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La Responsabilidad en Psicoterapia y Filosofía

La responsabilidad implica ser consciente de las consecuencias de nuestras acciones y decisiones. Algunos pacientes evitan aceptar su responsabilidad culpando a otros o viéndose como víctimas. Una paciente actuaba de forma manipuladora en su terapia de grupo para evitar responsabilizarse por sus dificultades en las relaciones.

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La Responsabilidad en Psicoterapia y Filosofía

La responsabilidad implica ser consciente de las consecuencias de nuestras acciones y decisiones. Algunos pacientes evitan aceptar su responsabilidad culpando a otros o viéndose como víctimas. Una paciente actuaba de forma manipuladora en su terapia de grupo para evitar responsabilizarse por sus dificultades en las relaciones.

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Resumen

Se dice que una persona es responsable cuándo se puede confiar y depender de ella. La
responsabilidad significa también que puede contar con alguien del punto de vista legal, financiero
o moral. En el terreno de la salud mental el término responsabilidad hace referencia a la capacidad
del paciente para mantener una conducta racional y el compromiso moral del terapeuta con el
paciente. La responsabilidad implica ser el autor de algo. Y ser conscientes de ella, es darse cuenta
de qué uno está creando el propio destino, el propio ser, su predicamento vital, Sus sentimientos y,
en algunos casos, el propio seguro miento. En el caso de que haya un paciente que no quiere
aceptar esta responsabilidad, que insiste en culpar a otros (individuos o fuerzas) de su disforia, no
es posible pensar en una ayuda terapéutica. tanto los filósofos occidentales como los orientales
han estudiado el problema de la responsabilidad del hombre con respecto a la naturaleza de la
realidad. La esencia de la revolución filosófica de Kant está contenida en su postulado de qué lo
que proporciona a la realidad su forma externa es la conciencia humana la naturaleza de las
estructuras mentales del ser humano. Según Kant, el mismo espacio no es algo objetivo y real sino
algo subjetivo e ideal; es como un esquema que se deriva de una ley constante de la naturaleza de
la mente, para coordinar todos los sentidos externos. ¿qué sentido tiene esta visión del mundo por
parte de la psicología del individuo? Heidegger se refirió al individuo con la palabra “dásein” (no le
llamo como un “yo” ni “uno “ni ego ni “ser humano”) por una razón específica: quería hacer
hincapié en la naturaleza dual de la existencia humana. El individuo está ahí pero también forma
parte de lo que está ahí. El yo es “dos en uno” es un yo empírico (un yo objetivo, algo que está ahí,
un objeto q forma parte del mundo) Y un yo trascendental que configura, es decir, que es
responsable de sí mismo y del mundo. La responsabilidad así enfocada va inextricablemente
unidas a la libertad. Al menos que el individuo sea libre para constituir el mundo eligiendo una
entre varias posibilidades, el concepto de responsabilidad no tiene ningún sentido. El universo es
contingente todo lo que existe pudo haberse creado de otra manera. La concepción de la libertad
de Sartre, abarca un amplio horizonte: el ser humano no sólo es libre, sino que está condenado a la
libertad. Más aún la libertad extiende más allá de la responsabilidad ante la creación del mundo
(es decir, por haber dotado al mundo de significados) Uno es también íntegramente responsable
de la propia vida, no sólo de las propias acciones, sino también de los propios fracasos en la acción.
Mientras estamos acostados, el mundo padece desnutrición. Según Sartre, yo soy responsable de
esa desnutrición. Naturalmente yo protesto: sé muy poco de lo que sucede en otros lugares de la
tierra y creo que pueda ser muy poco para aliviar esa situación tan trágica. Pero Sartre añadiría qué
es que yo quiero ignorar la situación y que en este instante optó por dedicar mi tiempo a estar
acostado, en lugar de dedicarlo a ocuparme de dicha situación trágica. Después de todo yo podría
organizar una campaña para reunir fondos o difundir el problema a través de los medios
competentes, pero prefiero Darle la espalda. Soy el responsable de lo que hago y de lo que
prefiero ignorar. La posición de Sartre a este respecto no es de tipo moral: él no dice que yo
debería estar haciendo otra cosa, sino que es lo que yo hago entra dentro del terreno de mi
responsabilidad. Ambos niveles de responsabilidad (la de la atribución de significados y la de la
conducta vital) juegan, como veremos, un papel fundamental en psicoterapia. Tanto para
configurarse (ser responsable) a uno mismo y a su mundo, como para ser conscientes de la propia
responsabilidad, se necesita un conocimiento de sí mismo aterradora mente profundo nada en el
mundo tiene significados y no es por la propia creación. No hay reglas, no hay sistemas éticos ni
valores; no existe ningún tipo de referencias externas ni grandes designios en el universo. Según
Sartre, sólo el individuo es el creador (esto es lo que quiere expresar cuando dice el hombre es el
ser que proyecta convertirse en Dios) El experimentar de este modo la existencia produce una
sensación de vértigo. Nada es como pareciera ser. Hasta el suelo sobre el que pisamos se abre bajo
nuestros pies. De hecho, la carencia del fundamento es una expresión que se emplea
frecuentemente para describir la experiencia subjetiva que conduce a darse cuenta de la propia
responsabilidad. Muchos filósofos existencialistas han descrito esta angustia con la expresión
angustia primigenia que es la angustia fundamental, una angustia aún más profunda que la que se
experimenta ante la muerte. En realidad, muchos consideran que la angustia ante la muerte es un
símbolo de la angustia por carencia de fundamento. Con frecuencia, los filósofos distinguen entre
mi muerte y la muerte, es decir, la muerte de los otros. Lo verdaderamente aterrador de mi muerte
es que significa la disolución de mi mundo. Mi muerte lleva consigo también el fin del que otorga
significados y del espectador del mundo; así, con lo que nos enfrentamos es con la nada. Cuando
un hombre siente ansiedad porque desea tener relaciones sexuales normalmente se observan
Varios modos de placer la responsabilidad hacia otro. Es evidente que los pacientes paranoides
desplazar contaste mente su responsabilidad hacia otros individuos o circunstancias. Atribuyen a
otros sus propios sentimientos y deseos e invariablemente explican su disforia y sus fracasos como
resultado de factores externos. La principal tarea terapéutica (A veces imposible) con los
paranoide, es ayudarles a aceptar que son los autores de sus propios sentimientos proyectados. La
evitación de responsabilidad es también el principal obstáculo en la psicoterapia de los pacientes
que sufren de una enfermedad psicofisiológica. La aceptación de la responsabilidad en estos
pacientes se ha suprimido dos veces: sufren, como consecuencia, de síntomas somáticos y no
psicológicos. Pero, aunque reconozcan el sustrato psíquico de su padecimiento somático, siguen
empleando las defensas de exteriorización que les son características, atribuyendo su disforia
psicológica a un nerviosismo o a la influencia negativa de condiciones ambientales. Existe un tipo
especial de evitación de la responsabilidad que se observa a menudo en individuos (considerados
de personalidad histérica)

Que niegan la responsabilidad o cree que son víctimas inocentes de los acontecimientos que ellos
mismo (sin querer) Han desencadenado. Por ejemplo, Clarisa una psicoterapeuta de 40 años se
incorporó a un grupo terapéutico para superar las dificultades que siempre había tenido para
establecer relaciones íntimas con los hombres, los cuales, empezando desde su mismo padre, la
habían rechazado y castigado. Durante nuestra sesión inicial me dijo que había terminado, hacía
varios meses, Una prolongada terapia psicoanalítica y que intuía que ahora su problema se resolvía
mejor en el Marco de un grupo terapéutico. Al cabo de varios meses nos informó que había
regresado a su análisis poco después de haber comenzado el grupo, pero que no lo había
considerado un hecho bastante importante como para habernos informado a su tiempo. Sin
embargo, en ese punto, su analista, que es aprobada la terapia de grupo, había estimado que su
pertenencia al grupo era acting-out.

Es evidente que un paciente no puede trabajar en un grupo si su terapeuta personal se opone y


decide dificultar de alguna manera el trabajo. Por indicación de Clarisa, decidí telefonear a su
analista, para este mantuvo una postura psicoanalítica de absoluta reserva y (en una forma un
poco altanera, según me pareció) se negó a conversar conmigo sobre el asunto. Me sentía
traicionado por Clarisa, irritado con su analista y muy molesto por el curso de los acontecimientos.
Ella sin embargo adoptaba una postura de ingenuidad y un tanto de perplejidad por lo que estaba
ocurriendo. Los miembros del grupo comenzaron a apreciar en ella una actitud de hacerse la tonta
y para ayudarla a sobreponerse, sus comentarios se tornaron cada vez más fuertes y punitivos. Una
vez más clarisa se sitúa en el papel de víctima especialmente con los hombres del grupo y debido a
las circunstancias que estaban fuera de su control, se vio obligada a abandonar el grupo. Este
incidente era una versión en miniatura del problema esencial de Clarisa: la habitación de
responsabilidad, que conseguía desempeñando el papel de víctima inocente. Aunque todavía no
estaba preparada para apreciarlo, el incidente aportaba la clave de sus dificultades para establecer
relaciones íntimas. Dos hombres importantes en su vida, el analista y el terapeuta de su grupo, se
sentían manipulados y (a menos por mi parte) molesto con ella. Los restantes miembros del grupo
se sentían igualmente utilizados. Clarisa no se relacionaba con ellos de buena fe; por el contrario,
se sentían tratados como peones en un drama que ella estaba escenificando con sus terapeutas.
Recordemos que Clarisa se había incorporado a la terapia debido a sus problemas para establecer
relaciones íntimas. El grupo veía con toda claridad la responsabilidad que ella tenía en sus
dificultades. Ella nunca estaba con una persona. Mientras estaba con los miembros del grupo,
estaba realmente conmigo. Mientras estaba conmigo, estaba con su analista, y sin duda cuando
estaba con él, estaba realmente con su padre. La dinámica de Clarisa de hacer el papel de víctima
inocente resultaba especialmente obvia, pues era una psicoterapeuta Experimentada que había
dirigido sus propios grupos terapéuticos y que conocía muy bien la importancia de la comunicación
entre los terapeutas individuales y de grupo. Para ayudar al paciente a asumir su responsabilidad,
el primer paso que tiene que dar el terapeuta no es emplear una técnica, sino adoptar una actitud
sobre la cual descansaran las técnicas que se sigan. El terapeuta tiene que trabajar en todo
momento dentro del Marco de referencia que el paciente ha empleado para crear su propio
síntoma. No es la suerte, ni la casualidad, ni los genes defectuosos, lo que ha provocado que el
paciente se sienta solo, aislado, maltratado por doquier o que no pueda conciliar el sueño el
terapeuta tiene que determinar el papel que desempeña el paciente en su propio dilema y
encontrar la manera de comunicarle este conocimiento profundo. mientras no se comprenda que
uno mismo ha creado la disforia, se carece de motivaciones para cambiar, mientras uno siga
creyendo que los trastorno se los está causando otro, La mala suerte, un trabajo inadecuado o
cualquier otro agente externo ¿para qué gastar energía tratando de cambiar? en los casos de este
tipo, la estrategia más obvia no es la terapéutica sino la activista: cambiar todo el ambiente.

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