1.
ANTECEDENTES
de la Sopa Deshidratada Desde épocas remotas, las civilizaciones utilizaron el
secado como uno de los métodos más efectivos para conservar alimentos.
Culturas de Asia, América y Europa implementaron procesos de deshidratación al
sol o mediante ahumado para preservar vegetales, carnes, cereales y hierbas.
Estos métodos permitían mantener los alimentos durante meses, incluso años,
especialmente en regiones con climas extremos o en contextos donde la
disponibilidad de recursos frescos era limitada. Durante la Edad Media, en
Europa, se consolidó una forma rudimentaria de sopa deshidratada conocida
como portable soup o sopa portátil. Esta consistía en un extracto concentrado de
carne y huesos cocido durante largos periodos hasta formar una gelatina sólida
que, al secarse, podía conservarse por tiempo prolongado. Esta preparación fue
ampliamente utilizada por marineros, exploradores y ejércitos, ya que ofrecía una
fuente de nutrientes estable y de fácil transporte. El verdadero impulso en la
evolución de la sopa deshidratada se dio a partir del siglo XIX, con la Revolución
Industrial. Los avances tecnológicos permitieron el desarrollo de nuevos métodos
de conservación, entre ellos, la deshidratación por aire caliente y el secado por
vacío. Estos procesos facilitaron la producción a escala de alimentos
deshidratados, mejorando tanto su calidad como su seguridad microbiológica. No
obstante, fue durante el siglo XX, especialmente en el contexto de la Primera y
Segunda Guerra Mundial, cuando la necesidad de contar con alimentos no
perecederos, ligeros y fáciles de preparar impulsó la creación de productos como
las sopas instantáneas. Las raciones militares incluían cada vez más productos
deshidratados que requerían únicamente agua caliente para su reconstitución, lo
que simplificaba la logística alimentaria en los frentes de batalla. Tras la Segunda
Guerra Mundial, la industria alimentaria adaptó estas innovaciones para el
consumo civil. A partir de la década de 1950, marcas como Maggi, Knorr,
Campbell y otras comenzaron a comercializar sopas deshidratadas en polvo, en
cubo o en sobres, promoviendo su practicidad, bajo costo y facilidad de
preparación. Estos productos se convirtieron en un símbolo del auge de los
alimentos procesados y del cambio en los hábitos de consumo, marcados por la
creciente urbanización y el ritmo acelerado de la vida cotidiana. En las últimas
décadas, la sopa deshidratada ha seguido evolucionando, en respuesta a las
demandas de un consumidor más informado y preocupado por la salud y el medio
ambiente. Han surgido versiones bajas en sodio, sin aditivos artificiales, con
ingredientes orgánicos o adaptadas a dietas específicas. Además, se han
mejorado los procesos tecnológicos, incorporando métodos como la liofilización,
que permite una mejor conservación de nutrientes y sabores.
2. INTRODUCCION
La necesidad de conservar alimentos ha acompañado al ser humano desde
tiempos ancestrales. Entre las múltiples técnicas desarrolladas para este fin, la
deshidratación ha destacado por su eficacia y simplicidad, permitiendo alargar
la vida útil de los productos y facilitar su almacenamiento y transporte. En este
contexto, la sopa deshidratada representa una evolución práctica y versátil de
la cocina tradicional, adaptada a los desafíos modernos de la industria
alimentaria y a los cambios en los hábitos de consumo.
Este trabajo aborda el estudio y elaboración de una sopa instantánea
deshidratada a base de verduras, considerando tanto los aspectos históricos
como los tecnológicos y nutricionales involucrados en su producción. A través
de un proceso estructurado que incluye la selección de materias primas,
técnicas de secado y formulación, se busca obtener un producto final que
combine calidad, practicidad y valor nutricional. Además, se considera la
importancia de ofrecer una alternativa saludable y accesible, que responda a
las demandas actuales de los consumidores por alimentos rápidos, funcionales
y sostenibles.
3. OBJETIVOS
Elaborar una sopa instantánea deshidratada a base de verduras, utilizando
técnicas de secado que conserven sus propiedades nutricionales,
sensoriales y funcionales.
4. MATERIA PRIMA
La elaboración de sopas instantáneas deshidratadas exige una cuidadosa selección
de ingredientes que no solo preserven sus propiedades nutricionales, sino también sus
características sensoriales, como sabor, aroma y textura, tras ser sometidos al
proceso de secado. Este procedimiento implica técnicas diseñadas para minimizar la
pérdida de nutrientes esenciales y mantener la estabilidad funcional de los
componentes, garantizando que la sopa conserve su calidad y atractivo para el
consumidor. Además, se debe prestar especial atención a la compatibilidad de los
ingredientes, optimizando su combinación para asegurar una experiencia culinaria
satisfactoria y práctica.
4.1. MATERIAS PRIMAS PARA SOPA DE VERDURAS DESHIDRATADA
4.1.1. Verduras y Aromáticas (80-90% del mix)
4.1.1.1.Verduras de base (cortadas en cubos pequeños o en polvo):
Zanahoria (dulzor y color).
Cebolla (sabor base).
Apio (notas herbales).
Espinaca (para sopas verdes, secado rápido).
Tomate (en polvo, para acidez).
Champiñones (opcional, para profundidad de sabor).
4.1.2. Hidrocoloides y Espesantes (5-10%)
Almidón de maiz, da viscosidad al reconstituirse.
Maltodextrina (para sopas cremosas).
4.1.3. Potenciadores de Sabor (5-8%)
Sal (ajustable para versiones bajas en sodio).
Extracto de levadura natural.
Ajo y cúrcuma en polvo, lo cual aportará sabor y color.
Pimienta negra, laurel y perejil seco.
4.1.4. Aditivos Opcionales
Ácido cítrico (0.1%, para balance de pH y conservación).
Antioxidantes (extracto de romero, si lleva grasas).
Tabla 1. Sintesis de ingredientes y su aporte en el producto (Fuente: elaboración
propia)
5. PROCEDIMIENTO
5.1. Descripción de elaboración
Recepción de la materia prima
Selección y pesado: Se verificó el tamaño de las verduras, así como también
el peso y su aspecto mediante el método de análisis visual.
Trituración: cortar o picar la verdura a usar en cubitos o laminas. Esta acción
se realizó para reducir el volumen, y que el proceso de deshidratación se
realice de manera óptima.
Secado: depende del tipo de verdura, por ejemplo: para la papa se ingresaron
láminas de la materia prima en un deshidratador casero a 70° C durante 7-8
horas aproximadamente.
Molienda y tamizado: Con la utilización de una licuadora de uso semiindustrial
a manera de molino de cizalla se disminuyó el tamaño del producto ya
deshidratado, luego se procedió a tamizar (tamizador mínimo de 210 micrones
según la norma de referencia).
Formulación: Se agregaron los aditivos como la sal además de los
ingredientes en sus respectivas proporciones.
Empacado: El producto resultante de la formulación fue pesado, para un
envasado final con cantidades iguales de producto. El propósito de este
proceso fue alargar el tiempo de vida útil de la sopa instantánea.
Almacenamiento: Terminado el proceso de elaboración del producto, sé
almacenó hasta el momento de su valoración.