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Ap 534

Este artículo discute la diversidad de identidades sexuales a través de la historia y entre culturas. Explora conceptos como la fluidez del género, la aceptación de identidades no binarias y la variabilidad histórica y cultural de las normas sobre deseo e identidad.
Derechos de autor
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Temas abordados

  • cuerpo y amor,
  • sexualidad,
  • teoría queer,
  • discriminación,
  • cuerpo y transformación,
  • cambio cultural,
  • cuerpo erótico,
  • estigmatización,
  • orientación sexual,
  • narrativas personales
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Ap 534

Este artículo discute la diversidad de identidades sexuales a través de la historia y entre culturas. Explora conceptos como la fluidez del género, la aceptación de identidades no binarias y la variabilidad histórica y cultural de las normas sobre deseo e identidad.
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  • cuerpo y amor,
  • sexualidad,
  • teoría queer,
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  • estigmatización,
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Noviembre 2023 $900.- Recargo interior: $100.

- AÑO XLVIII - Nº 534

PSICOLOGICA
Periódico Mensual
Director / Propietario
Lic. Miguel Kohan
ACTUALIDAD Los números atrasados se venden
al precio del último número.
ISSN 0325-2590
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(C1031ABK) Buenos Aires e-mail: publicidad@actualidadpsi.com
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Irene Meler - Facundo Blestcher - Raquel Duek


María Elena Elmiger - Patricia Pomatti - Carla Elena - Jorge Garaventa
Página 2 • Noviembre 2023 Actualidad Psicológica

La diversidad ¿Identidades sexuales? interrogantes que ni siquiera sabemos cómo formu-


lar, y para pensar en contexto cual es el sentido de

H
oy resulta paradójica la refe- las actuales transformaciones de nuestro orden
rencia a las identidades sexua- simbólico, conviene hacer un breve recorrido his-
les, ya que atravesamos por un tórico y antropológico

protagónica período cultural caracterizado


por una crisis identitaria. Ha
crecido de modo notorio la demanda de transición:
El deseo homosexual y el cruce de
géneros: Diversidad histórica
en un comienzo los nacidos varones que buscaban y geográfica
asumir una expresión de género femenino eran ma-
Irene Meler yoría, pero esa tendencia fue seguida por un nú- Las normativas que regulaban la identidad y el
mero creciente de nacidas mujeres que demandan deseo no siempre fueron tal como las conocimos en
reconocimiento para su sentimiento íntimo de la modernidad occidental. Los pueblos indígenas de
masculinidad. América del Norte han tenido y aún mantienen una
Quienes emprenden la transición no siempre se categoría específica para alojar socialmente a las
conforman con modificar su identificación legal personas que cruzan el género asignado. El berda-
mediante el cambio del sexo que figura en su docu- che puede ser una persona nacida hombre que se
mento, más la adopción de una expresión de género auto percibe como femenina, o una nacida mujer
opuesta a la que corresponde a la identidad sexuada que se experimenta como masculino. También han
que les fue asignada al nacer. Muches de elles in- sido denominados como dos espíritus, aludiendo a
gresan en un verdadero sistema médico transexua- una coexistencia de aspectos subjetivos femeninos
lizante, que les ofrece detención del desarrollo y masculinos, aunque la identidad que asumen es
puberal para evitar la aparición de los caracteres se- estable y corresponde a un solo polo del binario
xuales propios de su sexo biológico, hormonación M/F, solo que no coincide con la habitualmente
cruzada para promover un aspecto afín al género asignada a su sexo biológico. Importa destacar que
subjetivo, reeducación fonoaudiológica de su voz no son objeto de discriminación en sus etnias, sino
para que concuerde con su expresión de género, que simplemente cumplen roles sociales específi-
mastectomías o implantes mamarios según el caso cos. Figuras semejantes encontramos en el mahu de
y reestructuración quirúrgica de sus genitales. Esa Hawaii, el hijra de la India y el muxe de Xuchitán
intervención resulta más sencilla desde el punto de (México), entre otres. Si bien existen variantes lo-
vista médico en el caso de los nacidos varones, pero cales, merece una reflexión el hecho de que les
en las nacidas mujeres implica una histerectomía y muxes son educades de modo deliberado para asu-
una ooforectomía como requisito previo a la rea- mir una identidad transexual, por el hecho de que,
signación genital. Conviene destacar que la aten- al ser hijos menores, se espera que se hagan cargo
ción psicológica se ofrece solo cuando quien del cuidado de sus padres ancianos. Reunir la fuerza
consulta lo demanda, ya que se considera discrimi- física varonil con la tradicional aptitud femenina
natorio sugerir ese recurso. para el cuidado, es considerado adecuado para el
En contraste con la convicción con que las per- rol al que están destinades. Su condición contrasta
sonas trans defienden su identidad asumida subje- con la de aquellos sujetos que plantean una discor-
tivamente como un derecho humano, hay quienes dancia individual con respecto del ordenamiento
oscilan: ellos no son, sino que están. Esa oscilación oficial. Esa disconformidad con el género asignado
no se refiere en este caso a la identidad sino a los al nacer puede ser aceptada como parte de una va-
objetos de deseo: atraviesan por períodos donde su riedad benigna (Rubin, 1989) o ser objeto de dis-
deseo es homosexual, y en otros momentos cam- criminación y persecución, según sea el contexto en
bian su orientación hacia el otro sexo. En una Mar- que se encuentren.
cha del Orgullo, una remera exhibía como logo: Si indagamos en las tradiciones del Mundo An-
“Hoy soy gay”. tiguo, veremos que las prácticas bisexuales eran ad-
En otros casos, la opción por la no definición se mitidas de modo habitual para los varones adultos
estabiliza: son los sujetos no binarios, quienes se del estamento ciudadano, quienes, tal como descri-
instalan en esa categoría a la que han construido bió Foucault (1980) elegían amantes adolescentes
como una opción legítima para la que reclaman, y con los que mantenían relaciones sexo-afectivas
en algunos espacios sociales, consiguen, reconoci- hasta el momento en que a los jóvenes les asomaba
miento legal. la barba. En ese período, la relación debía cambiar,
En cuanto al deseo, hoy la asunción generali- y al abandonar su carácter erótico se transformaba
zada acerca de que el deseo erótico existe en todos en la filia, un vínculo de asesoría y padrinazgo po-
los seres humanos, ya sea que se oriente hacia el lítico. He recabado la existencia de prácticas seme-
mismo sexo, hacia el otro, o ambos, también ha jantes en el Japón medioeval (Meler, 2000), y
sido conmovida por la puesta en visibilidad de una Godelier (1986) nos ha revelado las prácticas ho-
nueva categoría, los asexuales, que reivindican su mosexuales que formaban parte de los prolongados
derecho a no desear sexualmente. rituales de iniciación de la tribu baruya, en Papúa
En este contexto caracterizado por la deconstruc- Nueva Guinea. Más allá de la descripción fenomé-
ción de las identidades y de las orientaciones sexua- nica de esos usos y costumbres, interesa destacar
les, las personas que se consideran como gays o que el sentido de la homosexualidad antigua, así
como lesbianas han logrado un reconocimiento legal como el significado de la homosexualidad mascu-
de su modo de ser, que en las generaciones jóvenes lina ritual tribal, han constituido un polo opuesto
es acompañado por un extendido sentimiento de le- con respecto del imaginario occidental moderno y
gitimidad y una aceptación que va transformando la postmoderno sobre las relaciones sexuales entre va-
discriminación padecida en un mal recuerdo. rones. Mientras que en Occidente la seducción que
Esta mutación cultural suscita sin duda muchos un adulto puede ejercer sobre un adolescente suele
Actualidad Psicológica Noviembre 2023 • Página 3

ser percibida como una emasculación degradante, de un goce femenino que transcurre por fuera de lo mendable la indagación clínica y teórica acerca de
en los contextos antes aludidos ha sido considerada simbólico solo puede ser aceptada si se reconoce la los determinantes de estos modos de ser y de de-
como una práctica masculinizante y honrosa, me- índole androcéntrica del orden simbólico moderno, sear. La corrección política se ha transformado en
diante la cual se cultivaba la transmisión de la mas- y su dependencia de los ordenamientos sociales vi- un imperativo tan obturador del pensamiento
culinidad social entre varones. gentes. No son las mujeres quienes están por fuera como antes lo fueron los prejuicios de clase, etnia o
No se conocen demasiados estudios sobre las del orden simbólico, sino que ese orden ha sido par- género. He planteado que considero necesario pro-
prácticas homosexuales entre mujeres, posible- cial y excluyente de la experiencia femenina, motivo fundizar la indagación sobre la constitución iden-
mente porque la sexualidad femenina ha sido subal- por el cual su legitimidad, ahora impugnada, atra- titaria y la orientación deseante, incluyendo en la
ternizada y considerada como un recurso al servicio viesa por una crisis. misma las subjetividades mayoritarias normaliza-
de la sexualidad masculina. Safo fue una docente Algo semejante se observa en las asunciones das (Meler, 2023).
que dirigió en la antigua Grecia una escuela que pre- acerca de una supuesta personalidad propia de los
paraba a las jóvenes para el matrimonio, y en ese varones gay, las mujeres lesbianas o las personas Determinantes biográficos de la actual
contexto es verosímil considerar que las prácticas trans. La observación clínica y el intercambio social tendencia hacia la diversidad de
sexuales entre mujeres constituyeron un cultivo eró- nos muestran la existencia de una diversidad de es- identidades y deseos
tico preparatorio de la sexualidad conyugal. tructuras psíquicas al interior de esos colectivos, se-
Este apresurado recorrido histórico y antropo- mejante a la que se encuentra entre las personas El estilo personal que caracteriza a cada sujeto se
lógico será suficiente, si cumple con el propósito de heterosexuales que se han configurado de modo de- fragua a lo largo de su existencia mediante una inte-
hacer visible la gran diversidad de costumbres se- finido como femeninas o masculinas. racción entre ciertas disposiciones innatas difíciles
xuales existente, así como la variabilidad de los sen- Esta constatación no implica que no sea reco- de precisar, pero que sin duda existen, y las experien-
tidos que el socius construye sobre las mismas.
Es posible ahora, retomar el interrogante acerca
de los factores determinantes de la actual centralidad
cultural de la diversidad identitaria y sexual, y de las
características psíquicas de los sujetos diversos.

La orientación del deseo y la identidad


adoptada por cada sujeto, ¿definen
estructuras de personalidad?

La atribución a determinados colectivos sociales


de un estilo característico de personalidad, res-
ponde a la vigencia del prejuicio. Un ejemplo de esa
tendencia fue el supuesto de que los judíos eran
avaros, o la consideración de los negros como per-
sonas hipersexuales. El desconocimiento, vinculado
con la distancia social establecida con respecto de
los sujetos que por una razón u otra se alejaban de
la norma, ha favorecido esas asunciones prejuicio-
sas. El intercambio social más fluido, propio de
nuestro tiempo, favorece la percepción de la gran
heterogeneidad subjetiva que se encuentra al inte-
rior de las categorías sociales alterizadas. Con la de-
nominación de alterización, me refiero a una
operación colectiva que construye categorías de
personas sobre la base de su diferencia de quienes
se considera que son “como todos”. Por supuesto,
la categoría normalizada también resulta ilusoria,
en tanto encubre la diversidad existente entre aque-
llos que la percepción colectiva califica de “gente
como uno”. Estas operatorias socioculturales expre-
san una tendencia psíquica narcisista, posiblemente
inevitable entre los niños, quienes debido a su in-
madurez y su necesidad de orientarse en un con-
texto que están conociendo, tienden a establecer
categorías estereotipadas y a considerar lo que di-
fiere de su modo de ser, como deficitario, incom-
pleto o patológico.
Con frecuencia las culturas instituyen esas mo-
dalidades primitivas de pensamiento, y las teorías
científicas no son inmunes a esa tendencia hacia el
prejuicio discriminatorio. Ese fue el caso del pen-
samiento freudiano sobre la sexualidad femenina,
que hizo suyo el supuesto del niño varón edípico
acerca de que la constitución sexual femenina era
una versión mutilada de la genitalidad masculina
(Horney, 1990; Meler, 2013). El pensamiento laca-
niano, pese a su elevada abstracción y su aspiración
estructural, no fue una excepción respecto de esta
tendencia narcisista (Lacan, 2016). La postulación
Página 4 • Noviembre 2023 Actualidad Psicológica

cias que el infante tiene en relación con su entorno, que prosperaran. Ese fue el caso de un gemelo idén- habilidades que valoramos, otras inciden en la es-
mediadas siempre por los adultos que le asisten en tico a otro, experimentado por su padre como una tructuración del carácter, que puede ser masculino
su desamparo inicial. Mientras el discurso freudiano duplicación redundante que excedía su capacidad en una mujer heterosexual así como es posible en-
y el lacaniano han enfatizado la importancia de la fi- paternal, y lo abrumaba con una responsabilidad contrar varones heterosexuales cuyo carácter es fe-
gura paterna, la escuela inglesa de psicoanálisis se en- que lo excedía. La adopción de una identidad feme- menino. Como lo ha planteado Freud (1931),
focó en el desarrollo temprano del psiquismo, un nina fue el modo que el niño encontró de ofrecerse feminidad y masculinidad son construcciones de
período vital durante el cual las interacciones fun- como una alternativa diferente, en su búsqueda an- contenido incierto, pero su insustancialidad esen-
dantes son aquellas que se producen entre la madre gustiosa para obtener el amor paterno. Esta viñeta cial no impide que sean utilizadas de modo estere-
y el hijo. Benjamin (1997) ha señalado que la consi- ilustra que el deseo materno no siempre es el factor otipado para construir representaciones colectivas
deración de los primeros tiempos de la vida como un más eficaz para generar desenlaces psíquicos. La efi- que orientan y ordenan la experiencia social.
período hegemonizado por la maduración neurobio- cacia de la hostilidad paterna ha sido desmentida Aún los estilos personales normalizados pueden
lógica, como si fuera pre-psíquico, implica una na- debido a la idealización patriarcal del progenitor ser indagados siguiendo estos lineamientos. Un
turalización del trabajo materno de relación, que es masculino, elevado al rango de divinidad por el dis- varón atlético de edad mediana, parecía el para-
en realidad una obra cultural. Hoy no es preciso con- curso religioso de los monoteísmos. He destacado digma de la masculinidad hegemónica (Connell,
frontar ambos discursos, sino integrarlos, recono- la importancia de las imágenes colectivas de un 2005). Atlético y viril presentaba una predilección
ciendo que ambos progenitores, cuando ejercen sus padre terrible, que no se limitan a expresar un ima- por las hazañas deportivas donde demostraba su ca-
funciones, dejan improntas psíquicas fundantes para ginario infantil, sino que condensan experiencias pacidad de desarrollar velocidad y resistencia a la fa-
el desarrollo infantil, y que ese ejercicio parental no traumáticas efectivamente acaecidas (Meler 2000). tiga. También alardeaba de su desempeño sexual, en
responde a un instinto, sino que puede ser compren- El concepto de “estrago paterno” creado por Ana el clásico estilo coleccionista masculino, destinado
dido como un vínculo intersubjetivo constructor de María Fernández (2021), apunta en una dirección a validarse ante la fratría integrada por sus pares de
la subjetividad del niño. semejante, cuando destaca el modo en que el dis- edad y de clase, en una clara mostración de una
El sentido que la procreación y la crianza ad- curso lacaniano ha desplazado sobre la figura ma- pseudohipersexualidad (Meler, 2000) destinada a
quieren para los cuidadores depende de los arreglos terna buena parte de las improntas efectivamente sostener su autoestima, o sea supeditada a una mo-
colectivos acerca de la filiación, la importancia y el traumáticas de la historia de la paternidad. tivación narcisista. Pudo conectarse con su desam-
valor asignados a la descendencia, las redes sociales En la misma línea, observamos que algunas paro infantil al recordar la angustia que experimentó
de apoyo, y las representaciones hegemónicas, así identificaciones masculinas en mujeres, -que no cuando fue ingresado como alumno interno, a la
como las particularidades que estos factores deter- siempre implican una transición completa de la edad de doce años, en un colegio militar, donde
minantes han adoptado en cada linaje familiar, identidad, sino que pueden devenir en una orienta- debió sostener una actitud dominante y agresiva
según sea su etnia, su clase, y los avatares existen- ción lesbiana del deseo y en un carácter masculini- para no ser objeto de tratos denigrantes y prevalecer
ciales que lo hayan afectado. zado-, responden a una identificación defensiva con en ese ambiente hostil y competitivo. La masculini-
El concepto creado por Money (1982) de “asig- el agresor. La asunción de una identidad masculini- zación modélica de su carácter servía entonces como
nación de género” cuyo valor ha sido destacado por zada es experimentada como protectora, en tanto protección ante angustias de aniquilación y temores
Laplanche (2006) implica un complejo entramado aparenta mayor fortaleza, por algunas mujeres trau- a la degradación narcisista. Su heterosexualidad re-
de fantasías preconscientes e inconscientes, que im- matizadas por maltratos violentos o abusivos infli- forzaba la demostración de dominio, y estaba al ser-
pregnan los proyectos identificatorios que quienes gidos por sus padres u otras figuras varoniles. vicio de la meta organizadora de su proyecto de
cuidarán al infante despliegan en relación con el Matices más sutiles se observan en mujeres fe- vida, que consistía en lograr afirmarse en una posi-
mismo. No es igual el sentido asignado a un hijo meninas, es decir con una subjetividad afín a las ca- ción dominante con respecto de sus semejantes.
varón en una familia donde la continuidad del linaje racterísticas que el socius asigna a las mujeres, pero En términos generales, las particularidades que
depende de la existencia de ese descendiente, que en que han recurrido a una identificación cruzada con cada sujeto presenta en la estructuración de su ca-
otra donde todos los integrantes de una progenie nu- la masculinidad para sustentar un desarrollo laboral rácter y en la conformación de su erotismo, pueden
merosa son masculinos, y los padres anhelan la lle- para el cual no contaban con modelos propios de su ser comprendidas rastreando la trama compleja de
gada de una niña. Tal fue el caso de Mariela Muñoz, género. Este es un avatar generacional, propio de la los deseos y proyectos identificatorios de quienes lo
un varón deseado como niña, quien asumió una transición entre los roles de género propios de la di- han criado, ante los cuales, según haya sido la cua-
identificación femenina y materna con tal eficacia visión laboral post industrial, promotora de una es- lidad del vínculo, cada persona desarrolla una res-
que le fue posible maternar a varias generaciones de tricta división sexual del trabajo (Lévi Strauss, 1956), puesta específica. A estos determinantes familiares
modo exitoso. A través de este ejemplo deseo desta- y la postmodernidad, que ha desregulado los roles se suman otros avatares de la vida.
car la eficacia constitutiva que adquiere el deseo de laborales antes divididos en función del género. Ca-
los padres en la formación de la identidad sexuada y rentes de imágenes femeninas que aunaran la agen- Hipótesis sobre el contexto actual
en las peculiaridades de la psicosexualidad del sujeto. cia social con la feminidad, algunas mujeres
Money (ob.cit.) estableció que el mecanismo me- tomaron identificaciones masculinas acotadas al Así como para el análisis de los determinantes
diante el cual los cuidadores invisten al recién lle- ámbito público donde desempeñaban tareas instru- biográficos de la identidad y del deseo me fue posi-
gado, es la identificación proyectiva, una proyección mentales. Una contraparte de esta utilización espe- ble recurrir a mi experiencia clínica, en lo que hace
identificatoria que deposita aspectos del psiquismo cífica de las identificaciones que cruzan géneros, se a la indagación de los factores contextuales que po-
parental en la naciente mente infantil, con el propó- encuentra en los nuevos padres, los varones que en drían relacionarse con la tendencia contemporánea
sito de plasmarla de modo acorde al deseo de quienes un número creciente comparten con la madre el hacia la manifestación de la diversidad identitaria
se hacen cargo de la crianza. En relación con ese pro- cuidado de los hijos desde su nacimiento. Esta ge- y sexual, solo me es posible plantear hipótesis.
ceso es que Laplanche (ob. cit.) afirmó que antes de neración de padres cuidadores ha debido tomar de La desregulación de las sexualidades y de las
identificarnos con… somos identificados por… los sus madres los modelos necesarios para proveer a identidades asumidas se encuadra en el apogeo de
otros significativos. Estas proyecciones constitutivas los bebés los cuidados primarios que requieren, su- un proceso de individuación característico de la
no son sin embargo omnipotentes, ya que mientras perando así el temor a la feminización característico postmodernidad, donde se ha dejado atrás la in-
algunos sujetos, con tal de ser objetos de amor, se de la masculinidad tradicional. fluencia coercitiva de las regulaciones comunitarias,
transforman en lo que los cuidadores desean, otros Las identificaciones que cruzan géneros son y el deseo personal se ha transformado en ley. La
resisten y se estructuran en torno de identificaciones constitutivas de todo psiquismo: asumimos un gé- gobernanza se lograba en tiempos pre-modernos
hostiles que promueven un modo de ser que antago- nero por identificación con el modelo elegido para mediante el recurso al poder punitivo, que Byung
niza y desafía el deseo de los progenitores. el mismo y por contraste con el contra-modelo ex- Chul Han (2012) ha evocado con elocuencia. De
Es pertinente aclarar que el deseo de ambos pa- cluido como tal. Pero el desarrollo psíquico es más modo coincidente con Foucault (ob. cit.), ese autor
dres no siempre concuerda, y hay infantes que fue- complejo y siempre realizamos identificaciones con describió la crueldad de los castigos de las transgre-
ron deseados como muertos por su padre, cuya vida el progenitor del otro sexo. Algunas de ellas afectan siones al orden establecido, donde el suplicio de los
se conservó sobre la base del apoyo materno para al Yo de funciones, y nos permiten el desarrollo de condenados era ofrecido como espectáculo público.
Actualidad Psicológica Noviembre 2023 • Página 5

Pasado el tiempo, el control se ha ejercido mediante corre el riesgo de ser excluida del sistema. En el Paidós.
la norma: la sanción moral de los contemporáneos contexto actual convergen ambos factores, la degra- Connell, R. W.: (2005) Masculinities, Cambridge, Polity Press,
fue un recurso suficiente en la mayor parte de los dación del ambiente y la índole prescindible de (Ed. Cast. Masculinidades, México, PUEG/UNAM)
casos, merced al cual el escarnio, la burla y el des- parte de la población, para hacer recomendable dis- Fernández. Ana María: (2021) Psicoanálisis. De los lapsus fun-
crédito fueran empleados como herramientas efi- minuir la natalidad. Resulta entonces apropiado, dacionales a los feminismos del Siglo XXI, Buenos Aires, Paidós.
caces para la regulación social. Han describió el para un período en el cual la apelación bíblica de Foucault, Michel: (1980) Historia de la sexualidad, Tomo I La
modo en que hemos interiorizado la exigencia, “Creced y multiplicaos” resulta irónica, aceptar el voluntad de saber, Madrid, Siglo XXI de España.
transformándonos en emprendedores del sí mismo. ejercicio de prácticas sexuales no reproductivas. En Freud, Sigmund: (1931) La sexualidad femenina, en Nuevas confe-
En la interiorización del control, el ámbito social el campo heterosexual los avances crecientes en an- rencias de introducción al psicoanálisis, OC. Bs As, Amorroru, 1980.
parece espejar el desarrollo evolutivo individual del ticoncepción se unen a la aceptación progresiva de Godelier, Maurice: (1986) La producción de Grandes Hombres.
sentido moral: mientras que los niños pequeños la vasectomía, una cirugía simple y eventualmente Poder y dominación entre los baruya de Papúa Nueva Guinea,
obedecen la norma impuesta solo en presencia de reversible, que democratiza el peso de los cuidados Madrid, Akal.
los adultos, al crecer interiorizan las prohibiciones anticonceptivos al repartirlos entre varones y mu- Han, Byung Chul: (2012) La sociedad del cansancio, Barcelona, Herder.
y las suelen respetar aun cuando nadie los observa. jeres. La sexualidad homosexual no es reproductiva, Horney: Karen: (1990) Psicología femenina, Madrid, Alianza.
Hoy ha surgido un recurso de control más eficaz aunque muchas parejas del mismo sexo buscan Lacan, Jacques: (2016) El Seminario, Libro 20, Aún. Bs As, Paidós.
que el disciplinamiento interiorizado, y este es la se- procrear. La sexualidad sin procreación ya se ha Laplanche, Jean: (2006) “El género, el sexo y lo sexual” Revista
ducción, la incitación al disfrute, que alimenta la instalado como algo posible, para a continuación, Alter, Madrid.
rueda del consumo. La sexualidad en sí misma se dar paso a la procreación sin sexualidad. Lévi-Strauss, Claude: (1956): “La Familia” en Polémica sobre el ori-
ha transformado en un objeto de consumo, ya sea En términos generales, la soberanía del deseo gen y la universalidad de la familia, Barcelona, Anagrama, 1974.
de modo directo o a través de producciones ficcio- personal se va imponiendo por sobre los límites que Meler, Irene: “La sexualidad masculina. Un estudio psicoanalí-
nales mediáticas. Y en el reinado del deseo, se ofrece hasta hace poco imponía lo innato. Entre las angus- tico de género” en (2000) Varones. Género y subjetividad mas-
la posibilidad de ser lo que uno quiere, por encima tias apocalípticas y la aceptación irreflexiva y acrítica, culina, de Burin, M y Meler, I., Buenos Aires, Paidós, reimpreso
de las limitaciones que la estructura de nuestro considero recomendable una observación cuidadosa, en 2006 por la Librería de las Mujeres.
cuerpo pudiera imponernos. y la apertura de debates colectivos cuando se definan —: (2013) Recomenzar. Amor y poder después del divorcio, Bue-
Con frecuencia, cuando creemos estar libres de cuestiones que nos afecten a todos. nos Aires, Paidós, reeditado en 2016 por el Diario La Nación.
toda constricción, se trata de una ilusión, y pasado —: (2023) Géneros y deseos en el Siglo XXI, Bs. Aires, Paidós.
un tiempo descubrimos que existen cadenas invisi- Doctora en Psicología (UCES), Coordina el Foro de Money, John y Erhardt, Anke: (1982) Desarrollo de la sexuali-
bles que nos limitan. La degradación del medio am- Psicoanálisis y Género (APBA), dirige el Curso de dad humana, Madrid, Morata.
biente y el cambio climático se relacionan con el Actualización en Psicoanálisis y Género (APBA/UK) Codirige Rubin, Gayle: (1989) “Reflexionando sobre el sexo: notas para
desarrollo tecnológico, pero también con la super- la Maestría en Estudios de Género (UCES) una teoría radical de la sexualidad”, en Vance Carol, Placer y
población. Los avances tecnológicos constituyen peligro. Explorando la sexualidad femenina, Ed. Revolución,
otro factor que incide en la necesidad de disminuir Bibliografía Madrid, pp. 113-190.
la población del planeta, en tanto buena parte de la
misma resulta innecesaria como fuerza laboral, y Benjamin, Jessica: (1997) Sujetos iguales, objetos de amor, Bs As,
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Subjetividades
E
n su extraordinaria novela Para nomías establecidas y derriban los cánones disci-
acabar con Eddy Bellegueule plinarios: infancias, adolescencias y adulteces
(2015), Édouard Louis relata la si- trans* (1) que demandan el reconocimiento de su
guiente situación:“¿Tú eres el ma- género autopercibido aun cuando se encuentre en
rica? aparente discordancia con el sexo anatómico asig-
sexuadas fuera Esa pregunta, al hacérmela, me la grabaron para
siempre, como un estigma, como eso que los griegos
nado en el nacimiento; sujetos que deconstruyen
el binomio masculino/femenino para generar di-
marcaban en el cuerpo, con un hierro al rojo o con versas alternativas de identificación genérica –no
un cuchillo, a los individuos que se apartaban de la binaria, fluida, agénero, demigénero, entre otras–;

de norma. norma y eran un peligro para la comunidad. Impo-


sibilidad de librarme de ella. Lo que se me quedó cla-
vado fue la sorpresa, y eso que no era la primera vez
subjetividades que despliegan trayectorias desean-
tes homo y heteroeróticas, sin que estas pasiones
se excluyan entre sí ni provoquen forzosamente
que me decían algo así. Nunca se acostumbra uno a conflicto ni determinen un rasgo identitario ina-

Puntuaciones que lo insulten” (p. 15).


La narración, provista de tintes marcadamente
autobiográficos, pone palabras a la experiencia de
movible; personas travestis, trans e intersex que re-
sisten el mandato de someter sus cuerpos a los
patrones dominantes de una anatomía imaginaria
un joven gay que escapa de la fatalidad de un en- que repudia toda ambigüedad y empuja a trata-
torno familiar y social violento, que condena a la mientos médicos hormonales, quirúrgicos o co-

psicoanalíticas vergüenza y a la denigración a quienes se apartan


de los estereotipos sexuales convencionales. Sin
embargo, ese acto de deserción, que encarna la re-
rrectivos que los tornen más aceptables para los
dispositivos biopolíticos; subjetividades alternati-
vas, transicionales o innovadoras que ponen en
belión frente al determinismo, requiere –no sin un cuestión las formas de nominación de las identida-

para una profundo desgarramiento subjetivo– dejar atrás la


propia identidad de origen para investir una nueva
forma de situarse en la existencia.
des y los erotismos y propician un despegue de los
modelos establecidos; una multiplicidad de posi-
ciones corpóreas y una diversificación de las prác-
Podemos encontrar una encrucijada vital se- ticas sexuales que sacuden las prescripciones que
mejante en numerosas narrativas que recogemos pretenden regularlas; colectivos que defienden po-

gramática no en la clínica psicoanalítica cuando escuchamos los


padecimientos por los que han atravesado, y si-
guen haciéndolo –aunque se hayan liberalizado
líticamente el derecho a la elección del posiciona-
miento identitario como condición para la
construcción social de la igualdad, entre muchas
ciertas costumbres y aflojado algunas restriccio- otras posibilidades existenciales. A este panorama

identitaria nes–, quienes despliegan sus sexualidades y géne-


ros por fuera de las prescripciones normativas.
Quienes se apartan de las identidades sexuales
en mutación se agregan novedosas formas de vin-
culación amorosa, convivencia e intimidad –rela-
ciones poliamorosas, parejas abiertas,
prescriptivas –aquellas que son consideradas comunalidades sexoafectivas, intercambios flui-
“normales”, esperables, deseables– han pagado dos–, avanzadas técnicas reproductivas que desa-
Facundo Blestcher con sus subjetividades, sus cuerpos y hasta sus coplan procreación y relación genital, nuevas
propias vidas la osadía de contradecir el discurso parentalidades y cambios en las modalidades de la
dominante. crianza que tensionan las significaciones institui-
Una subversión identitaria parece expandirse das sobre el sistema sexo/género, la organización
en nuestra época. Asistimos a una pluralización, del parentesco y el valor habitualmente atribuido
deslocalización y deriva de las subjetividades se- a la diferencia sexual (Blestcher, 2023).
xuadas que ponen en entredicho las representacio- Estos existenciarios de las subjetividades se-
nes tradicionales sobre los sexos, las sexualidades, xuadas contemporáneas no pueden ser concebidos
los géneros y las sexuaciones. Esta auténtica deste- meramente como otras formas diversas de viven-
rritorialización de las topografías tradicionales del ciar la sexualidad –que, por otra parte, nunca ha
patriarcado pone en crisis las claves instituidas de dejado de producir puntos de fuga frente a los im-
lectura con las que se ha pretendido capturar la perativos disciplinarios–, sino que evidencian
multiplicidad de los emplazamientos subjetivos y transformaciones psíquicas, históricas, sociales y
la diseminación de la potencia deseante. La emer- antropológicas de vasto alcance. Implican, por
gencia de posicionamientos identificatorios igno- consiguiente, modificaciones en los procesos de
rados o invisibilizados –o, más bien, violentados, producción de subjetividades cuya incidencia no
repudiados, oprimidos y hasta aniquilados– hace se restringe a la sexualidad, sino que afectan a las
estallar los límites, clasificaciones y prácticas legi- configuraciones humanas tal como las conocemos
timadoras del aparato conservador. Ya no parece hasta el presente y ponen de manifiesto la demo-
suficiente –si es que en algún momento pudo lición del orden sexual moderno.
serlo– una categorización binaria –varón/mujer, En este horizonte en conmoción, cuyas mu-
masculino/femenino, homosexual/heterosexual– danzas no pueden endilgarse perezosamente al
para ceñir las numerosas variantes y combinatorias triunfo del discurso de la ciencia en el capitalismo
de las posiciones identificatorias y sexuadas. Simul- globalizado o al desfallecimiento de la ley en la
táneamente, se produce un creciente nomadismo hiper o posmodernidad, el psicoanálisis mismo,
con respecto a los emplazamientos subjetivos fijos sus discursos y sus prácticas, se encuentra ante un
y clausurados, para dar lugar a itinerarios cambian- escenario de interpelación.
tes y trayectorias móviles que reflejan los modos
fluidos y dinámicos de ser y estar en el mundo. Subjetivaciones disidentes y
Frente a una pretensión de circunscribir las op- huellas de la injuria
ciones de posicionamiento subjetivo en encasilla-
mientos dicotómicos y excluyentes, proliferan La visibilización creciente de las existencias e iti-
experiencias y devenires que incomodan las taxo- nerarios subjetivos disidentes ha conducido a una
Actualidad Psicológica Noviembre 2023 • Página 7

perturbación de los dispositivos de normativización nan como veredictos sociales que provocan tem- en función del conocimiento del secreto: el de
que han desplegado históricamente una serie de pranamente sentimientos de inferiorización (Eri- aquellos que no saben nada, el de aquellos que
operaciones sistemáticas de segregación, estigmati- bon, 2022). La experiencia subjetiva queda están al corriente y el de los pares del mundo ho-
zación y discriminación. Las historias sufrientes atravesada por la vergüenza, la culpa y el miedo, mosexual” (p. 125).
que recuperamos, aun en el presente, en el marco que puede conducir hasta al rechazo de sí mismo. En este sentido, la injuria –real o potencial– so-
de los procesos analíticos que hemos podido acom- Aquella actitud psíquica que se ha descripto como brevuela de manera insistente como amenaza
pañar, llevan la marca indeleble de lo traumático. “homofobia internalizada” es producto justamente eventual de padecer un violentamiento y va for-
Desde los tiempos de infancia, las vivencias de vio- de la interiorización del desprecio que conduce a jando la manera de relacionarse consigo mismo y
lencia y rechazo signan de manera profunda los una recusación de ciertas identificaciones consti- con los demás. La discriminación homofóbica, que
procesos mismos de constitución psíquica. El repu- tuyentes del propio yo que entran en contradic- convendría designar más precisamente como ho-
dio, la exclusión y la desaprobación, inicialmente ción con los ideales heterosexistas impuestos. De molesbotransodio, parece reforzarse paranoide-
provenientes del contexto de los vínculos primarios allí que muchas sexualidades disidentes no solo mente en ciertas coordenadas sociohistóricas a
familiares y luego replicados en el marco más am- hayan sido conminadas al clóset, sino que –inclu- medida que aumentan el reconocimiento y la le-
plio de los intercambios sociales, van horadando el sive– se hayan recluido en su interior: ocultarse o gitimación de los existenciarios diversos.
sentimiento de estima narcisista y sometiendo a un enmascararse, tornándose invisibles, configuraron La lógica de la censura, que Michael Foucault
desvalimiento psíquico que desarticula precoz- intentos de asegurar la vida –psíquica y/o bioló- (2006) desarrollara con relación a la construcción
mente los entramados ligadores y amorosos en los gica– ante el riesgo de ser destituido o eliminado. moderna de la homosexualidad, puede extenderse
que el sujeto puede sostenerse vitalmente. Como bien sabemos, los mecanismos de opresión a la totalidad de las subjetividades sexuadas fuera
Didier Eribon define esta operación en térmi- resultan tanto más eficaces cuanto más inadverti- de la norma: “el poder, esencialmente, sería lo que
nos del ejercicio de la injuria (2000): dos se hallan y conducen a quienes se encuentran dicta al sexo su ley. Lo que quiere decir, en primer
“La injuria es, pues, la expresión de la asimetría bajo su dominio a su reproducción permanente. término, que el sexo es colocado por aquél bajo un
entre los individuos, entre los que son legítimos y Mario Pecheny (en Arfuch, 2002) ha descripto, régimen binario: lícito e ilícito, permitido y prohi-
los que no lo son, y por la misma razón, son vul- en esta misma línea, la construcción de “identida- bido […] Se supone que este tipo de prohibición
nerables […] Tiene también la forma de un poder des discretas” caracterizadas por la actitud de re- adopta tres formas: afirmar que eso no está permi-
constituyente. Pues la personalidad, la identidad serva, moderación y recaudo que aspira a evitar tido, impedir que eso sea dicho, negar que eso
personal, lo más íntimo de la conciencia está mol- llamar la atención de la mirada ajena. “Que no se exista” (p. 101-102).
deado por la misma existencia de esta jerarquía, note” o “hacerse pasar por quien no se es” pueden De esta forma, quedan anudados lo ilícito, lo
por el lugar que se ocupa en ella y, por lo tanto, ser las síntesis con la que se significa subjetiva- informulable y lo inexistente. Al instaurarse un
por la mirada del otro, el ‘dominante’, y la facultad mente esta particular posición identitaria: “La ho- sistema de enunciación y justificación de jerar-
que tiene de infravalorarme al insultarme, hacién- mosexualidad constituye un secreto fundante de quías y desigualdades, las subjetividades disidentes
dome saber que soy una persona insultable, e in- la identidad y las relaciones personales de los in- quedan, entonces, definidas como abyectas, des-
sultable hasta el infinito” (p. 55). dividuos homosexuales […] Los lazos de sociabi- provistas del reconocimiento social, sometidas a
La ofensa, la burla y la discriminación funcio- lidad se estructuran según tres mundos definidos la persecución y la exclusión:

Anorexia - Bulimia
Obesidad
Tratamiento Ambulatorio

Dirección Médica:
Dr. Nestor Corvalan

Coordinación Terapéutica:
Dra. Analía Verónica Losada

Instituto Argentino de
Trastornos de la Alimentación

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Página 8 • Noviembre 2023 Actualidad Psicológica

“Lo abyecto designa aquí precisamente aque- sujeto. En concordancia con esto, solemos escu- Reconocer la hibridez (Ayouch, 2020) y la hetero-
llas zonas invivibles, inhabitables de la vida social char en numerosos intercambios entre colegas que geneidad de las composiciones identificatorias de
que, sin embargo, están densamente pobladas por no interesa si un analizante es varón o mujer, ho- las subjetividades sexuadas contemporáneas
quienes no gozan de la jerarquía de los sujetos, mosexual o heterosexual, cis o transgénero, ya que puede constituir un punto de fractura con relación
pero cuya condición de vivir bajo el signo de lo ‘in- estas diferencias no conciernen al sujeto del in- a la petrificación de las identidades que imponen
vivible’ es necesaria para circunscribir la esfera de consciente o al modo de gozar. Por el contrario, los dispositivos de disciplinamiento social.
los sujetos […] La formación de un sujeto exige consideramos que situar las modalidades del con- La perturbación de lo instituido por el patriar-
una identificación con el fantasma normativo del flicto y del padecimiento psíquico en las vicisitu- cado moderno y la deconstrucción de sus mito-te-
‘sexo’ y esta identificación se da a través de un re- des históricas –tanto de la historia traumática orías no solo afectan las significaciones sociales,
pudio que produce un campo de abyección (Bu- libidinal como de la historicidad en la que se en- sino también los imaginarios psicoanalíticos. La
tler, 2002, p. 19-20). marca socialmente el devenir individual– permite puesta en cuestión de los discursos dominantes
Los dispositivos médicos, las clasificaciones no solo una comprensión metapsicológica más confluye con el llamado fin del dogma paterno
psiquiátricas, los discursos jurídicos, los enfoques apropiada, sino también una localización más pre- (Tort, 2008). Estas mutaciones resultan indisocia-
pedagógicos, los controles familiares y numerosas cisa de sus determinaciones. bles de las luchas políticas de los feminismos y co-
prácticas psicológicas han tributado a estas con- lectivos LGBTIQ+, la sanción de nuevos marcos
cepciones para condenar las identidades y placeres De la pasión identitaria a la dispersión jurídicos y la ampliación en el reconocimiento de
calificados como inaceptables. Las subjetividades identificatoria derechos, que vienen a estremecer los cimientos
que se apartan de la norma son sometidas a un sobre los que se ha edificado el régimen social que
mecanismo de categorización social que las estig- Lévi-Strauss, en un seminario interdisciplina- heredamos (2).
matiza, convirtiéndolas en desacreditadas o desa- rio desarrollado en el Collége de France en los años La imagen de una identidad monolítica, verda-
creditables (Goffman, 1989). 1974 y 1975, advirtió que la certidumbre que fuera dera, que se mantendría al amparo de toda zozo-
Las concepciones normativas de las identifica- depositada en la noción de identidad podría no ser bra una vez que la estructura se sella, fija e
ciones y las sexuaciones pueden deshacer la propia más que el reflejo de un estado de la civilización inmutable como logro de la conformación psí-
existencia en la medida en que socavan la capaci- cuya duración se limitaría a algunos siglos. En quica, parece pulverizarse, dando lugar a empla-
dad de continuar habitando una vida llevadera. Se lugar de ello, se tornaba ya patente una tendencia zamientos identificatorios fragmentarios y
maximiza, de esta forma, una precariedad que al desmontaje identitario: “ […] la famosa crisis de subjetivaciones dinámicas que se aproximan más
alude a una condición políticamente inducida en la identidad […] aparecería como un índice enter- a un proceso siempre inconcluso y mutable. En la
la que ciertas poblaciones padecen a consecuencia necedor y pueril de que nuestras diminutas perso- actualidad, la mineralización identitaria se halla
de la carencia de redes de sostén sociales y econó- nas se acercan al momento en que cada una ha de en un franco proceso de erosión que invita a con-
micas y se hallan particularmente más expuestas a renunciar a considerarse esencial, para aprehen- cebir que la identidad “[…] no sería un conjunto
los daños, los perjuicios, la violencia y la muerte derse como una función inestable y no como rea- de cualidades predeterminadas […] sino una
(Butler, 2019). lidad sustancial, como lugar y momento, construcción nunca acabada, abierta a la tempo-
Lejos de todo victimismo, se trata de poder igualmente efímeros, de concursos, intercambios ralidad, la contingencia, una posicionalidad rela-
pensar estas afectaciones subjetivas en la singula- y conflictos en los que únicamente participan, y en cional sólo temporariamente fijada en el juego de
ridad de quienes las han sufrido. En muchas oca- una medida cada vez infinitesimal, las fuerzas de las diferencias” (Arfuch, 2002, p. 21).
siones, desde ciertas perspectivas psicoanalíticas, la naturaleza y de la historia absolutamente indi- La fluidez se inscribe como marca de época en
se aduce que las identificaciones de género o las ferentes a nuestro autismo” (1981, p. 9-10). los modos con que las generaciones jóvenes cons-
particularidades de la elección de objeto no son as- Las experiencias que hemos mencionado pare- truyen sus singulares posicionamientos psíquicos.
pectos a los que deba atribuírseles relevancia en la cen confirmar este desarreglo de las identidades, El binarismo, sea de los géneros o de las sexuacio-
medida en que el yo es entendido como mera ins- para contemplar la diseminación identificatoria nes, naufraga en la multiplicidad y transitoriedad
tancia imaginaria de desconocimiento y que lo im- como ocasión de diversificación y enriqueci- de las posiciones subjetivas. Aceptar estos desliza-
portante reside en discernir las formas de goce del miento de las existencias y aconteceres subjetivos. mientos, deslocalizaciones y mixturas que delinean
trayectorias identificatorias polifacéticas, variables
y contingentes nos obliga a revisar el alcance de la
categoría “identidad” tanto como los sesgos pa-
triarcales, cisheteronormativos y coloniales que
aun nutren a numerosos discursos psicoanalíticos.
Desde una perspectiva de la constitución del
psiquismo, la identidad no corresponde a una
esencia ni a un preformado, sino a una construc-
ción resultante de un ensamblaje de identificacio-
nes. La identificación es la operación fundamental
que estructura la organización representacional
sobre la cual se instaura la tópica del yo en tanto
conjunto de enunciados, metabólicamente ins-
criptos, en los que el sujeto se reconoce a sí mismo
como existente en el marco del enlace libidinal al
semejante:
“Como en todo ser humano, la identidad fun-
ciona como una suerte de ‘imprinting’ invertido:
propuesta por el otro, metabolizada de una u otra
forma, el modo con el cual se establezca la combi-
natoria compleja entre deseos y referencias discur-
sivas definirá su destino. La identidad sexual,
amenazada siempre por los deseos contradictorios
que el inconciente impulsa, debe sin embargo lo-
grar una cierta estabilidad que no dependa de la
elección amorosa o genital de objeto amoroso,
sino de los modos con los cuales el sujeto se insti-
Actualidad Psicológica Noviembre 2023 • Página 9

tuya en el interior de una red simbólica que lo sos- ción sistemática que nos conduzca a someter Referencias bibliográficas
tenga sin asfixiarlo (Bleichmar, 2006, p. 216-217). nuestras formulaciones a la prueba metapsicoló-
Este entramado identificatorio puede ser com- gica, evitando su ideologización. Esta tarea se en- Arfuch, L. (2002). Identidades, sujetos y subjetividades. Bs As:
parado con la figura de un mosaico bizantino en frenta a tenaces resistencias para someter a Prometeo.
el que se combinan una diversidad de enunciados caución los mandatos patriarcales, cisexuales y he- Ayouch, T. (2016). Géneros, cuerpos, placeres. Perversiones psi-
y atributos que, más allá de imaginarizarse como teronormativos que impregnan ciertos discursos coanalíticas con Michel Foucault. Buenos Aires: Letra Viva.
una unidad relativamente homogénea e integrada, analíticos, y mucho más aun cuando esos sesgos, Ayouch, T. (2020). Psicoanálisis e hibridez. Género, coloniali-
configura una composición en la que se conjugan por efecto de su naturalización y despolitización dad, subjetivaciones. México: Ediciones Navarra.
identificaciones diversas, heterogéneas y hasta en términos de coordenadas estructurales preten- Bleichmar, S. (2006). Paradojas de la sexualidad masculina. Bs
contradictorias y móviles. En función de ello, los didamente ahistóricas, no son advertidos y se re- As: Paidós.
enunciados identificatorios remiten, por una plican por doquier, tanto en la enseñanza Blestcher, F. (2021). Disidencias sexogenéricas en el diván: la
parte, al entramado psíquico en el cual el yo se académica como en la formación analítica y en la clínica psicoanalítica puesta a prueba, en Stona, J. (org.), Re-
ubica en tanto representación de sí y, por otra, a orientación de las prácticas clínicas. Cierto estruc- lações de Gênero e Escutas Clínicas II, Aracaju, Brasil, Afirma-
una dimensión política. En este sentido, la defini- turalismo asfixiante intensifica este atolladero en tiva Editora.
ción identitaria se inscribe en líneas históricas que la medida en que pretende reducir las actuales Blestcher, F. (2023). Sexualidades y géneros en fuga, en Meler,
provienen de una larga tradición de luchas colec- composiciones sexuadas a las posibilidades com- I. y Blestcher, F. (comp.), El género… ¿en llamas? La interpe-
tivas y conquistas sociales. binatorias de la estructura de partida, pretendida- lación de las subjetividades y de los feminismos actuales a los
Construir una gramática no identitaria, que re- mente transhistórica y universal, anulando toda discursos psicoanalíticos, Buenos Aires: Entreideas.
nuncie a la pasión por la identidad y sustituya una novedad y subsumiendo la singularidad psíquica Butler, J. (2002). Cuerpos que importan. Buenos Aires: Paidós.
perspectiva estática por una concepción dinámica al caso ejemplar erigido en norma. Butler, J. (2019). Cuerpos aliados y lucha política. Bs Aires: Pai-
de las subjetivaciones, nos exige una comprensión Promover una interrupción de la lógica identi- dós.
metapsicológica capaz de superar el callejón sin sa- taria y de sus fronteras ficcionales puede permitir- Eribon, D. (2000). Identidades. Reflexiones sobre la cuestión
lida del binarismo cisheterosexual como único pa- nos escuchar a estas subjetividades disidentes e gay. Barcelona: Ballaterra
rámetro para la constitución subjetiva y la insumisas en su potencia emancipatoria, acompa- Eribon, D. (2022). Escritos sobre el psicoanálisis. Buenos Aires:
consecuente patologización de las disidencias se- ñando la invención de nuevos mundos animados El cuenco de plata.
xogenéricas que se deriva de este. Deconstruir la por el deseo. Quizás de esta manera podamos re- Foucault, M. (2006). Historia de la sexualidad 1: la voluntad
epistemología de la diferencia sexual (Preciado, encontrarnos con la audacia y la desobediencia que de saber. Buenos Aires: Siglo veintiuno.
2020) nos permite contemplar la existencia de de- caracterizaron al psicoanálisis desde sus orígenes. Goffman, E. (1989). Estigma. La identidad deterioriada. Bs As:
venires y posiciones sexuadas plurales, sin replicar Amorrortu.
los estrechos esquemas de normativización. En esta Notas Lévi-Strauss, C. (1981). La identidad. Barcelona: Petrel.
dirección confluyen numerosas producciones Louis, E. (2015). Para acabar con Eddy Bellegueule. Barcelona:
(Blestcher, 2021, 2023; Tajer, 2020; Reitter, 2018) (1) El asterisco (*) condensa de manera abreviada la diversidad Salamandra.
que apuestan a una recuperación vigorosa de la no- de posibilidades de emplazamiento subjetivo en términos de Preciado, P. B. (2020). Yo soy el monstruo que os habla. In-
ción de sexualidad ampliada, entendida como plus géneros y sexuaciones más allá del patrón binario cisexual. forme para una academia de psicoanalistas. Barcelona: Ana-
de placer, irreductible a la autoconservación bio- (2) En nuestro país, estas transformaciones se encuentran re- grama.
lógica, constituida a partir de la pulsación primaria conocidas por un plexo normativo conformado por las leyes Reitter, J. N. (2018). Edipo gay. Heteronormatividad y psicoa-
de les otres y sometida a complejos procesos de de matrimonio igualitario (Ley 26618 de 2010) y de identidad nálisis. Buenos Aires: Letra Viva.
simbolización, con el fin de extraer de ella todos de género (Ley 26743 de 2012), a las que hay que agregar la Tajer, D. (2020). Psicoanálisis para todxs. Buenos Aires: Topía.
sus efectos –muchos ya identificados y otros aún ley de salud sexual y procreación responsable (Ley 25673 de Tort, M. (2008). Fin del dogma paterno. Buenos Aires: Paidós.
por delimitar–. 2003), de educación sexual integral (Ley 26150 de 2006), de
La sexualidad pulsional excede los arreglos so- salud mental (Ley 26657 de 2010) y de promoción del acceso
ciales que pautan la partición entre masculino y al empleo formal de personas travestis, transexuales y trans-
femenino, no se reduce a los procesos de sexua- géneros “Diana Sacayán-Lohana Berkins” (Ley 27636 de
ción y desborda la genitalidad atravesada por la di- 2021). Estas legislaciones no resuelven las injusticias aun pre-
ferencia de los sexos. Lo sexual insiste más allá de sentes, sino que configuran un punto de partida para el reco-
las coagulaciones identitarias y de las organizacio- nocimiento de los derechos que todavía faltan.
nes defensivas que procuran su dominio, sin nor- (3) Coincidimos con Thamy Ayouch en que las mentadas fór-
mativizarse nunca en una síntesis armónica exenta mulas de la sexuación no dan cuenta de la especificidad de las
de conflicto. Por lo antedicho, el entramado iden- transidentidades ni alcanzan para avanzar más allá del bina-
tificatorio en el que el sujeto se instala debe ser res- rismo endémico de la teoría: “Las fórmulas de la sexuación
petado como condición de estabilidad estructural pretender definir una postura masculina y una femenina en
y solo interrogado cuando su equilibramiento esté cuanto a la relación con el falo y con el goce. De ahí se deduce
en riesgo o empobrezca sus posibilidades de reali- una diferencia de los sexos, en absoluto naturalizada y anató-
zación subjetiva. mica, sino procedente de la organización simbólica estructural ASOCIACIÓn ARGEnTInA
Si el gesto freudiano denunció los malestares en la cual tiene lugar la relación con el falo. Sin embargo, si DE PSICODIAGnÓSTICO
generados por la moral sexual cultural a través de bien por un lado esas fórmulas abandonan la referencia a un DE RORSCHACH
distintos mecanismos represores –legitimados por sexo definido naturalmente, visible en la diferencia anatómica, CURSO DE PSICODIAGnOSTICO DE RORSCHACH
los aparatos disciplinarios médicos, jurídicos y re- no dejan de invocar un grupo universal: ‘los hombres’ y ‘las PARA GRADUADOS UnIVERSITARIOS
Dos años de duración. Abierta la inscripción. Inicia: marzo 2024
ligiosos–, la posición analítica debe también ad- mujeres’ […] el problema sigue siendo la binaridad de una di-
SEMInARIOS:
vertir la infiltración –en cierta medida inevitable– ferencia que, en última instancia, se funda en el reconoci- Evaluación Psicológica Para Portación De Arma De Fuego - Test de la Persona
Bajo la Lluvia - Bender
de los modos históricos de subjetivación en sus te- miento de dos géneros –hombres, mujeres– inscriptos Modalidad: virtual sincrónica
orizaciones y prácticas para evitar su reproducción irreductiblemente en la historia” (2016, p. 109). Agregaremos PARA EGRESADOS DE AAPRO:
permanente y el incremento de las violencias y pa- también que definir estas posiciones como “masculina” o “fe- • GRUPOS DE SUPERVISIÒN.
• GRUPOS DE ESTUDIO EN NIÑOS Y GRUPO DE ESTUDIO EN
decimientos que estos aparatos de normativiza- menina”, aun cuando se las pretenda escribir como significan- PSICOANALISIS
• PSICODIAGnÓSTICOS InSTITUCIOnALES. SUPERVISIOnES
ción generan. El empuje a la norma, lejos de tener tes vacíos –y, por tanto, pasibles de ser ocupadas por cualquier
Aclaración: Por no ser esta Asociación una institución universitaria habilitada para dictar cursos de especialización, maestría

un efecto pacificante, intensifica las mortificacio- sujeto–, son términos altamente connotados por su sedimen- ni doctorado, de acuerdo con la Ley de Educación Superior Nº 24.521 y normas reglamentarias, los certificados que extiende acre-
ditan la realización de cada programa de estudios en particular.
Dada la situación sanitaria por la pandemia de Covid 19 se continúa, por el momento, con la modalidad virtual en cursos y seminarios
nes, refuerza la alienación y reduce drásticamente tación semántica e histórica. Esto promueve una imaginariza- Horarios de Secretaría: 9 a 13 hs.
la potencialidad deseante. Por ello mismo, consi- ción recurrente que refuerza los rígidos esquemas del sistema Teléfonos 4777-0351/4927 Celular 15-2778-3059
Uriarte 2221. (1425) Buenos Aires.
deramos imperioso el ejercicio de una deconstruc- sexo/género. E-Mail: aapro@ asoc-arg-rorschach.com.ar WEB: www.asoc-arg-rorschach.com.ar
Página 10 • Noviembre 2023 Actualidad Psicológica

Nuevas Las calles de la diversidad sexual inconducente. El “extraño” busca una señal de
aquello invisible detrás de la mirada sensorial. Allí

L
a calle es un lugar de transición, de anida la provocación que produjo su presencia. El
convivencia, un punto de encuen- repudio o las dudas, son tomados paradójicamente
tro o desencuentro, relajado o con como evidencia de que el cuerpo funciona como
formas de vida tropiezos. Caminar las calles nos
pone en contacto con la pluralidad
herramienta efectiva para generar cambios y para
demostrar que no se trata de una generación per-
de la multitud, la diferencia empática, sorpren- versa sino promotora de cuestionamientos sobre
dente, indiferente o inaceptable. En ese transitar ac- una realidad que existe y se evita ver.

con género tual viene sucediendo un contacto perceptivo con


personas que exponen cambios objetivos en los que
a muchos les resulta difícil reconocerse.
Lo trans y lo queer manifiestan posibilidades
ilimitadas de configuraciones de género – en el
entre de lo binario y lo no binario – o, como dice
Circulan por los espacios de la realidad esférica, Butler de todo el conjunto, “son nuevas formas de
mostrando su ser distinto, en su andar, en el corte vida con género”.
Raquel Duek y color de los cabellos, su maquillaje, el largo y color Todos ellxs despliegan una “desubicación” or-
de esmalte de las uñas, los tatuajes, la ropa que lle- gullosa ante miradas no impasibles como las que re-
van puesta, los adornos, el calzado, los rostros y saltan su dominancia blanca, heterosexual,
cuerpos producidos más allá del límite de la biolo- jerárquica. Desde esta perspectiva confunde y de-
gía por el desarrollo de la ciencia y la tecnología. sestabiliza ver aquello que es segregado del catálogo
Son existenciarios transexuales, de varón a cultural imperante en la cultura.
mujer, de mujer a varón no conformes con su gé- La evaluación de este creativo movimiento hu-
nero; identidad lésbica masculina; identidad homo- mano llama a generar otras ideas para la compren-
sexual femenina; aquellxs que no se identifican con sión de lo que se instaló como acontecimiento. Es
la idea de género como los Drag Queens, Drag una revolución transformadora de fuerzas vivas que
Kings y travestis; quienes no se identifican con el alteró un modo epocal de funcionamiento de la
sexo asignado en el certificado de nacimiento y se subjetividad con variables impensadas en la cosmo-
ubican fuera de lo binario. No son parte las perso- visión anterior. Se toma lo queer como teoría, como
nas cisgénero, en que la designación de género es pensamientos para pensar “con” los trans, y no “en”
coincidente con el sexo. los trans; proveen de una serie de instrumentos
En la década de los ‘80, el movimiento de los au- para observar el mundo, interpretarlo y actuar en
todenominados “queer” se define por su sentido di- él. Tan es así que la experiencia de género ya es pen-
námico y fluido, un “siendo”. No se reconocen en sada como nuevo paradigma de la época.
una identidad y como queer no deben hacerlo Se les escucha hablar en lenguaje inclusivo para
nunca. Los activistas queer reniegan de la categoría reemplazar con el uso de la ‘e’ el desdoblamiento
de identidad, la consideran excluyente porque no léxico, una de las regularidades del lenguaje que
tiene en cuenta otras variables de la persona, se de- construyó la vida social. De la misma manera el len-
tienen solo en una. guaje inclusivo escrito aloja la pluralidad con la ‘@’
La transición de género hizo evidente que la co- o la ‘x’. Sin constituirse como norma prescriptiva,
munidad es mucho más amplia de lo que se mues- ambos, el oral y escrito, pretenden desafiar los há-
tra en público. Es una diversidad sexual de bitos que masculinizan y hacen sexista al lenguaje,
individuxs que se nuclean también en resonancia incorporan las mujeres al universo simbólico y le
en espacios privados, comparten motivos y sor- dan la palabra al colectivo LGTBIQ+.
prenden por su potencial. Están en su punto álgido Estas experiencias subjetivas complejas, diver-
de exposición. sas, responden como todas al contexto histórico,
Son jóvenes y también adultxs de edad media político de cada sociedad; este colectivo en el actual
que sobresaltan por su extrañeza, con ese prefijo y particular contexto expone la alteridad del
“ex” que alude a lo exterior, lo extranjero, que “está mundo con sus cuerpos. Cuerpos que hablan, que
más allá”, “por fuera” de mi, de ti, de nosotrxs. Su dicen. Un colectivo que promueve la inclusión, la
presencia evoca la inconmensurable pregunta de convivencia, la no opresión, la no discriminación,
Blanchot “Quién es el Otro?”. “Qué sucede con la co- la no violencia. Estimula la libertad de expresión
munidad humana cuando tiene que responder a esa del ser de cada cual, con sus emociones, en amis-
relación de extrañeza entre hombre y hombre? (di- tad, en el sentir del amor en los espacios públicos.
gamos persona y persona). Un interrogante que de- Concede la condición de comunicar una experien-
safía la imposibilidad de acceder a lo propio del cia no desprendida –cual una acción poiética- de
otro, aun cuando exista una intención de hacer al un hacer justicia.
otro idéntico a sí o fusionarlo para dominarlo. A esta reinvención fortalecida ante la evidencia
En la población trans, ese sentimiento de extra- de una realidad adscripta al patriarcado, al dominio
ñeza ambiguo es producido por un fenómeno ex- macho-varón debemos sumarle otras formas de je-
trapersonal que impacta en los ojos del imaginario rarquía y exclusión. Hoy en día se impone desba-
social. No proviene de los genitales - están ocultos nalizar y “desbinalizar” la realidad represora
- y, sin embargo, ese fenómeno habla de su sexua- masculina que insiste en regular las practicas eróti-
lidad. En una parte del cuerpo se localiza una atri- cas y amatorias. El deseo de poder y subordinación
bución, una construcción de género que es lo vemos en la aversión y denigración de la misogi-
conjetural y no responde a la exigencia de una cla- nia, la misandria, la homofobia, la transfobia, el se-
sificación biológica binaria. xismo, el falogocentrismo y el feminismo extremo.
Quien es miradx no es indiferente a ese encuen- Con esos términos se manifiesta la pretensión de
tro visual en los cruces de la calle. Localiza en esa una unidad narcisista, sin diferencias. Blanchot
mirada sensorial del otro una expresión de pertur- nuevamente y en otro contexto epocal nos enri-
bación y fastidio ante lo que le resulta interesante o quece con su descripción de una “relación de tercer
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género”, la que aspira al conocimiento y desconoci- un hombre, pienso que la operación no me trajo lo atrás, no hubiese querido estar en ese momento que
miento que se da en la diferencia. que esperaba. Era una ilusión”. era sentido para Simon como una urgencia insos-
Finalmente atenta a la transferencia y en parti- layable y responder al más que probable pedido de
La diversidad en el consultorio cular a no seguir el dictado de sus mandatos super- tomar partido, lo que le hubiese resultado imposible
S.XX El binarismo hegemónico es pensado yoicos en la contratransferencia, Danielle inicia el de aceptar. Al mismo tiempo, en sus vacilaciones,
como invariante estructural. análisis pensado en el marco de las conceptualiza- lamentaba no haber emprendido el análisis antes de
“Este pequeño poemario está compuesto por ciones psicoanalíticas tradicionales de la realidad la cirugía, piensa que podría habérselo evitado.
textos muy emocionales, escritos mientras empe- psíquica: complejo de Edipo, complejo de castra- Aspectos locos se expresan en ambas mujeres.
zaba a abrazar mi transición y también atravesaba ción, fantasías corporales, identificaciones proyec- Una neoidentidad apoyada en un cambio de sexo
una depresión profunda que me acompañó en la tivas, elección de objeto y elabora la hipótesis de podía ser pensada como un delirio restitutivo de Si-
mutación de mis diferentes versiones…es crudo…es que se trata de la falta dolorosa de su sentimiento mone así como la alucinación inicial en el primer
intimo” de identidad primaria. encuentro, una manifestación bizarra de Danielle.
Escribo en lágrimas lo que ya no me vence – El lamento por no tener la apariencia de mujer El caso “Un/a paciente transexual en Psicoaná-
Leo Azul y no poder tenerla nunca insiste en Simone. Se sen- lisis” es muy extenso en su complejidad.
tía “mal en su piel”, describe emocionalmente Da- Si hacía mención a juegos con las primas, él no
En nuestro trabajo ingresan personas con género nielle. Entonces, a poco andar, esta analista del siglo se visibilizaba con la palabra varón, se definía como
variante que expresan con sufrimiento su deseo de pasado en que el binarismo hegemónico es pensado humano. No había tenido relaciones sexuales antes
lograr la afirmación de su ser. Y cada analista se vin- como invariante estructural, se da cuenta que no de la operación y luego de ella las tenía con hom-
cula con cada una de ellxs dispuesto a alojar lo que puede prescindir de un lenguaje social aunque sea bres y mujeres, a quienes los elegía no por su sexo
siempre del otro es novedoso. discordante con su lenguaje interno. Lee a Stoller sino por su condición de humanos.
Presento un recorte de un caso clínico epocal quien en su libro Sex and Gender de 1968 afirma Simone se vuelve combativa en pleno contexto
con abordaje psicoanalítico de mediados del siglo que sexo y género pueden no coincidir y que existe transferencial con la sola inclusión en la bisexuali-
XX. Danielle Quinodoz, psicoanalista francesa, abre “un alma de mujer en un cuerpo de hombre”. Un dad de la palabra hombre. La mención a los dos
la puerta de su consultorio por primera vez a una alma o un “ser” en un cuerpo equivocado? Danielle sexos, la identificación con ambos padres, la difi-
persona de quien solo tenía un dato: Se llamaba Si- comienza a comprender que se trata de “ser”. cultad para situarse sexualmente en la vida, su am-
mone, nombre francés de mujer. Relata que en el Reivindica entonces la asignación de género, de- bigüedad, la enfurece. Le grita a la analista: “No
momento en que la vio tuvo una “breve pero fuerte nominada por ella sexo social. Le da lugar a la pre- juegue con eso, no sabe lo que provocará!”
alucinación; superpuesto al rostro de esta mujer des- sencia de Simone en su propia subjetividad. “Tengo la impresión que las palabras que usted
conocida, vi el de uno de mis antiguos pacientes “Simone no era amanerada; ella no parecía ni una escuchó eran como golpes que yo le daba y que en
hombre…” Esa percepción “loca”, esa desrealiza- caricatura de mujer ni tenía el aspecto de una Barbie, respuesta usted tiene ganas de pegarme”, interviene
ción de ver a quien ahí no está, a Danielle la pone lo cual me permitía sentirme cómoda con ella”. Danielle.
en alerta respecto a un sentimiento contratransfe- Es que sin embargo, y al mismo tiempo, el que Llevó su tiempo que Simone se aceptara en sus
rencial insistente: quien se presentaba ante ella? La no sea amanerada pareciera una condición para contradicciones y se diera cuenta de que se defen-
percepción de su cuerpo intensifica la extrañeza, tranquilizarse desde su implicación contratransfe- día. Que aceptara sus aspectos masculinos, que se
“presentaba una discordancia entre sus formas fe- rencial no del todo resuelta cuando la misma se sintiera cómoda con la extrañeza de su cuerpo, y
meninas (pecho, caderas) y su osamenta mascu- ofrece como instrumento u obstáculo. Le aliviaba que disfrutara su ser mujer.
lina… manos largas y fuertes, pies grandes”. Aun así, que la vaginoplastia se hubiera realizado tiempo “Antes tenía tanta vergüenza de que pudieran
“veía a una mujer simple, de mirada dulce y pro-
funda, sin maquillaje ni vestimenta rebuscada”.

La primera entrevista se despliega y la analista


no puede prescindir de su impresión inicial hasta
que, en la mitad del encuentro, Simone le dice que
es una mujer trans. Tiene 38 años y a sus 18, en la
década de los ’50, le fue realizada una vaginoplastia.
La analista reconoce su vacilación interior, com-
prende la incomodidad que le produce ese encuen-
tro con su propia incertidumbre que no puede
resolverse en certeza.
Simone refiere un desconcierto similar que su
presencia provoca “en los lugares públicos, donde
tenía a menudo la impresión de que los desconocidos
que la rodeaban la observaban de pie a cabeza y la
criticaban”…“le gustaba su trabajo de bibliotecaria…
pero se sentía incómoda en su relación con colegas”.
Danielle se toma un tiempo antes de embarcarse
en el tratamiento. No tenía la experiencia de anali-
zar pacientes transexuales ni contaba en esa época
con bibliografía psicoanalítica de casos con cirugías
de reasignación de sexo.
Se preguntaba si era “un” paciente (Simon, antes
de la operación) o a “una” paciente (Simone, pos-
terior a ella) y cómo salir del ordenamiento sexual
moderno que acopla sexo biológico con género.
La paciente, con tantos años transcurridos y con
tratamientos hormonales feminizantes seguía vién-
dose varón, pensaba que aún tenía pene, decía que
solo había cambiado de función, con él le habían
hecho una vagina. “Cuando me miro al espejo y veo
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ver que no soy una mujer sino un hombre que quiso recuerdo doloroso de un episodio que ocurrió con can solo en la boca, el pene, vagina, ano y senos,
ser mujer; ahora me digo…y si! soy un transexual… un compañero cuando iba a la escuela. como zonas erógenas privilegiadas? Si se espera que
y además la mayoría se dirá: mira vos, una mujer “¿Eres varón o mujer? La primera vez que escu- el placer surja solo de allí es porque nos han natura-
muy masculina”. ché esa pregunta estaba jugando al futbol en el patio lizado a asentar en ellas una normativa acerca de pla-
“Un género es único, el género de cada cual”, del colegio durante el recreo. Tenía 11 años. No supe ceres que deben permanecer despiertos en esas zonas
decía Effy Beth. que responderle al chico, le tiré una cachetada y él se y dormidos en otras. Recordemos que siempre hay
fue. Me dio mucha vergüenza y rabia no responderle una historia infantil propia, esforzada al olvido en el
La diversidad en la adolescencia a esa pregunta que me iba a acompañar el resto de caso de Simone, omnipresente en la vida de Eme.
actual mis días.” El despliegue de toda esta exploración en el re-
SXXI El binarismo es pensado como construc- Una situación de cierta confusión que se repite corrido de una vida, la de cada cual, es única, en in-
ción socio-epocal en el encuentro con adolescentes trans que no pue- timidad, se realiza en un vínculo exclusivo entre
den ser nominadxs. ¿Quién sos? ¿Qué sos? “¿Cómo paciente y terapeuta en cada momento, en cada si-
Hubo una época en que la adolescencia resul- te llamas?” “¿Cómo queres que te llame? tuación. La intersubjetividad analítica es una co-
taba para los psicoanalistas un continente miste- Esta reacción se traslada al espacio íntimo de construcción abierta a una exploración sensible y
rioso y poco explorado hasta que se ganó un cualquier familia que tiene por delante, de manera en lo posible lúdica. Hagamos que… y pensemos…
destacado espacio con una vastísima producción te- a veces inesperada - muchas por negación - la tarea y sintamos…
órica, experiencias clínicas, cuestiones técnicas y psíquica compleja de transicionar junto a su pa- No todo es interpretación que se apoya en la re-
consideraciones psicopatológicas. Cuando las ado- riente cercano en el proceso privado y prolongado petición de ciertas experiencias. Ante estos temas,
lescencias trans comenzaron a tener presencia en de lo que es descripto como transformación o pa- y no solo estos, el o la analista tiene que transicionar
los consultorios, una frase de Anna Freud vino a saje. O hacerlo posteriormente, superado el mo- sus teorías, sus marcos referenciales que son fuente
cuento para expresar lo que parecía en sus tiempos mento traumático de caída de la certeza adjudicada pero no destino, puesto en disponibilidad de alojar
una imposibilidad: analizar la adolescencia. “Es al binarismo biológico y luego de habérselas con la lo nuevo, lo enigmático, lo disruptivo, lo que ad-
como correr junto a un tren expreso”. Entendemos desmentida defensiva: ‘no es cierto lo que ven mis viene sin definición ni certeza.
hoy que lo que se presentó como “fenómeno” ojos’ troca en un ‘es cierto lo que mis ojos no ven’.
trans/queer implicó para muchxs correr -no junto En ese recorrido un hijx puede ser también recha- raquelduek.uba@gmail.com. Lic. en Psicología. UBA. Psicoanalista,
a un tren expreso- sino tras una nave con caracte- zadx y abandonadx. miembro titular de APdeBA (Asoc. Psicoanalítica de Bs. As). Di-
rísticas extraterrestres. Algo ininteligible, miste- En esa presentación Eme expone que salió del plomatura Sexualidades y Género I y II Directora Delia Torres
rioso, extraño se separaba de la propia experiencia closet dos veces, tenía 15 años y pudo decirles a sus Aryan. IUSAM de APdeBA. Coord.. -Novena Jornada Clínica entre
subjetiva de los y las analistas, sobre todo en quie- amigas del colegio que era lesbiana. A esa edad tuvo Instituciones Psicoanaliticas. Caso Simone, hoy. Co-Coord. general
nes no habían explorado su proceso identitario in- su primera novia a quien conoció en un ámbito re-
cluyendo la perspectiva de género. Había que ligioso. Un cura, a sus espaldas, se lo contó a su Bibliografía
revisar las propias teorías sexuales considerando el madre, Y eso trajo como consecuencia destruir el
cuestionamiento de las prescripciones normativas vínculo con ella hasta lograr con elevado costo una - Aryan, Asbed & Moguillansky, Carlos (2009) Clínica de ado-
y heterosexistas consideradas una construcción reparación de la relación madre – hijx, recuperar la lescentes. Ed. Teseo.
socio-epocal. confianza que se tenían. Por “sus pecados” cometi- -Blanchot, Maurice (1969) El diálogo inconcluso, Caracas,
Las adolescencias todas convocan una estricta dos y por miedo a ir al infierno, intento volver a la Monte Avila.
responsabilidad ética de los profesionales en los heterosexualidad. Ante lo que fue juzgado como -Butler Judith (2018) El género en disputa. Ed. Paidos (1990)
tiempos volcánicos que las caracterizan. En relación una inadecuación o pecado, la culpa y la vergüenza -Duek, Raquel (2022) - “Modos de ver la cabeza de Medusa”.
a lo trans, las demandas son más complejas porque son de la partida y hacen su jugada maléfica. Revista Psicoanálisis. APdeBA Paisajes pulsionales. Vol. XLIV
operan con la lógica de la diferencia. Se visibiliza la La segunda salida del closet tuvo lugar cuando Nro. 2
disforia de género en nuevos tipos de transforma- se asumió como trans. Le fue difícil, ¿cómo integrar -Freud, S. (1915) Pulsiones y destinos de pulsión. V. XIV. Amo-
ciones corporales, se multiplica la información que una existencia disociada? La cuestión no era quien rrortu editores
circula por internet y en todas las redes proliferan la atraía. La cuestión era saber quién era. -Gherovici, Patricia (2019) Psicoanálisis transgénero. Ed. Dun-
grupos de apoyo virtuales y presenciales que orga- Hoy siente que es ellx, sin estigmaciones, evita lop
nizan los activistas trans. tratamientos hormonales para proteger y mantener -Merleau – Ponty, Maurice (1967) La estructura del comporta-
Se las suele llamar “identidades nómadas”, ex- su voz femenina a la que no renuncia porque la ex- miento.
presión contradictoria ya que la identidad tiene un presión artística que disfruta está vinculada al -Pérez, Moira (2016) Teoría Queer, ¿para qué?
halo de fijeza y determinación que se opone al flujo canto. Eme entiende que se “es” sin intervenir los https://www.aacademica.org/moira.perez/33
de movimientos, a la flexibilidad, a los fluctuantes genitales. -Sarlo, Beatriz & Kalinowsky, Santiago (2019) La lengua en
itinerarios del deseo. Representa a unx adolescente como lxs tantxs disputa. Un debate sobre el lenguaje inclusivo. Ediciones
“Mi abuela me pregunta si tengo novio. ¿Por qué que transitan los consultorios. Godot.
con la vocal “o”?, le contesto. ¿Qué tiene que ver con Es probable en algunxs que los intentos se vean -Torres Aryan, Delia & Duek, Raquel (2010) Cómo hablar del
quién? Si me gusta una chica, será con ella pero tam- frustrados por la patologización apresurada y equi- mal desde el Psicoanálisis? En “Por qué el mal”. Ed. Deseo
bién con un chico o unx chique si me despierta eso vocada que le asigna el o la analista o, en su reverso, -Quinodoz, Danielle (1997) Un/a paciente transexual en Psico-
que todavía no sé qué es. ¿Amor?, ¿deseo? Por ahora la confusión que impide reconocer una patología análisis. Revista Psicoanálisis de APdeBA. Nro. 3
calentura”, me dice una paciente de 15. grave detrás de la reasignación de género. La incer- -Novena Jornada clínica entre Instituciones Psicoanalíticas
En los casos en que el sufrimiento, el senti- tidumbre o la certeza en relación a la transición (2021) Caso Simon-Simone, hoy. Danielle Quinodoz. APdeBA.
miento de soledad, el aislamiento, el rechazo fami- bordean en muchxs una verdad inalcanzable y pue-
liar se instalan, se requieren recursos vitales den ser una pantalla defensiva a la que ambxs, te- Notas
personalizados para la supervivencia de cada cual, rapeuta y paciente, tienen que desentrañar. No es
ya que con demasiada frecuencia sobrevuela la fan- la contratransferencia del profesional ni la transfe- EME: Charla TED “Yo no nací en un cuerpo equivocado”:
tasía de suicidio. Lo que está en juego es la vida, una rencia que despliega el pacientx el único faro que https://www.youtube.com/watch?v=Ue1r1uzibrwcantautorx
vida que pueda ser vivible, que se acompaña de tris- orienta la labor, es también lo vivencial que se pro-
teza y desesperanza cuando no se la vislumbra. duce entre ambxs implicadxs.
Incluyo parte de una historia con aristas que
dan cuenta del efecto que ocasiona el bullyng ho- Reflexiones
mofóbico.
Eme, unx activista trans, cantante peruana Lo trans, lo queer, ¿solo tratan de género y sexo?
cuenta su historia en una charla TED a partir del ¿Qué hay del deseo y las fantasías? Los placeres radi-
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Feminismo / He advertido, de pronto, que en realidad no re-


cuerdo su rostro en detalle.
Sólo creo ver aún su figura, su vestido,
ciones. Sale de sus lecturas con un discurso enri-
quecido tanto para la Filosofía que aborda la cues-
tión del Género, como para el Psicoanálisis.
mientras usted se alejaba entre las Considero imprescindible escuchar diversas
mesas del café. voces, porque nuestro quehacer es ese: escuchar la
Feminidad. Kafka, Franz. Cartas a Milena. clínica, escuchar el caso por caso, escuchar y leer lo
que otros, otras u otres dicen acerca de la cuestión

A
gradezco a Miguel Kohan y a su del género, de la constitución del yo, de las identi-
revista la posibilidad de pensar ficaciones, de las posiciones sexuadas, pero sobre

¿Por qué se en las ¿identidades sexuales?,


tema que nos atraviesa, cues-
tiona y sostiene en tiempos tan
todo para nosotres, psicoanalistas, -justamente, gra-
cias a los feminismos, al avance de las políticas de
género y sus bordes-, ya que cada vez más nos en-
crueles como los que vivimos. contramos con consultas teñidas por esta cuestión.

odia lo Así pensé articular las discusiones sobre femi-


nismo y feminidad con la violencia que explota
cada vez más obscenamente en estos tiempos.
En nuestros divanes se solazan las preguntas sobre
la elección sexual, sobre la “identidad” de género,
no siempre desde el costado de la pregunta. A veces
nos demandan certificación a secas. Debemos ¿de-
1.- Feminismos vs Psicoanálisis cidir? ¿opinar? ¿diagnosticar?. ¿Qué puede diagnos-

diverso? No es un secreto el campo de disputa en el que


se han convertido los feminismos (¡bienvenidos
ticar ni opinar (y ¡menos decidir!) un psicoanalista
sobre la elección sexual, o sobre el cuerpo de un
otre? Un psicoanalista sólo puede escuchar el lugar
sean!) y mayor aún, cuando se pretende distanciar- del deseo y del goce de aquel que pide ser escuchado
los del psicoanálisis, (¡válgame dios!) Yo trato sin para que el mensaje le llegue invertido y pueda, a su
María Elena Elmiger embargo, hace bastante tiempo, de nutrirme de las vez escucharse, para apropiarse de su deseo, de su
lecturas sobre los feminismos y mucho más tiempo, goce, de sus identificaciones y hacer algo con eso.
del psicoanálisis, para entrecruzarlos, separarlos, Para esto es preciso diferenciar la biología (el
tejer con uno y otro, pensar desde ambos la femi- sexo) del género (los mandatos culturales, binarios
nidad, los feminismos, las diversidades sexuales y o no binarios) de la posición sexuada (cómo articu-
de género. Y también, por ser una psicoanalista que lan el deseo y el goce cada quien). Esto permite
investiga a los sujetos, sus bordes y desbordes, las múltiples combinaciones entre lo biológico (el
razones de las violencias contra la mujer y contra lo sexo), lo cultural (el género o hábitus), y las posi-
diverso. Es así que pensé primero escribir sobre ciones sexuadas (lo inconsciente del deseo y del
¿Por qué se odia a la mujer? Y luego preferí ampliar goce o cómo se usufructúa del goce en relación al
la pregunta: ¿Por qué se odia lo diverso? Otro-sexo, es decir, el lazo con lo exogámico)
En tiempos donde el odio da bofetadas sin disi- Sin embargo, es posible pensar cómo Butler in-
mulos, (tanto en Argentina como en el mundo), re- terpreta lo performativo del género, la re/iteración
cortaré mis ideas a la mujer y a lo diferente. de rituales que imprimen el género y la descons-
trucción del poder en él. Ponerlos en cuestión es no
2.- Género, sexo y sexualidad caer en la trampa de la determinación biológica
pero también, no caer en la trampa de la determi-
Por un lado, considero de gran importancia tra- nación solamente cultural. A la pregunta: ¿Cómo se
bajar las teorías que abordan la cuestión del género, constituye el yo? Freud y Lacan vienen a responder.
haciendo pie en Buttler, esa filósofa que discute con Y acá podremos entrecruzar con las teorías de Bu-
Freud y con Lacan, pero que abreva en ellos, se su- tler sobre la constitución del cuerpo como sexuado,
merge, se apropia y se separa de sus conceptualiza- por un lado, pero también el cuerpo sexuado que
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habita un mundo escrito desde el Poder. ¿Se habita narla hemos transitado fantasías de amenazas y Esta posición masculina va más allá de haber
igual este mundo siendo varón, mujer, travesti, abandonos que abonaron terrores nocturnos, te- nacido varón o mujer, se sostiene en la identifica-
trans, negro, blanco, amarillo? ¿Es igual el mundo mores y fobias (víboras, muertos, arañas, brujas, gi- ción fálica necesaria para el ingreso a la neurosis y
para un europeo, para un argentino, o para un afri- tanas y viejos de la bolsa que roban y feminizan significa al deseo exogámico (Se sabe, el falo no es
cano? ¿Es igual el mundo para un varón, una mujer, niños. Los cuentos infantiles están llenos de esos el pene, sino un significante que representa la falta,
un diverso? fantasmas) es decir, lo que falta)
No es desdeñable el aporte de Buttler (quien Varones, mujeres y otros géneros soportamos En un lindo trabajo que la psicoanalista Gabriela
se nutre de Foucault), sobre las políticas de exclu- un padre de la amenaza afirmando la posibilidad de Abad presentó en un simposium de la Red INFEIES
sión –y de odio como lo pensaremos desde el psi- separarnos. en 2020, planteó que el ingreso a la sexualidad no
coanálisis-. Un niño o una niña que se masturba, por ejem- es sin fantasías. La masturbación en el niño o niña
Luego de esta introducción, que expongo para plo, es un niño/a que resiste activamente a la seduc- está tejida de fantasías. El acto masturbatorio es un
señalar el valor de los aportes de la Filosofía Femi- ción pasiva forzada de sus padres o mayores. acto que escapa al incesto y que juega con él desde
nista, volveré a la pregunta inicial, que será el eje de Porque un niño/a que se masturba, (siempre a es- ellas. Es el ingreso del niño a la sexualidad. Sin em-
este trabajo: ¿Por qué se odia lo diverso? condidas) fantasea. Y el fantaseo lo separa del bargo, por un lado aplaca a la “fiera” (el resto de la
cuerpo incestuoso de su madre. Un niño/a que se amenaza, el resto de la privación, las fobias infanti-
3.- ¿Qué singulariza la posición masturba, o un niño/a que hace sus tareas, (obsér- les) y por otro la alimenta. Sin embargo ya es un
femenina? vese que no digo una madre que le hace las tareas ni sustituto y un muy buen recurso contra el incesto.
que está atenta a ellas en el grupo de wsp de mamis El onanismo afirma la masculinidad y el deseo,
Nótese que digo posición femenina, y con ello del cole), un niño/a que juega y fantasea reafirma tanto en varones como en mujeres, porque por un
no estoy aludiendo a un género en particular. Todo de alguna manera su diferencia y se apropia de ella. lado responde al fantasma de seducción infantil
varón, mujer u otre, puede sostener una posición Esto es necesario para todos/as porque al fin y al pero también lo separa, rechaza dicha seducción.
femenina, masculina, u otre, es más, cada cual con cabo somos hijos/as de madres y padres, que más Las fobias son su respuesta angustiosa. Cabe aclarar
sus matices. Hay un arcoíris de posibilidades tanto allá de sus propios sexos biológicos tienen funcio- que el fantasma de seducción infantil es la respuesta
en la asunción del género como de la sexualidad. Es nes de protección y alimentación (al principio fantaseada al deseo del Otro, que por suerte se en-
más, ya Freud, desde Tres ensayos (1901), o en Las cuerpo a cuerpo), pero también de inclusión en un cuentra en la neurosis.
fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad sistema legal de prohibiciones que al fin y al cabo
(1908), más tarde Simone de Beauvoir (1949), plan- es lo que hace posible la vida humana. Veamos: al inscribirse las diferencias, vía la cas-
tearon la bisexualidad estructural. Concepto que tración, la niña reconoce que “no tiene”, y el varon-
debiéramos enriquecer con otro: el enigma de la se- Sin tantas vueltas diré que es imposible vivir en cito, “que puede perderlo”. Dice Freud que en un
xualidad, que Freud va planteando desde el enigma el mundo de la palabra si no se inscribe una prohi- caso ingresa al Edipo, y que en otro lo abandona.
de la feminidad. bición y cae la omnipotencia infantil: No-todo-pue- Vamos a discutir este punto: En ambos casos, la
des. Esa prohibición deja por un lado la cicatriz de masturbación responde a ese fantasma de seduc-
4.- Enigma una amenaza traumática, pero también señala un ción infantil. Y el onanismo es “masculino” en
camino posible en la vida. ambos en tanto no hay inscripción de la vagina (el
Freud alude al enigma cuando refiere a lo que cuerpo real aún no emitió señales hormonales sufi-
no tiene una respuesta. Referiré a los duelos y a la Aquí es necesario diferenciar para el psicoaná- cientes). Entonces, el onanismo “masculino” en los
mujer. En el primer caso, en La Transitoriedad lisis ese momento estructurante (como posición pa- dos géneros, debuta muy temprano. ¿Qué resta del
(1916) plantea que el duelo es un enigma “uno de siva, incestuosa y feminizante) que habita en fantasma de seducción infantil? El Padre seductor
aquellos fenómenos que uno no explica en sí mis- cualquier género y sexualidad. Raíz de los someti- y amenazante, dejará como resto la amenaza (en-
mos, pero a los cuales reconduce otras cosas oscu- mientos tanto singulares como de los pueblos. De carnada en alguna fobia), pero también el amor y
ras” (P. 310). En el segundo, en el Tabú de la las obediencias debidas, de los diversos masoquis- el deseo. Así, se inscribe como no-hombre, como
virginidad (1917) dice “…la mujer es muy diferente mos, de las angustias, de culpas u otros odios des- nombre, como función, como padre espirituali-
del hombre, mostrándose siempre incomprensible, bordados. De eso a lo que Marta Gerez Ambertín zado, como ley, pero dejará el resto en los temores
enigmática, singular y, por todo ello, enemiga” (P. dedicó tantos libros: la culpa, el superyó y el sacri- nocturnos, en las fobias, en el superyó.
194), cosa que también toma en Un recuerdo infan- ficio, por un lado, pero, de producirse la pérdida de Es así que el tabú a lo femenino tiene dos ros-
til de Leonardo da Vinci (1910) cuando describe la esa posición y de la omnipotencia infantil, junto a tros: por un lado el horror al sometimiento, a la fe-
enigmática sonrisa de la Gioconda: Cita Freud a la inscripción del significante del duelo, también minización primordial, que tardará mucho en
Angelo Conti: “La dama sonreía en una calma regia: son el origen de la posibilidad del humano de habi- desaparecer y a veces no desaparece nunca. Por otro
sus instintos de conquista, de ferocidad, toda la he- tar activamente el mundo del lenguaje, de ser una lado, el horror a la mujer.
rencia de la especie, la voluntad de seducir y atra- metáfora, de jugar con el lenguaje, de sostener los Es necesario decir que la posición femenina (el
par, la gracia del engaño, la bondad que oculta un enigmas, de crear, inventar, y tolerar las inconsis- lado mujer, opuesto a la feminización primordial)
propósito cruel, todo eso aparecía y desaparecía al- tencias, los vuelos metafóricos, las dudas, no sin un es un lugar a conquistar, un devenir, un enigma que
ternativamente tras el velo riente y se sepultaba en resto (superyó) acechante siempre. ¿No somos eso se sostiene con coberturas, disfraces, velos y vuelos,
el poema de su sonrisa (…) Buena y malvada, cruel en definitiva los neuróticos, no - animales llenos de más allá de la identificación fálica. Devenir mujer,
y compasiva, graciosa y felina, ella sonreía”. (P. 102) dudas, de incertezas? Esas dudas, esas inconsisten- devenir a ese lugar más allá del falo, devenir
Hay algo oscuro, difícil de interpretar en el cias, son el mejor disfraz, la metáfora que mejor in- enigma, es una verdadera creación: es situarse en el
duelo y en la mujer. En ambos hay que soportar viste el vacío que dejó la pérdida del cuerpo lugar de la causa. De aquella que se tienta tentando.
un enigma y una amenaza ¿Será que para devenir incestuoso de aquella de la que nacimos y de la que ¿Cómo no ser también tabú, si es imposible de atra-
en la posición femenina es preciso un duelo, una pendimos necesariamente, aunque restará siempre par, de entender?
pérdida? el fantasma de la amenaza y la tentación a la obe-
diencia ciega que dejaron los sistemas legales que 7.- El falo y el meteoro
5.- De pérdidas y amenazas nos arrancaron de ella.
Lacan, en el último capítulo del Seminario 3, Las
Todas, todos y todes somos hijos de alguna 6.- La identificación fálica y el tabú Psicosis dice:
mujer. Todas, todos y todes tuvimos que perder Por definición el meteoro es eso, es al mismo
das- Ding, aunque no - todo se pierde; queda un No está demás decir que, al salir de la pasivi- tiempo real, es ilusorio. Sería totalmente errado
resto que acecha y tienta siempre. Luego, no sólo dad de la primera infancia, el ingreso a la neurosis decir que es imaginario. El arco iris es eso. Dicen
por la indefensión, sino seguramente porque ama- es por las vías del falo, tanto en varones como en que el arco iris es eso o aquello y luego lo buscan…
mos a esa mujer, muy probablemente para abando- mujeres. Hay una región que se irisa en menudas gotas
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de agua en suspensión, etcétera. Bueno. ¿Y después? tivas, la introducción de un orden, un orden ma- gan, crean, nadan en la metáfora, con un pie apenas
Por un lado está el rayo, y, por otro, las gotas con- temático, cuya estructura es diferente a la del apoyado en el orden y en la potencia, y con el otro
densadas. Eso es. Era sólo apariencia: eso es.(…) orden natural (451) desplegando las alas en el enigma. Pueden soltarse,
Observen que el asunto no está totalmente re- volar y volver.
suelto. El rayo de luz es, lo saben, onda o corpús- Es así que podría afirmar que la posición mas- Varón, mujer u otre/s, en esta posición, dice
culo, y la gotita de agua es una cosa curiosa, culina refiere al orden, al falo como significante or- Lacan, son un arcoíris, un meteoro, una mascarada,
porque, a fin de cuentas, esta no es verdaderamente denador, a las identificaciones que dicen cómo hay un disfraz, un enigma aún para sí mismos.
la forma gaseosa, es la condensación, la recaída en que ser en este mundo occidental. La posición mas- Hay que decir que Lacan no sostiene un dis-
estado líquido, pero recaída suspendida entre culina hace trampas a su sometimiento primordial curso binario, a pesar de las críticas que pesan sobre
ambos (P.450) afianzando su potencia. (Juegos de las masculinida- él. Cuando ubica del lado hombre al Falo, y éste
des, la necesidad de un orden, de lo contabilizable, designa el conjunto de los significados, pues, en
Desde el comienzo Lacan ubica a la mujer como de las ambiciones, se alimentan de ese territorio po- tanto razón armónica, es el ordenador que permite
una creación, un anudamiento de real (gotas) ima- tente y activo). a los sujetos ser legislados desde una medida regu-
ginario (espejismo) y simbólico (el ojo sostenido Mucho más tarde en su enseñanza, Lacan, en el lable para todos. Gerez Ambertín. 2014, P. 65
por los significantes que ordena y ve lo que los ani- Seminario 19, (1971/72) hace un desarrollo desde Al mencionar “lado” quiere decir que esto va
males no pueden ver). Ese enigmático espejismo se su propia lectura de la Lógica Aristotélica, y plantea más allá del sexo biológico, incluso del género asu-
sostiene en un buen truco de magia y encubre un los cantones de la sexuación y allí ubica el lado mas- mido. Quiere decir que varones, mujeres u otres
vacío, una nada. Enigmático, poético, metafórico culino y el lado femenino basculamos del lado hombre y/o del lado mujer. Y
espejismo que vuela, crea, supone tesoros, colores, Sigue afirmando el enigma de la mujer y la ubica existen infinitas formas de ubicarnos, en un ocho
brillos… aunque sus velos disfrazan lo real. como causa de deseo. Dirá que, con un pie en la po- interior, de un lado a otro. Por ejemplo: Para inves-
tencia, en el orden, puede sostener el enigma, sol- tigar, para estudiar, para trabajar, es preciso un
Cuando refiere, en el mismo seminario al Falo tarse y volar, para tentar tentando. ¡Nadie más cierto orden. Sin una razón armónica seríamos
como significante, dice: enigmático que alguien ubicado en este lugar! unos completos inútiles improductivos. Pero para
La introducción del significante del Padre, in- Desde allí, desde su semblante sostenido en brillos, la creación, para lo sorprendente, para lo enigmá-
troduce de entrada una ordenación en el linaje, la maquillajes, velos, semidecires, brujas o hadas, gra- tico, para el vuelo metafórico, para la creación cien-
serie de generaciones. No estamos aquí para de- ciosas y felinas ellas vuelan, crean, causan, sostienen tífica incluso, es preciso soportar el enigma, el
sarrollar todas las facetas de esta función del el enigma. Marta Gerez Ambertín las llama “la co- espejismo, el arcoíris.
Padre, pero les hago notar una de las más llama- meta voladora”. Vuelan, cual pluma al viento, jue- Como se ve, ningún lugar es fácil, ni voluntario,
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ni absoluto. Un significante no designa un signifi- a cada uno, lo más próximo pero excluido de sí. Ya desechos de cada uno, hacer la vista gorda, expul-
cado, no hablamos de identidad, de significado, Borges lo decía: no nos une el amor sino el espanto. sarlos, denegarlos y adjudicar lo abyecto a otre: a la
sino efectos de significaciones inconscientes que – Se juega allí lo amenazante de toda alteridad que, mujer, al homosexual, al gitano, al niñe, al intelec-
a veces- nos atrevemos a reconocer como propias como vimos, anida en la semejanza” (Gerez Am- tual, al artista, al pensador, al homosexual, al trans,
y a disfrutar de ellas. Todo esto es enigmático, vo- bertín, Marta. Clase de seminario año 2020) y así… Suponer que el diferente goza sin medida de
látil, creativo, poético, diría. Efecto de identifica- Continuando con lo que venimos desarro- lo que a mí me fue prohibido. Y al que le supongo
ciones y modos de gozar. Meteoro, mascaradas que llando, entonces, lo más próximo y lo más pró- que tiene la magia de hacer “obras” desde la diver-
disfrazan la posición femenina, Falo que ordena el jimo se anuda a la agresividad narcisista. La que sidad, lo destruyo porque “con ello destruyo lo que
lugar masculino. Ocho interior que va de uno a tiene que ver con el narcisismo de las pequeñas me sobra”, por un lado, pero por otro, así también
otro, atravesando un litoral, pero eso ya da pie a diferencias. destruyo la diferencia. Es, en realidad, odio al pro-
otras escrituras. Esta tensión agresiva entre el yo y el semejante pio goce y a la imposibilidad de hacer con él algo
atañe al narcisismo donde prima lo imaginario, fue creativo.
8.- ¿Por qué se odia lo diverso? trabajada por Lacan frecuentemente en su tesis de Para finalizar evoco a “Rayuela” de Julio Cor-
la agresividad. tázar, donde el amor, el odio, la muerte, el malen-
¿Por qué se odia esa diferencia? ¿Por qué no se Pero, además, en lo desarrollado anteriormente tendido son inevitables, y la salida, sin embargo,
soporta lo creativo, el vuelo, la metáfora? ¿Por qué propuse que en la constitución misma del sujeto, el danza el juego de la metáfora. Ese libro, se sabe,
el odio a lo enigmático? ¿Por qué alguno/as no pue- horror al sometimiento, a la feminización primor- puede leerse como jugando a la Rayuela, y se trata
den jugar a pasar de uno a otro lugar, y danzar, dial, resto de cada operación de alienación y sepa- de amores y desencuentros entre Horacio Oliveira
crear con ello? ¿Por qué odiar a la mujer, a lo di- ración, quedará como residuo del sometimiento al y la Maga.
verso, incluso hasta matarlo? ¿No es lo mismo Padre amenazante y seductor, y a la vez, como ten- “¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había
matar al enigma, que quemar los libros, que la ma- tación al ofrecimiento y al sometimiento. Y aquí el bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al
tanza de pueblos y culturas originarios, que el odio odio atañe a lo real. Se quiere matar en la mujer – arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ce-
al peronismo, a Eva, a las Evas, a los/as jóvenes es- por horror y por obediencia- lo femenino que ha- niza y olivo que flota sobre el río me dejaba distin-
tudiantes, pesadores y revolucionarios de los 70, bita en cada quien. guir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en
que el genocidio nazi? ¿Por qué se odia al/la que Por otro lado, es preciso pensar que el odio da el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro,
piensa, al/la culto/a, a la cultura, a la religión más consistencia a un grupo. Por un lado, se odia, se- a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada
ancestral y sabia, a la pura espiritualidad, al/la grega, y hasta e mata lo incómodo, lo diferente, lo sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir
poeta, al/la artista, al/la creador/a? diverso, el enigma, pero por otro, ese crimen, esa los peldaños del puente, entrar en su delgada cin-
segregación, ese odio, da consistencia al grupo. tura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa,
Mi hipótesis, desde Freud y Lacan, es que hay Así, el conjunto de hombres (O el conjunto de una convencida como yo de que un encuentro casual
algo de insoportable en lo diverso que siempre re- clase social, o de una religión, o de una masa) era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente
sulta “enigmático”. Es más fácil la obediencia de- toma consistencia con el odio al diferente, al di- que se da citas precisas es la misma que necesita
bida, el sometimiento que da consistencia a algún verso. La política sabe hacer uso de esta lógica, papel rayado para escribirse o que aprieta desde
oscuro líder o dios. desgraciadamente. abajo el tubo de dentífrico. Pero ella no estaría
Se lo sostiene desde aquella feminización y pa- Simple lógica de Cantor, dirá Marta Gerez Am- ahora en el puente. Su fina cara de translúcida piel
sividad del sometimiento primordial al oscuro bertín: Un conjunto se conforma por elementos co- se asomaría a viejos portales en el ghetto del Marais,
padre terrible, y, desde allí, el odio a aquellas y munes porque hay al menos uno que no es común, quizá estuviera charlando con una vendedora de
aquellos que se permiten volar, crear desde la dife- pero es siempre próximo, prójimo. Hermano. Así papas fritas o comiendo una salchicha caliente en
rencia, desde lo diverso, desde el enigma. Se odia como el conjunto de árboles se define porque hay el boulevard de Sébastopol. De todas maneras subí
desde una posición pasiva el horror de la propia fe- al menos uno que no lo es, el conjunto de machos hasta el puente, y la Maga no estaba” (P. 6)
minización, afirmándola, sin embargo. Pero tam- se define porque hay al menos uno que no lo es:
bién lo insoportable es la feminidad (diversidad, mujer, homosexual, “putito intelectual”, trans, y Psicoanalista
creatividad, vuelo metafórico) en el semejante tantos otres. Dra. En Psicología
El conjunto de clase media blanca se define por-
Freud ha trabajado mucho el tema del odio, las que hay al menos uno que no lo es: negro, pobre, Bibliografía
pasiones, el malestar y lo que luego llamó Más allá villero. Y así, podríamos seguir con ejemplos que
del Principio del Placer. Le ha dedicado una gran sostienen esta lógica de segregación. Abad. Gabriela: Escena y Escenarios de la Transferencia. Argus-
parte de su obra, sobre todo cuando se acercaba a Y Esto vale para cualquier ser humano que ha- a. 2015
la Primera Guerra Mundial y no encontraba res- bite este pobre y convulsionado mundo. Beauvoir, Simone de. (1949) El Segundo sexo
puesta a la total ruptura de pactos sociales. Butler Judith:(1993).Cuerpos que importan. Sobre los límites
Así, en Introducción del Narcisismo (1914) dice 9.- Entonces, ¿Cuál es la salida? materiales y discursivos del “sexo”. Bs Aires. Ed. Paidós. 2008
que el otro, el prójimo, el semejante, es un referente Elmiger, María Elena. Duelo. Intimo. Privado Público. Argus-a. 2016
y un modelo, pero también, un hostigador imposi- La salida es por el lado de la mujer, de la creati- Freud, Sigmund: (Amorrortu)
ble de conformar plenamente. Habitará en el yo vidad, del vuelo, de la diversidad. (1901) Tres ensayos para una teoría sexual. Vol 3
siempre como un extranjero, a pesar de los servicios De cada operación de alienación y separación, (1908) Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad. Vol. 11
prestados para plasmar la imagen corporal. El se- dijimos, quedará un resto que por un lado convoca (1922) La cabeza de medusa. Vol. 13
mejante torna fácilmente en enemigo. al horror y por otro tienta al sometimiento. ¿Qué (1924) El problema económico del masoquismo. Vol. 19
Es así que frecuentemente lo más próximo hacer con esos desechos, con esas sobras? ¿con esas (1932-33) Tercera Conferencia: La feminidad. Vol. 22
puede convertirse en perseguidor. De allí las ideas (s)obras? ( 1932-1936) Sobre la sexualidad femenina Vol. 22
delirantes, pesadillas, acting out, y muchas veces ¿Podrá la sobra convertirse en obra, en creacio- Fichman, Mario - Hartmann Alicia: (1995) Amor, Sexo y…
actos violentos para matar al otro que mora en mí, nes, en un camino por el lado de la mujer? ¿Podrá Fórmulas
y creo poder exterminar. Como si matándolo, ya no negociarse con el odio imaginario, velar el real y so- Gerez Ambertín, Marta: Seminario dictado en 2020
estuviera. portar la diferencia? Lacan, Jacques:
Creo que el lado mujer nos mostró que, con esos Seminario 3 (1955)
Gerez Ambertín, afirma: desechos, con esas sobras, es posible crear, inventar, Seminario 19. ( 1972). O Peor. Buenos Aires. Ed. Paidós. (2012)
“El odio es el magma de la segregación, de la dis- enmascarar, usar las sobras como causa de deseo y Lamas Marta y Saal Frida: La bella (in)diferencia.Siglo XXI.
criminación, y atañe al odio al prójimo y a mujer. crear, comer, deleitarnos con obras literarias, artís- Méx. 2003.
El odio se dirige a lo que parece más amenazante y ticas, creativas, intelectuales, deseantes.
diferente, pero al mismo tiempo, es lo más parecido También podemos, disimular las “sobras”, los
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Hacia una
E
n Juchitán de Zaragoza -pequeña no habíamos recorrido las calles de esa pequeña
ciudad en el sur de México- habi- ciudad. Todavía no nos habíamos experimentado
tan las “Muxes”, varones con como “las otras, las raras, las forasteras”.
identidad femenina que ocupan
un lugar prominente en la socie- Según Derrida (2014) para hospedar al extran-

etno dad y en sus respectivas familias. Escribir sobre


ellas implica incursionar en la temática de los pue-
blos indígenas y sus culturas sexuales y de género.
jero es necesario hacer un lugar en lo propio, aun-
que más exacto sería decir: “en la fantasía de lo
propio”. Es necesario “extranjerizarse”, aunque
Ello invita a indagar los puentes entre cultura y también sería preferible decir: “reconocerse como

cartografía de subjetividad y a efectuar una reflexión ético-epis-


temológica ante el desafío de respetar la singula-
ridad y de abstenerse de colonizar sentidos.
extranjero”. Se produce un encuentro y ambas par-
tes son extranjeras para el otro. En el momento del
encuentro, lo otro antecede. Las Muxes eran extra-
Cada cultura constituye un modo de concebir ñas para nuestra cosmovisión y al mismo tiempo,
el mundo que instituye subjetividades y modos en Juchitán nosotras éramos “las forasteras”. Vale

género, vinculares., lo que delinea un desafío frente al en-


cuentro entre cosmovisiones. Borges, en su
recordar que el término hospitalidad tiene una
doble raíz pues remite al vocablo latino hos – hués-
cuento El Etnólogo, describe las peripecias de un ped - a la voz hostis, -otro, extranjero, el que porta
joven universitario que explora una cultura indí- una amenaza, enemigo público-. He aquí la tensión

entretejidos gena y tras años de convivencia con ellos, al sentir


que nada de lo “experimentado” y aprendido es
transmisible con palabras, decide pasar su vida en
inherente a lo vincular pues vincularse implica des-
colocarse para hospedar.
Amaranta nos dijo: “Acá vienen muchos antro-
silencio, encerrado en una biblioteca, entre mu- pólogos de distintos lugares, vienen con sus cuadernos
chos libros. ¿Cómo evitar ese silencio? ¿Cómo es- y pretenden entender y analizarnos en un mes, que
éticos y cuchar, sentir y transmitir? Quizá sea una
invitación a explorar otros registros expresivos.
es lo que se quedan aquí. Cuando ellos se levantan
por la mañana, ven que nuestros hombres están dur-
miendo y enuncian que los varones de Juchitán son
Estos interrogantes se extienden a nuestra perezosos. No se percatan de que ellos han trabajado

epistemológi- práctica en los consultorios, en los encuentros con


un otro que siempre es emergente de una cultura
- o varias- que nos es ajena. Cuánto más si pensa-
al amanecer, en la tierra, extrayendo frutos para lle-
var al mercado, mientras ellos estaban en la cama”.

mos en “modos de existencia disidentes, no hege- Colonialidad y «epistemicidio» en


mónicos”. cuestiones de género
cas “Para el indio siempre es el otro quien escribe
sobre ellos”, expresa la antropóloga y activista Para el antropólogo Alberto Cardín (1984), Oc-
Muxe, Amaranta Gómez Regalado (2016). Para cidente ha colonizado la visión de las prácticas eró-
ella, la negación a hablar y escribir de sí mismo ticas en poblaciones indígenas. Para él, la
como indio o india -máxime si de costumbres se- homosexualidad se da en diferentes culturas, a
Patricia Pomatti xuales e identidades disidentes se trata- sería pro- veces como forma de ser, como manera de convivir
ducto del proceso colonizador, que ha instalado en comunidades guerreras y religiosas, o como for-
las categorías de «pecado», «vergüenza», «pudor». mas ritualizadas de vivir el sexo. Tal como dice Fou-
La temática de este texto, abordada inicial- cault, son prácticas que forman parte del “ars
mente desde el interés generado a partir de una erótica” de una cultura. Cardín agrega que “quienes
crónica escrita por Martín Caparrós (2008), ha convirtieron a esos gallardos y alegres guerreros y a
devenido proyecto de investigación desde la Ma- esos nobles y hermosos chamanes en seres raros, dig-
estría en Vínculos, Familias y Diversidad Socio- nos de desprecio y temor, fueron los primeros cronis-
cultural, en el marco del Instituto Universitario tas occidentales y cristianos y posteriormente, algún
del Hospital Italiano de Buenos Aires. científico mojigato”.
Esbozaré en estas líneas una apretada descrip- Para Gomez Regalado la colonización produjo
ción del mundo Muxe, desde la visión de Gómez lo que ella denomina un “epistemicidio» en cues-
Regalado, y compartiré algunos reflexiones en tiones de género debido a la invisibilización de las
torno del proyecto de investigación, ya que du- formas diversas que se presentaban anteriores a la
rante su elaboración se despliegan interrogantes llegada de Occidente. En función de este oculta-
sobre cómo tender puentes de encuentro con la miento y al paradigma de la modernidad, propone
ajenidad y cómo correrse del lugar de observador que debería anteponerse el signo + a la fórmula
externo. LGTBI+ actualmente vigente. Su propósito es dar
Durante las VII Jornadas Nacionales de Antro- visibilidad a lo que denomina formas pre occiden-
pología Filosófica que tuvieron lugar en la Univer- tales; lo ancestral, etnográfico, preexistente a dichas
sidad de General Sarmiento, en la Provincia de
Buenos Aires en 2018, compartimos junto a la Lic.
Corina Sosa, una investigación documental sobre Atención
las Muxes, en la que reflexionamos sobre las difi-
psicológica
cultades para interactuar con el otro, con lo ajeno,
con lo extranjero. ¿Cómo evitar producir una cap- online
tura representacional? En 2019 pudimos viajar a Ju-
chitán. Hasta ese momento no habíamos tenido Psicólogos UBA
Buenos Aires - Argentina
experiencia de campo. No habíamos conversado
con las Muxes ni habíamos estado en la casa de
Whatsapp:
Amaranta Gómez Regalado. No habíamos experi-
mentado los olores y colores a la hora del mercadeo, +54 9 11 3049 1305
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clasificaciones, lo ajeno precede al encuentro. Así, ¿Cómo disponerse a esta escucha, que no pone nace o se le otorga a un animal o cosa. “RANADX-
la fórmula sería +LGTBI+. el foco en las representaciones, sino en la expe- HII” es amar o querer a una persona, animal o
Desde la visión zapoteca, la categoría transgé- riencia afectiva y que propone una vuelta re- fle- cosa. Don de amar. Amaranta coloca ambos voca-
nero es un producto de la modernidad que de xiva sobre las afectaciones, una escucha que invita blos “en una ligazón que tiene una forma inicial
ningún modo aplica para definir la muxeidad. Ser a experimentar-se en el encuentro? Una posición pero que en la práctica de la vida de la persona
Muxe se entiende en el marco de la propia cultura bastante más cercana a la que atribuye Viveiros Muxe junto a sus vecinos, parejas y familia, se va
y tiene un sentido comunitario. Gomez Regalado de Castro a la mirada subjetiva del chamán (1). configurando de acuerdo a los parámetros que le
reniega de la denominación transgénero como ca- Desde una perspectiva vincular y tal como lo están permitidos” (Gomez Regalado, 2016). En el
lificación universal. Sin embargo, reconoce la ha propuesto Sonia Kleiman (2018), es necesario caso que nos ocupa, sería aludir al don o virtud
fuerza política de “lo trans” como categoría y pro- dejarse atravesar por la experiencia, entendida de amar de la comunidad Muxe. Hablar del
pone dialogar con ella sin combatir. A su criterio, como afectación emocional colectiva de lo que se Guendaranadxhii de una persona Muxe, implica
lo trans no sería el concepto más adecuado y vive en el encuentro “entre” otros, en la cual el conocer, reflexionar y sistematizar las formas en
mucho menos el único, para abordar la amplia “investigador está incluido”. Ocupar un lugar no que la comunidad Muxe se relaciona afectiva y
gama de diversidades pre-occidentales. es lo mismo que habitarlo. No es lo mismo una eróticamente en el Istmo, que marcan procesos
La colonización, explica, se produjo también a posición que la dis-posición al encuentro. Quizá que impactan en el desarrollo biopsicosocial de la
través de los cuerpos con los conceptos de culpa, sea difícil dar cuenta de ello con discursos teóri- persona Muxe, en tanto sujeto humano y cultu-
vergüenza y pudor, como herramientas para disci- cos y recurriendo al lenguaje y sea enriquecedor ral. El don de amar se despliega entramado con
plinar e invisibilizar. Así, propone elaborar una et- incursionar en otros signos semióticos tan pre- otros y tiene un marco comunitario.
nocartografía de diversidad sexual y género sentes en el arte (2).
ancestral. Una escucha abierta a lo vibrátil, a las afecta- Paralelamente, Amaranta sostiene que la
ciones recíprocas, muchas veces no “atrapables” Muxe es una “identidad similar a lo transgénero
El dilema de cómo escuchar; de la por el registro del lenguaje requiere de un movi- pero con características sui generis” y explica que
“posición” a la “dis-posición” miento crítico que, tal como expone Paul Pre- lo sui generis se encontraría en las estructuras de
ciado (2022) nos permita romper con la la identidad y en la estructura social del contexto
Portamos una formación profesional hegemó- continuidad epistémica de la modernidad. Una cultural particular en que se vive. Para ella, lo
nica y como bien expresa Thomas Kuhn, mira- revisión de conceptos tales como los de sujeto, Muxe logra ser un tercer espacio donde se transita
mos y nos preguntamos desde nuestros universalidad, identidad, verdad. Someterlos a la corporalidad y la identidad. Es el pensamiento
paradigmas. ¿Cómo acercarnos? ¿Cómo escuchar cuestión y ofrecer otras categorías. Tal como ex- zapoteca lo que lo ubica en una realidad concreta
una cultura que nos es ajena? ¿Desde dónde escu- presa Nietzsche, los conceptos son metáforas y no del ser, en todo caso es lo Muxe el tercer espacio
char y respetar la multiplicidad sin producir atra- obstante, producen subjetividad debido al carác- y primer referente de vida identitaria zapoteca.
pamientos simbólicos? Estos interrogantes se ter performativo del lenguaje. Siguiendo a Pre- Considera que lo Muxe “constituye un concepto
extienden a nuestra práctica cotidiana, muchas ciado, quizá la tarea sea ofrecer otras ficciones, propio, no sólo por estar en una cultura particu-
veces urbana y cosmopolita; no es asunto exclu- otros puntos de partida que puedan ser tomados lar, sino que se explica y explica la vida muxe den-
sivo de antropólogos. como presupuestos para el pensamiento con la tro de dicha cultura, en tanto sus funciones, roles,
¿Sería necesaria una resistencia frente a pos- consigna de no confundirlos con una supuesta cargos, prácticas, posiciones, diferenciaciones,
turas instituidas? Sonia Kleiman (2018) aludía a verdad. gustos, definiciones, labores y deseos.
la existencia de teorías hegemónicas que operaban Es desde el Guendaranadxhii, que puede pen-
con una “obligatoriedad incuestionada” y desde Las Muxes; entre “el Guendaranadxhii” sarse la relevancia social en Juchitán de las muxes,
allí ella invitaba con insistencia a evitar la repeti- y “lo trans” capaces de llorar y conmemorar en la Iglesia a sus
ción acrítica de tales versiones autopercibidas muertas por HIV y a la vez, dar por terminado el
como verdades. Consideraba necesario efectuar Amaranta (2016) explica que la comunidad periodo de duelo en el pueblo, tras el terremoto
una tarea que ella denominaba “profanar lo sa- Muxe no había sido abordada desde la esfera de del año anterior durante 2019.
grado” y además, correrse de las posiciones de lo íntimo que, en esta cultura se entiende desde el Cómo se ve, el proceso de devenir muxe, es co-
poder e identitarias detentadas por portar saberes “Guendaranadxhii”, marco referencial de las tra- munitario. Usualmente, el cuerpo y la identidad
legitimados. diciones que rige la vida zapoteca. Ello implica co- muxe se presenta entre los 6 y 12 años. La cultura
¿Es posible poner en cuestión la figura del in- nocer sus formas de relación afectiva, erótica y actúa en torno de ese proceso y lo coloca en espa-
vestigador objetivo construido en la modernidad, social. cios concretos. Una familia tradicional zapoteca
para implicarse emocionalmente y dejarse afectar? La Muxe será la que cuide a su madre anciana. de Juchitán busca un referente muxe entre fami-
¿Es válido para la Academia una investigación que Son las peluqueras, las modistas, las cocineras. liares, amistades, vecinos y el proceso es vivido de
incluya las afectaciones del “investigador” ? También las iniciadoras sexuales de los hombres modo colectivo/comunitario. Asimismo, en ese
Jean Luc Nancy (2000) propone desplazar la de la ciudad. Son las reinas de la fiesta del pueblo camino de devenir muxe, la familia cuenta con un
idea de sujeto investigador intencional (que se di- y su presencia social es tan fuerte que celebran referente histórico que ayuda a la toma de deci-
rige al objeto) por una subjetividad tensionada y una fiesta anual que se llama “la vela de las autén- siones, mitiga incertidumbres y orienta en los
afectada ante el encuentro. El alude a una escucha ticas intrépidas buscadoras de peligro” conflictos familiares emergentes.
entendida como disponibilidad, apertura, silen- Su vida se desenvuelve en una ciudad que per-
cio, que se ofrece como tamboril de las resonan- tenece a un país homófobo y patriarcal, con una Lo femenino como indagación;
cias del otro. fuerte tradición cristiana. Gozan de una posición hacia una cartografía textil
Ello interpela nuestra práctica clínica ¿cómo de respeto dentro de su comunidad, pero el salir
disponerse, entonces, para el encuentro, la afec- del perímetro de sus comarcas las expone a ser de- En las últimas décadas se han multiplicado los
tación y la resonancia? Es una invitación a aban- gradadas y/o nominadas según otras categorías. análisis y descripciones sobre las muxes de Juchi-
donar la posición de sujeto objetivo no implicado. Pasan de «primorosas» y «atrevidas» a “travas”, tán y su rol en la sociedad local. Sin embargo, la
Nancy propone el silencio como apertura y “putos”, “queer”, “prostitutas”, etiquetas desde tesis de Amaranta Gómez Regalado es un impor-
disponibilidad para funcionar como eco de las vi- otro paradigma. tante antecedente por ser la primera investigación
braciones del otro. Caja de resonancia que es eco A través del Guendaranadxii ocurre la afecti- que indaga en la intimidad de las Muxes, desde
corporal. No es escucha objetiva de representa- vidad, la sexualidad, el erotismo, el sexo, la repro- las categorías de la propia cultura. El concepto za-
ciones, palabras, sino resonancia que remite a ducción y muchas otras formas de relacionarse poteca Guendaranadxhii hospeda una compleji-
afectaciones y corporalidades. Se resuena, enton- socialmente. dad tal, que no tiene equivalente en nuestra
ces, desde la implicación y la afectación. Desde el GUENDA es definido en el vocabulario zapo- lengua. Su tesis aborda con profundidad y sensi-
estar abierto a la emoción. teca como “don” o “virtud” con que una persona bilidad la esfera de lo íntimo de las Muxes; sus
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vínculos, emociones, aspiraciones afectivas y ma- presente el riesgo de incurrir en extractivismo aca- Marco teórico para una trama viajera
teriales, ilusiones, valoraciones. démico, la posibilidad de colonizar sentidos.
La tradición muxe tiene lugar en la cultura ¿Prestar atención exclusiva a argumentaciones, te- Necesitamos un pensamiento abierto a las hi-
matrifocal de los zapotecas El mercado es el reino orías, relatos discursos o abrirse a los sentires, a bridaciones y mestizajes., como la tela bordada.
de las mujeres y las muxes; allí circula el dinero las vibraciones que no se transmiten con palabras, María Laura Méndez (2014), alude a la pertinen-
en efectivo, que queda en propiedad de ellas. ¿Cómo evitar el silencio del etnólogo relatado por cia de un pensamiento mestizo que, tal como pro-
Resuena en mí la expresión de una costurera, Borges? ¿cómo operar como tamboril de las afec- pone Laplantine-Nouss, (2007) no es ni un
cuando consulté su opinión sobre las Muxes. Sin taciones, tal como enuncia Nancy cuando denun- trayecto ni una trayectoria. Recorrido que no re-
levantar la mirada del botón que cosía con expre- cia la reducción de lo experienciado al registro de duce efectos a causas, que avanza girando, envol-
sión de tedio y resignación, comentó: ”Son las la palabra? La epistemóloga Dona Haraway (2019) viendo, desarrollando, desplegando y
mejores, hacen maravillas con sus bordados, son propone la creatividad, las intervenciones y el arte desplazando las literaturas, las músicas, las coci-
las más talentosas, quizá porque ellas han elegido como herramientas para transmitir conexiones y nas, las lenguas. Un acto de resistencia epistemo-
que querían hacer, no como nosotras que no ele- com-poner con otros. ¿Será propicio, entonces, lógica. No se trata de una propuesta que apunte
gimos nada. Nosotras cosemos botones y ellas someter a cuestión el objetivo tradicional de in- al multiculturalismo, que sería una nueva trampa
bordan maravillas”. vestigar algún conocimiento “nuevo” e incursio- de la cultura hegemónica, sino de un movimiento
Desde una perspectiva vincular, surgen inte- nar en la posibilidad experimentar intercambios hacia la interculturalidad, que anula la jerarqui-
rrogantes por lo que se produce en el encuentro expresivos creativos colectivos, interculturales, zación y propone interrelaciones.
entre las mujeres y las Muxes de Juchitán. Para las que permitan entretejer encuentros, bordar senti- Una invitación a desterritorializarnos para ex-
mujeres juchitecas, las muxes son las iniciadoras res y afectaciones? Bordados, tejidos que enlacen perimentar-se. “ Hay quienes se ocupan de admi-
sexuales de sus hijos, la fantasía sexual de sus ma- con hilos multicolores el mundo femenino no sólo nistrar la otredad” denuncia el antropólogo
ridos y quizá sus peluqueras. ¿cómo entraman de Juchitán de Zaragoza. Hilos sin orientación de- Viveiros de Castro (2008). El también aboga por
esos mundos femeninos? ¿Cuáles son las emocio- finida, plásticos como para dibujar cartografías y un pensamiento nómade, híbrido, barroco y suma
nes, afectividades y fantasías de las mujeres sobre dibujar flores tornasoladas con hebras de seda. el concepto de puntos de vista, de perspectivas.
las muxes?¿Cómo es el encuentro entre estas mu- Otra forma de escritura. Muxes, mujeres juchite- Describe universos habitados por cuerpos y afec-
jeres y las muxes, esos dos mundos femeninos? cas y también yo entre ellas bordando? Quizá lle- tos, en los que un único plano de inmanencia se
¿Cuál es el Guendanadxhii de las mujeres de Ju- var esa tela a otras tejedoras de otros territorios; pliega (Deleuze) multiplicando las perspectivas.
chitán, en su encuentro con las muxes? Quizá mayas wichis, qom. Proponer una cartografía tex- El cruce intertextual apunta a revisar en modo
estos interrogantes sólo sean el telón de fondo de til. Dar batalla al observador externo extractivo y crítico las categorías binarias del pensar (lo bio-
las afectaciones que se producen en esta “forastera devenir un hilo más de la trama, devenir imper- lógico-lo social, lo natural-lo cultural, lo físico-lo
argentina”, en ese encuentro intercultural. ceptible. Posibilidades que se multiplican ante la moral) y a proponer una cosmos-política como
Ante estos interrogantes, quizá condicionados inminencia del próximo viaje a Juchitan durante entramado afectivo de humanos, no humanos, ar-
por el paradigma hegemónico académico, se hace noviembre de 2023. Proponer una tela nómade. tefactos y cosas.

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Página 20 • Noviembre 2023 Actualidad Psicológica

En la noción de perspectivismo amerindio de de colonización y agrega que el poder tiene una sión de lujo que es el mundo del arte” (op.cit. pag 28).
Viveiros de Castro los planos se yuxtaponen y en- faz colonialista que se expresa en distintos ámbi- (3) Opiniones vertidas por Janine Puget durante la apertura
trecruzan sin centro rector (neobarroco); también tos a través de dispositivos de control de diferente de las Jornadas Anuales de la Formación en Vínculos en el
desaparece la figura de un punto de vista neutral índole: económico, de la autoridad, de los recur- Instituto Universitario del Hospital Italiano de Buenos Aires.
y exterior a las tramas respectivas. sos naturales, del género y de la sexualidad, de la (Museo de la Cárcova, 29 Agosto 2019)
Viveiros (2008) propone correrse de la fanta- subjetividad y el conocimiento.
sía de las visiones universales de la modernidad Agrega que hay una colonialidad del sentir, in- Bibliografía
para pensar en términos de puntos de vista. Ex- cluso en los modos de determinar normas estéti-
plica que su oferta no implica caer en el relati- cas. Así, la colonialidad implica una doble trama: Caparrós, Martín; “Muxes de Juchitán”. en: https://cronicas-
vismo pues cada punto de vista es un absoluto en la de conocer (Episteme) y la del sentir (Aesthe- periodisticas.wordpress.com/2008/09/22/muxes-de-
sí mismo e insiste en que no hay una única ver- sis). Mignolo propone someter a un pensamiento juchitan/#:~:text=Muxe%20es%20una%20palabra%20zapotec
dad, lo cual rompe con las hegemonías. crítico el concepto de totalidad y superar lo post a,los%20se%C3%B1ale%20con%20el%20dedo. Fecha: 4 fe-
Paralelamente, La categoría zapoteca de Guen- colonial para efectuar una tarea de colonialismo. brero 2023
darandxhii es central e inspiradora: Para Gomez Su aporte se hace necesario pues propone una Cardín, Alberto (1984); Guerreros, Chamanes y Travestis, In-
Regalado (2016) el Guendaranadxhii “construye operación de “desprendimiento” para pasar de lo dicios de la homosexualidad entre los exóticos. (Barcelona,
los procesos por los que el pensamiento, el deseo, universal a lo pluriversal. Tusquets).
el cuerpo, los sentimientos de las y los zapotecas Derrida, Jacques, Dufourmantelle, A. (2014); La Hospitali-
del Istmo convergen y pautan las relaciones en Resonancias e hibridaciones a modo dad. (Buenos Aires, Ediciones de la Flor).
torno a la sexualidad, el sexo, erotismo, el amor de apertura a otros territorios Gomez Regalado, Amaranta (2016); Guendaranadxii; la co-
y/o la reproducción biológica, mismos que van munidad Muxhe del istmo de Tehuantepec y las relaciones
determinando y definiendo los roles de género y Inmersas en rituales tradicionales, una noche erótico afectivas. ( Tesis de grado, Xalapa Enríquez, Vera-
las esferas de la división social del trabajo” estrellada, frente al mercado -ese lugar en el que cruz,Universidad Veracruzana)
(Gómez Regalado, 2015). En este marco concep- confluyen el olor a pescado ahumado, el perfume Grandal, Liliana (2022); “Polifonías, discontinuidades e hi-
tual del Guendaranadxhii confluyen categorías de las flores y la suavidad de los terciopelos bor- bridaciones” en: La Perspectiva Vincular en la Formación de
analíticas complementarias de la investigación dados con hilos de seda- nos encontramos con Psicólog@s. (Tesis de Maestría. Instituto Universitario del
como: Género y sistema sexo-género, sexualidad una performance de bailarines trans colombianes, Hospital Italiano, Bs. As, 2022)
erotismo, intimidad y constructivismo social. A que mostraban a través de una danza el proceso Guattari, Felix (2013); Líneas de Fuga, por otro mundo de po-
través del Guendaranadxhii, la cultura moldea los de transformarse en mujeres, ropajes, movimien- sibles. (Buenos Aires, Cactus)
deseos, las configura, las tensiona, a partir de su tos. Bailaban e intercambiaban atuendos, eran y Haraway, Dona (2019; Seguir con el problema. (Buenos Aires,
propio sistema sexo género zapoteca, pero con un devenían. Recitaban: Consonni).
eje central que es el don o virtud de amar, en este “soy lo que soy y no soy nada. Kleiman, Sonia (2017); Configuraciones familiares en pacien-
caso el don o virtud de amar de la comunidad Oye…que no sea yo. tes adolescentes con insuficiencia renal crónica. (Tesis doc-
Muxe. Este cuerpo es mío y nada más.” toral Universidad de Buenos Aires (UBA), septiembre 2017).
El pensamiento desde lo vincular se distancia El concepto tradicional zapoteca queda entra- Mignolo Walter ( 2010 ); Desobediencia epistémica. Buenos
de la idea de individuo y de las relaciones como mado con otras categorías occidentales. El Gen- Aires, del Signo).
sumatoria de individuos, para pensar las produc- daranadxhii usado por Amaranta Gomez Nancy, Jean Luc (2007) ; A la escucha. (Buenos Aires, Amo-
ciones entre los que participan de diferentes tra- Regalado y la muxe ancestral se mestiza con lo rrortu).
mas relacionales. trans y lo queer. Vibraciones de las que somos Pomatti, Patricia (2023), “Las Muxes de Juchitán, interseccio-
Tal como afirma Sonia Kleiman (2018), se eco. nalidades, hibridaciones y mestizajes”. IV Congreso Latino-
hace necesaria una reflexión y conceptualización Resuena en la presentación frente al mercado, americano De Teoría Social “Pensar global / Pensar local. La
de lo que se denomina Procesos de subjetivación, que descansa del ajetreo del día: compresión del mundo contemporáneo”. 7 al 10 de marzo de
atendiendo allí al carácter múltiple, dinámico y “Una es más auténtica cuanto más se parece a 2023 Santiago de Chile y Valparaíso, Chile
diverso, en el que se constituyen las subjetividades lo que ha soñado de sí mismo. Preciado, P. (2022), Dysphoria mundi, el sonido del mundo
contemporáneas. Para ello, es necesario enfocar “Hoy y siempre vivo y celebro lo que soy. derrumbándose, (Barcelona, Anagrama).
el análisis sobre los dispositivos de producción de Somos seres sensibles, inteligentes, levantados Sosa, Corina- Pomatti, Patricia (2016) ; “cartografías intercul-
subjetividad, los enclaves institucionales que di- en rebeldía. Somos nuestra propia categoría. turales”. VII Jornadas de Antropología Filosófica,. M(Univer-
chas subjetividades sostienen y habitan, los con- No creemos en el destino. Construimos futuro. sidad de General Sarmiento, 2016).
textos socio-políticos en los que se despliegan y Podemos decidir quiénes somos y como llegar a Sosa, Corina- Pomatti, Patricia (2018); “Crónica de un en-
los modos en que se ven moduladas y afectadas serlo. El futuro no está en ninguna parte será lo cuentro con las Muxes de Juchitán de Zaragoza, cartografía de
por dichos contextos e instituciones. que hagamos de él.” afectaciones e impresiones”. X Jornadas de Antropología Fi-
Kleiman proponía pensar desde los vínculos, losófica. (Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento
empezar por el medio, es decir, abandonar la idea Latinoamericano, Buenos Aires, 2018)
de núcleo, de centro alrededor del cual todo que- Psicóloga, Esp. en Psicología Vincular de Familias (IUHI), Viveiros de Castro (2013); La mirada del jaguar, introduc-
daría coagulado. Dejar de pensar en cada sujeto Mag. en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural (IUHI), ción al perspectivismo amerindio. (Buenos Aires, Tinta
como centro. Pensaba lo vincular y lo comunita- Doctoranda en Filosofía (UNLa). Limón).
rio como producción. Es un transitar por los bor-
des, por los intersticios”. La perspectiva vincular
alude a múltiples composiciones posibles, lo que Notas
a su vez abre múltiples conexiones. Desde una
perspectiva vincular, se hace pertinente abordar (1) Viveiros de Castro (2008) propone que para Occidente
el Guendaranadxhii zapoteca como espacio vin- conocer implica retirar la subjetividad del mundo. El ideal
cular de construcción colectiva y a la vez, como epistemológico es alcanzar al máximo la objetividad, mientras
dispositivo de subjetivación. que en para las epistemologías indígenas, para el pensamiento
En consonancia con las posturas menciona- del chamán, se hace imperiosa la subjetividad.
das, resulta pertinente hablar de la colonización (2) Para Viveiros, en Occidente este ideal chamánico de sub-
del pensamiento y de la necesidad, tal como ex- jetividad e implicación sólo subsiste en el territorio del arte
presa Walter Mignolo ( 2010) de “descolonizar el que escaparía de lo que denomina “pensamiento domesticado
saber y el ser”. El semiólogo argentino expresa de la modernidad”. Dice: “En Occidente es como si el pensa-
que El conocimiento es un instrumento imperial miento salvaje hubiese sido oficialmente confinado a la pri-
Actualidad Psicológica Noviembre 2023 • Página 21

Identidades
L
as identidades sexuales no se forjan décadas y por otra parte, se propone ir más allá del
de manera instantánea ni sorpre- binario dicotómico varón-mujer para que empece-
siva, sino que pasan por un largo mos a contemplar otras construcciones posibles.
recorrido y transitan un período de Según el RENAPER, 9.383 personas rectificaron
tiempo y madurez. Muchas nacen sus datos en el DNI de acuerdo a su identidad de

sexuales y sus en la infancia o adolescencia. Los seres se sienten


de un modo diferente a lo que la sociedad binaria y
heteronormada impone que deberían sentir según
género autopercibida entre mayo de 2012 y abril de
2021. Menos del 1% corresponde a menores de 9
años, casi el 15% involucra a niños/niñas y adoles-
su biología. Y así, entienden desde muy temprana centes de entre 10 y 19, y el 67% implica a personas

diferentes edad que la genitalidad y el género no van necesa-


riamente de la mano.
Es fundamental mencionar que la identidad de
de 20 a 39.
Cada vez existen más asociaciones que trabajan
para apoyar a familias con infancias y adolescencias
género es una construcción social que el sujeto rea- trans. Buscan acompañar su desarrollo integral y
liza en concordancia con su autopercepción, lo cual garantizar sus derechos e igualdad de trato desde

formas de puede o no coincidir con su sexo biológico. En este


sentido encontraremos personas CIS género (con-
temprana edad, para que tengan una vida plena.

cordancia integral sexual) y trans género a las que Voces que oír
no concuerde su percepción con el sexo biológico.

habitar el Por otra parte es también importante aclarar


que no es una elección como tampoco lo es la orien-
tación sexual. La identidad de género es un sentir,
No podemos pensar en escribir sobre identida-
des sexuales sin mencionar a por lo menos tres
grandes estudiosas, escritoras y pensadoras del
es un percibir del sujeto en el cuerpo es un habitar, tema: Judith Butler y Graciela Catellano.
por ende hablar de elección de identidad o elección Por su parte, Butler apunta a desmantelar tanto
mundo de orientación sexual es erróneo.
La mayor parte de las personas adultas trans han
la concepción de sujeto universalista que sustenta
la política liberal actual, como los procesos de esen-
sido expulsadas de sus hogares desde pequeñas cialización, naturalización e identificación de las te-
y fueron sumergidas en un ciclo de expulsión que orías de la política de la diferencia con relación al
comenzó en su casa, continuó por la escuela y si- sector LGTBIQ. Así, para esta teoría, la orientación
Carla Elena guió en el mercado laboral, afectando gravemente sexual, la identidad sexual y la expresión de género,
todos los ámbitos de su vida. son el resultado de una construcción-producción
Luego y debido a grandes cambios legislativos, social, histórica y cultural, y por lo tanto no existen
los laberintos comienzan a convertirse en caminos papeles sexuales o roles de género, esencial o bio-
más amables, y las personas adultas trans del ma- lógicamente inscritos en la naturaleza humana. En
ñana podrían tener una historia diferente que re- otras palabras, en términos de lo humano, la única
cordar, y un futuro diferente para habitar. naturaleza es la cultura.
Con la sanción de la Ley de Matrimonio Iguali- Según esta teoría el ser perteneciente al sector
tario (Ley N° 26.618), el 15 de julio de 2010 co- LGTBIQ (Lesbianas, Gays, Trans, Bisexual, Inter y
mienza en nuestro país un periodo bisagra, sumado Queer) es producto y resultado de una red de dis-
a una cantidad de leyes que enriquecieron los para- positivos de saber/ poder que se explicitan en las
digmas sobre identidades de género y orientaciones concepciones esencialistas imperantes actualmente
sexuales. del género y la diferencia sexual. De esta forma, el
género y el sexo son actuaciones, actos performati-
La mencionada norma garantiza el derecho a vos que son modalidades del discurso autoritario;
contraer matrimonio a personas del mismo sexo, esa performatividad apunta en el mismo sentido al
ubicando así a la Argentina entre los diez primeros poder del discurso para realizar (producir) aquello
países del mundo, y en el primer lugar en Latinoa- que enuncia, y por lo tanto permite reflexionar
mérica en promulgar esta Ley. acerca de cómo el poder hegemónico heterocen-
Por otra parte, el 9 de mayo de 2012 se aprobaba trado actúa como discurso creador de realidades so-
la Ley N° 26.743 de Identidad de Género, otra me- cioculturales.
dida pionera a nivel mundial que reconoce el dere- En este sentido puede entenderse al sexo y al gé-
cho de las personas a ser inscriptas en su DNI nero como una construcción del cuerpo y de la sub-
acorde con su identidad de género, entendiendo a jetividad fruto del efecto performativo de una
la misma como una autopercepción y una construc- repetición ritualizada de actos que acaban natura-
ción social independiente del sexo biológico del ser. lizándose y produciendo la ilusión de una sustancia,
de una esencia. Tales producciones genéricas y se-
Luego, en julio de 2021 se proclamó la Ley N° xuales se dan en el marco de la denominada por Bu-
27.636 de Promoción del Acceso al Empleo Formal tler, “Matriz Heterosexual”.
para Personas Travestis, Transexuales y Transgé-
nero “Diana Sacayán – Lohana Berkins” que tiene Como ejemplo de esta Matriz Heterosexual, po-
por objeto establecer medidas de acción positiva demos observar las prácticas de crianza occidenta-
orientadas a lograr la efectiva inclusión laboral de les en las cuales desde que nace el niño tiene un
las personas travestis, transexuales y transgénero, lugar y un papel predeterminado en el mundo: su
con el fin de promover la igualdad real de oportu- ropa será azul, sus juegos estarán relacionados con
nidades en todo el territorio de la República Argen- la fuerza, la competencia y el poder (armas, carros,
tina. La misma establece un cupo mínimo de 1% de fútbol, caballos de madera etc.); tendrá menos res-
los cargos y puestos del Estado Nacional para esta tricciones en su movimiento (no usará vestidos lar-
población. gos e incómodos, polleras ni zapatos de taco), el
Con estas normativas se amplía esa mirada bi- trato de los hombres de la casa hacia él tendrá cierto
naria y heteronormada que nos atravesó durante nivel de fuerza y temple; y por supuesto se le prohi-
Página 22 • Noviembre 2023 Actualidad Psicológica

birá en lo posible llorar (‘los hombres no lloran’) o Aparece entonces en este punto un giro concep- más que identidad sexual, expresión de género más
ser ‘afeminado’ (maquillarse, jugar con muñecas o tual fundamental para las políticas actuales de res- que identidad de género: unificar lo público, colec-
con utensilios de cocina), así como expresar atrac- puesta al debate por el reconocimiento de la tivo, pero des-esencializarlo, des-identificarlo”.
ción o sentimiento estético por otros niños. diversidad sexual y de género, es decir, las políticas
Según la profesora Gabriela Castellanos para de la igualdad liberal y la política de la diferencia: Es en esta línea es que en términos de la teoría
Butler, tanto la sexualidad canónica, hegemónica, ya no estamos en los terrenos de la búsqueda de de la performatividad de género, para el sector
como la transgresora, “ininteligible”, se construyen aceptación social, la tolerancia y su consabida res- LGTBIQ la tarea no se trataría sólo de luchar por la
mediante la performatividad, es decir, por medio puesta convocando a la privatización y la discre- ampliación de derechos (matrimonio, adopción,
de la repetición ritualizada de actos de habla y de ción; o haciendo un llamado a la concesión de patrimonio etc.), por ‘correr la cerca’, sino por la
todo un repertorio de gestos corporales que obede- derechos al mal llamado ‘grupo’ o a la mal llamada deconstrucción del orden simbólico.
cen a un estilo relacionado con uno de los dos gé- ‘comunidad’ LGTBIQ.
neros culturales. Esta repetición ritualizada no es En esta línea de acción es imperativo decons-
opcional, sino que se basa en un discurso regula- En palabras de Judith Butler: “Las cuestiones truir todas las categorías binarias de la lógica de la
tivo, una exigencia constante del entorno, encami- que estarán en juego en la reformulación de la ma- dominación: bueno/malo, bello/feo, normal/anor-
nada a “producir aquellos fenómenos que regulan terialidad de los cuerpos serán la reconsideración mal, blanco/ negro, hetero/homo, gay/lesbiana. Del
y constriñen” la conducta en relación con la iden- de la materia de los cuerpos como el efecto de una mismo modo, es igualmente necesario deconstruir
tidad sexual. Cuando se produce el resultado espe- dinámica de poder, de modo tal que la materia de el heterocentrismo (parte esencial del orden simbó-
rado, tenemos un género y una sexualidad los cuerpos sea indisociable de las normas regula- lico imperante), que es el discurso normativo hege-
culturalmente considerados congruentes con el doras que gobiernan su materialización y la signifi- mónico que modela los cuerpos y prescribe
sexo del sujeto. “Normalidad”. cación de aquellos efectos materiales; la implícitamente el deber ser erótico-sexual del su-
En otras palabras, para la teoría de la performa- comprensión de la performatividad, no como el jeto, del otro. El fin último no es fortalecer o solidi-
tividad de género, el sujeto excluido, innombrable, acto mediante el cual un sujeto da vida a lo que ficar ningún tipo de identidad, sino desmenuzar las
abyecto, “anormal” es el efecto de la producción de nombra, sino, antes bien, como ese poder reitera- dicotomías citadas con el fin de desestabilizar todas
una red de dispositivos de saber/poder, que Judith tivo del discurso para producir los fenómenos que las identidades fijas, para así propiciar la emergen-
Butler, en términos modernos y apoyándose en el regula e impone; la construcción del ‘sexo’ no ya cia de diferencias múltiples, no binarias, cambian-
concepto elaborado por Jacques Derrida, de enun- como un dato corporal dado sobre el que se impone tes, móviles.
ciado performativo, caracterizará en unos de sus artificialmente la construcción del género, sino
últimos trabajos, como: “el sujeto es el resultado como una norma cultural que gobierna la materia- En términos de Derrida, crear las condiciones
del proceso de subjetivación, de interpretación, de lización de los cuerpos; una reconcepción del pro- para la emergencia de la Dífferance opuesta a la Dif-
asumir performativamente alguna posición fija del ceso mediante el cual un sujeto asume, se apropia, ference; o en términos de Deleuze y Guattari, la
sujeto”. adopta una norma corporal, no como algo a lo que emergencia de las identidades nómadas. Entonces,
estrictamente se somete, sino, más bien, como una el trabajo crítico filosófico de la teoría de la perfor-
Democracia radical y performatividad evolución en la que el sujeto se forma en virtud de matividad de género consistiría inicialmente en de-
de género... pasar por ese proceso de asumir un sexo; y una vin- construir tales categorías sobre las que se funda lo
culación de este proceso de ‘asumir’ un sexo con la abyecto, el discurso de la normalidad y su conco-
El concepto de “Democracia Radical” se ha ve- cuestión de la identificación y con los medios dis- mitante discurso sobre la moralidad; la tarea será
nido fortaleciendo en los últimos años como salida cursivos que emplea el imperativo heterosexual no asimilar lo indecible al dominio de lo decible
política transformativa, que permite la inclusión para permitir ciertas identificaciones sexuadas y ex- para albergarlo allí, dentro de las normas de domi-
progresiva de aquellos sectores que como el LGT- cluir y repudiar otras”. nación existentes, sino destruir la confianza de la
BIQ, han estado excluidos del juego democrático y dominación.
político. Hablar de Democracia Radical es hablar De aquí que para la teoría de la performatividad Es entonces, fundamental desde este enfoque
de antiesencialismo, de crítica a toda clase de uni- de género, la lucha por el reconocimiento político, crítico tratar de abrir puntos de fuga, de multiplicar
versalismos excluyentes, de reivindicación de la jurídico y social del sector LGTBIQ, no sería una los espacios de resistencia, de acción micropolítica
política como conflicto y de la lucha por el posicio- lucha de carácter identitario; tampoco una lucha y de generar alianzas estratégicas no esencialistas
namiento de sectores sociales históricamente ex- por la normalización o el reclamo de tolerancia (se entre los otros tipos de exclusiones. La diferencia
cluidos. Por tales razones, la propuesta de Butler tolera lo que no se soporta, lo que no se desea que modificaría necesariamente las jerarquías ya que al
ha venido a dar fuerza a esta visión transformadora exista: se tolera el dolor, la guerra, la enfermedad, introducir un nuevo significante en el sistema de
de la política y la cultura hegemónica actual. etc.), sino una lucha por el respeto pleno (se respeta representaciones (en la cadena del significante),
lo que se le concede calidad de digno, lo que se re- todas las relaciones diferenciales y de valor (de los
La apuesta por la construcción de la Democracia conoce como respetable), por el reconocimiento de signos) se alteran.
Radical permitirá progresivamente la transforma- la diferencia y la diversidad sexual y por su desna-
ción de los imaginarios colectivos sobre la diferen- turalización: posiblemente una lucha ardua y pro- Psicóloga Social. Docente.
cia y la diversidad, que se reflejará en el mediano o longada por la construcción de un nuevo orden carlaelena74@hotmail.com
largo plazo, un replanteamiento de cuestiones iden- simbólico. Y el camino para tal transformación está
titarias que anteriormente eran vistas como esen- integrado a la lucha por la construcción de la ciu-
ciales e inamovibles. Esto, como consecuencia de dadanía democrática radical. Bibliografía
que en la política Democrática Radical, precisa-
mente no existe el espacio para ningún tipo de ina- O también, en palabras de la profesora e inves- Clarín (2021). Nuevas generaciones, infancias y adolescencias
movibles, todos tienen plena validez en el discurso tigadora Gabriela Castellanos: “Desde una perspec- trans en Argentina.
político y transformativo. tiva crítica lo humano puede ser visto como diverso, Judith Butler (2010). Judith Butler y la teoría de la performati-
precisamente porque es una especie de diálogo vidad de género. Colegio Hispanoamericano.
En este sentido es preciso resaltar que la Demo- entre naturaleza y cultura, entre el mundo físico y Matías Soich (2015). Tesis doctoral: Los devenires y la identidad
cracia Radical exige necesariamente la politización el mundo social y cultural. Lo humano es precisa- de género: hacia un análisis lingüístico crítico y conceptual de la
y movilización del sector LGTBIQ que lo posicione mente la posibilidad de invocar identidades en dis- construcción de representaciones discursivas sobre la identidad
como un actor central en la construcción de tal sis- tintos momentos a partir de un cierto repertorio de género en historias de vida personales de la ciudad de Buenos
tema democrático radical y permita la construcción más o menos estable y al mismo tiempo más o Aires.
de una nueva noción de ciudadanía que celebre las menos fluctuante a lo largo de la vida. Es por tal
diferencias y la diversidad como un aporte esencial razón que en filosofía política se usa para definir las
a la riqueza humana. categorías del sector LGTBIQ: orientación sexual
Actualidad Psicológica Noviembre 2023 • Página 23

Pensamientos “Construí toda una de mis conferencias del


año pasado sobre el lapsus ortográfico que había
cometido: No sabrás nunca cuánto te he amado
adolescente. Hoy suena a verdad de Perogrullo
aunque con resistencias. En el momento de su
enunciación fue escandaloso.
{aimé}…”, dirigido a una mujer, y terminado m- De los desarrollos y destinos de esa psicose-
é. Después se me hizo observar que, considerado xualidad, de su entramado, dependerá la cuestión

preliminares como lapsus, ¡eso quizá quería decir que yo era


homosexual! Pero lo que yo articulé el año pa-
sado es que, cuando se ama, no se trata de sexo”
de las identidades sexuales.
Es en este punto en el que lo planteado ante-
riormente cobra sentido.
Jacques Lacan.

sobre lo “El ataque al psicoanálisis hoy no es solo un


ataque a sus aspectos obsoletos -que yo comparto-
Las transformaciones sociales reclaman ade-
cuación de los corpus doctrinarios. El psicoanáli-
sis no escapa ni esquiva el desafío. Lo que no se
, ésos son sus puntos débiles. Nuestra función es puede, como bien dice Ana María Fernández es
defender -haciendo un ejercicio de rigor-, la pro- exigir completud a los maestros de otros tiempos

identitario puesta más fuerte que ha generado la humanidad


para analizar el sufrimiento individual y para re-
o pretender definiciones que sobrepasaran el ho-
rizonte de la subjetividad de su época. Es decir, es
gular los modos en que el malestar social no en- necesaria una mirada crítica sin erigirse en fun-
quista los sujetos en ese malestar sino lo denuncia dadores de ocasión, intentando descubrir todo lo

sexual y la a partir de su propia práctica”.


Silvia Bleichmar
que ya está descubierto.

El biologismo y el culturalismo son extensio-

R
esulta un tanto anodino pero tal nes impropias al psicoanálisis de la misma forma
vez imprescindible fijar posición que lo es el purismo intrapsiquico. Por eso, como
elección de sobre el estado actual de nuestra
disciplina, lo cual nos obliga a
tantas veces subrayó Silvia Bleichmar, no se va a
aprender la práctica psi estudiando los casos clí-
distinguir con claridad, críticas nicos de Freud porque hoy, a esos pacientes, no
de resistencias. Por supuesto que el Psicoanálisis es los encontramos en nuestra sociedad y si estuvie-

objeto una disciplina en constante revisión y trasforma-


ción. A ello se debe la claridad, pertinencia y hasta
eficacia, si se quiere, que ostenta más de un siglo
ran, no los analizaríamos como entonces.

La caída de los binarismos confronta las con-


después de sus primeras letras. Lo hemos dicho cepciones identitarias y pone en movimiento al
hasta el hartazgo; confrontarse a sí mismo, la cons- Psicoanálisis al cual en todo caso acelera pero sor-
Jorge Garaventa tatación de su vigencia, es parte de su esencia. Mu- prende poco. Se trata de intentar darle rigor con-
chos de los trabajos fundamentales de Freud ceptual a lo que ya se asomaba en los análisis. De
incluyen el diálogo imaginario con sus críticos y es hecho, allá por el 2004 ensayábamos algunas des-
constitutivo de su forma de construcción. cripciones sobre el “desorden” que empezaba a
asomar el cuello:
Es necesario diferenciar la vehemencia con la “Según estipulan los valores universales de con-
cual sostenía los conceptos básicos en tiempos senso, que no es otra cosa que lo aceptado por la
fundacionales, de la apertura de pensamiento que mayoría, o el sexo dominante en este caso hay un
caracterizó su trabajo. La lectura paciente de las bien que es la heterosexualidad y un derivado di-
llamadas “Actas de los miércoles”, como se bau- recto que es la familia formada por hombre, mujer,
tizó a las reuniones de la Sociedad Psicoanalítica hij@(s). Esto es lo natural, y lo natural, se sabe, se
de Viena, dan cuenta de estos modos. La estruc- hermana con lo que debe ser. La ética de la natu-
tura básica de la doctrina psicoanalítica está re- raleza y el imperativo kantiano se dan la mano.
gada de aportes de los discípulos de Freud. Será entonces la preponderancia de los valores
Él mismo no vaciló, cuando lo creyó necesario, naturales erigidos como bien común a sostener lo que
en hacer temblar los cimientos de sus esquemas disponga la juridicidad de las adopciones a admitir.
en pos del ansiado rigor científico que, bien sabe- Por fuera de esto quedan las nuevas subjetivi-
mos, era una de sus metas. dades producto de los veloces cambios a que la so-
Que haya sido un adelantado a su época no ciedad está asistiendo.
significa que su proyección de futuro lo hiciera Las viejas estructuras tambalean para dar
estar fuera de ella. Que fuera crítico a la cultura lugar a las nuevas subjetividades como producto
circundante no impedía reconocer que las raíces de las otras formas de estar en el mundo y de la cri-
de su pensamiento se hundían en ella misma. Fue sis de los modelos vigentes.
justamente desde allí que pudo erigir semejante Viene a completar este esquema algo del decir de
edificio conceptual que inevitablemente devino ni Elisabeth Roudinesco que hace una serie de contro-
más ni menos que, al decir de Ernest Jones, en un vertidos planteos en su libro la Familia en Desorden.
nuevo descentramiento copernicano. El Incons- La psicoanalista francesa dice que el actual desor-
ciente sembró un tembladeral en el Sujeto porque
resulta que el centro de decisión de sus actos es-
taba en otra escena, no tan al alcance cotidiano. Lic. nélida Mograbi
También tempranamente retaceó la inocencia
Psicóloga UBA
de la niñez visibilizando lo que estaba oculto per-
maneciendo, no obstante, a la vista de todos. Tratamiento presencial y online
Niñas y niños portan sexualidad. Hay un desarro-
llo psicosexual de vasta intensidad que recorre Tel. 54 9 11.5346.8164
todo el tramo hasta desembarcar en la genitalidad
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den es en realidad un nuevo orden que viene a desa- todo en los entrecruzamientos psi- jurídicos, categorías mencionadas. Por ejemplo: la neurosis
fiar el orden aparente que imperaba hasta entonces”. nunca dejó de sostener la responsabilidad del su- obsesiva y la histeria son las estructuras clínicas
jeto sobre sus actos. En su propia clínica abundan neuróticas; mientras que la paranoia, la esquizo-
Norman Marín Calderón plantea las contribu- ejemplos no necesariamente amables donde re- frenia y la melancolía serían estructuras clínicas
ciones que el Psicoanálisis, esencialmente el laca- procha a algunos pacientes acerca de sus acciones psicóticas.
niano, ha recibido de la teoría queer. Para el autor inconscientemente determinadas.
costarricense el encuentro entre ambas teorías se Un tema sobre el que hay mucho aún por pen- Para cerrar esta plataforma conceptual que
funda en que: sar y decir y acerca del cual Lacan intentó arrimar nos permita una base para encarar las identidades
“el psicoanálisis que presentamos igualmente algunas luces. sexuales, arribamos a dos conceptos que muchos
rechaza el hecho de encasillar a los sujetos en cate- autores, pero esencialmente Silvia Bleichmar
gorías binarias rígidas porque, después de todo, Al respecto, Pablo Muñoz, en un recomenda- entre nosotros se ha encargado de definir, profun-
cuando de amor, goce y deseo se trata, el asunto de ble trabajo de investigación para UBACyT señala dizar e interrelacionar.
la sexualidad es secundario”. que la afirmación lacaniana “El sujeto no es libre,
A lo cual agrega que: sin el Otro”, es paradojal ya que afirma la libertad Hablamos de Subjetividad y aparato psíquico:
“Así, al igual que el psicoanálisis freudiano del a la vez que la sujeción al Otro. “La producción de subjetividad hace al modo
campo lacaniano que proponemos aquí, lo queer Dice el autor, siguiendo a Lacan: en el cual las sociedades determinan las formas con
se interesa en la subjetividad y no en las identida- “La libertad en psicoanálisis se inscribe en la ló- la cual se constituyen sujetos plausibles de inte-
des estereotipadas y preestablecidas”. gica relacional con que Lacan infecta todo con- grarse a sistemas que le otorgan un lugar. Es cons-
Finalmente: cepto freudiano. Todo es afectado por la dimensión tituyente, es instituyente, diría Castoriadis. Quiere
“Definimos lo queer como ese discurso que in- de la otredad. Si el deseo es el deseo del Otro, si el decir que la producción de subjetividad hace a un
tenta subvertir todas aquellas identidades (sobre inconsciente es el discurso del Otro, si el yo es la conjunto de elementos que van a producir un su-
todo, las sexuales) universalizantes que ubican a imagen del otro, etc.,... la libertad no es sin Otro. jeto histórico, potable socialmente”
los sujetos en categorías absolutas y rígidas, de ahí La concepción que podemos entonces leer en Lacan Agregamos, y no es un tema menos en el mo-
que se proponga como lo que es siempre excéntrico, respecto de qué es la libertad es profundamente so- mento de la integración conceptual, que como
diferente y extraño, eso que se presenta como polí- cial y anti-individualista. bien dice Bleichmar, estamos hablando de la tras-
ticamente insolente con respecto a los intereses (hé- El deseo del Otro condiciona la libertad, pero lación de un concepto de un capo a otro. Subjeti-
tero) normativos establecidos, puesto que refiere a en ese condicionamiento se dibuja un margen, pues vidad es un término que nos facilita la Sociología
lo que no encaja en un compartimento determi- el deseo del Otro se escribe S(A/) -S mayúscula de que nos ayuda a entender movimientos psíquicos
nado, llámese sexo, raza o clase social”. A mayúscula tachada-. Que afirma la ausencia de no claramente capturados.
respuesta. El Otro, finalmente, no responde sobre Es que la subjetividad de época es central en
Efectivamente la teoría o filosofía Queer ha el sexo ni sobre la muerte”. nuestras prácticas y da una mayor claridad a lo se-
puesto en tensión categorías sociales y su reflejo ñalado en el párrafo precedente. Lo Instituyente
en concepciones académicas, incluidos desarro- Vamos a avanzar en otras definiciones acla- y lo Instituido, que también podemos pensar
llos psicoanalíticos, pero es esencial acordar en rando que son meramente con fines orientativos como las formas actuales de la dinámica
que la rigidez categorial ha sido desde la funda- ya que cada uno de los términos que nos ocupan sujeto/sujetado.
ción misma una posición ajena al psicoanálisis. merece un tratado específico, pero a su vez se nos Sigue:
En definitiva, en la medida que no se tome su hace necesario para terminar de establecer el ho- “La producción de subjetividad tiene que ver
intención totalizadora y fundacional, lo queer ha rizonte epistémico del cual partimos. con formas históricas, hay una producción de sub-
venido traer frescura a un debate necesario habida Estructura es un concepto que deviene del Es- jetividad en Atenas, en Esparta, en la Argentina…
cuenta que la eclosión social de lo identitario re- tructuralismo, una corriente independiente del El aparato psíquico implica ciertas reglas que ex-
clama definiciones. Psicoanálisis. Si bien sus concepciones han sido ceden la producción de subjetividad. Seguimos te-
Los orígenes del psicoanálisis tienen que ver adoptadas de manera importante de nuestra doc- niendo un psiquismo articulado por la defensa y la
con la intención fundada de provocar un tembla- trina, lo que más ha llegado a instalarse es la defi- represión. El Psicoanálisis no puede abstenerse del
deral en lo instituido acrítico, incluso posterior- nición de estructuras clínicas que dan cuenta de concepto de defensa y represión. Es algo que excede
mente al estructuralismo, sobre todo en la las formas y los modos de organización psíquica. la producción de subjetividad histórica y tiene que
uniformidad que deniega tanto la mudanza es- Pese a su contundente presencia en todas las co- ver con el modo que se constituye el Sujeto”.
tructural como el barrido de las conformaciones rrientes, es menester destacar que ni Freud ni Vamos entonces a desandar algo más el ca-
de los bordes. No obstante acordemos que estruc- Lacan la desarrollaron, aunque es innegable que mino hacia las identidades sexuales. Bien sabemos
tura, subjetividad e identidad se entrelazan y se ambos, pero sobre todo Lacan fundaron las bases que desde nuestra formación clásica era casi un
necesitan pero no da cuenta de lo mismo. de su enunciación. La introducción de la misma imperativo pensarlas transitando los avatares del
corresponde al trabajo de Jacques Miller expre- Edipo y la castración.
La definición que dice que, sado en una conferencia en Bélgica en 1981.
“el sujeto queer es sin esencia, el que se cons- Silvia Bleichmar afirmaba hace ya largo
truye mientras habla y desea, siempre en proceso Según podemos leer en José María Álvarez y tiempo que ya no se puede concebir el Edipo
(de ser)”, constituye en principio una definición otros, la doctrina de las estructuras clínicas se or- como en los orígenes del Psicoanálisis. El decan-
política, a su vez que un llamado y un desafío. ganiza en dos niveles lógicos: tado de entonces, que se sostiene, es la interdic-
Debe entenderse que se plantea en un plano ajeno Por un lado, con este término se designan tra- ción del cuerpo del niño para el adulto. A su vez
a la labilidad identitaria o la mutación instantá- dicionalmente tres grandes categorías de la psico- marcaba diferencias. El Edipo en Freud no es
nea. Necesariamente habrá que volver sobre el patología psicoanalítica: la estructura neurótica, efecto de la articulación con la estructura, y a su
asunto ya que una primera lectura podría indicar la estructura psicótica y la estructura perversa. vez señalaba que en Lacan no surge del niño sino
que se está poniendo en cuestión lo que concebi- Los debates actuales en el Campo Freudiano tien- del Otro. Finalmente, Bleichmar establece disi-
mos como sujeto- sujetado o el descentramiento den a añadir a este tríptico una cuarta categoría: dencias radicales en el corazón mismo de la reso-
yoico. la estructura autística. (Esto finalmente parece lución edípica:
Freud fue contundente al abordar la cuestión haber quedado en la indefinición y con escasas “Es absurdo pensar que las mujeres de nuestra
de la libertad: posibilidades de consensuarse). cultura quieren un pene para hacer pis. Eso no
“no hay en lo psíquico nada que sea producto existe. Lo que las mujeres quieren, es no depender
de un libre albedrío, que no obedezca a un deter- En un segundo nivel, se llama también “es- de un pene del hombre para gozar. No depender de
minismo”. tructura clínica” a cada uno de los subgrupos o un pene en tanto objeto tocado por otro. Ahí gana
Sin embargo, y esto suele ser esencial sobre “tipos clínicos” que son incluidos en las grandes Klein contra Freud. La envidia que se produce de
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no tener a disposición el objeto de goce. En realidad, tidad y esa libertad práctica a la que se apena, tal “Según Bleichmar, los dos tiempos de la sexua-
el atributo fálico en sí mismo marca posiciones.” vez un decantado de la subjetividad de época. lidad humana no corresponden a la misma sexua-
En concordancia con estos planteos encontra- En todo caso lo que sí disfrutamos en el plano lidad sino a dos sexualidades diferentes, una de
mos una promisoria profundización de Feldman de lo social esta otra libertad de ejercicio identi- ellas es producto de los primeros cuidados que im-
y Cicalese quienes cuestionan no solo el concepto tario sin perder de vista que se trata de un proceso planta el adulto, productor de excitaciones a un
y sus efectos sino la impropia extensión del en ciernes que nos desafía. niño y encuentra vías de ligazón y descarga bajo
mismo. No es fácil arremeterla epistemológica- formas parciales. La segunda de primacía genital
mente contra un aspecto vertebral del Psicoaná- Es hora de juntar algunas puntas para empezar se da en la pubertad”.
lisis sin renunciar a seguir pensando desde allí: a ligar algunos conceptos, perdida en el camino la Lo que no puede soslayarse es que si bien se
“Si el siglo XX nació conmovido por el escándalo ilusión de totalidad. plantea un sepultamiento de la primera con una
de la sexualidad infantil, sexualidad no subsumida No todo lo dicho corresponde a las mismas ca- moratorio en el medio que da lugar luego a la ge-
a genitalidad, hoy podríamos reescribir: no subsu- tegorías. Nos planteamos un reel conceptual que nitalidad, los modos en que se ha vivenciado lo
mida al binarismo de la diferencia sexual, no cons- haga las veces de horizonte epistemológico, pero transitado por el infante causa modos genitales.
treñida entre los posibles que se traman para cada es tiempo de definir con claridad “identidad se-
unx de nosotrxs, en particular para mujeres y disi- xual” y “elección de objeto” que en algunas citas En un número anterior de esta misma publi-
dencias, entre el complejo de castración y la envidia parecían sinonimizarse. cación decíamos:
del pene, a nuestro placer sí castrado o empobrecido “Freud no dijo que el niño es un perverso poli-
por el mandato que la normalidad nos exigía al Elena Woloski y otras nos prestan una defini- morfo sino que podría devenir en ello cono efecto
plantear el pasaje necesario del clítoris a la vagina, ción precisa y funcional a nuestros objetivos: de la seducción por parte de un adulto. Semejante
receptora por supuesto del placer del hombre, como “La identidad sexual es el producto de una sín- escotoma en la lectura y trasmisión de la palabra
prueba de nuestra lograda evolución”. tesis del conjunto de identificaciones, en clave de freudiana carece de inocencia, como tantos otros,
registro narcisista y se refiere a lo que el sujeto y apunta a suavizar las aristas más ásperas del psi-
Algunas de las definiciones que trajimos en “siente que es”, mientras que la elección de objeto coanálisis”.
nuestro desarrollo parecen poner el amor como se ubicaría en la coordenada del registro objetal y Y luego
un diluyente de lo imaginario, otros aluden a la de las determinaciones del deseo inconsciente.” Ahora, retomamos lo que planteamos más
libertad. Sobre la libertad hemos abundado aquí arriba, no hay estructuralmente un niño perverso
mismo. No hay indicios que nos permitan afirmar Cuando se habla de la identidad sexual como polimorfo, ni siquiera por devenir. Eso sería con-
que finalmente el sujeto ha arribado al libre albe- síntesis de identificaciones hay una referencia fundir al niño con su estructura, con su desarrollo
drío. Tiene amplia libertad de ejercer aquello que clara, (en Freud), de un proceso de construcción psicosexual, con alguna sintomatología, posición o
percibe ser y también reclamar y reclamarse no donde el otro significativo cobra una importancia lo que fuere, lo cual nos colocaría en el campo del
ser idéntico a sí mismo en esa percepción. Pero la primordial. Pero también sabemos que la cons- etiquetamiento, tan ajeno al psicoanálisis.
determinación inconsciente es difícil de negar y trucción del objeto sexual es un camino no nece- Corregimos entonces aquella frase inicial para
mucho más difícil de esquivar aún. Podríamos sariamente lineal, y a veces dicotómico. Eso está plantear que ante el influjo de la seducción adulta
abundar en ejemplos pero correríamos el riesgo en Freud reclamando ser dinamizado. Una parte la sexualidad del niño se torna perversa polimorfa.
de deslizarnos al plano de lo imaginario. No es la de la sociedad, esencialmente la juventud ha de- Y es esta la primera puntualización sobre perver-
intención ni el objetivo. Pero nos queda claro que satado nudos conservadores y nos reclama con- sión que nos aparece”.
tampoco el amor resuelve el dilema ya que en frontar esquemas revisar nuestros ECRO. Traemos esto como un ejemplo, seguramente
todo caso seguimos en el terreno de la captura. La (Esquema conceptual, referencial, operativo), hay otros, de la diversidad de cuestiones que fi-
identidad sexual no puede ser definida desde el como diría Pichon Riviere. nalmente confluyen, primero en la conformación
“amo- soy amado y no importa quién o qué”. En de la identidad sexual primero y la elección de ob-
todo caso esa sería una manifestación de la iden- Woloski nos trae nuevamente a Bleichmar: jeto luego.

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Cómo alguien se percibe no es una simple Bibliografía de referencia


Sumario I 534 enunciación. Es un proceso de largo recorrido
que deviene en convicción inapelable.
Felizmente el psicoanálisis se ha desentendido
Lacan, Jacques. (2006). “Aun”. El Seminario. Libro 20. Pai-
dos.
de normas y de desvíos. Nunberg, Herman y Federn, Ernst. (1974). “Las reuniones de
los miércoles, actas de la Sociedad psicoanalítica de Viena”.
Que el Edipo no es determinante hoy en lo Ediciones Nueva Visión.
identitario es una evidencia. No hay familia clá- Jones, Ernest. (1976). “Vida y Obra de Sigmund Freud”. Edi-
sica para sostener esas generalizaciones y estaría ciones Horme.
bien no habilitarse extensiones impropias para Freud, Sigmund. (2001). “Contribución a la historia del mo-
sostener lo insostenible. En todo lo que se nos im- vimiento psicoanalítico”. Incluido en Sigmund Freud, Obras
pone es el fascinante desafío de seguir profundi- completas. Tomo XIV. Amorrortu Ediciones.
zando en los nuevos estilos de relaciones Freud, Sigmund. (2001). “Tres ensayos sobre teoría sexual”.
familiares y sociales. Incluido en Sigmund Freud, Obras completas. Tomo VII.
También es una evidencia de que el impera- Amorrortu Editores.
tivo de goce vaginal estaba al servicio de fálico- Fernández, Ana María. (2021). “Psicoanálisis, De los lapsus
castrado y activo- pasivo pero llamativo como fundacionales a los feminismos del Siglo XXI”. Paidos Psi.
conclusión en quien permitió darle centralidad a Bleichmar, Silvia. (2010). Psicoanálisis extramuros, Puesta a
lo erógeno. No obstante, probablemente el goce prueba frente a lo traumático. Editorial entre Ideas.
vaginal, supuestamente pasivo y dependiente del Roudinesco, Elizabeth. (2003). “La familia en desorden”.
pene tranquilizaba a la sociedad patriarcal victo- Fondo de Cultura Económica.
riana que ansiaba que quedara atrás la autonomía Garaventa, Jorge. (2004).” Adopción, la orientación, el
Noviembre 2023 juvenil de procurarse placer por sí misma. deseo”. Incluido en Adopción, la caída del prejuicio. Editores
Pretendemos no ser superficiales ni irrespe- del Puerto.
Ilustración de tapa:
Rodolfo López Martino tuosos ante el tremendo edificio conceptual que Norman Marín Calderón. (2020). “Encuentros entre psicoa-
Distribución en Interior: D.I.S.A Freud construyó, y que como el mismo decía, no nálisis lacaniano y teoría queer”. Incluido en Sociológica, año
Imprenta: Mundo Gráfico S.R.L.
fue de una vez y para siempre. No sería lícito per- 35, número 100. Costa Rica.
der de vista que Freud, sobre todo a partir de Es- Freud, Sigmund. (1993) “Psicopatología de la vida cotidiana”.
Los artículos firmados son de exclusiva tudios sobre la histeria inaugura la lógica Incluido en Obras completas., Tomo VI. Amorrortu Ed.
responsabilidad de sus autores,
y no reflejan necesariamente la opinión
fantasmática. Concluir desde otros modos sería Muñoz, Pablo. (2013). El sujeto del psicoanálisis, entre liber-
de la dirección. impropio. tad y determinación. V Congreso Internacional de Investiga-
Pero muchas veces en la clínica capturamos ción y Práctica Profesional en Psicología, XX Jornadas de
conceptualmente desde la mirada del desvío. Tal Investigación, Noveno Encuentro de Investigadores en Psi-
vez sencillamente una mujer fálica, u otra atra- cología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universi-
pada por la envidia del pene, más que ello, senci- dad de Buenos Aires, Buenos Aires. https://www.academica.
2 La diversidad protagónica.
llamente eran mujeres deslizadas de la pasividad org/000-054/787.pdf .
Irene Meler
y los modos tiernos que se esperaba de ellas. Álvarez, José María; Esteban, Ramón; Sauvagnat, François
(2004). Fundamentos de psicopatología psicoanalítica. Ma-
6 Subjetividades sexuadas fuera de
norma. Puntuaciones psicoanalíticas para También, y sin perder de vista lo señalado drid: Síntesis.
una gramática no identitaria. acerca de la mirada fantasmática, la clínica nos Bleichmar, Silvia. (2007). “Acerca de la subjetividad”. Confe-
Facundo Blestcher muestra la imperiosa necesidad de estar despro- rencia en la UNR. Seminario EOIS 1. https://seminario-rs.gc-
visto de preconceptos en el momento de la escu- rosario.com.ar/conf-silvia-bleichmar-30-07-2003?page=0,1
10 Nuevas formas de vida con género. cha. En demasiadas ocasiones un niño, varón, que Feldman, Lila y Cicalese, Mercedes. (2022). “De- castración”.
Raquel Duek fantaseó o percibió con intensidad amenazas de https://www.elsaltodiario.com/el-rumor-de-las-multitudes/de-
castración, real, afectiva, amorosa, lejos de deve- castracion
13 Feminismo / Feminidad. ¿Por qué se nir en la elección esperada, queda sujeto de la in- Woloski, Elena Graciela, Silver, Rosa, Casabianca, Sandra,
odia lo diverso?. hibición. Vardy, Inés y Raznoszczyk De Schejtman, Clara. (2017).
María Elena Elmiger Las diversidades transita libremente lo social y Identidad de género y elección de objeto sexual en la infancia.
también habitan los consultorios. Es esencial reco- Una problemática contemporánea. IX Congreso Internacio-
17 Hacia una etno cartografía de género, brar la pregunta: ¿Qué lo/la/le trae por aquí? Poco nal de Investigación y Práctica Profesional en Psicología,
entretejidos éticos y epistemológicas. tenemos que hacer y preguntarnos sobre la identi- XXIV Jornadas de Investigación XIII Encuentro de Investi-
Patricia Pomatti dad si no está en la pregunta de quién consulta. gadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicolo-
gía - Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires.
21 Identidades sexuales y sus diferentes
Cuando un sujeto de diversidad está en armo- Garaventa, Jorge. (2021). El arrasamiento subjetivo en el ata-
formas de habitar el mundo.
nía con su elección, cualquier incomodidad es que sexual a la niñez. Abuso sexual. Actualidad Psicológica
Carla Elena
nuestra. Y si no lo estuviera no está mal recordar, Nº 509. Bs As. Argentina.

23 Pensamientos preliminares sobre lo para que el camino derive, que la dirección de la


identitario sexual y la elección de objeto. cura la establece el Inconsciente.
Jorge Garaventa
Otra vez, y esto es lo que le da más de un siglo
de vida saludable, la riqueza del Psicoanálisis nos
llama a revisar algunos postulados y nos brinda he-
rramientas para ello: la escucha y la observación.
Establecidos estos imprescindibles recorridos
preliminares estamos en condiciones de empezar
a pensar cómo se constituyen hoy las identidades
Próximo número: Diciembre 2023 sexuales arrancando por tantos y tantas que nunca
Esquizofrenia - Paranoia fueron idénticos a sí mismos en sus desarrollos.
De eso se trata la coherencia del Psicoanálisis.

Common questions

Con tecnología de IA

Desde las perspectivas psicoanalíticas contemporáneas, la identidad se ve como una construcción resultante del ensamblaje de identificaciones. La identificación es la operación que estructura la organización representacional del sujeto, permitiéndole reconocerse dentro de un marco simbólico que lo sostiene. Esto subraya que la identidad no es una esencia predefinida, sino un entramado de significaciones y referencias discursivas continuamente reconfigurado por deseos y relaciones simbólicas .

Las concepciones tradicionales de género y sexualidad son desafiadas por las luchas políticas contemporáneas, especialmente por movimientos feministas y colectivos LGBTIQ+, que buscan ampliar el reconocimiento de derechos y establecer nuevos marcos jurídicos. Estos desafíos proponen desmantelar las bases patriarcales y cisheteronormativas que históricamente han definido estructuras de género y sexualidad, proponiendo una identidad más fluida y procesual que permita una diversidad más inclusiva y reconocida socialmente .

La crítica a la identidad monolítica implica reconocer la identidad como una construcción flexible, mutable y abierta a la contingencia, en lugar de ser fija y predeterminada. Esta concepción se manifiesta en la construcción de la identidad como un proceso dinámico compuesto por múltiples identificaciones y significaciones, reflejando un proceso siempre inacabado. Esto desafía los sesgos patriarcales y cisheteronormativos, promoviendo una visión de identidad que puede cambiar y adaptarse a diferentes contextos personales y sociales .

La deconstrucción de las teorías psicoterapéuticas tradicionales implica cuestionar las significaciones sociales e imaginarios que sustentan nociones estáticas sobre la identidad. Esta deconstrucción está directamente asociada a las luchas políticas del feminismo y colectivos LGBTIQ+, quienes han impulsado el reconocimiento de la diversidad sexual e identitaria, estremeciendo los cimientos patriarcales y cisheteronormativos tradicionales. Esto promueve una visión de la identidad como un proceso dinámico e inacabado .

El cambio hacia la aceptación de identidades sexuales diversas, especialmente entre las generaciones jóvenes, se puede entender como resultado de la deconstrucción cultural de las identidades fijas, junto con el reconocimiento legal y social de dichas identidades. Este entorno más abierto y legitimado para expresiones diversas permite que la discriminación pasada se vea cada vez más como un mal recuerdo superado, contribuyendo a un sentimiento de legitimidad extendido entre los jóvenes hacia su identidad sexual .

El tabú sobre lo femenino persiste debido al horror al sometimiento y la feminización primordial, así como al miedo hacia lo enigmático que representa la feminidad. Esta percepción crea un rechazo hacia las identidades de género que desafían el orden tradicional. Al concebirse lo femenino como un lugar a conquistar que va más allá del falo, las identidades de género se ven obligadas a negociar entre lo enigmático y lo normativo, lo cual afecta su aceptación y provoca tensiones en la construcción y percepción de género .

Las prácticas homosexuales femeninas han sido históricamente menos documentadas y analizadas en profundidad en comparación con las masculinas debido a la subordinación de la sexualidad femenina al servicio de la masculina. Sin embargo, existen registros como los de Safo en la antigua Grecia, donde las relaciones entre mujeres se entendían como un cultivo erótico preparatorio para la sexualidad conyugal. Esta conceptualización subalterniza la sexualidad femenina al no reconocer su autonomía, diferenciándose de las prácticas masculinas, las cuales eran vistas como formadoras de masculinidad social, revelando así una historia de sexualidad llena de sesgos de género .

El "enigma" asociado a la feminidad y la diversidad se percibe en psicoanálisis como algo oscuro y difícil de interpretar. Esta percepción genera una amenaza para el orden patriarcal porque lo diverso y enigmático desafía el control y el entendimiento establecido. Algunos teóricos, como Freud y Lacan, han explorado cómo lo diverso se convierte en objeto de odio debido a la incapacidad de evitar lo enigmático y fluido, lo cual genera inseguridad y temor entre aquellos que buscan estabilidad y previsibilidad en las estructuras de poder y control .

En culturas como la antigua Grecia y algunas tribus de Papúa Nueva Guinea, las prácticas homosexuales entre varones adultos y adolescentes eran vistas como cultivadoras de la masculinidad social, consideradas prácticas masculinizantes y honrosas. Esto contrasta con la perspectiva occidental moderna, que suele percibir la seducción de un adulto hacia un adolescente como una emasculación degradante. Por lo tanto, la percepción de la homosexualidad en estas culturas se centra en la transmisión de la masculinidad más allá de un enfoque sexual, lo cual difiere significativamente de la visión occidental moderna .

En varias culturas indígenas, las normas de género incluyen categorías específicas que permiten la existencia de identidades que cruzan las asignaciones tradicionales de género. Por ejemplo, el berdache en las culturas indígenas de América del Norte recibe el reconocimiento social para las personas nacidas hombre que se perciben como femeninas, o mujeres que se identifican como masculinas. Estas figuras cumplen roles sociales específicos sin ser objeto de discriminación dentro de sus etnias, contrastando con el tratamiento que podría recibir una disconformidad con el género asignado en contextos donde estas identidades son menos aceptadas .

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