Bloque 10
Las causas que condujeron a la proclamación de la II República.
El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales en España, mediante
sufragio universal masculino, que pretenden ser el primer paso de la vuelta a la normalidad
constitucional. A pesar de los deseos del rey, estas se convertirían en un plebiscito a favor
o en contra de la monarquía.
La participación fue muy elevada en la mayoría de los municipios reales, dominados por
caciques que impusieron las candidaturas monárquicas, las republicano-socialistas
triunfaron en las grandes ciudades. Por ello, aunque el número de concejales monárquicos
era ligeramente superior, era evidente que una gran parte del electorado había optado por
un cambio. Ante estos resultados, el presidente del gobierno, Aznar, llegó a afirmar que “el
país se había acostado monárquico y se había levantado republicano”.
El 14 de abril, los concejales electos de Éibar proclamaron la República, y a lo largo del día
lo hicieron también en Valencia, Sevilla, Oviedo, Zaragoza, Barcelona, etc. Ante la nueva
situación, Alfonso XIII renunció a la potestad real y ese mismo día abandonó el país.
En Madrid, los representantes de los partidos firmantes del Pacto de San Sebastián
constituyeron un gobierno provisional, que se presentó en el Ministerio de Gobernación,
en la Puerta del Sol, y proclamó oficialmente la segunda República española. Los miembros
del gobierno representaban a las principales fuerzas de la conjunción republicano-
socialista. Al margen de la coalición quedaban la derecha monárquica, los nacionalistas
vascos y el obrerismo más radical. El gobierno convocó inmediatamente elecciones a
Cortes Constituyentes el 28 de junio.
El gobierno decretó una serie de medidas de extrema urgencia: la concesión de una
amnistía general para los presos políticos, la proclamación de las libertades políticas y
sindicales y la designación de altos cargos de la administración. Igualmente se proyectaron
tareas urgentes: reforma del ejército, inicio de negociaciones con catalanes y vascos para
pactar una solución autonómica, medidas para proteger a los campesinos expulsados de las
tierras por no poder pagar las rentas y actuaciones para afrontar la crisis económica.
Estas promesas contaron con un amplio apoyo popular, pero también con la crítica de los
grandes propietarios agrícolas, la oligarquía financiera, parte del ejército y la Iglesia.
Las elecciones generales contaron con una alta participación. La victoria fue de la coalición
republicano-socialista, que obtuvo 250 diputados sobre los 464 que componía la Cámara
Baja.
Bloque 10
La constitución de 1931.
Tras la celebración a Cortes Constituyentes, la conjunción republicano-socialista, obtuvo
una indiscutible victoria. El PSOE, seguido de los radicales fueron las dos fuerzas más
votadas. La principal tarea de los diputados consistió en redactar una nueva Constitución.
Los diputados formaron las nuevas Cortes republicanas, y el ejecutivo quedó en manos de
la coalición vencedora, que ratificó en sus encargos al jefe de gobierno, Niceto Alcalá
Zamora, y a los ministros del gobierno provisional. Las Cortes nombraron una comisión
encargada de elaborar un proyecto de Constitución, que fue aprobado el 9/12/1931
Era una Constitución muy avanzada para su tiempo, muy extensa y pormenorizada. Tenía
un carácter democrático y progresista, definiendo a España como “una República de
trabajadores de todas las clases que se organiza en un régimen de Libertad y Justicia” y se
establece que todos los poderes emanan del pueblo. Agrupa los siguientes principios.
▪ El estado se configuraba de forma integral, pero se aceptaba la posibilidad de
constituir gobiernos autónomos en algunas regiones.
▪ División de poderes:
o El poder legislativo reside en las Cortes.
o El poder ejecutivo recae en el gobierno.
o El poder judicial se confía a unos jueces independientes.
▪ Se instituía la figura del presidente de la República como jefe del Estado, que
personifica a la nación, nombra al presidente del Gobierno y firmaba los decretos.
▪ Se reconocía una amplia declaración de derechos y libertades, y existe una
preocupación por los temas sociales.
o Se garantiza la igualdad absoluta ante la ley, la educación y el trabajo y la no
discriminación por razones de origen, sexo o riqueza.
o Instauraba la educación primaria obligatoria y gratuita.
▪ Se reconocía la facultad del gobierno para expropiar bienes de utilidad social y se
definía el trabajo como una obligación social.
▪ Se establece el voto desde los 23 años y se concede el voto a las mujeres.
▪ Se hacia una afirmación de laicidad del Estado. Esta cuestión fue la que provocó
mayores debates, aprobando la libertad de culto, el matrimonio civil, el divorcio, la
secularización de los cementerios, la supresión del presupuesto del culto, la
prohibición de la enseñanza a las órdenes religiosas y la expulsión de los jesuitas.
La Constitución no consiguió el consenso de todas las fuerzas políticas, aunque fue aprobada
por amplia mayoría, existían profundas discrepancias entre la izquierda y la derecha. La
aprobación de los artículos religiosos provocó la dimisión de los sectores católicos del
gobierno, por lo cual Manuel Azaña sustituyó a Niceto Alcalá Zamora en la jefatura del
gobierno, y este pasó a ser presidente de la República.
Bloque 10
Resumen de las reformas impulsadas durante el bienio reformista de la II República
y la oposición a las mismas.
El Bienio reformista se extendió desde la configuración del Gobierno provisional en abril
de 1931 hasta septiembre de 1933. Una vez se aprobó la Constitución, se decidió la
continuidad de las Cortes con Niceto Alcalá Zamora como primer presidente de la
república. Manuel Azaña se convierte en presidente del gobierno.
La republica llegó en un momento en el que la economía internacional se encontraba en
depresión debido al crac de la bolsa, mientras los regímenes democráticos europeos se
mostraban frágiles e inestables frente al miedo a la revolución social. A nivel interno, los
problemas de radicalización social y política, se le suma la oposición de los sectores más
conservadores, dispuestos a no renunciar a sus prebendas.
La República intentó dar respuesta a algunos de los problemas políticos y sociales,
aspirando a construir un sistema democrático. Se propuso sustituir la vieja política
centralista por un modelo respetuoso con las peculiaridades de los distintos territorios del
Estado. En este contexto, se pusieron en marcha las reformas del primer Bienio
Republicano.
La reforma religiosa. La introducción de medidas de carácter laicista pretendía poner en
marcha un proceso de secularización de la vida pública ya cumplido en otros países. Sin
embargo, las primeras propuestas levantaron gran polémica, ya que era un país con una
mayoría de fieles católicos y la Iglesia ejercía una importante influencia sobre la moral,
costumbres y conciencias. Incidentes como la expulsión del cardenal Segura por sus
declaraciones contra la República o acontecimientos como la quema de conventos fueron
interpretados como ataques del gobierno contra la Iglesia. Medidas como la secularización
de cementerios, introducción del matrimonio civil, ilegalización de la Compañía de Jesús o
la aprobación de leyes como la de Congregaciones Religiosas, generaron la oposición de
buena parte de la población. Las reformas educativas se convirtieron en el principal
caballo de batalla de lo que se llamó la cuestión religiosa. Los sectores conservadores
rechazaron la no confesionalidad en la enseñanza pública y la coeducación.
La reforma agraria. Provocó una gran controversia. Su objetivo era la creación de una
clase media rural que incentivara el desarrollo industrial. La ley permitiría la expropiación
sin indemnización de las tierras de la nobleza. Su aplicación de encomendó al Instituto de
Reforma Agraria (IRA), que contaba con un presupuesto para indemnizar a los propietarios
expropiados. La reforma se aplicó con muchas limitaciones: se expropiaron menos
hectáreas de las previstas y se asentaron menos campesinos. La dificultad de la puesta en
marcha de la reforma y sus limitados resultados fueron consecuencia de las complejidades
legales y burocráticas, la falta de una planificación a corto y medio plazo, presupuesto
insuficiente y ausencia de consenso social entre el mundo agrario. La reforma irritó a los
grandes propietarios agrícolas, los medianos propietarios, por su parte, se sintieron
amenazados también.
La reforma militar, Manuel Azaña impulsó una reforma que pretendía la creación de un
ejército moderno, se creía necesaria la reducción de efectivos militar y acabar con la
macrocefalia. También se proponía poner fin al fuero especial de los militares y asegurar su
obediencia al poder civil, acabando con la tradicional intervención del ejército en la vida
política. Se fijó la Ley de retiro de la oficialidad, por la que se les concede la posibilidad de
retirarse con el sueldo integro si así lo deseaban. Se redujo el número de militares y
unidades oficiales. Todos los que decidieron permanecer en activo prestaron un juramento
Bloque 10
de lealtad al nuevo régimen político. En agosto de 1932, un grupo de militares con José
Sanjurjo a la cabeza protagonizó un golpe de estado contra la república, que fue fácilmente
desarticulado. La reforma no logró sus objetivos porque el número de oficiales retirados fue
menos al esperado, la ley tuvo oposición por algunos sectores del ejército.
La reforma territorial: La descentralización administrativa. La organización
institucional de España se completó con una descentralización del Estado, que sigue
considerándose como un estado integral, pero permitía el acceso a la autonomía de los
territorios con sentimientos nacionalistas propios. En Cataluña, tras un primer intento de
proclamar la República Catalana, se iniciaron negociaciones con el Gobierno que condujeron
a la formación de un gobierno provisional. Posteriormente se elaboró un Estatuto de
Autonomía. El régimen autonómico estableció un gobierno y un parlamento propios, y
reconoció la cooficialidad del catalán. En el País Vasco, nacionalistas y carlistas redactaron
su proyecto de estatuto, su aprobación se retrasó debido a la oposición del republicanismo
de izquierdas y de los socialistas, que consideraban el proyecto confesional e incompatible
con la Constitución. En Galicia, el proceso fue más lento. Se sometió a plebiscito un proyecto
de estatuto, pero no fue aprobado debido al estallido de la Guerra Civil.
Reformas socio-laborales. Se aprobó una nueva legislación sociolaboral, con el objetivo de
mejorar la situación de los trabajadores, cuyo artífice principal fue el socialista Largo
Caballero. Se aprobó la Ley de contratos de Trabajo, la Ley de Jurados Mixtos, la Ley de
Términos Municipales y la Ley de Laboreo Forzoso. Se estableció la semana laboral de 40
horas y se estimularon los aumentos salariales. Se promovió la creación de seguros sociales,
se redujo la jornada laboral y se reforzó el papel de los sindicatos agrícolas. La Constitución
también reconoció derechos sociales como el de asistencia a los enfermos y ancianos, ayuda
a la maternidad y la infancia, protección en casos de enfermedad, accidente, paro, vejez o
invalidez… La salud pública también fue objeto de atención prioritaria y se crearon
instituciones encargadas de coordinar la acción sanitaria.
La reforma educativa y cultural. Fue uno de los campos en los que más intensa fue la
acción de los gobiernos republicanos y estuvo influida por la doctrina de la Institución Libre
de Enseñanza. Desde 1931 se puso en marcha un ambicioso plan de enseñanza estatal en
los niveles primarios y de acceso a la cultura para los ciudadanos del mundo rural.
▪ Conseguir una enseñanza laica, que motivó enfrentamientos con la Iglesia. Se
aplicó solo en parte, puesto que se declaro la voluntariedad de la enseñanza
religiosa.
▪ Se introdujo una reforma pedagógica, que incluye la coeducación y la introducción
de cambios de planes de estudio y métodos docentes.
▪ Se incrementó el número de becas, para que ningún estudiante se viera obligado a
abandonar sus estudios.
▪ Se construyeron miles de escuelas públicas y rurales y se contrataron miles de
maestros. Se consideraba a los maestros un elemento esencial para extender los
ideales del nuevo régimen.
▪ Esta renovación se materializó con iniciativas como las Misiones Pedagógicas por
los pueblos, creándose bibliotecas y pinacotecas ambulantes, organizándose charlas
y conferencias. También se abrieron Casas de la Cultura y se fomentaron las colonias
escolares de verano y se promocionaron iniciativas como el Teatro Universitario.
Bloque 10
La política del Bienio Radical-Cedista y la revolución de octubre de 1934.
Las reformas republicanas y la conflictividad social del bienio reformista generaron la
oposición de las élites. Asimismo, amplias capas de las clases medias consideraban los
cambios demasiado radicales. Todos estos grupos se fueron organizando en una oposición
configurada por los tradicionales partidos conservadores o las nuevas organizaciones de
carácter fascista y autoritario. El centro-derecha se reestructuró alrededor del Partido
Radical. La derecha monárquica y católica consiguió importantes progresos e impulsó
grandes campañas como la oposición a la reforma religiosa, agraria y al Estatuto de
Cataluña. La CEDA contó con un buen número de afiliados. Renovación Española, los
carlistas y los grupos fascistas de las JONS y la Falange, realizaron una intensa actividad de
agitación contra lo que consideraban el avance del marxismo y el peligro de una revolución
bolchevique.
Algunos sectores del ejército pretendieron aprovechar el descontento generado. El
general Sanjurjo protagonizó un golpe de Estado con la pretensión de forzar el viraje de la
República a la derecha, pero fracasó. En 1933 se creó la Unión Militar Española (UME)
como organización clandestina de militares derechistas y antirreformistas.
Los anarquistas de la CNT y la FAI platearon la lucha frontal en el ámbito rural que finalizó
varias insurrecciones. En Casas Viejas, tuvo lugar una revuelta protagonizada por
anarquistas de la CNT que fue duramente reprimida. Aunque el gobierno negó haber dado
órdenes de fusilamiento, se ocasionó un escándalo que aumentó la conflictividad social. En
este contexto ya eran evidentes la crisis de la coalición republicano-socialista y el
desgaste del gobierno. El jefe de gobierno dimitió y el presidente disolvió las Cortes y
convocó elecciones generales el 18 de noviembre de 1933.
Estas elecciones fueron las primeras en las que votaron las mujeres y tuvieron una alta
abstención:
▪ La izquierda se presentó desunida: republicanos y socialistas presentaron
candidaturas separadas, e importantes masas optaron por la abstención a petición
de la CNT.
▪ La derecha se presentó unida y organizada en muchas circunscripciones.
El resultado fue la victoria de los partidos de centroderecha, lo cual inauguró dos años
de gobierno conservador. Los mejores resultados los obtuvieron el Partido Radical y la
CEDA. El nuevo gobierno, presidido por Alejandro Lerroux, inició un mandato que se basó
en la paralización de gran parte del proyecto reformista.
▪ Se frenó la reforma agraria. Los propietarios mostraron su voluntad de desquitarse
de las reformas anteriores y los campesinos respondieron con huelgas.
▪ La cuestión agrícola enfrentó al gobierno central con la Generalitat de Cataluña.
Esta Ley permitía a los campesinos arrendatarios de las viñas acceder a la propiedad
de las tierras que trabajaban pagando a los propietarios unos precios tasados. Los
propietarios catalanes, buscaron el apoyo de la mayoría conservadora en las cortes,
pero se determinó su inconstitucionalidad y se anularon sus efectos. Pero se aprobó
una ley prácticamente idéntica, produciéndose así una ruptura entre el gobierno
central y el de la Generalitat.
▪ El gobierno central también se enemisto con los nacionalistas vascos al paralizar
la discusión del proyecto de estatuto vasco impulsado por el PNV.
Bloque 10
▪ El gobierno intentó contrarrestar la reforma religiosa aprobando un presupuesto de
culto y clero e iniciando negociaciones para firmar un concordato con la Santa
Sede.
▪ No se anuló la reforma del ejército, pero se aprobó una amnistía contra los
sublevados de Sanjurjo y los colaboradores de Primo de Rivera.
▪ Se respetaron los cambios en la educación, pero se redujo el presupuesto.
El viraje conservador y la obstrucción de las reformas llevaron la radicalización del PSOE
y de la UGT. Los más izquierdistas propusieron dejar de colaborar con fuerzas burguesas y
propició la revolución social; el sector moderado defendía la necesidad de colaborar con
republicanos de izquierda. El sector radical del PSOE y los anarquistas declararon oposición
contra el nuevo gobierno.
La CEDA endureció su posición y reclamó una acción más contundente, exigiendo participar
directamente en el gobierno bajo la amenaza de retirar su apoyo parlamentario. Lerroux,
accedió y el 5 de octubre de 1934 otorgó tres carteras ministeriales a la CEDA.
La revolución de octubre de 1934.
La izquierda interpretó la entrada de la CEDA en el gobierno como una deriva hacia el
fascismo. Al día siguiente de la formación del nuevo gobierno, se produjeron huelgas y
manifestaciones. El movimiento fracasó por la falta de coordinación y la contundente
respuesta del gobierno que decretó el estado de guerra, pero los acontecimientos fueron
especialmente graves en Asturias y Cataluña.
En Asturias, los mineros protagonizaron una revolución social, fruto del acuerdo entre
anarquistas, socialistas y comunistas. Ocuparon los pueblos de la cuenca y tomaron parte
de los cuarteles de la guardia civil. Sitiaron Oviedo dispuestos a defender la revolución y se
enfrentaron a las fuerzas del orden. El gobierno envió a la Legión, con Franco al mando, para
reprimir el levantamiento. La resistencia se prolongó durante 10 días, pero fue derrotada.
En Cataluña, la revuelta tuvo un carácter más político. Contó con el respaldo del presidente
de la Generalitat, quien pretendía evitar la entrada de la CEDA en el gobierno, por ello
proclamó el 6 de octubre la República Catalana, al mismo tiempo que una alianza de
partidos y sindicatos de izquierda organizaban una huelga general. La negativa de la CNT
a participar en la huelga y el escaso apoyo ciudadano hicieron fracasar la insurrección. Se
declaró el estado de guerra y el ejército ocupó el palacio de la Generalitat.
Las consecuencias de la revolución de octubre fueron notables. La CEDA aumentó su
influencia en el gobierno y se mostró partidaria de aplicar las condenas con rigor y proceder
a una reorientación más dura de la política del gobierno. Se suspende el Estatuto de
Autonomía de Cataluña, se anuló la Ley de Contratos de Cultivo y los campesinos fueron
obligados a pagar la totalidad de las rentas. Se devolvieron las propiedades a los jesuitas y
se nombró a Gil Robles ministro de Guerra y a Francisco Franco, jefe del Estado Mayor.
La CEDA presentó un anteproyecto para modificar la Constitución, una revisión muy
restrictiva de las autonomías, abolición de la ley del divorcio y negación de la posibilidad de
expropiación de tierras, pero el proyecto no fue votado. Una fuerte crisis de gobierno
estalló en otoño de 1935. El Partido Radical se vio afectado por una serie de escándalos
de corrupción como el caso de estraperlo y los casos de malversación de fondos.
Estos escándalos agravaron las diferencias en el interior de la coalición gubernamental. Los
radicales estaban deslegitimados para gobernar y se hacía imprescindible un relevo en el
poder. Alcalá Zamora decidió convocar nuevas elecciones para febrero de 1936.
Bloque 10
Las causas de la formación del Frente Popular y las actuaciones tras su triunfo
electoral hasta el comienzo de la guerra. Los preparativos de la sublevación militar.
Las diferentes fuerzas de izquierdas habían sufrido una dura represión durante el bienio
radical, lo que las animó a unir sus fuerzas para presentarse unidas a las elecciones del
16/2/1936.
Los partidos de izquierda se agruparon en el Frente Popular, una coalición electoral
basada en un programa común que defendía la concesión de una amnistía para los
encarcelados por la revolución de 1934, la reintegración en cargos y puestos de trabajo para
los represaliados por cuestiones políticas y la aplicación de legislación reformista
suspendida por la coalición radical-cedista. La CNT no participó en el pacto, pero no pidió la
abstención, significando el apoyo al Frente Popular.
Los partidarios de la derecha formaron distintas coaliciones, constituidas por la CEDA,
monárquicos y tradicionalistas y en algunas provincias se incluyó a los radicales y la Liga
Catalana, pero las derechas no lograron confeccionar una candidatura única ni redactar un
programa electoral consensuado.
En las elecciones, el Frente Popular se convirtió en la fuerza ganadora. Aunque la diferencia
en el número de votos no fue abrumadora, si que lo fue en escaños.
El nuevo gobierno quedó formado exclusivamente por republicanos, mientras que los
socialistas y el resto de los partidos de la coalición se comprometieron a prestarles apoyo.
Manuel Azaña fue nombrado presidente de la República y Casares Quiroga, jefe de
gobierno.
El nuevo gobierno puso en marcha el programa pactado en la coalición electoral. Se decretó
una amnistía y se obligó a las empresas a readmitir a los obreros despedidos a raíz de las
huelgas. El gobierno de la Generalitat volvió al poder y se restableció el Estatuto de
Autonomía de Cataluña, y en el País Vasco y Galicia se iniciaron negociaciones para la
aprobación de los respectivos estatutos. El nuevo gobierno reanudó el proceso reformista y
presentó un proyecto para la devolución de los bienes comunales a los municipios y la
reanudación de los asentamientos de campesinos.
Los partidos de izquierda de los sindicatos se lanzaron a una movilización popular. Los
anarquistas defendían la necesidad de acciones revolucionarias, y también un sector del
socialismo se orientaba hacia soluciones radicales cercanas a las del PCE. Se convocaron
huelgas para pedir la mejora de las condiciones laborales. En el campo, los jornaleros se
adelantaban a la legislación y ocupaban las tierras.
La nueva situación fue recibida con rechazo por las derechas. Muchos propietarios de tierras
se opusieron a las medidas. Algunos empresarios cerraron fábricas y expatriaron capitales
y la Iglesia volvió a lanzar campañas contra la República. Falange Española asumió un fuerte
protagonismo y fomentó un clima de enfrentamiento civil.
Los preparativos de la sublevación militar.
La creación de un clima de violencia era una estrategia que favorecía a los sectores decididos
a organizar un golpe de Estado militar contra la República. La misma noche de las
elecciones, Franco intentó declarar el Estado de guerra. En marzo, un grupo de generales
acordó un “alzamiento que restableciese el orden”. En los primeros momentos, la
conspiración tuvo escasa fuerza y mala organización, hasta que se puso al frente el general
Emilio Mola. Su plan consistía en organizar un pronunciamiento militar simultaneo en
Bloque 10
todas las guarniciones posibles, al mando del general Franco. Para frenar los rumores
golpistas, el gobierno trasladó de destino a los generales más implicados, pero no les
destituyó.
La conspiración contaba con el apoyo de fuerzas políticas de la derecha y de la Italia fascista
y la Alemania nazi. Las discrepancias entre los conspiradores en cuando a que régimen
instaurar hacían aplazar la fecha del levantamiento. El 14 de julio se produjo el asesinato
de José Calvo Sotelo, en respuesta al asesinato del teniente Castillo. Su muerte aceleró los
planes golpistas y la sublevación se inició en Marruecos el día 17 de julio de 1936, dando
lugar a una guerra civil que se prolongará durante tres años.
Bloque 10
Resumen de la evolución política y la situación económica de los dos bandos
durante la Guerra Civil.
El golpe militar y el inicio de la guerra civil.
El 17 de julio de 1936, en Melilla, el coronel Yagüe, se alzó en armas contra la República.
La sublevación se extendió rápidamente. Entre el 18 y el 19 de julio, la mayoría de las
guarniciones militares del resto de España se unieron al golpe junto a sectores falangistas y
carlistas. Desde marruecos, el general Franco se dirigió hacia la península.
El 19 de julio, Casares Quiroga fue sustituido como jefe de gobierno por José Giral, quien
decidió entregar armas a las milicias de los sindicatos y los partidos del Frente Popular.
Parte del ejército y de las fuerzas de seguridad se mantuvieron fieles al gobierno y fue
posible sofocar el levantamiento en buena parte de España.
▪ La sublevación triunfó en toda la España interior, en las zonas agrarias donde
predominaban la gran propiedad o los pequeños propietarios muy conservadores.
▪ El alzamiento fracasó donde las fuerzas obreras y de izquierda tenían mayor peso.
Los sublevados habían previsto que el pronunciamiento militar les permitiría apoderarse
de los órganos de gobierno, decretar el Estado de guerra y sofocar cualquier signo de
oposición en una operación rápida. Pero al cabo de una semana, la evidencia de que el golpe
militar no había triunfado originó la división del país en dos bandos que iban a
enfrentarse en una cruenta guerra civil.
▪ Los sublevados, militares conservadores, monárquicos, católicos, falangistas,
carlistas y aquellos que se habían opuesto a las reformas de la República. Apoyados
e inspirados por el fascismo, y se definían como nacionales y católicos.
▪ Los republicanos, clases populares, afiliados o influidos por organizaciones
socialistas, comunistas, anarcosindicalistas, definidos como “rojos”. Defendían la
legitimidad republicana, y encarnaba el conjunto de fuerzas sociales, políticas y
sindicales que habían dado apoyo a las reformas republicanas del bienio de
izquierdas y al Frente Popular. Intereses diversos.
La zona republicana.
La guerra originó una situación compleja. Las fuerzas de la izquierda vieron la ocasión de
realizar sus anhelos de revolución social, pero era necesario concentrar todos los
esfuerzos por ganar la guerra, pues una derrota suponía el fin de toda esperanza de cambio
social.
El gobierno republicano tuvo que organizar apresuradamente una fuerza militar capaz de
oponerse a los sublevados. Por ello, tomo la decisión de entregar las armas a las milicias
de los partidos y sindicatos y decretar la creación de batallones de voluntarios, en los que
debían integrarse las milicias. En consecuencia, emergió una estructura de poder popular,
vertebrado por sindicatos y partidos de izquierda, que construyen la única fuerza armada
capaz de defender la legalidad republicana.
De este modo, surgen consejos, comités y juntas que se ocupan de organizar las columnas
de voluntarios para el frente. En algunas zonas los comités se unificaron para formar
Consejos Regionales. En estos se reunían las fuerzas del Frente Popular con predominio de
los sindicatos y de los partidos obreros. Fue importante la creación del Comité Central de
Milicias Antifascistas.
Bloque 10
El alzamiento militar provocó la extensión de un clima revolucionario. El elemento más
significativo fue la colectivización de la propiedad industrial y agraria. En el campo, las
expropiaciones de fincas y la ocupación de tierras.
En los primeros meses de la guerra, se desencadenó una respuesta popular espontánea
contra todo lo que pudiera tener relación con los sublevados. Tuvieron lugar asesinatos, los
“paseos”, detenciones ilegales, saqueos, incendios, requisas de bienes y propiedades
particulares. Hubo incidentes como asesinatos de presos políticos o ejecuciones de políticos.
Muchos de los perseguidos huyeron al extranjero o se escondieron. Las experiencias de
autogestión y la autonomía de las columnas de milicianos estuvieron impulsadas por el
sector mas radical del anarcosindicalismo y del POUM. El resto de las fuerzas políticas
mantuvieron sus posiciones críticas y reclamaron la necesidad de un poder estatal fuerte.
El gobierno de Largo Caballero (septiembre 1936 - mayo 1937)
En septiembre de 1936, Largo Caballero construyó un nuevo gobierno formado por
republicanos, socialistas y comunistas. El gobierno de la republica se traslada a Valencia
ante el inminente ataque sobre Madrid. El proyecto de Largo era crear una alianza
antifascista y dirigir la guerra creando un Ejército Popular sobre la base de las Brigadas
Mixtas.
Una serie de fracasos militares vuelven a abrir el enfrentamiento dentro de las fuerzas
republicanas, respecto a cómo se debía afrontar el proceso revolucionario y la guerra.
▪ Un sector formado por republicanos, comunistas y socialistas era partidario de
poner orden en la retaguardia, controlar las experiencias colectivizadoras,
reforzar vínculos con clases medias y reconstruir un Estado fuerte.
▪ Otro sector compuesto por anarquistas y comunistas del POUM, insistía en afianzar
las transformaciones revolucionarias como medio para conseguir una verdadera
movilización popular contra el fascismo, profundizando en la obra colectivizadora y
resistiéndose a integrar sus milicias en el ejército regular.
Los problemas que debilitaron el gobierno de Largo estallaron en Barcelona, en mayo de
1937 (Hechos de Mayo). La lucha se desencadenó cuando las fuerzas del gobierno de la
Generalitat intentaron desalojar a los anarquistas del edificio de Telefónica que habían
ocupado. Derivó en un enfrentamiento entre militantes de la CNT y el POUM y militantes
del PSUC, ERC, y la UGT. El gobierno central envió fuerzas a Cataluña para controlar el
orden público. El conflicto se saldó con la derrota de los anarquistas y poumistas y una
fuerte crisis de gobierno.
El gobierno de Negrín (mayo 1937 - marzo 1939)
Los hechos de mayo fortalecieron las posiciones comunistas, que tenían ya una gran
influencia, basada en la ayuda que la URSS prestaba a la República. Los comunistas
españoles exigieron la disolución del POUM y la detención de sus líderes. Largo Caballero se
negó y dimitió y el presidente de la República encargó la formación de un nuevo gobierno
al socialista Juan Negrín. El POUM fue declarado ilegal y sus militantes, detenidos.
Indalecio Prieto asumió el Ministerio de Guerra y el nuevo gabinete basó su política en la
prioridad del esfuerzo militar. Para ello se reforzó el poder central, se unificó la dirección
de guerra, se integraron todas las milicias en el Ejército Popular y se establece un control
sobre la producción industrial y agraria, para asegurar el avituallamiento de la población y
poner los recursos industriales al servicio de la guerra. Se disuelve el Consejo de Aragón. La
sede del gobierno se traslada a Barcelona.
Bloque 10
Ante la dificultad de frenar el avance de las tropas franquistas, se intenta buscar una salida
negociada a la guerra (Trece Puntos), donde propone el fin de la lucha armada,
permanencia de la República y apertura de un proceso de elecciones democráticas. Franco
solo aceptaría “una rendición sin condiciones”.
A partir de marzo 1938, ya faltaban alimentos y abastecimientos básicos, los reveses
militares eran continuos y se comenzaba a extender el cansancio. Cuando se firmó el Pacto
de Múnich, por el cual Gran Bretaña y Francia reconocen la ocupación de la región
checoslovaca de los Sudetes por Hitler, plegándose así al expansionismo nazi; la republica
recibe un duro revés. Negrín insistía en la necesidad de la resistencia militar.
La pérdida de Cataluña significó el exilio para los gobiernos de la República, Cataluña y del
País Vasco, así como para todos los parlamentarios. Francia y Gran Bretaña reconocieron el
gobierno de Franco y Manuel Azaña presentó su dimisión como presidente.
La zona sublevada
El ejército se convirtió en la columna vertebral del nuevo régimen. La muerte del general
Sanjurjo y el hecho de que la insurrección no triunfase rápidamente plantearon el problema
del liderazgo en la dirección militar y en el gobierno del territorio nacional. El 24 de julio se
crea en Burgos la Junta de Defensa Nacional, integrada por militares y presidida por
Miguel Cabanellas. La misión de la Junta era gobernar el territorio ocupado y sus primeras
medidas fueron prohibir la actividad de todos los partidos políticos, suspender la
Constitución y decretar la paralización de la reforma agraria.
Para dirigir la guerra fue ganando cada vez más apoyo el general Francisco Franco, y fue
elegido jefe del alzamiento. Fue nombrado Jefe de gobierno del Estado y Generalísimo
de todos los Ejércitos españoles. La Junta de Defensa Nacional desapareció y se estableció
una Junta Técnica de Estado. El cuartel del Generalísimo se trasladó a Salamanca.
A partir de 1936 existía un mando único e incontestado. Inspirándose en un modelo de
estado fascista italiano y alemán, de partido único y con un jefe con plenos poderes, Franco
dio a conocer el Decreto de Unificación, por el que se crea un partido único, Falange
Española y Tradicionalista de las JONS. Franco sería Jefe Nacional de este partido único.
Adoptó el uniforme de la camisa azul de la Falange, la boina roja carlista y el saludo fascista.
El proceso de institucionalización del nuevo Estad culminó en enero de 1938. En la persona
de Franco se concentra la jefatura del Estado y la presidencia del gobierno, y pasó a ser
llamado Caudillo de España.
El Estado abolió la legislación republicana en materia económica, social y laboral. Comenzó
la censura y se restableció la pena de muerte. Se aprueba la primera de sus Leyes
Fundamentales, el Fuero del Trabajo, inspirada en el fascismo italiano.
Se respetaba la influencia de la Iglesia Católica, que se posicionó a favor de los sublevados.
Era un estado confesional y derogó las leyes del matrimonio civil y del divorcio.
La construcción del Estado franquista estuvo acompañada de una violencia extrema que
formaba parte de las directrices fijadas por los dirigentes e la sublevación y que comportó
la aniquilación de los vencidos.
La represión tuvo un carácter sistemático, planificado y fue ejercida por el ejército, la
Falange o las autoridades políticas contra cualquier sospechoso simpatizante de la
república. Se pretendía imponer un clima del terror. Una parte de ejecutados fueron
enterrados en fosas comunes.
Bloque 10
La zona nacional no conoció las estrecheces económicas de sus enemigos. Evitaron el
racionamiento y la inflación y se beneficiaron de la continua expansión del territorio. Se
devolvieron a sus propietarios las tierras ocupadas durante los años anteriores y se creó el
Servicio Nacional del Trigo para controlar las existencias y regular los precios.
Se promulgó el Decreto de 1937 de Protección y Fomento de la Industria Nacional, y se
pusieron las bases para un régimen autárquico. La falta de recursos económicos se suplió
solicitando créditos a los aliados alemanes e italianos.
Bloque 10
El contexto internacional de la Guerra Civil y el apoyo exterior recibido.
Desde el primer momento, la Guerra Civil tuvo una gran repercusión internacional. El
contexto internacional está caracterizado por la polarización ideológica derivada del
ascenso del fascismo y el comunismo, la crisis de las democracias, la Gran Depresión. El
estallido de la guerra fue visto como una confrontación entre fuerzas democráticas y los
regímenes fascistas en ascenso.
Fue un acontecimiento que dividió a gobernantes, medios de comunicación, opinión publica
e intelectuales del mundo entero. La opinión democrática progresista mundial estuvo a
favor de la República. Los partidos obreros de todo el mundo y la URSS también. Las fuerzas
conservadoras veían el alzamiento de Franco como un freno a la expansión del comunismo.
El catolicismo tradicional estuvo con los rebeldes, y el Papado acabó pronunciándose a favor
de Franco.
Ambos bandos recurrieron al exterior para buscar apoyos. Los sublevados enviaron
agentes a países fascistas con el fin de pedir ayuda. El gobierno republicano pidió
colaboración militar y política. Pero los gobernantes de las democracias fueron en extremo
prudentes por temor a que el conflicto pudiera extenderse por Europa.
Gran Bretaña defendía una política de apaciguamiento ante la Alemania nazi y comunicó
a Francia que si intervenía ayudando a la República no apoyaría la política internacional
francesa ante la amenaza de Hitler. Francia creó un Comité de No Intervención, al que se
adhirieron 27 países.
▪ El gobierno de la republica tuvo que comprar armas y productos energéticos
dónde y cómo pudo. Largo Caballero decidió enviar a la URSS las reservas de oro del
Banco de España para hacer frente al pago de armas. Las Brigadas Internacionales
prestaron una gran ayuda en tropas. Fruto de un verdadero movimiento de
solidaridad antifascista, llegaron personas de todo el mundo y tuvieron una
importante función en la guerra. Méjico aportó una pequeña ayuda en municiones,
pero acogió a numerosos exiliados. La mayoría de los intelectuales tomaron partido
por la República y muchos acudieron a España para apoyar la causa.
▪ Los sublevados fueron más favorecidos por el apoyo extranjero. La ayuda alemana
e italiana en armas fue la más importante, numérica y tácticamente. Alemania envió
su aviación, la Legión Cóndor, unidad responsable del bombardeo de Guernica. La
marina alemana apoyó a los rebeldes. El apoyo italiano consistió en el envío de una
gran unidad, el Corpo di Truppe Volontarie. Estas tropas fueron derrotadas en la
batalla de Guadalajara.
Un ejemplo de doble rasero que se utilizó respecto a los dos contendientes es que mientras
el Gobierno Americano se declaraba neutral, la compañía petrolera Texaco proporcionaba
combustible a los sublevados.
El respaldo diplomático más importante para los sublevados fue el del papado. Esta actitud
tuvo una enorme represión en la opinión publica internacional. El estado del Vaticano
reconoció el régimen franquista en 1917.
La Sociedad de Naciones no logró impedir la intervención de Alemania e Italia, ni fue capaz
de imponer el cumplimiento de la resolución aprobada. Su incapacidad en este conflicto fue
el anticipo de su incapacidad para evitar la II Guerra Mundial.
Algunos historiadores la consideran un antecedente a la II Guerra Mundial. España se
convertiría en un campo de pruebas.
Bloque 10
Los costes humanos y las consecuencias de la Guerra Civil. El papel del exilio.
El 1 de abril se inicia una dictadura que se prolongará durante casi cuarenta años. Esta es la
primera de las consecuencias de la guerra civil, pero hubo muchas otras:
Consecuencias demográficas, a nivel demográfico la guerra puede considerarse el
fenómeno más negativo de la historia contemporánea en España. Las estimaciones registran
que las victimas en diferentes categorías son:
▪ Entre 150.000 y 200.000 muertos en acciones de guerra directamente, de las cuales
tres quintas partes de caídos fueron del campo republicano.
▪ 155.000 muertos en acciones de represión en retaguardia, sin contar la represión
de posguerra.
▪ 346.000/380.000 muertos por sobremortalidad derivada de enfermedades,
hambrunas y privaciones inducidas por la contienda.
La suma global de perdidas humanas suma entre 651.000 y 735.000 victimas de la Guerra
Civil en todas sus facetas. A estas hay que sumar otras dos categorías de pérdidas
demográficas:
▪ El desplome de las tasas de natalidad, que deja una impronta en la pirámide de
población durante años.
▪ El incremento del numero de exiliados de forma temporal o definitiva.
La esperanza media de vida se desplomó tanto en hombres como en mujeres.
El exilio forzoso, al que se vieron obligados miles de republicanos, combatientes y
militantes de partidos de izquierda, sindicalistas, intelectuales y artistas que públicamente
habían defendido al gobierno de la república. Unos de ellos fueron concentrados en campos
de internamiento en el sur de Francia. Muchos de ellos fueron posteriormente enviados a
los campos de concentración nazis tras la ocupación alemana de Francia, otros partieron a
Latinoamérica o a la URSS. Muchos niños, para garantizar su seguridad, fueron enviados al
extranjero, fundamentalmente a la URSS. Aunque una parte volvería durante la dictadura,
la mayoría permanece fuera de España. Se trataba de una población mayoritariamente
joven, activa y preparada.
La represión, había miles de prisioneros, a esta cifra hay que sumarle el numero de
personas que estuvieron durante meses internadas en el centenar de campos de
concentración existentes en el país para fines de clasificación y depuración de
responsabilidades políticas. Esta fue una de las consecuencias más brutales de la guerra,
desde su inicio, y que se prolongó muchos años después. En la zona republicana, las cifras
son más claras porque las autoridades franquistas emprendieron una investigación judicial
exhaustiva. En los primeros meses se desencadenó en la zona republicana una respuesta
popular espontanea contra todo lo que pudiera tener relación con los sublevados. La
violencia en la retaguardia franquista es más difícil de calcular debido a la ocultación de
documentos por parte de los vencedores. Hay organizaciones dedicadas a localizar las
victimas de la guerra y exhumar sus cadáveres.
Consecuencias económicas, también fueron graves. Se perdió parte de la maquinaria, las
infraestructuras de transporte quedaron destrozadas, se perdió un gran porcentaje de los
ferrocarriles y vehículos a motor. Los bombardeos acabaron con miles de viviendas. La falta
de mano de obra provocó el descenso de la producción alimentaria. La privación de la
mayoría de los bienes de consumo y se establecieron cartillas de racionamiento. En el
terreno económico, la guerra significó la vuelta a una economía agraria. El envío a la URSS
Bloque 10
del oro del Banco de España por la ayuda prestada provocó el hambre y desabastecimiento
durante los primeros años de posguerra.
Consecuencias morales. La guerra dejó marcada a varias generaciones por el trauma del
sufrimiento durante los años de conflicto, pero también por la represión posterior y la
atmosfera de la posguerra. Hubo grupos que se beneficiaron de la nueva situación, como
terratenientes, Ejército e Iglesia, que se convirtieron en elementos hegemónicos de la
sociedad franquista. Surgió la figura del excombatiente, que, como premio a su colaboración,
fue compensado con puestos en la Administración y concesiones a sus negocios. Desde el
punto de vista social, supuso el control de la economía por parte de la oligarquía
tradicional, así como la eliminación de los derechos de los trabajadores. Se estableció una
dictadura militar que se prolongaría durante casi 40 años, con la perdida de libertades
políticas, personales y persecución de cualquier forma de disidencia política.