EL VERBO
El sistema verbal en el hebreo es muy diferente al de una lengua de la familia
indoeuropea. Normalmente tiene tres letras radicales (consonantes).
Los verbos hebreos pueden dividirse en dos grupos: los verbos fuertes y los verbos
débiles.
Los verbos fuertes son aquellos que siempre conservan sus tres radicales, en todas
las conjugaciones. Los verbos débiles son aquellos que en el curso de la conjugación a veces
pierden, por elisión o asimilación, una o más de sus radicales.
Clasificados de otra manera, los verbos pueden dividirse en activos y estativos. Son
activos los que expresan una acción y son estativos los que indican un estado.
En el verbo hebreo no existen ni modos ni tiempos como en las lenguas indoeuropeas.
En el hebreo el verbo indica principalmente el aspecto de la acción, la que puede ser
completa o incompleta. Se han aceptado convencionalmente los términos perfecto para
indicar acción completa, e imperfecto para acción incompleta. Los tiempos están indicados
por el contexto y el perfecto e imperfecto secundariamente poseen un valor temporal.
Los infinitivos no son verbos sino sustantivos o adverbios usados para designar la
acción de un verbo o para modificar a un verbo. Los imperativos son formas modales del
imperfecto. El participio participa de las cualidades del sustantivo y del verbo y no es un
estado sino una forma adjetiva del verbo.
El verbo hebreo, como las otras lenguas semíticas, tiene varias formas, según el tipo
de acción que indique. La acción puede ser simple, intensiva y causativa, y a su vez pasiva o
reflexiva. Estas formas no pueden llamarse “modos” o “conjugaciones” o “voces”. Algunos
autores las denominan “ramas” y otros “raíces” o “formas”. La acción simple está indicada
por la forma qal y tiene su correspondiente pasivo que es nifal. La forma intensiva es piel
con su correspondiente pasivo pual. La forma causativa, que prolonga la acción en un
segundo agente, es hifil, con su pasivo hofal. Y la forma intensiva tiene también una forma
reflexiva que es hithpael. En otras palabras, la cualidad de la acción se expresa mediante
siete formas verbales:
1. qal “ligero”, es la forma básica y expresa una acción simple (activa) indicada por la
raíz verbal.
2. nifal, indica voz pasiva o reflexiva.
3. piel, expresa un matiz intensivo – activo de la acción indicada por la raíz.
4. pual, es la forma pasiva del piel (intensiva pasiva).
5. hifil, es el causativo de la forma básica (activo).
6. hofal, es el causativo pasivo.
7. hithpael, indica el aspecto reflexivo – intensivo de la forma básica.
Para denominar estas formas se ha usado convencionalmente un antiguo verbo
paradigmático, lu^P* (él hizo). Actualmente en las gramáticas se usan otros verbos fuertes
para los paradigmas, especialmente el verbo lf^q* (él mató), pero se usa lu^P* para designar a
cada una de las formas de los verbos.
Resumen:
qal lf^q* (q*f^l) “mató”
nifal lf^qn= ] (n!qf^l) “se mató”, “fue muerto”
piel lF@q! (q!ff@l) “asesinó”
pual lF^q% (q%ff^l) “fue asesinado”
hifil lyf!qh = ! (h!qt!l) “hizo matar”
hofal lf^qh= * (hoqf^l) “fue hecho matar”
hithpael lF@q^th = ! (h!thq^ff@l) “se mató violentamente”, “se suicidó”
La forma básica de un verbo en hebreo es la 3º persona singular masculina del
perfecto qal. Esta es la forma que se encuentra en el léxico. Mediante sufijos añadidos a esta
forma básica se obtienen las demás personas del perfecto.
La conjugación del imperfecto se obtiene agregando prefijos y sufijos al infinitivo
constructo.
LA CONJUGACIÓN DEL VERBO FUERTE
Qal Perfecto
Las formas verbales perfectas reflejan un estado de acción completado. Para formar
la inflexión del Qal Perfecto, uno debe comenzar con la raíz verbal (Qal perfecto, 3 s m),
añadiendo a ella un grupo de sufijos pronominales, y marcando los cambios en la
vocalización requeridos por la adición de los sufijos. Los sufijos son remanentes de los
pronombres personales y sirven como indicadores de la persona, género y número de las
formas verbales de las cuales ellos son una parte. Los mismos sufijos del perfecto son usados
para todas las raíces de todos los verbos, tanto débiles como fuertes. Esto hace absolutamente
imperativo que los alumnos que están comenzando dominen la inflexión del Qal perfecto en
todas sus formas. Eso servirá como modelo para todas las otras inflexiones del perfecto.
Los sufijos o aformativos del perfecto son los siguientes:
Perfecto
Sing. 3 m = raíz
3f h *
2m T* . . .
2f T= . . .
1c yT ! . . .
Plur. 3m W ...
3f W...
2m <T# . . .
2f /T# . . .
1c Wn . . .
La tercera persona masculina singular no tiene un sufijo distintivo, sólo las tres
consonantes de la raíz con sus vocales características. Como ya se dijo, es la forma del léxico
y es la forma que aprenderemos en el vocabulario. Esta forma es bisilábica. El acento está
en la segunda sílaba. La primera sílaba es abierta y siempre tiene un qamets como su vocal.
La segunda sílaba es cerrada, excepto cuando termina en a o h. Cuando es cerrada, tiene
un pataj como su vocal. Cuando es abierta, es decir cuando termina en a o h, el pataj se
alarga a qamets. Ej.: lk^a*, bv^y,` ac*n`, hc*u.*
Una excepción a esta regla ocurre en los verbos llamados “estativos”. Estos son lo
verbos que expresan estado o condición física, o mental del ser. La mayoría de ellos obedece
el mismo modelo de las vocales en los verbos “activos.” Sin embargo, algunos llevan tsere
o jolem como su segunda vocal de la raíz. Ej.: /q@z` “él era viejo”, /f)q* “él era pequeño”,
lk)y` “él era capaz”, ar}y` “él era miedoso.”
Los aformativos se añaden a la raíz verbal, es decir a las tres consonantes que forman
el verbo. Cuando tomamos la forma fundamental lf^q^ y le añadimos estos aformativos,
siguiendo las reglas del silabeo y el valor de las vocales, tenemos lo siguiente:
Singular
3m lf^q* él mató
3f hl*f=q* ella mató
2m T*lf
= ~q* tú mataste
2f T=l=f~q* tú mataste
1c yT!lf
= ~q* yo maté
Plural
3myf Wlf=q* ellos, ellas mataron
2m <T#l=f^q= vosotros matasteis
2f /t#lf
= ^q= vosotras matasteis
1c Wnl=f~q* nosotros matamos