LA MENTE SEGÚN FREUD
Muchos de nosotros hemos experimentado lo que comúnmente se conoce como
un acto fallido. Estos errores se cree que revelan pensamientos o sentimientos
inconscientes. Por ejemplo: Antonio acaba de comenzar una nueva relación con
una mujer que conoció en el instituto. Mientras hablaba con ella una tarde,
accidentalmente la llama por el nombre de su exnovia.
Si te encontraras en esta situación, ¿cómo explicarías este error? Muchos de
nosotros podríamos decir que fue una distracción o describirlo como un simple
accidente. Sin embargo, un teórico psicoanalítico puede decir que esto es mucho
más que un accidente casual.
La visión psicoanalítica sostiene que hay fuerzas internas, inconscientes o fuera de
nuestra conciencia que dirigen de alguna forma nuestro comportamiento. Por
ejemplo, un psicoanalista podría decir que Antonio se expresó mal debido a los
sentimientos no resueltos de su ex, o quizás a causa de las dudas sobre su nueva
relación.
El inconsciente incluye pensamientos, emociones, recuerdos, deseos y
motivaciones que se encuentran fuera de nuestro conocimiento, sin embargo,
continúan ejerciendo una influencia en nuestro comportamiento.
Como todos sabemos, Sigmund Freud fue el fundador de la teoría psicoanalítica.
Mientras que sus ideas se consideraron algo impactantes en su tiempo, hoy en día
continúan creando debate y controversia, incluso ahora, su obra tuvo una
profunda influencia en una serie de disciplinas, incluyendo la psicología, la
sociología, la antropología, la literatura y el arte.
El término psicoanálisis se utiliza para referirse a muchos aspectos del trabajo y la
investigación de Freud, incluyendo la terapia freudiana y la metodología de
investigación que utiliza para desarrollar sus teorías. Freud se basó en gran medida
de sus observaciones y estudios de casos de sus pacientes cuando formuló su
teoría del desarrollo de la personalidad.
Los niveles de conciencia son los diferentes estados por los que pasa
una persona para comprender lo que sucede a su alrededor y darse
cuenta de ello. También se refieren al grado de conocimiento que tiene
una persona sobre sus necesidades, problemas y posibles soluciones
Lo consciente: la parte emergida del iceberg
Según las ideas de Freud, somos capaces de ver sólo una pequeña parte emergida
que se corresponde con la actividad mental que podemos detectar directamente y
de manera voluntaria, además de suponer un nexo entre el mundo externo y
nuestros procesos mentales.
Estaríamos ante la instancia conocida como consciente, totalmente bajo nuestro
control y en el que por lo tanto no existen mecanismos de defensa activos que los
bloqueen. Sin embargo, en este elemento es donde nuestra energía interna
psíquica está más contenida, dado que ejercemos un control directo de ellos.
2. El límite entre lo sumergido y lo emergido: el preconsciente
También podemos encontrar una segunda instancia denominada preconsciente, la
cual se correspondería con la parte del iceberg que se encuentra entre lo emergido
y lo sumergido de tal manera que dependiendo del movimiento de las aguas y las
circunstancias puede llegar a verse.
Es el conjunto de aquellos contenidos que por lo general no nos resultan
identificables y que no podemos traer a nuestra conciencia a voluntad, pero que
pueden emerger en nuestra psique de manera abrupta y cuando hacemos un gran
esfuerzo para sacarlos a la luz. Según Freud, para ello deberemos vencer la
existencia de mecanismos de defensa que reprimen estos contenidos a través de la
selección o supresión.
3. El inconsciente: la gran masa sumergida
Por último, y tal vez la instancia más relevante para el psicoanálisis, se corresponde
con la gran masa de hielo que permanece sumergida e invisible a quienes miran el
iceberg desde la superficie, pero que sin embargo es básica para que pueda existir
lo emergido.
Estamos hablando del concepto de inconsciente, que incluiría todo el conjunto de
pulsiones, impulsos, deseos, instintos primarios o incluso recuerdos reprimidos,
que se mueve por el principio de placer y que permanecen ocultos a nuestra
consciencia salvo en la medida en que llegan a establecer una solución de
compromiso para hacerse aceptables para el aparato psíquico.
Lo inconsciente sería nuestra parte más primaria, pura y natural, en la que la
energía psíquica se mueve con total libertad. También sería la más intensa y la que
más marca nuestra manera de ser y la dirección a seguir en la vida, pero se
encuentra fuertemente reprimida y censurada por diversos mecanismos de
defensa al ser dichos contenidos inaceptables.
¿En qué consisten el Ello, el Yo y el Superyó?
Cada persona posee también una cierta cantidad de energía
psicológica que forma las tres estructuras básicas de la
personalidad: el ello, el yo y el superyó. Estas tres estructuras
tienen funciones diferentes y actúan en distintos niveles de la
mente.
Según Sigmund Freud, cada componente añade su propia
contribución única a la personalidad y los tres elementos
trabajan juntos para formar comportamientos humanos
complejos.
De acuerdo con esta la teoría, ciertos aspectos de nuestra
personalidad son más primitivos y que nos pueden presionar
para actuar sobre nuestros impulsos más básicos. Otras partes
de la personalidad pueden lograr contrarrestar estos impulsos y
se esfuerzan por hacer que se ajusten a las exigencias de la
realidad.
Vamos a ver cada una de estas partes clave de la personalidad,
cómo funcionan de forma individual y cómo interactúan.
EL ELLO
El Ello es el único componente de la personalidad que está
presente desde el nacimiento.
Este aspecto de la personalidad es completamente
inconsciente e incluye los comportamientos instintivos y
primitivos.
Según Freud, el Ello es la fuente de toda la energía psíquica,
por lo que es el componente principal de la personalidad.
EL YO
El Yo es el componente de la personalidad que se encarga
de tratar con la realidad.
El Yo se desarrolla a partir del Ello y asegura que los
impulsos del Ello puedan expresarse de una manera
aceptable en el mundo real.
Las funciones del Yo son utilizadas en el consciente, el
preconsciente y el inconsciente de la mente.
EL SUPERYÓ
El Superyó es el aspecto de la personalidad que contiene
todos nuestros estándares morales interiorizados e ideales
que adquirimos de ambos padres y de la sociedad; nuestro
sentido del bien y el mal.
El Superyó nos proporciona directrices para hacer juicios.
El Superyó comienza a surgir en torno a los cinco años.
Existen dos partes fundamentales del Superyó:
1. El ideal del Yo, que incluye las reglas y normas para el
buen comportamiento. Incluyen aquellos que son
aprobados por las figuras de autoridad de los padres y
otros. Aquí se encontrarían los sentimientos de orgullo,
valor y logro.
2. La conciencia, que incluye información acerca de las
cosas que son consideradas por los padres y la sociedad.
Se trata de comportamientos que a menudo están
prohibidos y dan lugar a malas consecuencias, castigos o
sentimientos de culpa y remordimientos.
3.
La metáfora del iceberg de Freud
La metáfora del iceberg de Freud es una metáfora a través de la cual se
pretende mostrar y hacer ver la existencia de instancias o partes de
nuestro aparato psíquico que no son accesibles directamente a nivel
voluntario y consciente. La semejanza se produciría entre las diferentes
partes o instancias de conciencia y la visión de un iceberg, masa de hielo
que flota en el océano.
Esta metáfora no fue descrita en detalle por Sigmund Freud, sino por
parte de sus seguidores e intelectuales interesados en el psicoanálisis, y
especialmente por Stefan Zweig. Resulta una explicación bastante visual
de las diferencias entre las instancias psíquicas o niveles de consciencia
propuestas por Freud, las cuales a su vez sirven de base a otro de sus
modelos.
Este modelo mencionado expone tres estructuras básicas que según
Freud conforman nuestra personalidad: el ello o parte primitiva y
pulsional que obedece al principio de placer, el superyó o parte censora
derivada de lo social y aprendido y el yo o elemento que sublima los
impulsos del ello a lo que resulta aceptable para la psique en base al
principio de realidad.
Sin embargo, existe una gran parte, de hecho, por lo general mucho
mayor que la visible, que se encuentra sumergida y a la que no tenemos
acceso visualmente a menos que nos sumerjamos. Esta imagen sería
directamente comparable y equivalente al funcionamiento de nuestra
estructura psíquica, concretamente a nivel de identificar los niveles de
consciencia.
De este modo, Freud comparó estos tres niveles de la mente
con un iceberg:
La punta del iceberg que se puede ver por encima del agua
representa la mente consciente.
La parte del iceberg que se sumerge debajo del agua, pero es aún
visible es el preconsciente.
El grueso del iceberg está oculto debajo de la línea de flotación y
representa el inconsciente.
La interacción entre el Ello, el Yo y el Superyó
Con tantas fuerzas en competencia, es fácil ver cómo podría surgir un
conflicto entre el Ello, el Yo y el Superyó.
Freud utilizó el término fuerza del ego para referirse a la capacidad del
ego para funcionar a pesar de estas fuerzas en duelo.
Una persona con buena fuerza del Yo es capaz de gestionar eficazmente
estas presiones, mientras que aquellos con muy poca fuerza del Yo,
pueden llegar a ser demasiado inflexibles o antisociales.
Según Freud, la clave de una personalidad sana es un equilibrio entre el
Ello, el Yo y el Superyó.
La teoría psicoanalítica de Sigmund Freud se basa en la idea de
que la mayoría de las acciones humanas son inconscientes y que
la personalidad se forma a partir de los conflictos entre los tres
componentes de la mente: el ello, el yo y el superyó.
Algunas de las ideas principales de la teoría de Freud son:
La mente se divide en tres componentes: el ello, el yo y el
superyó.
La personalidad se forma a partir de los conflictos entre los
tres componentes de la mente.
La mayoría de las acciones humanas son inconscientes y
provienen de la niñez.
La sexualidad es fundamental en el desarrollo del ser
humano y en la conducta.
La psicología individual es en esencia una psicología social.
El mejor método para aprender cómo funciona la mente
humana es estudiar las secuencias de pensamientos,
sentimientos, sueños, fantasías y expresiones.
El comportamiento está determinado por las experiencias
de la mente inconsciente.
Los sueños son una forma de realizar deseos.
Los deseos infantiles reprimidos son la energía que permite
la reacción a traumas posteriores.
El psicoanálisis es una disciplina científica que busca
explorar el inconsciente para tratar problemas como fobias,
obsesiones y depresiones.
Conclusiones Claves
La conciencia es una cualidad psíquica especial del conocimiento
que supone un nivel superior de percepción.
Ella constituye la base para la comprobación de la realidad en
virtud de su función perceptiva.
La conciencia según Freud, está compuesta por tres niveles que
son el consciente, el preconsciente y el inconsciente.
La personalidad del individuo está estructurada por tres
componentes según Freud que son el “ello”, el “yo” y el “superyó”.