- esas

dé 10 a tó, fes jnWfcet^ rigsultánt^ éMaí^íSa & l@lí 8 1 días y después con el tiempo lentaiñéítte adíjuíérea tina dureza mayor. Finalmente un porcentaje dé 25 a 30 de arcilla produce Bftprtérps émjíienteínénte hidráulico^ que $e conspHdan al éáB6 ñfe 4 áíás y en lanós ifteées adquieren tósístéíiéia pétrea (tea ééniea-

Mügtriaie§ Qué fi^r tóiígañtós céniiM@ii uáa
y per éso sen m4§

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- sdtt relÉttivnmeitte- resis^

lizo-arcillosas de distintos e irregulares poreentaj es de .contenido de arcilla, las diferencias físicas que presentan los apañados (le

hormigón en Téotihuacan pueden quedar, explicadas. Esas diferencias nunca sería posible exjpficarláá si se piensa que lp$ Aplanados fueron hecnos con lodo, por niiiy 'iMien barro" que para ellos se hubiera utilizado. . •'•;"•'' v;: • >? : :^V En conclusión: a) Creenaos que de no haber sido ptuzolanás, los teotihuacános utilfearon morteros hecho? con caí procM^te dé rocas calizo-arcillpsas con un contenido, mínimo y máximp(résr lectivamente, de 9 a 20% ejei arcilla, b) Consideraos qué aun sin haberse hecho Ida estudios ^ análisis técmcps «Jues corroboren lo anterior, la simple apreciación visual y táctS dé lááí^ríicíirísticas físicas del hormigón teotihuacano, evidencia la utilización de morteros hidráulicos p sea, que ellos conocieron el cementqift V> >," 7. Cal. Obvio resulta expresar, después de los^ páa^rafos riores, que los teotihuacános utilizaron la cal. Todas sus construcciones, sin excepción, estuvieron cubiertas de un enlucido a base de cal (fig. 26). Ahora bien, la cal, o exactamente dicho: la cal viva (Ca <5¿ u óxido calcico), necesaria para éstos eííiueidos, no existe en la naturaleza. Se obtiene por Ja calcinación de rpcas calizas (Qa GOS o sea carbonato calcico). Esta calcinación se debe efectuar en recipientes abiertos o donde tenga acceso el aire para expulsar el anhídrido carbónico (CO2, de acuerdo coa la igualdad: Ca CO^ más calcinación = Ca O 4- COz) ,19
38 Sin embargo, debemos de haper notar, con todo énfasis, que esto de "conocer él cemento" (o sea simplemente morteros hidráulicos provenientes de materiales de origen natural) a decir qué ellos conocieron cemento, del tipo Portland, como públicamente lo expresó en repetidas ocasiones el genial Diego Rivera, hay una enorme distancia. El cemento Portíánd requiere para su factura, elevadas temperaturas, factibles de producir sólo en hornos adecuados. Ahora bien; en primer lugar, hasta la fecha no han sido localizados los restos de esos hornos arqueológicos. En segundo, por la canticlad de construcciones en donde los teotihuacános utilizaron mortero hidíáulicO, era necesario haber producido cantidades en extremo considerables de s ése cemento Portland, o sea que deberían haber tenido hornos gi^des éúyos restos, por su tamaño, ya hubiera sido posible localizar; o habrían existido infinidad de hornos pequeños que, por su abundancia, también ya hubieran podido ser descubiertos. Respecto de las técnicas de calcinación que los teotihuacános deben haber utilizado, véase lo que exponemos en el párrafo que trata de la cal. 19 Para una calcinación rápida, se requiere una temperatura <te 925 grados centígrado®. ? \4

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Fig. 5, ".. .los morrillos que sostenían el techo del santuario del Teinplo "E" del Patio Blanco, trabajaron arriba del factor de 'fatiga de trabajo* hoy aceptado, pero no obstante dentro del coeficiente de seguridad, puesto que la madera trabajó' a un esfuerzo menor que el de la 'fatiga de ruptura*,.." . ". ..mayor extensión de los claros cubiertos en una y en otra época: de unos S&.00 m* en la más antigua (Patio Blanco —sin pilastras ni vigas trabe-r- y de unos 60.00 m2 en la más reciente (Patio Pintado) —con pilastras y vigas trabe—..:" w

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hormiqón de tezontle, relleno piedra chica""<j barro, mador».
fpjffl tepetaterelleno pledr» grande.

PATÍO PINTADO APOYOS ADOSADOS

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CONSTRUCTIVOS

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Fig. 21. "...la capa inicial de morrillos, colocados uno inmediato al otro, era cubierta por su parte inferior con una capa dfe barro, el cual,; para darle mayor cohesión y menos pesó, ya qué estaba prácticamente al aire, tenía: una considerable proporción de paja... En Atételco¿ por primera vez, fue posible (en, 1&50) encontrar toda evidencia, todos los datos necesarios para conocer con exactitud el sistema utilizado por ~ ' : los teotihuacanos para techar sus construcciones..."

Figs. 22, 23, 24. "...en 1963 en el sistema del llamado Palacio de las Quetzalpapalotl en Teótihuacán, se encontró, por primera vez, el dato que indicaba que las fachadas remataban en su parte superior en forma de tablero..."

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Fig. 25. ".. -el hormigón es un material típico en las construcciones de Teotihuacán en todas las épocas... hormigón de una notable resistencia. ¿. No- consideramos factible que el hormigón haya sido hecho a base dé /buen barro' o sea 'lodo*.,. cualquiera que haya tenido en sus manos diferentes fragmentos de ese hormigón considerará la, imposibilidad de que haya sido hecho con 'buen barro*., . a menos qué con este término se quiera indicar un *barro* nidráulicov.. Consideramos que debió haber sido hecho con un mortero hidráulico. Sus característica;? físicas/evidentes, a la vista, lo demuestran... las bases del mortero pudieron haber sido dos: una, puzolanas; otra, cales arcillosas, .v"

Fig: 26. "...todas sus^ construcciones \n excepción estuvieran, cubiertas de un encidó a basé .de cal... posiblemente utilizaron morteros hidráulicos también hechos á base de cal procedente de; la calcinación qé; jocas cálizoarcillosas, o; utilizaron mortérQs puzol4?ii?íos que también requieren cal..... es perfectamente -factible establecer una hipótesis que eyentualmente probaría, nada me-' •nos¿ que laical fue una de las razones importantes que en el curso del tiempo llegó a contribuir poderósaíneñté a la desaparición dé ten estupenda ciyilizftción..."

Figs. 27 y 28. -•?%. .madera utilizada en techar constriífecionés, pofler riúcleós de madera en pilares, püastrásjjambas, dinteles... la; cáñ^ldad de madera utilizada, nada más en procesos aVqúiieétónicos (no mencionamos siquiera los domésticos, tales como el fuego dé los hogares, que, absolutamente seguro, se alimentaron con madera también) fue una ten considerable que, en el transcurro del tiempo, llegó a producir una fatal déforestación... que pudo haber originado —y los expertos lo podrían confirmar— si no cambios climático-pluviométricos, indudablemente sí propició la eroj sión, lo que, a su vez, llegó a afectar la base económica fundamental: la agricultura..:"

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