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Sinopsis de Génesis

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Sinopsis de Génesis (Parte I)

By Walter Cuadra Panorama Antiguo Testamento

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Génesis 1:1

INTRODUCCIÓN

El primer versículo de Génesis y con el que inicia toda la Biblia establece el


principio de todo lo que hoy conocemos: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Estas
palabras han sido objeto de gran debate a lo largo de la historia y establecen el prólogo de la
historia de toda la humanidad. Génesis es el primer libro de la Biblia y es llamado por los
judíos be-re-shith (‫אשׁית‬
ִ ‫)ר‬,
ֵ palabra hebrea con el que inicia el libro y que significa: “en el
principio”. Posteriormente, recibió el nombre de Génesis por la traducción del hebreo al griego
en la Septuaginta la cual es una palabra griega que significa origen o comienzo. Así el libro
de Génesis describe el comienzo de todo, del universo, del hombre, del pecado, de la
redención, de la vida en familia, del matrimonio, de la corrupción social, de las naciones, de
los diferentes idiomas, de la raza hebrea, etc. También el libro de Génesis ha sido llamado el
semillero teológico de la Biblia ya que en él se encuentran las semillas de la mayoría de
doctrinas bíblicas, como, por ejemplo, la doctrina de Dios, la doctrina del hombre, la doctrina
de los ángeles, la doctrina del pecado, la doctrina de la salvación, la doctrina del Espíritu
Santo, la doctrina de Cristo, etc. De esta forma Génesis nos presenta el inicio de todas las
cosas.

Sinopsis del libre de Génesis

AUTOR, FECHA Y LUGAR DONDE SE ESCRIBIÓ

En cuanto a la autoría del libro de Génesis, ya vimos que tradicionalmente se le


atribuye a Moisés, al igual que el resto de los libros del pentateuco; sin embargo, ya
consideramos que se ha desarrollado otra posición que afirma lo contrario y que tanto el libro de
Génesis como los otros 4 libros del pentateuco son el resultado de la colección de varias
secciones escritas por diferentes fuentes (teoría documentaria). A pesar de esto, mucha parte del
pueblo cristiano, así como la tradición judía continúa atribuyéndole a Moisés la autoría de este
libro. En cuanto a la fecha y el lugar donde se escribió el libro de Génesis, se cree que tuvo
que haber ocurrido en el tiempo de su éxodo, antes de entrar a la tierra prometida, entre los
años 1445 al 1440 a.C. en cuanto al número total de años que el Génesis cubre hay mucha
incertidumbre, no obstante, la mayoría afirma que el principio de todas las cosas no podría
superar los 6, 000 años de antigüedad. En este sentido, desde el llamamiento de Abraham hasta
la muerte de José (Génesis 12-50), se estiman aproximadamente 300 años, y si asignamos unos
200 años a los acontecimientos narrados en Génesis 1-11, tendríamos un periodo de
aproximadamente 2300 años narrados en el libro de Génesis.

Tiempo del libro de Génesis


CONTENIDO Y TEMÁTICA
En cuanto a su contenido y temática, podemos dividir el libro de Génesis en dos
partes. La primera parte va desde el capítulo 1 al 11 y considera el inicio de la humanidad y
todas las naciones. En esta primera parte se consideran la creación de todo el mundo y lo que
en el habita, incluyendo al hombre, la caída del hombre y su expulsión del huerto del Edén, la
historia de los primeros padres de la humanidad, el diluvio universal y el origen de todas las
naciones. También se presenta la primera promesa de redención para la raza humana: “Y pondré
enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza,
y tú le herirás en el calcañar”, (Génesis 3:15). La segunda parte de este libro va desde el
capítulo 12 al 50, donde la temática gira alrededor de la historia del origen del pueblo
israelita. Esta sección es la más grande y considera la historia de Abraham, el padre de la
nación de Israel, así como la historia de los demás patriarcas, Isaac, Jacob, José y sus hermanos.
El tema aquí se centra en el plan de Dios de redimir a toda la humanidad a través de la
simiente de Abraham, que es Jesucristo: “Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda
vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto,
y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu
descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu
descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las
naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”, (Génesis 22:15-18). Como ya vimos
anteriormente, la autoría de este libro se le atribuye a Moisés, quien se cree que lo escribió en el
desierto de Sinaí alrededor del año 1425 a.C.

SINOPSIS DE GÉNESIS

I. La historia de la creación.
a) De nuestro universo, (Génesis 1:1-25).
b) Del hombre, (Génesis 1:26-31; 2:18-24).

II. La historia del hombre primitivo.

a) La tentación y la caída, la personalidad y carácter del tentador, el castigo del


pecado y la promesa del Redentor venidero, (Génesis 3).
b) La historia de Caín y Abel (Génesis 4).
c) La genealogía y muerte de los patriarcas, (Génesis 5).
d) El juicio del diluvio (Génesis 6-8).
e) El pacto del arco iris y el pecado de Noé (Génesis 9).
f) La tabla del origen de las naciones (Génesis 10).
g) La confusión de lenguas en Babel (Génesis 11).

III. La historia del pueblo escogido.

a) La vida de Abraham.
1. Su llamamiento (Génesis 12).
2. La historia de Abraham y Lot (Génesis 13-14).
3. Las promesas de Dios hacia Abraham en cuanto a su descendencia y la
tierra prometida (Génesis 15-18:1-15).
4. La intercesión por Sodoma y Gomorra y su destrucción (Génesis 16:32-
19).
5. La vida en Gerar y el nacimiento de Isaac (Génesis 20-21).
6. La prueba de obediencia de Abraham (Génesis 22).
7. Muerte (Génesis 25:8).

b) La vida de Isaac.
1. Su nacimiento (Génesis 21:3).
2. Su boda (Génesis 24).
3. Los nacimientos de Esaú y Jacob (Génesis 25:20-26).
4. Últimos hechos de su vida (Génesis 26-27).

c) La vida de Jacob.
1. Su astucia para adquirir la primogenitura (Génesis 27:1-29).
2. La visión de la escalera espiritual (Génesis 28:10-22).
3. Sus matrimonios y vida en Padán-aram (Génesis 29-31).

d) La vida de Esaú.
e) La vida de José (Génesis 37-50).

EL ORIGEN DE LA VIDA PRIMITIVA


Los primeros 11 capítulos del libro de Génesis nos presenta la historia del origen
de la vida primitiva. A modo de introducción, en 11 capítulos podemos ver como el Señor creo
los cielos y la tierra, así como los astros celestes y creo al ser humano colocándolo en el huerto
del Edén, también vemos la caída del hombre y cómo después de ser expulsado del huerto, su
descendencia se multiplico en esta tierra. Además de todo esto, vemos como el hombre desde el
principio fracaso en su relación con Dios apartándose en pecados desagradables lo cual llevo al
diluvio universal que termino con toda la vida conocida de aquel entonces, sin embargo, Noé
hallo gracia ante los ojos de Dios y por medio de él y sus hijos fue preservada la vida del ser
humano en esta tierra. No obstante, vemos como el hombre se volvió a rebelar en contra de su
Creador en la torre de Babel y esto llevo a la confusión de lenguas lo cual los obligo a separarse
y dispersarse por todo el mundo dando origen a todas las naciones.

La Historia de la Creación (Génesis 1-2)


“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las
tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las
aguas”.
Génesis 1:1-2
Con respecto a la historia de la creación podemos ver dos detalles en cuanto a ello. Lo
primero es que Génesis presenta de manera clara y resumida la creación de todas las cosas en
el universo. El libro de Génesis dedica dos capítulos a narrarnos la historia de la creación, el
primer capítulo nos presenta de manera detallada cómo Dios creo todas las cosas en 6 días y en
el séptimo descaso, y el capítulo 2 presenta un resumen de la creación y se enfoca de manera
más extensa de la creación del hombre. De acuerdo con el libro de Génesis el Señor es el
creador de todas las cosas que existen, revelando así la respuesta a la incógnita que el hombre
tiene respecto a su origen. Hoy en día muchas han planteado hipótesis para responder a la
pregunta: ¿De dónde venimos? Algunos han hablado acerca de la teoría de la evolución, de las
eras geológicas de la tierra, del big bang, de la plantación genética de los extraterrestres entre
otras. Todas estas, así como otras, carecen de un fundamento científico que demuestre que
realmente son ciertas, pero nosotros los cristianos entendemos que todo proviene de Dios, el
creador del universo. En general, la creación del universo se presenta bajo el siguiente esquema:

1. Primer día, la creación del día y la noche: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y
vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la
luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”, (Génesis
1:3-5).
2. Segundo día, la creación del cielo, la atmosfera y mares: “Luego dijo Dios: Haya
expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la
expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que
estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la
tarde y la mañana el día segundo”, (Génesis 1:6-8).
3. Tercer día, la creación de continentes y vegetación: “Dijo también Dios: Júntense
las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y
llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que
era bueno. Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla;
árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra.
Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su
naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios
que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero”, (Génesis 1:9-13).
4. Cuarto día, la creación de los cuerpos celestes: “Dijo luego Dios: Haya lumbreras
en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para
las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos
para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la
lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que
señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de
los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y
para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la
mañana el día cuarto”, (Génesis 1:14-19).
5. Quinto día, la creación de los animales del mar y las aves: “Dijo Dios: Produzcan
las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de
los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se
mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie.
Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y
llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y
la mañana el día quinto”, (Génesis 1:20-23).
6. Sexto día, la creación de los mamíferos y del hombre: “Luego dijo Dios: Produzca
la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra
según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y
ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su
especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de
los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la
tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra
los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y
sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las
bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda
planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y
que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de
los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta
verde les será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí
que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto”, (Génesis
1:24-31).
7. Séptimo día, Dios descanso de su obra perfecta: “Fueron, pues, acabados los cielos
y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo;
y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo
santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”,
(Génesis 2:1-3). Con todo esto, Dios reposo de sus obras porque todo era perfecto y no
había más que hacer.
El segundo detalle que podemos observar en la historia de la creación es que Genesis
también presenta con mayores detalles la creación del hombre la cual está narrada en Génesis
1:26-30; 2:7-9. En cuanto a la creación del hombre podemos decir:
1. Lo creo a su imagen y semejanza colocándolo a la cabeza de su creación: “Entonces dijo
Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los
peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se
arrastra sobre la tierra”, (Génesis 1:26).
2. Lo creo de manera diferente. Mientras que todas las demás cosas fueron creadas por el
poder de su palabra, con el hombre muestra el detalle de que lo formo del polvo de la
tierra: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz
aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”, (Génesis 2:7).
3. Creo a la mujer de una de sus costillas para que fuese su ayuda idónea: “Y dijo Jehová
Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó,
pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que
viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su
nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; más
para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo
sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y
de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo
entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada
Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y
se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no
se avergonzaban”, (Génesis 2:18-25).
4. Fue puesto en el huerto del Edén, un paraíso tropical, y lo comisiono para que cuidara y
labrara el huerto: “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre
que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y
bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del
bien y del mal”, (Génesis 2:8-9).
5. Dios comisionó al hombre para que cuidara y labrara el huerto. La dieta del hombre al
principio era vegetariana, sin embargo, le era prohibido comer de los frutos de los árboles de la
ciencia del bien y el mal, así como del árbol de la vida: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y
lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al
hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien
y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”, (Génesis 2:15-
17).
6. De acuerdo con los estudiosos, se cree que el Huerto del Edén estuvo ubicado en el medio
oriente, cerca de la actual Iraq: “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente… Y salía
de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno
era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella
tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. El nombre del segundo río es Gihón; éste es el
que rodea toda la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al
oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates”, (Génesis 2:8, 10-14).
Posible ubicación del jardín del Edén

La Caída del Hombre, el Origen del Pecado (Génesis 3)


“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol
codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido,
el cual comió, así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que
estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”.
Génesis 3 :6-7
La respuesta al por qué existe el mal y el hombre atraviesa por tantos sufrimientos se
encuentra en el capítulo 3 de Génesis. El libro de Génesis cómo ocurrió la caída del hombre ya
que este fue creado perfecto delante de Dios. En este capítulo vemos como Satanás tiene su
primera intervención en contra del hombre: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los
animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha
dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de
los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto
dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la
mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros
ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”, (Génesis 3:1-5). Como vemos, la serpiente
siendo utilizada por Satanás, tentó a Eva para que comise del fruto del árbol que Dios les había
prohibido comer: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los
ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también
a su marido, el cual comió, así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y
conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron
delantales”, (Génesis 3 :6-7). El apóstol Juan nos dice que todos podemos ser tentados en tres
áreas, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida: “No améis al
mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está
en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la
vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos;
pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, (1 Juan 2:15-17). Si
observamos, Satanás tentó a Eva en estas tres áreas:
1. En primer lugar, la mujer cedió a los deseos de la carne ya que vio que el fruto del árbol
era apetitoso: Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer. Hoy en día muchos ceden a los
deseos de la carne, su naturaleza pecaminosa desata toda clase de apetitos, los cuales Dios
aprueba en su mayoría con ciertas regulaciones, pero el hombre siempre va en busca de lo
prohibido.
2. En segundo lugar, tenemos la tentación de los deseos de los ojos y la mujer fue tentada
también de esta forma al mostrarse el fruto agradable a sus ojos: …y que era agradable a los
ojos. Parecer haber una tendencia normal en el ser humano de dejarse cautivar desmedidamente
por todo aquello que el alma pueda desear y que una vez que lo obtiene se deleitan
enormemente por ello.
3. Finalmente, la mujer cedió ante la tentación de la vanagloria de la vida ya que vio que el
árbol era codiciable para alcanzar la sabiduría: … y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría.
La vanagloria de la vida es el deseo desmedido de poseer riquezas, títulos o logros para
presumirlos considerándose superior a los demás.

En cuanto a la caída del hombre por causa del pecado podemos citar las siguientes
consecuencias que esto trajo sobre la vida del hombre:

1. El hombre pierde su inocencia inicial: “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y
conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron
delantales”, (Génesis 3:7).
2. El hombre pierde su comunión con Dios: “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba
en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová
Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás
tú?”, (Génesis 3:8-9).
3. El hombre es incapaz de reconocer su error: “Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve
miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas
desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La
mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la
mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí”, (Génesis
3:10-13).
4. La sentencia contra Satanás: “Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste,
maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho
andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y
entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”,
(Génesis 3:14-15). Este día Dios estableció una enemistad entre la mujer y Satanás, entre su
simiente y su de Satanás, y esto fue así porque de la mujer nacería el libertador del hombre,
Jesucristo. Aquel día se dio la primera promesa mesiánica que arrojaba un rayo de esperanza
para el hombre caído, el nacimiento del Mesías, al cual Satanás lo heriría en el calcañal, una
herida menor, pero éste le provocaría una herida mortal aplastándole la cabeza.
5. La sentencia contra la mujer: “A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en
tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se
enseñoreará de ti”, (Génesis 3:16).
6. La sentencia contra el hombre: “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu
mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra
por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te
producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que
vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Y llamó
Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Y Jehová
Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió”, (Génesis 3:17-21).
7. El hombre es expulsado del Edén: “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de
nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del
árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que
labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto
de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el
camino del árbol de la vida”, (Génesis 3:22-24).

Los primeros habitantes en la tierra (Genesis 4-5).


1. Caín y Abel
Esta sección nos introduce a conocer a los primeros habitantes en la tierra y la vida que
llevaban después de la caída. El capítulo 4 inicia presentándonos a los primeros hijos varones de
Adán y Eva: “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por
voluntad de Jehová he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor
de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra”, (Génesis 4:1-2). Vemos como Dios cumplía su
promesa de fructificar y multiplicar al ser humano en esta tierra, así como estos hijos se
dedicaron a los oficios más antiguos que la humanidad ha practicado. Vemos como Caín, el
mayor se dedicó a la agricultura y Abel, el hermano menor se dedicó a pastorear. Además, en
este capítulo encontramos la primera referencia a las ofrendas dadas a Dios: “Y aconteció
andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo
también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado
a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en
gran manera, y decayó su semblante”, (Génesis 4:3-5). Como vemos, la ofrenda de Caín no fue
de agrado a los ojos de Dios, posiblemente porque no ofreció un sacrificio de sangre ya que
algunos creen que el día que Dios sacrifico a los animales para cubrir la desnudez del hombre
quedo establecido que si derramamiento de sangre no habría remisión de pecados. No obstante,
en la ley levítica existían ofrendas que no necesariamente provenían del sacrificio de animales
(Levítico 2:1). A lo mejor el desagrado de Dios estuvo en el espíritu con el cual se escogieron,
ya que mientras Abel escogió de lo mejor de sus ovejas, de sus primogénitos y lo más gordo,
Caín no se preocupó por escoger lo mejor para su Señor. Lamentablemente esto desagrado tanto
a Caín que lo llevaría a cometer un terrible pecado, el primer homicidio. Si nos damos cuenta
dos cosas resalta este texto en cuanto a la actitud que Caía tomo: Se ensañó y decayó su
semblante. La palabra enseñó viene del hebreo kjará (‫)חָ ָרה‬, lo cual literalmente
significa: “alguien que arde de cólera y celos”. También se nos dice que el decayó su
semblante y estas palabras vienen del hebreo panín nafál (‫) ָפּ ִנים ָנפַל‬, lo cual sugiere que su estado
de ánimo se derrumbó totalmente. Por tanto, podemos ver como Caín tomo de la peor forma la
reprensión de Dios, ya que permitió que su ser se llenara de ira y celos hacia su hermano y su
estado de ánimo se derrumbó totalmente, en lugar de humillarse delante del Señor, pedir perdón
y corregir su error. Lamentablemente esto lo llevo a cometer el primer homicidio: “Entonces
Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien
hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a
ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo.
Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”,
(Génesis 4:6-8). Después de cometer este terrible pecado, el Señor confronto a Caín con su
pecado, pero este nunca lo reconoció, antes afirmo no saber nada de su hermano y por ello fue
castigado: “Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy
yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu
hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su
boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a
dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi
castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé,
y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.
Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado.
Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara”,
(Génesis 4:9-15). Esta es la primera vez que Dios maldice a una persona, y en este texto la
palabra utilizada es arar (‫)אָ ַרר‬, y en este sentido Dios está declarando duros juicios sobre la vida
de Caín los cuales eran: convertirse en un errante y la tierra no le volvería a dar el fruto
cuando la trabajara. Caín temía que yendo errante por la tierra alguien lo encontrase y lo
matara, pero Dios no lo permite ya que lo sella con una marca la cual anunciaba el juicio que
había sobre su vida, sin embargo, no sabemos qué tipo de señal fue la que Dios le puso a Caín,
ni tampoco en qué lugar, algunos opinan que fue en su frente, pero eso no lo dice el texto
bíblico, lo que si es cierto es que este hombre cargaba una señal visible que testificaba a todo
aquel que lo veía el grave pecado que había cometido y su castigo por ello.

2. Los descendientes de Set y Caín


A partir de Génesis 4:16 se nos presenta como los descendientes de la línea de Caín
comienzan a multiplicarse: “Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod,
al oriente de Edén. Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una
ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc”, (Génesis 4:16-17).
Vemos que Caín habito en la tierra de Nod y allí engendro un hijo llamado Enoc. A partir de
aquí su descendencia comienza a multiplicarse y estos lejos de ser agradables a los ojos de Dios
se desvían totalmente de sus caminos. En cuanto a los descendientes de Caín podemos inquirir
en su carácter limpio por los nombres que recibieron y sus obras descritas en Génesis 4:18-24.
1. Enoc engendro a Irad, su nombre hebreo es Irád (‫ )ﬠִ ָירד‬el cual es difícil de traducir y
algunos sugieren que en este caso podría traducirse como “el hombre citadino”, ya que a
excepción de su abuelo Caín que fue errante, este nació y creció en una ciudad, la cuidad que
Caín le construyo a Enoc.
2. Irad engendro a Mehujael, su nombre hebreo es mekjuyaél (‫)מחוּיָאֵ ל‬, ְ el cual
significa “abatido por Dios”. Como su antepasado Caín, Mehujael a lo mejor fue una persona
que cometió alguna transgresión y por ello Dios le afligió.
3. Metusael, hijo de Mehujael, cuyo nombre hebreo es Metushaél (‫)מתוּשָׁ אֵ ל‬ ְ el cual significa
“Quien demanda su muerte”, u otros lo traducen como “hombre de espada”. En ambos casos
su nombre nos sugiere un carácter violento.
4. Metusael engendro a Lamec cuyo nombre en hebreo es Lémek (] ֶ‫ )לֶמ‬y se cree que
significa “vigoroso”. Este llego a ser el primer polígamo de la historia humana ya que tomó dos
mujeres para sí mismo, Ada y Zila.
5. Ada fue madre de Jabal y Jubal. Jabal fue el padre de los que habitaban en tiendas criando
ganado, es decir, fue nómada, y Jubal, su hermano, fue el padre de todos aquellos que tocaban el
arpa y la flauta, naciendo así el uso de la música por parte del hombre. Los nombres de Jabal y
Jubal suenan casi igual en hebreo, el primero en el hebreo es Yabál (‫ )יָבָ ל‬y podría traducirse
como “arrollo que fluye” y el segundo es Yubál (‫ )יוּבָ ל‬y puede traducirse como “trompeta”,
pero no la trompeta que conocemos sino más bien como un cuerno de carnero que es utilizado
como instrumento de música.
6. Zila fue madre de Tubal-caín y de una mujer llamada Naama, donde Tubal-caín y viene
del hebreo Tubál-caín (‫ )תּוּבַ ל קַ יִן‬y parece ser una combinación de nombres que recuerdan a su
antepasado Caín, aunque hay otros que afirman que significa “artesano”.
7. Es curioso que aquí aparecen los nombres de tres mujeres y si consideramos su significado
podemos aprender más acerca de esta primera sociedad. Vemos el nombre de Ada que vienen
del hebreo Adá (‫ )ﬠָדָ ה‬la cual significa “adornada”, de allí que se cree que esta era hermosa y
solo representaba un adorno para a los ojos de los hombres. Tenemos también a Zila, su nombre
hebreo es Tsilá (‫ )צִ לָּה‬y significa “sombreada”, quizás porque hace referencia a su color de piel.
Luego, tenemos a Noama cuyo nombre hebreo es Naamá (‫ ) ַנﬠֲמָ ה‬y
significa “placentera”, quizás porque a la vista de los hombres era un placer el verla por su gran
hermosura. Los significados de los nombres de las mujeres nos sugieren el valor que les daban a
ellas, eran nombres que describían no su carácter o virtudes sino su aspecto físico ya que eran
vistas como un símbolo sexual. Todo esto nos muestra la perdición que existía en estos
hombres, personas violentas, polígamas, que no valoraban a la mujer por sus virtudes sino por
su aspecto físico, y aún más, Lamec expresa su carácter impío a través de un poema que el
mismo compuso: “Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; mujeres de Lamec,
escuchad mi dicho: Que un varón mataré por mi herida, y un joven por mi golpe. Si siete veces
será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será”, (Génesis 4:23-24). Como
vemos este hombre no tenía ningún respeto por la vida humana y llegaba al extremo de matar a
alguien por una herida y tan grande era su arrogancia que decía que, si su antepasado iba a ser
vengado 7 veces, él sería vengado 70 veces siete, es decir, 490 veces.
A la par de esta generación de hombres malos comenzó a levantarse otra muy diferente
y que invocaba el nombre de Dios, esta fue la generación de Set, el tercer hijo de Adán y
Eva: “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set:
Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. Y a Set
también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar
el nombre de Jehová”, (Génesis 4:25-26). En el capítulo 5 el libro de Génesis nos presenta el
detalle de la genealogía de esta descendencia de Set la cual tiene 7 generaciones desde Adán,
una descendencia diferente a la de Caín, ya que eran hombres y mujeres temerosos de Dios,
posiblemente debido a la influencia de sus padres Adán y Eva los cuales les transmitieron esta
maravillosa fe y así estos aprendieron a invocar el nombre del Señor: De estos versículos
podemos opinar lo siguiente:
1. La primera es que en estos versículos hacen referencia al hecho de que el hombre y la
mujer han sido creados por Dios a su semejanza: “Este es el libro de las generaciones de
Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. Varón y hembra los
creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados”, (Génesis
5:1-3).
2. Lo segundo que vemos en estos versículos es que a pesar de que el pecado había entrado
al mundo, Dios bendijo a esta descendencia y los hizo fructíferos de tal forma que tuvieron
muchos hijos e hijas. A Adán se le dio el hijo de donde vendría la descendencia del Mesías,
Set, y aparte de eso lo hizo fructífero dándole hijos e hijas: “… y los bendijo, y llamó el nombre
de ellos Adán, el día en que fueron creados. Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un
hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set. Y fueron los días de Adán
después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas”, (Génesis 5:4-5).
3. Lo tercero que notamos en estos versículos es la longevidad de esta descendencia. Es algo
notable el ver la cantidad de años que estos hombres vivían: “Y fueron todos los días que vivió
Adán novecientos treinta años; y murió… Y fueron todos los días de Set novecientos doce años;
y murió… Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió… Y fueron todos los
días de Cainán novecientos diez años; y murió… Y fueron todos los días de Mahalaleel
ochocientos noventa y cinco años; y murió… Y fueron todos los días de Jared novecientos
sesenta y dos años; y murió”, (Génesis 5:5-19) Si observamos esta lista el que menos vivió fue
Mahalaleel, 895 años, aunque más adelante aparece Lamec con 777 años, y Matusalén es el que
más años vivió y estos fueron 969 años. Mucho se ha hablado acerca de las razones por las
cuales el hombre vivía tantos años en esta época. Recordemos que cuando Dios creó al hombre
lo hizo perfecto y la muerte no tenía potestad de él, pero después que pecó, la muerte entro al
mundo. Sin embargo, el hombre aún no había pagado los efectos terribles del pecado y su
cuerpo a lo mejor aún gozaba parte de su antigua condición de perfección y eso le permitía vivir
más años. A parte de todo esto recordemos que el hombre tenía una dieta totalmente vegetariana
lo cual algunos sugieren que les ayudaba a tener una mejor salud, esto aunado al hecho de una
mayor presión atmosférica que aumentaba el oxígeno que les permitía a sus cuerpos humanos
regenerarse más rápido de sus heridas y prevenían muchas enfermedades, el medio ambiente no
se encontraba contaminado y las condiciones climáticas eran tan diferentes a las que hoy
tenemos, todo gracias a la bóveda de agua que existía arriba de la tierra: “E hizo Dios la
expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban
sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el
día segundo”, (Génesis 1:7-8).
4. En cuarto lugar, fue una generación que tuvo descendientes que agradó a Dios.

a. Por ejemplo, Enoc es conocido como el hombre que caminó con Dios y fue
traspuesto para no ver muerte: “Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a
Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén,
trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc
trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció,
porque le llevó Dios”, (Génesis 5:21-24).
b. El nombre de Matusalén sugería el juicio que vendría a la tierra por causa del
pecado: “Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y
dos años, y engendró hijos e hijas. Fueron, pues, todos los días de Matusalén
novecientos sesenta y nueve años; y murió”, (Génesis 5:25-27). Enoc tuvo a sus 75
años a Matusalén y de alguna manera su nombre sugiere el juicio que vendría sobre
la generación perversa de su tiempo. Matusalén, su nombre proviene del
hebreo Metushélakj (‫)מתוּשֶׁ לַח‬,
ְ y su nombre algunos traducen como hombre de
jabalina, pero hay otros expertos que afirman que Metushélakj (‫)מתוּשֶׁ לַח‬
ְ es un
nombre compuesto que puede traducirse como: “su muerte traerá” o “cuando el
muera vendrá”. ¿Qué traería su muerte? ¿Qué vendría después de su muerte? El
diluvio.
c. Noé fue un hombre justo a través del cual Dios traería el alivio para la tierra de
todas las maldades del hombre: “Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y
engendró un hijo; y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras
obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo. Y
vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años, y
engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete
años; y murió. Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet”,
(Génesis 5:28-32).
5. Finalmente, A lo largo de estas 10 generaciones uno puede ver como su esperanza
siempre estuvo en Dios y a pesar de la maldad que los rodeaba, hubo hombres que esperaron en
su Señor la restauración de sus vidas a tal punto que uno de sus descendientes, Noé, alcanzo esa
misericordia y tanto él como sus hijos se salvaron del terrible juicio que venía sobre la tierra.

LA PROPAGACIÓN DE LA MALDAD Y EL DILUVIO UNIVERSAL (GÉNESIS 6-8)


Los siguientes capítulos que van del 6 al 8 nos presentan como rápidamente la
maldad del hombre se propago en la tierra lo cual desagradó en gran manera a Dios, esto lo
llevo a tomar la decisión de destruir toda la vida del planeta a través del diluvio universal. Sin
embargo, en medio de una generación perversa, Noé halló gracia ante los ojos del Señor y por
medio de él preservo la vida de la raza humana ordenándole que construyera un arca donde se
salvarían algunos animales y su familia. En estos versículos vemos el origen de la propagación
de la maldad en todo el mundo, el primer juicio que viene por causa de la maldad y el primer
medio de salvación que es el arca la cual es un tipo de Jesucristo.

Una Mezcla Pecaminosa


En Génesis 6:1-8 aparece como los hombres realizaron una mezcla
pecaminosa: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la
tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran
hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas”, (Génesis 6:1-2). Muchos se han
preguntado: ¿quiénes son los hijos de Dios? Prácticamente existen tres interpretaciones que se
han dado a lo largo de la historia y aquí incluimos a los mismos judíos de tiempos antiguos. La
primera es que los hijos de Dios son nobles o príncipes de entre los primeros habitantes y que
las hijas de los hombres son plebeyas, la segunda es que los hijos de Dios son ángeles y las
hijas de los hombres son mujeres, y la tercera es que los hijos de Dios son los descendientes
de Set y las hijas de los hombres son las descendientes de Caín. La primera hipótesis fue
formulada por los judíos, pero hoy en día tiene muy poca aceptación. En cuanto a la segunda
interpretación que se ha dado de que los hijos de Dios son ángeles y las hijas de los hombres son
mujeres, y ambas especies tuvieron sexo y dieron a luz a hombres de renombres que fueron
gigantes, esta fue propuesta por los judíos en el periodo inter-testamentario. De hecho, hay un
libro llamado 1 Enoc donde se relata este incidente, sin embargo, este libro es apócrifo y por
tanto no goza del respaldo como lo tienen los libros del canon bíblico que son inspirados por
Dios. Ahora bien, esta hipótesis que afirma que los hijos de Dios fueron ángeles que fornicaron
con las mujeres está en contra de la afirmación de Jesús de que los ángeles son seres asexuales y
por tanto no poseen impulsos sexuales y mucho menos tiene capacidad de
reproducirse: “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el
poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán
como los ángeles de Dios en el cielo”, (Mateo 22:29-30). Por tanto, la teología conservadora
cree que los hijos de Dios era la descendencia de Set, mientras que las hijas de los hombres eran
las descendientes de Caín. Ahora bien, el titulo hijo de Dios tiene como propósito en este libro
hacer referencia a una descendencia temerosa de Dios, muy contraria a la descendencia de Caín,
tal y como lo consideramos en los dos últimos capítulos de este estudio. Ahora bien, de esta
unión podemos señalar lo siguiente:
1. Fue una unión que Dios desaprobó ya que los descendientes de Set que invocaban el
nombre de Jehová se corrompieron al unirse con una generación perversa (Génesis 6:1-2).
2. De esta unión vino una nueva descendencia la cual fue de gigantes que buscaron ser
hombres de renombre (Génesis 6:3-4).
3. Por medio de esta generación se dio paso a la maldad de una forma incontrolada ya que los
designios de su vida eran de continuo solamente el mal (Génesis 6:3-5).
4. El texto nos dice que Dios se arrepintió de haber hecho al hombre lo cual es un
antropomorfismo que habla del dolor que Dios experimento de ver cómo el hombre se había
desviado de sus caminos (Génesis 6:6-7).
5. Ante el pecado del hombre Dios estable el primer juicio, el diluvio universal (Génesis 6:6-
7).
6. Sin embargo, vemos que Noé halló gracia ante los ojos de Dios (Génesis 6:8).

Noé un hombre justo (Génesis 6:9-10).


El libro de Génesis resalta a Noé al considerarlo una persona totalmente diferente a la
del resto de personas de su generación: “Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo,
era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a
Cam y a Jafet”, (Génesis 6:9-10). De acuerdo a este versículo podemos resaltar tres virtudes en
cuanto a Noé:
1. En primer lugar, Noé fue un varón justo, y las palabras varón justo se traduce del
hebreo ish tsaddíc (‫) ִדּיק ִאיש‬, lo cual nos habla de un hombre que camina derecho, es decir, un
hombre de integridad el cual se apartó de la inmundicia de este mundo y no siguió sus caminos
a tal punto que llego a tener una buena relación con Dios.
2. También se nos dice que Noé fue un hombre perfecto en todas sus generaciones,
y en este texto la palabra perfecto se traduce del hebreo tamím (‫)תָּ ִמים‬, lo cual hace referencia a
algo que no posee ningún defecto y está completo, y en este sentido, Noé fue un hombre
diferente y ejemplo de rectitud y madurez espiritual para las generaciones de su tiempo, no
contaminado con las costumbres de su tiempo, lo cual lo hacía perfecto delante de Dios.
3. Finalmente, Noé fue un hombre que caminó con Dios, como su antepasado Enoc,
vivió siguiendo la senda de justicia en medio de una generación que solo siguió el mal camino.
Aquí también se nos especifica quienes eran los tres hijos de Noé: Y engendró Noé
tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet. Estos tres hijos serán aquellos hombres de donde surgirán
todas las naciones del mundo, lo cual consideraremos allá en el capítulo 10, no obstante, es
interesante ver como Dios le dará una oportunidad a la humanidad a través de preservarle la
vida a Noé y, en consecuencia, a sus hijos, pero todo esto fue posible gracias a que este hombre
fue hallado justo en todas sus generaciones.

La construcción del Arca (Génesis 6:13-16).


La tierra llego a un punto donde la maldad llego a una situación intolerable para
Dios: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró
Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su
camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra
está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra”, (Génesis
6:11-13). Fue por ello que Dios trajo el diluvio en aquella generación y en Génesis 6:13-16 le da
a Noé la orden y especificaciones para construirla. La palabra arca se traduce del
hebreo tebá (‫)תֵּ בָ ה‬, la cual hace referencia a una arquilla, es decir, tenía la forma de un cesto de
juncos parecido al que se utilizó cuando Moisés fue dejado por su madre en el rio Nilo, de tal
forma que el arca de Noé no era un barco, sino más bien una especie de casa o caja flotante,
su finalidad era solo flotar y no tenía ningún medio de dirección para conducirlo en medio de
las aguas. En cuanto a la construcción del arca, el Señor dio las siguientes especificaciones:
1. En primer lugar, se nos dice que debería hacer el arca de madera de gofer. La
palabra gofer (‫ )גּיפֶר‬es de origen hebreo y hace referencia a un tipo de madera, no obstante, por
hoy no se sabe a qué tipo de madera se refiere. Algunos creen que se refiere al ciprés, otros que
se refiere de manera general a aquellos arboles de madera resinosa. De manera general, las
maderas se subdividen en dos grupos: maderas frondosas y maderas resinosas. Las maderas
frondosas son más duras y por ello exigen ser trabajadas con técnicas y herramientas especiales,
en contraste, las maderas resinosas son más fáciles de trabajar y por ende se cree que este tipo
de madera es la que utilizo Noé.
2. En segundo lugar, el Señor le da instrucciones en cuanto a la forma de cómo iba
impermeabilizar el arca. Noé tenía que hacer aposentos al interior del arca y la tenía que
calafatear con brea por dentro y por fuera, esto con el fin de recubrir los troncos de madera con
una especie de asfalto y así lograba impermeabilizarla y evitar que el agua se filtrase al interior
de ella.
3. En tercer lugar, a Noé se le dan las medidas del arca. El codo fue una unidad de medida
de longitud muy utilizada en varias culturas antiguas, como la mesopotámica y egipcia, esta
variaba ligeramente de cultura a cultura, y en el caso del codo hebreo este equivalía a 45
centímetros y se media desde el codo hasta la punta del dedo medio. Considerando estos
factores de conversión el arca tenía aproximadamente las siguientes medidas: 133.8 metros de
largo; 22.8 metros de ancho con 13.38 metros de altura. Además, le dio detalles en cuanto a una
ventana, una puerta y que terminaría con un codo de elevación.

El Diluvio Universal (Génesis 7-8).


En Génesis 7:1-10 tenemos los detalles referentes a Noé entrando en el arca junto con
su familia y los animales, de acuerdo con el relato bíblico podemos ver como Dios muestra su
amor hacia su creación que no solo decidido preservar la vida de los seres humanos a través
de Noé, sino que también la vida de los animales preservando la vida de algunas parejas de
ellos dentro del arca. Ahora, de acuerdo con el texto observamos que en el arca entraron siete
parejas de animales limpios, varón y hembra, y una pareja de los animales que no son limpios, y
así entraron al arca estos animales según su especie (Génesis 7:1-4). También es interesante ver
que la cantidad de los animales limpios era mayor considerando que después del diluvio,
algunos de estos iban a servir para ofrecerlos como sacrificios a Dios y como alimento, ya que
después del diluvio, el hombre dejo de ser vegetariano y se le permitió comer carne. Una vez
entraron Noé, su familia y los animales al arca, las aguas del diluvio vinieron a los siete días y
todo habitante de la tierra pereció en este juicio: “Y sucedió que al séptimo día las aguas del
diluvio vinieron sobre la tierra. El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los
diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las
cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta
noches. En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y
las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca; ellos, y todos los animales silvestres según sus
especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra
sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie”,
(Génesis 7:10-14). Ahora bien, en Génesis 7:11-24 vemos como las aguas del diluvio vienen
sobre toda la tierra. De acuerdo con los detalles de este capítulo 7 podemos ver cómo fue que se
dio este diluvio:
1. Fue a los 600 años de la vida de Noé, a los diecisiete días del segundo mes que vino el
diluvio, y con esta precisión el autor quiere dejar clara la veracidad histórica de este evento
cataclísmico que ocurrió a nivel mundial (Génesis 7:11-12).
2. Con respecto a cómo fue la inundación, se nos dice que fueron rotas todas las fuentes del
grande abismo (Génesis 7:11-12), es decir, las fuentes de aguas subterráneas fueron abierta
posiblemente por un enorme terremoto que provocó que el agua fluyera hacia afuera de la
tierra provocando grandes inundaciones.
3. Además de lo anterior, los mismos versículos nos dicen que las cataratas de los cielos
fueron abiertas, o sea, la cúpula de agua que rodeaba toda la tierra y producía un efecto
cálido sobre todo el planeta para que las planta se rociaran con ese vapor, cayó sobre la
tierra, y su efecto fue tal que eran cataratas de agua que cayeron aquel día.
4. Dios hizo llover sobre toda la tierra durante 40 días sin parar sobre la tierra provocando
una total inundación sobre todo el planeta tierra.
5. Después de 40 días de lluvia todo quedo cubierto por 150 días pereciendo toda vida sobre
la tierra a excepción de Noé, su familia y los animales que lo acompañaban, todos ellos se
salvaron en el arca la cual floto sobre la faz de las aguas (Génesis 7:17-24). Uno puede
imaginarse la terrible escena, hombres y mujeres, niños y ancianos, todos corriendo, tratando de
escapar a los montes más altos, muchos gritando y pidiendo clemencia, algunos quizás
golpeando el arca y pidiéndole a Noé que abriera la puerta, pero esta puerta ya no se podía abrir,
porque Dios la cerró al cumplirse los días de gracia que Él les había dado, 120 en total (Génesis
6:3), pero que desaprovecharon. Algunos opinan que en este tiempo de 120 años Noé no solo
construyo el arca, sino también anuncio el juicio que venía a esa generación antediluviana, pero
estos no creyeron: “Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de
justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos”, (2 Pedro
2:5).
En Génesis 8:1-22 podemos encontrar el relato de cómo las aguas del diluvio bajaron y
se nos dice que primeramente Dios hizo soplar un viento sobre la tierra y esto hizo bajar las
aguas, esto con el propósito de evaporar el agua y comenzaran a concentrarse en las nubes,
desapareciendo aquella capa de vapor que rodeaba al planeta y le daba su protección contra los
rayos ultravioleta del sol y provocaba una presión atmosférica inferior a la que hoy conocemos.
Además de esto, cerró las fuentes de aguas, las subterráneas y las que estaban en el cielo, aparte
de que detuvo la lluvia provocando que las aguas comenzaran a disminuir progresivamente en
un total de 150 días. Curiosamente, los mismos 150 días que la tierra paso cubierta de las
aguas del diluvio, fueron las que tardaron en decrecer, de tal forma que el arca paso 300
días, pero no fue hasta los 17 días del mes séptimo que el arca reposo sobre el monte Ararat. Es
decir, aproximadamente en el quinto mes las aguas comenzaron a bajar, pero no fue hasta el
séptimo que el arca reposo en un monte, pero esto no significa que los pasajeros del arca
bajaron, ya que las aguas aún no habían descendido totalmente, sino que fue hasta el décimo
mes que esto pasó. En total, fueron 10 meses, 300 días, que el arca paso flotando desde que
inicio el diluvio y se inundó toda la tierra, encalló en tierra, hasta que descendieron las aguas.
Podemos observar como el autor le da un toque de autenticad histórica al hecho al detallar
fechas, cantidad de días y lugar geográfico donde el arca encalló. De esta forma ocurrió este
terrible cataclismo mundial que vino a la tierra por causa del pecado del hombre.

LA VIDA DE LOS HOMBRES DESPUÉS DEL DILUVIO (GÉNESIS 8:15-22: 9-11)


Desde Génesis 8:15-22 se nos comienza narrando los acontecimientos de los eventos referentes
a la vida después del diluvio. Después de 370 días encerrados en el arca, sus puertas fueron
abiertas y se le dio a la humanidad la oportunidad de comenzar de nuevo. La humanidad
encuentra una oportunidad para hacer las cosas diferentes, para confiar en su Dios y hacerlo
todo de acuerdo con su voluntad. Podemos ver como Noé espero pacientemente la confirmación
de Dios para salir del arca, primero envió un cuervo para que inspeccionara si las aguas habían
bajado en su totalidad, luego una paloma, hasta que esta ya no regreso (Génesis 8:6-12). Al salir
del arca, Noé ofreció un holocausto en agradecimiento a Dios: “Y edificó Noé un altar a
Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y
percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra
por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni
volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho”, (Génesis 8:20-21). A partir del
capítulo 9 podemos ver como se desenlazan los diferentes acontecimientos que muestras como
la humanidad comenzó a multiplicarse y a poblar la tierra de los tres hijos de Noé:
1. Dios vuelve a bendecir al hombre para que se multiplique y llene toda la tierra (Génesis
9:1-3). A diferencia del principio, ahora al hombre se le permitirá comer no solo frutas o
vegetales, sino también carne de animal.
2. Dios prohíbe que los animales sean comidos con su sangre, antes deben ser desangrados
(Génesis 9:4). A través de esta orden vemos el respeto que Dios muestra a la vida de los
animales al pedir que antes de comerse, el animal debe estar muerto.
3. Dios establece la pena de muerte para aquel hombre que le quite la vida a otro
hombre (Génesis 9:5-6).
4. Dios ratifica su pacto con Noé (Génesis 9:8-17). Al inicio de la construcción del arca Dios
hizo un pacto con Noé: “Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu
mujer, y las mujeres de tus hijos contigo”, (Génesis 6:18). Ahora aquí el Señor confirma
aquello que ya había prometido. En estos versículos la palabra pacto que aparece se traduce del
hebreo berít (‫)בְּ ִרית‬, y hace referencia a un convenio que Dios hace con los hombres. Hay dos
cosas importantes que debemos entender acerca de los pactos de Dios en la Biblia, la primera es
que no es el hombre que hace pacto con Dios, sino el Señor es quien hace el pacto con el
hombre. Aquí es Dios el que está haciendo el pacto con Noé y su descendencia. Lo segundo que
debemos saber de los pactos es que hay pactos incondicionales y pactos condicionales. El pacto
que Dios hace aquí es incondicional, no depende del hombre sino de la fidelidad del Señor, Dios
cumplirá su pacto independientemente la fidelidad del hombre. Este pacto tenía como propósito
confirmar de que Dios no volvería a destruir la vida de la tierra con otro diluvio.
5. Noé planta una viña y al beber del vino se emborracha quedando descubierto de sus
ropas en su tienda (Génesis 9:20). Este incidente nos enseña que, si nos confiamos, aun después
de varias victorias en Dios y años de servicio fiel, el justo puede caer.
6. Cam ve la desnudes de su padre y lo comenta a sus hermanos (Génesis 9:21-23). Muchos
opinan que el pecado de Cam fue el haber ido a contar a sus dos hermanos que su padre estaba
tirado y desnudo en medio de su tienda, en lugar de buscar la forma de cuidar su honra y, de
hecho, algunos opinan que su actitud al momento de contarle a sus hermanos lo que había visto
había sido en tono burlón.
7. Cuando Noé despierta de su borrachera, se da cuenta de la actitud que tomo su hijo Cam y
por ello maldice a su nieto Canaán (Génesis 9:24-27). Tratar de entender por qué el hijo es
maldecido por el pecado de su padre es un desafío para muchos, sin embargo, podemos buscar
con la ayuda del Espíritu Santo algunas respuestas que nos lleven a responderlas. Posiblemente,
la misma actitud burlesca de su hijo Cam estaba presente en la de su nieto, Canaán, y esto
desagrado tanto a Noé que termino maldiciéndolo. Lo otro es que a través de la conducta y
practicas pecaminosas que las naciones descendientes de Canaán practicaron podríamos
visualizar el carácter de él y por qué Noé lo maldijo. Los descendientes de Canaán llegaron a ser
naciones cuyos pecados llegaron a colmar tanto a Dios que estableció un tiempo en el cual iban
a ser juzgados y destruidos a través de la descendencia de Abraham a quienes les daría sus
tierras, por ello, cuando Noé maldijo a Canaán estaba profetizando el futuro que les esperaba a
las naciones que descendieron de él y que practicaron terribles pecados que Dios condenó.
8. Noé muere (Génesis 9:28-29).
9. Luego vemos como en Génesis 10 se nos presenta la tabla de las naciones las cuales
descienden de los tres hijos de Noé, Sem, Jafet y Cam.
10. Génesis 11:1-9 nos habla de la rebelión de Babel, donde el hombre después de haberse
multiplicado se negó a dispersarse por toda la tierra y decidió construir una ciudad y una torre
que llegara hasta el cielo como muestra de su grandeza.

a) En estos versículos observamos que la humanidad tenia una sola lengua


(Génesis 11:1).

b) Comienzan a construir las primeras ciudades (Génesis 11:2-3).

c) El hombre comienza a rebelarse en contra de Dios ya que se niega a dividirse


(Génesis 11:4).

d) Como consecuencia, Dios confunde las lenguas y esto los obliga a desistir de
su obre y dividirse poblando toda la tierra (Génesis 11:5-9).
11. Génesis 11:10-26 nos presenta la descendencia de Sem que apunta a la línea de Taré.
12. Génesis 11:27-32 termina presentándonos la genealogía de Taré, el padre de Abraham y
con ello se introducirá a la segunda sección de este libro donde nos hablará del origen del
pueblo israelita.

Tabla de las naciones


Sinopsis de Génesis (Parte II)
By Walter Cuadra Panorama Antiguo Testamento

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu


padre, a la tierra que te mostraré”.

Génesis 12:1

Sinopsis del libro de Génesis

INTRODUCCIÓN
Iniciamos hoy el estudio de la segunda parte de la sinopsis del libro de Génesis. Una
sinopsis es un resumen y en este estudio intentamos resumir los acontecimientos más
sobresalientes de los libros del Antiguo Testamento y hoy concluiremos con la del primer libro
que aparece en nuestras Biblias, el libro de los orígenes, Génesis. A partir del capítulo 12 de
este libro se inicia la segunda sección que trata acerca del origen del pueblo de Israel. La
verdad es que el Antiguo Testamento narra la historia de Israel y los primeros 11 capítulos del
libro de Génesis son una especie de introducción para explicar nuestro origen y el fracaso de la
humanidad en acercarse a Dios. Ahora bien, Dios echa su plan de redimir a todas las naciones
a través de un hombre llamado Abraham de cuya descendencia nacería aquel que habría de
traer la salvación a aquellos que se arrepienten. Génesis 12-50 presenta la historia de los
patriarcas de Israel. La palabra patriarca tiene su raíz etimológica en la palabra griega patriarjes
(πατριάρχης), la cual a su vez es una palabra compuesta que significa: “el gobernante de una
familia”. Desde este momento, el Antiguo Testamento se enfocará en presentar una serie de
acontecimientos históricos que desencadenaran en el surgimiento del Mesías. Desde el Abraham
hasta el Mesías los estudiosos han calculado un periodo de aproximadamente 2,000 años y en
medio de estos otros acontecimientos importantes para la nación de Israel con intervalos
aproximados de 400 años, tal y como lo observamos en el siguiente diagrama.
Esquema cronológico desde Adán hasta Cristo

ABRAHAM (GÉNESIS 12:1–25:11)


Abraham es considerado el personaje más importante del libro de Génesis y de la
nación de Israel. Su importancia radica en el hecho de que su llamamiento constituye el inicio
del plan de redención de Dios para con toda la humanidad ya que de uno de sus
descendientes nacería el Mesías a través del cual traería el don de vida eterna y esto a su vez
es el cumplimiento de aquella profecía mesiánica que aparece en Génesis 3:15. Además de esto,
Abraham es considerado el fundador de dos naciones en la actualidad, Israel que vienen del
linaje de Isaac y las naciones árabes que vienen del linaje de Ismael, aparte de todo esto, es
considerado el padre de la fe de tres de las más grandes religiones del mundo como son el
judaísmo, el islamismo y el cristianismo. En este sentido, el estudio de la vida de Abraham es
clave para entender muchas cosas en cuanto a la relación de Dios con Israel, el por qué el
Mesías es judío y el pacto Abrahámico.

El llamamiento de Abraham (Génesis 12:1-4).


“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu
padre, a la tierra que te mostraré”.
Génesis 12:1
El capítulo 12 del libro de Génesis comienza con el llamamiento de Abraham. Para el
momento de su llamamiento su nombre era Abram (‫)אַ בְ ָרם‬, el cual significa “padre exaltado”,
sin embargo, su nombre seria cambiado por Dios en el futuro para llamarse Abraham (‫ )אַ בְ ָרהָ ם‬el
cual significa “padre de multitudes” (Génesis 17:5). Prácticamente el llamamiento que Dios le
hace es a dejar a su tierra y parentela con el fin de ir al lugar donde se convertiría en una
gran nación: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y
serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán
benditas en ti todas las familias de la tierra”, (Génesis 12:2-3). Al considerar el llamamiento de
Abraham podemos ver los siguientes detalles:

1. Abraham era de edad de 75 años cuando Dios se le revelo (Génesis 12:4).


2. Tanto Abraham como su familia eran idolatras entes de recibir el llamamiento de
Dios (Josué 24:2).
3. Se le promete que su descendencia seria de bendición y llegarían a ser una gran
nación (Génesis 12:2-3).
4. Vivía en Ur de los caldeos cuando recibió su llamamiento (Génesis 15:7).
5. Cuando parte, no obedece el mandato de Dios de dejar toda su familia, sino se
lleva a su padre y a Lot con él (Génesis 11:31; 12:4).
6. Su esposa se llamaba Saraí, posteriormente su nombre se cambió a Sara (Génesis
12:5).

El pacto abrahámico (Génesis 12:2-3; 15:1-6; 17:1-10).


El Señor hizo un pacto con Abraham y antes de salir le promete grandes cosas: “Y
haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti
todas las familias de la tierra”, (Génesis 12:2-3). Partir de su tierra definitivamente fu un acto
de fe porque recordemos que Abraham estaba seguro en Ur de los caldeos ya que para este
tiempo era una tierra segura con una gran civilización, sin embargo, a pesar de todo esto,
Abraham obedeció el llamamiento que Dios le hacía. Cuando salió Abraham de su tierra Ur de
los caldeos el Señor le aseguro que si obedecía Él haría lo siguiente:
1. Hacer de Abraham una gran nación.
2. Bendecirlo.
3. Engrandecer su nombre.
4. Ser de bendición para otros.
5. Bendecir a los que lo bendiga, maldecir a los que lo maldigan.
6. Y su persona serian benditas todas las familias de la tierra.
A sus 75 años Abraham recibió esta promesa de parte de Dios y posteriormente se
le ratificó la veracidad de estas promesas a través de un pacto: “Después de estas cosas vino
la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu
galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo
así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también
Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en
mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo
será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas,
si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado
por justicia… En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré
esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates”, (Génesis 15:1-6). Este
pacto fue ratificado por el Señor a sus 99 años y como señal de ello le pidió a Abraham que
se circuncidará y le cambio el nombre de Abram a Abraham, que como ya vimos
significa “padre de multitudes”, en todo esto Abraham le creyó a Dios: “Era Abram de edad de
noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda
delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.
Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es
contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram,
sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi
pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo,
para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia
después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el
Dios de ellos. Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu
descendencia después de ti por sus generaciones. Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y
vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros”,
(Génesis 17:1-10). Este pacto, el pacto Abrahámico, consiste en convertir a su descendencia
en una gran nación, incontable como las arenas del desierto, y este pacto es incondicional, es
decir, Dios promete que se cumpliría independientemente de la fidelidad del hombre. La
circuncisión llego a ser un rito fuerte en Israel el cual simbolizaba el pacto de Dios con
Abraham y su descendencia. Esta consistía en una pequeña cirugía que removía el prepucio del
pene. La circuncisión se le realizaba al niño a los 8 días después de nacer tanto a los israelitas
como a sus esclavos y todo aquel que no se circuncidara tendría que ser cortado del pueblo
(Génesis 14:11-14).
Ahora bien, de este pacto surgen otros cuatro que están íntimamente relacionados con el
Abrahámico y que conducen a Cristo:
1. Pacto Palestino: Este pacto es incondicional y declara que Dios cumplirá con el derecho
de Israel de habitar para siempre la tierra de Canaán y aun cuando fuese dispersados por todo el
mundo por causa de su rebelión, estos serían devueltos a su tierra siempre y cuando se volvieran
a Él (Deuteronomio 30).
2. Pacto Mosaico: Un pacto condicional que fue dado temporalmente a Israel y prometía
bendecirlos si obedecían la ley de Dios. (Éxodo 20). Este pacto llegó a su fin con Cristo.
3. Pacto Davídico: Un pacto incondicional que fue dado a David prometiéndole que su
descendencia se sentaría para siempre en el trono y este se cumple en el Señor Jesucristo (2
Samuel 7).
4. Nuevo Pacto: Es un pacto incondicional que se cumple con Cristo Jesús sellando con su
muerte y resurrección la victoria final y el establecimiento de un nuevo y mejor pacto que se
cumplirá con el reino milenial (Jeremías 31).

Los pactos de Dios con Israel

Los viajes de Abraham (Génesis 12-25).


Durante toda su vida, desde el momento de su llamamiento, Abraham vivió como
nómada, en tiendas, creyendo que Dios cumpliría sus promesas que le daría la tierra de
Canaán: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir
como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra
prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la
misma promesa”, (Hebreos 11:8-9). Como ya vimos, Abraham nació en Ur de los caldeos la
cual era una antigua ciudad de Sumeria, esta fue fundada por una civilización
llamada “ubaidian” de la que quedan muy pocos rastros y su mayor apogeo se calcula
aproximadamente entre los años 3100-2000 a.C., sin embargo, su historia se rastrea hasta el año
1960 a.C. donde su población llegó a extenderse por toda Mesopotamia y hasta el Líbano. De
acuerdo a las evidencias arqueológicas la educación estaba bien desarrollada en Ur, ya que se ha
encontrado allí una escuela con su colección de tabletas de arcilla donde se aprendía a leer,
escribir y diversas formas de aritmética. Allí se adoraba al dios luna, Nanna, dios pagano que
seguramente Abraham y su familia adoraron. Entre Caldea y Egipto, los dos centros de
civilización más importantes de esta época, se encontraba la región conocida como la
Medialuna Fértil y la tierra localizada en medio de la Medialuna era desierta, pero la que
estaba a lo largo del río Éufrates, a través del norte, y hacia el sur por Canaán hasta el Nilo,
era verde y fértil. La forma de esta zona es como la de la luna en el cuarto creciente, y a esto se
debe su nombre. Esta zona llamada Media Luna Fértil fungió como un perfecto camino que
conectaba a Caldea y Egipto en el comercio, los comerciantes viajaban con sus caravanas de
camellos de un lugar a otro sin correr los peligros del desierto. Por tanto, cuando Dios llamó a
Abraham a salir de Ur de los caldeos, este viajo a través de esta zona llamada la Medialuna
Fértil. Los capítulos del 12 al 25 del libro de Génesis describen los viajes de Abraham, donde
Génesis 12–20 describen los viajes de Abraham durante sus 25 años antes del nacimiento de
Isaac, mientras que Génesis 21–25 nos cuenta unas pocas cosas sobre los últimos 75 años de la
vida de Abraham. Podríamos resumir los viajes de Abraham de la siguiente manera:
1. De Ur de los caldeos a Harán, muerte de Taré, padre de Abraham (Génesis 11:31-32).
2. De Harán a Siquem. Abraham erige un altar en Siquem porque Dios se le había aparecido
(Génesis 12:1-7).
3. De Siquem a Betel. Se erige un altar donde le ofreció un sacrificio al Señor (Génesis 12:8).
4. De Betel a Egipto. Por la hambruna Abraham viaja a Egipto y miente con respecto a que
Sara es su esposa por miedo a que lo mantén, faraón la toma para sí, pero Dios lo castiga con
plagas y descubre la mentira de Abraham. Abraham es reprendido por faraón y es enviado de
regreso a Betel (Génesis 12:10-16).
5. De Egipto a Betel. Abraham invoca allí el nombre de Dios sobre el altar que ya había
levantado. Los pastores de Lot tienen disputas por el lugar donde pastaban los rebaños de tal
forma que Lot y Abraham se separan. Lot se mueve hacia Sodoma y Gómora (Génesis 13:1-17).
6. De Betel a Hebrón. Se erige un altar (Génesis 13:18).
7. De Hebrón a Hoba cerca de Damasco. Guerra de los reyes, Sodoma y Gómora pierden y
captura a Lot. Abraham persigue a los reyes, rescata a Lot y recobra los bienes (Génesis 14:1-
16).
8. De Hoba a Hebrón. Abraham le da los diezmos del botín a Melquisedec, Dios le ratifica
su pacto con él y le promete convertirlo en el padre de una gran nación, el ángel de Jehová se le
aparece con dos ángeles y se le promete un hijo. Sara le sugiere a Abraham que se acueste con
su esclava egipcia Agar para tener un hijo siguiendo las costumbres de esa región, de esa unión
nace Ismael, pero luego Sara y Agar tienen problemas y Agar huye al desierto donde el Ángel
de Jehová le dice que vuelva y se sujete a su ama prometiéndole que el niño no moriría y que de
este nacería una nación fuerte. Agar llama al pozo donde Dios le hablo “el vidente que me ve”.
Ocurre la circuncisión como señal del pacto. Los dos ángeles parten a Sodoma y Gomorra las
cuales son destruidas por su pecado (Génesis 14:16-19).
9. De Hebrón a Gerar. Abraham vuelve a mentir con respecto a que Sara era su esposa,
Abimelec es reprendido por el Señor para que no la tome por esposa y Abimelec reprende a
Abraham por su mentira. Nace Isaac, Agar e Ismael son echados al desierto y el Ángel de
Jehová les ayuda para que no mueran (Génesis 20:1-3; 21:1-16).
10. De Gerar a Beerseba. Abraham pacta con Abimelec (Génesis 21:31-33).
11. De Beerseba al Monte Moriah. Abraham no niega ofrecer en sacrificio a su único hijo a
Dios. Dios lo detiene y le bendice (Génesis 22:1-13).
12. El regreso del Monte Moriah a Beerseba (Génesis 22:19).
13. De Beerseba a Hebrón para adquirir la cueva de Macpela y sepultar a Sara (Génesis 23:1-
2, 19-20).
14. Abraham regresa de Hebrón a Beerseba. Muerte de Abraham (Génesis 25:7-8).
15. Isaac e Ismael sepultan a Abraham en la cueva de Macpela (Génesis 25:8-10).

Los viajes de Abraham


La fe de Abraham.
Si hay algo que sobresale en la vida de Abraham es su fe. La fe de este hombre se
muestra desde su mismo llamamiento: “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y
de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación
grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te
bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la
tierra”, (Génesis 12:1-3). Con respecto a su llamamiento podemos entender dos razones por las
cuales sería difícil obedecer a Dios. En primer lugar, Abraham venia de una familia idólatra,
acostumbrados a creer en varios dioses y que concebían el mundo como resultado de la
intervención de muchos seres divinos, sin embargo, Abraham, contra todo pronóstico,
dejando a un lado todo conocimiento idolátrico decidió creer en un solo Dios: “dijo Josué a
todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro
lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños”, (Josué
24:2). En segundo lugar, el llamamiento de Abraham demandaba dejar la seguridad y
tranquilidad de su hogar en Ur de los caldeos, para ir como extranjero a una tierra que ni
siquiera conocía, esto demando gran fe de su parte: “Por la fe Abraham, siendo llamado,
obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.
Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en
tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que
tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”, (Hebreos 11:8-10). En tercer lugar,
su gran fe de deja ver en el hecho de que le creyó a Dios de que sería padre de una gran
nación a pesar de que era un viejo de 75 años cuando el Señor se lo prometió, pasaron 25
años antes de que se cumpliera la promesa y su esposa era estéril: “Tampoco dudó, por
incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,
plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;
por lo cual también su fe le fue contada por justicia”, (Romanos 4:20-22). De esta forma,
Abraham creyó a Dios y esto le fue agradable al Señor, no obstante, el caminar de fe de
Abraham no fue perfecto desde el principio, su jornada de fe se ve envuelta en altos y bajos que
lo llevaron a convertirse en el gran padre de la fe. Si revisamos sus altos y bajos en la fe
podemos destacar:

1. Abraham obedece parcialmente, porque deja su tierra, pero se lleva consigo a su


padre Taré y su sobrino Lot (Génesis 11:31).
2. Por causa de una hambruna en la tierra de Canaán, Abraham se desvía a Egipto,
flaqueando en su fe y cometiendo allí una mentira que provoca que faraón casi tome
como esposa a su esposa por lo cual es reprendido y avergonzado teniendo que
partir luego de regreso a Betel (Génesis 12:10-20).
3. Cuando los pastores de Lot tuvieron contienda con los pastores de Abraham
porque la tierra no alcanzaba para que pastaran en la misma tierra, Abraham
muestra su fe permitiéndole a su sobrino Lot que escoja él primero la parte de la
tierra que tomaría, creyendo así que Dios le bendeciría en cualquier lugar donde
estuviera (Génesis 13).
4. Abraham muestra su fe al momento de rescatar a su sobrino Lot y no permitir que
el rey de Sodoma lo recompense por ello ya que no quería que nadie dijese que un
hombre de esta tierra lo había enriquecido y así decide dar los diezmos del botín al
Melquisedec, el sacerdote del Dios Altísimo (Génesis 14).
5. La fe de Abraham fue agradable a Dios, porque este creyó cuando se le promete
que a pesar de que no tenia un hijo y ya era viejo, se le daría un hijo y seria padre de
una gran nación tan grande como la multitud de las estrellas, por ello Dios hace un
pacto incondicional con él (Génesis 15).
6. La fe de Abraham flaquea al aceptar la influencia de su mujer Sara de unirse con
su esclava egipcia Agar y así tener un niño que pudiese ser su descendiente, así
nace Ismael (Génesis 16).
7. A sus 99 años Abraham decide seguir creyendo en Dios y este sella su pacto a
través de la circuncisión. Al siguiente año nace Isaac (Génesis 17).
8. Una vez más, Abraham flaquea en su fe al mentirle a Abimelec que Sara era su
esposa y por ello casi comete un pecado tomándola como mujer y por ello es
reprendido (Génesis 20).
9. Abraham muestra su fe obedeciendo por orden de Dios la voz de su mujer Sara que
arrojara fuera de sus tiendas a Agar e Ismael para que Isaac heredara todo lo que
tenía sin ningún problema (Génesis 21:8-22).
10. Abraham tiene su máxima prueba de fe al no negarle en sacrificio a su hijo único
Isaac, por ello Dios jura por sí mismo que le bendecirá: “Y dijo: Por mí mismo he
jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo,
tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las
estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia
poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las
naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”, (Génesis 22:16-18).

1
ISAAC (GÉNESIS 21:1-6, 24, 25:20-28; 26-27: -47; 35:27-29)
“Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. Y Sara
concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. Y llamó
Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac. Y circuncidó Abraham
a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado. Y era Abraham de cien años cuando
nació Isaac su hijo. Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se
reirá conmigo”.
Génesis 21:1-6
Isaac fue el hijo en el cual se cumplió la promesa de Dios hacia Abraham. Isaac nació
en la región del sur, probablemente en Beerseba (Génesis 21:14, 21:31), cuando Abraham tenía
100 años y Sara 90, siendo circuncidado a los 8 días de haber nacido. Su nombre en hebreo
es Yitskjak (‫ )יִצְ חָ ק‬y suena como “risa” ya que tanto Abraham como Sara se habían reído
incrédulamente ante la idea de tener un hijo a una edad tan avanzada (Génesis 17:17-19; 18:9-
15; 21:6). En cuanto a su carácter, vemos a un hombre tranquilo, pacifico, pero de fe. El libro de
Génesis habla muy poco de él, pero lo suficiente para conocerlo. Isaac vivió al sur de Canaán,
en las cercanías de Gerar, Rehobot y Beerseba, se casó con Rebeca y con ella concibió dos
mellizos, Esaú y Jacob. En cuanto a su vida podemos destacar los acontecimientos más
relevantes:
1. Su nacimiento fue un milagro, concebido de padres de edad avanzada y una madre que era
estéril (Génesis 21:1-6).
2. A su edad avanzada Abraham decidido enviar a su siervo Eleazar a conseguir una esposa
para Isaac de la casa de su familia para asegurarse que no se casara con una cananea (Génesis
24:1-67).
3. A sus 40 años Isaac se casó con Rebeca (Génesis 25:20).
4. Isaac oró a Dios por la esterilidad de su esposa Rebeca y esta quedó embarazada (Génesis
25:21).
5. Dios le rebela a Rebeca que estaba embarazada de dos hijos y que ambos luchaban en su
vientre donde el mayor serviría al menor (Génesis 25:22-23).
6. Nacen Esaú y Jacob a los 70 años de Isaac (Génesis 25:24-26).
7. Isaac y Rebeca muestran preferencias en cuanto a sus hijos ya que Esaú era hombre de
caza y su padre comía de ella, mientras que Jacob era hombre tranquilo y habitaba en casa junto
con su madre (Génesis 25:27-28).
8. Ocurre una hambruna en la tierra e Issac se va a Gerar y allí Dios le habla pidiéndole que
no se vaya a Egipto y allí le confirma el pacto que había hecho con su padre y ahora estaría con
él para bendecirlo (Génesis 26:1-6).
9. Isaac comete el mismo error de su padre diciendo que Rebeca es su hermana por miedo
que lo maten, pero Abimelec, rey de los filisteos lo descubre y amonesta por su mentira
(Génesis 26:7-11).
10. Las riquezas de Isaac crecen en gran manera porque Dios lo bendice y eso acarrea la
envidia de los filisteos (Génesis 26:12-14).
11. La envidia de los filisteos acarrea disputas con sus pastores y le quitan sus pozos, sin
embargo, el carácter pacífico y tranquilo de Isaac se deja ver en el hecho que evita el pleito y se
mueve de lugar abriendo nuevos pozos, donde continúan quitándoselos hasta que finalmente
abre uno el cual ya no es disputado (Génesis 26:15-22).
12. Isaac se dirige a Beerseba donde Dios se le aparece y confirma su compromiso de
bendecirlo como lo hizo con su padre Abraham, allí Isaac edifica un altar e invoca el nombre del
Señor (Génesis 26:23-25).
13. Abimelec, rey de los filisteos, hace juramento con Isaac de no hacerse daño mutuamente ya
que veían que el Señor estaba con él (Génesis 26:26-33).
14. Su hijo Esaú se casó con dos mujeres hititas las cuales le causaron mucha amargura a Isaac
y Rebeca (Génesis 26:34-35).
15. Jacob, su hijo menor, lo engaña y creyendo que es Esaú le bendice (Génesis 27:1-47).
16. Isaac muere a la edad de 180 años y sus dos hijos (Esaú y Jacob) lo sepultaron (Génesis
35:27-29).

JACOB (GÉNESIS 25:24-34; 27-35; 37:1-36; 47-48)


Jacob es el tercer patriarca de la nación de Israel, hijo de Isaac y Rebeca, hermano
mellizo de Esaú. Quizás podríamos decir que después de Abraham, el libro de génesis le da
mucho realce a la vida de Jacob. La vida de Jacob ilustra perfectamente la lucha entre las
naturalezas bajas y altas del hombre, así como un esbozo perfecto de cómo la naturaleza
humana a descendido en el pecado, pero con la ayuda de Dios puede alcanzar grandes
alturas. Su increíble anhelo por heredar la primogenitura y promesas de Dios lo llevan a
conquistar grandes bendiciones que lo convertirían en el padre de una nación grande que
llevaría el nombre que Dios le pondría después de vencer grandes pruebas, Israel. Veamos un
resumen de los principales acontecimientos de Jacob:
1. Pareciera que quería nacer de primero, porque el primogénito tenía el mayor derecho de la
bendición, pero su hermano Esaú nació primero. Esto ilustra sus constantes luchas por querer
ganar la primogenitura y bendiciones de Dios (Génesis 25:24-26). Su deseo de querer suplantar
a su hermano en el primer lugar de nacer los llevo a llamarlo Jacob, y en hebreo es Yaakób
(‫) ַיﬠֲקיב‬, el cual significa “el suplantador” o “el que toma del calcañar”.
2. Jacob estafa a su hermano Esaú de sus derechos de primogenitura. Esaú le vende su
primogenitura por un plato de guiso de lentejas (Génesis 25:29-34).
3. Jacob engaña a su padre Isaac para que lo bendiga creyendo que era su hermano Esaú
(Génesis 27:1-29).
4. Jacob huye de su casa por miedo a las represarías de su hermano después que engaño a su
padre y por consejo de su madre se va a Harán para escoger una esposa (Génesis 27:41; 28:1-5).
5. Jacob tiene un sueño en Betel donde ve una escalera y ángeles subiendo y bajando de ella,
allí entiende que Dios está con él y realiza un voto prometiendo que le daría el diezmo de todo
si lo que le diere (Génesis 28:10-22).
6. Jacob llega a Harán, se enamora de Raquel, hace un trato con su padre Labán para trabajar
7 años por ella, pero al cumplir su servicio, su suegro lo engaña dándole por esposa a su
hermana mayor, Lea, (Génesis 29:15-30).
7. Jacob trabaja otros 7 años para casarse con Raquel, una larga y sórdida lucha con su suegro
que lo engaña una y otra vez y los problemas por los celos de sus mujeres (Génesis 30:1-43).
8. Dios le dice a Jacob que vuelva a su tierra, este huye de su suegro Labán sin informarle
(Génesis 31:1-21).
9. Labán persigue a Jacob alcanzándole y le recrimina por haber huido, sin embargo, no le
hace nada porque Dios le había intimidado para no hacerle daño. Jacob le recrimina por sus
constantes engaños y duro trabajo realizado: “Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y
tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. Nunca te traje lo arrebatado por
las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas. De
día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos. Así he estado veinte
años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has
cambiado mi salario diez veces. Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no
estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi
aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche”, (Génesis 31:38-42). Ambos, Jacob
y Labán, se despiden en paz.
10. De camino a su tierra, Jacob se encuentra con mensajeros celestiales y llama aquel lugar,
campamento de Dios (Génesis 32.1-2).
11. Se le informa que su hermano Esaú al ser informado de su regreso va en camino a
encontrarlo con 400 hombres, envía presentes a su encuentro y temeroso de lo que le podría
hacer divide su campamento en dos partes para que, si uno es atacado, el otro podría huir, así en
su angustia acude a la oración (Génesis 32:3-12).
12. Pasa luchando toda la noche con el ángel de Jehová y no lo suelta hasta que lo bendiga.
Este vence y su nombre le es cambiado a Israel, porque había luchado con Dios y los hombres
venciendo (Génesis 32:24-32). Jacob llama aquel lugar Peniel que significa “rostro de Dios”.
13. Jacob tiene un encuentro amistoso con su hermano Esaú (Génesis 33:1-16).
14. Su hija Dina es deshonrada y violada por Siquem, hijo de un jefe de familia de los heveos
(Génesis 34:1-5).
15. Sus hijos, Simeón y Leví, se vengan, matando a toda la familia de Siquem y esto angustia a
Jacob por la mala fama que acarrea sobre ellos (Génesis 34:7-31).
16. Dios le pide a Jacob que regrese a Betel y allí recuerda su pacto. Pide a su familia que
saquen todos los ídolos y se purifiquen confirmando su fidelidad a Dios, construye un altar y
adora a Dios (Génesis 35:1-15).
17. La parcialidad paterna y los celos de sus hermanos provoca que vendan a José como
esclavo a Egipto. Sus hijos engañan a Jacob haciéndole creer que su hijo favorito, José, había
sido destrozado por una fiera salvaje (Génesis 37:1-36).
18. Con el tiempo, José se convierte en el gobernador de Egipto y manda a traer a su padre y
familia salvándolos de la hambruna (Génesis 45).
19. Al borde de su muerte, Jacob bendice a sus nietos e hijos, profetizando acerca de su
descendencia (Génesis 48-49:1-28).
20. Jacob muere y su última voluntad es que sea enterrado en la cueva de Macpela, donde se
encuentran los restos de sus padres (Génesis 49:29-33).

Ascensos y descensos en la vida espiritual de Jacob

La descendencia de Jacob.
Durante su vida, Jacob tuvo muchos problemas por el hecho de haber practicado la
poligamia, es decir, casarse con más de una mujer. Esto nos deja ver que el modelo de Dios
siempre ha sido el matrimonio de un hombre y una mujer hasta que la muerte los separe. Entre
los celos de sus mujeres y las preferencias con sus hijos, la vida de Jacob no fue fácil, esto
creo enemistad entre sus hijos que termino con José vendido como esclavo en Egipto. En
total, Jacob tuvo 4 mujeres las cuales le concibieron 12 hijos en el siguiente orden:
1. Los primeros cuatro hijos de Jacob en nacer fueron concebidos por Lea, esta tuvo 6 hijos,
concibiendo primero cuatro de ellos:

a. El primer hijo de Jacob en nacer fue Rubén, su nombre en hebreo es Reubén


ְ este significa “ver al hijo”: “Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó
(‫)ראוּבֵ ן‬,
su nombre Rubén, porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por
tanto, me amará mi marido”, (Génesis 29:32).
b. El segundo hijo de Jacob en nacer fue Simeón, su nombre en hebreo
es Shimeón (‫) ִשׁ ְמעוין‬, el cual significa “Dios escuchó”: “Concibió otra vez, y dio
a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha
dado también éste. Y llamó su nombre Simeón”, (Génesis 29:33).
c. El tercer hijo de Jacob en nacer fue Leví, su nombre en hebreo es Leví (‫)לֵוִ י‬, el
cual significa “unión”: “Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora
esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por
tanto, llamó su nombre Leví”, (Génesis 29:34).
d. El cuarto hijo de Jacob en nacer fue Judá, su nombre en hebreo es Yejudá
(‫)יְהוּדָ ה‬, el cual significa “gratitud”: “Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y
dijo: Esta vez alabaré a Jehová; por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar
a luz”, (Génesis 29:35).
2. Otra de las mujeres de Jacob fue Bilha, sierva de Raquel, la cual fue dada por Raquel
para que en su nombre le concibiera hijos, de esta forma ella tuvo dos hijos:

a. El quinto hijo de Jacob en nacer fue Dan, su nombre en hebreo es Dan (‫)דָּ ן‬, el
cual significa “juicio”: “Así le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se llegó
a ella. Y concibió Bilha, y dio a luz un hijo a Jacob. Dijo entonces Raquel: Me
juzgó Dios, y también oyó mi voz, y me dio un hijo. Por tanto, llamó su nombre
Dan”, (Génesis 30:4-6).
b. El sexto hijo de Jacob en nacer fue Neftalí, su nombre en hebreo es Naftalí
(‫)נַפְ תָּ לִ י‬, el cual significa “lucha”: “Concibió otra vez Bilha la sierva de Raquel,
y dio a luz un segundo hijo a Jacob. Y dijo Raquel: Con luchas de Dios he
contendido con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Neftalí”,
(Génesis 30:7-8).
3. Al ver que la sierva de Raquel le había concebido hijos a Jacob, Lea le entrego su
sierva Zilpa para hacer lo mismo, de esta forma Zilpa le concibió dos hijos más:

a. El séptimo hijo de Jacob en nacer fue Gad, su nombre en hebreo es Gad


(‫)גָּד‬, el cual significa “ha llegado la suerte”: “Y Zilpa sierva de Lea dio a luz
un hijo a Jacob. Y dijo Lea: Vino la ventura; y llamó su nombre Gad”,
(Génesis 30:10-11).
b. El octavo hijo de Jacob en nacer fue Aser, su nombre en hebreo es Asher
(‫)אָ שֵׁ ת‬, el cual significa “dicha”: “Luego Zilpa la sierva de Lea dio a luz otro
hijo a Jacob. Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán
dichosa; y llamó su nombre Aser”, (Génesis 30:12-13).
4. Luego, Lea le dio dos hijos más para llegar a ser la madre de 6 hijos de Jacob:

a. El noveno hijo de Jacob en nacer fue Isacar, su nombre en hebreo


es Yissaskár (‫)יִשָּׂ שכָר‬, el cual significa “él traerá una recompensa”: “Y dijo
Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi sierva a mi marido;
por eso llamó su nombre Isacar”, (Génesis 30:18).
b. El décimo hijo de Jacob en nacer fue Zabulón, su nombre en hebreo
es Zebulún (‫)זְבוּלוּן‬, el cual significa “regalo”: “Y dijo Lea: Dios me ha dado
una buena dote; ahora morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz
seis hijos; y llamó su nombre Zabulón”, (Génesis 30:20).
5. Al final, Raquel, la segunda mujer con la que se caso Jacob le dio dos hijos:
a. El décimo primer hijo de Jacob en nacer fue José, su nombre en hebreo
es Yoséf (‫)יויסֵ ף‬, el cual significa “que él añada”: “Y llamó su nombre José,
diciendo: Añádame Jehová otro hijo”, (Génesis 30:24).
b. El doceavo hijo de Jacob en nacer fue Benjamín, su nombre en hebreo
es Binyamín (‫)בִּ ְני ִָמין‬, el cual significa “hijo de mi mano derecha”: “Y
aconteció, como había trabajo en su parto, que le dijo la partera: No temas,
que también tendrás este hijo. Y aconteció que al salírsele el alma (pues
murió), llamó su nombre Benoni; más su padre lo llamó Benjamín”, (Génesis
35:17-18).

JOSÉ (GÉNESIS 30:22-24; 37;39-41; 45;15; 46:29; 50:19-21)


José fue el hijo un decimo de Jacob en nacer, pero el primogénito de Raquel, la
mujer que tanto amo (Génesis 30:22-24). A diferencia de sus otros 10 hermanos mayores, José
fue más amado por padre de su padre, aparte de esto a José se le dio una túnica de diferentes
colores lo cual en aquel tiempo vestían los hijos destinados a ser cabeza de la familia, esto
disgustaba en gran manera a sus hermanos y acarreaba los celos de ellos: “Esta es la historia de
la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus
hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre;
e informaba José a su padre la mala fama de ellos. Y amaba Israel a José más que a todos sus
hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. Y viendo sus
hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían
hablarle pacíficamente”, (Génesis 37:2-4). Lo que empeoro aun mas el odio de sus hermanos
hacia José fueron los sueños de este dónde Dios le revelaba que un día sus hermanos se
inclinarían ante él: “Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a
aborrecerle más todavía. Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí que
atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba
derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío. Le respondieron sus
hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aún
más a causa de sus sueños y sus palabras. Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos,
diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se
inclinaban a mí. Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo:
¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos
en tierra ante ti? Y sus hermanos le tenían envidia, más su padre meditaba en esto”, (Génesis
37:5-11). Estos sueños los hicieron enojar aún más, y algunos de ellos querían matarlo, pero en
vez de esto, decidieron venderlo a unos comerciantes que pasaron por Dotán. Esos hombres eran
descendientes de Ismael y estaban en camino a Egipto. Los hermanos de José pensaban que
jamás lo volverían a ver y engañaron a su padre, haciéndole pensar que los animales salvajes
habían despedazado a José (Génesis 37:12-28).

José esclavo de Egipto.


La vida de José no fue fácil desde el momento que fue vendido como esclavo en Egipto
y durante estos años sufrió mucho durante sus años de esclavitud en Egipto, pero a pesar de sus
problemas, siempre honraba a Dios. Fue vendido a Potifar un funcionario del faraón y
durante este tiempo se puede ver cómo Dios estaba con él prosperándolo en todo: “Llevado,
pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró
de los ismaelitas que lo habían llevado allá. Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero;
y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo
que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. Así halló José gracia en sus ojos, y le
servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía. Y aconteció
que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del
egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa
como en el campo. Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa
alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia”, (Génesis
39:1-6). Sin embrago, José fue tentado por la esposa de Potifar cuando esta le insinuó que se
acostara con ella, pero este no quiso pecar en contra de Dios y su amo Potifar, por ello un día
trato de obligarlo que se acostara con él, pero al rechazarla esta lo acuso injustamente de querer
violarla y por ello fue a parar a la cárcel (Génesis 39:7-20).
Estando en la cárcel, Dios no se olvido de José y prosperaba todo lo que hacia de tal
forma que gano el favor del encargado de la cárcel: “Tomó su amo a José, y lo puso en la
cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel. Pero Jehová estaba con José
y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. Y el jefe de la
cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión;
todo lo que se hacía allí, él lo hacía. No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de
las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo
prosperaba”, (Génesis 39:20-23). Estando en prisión uso el don de rebelar el significado de los
sueños de dos prisioneros, el panadero y copero del rey, en el caso del copero quedo libre,
mientras que el panadero fue condenado a muerte, todo de acuerdo con la interpretación que
José les había dado, José le suplico al copero que no se olvidara de el cuando estuviera libre,
pero este se olvidó de él (Génesis 40).

José gobernador de Egipto.


La fidelidad de Dios es grande y esto se deja ver en la historia de José. José fue vendido
por sus hermanos como esclavo y así llego a servir en la casa de Potifar, luego fue acusado
injustamente por la mujer de Potifar de intentos de violación lo cual lo llevo a la cárcel y
estando allí interpreto los sueños del copero del rey revelándole que seria restituido a su puesto.
Sin embargo, un día faraón tuvo sueños que lo perturbaron y no encontró quien se los
revelara: “Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que estaba junto
al río; y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacían en el prado.
Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon
cerca de las vacas hermosas a la orilla del río; y que las vacas de feo aspecto y enjutas de
carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón. Se durmió de
nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña, y
que después de ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del viento solano; y las siete
espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí
que era sueño. Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a
todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había
quien los pudiese interpretar a Faraón”, (Génesis 41:1-8). Fue aquí donde el copero se acordó
de José y le dijo a faraón que en la cárcel existía un hombre que podía interpretar los sueños y
fue allí donde José fue llamado a su presencia el cual le dio la interpretación de este: “Entonces
respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo
que va a hacer. Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años:
el sueño es uno mismo. También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas son siete
años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre.
Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón. He aquí
vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Y tras ellos seguirán siete
años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre
consumirá la tierra. Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la
cual será gravísima. Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de
parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla. Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón
prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. Haga esto Faraón, y ponga gobernadores
sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. Y junten toda la
provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para
mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. Y esté aquella provisión en depósito para el país,
para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de
hambre”, (Génesis 41:25-36). De esta forma José le interpreto los sueños a faraón advirtiéndole
que venían 7 años de abundancia y 7 años de hambruna, por los que era clave que faraón
eligiera un hombre para que dirigiera todo Egipto a reunir en graneros todo el alimento posible
para hacerle frente a los 7 años de hambruna de tal forma que José fue elegido gobernador de
todo Egipto.

José gobernador de Egipto y salvador de su familia.


Debido al respaldo de Dios, José se convirtió en el gobernador de Egipto ya que el
mismo faraón entiendo que no había otro hombre mas sabio y adecuado para este puesto y
así se le dio como esposa a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On y se le conoció en Egipto a
José con el nombre de Zafnat-panea (Génesis 41:37-57). Durante este periodo José tuvo dos
hijos cuyo significado de sus nombres nos hablan de cómo Dios había traído un tiempo de paz y
descanso después de sus duras pruebas: “Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés;
porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. Y llamó el
nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción”,
(Génesis 41:51-52). Fue durante los 7 años de abundancia que José procreo a sus dos hijos y
reunió todo el alimento necesario para alimentar a Egipto en los 7 años de hambruna que se
venían. Fue así que esta hambruna alcanzo a la familia de Jacob el cual envió a sus hijos a
Egipto por alimento, pero todo termina en que José se dio a conocer a sus hermanos y manda a
llamar a su padre para que habiten en la tierra de Gosén convirtiéndose así en el salvador de su
familia (Génesis 42-47).
José un tipo de Jesús.
Es increíble considerar la vida de José ya que la Biblia resalta su gran integridad y
fidelidad a Dios. Ahora bien, existen muchas similitudes entre la vida de José y la de nuestro
Señor Jesucristo por lo que lo convierte en un tipo de Él. consideremos por qué decimos que
José es un tipo de Jesús:
1. José al igual que Jesús fue amado de su padre (Génesis 37:3).
2. Fue a buscar a los hermanos perdidos y aborrecido por ellos (Génesis 37:4-15).
3. Tanto José como Jesús fue vendido por un precio miserable (Génesis 37:28).
4. Tanto José como Jesús fueron tentados para fallarle a Dios, pero ambos triunfaron (Génesis
39:7-19).
5. Ambos fueron condenados injustamente (Génesis 39:13-20).
6. Ambos muestran su gran misericordia al perdonar el pecado de sus hermanos (Génesis
45:15).
7. José muestra su similitud en Cristo al pagar bien por mal (Génesis 50:19-21).

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