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El Ciclo Gestaltico

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08/19/2013

EL CICLO EN GESTALT

El concepto de ciclo en gestalt viene a referirse al proceso que tiene lugar cuando surge una necesidad organísmica y lucha por ser satisfecha. Una representación gráfica de esta idea nos sitúa ante un fondo (ambiente) del que emerge una figura (una gestalt) que pondría en marcha un ciclo de este tipo, que debe ser concluido. De hecho, la autorregulación organísmica tiende a cerrar las gestalts que van surgiendo, y en un estado ideal no habría ninguna situación inconclusa, o lo que es igual, ninguna gestatl sin cerrar. Aunque en la práctica siempre hay etapas de ciclos que no se han completado, y por tanto, gestalts aun sin cerrar. Cuando la gestatl queda definitivamente cerrada, la figura vuelve a formar parte del fondo de nuevo.

Modelo de Perls, Goodman y Hefferline (1951)
Fueron los primeros en describir lo que denominaron proceso de contactoretirada o ciclo de excitación, que consta de cuatro etapas: a) el precontacto: se identifica por la emergencia del deseo o necesidad. Este deseo inicialmente se manifiesta por un conjunto de sensaciones que luego se transforma en excitación, y finalmente adopta la forma de una figura de interés (hambre, sed, necesidad de orinar, deseo sexual…) b) el contacto (o toma de contacto): se produce activación de la energía, y la excitación retrocede al fondo. La acción resultante determina que el sujeto movilice todo su cuerpo para dirigirse al objeto que va a satisfacer su necesidad, lo que implica la elección o rechazo de las diversas posibilidades de acción. c) fase de pleno contacto o contacto final: tiene lugar una confluencia o indiferenciación entre el organismo y aquello que satisface la necesidad (agua, alimento, micción, coito…) Para ello se requiere una congruencia entre percepción, emoción, pensamiento y acción, que finalmente conduce a la satisfacción de la necesidad. d) el postcontacto o retirada: aquí se produce la retirada del objeto de satisfacción y la asimilación de la experiencia; por tanto, la integración y el crecimiento.

Modelo de Zinker
Otro modelo que describe claramente el ciclo del contacto y su uso en terapia es el utilizado por Joseph Zinker (1979), discípulo directo de Perls, conocido como ciclo de conciencia-excitación-contacto, ciclo de satisfacción de necesidades, ciclo de contacto-retirada, o más genéricamente ciclo gestáltico. Para muchas terapeutas este ciclo es una herramienta clave para el seguimiento del proceso terapéutico individual o grupal, dado que cuando dicho ciclo se interrumpe y bloquea emergen los diferentes mecanismos neuróticos que alteran ls diferentes secuencias. Es decir, que considerando el ciclo completo se puede desarrollar un sistema de diagnóstico fenomenológico que permita determinar exactamente dónde se encuentra bloqueada una persona; esto facilita información valiosa al terapeuta para iniciar su intervención. Por ejemplo, hay personas incapaces de sentir; otras, en cambio, se excitan rápidamente, sin tener nada en el corazón; el obsesivo se bloquea entre el darse cuenta y la movilización de energía, etc. Dice Zinker al respecto de las fases del ciclo:
(...) una persona llena de energía e incapaz de relajamiento se queda somáticamente bloqueada (...) puede llegar a tener una alta presión sanguínea. En cuanto a los hiperkinéticos: la persona que se mueve mucho y es incapaz de establecer contacto, es el llamado clínicamente histérico, que experimenta una gran cantidad de actividadfrenética (una forma de coitus psicológicamente interrumpido), sin ser capaz de completar la experiencia. Finalmente: (...) la persona que esta bloqueada en el contacto es incapaz de dejarse ir y tiene grandes dificultades para conciliar el sueño.”

1) Sensación El experimentar en el aquí y ahora comienza siempre con la sensación, con la experiencia sensorial del mundo. Emerge en primer plano un estado, una imagen o un pensamiento, una percepción o un impulso; una sensación prioritaria que hay que satisfacer entre otras, que por un momento se difuminan en un segunda plano. Lo que intentamos definir es la figura que emerge del fondo, la forma, la gestalt, y lo que da origen a la forma no podemos ni tocarlo, ni verlo; lo sentimos solamente. Lo único que siento son impresiones vagas e imprecisas, seguidas de cierta inquietud, sin una forma definida que me indique lo que necesito para calmar esa sensación. Una sensación que carece de ninguna base objetiva, y es tan sutil que es difícil traducirla en palabras, sobre todo cuando no estamos acostumbrados a estar atentos a las impresiones, percepciones y mensajes de nuestro cuerpo (temblores, dolores, picazón, escalofríos, olores, sabores, sonidos, emociones... las sensaciones en general)

La persona que bloquea el paso de la fase de reposo a la de sensación recurre al mecanismo de la represión. En este bloqueo aun puede experimentar algunas de sus sensaciones, pero no comprende qué significan las señales que recibe de su cuerpo, y éstas le son extrañas e incluso pueden provocarle miedo. Por otro lado, cuando la persona inhibe sus sensaciones éstas no pasan al segundo estadio del ciclo, no llegan a la toma de conciencia. Las interrupciones o bloqueos entre la sensación y la conciencia (awareness) son características de las personas autistas; éstas personas manifiestan resistencias a percibir y conocer. Entre estas dos fases (sensación–conciencia) se sitúa también la proyección, que en Terapia Gestalt es considerada como una resistencia a darse cuenta. Algunos ejercicios que se emplean para facilitar la salida de una fijación en una fase del ciclo son de aplicación rápida; por ejemplo, si el cliente tiene bloqueadas las sensaciones se le puede pedir que cierre los ojos y que describa la forma que tiene la sala donde se encuentra, los muebles, el color de su ropa y otros detalles perceptuales que requieren de la atención para convertirse en sensaciones. 2) Toma de conciencia (awareness, formación de figura, darse cuenta) La segunda fase del ciclo es la "toma de conciencia" de una sensación vital prioritaria emergente. Comienzo a dar forma a esa primera inquietud que apareció en la fase anterior, y me percato de alguna necesidad que está emergiendo (sed, hambre, sexo, contacto…) Es decir, ya puedo describir esa necesidad y darle nombre a esa inquietud que asomaba anteriormente. Con esta toma de conciencia se manifiesta una mayor lucidez de las sensaciones; estás atento, descubres, nombras y comprendes sensorialmente lo que vive en ti, y esto, te estimula. Ayudas al organismo a orientarse y actuar. Esta fase representa uno de los elementos esenciales de la Terapia Gestalt. Por medio del awareness el terapeuta logra que su paciente se desplace hacia una mayor toma de conciencia de sí mismo, su cuerpo, sus emociones y su medio; ponga atención a sus sensaciones y las organice; aprenda a tomar como propias sus experiencias, en lugar de proyectarlas a los otros; aprenda a darse cuenta de sus necesidades y desarrolle habilidades que le puedan satisfacer sin dañar a los otros, y aprenda a tomar responsabilidad de sus acciones y sus consecuencias. Existen tres tipos de darse cuenta: el darse cuenta externo (zona interna), compuesto por las sensaciones y las percepciones; el darse cuenta interno (zona externa), que cuenta con sensaciones y emociones, y el darse cuenta de las fantasías (zona intermedia), que significa una actividad mental. Cuando se aumenta el contacto entre el primero y el segundo darse cuenta, se reduce el tercero de ellos o la actividad correspondiente a la fantasía. Esta última toma de conciencia, al no estar situada en el aquí y el ahora, como las otras dos, impide vivenciar el momento existencial presente.

Pero se trata de "tomar conciencia de", no de " prestar atención a". La atención se fija exclusivamente sobre una cosa, mientras que la toma de conciencia incluye percepciones diferentes, no es exclusiva, es inclusiva, es sabiduría, es conocimiento que transciende al intelecto. También es la capacidad de nombrar y describir los mecanismos sensoriales: ¿qué necesita mi cuerpo en este momento?, ¿qué sucede en mi interior y que puedo hacer para sentirme mejor? La toma de conciencia trata de reunir la experiencia en un todo significativo que pueda organizar la conducta. Cuando una figura no se forma adecuadamente y no es completada queda como una figura inconclusa, algo que queda en el fondo a la espera de ser atendido y puede determinar una estructura de carácter, o puede ser indicio de neurosis. Así que, como ya hemos visto, la Terapia Gestalt trabaja con la toma de conciencia de las sensaciones que se tienen en el aquí y el ahora, para pasar inmediatamente a la movilización de la energía (tercera fase) El bloqueo entre la formación de la figura (el darse cuenta) y la movilización de energía pone en marcha el mecanismo de la introyección: se ha tragado las ideas de los otros sobre lo que está bien o lo que está mal, y es incapaz de localizar su propia energía. De este modo la energía es bloqueada por el miedo a excitarse o a sentir emociones fuertes (sexualidad, ira), o a manifestar expresiones de alto concepto moral de uno mismo (dignidad, ternura, amor). Cuando la persona introyecta se sirve de mecanismos como el de intelectualizar las situaciones emocionales, en lugar de sentirlas o vivenciarlas movilizando la energía de su organismo. En estas situaciones la persona se limita a hablar de sus emociones. Es una interrupción típica en el trastorno obsesivo-compulsivo, donde hay personas que se comprenden a si mismas pero que son incapaces de movilizarse para la acción. Según Zinker, en estos casos el trabajo del terapeuta se centra principalmente en localizar y movilizar la energía del paciente, de forma tal que esta movilización de energía le sirva para adoptar una conducta más adaptativa. A menudo esta energía se encuentra bloqueada por la rigidez de la estructura del carácter, pudiendo también estar prisionera de las resistencias mentales. 3) Excitación (energetización) La toma de conciencia de una sensación conlleva una energetización, excitación, pulsión o estremecimiento, que abarca todo mi cuerpo produciendo una energía que me invita y moviliza hacia la acción para conseguir aquello que va a satisfacer mi necesidad.

Es la manifestación psico-fisiológica que se exterioriza ya que moviliza la maquinaria vital del organismo y la propulsa hacia el objetivo de su necesidad del momento, como el motor de un vehículo que gira, parado, dispuesto a arrancar en cuanto se le embrague. En esta energía que se pone en marcha hay inmersos tres procesos: a) un estar alerta y concentrado para la acción; b) un arraigo y una postura corporal y muscular, y c) una carga energética, acopio de energía e ímpetu para la acción. Entre la movilización de la energía y la acción se sitúa la resistencia conocida como retroflexión; puede ser tanto fisiológica (sistema muscular o psicosomático; por ejemplo la úlcera, que significa "devorarse el estómago"), como estar formada por el mundo de la fantasía del individuo. El retroflector se hace a si mismo lo que le gustaría hacer a otros, lo que debería hacer en su ambiente. En vez de nutrirse de la energía del exterior, socava la suya propia y se vuelve contra si mismo. Para Paco Peñarrubia el bloqueo en el paso a la acción está en el no responsabilizarse de la movilización propia, en el no actuarla, sino más bien el proyectarla en el otro. En esta forma de bloqueo la persona no logra trasladar sus impulsos a la acción, puede llegar a movilizarse pero no aplica su energía al servicio de una actividad que le reporte lo que desea de aquí pueden resultar hipertensión o tensiones musculares crónicas, o disfunciones como la impotencia, cuando la persona puede tener contacto con su energía pero no puede consumar su acción. Hay que estar dispuesto a llevar el mundo de las ideas a la práctica, trasladando los pensamientos a comportamientos por pequeños y humildes que nos puedan parecer, ya que seguramente no lo serán así para nosotros. Claro que esta movilización implica un riesgo, requiere salir de la seguridad de la inacción, al riesgo desconocido de la acción, y ello conlleva una adecuación de la estructura corporal para poder pasar a la acción. 4) Acción La cuarta fase es la entrada en acción. Es la capacidad para movernos y manipular el ambiente constructivamente. Al asumir este proceso dinámico hacemos un esfuerzo para realizar una intención o un impulso, para movilizarnos e ir hacia el objeto de nuestro deseo, hacia aquello que satisfará mi necesidad o me alejará de aquello que necesito evitar para sentirme seguro. En este proceso queda involucrado todo mi cuerpo: los músculos, la respiración, el ritmo cardíaco… Hay que tener en cuenta que la acción siempre es agresiva, puesto que nos dirigimos hacia algo, y lo hacemos con energía. La acción supone una tentativa de destrucción de la acción actual para construir otra acción nueva; sin embargo, si no hay acción, sensación, pensamiento y excitación quedan sin salida, sin

realización posible, no movemos lo que está dentro de nosotros, y no atravesamos el límite organismo / entorno. Cuando hay bloqueo entre estas entre la acción y el contacto se da la resistencia conocida como deflexión, típica de las personas que manifiestan conductas de histeria y de despersonalización, es decir personas que se aíslan afectivamente y no relacionan sus actividades con su experiencia. La persona enfoca alguna otra parte del contexto en que se encuentra y no lo que es figura en ese momento. Es una persona "histérica" que habla mucho y hace muchísimo, pero no puede asimilar su experiencia. No tiene contacto con su trabajo. Hace, hace… pero no contacta. No logra actuar a propósito de algo, está disperso y distraído, puede experimentar un sentimiento de vacuidad y superficialidad traducido en una sensación de vacío en el pecho o en el abdomen. En definitiva, se trata de una maniobra tendiente a soslayar el contacto directo con otra persona, un medio de enfriar el contacto real. En la deflexión la energía está utilizada para evitar centrarse en si mismo. 5) Contacto Mi cuerpo entra en contacto con la persona o el objeto que satisfará mi necesidad: si tengo sed bebo, si tengo hambre como, si estoy cansado reposo… La acción anterior me ha llevado a completar o satisfacer mi necesidad. El contacto se establece con el self y con los otros. Con el self sintiendo; con los otros tocando, mirando, hablando. El contacto es el encuentro, el gesto, el movimiento, el acercamiento... aquello que ocurre en el límite entre el organismo y el entorno, en el encuentro del si mismo y el otro (o lo otro) Esta etapa supone transformación tanto para mí como para el objeto: si se trata de comida, entra a formar parte de mi organismo, y ambos quedamos transformados; si es un contacto amoroso, ambos seremos diferentes porque ambos nos hemos influido, y así con cualquier necesidad satisfecha. El contacto significa estar completamente implicado o ensimismado en la experiencia presente que transcurre en el aquí y el ahora; por eso, cuando el contacto es auténtico, tu y yo hemos recibido e intercambiado pensamientos, sentimientos, afecto, placer… Pero entre contacto y retirada también hay un ritmo. Uno debe aprender como prestar atención a sus propias necesidades, como actuar para satisfacerlas y luego retirarse y descansar. El problema en el contacto surge cuando hay alguna dificultad en regular forma y velocidad, tiempo y espacio, el espacio límite del contacto. Para ello es necesario el desarrollar la conciencia del propio límite de una manera flexible y respetuosa.

Estar constantemente movilizado supone carecer de paz. El maníacodepresivo es una versión exagerada de esto, en el fondo es el temor a la quietud, a lo pasivo, a lo femenino, a la inactividad. Es el temor a la soledad, el temor a la muerte. Cuando hay interrupción entre el contacto y el reposo, la última fase del ciclo, aparece el mecanismo conocido como confluencia interna en la que no existe la diferenciación. La confluencia es base demasiado precaria para una relación, y se da cuando la persona y el ambiente se confunden, la persona no siente ningún limite entre ella y el ambiente, sintiendo que es uno con él. Cuando este estado de identificación es total y crónico y la persona es incapaz de ver la diferencia entre él y el resto del mundo, entonces esta psicológicamente enfermo. no puede vivenciarse a si mismo. no sabe que es él y hasta dónde llega la diferencia con los demás. El confluente no hace las cosas porque le guste: no tiene suficiente contacto consigo mismo para saber cuándo le gusta lo que hace. Se preocupa mas en averiguar lo que les gusta a los otros. 6) Realización Se produce cuando la necesidad queda satisfecha con el acto de comer, dormir, contactar, dormir… Entonces nos retiramos porque nuestro cuerpo necesita recuperarse, el organismo queda en reposo hasta que se ponga en marcha otra necesidad, y surja una nueva necesidad (gestalt). Realizar no es correr todo velozmente por temor a que el otro (proyecto, obra, alimento, afecto...), se nos escape. Realizar es vivir el placer del afecto, el placer del momento, es la experiencia del contacto final, cuando la frontera entre el sí mismo y el otro desaparece, el punto culminante del ciclo que permite retirarse plenamente satisfecho. Como bloqueo antes de pasar a la etapa de reposo podemos reseñar la insatisfacción, la falta de libertad para la realización. Si no acabo de satisfacerme no logro pasar al reposo, no permito la alegría que trae la realización y quedo bloqueado en la insatisfacción del momento, sin lograr sentir un goce pleno; quedo colgado de la experiencia por el miedo interno que produce el abandono al y del otro, el miedo a la entrega en el momento con absoluta libertad. 7) Retirada Es el último paso del ciclo de satisfacción de la necesidad. Cuando el organismo entra en el reposo de la experiencia vivida se retira. Entonces de nuevo comienza otro ciclo o Gestalt que se iniciará con una nueva sensación

El proceso de apertura hacia lo que hay fuera de uno mismo se ha convertido en un proceso de retorno hacia uno mismo, de volverse a centrar en el mundo interno. La plena satisfacción de una necesidad que emerge nos conduce hacia el retiro necesario, nos permite comprender el mismo proceso en el otro y respetarlo, y, asimismo, el reconectarnos con nosotros mismos desde la quietud, desde el espacio de paz que nos otorga el momento y que nos permitirá conectar de nuevo con una nueva sensación que emerge desde lo interno de nuestro fondo. Desde esta conexión de la retirada con el ciclo siguiente también se puede producir bloqueo, ya sea por no retirarse adecuadamente de la experiencia anterior y seguir pegado a ella (confluencia); ya sea, que por la insatisfacción producida en la realización opte por la negación (desensibilización); ya sea porque la propia rigidez del perfeccionista le impide aventurarse de nuevo desde su desmesurada exigencia, o por la ansiedad que produce la separación, o bien por la angustia que puede producir el miedo a lo nuevo. .

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