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Método Silencioso

El método silencioso, desarrollado por C. Gattegno en 1972, promueve el uso activo de la lengua por parte de los aprendientes, minimizando la intervención del profesor y fomentando el descubrimiento y la resolución de problemas. Este enfoque estructural enseña la lengua a través de objetos físicos y situaciones artificiales, priorizando el aprendizaje autónomo y la auto-corrección de los estudiantes. El papel del docente es crear un ambiente propicio para el aprendizaje, actuando como un observador neutral y facilitador.

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Método Silencioso

El método silencioso, desarrollado por C. Gattegno en 1972, promueve el uso activo de la lengua por parte de los aprendientes, minimizando la intervención del profesor y fomentando el descubrimiento y la resolución de problemas. Este enfoque estructural enseña la lengua a través de objetos físicos y situaciones artificiales, priorizando el aprendizaje autónomo y la auto-corrección de los estudiantes. El papel del docente es crear un ambiente propicio para el aprendizaje, actuando como un observador neutral y facilitador.

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Método silencioso

El método silencioso consiste en fomentar el uso de la lengua por parte de los


aprendientes, a quienes el profesor anima a producir la mayor cantidad posible de
enunciados; con esta finalidad, el docente reduce al máximo sus intervenciones.
El método se inscribe en la tradición que entiende el aprendizaje como una
actividad orientada a la resolución de problemas, a la creatividad y al
descubrimiento. El aprendizaje de una lengua es concebido, pues, como un
proceso de crecimiento personal.

Esta propuesta fue desarrollada por C. Gattegno en 1972, quien redescubre, y


aplica en la enseñanza de lenguas, el uso de las regletas de colores elaboradas
por G. Cuisenaire, educador europeo que las utilizó para la enseñanza de las
matemáticas. Las hipótesis que subyacen en el método silencioso postulan que el
aprendizaje se facilita con las siguientes condiciones:

• si el aprendiente descubre o crea lo que tiene que aprender en lugar de


recordarlo o repetirlo;

• si se utilizan objetos físicos como mediadores de asociaciones en el


proceso de aprendizaje;

• si se introduce la resolución de problemas en relación con el contenido


que se tiene que aprender.

El método adopta un enfoque estructural en la organización de la lengua que se


enseña, a la que considera como un conjunto de sonidos asociados
arbitrariamente con determinados significados y organizados por unas reglas
gramaticales en oraciones o unidades significativas. La lengua se presenta
separada de su contexto social y se enseña mediante situaciones artificiales. La
oración es la unidad básica de enseñanza y el profesor se centra en el significado
proposicional más que en su valor comunicativo. Las reglas gramaticales se
aprenden mediante procesos inductivos y el vocabulario adquiere una dimensión
fundamental en el aprendizaje, especialmente el «vocabulario funcional», aquél
que muestra mayor utilidad. El orden de presentación de los elementos
lingüísticos responde a su complejidad gramatical, a su relación con lo enseñado
previamente y a la facilidad con la que pueden presentarse visualmente.

En cuanto a la teoría de aprendizaje, C. Gattegno reconoce que los procesos en el


aprendizaje de una segunda lengua son «radicalmente diferentes» de los utilizados
en el de la primera lengua. Se pronuncia en contra de los métodos naturales y
propone un enfoque «artificial», controlado, que requiere un compromiso personal
del aprendiente con la adquisición de la lengua y que coloca a éste en el centro de
atención. En su propuesta, el silencio es el mejor vehículo de aprendizaje pues
ayuda a permanecer alerta, concentrado y mentalmente organizado. Por otro lado,
el método silencioso intenta desarrollar mediante el aprendizaje consciente los
procesos que facilitan el «aprender a aprender». En este sentido, el énfasis que
pone en desarrollar la capacidad de aprender del estudiante, es uno de los rasgos
distintivos que lo diferencian de otros métodos de enseñanza de lenguas.

El método espera que los aprendientes desarrollen autonomía, independencia y


responsabilidad. Con esta finalidad, el profesor aporta opciones en las distintas
situaciones, pero no ofrece modelos, ni corrige. En consecuencia, los estudiantes
desarrollan «criterios internos» y se corrigen a sí mismos. La ausencia de
explicaciones les conduce a llegar a sus propias conclusiones, a hacer
generalizaciones y a formular las reglas que consideran necesarias. Los discentes
ejercen una fuerte influencia sobre su propio aprendizaje pero no sobre el
contenido que se enseña.

El profesor es responsable de la creación de un ambiente que facilite el


aprendizaje y motive la participación de los aprendientes. Su papel es el de un
observador neutral que no expresa su entusiasmo ni su reprobación por las
actuaciones de los estudiantes. Selecciona los contenidos y los materiales, dirige
la acción, designa a los interlocutores y es crítico con su actuación. La base de las
actividades de clase son las respuestas a las órdenes, las preguntas y los
estímulos visuales.

El método silencioso es famoso por la naturaleza de los materiales de ayuda que


utiliza: los cuadros Fidel de pronunciación, en los que figuran los símbolos de la
lengua objeto para todos sus sonidos vocálicos y consonánticos; las regletas de
colores Cuisenaire, que se usan para asociar palabras y estructuras con sus
significados en la lengua meta; y los cuadros de vocabulario, codificados por
colores que responden a agrupamientos conceptuales de palabras.

Si bien la práctica que propone el método no es tan revolucionaria, su innovación


se centra en el papel de facilitador silencioso del profesor, en la responsabilidad
de los aprendientes para formular y comprobar sus hipótesis sobre cómo funciona
la lengua, en los materiales que utiliza y en la forma que adquieren las actividades
de clase.

Otros términos relacionados

Enfoque; Método; Enseñanza situacional de la lengua; Método audiolingüe.

Bibliografía básica

1. Cortés Moreno, M. (2000). Guía para el profesor de idiomas. Didáctica del


español y segundas lenguas. Barcelona: Octaedro.

2. Richards, J. y Rodgers, T. (1986). Enfoques y métodos en la enseñanza de


idiomas. Madrid: Cambridge University Press, 1998.
3. Zanón, J. (1989) «Psicolingüística y didáctica de las lenguas (II)». Cable, 3,
pp. 22-33.

Bibliografía especializada

1. Gattegno, C. (1972). Teaching Foreing Languages in Schools: The Silent


Way. New York: Educational Solutions.

2. Sánchez, A. (1997). Los métodos en la enseñanza de idiomas. Evolución


histórica y análisis didáctico. Madrid: SGEL.

https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/metodo
silencioso.htm

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