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Parcial Adolescencia

El documento analiza la viñeta clínica de Antonia, una adolescente que reflexiona sobre la elección de carrera y su relación con los deseos parentales. Se exploran conceptos psicoanalíticos sobre la adolescencia, el desasimiento parental y la importancia de los grupos de pares en la construcción de la identidad. La conclusión destaca la adolescencia como un proceso complejo de exploración y aprendizaje, donde el rol del psicólogo es fundamental para acompañar a los jóvenes en su desarrollo personal.

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Parcial Adolescencia

El documento analiza la viñeta clínica de Antonia, una adolescente que reflexiona sobre la elección de carrera y su relación con los deseos parentales. Se exploran conceptos psicoanalíticos sobre la adolescencia, el desasimiento parental y la importancia de los grupos de pares en la construcción de la identidad. La conclusión destaca la adolescencia como un proceso complejo de exploración y aprendizaje, donde el rol del psicólogo es fundamental para acompañar a los jóvenes en su desarrollo personal.

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Psicología Evolutiva Adolescencia


Cátedra II
Análisis de viñeta clínica

Nombre y apellido: Lucila Prandini

Número de libreta universitaria: 44.759.064

Correo electrónico: lucilaprandini@hotmail.com

Número de comisión de trabajos prácticos: 40

Docente responsable de prácticos: Graciela Suarez

Docente responsable de teóricos: Silvia Lastra

Viñeta clínica: Antonia cuenta en su sesión una charla que tuvo con sus amigas
sobre la elección de carrera: “para M. es más fácil porque tiene todo armado (dije yo)
estudia la misma carrera que la madre y listo, trabajo asegurado!… y ahí L. me dice
“para que quizás no sea lo que ella realmente quiere… ser contadora, ¿no?” ¿Y me
quedé pensando… no será que yo me quiero ir de viaje cuando termine el colegio
para no tener que decidir nada? Siempre me costó contradecirlos a mis padres…
irme significaría además para mí, perder a mi novio.

Palabras clave: Lo adolescente/ la juventud. - desasimiento parental- duelo


historizante.
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Introducción: En el presente trabajo, analizaré la viñeta clínica sobre Antonia
presentada en la clase de trabajos prácticos para dar cuenta, en alguna medida, de
los procesos psíquicos (lo puberal, lo adolescente y la juventud) que atraviesan a
las adolescencias. El marco teórico que atraviesa el recorrido del mismo
corresponde al psicoanálisis y al paradigma de la complejidad. La conjunción de
ambos nos permite concebir al adolescente como un sujeto que responde de forma
activa a los cambios, metabolizando lo ajeno y generando un acontecimiento único,
propio. Si bien el paradigma de la complejidad, tomado desde Najmanovich (2008),
no se encuentra explícitamente citado en el escrito, lo atraviesa transversalmente ya
que nos permite ver a la adolescencia como un ensamblaje que se va construyendo
en un devenir incierto. Ensamblaje porque el adolescente no es un sujeto aislado,
sino que está enredado con su entorno social. En este marco, no se observan
causas lineales, sino intercambios fluctuantes que conforman una red de
significados en constante interacción.
El desarrollo del trabajo se estructura en tres apartados. En el primero, haré
referencia a Grassi, Gutton y Freud para introducir conceptos como sexualidad
infantil, entretiempo de la sexuación y lo puberal, lo adolescente y la juventud.
Además, me apoyaré en Waserman, Rassial y Aduriz para abordar la exploración del
adolescente en un mundo desconocido para él, permitiéndose así crear y fantasear,
alejándose poco a poco del refugio parental. En el segundo, abordaré el proceso de
duelo historizante haciendo mención a autores como Córdova, Lastra y Puget para
analizar cómo los adolescentes comienzan a reescribir su propia historia, enlazados
a una genealogía. Por último, en el tercero examinaré el rol del grupo de pares y la
llegada de la pareja, destacando cómo estos vínculos intersubjetivos facilitan la
construcción de la categoría de alteridad planteada por Adrián Grassi. También, me
apoyaré en Soler para dar cuenta del pasaje de las relaciones de objeto a los
vínculos y en Waserman para dar cuenta del concepto de objetos acompañantes.
Finalmente, en la conclusión, intentaré dar una formulación propia sobre cómo
considero a la adolescencia. También se mencionará el rol del psicólogo/a en esta
etapa, teniendo en cuenta el contexto de terapia en el que se encuentra Antonia.
Además, en el anexo, incluiré una canción llamada “Va a escampar” de La Vela
Puerca que considero asociada al tránsito por la adolescencia. La letra hace
referencia a la superación de momentos difíciles, asumiendo que uno ya no será
quien solía ser, rompiendo así las redes que lo atan. Este desprendimiento no es
necesariamente negativo, sino que puede dar lugar a una transformación auténtica.
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Desarrollo
La adolescencia como un viaje hacia lo desconocido: Podemos concebir a la
adolescencia como un camino vertiginoso en el que confluyen múltiples trabajos
denominados por Gutton como lo puberal y lo adolescente y Grassi agrega la
juventud. Freud (1905) introducirá la existencia de una sexualidad infantil que, con
el tiempo, arribará a una conformación normal definitiva en la adultez. Sin embargo,
autores como Grassi complementan esta idea con el concepto de entretiempo de la
sexuación donde se desarrollarán trabajos psíquicos que, lejos de ser definitivos,
traen consigo cambios que producen desórdenes y desorganizaciones que extravían
al púber de su conocido cuerpo infantil. En ese sentido, el adolescente intentará
apropiarse de estos cambios que lo inundan para llegar finalmente a construir un
proyecto identificatorio propio y arribar así a la elección de objeto. Se trata de una
construcción activa, en el que la subjetividad emerge como un acto de auto-creación,
una red, en la que el adolescente descubre su autonomía sin desligarse por
completo del vínculo parental del que emergió.
En su conversación con sus amigas, Antonia reflexiona sobre la elección de carrera,
un proceso cargado de implicancias subjetivas, donde el deseo propio y la
expectativa parental se entrecruzan, generando un espacio de incertidumbre y
cuestionamiento. Aquí resulta pertinente introducir a Waserman (2011), quien
plantea que en la adolescencia surge un “deseo de conocer, explorar y tratar de
controlar aquello que está más allá del horizonte” (p. 12). Para Antonia, este impulso
se expresa en la idea de un viaje. Este último representa en su máxima expresión, el
salir a descubrir un mundo que permanece desconocido y que siempre lo
permanecerá pues es imposible concebirlo en su totalidad, esto moviliza un deseo
constante de exploración más allá de lo conocido, lo familiar.
Además, Antonia revela que siempre le costó contradecir a los padres, la autoridad
familiar. Sin embargo, todos los cambios acarreados por la adolescencia la
empujarán a tomar distancia de sus padres, donde tendrá que reinventar su lugar en
la estructura familiar. En palabras de Rassial (1999), “El adolescente se ve
confrontado a la separación entre la realidad de sus padres (…), con sus conflictos,
sus límites, sus deseos, y los padres (…) idealizados en la infancia…” (p. 78). La
pregunta subyacente a la reflexión de Antonia es: ¿Quiero elegir ya una carrera o es
lo que desean mis padres? De este modo, se va dando el desasimiento parental,
donde el niño que atendía y respondía a las demandas de sus padres se convierte
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en un adolescente que empieza a cuestionar las imposiciones y que no quiere
permanecer en el lugar que le asignan.
Por otra parte, Aduriz (2012) aporta una perspectiva valiosa al plantear que es
importante reconocer el derecho de los adolescentes a detenerse: “Pues se precisa
para evolucionar (…) de adolescentes que usen de su tiempo para imaginar, crear,
fantasear, soñar, inventar.” (p. 6). Así, en la sesión, Antonia sugiere que quizás no
sea necesario decidir ya una carrera, sino que podría tomarse su tiempo para
reflexionar, pensar, crear sus propias fantasías y descubrir sus verdaderos deseos.

¿Y ahora qué hago? Dejar ir para descubrir: En todo lo previamente expuesto,


vemos cómo lo puberal, lo adolescente y la juventud confluyen hacia un
acontecimiento inédito donde cada adolescente, con los recursos disponibles, teje su
propia trama de sentido, donde se sumergirá en su historia pasada para relanzarse
hacia el futuro por venir. En ese sentido, Puget (s.f.) plantea que el adolescente más
que recordar, reescribe su propia historia, dotándola de nuevos sentidos.
Antonia se encuentra en una encrucijada donde debe dejar atrás los ideales de la
infancia, incluidos los deseos parentales y la imagen del "niño maravilloso”, lo que da
paso a un proceso de duelo historizante. En ese sentido, se dará un
desinvestimiento pieza por pieza de los padres, permitiendo así disponer de libido
para investir el futuro por venir (Córdova, 2019). Esto implica la decisiva operación
de desasimiento parental. Así, Antonia, ya ingresando en la juventud y liberada del
mandato parental, puede empezar a pensar en lo que ella quiere lanzándose hacia
la conquista de su propio futuro. Aunque se proyecte hacia lo nuevo, siempre lo hará
enraizada en su historia familiar y genealogía, como sujeto de una herencia. El
trabajo de historización, de hecho, inicia desde antes del advenimiento del sujeto: en
los momentos previos al nacimiento y en los inicios del psiquismo, cuando son los
padres quienes escriban los capítulos iniciales de la historia del sujeto (Lastra,
2019). Aquí, el yo cumple un rol importante al investir ese tiempo pasado para
formular aspiraciones y construir identificaciones ligadas a su futuro. En ese sentido,
la adolescencia marca una transición en la que el sujeto se convierte en escritor de
su propia historia, otorgando nuevos significados a los relatos aportados por el yo
parental por lo que será crucial que los padres acepten el corrimiento de su papel
anterior, asumido ahora por su hijo/a. Además, jugará un rol fundamental también el
ideal del yo que señalará al yo un horizonte hacia el cual sublimar y orientar el flujo
pulsional para alcanzar las metas que el mismo ideal propone (Córdova, 2020).
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Grupo de pares y llegada de la pareja: La experiencia puberal saca al sujeto
adolescente de su zona de confort, llevándolo a un territorio totalmente desconocido,
un cambio que implica pasar de la endogamia a la exogamia. Por esta razón,
amigos/as y parejas comienzan a cobrar una importancia significativa. En el caso de
Antonia, cuando su amiga L introduce la idea de que M quizás no quiera ser
realmente contadora, Antonia se siente identificada con esa reflexión. Mientras
compara su situación con la de una amiga cuya trayectoria parece predecible y
garantizada, Antonia se da cuenta de su propia resistencia a tomar decisiones, tal
vez motivada por la dificultad de contradecir a sus padres. Expresa la posibilidad de
un viaje como una vía para postergar una decisión sobre su futuro, decisión que
implicaría no solo afirmar su autonomía sino también asumir la pérdida de vínculos
actuales, como el de su pareja. Grassi (2012) afirma que “La juventud es búsqueda
de identidad en el seno del grupo exogámico. Comienza a tener importancia la
categoría del nosotros como grupo.” (p. 168). La existencia de este grupo, facilita la
asimilación de todos los cambios que trajeron aparejados lo puberal y lo
adolescente. Se trata de un espacio donde Antonia se siente cómoda para charlar
ciertas cuestiones como la elección de la carrera. En esta etapa, además,
comienzan a tener relevancia otros discursos lo que va produciendo también el
desasimiento parental. Así, la intervención que realiza su amiga L mueve algo en
ella, la hace reflexionar sobre su propia vida. En este sentido, es importante traer el
concepto de objetos acompañantes de Waserman (2011) ya que el grupo de pares -
en el caso de Antonia, sus amigas- acompaña y sostiene en decisiones difíciles.
Además, entre ellas se genera una identificación mutua, ya que todas están
atravesando una etapa similar.
Además, Antonia menciona a su pareja. En el momento lógico de la juventud, se
dará el hallazgo de objeto y se constituye, además, la categoría de alteridad
propuesta por Adrián Grassi. La alteridad implica considerar al otro como un ser
separado, con deseos y particularidades propios. En este sentido, Antonia entiende
que, si bien su deseo es el de irse de viaje después del colegio, puede que el de su
novio sea diferente, lo que conllevaría una separación temporal. Ella comprende que
su pareja tiene sus propios anhelos y un proyecto singular. En un proceso saludable,
también se construye la categoría de cuerpo sexuado vincular, donde el encuentro
intersubjetivo con el otro se transforma en un vínculo que respeta su subjetividad,
reconociendo que no se trata de un objeto a poseer ni de un suministro que aporta
completud (Soler, 2012).
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Conclusión: Para finalizar, podemos entender a la adolescencia como un proceso
que va mucho más allá que una simple etapa del desarrollo determinado por lo
biológico únicamente. La adolescencia es un momento mágico donde se construyen
momentos que de ninguna forma son predecibles. De eso se trata algo mágico, algo
que trae aparejado cambios que son repentinos, inexplicables muchas veces. Es un
tiempo de aprendizaje, crecimiento y, sobre todo, de exploración, donde el futuro se
abre como un espacio lleno de potencialidades aún por descubrir. El sujeto
adolescente está ligado a un pasado y a un devenir de estados diversos. La
subjetividad en tanto entendida como acontecimiento inédito remite a modos de
transitar la adolescencia, de manera que podemos nombrar múltiples y diversas
adolescencias. No se podría negar que si bien, el adolescente es un ser que sufre,
también dicho sufrimiento hace mover algo de la creatividad del sujeto, pudiendo
apropiarse de los cambios que introducen incertidumbres más que certezas. Esas
incertidumbres posibilitan al adolescente inventarse y re-inventarse con los recursos
de los que disponga. Además, los adolescentes enriquecen constantemente la
sociedad en la que vivimos ya que es interesante ver cómo atraviesan momentos
difíciles con su propia creatividad e imaginación, abriendo puntos de fuga donde se
cuestionan lugares preestablecidos.
También es importante destacar el rol que cumple el grupo de amigos/as, como el de
Antonia, ya que es un espacio que ayuda a soportar excesos, dolores y en donde
también se nutre de las experiencias compartidas que le permiten reflexionar sobre
su propio lugar en el mundo. La familia, también, podrá ser un espacio de sostén si
se respetan los tiempos de cada adolescente para procesar sus vivencias y
sentimientos que muchas veces son difíciles de transmitir por la incertidumbre que
generan. Asimismo, es relevante considerar la llegada de la pareja en esta etapa. La
relación amorosa representa un nuevo ámbito donde el adolescente explora la
intimidad y la alteridad, permitiéndole experimentar y entender sus propios deseos y
los del otro. Esto permite subrayar que la adolescencia no ocurre en un vacío, sino
que está enlazada como en una red con los lazos afectivos y sociales que se
entablan.
Por último, es interesante remarcar el rol que podría cumplir el/la psicólogo/a de
Antonia ya que acompañar en un momento tan crucial como lo es la adolescencia
que conlleva procesos relacionados a la elección y a la inserción en el mundo adulto
implicar dar lugar y acoger sus inquietudes, sosteniéndolas para poder investir
nuevos caminos marcados por el propio deseo de ella (Gutiérrez, 2019).
7
Referencias

Aduriz, F. M. (2012). Del adolescente: Derecho a detenerse. En F. M. Aduriz

(Comp.), Adolescencias por venir (pp. 93-102). Madrid, España: Editorial

Gredos.

Córdova, N. (2019). Duelos e historización. Construir (se) un pasado - Elaborar un

duelo. Publicación interna Cátedra Psicología Evolutiva Adolescencia II,

Facultad de Psicología UBA. Inédito.

Freud, S. (1985 [1905]). Metamorfosis de la pubertad. En Tres ensayos para una

teoría sexual. Obras completas (Tomo II). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu

Editores.

Gutiérrez, M. I. (2019). De la historización al proyecto identificatorio: Aportes de las

teorizaciones de Piera Aulagnier a la práctica de la orientación vocacional. En

A. Grassi & M. E. Otero (Comps.), Entramados vinculares y subjetividad:

Niños, niñas, adolescentes y familias en psicoanálisis. Buenos Aires: Editorial

Entreideas.

Grassi, A. (2012). Sobre los intereses libidinales de los jóvenes y la subjetividad en

Devenir: Homenaje a S. Bleichmar. Revista Generaciones, 1, (pp. 165-170).

Buenos Aires: Editorial Eudeba.

Najmanovich, D. (2008). El desafío de la complejidad: Redes y cartografías

dinámicas. En Mirar con nuevos ojos: Nuevos paradigmas en la ciencia y

pensamiento complejo (pp. 23-30). Buenos Aires: Editorial Biblos.

Puget, J. (s.f.). Historización en la adolescencia. En Cuadernos de ApdeBA (N.º 1

de Niñez y Adolescencia). Publicación de la Asociación Psicoanalítica de

Buenos Aires.
8
Rassial, J. J. (1999). Los padres del adolescente. En El pasaje adolescente: De la

familia al vínculo social. España: Ediciones Del Serbal.

Soler, M. (2012). El otro porvenir. Publicación interna Cátedra Psicología Evolutiva

Adolescencia II, Facultad de Psicología UBA. Inédito.

Wasserman, M. (2011). Condenado a explorar. En Condenados a explorar (Cap. 1).

Buenos Aires: Editorial Noveduc.

Wasserman, M. (2011). Condenado a explorar. En Hallazgo de objeto (Cap. 3, pp. 9-

51). Buenos Aires: Editorial Noveduc.


9
Anexo

Va a escampar (La Vela Puerca, 2004)

Hoy asume lo que venga


Sea para bien, o todo mal
Y aunque pierda lo que tenga
Se va a morder para aguantar

Hoy que claro ve las cosas


Que ayer no vio, ni va a exigir
Sobre su pena se posa
Quiere entender para seguir

Llega la batalla
Y contra él estalla
Algún día va a escampar
Y cómo sale de esta
Quiere la respuesta
Sabe que no es escapar

Hoy qué raro que lo miran


Se pone en pie y quiere hablar
Y a su boca se le olvida
Lo que una vez quiso explicar

Su paciencia va a montar
Todo un circo para verlo desfilar
Al dolor que supo ser
Y al que ahora ya no quiere ver volver

Hoy se siente satisfecho


Aunque aquel rol, no exista más
Para vida con su pecho
Y su canción vuelve a sonar

Hoy recibe los aplausos


Supo ser sal, y también miel
Y conecta con sus pasos
Que resbalar no cae bien

Termina su guerra
Los pies en la tierra
Y su mano a un corazón
Su pensar tranquilo
Su pena un olvido
Y su alma una pasión

Y hoy asume lo que venga


Sea para bien, o todo mal
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Y aunque pierda lo que tenga
Se va a morder para aguantar

Su paciencia va a montar
Todo un circo para verlo desfilar
Al dolor que supo ser
Y al que ahora ya no quiere ver volver

Se refugia en un farol
Y entre dos flores que siempre apuntan al sol
Así cruza su pared
Me sonríe y rompe con su propia red

Llega la batalla
Y contra él estalla
Algún día va a escampar
Y cómo sale de esta
Quiere la respuesta
Sabe que no es escapar

Su paciencia va a montar
Todo un circo para verlo desfilar
Al dolor que supo ser
Y al que ahora ya no quiere ver volver

Se refugia en un farol
Y entre dos flores que siempre apuntan al sol
Así cruza su pared
Me sonríe y rompe con su propia red, su propia red.

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