ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE
DESEO
EVELYN ROMERO
SINOPSIS
Luciana, sentía una
atracción indecente
por el padre
de su amiga, su
deseo era
inapropiado y
prohibido, pero
sabía que una vez
que probará el
pecado ya no habría
vuelta atrás. Abel,
necesitaba a alguien que pudiera manejar su lado oscuro, uno tan
insaciable que podría asustar a cualquier mujer. Sin embargo, no pudo
enterrar el deseo que sentía por la amiga de su hija, provocando que
ambos no puedan evitar caer en un ardiente deseo.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Capítulo I
Narra Luciana.
Llegué al campus cargando una caja, mis demás cosas llegarían más
tarde, cuando mi hermano viniera a dejármelas.
Habían un poco de alboroto, las personas iban y venían con sus cosas
acomodándose en las que serian sus nuevos dormitorios. En ese
momento me distraje un poco, lo que ocasionó que chocará con alguien.
-Discúlpame- me dijo una voz profunda y seductora, desvié mi vista
hacia está persona, me encontré con el hombre de mis sueños
húmedos, se trataba del padre de mi amiga: el señor Brown, tiene el
cabello oscuro, ojos azules, pecho musculoso y brazos fuertes, estaba
mucho más guapo que la última vez que lo había visto, hasta había
empapado las bragas con solo verlo.
-Hola señor Brown- lo saludé.
-Hola, déjame ayudarte-respondió tomando la caja, su mano rozó con
la mía. Mi corazón dio un vuelco y la tentación recorrió por todo mi
cuerpo-.
Erika ya está instalada en la habitación, vine ayudar con las cosas-
mencionó él mientras caminábamos por el pasillo.
La abracé de inmediato, me sentía culpable de desear a su padre, pero
no podía evitarlo desde que lo conocí me enamoré de él al instante.
Sabía que él no me veía de la misma manera, tenía la misma edad que
su hija, jamás me insinuó algo y nunca lo encontré mirándome con otras
intenciones así que ese deseo quedaría en el olvido.
Él era viudo y un abogado exitoso. Salía según mi amiga con mujeres
de vez en cuando, él era un poco cuidadoso con su vida personal,
quizás no quería darle un mal ejemplo a Erika-.
Cuídate, te quiero -le dijo a Erika dejándole un beso en su frente. En
ese momento desee sentir sus labios sobre mi piel, con solo
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imaginármelo me humedecía, siempre soñaba despierta cuando se
trataba del señor Brown-,
Adiós Luciana-pronunció mi nombre tan deliciosamente que me
estremeció. Solo pude decirle un ligero adiós, luego simplemente salió
del dormitorio.
Me quedé mirando como se iba como una boba enamorada. ... Las
primeras semanas fueron realmente cansadas, algunos maestros eran
muy estrictos y difíciles de tratar. Erika y yo estudiábamos Psicología,
hicimos algunos amigos, especialmente hice una amistad con un chico
llamado Edwin, mi amiga me decía que yo le gustaba a él, que se le
notaba en la mirada, pero yo no quería tener una relación por el
momento.
La clase de psicología general había finalizado, salí del salón con
algunos de nuestros nuevos compañeros. Mientras Erika se adelantaba
al dormitorio para darse una ducha, ya que tenía después una cita con
uno de los chicos que había conocido. Su cabello rubio y su hermoso
rostro siempre llamaba la atención de los chicos, por lo contrario, mi
cabello castaño y ojos claros, no eran tan impresionante con lo era ella.
No me consideraba tan bonita como Erika.
-Estaba pensando que tal vez podamos salir juntos a comer algo en
algún momento -me dijo Edwin un poco nervioso.
-Claro que si -respondí amablemente.
-Genial- dijo él con alegría.
No estaba segura de cómo me sentía acerca de lo que acababa de
suceder. Era lindo y peculiar, y creo que sería una gran solución para
liberar mi frustración sexual que sentía. Aunque mí verdadero deseo
era follar con el señor Brown. Mi opción más factible por el momento
era ir a comprar a un sex shop y comprarme todo lo que vibrará.
Cuando volví al dormitorio, escuché a mí amiga que estaba en la ducha.
Encontré un ramo de rosas en su escritorio, no pude evitar
entrometerme, abrí la tarjeta y la leí: Compórtate o iré a darte un par de
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nalgadas. Atte. Papá. Cuando leí esa parte deseaba que me lo hiciera
a mí.
Estaba jodidamente excitada, llevaba muchos meses sin tener sexo y
mi cuerpo ya me lo estaba pidiendo. En ese momento la computadora
de Erika la cual estaba encendida comenzó a sonar, pude ver que era
una persona llamando ¿Le contesto? No sabía si hacerlo, era la
computadora de Erika, Pero en el último segundo acepté la llamada,
cuando lo hice un rostro familiar se reflejó en la pantalla.
-Hola, cariño-pronunció el señor Brown pensando que era mi amiga, sus
pupilas parecieron dilatarse al darse cuenta del error-.
Luciana-dijo mi nombre.
-Hola, señor Brown. Erika está en la ducha. ¿Quiere que le diga que lo
llame después de que termine? -Le pregunté, viendo que se veía en ese
momento sumamente atractivo con su elegante traje y con sus primeros
dos botones de su camisa de vestir desabrochados.
Luché por no lamer la pantalla en ese momento - ¿Por qué su papá
tenía que ser tan sexy y tentador? -Me pregunté mentalmente.
-No es necesario, solo quería saber si le había llegado las flores-
preguntó.
-Si, lo recibió-le confirme-. Por cierto, son muy hermosas.
-Bien. Me alegro que te hayan gustado a ti también-mencionó- Has
leído también la tarjeta que le envié? interrogó- su pregunta más bien
indicaba algo más.
Era como si me estaba coqueteando, algo con que he deseado desde
siempre.
-Si-afirmé, de una manera excitante, solo me imaginaba sentir sus
manos fuertes en mi trasero, dándome nalgadas, rayos estaba soñando
despierta de nuevo.
-Erika me mencionó que había un chico que estaba enamorado de ti,
¿Cómo va eso? -Preguntó de repente, su interrogante me llamó la
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atención ¿Estaba interesado realmente en mi vida personal? Me
sorprendió que mi amiga le hubiera contado algo así, o quizás él le
preguntó.
--Solo somos amigos-le confirme.
-Bien, eso me alegro-contestó.
-Por qué? -Interrogue con curiosidad.
El señor Brown, se recostó en su gran silla de oficina, frotándose la
nuca. Parecía cansado, probablemente con exceso de trabajo.
-Porque los chicos en la universidad, solo quieren sexo. Además, eres
joven y fácilmente manipulable-me respondió.
Él tenía razón en eso, era joven y manipulable, pero aquí estaba
pensando él, pero ¿podría estar interesado en mí? Me pregunté esto
por el modo que iba la conversación.
Era la primera vez que teníamos tanto contacto, en las demás ocasiones
solo me saludaba cortésmente.
--Bueno, aunque él parece muy interesado en mí y hoy me invitó a salir
después de clase -le conté, no estaba segura si revelar esta información
me iba a servir de algo, pero quise tratar de poner celoso a un hombre
de mediana edad que me gustaba.
-Y ¿qué dijiste tu? - preguntó, su mirada intensa me cautivaba. De
repente se me secó la boca y no estaba segura de deber ser sincera o
mentir.
- Le dije que sí. Parece una buena persona, tiene una linda sonrisa y
hule muy bien-conteste, él me escuchaba en silencio, tenía los labios
cerrados.
- ¿Crees que él sabría cómo cuidarte de la manera que necesitas? -
Preguntó de repente. Su pregunta me tomó con la guardia baja. Pude
escuchar un mensaje subyacente en él.
Sus ojos estaban ardiendo. Se lamió el labio inferior y se frotó la barbilla
con el pulgar.
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Mis ojos se posaron en sus labios, luego seguí su pulgar mientras lo
recorría hacia adelante y hacia atrás. Mi sexo se hinchó con ese
movimiento. Todo lo que quería era que me metiera el pulgar en la boca
y me hiciera arcadas como si fuera suya.
-No creo que tenga la menor idea de lo que quiero o necesito-pude
respondedor, la verdad salió de mis labios.
Hubo una breve pausa mientras su expresión se oscureció.
-Dile a Erika que me llame-dijo colgando poco después.
¡Mierda! -dije en voz alta, quizás había arruinado todo.
Cerré la pantalla y suspiré con enojo, porque no sabía cuándo tenga
otra oportunidad de hablar con él de esta manera. Pero lo que acababa
de suceder me confirmó que estaba interesado en mí y eso me dio un
poco de esperanza.
Capitulo II
Narra Abel.
Cerré la computadora realmente excitado, jamás pensé que una chica
tan joven como ella me atrajera tanto. Maldición y tenía que ser amiga
de mi hija.
Solo habían pasado algunos minutos cuando de repente tenía una
llamada, respondí y vi a mí hija en la pantalla.
--Hola papá, me dijo Luciana que me habías llamado.
-Si, solo era para saber cómo estabas -respondí-.
¿Vas de salida? -Le pregunté porque la veía muy arreglada.
-Tengo una cita con un chico, iremos al cine
-Me informa, eso no me gustaba para nada ella todavía era mi pequeña,
pero entendí que ya era mayor de edad y que quería experimentar
muchas cosas estando en la universidad, como todos los demás.
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-De acuerdo, solo cuídate ¿Sí? -Le dije con seriedad.
-Claro, bueno me voy se me hace tarde.
Te quiero-dijo viendo su reloj.
-Adiós cariño-pude respondedor, pero ella no me escuchó al parecer
tenía mucha prisa, hasta la computadora había dejado encendida, pero
cuando estuve a punto de finalizar la llamada vi a Luciana salir del baño
con una camiseta larga y unas bragas color piel, luego se acomodó
sobre la cama, puso su mano debajo de su ropa interior y comenzó a
tocarse, todo lo veía con claridad, ya que la cámara reflejaba casi toda
la habitación.
Cerró los ojos y se dejó llevar por la excitación, luego vi que se quitó la
ropa interior y la puso a un lado, podía ver su coño a la perfección, vi
después como sumergió dos dedos en los pliegues de su delicioso
coño, pude escuchar sus débiles gemidos, mi polla se puso dura con
solo verla.
Luego levantó levemente su camiseta a la altura de sus pechos, no traía
brassier lo que ayudó a qué ella se tocara a sí misma, jalaba sus
pezones con sus dedos mientras con la otra mano ingresaba sus dedos
en su cono, con cada embestida, sus gemidos se volvieron más fuertes.
-Mierda, ¿Debería apagar esto? -me pregunté mentalmente. Pero me
olvidé de mi propia pregunta cuánto vi que ella agregó otro dedo dentro
de su coño. Ya no podía resistir más la excitación, me bajé la cremallera
y tomé mi polla, deseaba chupar esa humedad de sus dedos
individuales.
Ella siguió acariciándose a sí misma. ¡Mientras yo frotaba mi polla hacia
arriba y hacia abajo, siguiendo su ritmo-Joder!
-Gemí en voz baja. Deseaba morder con mis dientes sus pezones hasta
infligirle un dolor placentero. Sus movimientos se volvieron más
rápidos, más bruscos, mientras yo hacía lo mismo.
Mis bolas se empiezan a tensar. La base de mi columna se estremecía
a medida que aumentaba el placer.
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Luego ella abrió su boca, inclinó su cabeza hacia atrás mientras gemía
fuertemente por el orgasmo que estaba sintiendo.
Mi nombre salió de sus labios, eso me excitó aún más, no pude evitar
correrme, el semen se empezó a derramar por toda mi mano. En el
momento en que la ráfaga de mi orgasmo se desvaneció, regresé a la
realidad, cerré de inmediato mi computadora portátil de golpe,
desconectando la llamada.
No podía creer que había hecho esto, más no podía creer que ella había
dicho mí nombre mientras se masturbaba, eso me indicaba que ella me
deseaba.
**. Por la noche decidí ir a mí club privado, mi viejo amigo y socio Alexis
ya estaba ahí. Cuando llegué tomé algunos tragos antes de contarle
sobre mi deseo hacia Luciana.
-Te ves pensativo -comentó Alexis.
--Estaba pensando en follarme una nueva chica-le contesté.
- ¿Qué pasó con Verónica? ¿Ya te aburrió? -Preguntó riéndose.
Yo tenía fetiches, pero nada se comparaba con los inquietantes
pasatiempos de Alexis.
-Ella ya no me complace como solía hacerlo. Es hora de reemplazarla
-respondí tomando luego otro trago-.
Lo peor de todo que está nueva chica tiene la misma edad que mi hija -
agregue.
-Entonces, ¿qué te detiene? - preguntó.
- ¿Detenerme de qué? -Dije.
-De follar con ella ¿Qué te detiene?
¿Ella está dispuesta? -Interrogó.
Mi polla se endureció con solo pensar en ella. Con lo que había visto
hoy estaba seguro que ella estaba dispuesta.
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-Creo que si-respondí-. Pero es demasiado joven, y además es amiga
de mí hija -le dije sin decirle realmente su nombre.
-No veo el problema, si ambos se desean no le veo el inconveniente.
La edad no importa, mírame a mí disfruto estar con chicas jóvenes-dijo
con el son de animarme.
Lo que hacía mí amigo con esas chicas era algo realmente Sádico. Su
placer era el dolor. Pero yo no podía follarme a Luciana, Erika me
odiaría.
Capitulo III
Narra Luciana.
Habían pasado un par de semanas, los primeros exámenes fueron
difíciles, pero por suerte Erika y yo aprobamos. Ella me invitó a pasar
el fin de semana a su casa, no era la primera vez que me quedaba a
dormir, pero en esta ocasión iba ser diferente, porque la tentación que
siento por su padre era mucho mayor.
El día que hablamos por video llamada, le di su mensaje a Erika,
mientras hablaba con su padre ingresé al baño, abrí levemente la puerta
sin hacer ruido solo para verlo por la pantalla, cuando mi amiga se fue
me di cuenta que no había colgado la llamada, así que en ese momento
me propuse hacer algo atrevido, me quité los jeans y el brassier, había
una camiseta en el baño y me la puse.
Salí del baño fingiendo que no lo había visto, comencé a tocarme
sabiendo que él me estaba mirando, eso fue suficiente para excitarme.
En un par de veces pude ver de reojo que seguía conectado, cuando
tuve mí orgasmo sonríe al final, él se había ido, pero había logrado lo
que quería: provocarlo.
Una vez que llegamos a la casa del señor Brown, dejamos nuestras
cosas, él nos invitó a comer para ir a celebrar por la aprobación de los
exámenes.
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Todo el tiempo estuvo serio, pero buscaría la manera que diera el paso
que yo deseaba durante mi estadía.
- ¿Estuvieron muy difíciles los exámenes chicas? -preguntó el señor
Brown.
Erika tenía un bocado de pizza en la boca, así que aproveché la
oportunidad para liderar la conversación.
-Un poco, pero tuvimos amigos que nos ayudaron a estudiar-le
mencioné.
-Edwin te ayudó mucho a estudiar-comentó Erika con una sonrisa
pícara.
- ¿Pensé que estabas siendo más precavida con eso de los chicos? -
Pronunció él viéndome.
--Oh, papá, deja de ser tan sobreprotector. Ella es humana y
probablemente necesita un buen acosten -dijo mi amiga entre risas.
-Erika-le regañe, por su forma atrevida de hablar frente a su padre.
--¿Qué? A mi papá no le importa.
Sabe lo que pasa en la universidad. Además, no eres su hija, así que
está bien hablar de que consigas algo de acción-respondió sin
importancia.
El señor Brown, se miraba realmente serio, parecía molesto. Pero en
ese momento el teléfono de Erika vibró-.
Lo siento, tengo que contestar-dijo levantándose, luego respondió la
llamada y se fue al baño. Tenía una nueva oportunidad de estar a solas
con él y no la iba desaprovechar, tomé mí celular y lo desbloqueé.
-Señor Brown, ¿quiere ver qué hemos hecho con nuestro dormitorio? -
Dije poniéndome de pie para luego sentarme en su mismo asiento.
Mi falda de algodón se levantó, permitir que mi muslo desnudo rozara
con el de él. El placer surgió a través de mi cuando sus ojos se posaron
en mi carne desnuda, deteniéndose más de lo apropiado-.
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Decoramos la habitación desde la última vez que la vio, creo que le va
a gustar -dije, él pareció salir de una especie de trance para toser
levemente. Me pegue más a su cuerpo para mostrarle mi celular.
Abrí la galería de fotografías y comencé a desplazarlas mientras él
intentaba mantener la distancia.
-Vaya, ustedes dos han estado ocupadas-dijo con voz ronca. Cuando
se inclinó hacia adelante para ver mejor las fotografías de Erika y yo
sonriendo en el campus, su colonia flotó por mis fosas nasales, luché
por jugar limpio-.
Aquí estamos en la cafetería-dije desplazando las fotografías-. En está
estamos en el gimnasio-añadí, pero cuando apareció la siguiente
fotografía, su cuerpo se puso rígido-.
Oh, Dios mío, lo siento mucho no fue mi intención que viera esa -dije
fingiendo que no lo había hecho con algún propósito, era una serie
dónde posaba desnuda frente al espejo.
-No te preocupes, te ves muy bien, por cierto-dijo en un tono lujurioso.
Este había sido un movimiento atrevido de mi parte, pero tenía que
jugarme está última carta y al parecer resulto.
-Alguien necesita algo más? -preguntó la mesera interrumpiendo el
momento.
--Estamos bien. Gracias -respondí.
Segundos después Erika regresó,
-Lo siento, era un asunto de la universidad-dijo-. ¿Me perdí de algo? -
Preguntó.
-No de nada -respondió él algo nervioso, hasta dejó caer un poco de su
refresco en sus pantalones-.
¡Mierda! -dijo.
En ese instante tomé servilletas de la mesa.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
-Déjeme ayudarlo-le dije rápidamente, bajé mis manos hacía su
entrepierna y froté ligeramente, pude sentir su polla dura sobre la tela
de su pantalón.
Él se puso más tenso.
-Gracias Luciana-habló algo torpe, en ese momento me detuve, se
notaba que quería guardar la compostura frente a mí amiga, pero su
respiración era agitada, estaba excitado al igual que yo.
Después de ese suceso, terminamos la comida, pero en todo el
momento podía sentir la tensión de él sobre mí.
Luego de un rato regresamos a la casa, ya era de noche, Erika tuvo la
idea de que viéramos una película los tres juntos en la sala de estar,
preparamos bocaditos y nos sentamos a ver una de comedia. Reímos
en algunas escenas, pero de vez en cuando me encontré con los ojos
del señor Brown, estos reflejaban un tono oscuro, uno de deseo.
La película tenía una segunda parte, pero Erika comenzó a bostezar.
--Sera mejor que me vaya a dormir-mencionó, en ese momento me puse
de pie para irme con ella-.
Si tú quieres quédate aquí con mi papá y mañana me cuentas en que
terminaron la película-me dijo mi amiga.
Esa fue una señal del cielo para estar a solas con él, me volví a sentar
en el sofá, Erika se despidió de su papá, cuando se fue, volteé a ver la
pantalla de la televisión disimulado un poco el deseo que siento por él,
pero podía sentir sus ojos sobre mí.
No sabía exactamente que pasaría en este tiempo que estuviéramos
solos, no estaba segura si finalmente nos atreveríamos a desatar
nuestro ardiente deseo.
Capitulo IV
Narra Abel.
No podía estar más tiempo a solas con Luciana.
12 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Me despedí de ella y me dirigí hacia mi oficina, cuando llegué cerré la
puerta, luego me senté en mi silla, sobre el escritorio tenía una botella
de whisky, me serví un trago y luego tomé un gran sorbo, luego tomé
más y más necesitando el efecto de la bebida para despertarme.
Me froté la cara con las palmas sudorosas, tratando de borrar las
imágenes de la pequeña amiga de mi hija, masturbándose
pronunciando mi nombre.
- ¡Mierda!
¿Qué demonios es lo que me pasa? -Exclame, no estaba en mi sano
juicio. El estrés del trabajo y el exceso de alcohol estaban provocando
esta respuesta inapropiada y empañando mi maldito sentido común.
Sabía que mostrarme su selfie desnuda no había sido un error,
claramente me estaba coqueteando.
Al parecer no le importaba que yo fuera mucho mayor que ella.
Mi polla estaba dura como una roca amenazando con romperme el
pantalón. Maldecí en voz baja, enojado conmigo mismo por actuar tan
descuidadamente.
No debería haberla dejado tan cerca.
Era el adulto, por el amor de Dios.
Dejé que ella tocará mi polla mientras me limpiaba el pantalón. Debería
haberme dado cuenta de lo que estaba haciendo y detenerla; pero vi el
brillo perverso en sus ojos.
Ella era demasiado joven. No debería ofrecer avances tan seductores
a alguien de mi edad. Pero esos labios, sus muslos desnudos eran
tentadores.
Un hombre más fuerte habría negado los pases inapropiados o los
habría cerrado en el instante en que empezar. La forma en que apoyó
esas perfectas tetas pequeñas sobre la mesa ... Dios, no quería nada
más que meter mi polla entre ellas.
13 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Mi mano ha estado alrededor de mi pene demasiadas veces para contar
fantaseando con eso. Pasé mi mano sobre mi erección, tal vez si me
acariciaba un par de veces, liberaría algo de presión.
Metí mi mano en mi pantalón, gemí al primer tirón deslicé hacia arriba y
hacia abajo. En lugar de buscar una liberación sin sentido, mi mente
volvió a ella mirándome, lamiendo su labio inferior con la lengua, Joder
me acaricié más fuerte.
Me iría al infierno si seguía pensando en la amiga de mi hija, el hecho
de que tuviera dieciocho años debería ser una gran razón para dejar de
masturbarme.
El problema era que mi mente no dejaba de reproducir la forma en que
su mano se introdujo en su coño cuando se masturbó. Mis párpados se
volvieron pesados, los cerré por completo, seguí trabajando mi polla con
mi mano, tratando de luchar contra las imágenes de sus pezones
rosados, apostaría a que su coño era igual de rosa-.
Joder- me queje, trabajando más rápido.
Esa niña traviesa se estaba burlando de mí. Queriendo que ...
Un golpe en la puerta de mi oficina hizo que mi cabeza se levantará y
mis ojos se abrieran de golpe.
¡Mierda! Liberé mi polla de mi mano, negando con la cabeza.
¿Qué diablos estaba haciendo?
-Señor Brown.
-Escuche la voz de Luciana mientras asomaba la cabeza-.
¿Qué está haciendo?
-Preguntó mientras entraba a mi oficina sin darle yo permiso. Mi
pantalón estaba desabrochado y mi polla todavía estaba dura en mi
regazo-. Tal vez pueda ayudar con su trabajo agregó en un tono
lujurioso.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
-Luciana creo que deberías irte a la cama le dije, mi voz no sonó
convincente y mi polla palpitaba con cada paso que ella daba-.
Lo digo en serio. No es una buena idea añadí.
Ella no escuchó. Esta niña mala no escuchaba.
-Señor Brown o ¿puedo llamarlo Abel?
-Preguntó con mucha confianza. Joder, la forma en que mi nombre salió
de su lengua a través de sus labios rojos, fue excitante, no dejaba de
pensar qué hermosa se vería mi polla metida en su garganta.
Era imposible apartar mis ojos de los de ella mientras rodeaba mi
escritorio. No podía negar que me había atrapado-.
Oh, señor Brown ¿qué ha estado haciendo? -mencionó.
En sus labios se formó una sonrisa traviesa, su lengua sobresalió para
lamer su labio inferior.
-Esto no es lo que se le parece. No es lo que tú.
-Creo que es exactamente lo que parece dijo inclinándose hacia
adelante, subiéndose la falda de algodón que tenía puesta en la tarde
para arrastrar sus nalgas que se asomaron por detrás, mi mano dolía
por azotar su pequeño culo travieso y desnudo.
LUEGO SE ARRASTRÓ HASTA EL CENTRO DE MI ESCRIORIO,
DESPÚES MANIOBRÓ PARA QUEDAR FRENTE A MI. Sus piernas
estaban bien abiertas, no tenía bragas, ella estaba desnuda, TENÍA
UNA VISTA PRIVILEGIADA DE SU CÓÑO-.
COMO DIJE, TAL VEZ PUEDA AYUDARLO
-Luciana ¿Qué está Haciendo? -pronuncie con demasiado deseo, sus
manos cubrieron las mías. eran pequeñas, pero cálidas-.
Señor Brown, no nos engañemos. algo está pasando entre nosotros.
Dígame que no siente deseos por mí, si me dice que no, se queja, me
iré ahora mismo de su oficina pronunció comenzando a guiar mis manos
por sus muslos.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Necesitaba decirle que se fuera, pero continuación de la selección de la
seda. Veo la forma en que me mira.
Compartimos un ardiente deseo que nos consume por dentro. ESTOY
DISPUESTA A DARLE EXACTAMENTE LO QUE ANHELA -dijo con un
tono que me indicaba que habla en serio.
MI POLLA SE SACUDIÓ CON SUS PALABRAS.
-Luciana detente le exigí.
Ella se ha rio y no pude evitar quedar hipnotizado por la forma en que
su garganta se móvil mientras tragaba. Mi atención volvió a su falda,
que ahora apenas la cubría.
-Luciana le pedí, pero solo le daba más poder.
-Dejemos de fingir que no solo tiene un poco de curiosidad me dijo
deslizando aún más su falda, dejando al descubierto más su caño-.
Por curiosidad por usted-mencionó tomando mí polla con su mano, pero
la tomé de la muñeca.
--Detén esto ahora mismo-le dije queriendo parecer serio.
- ¿Detener qué? ¿Esto? -Dijo abriendo más sus piernas ampliamente,
abriendo aún más su coño, los pliegos quedaron visibles. Con su mano
libre, insertó un dedo dentro de su vagina húmeda deslizándose hacia
adentro y hacia afuera-.
Este podría ser usted. Apuesto a que sus dedos se sentirían increíbles-
murmuró, mientras yo observaban fascinado mientras se tocaba con los
dedos, luego inclinó la cabeza hacia atrás, separó los labios, recordé en
ese momento cuando la vi masturbarse.
¡Joder! no sabía quién estaba disfrutando más con esto. Me moría de
las ganas de tomar mi polla con mí puño para tocarme viéndola.
-Puedo oler tu excitación- pronuncié, me sorprendí por mi propia
confesión. El alcohol estaba tomando la delantera, haciendo que mi
mente se confundiera entre el bien y el mal.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Quería tirarla de mi escritorio y exigirle que se fuera, pero estaba
demasiado cautivado por ella. Su atrevimiento para venir aquí y
ofrecerse a mí.
¿Sabe lo privado que he estado por el sabor de algo delicioso y
prohibido? La forma en que se tocaba a si misma era excitante. Luego
lentamente sacó su dedo y lo llevó hacia mis labios.
-Abra, Señor Brown dijo.
¡Joder!, esto estaba mal, pero mis labios se abrieron de todos modos,
lo que le gustaría insertar su dedo cubierto.
La bestia salvaje en mi se rompió y atacó, chupándola hasta dejarla
limpia-.
Vea lo que se está perdiendo agregó tentándome aún más.
Me pregunté a mí mismo si debía seguir con este juego, pero mi cerebro
no pensaba con claridad en ese momento. Mi ardiente deseo por ella
era más fuerte que otra cosa y este me decía que debía continuar.
Capítulo V
Narra Abel.
--Apuesto a que quieres que yo castigue esa boca, esas tetas y ese
coño -le dije, estaba perdiendo la cabeza.
Dejé libre su muñeca y empujé un dedo tan profundamente dentro de
ella que mi nudillo me impidió ir más lejos.
¿Esto es lo que quieres, niña traviesa? ¿Qué yo te castigue?
Ella soltó un suave gemido y encendió el fuego prohibido dentro de mí.
Si antes tenía alguna fuerza de voluntad para alejarme de esta atracción
ilícita, ahora se había ido. Entré en ella, agregué un segundo dedo. Vi
que sus ojos se volvieron pesados, los cerró por completo, sus dientes
mordieron su labio inferior. Estaba perdiéndome en su olor y en sus
17 ARDIENTE DESEO LEYVA
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gemidos. Empujé su pecho y tiré de sus muslos, obligándola a
recostarse contra mi escritorio.
Incliné mi cabeza y cubrí su coño, succionándola instantáneamente en
mi boca. Cualquier pretensión de ser amable se había ido, pero esta
niña no quería que lo fuera.
- ¡Si! -gimió.
Mordí el interior de su coño, enviándola de vuelta al escritorio.
- Estás pidiendo esto.
Te estás burlando de mi para que sea malo-mencione empujando mi
lengua dentro de ella, lo hacia adentro y hacia afuera en un solo ritmo.
No me daba cuenta de lo hambriento que realmente había estado por
su coño hasta que sentí su sabor en mi lengua.
Era rudo y rápido, comiéndomela sin piedad. Sus caderas se
retorcieron bajo mi agarre, empujando su hinchado coño contra mi cara.
Los gemidos brotaron de su boca cuando alcanzó la cima de su
orgasmo. Luego la solté y me pare-.
Levántate le ordené
-Quiero su polla señor Brown dijo.
Mi polla se endureció más.
--No me digas señor Brown, dime Abel y trátame de tu le dije-. Si
quieres mi polla entonces daté la vuelta le pedí.
Cuando lo hizo levanté su falda para tener una vista - perfecta de su
culo firme, su piel era suave como porcelana. Le di unas cuentas
nalgadas, la adrenalina se disparó a través de mi mientras la azotaba,
cada bofetada marcaba mi palma en su piel desnuda. Ingresé mis
dedos en su trasero.
- ¿Alguna vez te han jodido aquí? -Le pregunte, mientras mi pulgar
presionaba contra su agujero, ella se retorció, empujando su trasero
18 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
hacia mí, lo que me indicaba que me daba libertad de hacer lo que yo
quisiera.
Dejé caer mi boca y giré mi lengua alrededor de su agujero.
- ¡Si! -gimió con placer.
- Tu coño puede tomar mis dedos y mi lengua, pero mi polla va a arruinar
tu pequeño coño apretado -le dije, con su agujero lubricado con mi
lengua, empujé mi dedo dentro de su culo. Su gemido hizo que mi polla
se hinchara, mi pre semen saturando el interior de su muslo-.
Cometiste un error al entrar aquí y burlarte de mí. ¿Crees que puedes
manejar a un hombre como yo? -Murmure.
-He estado fantaseando contigo durante mucho tiempo. No tengo
miedo de lo que me puedas hacer.
Tengo miedo de lo que no harás-respondió ella con mucha petulancia.
Empuje en ese momento mi dedo más profundo.
-Maldita sea, ella no debería querer esto. Ella debería estar asustada-
dije mentalmente-.
Dime que pare le dije. Mi polla palpitaba para estar en su culo, en su
boca y en dulce y estrecho coño. Deslicé mi dedo, levanté la palma de
la mano hacia atrás y le di una palmada en el culo.
Ella miró hacia atrás, sus ojos en forma de gato mirándome desde
debajo de sus espesas pestañas. Ella era tan jodidamente traviesa, sus
labios entreabiertos, jadeando como un felino en celo.
Tiré de mi pulgar hacia atrás y rodeé su abertura mientras alineaba mi
polla hasta su coño, lo deslicé hacia arriba y hacia abajo por su raja
cubriéndome con su humedad.
Un gruñido retumbó en mi pecho mientras me relajaba en la punta de
mi polla, mientras cubría mi pulgar y empujaba en su culo.
Su ronroneo travieso era música para mis oídos mientras se balanceaba
contra mí, tratando de llevarme más profundo. Le di una palmada en el
19 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
costado del culo mientras mi pulgar abría por completo su estrecho
agujero y mi polla la llenaba hasta la empuñadura.
-Ahh-gritó tratando de alejarse de la plenitud de mi polla, pero la jale
hacia mí, bloqueándola en su lugar.
-Vas a tomar cada centímetro de mi polla exactamente como quiero que
lo hagas. ¿Crees que puedes jugar con los grandes? Pruébalo-
pronuncie. Sali y volví a golpearla.
-Mierda, tu polla es tan grande. Me encanta la forma en que me estás
castigando -me contestó ella excitada.
Ingresé dentro de ella como un loco, mis músculos estaban en llamas,
una capa de sudor se acumuló en mi frente. Ella me llevaba más
profundo cuando su apretado coño apretaba mi polla.
Sus gemidos me llevaban al límite, me acerqué y froté su clítoris, su
cuerpo sucumbió a cada uno de mis toques.
Los malditos ruidos que hacía alimentaban a la bestia dentro de mí.
-Quiero que supliques. Ruega por mi polla -mencione sacando mí polla
de ella-.
Ponte de rodillas. Ruega por chupármela. Si eres una buena niña, te
dejaré ver lo dulce que sabes en toda mi polla. Ella ni siquiera lo dudó.
Se deslizó de mi escritorio hasta ponerse de rodillas. Sus ojos
sensuales se nublaron ante mi polla reluciente. Su sonrisa era
malditamente pecaminosa.
- Por favor, quiero ahogarme con tu ... No deje que hablara más, metí
mi polla en su boca, gemí ante el sonido de sus arcadas. Me agarró las
pelotas y me las chupó mejor que cualquier mujer de mi edad. Mis
manos se deslizaron hacia la parte posterior de su cabeza y empujé
hacia adentro y hacia afuera.
La saliva goteaba por su bonita barbilla. Estaba tentado a correrme en
su boca solo para verla tragar hasta la última gota.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Echando mi cabeza, Empujé dos veces más, luego salí de su boca,
como esperaba, ella gimió de decepción.
-Quítate la camisa. Quiero ver tus tetas ordene, acariciando mi polla
mientras ella obedecía.
Levantó su camiseta por encima de su cabeza, la dejó caer al suelo, sus
pechos desnudos rebotaron con el movimiento.
Me acerque he hice un círculo con mi pulgar sobre su pezón, ella gimió
aún más. La tomé de la cintura y la levanté sobre mi escritorio,
separando sus rodillas.
Mi polla palpitaba mientras lo conducía hacia su coño hinchado y
resbaladizo. La penetre de golpe, mis movimientos en ese momento
eran rápidos y profundos ella jadeaba exquisitamente. El golpe de piel
con piel resonó en mi oficina. Mis brazos y piernas estaban en llamas.
Una gota de sudor se deslizó por un lado de mi cara. Dejé que sus
manos subieran por mi pecho, rasgando mi camisa. Sus labios se
extendieron a lo largo de mis pectorales, hundiéndome más en la locura.
Quería follarla hasta el olvido. Róbale la oportunidad de salir de esta
habitación.
Sus ojos se cerraron y su boca se abrió en un grito silencioso mientras
se apretaba a mi alrededor, su orgasmo robó mi resolución y me envió
al límite-.
Mierda-exclame, mis bolas golpeaban su trasero mientras me perdía,
mi polla tenía espasmos. Saqué mi polla para bombearla sobre ella,
derramando mi semen sobre su estómago y tetas.
Una sonrisa se deslizó por su rostro y bajó la cabeza, admirando mi obra
de arte. Ella hizo girar la punta de su dedo índice en mi semen, luego
se lo llevó a la boca y lo saboreo.
-Delicioso-pronunció con lujuria, ella era ardiente.
Di un paso atrás, mientras miraba como se deslizaba fuera de mi
escritorio como si no me la hubiera follado duro y sucio.
21 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Ella se inclinó, mi semen aún goteaba entre sus tetas, levantó su
camiseta, sin mostrar una pizca de timidez o culpa mientras se la
colocaba de nuevo la falda por las caderas.
¡Joder! ¿qué acabo de hacer? Luciana todavía estaba disfrutando del
resplandor de lo que acabamos de hacer. Pero mi sangre se enfrió
rápidamente, reconociendo mi error.
Me apresuré y metí mi polla en mí pantalón tratando de averiguar qué
hacer y decir a continuación-.
No tienes que decir nada, si tú quieres seguir con esto, entonces puede
ser nuestro pequeño secreto pronunció de repente.
Quizás había visto arrepentimiento en mi-.
Piénsalo-agregó saliendo de mí oficina.
- ¿Pero qué demonios acababa de pasar? -Me pregunte - ¿Debía
realmente aceptar su propuesta de tener una especie de aventura en
secreto?
Y Si lo acepto.
¿Ella podrá seguirme el ritmo de mis fantasías oscuras? -mencione,
aunque con lo que acababa de hacer me demostraba que si sería capaz
de hacer más que otras mujeres de mí edad. Tendría que pensarlo bien
antes de continuar con esto.
Capítulo VI
Narra Luciana.
No podía dormir, he estado acostada durante un par de horas. Mi mente
seguía volviendo al señor Brown y lo que hicimos.
Mierda, me sonroje bajo las sábanas recordando lo increíble que había
sido. Nunca había estado con un hombre tan sexy. Pensé que cedería
a la tentación fácilmente, pero cuando vi arrepentimiento en sus ojos
tuve que irme de su oficina para que aclarará su mente.
22 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Su esposa debió ser la mujer más feliz del mundo cuando estaba viva
teniendo a su lado un hombre tan sexual como lo era él. Estaba inquieta
debajo de mi manta, estaba pensando en tenerlo una y otra vez y no
había forma de que un hombre tan hambriento como él realmente
quisiera deshacerse de mí.
- ¿Me rechazaría si fuera a buscarlo por más? -me pregunté.
Había tomado el valor de ir a buscarlo a su oficina cuando se fue de la
sala de estar durante la película.
Siempre me han gustado los hombres mayores, los chicos de mi edad
jamás me causaron tanta admiración y curiosidad como lo hacía el
señor Brown, mi padre siempre me decía que yo era demasiado coqueta
con los hombres, él nunca me quiso.
Crecí sin su afecto y sin una figura materna, mi hermano al contrario
siempre fue su favorito, y aunque era mayor que yo nuestra relación no
era muy buena.
Así que nunca tuve realmente una figura paterna o una familia funcional
quizás por eso buscaba afecto en hombres mayores.
Volteé ver a mi amiga, estaba profundamente dormida, en su mesa de
noche había un frasco con algunas pastillas para dormir, en ocasiones
le costaba conciliar el sueño. En ese momento me pregunte si había
hecho lo correcto al buscar a su padre y provocarlo de esa manera, mi
amistad con ella era también importante. Una punzada de culpa me
invadió en ese momento.
Necesitaba un poco de agua, me puse de pie y salí de la habitación.
Cuando caminé por el pasillo escuché una respiración ronca que venía
de la habitación del señor Brown.
No era ajena al sexo ni a los sonidos que hacían los hombres. Mi padre
tampoco se molestó en ocultarme esa parte cuando llevaba mujeres a
la casa, así que cuando abrí la puerta de su oficina, supe lo que iba a
encontrar y tenía razón.
23 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Su polla estaba dura en su regazo, y se estaba masturbando, tenía la
sensación de que yo tenía algo que ver con eso.
En el segundo que puse mi plan en su lugar, fue como masilla en mis
manos. Me devoró, y fue el paraíso absoluto. No había duda de que él
sintió lo mismo que yo.
Esto era más que lujuria, era hambre, determinación y pasión. Me
anhelaba tanto como yo lo anhelaba a él. Decidí ingresar a su
habitación, me acerqué y giré la perilla, al entrar sigilosamente, mis ojos
se adaptaron a la oscuridad de su gran habitación.
La tenue luz del baño iluminó el espacio y note la gigantesca ducha, era
la primera vez que ingresaba a su cuarto. Solo me imaginaba en todas
las cosas sucias que podríamos hacer en él, fantasías se arremolinaron
en mi mente traviesa.
Miré a la izquierda y encontré su cama en el centro de la habitación. Él
estaba durmiendo, su pecho estaba desnudo, una sábana de seda
estaba descansando justo encima de su ombligo, dándome una vista
completa de la parte superior de su cuerpo. Incluso en la oscuridad,
admire su ancho y exquisito pecho.
Me quité la ropa la tiré rápidamente al suelo, luego me acerqué y me
subí a su lado. Él no se movió cuando levante la sábana y me alegre al
ver que dormía desnudo.
Me arrastré y me acomodé entre sus piernas.
Había estado pensando en hacer esto desde que había salido de su
oficina. Puse mis labios alrededor de la punta de su polla y lamí su eje,
me di cuenta de que estaba comenzando a moverse.
Mi mano se envolvió alrededor de su circunferencia y lo jale lentamente
hacia arriba y rodeando mi lengua sobre la cabeza.
-Ummm gimió dándome luz verde, succioné más fuerte, metiendo su
polla profundamente en mi garganta, Repetí mis movimientos hasta que
él se sacudió debajo de mí.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
¡Qué carajo! - exclamó. Su mano se clavó en mi cabello, tratando de
alejarme de él.
- ¡Luciana! Joder, no. No puedes hacer esto.
-Claro que puedo le respondí, luego seguí chupando su polla hacia
arriba y hacia abajo, su agarre en mi cabello se aflojó un poco.
- Luciana, esto está mal.
Tú también. joder -murmuró, sus caderas se levantaron, lo que provocó
que metiera su polla más profundamente en mi garganta.
-No te preocupes. Este puede ser nuestro pequeño secreto -le recordé.
Mi coño estaba empapado de excitación solo de pensar en lo prohibido
que era-.
Puedes llamarme cuando quieras follar. No diré nada -agregue,
volviendo a chupar su polla esta vez con más agresión, su mano ahora
guiaba mi cabeza.
Solo necesita chupar tres veces más para que él se corriera en mi boca.
Gemí por su liberación, chupándolo hasta dejarlo limpio. Su agarre
alrededor de mi cabello se apretó, se volvió brutal, y mis ojos
comenzaron a lagrimear.
El tiró hacia atrás y me arrancó de él. Su mirada acalorada tomó mi
desnudez, un ardiendo deseo se instaló en sus ojos. Un gruñido
profundo resonó en su pecho. Con su mano libre, agarró mi cintura y
me lanzó contra la cama.
-Te lo dije antes, tengo todo el control- pronunció, sus manos eran
ásperas, amenazando con lastimar mis caderas mientras arrastraba su
boca hambrienta por mi cuerpo y sobre mi coño palpitante.
Su rostro desapareció entre mis muslos, en mi coño empapado. Chupó
mi sexo con una que me hizo que me arqueara del placer, levanté
espalda del colchón.
Me comió como un salvaje.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Mi coño latió, hasta que mi orgasmo atravesó mi cuerpo esparciéndose
alrededor de su lengua. Luego se derrumbó en la cama a mi lado,
ambos estábamos tratando de recuperar el aliento-.
Esto es tan malo- exclamó, jadeando, su respiración subía y bajaba.
-Sin embargo, tan bueno le dije
¿Por qué no me llevas a tu gigantesca ducha y me inclinas sobre ese
elegante azulejo? Erika está profundamente dormida le comenté.
Sus ojos brillaron de ira, pero su polla se endureció, y eso lo delató. De
repente agarró mi cadera y me azotó el culo.
- Regla número uno: nunca menciones a mi hija. Regla número dos:
yo digo lo que pasara-agregado, azotándome de nuevo-.
Ahora métete a la ducha.
Necesito limpiarte -añadió con lujuria.
Capitulo VII
Narra Abel.
La llevé hasta mi baño y luego giré la boquilla de la ducha. Había
emoción mezclada con furia corriendo por mis venas, luego la empujé a
mi ducha.
¿Cómo se atrevió a entrar en mi habitación privada y seducirme? Ella
debería tenerme miedo y de las consecuencias de las acciones que
había hecho hace un rato en mí oficina, acciones de las que amaba
cada maldita parte.
Ella ingresó al agua en el segundo en que abrió sus muslos,
ofreciéndome su coño rosado e hinchado, espeté.
Fui a ese lugar oscuro dentro de mi cabeza, un lugar al que solo iba
cuando estaba en mi club privado. Ella provocaba el sádico en mí. Me
había enojado tanto por su descarado intento como por mi debilidad,
que casi fui a buscarla para castigarla.
26 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Ella pensaba que yo no era malo, pero le probaré que sus palabras no
eran ciertas. Sus labios todavía estaban hinchados, sus pezones
estaban duros bajo el agua.
--Vamos a aclarar algunas cosas- comencé hablando, luego ingresé a
la ducha, pude ver nerviosismo mientras se mordía el labio inferior.
-Yo hago las reglas. Yo tomo las decisiones. ¿Quieres ser mi niña
traviesa? entonces escúchame y obedéceme le dije dándole la vuelta
para azotarla en su culo, froté mi polla ya dura por su piel. La empuje
contra la pared de la ducha y clave mis dedos en su coño, no dejaba de
fantasear con follar su culo, Podría apostar a que gritaría de placer si lo
hiciera.
- ¡Si! - gimió en el segundo en que mi palma abierta golpeó su trasero
regordete de nuevo. Mi polla se sacudió y estaba tentado de empujarlo
por su culo.
-Eres mi sucio secreto, lo que significa que te quedarás callada a menos
que te diga que hables le reproché-
¿Te gusta cuando te follo así niña sucia? -Le dije- ¿Crees que te voy a
dejar entrar a mi cama de nuevo?
--Si, quiero eso-murmuró, Joder, yo también quería eso. He tenido
muchos juguetes en mi cama. Mujeres de todas las formas, tamaños y
edades. Pero ella. era como un regalo especial, una fruta prohibida y
ahora iba a arruinar cada parte de ella.
--Apuesto a que sí. Pero tienes que ganarte ese lugar le dije.
Ella abrió la boca para responder, pero le volví a azotar por
desobedecer. Niña mala. Desafiarme es un no dije, su coño estaba
empapada. Quería follarla hasta el olvido, pero quería tomarme mi
tiempo y disfrutar cada parte de ella primero-.
Ponte de rodillas. Quiero verte chuparme mi polla le ordené, luego sentí
su boca alrededor de mí polla. Ella era como un ángel llevándome hasta
el fondo de su garganta. Luciana era complaciente, me agarró como un
felino hambriento, envolviendo sus labios alrededor de mi punta.
27 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
No pude evitar meterme en su boca más profundamente haciéndola
sentir arcadas. Joder, ese sonido era música para mis oídos. Ella me
chupó más profundo. Empujé con enojo en su boca, y ella se vio
obligada a agarrarse de mis gruesos muslos para mantenerse erguida.
Estaba a punto de soplar su pequeña garganta, pero no estaba listo
para que esto terminará. Así que salí de ella, su mirada estaba nublada
por la lujuria, alimentando mi oscuridad-.
Levántate le pedí ella lo hizo de inmediato, y le di vuelta, la penetré de
golpe, mi polla dentro de ella se sintió muy bien, la empujé más contra
la pared-.
¿Es esto lo que quieres? -agregue, penetrándola con una fuerza brutal.
- ¡Sí! -gritó con fuerza.
-Estás tan apretada, niña traviesa -exclame-.
¿Dime, tu amigo Edwin ha estado dentro de este estrecho coño? -
interrogue, los celos instantáneos me hicieron empujar demasiado
fuerte, haciéndola gimotear.
Ella no respondió agarre su coño y pellizque con fuerza-.
Respóndeme le ordene.
- No, no lo ha hecho. ¡Sólo tú! -Contestó.
Esa era la respuesta que quería escuchar.
-Eres mi juguete Luciana ¿me escuchas?
-Si- respondió, sus gemidos eran como una droga.
-Soy un hombre egoísta, Luciana. Yo no comparto eres mía o no eres
de nadie le exprese.
-Soy solo tuya Abel contestó.
El sonido de mi nombre en sus labios era fascinante. Le di una nalgada
en el culo mientras la embestía, mis bolas se tensaron hasta un nivel de
dolor.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Sus paredes contrajeron a mi alrededor mientras se desmoronaba, Un
gruñido feroz salió de mis pulmones. Entré en ella dos veces más, luego
salí gruñendo.
-De rodillas le ordené.
Cuando lo hizo jale mi polla, mi propio orgasmo me atravesó y vi con
completa satisfacción cómo mi semen pintaba su cara. Esto apenas
comenzó, ella no tenía idea de las cosas que le podía hacer.
Capítulo VIII
Narra Luciana.
Estaba en las nubes. Me dolía todo el cuerpo, pero nunca me había
sentido mejor. Abel ha sido el hombre más intenso con el que había
estado. En fuerza y poder, su boca sucia hacía que me sometiera a
todas sus demandas.
Era despiadado, violento, indigno en la forma en que me hablaba, y
nunca me había excitado más en mi vida. Convertirse en su juguete fue
fascinante. Tampoco me importaba si era degradante.
Vendería mi alma un minuto más con él.
Me tenía completamente bajo su hechizo. Después de que terminamos
en la ducha, me follo contra el tocador. Luego me inclinó sobre la
bañera y me cogió allí. Luego expuso las reglas.
-Si quieres seguir teniendo mí polla debes seguir y jugar mis reglas y
para ello debes conocer mi otro mundo, uno que he mantenido oculto
de mi hija expuso.
Sus palabras me dieron curiosidad.
- ¿De qué se trata? -Quise saber.
-Tengo un negocio extra, se trata de un club privado donde la gente
llega a tener sexo o verlo si ese es su gusto comenzó hablando, lo cual
realmente me sorprendió.
29 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Entonces es un club de sexo dije en voz alta.
-Así es, mi mejor amigo Alexis me ayuda admistrarlo, él es mi socio. En
ocasiones tengo mucho trabajo en mi despacho de abogado y él
también por ser uno de los mejores arquitectos del país, pero ambos
buscamos la manera de tener tiempo para el club respondió.
Dentro de este club mi personalidad es otra, una muy oscura Luciana.
Si tú decides seguir con este sucio secreto entre nosotros debes estar
segura en donde y con quién estás follando mencionó-.
Te preguntare de nuevo, ¿Estás segura de seguir con esto? -Interrogó
mientras su pulgar se deslizaba sobre mi labio inferior.
Estaba dispuesta a cualquier cosa por estar con él, mi cuerpo lo
deseaba y no me importaba que fantasías oscuras podría tener.
-Estoy completamente Segura de seguir -conteste.
Él sonrió con mi respuesta,
-Perfecto dijo-.
Otra cosa, lo del club debe ser un secreto, ¿entiendes?
-Tu secreto está a salvo conmigo le asegure. Estaba completamente
agotada, mental y físicamente, pero no podía imaginarme no tener su
polla una y otra vez-.
En sus labios se formó una sonrisa pecaminosa.
-Muy bien, te llamaré para vernos, solo debes ser cuidadosa para que
Erika no se entere o sospeche por tus salidas repentinas notó, él tenía
razón, la ventaja era que podía escaparme del campus, en cualquier
momento, ya que esté quedaba a solo treinta minutos, además Erika y
yo solo estábamos juntas en dos clases y esa era otra ventaja para
desaparecerme-.
Bien.
Ahora, te sugiero que salgas antes de que mi hija se levante y finge que
has estado durmiendo todo este tiempo como una buena niña -pidió.
30 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Solo asentí y me giré para alejarme, sin saber qué más decir-.
Luciana gritó, mire de nuevo hacía él-
Fuiste una agradable sorpresa. Estoy deseando poseer más de ti
agregado en un tono lujurioso.
Sonreí ante sus palabras, pero por dentro estaba saltado de la alegría.
Sali de su habitación justo a tiempo porque Erika se despertó momentos
después.
Continuamos nuestro día disfrutando del sol y su gigantesca piscina. Mi
corazón martilleaba en mi pecho cada vez que Abel hacia pequeñas
apariciones, preguntándonos si habíamos comido e informándonos que
se iría por algún tiempo para trabajar, se fue, dejándome nerviosa y
ansiosa por recibir más atención.
Erika no tenía idea de lo que había pasado entre nosotros.
Me sentí una mierda por eso, pero ninguna cantidad de culpa me
detendría de perseguir esto.
Abel era todo lo que quería y de alguna extraña forma sexual, creo que
también era eso para él.
El domingo llegó rápidamente y estamos empacando nuestras cosas
para regresar al Campus. No había tenido de nuevo la oportunidad de
hablar en privado con él. La despedida fue fría, sabía que no podía ser
de otra manera, deberíamos tener distancia y no mostrar lo que
nuestros cuerpos sentían. ...
La primera mitad de la semana pasó literalmente volando, no había
recibido ninguna llamada o mensaje de su parte. Empezaba a dudar de
que lo que compartimos no había sido nada más que un acostón.
Quería llamarlo, pero temía que me rechazara, él tenía mi número y yo
él suyo desde hace mucho tiempo, siendo mejor amiga de su hija era
necesario tener un número adicional para llamar para contactarla si se
emborrachaba o le pasaba algo.
31 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Nuestra clase de psicología terminó y Erika y yo recogimos nuestras
cosas. Nos acercábamos a la salida cuando.
Edwin me hizo una señal. -Oye, Luciana ¿tienes un segundo? -
Preguntó.
Tuve que detenerme. Lo había evitado un par de días y esperaba hacer
lo mismo hoy. Hablar con él me traía de vuelta al comentario de Abel
acerca de que yo solo le pertenecía a él.
-Dime, ¿Qué pasa? -Le pregunté, Su sonrisa fue genuina, pero no la
sonrisa que hacía que mi sangre bombeara de excitación.
-Esperaba que tal vez pudiéramos hacer realidad esa salida pendiente
en algún momento -comentó- Pero me preocupaba que me estuvieras
evitando agregó.
-No claro que no, no te he estado evitando-le dije con mi mejor sonrisa.
--Genial-contestó feliz-. Entonces, ¿quieres tomar una copa o algún
café?
-Preguntó-. Podría ser fuera del campus, pero ¿por qué no me das tu
número? y podemos establecer una hora y lugar más tarde -interrogó.
No me atrevía a hacerlo, pero Erika me dio un codazo, sin saber que no
era una buena idea. Pero la presión de mí amiga hizo que se lo diera-.
¡Bueno... genial! Te llamare. Debo llegar a mi próxima clase respondió
Edwin, luego se fue.
Luego de salir, recibí un mensaje, en la pantalla se reflejó el nombre
"Señor Brown" así lo tenía en la agenda de una manera formal, era
mejor así para evitar sospechas.
Cuando leí el mensaje tuve que evitar gritar de la alegría ya que mi
amiga estaba a mí lado.
En este decía: Te espero el viernes por la noche en el club, solo dile al
guardia que eres Soledad y que vienes a verme, ese es el nombre que
he elegido para ti, para no levantar sospechas.
32 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Además, mis clientes son de un círculo político social muy alto y algunos
utilizan un sobrenombre. Esta es la dirección y por favor se puntual.
No pude evitar sentir adrenalina, jamás había estado en un club privado
de ese tipo, no pude evitar preguntarme que acciones vería estar ahí,
pero, sobre todo, que cosas me haría Abel una vez que su bestia se
liberará en su lugar favorito.
Capítulo IX
Narra Abel.
Yo observé por un momento en mi lugar habitual, vi cómo los miembros
del club SE MOVIAN ENTRE SI, CON SUS MANOS ACARICIABANA A
SUS ACOMPAÑANTES. Me quedé mirando a una pareja, el hombre
con su mano subió la falda de la mujer, para que ella se expusiera.
Sus labios estaban separados, sus mejillas se sonrojaron, ella estaba al
borde del orgasmo. Está contra la pared y se mueven al ritmo de la
música.
En todas partes donde mis ojos observan, había sexo, lujuria y hambre.
No hay limitaciones en mi club. las reglas eran básicas, todo era
consensuado. Ellos Debian FIRMAR UN CONTRATO PARA
CONSERVER EL ANONIMATO Y TODO LO QUE AQUÍ PASABA
DEBIA QUEDAR EN SECRETO.
En mi club, podían convertirse en quien ellos quisieran. Después de
unos segundos caminé hacia mi invitada. Luciana llevaba PUESTO UN
VESTIDO QUE LE QUEDA EXQUISITO, LE DI UN VISTAZO A SUS
PECHOS QUE ENCABAJAN EN SU VESTIVIMENTA.
La imagen de mi lengua lamiendo su piel desnuda puso mi polla dura,
luché por no agarrarla y arrancarle el vestido de su cuerpo.
-Tuviste algún problema en la entrado. Pregunté.
-No respondió. Ella observando todo el placer que se estaba llevando a
cabo de la época de la especina.
33 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
- Muy bien, ven sígueme le pedí,
La llevé hasta un pasillo privado. Sus ojos estaban pegados a mí.
- ¿ESTÁS BIEN? -Interrogo.
- Estoy algo nerviosa, esto es nuevo para mí confieso.
Sonreí con su respuesta, era muy joven para haber hecho o
presenciado algo así.
Me pregunté si debería ayudarla a que se sintiera menos asustada. De
hecho, quería que ella disfrutara de esto, pero debía admitir que
disfrutaba ver más su miedo. Sin embargo, no era de terror, no me tenía
miedo, era temor a lo desconocido.
¿A dónde vamos? -Dijo, su voz interrumpió mis pensamientos.
-Quiero que observa algo conteste.
Luego me detuve frente a una puerta que se abría mediante huella
digital. Solo algunos miembros de mi personal tenían acceso a este
pasillo privado, dentro de esta, se encontraban habitaciones.
Caminamos un poco más en silencio hasta que me detuve frente a una
de las habitaciones, abrí una pequeña escotilla que estaba en la parte
superior de la puerta.
Quiero que mires hacía en el interior de esta habitación y me digas lo
que veas le pedí.
Ella hizo lo que le pedí. Se asomó por la escotilla.
-Oh, hay gente ahí y están desnudos mencionó en voz baja para que no
la escucharán.
- ¿Qué más ves? -Pregunte.
Ella me volteó a ver como si quisiera buscar en mis ojos si estaba
hablando en serio-.
Describe lo que veas le dije reafirmando mi petición, luego volteó a ver
al interior.
34 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
--El hombre tiene a la mujer atada mencionó.
- ¿Crees que a ella le gusta? -pregunte, viendo yo también la situación,
la mujer estaba jadeando del placer ante el dolor que sentía, ella se
sentía dominada mientras que el hombre sentía poder y control.
Ella era inútil con sus brazos y piernas atadas.
-Si-confirmó Luciana tragando saliva nerviosamente.
- ¿Qué más? -Volví a preguntar.
Luciana hizo una pausa para recuperar el aliento, Su temperatura
corporal había aumentaba. Cada respiración que tomaba se acortaba.
-Está metiendo los dedos dentro de su cono describo.
No Necesito ver más para saber que el hombre entraba en la mujer.
Con cada embestida, Luciana se mordía su labio inferior como si sintiera
todo lo que experimentaba la mujer.
- ¿Cómo crees que se siente? -Interrogue para torturarla.
-Creo que lo disfruta- susurró sin alejar la vista, estaba fascinada por lo
sumisa que era la mujer. El sonido de su orgasmo en los dedos del
hombre la hacía respirar en pequeños jadeos.
Me incliné hacia adelante, rozando mi pecho contra su espalda mientras
cerraba la ventana.
-Ven, continuemos le dije, puse mi mano en su espalda baja para guiarla
hacia la siguiente habitación. Abrí la escotilla y ella vio al interior
¿Qué ves ahora? -Le pregunté.
-Hay un hombre y dos mujeres. Están follando. Incliné levemente mi
cabeza para ver el interior. El hombre tomó bruscamente a la mujer por
detrás mientras la otra mujer acariciaba el clítoris de la otra con la
lengua.
Podía sentir la excitación de Luciana al observar estos dos eventos-
35 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
¿Por qué me haces ver todo esto? - preguntó, pero sin apartar su vista
del trío.
-Porque pensé que tendrías curiosidad por lo que sucede en un club de
sexo. Dime, ¿estoy en lo cierto? -Interrogue, aunque con el hecho de
que todavía no había quitado los ojos de la escena me indicaba que si
tenía más que curiosidad.
Los sonidos que irradiaban desde la habitación calentarían el coño de
cualquier mujer. Estaría mintiendo si no admitiera que su curiosidad me
estaba excitando.
Me quede allí en silencio mientras ambos mirábamos la escena intima
que teníamos ante nosotros.
La forma en que la mujer lamió a su amante. La forma en que el hombre
tomó exactamente lo que quería sin vergüenza.
Tres adultos dando y recibiendo hasta que se sintieron satisfechos y
saciados. Pero justo cuando el hombre estuvo a punto de tener su
orgasmo cerré la escotilla.
- ¿Por qué la cerraste? -Me preguntó dándose la vuelta para mirarme,
tenía las mejillas enrojecidas del calor de la excitación que sentía su
cuerpo y podría apostar que sus pezones también estaban duros.
-Porque sus orgasmos son de ellos. No la nuestra respondí, camine
después hacía la dirección opuesta de dónde estábamos. Ella me
siguió al instante.
- ¿Qué sigue? -Preguntó en un tono curioso.
No le respondí. Prefería dejarla con la curiosidad.
Ella estaba ansiosa.
Me detuve en una puerta de caoba, saqué la llave de mi pantalón y la
inserté en la cerradura, abrí la puerta y le indiqué que entrará.
Las paredes de la habitación eran de color violeta profundo dando una
sensación íntima, eliminando cualquier inseguridad que uno pudiera
36 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
sentir ante los objetos que colgaban del techo. Uno de estos era el
columpio colgante.
Me aparte y dejé que Luciana recorriera la habitación por su cuenta.
Mi propia curiosidad se despertó cuando sus dedos rozaron ciertos
objetos.
-Luciana la llamé, ella de inmediato me miró-.
¿Estás lista para jugar niña traviesa? -Interrogue con excitación.
-Si-respondió muy segura, ansiosa y a la vez excitada.
Sonreí ante su respuesta, había llegado la hora de mostrarle mi otra
personalidad.
Capitulo X
Narra Abel.
La miré detenidamente.
-Desvístete por completo le ordené.
Sus ojos brillaron. Se levantó el vestido por la cabeza, dejando al
descubierto su ropa interior de encaje rojo a juego. Se desabrochó el
sujetador, sus pechos perfectos llamaron mi atención, luego se quitó las
bragas-.
Arrodíllate le pedí, y ella se arrodilló ante mí.
-Dime, ¿dónde ha estado esta boquita? – Me burlé de ella metí mi pulgar
en su boca. Ella aceptó mi dedo-. Chúpalo niña traviesa le dije-.
¿Cuánto crees que pueda caber en tu boca? - Pregunté, sabiendo que
ella lucharía por meter toda mi polla en su garganta.
-Mucho más respondió.
Trabajé con el pulgar hacia adentro y hacia afuera, hasta que se
convirtió en una tortura excesiva para ella, incluso para mí.
37 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Desabrocha mi pantalón y saca mi polla. Chúpalo, muéstrame lo
hambrienta que estás y te recompensaré con mi semen en la garganta-
le dije.
Sus ojos se iluminaron y sus manos se pusieron manos a la obra, Mi
pantalón estuvo abajo rápidamente. Mi polla estaba dura esperando su
cálida boca.
Luego de unos segundos lamió mi punta, su lengua rodeó mi cabeza
antes de deslizarse hacia abajo, llegó a la mitad, pero no dejé que
llegará hasta el fondo, sino que me apresuré y me lancé hacia adelante,
disfruté de la forma en que ella hacía arcadas a mi alrededor.
Mis dedos se envolvieron alrededor de su cuello para calmarla-.
Relájate comente, salí y luego me deslicé hacia adentro. Esta vez,
superó su reflejo nauseoso, y ella me tomó entero.
Tal como lo imaginaba: Como en el cielo. Mis ojos permanecieron fijos.
Comencé a follarle la boca en una velocidad violenta, el sonido de sus
gemidos tarareando alrededor de mi polla fue excitante.
Agarré la parte de atrás de su cabeza y tiré de su cabello, forzando sus
ojos a los míos-.
Mírame gruñí mientras ponía fuerza en su boca-. Hermoso-comente mis
bolas se tensaron. No quería nada más que salir y correrme sobre sus
perfectas tetas, pero le prometí una recompensa, y ciertamente se la
ganó.
Mi polla se expandió liberando el semen acumulado en su garganta.
- ¿Qué quieres de mi esta noche? ¿Necesitas dar o recibir? -Le
pregunté siendo amable está vez con ella. Me encantó la forma en que
contemplo mi pregunta. Ninguna respuesta era incorrecta. Tomaría
todo lo que ella estaba dispuesta a ofrecer y le daría todo lo que pudiera
tomar, y más.
-Quiero recibir -respondió.
38 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Fantástico dije mentalmente-. Ve a la cama y pon los brazos abiertos
le ordené, ella hizo lo que le dije, le detuve las muñecas para que no me
detuviera por lo que le tenía reservado.
Agarré el esparcidor de la pared y se lo coloqué en los pies-.
Cada vez que intentes moverte, te estirará más le informé. Agarré un
látigo, anticipándome al cambio de color de la piel mientras la
atormentaba-.
Eres absolutamente impresionante. Esta noche, voy a marcar esta
hermosa piel, ¿Quieres eso? -Le pregunté.
-Si-afirmó con un tono ansioso. La forma en que ella me obedecía hizo
que me endciera de nuevo. Caminé alrededor de la cama y acaricié el
látigo por el centro de su pecho hasta su vientre. El rápido azote la hizo
arquearse fuera de la cama.
Antes de que pudiera recuperarse, la azote de nuevo justo por encima
de su hueso pélvico.
- ¿Qué quiere mi niña traviesa? -pregunté,
-Quiero que me toques exclamó excitada. En ese momento le di una
palmada en el coño cinco veces fuerte y rápido, ella gimió del dolor y
placer, luego llevé mi boca a su clítoris, lamí y chupé, calmando donde
acababa de infligir dolor.
Su sabor era tan divino que debería ser ilegal. Mordí y seguí chupando
su coño hasta quedar al borde del abismo, luego me aparté saboreando
su gemido al negarle lo que necesita tan desesperadamente.
Después me quite la ropa. Me subí a la cama, tomé sus piernas y las
levante, enganchando el esparcidor a una cadena colgante. Me coloqué
justo en su abertura y me deslicé dentro de ella. Sus ojos se cerraron,
puse mi mano a un lado de su trasero y la golpeé.
-Abre tus ojos hermosa. Ella había despertado a la bestia dentro de mí.
No podía detenerme mientras la embestía una y otra vez.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Sabía el momento exacto en que su orgasmo se apoderaría de ella y
eso ocurrió exactamente, se agarró con tanta fuerza a mi alrededor que
perdí mi propia batalla. Rápidamente me saque mí polla para
masturbarme para ver como mi semen pintaba su vientre y sus tetas.
Ambos respiramos con dificultad.
Luciana parecía a punto de desmayarse. Rápidamente liberé sus
manos y piernas y la tomé en mis brazos-.
Respira con tranquilidad le susurré.
-Nunca imaginé- dijo haciendo una pausa, buscando las palabras
adecuadas-.
Nunca imaginé que sería así. Tan intenso. Tan increíble añadió.
Me reí entre dientes.
--Esto es solo el comienzo mi niña le dije, dejando un beso en su cabello,
luego la recosté sobre la cama y comencé a besar su cuello -.
Puedo comerme cada parte de ti le dije bajando a sus pezones dónde
los chupé. Su cabeza cayó hacia atrás excitada-
¿Quieres sentir más placer? -Le pregunté imaginándome mi próxima
jugada.
-Si, necesito más de ti expresó ella en un jadeo.
Sonreí ante su respuesta, ahora podía seguir jugando con mi juguete.
Me alejé de ella para tomar las cosas que iba a necesitar para la próxima
ronda de placer
Capitulo XI
Narra Luciana
Cuando desapareció me quedé sobre la cama, luego volvió a entrar a
la habitación.
--Dios, eres hermosa me elogió.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Mis ojos observaron los objetos que tenía en la mano y mi respiración
se entrecortó.
- ¿Qué es eso? - pregunté deseando que mi voz no fuera tan
temblorosa.
-Estás a punto de descubrirlo. Date la vuelta y ponte de rodillas. Mira
hacia la cabecera de la cama me ordenó, respiré profundamente,
tratando de controlar los rápidos latidos de mi corazón, y luego obedecí.
Cuando estuve en la posición de perrito, el metal frío se envolvió
alrededor de mis tobillos. Eché la cabeza hacia atrás para verlo
cerrando las esposas alrededor de cada tobillo.
-Esto es para asegurarme de que nunca me niegues. No importa cuánto
dolor o placer te dé, nunca te cerrarás a mí.
Este coño es mío. Abierta y hermosa -me dijo, luego movió mi clítoris y
ahogue un gemido.
Dejó caer su boca entre mis muslos exactamente a mí coño, pasó su
lengua, no pude luchar contra el temblor que me atravesó-
¿Te gusta eso? - preguntó, para luego volver a mi coño, grité cuando
mordió mi muslo interno.
- ¡Si! -Gemí moviendo mi trasero hacia su cara.
Tomé como una aprobación comiéndome como un hombre hambriento,
lamió la humedad que estaba creando-.
¡Oh joder! Más quiero más exclame realmente excitada.
Sus manos se clavaron en mis nalgas, abrió ampliamente mí trasero,
usando su lengua para acariciar mi estrecho agujero. Mi cuerpo ya no
era mío jadeaba pesadamente, luego sentí algo grueso y frio
presionando la entrada de mi cono-.
Joder-grite, perdiendo el equilibrio cuando empujó un objeto inesperado
dentro de mí.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
--¿Cómo se siente? -Preguntó, pero estaba muda. No podía
concentrarme en las palabras cuando todo lo que quería era que me
follara-. Contéstame o me detengo me advirtió.
--Nariz. Es algo frio y tan jodidamente ancho Jadee, él lo empujó más
dentro de mi coño. Mi mente estaba a punto de explotar-.
Por favor. más duro- le rogué. Él encendió el dispositivo, las vibraciones
hicieron que gritará porque el juguete sexual me montó como si fuera
su polla.
-Esto no es ni una fracción del tamaño de mi polla, niña ¿Estás segura
de que podrás manejarlo cuando mi polla te tome el culo? -Interrogó. –
-No puedo, voy a explotar, no puedo.
Pasó su dedo por mi agujero y cuando lo hizo exploté. Grité, mi
orgasmo se disparó hasta los dedos de mis pies. Incliné mi cabeza
hacia atrás, gemí hasta que no me quedaba nada.
Abel me seguía torturando hasta que mis brazos colapsaron. Caí hacia
adelante sobre la cama, mi trasero todavía estaba el aire.
-Hermoso- dijo rozando sus dedos junto a mi trasero.
Me quede sin palabras, solo en silencio, tratando de recuperar el aliento.
Luego liberó mis piernas y azotó mi nalga-. Cuando me volteé, capturé
la vista más impresionante: Abel con su polla gruesa y dura me encanta
la forma en que me miras. Puedo ver el hambre en tus ojos mencionó,
luego se subió a la cama y se me hizo agua a la boca-.
Sé lo que quieres. Manos sobre tu cabeza ordenó, me ato las manos y
luego las enganchó a una cadena que yo no había notado-.
Hay algo extremadamente erótico en la forma en que disfrutas tomando
mi polla. Tus ojos no mienten y me encanta, luego se bajó de la cama
en busca de algo.
Cuando regresó tenía dos pinzas pequeñas en la mano
¿Sabes que son estos, Luciana? -Preguntó.
42 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
- ¿Pinzas para pezones? Supongo respondí, su sonrisa traviesa
confirmó que tenía razón.
-Exactamente. Te los voy a poner en los pezones y te follaré hasta que
grites que no puedes más. Cuando estés a punto de explotar a mi
alrededor, te los quitaré y vas a experimentar un placer tan intenso que
te cegara -explicó.
Un escalofrió de excitación recorrió mi columna vertebral, después
colocó cada pinza en mis pezones endurecidos. Sisee ante el dolor
inicial, pero poco a poco se convirtió en un placer palpitante entre mis
piernas.
Abel chocó contra mí. La fiereza y plenitud de él ya era demasiado,
eché la cabeza hacia atrás mientras mis caderas abandonaron la cama.
No me dio tiempo para adaptarme antes de retirarse y chocará contra
mí. Con cada estocada, me envió al borde de la euforia. Había tanta
posesividad en la forma en que reclamaba cada parte de mí.
Jadeé, grité y rogué por más. Una ola de mareo me invadió y me agarró
el pelo, lo que obligó a que mis ojos permanecieran fijos en los suyos.
Sus ojos eran fuertes con un propósito, reivindicando su reclamo
mientras me follaba. Su intención de romperme era clara y mis paredes
se derrumbaban a su alrededor.
Ingresó dos dedos en mí boca, exigiendo que chupara mientras él me
quitaba las abrazaderas, grité y casi mordí los dedos de Abel mientras
volaba sobre un borde peligroso de puro y crudo éxtasis. No estaba
mintiendo cuando dijo que vería estrellas-.
Oye, quédate conmigo- murmuró Abel, riéndose por lo bajo, golpeando
mi mejilla. Voy a necesitar que respires un poco dijo.
-Creo que estoy muerta-, murmuré, incapaz de abrir los ojos. La luz
cegadora y orgásmica me provocó un cortocircuito. Cuando finalmente
volví a abrirlos, me encontré con la hermosa cara de Abel.
- ¿Estás bien? -Interrogó. -Todavía no estoy segura le respondí
cansada.
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Él se río, bajando su boca hacia la mía, luego se bajó de la cama. Antes
de que tuviera la oportunidad de preguntarle a dónde iba, me tomó en
brazos.
-Vamos a darnos una ducha antes de la tercera ronda, ¿de acuerdo? -
Me mencionó.
- ¿Estás bromeando, ¿verdad? -Pronuncie asombrada por su
resistencia.
--No estoy bromeando -me confirmó-. Vamos agregó. Ni siquiera me
imaginé que en el tipo de habitación en un lugar así hubiera baños, una
vez que entramos, llenó la bañera.
--Antes de que entres, tengo un regalo para ti me dijo de repente.
- ¿En serio? -Le dije sorprendida, no esperaba ningún detalle de su
parte.
Él sonrió levemente, luego se acercó a un estante y tomó una pequeña
caja negra.
- ¿Sabes lo que es? preguntó -la caja dice tapón anal- mencione cuando
leía la descripción. Esperaba que fuera algún collar de diamante o algún
otro detalle personal de su parte, pero ¿Un juguete sexual?
Bueno creo que sus planes era tener más placer, y no podía negar que
este tipo de juguete me daba mucha curiosidad.
-Buena niña-pronunció. -Entonces, ¿Quieres que lo usé? -Pregunte,
conociendo la respuesta.
-Inclínate, Luciana -me pidió-. No te lastimaré. Me lo agradecerás más
tarde agrego para que me animará-. Solo relájate, nena agrego, ame el
nuevo apodo que me había dado-.
Abre la boca y chúpalo mencionó, luego lo hice, puse mis labios
alrededor del artilugio, empapándolo con mi saliva-.
Toma una respiración profunda me dijo, instantáneamente lo hice, luego
deslizó el tapón en mi agujero.
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--Oh, Eso se siente.
- ¿Bien? ¿Mal? -preguntó él.
-Extraño. No en el mal sentido, simplemente desconocido respondí.
Abel golpeó suavemente mi trasero y el enchufe vibró.
-No te preocupes. Te ajustarás. Entremos a la bañera dijo tomando mi
mano.
El agua se sintió muy bien, él me llevó en sus brazos. Con sus manos
tocó mi trasero, causando fricción entre mis mejillas. Luego beso mi
cuello, después me mordió levemente, el dolor se transformó en un
placer extremo.
En ese momento me di vuelta quedando frente a él, me acomodé entre
sus piernas, me penetró profundamente, gemí al sentir su polla, más la
excitación que sentía por el juguete dentro de mi trasero era un doble
placer, nunca me había sentido más llena que en este momento.
Mi corazón amenazaba con estallar, trague un grito de deseo, mis
emociones consumidoras se volvieron demasiadas.
Mis dedos se enroscaron en su cabello, y tiré de él, necesitando que
comprendiera lo borracha que estaba por él.
Creo que jamás me aburriría de esto, él ha sido un hombre realmente
impresionante y eso me gustaba.
Después de unos minutos tuve un orgasmo exquisito. Nos besamos
después de eso y finalmente nuestra noche de sexo había terminado.
Capitulo XII
Narra Luciana.
Días después.
Salí de la ducha, pero antes de salir del baño escuché la voz de Abel.
Abrí la puerta, tenía la toalla todavía envuelta a mi alrededor, encontré
a Erika sentada en su escritorio con su computadora portátil abierta. –
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-Lo sé, papá. Créeme. Es solo ética -mencionó ella.
-Eso no importa. Quiero que hagas lo mejor que puedas. Estás ahí
para estudiar le respondió. Erika comenzó a hablar sobre sus otras
clases, mientras yo le echaba un vistazo a su pantalla.
Los ojos Abel estaban sobre mí, el calor de su mirada quemaba a través
de mi toalla. En ese momento la dejé caer al suelo, dejándome
completamente expuesta. Mi amiga siguió hablando, despistada de lo
que realmente estaba haciendo.
Esto era demasiado arriesgado, pero extrañaba desesperadamente esa
oscuridad en la mirada de Abel, luego me di la vuelta y me agaché para
agarrar mi toalla, dándole la mirada que él quería.
Esa acción me hizo sentir que yo tenía el control.
Me dolía el coño de lo excitada que estaba, me arrepentí de haber
empezado todo esto, porque lo único que quería era que él me tocará y
me follará.
-Y si termino álgebra a tiempo, planeo ir a este festival dijo ella.
Rápidamente me envolví en mi toalla y recoja algo de ropa antes de que
Erika se diera cuenta de que estaba en plena exhibición para su padre.
Vendrás conmigo verdad Luciana murmuro ella dándose vuelta para
buscarme.
-Hola, Señor Brown lo saludé ya una vez que estaba vestida-.
Acompañaré a Erika para que no se meta en problemas-agregue con
una media sonrisa.
--Hola, Luciana-respondió, mi piel se calentó por su tono, mi cuerpo
palpitaba ante su intensa mirada-.
¿Cómo te ha ido en la universidad en esta semana?
¿Te has portado bien? -Quiso saber, aunque su pregunta tenía otras
intenciones.
46 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Erika se rio. -Genial, considerando que le dio a nuestro compañero de
psicología su número -respondió mí amiga por mí.
Los ojos de Abel se entrecerraron y en sus labios se formaron una
mueca de molestia.
- ¿Vas a contestar si él llama, Luciana? -Preguntó él, había mucho
significado en su tono de tranquilidad, Luché por no ponerme nerviosa
por su reacción.
-No voy a contestar, no estoy interesada en nadie en estos momentos-
respondí, para que mi amiga se diera cuenta que no tenía la intención
de salir con Edwin y así evitar que me metiera en problemas con Abel.
Abel se despidió poco después, pero está vez solo veía a Erika,
claramente quería ignorarme.
Cuando se terminó la llamada, solo esperaba no haber firmado mi
sentencia de muerte por nuestro pequeño y sucio secreto a causa del
inconveniente del número telefónico, ya que Abel me había dejado claro
que yo era de él y de nadie más.
El resto de mi semana fue una mierda.
Desde la llamada, no lo volví a ver y a pesar de lo patética que era,
revisé de nuevo mí celular.
Había estado tentada de llamarlo, convencerlo de que no fui yo quien le
dio mi número a Edwin, bueno no directamente, pero me preocupaba
que hubiera terminado conmigo porque había roto una de sus reglas.
Para el viernes, mi estómago estaba tan revuelto que le envié un
mensaje de texto a Erika diciéndole que no me sentía bien y que me iba
a saltar la clase de psicología.
Solo Necesito una siesta y una ducha larga para aclarar todas mis
dudas.
Minutos después llegué al dormitorio, abrí la puerta, pero mis ojos se
posaron en el hombre que ocupaba un espacio en la silla del escritorio
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ARDIENTE DESEO LEYVA
de Erika. Se veía serio, sentado con una pierna sobre la otra,
robándome el aliento con su atuendo de negocios.
--Abel -jadee, sorprendida de verlo. Mi boca se secó de repente.
Estaba congelada en mi lugar, mirando los dos botones abiertos de su
camisa de vestir que dejaban al descubierto su pecho.
Erika ella está en clase le dije un poco nerviosa.
-Sé dónde está mi hija. Me dejó la llave en la recepción para que la
esperará aquí. Me dijo que te viniera a ver ya que no te sentías bien -
explicó, luego se puso de pie tranquilamente, dando dos pasos lentos
hacia mi-.
¿No te sientes bien, Luciana? -Preguntó estaba luchando por encontrar
una respuesta a su pregunta. Su presencia era demasiado abrumadora.
-Me estoy sintiendo bien respondí.
-Bien-comenta, eliminando el espacio entre nosotros, dejándome sin
más remedio que retroceder hasta la mitad de mi armario-.
Tenemos reglas.
¿Tienes reglas? dijo agachándose para que su respiración patinara a lo
largo de mi cuello. Su presencia era abrumadora, dominante, creando
un remolino de mariposas en mi vientre.
-No respondí. Él llamó, pero no le respondí -le expliqué nerviosamente,
sentí un temblor de calor subiendo y bajando por mi columna.
- ¿Es por eso que estás enferma, niña? -con su mano agarró mi
pantalón y lo bajó.
-Si conteste, mi voz fue ronca. Empujó mis bragas a un lado, metiendo
un glorioso dedo dentro de mí, encontrándome húmeda y palpitante. –
No te comparto, Luciana me dijo uniendo otro dedo. Cada dedo que
entraba era una advertencia. No se detuvo, al contrario, siguió, cada
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empujón era más fuerte y rápido, hasta que me agarre de sus hombros
mientras mi orgasmo me atravesaba.
Mi rostro cayó en su pecho y me cayó un minuto para recuperar el
aliento. El momento no duro mucho, él se alejó de mí, su mano se
levantó, coaccionando mis labios para que se abrieran.
Sus dedos estaban cubiertos de mis jugos, luego los acercó a mi boca.
Chúpame ordenó, hice lo que me dijo, envolví mi lengua alrededor de
sus dedos, una nueva ronda de excitación se encendió en mi coño-.
Este dulce coño es mío mencionó, empujando sus dedos hacia dentro
y fuera follando seductoramente mi boca.
Mis piernas comenzaron a temblar, me agarré de su camisa en puños-.
¿Es dulce no? Ahora sabes porque no lo comparto dijo. Estaba al borde
de otro orgasmo cuando me quitó los dedos de la boca. De repente me
dio la vuelta, mis manos se estiraron hacia adelante para agarrar el
borde del escritorio de Erika.
Su boca estaba a centímetros de mi oído, su aliento envió calor a cada
parte de mi cuerpo. Su respiración constante me tenía en llamas.
Él estaba completamente tranquilo, pero yo estaba punto de explotar de
nuevo-
¿Qué vas a hacer para mostrarme que ha sido mi polla la que ha estado
en tu mente y no la ¿suya? -Me preguntó.
-Es tu polla la que siempre está en mi mente, y ahora la necesito-
conteste. Una oleada de placer se disparó a mi coño cuando él liberó
su polla de su pantalón para meterla profundamente dentro de mí.
No había dulzura en esto, solo sexo puro y crudo. Estaba tratando de
hacer un punto. Y su mensaje era claro.
Su polla era tan profunda que gemí en voz alta, su mano se extendió,
metiendo sus dedos en mi boca para calmarme. Su mano caminó luego
hacia arriba, tomando mi pezón entre sus dedos y pellizcándolo hasta
el borde del dolor-.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Desde que entraste a mi oficina ese día tú me perteneces. Me diste
algo ese día, y ahora es mío mencionó.
¿Qué es eso? -Pregunte entre jadeos.
--Tu esencia respondió, se sumergió en mi coño como un toro,
follándome hasta el olvido. Mis gritos eran ahogados, agarró la bufanda
de Erika del escritorio y me la metió en la boca, Mis paredes se
apretaron a su alrededor mientras mi orgasmo detonaba.
- ¡oh Dios! -grite cuando él orgasmo salió de mi cuerpo, él también dejó
que su propio orgasmo tomara vuelo. El calor se disparó dentro de mi
mientras me llenaba, me reclamaba.
Luego él se retiró, dejándome vacía, la humedad goteaba por mis
piernas. Después sumergió su mano entre mis muslos, empapando sus
dedos con su semen.
Luego extendió la mano, me bajó la camiseta y lo unta sobre mi pecho.
Seguí sus dedos mientras dibujaba la forma de una A sobre mí.
Pasaron unos breves momentos antes de que se rompiera el silencio.
--Pensé que estabas enojado conmigo- confesé, la preocupación que
me consumió durante esto días regresó.
-Lo estaba, pero necesita ver por mí mismo cómo te estabas
comportando -respondió.
-Pensé que habías venido a ver a Erika mencioné.
--Entre otras cosas dijo tomando mi cabello con el puño, eche mi cabeza
hacia atrás y me beso tomándome con la guardia baja, me derrite en él.
Este lado cariñoso era nuevo para mí. Tomó mi boca, mostrándome
exactamente quién era mi dueño, y me perdí en su toque, su olor, el
persistente sabor de mi propia excitación que forzó en mi boca.
Luego rompió el contacto, dio un paso atrás para subirse el pantalón.
Yo también hice lo mismo. Cuando iba a limpiarme el pecho, Abel me
agarró de la muñeca-.
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No. Eso se queda, para que cualquiera que se acerque a ti sepa que
tienes dueño me dijo.
Me sonroje con solo pensar en su semen manchado en mi pecho. Su
marca. Su reclamo. Asentí con la cabeza, luchando por mantener el
contacto visual, pero me aparté, mirando alrededor de la habitación
hasta que recuperé la compostura.
- ¿Qué pasara ahora? -dije en voz alta.
- ¿Con qué? -Dijo él.
-Acerca de Erika. Deberíamos decírselo mencione.
Hubo un cambio en el aire.
-No harás tal cosa dijo, luego caminó y me agarró la barbilla.
Me perteneces, incluso esta lengua. Por ahora, permanece en silencio
-exigió.
- Pero y ¿si ella lo sabe?
-Por ahora, ella no puede saberlo. Déjame manejar a mi hija dijo. Y
como si fuera una señal, la manija de la puerta giró y Erika entró a la
habitación.
Abel se acercó a saludar a su hija y le beso la coronilla.
- ¡Hola papi! ¡Me alegra que estés aquí! -dijo abrazándolo, luego me
miró a mí-
¿Cómo te sientes? -preguntó. Me puse nerviosa. Erika me miró
fijamente, esperando una respuesta, pero todo lo que podía hacer era
pensar en la A estampada en mi pecho.
-Fue solo un dolor de cabeza. Me siento mejor ahora. ¿Como estuvo
la clase? Copiaré tus notas pude respondedor.
-Si seguro-dijo ella luego volteó hacía Abel-. Entonces, papá, ¿qué te
apetece hacer ya que estas aquí en el campus? -Interrogó.
51 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Abel apartó un mechón del cabello de la mejilla de su hija. - ¿Por qué
no las invito a cenar? -dijo él.
Mi amiga asintió, y no puede evitar también aceptar.
No me sentía cómoda mintiéndole a mi amiga, además estaba
comenzando a sentir otras cosas por Abel que me quemaba por dentro,
pero este ardiente deseo tenía más fuerza que confesarle la verdad.
Capítulo XIII
Narra Luciana.
Llegamos a unos de los restaurante-bar del campus. Ordenamos pizza
y algunas cervezas, había mucha gente, pero cada uno estaba en su
mundo.
Nuestra conversación era casual, Erika se disculpó para ir al baño, yo
estaba sentada al lado de Abel, su cercanía me tenía excitada.
-- ¿Qué hay en esa pequeña y bonita mente tuya, niña? - preguntó
tomando un sorbo de cerveza. Quería sacar a la luz la situación nuestra.
Sabía que no era normal, pero mierda, nuestra diferencia de edad
estaba mal de muchas maneras, pero la forma en que él me hacía sentir,
la soledad que me consumía cuando no podía verlo ... no importaba
cuán malo fuera esto, me parecía bien.
Pero este no era el lugar para mencionarlo.
-Oh, nada. Solo pensaba la primera vez que comimos juntos los tres,
esa noche en tu oficina fue el comienzo de todo mencione.
Abel giró su cabeza para hablarme. - Te habría reclamado incluso si no
te hubieras ofrecido a mi esa noche.
Parece que era solo cuestión de tiempo antes de que ambos
obtuviéramos lo que queríamos respondió.
Mi corazón palpitaba demasiado rápido, una sonrisa cruzó mi rostro-.
52 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Esa sonrisa me está poniendo duro nena dijo, agregado y mi deseo
aumento.
Cerca de nosotros había un grupo de chicos que tomaban fotografías.
Junto a ellos, otro grupo estaba bebiendo cervezas. A la derecha, había
una pareja dándose un beso acalorado, él chico con su mano acarició
el trasero de la chica.
- ¿En qué estás pensando? - dijo, su pregunta estaba destinada a
provocarme y cumplió con su propósito. Una ola de calor se esparció
en mi coño. Mi piel se estremeció y pequeñas chispas de excitación se
encendieron a través de mi piel.
-Ojalá pudieras besarme de esa manera ahora mismo me atreví a decir.
Abel puso su mano en mi muslo externo, esa era una señal de
necesidad.
Miré a mi alrededor, pero la gente estaba en sus propios asuntos. El
último lugar en el que quería estar era en este restaurante.
-Esto te excita nena ¿Deseas que mis dedos estén profundamente
dentro de ti? - su aliento calentó mi mejilla ya sonrojada. Nada me
encantaría más que sentir sus dedos dentro de mí, pero no sería
suficiente. Necesitaría su polla para estirarme ampliamente.
-Hola Luciana nos interrumpió una voz.
Volteé y se trataba de Edwin. Me puse rígida.
Abel quitó su mano.
-Hola Edwin ¿cómo estás? Pregunte, mi voz fue demasiado aguda.
El me miró para luego ver fijamente a Abel, luego me volvió a mirar.
--Genial, he estado intentando llamarte. ¿Hoy faltaste a clase Todo
bien? -Interrogó.
-Simplemente no me sentía bien respondí, esto era incómodo.
-Entonces, ¿quién es él? - preguntó refiriéndose a Abel, meterme en un
agujero y esconderme.
53 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Oh, es el papá de Erika respondí, Edwin se relajó y esbozo una sonrisa
de tranquilidad.
-Ya veo. Iba a decirte que era un poco mayor para ti -mencionó, luego
extendió su mano-. Oye, hombre, encantado de conocerte. Soy amigo
y compañero de Luciana y de tu hija -le dijo a Abel, pero él no aceptó su
mano.
Comencé a sentir pánico por el desdén.
-Y bien, ¿Qué estás haciendo aquí? - pregunte, tratando de romper la
tensión. Edwin bajó la mano y me prestó toda su atención.
- Igual que tú, disfrutando de la noche.
Oye, ¿quieres ir a tomar algo? Veo que no tienes más cerveza y quizás
más tarde podamos dar un paseo-agregado.
-No, así está bien no te preocupes-le dije, solo esperaba que se fuera.
-Oh, vamos, será divertido. Además, el señor Brown no es tu padre y
comprenderá que debes aceptar mi invitación sin esperar permisos dijo
de una manera muy incómoda, claramente con una doble intensión.
En ese momento Abel se puso de pie y lo empujó con sus dos manos
hacía atrás.
¡Pero qué diablos! ¿Qué te pasa? -exclamó Edwin estabilizándose
mirando boquiabierto a Abel.
Me puse de inmediato de pie y me puse en medio.
Erika hizo su aparición justo a tiempo.
- ¿Qué está pasando? -Preguntó mi amiga sin comprender nada.
En ese instante tuve que actuar rápido.
-Nada importante-respondí-.
Edwin disculpa el inconveniente, luego hablamos ¿Sí?
54 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Le dije disculpándome por el comportamiento de Abel, tomé a mí amiga
del brazo y le pedí Abel que nos fuéramos. Una vez afuera, mi amiga
me preguntó que había pasado.
Tuve que decirle que Edwin se quiso sobrepasar conmigo y que Abel
me quiso defender, solo que se lo dije de una manera que no
sospechara que había sido por celos, porque por su reacción parecía
que había sido eso: celos.
Por suerte Erika me creyó. En ese momento decidimos regresar al
dormitorio.
Miré de nuevo a Abel y su mirada era de furia, hizo que mi estómago se
sintiera incómoda. Él se despidió de nosotras, me quedé con muchas
dudas por su comportamiento allá adentro.
... Llegó la mañana y no había dormido nada.
Esperaba que él se comunicará conmigo, Erika se fue a su clase de
ética mientras yo me quedaba a prepararme para mi próxima clase. En
ese momento tocaron la puerta, era Abel con un ramo de flores. Lo Miré
por unos segundos luego le hice una señal para que ingresará.
-Antes de regresar quise pasar a disculparme por mí comportamiento
de ayer. Un…. fue simple error.
Soy un anciano, ¿recuerdas? -Dijo en forma de disculpas.
-Abel, nunca he dicho que seas un anciano le mencioné.
-Lo sé, fui un idiota anoche. Perdí la cabeza por la forma en que te
miraba y de las intenciones en sus palabras. Te he dicho que no te
comparto agrego.
-Como dije, soy un idiota. Perdóname agregó, sacó algo de su bolsillo,
era una pequeña caja, luego la abrió revelando un collar de diamantes,
mi boca se abrió en un grito ahogado.
Tomó el collar y me lo puso alrededor de mi cuello.
-No era necesario un regalo como este –le dije tomando con mis dedos
el collar. Él seguía detrás de mí de pie.
55 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Claro que sí, aunque mereces estar envuelta en algo más que
diamantes. Tú te mereces todo murmuró cerca de mí oído, luego colocó
sus labios en mí piel expuesta de mi hombro-.
Es brillante, asombroso y hermoso igual que tú pronunció en un tono
suave que hice que mi piel se erizará. Casi perdí el equilibrio ante sus
elogios.
-Abel le dije dándome la vuelta para encontrarme con sus ojos.
- Presionó su dedo en mis labios-. Dime que aceptas mis disculpas dijo.
Nuestros ojos permanecieron conectados.
No quería dejarlo ir nunca.
-Acepto tu disculpa le dije con sinceridad.
Su sonrisa malvada me enloqueció. Luego me sostuvo contra su pecho,
podía escuchar los latidos de su corazón. Me sentía tan bien a su lado,
entre sus brazos que no quería que ese momento terminará.
-Si tienes tiempo, puedes llegar al club el martes en la noche, ese día
es de baile mencionó.
Levanté mi cabeza por sus palabras.
-- ¿Bailan en tu club? -Pregunte -. Pensé que solo era de sexo añadí.
Él sonrió levemente. -No es el baile típico que tu imaginas, es diferente,
ya lo veras -respondió en un tono que llamó mi atención.
--De acuerdo estaré allí sin falta -conteste. Tenía curiosidad de que iba
a ver en su club. Pero lo que más me importaba era que íbamos a estar
juntos de nuevo, algo que mi cuerpo deseaba con desesperación.
Capítulo XIV
Narra Luciana.
56 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Días después recibí un regalo de Abel, por suerte Erika no estaba. Abrí
la caja y vi que se trataba de un vestido, mis dedos rozaron el material
sedoso.
El día martes llegó, tomé el vestido y lo froté entre las yemas de mis
dedos, luego me lo puse, me vi frente al espejo de cuerpo entero que
teníamos.
El vestido era absolutamente impresionante y completamente abierto
en la parte trasera. Lo hice girar unas cuantas veces, me hizo sentir
muy hermosa, Abel tenía sin duda un buen gusto, me fui antes de que
Erika llegará de sus clases, le dejé una nota diciéndole que llegaría
tarde.
Luego salí y tomé un taxi, la brisa de la noche golpeó mis piernas
desnudas. Una vez que llegué di mí sobrenombre como la primera vez,
cuando ingresé Abel ya estaba caminando hacia mí. Él lucia dominante
en su traje a la medida.
-Bienvenida -me dijo tomando mí mano para guiarme, su tacto hizo que
sintiera mariposas en mi estómago.
Miré a mi alrededor, me asombré de lo lleno de gente que estaba el
lugar. Aparentemente, el martes no solo era popular por el baile, sino
también por los atragantamientos y las nalgadas.
Llegamos hasta el bar de una especie de sala. Nos acercamos a la
barra para llamar la atención del bartender, pedimos un par de bebidas,
luego él regresó y colocó las dos bebidas en la barra.
La música se escuchaba en toda la sala, había mucha gente.
Quiero que veas algo me dijo, ayudándome a levantarme, luego me
llevó a un rincón apartado de la pista de baile.
- ¿Qué estamos haciendo? No pareces del tipo de hombre que baila -
le dije pensando en ese tipo de invitación.
- ¿Quién dice que estamos bailando? -Preguntó.
57 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Bueno. ¿Por qué estamos aquí? -Pregunte sin comprender el motivo
del porque estábamos en la pista.
-Te traje aquí para observar contestó viendo hacía el frente, donde
todos estaban bailando bajo las luces oscuras. Mis ojos se abrieron
para observar lo que él tanto miraba.
- ¿Qué estamos viendo exactamente? -interrogue, pero en ese
momento mi atención se centró en una pareja que bailaba a unos
metros de nosotros.
Estaban bailando, pero no era un baile típico, definitivamente lo estaban
haciendo, pero en cámara lenta. Sus cuerpos no estaban en sintonía
con la música, era como si estuvieran creando sus propios movimientos
a un ritmo que solo ellos podían escuchar.
El hombre le dio la espalda a la mujer. Sus cuerpos se alinearon
perfectamente, parecían estar en su propio mundo, sin preocuparse por
quién los estuvieran observando.
La mano del hombre llegó al frente, subiendo poco a poco su falda corta,
su mano desapareció debajo de sus bragas de encaje.
Estar viéndolos fijamente me hizo sentir mal, pero no pude apartar mis
ojos. No había forma de ocultar los dedos del hombre mientras
entraban y salían del coño de su acompañante.
Empezó lento, pero aceleró al ritmo de la música, sus embestidas se
envolvieron más ásperas y fuertes.
Los ojos de la chica se cerraron, ella estaba perdida, levantó sus brazos
para colocarlos alrededor del cuello del hombre, permitiendo que su
boca capturara la de ella. Se besaron mientras él continuaba
bombeando dentro de ella al aire libre en la pista de baile.
-Ahora ¿Qué ves? -Volvió a preguntar Abel.
Su voz me sobresaltó, me había olvidado de él.
Abel estaba detrás de mí, su cálido aliento me estremeció. No estaba
segura de cómo responder a la pregunta.
58 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Veía tantas cosas. Una pareja bailando, perdidos en un momento de
lujuria, sexo y pasión.
Nada podía registrar más que el sentimiento que compartían cuando se
tocaban.
El pecho de Abel se presionó contra mi espalda, su camisa crujiente
rozó la base abierta de mi vestido, enviando otra ronda de excitación
sobre mi piel.
La pareja continuaba bailando, no pude apartar mis ojos de la mano del
hombre en su coño. Solo imaginé sentir esa sensación de ser seducida
al aire libre.
Mi respiración se volvió difícil con cada penetración que él le daba-
¿Crees que se están divirtiendo? -Volvió a preguntar Abel, su voz
profunda resonó en mi oído. Mi boca se abrió, pero estaba seca. Me
lamí los labios, necesitando humedad.
Quería responder, pero cualquier palabra que quisiera salir se me
quedaba en la garganta. Estaba tan perdida en la escena frente a mí.
De repente, sentí una mano desde atrás acariciando mi muslo. Abel
deslizó sus dedos hasta mi coño. Luché por mantener mis propios ojos
abiertos, quería sus manos exactamente dónde estaban las del hombre.
Como si Abel hubiera leído mi mente, apartó el vestido y deslizó los
dedos bajo la seda de mis bragas.
Me perdí en su toque, su dedo cálido me penetró con facilidad. Estaba
empapada, entró y sacó el dedo mientras yo veía al otro hombre hacer
lo mismo.
Mis piernas comenzaron a temblar mientras perdía la concentración en
el mundo que me rodeaba.
Mi cabeza cayo contra el pecho de Abel, queriendo que me frotara más
fuerte. Cada embestida me llenaba de placer-
¿Qué estás sintiendo? -Sus palabras se sintieron tan sexuales como la
forma en que me tocaba.
59 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Quiero más dije en un trance mientras la mano del hombre frente a mí
la penetraba más fuerte, más rápido.
La expresión de la chica gritaba de puro éxtasis mientras el dedo la
follaba violentamente.
Abel en ese momento aceleró el paso, igualando al del hombre.
La mujer abrió los ojos y me sorprendió mirándola, pero no se apartó ni
hizo que su amante se detuviera. Ella me sostuvo la mirada, sintió que
estaba violando su privacidad, pero también compartí algo con ella:
cada emoción, expresión.
Ella estaba cerca de su orgasmo al igual que yo.
Mis ojos se encontraron con los de ella mientras explotaba, me perdí
también en mi propia pelea.
Mi garganta se bloqueó, mi boca se abrió con ganas de gritar, gemir,
cualquier cosa, pero estaba en silencio mientras el orgasmo recorría mi
cuerpo.
Una vez que todo terminó, miré de nuevo a la mujer, ella seguía bailando
como si nada hubiera pasado. Me di la vuelta para mirar a Abel.
-Es hora de ir a un lugar más privado me dijo, lo seguí sin pronunciar
palabra, llegamos a un piso, uno diferente al anterior.
- ¿Dónde me llevas? - pregunté con curiosidad. –
-A mi habitación privada respondió-. En ocasiones se me hace tarde y
me tengo que quedar así que tengo un lugar privado para mí, puedes
usarla cuando tú quieras me ofreció.
- ¿Solo la usas para descansar? -Quise saber, claro con otras
intenciones.
Él sonrió, se detuvo frente a una puerta de caoba.
-Ya lo averiguaras-contestó con una mirada pecaminosa. Después de
tener sexo en su amplia habitación, regrese al campus.
Erika estaba profundamente dormida, me desvestí e ingresé a mí cama.
60 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Capitulo XV
Narra Luciana.
Días después.
Me estaba poniendo un par de jeans cuando la puerta se abrió. Erika
entró burbujeante y de buen humor.
-Me fue muy bien en el proyecto de ética me contó-.
¿Ya te vas a clases? -Preguntó.
-Me alegro por ti, ética será pan comido de ahora en adelante la anime.
Si, tengo la clase de historia universal respondí a su pregunta.
- ¿Qué tal si salimos esta noche? Podemos ir a comer hamburguesas
y luego ir a ver una película, ¿qué te parece?
-Interrogó entusiasmada.
Su propuesta me encantó. Extrañaba nuestros lugares de reunión.
Nuestras noches de chicas.
-Cuenta conmigo respondí con una sonrisa. Su rostro se iluminó con mi
respuesta.
- ¡Estupendo! Tengo clases hasta las cinco.
Te llamaré para encontrarnos en el restaurante agregando.
Asentí con la cabeza luego salí corriendo a clase.
Nunca he sido una mujer atlética, pero tenía menos de tres minutos para
llegar a clase. Subí los escalones y entré a clase justo cuando comenzó
la señora Robinson.
-Lo siento-me disculpe, tratando de ver una silla vacía. El problema es
que, cuando llegas tarde a una clase tan grande, los únicos espacios
vacíos estaban en el frente.
Tomé un asiento en la primera fila. La señora Robinson no se veía feliz
por mi llegada tardía, pero siguió adelante.
61 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-El miércoles discutimos algunas de las tribus de América, pero hoy. Sin
embargo, en ese momento un golpe en la puerta hizo que la maestra se
detuviera, la atención de la clase se interrumpió.
Mire hacia la puerta, había un repartidor, este sostenía una pequeña
caja. Mi maestra recibió la caja, luego el repartidor se fue.
Su rostro giró, su expresión no era de felicidad. Más bien de molestia.
Ella me miró fijamente-.
No estoy segura si lo saben, pero esta clase no es un correo postal. Le
sugiero a todos que envíen sus paquetes a su lugar de residencia y no
a mi salón de clases -dijo como una advertencia para todos.
Caminó luego hacia mi silla y me entregó la caja. Lo agarré, pero ella
no lo soltó de inmediato. Me lanzó una mirada penetrante y luego lo
soltó.
Después me dio la espalda, para continuar con la clase. Avergonzada
tomé la caja y la metí en mi bolso.
Tomé el lápiz y me dispuse a copiar. Pero mi teléfono vibró dentro de
mi bolsillo de mis jeans.
Lo saqué con cuidado entre mis piernas para que la maestra no lo viera.
Era un mensaje de texto de Abel.
-Abre la caja.
* ¿Qué? ¿Está drogado?» Pensé.
Luego recibí otro mensaje.
-Ábrelo ahora, Levante la cabeza y miré a mi alrededor.
¿Cómo sabía que no lo estaba haciendo? Estaba loco si creía que lo
abriría aquí mismo. Especialmente con mi maestra mirándome. De
ninguna manera lo iba a hacer.
Luego sentí otra vibración, leí el nuevo mensaje.
-No me hagas esperar. Bien, ahora estaba empezando a asustarme.
62 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
¿Está en mi clase? Me pregunté. Aunque me picaba la mano de la
curiosidad de saber que había en la caja.
Espere a que la maestra comenzará a dibujar un gráfico en la pizarra
antes de agarrar la caja y esconderla en mi regazo.
Cuando lo hice, pude ver que era algo pequeño, una prenda, era un
cordón rojo. No estaba cien por ciento segura de qué era.
No tenía suficiente encaje para ser una braga de ese tipo, era como una
tanga. Luego la desliza y me lo guarde en el bolsillo delantero de mis
jeans, ¿qué esperaba él que hiciera con esto? Me pregunté.
Después sentí otra vibración. Tomé el celular y lo leí.
-Quiero que salgas de tu salón de clases. Ve a los minutos baños de la
facultad de ingeniería en la parte este en treinta, pero antes ponte tu
obsequio debajo de tu ropa.
-Qué! -Exclame sin querer en voz alta.
-Y ahora ¿qué? -Me preguntó mi maestra.
Mire hacia arriba. Luego a mi alrededor. Mis mejillas ardieron con la
atención de todos sobre mí.
¡Maldita sea! Tomé mis cosas y me puse de pie.
--Lo siento, no me siento bien dije dirigiéndome a la salida, mi corazón
se aceleró.
Estando concentradas en ellas, si seguía así reprobaría. Tampoco
podía regresar a la clase de Historia, no después de la escena que
acababa de hacer-.
¡Mierda! Exclame, mirando el letrero del baño de mujeres cerca de mí,
como si estaba brillando y llamándome para irme a poner su obsequio.
Después de unos segundos ingresé y me lo puse. Luego salí y me dirigí
al edificio de ingeniería, la parte donde él me había citado estaba en
remodelación y estaba solo, seguramente por ese motivo me había
citado.
63 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
No sabía si solo había venido hasta aquí para solo follarme o si había
venido ver a Erika.
No importaba cual había sido la razón. Me estremecí y me excite con
solo pensar las cosas que él me haría,
Capítulo XVI
Narra Luciana.
Una vez que ingresé al baño miré a Abel, tenía ese fuego habitual en
sus ojos. Me acerque hasta quedar a pocos centímetros de distancia,
pero él levantó su mano para luego pasar su pulgar por mis labios.
La forma en que me acariciaba creaba una calidez en mi vientre.
--Me sacaste de la clase, solo para tocar mis labios-le dije en voz baja.
Probablemente ya esté en problemas con la maestra por dejar la clase
y sobre el asunto de la caja le dije.
-Verónica no te causará problemas, no te preocupes -respondió
diciendo el nombre de pila de mí maestra. Luego me arrinconó contra
la pared, donde mi espalda descansó.
-Espera, ¿conoces a mi maestra? -Pregunte sorprendida por la
familiaridad con la que dijo su nombre.
Pero no me respondió.
Quitó su mano de mi boca para arrastrar un dedo por la mitad de mi
pecho. Presionó mi cuerpo con más fuerza contra la pared.
No sabía que planeaba hacer conmigo, pero mi estómago se arremolinó
con anticipación ante mis pensamientos.
Luego sus dedos se enredaron alrededor de mi blusa y lentamente la
levanté hasta mi pecho para ver lo que esperaba encontrar.
-Buena niña-dijo-. Ahora quítate la ropa me ordenó, cuando lo hice me
quedé solo con la diminuta ropa interior rojo erótica que él me había
regalado, era de una sola pieza, el estilo del cuello era Halter.
64 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Por lo tanto, solo cubría mis pezones, en la parte de abajo era un hilo
que poco cubría mi coño, pero daba una vista perfecta de mis glúteos.
Me sentía muy sexy, era la primera vez que usaba lencería erótica, ¿por
qué se sentía tan bien complacerlo?
Quería hacerlo una y otra vez hasta que me recompensará con algo,
¿quizás Placer? ¿Un orgasmo? ¿El mismo?
Me hice esas preguntas, era una sobrecarga de sensaciones que
explotaba a través de mí, pero yo quería más.
Cuando estaba bajo su hechizo me convertía en otra persona. Además
de eso, no he dormido bien en días por asistir a su club de noche, pero
el sueño se me iba cuando estaba con él-
¿Cómo te sientes ahora usando esto? -Preguntó arrastrando sus
nudillos contra mí piel, centímetro a centímetro.
Mi respiración se aceleró y mis pezones se pusieron duros. Sus ojos se
oscurecieron hasta un punto en que me asustó. Si fuera inteligente,
saldría corriendo de aquí y no volvería jamás.
Pero no lo hice.
-Me siento sexy con esto puesto-respondí con sinceridad.
Sus ojos se oscurecieron aún más. Su sonrisa fue casi depredadora. –
Te ves perfecta en el-mencionó.
Estaba nerviosa y emocionada, no pude evitar preguntarme lo siguiente:
¿Qué pensaba hacerme esta vez? ¿Usaría uno de sus juguetes o
simplemente me iba a follar?
El pensamiento envió una ola de placer a mi coño.
De repente, me dio vuelta, mi frente presionó la pared. Sus manos
trazaron un camino a lo largo de mis brazos, dejando mi piel de gallina.
Sus pulgares rozaron peligrosamente cerca de mis pechos, ciertamente
iba a arder si no me daba el contacto que deseaba-.
65 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Dime lo que sientes ahora mencionó apretando mis pezones a través
de la tela con sus manos.
Mis manos estaban apoyadas en la pared para tratar de sostenerme.
Gemí levemente, luego sus manos se deslizaron hacia mis nalgas
dónde me azotó un par de veces, no puede evitar jadear de placer-.
Anhelas el desafío. Quieres que te folle contra esta pared, deseas
perderte con mí toque, con mis dedos, que te folle mientras gritas mí
nombre murmuró, luego ingresó un dedo en mí coño, bombeando
lentamente-.
Dime ahora ¿cómo te sientes? -Volvió a preguntar.
-Viva- me queje.
Sacó el dedo y luego volvió a meter dos con brusquedad. Después
reemplazó dos dedos por tres.
Su movimiento se aceleró.
Estaba perdiendo la concentración en cualquier cosa menos en cómo
se sintió sus dedos tan profundamente en mí. La plenitud de estos
rozando mis paredes internas era exquisito.
-Necesito follarte- gruñó saliendo de mí.
Podía sentir que estaba loco de necesidad, hizo a un lado el hilo rojo,
luego sacó su polla de su pantalón y se sumergió dentro de mí.
Penetrándome de golpe.
No fue gentil, ni tampoco mantuvo un ritmo constante. Experimenté un
lado de él que era nuevo, salvaje y descontrolado.
Tomó mí Cabello en una coleta, jalándolo, me domaba como un animal
a un punto de dolor, esto solo hizo que perdiera más control.
-Abel gemí su nombre, sintiéndome llena y al borde de mí orgasmo-.
¡Oh Dios, no puedo aguantar mucho más. Voy a.…Oh Dios, ¡estoy! -
no pude decir más, me desvanecí cuando mis paredes se contrajeron
66 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
alrededor de su polla, cerré mis ojos cuando la explosión nerviosa
explotó por todo mí cuerpo.
- ¡Joder! -pronunció Abel excitado, me follo tres veces más, luego se
liberó dentro de mí.
El cada vez me demostró que cada experiencia a su lado era
increíblemente orgásmica.
Solo deseaba y anhelaba saber que haríamos en nuestro próximo
encuentro
Capitulo XVII
Narra Abel.
Ingresé al club, luego caminé hacia mi mesa privada, encontré a Alexis
ya sentado bebiendo un whisky. Tomé asiento, me afloje la corbata y
llamé a la mesera para que me trajera un trago.
-Te ves fatal mencionó mí amigo.
-Fue un jodido día largo, tuve dos casos en la corte muy difíciles
respondí, me gusta ser abogado, me especializo en el área penal, pero
algunos casos eran difíciles porque defendía a criminales.
--Pero a pesar de eso, tu bolsillo se mantiene lleno dijo entre risas.
Sonreí por su comentario, no me podía quejar ganaba mucho dinero en
eso y en especial en mi club-.
Dime, ¿Cómo vas con tu nuevo juguete? -Preguntó refiriéndose a
Luciana, pero su apelativo no me agradó.
La mesera llegó en ese momento, luego me entregó mí bebida.
-Ella no es un puto juguete, imbécil. Ya no lo es le respondí.
-Oh, bueno ... mis disculpas. Por favor, infórmame sobre qué es
exactamente ella entonces comentó, pero había sarcasmo en su tono.
Golpee mi bebida enojado contra la mesa, Alexis se ahogó en una
carcajada.
67 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
- ¿Qué diablos es tan gracioso? -le pregunté.
-La bestia se ha enamorado respondió.
Quería golpear a mi mejor amigo en la cara y sacar toda la agresión que
tenía dentro de mí, el estrés, la confusión, la posesividad extrema que
nunca antes había sentido. Debería ser el adulto y decirle que no a
Luciana, pero me negaba hacerlo.
Ella me estaba volviendo loco y definitivamente estaba fuera de los
límites, pero no planeaba dejarla ir. Ella le daba vida a mi mundo
oscuro. Me llevaba al borde de un loco y me dolía la polla por llenarla
cada hora, minuto, segundo del día.
Tenía necesidades específicas, y mi niña traviesa sabía cómo satisfacer
cada una de ellas.
Nunca he dicho que soy un buen hombre.
Tengo deseos particulares. A los que sé que no está acostumbrada con
sus novios de mierda anteriores.
Pero ella estaba tan malditamente dispuesta, y eso encendía ese fuego
dentro de mí. Ardía tan intensamente que dolía.
Mis venas sangraban de celos cuando no podía hablar con ella ni verla,
incluso si era solo por video llamada.
Soy un bastardo por apostar por ella cuando sabía que se merecía a
alguien que no fuera un hijo de puta sádico como yo. Pero también era
un hombre egoísta.
Ella me pertenecía, era sólo mía.
-Tienes razón joder, estoy enamorándome de ella confesé, puse mi
rostro entre mis manos, tratando de limpiar la culpa, la duda, las
inseguridades-.
Ella me envolvió, me atrajo y ahora las cosas son diferentes. Quiero
más que poseer su cuerpo. Quiero ... joder, sueno como un marica dije
sin poder terminar-.
68 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Tengo que decírselo a Erika agregue, las palabras sabían agrias en mi
lengua-.
Erika nunca me perdonará por esto agregue.
- ¿Y qué crees que hará? -Me preguntó-. Tal vez ella no sea tan ciega
a tus costumbres como crees. Tal vez ella no sea tan diferente a ti -
mencionó.
Su comentario me llamo la atención. Quité mi cabeza de mis manos y
lo miré boquiabierto.
- ¿Sabes algo que yo no sé? -Interrogue.
-Claro que no, solo es un posible escenario contestó-. Llevas años
ocultándole este club, quizás ella ya lo sabe y mira no te ha reprochado
nada, quizás ocurra lo mismo con respecto a su amiga agrego.
--Ella me va a odiar. Probablemente me llame bastardo enfermo y no
me vuelvan a hablar nunca más, y esa mierda me desanima.
No quiero lastimarla, es mi niña. Pero no lastimarla significa alejarme
de Luciana y eso nunca sucederá respondí.
-Cálmate, puede ser que Erika se sorprenda al escuchar que te estás
follando a su mejor amiga, pero tal vez con el tiempo lo entienda y lo
acepte me dijo.
No pude decir nada más, tomé mí bebida en ese momento. Los clientes
comienzan a llegar, Alexis se alejó de mí para atender a uno de ellos.
En ese instante me levanté y me dirigí a buscar a Andrés.
- ¿En qué te puedo ayudar? -Me preguntó en cuanto me vio ingresar. –
Necesito pedirte algo, pero quiero que sea un secreto entre tu y yo le
dije para que no le dijera nada a Alexis, Andrés asintió con la cabeza-.
Quiero que hagas todo el papeleo de cuánto vale este club, para un
posible candidato a comprador le pedí,
- ¿Piensas venderlo? -Me preguntó.
69 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Es una posibilidad, pero no estoy seguro todavía, pero me gustaría
saber cuánto vale todo esto le pregunto.
Él se quedó en silencio por un momento.
-De acuerdo, me encargaré de eso y te avisaré cuando tenga el dato
listo contestó.
Solo asentí con la cabeza. Quería vender mi parte hace mucho tiempo,
pero siempre me detenía de hacerlo, y ahora con lo que sentía por
Luciana pensaba en un futuro con ella y eso no incluía este club, si se
daba la oportunidad de estar juntos quería entregarme a ella por
completo y vivir una vida común.
Sé que Alexis no le iba a gustar esto cuando se enterara, pero mi
felicidad era primero.
Capítulo XVIII
Narra Abel.
Le envié un mensaje a Luciana para tener una cita con ella, no una
sexual como en las otras ocasiones, sino una más normal. La invite a
ir al parque San Agustín, este quedaba muy cerca del campus, tenía un
pequeño lago donde se podían observar algunos patos, pero de noche
se veía de una manera mágica por las luces de colores encendidas.
Quería hacer algo diferente con ella y pensé en ese lugar. Después
guardé el celular en mí bolsillo, estaba a punto de entrar al pasillo
privado cuando vi a Alexis hablando de cerca con una mujer.
- ¿Amanda? -Dije sorprendido por su presencia-. Ha pasado algún
tiempo desde que te vi aquí en el club- agregué con curiosidad.
- Respondió
Casi cinco años, de hecho, dijo ella.
Dirigí mis ojos hacía Alexis, su mirada era también de sorpresa.
70 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
- ¿Qué te trae aquí hoy? -Interrogue, luego me acerque a ella y nos
abrazamos, después le di un beso en la mejilla como siempre lo había
hecho en el pasado.
- ¿Hay algún lugar donde podamos charlar en privado? -Mencionó ella,
asentí con la cabeza, le pedí que me siguiera a mi oficina.
En el momento en que cerré la puerta comenzó hablar,
- ¿Qué estás haciendo Abel? -Preguntó.
-No estoy seguro de lo que estás hablando. - Me senté en mi silla detrás
de mi escritorio.
Pero ella en lugar de tomar asiento frente a mí, se sentó encima de mi
escritorio, lo suficientemente cerca como para que su muslo rozara con
mi brazo.
-Luciana Peralta. ¿Qué estás haciendo? Ella es una niña y tener una
chica de su edad en el club no es adecuado mencionó en un tono que
no me gustó.
Apreté el brazo de la silla con fuerza por la rabia ante su comentario.
-Esto no es de tu incumbencia. El club tampoco lo, es más. Si es por
eso que has venido aquí, puedes irte a la mierda -respondí furioso.
Pero ella no parecía afectada por mí amenaza verbal. Más bien abrió
las piernas para que su muslo me rozara con más fuerza-.
Bájate de mí escritorio le dije seriamente.
-Extrañé esa boca tuya. La ira. Me recuerda a nosotros en los días en
que.
-Basta la interrumpí poniéndome de pie y sacándola yo mismo de mi
escritorio-. Eso fue hace años, Amanda. Ya no trabajas aquí. Nada de
lo que suceda aquí te involucra le recordé.
Esta vez, ella no ocultó su frustración.
-Tu padre estaría disgustado contigo. Nunca te habría permitido andar
con unan niña sin sentido murmuró.
71 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Esta es tu segunda advertencia. Si dices algo más te echaré
personalmente. Mi padre está muerto, ha estado muerto durante mucho
tiempo.
Parecía como si la hubiera golpeado físicamente. Luego caminé hacia
la puerta de mi oficina y la abrí-.
Esto se acabó Amanda, vete añadí.
Ella no dijo una palabra más, pasó corriendo junto a mí, y antes de que
tuviera la oportunidad de darse la vuelta, le cerré la puerta en la cara.
Mi estado de ánimo no cambió hasta el momento en que vi a Luciana.
La luna se veía hermosa esa noche, no había mucha gente solo una
cuántas parejas dispensar por el lugar concentradas en su mundo.
Ella tenía puesto un hermoso vestido, quería llevarla a mí habitación
privada del club y follarla. Pero esa noche debía resistir a la tentación.
-Parece que estás tramando algo- dijo ella mientras me acercaba.
- ¿Y qué cree que es eso, señorita Peralta? -Interrogue para tomar su
mano y arrastrarla hacia mí, necesitaba tocarla.
Ella sonrió, su sonrisa envió una sacudida directamente a mi polla.
Todo en ella me ponía duro.
Luego besé la parte superior de su cabeza, después me aparté lo
suficiente para que ella me mirara.
-Bueno, no estoy segura, pero creo que se trata de algo ilegal me
respondió adivinando mis pensamientos pecaminosos-.
Eres un buen acompañante y eso es suficiente mencionó. No pude
evitar poner mis labios contra los de ella, me encantaba lo dócil que era
cuando lo hacía.
Sus labios se moldearon contra los míos perfectamente, luego nos
separamos permitir que mi lengua entrara en su boca. Tener el sabor
de su dulce boca contra la mía me estaba jodiendo la cabeza.
72 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Esta vez, mi beso no fue dulce ni paciente. Fue brutal y demoledor.
Una vez que ella necesitó aire, me aparte.
--Nunca me llames tu acompañante la regañe-. La forma en que te
chupo, follo y muerdo tu coño hasta que grites mi nombre,
definitivamente no lo haría un simple acompañante le recalque, no
estaba particularmente enojado porque me había dicho acompañante.
Estaba empezando a disfrutar la forma en que ella me desafiaba; sin
embargo, prefería que ella me respondiera que era su hombre, él que
ha estado profundamente dentro de ella rompiéndola, hasta que se dé
cuenta de lo jodidamente especial que realmente era para mí.
-Vaya está bien, ¿Cómo te llamo entonces? Quizás papi chulo -dijo
entre risas, la quise agarrar, pero ella saltó hacia atrás jugando conmigo.
-Ven aquí le exigí también entre risas. Su risa fue hermosa.
-No hasta que aclaremos las cosas. ¿No te gusta señor? -mencionó
saltando de nuevo cuando quise volver acercarme a ella, pero Luciana
salió corriendo hacia el muelle.
El viento sopló algo fuerte en ese momento. Intenté alcanzarla, pero
era rápida, pero finalmente llegué al final del muelle donde ella estaba,
luego la atrapé, envolviendo mis brazos alrededor de su cintura, ella
gritó de puro placer.
La azote en las nalgas para regañarla por haber huido de mí, después
la besé una y otra vez, en ese momento no quería parar de besarla, me
sentí lleno de amor por ella.
Realmente esa noche se estaba convirtiendo en la cita perfecta, una
que hace muchos años no tenía, específicamente desde que mi esposa
falleció.
Capítulo XIX
Narra Luciana.
Abel no me había contactado después de nuestra cita en el parque,
según él tenía mucho trabajo. Pero quise darle una sorpresa y decidí ir
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ARDIENTE DESEO LEYVA
a verlo esa noche en el club. Una vez que ingresé lo busqué con la
mirada, me di vuelta para ir hacia la pista de baile, fue ahí que lo vi, mi
corazón dejó de latir en mí pecho, al verlo caminar entre la multitud con
la mano en la espalda de una hermosa mujer mayor.
Probablemente de su propia edad, alta y cabello rubio platino. Mí
estómago dio un vuelco al verlos juntos.
- ¿Realmente ha terminado conmigo? -Me pregunté. Luché contra las
emociones que amenazaban con desgarrarme mientras él cruzaba todo
el mar de gente donde se abrió paso hasta desaparecer.
No pude evitar dejar caer las lágrimas por mí mejilla-.
Ese maldito imbécil- Jadee. Mis emociones cayeron en picada y
cualquier tristeza se transformó en ira. Me di la vuelta, pedí un trago de
whisky y me lo tomé de golpe, luego sentí la mirada de alguien, se
trataba de un hombre un poco mayor, pero bien conservado de cabello
negro.
Él se acercó y me invitó a bailar, acepté de inmediato. Una vez en la
pista de baile, las liberaciones atravesaron mi cuerpo haciendo que mi
mente confusa se sintiera suelta e indiferente.
Estaba bailando sensualmente a este hombre de cabello negro mientras
la música fluía a través de mí. Luego eché un vistazo rápido al bar, fue
entonces cuando mis ojos captaron un movimiento a la derecha de la
barra, donde vi a Alexis mirándome descontento, no había tenido la
oportunidad de hablar a profundidad con él, pero sabía que, siendo el
mejor amigo y socio de Abel, no le estaba gustando mi actual
comportamiento.
Me pregunté si Abel también me estaba mirando. Mi compañero de
baile se acercó más a mí tanteando mi cintura. Robando pequeños
avances mientras deslizaba sus manos codiciosas a los lados de mis
pechos.
74 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Pero el problema era que mí cuerpo quería a alguien más. Luego me
gire para lanzar mis brazos alrededor de su cuello cuando una voz
retumbante sonó detrás de mí acompañante casi haciéndome tropezar.
- ¿Qué diablos estás haciendo? - Abel apareció de la nada. Su mirada
estaba llena de furia-. Lárgate de mí club le dijo a mí compañero de
baile.
-Claro, vamos nena respondió él desafiándolo. No debió llamarme así,
ya que Abel se enfureció aún más. Este hombre tuvo la intención de
tomar mi mano, pero Abel lo impidió empujándolo hacia atrás.
-Atrévete a tocarla y te arrancaré el brazo y te lo meteré en la garganta-
lo amenazó.
Este hombre se puso blanco como una hoja de papel, se dio la vuelta y
salió casi corriendo del lugar.
Yo tuve la intención de hacer lo mismo, pero cuando estuve a punto de
dar unos pasos él me detuvo.
- Déjame ir. Estaba en medio de algo -le dije.
-Oh, ¿te refieres a ese hijo de puta? -Dijo furioso.
- ¡Si! -le grité, luché con él para que me soltará, pero no tuve suerte.
Déjame ir. Necesito alcanzarlo -le dije, mi demanda no fue escuchada,
él me agarró con más fuerza y comenzó a arrastrarme en la dirección
opuesta.
¿Qué estás haciendo?
-Crees que puedes venir aquí y hacer un acto infantil y tonto.
Y ¿qué?
¿Me pones celoso? -dijo empujándome a través de la multitud hacia el
pasillo privado.
-No. No necesito ponerte celoso. Vine a buscarte quería sorprenderte,
pero te vi con esa rubia. Observé cuando la llevaste arriba y
posiblemente la follaste agregue.
75 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
- ¿Es una broma? Ella es un m *** o nuevo y le estaba dando una gira
-respondió.
- ¿En tu habitación privada?
¿Sabes qué? No quiero saber necesito volver a mi cita. Iba a llevarme
a casa y ...
Abel me arrastró tan rápido que casi me caí-.
¡Abel! - grité, pero él ignoró mi súplica mientras me empujaba dentro del
ascensor-. En serio, ¿cuál es tu problema? -Pregunte.
No me respondió. La puerta se cerró, se acercó a mí, tuve que
descansar mi espalda en la pared del ascensor, su boca estaba muy
cerca de la mía, me dejé llevar por su mirada, la cual era una mezcla de
ira y deseo, nuestras respiraciones pesadas era el único sonido en el
espacio cerrado.
Capitulo XX
Narra Luciana.
Llegamos frente a la puerta de su habitación privada, una vez abierta,
me arrojó hacía adentro. Su humor no había cambiado, luego la puerta
se cerró detrás de nosotros.
- ¿Querías mi atención? Entonces ahora lo tienes me dijo.
-No es por eso que.
- ¡Quítate la ropa! -dijo interrumpiéndome.
- ¿Qué? ¡No! -Respondí.
-Solo te lo diré una vez más, de lo contrario te la quitaré yo mismo, pero
si lo hago, será después de que te ponga sobre mis rodillas me advirtió.
Respiré profundamente. Los nervios revolotearon en mi estómago
mientras las mariposas pululaban para aumentar los latidos de mí
corazón.
76 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Sus ojos se volvieron negros, su amenaza me asustaba, pero a la vez
me emocionaba. Sin embargo, no tenía intenciones de ceder.
-No le recalque.
El hombre frente a mí se transformó. Sus ojos se Oscurecieron cuando
la contracción de su mano vibró a su lado. Sus cejas se arrugaron y vi
como su mandíbula se bloqueó amenazando con romperse. El calor se
extendió hasta mi coño.
-- ¿Qué acabas de decir? -Preguntó furioso.
-Dije que no respondí con firmeza.
Dio unos pasos y se acercó a mí, levantó su mano para entrelazar sus
dedos alrededor de mi cuello. El control que tenía sobre mí no era
amenazante.
No intentaba hacerme daño, pero su toqué prendió fuego a mi piel.
Luché por no presionar mí cuerpo contra el suyo y rogarle que me
tomara y me hiciera suya.
-Por qué me trajiste aquí interrogue-. Tú me metiste en esto y deberías
terminar lo que empezaste -susurre, finalmente admitiendo que quería
jugar su pequeño juego.
-Eres una niña mal portada me dijo.
-Y tú eres un cobarde- contra ataque.
Su mano se detuvo alrededor de mi cuello, lo cual me hace caer de
rodillas frente a él. Sus ojos brillaban de ira, pero una pequeña chispa
de curiosidad se asomó-.
Me obligaste a venir aquí y quieres cosas- mencioné, llevé mis manos
a su pantalón de traje y tiré de su cinturón conmigo.
-Ahora tienes que cumplir con tu deber -agregue. No me detuvo cuando
le desabroché el cinturón para sacárselo del pantalón.
-Y ¿qué deber es ese? - preguntó, perdiendo algo de hostilidad en su
voz.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
--Enseñarme respondí, bajé su cremallera, con mi mano inestable,
agarré su polla, la cual ya estaba dura. No podía evitar que me temblará
la mano.
Respiré hondo.
--Abre la boca y afloja la mandíbula me ordenó. Su mano dejó mi cuello,
apretando mi barbilla y tirando hacia abajo, ensanchando mi boca.
Hice lo que me instruyó, luego dio un paso más cerca, eliminando
cualquier espacio entre nosotros, para envolver después sus dedos
alrededor de su polla, se la jalé dos veces antes de llevar la punta a mi
boca-.
Abre más mencionó, hice lo que me dijo, ingresó su polla en mí boca-
Voy a follarte la boca lentamente -agregó, me relajé y él guio su polla
hacia mí, dentro y hacia fuera.
Cerré los ojos, pero él me dio unos golpecitos con los dedos en la
mejilla-. Mantenlos abiertos. Quiero mirar tus ojos dijo, los abrí de
inmediato, luego movió las caderas hacia adelante y hacia atrás,
mientras yo hacía todo lo posible por mantener la mandíbula suelta.
Sus suaves gruñidos prendieron fuego a mí coño. Hice todo lo posible
para mantener mí lengua húmeda, lamiendo la coronilla de su polla
cuando la sacó.
Con una de sus manos envolvió mí cabello detrás de mí para tomar el
control para acercar mí cabeza a él, asegurándose de que yo no tuviera
el control. Me estaba perdiendo en el acto erótico, no me importaba
quien de los dos tenía el control-.
Tu boca está hecha para mi polla, es perfecta gimió, con mis labios
comencé a chupar su polla con rapidez acelerando el ritmo. Me había
perdido en los movimientos, la necesidad de complacerlo.
Cada sonido placentero que hacia enviaba una onda de electricidad a
mí coño.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Si nena, chúpalo todo, toma mí dulce leche me dijo excitado, luego uso
ambas manos para presionar mi cabeza contra él-. Joder-agregado,
con otro gruñido profundo.
Tuve arcadas y mis manos fueron a sus caderas para no perder el
equilibrio.
Mis rodillas rasparon contra el suelo.
Mi coño estaba en llamas.
-Es esto lo ¿qué querías?
¿Hacer lo que me plazca, mi polla llenando esta boca inocente? Estoy
a punto de bajar por tu garganta. Y ya no serás tan inocente.
¿Cómo te sentirás entonces? -Interrogó, no pude respondedor con su
polla en la boca, así que mi respuesta fue chupársela más rápido. Luché
contra mi propia excitación y lo chupé más fuerte.
Su boca se abrió mientras sus ojos se volvían salvajes, Sabía la forma
en que lo desafiaba, me negaba a inclinarme ante él, eso lo hizo enojar,
pero lo excitaba también.
Follo mi boca más rápido, más áspero, hasta que su semen fue liberado
en mi garganta.
La hinchazón de su polla y el semen llenando mí boca fue exquisita. Lo
seguí chupando hasta dejarlo limpio, pero algunos de sus jugos lograron
escurrirse por mí barbilla.
Lo seguí asiendo hasta que mi mandíbula finalmente cedió y él salió de
mí boca-.
Ahora, hemos terminado aquí, señorita Peralta mencionó, luego se
subió el pantalón, su frialdad me tomó desprevenida. El seguramente
creía que este cambio de actitud funcionaría, pero no me iría hasta que
me diera lo que yo deseaba.
-No lo creo-le dije, me puse de pie y me quité el vestido.
-- ¿Qué estás haciendo? -Interrogó.
79 ARDIENTE DESEO LEYVA
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-Demostrarte que puedo manejar lo que sea oh estas demasiado
asustado al ver ¿que si puedo complacerte? -Le dije para provocarlo.
Sus ojos se iluminaron. El tic en su mano se encendió, estaba al borde
del abismo.
Quería pelear conmigo, la tensión en sus ojos decía exactamente eso,
pero no me detuve, desabroche mi sostén, exponiendo mis pechos,
después me quite las bragas-
¿De qué estás tan preocupado, Abel? Creo que mi inocencia te intriga.
Soy un lienzo en blanco para todos esos pensamientos que pasan por
tu cabeza.
Te estoy ofreciendo que me marques con.
Sin embargo, en ese momento él avanzó hacia mí, clavando sus dedos
en mi cintura mientras me levantaba en sus brazos, para llevarme luego
a su cama.
-Tú crees que esto es un juego, pero no puedes burlarte de mí. No soy
tu héroe, no te salvaré. No te trataré como la chica delicada que eres -
mencionó, luego me tiró al colchón-.
No seré amable contigo.
Serás un juguete para mi esta noche.
Recuerda eso cuando te arrepientas por tentar a un hombre tan malo
como yo -me advirtió colocando sus labios sobre los míos, me beso con
tanta fuerza que sus dientes rozaron los míos.
Él pensaba que me estaba lastimando, pero estaba haciendo
exactamente lo contrario. Mi vientre estaba en picada de sensaciones.
Su cuerpo cubriendo el mío se sintió bien. Su lengua trabajando
furiosamente en mí boca era perfecta.
Dios, me sentí drogada, no podía negar el pequeño pánico de haber
pinchado a un oso que no podía domesticar. El hecho seguía siendo el
mismo, no tenía mucha experiencia, me estaba metiendo con el
maestro, pero quería esto.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Quería que me mostrar lo que se sintió al dejarse llevar de verdad.
Mis manos se clavaron en su cabello, su agarre sobre mí se apretó, su
beso se profundizó-
¿Qué diablos me estás haciendo? -Gruñó llevando una mano libre a mí
pecho para pellizcar mi pezón.
Mi cabeza se agitó y mi espalda estuvo fuera del colchón, chocando
contra él. La pequeña cantidad de dolor no era nada comparada con la
sensación punzante de mi coño. Abel me pellizcó el pezón con más
fuerza y grité de rendición.
Separó sus labios de los míos para agacharse y chupar mi coño. Mis
dedos se clavaron en su cuero cabelludo instándolo a que me soltará-
Abel -le suplique, pero mis palabras no fueron escuchadas.
Sus intenciones eran claras: quería herirme. Su mano estaba lejos de
ser suave, me dominaba, luego se sumergió entre mis piernas,
abriéndome. Dos dedos se hundieron profundamente dentro de mí, y
con cada bombeo, mi cuerpo se agitó, pero pidió más.
Me penetró una, dos, tres veces. No podía aguantar más. Las
sensaciones se volvieron demasiado, pero de nuevo, temía que alguna
vez se detuviera.
Un escalofrió recorrió mi espalda justo cuando sacó sus dedos para
colocar su boca, ansiosa y hambrienta de nuevo sobre mí coño.
Empezó a devorarme como una bestia salvaje hambrienta-
¿Es esto lo que tenías en mente? -Me preguntó, dejando de chuparme
el clítoris, luego regresó a ingresar sus gruesos dedos dentro de mí.
No podía, era demasiado.
Mi cuerpo comenzó a tener espasmos bajo su agarre. Luego sacó los
dedos y llevó la lengua a mí coño otra vez. Dentro y fuera, se turnó para
follarme con los dedos y la lengua.
Me estaba desmoronando.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Nada de lo que me había hecho hasta ahora se había comparado con
lo de ahora.
-Más. Quiero más - gemí agarrándome de las sábanas para apretar la
tela con los puños.
En ese momento mordió mi clítoris y grité.
-Tu, niña tonta. No tienes idea de lo que quieres. Lo que estás pidiendo-
me contestó, de nuevo, sus dedos me asaltaron: Uno, dos y tres.
Grité más y más con cada dedo agregado hasta casi el punto del dolor.
Si tuviera que adivinar, estaba tratando de follarme con todo su puño.
Mi boca se abrió para protestar, pero me negaba a dejar que me
asustara.
-Fóllame -gemí, las palabras apenas superaron un susurro.
Mi demanda encendió una furia dentro de él, y antes de que pudiera
respirar él estaba clavando varios dedos dentro de mí.
Estaba tratando de romperme, pero no iba a funcionar-
Tienes miedo de ¿que no disfrutes de tu polla dentro de mí? -jadee
jugando con fuego, pero esta era la única forma de quebrantarlo.
En ese instante se sostuvo con fuerza de mis caderas para darme la
vuelta, mí estómago golpeo la cama.
Una punzada de nervios me atravesó por la anticipación. Sus dedos se
clavaron en mis caderas levantando mí trasero. Me dio una nalgada:
Un golpe, dos golpes y tres.
--Aprenderás a cuidar tu lengua conmigo -murmuró dándome un cuarto
golpe-
¿Me entiendes? -Agregó dándome una quinta y sexta nalgada. Joder,
mí culo estaba en llamas. Mi coño estaba mojado, no tenía intenciones
de obedecerlo.
-No puedo ofrecer ninguna garantía- respondí, luego sentí otra nalgada.
82 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Tu maldita boca.
¿Vas a aprender a cómo usarla? dijo, su voz fue ronca.
Dejó de pegarme y el sonido del papel rasgándose lleno la habitación.
Utilizó su rodilla para separarme mis piernas de una patada-.
¡Joder, tu pediste esto!
Recuérdalo agregando, en ese momento fue cuando lo sentí entre mis
muslos, con las dos manos en mis caderas.
Mis ojos se cerraron con fuerza ante la inesperada oleada del placer
provocada por su polla.
Él se retiró y el placer se disipó con la misma rapidez. No hizo ninguna
pausa para darme tiempo de adaptarme a lo grueso que era.
Justo cuando la punta de su polla rompió mi entrada de nuevo volvió a
golpearme. Mi cuerpo subió por el colchón y un gemido ahogado se
escapó por mi garganta.
Una oleada de sensaciones estalló entre mis piernas con cada asalto.
Abel lanzó un rugido de placer- ¿Es esto lo que querías?
¿Joderte?
¿Romperte?
-Preguntó fallándome fuertemente, una y otra vez. Una mano soltó el
agarre mortal de mi costado, y lo llevó hacia mi coño para frotar con
fuerza mi clítoris-.
Finalmente ¿has perdido la voz?
¿Te he dejado sin palabras? -Agregó burlándose de mí. No tenía
palabras, estás simplemente no se formaron.
Solo sentimientos, sensaciones.
83 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Todo lo sentía apretado, mi piel, mi estómago y mis entrañas. Mi
orgasmo comenzó a encenderse. Me apreté sobre él, mis ojos se
cerraron de nuevo de golpe mientras mí orgasmo explotaba.
- ¡Oh Dios, Abe! -gemí largo y tendido.
Su mano dejó mi clítoris. Pasando sus dedos por mi cuero cabelludo,
agarró los mechones en su fuerte agarre y tiró hacia atrás, dejándome
sin más remedio que someterme y permitirlo.
Me montó con fuerza hasta que lo sentí hincharse y palpitar. Un gruñido
salvaje llenó la habitación mientras su propio orgasmo irrumpía
violentamente a través de él.
Pasaron unos segundos antes de que soltará mi cabello y cayera
encima de mí.
Los latidos de mi corazón se estrellaron contra el colchón. Era casi
imposible con su cuerpo pesado cubriendo el mío recuperar el aliento.
Inhale lentamente, esperando calmar el pulso en mi pecho, de mi
cabeza y entre mis piernas.
Traté de concentrarme en cada inhalación lenta, él me arrastró hacia él
una vez acomodado sobre la cama, coloqué mi cabeza en su pecho
dónde segundos después cerré los ojos, luego me dejé llevar por
Morfeo.
Capítulo XXI
Narra Abel.
Me he pasado la mañana apagando el fuego de mí interior. Ella todavía
estaba profundamente dormida en mí cama, me estaba causando más
dolor de cabeza que placer.
Han pasado muchos años desde que le permití a alguien la habilidad de
hacerme perder la compostura como lo hice anoche.
Me dije a mí mismo que no.
84 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Me advertí a mí mismo que si la tocaba de la manera que ella quería,
habría consecuencias.
Pero esa boca.
Ella no tenía límites cuando se trataba de desobedecerme y eso me hizo
estallar. Solo quise asustarla.
Llevarla al borde y alejarla.
Mí plan era causarle tal angustia, que se retractaría de todas las cosas
que su boquita estaba vomitando.
Anoche que ingresó al club, me notificaron de su llegada. Pero mi rabia
aumento cuando la vi bailando con ese tipo ¿Cómo se había atrevido a
entrar a mí club y bailar con otro hombre?
La observé, la forma en que su cuerpo se movía era diferente, sin placer
ni motivación, era frío, solo mostraba intenciones engañosas. Le pedí
a Alexis que terminará el resto de los recorridos de los miembros y bajé
las escaleras para arrastrarla a ella y a su juguete fuera de mi club, pero
de nuevo, su boca me enfureció.
Seguramente ella pensó que me iba a poner celoso, sin embargo, eso
fue lo que sentí. Ahora la observo durmiendo, desnuda y apenas
cubierta por la sábana de mi cama, me debatí sobre despertarla con mi
polla en su boca, mi mano en su trasero o tal vez atarla a mi cama y
follarla en lugares donde mis deseos más oscuros anhelaban estar.
Anoche la follé duro y no podía dejar de pensar en hacerlo de nuevo
una y otra vez.
Su pequeño coño perfecto se sometió a mí de la manera más dulce.
Sabía que tenerla en mi boca iba a poner a prueba mí paciencia, pero
cuando rompí y empujé mi polla tan profundamente dentro de ella, se
sintió como el paraíso.
Sus gemidos de dolor y placer se filtraron a través de mis tímpanos
como música.
Ella estaba tan apretada.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Tan mojado.
Tan dispuesta.
Ella era un gran dolor de cabeza.
Pasé en ese instante las palmas de mis manos por mi rostro, tratando
de apartar los ojos de sus tetas perfectas, expuestas y burlándose de
mí. Pensé en ese momento en poner mi polla entre ellos y follarla, sin
embargo, me alejé de ella, pero no sin antes notar los leves moretones
justo encima del hueso de la cadera.
El placer mezclado con la culpa me lleno. Ella era pequeña y delicada.
No debí haber sido tan duro con ella, pero me encantó cada segundo
de gozo.
Estaba consciente que ella no debería estar en este club. Podía arruinar
todo lo que he construido, pero por primera vez desde que tomé las
riendas de este club, me hizo recordar la persona que era antes de
aterrizar aquí. Antes de convertirme en el hombre que soy ahora.
Me pidió que bajará a su oficina, ya me tenía el dato que le había pedido.
No quise despertar a Luciana, me vestí y bajé rápidamente.
Una vez que llegue tomé asiento.
-Este es el dato que me pediste dijo entregándome el folder con la
información, la tomé y la leí, una vez que terminé, le di las gracias y salí
de su oficina.
Regresé a la habitación con una sonrisa, tenía el dato que necesita para
vender mi parte del club, ahora solo era cuestión de decirle a Alexis
sobre la decisión que había tomado.
Pero lo haría después, ahora necesito más tiempo con mi niña traviesa.
Ella ya estaba despierta cuando ingresé, luego nos duchamos y nos
vestimos de nuevo, le mandé a comprar ropa nueva.
- Planeo llevarte a almorzar, me muero de hambre- le dije, le sugerí que
fuéramos a un restaurante asiático muy solicitado en el corazón del
centro de la ciudad.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Necesitaba llevarla a un lugar público y apagar los impulsos que me
decían que la montará ahí mismo. Mi mente me llevó a un lugar oscuro
en todas las cosas que quería hacer y todas las cosas que quería
enseñarle, entrenarla y disciplinarla.
No estaba seguro de que un simple almuerzo pudiera curar el apetito
que tenía por ella. La forma en que agitaba a la bestia dentro de mí era
alarmante.
Soy un hombre sexual, con restricciones muy fuertes, pero con ella, mi
mente luchaba por establecer límites.
Durante el almuerzo le pedí que pasáramos juntos el fin de semana en
mi casa, no quería llevarla por ahora al club, quería tener más privacidad
con Luciana y quizás confesarle lo que sentía por ella.
Me encargaría de decirle a Erika que estaba ocupado con un caso
importante para mantenerla alejada estos días, Luciana también le daría
una excusa.
Capitulo XXII
Narra Luciana.
Dejé de lado la conferencia de psicología, era viernes. Me despedí de
Erika con un abrazo, diciéndole que la vería el domingo, le había dado
una excusa, pero ella no me preguntó por más detalles solo me dijo que
ella estará bien y que disfrutaría de un momento de tranquilidad para
ponerse al día con las clases.
Últimamente Erika ha estado en otro mundo, unos días parecía triste y
otros alegres, le preguntaba si estaba bien y ella me respondía que solo
estaba estresada con algunas clases, pero sus cuadernos estaban
prácticamente en blanco.
Dude en irme, parecía fuera de lugar y podía sentir que algo había
cambiado en ella. Pero Erika era una caja cerrada.
Una parte de mi me preocupaba que ella llegará a su casa de repente,
pero Abel alivió mi preocupación diciéndole a Erika que estaría fuera de
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la ciudad para trabajar en un caso que tenía para que ella no intentara
ir a la casa.
Cuando llegué a la estación, mis nervios estaban disparados. Estaba
emocionada y ansiosa, arreglé mi cabello un millón de veces. Esta sería
la primera vez que estaríamos solos en su casa.
-Te extrañé nena -me dijo en voz baja, luego me dio un leve beso,
después tomó mi pequeño bolso y caminamos hacia su auto.
Una vez en el interior se acercó a mi muslo, su pulgar rozó mi coño.
¿Tienes hambre?
¿Quieres comer algo? -Preguntó.
-Un poco, es mejor esperar a que lleguemos le contesté nerviosamente.
Nos quedamos callados el resto del camino hasta que llegamos a su
propiedad, estacionó el auto y luego tomó mí bolso, salimos del mismo.
Era extraño estar aquí sin Erika, pero rápidamente dejé ese sentimiento
a un lado. No estaba segura si está había sido la decisión correcta.
La preocupación de que nos vieran ponía un freno a mi estado de
ánimo-
¿Si quieres puedes simplemente ordenar algo para comer? -Agregue
para no complicar las cosas.
Él vio la tensión en mis ojos, pero asintió con la cabeza.
-- ¿Qué le apetece comer a mi chica? -Preguntó, me sonroje un poco
por su manera de hablarme.
- ¿Seria patético si dijera que la pizza estaría bien? -Pregunte. Su labio
se curvó en una sonrisa de complicidad.
-Por nada. Me encanta la pizza-prometió, dejó mi bolso en el mostrador,
se aflojó la corbata y saco su teléfono para ordenar la comida.
Mientras él estaba ocupado, deambule por la casa. Pasé por su oficina,
recordé la última vez que estuve allí.
88 ARDIENTE DESEO LEYVA
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Luego recibió una llamada de negocios y la atendió porque era
importante, luego la pizza llegó. Nos acomodamos en la sala de estar
y comenzamos a ver una película.
--Estuvo delicioso -dije una vez que terminamos la pizza.
--Definitivamente comentó, luego se secó los labios, después se puso
de pie y tomó la caja y se desplazó a la cocina a tirarla.
Cuando regresó, las mariposas en mi estómago comienzan a volar.
Él tenía una sonrisa tranquila en su rostro, pero no fue hasta que tomó
mi mano para llevarme a su habitación que mis nervios comenzaron a
desmoronarse.
Su habitación estaba exactamente como la recordaba: oscura y
misteriosa. La gigantesca cama estaba cubierta con una suntuosa
sábana de satén oscuro, este era como un recordatorio de lo malvado
que podía ser Abel.
Tuvimos sexo salvaje esa noche.
Al día siguiente, estamos tumbados en el suelo de la sala de estar,
llenos y saciados. Estaba sobre su pecho, él jugaba con mi cabello.
Abel se negó a alimentarme con pizza dos noches seguidas, alegando
que merecía una comida más elegante, por lo que asó bistec.
Conocer que sabía cocinar fue totalmente caliente, mientras cocinaba
me sentó en su elegante mostrador de mármol, donde comió mi coño.
Luego pudimos disfrutar de la comida que había preparado.
Abel insistió en que viéramos una película de mí elección, pero solo
pudimos llegar a la mitad, porque me subí entre sus piernas y monté su
polla con placer.
- ¿Abel? -Dije una vez que terminamos.
¿Sí?
- ¿Cuándo le diremos a Erika sobre nosotros?
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ARDIENTE DESEO LEYVA
-Hice la pregunta que me estaba atormentando. En ese momento su
cuerpo se tensó, sentirlo así solo me hizo lamentarme de mi pregunta.
Todo había sido tan perfecto y lo acababa de arruinar con mi pregunta.
-Eso no es para que te preocupes dijo, su tono fue plano y frio.
-Si, pero si vamos a hacer que esto funcione, ella necesita saberlo. No
puedo seguir mintiéndole. Me preocupo por ella.
Él se alejó de mí para ponerse de pie para luego comenzar a vestirse.
- Me preocupo por mi hija y sé que ella no aceptará esto. Tú ¿quieres
esto? Entonces debemos seguir ocultándolo -agregó con molestia.
El amable Abel que había conocido en las últimas semanas había
quedado atrás. Ante mi ahora estaba el despiadado hombre de
negocios.
Yo también me puse de pie y busqué mí propia ropa, tratando de
enmascarar el dolor de su ultimátum. Me puse la ropa interior y luego
los jeans, solo me faltaba encontrar mí blusa.
-Quiero esto, pero no quiero seguir siendo tu pequeño y sucio secreto-
le pude decir. El fuego en sus ojos se volvió inquietante, haciéndome
sentir demasiado expuesta-.
Esto no es un juego. Ella necesita saber qué me he enamorado de ti,
¿de acuerdo?
Estoy enamorada de la idea de nosotros.
Un verdadero nosotros.
No uno en el que esté escondido en la oscuridad como tu pequeño
juguete -le confesé finalmente lo que sintió por él, mi corazón amenazó
con salir de mi cuerpo, en una fracción de segundos él estaba sobre mí,
tomándome por la cintura, su semblante había cambiado ante mis
palabras, sus labios estaban muy cerca de los míos.
-Yo también estoy enamorado de ti Luciana -me confesó haciendo una
pausa, sus palabras me llenaron de alegría, finalmente mi fantasía se
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estaba cumpliendo -, pero, ¿Crees que quiero hacer esto a mi hija? Lo
último que quiero es lastimar a mi niña.
Ella ya ha sido afectada por la muerte de su madre. No permitiré que
pierda al único padre que tiene -me dijo con dolor en sus palabras, él
estaba en una encrucijada.
--Debemos arriesgarnos, si nos amamos debemos decírselo.
Seguramente se va a enojar, pero si te ama, lo entenderá. Ella querrá
que seas feliz -le dije colocando mis manos en su cara, podía ver una
batalla interna en su rostro.
- ¿Papá?
-Escuchamos una voz familiar en ese momento. Inmediatamente me
congelé y Abel se puso rígido. Nuestros ojos se desplazaron hacia
Erika, ella estaba de pie en la puerta-
¿Luciana? - agrego, su voz se quebró, mí estómago se revolvió de los
nervios y la ansiedad.
-Erika, déjame explicarte -le dijo Abel acercándose a ella.
-Tienes que estar bromeando. Dime que esto no es lo que parece-
mencionó ella impactada.
Por mí parte me apresure a terminar de ponerme la ropa. En ese
momento ella comenzó a llorar-.
¿Cómo pudiste, puta?
¡Es mi maldito papá! - gritó viniendo hacia mí, pero Abel la agarró antes
de que hiciera contacto conmigo.
-Erika te lo juro, no planeé esto. Simplemente sucedió -le pude decir
comenzando a sentirme mal, mi cuerpo comenzó a temblar y mi corazón
se aceleró más rápido de lo normal.
- ¡Vete a la mierda, puta! -Volvió a gritar, sus palabras claramente me
hirieron, sabía que me merecía su odio, sus palabras de dolor. –
¿Como pudiste? ¡Ella era mi amiga! -Dijo esta vez viendo a su padre.
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-Erika, por favor -habló Abel tratando de disolver la situación, pero ella
lo empujó, luego se dirigió hacia mí de nuevo, y Abel apenas la alcanzó
antes de ella se balanceará completamente, sus uñas hicieron contacto
con mi mejilla-.
Suéltame.
¡Vete a la mierda!
¡Tú ya no eres mi padre! -le recalcó, luego me vio fijamente con fuego
en sus ojos-.
¡Y tú nunca me vuelvas hablar, ahora comprendo porque tu padre no te
quiere, eres una maldita puta! -añadió con rabia, sus palabras me
dolieron más de lo que me imaginaba, no pude evitar derramar lágrimas
de dolor.
-Erika, ¡es suficiente! -Le dijo Abel gruñendo, pero sus palabras no
hicieron el daño que pretendía.
Admiré la escena que tenía ante mí. Una relación arruinada entre padre
e hija debido a mis problemas. En ese momento me di cuenta que
nunca debí haber perseguido a Abel. Debí conservar mi amistad con
Erika y no haberme dejado llevar con el deseo que sentía por su padre.
Me limpié las lágrimas, tratando de reponerme. -Lo siento. Nunca quise
que te enteras de esta manera, perdóname -fueron las palabras que
pudieron salir de mi boca.
- ¡Demasiado tarde! ¡Lárgate de mí casa! -Me dijo jadeando.
Abel todavía la tenía sostenida para que no me atacará. -Te llevaré a
casa-me dijo Abel.
- ¡No, no lo harás! -Interrumpió Erika-.
Ella es una niña grande, puede encontrar su propio camino a casa
agrego.
-La llevaré.
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-No, ella tiene razón. Estoy bien -me adelanté a hablar, pero apenas
mantuve contacto visual con Abel mientras agarraba mi bolso, salí de
ahí con el corazón desecho.
En el segundo en que pise el pavimento, escuche una explosión de
vidrio rompiéndose, los gritos de Erika y el gruñido retumbante de Abel
me hizo caer en la realidad.
Le hice parada a un taxi, subí rápidamente, le pedí que me llevara al
campus. Me había dejado llevar por el ardiente deseo que sentía por
él, pero ahora las cosas eran diferentes porque lo amaba y eso
empeoraba el dolor en mi corazón.
Llegué al dormitorio con los ojos rojos de tanto llorar. Le había dejado
varios mensajes a Erika para que me devolviera la llamada-.
Escúchame, déjame explicarte -le deje dicho en su buzón. sin embargo,
todos estos mensajes quedarán sin respuesta.
Ella realmente me odiaba y tenía todo el derecho de hacerlo. No sabía
dónde ir, no quería regresar a casa con mi padre-. Espero a que ella
regrese al campus para poder explicarle todo.
-Me pregunté en voz baja, pero la conocía y ella no estaría dispuesta
hablar conmigo. En ese instante golpeé mi almohada, avergonzada de
haber permitido que esta fantasía llegara tan lejos.
Dejé que mi mente creara este mundo perfecto, donde Erika nos
aceptaba junto con el resto del mundo. Donde tomamos lo bueno con
lo malo mientras vivíamos juntos y felices para siempre.
Lloré sobre mi almohada, odiando a la persona en la que me había
convertido.
- ¿Cómo podía siquiera pensar que Erika lo aceptaría?
¡Me estaba tirando a su papá por el amor de Dios!
Soy una puta, una puta- grité.
Lloré por el mal que había hecho y el desorden que no podía limpiar.
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Cuando ya no hubo más lágrimas que derramar, me levanté y acepté
mis acciones. Si había algo que podía hacer por Erika era no estar aquí
cuando regresará a la universidad.
No tenía otra opción que irme con mi padre. Empaque algunas cosas y
guarde el dinero que estaban ahorrado, decidí quedarme en un hotel,
mientras se hacía de día para tomar un autobús hasta la ciudad de
Oxford.
Pedí un taxi, ya era de noche, este llegó a las afueras de la universidad
minutos después, luego subí en la parte trasera mientras el conductor
se dirigía al hotel.
Tomé mí celular, tenía llamadas perdidas y mensajes de Abel, pero no
podía responderle, debía dejarlo ir, no podíamos estar juntos.
Después llamé a Erika, no respondió la llamada, y otra vez llegó al
buzón de voz, decidí dejarle de nuevo mensaje-.
Hola soy yo de nuevo, sé que te herí. Pero quiero que sepas que te
quiero -pronuncie con la voz quebrantada-.
Lo que hice estuvo mal, pero realmente amo a tu padre, sé que esto es
algo sumamente extraño de escuchar, pero he decidido alejarme de sus
vidas, sé que esto no reemplazara el dolor que te he producido, pero
espero que algún día puedas perdón -agregue-.
Te hago la promesa de que jamás me volverás a ver y que ... Pero mí
mirada se dirigió a la carretera donde vi en cámara lenta con un camión
de carga pesada venía descontrolada hacía nosotros, el taxista quiso
hacer una maniobra para esquivarlo, pero no logró escapar del choque
inevitable, solo pude gritar del terror al sentir mi cuerpo sacudirse ante
el impacto, luego de eso todo se volvió oscuro.
Capitulo XXIII
Narra Abel.
Me palpitaba la cabeza. Mi boca estaba más seca que el desierto del
Sahara.
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-Joder -gruñí, me senté en la cama. Mis manos se metieron en mi
cabello, los recuerdos tomaron vuelo en mi mente.
Después de salir de casa, me registré en un hotel. Sabía que era mejor
darle espacio a Erika, pero estar sentado en esta habitación silenciosa,
solo que mi mente se ahogara en mí horrible realidad.
La conmoción y el dolor en los ojos de mí hija me perseguían y el
arrepentimiento ardía profundamente en mi pecho por no ir detrás de
Luciana inmediatamente.
En lugar de tratar de arreglar las cosas, me sumergí en un estupor,
necesitando adormecer mi mente, pero solo lo empeoró.
La mirada de dolor en los ojos de Luciana, la forma en que la dejé salir
de mí casa como si no significara nada para mí fue doloroso.
- ¡Mierda! -Exclamé en voz alta, luchando contra la culpa, tomé mí
celular y le marqué de nuevo, ella no respondía mis mensajes. Era un
hijo de puta, un cobarde.
Ella tenía razón. Debimos habérselo dicho a Erika hace mucho tiempo,
pero el bastardo que yo era simplemente rechazó la idea de ser honesto
por mis propias razones egoístas.
Razones que ya no importan porque nuestro secreto ya fue descubierto.
Traté de respirar profundo, Necesita una salida para esta culpa
reprimida o me volvería loco.
Mi culpa era como un millón de cuchillos afilados que me cortaban las
entrañas. En lugar de irme a casa a tratar de hablar de nuevo con mi
hija, llamé a Alexis y le dije que se reuniera conmigo en el club antes de
comenzar con el trabajo, faltaban pocos minutos para abrir.
Luego salí del hotel, el aire de la noche era fresco. Cuando llegué entré
al club, hice una mueca de dolor ante las luces de neón de la pista de
baile, lo que intensifica mí dolor de cabeza todavía palpitante.
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Llamé a Clarissa, una de las mesera para que me trajera un trago.
Claramente, planeo manejar esto bebiendo hasta que yo mí mente
pusiera borrar mis problemas y angustia temporalmente.
Alexis llegó al mismo momento que lo hizo mi bebida. Le pedí luego
una botella de licor a Clarissa, ella lo trajo de inmediato.
-No puede ser tan malo -dijo Alexis, una vez que se acomodó en su
asiento y después de escucharme.
-Sí lo es -dije golpeando el resto de mi bebida. Ni siquiera el licor de
primera categoría adormeció el dolor en mi pecho.
Los destellos de ambos rostros continuaban resonando en mi mente, el
momento en que fuimos expuestos, las consecuencias fueron
inevitables. En cuestión de segundos, las perdí a ambas.
Las dos chicas más importantes de mi vida me odiaban-.
¿Por qué demonios dejé que Luciana saliera por esa puerta? Debería
haber ido tras ella. Pero no podía abandonar a mi angustiada hija.
Primero tenía que arreglar las cosas con ella -comente-.
Pero Erika no me quiso escuchar más. Además, ¿Por qué diablos
estaba en casa de todos modos? Ella me dio una excusa, pero su
respuesta no me cuadro.
Luego peleamos, ella dijo algunas cosas odiosas y me fui-. Ella me
llamó maldito depredador.
¿Puedes creer esa mierda? -Alexis se rio en ese momento.
-Eso es interesante -murmuró.
--No soy un depredador. Luciana es mayor de edad.
¡Maldita sea! No la habría tocado si fuera menor de edad -le aclaré.
-Lo habrías hecho si hubiera sido mejor de edad -comentó él, sus
insinuaciones no ayudaban.
-Vete a la mierda -gruñí.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
-Tengo algunos gustos enfermizos, pero nunca tocaría a un menor.
Puede que sea joven, pero es más mujer que la mitad de las mujeres
que he tenido en mi cama. Ella está siempre dispuesta, pero a la vez
es desafiante, es divertida, tranquila, habilidosa y valiente -dije
conociendo sus virtudes.
-Entonces, ¿por qué estás sentado aquí enfurruñado conmigo? ¿Por
qué no vas a buscarla y arreglas las cosas con ella? -Mencionó mí
amigo.
-Porque no sé si eso sea lo correcto. Cuando Erika nos atrapó, no hice
lo suficiente para defendernos. Era mi oportunidad de hacer lo correcto
por ella, y simplemente me quedé allí -respondí.
-Mmm ok -comentó él.
Lo miré esperando que sintiera las dagas que le estaba lanzando. - ¿En
serio? Se supone que debes ayudarme -le reclame-. Quizás con
algunos consejos -agregue.
--Discúlpame, en estos momentos no soy el indicado para dar consejos
porque yo.
--Señorita, no puede volver aquí -escuchamos la voz de Fabiola, la
gerente, interrumpiendo a Alexis, en ese momento vimos a una chica
que corría hacia nosotros.
- ¿Erika? ¡Qué carajo! -Dije impactado de ver a mi hija en este lugar.
-Papá, necesito hablar contigo -dijo ella cuando estuvo cerca.
- ¿Cómo diablos entraste aquí? Es un club de caballeros exclusivo -le
recalque, no tenía idea de cómo había llegado, hacía de cuenta que ella
no conocía mi otro negocio, pero al parecer me equivoque.
Los ojos de Erika viajaron primero hacia Alexis y luego hacía mí.
-Escucha, ha pasado algo. No respondí los mensajes porque estaba
enojada, pero debí de haberlo hecho -comentado en un tono
preocupado.
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- ¿De qué estás hablando? ¿De quién son las llamadas? -pregunte, Su
tono de pánico me tenía despierto y en alerta.
-De Luciana. Ella siguió llamando y llamando, y yo seguí silenciándola.
Pero el último ...- pronunció, pero se ahogó con sus propias palabras-;
¡Mierda, papá, si hubiera respondido! -dijo nerviosamente sin poder
explicarse con claridad. La agarré de los hombros, dándole una suave
sacudida.
-Joder, dime qué pasó -le dije ya desesperado.
-Su último mensaje ... dejó un mensaje de voz superlargo. No iba a
escucharlo, pero finalmente lo hice -respondió con lágrimas en los ojos.
Luego escuché unos gritos. Creo que ... tuvo un accidente.
Intenté devolverle la llamada, pero nada -agregó, Erika se desmoronó
en mis brazos. Parecía que no podía procesar la información que
acababa de lanzarme.
Sentí mí estómago hundirse, mi corazón estaba acelerado y una
angustia se centró en mí pecho.
-Alexis, llévate a Erika. Sácala de aquí. Llévala a casa -le pedí.
Él estaba de pie sin preguntas, luego envolvió a Erika en sus brazos.
Salí por la puerta, luego ingresé a mi auto, mi pensamiento estaba
dedicado a encontrarla.
Esta vez no la dejaría ir así nada más. La amaba y no iba a permitir que
esta vez se fuera de mi lado.
Capítulo XXIV
Narra Abel.
Llamé de inmediato a un viejo amigo el oficial Smith, para averiguar si
ha estado reportando algún accidente de tránsito recientemente. Él me
confirmó lo que no quería que fuera cierto, Luciana, el conductor del taxi
y el camión fueron trasladados al hospital del centro. El viaje me pareció
una eternidad.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Cuando llegué corrí hacia la puerta de la sala de emergencias, le pedí
a una enfermera poder verla. Ella me llevó, mi pecho se contrajo, al ver
su cabeza vuelta un vendaje, al igual que su brazo y pierna.
El médico entró y me dijo que tenía una conmoción cerebral, una
muñeca torcida, un tobillo fracturado y algunas costillas rotas, pero que
tuvo suerte de estar viva.
Me informé que el conductor del camión fue declarado muerto al llegar
al igual que el conductor del taxi: Luciana fue la única que sobrevivió al
accidente.
Le tomé de la mano toda la noche, pero no se despertó. Cuando el
médico hizo sus rondas por la mañana, me dijo que sus signos vitales
se veían bien y que tuviera fe. Después llegó Erika.
--¿Cómo esta ella? -Preguntó detrás de mí.
--Estable. Sin embargo, aún no se ha despertado -respondí, luego ella
se sentó a mi lado y comenzó a llorar-. Oye, todo va a estar bien. Ella
va a estar bien -intente tranquilizarla, aunque las palabras no sonaron
prometedoras cuando salieron de mi boca.
--Papá, lo siento mucho. Todo esto es mi culpa. Debí haber atendido
su llamada -comentó con un tono de culpa. En ese momento la
acomodé contra mi costado para consolarla.
-Shh ... esto no es tu culpa. Es mía. No debí haberla dejado ir esa
noche. Los tres debimos haberlo hablado. Debí haber sido sincero
desde el principio. Soy un maldito bastardo -le respondí.
- ¿Por qué? ¿Por qué ella? - preguntó, llorando en mi hombro, la dejé
desahogarse, Necesito que supiera que estaba aquí para ella. Cuando
se separó se limpió las mejillas empapadas.
-Ahora puedo decirte lo que realmente siento por ella -le dije para llamar
su atención-. Desde que se volvió tu amiga y la conocí por primera vez
hubo algo en ella que llamó mi atención, pero no fue hasta que
comenzaron la universidad que la vi con otros ojos.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Supe de inmediato que significaría mucho para mí. Esto que pasó entre
nosotros no lo planeé. Ella tampoco, pero la química era demasiado
intensa para negarla. No la odies. Ódiame a mí.
Ella quería decírtelo, yo al contrario no quería que te enterarás de esto,
pero ahora todo es diferente-le confesé.
Erika me miró fijamente. - ¿la amas? -interrogó, su pregunta me tomó
con la guardia baja, pero no tenía dudas sobre lo que sentía por Luciana
-La amo, como nunca antes he amado a una mujer -conteste.
Erika me abrazó en ese instante, me deje llevar por el momento y la
abrace de igual manera.
--Lo siento. Manejé esto mal. Todo esto me tomó por sorpresa -
comentó alejándose de mí para verme a los ojos-.
Nunca te he visto ni escuchado mostrar una emoción adecuada hacia
otra mujer desde que mamá murió, escucharte admitir que amas a
Luciana por extraño y loco que sea, nunca podría quitarte eso -agregó.
-- ¿Qué estás diciendo? -Interrogue.
-Estoy diciendo que puede tomar algo de tiempo, y ser jodidamente
extraño que mi mejor amiga sea tu novia, pero si la amas y ella te ama,
tienes mi bendición -dijo.
Me sorprendió su aprobación. No era lo que esperaba o merecía, pero
esta era otra razón por la que mi hija era increíble y resistente.
-Gracias -fue todo lo que logré decir.
Mis emociones todavía estaban en alto, y ver a Luciana acostada en
esa cama me estaba comiendo vivo.
Erika me dio un último abrazo tranquilizador, luego me dijo que tenía
algo que hacer y que después regresaría a ver a su amiga. Los minutos
se convirtieron en horas mientras me sentaba y esperaba a que ella
abriera los ojos.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Las horas pasaron y no hubo ninguna novedad, iba a perder la
esperanza que despertara pronto, pero en ese momento sentí que se
movió.
-Abel- dijo, su voz fue ronca.
Mis ojos se abrieron de golpe. Sacudí mi cabeza asegurándome de
estar realmente despierto.
-Despertaste. Iré a buscar un médico -dije, me acerqué para gritarle a
alguien, pero Luciana me agarró de la mano. Me dejé caer en mi silla,
capturando su mano.
-Quédate -me pidió.
-Lo siento. La cargué debería haberte escuchado -agregue, lance
besos a lo largo de su palma interna, sobre cada yema de los dedos-.
Tienes todas las razones para odiarme debí ir detrás de ti, Pero quiero
que sepas esto: tú no eres un juego para mí.
Cuando te dije que estaba enamorado de ti fue verdad, te amo Luciana
y quiero que la idea de nosotros sea una realidad -confesé.
Las lágrimas comenzaron a rodar por sus pálidas mejillas y una oleada
de duda me recorrió las entrañas. Un gemido bajo salió de sus labios.
-Abel -dijo. Tomé su mano, nuestros dedos estaban entrelazados.
-Dime ¿Qué necesitas? Cualquier cosa. Lo que sea -comente
angustiado.
-Escúchame un momento -me pidió para que me tranquilizara. Ella
apretó débilmente mi mano-. No quiero nada más que esto sea una
realidad. Yo también estoy enamorada de ti. Te amo. Pero no puedo
interponerme entre tú y Erika -mencionó.
Erika y yo tuvimos una charla. Ella me dio su bendición está de acuerdo
con nuestra relación -le dije con una gran sonrisa. Sus ojos se abrieron
con sorpresa.
- ¿De verdad? Asentí sin romper el contacto visual.
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-Soy tu dueño, niña traviesa. Dime que me perdonas y nunca te dejaré
ir- dije, cada segundo que pasaba sin una respuesta me enloquecía.
Necesitaba saber que me perdonaba.
Capítulo XXV
Narra Luciana.
Tres semanas después.
Cuando Erika y yo llegamos a la casa, agarre la manija de la puerta con
anticipación. No podía esperar para salir de este auto y estirar mi pierna
acalambrada. Más aún, no podía esperar para deshacerme de esta
maldita bota.
Todo parecía estar sanando bien, esperaba que la cita del jueves me
hiciera caminar libremente.
-Oye, te dejaré en la entrada. Tengo que ir a hacer algo. Dile a papá
que llegaré tarde, ¿de acuerdo?
Miré a Erika con curiosidad. Algo todavía le pasaba. No era propio de
ella que no quisiera entrar primero para ver a su padre.
Si no estaba tan ansiosa por entrar para ver a Abel, la interrogaría. Así
que lo dejé pasar y tomé nota mentalmente de taladrarla más tarde.
-Si, claro-respondí y salí estabilizándome. Cuando me dejó en la
entrada se fue, la vi alejarse en su auto. Cuando ingresé había silencio,
caminé por la cocina con poca luz, mi bota estaba repiqueteando contra
las baldosas de mármol.
Eran más de las seis de la tarde, así que Abel debería estar en casa.
¿Abel?
-Grité, pero no recibí respuesta- ¿Qué demonios?
Dijo que estaba en casa -dije en voz alta, luego me dirigí hacia su
oficina, pero esta estaba vacía.
- ¡Hola!
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¿Estás aquí Abel? -Pregunté, pero no tuve respuesta, tomé mi celular
para ver si me había perdido algún mensaje de texto de él, sin embargo,
en ese momento dos manos envolvieron mis ojos.
Mis nervios se dispararon hasta que el aroma del perfume de Abel
ingresó a mis fosas nasales. Luego quitó sus manos, me di vuelta para
verlo.
-Bienvenida a casa nena -dijo, su voz era baja, muy seductora.
Estaba desesperada por estar a solas con él-.
Te he extrañado -agregó tocando mí mejilla.
-También te he extrañado -le dije rodeándolo con mis brazos-. Pronto
tendremos tiempo para ponernos al día -le dije recordando que pronto
aparecen los exámenes finales de este semestre y luego de eso venía
un receso de un par de semanas para tomar unas pequeñas
vacaciones.
-No te preocupes por nada, seguiré cuidando de ti hasta que te
recuperes por completo -murmuró.
-Se que serás un gran cuidador -le dije besándolo. Los próximos dos
días fueron un torbellino. Pero definitivamente hubo momentos
positivos de ser mimado por un hombre como Abel Brown.
No estaba bromeando cuando dijo que me cuidaría. Su versión de un
baño de esponja era indecente y cautivadora. No importaba que tuviera
una pierna enyesada. Me llevo a todas partes, como mi propio príncipe
azul en la vida real.
Trabajaba desde casa y se preocupaba por todas mis necesidades. De
la sed al hambre, a los ardientes deseos sexuales, era como si yo le
perteneciera.
La parte amarga fue cuando Abel tuvo que enfrentarse con mi padre. Él
lo llamo para decirle que había tenido un accidente, pero cuando el
hospital le informó de las facturas del hospital, se negó a pagar
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alegando que dado que me había metido yo sola en ese lio, debería
salirme de el por mí cuenta.
Según Erika, Abel se puso furioso, no tenía idea de lo que él le dijo a mi
padre, pero debió ser algo intimidante porque mi padre me pidió una
disculpa por no haber sido un buen padre por teléfono, pero sabía que
no era sincero, así que dejé las cosas como estaban.
Abel pagó mis facturas, lo que me hizo sentir como un alimentador de
fondo, usando su dinero. Sin embargo, me dijo que se ocuparía de mí
y que no me preocupara por esos detalles.
Esa fue la última vez que vi o escuché de mi padre, era mejor olvidarme
de él y seguir con mi vida.
La primera vez que hablé con mi amiga en el hospital me preparé para
su odio. El arrepentimiento pesaba mucho en mi pecho por traicionar
nuestra amistad y aprovechar su confianza. Ella seguía siendo mi mejor
amiga.
Sorprendentemente, su reacción fue todo lo contrario. Me abrazó y
lloró, culpándose a sí misma por el accidente. Lloré, culpándome por
ser una amiga mentirosa y de mierda. Hablamos. Necesitaba que ella
entendiera la dinámica entre Abel y yo.
Me dijo que se pondría en mi lugar, y por mucho que le tomara algún
tiempo acostumbrarse, lo entendió.
Abel, tenía razón cuando dijo que su hija era verdaderamente resistente.
-- ¿Qué quiere mi chica? Debo alimentarte antes de devorarte-
mencionó Abel, con sus dedos empujó mi camisa a un lado, reclamando
mi piel desnuda, su otra mano desapareció entre mis jeans, mis
párpados se cerraron con su toque-.
Mmm quiere postre antes de la cena- agregó en un tono ansioso. Un
segundo dedo encontró su camino a mi coño húmedo, Él me tomó para
cargarme entre sus brazos, asegurándose de no golpear mi bota contra
nada para llevarme a su habitación.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Mañana sería mí cita con el médico, solo esperaba que me quitarán la
bota.
En un tiempo récord, los dos estábamos desnudos, sello sus labios
sobre mi coño dolorido. Él lamió, chupó y mordió mí clítoris hasta que
mi orgasmo atravesó mí cuerpo. Luego se arrastró sobre mí, abrió mis
piernas y me penetró-.
Joder, te extrañé -mencionó, él se retiró y volvió a entrar-. Nunca te
dejaré salir de esta habitación todo el tiempo que estés en casa, mi
espalda se deslizó por las sábanas, luego pase los dedos por su cuero
cabelludo.
-Te amo -jadee abriéndome más para él. Mi respiración se volvió
pesada y Jadee por otro orgasmo.
Con una embestida más echa la cabeza hacia atrás, él también gruñó
con su propia liberación.
-Yo también te amo-dijo capturando mis labios, sellando nuestro amor
con el beso más eufórico de la existencia. Solo esperaba que está
felicidad fuera para siempre como los cuentos de hadas.
Capítulo XXVI
Narra Luciana.
Una vez que regresé a la universidad, me puse al corriente con mis
tareas. Los exámenes finales serian en siete días. Erika y yo teníamos
que estudiar bastante y no podíamos distraernos.
Ahora nos encontrábamos en la casa, Erika y yo estábamos en la mesa
con nuestros libros estudiando, ella ha estado triste como si su corazón
se hubiera roto, no sabía si se debía a un chico oh a otra cosa, ella fingía
estar bien, pero la conocía bien y sabía que no lo estaba. Lo peor fue
cuando encontré las calificaciones por accidente de los exámenes
pasados, reprobó en casi todas, así que era importante que ella
aprobará estos exámenes finales.
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No tenía idea de que estaba tan mal en sus clases, obviamente Abel
tampoco, sin embargo, no le iba a comentar nada a él, eso sería
delatarla.
Decidí mejor hablar con ella y que se abriera conmigo, solo que lo haría
cuando regresáramos el lunes a la universidad para tener más
privacidad.
En cuanto al otro negocio de su padre, ella no dijo nada solamente dijo
que respetaba lo que hacía y que acepta su doble trabajo, algo que
también nos sorprendió, fue bastante compresiva.
--Cariño le habló Abel a su hija, ella dejó de ver su libro, del cual ni
siquiera había cambiado de página desde que habíamos llegado.
Levantó la cabeza.
- ¿Te pasa algo? Últimamente no te ves saludable -le dijo preocupado,
porque su estado físico se veía descuidada, algo que no era común en
ella.
-No es nada. Solo tengo mucho que estudiar respondió con una sonrisa
falsa.
-De acuerdo, las dejaré para que estudien-comentó él no muy
convencido, luego se dirigió hacia su oficina. Me quedé ahí pensando
si interrogarla en ese momento oh cuando llegáramos a la universidad,
opte por la segunda opción, ya que estando solas en el dormitorio ella
podría contarme lo que le estaba pasando.
... Era lunes, llegamos a la universidad, tuvimos nuestra jornada normal
de clases, ya por la tarde regresé al dormitorio, me quedé sentada
esperando que mi amiga llegará. Erika ingresó poco después arrojó su
mochila sobre su cama.
-Erika debemos hablar arrogue la primera bomba-. Se que algo te está
pasando. Estás triste, deprimida y estás descuidando tus clases y sobre
todo tu salud.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
No soy idiota dije, ella se acercó a la ventana y me dio la espalda- ¿Por
qué no me lo cuentas? Somos mejores amigas. No te juzgaré, sea lo
que sea -agregue en un tono suave.
-Estoy súper cansada y estresada. La universidad apesta.
Honestamente. Estoy bien respondido en un tono que me indicaba que
era mentira.
-Erika, no estoy segura de lo que está pasando. He sido muy paciente
contigo, pero he terminado de esperarte.
Dime qué está pasando o se lo diré a Abel -la amenacé, no quería
hacerlo, pero no tenía otra opción.
- ¿Me estás tomando el pelo? -Dijo esta vez dándose la vuelta para
mirarme. Sus ojos estaban nostálgicos, a punto de derramar lágrimas.
¿Estas embarazada? -comente.
Ella negó con la cabeza.
-No me afirmó, eso me dejó tranquila-.
ÉI termino conmigo. Me dijo que nunca podríamos estar juntos por
culpa de papá. Me robó el corazón y reclamó cada parte de mí, y luego
me dejó ir. Ya no me quiere -respondió volviéndome abrazar para llorar
de nuevo.
-Erika, tal vez Alexis tenga razón. Tu padre lo asesinará si se entera.
Esto no es como. - ¿Tú y mi papá? -Dijo completando mí oración-.
Alexis me dijo lo mismo, me dejó muy claro ese punto. A diferencia de
ti, no podremos ser felices para siempre -agregó, alejándose de mí.
-Oye la llama-. Eso no es justo añadí.
-Lo siento. No quise decir eso.
Es solo que quiero que sea como tú y papá.
Quiero que estemos bien.
Quiero que los dos vayamos con mi papá y hablar con él y quizás.
107 ARDIENTE DESEO LEYVA
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-Entiendo lo que desea, estoy de acuerdo contigo, pero tienes que
entender. Eres su hija, su única hija, a quien ama y haría cualquier cosa
por protegerte, Alexis es su mejor amigo.
¡Mierda! hasta donde yo sé, su único amigo -ambas nos reímos,
sabiendo lo cierto que era eso-.
Esto realmente lo aplastará.
Será como si te apuñalaran por la espalda y. no sé qué decir, ¡mierda!
-exclame no sabía que más decirle, guarde silencio por un momento.
Alexis ¿eh? -dije mirándola con curiosidad pidiendo más información.
-Si confirmó-.
Es tan poderoso, despiadado y dominante. Él es esta entidad en mi
mundo que me da vida. Es atractivo y amable de esta manera
melancólica. Me maneja con sumo cuidado, pero me domina de una
manera que ni siquiera puedo expresar con palabras.
Estoy enamorada de él -confesó.
Jamás le había visto así por un hombre, realmente se veía y se
escuchaba enamorada. Sentimiento que conocía perfectamente.
Ambas nos quedamos calladas.
- Entonces, ¿cuál es tu plan? -Interrogue tomando su mano para que
nos sentáramos en la orilla de la cama.
-No tengo uno respondido.
- ¿Has hablado con él sobre algo de esto? -Le pregunté.
-No, no sabe lo que siento por él confirmó-. No sé lo que él piensa de
mí. Él tenía reglas y yo las desobedecí -agregó.
Levanté mi ceja ante su comentario de nuevo, me recordó las reglas
que tenía Abel para mí, me pregunté si Alexis tenía algunas similares,
pero decidí no preguntarle por los detalles, esa era su vida sexual-.
Solo quiero hablar con él. Decirle que me enamoré de él. Quizás estoy
siendo egoísta.
108 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Le pedí que renunciará a todo para estar conmigo y eso fue mucho para
él agregó.
En ese momento tomé su mano.
-Creo que estás actuando como un ser humano, como lo haría
cualquiera que tenga corazón. Creo que él también. Hay mucho en
juego.
No puedo mentirte y decirte que las cosas saldrán bien porque seamos
honestos, tengo miedo por ti, pero pase lo que pase, te apoyaré. Haré
lo que pueda para suavizar las cosas con tu padre. Pero creo que
necesitas hablar con Alexis.
¿Sabes si realmente no quiere tener una relación contigo? -Le pregunté.
Ella guardó silencio.
- Me dejó irme sin pelear contestó.
-- ¿Quizás estaba desgarrado?
¿Quizás no sabía cómo reaccionar? Los hombres a veces son tontos,
sin importar la edad que tengan -le dije animándola.
Ella sacó una sonrisa-. Si quieres hablar con él entonces vamos a
buscarlo le dije.
- ¿Espera, te refieres ir a su casa? -Dijo viéndome con los ojos bien
abiertos.
-Si. Subamos al auto y conduzcamos hasta su casa, trabajo o mierda,
sabes ¿dónde está en estos momentos? -Le pregunté.
-Normalmente a esta hora está en casa me dijo.
-Entonces vamos mencione poniéndome de pie. Ella también lo hizo
tomó su chaqueta y se la puso luego tomó las llaves de su auto.
-Espera, ¿qué dirá papá? ¿Qué le vas a decir? -Me preguntó.
-Nada. Este será nuestro pequeño secreto respondí con una sonrisa.
- ¿Estás dispuesta a mentirle por mí? -Interrogó sorprendida.
109 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Oye, tu eres y siempre serás lo más importante de mi vida conteste con
amor. Ella sonrió.
-Tú también lo eres para mí. Gracias por hacer esto dijo.
Las dos estábamos sentimentales, y antes de que nos pusiéramos a
llorar. Le pedí salir, cuando llegamos al auto todavía había un poco de
sol, faltaba poco para la noche.
Un tiempo después llegamos en el camino dónde estaba la entrada de
la casa de Alexis. Erika puso el código y el portón se abrió, nos
detuvimos en una lujosa propiedad. Mi amiga se veía muy nerviosa,
bajamos del auto y nos dispusimos a ingresar a la casa.
- ¿Crees que esté en casa? -Le pregunté, quizás debimos llamar
primero, pero fue algo que surgió y ahora deberíamos continuar.
-Supongo que sí respondió.
- ¿Estás lista para hablar con él? -Le pregunté. Ella tomó aire y exhaló.
-Si-contestó. Le di una sonrisa de ánimo y luego tomó el pomo de la
puerta y la giró.
Capítulo XXVII
Narra Luciana.
Cuando ingresamos pude observar una sala de estar realmente lujosa
y muy hermosa. Erika gritó su nombre, pero no tuvimos respuesta.
Decidimos ir a buscarlo en la cocina, cuando llegamos Alexis estaba
ahí, él nos vio y se quedó congelado cuando sus ojos se dirigieron hacia
mí amiga.
- ¿Qué estás haciendo aquí? -Le preguntó él. Ella se acercó unos
pasos.
-Vine a verte. Quería decirte que.
-Alto ahí. Lo que sea que vayas a decir, no lo hagas -dijo él seriamente.
-No me iré hasta que escuches lo que tengo que decir-contraatacó ella.
110 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Erika, no es buena idea comentó.
-Solo escúchame -le pidió mi amiga-. Sé que no podemos estar juntos.
Sé que cuando comenzamos esto, era solo sexo. Pero te amo y creo
que tú también me amas. Merecemos estar juntos -le confesó.
-- ¿Qué carajo? -Escuchamos una voz familiar. Mi cabeza giró hacia la
derecha, Abel estaba ahí de pie, con los ojos muy abiertos y el rostro
enrojecido. Miré hacia Alexis y luego vi a mi amiga-
¿Qué diablos estás haciendo aquí?
¿Qué carajo acabas de decir? -le preguntó a Erika, mi amiga se veía
nerviosa, con algo de pánico, parecía que quería salir corriendo, Abel
irradiaba furia.
-Papá, no es lo que piensa se apresuró a decir, Pero Abel la vio con
rabia.
- ¿Por qué diablos está mi hija en tu casa cuando debería estar en la
universidad?
Alexis no respondió. Se veía serio, su mirada era fría.
- ¡Papá! por favor, escúchame un segundo interrumpió Erika queriendo
rescatar la situación.
-Lárgate de aquí Erika -le respondió su padre sin quitarle la vista a su
amigo, luego dio pasos amenazadores.
- Dime que escuché mal a mi hija, hijo de puta le reclamó a su amigo.
Alexis no se movió, pero tampoco se acobardó ante la furia de Abel.
-No puedo -respondió Alexis. Mi estómago dio un vuelco cuando mi
Abel saltó hacia él, levantó el puño hacia atrás y golpeó la mandíbula
de Alexis, pero este no se defendió, lo que le llegó a Abel otro tiro abierto
en la nariz.
- ¡Maldito pedazo de mierda! ¿Te estás follando a mi maldita hija? -
preguntó, su voz se quebró, luego dio otro puñetazo. La sangre salpicó
de la nariz de Alexis hacia su labio.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Mi amiga corrió hacia ellos, necesitando que Abel se detuviera.
- ¡Papá, detente por favor! ¡No es culpa suya! ¡Es mía! -gritó ella.
Sin embargo, Abel la vio con furia, luego la tomó del brazo.
- Lárgate de aquí, joder. Espérame en casa. Me ocuparé de ti más
tardar -le dijo.
Después la soltó y regresó hacia Alexis.
- ¿Como Pudiste? ¿CÓMO JODIDAMENTE PUDISTE? -le gritó, su voz
fue ronca. Pero el dolor y el arrepentimiento sangran de la mirada de
Alexis.
--¡Papá, por favor! ¡DETENTE! -DIJO ERICKA, PERO ABEL NO
ESCUCHABA, lo empujó más bien contra la pared.
Está jodidamente muerto. ¡Te voy a matar con mis propias manos! Le
digo
- ¡HE PAPÁ, DETENDE! ¡LO ESTÁS LATIMANDO! -le volvió un gritar
Erika desesperada.
Alexis no hacía nada para defenderse, parecía que sentía que se
merecía esa paliza por parte de su amigo por haberse metido con su
hija.
-Te dije que te fueras. ¿Por qué diablos sigues aquí? -Respondió Abel.
En ese momeo Alexis finalmente reacciono, empujó a Abel.
-Mide como le hablas- Gruñó.
No hay como parar esto todo pasó muy rápido. Como dos animales
salvajes se atacaron, golpe por golpe, cada uno aterrizaba en su
objetivo, la sangre salpicaba las paredes y sus costosas camisas de
vestir.
Nos quedamos congeladas, obligadas a un mirar con ojos salvajes.
Erika gritó de nuevo para detenerlos, sin embargo, no funcionó. En ese
momento decidí intervenir.
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- ¡Abel ya es suficiente! -le dije con vez severa. Él se dio vuelta para
mirarme.
- ¿Tú sabias sobre esto? -Peguntó dirigiendo su mirada hacía mí y
liberando a Alexis, pero yo no respondí, luego miró a Alexis-.
Estás jodidamente muerto para mí. Mantente alejado de mi hija -le dijo.
Todavía no he terminado contigo -agregó.
Alexis no le respondió.
Abel Agarró luego de la muñeca a Erika para llevarla hacia afuera.
--No me iré -le dijo ella queriendo huir de él.
--Escucha a tu padre. Sal de mi casa -interrumpió Alexis, su tono fue
duro, su mirada fría y vacía de emoción.
Mi amiga iba hablar, quizás para seguir luchando por él. Pero Alexis se
limpió la mandíbula ensangrentada y se alejó.
La mirada de dolor y decepción de mi amiga fue muy evidente, Alexis
no lucharía por su amor. Luego ella caminó hacia afuera donde Abel la
siguió y yo también hice lo mismo.
Cuando llegamos afuera ella se dio vuelta y miró con rabia a su padre.
-Eres un maldito hipócrita, yo acepté tu relación ¿Por qué no puedes
hacer lo mismo? -Le preguntó ella.
-Porque es mi mejor amigo. ¡Tiene más del doble de tu edad! - contestó.
-Luciana es mi mejor amiga y tiene la misma edad que yo le recordó.
--Esto no se trata de nosotros. Se trata de ti -le dijo señalándola con un
dedo.
-- ¿Entonces esto se trata de esperar que todos tengamos la mente
abierta sobre tus decisiones mientras descartas la idea de que otra
persona encuentre el amor de la misma manera que tú? -Preguntó
Erika.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Abel resoplo, arrastró sus manos por su rostro magullado y
ensangrentado.
-Ni siquiera digas eso. No estás enamorada de él. Eso es jodidamente
ridículo -le contestó.
-Tú no sabes lo que estás diciendo -dijo con lágrimas en los ojos-. ¡Te
odio! Mantente alejado de mi -dijo Erika subiendo al auto.
-Voy con Erika- le dije a Abel, pasando por su costado.
-Tus no iras, debes quedarte y explicarme. En ese momento me detuve
para mirarlo.
-Guárdate tus comentarios Abel Brown. Ella me necesita más -luego
abrí la puerta del conductor, le dije a mi amiga que se pasará al otro
asiento, no iba a dejar que fuera detrás del volante en ese estado,
después subí y me acomode a pesar de que Abel gritaba diciéndome
que me quedará.
Encendí el motor y nos alejamos de ahí. Tenía que apoyar a mí amiga
en ese momento, lo sintió por Abel, pero ella era mi mejor amiga y no
podía dejarla sola-
¿Dónde quieres ir? -Le pregunté una vez en la carretera.
-De vuelta a la universidad. No puedo estar cerca de ninguno de ellos-
respondió.
-De acuerdo -le dije. Ella se volteó levemente, recostó su cabeza en su
asiento, y comenzó a llorar. Le dije que llorara todo lo que quisiera, que
yo me encargaría de cuidarla, no podía decirle nada más, en ese
momento era complicado poder animarla.
Abel explotó ambos teléfonos durante todo el viaje de regreso al campus
con sus llamadas. Pero no podía responderle, Erika necesita estar en
paz en estos momentos y contestar sería un caos-.
Conoces a tu papá. Te vendrá a buscar. No te permitirá ignorar esto -
le dije.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
-Lo sé, pero no puedo lidiar con él, no esté momento -respondió una vez
que se calmó.
- ¿Por qué diablos tenía que estar mi papá? ¿Por qué la vida es tan
condenadamente cruel? -Se preguntó.
-Lo siento. Debería haberlo llamado. Podría habernos ahorrado la
visita. Quizás algunas visitas a urgencias, apuesto que ambos tienen la
nariz rota -le dije bromeando un poco. Ella me miró con curiosidad.
- ¿No estas preocupada por él? Él es tu hombre dijo. Me encogí de
hombros.
- Es un hombre adulto, tal vez este sea su karma -le respondí, El todavía
no comprende que tú ahora estás en la misma situación que él y yo
estuvimos. Todo este drama hubiera pasado si tu definitivamente nos
hubieras dado tu bendición, hubieras hecho de nuestras vidas un
infierno -agregue-.
Alexis es incluso más grande que tu papá. Probablemente Abel tenga
que imaginarlo haciéndote todo tipo de cosas desagradables esté de
abajo -dije entre risas para animar el ambiente.
- jOye! -exclamó ella también entre risas.
-Todo esto explica todos tus cambios de humor. ¿Ahora comprendo
porque tu aceptaste nuestro romance, porque tenías la esperanza que
tu padre hiciera lo mismo contigo una vez que se enterara de tu romance
con Alexis estoy en lo cierto? -le pregunté.
Ella asintió con la cabeza. Luego me contó que cuando Alexis terminó
con ella decidió llegar a la casa para estar en un lugar familiar y así
pasar su depresión, quería estar en su habitación para desahogarse,
pero nos descubrió a Abel y a mí.
Ella, tenía la esperanza que Abel comprendiera la situación, que se
pusiera en sus zapatos y que aceptara su relación, por mí parte le daría
todo mi apoyo, no tenía idea de que pasaría de ahora en adelante con
Erika, pero solo deseaba que ella fuera feliz al final de esto de drama,
así como yo lo era.
115 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Capitulo XXVIII
Narra Abel.
Sentía como mí sangre hervía de la rabia. No podía creer que esto
estaba pasando. Regresé al interior de la casa a buscar de nuevo a
Alexis.
- ¿Aún no has terminado? -Me preguntó, mientras estaba sentado en
una de las sillas del desayunador con un trapo en la nariz para contener
la sangre.
- ¡No terminaré contigo hasta que estés jodidamente enterrado seis pies
bajo tierra! -Le respondí dando pasos amenazantes hacia él.
Alexis se puso de pie, preparándose para otro round-. ¡Sabes! siempre
supe que eras despiadado y que no te importaba una mierda nadie más
que tú, pero pensé que yo era la única excepción a esa regla. Pensé
que era tu amigo.
Tu único amigo.
¡Ella es mi hija, Alexis! -Agregue con dolor, mis palabras parecieron
afectarle- ¿Cuánto tiempo llevas atrayendo a mí hija, hijo de puta? -
Interrogue.
-No es así -respondió.
- ¿Estás bromeando? -Dije entre risas-.
He sido tu mejor amigo desde que éramos prácticamente niños. Te
conozco mejor que nadie.
¿Esperas que te crea?
¿Cuándo empezó?
¿Cuándo empezaste a aprovecharte de su confianza? Su inocencia.
Confié en ti, has ido a mi casa, hasta te la he confiado -agregue-
¿Cuánto tiempo lleven juntos? -Quise saber.
Finalmente, él me vio y me respondió. –
116 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Justo antes de que se fuera a la universidad respondió.
-Eres un pedazo de mierda enfermo. ¡Mantente alejado de ella! -Le
recalque.
- ¡No tenías que volver aquí para recordármelo! ¡Vete a la mierda tú
también! -Contestó.
En ese momento le di un golpe, pero él me respondió con otro. Me
limpié de nuevo la sangre y lo vi fijamente.
- ¿Por qué ella? Puedes tener a cualquier mujer ¿Por qué ella? -Quise
saber.
- ¿Crees que planeé esto?
¿Crees que elegí arriesgar mi única amistad? -Me preguntó.
-Solo dime ¿Por qué ella? -le volví a preguntar.
-Por la misma razón que tuviste tú -contestó.
-- ¿Qué diablos significa eso? -Pregunte.
- ¿Por qué Luciana? -Contraatacó.
-Esto no tiene nada que ver conmigo -conteste con la rabia
apoderándose de mí.
-Pero tiene que ver con desear tanto algo, saber que no puedes tenerlo,
luchar contra los demonios internos que se burlan de ti con el bien y el
mal -respondió evitando mí principal pregunta.
- ¡Joder! ¿Por qué ella? -Dije, mi voz retumbó por toda la cocina,
quebrada de emoción. Él se quedó un momento en silencio.
--Porque ella es la luz que ilumina mi mundo oscuro. Deberías saber
tan bien como cualquiera lo que sucede cuando encuentras algo tan
puro, tan hermoso, por dentro y por fuera.
Es una lucha alejarse. No puse una sola mano sobre ella sin su
consentimiento -respondió limpiando la sangre fresca de su labio-.
117 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Yo estoy enojado conmigo mismo por no hablar abiertamente con mi
hija sobre las dificultades de las relaciones amorosa con hombres en
general, ni siquiera sabía que le gustaba los hombres maduros-.
jRayos! -exclamé, me di cuenta que desde que murió su madre no le he
puesto la atención que requería, me sumergí en mí trabajo de abogado
y la dejé aún más sola cuando comienzo con el negocio del club, no
conocía a mí hija en realidad y eso me lastimó.
Ambos necesitábamos tiempo para pensar y analizar todo esto. Horas
después Luciana me llamó finalmente, me dijo que ella no sabía nada
que fue hasta hoy que Erika se lo había contado, me dejó claro que mi
hija no quería verme, necesitaba estar sola.
-Ella realmente lo ama, y sé que él también. Debes pensar en su
felicidad, es tu única hija -me dijo Luciana.
Cerré los ojos con dolor, todo esto era difícil-. Faltan pocos días para
los exámenes finales, y aunque ella no tiene ánimos ahora, la
convenceré y ayudaré a estudiar para que pase sus exámenes.
Iré a casa después de este periodo, espero que comprendas -me-
informó, por una parte, me alegré que mi hija la tuviera a su lado, pero
por otra iba a extrañar a Luciana, no sé qué haría en estos días que no
la vería.
No tuve otra opción que aceptar. ... Los días siguientes fueron difíciles.
Alexis no se presentó al club, cosa que agradecí, aunque tampoco tenía
una respuesta suya en cuanto a lo que haría con su parte.
Por otro lado, extrañaba con depuración a Luciana, tratábamos de
hablar todos los días después de las clases, aunque fuera unos minutos,
no quería distraerla, sabía que estaba siendo un gran apoyo, pero no la
elegí. La vida lo hizo.
El maldito universo cruel en el que vivimos decidió por nosotros. Sabía
el impacto que tendría mis decisiones y cómo mi imperio se derrumbaría
a mi alrededor cuando te enterarás de esto -agregó-. Me odio a mí
mismo.
118 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Porque sabía que esto te lastimaría. pero no puedo quedarme aquí y
mentirte y decirte que lo lamento, porque no es así -agrega.
-No lo aceptaré. No puedo -le pude decir.
-No esperaba que lo hicieras.
Siempre supe que el final de nosotros sería yo alejándome de ella.
Tienes mi palabra. Todo esto ha terminado. Me mantendré alejado de
ella -me dijo con mucha seguridad.
-Tu palabra significa una mierda para mí. Pero escucha el mío -le dije.
Si alguna vez te veo cerca de ella, te mataré le advertí dando pasos
hacia la salida, le di la espalda, pero me detuve-.
Ah, por cierto, voy a vender mi parte del club, esa mierda, ya no me
interesa -le comunique-. Si quieres quedarte con todo o vender tu parte
también entonces házmelo saber por medio de Andrés -agregue,
continúe mi caminar.
Simplemente sentí que ese era el momento para informarle sobre mi
decisión. Ya no quería tener nada que ver con él ni con el club. No
sabía si en realidad mi hija lo había visitado alguna vez a mi espalda por
supuesto, con solo imaginarlo me daba náuseas.
En se instante, llamé un taxi, Alexis me había traído en su auto para
hablar de negocios, así que mi auto lo había dejado en el club.
Minutos después este llegó y me llevó a la casa. El silencio fue
abrumador. Todo lo que había pasado fue inesperado. Volví a llamar
a Luciana al celular, pero ella no respondió mis llamadas.
No estaba enojado con ella por no contarme esto, sino que estaba mi
hija. Ella me contó que Erika seguía triste, pero que la había casi
obligado a estudiar y hacer tareas pendientes para obtener buenas
calificaciones.
Aunque no fue nada fácil, le agradecí por su apoyo. Obviamente Erika
no quería verme y según Luciana, Alexis tampoco se había contactado
con ella, así que él estaba cumpliendo con su parte.
119 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Mientras hacía el recorrido dentro del club vi una cara familiar, se trataba
de Edwin, el compañero de clases de las chicas. En ese momento fui a
buscar a Fabiola, le pedí que viera con quién había ingresado, ya que
era un club exclusivo y solo se podía entrar con una invitación de un
cliente premium, pero no encontramos nada con su nombre.
Eso me pareció extraño, decidí ir a buscarlo y echarlo de mi club,
todavía estaba furioso con él por su comentario en el restaurante. Pero
no lo pude encontrar, le avisé a los guardias y al parecer se había ido,
esto me pareció muy sospechoso.
Después de este acontecimiento fui a mí oficina, trabajé un rato hasta
que Fabiola me interrumpió.
-Amanda quiere verlo -me dijo.
Pensé que no regresaría después de cómo le había hablado. No
atenderla, pero decidí cortar todo tipo de relación con ella de una vez
por todas, lo que tuve con ella fue algo pasajero y debía entender que
no me interesaba.
Ya había pasado cinco años y no entendía la clase de obsesión que
tenía ella por mí.
- ¿Por qué regresaste? Esta es la última vez que te dejo entrar a mí
club -le advertí, Ella se acercó a mi provocativamente.
-Solo quería saber si cambiaste de opinión en cuanto a esa chica.
Quizás ahora quieras estar con una verdadera mujer -me dijo
desabrochando los botones de su blusa pasa provocarme.
En ese instante me enfurecí. La tomé del brazo y la arrastré por todo el
pasillo con fuerza. Ella me siguió quejándose, no tomé el ascensor, sino
que bajé por las escaleras, jalando de ella, a pesar de sus quejas y
acciones de huida no la solté, una vez que llegamos a la entrada
principal, la solté dejándola afuera del local.
- ¡No te atrevas a regresar! -Le dije con contundencia.
- ¡Eres un imbécil, pero esto no se quedará así! -gritó con rabia.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Solo me reí, luego ingresé de nuevo, le ordené a todos los empleados
que no la volvieran dejar entrar, ella estaba vetada del club. Después
de esto necesita un maldito trago, no solo para calma el mal sabor de
boca de la escena, sino también para aliviar la soledad que estaba
sintiendo en ese instante.
Me sentía solo sin mi hija a mí lado, sin la presencia de mi mejor amigo
y el amor y placer que Luciana me daba, mi dulce niña traviesa. La
extrañaba tanto, estaba contando los días para volverla a ver.
Capitulo XXIX
Narra Abel.
Después de los exámenes Luciana regresó a casa. Erika quiso estar a
solas así que decidió instalarse en un hotel, todavía no estaba lista para
verme.
Luciana me dijo que habían sido días difíciles, pero lograron aprobar
todas sus clases, ahora finalmente terminaron el semestre, oficialmente
estaban de vacaciones.
El ánimo de mi hija todavía seguía bajo, pero poco a poco iba aceptando
su nueva situación.
Al parecer Alexis no la había contactado y quizás esa fue una señal para
ella de olvidarse de todo esto. Una vez que mi nena ingresó a casa, la
tomé de la cintura. Nuestros besos fueron apasionados, mi relación con
ella era estable, Luciana me dijo que no podía entrometerse
completamente en las decisiones que Erika y yo tomáramos, que
nosotros debíamos tener la iniciativa de resolver nuestra situación.
Luego ingresé dos dedos en su coño, los metí y luego los saqué con
rapidez. Ella gimió.
-Cada parte de ti me pertenece -le dije, luego agregué el dedo número
tres. Ella estaba muy excitada.
- ¿Amas todo lo que te hago? -Pregunte acelerando el ritmo.
121 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Sil-jadeo. Pasaron unos minutos hasta que finalmente obtuvieron un
exquisito orgasmo.
... --Si pudieras viajar a cualquier parte, ¿a dónde irías? - pregunte,
dándole un masaje.
Estaba acostada boca abajo mientras yo acariciaba su espalda baja con
mis manos, usando mis labios de vez en cuando sobre su piel como un
regalo especial.
Habíamos follado salvajemente, ella estaba agotada.
-Iría a Roma, recorrería el Coliseo, el Vaticano, la Torre de Piazza.
Pasar el tiempo que pudiera en Florencia y Venecia- respondió-.
Siempre quise conocer esos lugares -agregó.
- ¿Y qué harías si no tuvieras que volver a casa?
¿Si pudieras quedarte todo el tiempo donde tu corazón quisiera? -
pregunte amasando sus nalgas.
-Ummm -jadeo-. Mi corazón siempre quiere estar contigo, estar
desnudos, con tu erección pinchando mí coño- respondió.
Su respuesta me gustó, bajé mis manos justo debajo de sus nalgas
masajeando profundamente sus músculos.
-Voy a vender mí parte del club y luego de eso seré libre -le confesé,
ella levantó la cabeza para mirarme a los ojos, luego intentó dar la
vuelta, pero no lo permití-.
De ninguna manera.
No he terminado contigo -mencionó evitando que se levantara.
- ¿Es en serio lo que acabas de decir?
¿Venderás tu parte del club? ¿Por qué? -Quiso saber.
-Por ti -respondí-. Por nosotros, para vivir una vida alejado de todos,
solo tu y yo -agregue-. Quiero que tengamos tiempo de disfrutar de
nuestro amor, que podamos viajar cuando queramos, que podamos
hacer todas las cosas que deseemos sin ningún obstáculo, claro
122 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
siempre y cuando tengas tiempo libre en la universidad, yo no pretendo
quitarte la oportunidad de estudiar, sabes que cuentas con todo mi
apoyo en ese sentido -se lo dejé claro.
Sabía que ella no se esperaba nada de esto, aunque debía admitir que
me daba algo de nostalgia vender el club, pasamos momentos
increíbles ahí dentro, pero lo importante era estar a su lado y vivir la vida
que quisiéramos.
-Entonces, ¿Simplemente te vas a ir? -preguntó queriendo levantarse.
Le di una palmada en el trasero, ella regresó a su posición.
- ¿Qué te he dicho sobre escuchar? -Dije acariciando su nalga
adolorida, luego le di otro golpe, abrí sus piernas y me ajusté entre ellas.
Hubiera conocido a una chica hermosa y talentosa como tú. Me veo en
ti, veo lo que podría ser contigo a mí lado -añadí-.
¿Podemos terminar tu masaje ahora? -pregunte empujando mí polla
justo más allá del borde de su coño. Ella no dijo una palabra más, como
sabiendo que estaba a punto de conseguir un final feliz. La embestí una
y otra vez salvajemente, hasta que ambos tuvimos nuestro orgasmo.
Luego nos recostamos sobre la cama, yo estaba un poco más abajo que
ella,
- ¡Me encantan tus masajes! -Exclamó satisfecha.
En ese momento aproveché mí posición y puse mi boca sobre su coño
desnudo, mi lengua acarició su clítoris. Lamí sus jugos mientras mi polla
se sacudía ante la idea de estar dentro de ella de nuevo.
Empuje mi lengua dentro de su coño justo cuando mi teléfono me alertó
de un mensaje de texto.
Mi columna se puso rígida. que era de Fabiola. La había dejado a cargo
del club, le dije que se pusiera en contacto conmigo solo si había
problemas.
Los pequeños gemidos de Luciana me distrajeron e ignore el texto. Mi
dedo grueso encontró su entrada y comencé a burlarme de ella.
123 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Cada sonido que hacía mi polla se convertía en piedra. Estaba tan duro,
dudaba que llegará mucho más lejos antes de empujarme dentro de
ella.
Tomé dos dedos y los deslicé, pero en ese momento recibió otra
notificación.
- ¡Mierda! -Exclamé.
- ¿Qué? ¿Está todo bien? -Preguntó Luciana.
Di un mordisco rápido a su dulce coño y me alejé,
-Si, tengo que comprobar eso. Se trata del club y podría ser importante
-le dije, pero me arrepentí de mi decisión en el momento en que vi los
ojos brillantes de Luciana. Estaban llenos de lujuria, mi pequeña
traviesa.
Solo desee que Fabiola hubiera tenido una maldita buena razón para
interrumpirme o la despediría.
Me levanté y busqué mí teléfono, asegurándome de que mi pene no
golpeara nada en el proceso. -Joder, debería follar a Luciana primero-
dije mentalmente.
Tomé mi celular y leí el mensaje: Tenemos un problema. Su segundo
texto fue un archivo adjunto, eran algunas fotografías dónde Alexis salía
en el interior del club con otro hombre, al parecer mostrándole el lugar.
Me sorprendió un poco porque él no me había avisado nada sobre que
haría con su parte, Andrés tampoco me dijo nada, así que me imaginé
que tampoco le había avisado a él, esto lo estaba haciendo por su
cuenta.
En ese momento, llamé a Fabiola - ¿Cuándo fue eso? -Le pregunte
enojado porque no me gustaba que hicieran las cosas a mi espalda.
-Hace unos veinte minutos -el cliente ya se fue, pero Alexis todavía está
aquí, está recogiendo sus cosas de su oficina- respondió -. También
me pidió que te dijera que vinieras aquí para hablar contigo -agregado.
124 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
No quería ir a verlo en estos momentos, estaba con Luciana, pero decidí
asistir a su reunión para que dé una vez por todas terminar con todo tipo
de relación con él y eso también incluía los negocios.
Luego me comencé a vestir.
- ¿Qué está pasando? -Me preguntó Luciana.
Le conté lo que pasó, ella comprendió que debía ir a revolver ese asunto
con Alexis.
-No tardaré. Necesito que te quedes aquí. Ni siquiera pienses en
ponerte ropa hasta que regresé -le ordené, me había quedado con las
ganas de follarla. Me incliné y luego le di un beso en los labios, salí de
casa y subí al auto.
Me dolía dejarla, pero no había forma de que se fuera de mi lado. Ella
me ha cambiado, sé que era joven. Dios, era demasiado joven. Hubo
un pequeño pellizco en mí estómago, fue como una pequeña
advertencia que intentaba decirme que era demasiado buena para un
hombre como yo.
Tenía toda su vida por delante, pero no la dejaría ir.
La última imagen de ella acostada en la cama, hermosa y desnuda para
mí se instaló en mi mente.
Pensé que era mejor dejar plantado a Alexis y dejar que hiciera con su
parte lo que quisiera para así volver con ella.
Mi instinto me decía que me diera la vuelta, no debería dejarla sola. El
tráfico fue ligero, como probablemente lo era a esa hora de la mañana.
Cuando di una vuelta, mi teléfono sonó, lo que indicaba un mensaje de
texto de Fabiola. Abrí con cuidado el mensaje para no chocar: jefe, le
acaban de enviar un paquete sin remitente, es pequeño ¿Qué hago con
él?
Me pareció extraño lo que me acababa de decir, le pedí que lo abriera
y que le tomará fotografías y me lo enviara, Necesito saber de qué se
125 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
trataba. No era frecuente que me enviaran este tipo de paquetes
anónimos.
Segundos después recibí las fotografías. Miré hacia abajo, y la foto
adjunta casi hizo que chocara contra el vehículo frente a mí. Eran
fotografías de Luciana haciendo sus actividades en la universidad.
Al parecer solo algunas fotografías espiándola, no había ninguna nota
con amenaza- ¿Qué diablos? -Dije, mis defensas subieron
instantáneamente. De repente estuve en alerta máxima. Marqué
rápidamente el número de Luciana, pero fue directo al buzón de voz-.
¡Mierda! -Exclamé, luego colgué y volví a marcar, obteniendo lo mismo.
No debí haberla dejado. La inquietud se instaló, di un rápido giro en U
y me dirigí de regreso a la casa.
Llamé a Luciana de nuevo al celular y colgué cuando sonó su correo de
voz. Pensamientos Oscuros se arremolinaron en mi mente, y trate de
calmarme, convencerme de que ella solo está en la ducha.
Dejé mi auto en la entrada, salte y corrí hacia dentro de la casa, pero la
puerta principal estaba abierta-.
Luciana - grité, pero mis palabras murieron en la escena frente a mí.
¡La habitación estaba destrozada- Luciana! -Volví a gritar.
Corrí al baño, pero ella no estaba, La silla estaba tumbada de lado y
había cristales rotos por toda la habitación. Claramente hubo una lucha.
Mi corazón latió fuera de mi pecho mientras la buscaba, mierda, ni
siquiera podía pensar.
Busqué cualquier signo de juego sucio, Sangre u otra cosa. El pánico
dentro de mi creció hasta que mi cuerpo comenzó un temblar
incontrolablemente -Luciana- dije su nombre y la rabia estalló dentro de
mi como un volcán que explota.
Coja la silla y la arrojé al otro lado de la habitación-.
Quien crea que puede meterse conmigo va a morir-pronuncie, mi pecho
estaba demasiado apretado-.
126 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
¿Dónde está ella? ¿Quién la tiene? ¿La lastimaron? ¿Lo harán? -
pregunto.
El edredón blanco puro ya hacía a mis pies arrugado en el suelo.
Cuanto más me concentraba en él, más agudo era el dolor cuando el
reconocimiento me desgarró-.
Dios no. ¡Joder, no! -Murmura con desesperación. Mi mente no quería
aceptar lo que veía, pero forcé mi agarre para sujetar la ropa de cama
y levantarla, haciendo que mi corazón se rompiera.
Ahora debía buscarla, no tenía idea quién la había secuestrado, pero
haría todo lo posible por encontrarla.
Capítulo XXX
Narra Abel.
Vi sangre. Escanee el lado de la cama, encontrándome con más
sangre, la lámpara estaba rota. Me temblaban las manos mientras
tomaba mí celular para llamar al 911.
-Dios, ¿a qué la he arrastrado? -Dije mentalmente sintiéndome culpable.
- ¿Tiene idea de lo que pasó? -Te lo acabo de decir, no tengo idea de
lo que pasó. La dejé durante veinte minutos como máximo, y cuando
volví, ella se había ido.
¡Deja de perder tu maldito tiempo conmigo y haz tu trabajo! -le grite al
policía novato que intentaba compensar en exceso su ineptitud. La
policía apareció antes de que el oficial Smith llegará. Me estuvo
interrogando por varios minutos como si hubiera lastimado y
secuestrado a mí propia novia.
Mí frustración estaba en su punto más alto.
--Señor Brown, ¿conoce a alguien que quisiera lastimar a la señorita
Peralta?
-Como dije, no tengo idea -respondí, no se me ocurría alguna persona
que me quisiera hacer daño-.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
¿Dónde diablos está el Oficial Smith? - pregunté-.
Escucha, haz tu maldito trabajo y deja de concentrarte en mi- gruñí,
mirando mi celular en busca de actualizaciones de Fabiola. Le envié un
mensaje de texto diciéndole que no dejara que Alexis se fuera del club,
no quería pensar que él estaba involucrado en todo esto, pero fue una
gran casualidad que me mandó a llamar justo antes del secuestro.
-Señor, no creo que haya explicado claramente por qué estaba la joven
aquí en su casa. Parece estar un poco fuera de su edad -comentó de
una manera que me enfureció.
En ese momento, salte sobre él, mis manos se aferraron a su cuello. -
Mide tus malditas palabras-dije.
- ¡Abel! -gritó Smith. Él llegó y se colocó detrás de mí para que liberará
al novato. Lo hice a regañadientes, ¿Cómo se atrevía este idiota a
cuestionar mí relación con ella? Debería estar preocupado por quién se
la llevó-.
Abel, déjalo ir. Con esto no vas a ayudar a nadie -agregó Smith Lo
liberé de mí agarré asesino y lo empujé lejos. Mi corazón se aceleró y
mis manos temblaron incontrolablemente.
Ha pasado más de una hora, solo pensé en las cosas que ella estaría
soportando en estos momentos y yo estaba aquí sin nada por ayudarla.
Luego me volví hacia Smith.
-La sacaron de esta habitación. Ha pasado más de una hora. Deben
dejar de mirarme y empezar a señalar a los verdaderos sospechosos-
dije mi voz se quebró al final.
El dolor en mí pecho explotó. Necesitaba llegar al club. En ese
momento se me vino a la mente las palabras de Amanda cuando la eché
del club, no estaba seguro si hubiera sido capaz de hacer todo esto,
pero no tenía otra opción.
Necesita hacer algo. Arrastré a Smith lejos de sus secuaces y le di los
nombres de quienes sospechaba.
128 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Luego Sali corriendo de la casa, le envié un mensaje de texto a Fabiola
diciéndole que estaba encamino. La imagen de la sonrisa de Luciana y
el sonido de su risa se instalaron una y otra vez en mi cabeza mientras
rompía todas y cada una de las infracciones de tránsito.
Una vez que llegué, dejé el coche estacionado y salí hacía el interior del
club, por la hora no hay clientes solo el personal administrativo.
-Por aquí, jefe -escuche la voz de Fabiola. Dirigí mi mirada hacía ella,
Alexis estaba cerca de ella, sobre la barra estaba una caja de cartón,
eran algunas de sus cosas.
En ese momento me acerque a él rápidamente, todavía no podía
quitarme de la cabeza que él tenía algo que ver con todo esto. Mis
emociones estallaron.
- ¡Hijo de puta! -Exclame, en pocos segundos estaba sobre él. Mi puño
se levantó y se estrelló contra su cara. Una vez, dos veces, tres veces.
No podía parar. Él va a pagar. Por cada cabello dañado en la cabeza
de Luciana pagará por un hueso roto, un dedo faltante, su vida-.
¿Dónde diablos está ella? -Dije soltándolo- Dime lo que hiciste o te
mataré aquí mismo-le advertí.
Una sensación de locura se instaló en mí. Nunca había sido un hombre
violento, exigente, con autocontrol, nunca he usado la fuerza sobre otra
persona.
El impulso de arrancarle los brazos hasta que hablará se apoderó de
cualquier sentido del bien y del mal.
- ¡Nada! Fabiola me contó lo que le pasó a Luciana ¿Cómo puedes
pensar que yo tengo algo que ver? ¿Acaso no me conoces? -Preguntó
limpiando la sangre.
--Si no tienes nada que ver, ¿Qué hacías con un tipo dándole un
recorrido del club sin haberme dicho nada?
129 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Luego me mandaste a llamar para vernos y dio la casualidad de que
ese momento la secuestraron ¿Cómo quieres que confié en ti después
de lo que hiciste con mi hija? -cuestione.
-El sujeto que estaba aquí conmigo es un vendedor de bienes y
muebles, simplemente estaba evaluando el precio exacto de todo el club
para la venta. Y en cuanto el porque te envié a llamar era para
informarte que también venderé mí párate del club, quería decírtelo
personalmente, lo que le sucedió a Luciana, yo no tengo nada que ver
con eso, jamás te haría algo así-me informado.
Conocía a Alexis desde hace muchos años. Sabía cuándo estaba
mintiendo. Mis instintos me estaban jugando un mal momento, pero si
él no tenía nada que ver son esto, ¿quién lo hizo? ¿Quién carajo la
tenía? La única sospechosa era Amanda.
- ¡Mierda! - gruñí pateando la silla. Ha pasado mucho tiempo, no tenía
ni idea de dónde estaba ella o de cómo encontrarla. Tampoco sabía
dónde comenzar. Mi pecho estaba apretado, me sentía fuera de control.
Agarré mi cuero cabelludo y tiré bruscamente de mi cabello revuelto. Si
tan solo pudiera averiguar dónde está - esperen el teléfono.
Tengo un rastreador en su teléfono -murmuré recordando ese detalle
importante que hice después del accidente de auto que Luciana tuvo,
solo lo había hecho porción.
Busqué en mi bolsillo interior, pero no estaba, seguramente se había
caído cuando le di los golpes a Alexis, a simple vista no podía verlo, así
que me puse de rodillas para buscarlo, lo vi debajo de la barra, estiré mi
brazo.
- Jefe tenemos un problema- dijo Fabiola, su voz reflejaba
preocupación.
-Sé cómo encontrarla-le dije tratando de alcanzarlo, pero todavía faltaba
una pulgada para tomar el dispositivo.
-Tenemos otro problema, uno muy grave-mencionó-. Está saliendo
humo del almacén que está detrás del edificio.
130 ARDIENTE DESEO LEYVA
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Tableta acabo de revisar los monitores por mí. Alguien prendió fuego,
bloqueando las tres salidas -agregó asustada. Sus palabras apenas se
registraron en mi mente. Solo necesito acceder a mí celular-.
Jefe, creo que tenemos que. Fabiola fue interrumpida por una fuerte
explosión. Una ráfaga de llamas salió disparada desde la trastienda.
Un fuerte estruendo resonó por todo el club. Las paredes temblaron a
nuestro alrededor, luego cayó una gran parte del techo. Me vi obligado
a zambullirme hacia un lado para evitar que me aplastara.
-Joder, ¿qué fue eso? - dijo Alexis-Tenemos que largarnos de aquí-
agregó acercándose a mí, iba a tomar mi brazo para salir, pero lo aparte
de un golpe.
-Necesito mí teléfono -dije, pero otra explosión fuerte se escuchó,
provenía de la sección de la pista de baile a pocos centímetros de
nosotros. Las ventanas se rompieron de repente, bloqueé mí cara, pero
eso no impidió que los fragmentos de vidrio se clavaran en mis
antebrazos y piernas.
-Vas a tener que conseguir uno nuevo. Tenemos que irnos. Ahora -me
dijo molestó Alexis. Fabiola también se había acercado.
Él tenía razón y aunque no quería dejar el único medio para encontrar
a Luciana, teníamos que salir de ahí. Pero solo pudimos dar unos
cuantos pasos cuando escuchamos otra explosión, y otro trozo del
techo cayó sobre la barra, aplastando la parte superior.
Las llamas exploraron, creando una barrera. Salte sobre él, sin
importarme si me quemaba, Fabiola y Alexis hicieron lo mismo,
caminamos hacía la salida principal. Había mucho humo, mi piel ardía
por todas las llamas circundantes.
Comencé a toser y me tapé la boca, pero justo en ese momento una
bola de fuego explotó arrojándonos a los tres hacia atrás, luego de eso
todo se volvió oscuro.
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Capítulo XXXI
Narra Luciana.
Me desperté sobresaltada de una pesadilla demasiado real. Me sacudí
las horribles imágenes de mí pesadilla y me senté, pero rápidamente
me di cuenta de que ya estaba sentada. No estaba en la cama. Un
dolor punzante irradió dentro de mí cabeza y tiré de mis brazos, pero
estaban inmovilizados detrás de mí.
-Oh Dios. ¿Dónde estoy? ¿Como llegué aquí? -Dije mi mente estaba
tan confundida, parecía que no podía concentrarme. Todo me dolía, el
pánico se apoderó de mi cuando me di cuenta de que estaba atada a
una silla.
Volví a tirar de mis brazos y un dolor severo subió por mí espalda. La
tela se apretó alrededor de mis ojos, no podía ver nada. Intenté
escuchar los sonidos, pero era inquietantemente silencioso. No sabía
si gritar pidiendo ayuda o quedarme en silencio.
Luche contra la neblina por cualquier recuerdo. Destellos de gritos,
forcejeos. El dolor. La sangre se instaló en ese momento cuando
comencé a recordar lo que pasó en la casa.
- ¿Qué estás haciendo aquí?
¿Qué diablos está pasando? ¡Bájame! -Grite no terminé la oración. Él
me atacó, sus brazos se envolvieron alrededor de mi cintura, tratando
de sujetarme. Luche contra él con fuerza, pero mis pies abandonaron
el suelo.
Comencé a gritar, pero su gran mano cubrió mi boca, Luché echando la
cabeza hacia atrás, él me dejó caer y caí al suelo aterrizando mal en mi
tobillo. Gemí mientras el dolor subía por mi pierna.
El miedo me consumió, intenté arrastrarme y ponerme de pie, pero me
agarró un mechón de pelo.
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- ¿A dónde diablos crees que vas, pequeña? -me dijo, le rasqué los
brazos luchando contra su fuerte agarre. No tuve más remedio que
ponerme de pie, a menos que quisiera que me arrancara más pelo.
Luego grité y me balance hacia él, y mis uñas se hundieron
profundamente, dejando un largo rasguño en su rostro-.
¡Perra! -Exclamó, me lanzó hacia adelante. Mi tobillo lesionado se soltó,
tropecé y caí en la mesita de noche. Mi cabeza hizo contacto con la
esquina de la madera. Me llevé los dedos a la cabeza, ya estaba
hinchada, cuando me aparté, mis dedos estaban cubiertos de sangre.
Intente ponerme de pie, pero la habitación daba vueltas. Puse mí mano
sobre el colchón para estabilizarme, dejando una huella roja. Dos
manos detrás de mí empujaron mi espalda, me resbalé, aterrizando en
el suelo.
Grité de dolor, pero me obligó a darme la vuelta y evitar sus manos
mientras me alcanzaban. Trate de mantener la mayor parte de mi peso
en un pie y salte a la cama, saltando para arrastrarme sobre ella.
Pero él se las arregló para agarrarme el tobillo, pero lo patie con el otro
pie hacia atrás y lo golpeé en la cara- ¡Mierda! Vas a pagar por eso -
dijo, luego se lanzó sobre la cama.
Pero en ese momento tuve tiempo de agarrar la lámpara de la mesa de
noche y tiré de ella con fuerza, arrancándolo del enchufe. Lo golpeé
sobre su cabeza y miré con horror como el impacto le abrió la cabeza,
dejando un corte enorme.
Se cayo de la cama y se golpeó contra el suelo como una bolsa de
ladrillos. Escuché un ruido y me alejé de él, pero solo di un paso
adelante cuando me tacleó por detrás. Él estaba sobre mí, llevándome
al suelo. Esta vez, su peso y fuerza superaron al mío.
Grité de nuevo, pero él puso su mano sobre mi boca. Puse mis dientes
alrededor de su piel y mordí. El gruñó, pero me dio un golpe en la cara,
perdí la concentración, solo pude ver levemente como tomó una jeringa
de su bolsillo para inyectarme el contenido.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
-Papá ¿Por qué haces esto? -Pude murmurar, luego perdí el
conocimiento. Ahora que estaba despierta, intenté quitarme la venda
de los ojos con el hombro, pero no tuve suerte.
-Bueno, mira quién finalmente está despierta -escuché una voz de una
mujer, está me quitó la venda.
Miré a mi alrededor, tratando de averiguar dónde estaba, pero el dolor
y el mareo lo impidieron. Estaba oscuro, por lo que era difícil ver, pero
parecía que estábamos en el bosque, ya que por una pequeña ventana
se veía árboles afuera. Tiré de mis brazos, pero las ataduras estaban
tan apretadas que me raspé la piel.
-Tu ¿quién eres? -Pregunte. Ella solo se rio, dejándome con un
sentimiento de inquietud. Intente no mostrar mi miedo, pero era
imposible.
No la conocía, no tenía idea de qué había planeado para mí. Ella me
comenzó a contar sobre que ella y Abel tuvieron un amorío hace varios
años, eso me lo esperaba.
-Cuando regresé a esta ciudad lo fui a buscar, me enteré sobre ti y lo
quise reconquistar, pero el muy ingrato me rechazo y ahora tu pagarás
por su rechazo hacia mí.
¿Qué mejor manera que quitarle lo que más ama? -Preguntó con una
de loca enferma, su manera de hablar y su comportamiento reflejaba
locura.
--Cuando Abel descubra que me secuestraste, vendrá por ti y te
destruirá -le dije.
-Oh cariño. Estas completamente equivocada -respondió como si lo que
dije fuera un chiste-. Al contrario, él y yo finalmente seremos felices, me
agradecerá por haberme desechó de ti, porque ese es mi plan eliminarte
de este mundo -agregado con una sonrisa malvada-.
Él y yo lo pasábamos muy bien. Es un hombre travieso, muy sexual y
dominador. Tengo que admitir que definitivamente pensé que le
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gustaban mujeres de su edad y no niñas andrajosas -agregadas,
luciendo como si perdida en sus pensamientos.
Luego se dio la vuelta y saltó hacia la Oscuridad. Ella había perdido la
cabeza por completo. Miré a mi alrededor, tratando de encontrar una
forma de escapar. Las ataduras alrededor de mis muñecas estaban
demasiado apretadas.
Mierda. Estoy jodida. No sabía cuánto tiempo había pasado ni cuánto
tiempo había estado aquí. Afuera estaba oscuro, lo que me indicaba
que han pasado muchas horas y eso me preocupaba.
He estado desaparecida durante algún tiempo y nadie me ha
encontrado. Amanda, como me dijo ella que se llamaba en cedió la
chimenea, eso ayudo a que el lugar tuviera algo de luz, fue ahí que la
pude ver bien.
Era una mujer muy hermosa, lástima que estaba loca, luego regresó
con un teléfono en la mano. Era mi celular.
Revisó algo y luego lo escondió en el bolsillo de sus jeans. -No ganarás
al final. Él nunca te querrá -le dije por impulso. Me di cuenta que fue
una mala idea provocarla cuando ella se acercó y me tomó del cabello
con fuerza-.
Siempre obtengo lo que quiero. Esto no será diferente. Eres tú quien
perderá aquí -gritó.
Luego una sombra apareció cuando la puerta se abrió- ¿Dónde has
estado? -le preguntó ella.
-Tuve que parar en un centro de urgencias. Esta ingrata me rompió la
nariz. Sin mencionar los cuatro puntos que tuve que ponerme en la
cabeza -respondió después.
-Oh pobre bebé Te pateó el trasero tu propia hija-se burló Amanda. Él
no le gustó el comentario. Se veía molesto.
-Eres un maldito, ¿Cómo pudiste hacerme esto, se supone que soy tu
hija? - le dije todavía sin poder creer que fuera parte de todo esto.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
- Bien sabes que nunca me importaste. Cuando ese idiota de Abel me
amenazó, quería vengarme de él y cuando Amanda y yo nos
reencontramos y me contó su plan no dude en ayudarla -respondí, no
tenía idea de dónde diablos se conocieron estos dos locos.
Sin embargo, la preocupación que me encontrarán con vida era mayor.
Ahora estás aquí atada a una silla en medio del bosque. No creo que
debas estar haciendo preguntas -agregadas.
En ese momento me pregunte ¿Cómo había conseguido Amanda para
que mi padre hiciera el trabajo sucio? ¿0h siempre ha sido un maldito
psicópata como ella y nunca me di cuenta?
-Me encanta cuando hablas así -le dijo Amanda acercándose a él para
besarlo. Eso no me lo esperaba, me dio asco verlos tuve que voltear a
ver hacía otra parte.
Cuando terminaron los miré.
-Abel me encontrarás. ¡Y ambos estarán jodidos! -grite ya desesperada.
--Eres mentirosa- dijo mi padre, pero el nerviosismo en su tono me decía
que no estaba tan seguro.
Luego miró a Amanda-. Ella está mintiendo, ¿verdad? ¿Estamos bien?
Me prometiste que estaríamos bien -dijo él.
Amanda se burló, echándose el pelo por encima del hombro. -Ella solo
está tratando de meterse en tu mente. Nadie nos vio -respondió ella.
- ¿Estás segura?
¿Limpiaste el baño de sangre? Tu sangre está por toda esa habitación
-le dije a mi padre, esperando que se volvieran el uno contra el otro. La
cabeza de mí padre giró hacia Amanda.
Había logrado asustarlo. -No me mires así -murmuró ella.
-Entonces dime que está mintiendo.
¿Ella está mintiendo?
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ARDIENTE DESEO LEYVA
- ¿Pueden rastrear esa mierda? -dijo él, señando el celular, no sabía
porque lo había hecho tenía algún detector mí celular?
-Estoy segura, además yo no te dije que la golpearas -le recalcó ella Mi
padre comenzó a moverse, paseó de un lado a otro.
Intenté balancearme hacia adelante y hacia atrás, con la esperanza de
caerme y romper la silla. Era una buena corredora, podía correr al
bosque y esconderme.
-Todo esto fue idea tuya. ¡Si nos atrapan no dudaré en decirles todo! -
Le dijo mi padre, siempre fue nefasto, un hombre cobarde y ahora lo
estaba demostrando aún más.
Un grito de horror salió de mi garganta cuando Amanda tomó un tronco
y lo golpeó contra el costado de la cabeza.
Observé con horror cómo cayó al suelo
- ¡Dios mío! ¿por qué hiciste eso? - le grité, pero no me escuchó.
Ciertamente, parecía haberse olvidado de mi-. Él está sangrando.
Tienes que pedir ayuda o morirá -le dije. Pero ella no respondió, al
contrario, levantó el tronco y le dio otro golpe mortal. Solo pude cerrar
los ojos para no seguir viendo más
Capítulo XXXII
Narra Abel.
Mis ojos se abrieron de golpe y me incorporé en la cama. Estaba
empapado de mi propio sudor. Mire a mi alrededor buscando a Luciana,
pero ella no estaba conmigo.
Las luces brillantes enviaron un dolor punzante a mi cabeza y un mareo
severo me lanzó contra la cama. Mi mano subió para tocar mi frente y
se encontró con un paño. ¿Un vendaje? La confusión me golpeó
cuando abrí los ojos de nuevo y miré a mi alrededor. Estaba en una
habitación de hospital.
-Finalmente esta despierto.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Bienvenido de nuevo, Señor Brown. Mis ojos se dirigieron a la
enfermera que entraba a mi habitación, provocando otra oleada de
mareo.
-- ¿Por qué estoy aquí? ¿qué pasó? -Pregunte. Ella se acercó y se
puso al lado de mi cama, luego revisó la máquina.
-Estaba en un incendio. Tiene mucha suerte de estar vivo -dijo, pude
sentir sus manos frías mientras revisaba mi pulso - ¿Cómo se siente?
Tuvo una conmoción cerebral bastante fuerte comentó.
Mis ojos se cerraron con fuerza, luchando por recordar: fuego, sangre,
Luciana.
--Necesito hablar con ... Hice otro intento de sentarme, pero mi cabeza
daba vueltas y mi estómago amenazaba con expulsar el dolor. Volví a
bajar, acunando mi cabeza.
--Necesita descansar, señor Brown. Ha estado inconsciente durante las
últimas siete horas. Lo mejor para usted es recostarse.
¿Quiere algo que le ayude a dormir? -interrogó.
-Siete horas? -Dije impresionado-.
Necesito salir de aquí -pronuncie-. Luciana, ¿La han encontrado?
pregunte.
La enfermera me ofreció una sonrisa amable. -No estoy segura de lo
que paso ¿Le gustaría que me pusiera en contacto con alguien para?
- ¡No! Ella fue secuestrada. ¿La han encontrado? ¿Dónde está el
oficial Smith? -Pregunte de nuevo, pero ella era ajena a lo que le estaba
preguntando.
--Señor, realmente necesita calmarse, es por su bienestar -me dijo.
-Señor Brown -escuche una voz masculina. Preste atención al médico
y a un policía que entraban a mi habitación. El alivio inundó los rasgos
de la enfermera, luego ella se fue-. Me alegra ver que este despierto.
Estábamos empezando a preocuparnos -agrego.
138 ARDIENTE DESEO LEYVA
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--Estoy bien. Necesito salir de aquí -conteste.
El médico se acercó a los pies de mi cama y echó un vistazo a mi
historial.
-Entiendo que el oficial Anderson está aquí para responder cualquier
pregunta que tenga, pero por ahora, le aconsejaría que se lo tome con
calma. Ha recibido un fuerte golpe en la cabeza --dijo.
-Dije que estoy bien -repetí, incluso cuando el dolor se disparó a través
de mi lóbulo frontal.
-Entiendo, pero su escaneo de cabeza dice lo contrario. Debería estar
agradecido solo por la lesión en la cabeza. El otro caballero que trajeron
con usted sufrió algunas quemaduras leves al igual que la dama que
estaba con ustedes -mencionó.
- ¿Dónde están? ¿Están bien? -pregunte apresuradamente.
Su amigo, el señor Johnson sufrió quemaduras leves en la espalda y
las piernas, y la señorita Olson en uno de sus brazos y otros golpes
leves. Pero están estable y despiertos -me informó.
Aunque su información me dejó tranquilo, me dolía el pecho. Esto
sucedió por mi culpa. Nunca debí dudar de Alexis, había jodido todo,
tenía que pedirle perdón.
- ¿Sabe quién inició el incendio? ¿Dónde está el, oficial Smith?
Necesito hablar con él -mencione, pero este otro policía sacó su bloc de
papel.
--Por lo que sabemos de la vigilancia que hemos recuperado, muestra
a un señor de mediada edad colocando explosivos de baja calidad
alrededor del edificio. No debería haber sido lo suficientemente
poderosos como para causar el daño que hicieron, pero
desafortunadamente, uno golpeó la línea de gas, lo que causó muchos
daños. No tengo que decirle que el edificio es viejo, lo que no ayudó al
deterioro de la estructura -informó.
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- ¿Y Luciana? ¿Cuál es la actualización sobre ella? -pregunte, mí
estómago amenazó con levantarse, esperando su respuesta. Yo ya
sabía por su expresión que me iba a decir que no la habían encontrado
después de siete horas.
- No ha habido pistas. El Señor Johnson fue interrogado. No había
ninguna razón para incluirlo en la lista de sospechosos. Estamos
haciendo todo lo que podemos -respondió.
- ¡Si estuvieran haciendo todo lo posible, ya la habrían encontrado! -dije
enojado-. Me han retenido en esta cama durante siete horas mientras
ella está soportando Dios sabe qué cosas-le recalque.
-Disculpe señor Brown -escuchamos una voz masculina. Todos
volteamos hacia el chico que estaba parado en la puerta. Su rostro me
parecía conocido.
- ¿En qué te puedo ayudar? -Le pregunté.
-Mi nombre es David Peralta, el hermano mayor de Luciana -se
presentó. En ese momento comenzó a contar que había escuchado a
su padre mientras hablaba con una mujer rubia que había ido a su casa
algo sobre Luciana y sobre mí, pero no pudo escuchar muy bien la
conversación, eso ocurrió hace unos días. Eso le llamo la atención.
Pero cuando vio las noticias sobre el incendio del club, el cual yo era
dueño, sus sospechas aumentaron más cuando se enteró que su
hermana había desaparecido-.
En unas cajas en la habitación de mí padre encontré estás carpetas -
dijo mostrándomelas, era expediente de su padre, al parecer había
estado internado en un lugar psiquiátrico, pero me quedé más
sorprendido cuando vi otro expediente adjunto con el nombre de
Amanda Jones, él y ella estuvo en el mismo lugar hacía muchos años
eso explicaba cómo se ha conocido-.
Estoy seguro que ellos dos están involucrados con la desaparición de
mi hermana, es por ello que hace un par de minutos hablé con mi padre
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por celular, tengo una aplicación que rastrea la ubicación y ya tengo la
suya, quizás podamos encontrar a mi hermana- dijo.
Sus palabras me dieron esperanzas. Luciana no podía seguir en manos
de dos psicópatas. En ese momento me levanté de la cama.
-Señor Brown, vuelva a la cama. No se le permite salir -me dijo el
médico.
Sin embargo, no le hice caso.
- Me importa un carajo lo que recomiende. Necesito salvar a Luciana-
dije, por mí culpa ella estaba sufriendo, si hubiera tratado de otra
manera a Amanda ella no hubiera hecho esto.
-Llama al Oficial Smith. Dile que ya sabemos dónde están -le ordené al
otro oficial. Sin importarme si pasaba sobre su autoridad.
-No puede pensar seriamente que está lo suficientemente bien como
para dejar este hospital e ir a buscarla y rescatarla. Eso es simplemente
absurdo.
Deje que la policía hagamos el trabajo -me respondió.
Ignore las demandas del médico y del oficial Anderson. Busqué algo
que ponerme, solo había un pantalón azul de médico, me lo puse debajo
de la bata. Luego me acerque a David
- ¿Tienes un auto?
-Si-respondió.
-Vamos, iré a rescatar a tu hermana. El médico todavía me gritaba que
regresará, pero seguí caminando por el pasillo, David me seguía.
Necesitaba salvar a mi chica, no me importaba nada más.
Capítulo XXXIII
Narra Luciana.
La vida es corta, ese dicho encajaba bastante bien en ese momento.
141 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Había planificado mis sueños y metas, pero no pensé jamás agregar a
la lista ser secuestrada por dos lunáticos. No estaba segura de qué
hora era.
Todavía estaba oscuro. Amanda dejó a un lado el tronco. Su
respiración era agitada. Luego salió del lugar.
- ¿Papá? -Susurre, pero nada.
- ¡Papá! -Grite, pero él no se movió. La idea de una persona muerta a
pocos centímetros de mí no era nada agradable. A pesar que no fue
nunca un buen padre, él era un ser humano, y aunque le había ayudado
a Amanda hacer todo esto, no podía odiarlo por completo, al contrario,
sentía lástima por él.
Comencé en ese instante a tener problemas para respirar. Estaba
entrando en pánico. Abrí la boca para gritar un maldito asesinato, pero
Amanda reapareció de nuevo.
Tenía hambre, estaba débil. Mi habilidad para correr había disminuido
terriblemente, ya que apenas podía sentir mí trasero por estar atrapada
en esta silla por tanto tiempo. Por no hablar de mi horrible dolor de
cabeza-.
¿No crees que estás llevando esto demasiado lejos? Debes aceptar
que Abel simplemente no te quiere.
Ella se enfureció, se acercó a mí y me abofeteó.
-Él nunca sería feliz con alguien como tú, eres una mocosa malcriada.
Mientras yo puedo cumplir con todo lo que él desee -me dijo con odio
en su mirada. Definitivamente estaba loca, luego sonrió levemente.
-Entonces, ¿qué dices si me dejas ir? Simplemente desapareceré y
ustedes dos podrán vivir felices para siempre -la quise convencer,
sonreí como si fuéramos dos mejores amigas que acababan de hacer
un lindo pacto. Ella sonrió frenéticamente.
142 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Me encantaría, pero tu cara fea está por todas las noticias. Al parecer
eres importante para él -dijo amargamente. Luego comenzó a caminar.
Cogió su bolso y, cuando se apartó vi que sostuvo un cuchillo.
¿Qué planeas hacer con eso? -Pregunte sintiéndome jodidamente
nerviosa.
-Necesito deshacerme de ti, de una manera que no encuentren ADN
mío. Necesito pensar -dijo pensando en voz alta lentamente de un lado
a otro.
Volví a entrar en pánico. Necesitaba salir de esto. Fui una Girl Scout
durante un verano, pero Erika y yo estábamos concentradas en conocer
chicos y no pusimos atención en las habilidades de supervivencia o
cómo encender un maldito fuego o simplemente qué bayas a comer.
Entonces en ese momento una idea me golpeó. -Oye, Amanda. Tengo
una idea -le dije, ella volteó a verme-.
¿Qué tal si usamos esa cuerda y me ahorcas? -Le dije señalándosela
con la mirada-. Así evitas un baño de sangre que te pueda involucrar.
Así yo estaré muerta, tú vivirás feliz para siempre con Abel -comente,
eso fue lo más morboso que había sugerido en mi vida y lo más
escalofriante, ya que los ojos de Amanda se iluminaron como un árbol
de Navidad.
- ¡Oh, es una idea fantástica! -respondió.
-Entonces, ¿qué tal si yo te ayudo y tú me ayudas? -Le dije.
Ella sonrió.
-Y ¿cómo te ayudaría? -Preguntó.
-Bueno, es posible que necesites ayuda para hacer una soga. Fui la
mejor Girl Scouts del campamento. Si agarras esa cuerda de allí, puedo
ayudarte, pero tendrías que desatar mis manos para hacerlo -mencione,
ella me miró fijamente, este podría ser el momento en que mi vida
pudiera continuar, o no sabía si ella veía a través de mis mentiras y
simplemente me apuñalaría.
143 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Se tardó unos segundos en respondedor.
-Bien-contestó.
Le mencioné que adentro no podíamos hacer el propósito, le sugerí que
fuéramos afuera en el bosque ya que no había árboles dónde me podría
ahorcar.
Ella acepto.
Caminó detrás de mí y comenzó a cortar la cuerda alrededor de mis
muñecas. Hice una mueca de dolor un par de veces cuando ella me
golpeó. Una vez que sentí que mis manos estaban libres, me las toqué.
El dolor de estar atrapada en esa posición durante tanto tiempo era peor
que otro dolor.
Mis músculos se contraían y la sensación de hormigueo me provocó
una oleada de náuseas.
-Será mejor que no te enfermes -me dijo.
-No lo haré. Solo me levantaré y agarraré esa cuerda -agregué, pero
sentí un pinchazo en la espalda-
¡Ay! -grite.
-Si haces una imprudencia estás muerta -me amenazó.
-Si. Entiendo- dije, intenté estar de pie, pero me caí- ¡Mierda! me quejé.
Mis piernas estaban casi adormecidas, sin mencionar la hinchazón en
mí tobillo. Después utilizar todas mis fuerzas para levantar mí cuerpo y
cojear hacia la cuerda.
Tenía que pasar por encima de mi padre, algo que me puso la piel de
gallina. Intenté no llorar, porque a pesar que nuestra relación no fue la
mejor, no lo quería verlo muerto.
Amanda por otro lado, lo saltó con facilidad, manteniéndose junto a mí.
Llegamos afuera, la luz de la luna llena iluminaba levemente el bosque,
mis nervios me hicieron tropezar con mis propios pies y caí de nuevo,
cortándome la rodilla con una roca.
144 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Gemí de dolor, pero Amanda no se apiado de mí.
-Levántate-dijo, volví a ponerme de pie y tomé la cuerda con fuerza-. Te
ataras a uno de estos árboles. ¿No creo que te importe también asumir
la culpa de la muerte de tu padre verdad? -Mencionó.
Se rio como una niña de cinco años. Sabía que si no hacía un
movimiento pronto podía perder la oportunidad de escapar.
Tomé la cuerda, envolviendo mis dedos con fuerza a lo largo del flujo
del trenzado, lo levanté lentamente, como si fuera a comenzar a trabajar
en un lazo- mierda, no creo que esto vaya a funcionar.
Míralo - murmuró ella, luego se inclinó hacia adelante, inclinando su
cabeza sobre mi hombro para inspeccionar la cuerda.
-- ¿Por qué no? -Le pregunté. Distraída por la cuerda, la pillé
desprevenida, me di la vuelta y la golpeé en la cabeza con la cuerda.
Pero no lo hice tanto daño como esperaba.
Era más débil de lo que pensaba, pero al menos la saqué de su eje.
Ella se tambaleó hacia atrás, cayendo en un montón de tierra. Su
chillido casi me dejó sorda, pero me levante, lista para correr.
- ¡Perra! -gritó, moviendo el cuchillo. Intente bloquearla, pero me cortó
el costado de mí antebrazo. Hice todo lo posible por protegerme de
otras lesiones, pero no lo logré.
Me dolía cada parte de mí cuerpo.
Luchamos hasta por unos segundos. Balanceé mi cuerpo sobre el de
ella, le di luego un puñetazo en la cara. Ella gimió del dolor.
Solo Necesita alejarme de ella para poder correr. Le di otro golpe, pero
me olvidé del objeto que estaba junto a ella. Levantó el cuchillo, me
cortó en el muslo. Grité de agonía y caí a un lado.
Sin más tiempo que perderme me puse de pie y comencé a correr. No
tenía idea en qué dirección, pero empujé mis piernas para moverme.
Los gritos de Amanda estaban cerca, con el reflejo de la luna llena seguí
mi caminar.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
El corte era demasiado severo, Lágrimas cayeron por mis mejillas por
la abrumadora sensación de derrota. Pensé que podría esforzarme,
pero estaba demasiada herida. Mi tobillo cedió, se rompió hacia un lado
y me caí.
Rodé de espalda para poder defenderme del suelo. Ella estuvo sobre
mí rápidamente, levantó su mano, pero una voz se escuchó detrás de
mí.
-No lo hagas, Amanda. Ella se congeló a la mitad de la puñalada, y miró
de dónde venía la voz.
--Oh, no, se suponía que no debías verme así -dijo ella acomodándose
la ropa y peinándose con la mano, luego sonrió dejando caer su brazo.
- ¿Estas bien?
Te ves muy bien -responde Abel.
Estaba tan aliviada de escuchar su voz-. Solo baja el cuchillo. Ella no
tiene nada que ver con esto. Solo seremos tú y yo, ¿de acuerdo? -
Agregó él.
- ¿Tú y yo? -Preguntó ella, llena de esperanza.
-Tú y yo. Solo deja el cuchillo y aléjate de ella. ¿Puedes hacer eso? -
Insistió él.
La sonrisa de ella fue tan grande, como si acababa de ganar la lotería.
-De acuerdo- respondió Amanda. Ella dudó un momento, pero luego
lanzó el cuchillo y comenzó a saltar hacia él. Ahí fue cuando dos
oficiales aparecieron de las sombras y la abordaron.
Ella gritó y clamó a Abel.
Un tercer policía apareció de entre los árboles para bloquearme de
cualquier otro ataque, segundos después Abel corrió a mi lado. Cayó
de rodillas, acunando mi cuerpo herido.
-Jesucristo. ¿Estás bien? -Me preguntó.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Todavía estaba oscuro y fue difícil verlo por completo. Sus manos
recorrieron mi cuerpo y grite cuando me tocó el muslo-.
¡Necesito un maldito médico! ¡Ahora! -gritó, prácticamente sacudiendo
el suelo debajo de mi-.
Dime que estás bien. Por favor habla -me pidió, en ese instante me
puse a llorar. Estaba tan aliviada de que estaba aquí
- ¡Necesito un maldito médico! - volvió a gritar, su voz fue temblorosa.
Las luces de las linternas de los policías iluminaron levemente el
bosque.
Dos oficiales sacaron el cuerpo de mi padre, luego vi a lo lejos, que otros
ingresaron a una patrulla a Amanda.
Me pareció ver también a mí hermano, pero estaba muy deshidratada y
conmocionada que todo lo veía borroso. Respiré entrecortadamente y
volví a mirar a la única persona a la que me preocupaba no volver a ver
nunca más. Sus ojos estaban en llamas, ese resplandor ámbar me
hacía sentir seguro. Luego miré lo que tenía puesto.
- ¿Por qué tienes ropa de hospital? -Le pregunté.
-Larga historia -contestó, intente sentarme, pero fue imposible. El
mareo me golpeó-.
No intentes levantarte. Por favor amor, simplemente no te muevas -
agregó, no tuve otra opción que quedarme quieta. Me sentía tan débil
y cansada, solo quería dormir.
- ¿Oye, Abel? -lo llame, usando lo último de mi energía.
-Si -respondió.
-Después de esto, voy a necesitar una buenas vacaciones -dije
animadamente.
-Lo que tú quieras amor. Te amo nena -respondió dejando un beso en
mi cabello.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
-Yo te amo mucho más Abel Brown, gracias por venir a rescatarme -le
dije.
-Daria mí vida por ti sin pensarlo -me dijo en un tono de amor.
Me quedé contra su pecho, con una inmensa sonrisa y con un
sentimiento de felicidad. Ahora todo había acabado, era momento de
ser felices.
Capítulo Final
Narra Abel.
Cuando llegamos al hospital, se llevaron a Luciana inmediatamente.
Segundos después fui a ver a Fabiola, ella estaba recuperándose y eso
me daba gusto.
Luego pase por la habitación de Alexis, él estaba recostado, tenía una
almohada en la espalda.
-Te ves fatal -me dijo, sonreí ante sus palabras, ingresé y me senté a su
lado.
-Tú también te vez fatal -comente. Guarde silencio por un momento.
Yo te quiero pedir una disculpa por dudar de ti, nunca debí pensar que.
-No tienes por qué disculparte, te entiendo perfectamente, hasta yo
hubiera hecho lo mismo. Todo esto quedó en el olvido para mí-
pronunció, sus palabras fueron sinceras.
Sonreí, pero mi mirada se plasmó hacía la puerta donde estaba una
cara familiar. Mi hija había llegado. Pero presentía que no había llegado
a verme a mi precisamente.
-Papá, me enteré lo que pasó ¿Cómo estás? ¿Cómo está Luciana? -
Preguntó ingresando a la habitación.
-Estamos bien –le respondí, ella se veía ansiosa, no dejaba de ver a
Alexis.
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-Puedes hablas con él unos minutos -le dije, luego me fui de la
habitación, bueno me quedé afuera, no quería escuchar su
conversación, pero necesitaba hacerlo para confirmar sus sentimientos.
-No debiste venir. No estamos en condiciones para estar en una misma
habitación -dijo Alexis.
Vi cuando ella se acercó a su cama y tomó su mano.
--Vine porque te amo, y sé que tú también me amas -mencionó ella-.
¿Dime si acaso me equivoco? -Preguntó.
--No te equivocas, eres lo que más amo en este mundo -le respondió.
Pude ver cómo mí hija sonrió.
-Entonces luchemos por estar juntos, lo único que deseo es estar junto
a ti -le dijo Erika.
Alexis parecía tener una batalla interna.
-Estar contigo para siempre es lo que más deseo, pero no puedo,
nuestro amor es imposible -contestó con dolor en sus palabras-.
Cuando me recupere me iré del país, inaugurare una nueva oficina,
estar alejados será lo mejor para los dos -finalizó.
Ella apuntó su mirada a la ventana, negándose a mirarlo. Desde mí
posición pude ver cómo ella derramaba lágrimas. Algo en mí dolió, ellos
se veían como Luciana y yo: un amor imposible. Suspiré y tomé valor
para hacer lo que iba hacer, para no arrepentirme después.
--No es necesario que te vayas -dije ingresando a la habitación, ambos
voltearon a verme-.
Tienen finalmente aceptando su amor. Erika fue la primera en
reaccionar.
- ¿Hablas en serio? -Preguntó ella.
Yo asentí con la cabeza. --Si alguna vez las lastimas, te buscaré y te
mataré -le dije esta vez a Alexis.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Sabía que mi hija era resistente. Con el tiempo, encontraría una manera
de recuperarse y seguir adelante sino permitía su romance. Pero
también sabía lo decidida que era, iba a tener resentimiento hacia mí
por el resto de su vida y eso era algo con lo que no podía vivir.
Estaba haciendo esto por mi hija y nada más.
¡Oh! -Quiero que sepas que yo la amo y.
-Guárdalo, hombre. Ni siquiera puedo soportar escuchar esa mierda en
este momento -interrumpí a mi amigo. Él simplemente sonrió, tomó a
mí hija de la mano y ella lo vio con amor y alegría-. Los veré después,
debo ver a Luciana -dije dándome la vuelta para salir.
-Espera papá -me llamo Erika.
Me di la vuelta y ella se acercó abrazarme, puso su cabeza en mi pecho.
-Gracias dijo en un tono de alegría. Solo me quedé ahí abrazándola por
unos segundos, disfrutando de mí pequeña. Iba ser difícil verlos juntos
como una pareja, pero creo que solo era cuestión de acostumbrarme.
Meses después ... Me Serví un gran vaso de whisky. Miré la hora y
sabía que Luciana pronto llegaría a casa. Le había enviado un vestido
a la universidad, junto a una nota que decía que le esperaba en nuestra
nueva casa para cenar juntos.
Erika ya no vivía conmigo, se había mudado con Alexis, eso fue difícil
de superar para mí.
Le tenía una sorpresa a mí chica, solo esperaba que todo resultará bien.
Justo cuando tomé mi primer sorbo, escuché que se abrió la puerta.
Cuando escuché sus pasos mi corazón se aceleró, ella al ingresar a la
sala de estar se quedó inmóvil con lo que había hecho para ella, había
decorado la casa para una noche romántica, con velas, pétalos de rosas
y una cena exquisita.
-Esto es hermoso ¿Tu solo lo hiciste? -Preguntó. Me puse de pie y le
di la bienvenida.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
-Claro que si ¿por qué lo dudas? Sabes que soy un hombre romántico-
me defendí para molestarla.
Ella vino directamente hacia mí, colocando sus labios en los míos.
-Lo sé -pronunció, me quedé un momento viéndola, luego le pedí que
fuéramos a la mesa, deslicé la silla para que se sentará, una vez que lo
hizo tomé mí lugar.
Ha sido un camino difícil para volver a ser ella misma. No quería que
nada la detuvieran ahora en adelante.
Amanda tuvo su juicio, por su situación mental, pasaría el resto de su
vida encerrada en un psiquiátrico. La noche que rescatamos a Luciana
fue una de las más aterradoras de mi vida. Encontrarla en esa condición
todavía me perseguía.
Pero la información que nos llamó la atención justo antes de ir al bosque
era aún más inquietante.
Llamé yo mismo al oficial Smith, le pedí que revisara el historial de
Amanda a profundidad, ella había pasado la mayor parte de su
adolescencia en una institución mental porque asesino a su madre
cuando era una niña pequeña simplemente porque su padre le mostró
más afecto a su madre que a ella. Luego lo asesino a él.
Cuando revisaron su departamento, Smith descubrió su obsesión
conmigo. Había fotografías mías por todas partes. Había fotografías
de Luciana conmigo, solo que el rostro de Luciana estaba rayado o
apuñalado con un cuchillo.
La mayoría tenía el rostro de Amanda en su lugar. Así supe cómo
acercarme a ella esa noche. Y agradezco a Dios que lo hice, porque
creo que le salvó la vida a Luciana.
Ella pasó más de una semana en el hospital recuperándose de sus
heridas. Algunos eran superficiales, mientras que otros sin duda iban a
dejar cicatrices. Por no hablar de las cicatrices mentales.
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Su padre fue declarado muerto en la escena. Dijeron que no llevaba
mucho tiempo muerto, lo que significaba que sufrió durante algún
tiempo antes de que la muerte se hiciera cargo. Él fue identificado en
las cintas como la persona que prendió el fuego.
Luciana lo pasó mal con eso. Por dentro me alegré de que ese hijo de
puta estaba muerto por lo que le hizo, pero ella tenía un corazón de oro
y lo perdono.
La relación con su hermano iba mejorando poco a poco, ahora que su
padre no estaba se sentían más cercanos. En cuanto al club, Alexis y
yo decíamos vender el terreno para que cualquiera que lo comprará
inaugurara el negocio que quisiera.
- ¿Celebramos algo? - preguntó Luciana.
-Depende de cómo lo veas -respondí.
Ella me miró, tratando de entender mi significado. Luego comenzamos
a comer, pero estaba muy nervioso para hacerlo-.
¿Quieres bailar? -Le pedí con la música de fondo.
-Claro-aceptó. Ambos nos pusimos de pie y comenzamos a bailar
lentamente.
-Estas un poco extraño -comentado. En ese momento la vi directamente
a los ojos.
-Estoy un poco nervioso -confesé.
-- ¿Por qué? -Interrogó sin comprender. En ese momento, puse una
rodilla en el suelo, tomé una pequeña caja de mi bolsillo.
--Por esto -dije mostrando el contenido con el brillante y hermoso
diamante que había elegido para ella.
-Hemos pasado por mucho en poco tiempo, la vida ha sido generosa
con nosotros. Ella me ha demostrado que nuestro destino es estar
juntos por siempre. Soy afortunado de tenerte a mi lado, eres una mujer
dulce, increíble, bondadosa, brillante y hermosa. Eres la mujer con el
cual quiero pasar el resto de mi vida, - es por ello que quiero hacerte
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una pregunta: ¿Quieres ser mi esposa? -dije finalmente las palabras
que mi corazón quería pronunciar.
Ella comenzó a llorar, estaba abrumada.
-Si, aceptó -pudo decir. Le puse el anillo y me puse de pie.
--Nadie te volverá a hacer daño, te lo prometo -le dije como una
promesa.
Sus ojos reflejados en felicidad -Lo sé-respondió. - Te amo demasiado-
agregó acariciando mi leve barba la cual había dejado crecer un poco.
-Y yo a ti mi niña traviesa -conteste. No podía soportar más el espacio
entre nosotros, envolví mi brazo alrededor de su cintura, tirando de ella
hacia mí. Me agache y acurruque mi nariz en su cabello. Amaba su
aroma.
- ¿Quieres celebrar nuestro compromiso en la habitación? -Le pregunté.
Ella se alejó levemente de mí. Deslizó su mano hasta mi polla y la
apretó sobre mí pantalón.
-Por supuesto Señor Brown. Hoy seré su niña sucia y traviesa -dijo
provocativamente.
--De acuerdo, te llevare a la cama, lameré, chupare y follare cada parte
de ti -le dije con un deseo desenfrenado. Nos besamos en ese
momento, nos dejamos llevar esa noche por un ardiente deseo
Epílogo
Narra Luciana.
Años después. El sol estaba exquisito, Erika y yo estábamos tomando
el sol. Mientras Alexis y Abel estaban en la parrilla. Era verano,
habíamos alquilado una casa privada cerca de la playa.
Nuestros hombres se veían muy atractivos, a pesar de sus años
siempre se mantenían con ejercicios y buena alimentación, pero este
verano comeríamos, beberíamos y haríamos lo que quisiéramos.
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Me quité los lentes de sol por un momento, miré a mis dos hijos jugando
en la arena tratando de hacer un castillo.
-Mami-me llamó mí pequeño hombrecito acercándose a mí.
- ¿Crees que papi quiera jugar fútbol conmigo? -Preguntó Aiden. En ese
momento me acerqué a él y limpié su mejilla la cual tenía arena.
-Claro que sí, ¿Por qué no vas y se lo pides? -Lo anime hacerlo, era un
niño muy tímido y dulce. Tenía siete años de edad.
Él se animó hacerlo después de mis palabras, se acercó a su padre,
Abel se agachó hasta quedar a su altura, hablaron unos segundos y
ellos comenzaron a jugar.
Alexis quedó al mando de la parrilla. Verlos jugar siempre me causaba
felicidad.
-Iré a jugar con mi hermana-dijo de repente Erika, era todavía extraño
explicar el parentesco, mi hija Luz era su hermana y yo era su
madrastra.
Erika se levantó despacio, su vientre ya estaba grande, ella y Alexis
tendría a su primer hijo, ha tenido problemas de fertilidad, pero
finalmente Dios les dio el regalo que tanto anhelaba.
Ella llegó y sentó a jugar con Luz, ella tenía cuatro años, amaba a Erika.
Abel todavía seguía siendo un abogado exitoso, por mi parte tenía mí
propia clínica de salud mental.
Alexis tenía su propia oficina, él siempre fue y seguía siendo uno de los
mejores arquitectos del país.
Erika, cuando paso por su etapa de infertilidad, se dio cuenta que su
vocación no era la psicología, sino la ginecología así que se cambió de
carrera, ahora ella tenía su propia clínica.
Vi por un momento a toda mi familia. Estaba agradecida con la vida por
tenerlos a mi lado.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
En ocasiones era difícil estar con otras personas, ya que la diferencia
de nuestras edades era notable, pero tanto Erika, Alexis, Abel y yo, no
nos importaba lo que los demás pensarán o comentarán. Éramos
felices y eso era suficiente para nosotros.
Después de un rato, todos no sentamos a comer. Reímos con las
locuras y anécdotas de Alexis y Abel en la escuela. Me alegraba ver
que su amistad se había fortalecido. En ese momento Abel se acercó
a mi oído.
-Tengo algo especial para ti está noche -me susurró.
-De que se trata -quise saber.
-Ya lo verás -respondió.
... Estábamos en el auto, no sabía dónde nos dirigimos. Abel dejó a los
niños a cargo de Alexis y Erika. Él no me quiso decir nada de la
sorpresa, a pesar que le insistí.
Llegamos a una especie de club, la música estaba alta. Él dio su
nombre al guardia y nos dejó entrar. Cuando estaba en el interior me di
cuenta que estábamos en una especie de club de sexo.
-Esto es.
-Si-respondió él interrumpiéndome-. Estos años me has dicho que has
extrañado las actividades que hacíamos en el Club, y bueno hay
muchos con la misma temática, así que pensé en venir y divertirnos un
poco -agregado tomándome por la cintura-.
Reserve una. habitación para los dos, pero ¿Te parece si antes
observamos un poco y después nos retiramos? -preguntó.
Sonreí ante su idea. Nuestra vida sexual seguía siendo la misma,
siempre encontrábamos tiempo para nosotros a pesar de tener dos
hermosos hijos.
-Me encanta cuando tu idea-le dije besándolo levemente. Lo nuestro
comenzó como algo prohibido, un sucio secreto que debíamos
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mantener ocultó, pero ahora después de años ya no lo ocultábamos
más.
Abel era mi hombre y para él yo seguía siendo su niña traviesa. Nos
encargaríamos de jamás extinguir, el ardiente deseo que sentíamos el
uno por el otro.
Historia de Erika y Alexis:
Parte I
Narra Erika.
Me senté en el banco del parque, viendo cómo una madre y su hija
jugaban. Su felicidad fue un fuerte recordatorio de la vida que nunca
tuve. Mi madre había muerto, un vacío enorme se instaló en mi vida
desde ese momento.
Otros chicos estaban llenos de amor y afecto, yo me había quedado
vacía. Me faltaba el amor y cariño de mi madre. Solo obtenía la falta
de atención de mi padre adicto al trabajo. Lo único que me asfixiaba
era la soledad.
Estaba tan desesperada por ser amada que fui y lo busqué en los
lugares equivocados.
Ganar la atención de papá al ser atrapada bebiendo como menor de
edad, haciendo alarde de mi cuerpo joven frente a cualquier cosa y
cualquiera. Actuar de esa manera era la única forma que sabía de cómo
hacer que se fijaran en mí.
Mi papá siempre me ha mostrado amor a través de formas materialistas.
Cuando era más joven, me cargaba con todas las muñecas de edición
limitada. Su amor material fue interminable y todavía lo era.
Me encontraba tan desesperada por el afecto que dejé que mi instructor
de karate privado me llenara la cabeza con palabras tan dulces que le
di mi virginidad a la temprana edad.
156 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Mi padre se enteró sobre eso y se armó la guerra, después de esto,
nuestra relación mejoro. Éramos los dos contra el mundo, La cantidad
de noches de pizza y helado era interminable.
El único problema era que estaba en conferencias telefónicas el noventa
por ciento del tiempo. No podía culparlo por quién era. Trabajaba muy
duro para crear una vida en la que no nos faltaba nada.
En ocasiones lo veía aún afectado por la muerte de mi madre, pero con
el tiempo esa tristeza fue desapareciendo de su mirada, me di cuenta
que las heridas sanaban y que las personas se convertían en un dulce.
Me alejé del parque, recordando de nuevo al hombre que hacía que
mojara mis bragas: Alexis Johnson. El mejor amigo de mi capellán.
Mi papa me enviaría a vivir con un grupo de monjas si supiera los
pensamientos prohibidos que tenía sobre su mejor amigo. He tomado
muchas malas decisiones en mi vida, Le he quitado cosas a la gente y
he cruzado la línea en más formas de las que me gustaría admitir.
Pero nada superaba los pensamientos que se mezclaban en mi cabeza,
mi plan de seducir a un hombre como Alexis estaba completamente
fuera de mi alcance.
Siempre he fantaseado con estar con él.
Todo el mundo tiene sus propias adicciones y resulta que mi droga
preferida era él. Siempre supe que nuestra diferencia de edad era un
obstáculo, pero estaba dispuesta a romper las reglas.
Finalmente, tenía dieciocho años, estaba madurando era mayor de
edad. Y ahora me iría a la universidad, así que estaba lista para cometer
el mayor pecado de mi vida y asumir el peso de la caída.
Era ahora o nunca. Pero la pregunta era: ¿El me respondía?
Regresé a casa, escuché la voz de papá y de Alexis. Así que fui a mi
habitación y me puse uno de mis bikinis blancos. Uno que obliga a
cualquier hombre a echar un segundo vistazo.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Luego salí al patio donde estaba la piscina, me senté al borde y metí
mis pies para tocar el agua, mientras tomaba el sol sabiendo que él
estaba adentro y que seguramente me estaba viendo.
Alexis ha protagonizado mis sueños desde que tengo memoria. No
podía precisar específicamente la hora y el día en que mis
pensamientos comenzaron a cambiar sobre él. ¿Fue durante las
muchas cenas a las que asistió?
Las copas nocturnas con mi papá en las que interrumpía e insistía en
que me entretuvieran hasta la hora de acostarme. Oh fue al mismo
tiempo que me di cuenta de que él también me estaba notando.
Él era un hombre de control extremo. Un hombre de negocios, como mi
papá, pero con colmillos más grandes. Sin embargo, nada en él me
intimidaba.
Estar cerca de él era pura emoción. Su voz profunda, siempre llenaba
de intención. Sus gruesos bíceps creaban esta sensación entre mis
muslos cada vez que llevaba su whisky a sus carnosos labios. Y la
forma en que sus ojos ardientes me inundaron, viendo a través de mí,
pero sin verme en absoluto.
Era peligroso y estaba fuera de mi alcance, en más de un sentido, y lo
deseaba con todos los sentidos de mi ser. Me había pasado todo el
verano fantaseando con él.
Ahora más que me iría la universidad en unas semanas.
Tenía algo de sed así que me levanté y fui a la cocina a traer una soda
para luego volver a la piscina. Cuando iba a salir con la bebida Alexis
llegó.
--Oh, hola Alexis -lo saludé, traté de mantener la compostura mientras
lo miraba: su traje estaba impecable, usaba zapatos caros y su peinado
era perfecto. Todo en él gritaba dinero, pero le sentaba bien.
Al igual que mi padre, era asquerosamente rico. Alexis era uno de los
mejores arquitectos del país. Era más comparable a un dios, iba al
gimnasio más que mi papá, así que su cuerpo era muy ardiente.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
-Hola pequeña-. Vine por hielo -acercándose al refrigerador, luego tomó
lo que buscaba.
-Me iré a la universidad pronto ¿Me vas a extrañar? -Le pregunté. Sus
ojos penetraron a través de mí, desnudándome centímetro a centímetro.
Algo eléctrico paso entre nosotros, me robó el aliento y me obligó a
apartar la mirada. Mis palmas rozaron hacia arriba y abajo de mis
brazos, tratando de deshacerme de la sensación de zumbido que había
cubierto mi piel caliente.
El azul profundo de sus ojos acentuaba bien con su sonrisa malvada.
Mis mejillas se sonrojaron, de repente sentiría que esto era una mala
idea. Alexis se rio levemente, el sonido despertó el nido de mariposas
en mi vientre.
-Deberías asegurarte de que tu novio te aplique bloqueador solar la
próxima vez -dijo evitando mi pregunta. No era la primera vez que
mencionada algo relacionado con algún novio, claramente él quería
saber si tenía uno.
-No tengo novio-le respondí. Me encantaba cuando buscaba
información. Dejé que su mirada penetrante me permitiera creer que le
pertenecía.
Han pasado años desde que comencé a verlo como algo más que el
amigo de mi papá, Pensamientos que alguna vez fueron inocentes
ahora se han encendido como un ardiente incendio forestal. Ha tomado
el control de mis pensamientos.
Capturé mis sueños. Un hombre que me dividiría en dos si mis fantasías
se hicieran realidad-.
Entonces, ¿qué está haciendo tú y papa ahora?
Me metiste en problemas como siempre -le comenté, encendiendo mi
coqueteo. De nuevo su mirada fue sutil, pero había deseo detrás de
sus ojos brillantes.
159 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Caminó hacia mi lentamente, el aire en la habitación cambió y mi
corazón latió con fuerza.
-Depende de lo que consideres un problema, pequeña-contestó. Una
capa de piel de gallina se envolvió alrededor de mi cuerpo con su apodo
para mí: Pequeña, yo era su pequeña, así me llamaba en secreto-.
Realmente deberías tener a alguien que se encargue de esa quemadura
de sol. Una piel como la tuya, está destinada a seguir siendo de
porcelana- agregó. Me quedé en silencio por un momento.
-Si no es demasiado problema, tal vez puedas venir y ayudarme.
Hazme compañía un rato. Parece que mi padre va a estar ocupado un
buen rato, no creo que te necesite-le insinúe. No podía dejar de mirarle
los labios. Estaba pidiéndole a un hombre adulto que me siguiera a la
piscina con la idea de tocarme, estando mi padre adentro de la casa.
Pero su sonrisa malvada alimentó la tentación dentro de mí.
- ¿Estás segura de que puedes manejar a un hombre como yo? Puede
que no sea la compañía que esperas -contestó.
Mi corazón dio un vuelco. Él estaba coqueteando conmigo. Sabía que
esto estaba mal, pero no había indicio de resistencia dentro de mí que
me hiciera abortar esta misión.
Le devolví su sonrisa tentadora y respondí en tono coqueto.
-Supongo que tendré que soportar tu presencia y averiguarlo -dije
dándome la vuelta inmediatamente para regresar a la piscina. La
emoción zumba por mis venas. Pasaron unos segundos antes de que
escuchará la puerta corrediza de vidrio abrirse y cerrarse.
¡Santa mierda! -Exclame mentalmente al verlo. Esto realmente estaba
sucediendo. Miré por encima del hombro y lo vi desaparecer en la
bodega donde papá guardaba ropa de baño, toallas y otros utensilios.
Demasiada agitada, me sumergí en la piscina, necesitando el torrente
del agua fría para calmar mi piel sobrecalentada.
Cuando el volvió a aparecer, la vista que tenía delante amenazó con
incendiarme aún más hasta convertirme en un montón de cenizas.
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ARDIENTE DESEO LEYVA
Mordí el interior de mi labio para mantener la calma. Alexis se veja
impresionante, con un pantalón corto mostrando su torso desnudo.
Desee tener mis gafas de sol para ocultar como devoraba su cuerpo
constituido, el bulto entre sus piernas era enorme.
Caminó hacia la piscina y también se sumergió en el agua, esta salpicó
cuando se acercó a escasos centímetros de mí.
Las gotas de agua se acumularon en sus labios, y anhele besar la
humedad. El me sorprendió mirándolo fijamente.
Mi corazón comenzó a martillar en mi pecho, cada imagen y fantasía
que había conjurado pasó por mi mente.
Me di la vuelta para alejarme nadando antes de que mi latido irregular
creara ondas. Nade hacia el extremo poco profundo y me alejé del
mayor error que ni siquiera debería considerar.
Mi papá me mataría. Sabía que era una locura, pero no del todo
imposible porque también podía sentir el deseo prohibido en él. Estaba
tan tentado como yo de probar las aguas de esta atracción fatal.
Y fatal era la manera perfecta de describir lo que sería si lo
persiguiéramos. Porque papá lo mataría.
Cuando llegué a las escaleras, me di la vuelta y me estiré, permitir que
mis piernas flotaran-.
Entonces, ¿me vas a extrañar cuando me vaya a la universidad? Me
voy en tres semanas, ya sabes -le volví a decir.
Alexis nado más cerca, pero mantuvo la distancia. ¿Qué es lo que más
esperas de la universidad, pequeña?
-Los chicos -respondí, mirando su rostro por cualquier reacción. Su ceja
se elevó con interés mientras nadaba más cerca.
- ¿Qué crees que te puede ofrecer un universitario?
-Él me estaba desafiando, No debería admitir esto. No era un tema que
debía discutir con él, pero no pude evitarlo.
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-Bueno sexo -conteste. El fuego ardió detrás de su mirada. Se alimento
de mis palabras y no pude evitar preguntarme que quería hacer él con
esa información. Me lamí el labio inferior y continúe
-Escuché que la universidad es donde todas las niñas de papá pierden
su inocencia -dije, estaba jugando con fuego, Alexis no era un hombre
con quien debía meterme, y mucho menos molestar.
Pero había una ardiente necesidad dentro de mí de pinchar al oso
prohibido masculino y ver si caía en mi trampa. La forma en que me
estaba devorando me decía que tiene tanta hambre como yo.
Nadó hacia mí y se paró en el último escalón, su cuerpo se elevó sobre
mí bloqueando el sol. Tuve que estirar el cuello para mantener el
contacto visual.
- ¿Puedes manejar a un universitario, pequeña?
¿Quieres que un universitario te arruine por mí? -Mencionó.
Mi garganta se apretó. Se me secó la boca. Luché por no mirar hacia
abajo y ver si se miraban que mis pezones estaban duros a través de
mi bikini blanco.
--Sabes perfectamente que ya no soy virgen -le recordé él sabía de me
desliz con mi instructor-.
Además ¿Qué te hace pensar que soy tuya? -Le dije para provocarlo.
Su rostro cambió por mis palabras. Te he mirado toda tu vida. Es mi
deber velar por ti dondequiera que estés. No he pasado años
defendiéndote para que separes las piernas para un chico de fraternidad
borracho-mencionó seriamente molestó.
Cabrones.
- Y tú ¿qué harías al respecto? -pregunte, la vergüenza, la culpa y el
deseo nadaron en mis entrañas, pero no podía detenerme. Durante
años, fantaseado desde lejos.
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Permití que me mirara de formas que memorizaba y repetía en mi
cabeza cuando me tocaba por las noches. Soñado con alcanzar lo
inalcanzable. Estaba montando en una delgada línea.
Él se acercó más, pude sentir su polla rozar mi rodilla.
-Te rompería en dos, pequeña. Te arruinaría a ti, y a cualquier otro
hombre, porque siempre me sentirías dentro de ti respondió.
Deje de respirar. Mis labios se abrieron cuando se puso de pie
abruptamente, salió de la piscina y entró a la casa.
No me moví por lo que parecieron horas. Pasiblemente toda la vida.
Sus palabras se repitieron en mi mente. Parpadeé para asegurarme de
que no estaba soñando.
-Mierda-dije, respiré todavía sintiendo su polla en mi rodilla. La
necesidad de probarlo era demasiado fuerte, y no podía, no me iría a la
universidad hasta obtener lo que quería.
Una semana después.
Al salir de la pizzería, me despedí de mis amigos, una última reunión
antes de que todos partiéramos a distintas universidades, excepto
Luciana y yo, ella siempre ha sido mi mejor amiga logramos estar en el
mismo dormitorio. Así que estábamos muy felices.
Me dirigí hacia mi auto después de despedirme de Luciana. Eran las
Once de la noche. En ese momento paso un auto que me resultó
familiar. Solo una persona que conocía tenía un SUV de lujo con
detalles personalizados. Ese era Alexis.
Me pregunte adónde se dirigía o de dónde venía.
Los celos resonaron en mi pecho al pensar en él con una mujer. Mis
pensamientos se remontaron a la piscina la semana pasada y cómo
confesé mis intenciones sobre los universitarios. En ese momento no
podía ser racional. Mi curiosidad superaba mi sentido común.
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Subí a mi auto y lo seguí. Finalmente se estacionó frente a un edificio
sin señalizar. Ningún letrero comercial o una iluminación vibrante
indicaba dónde estábamos.
Miré a mi alrededor, preguntándome por qué nos detuvimos. Apareció
un hombre del callejón y Alexis salió para entregarle las llaves. Observe
cómo desapareció por el callejón oscuro y entró por una puerta sin
letrero.
Me estacioné al otro lado de la calle, salí y corrí hacia la puerta por la
que Alexis había desaparecido. Sin siquiera intentar tocar, abrí la puerta
y entre. Mis ojos se abrieron mientras observaba lo que había a mi
alrededor.
La música de baile y las luces de neón intermitentes captaron mi
atención primero. Este lugar era una especie de club, uno secreto
considerando el aislamiento y cero señales afuera. Entré más lejos, mis
ojos se adaptaron a la habitación con poca luz. Una barra extensa se
alineó en la pared trasera, había una barra y una pista de baile completa.
En ese momento vi a una mujer semidesnuda bailando sobre una mesa,
mi boca se abrió.
- ¿Disculpa puedo ayudarte? Una mujer vestida con un traje de lencería
de encaje negro se me acercó con una mueca de desprecio.
--Me encontrare con un amigo -mentí tratando de mantener la calma.
Empujé mi pecho hacia afuera, me puse más derecha, esperando
parecer mayor para que ella no me echará.
¿Puedes decirme el nombre de la persona que te invito? -Pregunto.
¡Mierda!
-Acosas a todos tus clientes así, estoy perfectamente bien. Ahora, si
me disculpas, necesito encontrar a mi amigo -le dije. Mi débil intento de
actuar digna de este club falló cuando ella agarro mi brazo.
-Necesito ver tu tarjeta o pase de invitado, o tendré que pedirte que.
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--Ella está conmigo -la voz profunda de Alexis se filtró en mis venas. No
sabía si sentirme asustada o aliviada.
-Mis disculpas, señor Johnson. Disfrute su velada -dijo ella, luego se
alejó.
- ¿A qué debo el placer de verte en un lugar así, pequeña? -Preguntó
Alexis. Mi piel vibró con tensión nerviosa. Alexis gritaba dominio,
energía y control.
-Quería tomar una copa -le pude respondedor buscando una excusa.
Él solo sonrió con complicidad.
- ¿Tu padre sabe que estás aquí? -Preguntó.
--No. No necesito contarle todo. Soy una niña grande-le dije- ¿Qué es
este lugar? ¿Un club de stripper? -Pregunte, mire mi alrededor, notando
más mujeres desnudas sentadas en el regazo, bailando y teniendo
sexo.
- ¿Qué piensas que es? -Interrogó él.
-Creo que acabo de entrar en una especie de club de sexo privado-.
Pero, ¿Por qué no me lo dices tú mejor? Tu eres el que vino aquí -le
respondí, actuando con confianza, él dio un paso hacia mí, con su mano
acarició mi mejilla. Su toque ardió de una manera que prendió fuego a
todo mi cuerpo.
Puedo mostrártelo, pequeña, ¿pero una vez que lo hayas visto, debes
irte De acuerdo? -Me avisó.
- Muéstrame. Quiero saber -respondí sin aliento.
– Por supuesto. Tengo la sensación de que necesitarás un trago-
mencionó tomando mi mano, caminamos por el club hacia una barra.
Él ordenó dos tragos, el bartender me vio por un momento, analizó mi
rostro, fue como si me conociera, pero después se alejó a preparar los
tragos.
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-Aquí tiene señor Johnson -le dijo el bartender dándole los tragos-. Que
disfrute la noche señorita-agregó alejándose para atender a otras
personas.
- ¿Por qué me miró como si me conociera? -Le pregunté a Alexis. Alexis
tomo mi mano y me llevó por otro pasillo.
- Porque conoce a tu padre su respuesta me hizo casi tropiezo.
Espera, ¿mi papá viene aquí? ¿A mi papá le gustan los clubes
sexuales? - Pregunté. En ese momento nos detuvimos.
Él me respondió que él y mi padre eran los dueños. Su respuesta me
dejó sin palabras. Después de un par de preguntas y respuestas me
quedé en silencio analizando todo.
Jamás imaginé que ambos tuvieran el mismo gusto. Tuve miedo que
mi padre me viera, pero Alexis me dijo que él no estaba en el club, Eso
me tranquilizo.
-Te lo advierto ahora, Erika, no hay vuelta atrás. Cualquier Cosa que
veas, adonde sea que te lleve, tu padre no puede saberlo.
¿Tú quieres esto? Después de esta noche, tu lealtad es para mí.
¿Puedes hacer eso? -Me advirtió.
-Quiero esto. No diré una palabra -respondí.
Él tomó el pomo de la puerta frente a nosotros. Mis nervios se
dispararon cuando entramos a una habitación, aunque traté de
esconderlo. No estaba segura de lo que me esperaba, era una
habitación oscura, con nada más que un gran sillón en el centro.
- ¿Qué es esto? -pregunte.
--Espera y verás -dijo, nos llevó a la silla, se sentó, me llevó a su regazo.
Grité ante el movimiento inesperado, sus grandes manos se envolvieron
alrededor de mi cintura. Su aliento era cálido mientras patinaba a lo
largo de mi cuello-.
Relájate agrego, me mantuve quieta tratando de ponerme cómoda, pero
era casi imposible estando junto a él. Las luces tenues comenzaron a
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parpadear, iluminando la habitación. Me puse rígida y sus dedos
rozaron mis muslos. Frente a nosotros se mostró un gran vidrio y dentro
de estaba había una mini habitación con un hombre y una mujer
adentro.
Ellos comenzaron a besarse ambos estaban con poca ropa, el hombre
comenzó a chupar sus pezones y tocar su clítoris con su mano, luego
todo se volvió rudo y placentero, él la azotaba con un látigo, y ese dolor
ella parecía gustarle.
Verlos solo provocó que mojara mis bragas, el placer en el rostro de ella
solo aumentaban más mis ganas.
- Alexis -pronuncie excitada.
- ¿Dime pequeña? -Me preguntó.
-Tócame -le pedí perdiendo la vergüenza. Estaba muy excitada por los
que mis ojos veían detrás del vidrio.
Alexis, deslizó sus manos debajo de mi vestido, ingresó sus dedos
debajo de mis bragas y toco mí clítoris, gemí cuando lo sentí, no pude
evitar cerrar los ojos.
--No cierres los ojos -me ordenó. Lo obedecí de inmediato, seguí viendo
el espectáculo frente a nosotros mientras Alexis me embestía con sus
dedos.
El hombre detrás del vidrio penetró de golpe a la mujer, verlo como la
follaba me excito a un más. Eso junto a las embestidas de Alexis hizo
que me corriera, tuve que agarrarme de sus piernas, ya que todavía
estaba sentada en su regazo.
- ¿Lo disfrutaste pequeña? -me preguntó.
-Si, pero necesito más -le dije, me puse de pie y me puse frente a él, me
quité el vestido y mi ropa interior.
Esta era la oportunidad que tanto estaba esperando. Su mirada cuando
me vio desnuda fue de deseo, también se puso de pie y me beso
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apasionadamente. Le ayude a quitarse la ropa hasta que finalmente me
hizo suya, su polla se sentía dentro de mi como me lo había imaginado.
Siempre anhelamos las cosas prohibidas y deseamos lo que se nos
niega. Me habla enamorado de un hombre del que se suponía que no
debía enamorarme.
Él era peligroso. Sus ojos me lo dijeron y ahora, estaba atrapada en su
red de deseo y tentación.
--Eres mía pequeña, toda mía-pronunció mientras me follaba
salvajemente.
No sabía que sucedería después de que me fuera a la universidad, pero
era claro que nuestro romance debía ser un secreto.
Parte II
Narra Alexis
Continúe bebiendo mi whisky mientras escuchaba a Abel darle un
maldito ataque al corazón por su situación con Luciana. Él se estaba
enamorado de ella y no lo quería admitir.
Me pregunte cómo tomaría la noticia Erika si se enterara. Ella estará
molesta. La alerta de mi celular me avisó que Erika ya estaba en mi
casa.
Me despedí de mí amigo y me dirigí a casa. Por mi mente corrieron
pensamientos morbosos que tenía preparado para ella.
La encontré esperándome en la sala, ella tenía el código de acceso y
podía entrar cuando quisiera. Cada vez que se lo pedía ella salía de la
universidad y venía a verme. Mi apetito aumentaba cada vez más por
la dulzura de su coño. El sabor azucarado de su piel. La suavidad de
su sonrisa por sí sola apagaba mi sed.
-Hola, qué tal tu. No la deje terminar. La tomé en mis brazos. Su
pequeño y sexy chillido despertó mi polla, la llevé directamente a mí
cuarto de juegos como un bárbaro como las veces anteriores, un cuarto
que a ella le gustó cuando se lo mostré. Después de nuestro encuentro,
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la tenía tendida en mí cama, apagada y jadeando por una ronda del
sexo más increíble que alguna vez había tenido. Realmente he follado
y saciado a Erika en mi cama.
Todavía estaba tratando de recuperar mi propio aliento, ella se inclinó
para acurrucarse contra mi pecho. No importaba cuánto la tomará, no
podía tener suficiente de ella.
Erika se había convertido en un vicio que no podía dejar. Ha estado en
mi sala de juegos innumerables veces y, aún así, no puedo saciar mi
sed.
Necesitaba más. Los días que no está en mi cama eran una tortura, su
ausencia me ponía nervioso.
Cuando comencé esto, era un juego, una picazón que me moría por
rascar. Un último deseo, pero las cosas han cambiado. La anhelaba
cada segundo de cada maldito día, y me estaba matando.
Ella era una droga. Su dulce coño. Sus gemidos, su piel suave y
deliciosa. Pero también su risa. La forma en que me miraba hacia que
mi mente se oscureciera –
¿Qué diablos estoy haciendo realmente? -Me pregunté. Estaba
viviendo en una maldita fantasía, pensando que ella y yo teníamos algo
más que una aventura prohibida. Era solo cuestión de tiempo antes de
que se diera cuenta de que yo era el villano de esta historia, y huyera
lejos de mí.
Un bastardo como yo solo podía soñar. Podía fingir que lo que
estábamos haciendo no estaba mal, pero al final, era mi funeral. Abel
se resentirá conmigo y posiblemente con ella por sus malas elecciones.
Y para eso, necesita tomar algunas decisiones. Él la amaba con todo
su ser.
¿Cómo afectaría nuestra relación? No viviría lo suficiente para
averiguarlo. La idea de perder a Abel como amigo amargaba aún más
mi estado de ánimo.
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Algunas cosas tenían un precio demasiado alto, una de ellas era mi
amistad con él y para eso tenía que tomar una decisión, una en la que
menos personas resultarán heridas.
- ¿Qué te tiene tan callado? ¿Estás pensando en formas de follarme en
tu ducha principal? -Dijo Erika interrumpiendo mis pensamientos.
Me deleite en la sensación de sus pechos descansando contra mi pecho
y sus uñas rozando mi estómago.
- Estoy pensando en todos los juguetes que todavía tengo que meter en
tu pequeño y bonito culo -mentí, ella no podía saber todavía estaba
pensando si debía retenerla o dejarla ir.
Sus labios se presionaron contra mi pecho, memorice la forma en que
se sintió sus labios contra mi piel.
-Siento que se avecina un desafío -dijo ella, viéndome a los ojos su
suave risa me desánimo porque sabía lo que tenía que hacer.
Necesitaba liberarla. Esa noche. Porque si no lo hacía, nunca podría
dejarla ir-
- ¿Cómo crees reaccionaria mi padre si se enterara sobre lo nuestro? -
Me preguntó de repente.
-Supongo que se armaría una guerra -respondí.
-Sé que es una locura que estemos juntos, pero. Antes de que pudiera
terminar, la besé suavemente, la había besado así con un propósito.
Cuando finalmente me alejé ella me vio con curiosidad.
- ¿Por qué fue eso? -Preguntó. Mis nervios se tensaron de
preocupación ante su expresión severa.
-Es para que me recuerdes -respondí.
-Alexis -pronunció ella conociendo a que me refería.
--Al final de una historia el villano no gana. No soy el príncipe que estás
esperando -le dije.
-Por favor, no. -Me pidió con lágrimas acumuladas en sus ojos.
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-Y cuando esto termine, quiero que recuerdes este momento. Cuando
te besé y te di una parte de mí que nunca le ofrecí a otra mujer: mi
corazón -le confesé.
Luego limpié sus lágrimas- ¿Qué pensaste que pasaría?
¿Que tu padre aceptaría esto?
¿Qué caminaríamos en su casa algún día, tomados de la mano, y
viviríamos felices para siempre? Ambos sabíamos desde el principio
que no sería así como terminaría nuestra historia -le dije haciendo una
pausa-.
Por mucho que me entristezca admitir esto, tengo que dejarte ir.
No soy tu destino, Erika.
-No lo sabes-me dijo entre lágrimas. Mi corazón se hizo añicos al verla
sufrir.
-Yo lo veo de otra manera pequeña -conteste. Intentó escaparse de mis
brazos. Pero no la solté, me golpeó con los puños en mi pecho.
- ¡Déjame ir! -gritó-.
¡Déjame ir! No lo puedo hacer. Solo pude tomarla con más fuerza.
-Si te libero, ¿huirías de mi casa? -Pregunte.
--Shh -le susurré en el oído para tranquilizarla, mi mano se deslizó por
su vientre encontrándome con su coño. sumergí un dedo dentro de ella.
-Ahórrate las lágrimas-le dije, ingresando dos dedos-. Déjame
disfrutarte el tiempo que nos queda. Hasta que este pequeño juego
termine y te pierda -agregue.
Mis labios se encontraron con los suyos ella me correspondió el beso
sabiendo que este era nuestro adiós. Mis manos fueron reemplazadas
por mí polla, y la tomé con fuerza, era una mezcla de dolor y placer.
Ella me monto, capturando mi boca. Nos dejamos llevar por nuestro
amor y deseo. Uno que en este momento estaba terminando para
siempre.
171 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Parte final Narra Erika.
Me estaba costando concentrarme en lo que sea que mi profesor estaba
hablando. Si no pasaba los exámenes del semestre final podía
despedirme de la universidad.
Si mi padre se enteraba de mis bajas calificaciones, me mataría, ya ha
notado la pérdida de peso y ha amenazado en más de una ocasión con
llevarme a ver a nuestro médico de cabecera.
Pero no importaba cuánto me esforzará por concentrarme en mis
estudios, mi mente volvía a él. A esa última noche juntos. Como si no
fuera nada, me metió en su elegante coche y se despidió de mí.
Mis lágrimas cayeron mientras mi corazón se partía. Nunca me había
sentido tan rota. Me sostuve mientras mi mundo entero se derrumbaba
ante mí.
Cuando llegué a la universidad, estaba entumecida. Ni supe cuando
llegué a mi cama, recé para no despertarme nunca. Si estaba muerta
para él, quería quedarme así.
Pero la vida no funciona así. Llegó la luz del día y el dolor del sol
brillante demostró lo injusto que era. Me vi obligada a seguir adelante
y actuar como si mi mundo no fuera simplemente arrancado de debajo
de mí. No pude luchar contra las constantes lágrimas.
Luché por levantar mi teléfono para llamarlo, pidiéndole que lo
reconsiderara.
Sabía que me merecía algo mejor, pero me odiaba a mí misma por
haberme enamorado de él. La clase terminó, salí tratando de recuperar
el aliento, pero ni siquiera el aire fresco disfrutaron que mis pulmones
se expandieran.
- ¿Por qué nos hiciste esto? -Susurre en voz alta, deseando que él
apareciera y me respondiera. Suspirando, salí del edificio y me dirigí en
dirección opuesta a mi próxima clase.
172 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
Luciana se había ido, estaría afuera todo el fin de semana. Regresé a
los dormitorios. Nuestra habitación estaba demasiado silenciosa, mis
pensamientos eran demasiado ruidosos y apenas había dormido.
Mi mente estaba empezando a volverse hacia mí. ¿Debería haber
luchado más duro? ¿Fue algo que hice para alejarlo? ¿Estaba
demasiado necesitada, demasiado generosa o no lo suficiente?
Con cada pensamiento venia un arrepentimiento. Con cada
arrepentimiento venia la necesidad de llamarlo. Estaba en un conflicto.
Me dolía el corazón por él. Quizás debería irme a casa. Papá estaría
fuera de la ciudad, pero quizás lo que necesitaba era estar en un lugar
familiar: Mi cama, junto a la fotografía de mi madre.
Cuando llegué a la ciudad, me derrumbé y lancé un simple mensaje de
texto a Alexis: Sé que no quieres tener nada que ver conmigo, pero yo
solo quiero hablar. Mi papá está fuera de la ciudad, así que me voy a
casa. Sabes dónde estaré si quieres hablar.
Observe como los tres puntos llenaban mi pantalla. Su respuesta fue
instantánea.
¿Dónde estás ahora mismo? Erika, no te vayas a casa. Su respuesta
fue extraña. Me molestó saber que solo eso le importaba. Me arrepentí
de haberle escrito.
Sali de mi auto, noté que las luces de la casa estaban encendidas.
Confundida, caminé hasta la puerta principal e ingresé, unas voces
conocidas retumbaron por el lugar.
- ¿Papá? -Dije sorprendida al verlo abrazando mi amiga estaba semi
desnuda- ¿Luciana? -Agregue. Él me quiso explicar, pero le seguí
gritando a los dos, después de unos segundos Luciana se marchó.
Me quedé con mi padre un rato más, descubrir su relación fue
impactante para mí, me sentí traicionada y furiosa. Tomé varias cosas
y las arrogué, mi padre decidió irse a un hotel mientras yo me ahoga en
mi dolor.
173 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
En ese momento me di cuenta que Alexis sabia sobre ellos y no me
había dicho nada. Me sentí más traicionada que nunca. Habían pasado
un par de horas, tenía el celular lleno de llamadas perdidas de Luciana
y mensajes de voz, cuando finalmente decidí escuchar uno casi me
desmayó, al parecer había tenido un accidente, no sabía que hacer o
quien acudir, llamé a mi padre, pero no respondió, ni siquiera sabía en
qué hotel se estaba hospedando.
Tuve que ir a buscarlo al único lugar que sabía que él llegaría tarde o
temprano: El club. No sabía cómo le iba a explicar sobre como conocía
el lugar, pero eso ya no me importaba, mi preocupación era mi amiga.
Cuando llegué al club y le conté lo que había pasado él me dejó a cargo
de Alexis, me quedé quieta en sus brazos, pero tuve que alejarme de
él.
-Tú lo sabias ¿Cierto? -Le reclamé. El simplemente asintió.
--Lo siento mucho-dijo. No pude responderle, salí del club por mi
cuenta. Estuve en mi auto llamando por un buen rato, hasta que me di
cuenta que he pasado una hora.
Mi papá me envió un mensaje diciéndome que Luciana estaba en el
hospital. Cuando legué me enteré lo que había pasado, ingresé a la
habitación, mi padre estaba a su lado.
Me di cuenta que ambos se amaban y que no podía interponerme en su
felicidad. Así que le di mi bendición, tenía la esperanza que quizás
algún día él también aceptará mi relación con Alexis.
Aunque mi situación con él era complicada. Las semanas siguientes,
fueron calmadas Luciana se recuperó y pudo regresar a la universidad.
En este tiempo Alexis ni siquiera me había llamado ni me había
buscado. Había pedido todavía esperanza de estar juntos. Mis ánimos
estaban por los suelos y sabía que Luciana y mi padre notaban mi
cambió, Sabia que tarde o temprano ella me interrogaría.
Ingrese al dormitorio después de un día largo, arrogue mi mochila sobre
mi cama.
174 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-Erika debemos hablar -me dijo Luciana. Se que algo te está pasando.
Estás triste, deprimida y estás descuidando tus clases y sobre todo tu
salud.
No soy idiota -dijo, me acerque a la ventana para darle la espalda para
que no me viera llorar- ¿Por qué no me lo cuentas? Somos mejores
amigas. No te juzgaré, sea lo que sea -agregó en un tono suave.
-Estoy súper cansada y estresada. La universidad apesta.
Honestamente. Estoy bien -mentí.
-Erika, no estoy segura de lo que está pasando. He sido muy paciente
contigo, pero he terminado de esperarte. Dime qué está pasando o se
lo diré a Abel -me amenazó.
- ¿Me estás tomando el pelo? -Dije esta vez dan dome la vuelta para
mirarla.
-No estoy bromeando. Solo estoy preocupada por ti. No estás bien, si
no te abres a mí, entonces.
--No puedo decirte -la interrumpí.
- ¿Por qué no? -Interrogó de inmediato.
-Porque no puedo. Porque cuando lo haga, cambiará todo -conteste.
- Sea lo que sea por lo que estás pasando, no puedes hacerlo sola. Ya
no. Estás sufriendo. Lo veo a diario - comentó-. Dime, ¿Estás en algún
tipo de problema? ¿Alguien te hizo algo? - quiso saber.
-No, no es nada de eso -respondí. Poco después ella me abrazo, Oh,
Erika me mata verte así. Sea lo que sea, no puede ser tan malo -me
dijo sin dejarme de abrazar.
-Estoy durmiendo con el mejor amigo de mi papa -confesé llorando en
su hombro. Ella se quedó en silencio.
-Oh está bien. No esperaba eso. ¿Cómo sucedió? Te obligó a. -
preguntó, alejándose un poco para verme a los ojos.
175 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
-No. No es así. Yo lo perseguí al principio, coqueteé hasta que
finalmente ambos cedimos y ahora.
--Dios, no me digas que estás embarazada -comentó.
Negué con la cabeza. -No. Él termino conmigo. Me dijo que nunca
podríamos estar juntos por culpa de papá. Me robó el corazón y reclamó
cada parte de mí, y luego me dejó ir. Ya no me quiere -respondí, ella
me volvió abrazar.
--Erika esto, tal vez Alexis tenga razón. Tu padre lo asesinará si se
entera. Esto. esto no es como.
- ¿Tú y mi papá? -Dije completando su oración-.
Alexis me dijo lo mismo, me dejó muy claro ese punto. A diferencia de
ti, no tenemos nuestro felices para siempre -agregue amargamente
alejándome de ella.
-Oye -la llama-. Eso no es justo -añadió.
-Lo siento. No quise decir eso. Es solo que, quiero que sea como tú y
papá. Quiero que estemos bien. Quiero que los dos vayamos con mi
papá a hablar con él y quizás.
-Entiendo lo que desea, estoy de acuerdo contigo, pero tienes que
entender. Eres su hija, su única hija, a quien ama y haría cualquier cosa
por protegerte. Alexis es su mejor amigo. Mierda, hasta donde yo sé,
su único amigo -ambas nos reímos, sabiendo lo cierto que era eso-.
Esto realmente lo aplastará. Será como si te apuñalaran por la espalda
y. no sé qué decir, mierda! -exclamó, luego guardó silencio por un
momento-, Alexis ¿eh? -dijo mirándome con curiosidad pidiendo más
información.
--Si-confirme-. Es tan poderoso, despiadado y dominante. ÉI es esta
entidad en mi mundo que me da vida. Es atractivo y amable de esta
manera melancólica. Me maneja con sumo cuidado, pero me domina
de una manera que ni siquiera puedo expresar con palabras.
Estoy enamorada de él -confesé Ambas nos quedamos calladas.
176 ARDIENTE DESEO LEYVA
ARDIENTE DESEO LEYVA
- Entonces, ¿cuál es tu plan? Interrogó tomando mi mano para que nos
sentáramos en la orilla de la cama.
-No tengo uno-respondí.
- ¿Has hablado con él sobre algo de esto? - preguntó.
-No, no sabe lo que siento por él -confirme-. No sé lo que él piensa de
mí. Él tenía reglas y yo desobedecí -agregué.
Levantó su ceja ante mi comentario -. Solo quiero hablar con él. Decirle
que me enamoré de él. Quizás estoy siendo egoísta. Le pedí que
renunciará a todo para estar conmigo y eso fue mucho para él -añadí.
-Creo que estás actuando como un ser humano, como lo haría
cualquiera que tenga corazón. Creo que él también. Hay mucho en
juego. No puedo mentirte y decirte que las cosas saldrán porque
seamos honestos, tengo miedo por ti, pero pase lo que pase, te
apoyaré. Haré lo que pueda para suavizar las cosas con tu padre. Pero
creo que necesitas hablar con Alexis.
¿Sabes si realmente no quiere tener una relación contigo? - preguntó.
bien Guarde silencio por un momento.
- Me dejó irme sin pelear.
-Quizás estaba desgarrado. Quizás no sabía cómo reaccionar. Los
hombres a veces son tontos, sin importar la edad que tengan -me dijo
animándome-. Si quieres hablar con él entonces vamos a buscarlo-
comentado.
- Espera, ¿te refieres ir a su casa? -Dije viéndola con los ojos bien
abiertos.
-Si. Subamos al auto y conduzcamos hasta su casa, trabajo o mierda,
¿sabes dónde está en estos momentos? -Preguntó.
--Normalmente a esta hora está en casa -respondí.
--Entonces vamos -mencionó poniéndose de pie. Yo también lo hice,
tomé mi chaqueta y me la puse, luego tomé las llaves de mi auto.
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- Espera, ¿qué dirá papá? ¿Qué le vas a decir? -Le pregunte.
-Nada. Este será nuestro pequeño secreto -respondió con una sonrisa.
-Estás dispuesta a mentirle por mí? -Interrogue sorprendida.
-Oye, tu eres y siempre serás lo más importante de mi vida-contestó con
amor. Sonríe con sus palabras.
-Tú también lo eres para mí. Gracias por hacer esto -dije. Las dos
estábamos sentimentales, y antes de que nos pusiéramos a llorar. Me
pidió salir, cuando llegamos al auto todavía había un poco de sol, faltaba
poco para la noche.
Un tiempo después llegamos en el camino dónde estaba la entrada de
la casa de Alexis. Puse el código y el portón se abrió, estaba muy
nerviosa, bajamos del auto y nos dispusimos a ingresar a la casa.
- ¿Crees que esté en casa? -Me preguntó.
-Supongo que si -respondí.
- ¿Estás lista para hablar con él? Tome aire y exhale.
-Si -disputa. Ella dio sonrisa de ánimo y luego tomé el pomo de la puerta
y lo gire, cuando llegue grité su nombre, pero no respondía, cuando lo
vi en la cocina le confesé mi amor, pero no me esperaba ver a mi padre.
Él comenzó a golpear salvajemente a Alexis, quise intervenir, pero no
pude pararlos. Hasta que Luciana hablo todo se puso en pausa, mi
padre me tomó del brazo y me saco de la casa, le dije que era un
hipócrita y que lo odiaba.
Subí al auto junto a Luciana. Estaba molesta con mi padre por no
aceptar mi relación, pero más enojada estaba la frialdad de Alexis ante
la situación, él no quería luchar por nuestro amor, simplemente estaba
dejando que nos separarán.
Los días siguientes fueron fatales, estábamos en los exámenes finales,
a pesar de tristeza, tuve que concentrarme en mis estudios, Necesito
pasar el semestre. Luciana fue un gran apoyo para mí, ella estuvo
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atenta a cada necesidad que tenía, dejando un lado a mi padre para
estar conmigo.
Cuando finalmente nos dieron las calificaciones me alegre levemente
de haberlas pasado. Ahora estábamos de vacaciones, solo que no
podía regresar a casa, todavía no podía ver a mi padre así que me
instale en un hotel.
Le insistí a Luciana que pasara tiempo con mi padre, su relación era
asunto aparte a mis asuntos personales. Ella se fue y yo me quedé en
la habitación del hotel.
Después de un par de horas decidí ver la televisión, cuando pasaron la
noticia sobre el incendio del club, llamé a mi padre, pera no respondió,
llamé A Alexis y tampoco respondió.
También llamé a Luciana y tampoco respondió mí llamado, eso me
preocupo. Después de unos minutos recibí una llamada del hospital,
me avisaron que mi padre, juntos a dos personas estaban internadas.
Corrí hacia el hospital. Pero mi padre no estaba al parecer él había ido
a rescatar a Luciana que había sido secuestrada, todo esto me lo dijo
un oficial.
Cuando averigüe los nombres de las otras personas, casi me dio un
infarto. Intenté ver a Alexis, pero él estaba todavía dormido, me dijo el
doctor que solo había sufrido de leves quemaduras pero que estaba
fuera de peligro. Decidí quedarme en la sala de espera hasta que
despertara.
Un par de horas después vi ingresar a unos heridos, vi a Luciana y a mi
padre. Me puse de pie para verlos, pero me detuve, vi que mi padre fue
a la habitación de Fabiola que era la gerente del club luego salió y fue a
ver a Alexis.
Me quedé cerca de la puerta sin que me vieran.
-Te ves fatal -le dijo mi padre ingresando, se sentó a su lado.
-Tú también te vez fatal -respondió Alexis.
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-Yo te quiero pedir una disculpa por dudar de ti, nunca debí pensar que.
-No tienes por qué disculparte, te entiendo perfectamente, hasta yo
hubiera hecho lo mismo. Todo esto quedó en el olvido para mí-
pronunció Alexis.
En ese momento decidí aparecer. Ellos me vieron, pero mis ojos se
dirigieron hacia Alexis.
-Papá, me enteré lo que pasó ¿Cómo estás? ¿Cómo está Luciana? -
Pregunte ingresando a la habitación.
-Estamos bien - respondió. Puedes hablas con él unos minutos-me dijo
al ver mí ansiedad, luego se fue de la habitación.
-No debiste venir. No estamos en condiciones para estar en una misma
habitación -dijo Alexis. Me acerqué a su cama y tomé su mano.
-Vine porque te amo, y sé que tú también me amas -mencione- Dime
¿acaso me equivoco? -Pregunte, con la esperanza que el finalmente
me confesara su amor.
-No te equivocas, eres lo que más amo en este mundo -dijo las palabras
que tanto deseaba escuchar.
-Entonces luchemos por estar juntos, lo único que deseo es estar junto
a t i-le dije. Alexis parecía tener una batalla interna.
-Estar contigo para siempre es lo que más deseo, pero no puedo,
nuestro amor es imposible -contestó con dolor en sus palabras- Cuando
me recupere me iré del país, inauguraré una nueva oficina, estar
alejados será lo mejor para los dos-finalizo.
No podía creer lo que me estaba diciendo. Tuve que mirar a la ventana,
negándome a mirarlo. No pude evitar derramar lágrimas.
-No es necesario que te vayas -escuche una voz era mi padre
ingresando a la habitación de nuevo, ambos volteamos a verlo-. Tienen
mi bendición -pronunció finalmente aceptando nuestro amor. Yo fui la
primera en reaccionar.
- ¿Hablas en serio? -Pregunte. Él asintió con la cabeza.
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-Si alguna vez las lastimas, te buscaré y te mataré -le dijo esta vez a
Alexis.
-Quiero que sepas que yo la amo y ...
-Guárdalo, hombre. Ni siquiera puedo soportar escuchar esa mierda en
este momento -interrumpió a Alexis. El simplemente sonrió, me tomó
de la mano y lo vio con amor y alegría.
Los veré después, debo ver a Luciana -dijo mi padre dándose la vuelta
para salir.
--Espera papá -lo llamé. Se dio la vuelta y yo me acerque, lo abrace,
puso mi cabeza en su pecho. --Gracias-dije en un tono de alegría, Sabia
que esto no era fácil para él. Pero este gesto de amor fue suficiente
para saber cuánto me amaba.
* Semanas después, Alexis me pidió matrimonio, por supuesto que
acepté de inmediato. Por el momento nos mudaríamos juntos, ya que
necesitamos estar juntos cada minuto.
Eso sirvió para que mi padre comprará una casa un poco más pequeña
para él y para Luciana.
Cuando finalmente nos casamos, seguí con mis estudios, pero no me
sentía cómoda estudiando psicología, eso no era para mí.
Una noche tuve un sagrado, Alexis me llevo a emergencias, ahí me di
cuenta que había tenido un aborto espontaneo, pero también, me
dijeron que tenía problemas para concebir.
Fue un momento difícil y duro para nosotros, especialmente para mí,
ser madre siempre estuvo ven mis planes. Después de este suceso,
me di cuenta que quería estudiar ginecóloga, así que me cambié de
carrera.
Tuvieron que pasar años para darme cuenta que nunca quedaría
embrazada, sentía tristeza al no poder tener mis propios hijos. Pero un
día dejamos de intentar de tenerlos y sucedió: me embarace.
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Alexis y yo estábamos inmensamente feliz. Cuando nuestra bebé nació
fue el mejor momento de mi vida, mi pequeña María José, era la luz de
mi vida.
-Gracias por darme el mejor regalo de mi vida, las amo a las dos -me
dijo Alexis, al momento de cargar por primera vez a nuestra pequeña.
No podía pedirle más a la vida.
Finalmente teníamos una familia, pero sobre todo nos teníamos el uno
al otra. Nos seguimos amando como el primer día.
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