Protocolo Terapéutico SDRA 2024
Protocolo Terapéutico SDRA 2024
TERAPUETICO SDRA
ELABORADO POR: MD. ANDY RODRÍGUEZ MENÉNDEZ – MÉDICO GENERAL EN FUNCIONES HOSPITALARIAS –
HOSPITAL GENERAL MARCO VINICIO IZA
JUSTIFICACIÓN 2
OBJETIVO GENERAL 3
OBJETIVOS ESPECIFICOS 3
ÁMBITO DE APLICACIÓN DEL PROTOCOLO 4
RESPONSABILIDADES 5
CRITERIOS DE INCLUSIÓN Y EXCLUSIÓN 6
MARCO CONCEPTUAL 7
• DEFINICIÓN 7
• ETIOLOGIA Y EPIDEMIOLOGIA 7
• FISIOPATOLOGÍA 7
• DIAGNÓSTICO 8
• ESCALONES TERAPÉUTICOS DEL MANEJO RESPIRATORIO EN EL 9
SDRA
• OXIGENOTERAPIA CONVENCIONAL A DIFERENTES 9
CONCENTRACIONES
• SOPORTE RESPIRATORIO 9
• SOPORTE RESPIRATORIO NO INVASIVO 9
• VENTILACIÓN MECÁNICA INVASIVA 10
• CUIDADOS DEL PACIENTE EN VMI 10
• ESCALONES EN LA VENTILACIÓN MECÁNICA EN SDRA 12
1R ESCALÓN: INICIO DE LA VM. 12
2O ESCALÓN: AUMENTO PEEP Y RECLUTAMIENTO (MR) PARA 12
AJUSTE INDIVIDUALIZADO
3R ESCALÓN: RELAJACIÓN NEUROMUSCULAR Y VENTILACIÓN 13
EN DECÚBITO PRONO (DP)
• RESPUESTA CLÍNICA FAVORABLE DEL PACIENTE A LA VMI 17
• OXIGENACIÓN CON MEMBRANA EXTRACORPÓREA (ECMO) 17
• DESTETE VENTILATORIO 17
CRITERIOS DE EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO 19
BIBLIOGRAFÍA 20
ANEXOS 22
PROTOCOLO TERAPUETICO SDRA HOSPITAL MARCO VINICIO IZA
INTRODUCCIÓN
El síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) es una afección crítica caracterizada por
una inflamación difusa y daño a los pulmones, que resulta en una grave alteración del
intercambio gaseoso y una insuficiencia respiratoria. Su manejo terapéutico es complejo y
requiere un enfoque multidisciplinario para abordar las múltiples facetas de la enfermedad.
La introducción al manejo terapéutico del SDRA debe comenzar con una comprensión clara
de su patofisiología. Este síndrome se desencadena por una variedad de causas, incluyendo
infecciones graves, trauma, aspiración de contenido gástrico y sepsis, entre otras. La
respuesta inflamatoria que sigue provoca una acumulación de líquido en los alvéolos
pulmonares, disminuyendo la capacidad de oxigenación y ventilación de los pulmones.
El tratamiento del SDRA se centra en abordar la causa subyacente, optimizar la ventilación y
la oxigenación, y prevenir o tratar las complicaciones. La estrategia de ventilación mecánica
suele ser fundamental, con técnicas como la ventilación con presión positiva, la ventilación
con volumen reducido y la posición prona, que se utilizan para mejorar la distribución del aire
y reducir el daño pulmonar. Además, el manejo del SDRA puede incluir el uso de estrategias
de fluidoterapia y soporte hemodinámico para mantener la estabilidad cardiovascular.
La implementación de tratamientos adyuvantes, como los corticoides y los agentes
neuromusculares, también puede ser parte del enfoque terapéutico, basado en la evidencia
disponible para cada caso particular. La monitorización continua y el ajuste dinámico del
tratamiento son cruciales para responder a las necesidades cambiantes del paciente y
optimizar los resultados clínicos.
En conclusión, el manejo terapéutico del SDRA requiere una evaluación exhaustiva y un
enfoque integral para mejorar la función respiratoria y minimizar el riesgo de complicaciones.
La colaboración entre equipos médicos y la aplicación de estrategias basadas en la evidencia
son esenciales para proporcionar una atención efectiva y personalizada a los pacientes
afectados por esta grave condición.
JUSTIFICACIÓN
La revisión del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) es esencial para mejorar el
entendimiento y manejo de esta grave condición respiratoria. La justificación para realizar
revisiones periódicas del SDRA se basa en varios factores clave:
1. Avances en el Conocimiento Médico:
La medicina está en constante evolución, y la investigación en SDRA continúa produciendo
nuevos hallazgos sobre su fisiopatología, diagnóstico y tratamiento. La revisión regular
permite integrar los últimos avances en la comprensión del síndrome y adaptar las prácticas
clínicas a las mejores evidencias disponibles.
2. Mejora Continua de Protocolos Clínicos:
Los protocolos y guías de manejo para el SDRA se actualizan periódicamente en respuesta
a nuevas investigaciones y datos clínicos. Una revisión sistemática del SDRA asegura que
los profesionales de la salud estén al tanto de las mejores prácticas y guías más recientes, lo
que permite una atención más eficaz y basada en la evidencia.
3. Adaptación a Cambios en la Epidemiología:
La prevalencia y las características del SDRA pueden variar con el tiempo debido a cambios
en la epidemiología de las enfermedades subyacentes, como sepsis, traumatismos y
neumonías. Las revisiones permiten ajustar las estrategias de manejo para reflejar las
tendencias actuales y los perfiles cambiantes de los pacientes con SDRA.
4. Optimización del Cuidado del Paciente:
La revisión del SDRA facilita la evaluación de la eficacia de los enfoques terapéuticos y la
identificación de áreas para la mejora del cuidado del paciente. Permite a los equipos médicos
reflexionar sobre casos pasados, aprender de experiencias anteriores y mejorar la toma de
decisiones clínicas, lo que contribuye a mejores resultados y a la reducción de la mortalidad
y morbilidad asociadas.
5. Educación y Capacitación:
Las revisiones del SDRA proporcionan una oportunidad para la educación continua de los
profesionales de la salud. Al revisar los últimos avances y cambios en las recomendaciones,
se puede asegurar que el personal médico esté actualizado y capacitado en las técnicas y
tratamientos más recientes, promoviendo una atención más precisa y eficaz.
6. Implementación de Estrategias de Prevención:
La revisión permite identificar y difundir estrategias efectivas para la prevención del SDRA y
sus complicaciones. La comprensión de factores de riesgo y la implementación de medidas
preventivas basadas en evidencia pueden reducir la incidencia del SDRA y mejorar la calidad
del cuidado en entornos de atención crítica.
7. Respuesta a Cambios en la Práctica Clínica:
La práctica clínica puede verse influenciada por cambios en los recursos disponibles, como
la tecnología de ventilación mecánica, y la infraestructura de atención intensiva. La revisión
del SDRA ayuda a ajustar las prácticas clínicas en función de los cambios en los recursos y
capacidades del sistema de salud.
OBJETIVO GENERAL
El objetivo general para el estudio del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) es:
"Investigar y comprender de manera integral los mecanismos patofisiológicos,
diagnósticos, y terapéuticos del SDRA, con el fin de optimizar su manejo clínico,
mejorar los resultados en los pacientes afectados y reducir la mortalidad y morbilidad
asociadas con esta grave condición respiratoria."
OBJETIVOS ESPECIFICOS
RESPONSABILIDADES
1. Médico Intensivista
Evaluación Inicial: Realiza la evaluación clínica y determina el diagnóstico de SDRA.
Plan de Tratamiento: Formula y supervisa el plan terapéutico, incluyendo ventilación
protectora y tratamiento farmacológico.
Monitorización: Supervisa la evolución del paciente y ajusta la terapia según la respuesta
clínica.
2. Médicos Residentes
Evaluación y Diagnóstico: Asisten en la evaluación inicial del paciente y ayudan a realizar
diagnósticos.
Manejo Diario: Participan en el seguimiento diario del paciente, monitoreando signos vitales
y parámetros respiratorios.
Implementación de Tratamientos: Ejecutan órdenes médicas bajo la supervisión del médico
intensivista, administrando medicamentos y realizando procedimientos menores.
Educación y Formación: Se capacitan en la atención a pacientes críticos y en la interpretación
de resultados de pruebas diagnósticas.
Comunicación: Actúan como intermediarios entre el equipo médico y la familia del paciente,
explicando el estado y el plan de tratamiento.
3. Enfermero de UCI
Cuidados Directos: Proporciona cuidados básicos, administración de medicamentos y
cambios de posición.
Monitorización de Signos Vitales: Controla frecuentemente parámetros vitales y reporta
cambios al equipo médico.
4. Terapeuta Respiratorio
Configuración de Ventilación Mecánica: Ajusta los parámetros de ventilación según la
evolución del paciente.
Manejo de Complicaciones: Identifica y trata problemas respiratorios asociados.
5. Nutricionista
Evaluación Nutricional: Evalúa y determina las necesidades nutricionales del paciente.
Plan de Nutrición: Diseña un plan adecuado de nutrición enteral o parenteral.
6. Fisioterapeuta
Movilización: Implementa programas de movilización temprana para mejorar la función
pulmonar.
Fisioterapia Respiratoria: Realiza técnicas para optimizar la ventilación.
7. Psicólogo o Trabajador Social
Apoyo Psicológico: Proporciona apoyo emocional al paciente y a la familia.
Intervención Social: Ayuda a gestionar recursos externos necesarios.
8. Farmacéutico
Revisión de Medicamentos: Evalúa las interacciones y la eficacia de los tratamientos
farmacológicos.
Educación del Personal: Capacita al equipo sobre el uso de medicamentos.
Este enfoque multidisciplinario, que incluye a los médicos residentes, asegura que todos los
aspectos del manejo del paciente con SDRA se aborden de manera integral, lo que mejora
los resultados clínicos y la formación del personal médico.
MARCO CONCEPTUAL
1. DEFINICIÓN
El SDRA se define por la aparición de insuficiencia respiratoria aguda, infiltrados bilaterales y
ausencia de disfunción cardíaca como causa fundamental del cuadro de insuficiencia
respiratoria. Los criterios de Berlín definen esta entidad (Tabla 1):
2. ETIOLOGIA Y EPIDEMIOLOGIA
Existen causas que actúan directamente mediante daño pulmonar y otras que actúan
indirectamente a través de la vía hematógena (Tabla 2). Las causas más comunes son la
neumonía y la sepsis.
DIRECTAS INDIRECTAS
Aspiración de contenido gástrico Sepsis
Neumonía Traumatismos
Inhalación de sustancias tóxicas como humo Transfusiones masivas
Contusión o embolias pulmonares Pancreatitis
Toxicidad por oxígeno Sobredosis de fármacos o drogas
Cuadros próximos a la asfixia Quemaduras
Radiación Shock
Lesión por reperfusión tras un trasplante pulmonar Coagulación intravascular diseminada
4. DIAGNÓSTICO
Los pacientes con SDRA se caracterizan por presentar disnea, cianosis, crépitos bilaterales,
dificultad respiratoria identificada por taquipnea, taquicardia, diaforesis y uso de músculos
accesorios de la respiración; por ende, se debe sospechar en todo paciente que presente un
síndrome de insuficiencia respiratoria.
Según los criterios diagnósticos de Berlín, entre los laboratorios iniciales necesarios se
encuentran los gases arteriales y la radiografía de tórax.
Si se cumple con la definición, es fundamental reconocer la causa del SDRA para poder
orientar el manejo del mismo. A pesar de que las infecciones pulmonares son la causa
principal, no se pueden dejar de lado los demás factores precipitantes del mismo, los cuales
se pueden identificar según la historia clínica y el examen físico.
En caso de no detectar una etiología específica, se debe recordar que la causa más frecuente
es la neumonía y se debe intentar identificar el patógeno responsable de la infección.
Tanto las bacterias como los virus pueden causar el síndrome, siendo las bacterias las más
comunes. Entre las bacterias responsables se han identificado las mismas causantes de la
neumonía adquirida en la comunidad. En cuanto a los virus, principalmente se asocian a virus
respiratorios, para detectarlos se debe realizar la reacción en cadena de la polimerasa en el
lavado bronquioalveolar.
En pacientes con inmunoparálisis secundaria a sepsis se puede detectar el virus del Herpes
Simple y el Citomegalovirus. Entre los agentes fúngicos, asociados a pacientes
inmunosupresos se describe Pneumocystis jirovecii, Toxoplasma gondii y Aspergillus
fumigatus.
índice de ROX ((SpO2/FiO2) / Frecuencia respiratoria) <3, <3,5 y <4 a las 2, 6 y 12h del inicio
del tratamiento.
En general, se recomienda iniciar el tratamiento con alto flujo antes que con VMNI.
Recomendamos seguir las siguientes consideraciones:
1) Titular la FiO2 para conseguir una SpO2 objetivo entorno al 92%.
2) En caso de usar alto flujo deben ajustarse flujos superiores a 50 litros por minuto.
3) En caso de usar VMNI; utilizar PEEP altas (8-12 cmH2) y presiones de soporte
bajas (con el objetivo de obtener un VTe < 9 ml/kg de peso ideal).
La persistencia de taquipnea marcada (frecuencia respiratoria > 30 rpm), ausencia de mejoría
gasométrica, sensación disneica persistente y volúmenes corrientes elevados (monitorizados
por VNI) son marcadores importantes para decidir sobre la necesidad de intubación.
d. Ventilación mecánica invasiva
Requerimiento de VMI
Se establecen los siguientes criterios de requerimiento de VMI en pacientes con SDRA en
terapia intensiva:
● Hipoxemia moderada a severa (PaO2/FiO2 o SpO2/FiO2 estimada entre 100 y 150
mmHg) con dificultad respiratoria (evidenciada por uso de musculatura respiratoria
accesoria), frecuencia respiratoria > 35 rpm, alteración de la consciencia (puntaje en
escala de coma de Glasgow < 9) y choque circulatorio.
● Valores más altos de PaO2/FiO2 (> 150 mmHg) en presencia de choque o dificultad
respiratoria.
● Ausencia de respuesta a terapias de soporte ventilatorio no invasivas definida como:
empeoramiento de signos de dificultad respiratoria con cánula nasal de alto flujo
(CNAF) a las 2 y 6 horas de iniciada la terapia; empeoramiento de la condición clínica
del paciente, mientras está en método no invasivo de soporte respiratorio al menos 2
horas después de haberse iniciado, y no haber alcanzado las metas con la VM no
invasiva (VMNI) a las 4 o 6 horas o más, según el criterio clínico y las metas
establecidas por el equipo tratante.
● Presencia de choque con requerimiento cada vez mayor de uso de vasopresores y
signos de hipoperfusión.
● Alteración del estado de conciencia, determinado por un puntaje en la escala de coma
de Glasgow < 9, o puntajes más altos en presencia de las situaciones antes descritas.
Cuidados del paciente en VMI
De acuerdo con lo encontrado en la literatura, se deben tener en cuenta los siguientes
aspectos en el cuidado de los pacientes con VMI:
• Garantizar que haya VM protectora, es decir, buscar la protección pulmonar (descrito
más adelante), prestando especial atención a las presiones pulmonares registradas
en el ventilador.
• Nutrición: iniciar nutrición enteral en pacientes que no estén en choque, estén en
VMI y no tengan contraindicaciones para esta técnica de soporte nutricional dentro de
las primeras 24 horas luego de la valoración por el profesional en nutrición, y aumentar
gradualmente el aporte proteico calórico hasta cumplir los requerimientos
nutricionales del paciente. Se recomienda usar de sonda nasogástrica para la
administración de medicamentos y la implementación de la nutrición enteral.
• Líquidos endovenosos: se debe buscar un balance neutro luego de la reanimación
inicial con fluidos intravenosos. Para lograr una mejor titulación de la administración
de líquidos intravenosos, y, en casos de choque, para identificar su etiología, se
PEEP que nos ofrezca la mejor situación ventilatoria. Por ello, en pacientes con hipoxemia
importante, valoraremos la respuesta al reclutamiento y selección de PEEP óptima. Los
pacientes con lesiones consolidativas son los que con menor medida se beneficiarán de la
MR. Previo a la MR aseguraremos:
- Estabilidad Hemodinámica BIS 40-50 y RASS -4, -5
- Adecuada relajación neuromuscular. Se recomienda la administración de un bolo de
relajante previo a la maniobra.
RESUMEN MANIOBRA RECLUTAMIENTO:
La MR la dividiremos en dos partes; la primera, la apertura del pulmón y la segunda, el cálculo
de la PEEP óptima.
Primera parte maniobra:
1. Ventilación en Presión Control (PCV) con Pi de 15 cmH2O
2. FR 15x’
3. I:E 1:2
4. PEEP inicial igual que previa
5. Incremento progresivo del nivel de PEEP de 5 en 5 cmH2O cada 30 segundos hasta
alcanzar un nivel de PEEP de 25-30 cmH2O (según tolerancia hemodinámica). En el
último paso se mantendrá 2 minutos. Con esto se alcanzará una presión de apertura
de 40-45 cmH2O.
Cálculo de PEEP:
1.- Se ajustarán los parámetros ventilatorios que el paciente tenía antes de comenzar la
maniobra de reclutamiento excepto por el nivel de PEEP que se ajustará en 18 cmH2O.
2.- Descenso progresivo del nivel de PEEP de 2 en 2 cmH2O mientras se produzca una
mejora la distensibilidad (compliance) del sistema respiratorio (Crs), esta se define como el
cociente entre el volumen tidal suministrado por el ventilador, y la diferencia entre la presión
meseta (PS=P2) y la presión al final de la espiración o basal.
3.- El nivel de PEEP óptimo es el de mejor Crs + 2 cmH2O
Es importante no asumir ninguna PEEP mínima necesaria ya que la experiencia y evidencia
es que las necesidades de PEEP varían mucho de caso a caso y también en función de la
etiología. Este hecho no se ha tenido en cuenta en un ensayo clínico relevante sobre el tema,
como fue el ART trial. Sin embargo, parece que la experiencia acumulada en casos de
COVID-19 sugiere una buena respuesta a la PEEP.
Al final de esta MR, procederemos a realizar una segunda MR, limitada en el tiempo y en la
presión, con el objetivo de reabrir el pulmón que hubiera podido colapsar durante el cálculo
de la PEEP óptima.
1.- Cambio a PCV con presión control de 15 cmH2O
2.- FR 15x’
3.- I:E 1:2
4.- PEEP 20 cmH2O durante 30 segundos
5.- FiO2 1
6.- Ajustar nuevamente los parámetros previos al inicio de la MR, excepto la nueva
PEEP óptima calculada y reajuste de FiO2
3r escalón: Relajación neuromuscular y Ventilación en Decúbito Prono (DP)
1.- Bloqueo neuromuscular
Respecto al bloqueo neuromuscular, la evidencia reciente no recomienda su uso,
sistemáticamente, en todos los pacientes con SDRA moderado-severo. Se debe valorar en
aquellos pacientes con esfuerzos inspiratorios frecuentes e intensos, en la fase aguda del
SDRA. Los estudios realizados se han llevado con cisatracurio, sin embargo, no parece que
haya diferencias con el rocuronio. Sin embargo, en caso de fracaso renal, el primero tiene
una actividad y vida media más predecible ya que no se acumula. En nuestro medio el
Bromuro de Rocuronio se dosifica de la siguiente manera: bolo inicial 0,15 mg de bromuro
de rocuronio por kg de peso corporal, seguida de dosis de mantenimiento 0,3-0,6 mg/kg/h
durante 3 días, luego se cambia a dosis horaria cada 8 horas hasta 5 días, luego se suspende.
2.- Ventilación en DECÚBITO PRONO (DP)
El DP junto con la VM protectora ha demostrado su eficacia en cuanto a la reducción de la
mortalidad en pacientes con SDRA severo, especialmente en la corta experiencia mundial en
pacientes con ARDS secundario COVID-19 se ha observado que presentan una muy buena
respuesta a este tipo de terapia con necesidad de tandas sucesivas, idealmente en sesiones
de 16 horas. Para minimizar las complicaciones asociadas a la maniobra, los cuidados de
enfermería en la preparación del paciente y del entorno son de vital importancia.
Protocolo para el Uso de la Posición Prona en el Manejo del Síndrome de Dificultad
Respiratoria Aguda (SDRA)
La posición prona es una estrategia terapéutica utilizada en el manejo del SDRA para mejorar
la oxigenación y la ventilación en pacientes con hipoxemia severa que no responden
adecuadamente a la ventilación en posición supina. A continuación se presenta un protocolo
detallado para la implementación de la posición prona en pacientes con SDRA:
1. Evaluación y Criterios de Inclusión
1.1 Evaluación Inicial:
• Pre-Prona:
• Desconectar temporalmente los dispositivos no esenciales.
• Colocar al paciente en una posición de tendencia, si es necesario, para facilitar
el cambio.
• Cambio de Posición:
• Con la asistencia del personal, realizar un cambio cuidadoso del paciente de
supino a prono.
• Mantener la alineación adecuada de la cabeza, cuello y columna durante el
movimiento.
• Colocar al paciente en una posición prona con almohadas o cojines para
soporte del tórax, abdomen y pelvis.
3.2 Posicionamiento:
• Cabeza y Cara:
• Asegurar la cabeza del paciente en una posición neutra, con el rostro
ligeramente hacia un lado para evitar presión en los ojos y orejas.
• Pies y Extremidades:
• Colocar las extremidades inferiores en una posición cómoda y evitar la
hiperflexión de las rodillas y caderas.
• Asegurar las extremidades superiores en una posición estable y libre de
presión excesiva.
• Soporte Abdominal:
• Utilizar almohadillas para apoyar el abdomen y reducir la presión sobre los
órganos abdominales.
• Ajustar los parámetros de ventilación mecánica según sea necesario para optimizar la
ventilación y la oxigenación en la posición prona.
• Considerar ajustes en la FiO₂ y el PEEP en respuesta a la evolución de los parámetros
clínicos y de gases en sangre.
4.3 Reposicionamiento:
• Evaluar al paciente cada 1-2 horas para detectar posibles complicaciones como
presión en la piel o problemas de alineación.
• Realizar rotaciones en la posición prona para evitar puntos de presión y mejorar el
confort del paciente.
5. Evaluación y Descontinuación
5.1 Evaluación de Efectividad:
6. Complicaciones y Manejo
6.1 Complicaciones Potenciales:
ABSOLUTAS RELATIVAS
Inestabilidad espinal Esternotomía reciente
Torax abierto Laparotomía reciente
• Superar la prueba de respiración espontánea con un índice de Yang Tobin < a 105.
• Ausencia de factores predictores de extubación fallida: tos ineficiente, disfagia y
sobrecarga hídrica.
Ahora bien, en caso de que el paciente tenga factores de riesgo para edema laríngeo
(intubación traumática, VMI > 6 días, ser mujer, uso de tubos orotraqueales grandes y
antecedente de reintubación); se debe realizar prueba de fuga y, si la prueba de fuga es
negativa (es decir, hay una fuga < 110 mL o < 15 %), se debe administrar esteroide sistémico
al menos 6 horas antes de la extubación, según lo indique el equipo interdisciplinario tratante.
Una vez se cumplan los criterios de respuesta clínica (PaO2/FiO2 ≥ 200 mmHg con PEEP ≤
10 cmH2O), debe iniciarse el destete de VM. Para este propósito, se deberá disminuir la
sedoanalgesia y el soporte ventilatorio de forma progresiva.
• Sedoanalgesia: se ha reportado una asociación entre una menor mortalidad en
pacientes con VMI y el uso de estrategias de sedación superficial (en casos en los
que la sedación profunda no está indicada), por lo que se deberá intentar el retiro y
rotación de sedoanalgesia con el siguiente objetivo: puntuación en la escala RASS
entre -2 y 0 y ausencia de asincronías paciente-ventilador. Respecto a la estrategia
de sedación, se recomienda usar propofol y dexmedetomidina en infusión continua a
la menor dosis efectiva posible, procurando evitar episodios de desacople ventilatorio
que puedan empeorar el daño pulmonar. Respecto al uso de opioides, también se
deberá realizar un retiro progresivo teniendo como meta un puntaje < 4 en la escala
BPS (Behavioural Pain Scale) y, de ser posible, logrando la administración de opioides
en dosis separada y no en infusión. Además, se deben realizar pruebas diarias de
disminución de sedación.
• VM: se ha descrito que la realización diaria de pruebas de ventilación espontánea
en pacientes con SDRA y bajo VMI se asocia con un efecto positivo en cuanto a evitar
el desacondicionamiento diafragmático de estos pacientes, pasando a modos
espontáneos de VMI (como CPAP + presión de soporte), según la tolerancia del
paciente. Se pueden realizar transiciones parciales desde modos de ventilación
controlados por volumen o presión a modos duales.
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