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Psicología Existencial: Enfoques y Conceptos

Este documento presenta una síntesis sobre la psicología existencial. Resalta las ideas de filósofos como Kierkegaard y James, quienes enfatizaron la importancia de la decisión, el compromiso y la experiencia vital del ser humano. También destaca las contribuciones de Sartre sobre cómo la existencia precede a la esencia y de cómo somos lo que elegimos. Finalmente, propone algunos principios para una ciencia psicológica basada en el enfoque existencial, como entender al ser humano en sus propios términos

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Psicología Existencial: Enfoques y Conceptos

Este documento presenta una síntesis sobre la psicología existencial. Resalta las ideas de filósofos como Kierkegaard y James, quienes enfatizaron la importancia de la decisión, el compromiso y la experiencia vital del ser humano. También destaca las contribuciones de Sartre sobre cómo la existencia precede a la esencia y de cómo somos lo que elegimos. Finalmente, propone algunos principios para una ciencia psicológica basada en el enfoque existencial, como entender al ser humano en sus propios términos

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Síntesis sobre psicología existencial

La consideración existencial tiene dos aspectos distintos del interés por la psicología y
psiquiatría existenciales en este país. La tendencia que solo busca la última novedad y
éxito ruidoso, peligrosa siempre, e incapaz, particularmente, de hacer algo constructivo en
la búsqueda de la verdad y en los esfuerzos por comprender al hombre y sus relaciones. Es
la actitud, mucha más calma, honda y problematizadora.

EL SURGIMIENTO DE LA PSICOLOGIA EXISTENCIAL-ROLLO MAY


Kierkegaaid, ‘la verdad solo existe para el individuo cuando este la crea en la acción’.
Otro aspecto que William James aporta es la importancia de la decisión y del compromiso
o sea su argumentación de que la voluntad y la decisión por si mismas constituyen
requisitos previos a su descubrimiento. Además incorpora el arte y la religión a su
pensamiento.
James y Kierkegaard trataron de redescubrir al hombre como un ser vital, capaz de decidir
y experienciar.
Tillich llama filósofos a James y a Dewey pero también son psicólogos. La convergencia de
estas dos disciplinas indica otro enfoque existencial. La misma se interesa por comprender
esos aspectos de la vida humana en su nivel más profundo, a lo que Tillich denomina
realidad ontológica.
El enfoque existencial significa un intento de comprender la conducta y experiencias
humanas en términos de los presupuestos subyacentes en las mismas, subyacentes en
nuestra ciencia e imagen del hombre. Es el esfuerzo por comprender la naturaleza de este
hombre que experiencia y a quien le suceden las experiencias.
El existencialismo significa un tomar como centro a la persona existente.
La posición existencialista extrema se halla en la declaración de Jean Paul Sartre, según la
cual ‘la existencia precede a la esencia’.
Esto constituye un aspecto del énfasis de Sartre sobre la decisión: ‘somos lo que
elegimos’.
No deben desestimarse las ‘esencias’, sirven de presupuesto a la lógica.
No existe la verdad o la realidad para una persona viva, a menos que participe, sea
consciencia de ella, o mantenga alguna relación con la misma.
Solo la verdad que comienza a vivir llega a ser más que una idea abstracta y se la ‘siente
en cada pulsación’, que solo la verdad experienciada auténticamente en todos los niveles
del ser, tiene el poder de cambiar a un ser humano.
El énfasis existencialista sostiene que nunca se podrá explicar o comprender a cualquier
persona viva partiendo de dicha base.
Cuanto más se formulen, las fuerzas o impulsos de manera absoluta y completa, tanto
más se estará hablando de abstracciones y no del ser humano existente.
Lo que hay que discernir es si la ‘persona tiene sentido en términos del mecanismo’, o si el
‘mecanismo tiene sentido en términos de la persona’.
‘Un psicólogo o psicoterapeuta existencial’, se trata de una actitud hacia la terapia, tener
preocupación.
En los estudios que realice de la ansiedad, tomo ‘El problema de la unsiettlad’, de Freud, y
‘El concepto de la angustia’, de Kierkegaard. En las formulaciones de Freud, toma la
ansiedad como el resurgimiento de la libido reprimida, y como, la reacción del yo ante la
amenaza de la pérdida del objeto amado. Kierkegaard, describió la ansiedad como la lucha
del ser viviente contra el no ser.
El verdadero terror en la ansiedad no proviene de la muerte en sí misma, sino del hecho
de que cada uno de nosotros ocupa en el combate posiciones antagónicas dentro de sí
mismo, de que la ‘ansiedad es el deseo de lo que uno teme’.
Kierkegaard escribía exactamente acerca de nuestros sufrimientos, retratando la
experiencia inmediata de los seres humanos en crisis; escribiendo en un nivel existencial
ontológico: conocía la ansiedad. Freud escribía formulando los mecanismos psíquicos
mediante los cuales surge la ansiedad.
Reprimimos el sentido del ser, el ser ontológico. Como consecuencia de dicha represión
del sentido de ser, de algún modo se han desintegrado la imagen de sí mismo, propia del
hombre moderno, su experiencia y la concepción de sí mismo como individuo
responsable.
Karl Jaspers, psiquiatra y filósofo existencialista, sostiene que actualmente nos hallamos
en pleno proceso de perder la consciencia de nosotros mismos.
Sostengo que sin algunos conceptos de ‘ser’ y ‘no ser’ no podríamos comprender siquiera
nuestros mecanismos psicológicos de uso más común, como represión, resistencia y
transferencia.
Esta cultura, reprobatoria según se supone, está formada por las mismas personas que
reprimen.
Por ejemplo, si se ponen obstáculos a las necesidades de un niño, provoca una reacción
traumática en él, del mismo modo que cuando se lo despoja de su seguridad.
Solo podremos entender un mecanismo como la represión, definiendo al ser como la
estructura singular de las potencialidades del individuo.
Si queremos entender la represión en una persona dada debemos hacer las siguientes
preguntas: ¿qué relación existe entre esta persona y sus propias potencialidades? ¿A qué
se debe que decida o que vea forzado a hacerlo, a expulsar de su conciencia algo que
conoce, y en otro nivel, sabe que conoce?
La ansiedad de nuestra época no proviene tanto del miedo a perder las satisfacciones
libidinales o la seguridad, como del miedo del paciente ante sus propias capacidades y de
los conflictos derivados de ese miedo. Podría ser ‘personalidad neurótica de nuestro
tiempo’.
El inconsciente son aquellas potencialidades para conocer y experienciar que el individuo
no puede y no quiere realizar.
Se descubre el mecanismo de la represión, el cual implica una lucha compleja del ser del
individuo contra la posibilidad de no ser; no puede comprenderse adecuadamente en
términos de ‘yo’ y de ‘no yo’, y suscita el problema de la libertad del ser humano respecto
de sus propias potencialidades.
Todo mecanismo o dinamismo, toda fuerza o impulso, presupone una estructura
subyacente infinitamente mayor que el propio mecanismo, impulso o fuerza.
Es importante en la terapia ver con cuanta frecuencia nuestra preocupación por tratar al
paciente en función de los mecanismos gracias a los cuales tiene lugar su conducta,
obstruye nuestra comprensión de lo que experiencia realmente.
La fenomenología es el intento de aprehender los fenómenos tal como se presentan. Es el
esfuerzo disciplinado por purificar nuestra mente de los presupuestos que tan a menudo
hacen que solo veamos en el paciente nuestras propias teorías; es el esfuerzo por
experienciar los fenómenos en su plena realidad y tal como aparecen en sí mismos.
Hablamos de experienciar los fenómenos y no de observarlos, necesitamos comprender lo
que el paciente nos comunica en niveles muy distintos, palabras y también sus
expresiones faciales, gestos, la distancia a que se coloca de nosotros, sentimientos que
experimentará y comunicará.
La comunicación subliminal, empática y telepática, constituyen un aspecto de lo que los
psiquiatras existenciales denominan presencia.
La finalidad de la terapia ha de consistir en que las mismas se vuelvan lo suficientemente
flexibles como para seguir las construcciones del paciente y escuchar su lenguaje.
Las motivaciones más fuertes para el dogmatismo y las formulaciones regidas en las
escuelas psicoterapéuticas y analíticas de toda clase: el dogma técnico protege al
psicólogo y al psiquiatra de sus propias ansiedades. Las mismas inhiben su presencia total
en la entrevista.
El diagnostico es una función legitima y necesaria particularmente al comienzo de la
terapia, pero distinta de la terapia misma.
Tan pronto se inicia un tratamiento y se decide acerca de la orientación a seguir, se debe
olvidar desde ese instante el problema del diagnostico. Una de las características de la
psicoterapia existencial es el cambio de la técnica. Tendrá que ser justificado y depender
de las necesidades del paciente en distintos momentos.
¿En qué consisten los supuestos que subyacen en nuestra ciencia y nuestra práctica?
Todo método se basa en ciertos postulados, como suposiciones acerca de la naturaleza
del hombre, de su experiencia. Tales postulados señalan parcialmente condicionados por
nuestra cultura y por el singular momento histórico en que vivimos.
El enfoque existencial insiste en que el psicólogo debe analizar y esclarecer
continuamente sus propios presupuestos. Siempre limitan y restringen lo que se puede
ver en un problema experimento o situación terapéutica.
En la actualidad existe una relación tripartita entre el freudianismo, el conductismo en
psicología y el positivismo en filosofía.
Parvin señala como una de las deficiencias del enfoque existencial el hecho de que el
concebir al individuo como libre y único implica que su conducta escapa a toda ley y
resulta impredecible.
Se van a proponer varios principios que necesitan incluirse como lineamientos
orientadores para una ciencia que ha de servir de base a la psicoterapia. En primer lugar,
la ciencia debe corresponder a las características distintivas de lo que tratamos de
comprender, el ser humano.
Un segundo principio orientador se opone al supuesto propio de la ciencia convencional,
lo más complejo se explica por lo más simple. Se acepta esto como el modelo de la
evolución. En tal sentido, lo más simple solo puede comprenderse y explicarse en
términos de lo más complejo.
Un tercer principio orientador es: nuestra unidad fundamental de estudio en psicoterapia
no es un problema que el paciente aporta, como la impotencia; o una estructura, como la
pauta neurótica de sadomasoquismo, o una categoría de diagnóstico de una enfermedad.
Lo que importa percibir es lo único que posee realidad en ese momento que es que el
paciente crea determinado mundo en el consultorio, y que en el contexto de dicho mundo
puede surgir cierta comprensión de su ser en su mundo. Este mundo y su comprensión es
de lo que participan ambas personas, paciente y terapeuta.
Hay varios sectores donde el punto de vista existencial añade nuevas dimensiones a
nuestros acostumbrados estudios psicológicos. Como tópicos capaces de interesar a los
estudiosos a los efectos de una mayor profundización e indagación.
El primero es el énfasis existencial sobre la voluntad y la decisión.
Freud piso en descubierto los amplios sectores en que la conducta y las motivaciones son
determinadas por necesidades, impulsos, temores, experiencias pasadas ‘inconscientes’ y
así sucesivamente.
Pero con este énfasis se produjo una inevitable subestimación de las funciones mismas de
la voluntad y la decisión, y un énfasis igualmente inevitable sobre el hombre como
determinado, impulsado, vivido por el inconsciente.
Uno de los focos principales de la neurosis del hombre moderno es el debilitamiento de la
experiencia de sí mismo como responsable, el socavamiento de su voluntad y decisión. El
hombre moderno a menudo tiene el convencimiento de que aún si ejerciese su voluntad y
capacidad para decidir poca seria la diferencia.
Contra esas tendencias se opusieron los existencialistas como Kierkegaard y Nietzsche con
más fuerza y vehemencia.
El problema fundamental del existencialismo es que poco importa que sean enormes las
fuerzas que se encarnizan con el ser humano, pues este tiene la capacidad del saber que
es una víctima, y de este modo puede influir algo en la forma como considerara su suerte.
Por ello sostienen que la existencia del hombre consiste, en última instancia, en su
libertad.
Tillich dice, ‘el hombre solo se vuelve completamente humano en el momento de la
decisión’.
Freud habla de ‘compulsión a la repetición’, lo cual es posible relacionarlo con el dilema
acerca de la voluntad y las decisiones.
El enfoque existencial en psicología y psicoterapia sostiene que no podemos abandonar al
azar la voluntad y la decisión; basándonos en el supuesto de que por último el paciente
‘de algún modo llegara’ a adoptar una decisión o encontrarse frente a la misma por tedio,
dificultades, o un cansancio compartido con el terapeuta. La consideración existencial
lleva al centro del cuadro la decisión y la voluntad.
No obstante, se afirman que al revelar y explorar estas fuerzas deterministas en la vida del
paciente, este se orienta a sí mismo de una manera peculiar frente a los datos, y de esta
manera se compromete en alguna elección: experimenta cierta libertad.
La propia autoconciencia implica inseparablemente el elemento de la decisión.
El proceso del decidir que estamos tratando de hallar presente en todo acto de la
conciencia.
Otro tema donde el enfoque existencial abre nuevas perspectivas es en el problema del
yo.
Freud describió originariamente el yo como débil y pasivo, impulsado por el ello, por una
parte, y por el superyó por la otra. Más tarde adscribió al yo las funciones ejecutivas y le
adquirió al yo las funciones ejecutivas y lo describió específicamente como el centro
organizador de la personalidad. Pero siguió considerando el yo como esencialmente débil.
En virtud de su posición estructurada en el sistema yo-ello-superyó, el yo debe carecer de
autonomía hasta en su propio reino.
Algunos psicoanalistas hablan de múltiples yos en la misma personalidad, los yos múltiples
constituyen una descripción precisa de una personalidad neurótica.
Ni el ‘yo’, ni el ‘inconsciente’, ni el cuerpo pueden ser autónomos. La autonomía, por
esencia, solo puede situarse en el centro del propio yo.
La hipótesis de trabajo que sugiero es que mi ‘ser’, presenta tres aspectos, que podremos
denominar ‘yo mismo’, ‘persona’, y ‘yo’. Empleo la expresión de ‘yo mismo’ como el
centro subjetivo, como la vivencia del hecho de que soy yo el que se comporta de tal o
cual manera; ‘persona’ es considerado como el aspecto mediante el cual me aceptan los
demás, o sea la ‘persona’ de Jung, y los ‘roles sociales’ de James, y para el yo acude al
enunciado original de Freud, el órgano de percepción especifica gracias al cual el yo
mismo ve y se relaciona con el mundo exterior.
Una de las dificultades radica en el hecho de que los conceptos de la psicología existencial
permiten que se los use al servicio del desapego intelectualista.

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