Complejidad del sistema de escritura
Complejidad del sistema de escritura
Introducción
Bienvenidos a la última clase del módulo “Situaciones e intervenciones para centrar a las niñas y a los
niños en el aprendizaje del sistema de escritura”. En este módulo ya hemos abordado los procesos
infantiles de aprendizaje de la lectura y de la escritura, así como la enseñanza inicial del sistema de
escritura. En esta clase nos detendremos en la complejidad de este sistema como objeto de estudio
lingüístico.
Existe una idea ampliamente difundida en los sistemas educativos: la escritura es un código de
transcripción de unidades aislables en el habla que simplemente se asocian con las letras al leer y
escribir. Esta idea impide comprender por qué el aprendizaje inicial de la lectura y de la escritura es un
proceso prolongado y difícil. Menos aún se entiende por qué la enseñanza directa de las letras y sus
relaciones con los sonidos resulta incomprensible para muchos niños y niñas.
En esta clase no entraremos directamente al aula, sino que está destinada a comprender la
complejidad del objeto denominado “escritura”, que está muy lejos de ser un simple código de
transcripción. Mostraremos cómo el lenguaje escrito es un sistema compuesto por varios sistemas que
interactúan entre sí.
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Veremos que el lenguaje, tanto el oral como el escrito, es un sistema de signos dependientes entre sí
que obedece a reglas para combinarlos en sus distintos niveles (morfemas, palabras, frases, oraciones,
sonidos, sílabas…). Esas reglas no son siempre conscientes para los usuarios que, sin embargo, las
dominan al emplear el lenguaje mismo. En esta clase se harán explícitas gran parte de las mismas. En
La escritura como sistema (apartado 2) abordaremos por qué no cualquier conjunto de signos gráficos
constituye un sistema de escritura y qué características deben reunir para serlo. Si les fuese posible,
será interesante tomarse el tiempo para indagar en sistemas de escritura muy diferentes al nuestro
(que se ofrecen como contenido optativo y se amplían con enlaces externos), porque entender cómo
funcionan otras escrituras es útil para comprender la propia, a la vez que valioso para entender por qué
las escrituras infantiles que aún no son alfabéticas ya son sistemas de escritura. En el siguiente
apartado (3.1) se explica qué es un Sistema de escritura alfabético, qué representan las letras y el
origen de nuestro y de otros sistemas alfabéticos (contenido optativo). Comenzaremos a desentrañar
allí hasta qué punto –cuando enseñamos– damos por obvio que todas las letras representan sonidos
aislables, cuando en realidad las relaciones no son tan término a término. Se profundiza en esta línea
de análisis en el apartado 4, El sistema alfabético en el español o castellano, donde se tratan los
distintos tipos de consonantes y las muchas restricciones gráficas que condicionan lo que representan y
no representan. El último apartado (5), La ortografía del español o castellano, es de interés para
cualquier docente –a pesar de que la enseñanza de la ortografía, por estrictas razones de tiempo y
espacio, no ha sido objeto de trabajo en el módulo–. Recomendamos su lectura como contenido
optativo porque comprender el origen de algunos problemas de la lengua escrita es siempre útil para
repensar la enseñanza y porque la ortografía es parte de nuestro sistema.
Una última observación. La clase es larga y por momentos aborda conceptos complejos. Es extensa, en
parte, porque hay muchos ejemplos que ayudan a entender los conceptos. En parte, porque se incluye
mucho contenido optativo que puede omitirse en una primera lectura. Cada lectora o lector construirá
su recorrido ante este material. Cualquiera sea el caso, recomendamos mantener una actitud “curiosa”
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para comprender las complejidades de la escritura, avanzar en la lectura y disfrutarla, dejarse
deslumbrar por aquello que no sabíamos o que no entendíamos. Vale la pena.
El universo, todos los organismos, las sociedades humanas y sus instituciones, así como las sociedades
animales, son sistemas que, a su vez, pueden estar compuestos por otros sistemas.
Tomemos, por ejemplo, el sistema digestivo del cuerpo humano. En él, los órganos que lo componen no
están separados, pero se distinguen unos de otros en el tracto gastrointestinal por su forma y la función
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que cumplen. Aún órganos que parecieran estar aparte, como el hígado o el páncreas, están unidos por
una intrincada red de vasos capilares. Ninguno de ellos trabaja o subsiste sin los otros. Si un órgano del
sistema falla, hay que suplirlo con sustancias o con partes sintéticas. Lo mismo sucede con cualquier
sistema.
Las sociedades humanas son sistemas complejos, pues están integradas por múltiples sistemas, como
son el sistema económico, el de administración de la justicia, el de administración pública, el de salud,
el educativo, etcétera. Cada uno tiene su propia organización e interactúa con los otros, de modo que el
fallo de alguno repercute en los demás.
Las lenguas del mundo son sistemas porque cada una tiene su propia organización: están integradas
por elementos y unidades que dependen unas de otras.
Todos los lenguajes, sean naturales (las distintas lenguas que heredamos y
aprendemos de pequeños) o artificiales (el cálculo, la lógica formal, los
lenguajes computacionales) son sistemas. El lenguaje natural o humano se
define como un sistema de signos dependientes entre sí.
Ejemplos de signos
caballo, caballero, caballada, caballerango, caballito, caballería, cabalgata…
yegua
corcel, potro, jamelgo, jaca, rocín, alazán, cuarto de milla, percherón…
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Los signos del ejemplo establecen relaciones de dependencia. Los de la primera lista se relacionan
tanto por su significado como por su forma, pues todos son palabras derivadas de “caballo”, en tanto
que “yegua” es el término femenino. Ninguna de estas palabras se define por sí sola, todas necesitan
de las demás. La segunda lista está compuesta por palabras sinónimas; estas no comparten la forma,
pero sí el significado. Lo relevante es que tampoco son independientes; todas requieren definirse en
relación con “caballo”.
Ejemplo
masa
mesa
misa
moza
musa
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La lista de palabras mostrada ejemplifica la relación paradigmática de las vocales a partir de la
diferencia sonora mínima que es necesaria para distinguir entre los significados de las palabras. Noten
cómo solamente la vocal de la primera sílaba varía, mientras que el resto de los sonidos de la palabra
permanecen iguales; en esto consiste la diferencia mínima.
La sustitución u oposición de vocales en las palabras del castellano da como resultado cinco sonidos
vocales y no más. Estos cinco sonidos vocales coinciden con las letras del alfabeto; sin embargo, esto no
sucede en otras lenguas. En cada lengua, las relaciones paradigmáticas son distintas y, en consecuencia,
el número de vocales puede variar. En las lenguas con escritura alfabética, cuando los sonidos vocales
superan las cinco letras, se crean recursos especiales para indicarlas, como puede ser la combinación
de letras vocales.
Escritura Pronunciación
También hay otras diferencias relevantes. Donde nosotros solo tenemos /i/, ellos tienen
dos vocales, una larga y cerrada /iː/ (los dos puntos indican longitud) en “eat” y una corta
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y ligeramente más abierta /ɪ/ en “it”. Del mismo modo, donde solo tenemos la /u/, ellos
tienen /ku:l/ “cool”, y /g ʊd/ “Good” y /w ʊd/ “would”.
Las distintas relaciones paradigmáticas crean alrededor de 14 vocales que varían según el
dialecto del inglés. En la escritura se recurre a diferentes combinaciones para representar
las vocales: “ea” y “ee” para la /iː/ como en teacher o feet; o “oo” para /u:/ larga como en
food, mientras que las letras vocales solas pueden pronunciarse de diferente manera en
las palabras: “a” se pronuncia /æ/ en “cat”, /ɑ/ en “far” y /ei/ en “lake”.
¡ATENCIÓN!
/……/
¿Y las consonantes?
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La sustitución u oposición del sonido consonante inicial en esta lista identifica tres
diferentes consonantes que producen tres palabras diferentes.
Hay dos sonidos que solo aparecen al interior de la palabra. Uno de ellos es el de la letra
“ñ” (las pocas palabras en las que va al inicio no tienen origen en el castellano: ñu, ñandú).
Intenten encontrar cuál es el otro sonido.
Las relaciones sintagmáticas son las que dan cuenta de la combinación de las
unidades de significación de la lengua.
Los sintagmas por excelencia son las palabras, frases y oraciones, pues en ellos se combinan los signos
de la lengua. Mientras que en el paradigma las unidades y elementos se definen por sustitución, ya que
no pueden coexistir en la cadena del lenguaje, en el sintagma las unidades y elementos se siguen unos
a otros formando una secuencia que se define por las reglas sintagmáticas.
Las palabras componen frases y oraciones de longitud variable. La composición de tales secuencias está
regulada por la sintaxis. En castellano, las frases son sintagmas que se organizan alrededor de un
núcleo. Hay sintagmas nominales (núcleo sustantivo), verbales (núcleo verbo), adjetivos (núcleo
adjetivo) y preposicionales (núcleo preposición).
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Ejemplos de sintagmas nominales (núcleo sustantivo)
Veamos ejemplos de organización sintagmática de frases nominales (en los ejemplos aparecen
subrayadas):
La primera frase nominal (La luna menguante) sigue el orden típico del castellano: determinante (en
este caso un artículo definido), el sustantivo y luego el adjetivo. En la segunda (un bello escenario) se
invierte el orden del sustantivo y adjetivo, dando como resultado un efecto estilístico.
En este ejemplo, la primera frase nominal es un pronombre (Ellos). La segunda (la altura sombría de la
costa del cobre) aumenta la composición de la fórmula “det N adj” (la altura sombría) al contener dos
frases preposicionales (F. Prep) que funcionan como adjetivos:
- F. Prep 1 “de la costa del cobre” → P +[det+N + F. Prep 2] funciona como adjetivo de “altura”
- F. Prep 2 “del cobre” → P+[det+N] funciona como adjetivo de “costa”.
3) Un manto de música dirigida en la lluvia por tus ciegos y errantes párpados de madera
det + N + F. Prep + [F verbal]
Este ejemplo muestra lo compleja que puede llegar a ser la frase nominal. A la fórmula básica “det N
adj” (la frase proposicional tiene función adjetiva de “manto”), se agrega una frase verbal que funciona
como adjetivo de “música” y está compuesta por:
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- un verbo en participio: “dirigida”;
- un complemento circunstancial: “en la lluvia”
- un complemento agente “por tus ciegos y errantes párpados de madera” que consiste, a su vez,
en dos frases nominales coordinadas.
Ahora que ya vieron el orden de las unidades en la frase nominal y algunas posibilidades
de movimiento, podrían buscar ejemplos de cambio de orden que son imposibles o
inadmisibles dentro de la frase nominal.
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1.2.3. Recapitulemos
El sistema lingüístico está compuesto por unidades de diferente nivel que constituyen, a
su vez, sistemas.
1) En cada nivel las unidades son distintas, limitadas en número e integran paradigmas
diferenciados.
2) En cada nivel las unidades siguen patrones diferentes para combinarse; establecen
relaciones sintagmáticas particulares.
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Los morfemas tienen sus propias reglas para formar las palabras, las palabras tienen otras para formar
las frases y oraciones, los sonidos tienen sus propias reglas para formar las sílabas. Estos sistemas
interactúan en ciertos puntos, lo que hace que el lenguaje sea un sistema complejo.
Ya vimos cómo funcionan las relaciones sintagmáticas en el nivel de la sintaxis. Veamos ahora un
ejemplo del nivel morfológico y otro del nivel sonoro.
En castellano, los morfemas de los sustantivos siguen un orden de formación inalterable (relaciones
sintagmáticas), que es diferente en otras lenguas:
La raíz (perr) es el elemento básico alrededor del cual se organizan los restantes morfemas. En ella
recae el significado léxico de la palabra. El género y el número son morfemas obligatorios, para hacer
concordar sintagmáticamente los componentes de la frase nominal (sustantivos, adjetivos y artículos).
Los prefijos y derivativos (morfemas como los de aumentativo y diminutivo, y todos los que sirven para
hacer sustantivos de verbos, verbos de sustantivos o adjetivos, etcétera) son opcionales, por eso están
entre corchetes en la fórmula.
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Cada una de las partes de la palabra constituye una categoría morfológica, es decir, que sus morfemas
se oponen paradigmáticamente:
● raíces con raíces: “perr-”, “cas-”, “caball-”, “sill-”;
● derivativos con derivativos: “perr-ito”, “cas-it-a”; “perr-era”, caball-eriza”; “caball-ería”,
“sill-ería”; “perr-ucho”, “cas-ucha”;
● prefijos con prefijos: em-perrar, en-sillar;
● los morfemas flexivos de género y número con los morfemas de género y número: “perr-o”,
“perr-a”; “perro-s”, “perra-s”.
Ya vimos cómo los sonidos configuran paradigmas que son distintos en cada lengua. Aunque no es un
signo, la sílaba puede considerarse un sintagma porque es posible analizarla como una combinación de
sonidos. Sus reglas de combinación se describen de manera enteramente diferente a las del nivel
morfológico y el sintáctico.
El castellano tiene sus maneras particulares de formar sílabas. La combinación más frecuente es CV
(consonante más vocal), le sigue CVC (consonante, vocal, consonante), y luego VC, V, CCV, CVV y VV.
Menos comunes aún son las combinaciones CCVC y CCVCC.
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envasado bienvenidos
desenvasar convenio
prevenidamente
También podrían analizar cuántas palabras pueden crear a partir de los morfemas
“lec” y “leg” (derivados del verbo “leer”) y observar el orden de los componentes.
Encuentren dos ejemplos de palabras con sílabas poco frecuentes como CCVC y
CCVCC.
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en las ciudades, los mapas y los diagramas en general. Si bien todos ellos son signos porque comunican
ideas, no todos son sistemas de escritura.
Los sistemas de escritura lo son porque sus signos elementales están limitados en
cantidad y contrastan en su forma (cada uno es diferente a otro al menos en un
rasgo), es decir, integran un paradigma; asimismo, se combinan para integrar
secuencias que expresan enunciados, esto es, se relacionan sintagmáticamente.
¿En cuál(es) se encuentran conjuntos de signos delimitados en número y forma, y cuyo significado se
define paradigmáticamente, es decir, por oposición de las formas en el conjunto?
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La carta cheyenne, aunque contiene un mensaje, no está compuesta de signos que se opongan
paradigmáticamente. No hay posibilidad de sustituir un signo por otro, porque se trata de un solo signo
cuya presencia no remite a otros signos. El dibujo funciona como totalidad; no contiene partes
intercambiables ni secuenciadas que impongan un orden de lectura.
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3. Sistemas de escritura
Al igual que el lenguaje oral, el lenguaje escrito es un sistema compuesto de varios sistemas:
De todos ellos, el sistema de escritura constituye la base de representación del lenguaje. Ninguno de
los otros sistemas existe o cumple alguna función fuera del sistema de escritura.
Existen diversos sistemas de escritura en el mundo. Se definen según lo que su inventario básico de
signos escritos representa del lenguaje. La mayoría de los sistemas de escritura toman las sílabas de la
lengua como la base de la representación. Ellos operan de diferente manera con las sílabas,
destacando unos aspectos sobre otros.
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あa いi うu えe おo Inventario hiragana del sistema de
か ka き ki く ku け ke こ ko notación kana, transliterado (es decir,
representado con signos de nuestro
さ sa し shi す su せ se そ so
sistema de escritura alfabético).
た ta ち chi つ tsu て te と to
な na に ni ぬ un ね ne の no
は ha ひ hi ふ fu へhe ほ ho
ま ma み mi む mu め me も mo
や ya ゆ yu よ yo
ら ra り ri る ru れ re ろ ro
わ wa を o/wo
んn
● El devanagari (de India) consiste en un conjunto de signos gráficos básicos que representan la sílaba con
inicio consonante, esto es, la sílaba CV, pronunciada con un rasgo vocal que se translitera al alfabeto
generalmente con la letra a. La representación del resto de las sílabas que comienzan con la misma
consonante se realiza mediante el signo básico modificado por un pequeño trazo o marca diacrítica (esto
es, una marca diferenciadora, como los acentos en las escrituras alfabéticas, la tilde de la “ñ”, la cedilla
de la “ç” o el punto de la “i” y la “j”).
प पा पि पी पु पू पृ पॄ पॢ पॣ पॅ पॆ पे पै पॉ पॊ पो पौ
pa pā pi pī pu pū pr̥ pr̥̄ pl̥ pl̥̄ pẽ pe pē pai põ po pō pau
Signo básico para “pa” y signos modificados para el resto de las sílabas que comienzan con la misma consonante
Como vemos, no solo los niños que están aprendiendo el sistema de escritura pueden considerar que cada
marca representa una sílaba. La invención de los sistemas de escritura tomó la sílaba como base de la
representación del lenguaje.
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Aproximarse a otros sistemas de escritura es útil para comprender el propio sistema y el
proceso de adquisición.
Si desean comprender mejor estos sistemas de escritura de base silábica, en los siguientes
enlaces compartimos una descripción muy sintética de ambos. Comprender cómo es la
representación de las sílabas en estos dos sistemas de escritura puede resultar difícil. Sin
embargo, invitamos a quienes lo deseen a detenerse en estas sinopsis o completar su
comprensión con la visualización de los videos.
Escribir en devanaagari
El sistema alfabético parte de un sistema de base silábica inventado por los fenicios y conocido hoy en
día con el nombre técnico “abyad”. Todas las escrituras derivadas de la fenicia, como son la aramea,
hebrea y árabe, se clasifican como abyads. Su característica es representar únicamente el rasgo
consonante de la sílaba y no tomar en cuenta –salvo en ocasiones donde es necesario– el rasgo vocal.
En este enlace pueden observar el inventario de signos del Hebreo y del Árabe actual. Asimismo, encontrarán
aquí ejemplos de cómo funciona la escritura hebrea.
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No son alfabetos
De este modo, el sistema alfabético griego logró diferenciarse del fenicio al analizar sistemáticamente
los rasgos vocálicos y consonánticos de las sílabas y darles una representación gráfica particular a
cada uno.
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¿De dónde viene nuestro alfabeto?
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3.1.2. ¿Las letras representan sonidos aislados?
¡ATENCIÓN!
Pensemos cómo es imposible articular una p, una t, una f o una g. Lo que hacemos es
cerrar el órgano donde se articulan: los labios, la lengua o los labios contra los dientes o
la garganta y solamente podemos hacerlas sonar cuando liberamos el aire emitiendo
una ligera vocalización. En este sentido, un sistema de escritura como el devanagari
resulta más cercano a la realidad sonora que el sistema alfabético.
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Inventarios básicos de letras
Alfabeto cirílco
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3.2. Definición del sistema alfabético
En efecto, las letras ocupan espacios homogéneos sobre la línea, es decir, tipográficamente cada una
tiene una distribución espacial semejante, además de que solo idealmente cada una de ellas vale por
un sonido. El principio de representación del sistema alfabético es justamente ese: una letra, un
sonido. Sin embargo, no siempre se cumple.
La relación de una lengua escrita particular (el inglés, el alemán, el castellano o cualquier otra) con el
principio de representación alfabética puede ser más o menos estrecha. Todo depende de sus
circunstancias históricas, como son los cambios en la lengua oral, las decisiones ortográficas de las
academias o diccionarios, o el apego de la comunidad a su lengua escrita.
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En la presentación de las letras hemos seguido los criterios que la fonética ha
establecido para clasificar los sonidos.
Comencemos por las que se oponen paradigmáticamente y sí cumplen con el principio alfabético: una
letra, un sonido.
Efectivamente /b/, /p/, /f/, /m/ son sonidos distintos. El punto de articulación es el mismo (labial) pero
difieren en el modo. La proximidad de estos sonidos, cuando los chicos están aprendiendo a escribir, da
lugar a usar letra por otra.
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Dentales: diente, tiente o dado, dato.
Sucede lo mismo, /t/ y /d/ tienen el mismo punto de articulación, pero difieren en el modo. También es
frecuente que los niños empleen una por otra.
¡ATENCIÓN!
La “confusión” entre letras no se debe a que los niños escuchen mal. Es la dificultad de
entender lo que cada letra representa. Construir la relación convencional entre “cayo” y
“caño” implica distinguir que esos dos sonidos tan próximos se representan con letras
distintas. Del mismo modo es necesario construir el resto de los valores sonoros
convencionales de las letras.
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(marca especial en una letra para distinguir de una posible ambigüedad), la “ñ” (para la palatal nasal).
Estrictamente hablando, los dígrafos se apartan del principio alfabético, pues son ya una combinación
de dos signos para un sonido. Sin embargo, el hecho de que mantengan una oposición paradigmática
con los signos simples (valen igual que cualquiera de las consonantes antes enunciadas) permite
incluirlos dentro del repertorio de representación sonora del castellano.
hacha / halla
macho / mayo
chelo / celo
malla / maña
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consonante distinto y en consecuencia a una palabra distinta.
Ejemplos
quito, cito
calce, calque
queja, ceja
quinto, cinto
La letra “g” tiene un comportamiento semejante a la “c”. Combinada con “a”, “o”, y “u” solo efectúa la
representación de /ga, go, gu/; se requiere de las combinaciones “gue” y “gui” para completar la serie
de la velar o gutural sonora /ga, ge, gi, go, gu/.
Las letras “c” y el dígrafo “qu” se oponen de manera similar a la “g” y la combinación “gu”. Las
primeras representan el sonido de la gutural sorda /k/ y las segundas la gutural sonora /g/.
Ejemplos
casa, gasa
querrá, guerra
quita, guita
corro, gorro
acusar, aguzar
No es el mismo problema
Pese a que resulta muy parecido el comportamiento de “c” y “qu” con el de “g” y “gu”, hay
diferencias que cabe notar.
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- La combinación “qu” es un dígrafo, pues la unión de esas dos letras es fija y solo
aparece para indicar /k/ ante “e” e “i”.
- Está además la diéresis, en las combinaciones güe y güi para representar las sílabas
orales /gue, gui/, lo que crea una nueva oposición paradigmática en la
representación del sonido.
Ejemplos
Veamos ahora ejemplos de otra oposición muy cercana: el sonido /g/ (velar oclusivo) y /x/
(velar fricativo) se representan por las letras “g” y “j”.
● El conjunto “ga”, “go”, “gu” contrasta paradigmáticamente con el conjunto “ja”, “jo”,
“ju” en la representación del sonido.
● En cambio, “gue” y “gui” tienen dos posibilidades de contraste: “je”, “ji” y “ge”, “gi”.
La sustitución de “gue” por “je” o “ge” da como resultado el cambio de sonido; lo
mismo sucede con “gui” y el par “ji” y “gi”.
Ejemplos
paga, paja
pague, paje
gota, jota
gusto, justo
agüita, agita
Ángel, Miguel
águila, ágil
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Sin embargo, la oposición entre “ge” y “je” o entre “gi” y “ji” es diferente. La sustitución de
“g” por “j” en estos casos no produce un cambio de sonido. Puesto que ambas letras
pueden representar el mismo sonido ante “e” o “i”, se dice que se alternan
ortográficamente.
El sonido de la letra “r” en posición inicial contrasta con el que tiene cuando aparece entre vocales al
interior de la palabra: roto, toro; remera, romero. La “r” no sigue el principio alfabético porque indica
dos sonidos distintos: al inicio indica la vibrante fuerte y entre vocales la vibrante suave.
La solución para indicar el sonido de la vibrante fuerte, que también ocurre entre vocales, es duplicar la
letra, así: corro, coro; torre, torero; mira, mirra; morro, moro; perra, pera.
¿Por qué “v” no se encuentra entre las consonantes básicas presentadas al inicio
del apartado? ¿Qué clase de contraste presentan “v” y “b”?
En español existe un solo sonido bilabial sonoro /b/ y se representa con las
letras “b” y “v”.
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- Cuando ocurre al inicio de palabra, después de /r/, /l/ o nasal es oclusivo
(hay un cierre total de la boca y después se expele el aire abruptamente).
Comparen y escuchen cómo todas estas palabras suenan igual.
- En cambio cuando está entre vocales es fricativo (se suaviza la salida del
aire porque el cierre es parcial). Comparen el sonido en ambas posiciones,
al inicio de palabra y entre vocales:
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misma naturaleza que las de las consonantes que siguen el principio de
una letra-un sonido, como “t”, “d” o “n”, “ñ”. Traten de explicar qué clase
de oposiciones son.
baya, vaya
casa, caza (en el español americano)
corro, rotar
cabo, cebo
sebo, cebo
lápiz, lápices
errar, herrar
coser, cocer
cayo, callo
Estas y otras transformaciones de las letras o sus usos empezaron a diversificar las escrituras de las
lenguas que adoptaron el alfabeto como sistema de escritura. En breve, las selecciones establecidas
diferenciaron gráficamente las lenguas, de modo tal que la sola presencia y frecuencia de ciertas letras
de su repertorio paradigmático y las combinaciones sintagmáticas, así como el uso de diacríticos,
pudieron caracterizar cada lengua escrita particular.
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Los modos específicos de apropiarse de los elementos del sistema alfabético constituyen el sistema
ortográfico de una lengua. Nuestra lengua escrita, el español o castellano, se identifica gráficamente
por:
- el uso de la letra “ñ”; la “y” aislada;
- la presencia de “rr” al interior de palabra;
- los dígrafos “ch” y “ll”, y “qu” ante “e” e “i”;
- las combinaciones “gue” y “gui”;
- la diéresis en las combinaciones güe y güi,
- y la tilde o acento agudo.
Las diferencias gráficas entre lenguas escritas hacen que a simple vista y sin necesidad
de conocer la lengua nos demos cuenta de cuál de las siguientes escrituras es francés,
inglés o alemán.
Francés Inglés
Le corps humain comprend une tête, un It goes without saying that humans
tronc et quatre membres. (mammals identifiable as those that
stand upright and are comparatively
La tête se compose du visage et du crâne advanced and capable of detailed
qui est recouvert de cheveux. Le visage thought) have pretty remarkable bodies,
comprend une oreille de chaque côté, given all that they've accomplished.
deux yeux surmontés par les sourcils et
un nez au centre. Puis, viennent la To fully understand and appreciate these
bouche et le menton. Les dents se accomplishments, let's take at some of
trouvent dans la bouche. the most well-known parts of the human
body!
Le tronc est relié à la tête par le cou. Il se
compose du thorax et de l'abdomen The head, or the spherical body part that
encore appelé ventre. La poitrine contains the brain and rests at the top of
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contient les deux poumons et le cœur. Le the human body, has quite a few
ventre se trouve à la partie inférieure du individual organs and body parts on it.
tronc. Il renferme le foie, l’estomac, les The eyes make way for the nose, or an
reins et les intestins. Ce sont des organes external (sticking-out) organ that plays
internes comme le cerveau qui est logé an important part in the breathing and
dans la tête. Le dos forme la partie bacteria-elimination processes. Below
arrière du tronc. that is the mouth, or a wide, cavernous
organ that chews food, removes
bacteria, helps with breathing, and more.
The mouth contains teeth, or small,
white-colored, pointed body parts used
to chew food, and the tongue, or a
red-colored, boneless organ used to
chew food and speak.
Veamos qué tan diferente es gráficamente el alemán. ¿Qué es lo más notable que
puede advertirse en su apariencia gráfica sin conocer esa lengua?
Der Körper
Von Kopf bis Fuß: Der Körper besteht aus vier Gliedmaßen und Organen. Die
Gliedmaßen sind Arme und Beine. Oben ist der Kopf. Der Hals verbindet Kopf und
Rumpf. Am Kopf finden wir die meisten Haare. Am Kopf sind mehrere Sinnesorgane:
Augen, Ohren, Nase und Mund. Die Augenbrauen schützen die Augen. Im Mund sind
die Zähne und die Zunge. Beide brauchen wir auch zum Sprechen. Unter dem Mund
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ist das Kinn.
Der Kopf sitzt auf dem Hals. Weiter unten sind die Brust und der Bauch. Hier sind sehr
viele Organe: der Magen, die Leber, die Nieren, das Herz und die Lungen und der
Darm. Herz und Lunge sind vom Brustkorb und den Rippen geschützt.
Andere Organe sind Gehirn, Blase oder Haut. Es gibt noch viele Organe mehr. Sie sind
genauso wichtig. Der Körper besteht auch aus Knochen und Muskeln. Die Gliedmaßen
bestehen auch aus vielen Teilen. Der Arm teilt sich in Schulter, Oberarm, Ellenbogen
und Unterarm. An den Händen haben wir zehn Finger, fünf Finger pro Hand. Die
Gelenke an den Beinen sind Knie und Knöchel. Am Fuß haben wir zehn Zehen. Die
Muskeln halten die Knochen und die Organe zusammen. Sie sind genauso wichtig wie
die Organe. Nur zusammen kann alles so toll funktionieren.
Se trata de un sistema sostenido por la normatividad social para regular el uso de las letras del
repertorio alfabético aceptado por la tradición de escritura, los signos diacríticos (como las tildes) y los
límites de la palabra (dónde colocar espacios). La ortografía se impone muchas veces sobre el principio
alfabético de una letra-un sonido.
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Sistema de la ortografía y sistema de puntuación
La escritura del castellano o español ha variado a lo largo de los siglos. Los textos contemporáneos
resultan muy lejanos a los textos medievales y del Renacimiento. No solo la escritura de las palabras es
distinta, también el uso y trazado de muchas letras es diferente.
La Edad Media fue una época de gran inestabilidad en el lenguaje escrito. Las hablas en la península
ibérica divergían notoriamente; había romances (hablas derivadas directamente del latín, como el
catalán, el valenciano, el aragonés, el asturleonés, el andalucí, el castellano, el gallego-portugués) que
se escribían regularmente para legalizar las órdenes emitidas por la autoridad real o local, los
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testamentos, la demarcación de lindes, los acuerdos y otros documentos formales, pero no había
acuerdo en la escritura. Existían, además, múltiples variedades campesinas locales, que difícilmente se
documentaban por escrito. Fue a partir de Alfonso X, en el siglo XIII, cuando se intentó fijar la
ortografía, aunque tal experimento no tuvo la acogida planeada. Quienes sabían escribir, que no eran
mayoría, lo hacían como su entendimiento les dictaba.
La imprenta transformó radicalmente los modos de escribir de los siglos venideros. La industria
editorial exigía una dinámica distinta en la que los tipos gráficos disponibles, caros y difíciles de fundir,
marcaron las características de las publicaciones. A partir de los últimos años del siglo XV, los editores
imprimen textos cuya ortografía sería en muchas ocasiones el resultado de sus propias reflexiones. No
hay autoridad todavía que regule el lenguaje escrito; las casas editoriales crean y sostienen sus propios
modelos. Por su parte, muchos gramáticos proponen ortografías que causan polémica, pero no se
consiguen imponer.
En 1726 la Real Academia publicó su primer diccionario, el cual no hacía referencia a las disposiciones
ortográficas seguidas en la obra. No fue hasta 1741 cuando se publica su primer tratado de ortografía,
pero este no alcanza el impacto esperado. Los ortógrafos del siglo XVIII, que se resisten a aceptar la
propuesta de la Academia, rescatan muchos tratados ortográficos de los siglos anteriores en busca de
argumentos para defender sus propias teorías sobre la ortografía.
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El siglo XIX arriba sin que la uniformidad ortográfica se haya conseguido. La Academia publica
sucesivamente varios tratados de ortografía en 1815, 1820 y 1826, pero su doctrina no tiene todavía
carácter oficial en España. Las propuestas ortográficas proliferan, pues a las de los editores y gramáticos
se unen las de periodistas y maestros de escuela. Las circunstancias “se complican” con la
independencia de las colonias continentales de América.
La oficialización de la ortografía académica en España sufrió los vaivenes políticos que siguieron al
derrocamiento de Isabel II en 1868. Aunque la ortografía de la Academia se reinstaló en 1875, siguió
habiendo propuestas de reformas durante los siglos XIX y XX. Durante el último tercio del siglo XIX la
Real Academia comenzó a promover la creación de Academias correspondientes en los países de
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América. Con esta política, la ortografía académica fue ganando terreno. Hacia el final del siglo XIX
Colombia, México, Venezuela y los países de Centroamérica adoptaron su norma ortográfica.
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Este principio se cumple en numerosas ocasiones, por ejemplo:
cama, capa, mapa, papa
parco, barco, marco, dardo, tardo
elefante, elegante
sopa, sapo, supo
rosa, rota, loza, risa, lisa
ajuar, aguar, anual
aniñado, anidado
alba, alfa, alta
No obstante, esta representación elemental está ya regulada por la ortografía. Pensemos, por ejemplo,
que la representación del sonido /k/ no se realiza con la letra “k”, sino con la “c” combinada con “a”, “o”
y “u”, a sabiendas de la irregularidad que conlleva usar esta misma letra para otro sonido /s/ en
América y /θ/ en España al combinarse con las letras “e” e “i”, y la complicación que crea la
introducción del dígrafo “qu”. De hecho, puede decirse que la “k” no es propia del repertorio del
castellano o español, pues solo se usa para escribir palabras extranjeras, y lo mismo sucede con la “w”.
Solo en el español americano encontramos: la variedad andina (en la región andina de Argentina, Chile
y Perú; también en parte de Bolivia y Ecuador); la rioplatense (en la región costera de Argentina y
Uruguay); la caribeña (en Cuba, Puerto Rico, Colombia y Venezuela); la centroamericana (en Costa Rica,
El Salvador y Honduras, Nicaragua, Guatemala y suroeste de México); las variedades mexicanas (como
la del centro de México, la de la zona norte y la frontera, las costas del Atlántico y Pacífico sur, la del
área Yucatán y Campeche) en las que se combina el español con vocablos de origen indígena propios de
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cada zona; la variedad paraguaya (Paraguay, el noreste de Argentina y parte de Bolivia), entre otras
variedades más.
La variedad del español ha sido constante desde sus inicios, por ello muchos gramáticos y ortógrafos
han propuesto, desde hace varios siglos, escribir conforme la etimología latina de las palabras.
La sujeción a tal principio rompe el equilibrio una letra-un sonido, al introducir en el lenguaje escrito
letras o combinaciones de letras que comparten el valor sonoro de otras, como la “v” (idéntica en
pronunciación a “b” en todas las variedades del castellano); letras que adoptan más de un valor según
la vocal que las sucedan, como los casos de la “c” y la “g”; o letras que no tienen valor sonoro, como la
“h”.
Sin embargo, las palabras que se escriben de acuerdo con el principio etimológico cumplen funciones
muy relevantes en la lengua:
- evidencian la morfología de las palabras; dicho de otro modo, facilitan identificar el parentesco
entre las palabras que provienen de una misma raíz y, sobre todo, mantienen estables los
morfemas
de flexión
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- zapato, zapatos, zapatear, zapateaba, zapateabas, zapateábamos, zapatearía;
- cava, cavas, cavaba, cavabas, cavábamos, cavaría
y derivación
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embarcar /envasar; combino / convino; tampoco / tan poco; también / tan bien.
En estos ejemplos se puede advertir cómo la “v” vuelve visible la filiación de “voz”
con todos sus derivados y contrasta con “boca” y sus derivados. La “c” sirve para
preservar la raíz “medic” en toda la serie de derivaciones, aunque cambie su sonido
al combinarse con “i”; una ventaja adicional es que la raíz se comparte con otras
lenguas, como el francés, el inglés, el portugués y el italiano. La raíz “vac” también
se comparte con el francés, portugués, italiano e, incluso, el rumano, es decir, todas
las lenguas romances. Noten también cómo las raíces pueden experimentar
modificaciones cuando lo que interesa es mantener la pronunciación: ca --> que -->
qui en los derivados de “boca” y “vaca”.
Los ejemplos que muestran el contraste entre las combinaciones “mb” y “nv” son
particularmente interesantes, pues su oposición es puramente ortográfica. Si
analizamos la pronunciación, veremos que no hay diferencia sonora. La “v” no es
labiodental desde el siglo XVI y aún antes, aunque se haya enseñado lo contrario en
la escuela; de modo que, como su pronunciación es igual a la de “b”, siempre
ocurrirá el fenómeno fonético característico del español o castellano, que consiste
en la labializar la nasal, esto es, pronunciarla como /m/ ante los sonidos labiales /b/
y /p/, sin importar si el sonido /b/ esté escrito con “v” o con “b”. Lo mismo ocurre
cuando las preposiciones “en” y “con”, o el adverbio de cantidad “tan” son seguidos
por palabras que empiezan con /b/ o /p/. Aunque haya un espacio gráfico de por
medio, la “b” y la “v” suenan siempre igual y, por lo tanto, surge la nasal /m/.
La diferencia está en el modo alterno de escribir las secuencias: “mb”, si hay una “b”
(embotellar, tambor, sombra) y “nv”, si aparece una “v” (invitar, convivir, convulsión,
invento). Las palabras con “nv” atienden al principio etimológico, mientras que la
que llevan la secuencia “mb” pueden ser o no etimológicas: “combinar” tiene
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escritura etimológica, pues viene del latín combinare, pero embarcar es fonética
(en+ barco que al anteponerse a “b” se transforma en “m”). De manera semejante,
“tan poco”, “tan bien”, “en breve”, “en vaso” siguen una escritura que preserva la
morfología de las preposiciones; por lo contrario, “tampoco”, “también”,
“embobinar” tienen escritura fonética, pues constituyen una sola palabra.
Aspiración de la “s”
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(he, his, her) o, incluso, no pronunciarla del todo, cuando está en posición final de
las sílabas CVC, como sucede en muchos países de Sudamérica y en Andalucía, en el
Caribe y las costas atlánticas y pacíficas de México.
Acentos de Argentina
Sin la ortografía sería imposible recuperar la “s” en estas sílabas. De tener una
ortografía fonética, se afectaría la representación gráfica de un morfema flexivo muy
importante en la lengua, la terminación “s” del plural.
Pueden hacer el ejercicio de encontrar palabras con sílabas que tengan “s” en
posición final. La sílaba puede estar al final o al interior de la palabra. Observen
cómo las pronuncian. ¿Es fonética o morfológica su escritura?
Dijimos que la ortografía del castellano se guía por los principios de la pronunciación, la etimología y el
uso o tradición. Veamos este último.
5.3.3. El uso
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Son muchos los casos donde la tradición de escritura determina que se usen ciertas letras. La tradición
latina de escritura influyó para que en las lenguas romance no se incorporara el uso de “k” y “w”. Tales
letras, si bien eran conocidas por los romanos porque el griego las empleaba, no eran utilizadas y, así,
no pasaron a las lenguas romances. Las lenguas hijas del latín prefirieron conservar la “c”, aunque su
uso acarreara modificaciones al cambiar el sonido de esa letra con las vocales “e” e “i” en todas ellas.
Otro caso es la presencia de “qu” en muchas palabras de estas lenguas o de las combinaciones “gue” y
“gui”, aunque menos frecuentemente.
Durante la Edad Media se crearon usos que fueron desapareciendo a medida que se consolidaban
nuevas pronunciaciones y el principio etimológico ganaba terreno en el Renacimiento. Así,
desaparecieron la ç y la “s” doble y algunas variedades caligráficas de la misma “ɿ” y “ʃ”, y se
introdujeron “h” y “b” para las etimologías latinas (por ejemplo, se cambió la escritura de “aver” por
“haber”, y “onor” y “onra” por “honor” y “honra). Sin embargo, hubo palabras en donde la costumbre
medieval se impuso a la etimología latina, como en “caballo” (en latín e italiano “cavallo”, en portugués
“cavalo”) o “abogado” (en latín “advocatus”). Asimismo, se conservó el uso de la “z”, una letra que,
como la “k” y la “w” era conocida por los romanos, pero no usada por ellos –y que en los inicios del
Renacimiento ya se confundía con “ç”– para representar el nuevo sonido castellano /θ/. La letra “j”
adoptó una pronunciación muy distinta a la del resto de las lenguas romance y se consolidó el uso de la
“ñ”.
Hoy en día la estabilidad ortográfica alcanzada a partir de la segunda mitad del siglo XIX ha creado una
configuración visual de la lengua que resulta familiar para quienes dominan el sistema ortográfico.
Aunque no sepamos si el uso de una letra proviene del principio fonético o etimológico, lo cierto es que
el uso actual es ya histórico y nos hemos acostumbrado a nuestro repertorio y sus combinaciones.
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5.3.4. La “h”. Un caso aparte
La presencia de “h” en el español o castellano tiene un origen variado. Pueden señalarse tres razones:
etimología, uso (o más bien recuerdo de su uso) y señalización (“h” diacrítica, le llamaban los
gramáticos antiguos, porque permitía distinguir la pronunciación de las palabras).
Ejemplos y explicaciones
- Etimología: honor (latín: honore), hombre (latín: homine), humanidad (latín: humanitas), haber
(latín: habere), habitar (latín: habitar), hábito (latín: habitus), habilidad (latín: habilitas), humilde
(latín: humilis).
El primer criterio tuvo como propósito restablecer la “h” de latín. La h etimológica facilita la
diferenciación de palabras homófonas; por ejemplo, “a” preposición y “ha” 3ª persona singular
presente del verbo haber. El mismo verbo “haber” facilita la distinción de significados en secuencias
como:
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El último criterio sirvió para distinguir la pronunciación de la palabra. Durante muchos siglos las letras
“u” y “v” se usaron de manera indistinta dificultando la lectura. Si aparecía la “v”, una palabra como
huevo, escrita sin la “h” diacrítica, podía leerse también vevo. Para evitar confusiones se fijó el uso de
“h” en todas las palabras con el diptongo “ue”, aunque esta letra atentara contra la etimología, pues
muchas de ellas se escribían sin “h” en latín. De hecho, las palabras asociadas con algunos de estos
términos tienen escritura etimológica: oval y ovoide de huevo (ovo); orfanatorio y orfandad de
huérfano (orphanus); oquedad de hueco (occare); óseo y osamenta de hueso (ossum); huele viene de
oler. Excepciones son: huerta, que viene de horto (hortus) y huella de hollar (follare).
En suma, la ortografía estabiliza la lengua y cumple funciones relevantes durante el acto de lectura. Sin
ella la lectura se hace muy difícil (basta con tratar de leer los textos medievales para percatarse de ello).
Sin ella serían también imposibles ciertas modalidades de lectura, útiles para localizar información
rápidamente o identificar los temas tratados; no podríamos explorar los textos para buscar
información, ni valorarla. No podríamos llevar a cabo el tipo de lectura más preciada por nosotros: la
lectura en silencio porque estaríamos permanentemente obligados a leer en voz alta para ayudarnos a
comprender los enunciados.
¿Qué aprendimos?
En esta clase, “Sistemas que integran el lenguaje escrito”, abordamos el estudio lingüístico de la
escritura. Definimos el lenguaje humano como un sistema de signos dependientes entre sí. Explicamos
que los sistemas de escritura lo son porque sus signos elementales están limitados en cantidad y
contrastan en su forma (cada uno es diferente a otro al menos en un rasgo), es decir, integran un
paradigma; asimismo, se combinan para integrar secuencias que expresan enunciados, esto es, se
relacionan sintagmáticamente. Un sistema de escritura está conformado por un repertorio de signos
que mantiene relaciones paradigmáticas (los elementos son intercambiables en la cadena de escritura)
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y sintagmáticas (los elementos se combinan y forman los enunciados gráficos); además, el sistema
incluye un subsistema ortográfico, encargado de regular la escritura de las palabras y los sistemas de
puntuación y espaciado gráfico, que sirven para ordenar el contenido del texto. Los sistemas de
escritura alfabéticos se definen como un conjunto de signos que organizan los rasgos vocales y
consonantes de la sílaba como una secuencia de elementos homólogos o equivalentes. Sin embargo, no
es la única manera de escribir; las escrituras con base en la sílaba también existen y tienen vigencia. Por
último, definimos la ortografía como un sistema del lenguaje escrito que refiere, como su etimología lo
indica, a la correcta escritura de las secuencias de letras y explicamos los principios fonéticos,
etimológicos y de uso que la rigen.
Actividad
Foro de intercambio:
Para seguir pensando las relaciones entre la escritura como sistema y sus
características, y las relaciones entre oralidad y escritura, les proponemos intercambiar
en el foro a partir de la siguiente consigna:
Les solicitamos que realicen al menos una intervención leyendo previamente los
intercambios realizados y las intervenciones de la tutora.
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Bibliografía de referencia
Alcalde, M. J. M. (2010). La fijación ortográfica del español: norma y argumento historiográfico (Vol. 2).
Peter Lang.
Barthe, J. M. (2016). La Evolución de la ortografía española desde los inicios hasta hoy (Doctoral
dissertation, Universitat de Girona).
Celdrán, E. M. (2000). Fonología funcional del español. En Introducción a la lingüística española (pp.
139-153). Disponible en:
www.researchgate.net/publication/231182831_FONOLOGIA_FUNCIONAL_DEL_ESPANOL
Lodares, J. R. (2001). Gente de Cervantes: historia humana del idioma español. España: Taurus.
Serrano, A. E. (1982). Estudios de teoría ortográfica del español (Vol. 2). Murcia: Editum.
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Créditos
Autora: Celia Zamudio Mesa
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