[ y punto

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Héctor Hernández Montecinos

2.0.1.2. editorial

El ojo quE EscribE 2.0.1.2. Editorial RADIO PIRATA EDICIONES Tráfico entre fronteras
Y punto de Héctor Hernández Montecinos selección de textos por el autor Diseño: Yaxkin Melchy (sobre [y punto])

2da edición Impreso en la Ex Ciudad de México año 2012

radiopirataediciones.blogspot.com

Esta obra literaria se realizó con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, a través del Programa de Residencias Artísticas para Creadores de Iberoamérica y Haití en México 2010.

la naturaleza guarda sus secretos bajo los continentes ideológicos. Existe un área cubierta en el conocimiento humano que sólo la poesía llega a intuir, pues no hay certezas en el campo del espíritu. la revelación común se da cuando el sujeto mira con nitidez su mismo entorno y vuelve a configurarlo bajo otras características vitales. Por su parte, una revelación se vuelve divina, cuando el sujeto traduce el hermetismo de Dios en un lenguaje propio. Héctor Hernández (santiago de chile, 1979) logra y logrará, con la unión de sus dedos, lenguas y ojos, una poesía profética que traduzca la palabra de los libros de la Vida. sin embargo, estos libros, aunque abiertos por el poeta, no son susceptibles de lectura, “PorquE quiEN uNE sus lETrAs / coN los Hilos DE luZ quE cuElGAN DE los ojos / jAMÁs PuEDE VolVEr A rEcoNocEr PAlAbrA AlGuNA”. He aquí los inconvenientes de sufrir la Divina revelación. las palabras ya no se entienden como unidades lingüísticas, la resignificación las trasfigura en puntos caóticos: los círculos cumplen proporciones anormales. [y punto], por lo que conocemos hasta ahora, parte más allá del Teatro Tiempo, lugar que representan los personajes/actores al final de [coma]. La conciencia poética parece traspasar, en el trascurso de los dos libros, un espacio indeterminado, de fondo negro, para levantarse en una atmósfera sórdida. los animales mueren, el mundo deja de ser mundo, los elementos naturales se subvierten. las colinas y quebradas son de agua; la sal y el hielo son las nuevas maravillas de la materia. Para contemplar estos escenarios, que se sitúan después del apocalipsis, Héctor Hernández tuvo que huir de la vida y todas las instituciones mentales que la conforman: el poeta respira desde la no-vida en un tránsito que tampoco es muerte. En [y punto], H.H. se guiará por ese mapa en blanco y negro donde aparecen los Mares de la luna. Allá las letras son manchas y vuelven a unir al mundo en un sueño que abre cada uno de los sueños colectivos. Manuel de j. jiménez

Ahora que estoy muerto puedo escribirlo todo ahora que ya me fui de donde ustedes viven puedo abrir los ojos para arrancármelos pues aquí de nada me sirven lo que tendré que ver será con la visión de la Muerte que me ha dado la potestad de poder escribir lo que se me ha permitido conocer El mundo de los sueños es el de los muertos lo que para ustedes es dormir para nosotros es salir a caminar sobre el océano loco Lo que para ustedes es ficción literaria para nosotros es el día a día y la noche a noche Allá no saben que todo lo que uno escribe en vida después de muerto se convertirá en el propio destino El cielo y el infierno son capítulos y estrofas que uno mismo escribió para sí sin saberlo lo que la mano la lengua y el ojo hicieron sobre el papel aquí se hace sobre los árboles llenos de luz y de peces lo que la mano la lengua y el ojo hicieron con la tinta aquí se hace con sangre sobre los cuerpos que no la poseen Toda escritura es profética pero solamente para quien la escribe Toda escritura es para la muerte un guión de lo que tendrá que hacer con uno los ojos son un engaño de luces y formas para poder soportar la realidad y ocultar lo verdadera que es la imaginación a ultranza que es el único lugar donde se puede huir de la tristeza y creer que la ternura alguien la entenderá de una vez por todas

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Esto es la muerte ahora que estoy aquí lo sé con certeza Todo sueño y todo poema son un adelanto de lo que será esta nueva vida donde lo que jamás existió existirá por siempre donde lo que estaba escrito en millones de libros de las millones de bibliotecas del mundo es la soledad más absoluta y secreta Escribo de premonición como si alguna vez podría volver a vivir y de llegar a ser así dejaría la escritura de lado para que este libro pueda tener sentido Todas las muertes son una sola El fin de cada historia es el fin de todas las historias este mundo es la historia de la muerte es la muerte de mi historia que soñé bajo tantas noches estrelladas esperando la aparición del día Este es el libro nacional de ellas que sólo puedo escribir porque he muerto Hace un par de noches encontré mi cuerpo ensangrentado con heridas profusas moretones y muchas quemaduras Mi cabeza estaba reventada con los golpes mis brazos y piernas magullados los huesos y los ojos rotos Esa última noche la recuerdo porque cuando es de noche es que estamos dentro de algo que es más grande que la noche misma

y la boca de la muerte era así Me lo susurró una vez más al oído pero no pude negarme otra vez Estaba tan solo ese cielo aunque a lo lejos aún cayeran meteoros Estuve tirado en esa calle y el humo no cesaba Mi cuerpo ensangrentado estaba asido al asfalto que rugía un magnetismo incandescente Me unía a él con la fatalidad de saber que el movimiento no existe con las yemas de mis dedos podía acariciar las piedritas que estaban en la calle pero la sangre llegaba hasta ellas y se las llevaba como un río avaro arrasaría con las pepas de oro que son los ojos del ángel intentaba pensar si en verdad estaba vivo o si mi cerebro no estaba vaciándose de todos los océanos que tenía guardados ahí dentro la sangre llegaba hasta la vereda y comenzaba a entrar a las casas de los que allí vivían pero todos estaban durmiendo acumulando deseos para el día siguiente olvidando lo maravilloso que es la renuncia creyendo que todo lo visto ha sido lo vivido El charco viscoso llegó hasta el río que parte la ciudad como una cicatriz podrida y también cambió de color como lo hicieron las flores y plantas que absorbieron toda esa tierra ensangrentada

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Todo el frío se convertía en un calor que evaporaba la sangre se elevaba cientos de kilómetros vistos desde arriba y al aire lo teñía todo de ese rojo único Entonces sentía como mis pulmones se llenaban de ese hálito cálido y dejaba de luchar contra esas estrellas que lloraban porque todo mi dolor era al mismo tiempo un placer que me decía que mi tristeza pronto iba a terminar las estrellas se veían cada vez más grandes hasta que todas eran una sola enorme luz repleta de energías que me hacían vibrar por completo Me dio miedo sentir mi cuerpo con esos espasmos hasta que alguien me tomó de los brazos y esas manos eran las mías la calle ya no estaba y todo se hizo luz No estoy llorando de verdad no estoy llorando cerré los ojos para verte para siempre y escribí tu nombre en ese poema porque sabía que después de muerto ese nombre podrías ser tú aquí En esta larga noche en que nada más existe que lo que escribí cuando estuve vivo Todo empieza y termina con un sueño En él tú eras un escorpión y una serpiente que no dejaba de picarse y el veneno estaba hecho de deseo y miedo Yo era un pájaro que iba devorando sus alas en el cielo

luego ambos nos mirábamos y no podíamos creer que estuviera pasando todo esto Entonces me gritabas que despertara y yo en el aire dejaba de soñar cuando abrí los ojos te sentí a mi lado y te abracé pero aún eras una serpiente y un escorpión No dejaba de pensar en ti Por tus ojos me veía la muerte En dónde estarás De pie o durmiendo en una triste soledad o con alguien pero eso ya no me hacía sufrir porque te había dado la libertad que significaba para mí esa muerte las estrellas en donde buscaba la constelación con tu nombre me miraban y sollozaban recordando las noches que compartimos los dos solos y ellas en cada lugar donde cayó el cielo iluminado sobre nuestros corazones hasta que los aplastó y se hicieron uno solo respirábamos el mismo aire y la misma sangre nos manchaba Nuestros órganos querían ser un mismo pulso pero el sueño se hizo realidad y la realidad arrasó con todos los sueños la realidad arrasó con todos los sueños la realidad arrasó con todos los sueños la realidad arrasó con todos los sueños

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la realidad arrasó con todos los sueños la realidad arrasó con todos los sueños pero menos con éste

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sólo el muerto es feliz cuando escribe, porque es la autobiografía de otro, no la historia de una vida, sino la vida de una historia que ha experimentado la sensación de fin. Aun siendo así, el movimiento de la mano cadavérica, autómata, es un género: el deseo. Ese momento en que la noche está silenciosa y entra una brisa fresca que levanta la cortina de la ventana que da a la calle. Todo en calma, los vecinos no se oyen. Hablar solo, repetir todas estas líneas para que luego la mano continúe. se habla en voz alta y la mano oye, medita y siente la tentación de no escribir. El miedo preconiza todo lo que vive. El lenguaje es el único don heredado de los muertos. No tengo miedo a decir en voz alta que el lenguaje es el único don heredado de los muertos. lo he dicho. silencio. Fue. Ahora estoy escribiendo mentalmente, no quisiera moverme. la cortina ya no se agita. la muerte debe encargarse de los muertos. las palabras me miran para ver qué hago. Escribirás escritura. soñarás un sueño. ¿No? No puedo escribir, sino a lo sumo seguir escribiendo. Para esto servía la muerte. Para esto y nada más.

Eran sólo huesos y polvo sobre esta página, a lo largo de esta línea que termina aquí. sí. Para comenzar a escribir primero se debe estar muerto, es decir, ser el cadáver de una vida que ya fue, pero al mismo tiempo es. cadáver y fantasma de sí. Materia y expresión. que el cadáver escriba lo que el fantasma le dicte, unidos en un pacto de muerte sin sangre, sino que de aire y lenguas muertas para que el lenguaje no tenga el color de los colores y no se parezca más a las cosas que brillan o se encienden y apagan. En la mitad de la muerte uno puede escribir, en el medio exacto del género literario que es en sí la propia muerte, donde el juego intermitente de la aparición y la desaparición sean el primer momento del viaje. No sé sabe cuántos días faltan, pero tampoco cuantos llevamos sin luz, la oscuridad ha consumido todo lo que parecía inmortal. creo que es hora de estirar las manos y dejar que ellas salgan a caminar por la vida. No quiero que vean lo que yo tuve que ver, ansío verlas felices, corriendo, volando una encima de otra sobre estas páginas que me tocaron nuevamente como sobrenaturaleza. la felicidad se inventa, es fácil, parte cualquier cosa en un antes y un después. simple. Eso es ser feliz, eso es estar muerto. Había y hay. Entre ambos existe un continente que los une en su diferencia, un continente que es un accidente biográfico, el momento en que digo uno y ese uno es uno. Mala jugada en el callejón de la fatalidad.

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El fantasma habla pero no se oye y es un órgano más del cadáver. No teme, de sí, porque no se ve en el espejo, ese viejo recuerdo cuadrado y transparente que es el género. La ficción es una forma de realismo para el fantasma. su mano cadavérica se detiene al escuchar esto. se ha descompuesto el reloj del muro. Escribir es hacer un agujero negro, o blanco, en la pared que es la realidad. Arrancar una flor en un jardín inexistente y que esa flor sea el último recuerdo de eso que nunca estuvo. Dejo de imaginar un universo paralelo para vivir en mi mundo paralelo que es observado por los ojos del fantasma. la ruina de un monumento, no al revés, agarrada por los dedos índices y los pulgares. Hay un peso, algo se está cargando, no son las palabras, sino el árbol con que se hizo el ataúd de esa escritura.

las cortinas han vuelto a moverse y la sensación de estar solo en una ciudad produce ganas de cambiar de lugar todos los objetos de esta casa como si fueran los apartados del libro del Eterno retorno en pleno proceso de escritura, la imposibilidad de leer el proceso de escritura. lenguaje y mente son antónimos, por eso lo imposible sólo existe si alguien lo imaginó. En esta casa vacía hay un secreto: Escribir. Escribiendo huyo de esta habitación y no ve la mano del cadáver. El fantasma está cerca. su silencio es de color blanco.

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No deseo leer lo escrito ahora. Hablo de otros y no de mí. Este mundo es paralelo, rectangular, pero no es mío. También es paralelo a mí, por eso creo recordar, para inventar tener algo en la mente. ¿qué color es hoy? las palabras no se suman sólo se amontonan aquí. Nadie las leerá y por eso no me importa que el espejo esté trizado. El viento fresco se siente en la espalda. la ventana parece un ojo, todo lo demás es cosa de tiempo.

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Y si escribiera un libro que no me pertenece. si el muerto no fuera yo y el fantasma, un sueño. si el ojo sólo quisiera devorar letras. si el libro quedara hasta aquí. ¿o lo dejara en blanco? ¿qué sería? ¿un desierto? ¿un árbol? ¿una noche sin estrellas? ¿la palma muerta de una mano? Acaso todas esas voces que se oyen importan. Acaso si el que entrara en esta casa vacía no oyera nada.

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cuando se está en una casa vacía escribir tiene otro sentido porque el libro del Eterno retorno se convierte en esa casa vacía. las voces también son cosas en desorden, objetos de tocador que brillan.

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El libro del Eterno retorno es el lugar donde nada tiene lugar. si esta casa fuera más grande sería un cementerio viviente. ¿He escrito hasta ahora? ¿Ha sido un libro todo esto? ¿cómo saberlo? la mano del cadáver continúa y el fantasma no me mira. Todo lo que no importa tiene forma rectangular. Tenía que escribir eso. Es la síntesis de lo que no entiendo.

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Hay un punto entre mi vida y el libro del Eterno retorno que no me queda claro. Entre los dos hay una discontinuidad, y más que eso es desinterés mutuo. Ninguno quiere interrogarse. No se miran y soy yo el que está en medio de los dos. Esto no es un libro del Eterno retorno, por un lado. Esto no es mi vida, por otro. El fantasma no quiere mirarme y creo que siente lástima de mí. la mano del cadáver está más lenta, tiene lapsus, teme a equivocarse. Pero decir que es el libro del Eterno retorno, lo hace el libro del Eterno retorno, tal como decir que es mi vida la hace parte de mi vida. una araña de patas largas entra por la ventana. indómita y soberbia. Teje una red entre dos trocitos de madera. El libro del Eterno retorno y la vida.

cierro los ojos como sí eso me permitiera ver a través de la pared, o si agudizará mi audición. No hay voces humanas, sólo la mía haciendo este mismo comentario. la mano del cadáver está tensa. Escribe más lento. Tengo la sensación de que espera algo más. No creo que lo que esté imaginando esté sucediendo. Es imposible que eso pase. El cadáver no puede arrancarme el libro del Eterno retorno. No puede hacerme esto. El fantasma sigue sin mirarme. No cree en mí. No cree posible este libro. cada palabra, cada letra se convierte en alguien en esta casa. quieren hablar después de mí, esperan mi silencio. observo cada rincón de este cuarto y sólo veo cosas, objetos, enseres en la penumbra. No hay movimiento de nada, salvo la mano del cadáver y su cicatriz en el índice. No me había percatado. Esa cicatriz es la prueba de que la escritura Es lo que sucede después de que todo ha pasado.

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Algo pasa afuera. Ahora los perros ladran.

llevo horas sin comer, sin dormir, sin tomar algo de agua. No sé qué hora será. Es tarde. silencio. Mucho silencio. creo oír latidos, no sé si es mi cabeza o el pecho. la cortina se agita suavemente y es lo único que pasa. Esto no puede seguir así la noche no será eterna. los rayos del sol entrarán por esta misma ventana y tendré que apagar esta vela que me ha sido fiel. Fidedigna. ¿qué sucederá después? ¿qué haré antes que eso pase? ¿El fantasma y el cadáver estarán? ¿leeré lo ya escrito? ¿Para qué? ¿Ah?

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El fantasma ya me odia y se quiere ir. seguro se irá al amanecer. Está bien, que haga lo que quiera.

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suena el teléfono. He despertado del silencio. Estupefacción. sigue sonando. No puedo moverme. No quiero. ¿Alguien llama a esta hora? En realidad no sé qué tan tarde o temprano ya es. la mano… del cadáver ha pensado en seguir escribiendo o levantar ese auricular gris cubierto de polvo. silencio nuevamente. quizá sea bueno leer, sí. Alguno de estos libros, sí. leeré hasta dormirme, ya mañana habrá amanecido. será un nuevo día.

y de sus compañeros en Tana de salsette recorreremos también indonesia indochina y china donde viviremos tres años Allí en Pekín tendré un sueño premonitorio Finalmente regresaré a Italia en los primeros meses de 1330 y moriré el día 14 de enero a comienzos del año siguiente Mi último recuerdo tendrá que ver con la india será que cuando el padre de alguien muere el hijo para rendir tributo a su memoria llama a los sacerdotes monjes y juglares de los alrededores junto con sus vecinos y parientes Toman el cadáver y lo llevan por todo el país con mucho regocijo Preparan una mesa y sobre ésta los sacerdotes lo decapitan presentándole luego al hijo la cabeza Todos mientras tanto cantan y rezan los sacerdotes van cortando en trozos el cuerpo del difunto y lo dejan junto al sitio de la fiesta Regresan todos rezando por el muerto y mientras se alejan del lugar las águilas y los buitres bajan de las montañas y se apoderan de los abandonados trozos llevándoselos a las alturas para devorarlos Testigo distante de lo que ocurre el grupo grita bendiciendo al muerto pues piensan que son los ángeles los que lo llevan y que lo conducen al Paraíso El hijo que se siente honrado por el destino de su padre cocina entonces la cabeza de éste se come la carne y con el cráneo hace un recipiente del que bebe devotamente con toda su familia recodaré este ritual y moriré con la tranquilidad de que a mi cuerpo le darán cristiana sepultura y algún día resucitaré como lo hizo nuestro sol en el equinoccio de verano

seré odorico de Pordenone seré un misionero franciscano nacido en Friuli italia el año 1286 seré de origen checo probablemente descendiente de uno de los miembros de la guarnición dejada en Friuli por el rey otokkar ii de bohemia en el tercer cuarto del siglo Xiii cuando llegue a la adolescencia entraré a la orden Franciscana y en ella me destacaré por mi sencillez y religiosidad incluso adquiriré fama de santo y la iglesia me beatificará después de mi muerte en 1331 No se conocerá gran cosa de mi vida y lo que llegue a decir de ella no será mucho Nadie sabrá porque me iré al oriente la india y la china pero no será motivo de habladurías debido al constante flujo de frailes franciscanos a contribuir a la actividad misionera Partiré cerca del 1318 hacia Persia en compañía de mi amigo Jacobo de Hirlanda otro franciscano Estaremos en la costa occidental de la India en 1321 poco después del martirio de Tomás de Tolentino 16

seré john Edward Eyre Naceré en Hornsea Yorkshire en 1815 seré un administrador inglés A los 17 años desembarcaré en Australia y me convertiré en un conductor de rebaños en Nueva Gales del sur Escalaré montañas desconocidas siguiendo a centenares de reses cruzaré desiertos e instalaré mi tienda en medio de verdes praderas Me aventuraré hasta el lago Torrens y descubriré al mío que ya llevaba mi nombre regresaré a sidney luego de unas expediciones y la ciudad estará efervescente dándole la bienvenida al año 1839 En una de esas borracheras escucharé que el oeste de la isla es rico en pastos inexplotados y que allí se pueden hacer fortunas con la cría de animales Me lo dirá un muchacho de sonrisa amplia y ojos brillantes por el vino Y yo le creeré Tomaremos juntos y luego nos iremos a mi casa

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Una vez ahí Baxter me preguntará cómo llegar al West-End y yo le diré que es imposible ir en línea recta pues habría que cruzar desiertos infestados de salvajes Por eso el camino es la costa Y él querrá ir conmigo y yo le diré que sí Me convertiré de este modo en el guía de esta excursión iremos a caballo nosotros más tres porteadores indígenas En una de las noches de luna llena nos detendremos a descansar y beberemos algo de vino baxter mirará las estrellas sentado en una piedra y dirá que dios no existe uno de los porteadores le responderá algo y se armará una discusión que terminará con el asesinato de baxter y la posterior huida de dos de los indígenas Mi corazón estará destruido y querré volver pero por llevar a cabo nuestro sueño seguiré viajando por un mes con el porteador que se quedó conmigo Pasarán las semanas y no llegaremos la tristeza empezará a devorarse mi cuerpo y frente al archipiélago de la recherche caeré al suelo viendo el rostro de baxter El indígena me verá y creerá que estoy muerto En eso se oirá una campana será la de un ballenero francés donde nos darán agua y comida Estaremos allí cinco días y luego emprenderemos el camino de regreso a Albany donde podré llorar a mi compañero muerto y regresaré a Inglaterra en 1845 Casi veinte años después me nombrarán gobernador de jamaica y querré que la capital se llame baxter pero los habitantes no querrán Y tendré que poner mano dura Varios morirán en la revuelta por lo cual del gobierno de londres me destituirá y terminaré mis días en la más oscura soledad recordando aquel rostro más hermoso que ninguno

seré Karl Weyprecht seré un marino austríaco Naceré en König in Odenwald el año 1838 A la edad de trece años soñaré con el infierno pero un infierno de hielo más blanco que las nubes Y allí estarán unos hombres altos y morenos que se calientan con un fuego que sale de sus manos Este sueño se me repetirá hasta ser adulto impulsado por esto mismo y por mi buen desempeño como oficial convenceré al gobierno de que me permita hacer una expedición al Ártico la primera la haré en 1871 Me darán un par de barcos viejos El Hansia y el Germania llegaré a la costa oriental de Groenlandia hasta los 78 grados de latitud norte y buscaré incansablemente a esos hombres que expelían llamas de sus manos pero no los hallaré

Al año siguiente volveré a conseguir el apoyo del gobierno y regresaré en el Tegetthoff una embarcación peor que las del viaje previo una noche mientras sigamos bordeando la costa tendré un sueño En él uno de esos misteriosos hombres me hablará y me dirá que su nombre es Francisco josé luego me dará doce llamas de fuego y una de ellas se apagará Al día siguiente llegaré a un archipiélago al cual bautizaré con ese nombre seguiré buscándolo en esos perdidos hielos pero nunca los encontraré más que en aquel sueño Ya pasados los años propondré una colaboración metódica entre distintos países para la exploración polar y de una vez por todas llegar a conocer a esos seres que expelen llamas de sus dedos Propondré mi idea en distintos congresos internacionales pero nunca revelando mis sueños Y daré origen con mis fervorosas conferencias de la celebración del primer “año polar” internacional en el Ártico Participarán once países y todos darán información que hasta ese momento no se había compartido En una de esas jornadas entraré a un baño y un militar estadounidense de estatura baja y más bien ancho me saludará será el capitán A W Greely conversaremos trivialidades sobre el polo y haremos bromas al respecto luego que acabe el evento principal nos iremos a comer a un restaurante cercano Allí el capitán entre muchas otras cosas me contará que cuando niño soñó con unos hombres a los cuales les brotaba fuego de las extremidades Entonces lloraré y le mostraré mis dibujos de esos seres lloraremos los dos Nos abrazaremos y lloraremos juntos Pasaremos la noche en su departamento y al despertar regresaremos a las conferencias Nunca más sabré nada de él Los sueños me seguirán atormentando hasta los 43 años que es cuando moriré No obstante al año siguiente es decir en 1882 el capitán Greely será quien bata el récord en llegar más al norte en el polo Hasta la latitud de 83 grados La última noche de ese viaje conocerá finalmente a los hombres que se calentaban con el fuego de sus manos pero morirá antes de poder contárselo a alguien

1 Ningún espejo me sirve porque los espejos se muestran a sí mismos Ningún río es tan lento como para poder mirarme en la

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misma imagen Nadie puede mirar más que sus propios ojos 2 El retrato no existe la rostridad son dos líneas paralelas que se cruzan y rebotan como la luz 3 Ninguna ventana está más abierta que el paisaje que contiene en su interior Ninguna pintura está exenta de los óleos de algún muerto No hay ojos en esta palabra ojo aunque ponga dos puntitos en ese par de “o” 4 Ninguna palabra te mirará por más que la haya escrito Ningún libro te dirá de mí más que las líneas de una mano que ya te cortaste Ningún sueño puede explicar lo que dejas de hacer cuando duermes porque los sueños son piedras que cayeron sobre tu cabeza y te salieron por la boca 5 una lengua muerta se asomó pero a nadie le importa Ningún mar te devolverá tu infancia perdida en esas playas que ya ni recuerdas Ningún nombre será el mismo que el tuyo y si lo es deberá ser alguien que quiere huir de sí Ningún hombre volverá a hacerte llorar ni te sacará sangre las palabras no se parecen a nada de lo que hablan tampoco las letras ni los signos ortográficos 6 Ningún guión te dirá cuando hablar Ninguna coma te hará callar Ningún punto te detendrá 7 El único retrato posible en este preciso momento para ti son dos equis unidas por una larga línea es decir que entre dos

incógnitas tendí una cuerda floja por donde puedo caminar con un espejito al revés en la mano Mira ese par de letras iguales besándose

incógnita del cielo

río

incógnita de la tierra

va al mar hecho cenizas si mi vida fue un río mi muerte será un océano

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sí. Esta es la primera imagen. Tomo el libro con las dos manos, busco la primera página con una lentitud parecida al miedo y miro sobre las palabras iniciales. son seis. busco el comienzo de lo escrito. Pero me veo a mí mismo con el libro en las manos intentando comenzar a leer. contando las palabras de la primera línea. Mi nombre será lector y la primera descripción ha sido la mía. Esa era la primera imagen.

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leer. Así comienza el viaje, desde el extremo norte avanzando de oeste a este hacia el sur de la página. la tierra es blanca y porosa. las

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palabras son animales, personas o cosas que uno se encuentra en el camino y allí comienza la historia. Árbol ¿Das sombra? ¿vives? ¿existes? ¿de qué color eres cuando hay estrellas en el cielo? ¿te agrada el viento? ¿te sientes solo? ¿te gustan las luciérnagas? leer no es ver, sino que imaginar todo lo que tuvo que morir para que esa palabra existiera, todo lo que hay que dejar de pensar para poder pensar en esa sola palabra. la muerte es una buena forma de pensar, pero demasiado tarde para escribirla.

* El silencio de esta mentira me da que pensar. Mi boca no se mueve, pero sí al comer, al escupir, al tararear una canción. Mis ojos caminan, saltan, esquivan, aplastan ciertas palabras, o líneas, o párrafos. No es del todo malo. No hay prisa en terminar de leer. No espero nada a cambio, sólo haber estado aquí. simplemente eso. ¿Es un acto de vanidad? ¿orgullo?. No sé. síntesis. Algo ha comenzado hace unas páginas atrás. Me da un poco de inseguridad volver al comienzo. No es inseguridad, sino más bien una extraña sensación de perder el tiempo. Tiempo que nunca hubo. quizá deba comer algo o dormir un rato.

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siento que las palabras no me dejan ver lo que hay detrás de ellas, es decir, lo que esconden a sus espaldas. No me dejo engañar por ellas y leo su secreto. Más allá hay otro mundo que esconden a la mirada de quien no entiende esto. leo sin ver ninguna palabra y olvidándome que el papel viene de los árboles, de los bosques que son las constelaciones de la tierra. leo cuando siento que no estoy aquí. No sé lo que busco al leer lo que sé que dirá, conozco a la palabra que sigue a ésta. No se amontonan en mis ojos, las dejo pasar para que ellas también penetren mi secreto. Me leen como si fuera yo, investigan cada rincón del bosque de mi mente. En el fondo de los ríos, debajo de las piedras, entre los arbustos. Dentro de mí no hay nada, todo lo que sobra es lo que no debe morir. la naturaleza es lo más parecido al cerebro humano.

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creo que no debo cerrar los ojos ni menos aún con el libro abierto. una de los dos va a perder. su silencio es impenetrable. los cientos de años en el bosque han impregnado las palabras. conocen el tiempo de la vida y el tiempo del arrepentimiento. leer sólo unos párrafos anteriores. Ahora. Algo me detiene. Alguien me mira y juzga. un ojo me observa desde otra mente. No se mueve. lleva meses sin moverse y espera seguir así años. se me apareció en esta ensoñación. No es ni hombre ni mujer. Está aquí en frente mío. No abre sus ojos pero me mira. Aquí está su nombre. No lo puedo decir yo. Está ahí. Aquí. Ha aparecido.

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El libro del Eterno retorno. lo he visto. Es el libro del Eterno retorno lo que estoy leyendo. Ya está escrito ¿no?. Me antecede en el tiempo, pero yo estoy antes que él. lo observo como si fuera un hijo que es mi padre. No sé por qué existe si es que existe. ¿cuál es mi relación con él?, salvo la de ser quien está leyendo. Nunca había visto un libro así de este modo. Aquí hay algo que no está bien. En las primeras líneas soy yo quien está leyendo, pero ¿quién escribió eso? ¿cómo sabía qué y quién era yo?. Las palabras son un espejo donde se refleja todo eso de donde uno quiere huir. Estoy en el punto exacto entre el papel y el libro del Eterno retorno. No sé cuál es mi papel aquí. Necesito un poco de silencio. Miraré a lo lejos la nieve de estas montañas que están en mi mente. suena otra vez el teléfono. Me ha despertado. No sé si contestar. la mano del cadáver se mueve.

ninguna nube Nada se mueve ni se oye una brisa tenue quiebra lentamente las torres de humo a lo lejos No sé si quedará alguien más Debería sentirme atribulado pero no es así Estoy como metido dentro de un sueño o un poema de alguien que nunca pudo imaginarse esto de la manera en que yo lo estoy viviendo sigo caminando y no reconozco nada Hay muchos vidrios en el suelo y ceniza que se ha vuelto una especie de barro al mezclarse con la sangre

la ciudad aún está en llamas y casi no queda nada en pie un pestilente silencio recorre cada uno de los rincones Todo está atiborrado de viscosidades y restos de creaciones humanas Me incorporo poco a poco Acomodo los colgajos de carne en los huesos quemados Me cuesta caminar pero me abro paso entre las ruinas generalizadas Pateo calaveras y monitores de computador postes de luz y clavículas El cielo está púrpura oscuro y no hay 24

Pienso en la sensación del primer hombre que vio una noche estrellada al salir de su caverna Pienso que quizá más rato sea la última noche que vea en mi vida que por lo demás se ha convertido en la humanidad entera En este momento podría hacer cualquier cosa pero sólo quiero caminar si todavía Vaca dios existe seguro me está mirando pues no hay nada más que ver Pronuncio mi nombre y no tiene ninguna importancia porque nadie puede decirlo ni llamarme El propio lenguaje ya no sirve de nada las palabras son como piedras que uno lleva en los bolsillos para luego arrojarlas a un mar que las desintegre como el caos originario de donde todo surgió Toda la nada que puede caber en un lugar como este

si camino toda la noche y los dos días que siguen puedo llegar al océano Tengo un cuaderno y varios lápices para poder escribir lo que ha sucedido Nadie lo leerá pero quizá eso tenga más valor Mis manos mi lengua y

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mis ojos son las últimas manos lengua y ojos Mi corazón es el último corazón que existe y está solo como lo estuvo siempre al igual que esta ciudad que es la metáfora de la escritura Después de caminar toda la noche de repente en frente mío como una loca aparición veo un árbol pequeño casi sin ramas ni hojasy reparo en cuán hermoso es en medio de este desierto lleno de escombros Me acercó y tomo una canaleta que estaba botada lo desentierro por fin y me lo pongo a la espalda para llevarlo conmigo

ramas y no permitir que la noche termine Avanzamos juntos a través de un aire negro luego nos sentamos a descansar y beber agua También dormimos uno junto al otro cuando estábamos en el sueño el árbol era un joven ciego que lloraba y sus lágrimas eran de colores Me decía que el mundo se había devorado sus ojos Yo también lo era y llorábamos juntos mientras que un arcoiris nacía a nuestros pies y se elevaba hasta el cielo como un tótem luego despierto y no hay ni árbol ni sueño ni nada

caminamos el árbol y yo y me siento muy feliz quizá me esté volviendo loco pero le cuento al árbol varias cosas por ejemplo le hablo de la persona que amé De lo linda que era mi casa y siento que de alguna manera el árbol me cuenta sus historias y me río con él Me río de mí con él El árbol tiene muchos más años que yo pero sin duda es más joven pero yo sé que los árboles lo hacen sabio a uno Ellos se alimentan del aire sobre el cual resbalan los muertos De la tierra y sus disueltas piedras De la luz de la luna que ya no existe De cada uno de los negros rayos del sol De la soledad de los paisajes De los perfumes de la alta noche De la lejanía de las montañas y de la venganza de las nubes

Ninguna de las estrellas se ve en el arcoiris negro que es el pedazo de cielo que se puede observar desde acá al igual que el sol la luna ya no existirá más y ninguno de los cometas volverá a pasar en siglos Parece un mundo interior indescifrable y desolado Mis ojos están llenos de sangre por dentro y esa sangre no es roja es transparente como el aire que nunca existió Entonces la respiro y puedo ver lo que ha significado la catástrofe que la noche anterior se me apareció en sueños

los árboles son los cuerpos celestes de la tierra y saben perfectamente que si los muertos se fueran al cielo ellos serían los primeros en detener las estrellas con sus frondosas

camino lentamente y siento que ramas y hojas pasan en dirección contraria a la mía arañando mis mejillas Escucho su susurro que puede ser el viento o su propia voz Me doy cuenta que árboles corren a la velocidad de ese susurro son muchos y se abren paso como si huyeran de un fuego y junto a ellos miles de palabras también se apresuran en llegar a algún lugar Palabras peludas algunas y otras con cuernos unas pequeñas y otras

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tres veces más grande que yo emiten gruñidos y tienen cola Entonces también emprendo su camino porque toda velocidad es magnética y pienso en cómo será la noche sobre esta noche absolutamente blanca llena de diminutas manchitas negras Pequeños carbones en ese cielo albo y negativo luego de avanzar junto a ellos llego al Desierto de la ceniza que poco a poco empieza a llenarse con los árboles y de esas palabras que son animales de todas las especies de diferentes colores y tamaños violentos y mansos como sus ojos

observa- le digo - en el horizonte hay una línea vertical detengo mi mirada en ella y veo que es una isla de ella nacen unas tenues columnas de humo y creemos que la vida es sólo fuego

una estrella de cinco dedos aparece en el firmamento y una vez en lo más alto comienza a derretirse el caudal baja por las montañas lejanas y llega donde los árboles han enterrado sus raíces y las palabras construido madrigueras resplandecen de manera sobrenatural sin duda esta se convertirá en una vieja historia y nadie creerá que las palabras salían de los árboles para nadar entre las ráfagas y que el viento se volvió paisaje un paisaje que no se puede explicar con un lenguaje que no esté también fascinado

recuerdo la lluvia de gusanos. Gusanos blancos y gordos cayendo sobre la mesa en la que almorzábamos mamá papá y yo. caían de uno en uno por entre las tablas chuecas del cielorraso. caían en los platos rebosantes de patatas fritas y se retorcían. Ardían y parecían reventarse. olía a aceite quemado. la casita era toda de madera y estaba llena de humo. Afuera llovía. Era solo barro y eso me gustaba. Mamá comenzó a llorar. Papá se paró de la mesa y subió al entretecho con un rifle a matar a las ratas que quedaban vivas. Nunca más con el veneno decía mamá. Nunca más.

No fue así, años después nació mi hermana. Dormíamos los cuatro en una piecita donde solo cabían dos camas pequeñas y un coche sin ruedas. A mi hermana la acostaban ahí. una noche mamá se puso a gritar y todos despertamos. se abalanzó hacia el coche y arrojó a dos ratas que estaban sobre ella, cerca de su boca, buscando la leche, el olor a leche. Mamá volvió a llorar. Yo también lloré. Papá no se dio cuenta de nada. Mamá no volvió a dormir en meses.

El caudal comienza a hacerse más poderoso y viene hacia nosotros el Árbol me coge entre sus ramas y cierro los ojos pero siento como el torrente nos arroja del lugar y rodamos bajo el agua horas golpeándonos contra todo lo que nos sale al paso luego todo se calma y salimos a flote Mi cabeza sangra y mis manos están heridas Me mantengo afirmado al Árbol -

las ratas se mueven rápido, te miran de frente y esperan. leen tus pensamientos. les gusta tu miedo, tu asco. se sienten orgullosas de lo que son y de lo que significan. Pobreza y más pobreza. se meten a los muebles de la cocina y se comen lo poco que hay. Hacen madrigueras en los cajones con papeles, se los comen. una vez devoraron mi cuaderno de historia y mamá no

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me dejó ir a la escuela al día siguiente. otra vez se comieron las últimas hojas de la biblia. Mamá lloraba. le pedía a Dios que no me comieran ni a mí ni a mi hermana. Ni tampoco un periódico que había en casa con la noticia del hundimiento del Titanic.

para que fueran devorados. buscaba debajo de las piedras, debajo del pasto húmedo. siempre había insectos. los conocía perfectamente. Eran mi obsesión. Mis únicos amigos.

En ese periódico además se hablaba de una novela publicada catorce años antes de la tragedia llamada “Futility” (vanidad) en la cual se narraba la historia del hundimiento del más moderno y grandioso buque llamado Titán contra un iceberg. Yo leía eso y las ratas esperaban a que dejara el periódico encima de la mesa o en el suelo para llevárselo y comérselo. Me subí a una silla y lo volví a guardar en la bolsa donde estaba. Arriba del armario. Era el único lugar donde las ratas no podían llegar. Era el lugar más seguro de la casa. Varias veces quise dormir ahí. Esa noche tuve mi primera pesadilla.

A veces abuela se sentaba bajo el ciruelo a mirar como yo jugaba en el jardín. Pasábamos horas cada uno en su mundo paralelo. un día me dijo así de la nada que yo debía haberme llamado catalina porque era la santa del día de mi nacimiento y que además era la que protegía de la muerte súbita. Yo no sabía lo que significaba súbita y tuve miedo. Tampoco sabía que era un santo. Mamá los odiaba y siempre hablaba mal de ellos. una vez puso al revés un cuadro de un santo que estaba en casa.

Era en blanco y negro. También era muda. Estaba chaplin y el diablo. Eran amigos y ambos manejaban carros modernos. No sé por qué sabía que eran cadillac V16. quizá alguien había hablado de eso. Hacían competencia entre ellos. El carro del diablo tenía unos dibujos de fuego. El de chaplin era negro y se movía más despacio que el del diablo. Yo me acercaba a mirarlo y chaplin me tomaba del brazo y me zamarreaba. El diablo seguía dando vueltas por el pueblo. Desperté llorando y mamá se me arrojó encima pensando que eran las ratas. Esa vez no lloró pero yo sí.

Abuela me hablaba de catalina. la mujer más inteligente de su tiempo que fue llamada por cristo para que convirtiera al emperador. Éste se enfureció y la enfrentó con cincuenta sabios. los convenció y el emperador la mandó a matar con unas ruedas con dientes metálicos que se destruyeron al contacto con el cuerpo de ella. Al final la decapitan y su tumba está en un lugar que según abuela tenía que ver con mi apellido. Abuela todos los sábados se vestía de café y prendía velas a la virgen. usaba ese día un rosario y tenía ajos en los bolsillos. Abuela venía de otro país. Me dijo que el mundo se iba a acabar pronto. Estaban las señales. Me dijo que hace unas semanas habían hecho volar por primera vez a una vaca en aeroplano y que además la ordeñaron en el aire.

luego que terminaba el invierno mamá me dejaba salir al patio. Para mí era muy grande, había ciruelos, limoneros, naranjos, plantas, flores de muchísimos colores, mucho pasto. Yo jugaba con las hormigas, las seguía hasta encontrar sus madrigueras. cazaba moscas y escarabajos y los ponía en las telas de las arañas

cuando fue mi cumpleaños mamá invitó a los niños del pueblo. Yo nunca había hablado con ellos y les tenía miedo. cuando pasaba se burlaban de mí. se reían de algo que yo no sabía. Pero ese día estaban ellos allí. se comieron los pocos dulces que

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habían y rompieron a patadas la piñata. Así imaginaba que harían conmigo. llegó la noche y seguían en casa. Devoraban todo y siempre se reían. Nunca hablé nada con ellos. Me fui a acostar y desperté al día siguiente. En realidad esa noche no dormí. creo que es la primera vez que lloré solo.

me trajo una revista de caricaturas que recién había aparecido. Eran las aventuras de un ratón que usaba guantes y tenía grandes orejas. recorté los personajes de la historieta y los pegué en mis cuadernos. Nunca más tuve una. Así que comencé a dibujarlos. Dibujaba al ratón. A su amigo pato y a un perro. Todos hablaban y caminaban.

Mamá sufría porque yo era gordo. Me vestía de colores oscuros. Me obligaba a andar con el estómago apretado. se cuidaba de no ponerme ropa con rayas verticales. Eso lo escuchó en la radio. buscaba consejos de cómo esconder la gordura y los practicaba conmigo. Me ponía cinturones apretados y los pantalones hasta bien arriba para esconder la panza. Mamá me miraba y yo sentía que estaba avergonzada. lo lógico es que los pobres fueran flacos. Todos los otros niños eran flacos. Yo era el único gordo del pueblo y más encima era su hijo.

luego me metieron a un club de un juego con pelota para que hiciera ejercicio. Yo no sabía nada de ese mundo. Nunca lo había visto jugar. Pero escuchaba que los amigos de papá hablaban de que le habíamos ganado a bélgica y celebraban. Primero me ponían una camiseta hedionda a sudor y a vino. Tenía que correr diez vueltas alrededor de la cancha. Hacer ejercicios de piernas y brazos. Después venía la peor parte. los dos mejores elegían a su equipo de entre los que estábamos ahí. Nunca nadie me eligió. Al final y a pedido del tipo que nos entrenaba me dejaban en el equipo que no se negara a tenerme.

un día me dijo que fuéramos a cazar mariposas al cerro que estaba cerca de la casa. Yo estaba feliz. Me llevó al baño y me envolvió la barriga en un plástico y me llevo corriendo hasta donde terminaba el cerro. Hicimos esto varias veces. Yo no quería correr más. Menos con ese plástico que se me resbalaba mientras corría. El sol me daba ganas de desmayar y una vez sangré de nariz. Mamá quería que yo no fuera más gordo. Yo sufría por ella y ella por mí.

Papá nunca estaba en casa. Trabajaba como conductor del ferrocarril entre Hartford y bridgeport. cuando llegaba nos quedábamos en silencio. le teníamos miedo. No. No era miedo. Nos caía mal. Nos ignoraba y con mamá le hacíamos lo mismo. Tenía otras mujeres. Eso mamá me lo contaba para que yo lo odiara y lo logró. No era malo. Era silencio. Era el silencio. un día

siguió esto hasta que ya llegó el primer partido contra el equipo de un pueblo cercano. Me dijeron que tenía que jugar porque algunos de los compañeros estaban presos pues habían asaltado una carnicería. Me aterré y no quise pero papá dijo que sí iba a jugar y los días previos me compró una pelota. Todos los intentos para que adelgazara fueron en vano. con respecto al partido sé que hice un punto en contra a mi propio equipo y que me sacaron de inmediato mientras unos muchachos que tomaban cerveza me insultaban. Mamá me fue buscar y me llevó a casa. No hablamos nada y nunca más volví a ese lugar.

Para esa navidad compraron una cruiser de segunda mano. Mamá salía conmigo a pie mientras yo montaba en ella. la idea

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era que dejara de ser gordo y mamá no escatimaba esfuerzos. El problema era que no alcanzaba con mis pies los pedales. Yo no sabía que la cruiser era un símbolo de poder hasta que vi una foto de ella en el periódico. Hablaban de ellas con pasión. En realidad la que estaba en casa era un modelo viejo que tenía manchas de óxido y apenas se movía. un primo mío fue a pedirle permiso a mamá para ir juntos a dar una vuelta al cerro. Él era dos años menor que yo pero mucho más despierto y consiguió que nos dejaran ir con la cruiser.

¿Estás consciente? ¿cuántos años tienes? ¿sabes qué te pasó? ¿sabes dónde estás? ¿sabes cómo te llamas? ¿Te acuerdas qué sucedió?

un poco siete nueve No No creo No Muerto sí lo hacen Dios se olvidó de mí Ambas Vivir en el océano sí como los caballitos de mar como los muertos No me acuerdo No No No

llegamos al cerro. subíamos empujándola y luego nos arrojábamos a toda velocidad. Esto contradecía todo lo que mamá había dicho que hiciéramos pero había algo placentero en desobedecerle. recuerdo el miedo a que llegara y me viera lanzándome cerro abajo y también la sensación del viento en la cara y la de los otros niños gritando para que ganara la carrera. Volví a bajar hasta que a lo lejos vi la figura pequeña y rápida de mamá acercándose y me asusté tanto que solté el volante y caí. Mientras daba vueltas vi a mamá correr hacia mí y tuve mucho miedo. seguía dando vueltas y me azoté la cabeza con una piedra y perdí la respiración.

¿Estás vivo o muerto? los muertos no responden preguntas ¿quién les hace preguntas? ¿crees en Dios? ¿Él de ti o tú de él? ¿qué piensas que hay después de la muerte? ¿En el océano? ¿cómo los peces?

respira. respira. Escuchaba que mamá gritaba mientras me agitaba. los niños estaban alrededor mío. Mi primo se había ido corriendo a su casa. respira. respira. llamen a un doctor le decía mamá a los niños pero no sabían qué hacer y no se movían. Miré de reojo mi brazo que sangraba y tomaba un color morado. respira. respira. Mamá lloraba y seguía gritando. Poco a poco me daba sueño y ganas de dormirme. Yo iba recordando los gusanos al ver a mamá llorando. los gusanos sobre la mesa. sobre el plato de frituras. los gusanos. Nunca más. Nunca más.

¿cómo viven los caballitos de mar? ¿Has amado a alguien alguna vez? ¿Te sientes triste? ¿Alegre? ¿sabes cuánto tiempo llevas acá? ¿Ves este dibujo?

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ESTAS MANCHAS SON LETRAS

Desde aquel instante, lo que vi excede a todo humano lenguaje, que es impotente para expresar la visión, y la memoria se rinde a tanta grandeza. Como el que ve soñando, y después del sueño conserva impresa la sensación que ha recibido, sin que le quede otra cosa en la mente, así estoy yo ahora; pues casi ha cesado del todo mi visión, y aún destila en mi pecho la dulzura que nació de ella. La Divina ComeDia

Y JUNTAS SON EL PARAÍSO

LA IMAGINACIÓN ME SALVÓ DE LA MUERTE

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través de los cuales el pensaMiento poético revoluciona el Mundo

- ni siquiera plantear una editorial de poesía sino de contenidos a -

2012

cartoneras, alternativas y subterráneas de

es una editorial que gerMina entre el HuMus de publicaciones

para el final de los tieMpos, coMo decía ulises carrión, Más que libros, arte de Hacer libros y Mostrar que lo posible en poesía es taMbién lo posible de los soportes. desde su centro de operaciones en la ex ciudad de

HispanoaMérica. libros

publica géneros Híbridos y salvajes del Mundo México.

Héctor Hernández Montecinos santiago de cHile, 1979 Su última obra publicada es la trilogía La Divina Revelación (Aldus, 2011), anteriormente la trilogía Debajo de la Lengua (Cuarto Propio, 2009). Su trabajo poético lo ha llevado por casi toda Latinoamérica, donde se han publicado varios libros suyos, además del Latinale 2007: Festival Itinerante de Poesía Latinoamericana en Alemania. A los 29 años recibió el Premio Pablo Neruda que le otorga la Fundación homónima por su destacada trayectoria tanto en Chile como en el extranjero. Este año fue seleccionado en Cuerpo plural. Antología de la poesía hispanoamericana reciente (Valencia: PreTextos) y Bombardeo de poemas sobre Varsovia (Varsovia: Wydawca). También en el Programa de Residencias Artísticas para Creadores de Iberoamérica y de Haití en México de FONCA y AECID. Es el compilador de 4M3R1C4: Novísima poesía latinoamericana (Santiago: Ventana Abierta, 2010).

sueños visiones legislaciones plagios tarot devenires códices dibujos experiMentos cóMics éticas que sean poeMas alucinantes las naves Mentales del siglo

xxi

radiopirataediciones.blogspot.com

Y punto Héctor Hernández Montecinos Poesíavida yaxkin MelcHy In - Verso jesús gallegos Las tres ecologías félix guattari Chorreo de las iluminaciones néstor perlongHer

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