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Modulo Paradigmas Del Desarrollo Rural 15

Este documento presenta una justificación para la asignatura "Paradigmas del Desarrollo Rural" en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. Explica que el concepto de desarrollo ha evolucionado a través del tiempo, con diferentes enfoques emergiendo desde la década de 1980. El objetivo de la asignatura es sistematizar este avance conceptual analizando enfoques como el desarrollo rural sustentable. También busca identificar el trasfondo ideológico de diferentes propuestas desde una perspectiva crítica.

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Temas abordados

  • desigualdad,
  • capital humano,
  • pobreza rural,
  • cambio estructural,
  • sostenibilidad,
  • inclusión social,
  • recursos naturales,
  • desarrollo inclusivo,
  • desarrollo integral,
  • sistemas educativos
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Modulo Paradigmas Del Desarrollo Rural 15

Este documento presenta una justificación para la asignatura "Paradigmas del Desarrollo Rural" en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. Explica que el concepto de desarrollo ha evolucionado a través del tiempo, con diferentes enfoques emergiendo desde la década de 1980. El objetivo de la asignatura es sistematizar este avance conceptual analizando enfoques como el desarrollo rural sustentable. También busca identificar el trasfondo ideológico de diferentes propuestas desde una perspectiva crítica.

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  • desigualdad,
  • capital humano,
  • pobreza rural,
  • cambio estructural,
  • sostenibilidad,
  • inclusión social,
  • recursos naturales,
  • desarrollo inclusivo,
  • desarrollo integral,
  • sistemas educativos

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE NICARAGUA, MANAGUA

FACULTAD REGIONAL MULTIDISCIPLINARIA DE MATAGALPA

UNAN FAREM MATAGALPA

PROGRAMA UNIVERSIDAD EN EL CAMPO

CARRERA: INGENIERIA EN DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE.

MODULO: PARADIGMAS DEL DESARROLLO RURAL

MATAGALPA, 2016

0
JUSTIFICACIÓN

Las transformaciones que han tenido lugar a nivel internacional desde,


aproximadamente 1980 y la crisis del modelo neoliberal a partir de los años 90 ha
situado nuevamente el problema del desarrollo como un tema central de discusión en el
ámbito político y académico. De este debate emergen propuestas que pretenden un
alcance integrador del desarrollo rural en todas sus dimensiones.

La asignatura pretende sistematizar el avance conceptual que ha tenido el concepto de


desarrollo, analizando distintas propuestas y enfoques, incluidos el actual debate sobre
desarrollo rural, desarrollo territorial, desarrollo local, desarrollo sustentable, desarrollo
sostenible, desarrollo humano sostenible, poniendo énfasis en los enfoques
transversales de equidad y participación desde una perspectiva crítica, tratando de
identificar el trasfondo ideológico, político y del poder que sustentan las propuestas.

El programa parte de los orígenes y evolución de la idea del desarrollo, sus


fundamentos económicos y sociológicos: la idea de progresos, evolución y crecimiento
que acompañan el surgimiento y despliegue del sistema capitalista y la conformación del
sistema de dominación centrado en el mercado, el desarrollo industrial y la vida urbana.

Frente a este paradigma, emerge el nuevo paradigma del desarrollo rural


1
sustentable que busca hacer compatibles las soluciones a las preocupaciones
globales y locales, para lo que no existe una receta única. Las condiciones sociales
y ambientales de cada localidad determinarán qué hacer en cada caso para lograr
este desarrollo, cuyas prioridades son el capital humano y el capital natural.

OBJETIVO GENERAL

Desarrollar de parte del estudiante, los conocimientos, habilidades y capacidades de


aplicación, interpretación y evaluación de los diferentes paradigmas del desarrollo
rural, a través de la historia, comprendiendo la dinámica territorial y la estrategias de
de reproducción social, acorde a los factores internos o externos y las condiciones
del entorno.

1
PARADIGMAS DEL DESARROLLO RURAL

UNIDAD I. ENFOQUE CONVENCIONAL Y ALTERNATIVO


DEL DESARROLLO

A. Vivencia
TRABAJO EN EQUIPO
Nos organizamos en subgrupos de trabajo de cinco personas, elegimos los
compañeros que asumirán los roles de líder, controlador de tiempo, lector y relator.
Solicitamos al comunicador realice las siguientes preguntas y tratemos de llegar a
consenso.

1. ¿Qué es desarrollo?

2. ¿Qué es desarrollo rural?


2

3. ¿Qué es subdesarrollo?

4. ¿Qué es progreso?

5. ¿Qué es riqueza?

6. ¿Qué es capital?

2
7. El nuevo paradigma de desarrollo, se basa en el desarrollo personal, en su
bienestar, en su desarrollo integral, pero haciéndolo en armonía con el
medio ambiente ¿Qué pensamos, de este modelo de desarrollo rural?
Explique.

EN PLENARIA

Socializamos las repuestas con los compañeros y el profesor identificando la idea


principal del trabajo realizado en equipo.

B. Fundamentación Científica

1.1. Emergencia del concepto de desarrollo 3


En la actualidad todos los países aspiran a lograr el tan ansiado desarrollo y esto se
ha vuelto la utopía social por excelencia (Boisier, 2000). Sin embargo, no existe una
definición clara respecto a lo que significa el concepto. Debido a esto, el desarrollo
se tiende a confundir con otros conceptos similares, pero que no significan lo mismo,
por ejemplo el progreso, el crecimiento, la civilización, la evolución, etc.
Particularmente la confusión más recurrente ocurre
con el progreso.

Algunas definiciones:

Riqueza, acumulación de bienes que poseen un


valor económico. El valor económico de un bien
tiene varias características. En primer lugar,
cualquier objeto tiene que tener una utilidad; ha de
tener, o se supone que debe tener, la capacidad de
satisfacer necesidades humanas. La riqueza puede
aumentar al descubrirse nuevos usos para cosas
que anteriormente no se consideraban útiles.
El concepto de riqueza se refiere en forma directa al potencial productivo de una
comunidad que se traduciría en aquel conjunto máximo de bienes que un país puede

3
obtener, dada la naturaleza de su suelo, su clima y sus recursos. La idea de
desarrollo se centra sin embargo en el proceso permanente y acumulativo de cambio
y transformación de la estructura económica y social, en lugar de referirse a las
condiciones que requiere el funcionamiento óptimo de un determinado sistema o
mecanismo económico.

Evolución: Es una idea que tiene un origen y una connotación esencialmente


biológica, e implica la noción de secuencia natural de cambio, de mutación gradual y
espontánea. De hecho, es un concepto derivado de las teorías evolucionistas
(Lamarck y sobre todo Darwin) y coincide en cierto modo con la expansión de la
economía capitalista durante el siglo XIX.

La concepción evolucionista del proceso económico es de fundamental importancia


para la corriente de pensamiento económico neoclásico que se inicia después de
1970 y que se prolonga hasta nuestros días, pues justifica el método de análisis
marginal del equilibrio general y parcial que caracteriza a esta escuela.

La idea de desarrollo no comparte la noción de naturalidad y espontaneidad que


encierra la concepción evolucionista ni la mutación gradual y continua. Por el
contrario el desarrollo exige transformaciones profundas y deliberadas, cambios
estructurales e institucionales, un proceso discontinuo de desequilibrios más que de
4
equilibrio. Existe, pues una discrepancia metodológica fundamental entre lo que
requiere el análisis del desarrollo y lo que ofrece la teoría neoclásica.

Progreso: La noción de
progreso desarrollada en la
segunda mitad del siglo XVIII y
que tuvo uno de sus más
caracterizados expositores en
Condorat; se introduce así una
nota optimista y por otro lado
está ligada directamente a la aplicación de la ciencia a las actividades productivas, a
la incorporación de las instituciones sociales y de formas de vida.

Esta corriente presupone implícitamente su visión optimista del desarrollo capitalista


y es sin duda parte de la idea de desarrollo, puesto que esta se refiere igualmente a
la preocupación por el adelanto técnico y la aplicación de nuevos métodos para el
mejor aprovechamiento del potencial productivo, pero no comparte con ella la misma
visión optimista y automática que le permitía suponer que en el adelanto técnico
residía la causa fundamental del avance económico. Se preocupa además
seriamente por los efectos que el avance técnico tiene, desde el punto de vista de la

4
capacidad de acumulación, sobre la distribución del ingreso, y la asignación de
recursos, aspectos un tanto ajenos a la idea de progreso.

Crecimiento: Un concepto más reciente, asociado estrechamente a la teoría


macroeconómica, es el de crecimiento. Sin embargo, como surge de teorías que
tienen su origen en la preocupación por las dificultades que enfrenta el capitalismo
madura en las décadas de 1920 y 1930, que comparte la visión optimista de la
expansión del capitalismo inherente a las nociones neoclásicas. La teoría del
crecimiento nace, en efecto de la preocupación por la crisis y el desempleo, y la
aparente tendencia al estancamiento del sistema capitalista.

La preocupación por el crecimiento del ingreso, de la capacidad productiva y de


ocupación constituyen evidentemente el núcleo esencial de la temática del desarrollo
pero su método de análisis macro dinámico está esencialmente en la misma línea de
las escuelas clásicas y neoclásica. Por consiguiente en las teorías del crecimiento no
aparecen las ideas de diferenciación del sistema productivo, de cambios
institucionales, de dependencia externa y otras propias del desarrollo.

Desde el punto de vista de la teoría y


del análisis del crecimiento, un país
subdesarrollado se concibe como una
5
situación de atraso, de desfase con
respecto a situaciones más avanzadas.
Como si se tratara de una carrera en la
cual unos están más adelantados y
otros van quedando rezagados pero
donde todos compiten en una misma
pista, persiguiendo una misma meta, con idénticas reglas de juego para todos y sin
relaciones de ninguna especie entre los competidores. Los rankings de países en
función de su ingreso por habitante constituye la mejor ilustración gráfica de esta
noción implícita en el enfoque del crecimiento.

Las nociones de subdesarrollo y desarrollo conducen a una apreciación muy


diferente, pues según ellas las economías desarrolladas tienen una formación
estructural distinta de la que caracteriza a las subdesarrolladas, ya que la estructura
de estas últimas es medida históricamente y perdura actualmente entre ambos
grupos de países.

5
Industrialización: El concepto de industrialización es en realidad, dentro de esta
familia de nociones, el antecedente más inmediato del desarrollo económico. Nace
generalmente como
resultado del atraso
relativo de
determinados países
frente a otros que han
avanzado
sustancialmente en el
proceso de
industrialización y
postula una política
proteccionista frente a
las potencias
industriales. En el
caso de Estados
Unidos, a mediados
del siglo pasado y posteriormente de Alemania y del Japón frente al crecimiento y
expansión geográfica del potencial industrial de Inglaterra.

6
1.2. Paradigmas o Teorias del desarrollo

Tomado de: VERGARA y ROZAS. (2014). CONCEPTUALIZACIONES DEL


DESARROLLO DESDE LO CULTURAL: AVANCES Y DESAFÍOS EN UN MUNDO
DIVERSO. CHILE: REVISTA LÍDER VOL. 25.

El término Desarrollo, se configura a través de muchos cuerpos teóricos que intenta


definir conceptualmente el desarrollo. De estos esfuerzos surgen una multiplicidad
de miradas conceptuales o enfoques del desarrollo que intentan explicar el
concepto, influenciadas por el contexto histórico y social en que se desenvuelven.

Por consiguiente, actualmente el desarrollo es un concepto que no tiene una


definición universal, por el contrario, constituye un cuerpo teórico marcado por la
fragmentación que deriva, de la multiplicidad de visiones que se tienen de él. La más
antigua de ellas es el enfoque de la modernización, seguido del enfoque de la
dependencia, el enfoque de las necesidades básicas, el desarrollo a escala humana,
el enfoque neoliberal, el eco desarrollo, el “otro” desarrollo, desarrollo sustentable,
desarrollo humano, desarrollo territorial y la visión más actual, el post desarrollo.
Cada uno de estos enfoques ofrece su propia definición de lo que es el desarrollo.

6
Esta variedad de enfoques de desarrollo puede ser clasificada según la propuesta
de Amartya Sen (1998) en dos grandes grupos: “Las teorías duras del desarrollo”,
las que ven al desarrollo como un proceso que requiere el sacrificio de una parte de
la sociedad, el cual por lo general recae sobre las personas más vulnerables,
requiere por tanto “sangre, sudor y lágrimas”. Y “las teorías blandas de desarrollo”,
las que ven a este como un proceso amigable.

Entre las primeras se encuentran los enfoques más económicos del desarrollo, como
la teoría de modernización, de la dependencia, y los enfoques neoliberales. En tanto
que en las teorías “blandas” se encuentran el desarrollo sustentable, el eco
desarrollo, el “otro” desarrollo, el desarrollo a escala humana, las necesidades
básicas, el desarrollo humano, el desarrollo territorial y el post desarrollo.

Gráfico 1: Clasificación de las teorías del desarrollo.

Fuente: Elaboración propia en base a Sen (1998).

ENFOQUE DE LA MODERNIZACIÓN

En 1949, con la pronunciación del discurso por parte del presidente norteamericano
H. Truman, comienzan a desplegarse los primeros lineamientos de la teoría del
desarrollo. Estos incipientes intentos explicativos de esta teoría se agrupan en lo que
se conoce como enfoque de la modernización.

El desarrollo, bajo este enfoque, es visto como crecimiento económico, el que se


mide a través del Producto Interno Bruto (PIB). En efecto, mientras más grande sea
la cantidad de bienes y servicios producidos por un país, más desarrollado será este.

7
Bajo el enfoque de la modernización, los ejes del desarrollo apuntan en dos
direcciones principales, primero hacia la producción industrial y segundo hacia la
innovación tecnológica, así que es fundamental que la sociedad y el país logre
generar un proceso de industrialización con la finalidad de acrecentar la cantidad de
bienes y servicios producidos, y por
consiguiente aumentar su producto
interno bruto (PIB). En resumen, la
diferencia entre el desarrollo y el
subdesarrollo es la industria, ya que
este es el sector que permite hacer
crecer de manera considerable la
productividad, bajo esta lógica los
países desarrollados son los países
industrializados.

Esta visión fue la que fomentó el


paternalismo norteamericano durante
las décadas de 1950, 1960 y 1970,
ya que este país generó un plan de
ayuda económica – El plan Marshall - con la finalidad de recuperar las industrias de
los países europeos y algunos asiáticos, que habían sido destruidos en la Segunda
8
Guerra Mundial, aumentando por consiguiente la productividad nacional y el
producto interno bruto, logrando de esta forma generar desarrollo.

Los principales exponentes de este enfoque fueron Walt Rostow y William A. Lewis.
Estos dos autores consideraban que el crecimiento económico llevaba directamente
a los países al desarrollo. Este crecimiento económico, o más bien el crecimiento del
PIB, se debía lograr a través de los procesos de industrialización, sin embargo antes
de eso era necesaria la creación de una clase empresarial – burguesía – que
comenzara a acumular capital, el que más tarde sería invertido para la expansión del
sector industrial.

Consideraban además que era


fundamental la influencia del Estado
en la economía ya que no bastaba
solamente con lograr crecimiento
económico, sino que también era
necesario generar políticas de
distribución económica que permitieran
a la población ver los beneficios del
crecimiento económico.

8
Walt Rostow (1960), en base a estudios realizados en países desarrollados, creó un
modelo que contenía cinco etapas por las cuales debían avanzar los países para
lograr el tan ansiado desarrollo. La primera etapa es la de una “sociedad tradicional”
dedicada esencialmente a la producción agrícola de subsistencia y con muy baja
productividad, además de una sociedad eminentemente rural y sin una idea de
desarrollo clara. La segunda etapa es de las “condiciones previas al impulso inicial”,
donde se comienza a propagar la idea de crecimiento económico y se genera por
consiguiente una clase empresarial – burguesía – que permitirá dar inicios a una
industria nacional. La tercera etapa es la etapa del despegue o take off, en la cual se
expande la industria y la clase empresarial nacional. La siguiente etapa es la
“marcha hacia la madurez”, donde continúa el crecimiento de la industria pero
además se comienza a generar tecnología que permite disminuir aun más los costos
de producción. Finalmente está la etapa de “alto consumo”, donde adquiere
importancia el comercio y la distribución de los bienes, que son en su preferencia
bienes durables, alcanzando así el desarrollo.

Estas cinco etapas hacen transitar a un país desde el subdesarrollo al desarrollo,


siendo la clave, la generación de una clase con mentalidad empresarial, la
burguesía, dispuesta a acumular capital para luego invertirlo en sectores novedosos,
desarrollando así industria, tecnología y finalmente crecimiento del PIB, es decir
9
desarrollo.

La lógica ofrecida por este enfoque de desarrollo se puede evidenciar principalmente


en cuatro esferas de la sociedad nacional: en la tecnología, ya que se transita desde
una tecnología básica a una compleja que lleva a un aumento de la productividad;
en la agricultura, desde una agricultura de subsistencia a una agricultura de carácter
comercial; en la Industria, desde la utilización de la fuerza bruta y casi nula
modificación de la materia prima a una industria pesada generadora de bienes
durables; y en los asentamientos urbanos, desde una sociedad eminentemente rural
a una urbana. En síntesis, una sociedad desarrollada para Rostow es una sociedad
que sea urbana, que tenga altos niveles de productividad, una gran industria pesada
y orientada hacia el consumo, esta es la trayectoria de los países desarrollados.

Sin embargo también se realizaron críticas al trabajo de Rostow, particularmente


provenientes desde Fernando H. Cardozo y Enzo Faletto (1971). Según estos
autores, en primer lugar no se podía clasificar el desarrollo a través de etapas
evolutivas, y en segundo lugar no era válido que las naciones subdesarrolladas
tuvieran que necesariamente seguir el camino de las naciones consideras como
desarrolladas ya que el modelo diseñado por Rostow no siempre es aplicable en
contextos diversos, además el enfoque de la modernización al considerar el

9
desarrollo solamente como crecimiento económico, ofrecía una visión muy
restringida del concepto. A partir de estas críticas, este enfoque poco a poco se fue
debilitando, perdiendo de forma notoria su fuerza hacia finales de la década del 70.

ENFOQUE DE LA DEPENDENCIA

Las críticas al enfoque de modernización


dieron origen a un nuevo conjunto de
teorías del desarrollo que se pueden
clasificar como enfoque de la dependencia.
Este enfoque se origina en América Latina
y tiene como uno de sus principales
precursores al argentino Raúl Prebisch,
además de Enzo Faletto, Fernando H.
Cardoso, Theotonio Dos Santos y Osvaldo
Sunkel.

La teoría de la dependencia surge a partir


de la reflexión que hicieron economistas latinoamericanos durante las décadas de
1950 y 1960, asociados principalmente a la CEPAL, sobre el desarrollo y
subdesarrollo. En base a este análisis se consideró al subdesarrollo como resultado
10
de la división internacional del trabajo.

Según estos teóricos, el sistema capitalista hacía que el mundo se configurara en


dos grandes zonas, un centro y una periferia, las que tenían funciones específicas.
El centro era industrial y desarrollado, en tanto que la periferia era generadora de
materias primas y subdesarrolladas. Bajo este enfoque, el desarrollo de la periferia
depende del centro industrializado que concentra el capital económico y por
consiguiente el crecimiento. De manera que el subdesarrollo es consecuencia de la
injusta división del trabajo generada por la expansión capitalista, ya que para que
este sistema funcione debe haber un intercambio desigual entre un centro industrial
y una periferia productora de materias primas. En efecto, P. Baran (1957) señalaba
que el subdesarrollo es propia consecuencia de los países industrializados, es por
decir así la otra cara del crecimiento económico, ya que para que exista desarrollo
en el centro, es necesaria la explotación de la periferia.

El enfoque de la dependencia considera al capitalismo como un sistema que


“supone la existencia de un orden natural basado en la supervivencia del más fuerte”
(Mujica y Rincón, 2010: 297). De ahí que el centro ejerza dominación sobre la
periferia, siendo el primero más fuerte que el segundo.

10
El debate sobre el desarrollo llevó a este enfoque, también llamado estructuralista, a
dividirse en dos corrientes explicativas (Mujica y Rincón, 2010). La primera de ellas
es la corriente desarrollista que tiene como principal representante a Raúl Prebisch y
a la CEPAL. Para ellos la solución al subdesarrollo pasaba esencialmente por la
industrialización de los países, rompiendo así con la estructura capitalista mundial, y
para ello era necesario implementar el modelo de Industrialización por Sustitución de
Importaciones (ISI) con el objetivo de potenciar el desarrollo de la industria nacional,
remplazando las importaciones de estos y disminuyendo así la dependencia de la
periferia con el centro. Pero para que esto funcionara había que potenciar la
creación de un mercado interno que le diera salida a los bienes y servicios
producidos dentro del propio país y superar el modelo de exportación de materias
primas.

La segunda corriente fue denominada marxista y


estuvo marcada fuertemente por el contexto
socio-histórico latinoamericano de la época; 1) la
Revolución Cubana y 2) la expansión del
socialismo sobre el continente. Esta corriente
consideraba que la solución al subdesarrollo
pasaba por orientar a los países hacia el
socialismo, en efecto “el desarrollo es concebido
11
como un proceso de cambio social cuyo objetivo
final el socialismo” (Mujica & Rincón; 2010: 300).
En este proceso era fundamental el rol estatal, ya
que el Estado era el planificador de toda esta
transformación. Chile experimentó desde muy
cerca esta corriente estructuralista bajo el
gobierno de Salvador Allende (1970-1974) y en Nicaragua con la revolución
sandinista (1979 – 1990).

El enfoque de la dependencia tuvo una importancia trascendental durante las


décadas de 1960 y 1970 en toda América Latina, sin embargo empieza a perder
vigencia hacia la década de 1980, década en la que se comienzan a derrumbar los
modelos ISI latinoamericanos, se produce la caída del muro de Berlín y de la URSS,
hay una nueva orientación económica de la China comunista y la globalización
comienza a ganar camino cambiando la división internacional del trabajo que hasta
ese momento se conocía, impulsando el crecimiento económico de áreas de la
periferia, como por ejemplo algunos países asiáticos.

11
ENFOQUE DE LAS NECESIDADES BÁSICAS

Hacia finales de la década del 60 comienzan a aparecer los primeros enfoques que
critican la visión de desarrollo como crecimiento económico que había predominado
hasta ese entonces. Este nuevo enfoque es conocido como enfoque humanista o
también de las
necesidades básicas.

El cambio se produce en
1969 con el denominado
Informe Pearson, el que
señala que las
definiciones de desarrollo
que se han generado
hasta el momento
necesitan una
reorientación hacia la
satisfacción de las
necesidades básicas de la población.

Este nuevo enfoque tiene como principal exponente a Paul Streeten, quien señala
12
que el crecimiento económico es un medio y no un fin para lograr el ansiado
desarrollo ya que “el objetivo de los esfuerzos a favor del desarrollo es proporcionar
a todos los seres humanos la oportunidad de vivir una vida plena, la incumbencia
fundamental del desarrollo son los seres humanos y sus necesidades” (Streeten,
1986: 31).

Streeten clasifica las necesidades básicas de las persona en 4 categorías: 1) los


insumos materiales, que son todos los bienes que las personas necesitan para vivir,
como por ejemplo la comida, 2) los servicios para la vida, como por ejemplo el
transporte, 3) el trabajo remunerado y 4) los insumos cualitativos asociados a la
participación social de las personas y los vínculos con su comunidad (Valcárcel,
2006). Para lograr el desarrollo las personas tienen que satisfacer el conjunto de las
necesidades básicas antes señaladas, y para ello los tres pilares fundamentales son
la educación, la salud y la productividad económica.

DESARROLLO A ESCALA HUMANA

Hacia mediados de la década de 1980, y continuando con la línea del enfoque de las
necesidades básicas, comienza a erigirse un nuevo enfoque del desarrollo conocido
como el desarrollo a escala humana, su precursor es el Chileno Manfred Max-Neff,

12
quien en conjunto con un equipo compuesto por Antonio Elizalde y Martin
Hopenhayn publicaron en 1986 el libro El desarrollo a escala humana una opción
para el futuro, donde plantearon la necesidad de avanzar en la teoría del desarrollo
desde una visión centrada en el crecimiento económico hacia una centrada en las
personas.

La crítica de estos autores es directa hacia las posiciones económicas del desarrollo,
en efecto señalan que ellas han alejado la discusión del desarrollo de su eje central
que son las personas y su bienestar, el que ha sido remplazado por una visión
economicista y técnica que pone
énfasis en las condiciones
macroeconómicas de los países,
viendo a las personas como
simples conjuntos de números. Es
por esto que Max-Neef señala que
“el desarrollo se refiere a las
personas y no a los objetos” (Max-
Neef et al. 1986: 40).

Por eso el desarrollo debe poner su


mirada sobre la gente, a una escala
13
inferior, no macroeconómica, sino que individual, donde las personas sean visibles
por su propia naturaleza y no como números sin sentido, de esta manera es
necesario avanzar en el rescate de la dimensión social del desarrollo. Para ello Max-
Neef et. al (1986) propone la siguiente definición de desarrollo:

“El desarrollo se concentra y sustenta en la satisfacción de las necesidades


humanas fundamentales, en la generación de niveles crecientes de auto
dependencia y en la articulación y organización de los seres humanos con la
naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los comportamientos
locales, de las personas con lo social, de la planificación con la autonomía y
de la sociedad civil con el Estado” (Max-Neef et al. 1986).

Este enfoque al igual que el de las necesidades básicas, en su momento no generó


gran debate dentro de los círculos académicos e instituciones internacionales
(Valcárcel, 2006), sin embargo ambos marcaron un cambio significativo en lo que
hasta el momento se consideraba como desarrollo, debido a que pusieron la mirada
sobre las personas como el centro del desarrollo, dejando así de lado las miradas
preferentemente economicistas que ofrecían el enfoque de la modernización y de la
dependencia.

13
ENFOQUES AMBIENTALES DEL DESARROLLO

Los enfoques ambientales del desarrollo comienzan a configurarse hacia 1972 con
dos acontecimientos importantes, primero con la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Entorno Humano, realizada en Estocolmo, y segundo con el informe
denominado Los límites del crecimiento entregado al Club de Roma.

Durante la década del 70 se comienzan a evidenciar sobre la Tierra una serie de


problemas ambientales; deforestación, la contaminación atmosférica, la
desertificación, etc. Derivadas todas ellas de la visión que se tenía hasta ese
momento sobre los recursos naturales, los que eran considerados ilimitados e
inagotables, de manera que estos se ocupaban sin discriminación con la única
finalidad de
generar
crecimiento
económico, el
que era
considerado
desarrollo.

Este enfoque
14
está compuesto
por tres
corrientes que
se comienzan a
generar hacia
1972, la primera
de ellas es el
denominado
eco desarrollo, la segunda es el “otro” desarrollo y la tercera es el desarrollo
sustentable.

El concepto de eco desarrollo, además de las aportaciones de la primera cumbre de


la tierra de Estocolmo (1972) y del informe Los límites del crecimiento, toma como
punto de partida los aportes realizados por Ignacy Sachs (1974), quien cree que el
desarrollo tiene un objetivo ético y social de manera que en este no solo influye lo
económico sino que también lo ecológico, cultural y territorial.

El eco desarrollo tiene, según Sachs (1981, citado en Sonaglio y Da Silva, 2009),
tres dimensiones: 1) la prudencia ecológica, es decir es necesario reconocer el
deterioro ambiental que está generando la actividad humana sobre la Tierra, 2) la

14
equidad de soluciones, ya que el fin del desarrollo es eminentemente ético y social,
3) la eficiencia económica, pues la actividad humana sobre la Tierra necesariamente
involucra la utilización de recursos naturales, sin embargo hay que avanzar hacia la
utilización racional de estos, es decir solo ocupar lo que se necesita considerando
que estos son de carácter limitado.

El eco desarrollo presenta una visión distinta de lo que hasta el momento se


consideraba como desarrollo, pasando de la visión centrada en la economía que
ofrece tanto el enfoque de la modernización como el de la dependencia, a una que
pone énfasis en el deterioro ambiental que estaba generando la utilización irracional
de los recursos naturales.
Con ello se pone el primer
pilar para que
posteriormente se creara
uno de los conceptos de
desarrollo más
trascendentales y
aceptados en la
actualidad, el desarrollo
sustentable.
15
El segundo pilar lo aporta una nueva corriente, la conocida como el “otro” desarrollo,
la que se comienza a configurar en 1975 con un informe de la fundación sueca Dag
Hammarskjöd, denominado ¿Qué hacer? Otro desarrollo. El informe de esta
fundación expresa un profundo malestar con los distintos enfoques de desarrollo que
habían hasta ese momento, especialmente con el de la modernización y el de la
dependencia, ya que el desarrollo no estaba solamente limitado al crecimiento
económico, sino que era un proceso de carácter sistémico donde se integraban
distintas dimensiones sociales. Además cuestiona fuertemente al desarrollo como un
patrón universal, ya que según el informe este se define según las perspectivas que
tiene cada cultura y no las de una cultura dominante que se trata de imponer sobre
las demás.

Independiente de que estos enfoques pusieron sobre la palestra y discusión mundial


cuán cuidadoso estaba siendo la sociedad con el medio ambiente, el deterioro de
este durante las décadas de 1970 y 1980 continuó. En base a esto y con la herencia
del eco desarrollo y del “otro” desarrollo, se funda la corriente del desarrollo
sustentable en el año 1987 con la publicación del informe Nuestro futuro común,
trabajo encargado a la comisión mundial para el medio ambiente y el desarrollo de
las Naciones Unidas, liderada por Gro Brundtland. Este Informe define al desarrollo
sustentable como aquel que logra satisfacer las necesidades de la generación

15
presente, sin comprometer la satisfacción de las necesidades de las generaciones
futuras (ONU, 1987).

Con este informe se intenta detener la explotación indiscriminada de los recursos


naturales y el profundo daño al medio ambiente, proceso que es resultado del
camino hacia el desarrollo que habían mostrado hasta ese momento el enfoque de
la modernización y el de la dependencia, y que situaba dentro de la categoría de
países desarrollados a los países que apuntaban hacia el hiper consumo de sus
sociedades.

El desarrollo sustentable marca un antes


y un después en la teoría del desarrollo,
ya que en cierta medida señala que el
camino que hasta el momento han
llevado los supuestos países
desarrollados ha generado un deterioro
ambiental notable, de manera que no es
conveniente que los países
considerados como subdesarrollados
deban seguir el mismo modelo y camino
de los desarrollados.
16
El desarrollo sustentable es una
corriente ambientalista que día a día
continua ganando más adeptos en el contexto mundial, ya que es muy necesaria la
revisión de las políticas de desarrollo imperantes hasta el momento. Sin embargo L.
Mármora (1992) señala que el desarrollo sustentable es solo una utopía, solo una
declaración de buenas intenciones, ya que en la práctica no se han generado
políticas efectivas que disminuyan el deterioro ambiental que está sufriendo nuestro
planeta.
ENFOQUE NEOLIBERAL Y DE LA NEO MODERNIZACIÓN

Los enfoques economicistas vuelven a revitalizarse nuevamente a inicios de la


década de 1980, formando un nuevo conjunto de teorías que fueron denominadas
neoliberales. El contexto sobre el cual adquieren relevancia tiene que ver con el
agotamiento de las explicaciones sobre la teoría del desarrollo que ofrecía el
enfoque de la dependencia, principalmente producto del fracaso del modelo ISI en
Latinoamérica, además del avance de la globalización.

16
Con este enfoque, el crecimiento económico nuevamente comienza a ser
considerado como desarrollo, al igual que en el enfoque de la modernización, de ahí
que muchos lo denominan
como el de la neo
modernización.

El documento rector de
este enfoque es el
generado en el llamado
consenso de Washington
en 1989, donde los
círculos académicos del
desarrollo volvieron a
considerar que “era la
acumulación de capital el
motor principal del
crecimiento y las riquezas
de las naciones” (Mujica & Rincón, 2010: 301). Esta acumulación de capital
permitiría al mediano plazo aumentar la productividad a través de la inversión en
tecnología, logrando acrecentar la producción total por habitante y ampliar el
mercado interno, fomentando el consumo, aumentando los salarios de la población y
17
logrando de esta forma generar desarrollo.

Este enfoque teórico fue ampliamente aceptado durante la década de 1990 por las
instituciones económicas mundiales, como por ejemplo el Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional, que tuvieron al consenso de Washington como la carta de
navegación sobre la cual basaron su concepción de desarrollo.

Hasta aquí el enfoque neoliberal es bastante similar al de la modernización, sin


embargo la diferencia radica en que este último analiza principalmente las
características macroeconómicas de los países, en tanto que el enfoque neoliberal le
entrega vital importancia a las explicaciones desde la micro economía poniendo el
interés sobre ella. Además, y entendiendo el contexto mundial de la década de 1980
marcado por la emergencia potente del fenómeno de la globalización, apunta hacia
la mundialización de la economía, en el sentido de que es necesario que el
crecimiento de los países esté directamente asociado a sus niveles de integración a
los circuitos económicos mundiales, es ahí donde ahora hay que competir, ya que
ampliar las fronteras de la economía nacional permite aumentar considerablemente
el mercado consumidor de los productos generados en ella.

17
La gran crítica que se le realizó a este enfoque tiene que ver con que sus teorías
económicas se formulaban sobre condiciones de competencia perfecta, es decir
donde, por ejemplo, no existieran los monopolios, cosa que en la realidad económica
de la década de 1990 era imposible imaginar. Finalmente el enfoque lentamente se
comienza a debilitar a finales de la década de 1990.

ENFOQUES TERRITORIALES

A mediados de la década de 1990 y como respuesta a las nuevas circunstancias y


desafíos que proponía la globalización, se comienza a generar un nuevo enfoque de
desarrollo: el enfoque territorial.

Este enfoque ve al desarrollo “ligado intrínsecamente a la capacidad de consolidar


los lazos sociales al interior de colectividades que tienen una base territorial
definida”. (Valcárcel;
2006: 28). Es decir el
desarrollo está
relacionado con la
formación de
sociales dentro de un
redes
18
territorio, de esta manera
se incorpora el territorio
dentro de la discusión
teórica sobre el
desarrollo. El desarrollo
territorial se divide en dos
grandes corrientes, la del
desarrollo local y la del desarrollo endógeno.

El desarrollo local entrega una mirada más bien económica acerca del desarrollo,
considera que este está intrínsecamente ligado a la inversión y a la capacidad de
innovación de los territorios, si se cumple con estos dos requisitos, el territorio será
competitivo y podrá insertarse en las redes económicas mundiales.

Este enfoque se alimentó a partir del fracaso de los modelos de industrialización


latinoamericana y los nuevos procesos globalizadores, por lo que el desarrollo local
es una respuesta a los problemas del desempleo y desorganización económica
causados por la decadencia industrial y las deslocalizaciones. Después del fracaso
relativo de los proyectos organizados y aplicados por organismos públicos

18
nacionales, la idea de utilizar procedimientos locales ha ido ganando vigencia
(Cuervo, 1998, citado en Boisier, 2000: 12).

Por lo tanto el desarrollo local propone que el territorio es más bien un receptor de
desarrollo, el que viene por lo general de factores externos como por ejemplo las
grandes empresas internacionales que son responsables de las inversiones y de la
innovación.

Pero ¿qué sucede con los territorios que no reciben inversión externa? Ante esta
situación aparece una nueva corriente del enfoque: el del desarrollo endógeno, el
que es entendido como el “desarrollo generado al interior de las comunidades o
territorios, a partir de la dotación de recursos y capacidades existentes en un
contexto territorial determinado” (Calderón, 2008: 31)

Según Vázquez-Barquero (1997), bajo la lógica del desarrollo endógeno, el territorio


y la comunidad no son receptores pasivos de inversiones de empresas y
organizaciones externas, sino que más bien es el propio territorio y la comunidad los
que generan una estrategia que aumenta la dinámica económica local. Por lo tanto,
al contrario del desarrollo local, el desarrollo endógeno propone que el desarrollo se
genera a partir de la propia
comunidad.
19
Según Boisier (1993), la
endogeneidad se representa en
cuatro planos de la sociedad: el
político, ya que se considera a la
comunidad como la entidad que
toma sus propias decisiones; el
económico, que se refiere a la
apropiación de los recursos locales
y reinversión de las ganancias en la propia comunidad con el fin de diversificar la
base económica de esta; el plano científico y tecnológico, que está asociado a la
innovación proveniente desde la propia comunidad; y el cultural, que apunta hacia el
fortalecimiento de la identidad local.

Así el desarrollo endógeno radica en que los grupos de personas no son solo grupos
físicos, donde cada persona juega sus cartas por sí sola, sino que son grupos donde
se generan redes de apoyo entre las personas con la finalidad de solucionar las
necesidades y los problemas de todo el grupo en su conjunto. El enfoque territorial
se erige como respuesta a los procesos globalizadores que profundizan aun más las

19
desigualdades territoriales producto de la desigual inserción a la dinámica
económica mundial.

ENFOQUE DEL POSTDESARROLLO

Según W. Sachs (1996) la época del desarrollo hacia inicios de la década de 1990
comienza a llegar a su fin, para dar paso a un nuevo enfoque: el del postdesarrollo.

Este enfoque visualiza al desarrollo como un discurso de poder, como un


mecanismo de control social donde se presenta una imagen ideal a alcanzar a través
del desarrollo, esa imagen es la imagen de la sociedad occidental, la que se valida
frente a otras propuestas de
desarrollo contextualizadas a la
realidad social y cultural de otros
pueblos. El desarrollo es una
propuesta que por tanto, apuesta
hacia la homogeneización mundial,
es decir todos debemos ser como
las sociedades occidentales, por lo
tanto este se trata de cuán
occidental son los pueblos.
20
Esto implica la adopción de valores
distintos a los autóctonos, validando
así un sistema alejado de la realidad que presenta cada comunidad local. De
manera que hay que dar un paso más allá del desarrollo, este ya se acabó y debe
ser remplazado por una nueva visión que reivindique el derecho que tienen los
pueblos a ser diferentes, hay que avanzar hacia “la era del Postdesarrollo” (Escobar,
1991). Esta nueva era se encuentra marcada por “la posibilidad de crear diferentes
discursos y representaciones que no se encuentren tan mediados por la
construcción del desarrollo” (Escobar, 2005: 20).

ENFOQUE DEL DESARROLLO HUMANO


Durante la década del 90 comenzó a tomar importancia un nuevo enfoque surgido
en el seno del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el
enfoque del desarrollo humano, el que rápidamente se convirtió en el enfoque con
más aceptación tanto en los círculos académicos como en los círculos políticos
(McNeill, 2007). La razón de esta rápida acogida estuvo dada, según Dubois (2007),
esencialmente por dos factores; primero la insatisfacción de los círculos académicos
hacia el enfoque de desarrollo neoliberal impulsado por el FMI y el Banco Mundial, y
segundo porque el desarrollo humano ofrecía una propuesta política que apuntaba

20
hacia la operacionalización y puesta en práctica de una serie de estrategias
tendientes hacia la superación de la pobreza, mejoramiento educacional y el
mejoramiento de las
condiciones generales de
vida.

Esto provocó además que


una serie de movimientos
sociales rápidamente se
comenzaran a apropiar del
término ya que “el
desarrollo humano ofreció
un lenguaje válido para
exponer reivindicaciones,
actitudes y acciones de
manera más consensuada”
(Dubois, 2007: 9).

Para el PNUD el objetivo del desarrollo humano es la gente, esto se plasma en una
serie de informes de desarrollo humano publicados año a año desde 1990 hasta la
fecha por esta institución. El primero de estos informes define al desarrollo como
21
“Proceso mediante el cual se amplían las oportunidades de los individuos” (PNUD,
1990)

En la configuración de esta nueva visión de desarrollo tiene una gran influencia el


economista Amartya Sen, quien señala que para lograr el desarrollo es necesario
ampliar las oportunidades de la población, para que esto suceda es menester
primero la formación de capacidades en las personas y luego enseñarles a estas
como utilizar esas capacidades.

En efecto, según Sen para alcanzar el desarrollo es necesario ampliar las


capacidades que tiene la gente, al producirse esto se le otorga a estas el poder de
elegir y de decidir lo que ellas estimen conveniente, este, según Sen, es el fin último
del desarrollo: la libertad de la gente.

21
Sen (1999) agrega:

“El proceso de desarrollo es una ampliación de la libertad


humana, el éxito de una economía y de una sociedad no puede
separarse de las vidas que pueden llevar los miembros de la
sociedad. Puesto que no solamente valoramos el vivir bien y en
forma satisfactoria sino que también apreciamos el tener control
sobre nuestras propias vidas, la calidad de vida tiene que ser
juzgada no solamente por la forma en que terminamos viviendo,
sino que también por las alternativas substanciales que
tenemos”.

Sin embargo, Sen no le quita importancia a lo económico, sino que lo integra dentro
de su teoría, pero no como el fin del desarrollo, sino que más bien como uno de los
tantos medios para alcanzar este, ya que considera que el valor de lo económico
sólo radica en lo que puede hacer la gente con ello (Sen, 1983).

22
Pero no sólo es importante la dimensión de los bienes que se pueden adquirir sino
que también la educación y la salud. En efecto “el desarrollo humano es un proceso
mediante el cual se amplían las oportunidades de los individuos, las más importantes
de las cuales son una vida prolongable y saludable, acceso a educación y el disfrute
de un nivel de vida decente” (PNUD, 1990)

En efecto el desarrollo implica tener una vida sana, acceso a educación y acceso a
bienes materiales, estos tres elementos permiten a la gente aumentar sus
capacidades y conseguir finalmente la libertad de elegir lo que ellos quieran, es decir
el desarrollo.

22
Gráfico 2. Concepción del concepto de desarrollo por parte de Amartya Sen.

Ahora bien como ya señalamos este es el enfoque de desarrollo que más aceptación
presenta en la actualidad tanto a nivel académico como político. (McNeill, 2007),
todo aquello ha dado pie para la construcción, por parte del PNUD, del Índice de
Desarrollo Humano (IDH) que mide los niveles de desarrollo que alcanzan grupos de 23
personas.

Se puede definir al IDH como “una medida resumida del desarrollo humano. Mide el
avance promedio conseguido por un país en tres dimensiones básicas del desarrollo
humano: disfrutar de una vida larga y saludable, acceso a la educación y nivel de
vida digno” (PNUD 2011: 186).

El IDH se diferencia de otros indicadores como el Ingreso Per Cápita, el Índice de


Pobreza o el Índice de GINI, al ser un indicador más integral que los que miden
variables netamente económicas (Gutiérrez, 2008). Este índice resulta del promedio
entre tres indicadores de las dimensiones anteriormente señaladas: el Índice de
esperanza de vida que representa la dimensión salud, el Índice de educación, y el
Índice de ingresos que representa la dimensión de nivel de vida digno y que engloba
a todos los elementos que no se encuentran determinados por el factor salud y
educación (PNUD, 2007; 358).

Es así como el IDH resulta del cálculo de la siguiente fórmula: IDH = 1/3 (índice
de esperanza de vida) + 1/3 (índice de educación) + 1/3 (índice del Ingreso)
(Gutiérrez, 2008).

23
Ahora bien, al igual que los demás enfoques de desarrollo ya revisados, el desarrollo
humano no ha estado exento de críticas. La primera hace referencia al marcado
carácter individualista que presenta este enfoque, el que según Gasper (2002) no
tiene una consideración social, ya que al ser el objetivo final del desarrollo humano
el logro de la libertad, desconoce las relaciones y los acuerdos sociales como
componentes directos del desarrollo. En efecto tanto las relaciones como los
acuerdos sociales son vistos solamente como herramientas e instrumentos que
sirven para alcanzar el desarrollo (Dubois, 2008). Esto es reafirmado por Ortuño
quien señala que “El IDH es una ética tan individualista como el utilitarismo que
pretende remplazar; después de todo, las “opciones” de IDH son del individuo, no de
la comunidad” (Ortuño 2008: 10).

Otra crítica apunta hacia la simplicidad y poca precisión con la que el desarrollo
humano mira el concepto de bienestar, en efecto bajo la lógica del desarrollo
humano si logramos ampliar las capacidades de elegir de las personas estaremos de
manera inmediata alcanzando el bienestar. Pero aun más ¿hacia dónde apunta el
aumento de la capacidad de elegir? ¿Qué opciones son las que debemos elegir para
lograr el bienestar? ¿Qué pasa si esas opciones impiden la realización de las
opciones de los otros? Son críticas también planteadas por el relativismo y que
apuntan igualmente hacia la simplicidad del enfoque.
24
Una tercera crítica es el hecho de que del desarrollo humano “Teje al desarrollo en
torno a las personas, y no a las personas en torno al desarrollo” (Tapia, 1995: 3), es
decir, intenta establecer un modelo donde todas las personas deben entrar, no
obstante no construye el modelo en base a las características de las personas.
Ahora bien, la pregunta es ¿sobre qué modelo se construyó el desarrollo? Sobre el
modelo típico de sociedad occidental, bajo esa lógica. Por consiguiente el desarrollo
humano y el IDH se trata de cuán occidental se es, dejando completamente de lado
la diversidad tanto de
personas como de
sociedades y etnias ya que
todas ellas deben ajustarse
a un molde previamente
establecido.

Pues bien, el enfoque de


desarrollo que presenta
mayor aceptación en la
actualidad, tanto en la
política como en la academia, es el enfoque de desarrollo humano, el cual visualiza
a este como un proceso de ampliación de las capacidades de las personas, con el

24
objetivo de que estas puedan finalmente tomar decisiones de manera libre. Sin
embargo una de las principales críticas realizadas a este enfoque es que cuando se
mide el desarrollo humano de grupos culturales y étnicos diversos a través del IDH,
se está midiendo a todos por igual, no considerando las diferencias de cada etnia, la
que construye su propia visión de desarrollo a partir de su cultura.

C. Ejercitación
TRABAJO INDIVIDUAL
1. En base en lo estudiado en la Fundamentación Científica, hago un mapa
conceptual que sintetice las diferentes teorias del desarrollo.

2. Realizo un análisis de los conceptos de riqueza, progreso, crecimiento,


evolución, industrialización. Acompaño mis conclusiones con ejemplos.

TRABAJO EN EQUIPO
3. Nos organizamos en grupos de cinco personas y comparamos las respuestas
anteriores, identificando entre todos, la mejor forma de aplicar estos
conceptos a la realidad de nuestro territorio.
25
PLENARIA GENERAL
4. Cada uno de los grupos expondrá en plenaria las respuestas a la anterior
ejercicio, mostrando un mapa conceptual de lo realizado y justificando
nuestras respuestas.

D. Aplicación
TRABAJO COLECTIVO FAMILIAR
1. Con mi grupo de estudiantes y entrevistándome con los miembros de mi
familia, analizo y aplico las teorias del desarrollo y como se han expresado en
el municipio. Buscaremos ejemplo de la aplicación como se expresan estos
enfoque en nuestro entorno:

a. enfoque de la modernización,
b. enfoque de la dependencia,
c. enfoque de las necesidades básicas,
d. el desarrollo a escala humana,
e. el enfoque neoliberal,

25
f. el eco desarrollo,
g. el “otro” desarrollo,
h. desarrollo sustentable,
i. desarrollo humano,
j. desarrollo territorial y
k. el post desarrollo.

PLENARIA GENERAL

2. Cada uno de los grupos expondrá en plenaria las respuestas a las anteriores
preguntas, y justificando las ejemplicaciones que emitamos.

E. Complementación
TRABAJO INDIVIDUAL.

Realizo una búsqueda en internet, con el fin de encontrar la aplicación de las teorias
del desarrollo, en America Latina.
26
A partir de lo leído, hago un análisis e inferencia de cómo se han aplicado estas
teorias o paradigmas del desarrollo en nuestro país.

Preguntémonos y porque no nos hemos desarrollado.

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29
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE NICARAGUA, MANAGUA

FACULTAD REGIONAL MULTIDISCIPLINARIA DE MATAGALPA

UNAN FAREM MATAGALPA

PROGRAMA UNIVERSIDAD EN EL CAMPO

CARRERA: INGENIERÍA EN DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE.

MODULO: PARADIGMAS DEL DESARROLLO RURAL

30

Unidad II.

ENFOQUES SOBRE EL DESARROLLO


RURAL EN AMÉRICA LATINA.
CRISTÓBAL KAY.

Preparado por:
MSc. Julio Cesar Laguna Gámez

MATAGALPA, 2016

30
SEGUNDA UNIDAD:

ENFOQUES SOBRE EL DESARROLLO RURAL EN AMÉRICA LATINA.


CRISTÓBAL KAY

A- Vivencia
TRABAJO EN EQUIPO
Nos organizamos en subgrupos de trabajo de cinco personas, elegimos los
compañeros que asumirán los roles de líder, controlador de tiempo, utilero, lector y
relator. Solicitamos al relator que realice la siguiente lectura.

Introducción a los enfoque del desarrollo rural en America Latina

En este ensayo presento algunos de los principales enfoques sobre el desarrollo


rural que se han formulado principalmente desde la segunda guerra mundial. Por lo
tanto este ensayo se limita a la parte teórica de la enseñanza del desarrollo rural.
Para seleccionar y clasificar los varios enfoques me guío fundamentalmente por las
teorías del desarrollo en general como se puede apreciar en los seis enfoques sobre
el desarrollo rural que analizo: estructuralismo, modernización, dependencia,
neoliberalismo, neoestructuralismo y estrategias de vida rural ('rural livelihoods') .
31
Existe una cierta secuencia de estos enfoques, ya que el estructuralismo y la
modernización tuvieron influencia sobre todo desde la década de los cincuenta hasta
mediados de los sesenta, la dependencia durante el final de los sesenta y a lo largo
de los setenta, el neoliberalismo desde los ochenta, y, finalmente, el
neoestructuralismo y las estrategias de vida rural a partir de los noventa del siglo
pasado. Algunos de ellos se traslapan durante períodos considerables ofreciendo
visiones alternativas sobre una misma realidad. Así, por poner un ejemplo, el
enfoque neoliberal continúa modelando muchos análisis actuales, pero cada vez se
ve más cuestionado por el neoestructuralismo y por el enfoque de las estrategias de
vida y ciertas visiones sobre la nueva ruralidad.

Se notará también que tres de los enfoques han sido principalmente desarrollados
en América Latina, o sea el estructuralismo, la dependencia y el neoestructuralismo.
Los enfoques de la modernización y el neoliberalismo tienen una procedencia
fundamentalmente de los EEUU y sólo el enfoque de las estrategias de vida rural es
de origen europeo, específicamente británico. Pero indagando más en profundidad
se descubre que muchos de los enfoques tienen una base europea y en el
pensamiento de los clásicos de las ciencias sociales como Adam Smith, Carlos Marx
y Max Weber.

31
Al presentar una diversidad de enfoques teóricos también se logra que los
estudiantes asuman una perspectiva más crítica y a su vez creativa frente al análisis
y las teorías sobre la cambiante y concreta realidad en la cual ellos se desenvuelven.
Una perspectiva de largo plazo también permite percatarse que muchos de los
'nuevos' enfoques en realidad no son tan nuevos y tienen sus antecedentes en
teorías previas. Surgen entonces una serie de preguntas relevantes tales como:
¿hasta qué punto el nuevo enfoque logra analizar la nueva realidad? y ¿en qué
medida logra superar algunas de las limitaciones de los enfoques anteriores que
surgieron de otras realidades? Otra ventaja de una visión de largo plazo es que
permite fortalecer una visión interdisciplinaria de los estudios rurales ya que los
diversos enfoques tienen diferentes raíces disciplinarias. Por ejemplo, el enfoque
neoliberal se basa en los análisis económicos mientras que el enfoque de las
estrategias de vida utiliza fundamentalmente elementos de la antropología y la
sociología.

REFLEXIONEMOS EN EQUIPO.

En base a lo leído y a nuestros conocimientos, contestemos las siguientes preguntas


apegado a nuestra realidad y tratemos de llegar a consenso.
32
1. ¿Qué es estructuralismo?

2. ¿Qué es modernización?

3. ¿Qué es dependencia?

4. ¿Qué es neoliberalismo?

32
5. ¿Qué es neoestructuralismo?

6. ¿Qué son estrategias de vida rural?

7. Según nuestra opinión, ¿Cómo debería ser el desarrollo rural en nuestro


territorio?

EN PLENARIA

Socializamos las repuestas con los compañeros y en conjunto con el facilitador o

33
facilitadora identificando las respuestas más acertadas del trabajo realizado en
equipo.

B- Fundamentación Científica
Trabajo en equipo.
Nuevamente con nuestro equipo de cinco compañeros estudiantes y rotándonos los
roles dentro del grupo, el facilitador o facilitadora, nos dará una temática de la
Fundamentación Científica, la cual leeremos, debatiremos y resumiremos con fines
de exponerla ante toda la clase. Entonces nos disponemos a realizar este trabajo,
sobre los escrito por Cristóbal Kay.

1. El Enfoque de la Modernización en el Desarrollo Rural

Después de la Segunda Guerra Mundial, con la descolonización y la Guerra Fría,


muchos sociólogos se dedicaron al análisis de los países en desarrollo o del Tercer
Mundo. Al tomar a los países capitalistas desarrollados como modelos para los
países en desarrollo, la sociología del desarrollo abrazó el enfoque de la

33
modernización que estaba impregnado de un dualismo y un etnocentrismo
profundos. La teoría de la modernización proponía que los países del Tercer Mundo
deberían seguir la misma senda que los países capitalistas desarrollados. También
contemplaba la penetración económica, social y cultural de los países
industrializados del Norte moderno en los países agrarios y rurales del Sur
tradicional como un fenómeno que favorecía la modernización: los países ricos
desarrollados difundirían conocimiento, capacidades, tecnología, organización,
instituciones, actitudes empresariales y espíritu innovador entre las naciones pobres
del Sur propugnando así su desarrollo a semejanza de los países ricos del Norte.

El enfoque de la modernización privilegiaba soluciones tecnológicas a los problemas


del desarrollo rural, por ejemplo difundiendo con entusiasmo la revolución verde. El
modelo a seguir eran los granjeros
capitalistas de los países desarrollados, o
sea agricultores que se encontraran
plenamente integrados en el mercado y
emplearan métodos de producción
modernos.

Estas nuevas tecnologías agropecuarias


de los países avanzados se tenían que
34
difundir entre los productores tradicionales
de los países atrasados a través de
centros de investigación y sistemas de
extensión. Se consideraba tradicionales a
los campesinos y por tanto era necesario
diseñar programas de desarrollo para que pasaran de una agricultura de
subsistencia a una agricultura comercial plenamente integrada al mercado y así
lograr su modernización.

Se ponía el énfasis en la iniciativa empresarial, los incentivos económicos y el


cambio cultural. Instituciones como el Instituto Interamericano de Ciencias
Agropecuarias (IICA), que es parte de la Organización de Estados Americanos
(OEA), promovió este enfoque modernizador del desarrollo rural a lo largo y ancho
de América Latina. Reflejando el cambio de los tiempos, y de los enfoques, el IICA,
aun reteniendo las mismas siglas, se rebautizaría como Instituto Interamericano de
Cooperación para la Agricultura décadas más tarde.

2. El Enfoque Estructuralista y los Estudios de Desarrollo Rural

En gran medida, quienes formularon el enfoque estructuralista sobre el desarrollo

34
fueron los profesionales de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL),
un organismo regional de las Naciones Unidas, creado en 1947, en Santiago de
Chile. Los estructuralistas tuvieron un peso destacado en la corriente ideológica
conocida como desarrollismo, que tuvo mucha influencia en América Latina después
de la Segunda Guerra Mundial hasta comienzos de los años setenta.

El desarrollismo conllevaba un aumento de los gastos gubernamentales dedicados a


promover el desarrollo, pero fue incluso más lejos, ya que contemplaba al estado
como el agente crucial en el cambio económico, social y político. A través de la
planificación económica, se veía el estado como el agente modernizador de los
países en desarrollo, con la industrialización como punta de lanza.

Su ideología era antifeudal, antioligárquica, reformista y tecnocrática. Cuestionaba


los efectos asimétricos del comercio internacional que beneficiaba más a los países
desarrollados del centro que a los países subdesarrollados de la periferia. Para
superar el deterioro de los términos del intercambio los estructuralistas abogaban por
la industrialización por sustitución de importaciones (ISI). Aunque criticaban las
relaciones desiguales entre el centro y la periferia ellos no proponían un cambio
revolucionario y una transición hacia el socialismo sino más bien una forma de
capitalismo de estado.
35
El papel de la agricultura en la
estrategia de desarrollo
estructuralista era múltiple: a)
sostener el proceso de
industrialización mediante las
divisas obtenidas por las
exportaciones y destinados a
financiar las importaciones de
bienes de capital e intermedios y
materias primas que la industria exigía; b) proporcionar un suministro constante de
mano de obra barata para esa industria; c) satisfacer las necesidades alimenticias de
las poblaciones urbanas, evitando el incremento tanto del precio de los alimentos
como de las importaciones de productos agropecuarios, con lo cual se facilitaba el
mantenimiento de unos salarios industriales bajos y contrarrestaba posibles
problemas de escasez de divisas; d) suministrar a la industria de las materias primas
de origen agropecuarios y forestal que requería; e) generar un mercado doméstico
para los productos industriales (ECLA, 1963).

Ahora bien, el que las políticas gubernamentales favorecieran claramente la


industria, no significa que se descuidase necesariamente a la agricultura. Había

35
planes para la modernización agrícola, aunque eran más bien modestos y se
centraban en el sector agropecuario comercial, a través de subsidios en forma de
créditos y de asistencia técnica. Al principio, los gobiernos no cuestionaron la
estructura agraria existente, dominada por el sistema de latifundios, sino que
buscaron la modernización a través de la introducción del progreso tecnológico de
manera similar a los propuesto por el enfoque de la modernización (Chonchol, 1994).

Pero la agricultura no consiguió responder adecuadamente a las demandas de la


industrialización. Fue incapaz de satisfacer las crecientes necesidades alimenticias,
lo que condujo al aumento de la importación de alimentos creando problemas para la
importación de los bienes requeridos por la industria. Por primera vez, en algunos
países la balanza comercial agropecuaria se tornó deficitaria o negativa, o sea el
valor de las importaciones agropecuarias superaban al valor de las exportaciones
agropecuarias. Ello fortaleció la crítica a la estructura agraria latifundista y dualista
de América Latina. Los estructuralistas argumentaban que era ineficiente y un
obstáculo para la industrialización, además de ser injusta, ya que perpetuaba las
enormes desigualdades y la pobreza existentes en las zonas rurales (ECLA, 1968).
Por lo tanto, los estructuralistas alentaron la reforma agraria por razones económicas
y de equidad.

Algunos
36
estructuralistas
reconocieron que la
política de
industrialización por
sustitución de
importaciones (ISI)
cambiaba los
términos del intercambio internos en favor del sector industrial, o sea que los precios
de los productos industriales subían más rápidamente que los precios de los
productos agropecuarios lo que podía perjudicar la inversión en la agricultura. Razón
por la cual propusieron una serie de medidas a favor de agricultura como ser mayor
apoyo a la inversión pública en el campo, apoyo a la investigación y a la extensión
agraria, más crédito subsidiado para los agricultores, etc. Pero fueron los
productores comerciales antes que los campesinos, que logran captar la mayor parte
de los beneficios de estos programas estatales de apoyo a la agricultura.

Sin embargo, las reformas agrarias subsiguientes arrojaron unos resultados más
pobres de lo esperado. Ello no significa que las argumentaciones de los
estructuralistas fueran erróneas, ya que muchos de los problemas se debían a las
limitaciones con las que se habían acometido las reformas. Su ritmo y alcance

36
variaron a lo largo y ancho del continente.
A pesar de sus compromisos explícitos
con la reforma agraria y con el
campesinado, los gobiernos, bien eran
demasiado débiles para materializar una
intervención substancial, bien, en el
fondo, pretendían promover una
agricultura capitalista.

Fuera como fuese, las reformas


proporcionaron un estímulo importante
para la institucionalización de la sociedad
rural. Sindicatos rurales, cooperativas y asociaciones pasaron a integrar el
campesinado en la economía, la sociedad y la arena política nacionales; no pocos
campesinos se sintieron ciudadanos por primera vez al recibir un título de propiedad
por la tierra que se les adjudicaba en la reforma. Además, se aceleró la desaparición
de la oligarquía latifundista y se fomentó subsecuentemente la plena
comercialización de la agricultura.

En conclusión, el enfoque estructuralista es desarrollista y reformista, buscando la


solución a los problemas del desarrollo rural en el seno del sistema capitalista. Tal
37
como lo analiza este modelo, el estado representa un papel crucial en el
advenimiento de la necesaria transformación rural, que supone la reforma de la
estructura agraria tradicional, la incorporación del campesinado al sistema
sociopolítico y la mejora de las condiciones de vida de los pobres del campo
(CEPAL, 1988a). Desde su punto álgido en los años cincuenta y sesenta, el enfoque
estructuralista ha continuado evolucionando (Ortega, 1988). Desde entonces,
algunos pensadores estructuralistas pasaron a integrar la variante estructuralista del
enfoque de la dependencia de finales de los años sesenta y los setenta, y/o
contribuyeron a la emergencia del neoestructuralismo de los noventa.

3. El Enfoque de la Dependencia y la Cuestión Agraria

Dentro del enfoque de la dependencia, se pueden distinguir al menos dos corrientes


principales: una estructuralista o reformista y otra marxista o revolucionaria. Aunque
ambas tienen mucho en común, sobre todo en la caracterización de la dependencia,
difieren en sus orígenes teóricos y en sus propuestas políticas. Sus enfoques
generales para romper la dependencia, nacional e internacionalmente -reformando
el sistema capitalista o substituyéndolo por un sistema socialista. El análisis se
centra en la variante marxista, ya que constituye la contribución más distintiva y la
que se suele asociar más a menudo con el enfoque de la dependencia.

37
La versión marxista de la teoría de la
dependencia culpa de la persistencia del
subdesarrollo y de la pobreza al sistema
mundial capitalista y a las múltiples
relaciones de dominación y dependencia
que genera. En consecuencia, sólo una
política que pueda superar dicha
dependencia llevará al desarrollo rural y a la eliminación de la pobreza y de la
explotación del campesinado. Semejante política sólo se puede adoptar mediante un
cambio revolucionario que inicie un proceso de transición hacia el socialismo. Luego,
los problemas agrarios no se pueden resolver aisladamente, sino que su solución
exige una transformación sistémica.

Aunque la contribución del enfoque de la dependencia a la cuestión agraria no ha


sido sistemática, se puede analizar presentando sus ideas sobre una variedad de
temas y debates tales como el 'colonialismo interno' y la problemática indígena, el
carácter del modo y de las relaciones de producción, el 'dualismo funcional', la
agroindustria y las empresas transnacionales y la viabilidad futura del campesinado.

3.1 Orígenes del enfoque de la dependencia


38
Para Mariátegui (1955), no veía futuro para el desarrollo de un capitalismo nacional
independiente o autóctono. Además, mantenía que las comunidades campesinas
indígenas (los ayllu) podían encerrar la semilla de una transformación socialista en el
campo y creía en el potencial revolucionario del campesinado. Su análisis también
otorgaba un lugar preeminente a la población indígena, que, en la época, era un
tema marginal, académica y políticamente. Desde su perspectiva marxista, ponía en
tela de juicio la visión dominante que hacía de la 'cuestión indígena' un asunto racial
y cultural. Mariátegui pensaba que el problema de la población indígena y su
emancipación se enraizaban en la cuestión de la tierra, es decir, en el sistema de
propiedad privada de la tierra y en el feudalismo que prevalece en el campo. La
concentración de tierra en manos de los terratenientes había dado lugar al
'gamonalismo', un sistema de dominio político local y de control de la población
indígena por parte de los latifundistas. Más aun, encontrar una solución al problema
indio no sólo era obligado para emancipar a la población indígena, sino que también
era necesario para resolver la cuestión nacional y para conseguir la integración
social a nivel de toda la nación.

El enfoque de la dependencia consagraba su atención principalmente al análisis de


la industrialización en Latinoamérica y a las relaciones económicas y financieras

38
internacionales. Aunque la cuestión agraria no
fuera el gran caballo de batalla de la teoría de
la dependencia, es importante recordar que la
variante marxista de dicho enfoque evolucionó
en América Latina propulsada por las
revoluciones china y sobre todo, la cubana y
nicaragüense, las cuales reconocían la
importancia del campesinado y de la alianza
entre obreros y campesinos en la lucha por el
socialismo.

Los partidarios del enfoque de la dependencia argumentaban que Latinoamérica no


tenía que esperar a la revolución burguesa para acceder al socialismo, dado que el
modo de producción dominante ya era capitalista. De hecho, creían que, debido a la
naturaleza dependiente de sus burguesías, era poco probable que, en los países
subdesarrollados, se dieran revoluciones burguesas propiamente dichas.

Por lo tanto, recaía en la revolución socialista la responsabilidad de acometer o


completar las transformaciones progresistas que la burguesía dependiente no quería
o no podía llevar a cabo, y la alianza entre obreros y campesinos sería su cabeza de
lanza. Con todo, los marxistas ortodoxos y los miembros y seguidores del partido
39
comunista, que tipificaban como feudal el modo de producción dominante en
Latinoamérica, continuaban insistiendo en que era fundamental que la clase
trabajadora constituyese una alianza antifeudal y antiimperialista con los sectores
progresistas de la burguesía con el fin de acelerar y consumar el proceso de
transición al capitalismo; en consecuencia, la revolución socialista no formaba parte
de sus planes inmediatos.

3.2 Colonialismo interno

Se pueden conceptualizar las colonias internas como aquellas poblaciones que


producen materias primas para los mercados en los centros metropolitanos, que
constituyen una fuente de mano de obra barata para las empresas controladas
desde los centros metropolitanos y/o que configuran un mercado para los productos
y servicios de dichos centros. Se discrimina o excluye a los colonizados de la
participación política, cultural o institucional de la sociedad dominante. Una colonia
interna conforma una sociedad dentro de una sociedad, basando su singularidad
tanto en diferencias raciales, lingüísticas y/o culturales como en diferencias de clase
social. Se encuentra sometida a control político y administrativo de las clases e
instituciones dominantes de la metrópoli. Entendidas así, las colonias internas
pueden existir a partir de un criterio geográfico, racial o cultural en sociedades étnica

39
o culturalmente duales
o plurales.' (Johnson,
1972: 277).

A través del
colonialismo interno,
se establecen toda una
variedad de relaciones
de dominación y de
explotación, Por
ejemplo, gracias al ejercicio de un monopolio comercial y financiero en las
comunidades indias, los centros o grandes ciudades dominantes las explotan
mediante un intercambio desigual y la aplicación de intereses usureros, con lo que
agudizan la descapitalización de las áreas indígenas. Respecto a las relaciones de
producción, los grupos ladinos o no indios explotan a los grupos indígenas al extraer
rentas y otros pagos del trabajo de estos últimos, que está inevitablemente mal
pagado. Además, se discrimina a la población india social, lingüística, jurídica,
política y económicamente. Las comunidades indias sólo tienen acceso a tierras de
baja calidad y su tecnología es muy limitada por falta de capital, a la vez que carecen
de servicios básicos como escuelas, hospitales, agua o electricidad.
40
3.3 Dualismo funcional: alimento y mano de obra baratos

La tesis del 'dualismo funcional' fue postulada por Alain de Janvry (1981) en un texto
que quizás haya sido el más influyente sobre la cuestión agraria en Latinoamérica,
por lo menos fuera de la región. Aunque sus escritos recientes se acercan más a la
economía institucional, en aquel momento, él mismo se encontraba muy influenciado
por la teoría de la dependencia y trató de asociarla específicamente al sector rural.

Por tanto su análisis empieza insistiendo en que desarrollo y subdesarrollo son el


resultado dialéctico del proceso de acumulación de capital a escala mundial. La
crisis agraria de los países subdesarrollados, por su parte, es el resultado de las
'leyes del movimiento de capital en la estructura de centro y periferia', una estructura
que ha desarticulado sus economías y los ha condenado a unas relaciones de
intercambio asimétricas y desventajosas. El sector agrícola, y particularmente el
campesinado, tiene un papel importante en este intercambio desigual.

A través de lo que de Janvry llama el dualismo funcional, la economía campesina


con su pequeña producción mercantil es una fuente de acumulación de capital para
el sistema económico, al suministrar alimentos y mano de obra baratos. Éstos
suministros posibilitan unos costos del trabajo extremadamente bajos en los países

40
subdesarrollados, con lo cual, el intercambio desigual es factible. Esto significa que
el trabajo campesino y su producto, tal como se materializan en los bienes y
mercancías que venden, se remuneran por debajo de su valor, lo cual es el origen
de lo que Marx denominaba la acumulación de capital 'original' o 'primitiva'.

Dado que muchos campesinos


carecen de tierra suficiente para
garantizar su propia
subsistencia, algunos miembros
del hogar campesino se ven
forzados a buscar empleos
temporales asalariados o a
entrar en relaciones de
arrendamiento, tales como
“trabajar a media”, con los
terratenientes para ganarse la
vida. Luego, muchos
campesinos son semiproletarios porque venden parte de su fuerza de trabajo por un
salario. Los terratenientes y los granjeros o agricultores capitalistas se aprovechan
de esta condición de semiproletariado para pagar salarios muy bajos a los
trabajadores agrícolas que emplean, al tiempo que demandan rentas altas a los
41
arrendatarios a los que permiten el acceso a los recursos productivos.

Pueden hacer esto porque la economía doméstica campesina, suministra


alojamiento y alimentos a los trabajadores asalariados, tanto durante el período de
trabajo, como después, como cuando el jornalero está desocupado. Por lo tanto, los
hogares campesinos, subvencionan implícitamente a los patrones, ya que éstos no
se ven obligados a ofrecer empleo fijo, seguridad social, pensiones para la vejez ni
otras medidas habitualmente necesarias para permitir la reproducción de su fuerza
laboral.

Si la economía campesina no existiera, los patrones deberían sufragar las


necesidades de subsistencia de la fuerza de trabajo, enfrentándose por consiguiente
a costos salariales, directos o indirectos, más altos. La desigualdad extrema en la
propiedad de la tierra y la abundancia de la fuerza de trabajo (o la existencia de un
excedente de mano de obra) facilita esta forma de extracción y apropiación de una
plusvalía económica de la economía campesina por parte de agricultores capitalistas
y terratenientes o, de hecho, por parte de los sistemas económicos nacional o,
incluso, internacional, a través del intercambio desigual.

41
Asimismo, las economías de los hogares campesinos también producen alimentos
baratos. Ello se debe a la 'lógica' o a
las características peculiares de la
economía campesina, que la
distinguen de la explotación
agropecuaria capitalista, tales como la
capacidad de movilizar toda la fuerza
de trabajo familiar residente en la casa
para trabajar durante todo el año,
durante largas horas y sólo a cambio
de pequeñas compensaciones o de
unos ingresos puramente de
subsistencia.

También se debe a la pequeñez de sus parcelas y a la falta de capital y de recursos


financieros, todo lo cual, los fuerza a cultivar sus terrenos de manera muy intensiva,
haciendo uso de la fuerza de trabajo familiar. La granja campesina familiar sólo es
capaz de sobrevivir explotando a sus propios miembros que tienen que aceptar
horarios laborales interminables para garantizarse apenas su subsistencia. La mano
de obra familiar, gratuita, y los bajos costos de supervisión permiten que las
economías campesinas produzcan alimentos baratos y estén dispuestas a venderlos
42
en el mercado a precios bajos. Esto conduce a un intercambio desigual, hecho que
significa que los productores campesinos están subvencionando a los compradores
de alimentos -muchos de los cuales son obreros urbanos-, con lo cual, ayudan al
mantenimiento de salarios bajos en el conjunto de la economía nacional. Así, los
capitalistas, los empleadores y patrones, son los beneficiarios últimos de esta
comida barata, dado que encarna una transferencia indirecta en su favor de la
plusvalía económica de los campesinos.

Quizás 'dualismo funcional' no sea la expresión más adecuada para describir estas
relaciones de explotación, ya que el dualismo de Alain de Janvry se puede confundir
con el dualismo del la teoría de la modernización. No obstante, en el uso postulado
por de Janvry, aunque el dualismo señala el contraste entre la explotación
agropecuaria capitalista, de los terratenientes, y la campesina, también indica la
estrecha interrelación entre ambas, por desigual y explotadora que sea. Se
contempla esta relación como funcional al proceso de acumulación de capital en la
periferia y en la economía mundial como un todo, pues, al menos hasta un cierto
nivel de desarrollo del capitalismo, permite una acumulación de capital mayor de la
que sería posible en ausencia del campesinado.

42
3.4 Complejos agroindustriales transnacionales y globalización

Una de las contribuciones más originales y duraderas del enfoque de la dependencia


a los estudios sobre desarrollo rural es su análisis de la transnacionalización y
globalización de la agricultura (Teubal, 2001). Con la industrialización de la
agricultura, el poder de la
agroindustria creció nacional e
internacionalmente, convirtiéndose en
un actor clave en el desarrollo del
régimen alimentario mundial. La
agroindustria ha generado y
estimulado nuevas tecnologías
para el procesamiento, transporte y
comercialización de los alimentos.
Recientemente, ha creado
biotecnologías con base en la
ingeniería genética, que han producido nuevas variedades de semilla (Arroyo, 1988).

Estos nuevos procesos de producción y distribución, y estas nuevas tecnologías,


requieren enormes inversiones en investigación científica, laboratorios, plantas y
equipamiento, lo cual favorece a los países ricos. Por lo tanto, las empresas
43
agroindustriales más importantes provienen de los países desarrollados.

Las agroindustrias en los países del centro estaban evolucionando hacia complejos
gigantes que integraban toda una serie de actividades anteriormente controladas de
forma independiente por todo un abanico de empresas. Los complejos
agroindustriales (CAI) alcanzaron una integración vertical cada vez mayor mediante
el desarrollo de cadenas productivas que extendía su control desde la producción al
consumo final de las mercancías agrícolas. Estos CAIs pronto consiguieron un
alcance global al extenderse hasta los países periféricos, lo cual condujo a una
mayor concentración, centralización e internacionalización del capital, que cada vez
más pasó a integrar y controlar la
agricultura, tanto en los países del
centro como de la periferia (Teubal,
1987).

Las agroindustrias y los países del


centro acapararían la mayor parte de los
beneficios de dicho desarrollo, si no
todos, mientras que los países
periféricos, y particularmente su

43
campesinado, padecerían la mayor parte de sus efectos negativos, si no su
totalidad. Además, estos conglomerados agroindustriales en manos del capital
extranjero se estaban apoderando del sector agrícola latinoamericano,
transformando a los agricultores campesinos en productores absolutamente
dependientes a través de los contratos agrarios, todo lo cual equivalía a acentuar el
proceso de proletarización del campesinado. Ernst Feder (1977a) hablaba de un
nuevo imperialismo que se estaba introduciendo en la agricultura de América Latina,
creando nuevos mecanismos de dependencia y de transferencia de plusvalía
económica desde los países pobres hacia los ricos.

Este nuevo orden agroindustrial transnacional también agravaba el problema del


hambre y de la seguridad alimentaria en la periferia por medios tales como el
desplazamiento de los productores campesinos que ya no podían competir en el
mercado, el incremento de los riegos para los agricultores campesinos sometidos a
regímenes de contratos agrarios - al aumentar una especialización que marginaba
sus cultivos de subsistencia- o provocando un cambio en los patrones de consumo
de la población que pasaban a preferir las mercancías agroindustriales antes que los
alimentos campesinos tradicionales (Barkin, 1987; Lajo, 1992).

Más aún, la modernización agroindustrial iba en detrimento del medio ambiente al


minar los recursos naturales a
44
través de la deforestación masiva
o de la contaminación del suelo y
de los ríos, llegando incluso, en
ocasiones, a hacer peligrar la
salud de los trabajadores debido
al uso intensivo de pesticidas y
otros productos químicos.

Todo esto intensificaba la


dependencia de América Latina respecto al capital internacional y la explotación de
éste sobre aquélla, perpetuando así 'el desarrollo del subdesarrollo' de la región -en
la terminología de Frank (1966)- o su 'desarrollo dependiente' -según la terminología
de F. H. Cardoso (1972).

Para los más apocalípticos de los teóricos de la dependencia, autores como Feder
(1977a), el nuevo sistema agroalimentario mundial está eliminando al campesinado
puesto que, en la era de la globalización, el sistema capitalista ya no necesita una
reserva de mano de obra barata: al fin y al cabo, las nuevas tecnologías requieren
cada vez más una inversión intensiva de capital, relegando continuamente una
proporción mayor de la fuerza de trabajo.

44
Por otra parte, el sistema capitalista tampoco necesita ya al campesinado en tanto
que proveedor de alimentos baratos, ya que, a través de una revolución tecnológica
en cada uno de los eslabones de la cadena productiva, los conglomerados
agroindustriales han llegado a ser capaces tanto de producir alimentos más baratos
como, si ése no es el caso, de negar a los campesinos el acceso al mercado gracias
a su dominio sobre éste. Esta destrucción de la economía campesina -con sus
subsecuentes pauperización, proletarización y dependencia alimentaria- significa
que América Latina ya no puede producir su propio alimento hecho que agrava su
condición de dependiente. Ésta es la nueva cuestión agraria en Latinoamérica. Pero,
¿está realmente desapareciendo el campesinado?

3.5 El debate sobre el futuro del campesinado: campesinistas y descampesinistas

El renombrado historiador marxista británico, Eric Hobsbawm (1994: 289),


argumentaba en relación al siglo XX que: 'El cambio social más drástico y de mayor
alcance de la segunda mitad de este siglo es la muerte del campesinado, un cambio
que nos separa para siempre del mundo del pasado.'

De esa manera, revalidaba la predicción de Marx sobre la desaparición del


campesinado. Paralelamente, el destino específico del campesinado latinoamericano
45
ha generado una polémica entre aquellos que argumentan que la globalización del
capitalismo marca su final y los que insisten en la adaptabilidad, la pervivencia y la
continuada importancia de la economía campesina. El debate se inició en México a
mediados de los setenta, logrando allí su mayor intensidad, y se propagó a casi
todos los países latinoamericanos, generando una de las polémicas más agudas
sobre la cuestión agraria.

Los 'descampesinistas', denominados a veces 'proletaristas, defienden que la forma


campesina de producción es económicamente inviable a largo plazo y que, en tanto
que pequeños productores mercantiles, los campesinos estaban inmersos en un
proceso de descomposición que acabaría por eliminarlos (Bartra, 1974, 1975a,
1976; Paré, 1977; Díaz
Polanco, 1977; Astori, 1981;
Bartra y Otero, 1987).

Insisten en que el desarrollo


capitalista fortalece el proceso
de diferenciación social y
económica entre los campesinos, transformando finalmente a la mayoría en
proletarios. Sólo un puñado de ellos pasará a engrosar la categoría de 'campesinos

45
capitalistas' y todavía menos tendrán opción a convertirse en agricultores capitalistas
propiamente dichos.

Los 'campesinistas' rechazan la opinión, según la cual, las relaciones asalariadas se


están generalizando en el campo y el campesinado está desapareciendo.
Argumentan que el campesinado, lejos de ser eliminado, está persistiendo, muestra
vitalidad y, en algunas áreas, se está reforzando a través de un proceso de
'recampesinización' (Coello, 1981; Warman, 1988).

Así pues, contemplan a los campesinos como pequeños productores capaces de


competir con éxito en el mercado frente a los granjeros capitalistas, en lugar de
considerarlos como vendedores de fuerza laboral sujetos a importantes procesos de
diferenciación socioeconómica. Una de las razones de la supervivencia del
campesinado es su apoyo en el trabajo familiar no remunerado, complementado en
ocasiones por fuertes lazos comunitarios, particularmente en áreas indígenas. Esta
aproximación campesinista tiene ciertas afinidades con la tradición neopopulista de
Chayanov (1974, original 1925).

Los campesinistas se han sentido


particularmente atraídos por la visión de
Chayanov, según la cual, la economía
46
campesina es una forma específica de
organización y de producción que ha
existido durante siglos en el seno de
modos de producción distintos, algo que
continuará haciendo en el futuro. Por lo
tanto, combinando ideas marxistas y
chayanovistas, la explicación de la
obstinada persistencia del campesinado
ha sido un tema de investigación de muchos autores simpatizantes del bando
campesinista e, incluso, de algún descampesinista.

Frente a esta postura, los descampesinistas continúan defendiendo que, dado el


implacable avance del capitalismo, el campesinado no tiene futuro. Con todo, según
estos autores, una vez proletarizado, será altamente susceptible de desarrollar una
conciencia proletaria y socialista, de unir fuerzas con la clase obrera urbana y, bajo
el liderazgo de los partidos marxistas, de luchar para el derrocamiento del
capitalismo que genera la actual situación de dependencia, que perpetúa el
subdesarrollo y sus miserables condiciones.

El socialismo mantendría la promesa de acabar con la explotación y la opresión,

46
abriendo un futuro mejor. Por su parte, los campesinistas acusan a los
descampesinistas de querer la destrucción del campesinado. Argumentan que sería
posible que los campesinos establecieran una alianza con el estado capitalista y
negociaran una serie de mejoras substanciales que no sólo les permitirían sobrevivir,
sino, incluso, capitalizar, prosperar y competir con éxito ante las explotaciones
agropecuarias capitalistas.

A su vez, los descampesinistas acusan a los campesinistas de promover el


capitalismo de pequeña escala y su carácter pequeño burgués, lo que vendría a
hacer el juego de la burguesía al perpetuar, en definitiva, el sistema capitalista. Así,
piensa que las luchas campesinas se pueden desviar desde las demandas de tierra
y crédito hacia la petición de mejores salarios y condiciones de empleo, en función
de toda una variedad de circunstancias.

A diferencia de otros campesinistas, Esteva (1977) no favorece la explotación


agraria individual, sino que aboga por una agricultura cooperativa o, incluso,
colectiva, aunque bajo el control del campesinado. Al argumentar que la economía
campesina no es necesariamente más eficiente que su homóloga capitalista, se
acerca a los proletaristas, pero se ve arrastrado hacia una posición campesinista por
su creencia de que el campesinado carece de futuro como proletariado, ya que el
resto de la economía es incapaz de ofrecerle un empleo productivo como asalariado
47
que le asegure su supervivencia.

En consecuencia, los campesinos tienen que buscar una solución a sus problemas
mediante acciones y organizaciones colectivas que realcen su capacidad y
autonomía productivas, asegurándoles, pues, un futuro en tanto que campesinos, si
bien es cierto que dentro de un escenario de cooperativas agrícolas o de agricultura
colectivista. Esto es bueno para el país en su conjunto ya que aumenta la seguridad
alimentaria y evita los problemas de desempleo y de pobreza que crearía la
proletarización, sin generar alternativa alguna de futuro.

Una proporción creciente de los


ingresos de los hogares
campesinos se origina en
actividades no-agrícolas
(Empleos Rurales No Agrícolas
– ERNA) y en salarios obtenidos
por la venta de su fuerza de
trabajo. Su acceso a fuentes de
ingresos externas a la granja
familiar y su diversificación hacia actividades no-agrícolas les permite aferrarse a la

47
tierra, bloqueando por lo tanto su plena proletarización. Este proceso favorece a los
capitalistas rurales, dado que elimina a los pequeños campesinos en tanto que
competidores por la producción agrícola, al tiempo que quedan disponibles como
mano de obra barata.

En términos generales, los nuevos movimientos sociopolíticos tienen su origen en el


campo, entre los campesinos, los indios, los pequeños granjeros y los jornaleros sin
tierras. En contra de las interpretaciones de observadores como Eric Hobsbawm, el
declive relativo de la fuerza de trabajo rural no ha eliminado al campesinado como
factor político. Al revés, son las clases rurales populares las que se encuentran en el
centro de muchos de los nuevos movimientos sociopolíticos (Petras y Harding, 2000:
5).

Desde principios de 1994, la rebelión


campesina en Chiapas, el estado
mexicano con mayor proporción de
población indígena, ha llegado a
simbolizar la nueva naturaleza de los
movimientos sociales en los campos
de América Latina (Harvey, 1998).
Después el campesinado ha resurgido
48
como una fuerza significativa de
cambio social no sólo en México, sino también en Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay,
entre otros países. En Brasil, donde la desigualdad en el acceso a la tierra es
particularmente aguda, el movimiento de trabajadores rurales sin tierra (MST) ha
sido la cabeza de lanza en más de mil invasiones de tierra que demandaban la
expropiación de los terrenos ocupados (Veltmeyer et al., 1997). El campesinado y
los indígenas en América Latina, con sus cambiantes características, están
encontrando nuevas maneras de dejar oír su voz, convirtiéndose así en una nueva
fuerza social y política que los gobiernos tienen que reconocer y ya no pueden
ignorar.

4. El Enfoque Neoliberal sobre el Desarrollo Rural

En el enfoque neoliberal del desarrollo se intenta crear un marco y reglas


económicas que sean aplicables por igual a todos los sectores económicos, o sea
sin hacer distinciones entre la agricultura, industria y servicios. Además las reglas de
juego deben ser iguales para el capital nacional como para el capital extranjero y las
políticas públicas deben ser neutrales, excepto cuando se trata de corregir todas
aquellas situaciones que crean sesgo a favor o en contra de ciertos sectores o que
impiden lograr la competencia perfecta en los mercados, tanto de productos como de

48
los factores productivos y tanto nacionales como extranjeros.

Los neoliberales se oponen a las políticas sectoriales particulares porque creen que
la mejor forma de lograr la eficiencia y maximizar el crecimiento es a través del
establecimiento de un escenario macroeconómico estable y uniforme, cuyas reglas
sean válidas para todo el mundo, sin crear preferencias sectoriales, discriminaciones
ni distorsiones. Por tanto, en un sentido estricto no se podría hablar de una política
de desarrollo rural en el enfoque neoliberal, aunque de hecho sí existe ya que en la
práctica ellos proponen algunas medidas que no se pueden deducir del modelo
general aplicable para toda la economía.

Durante los años setenta, los economistas neoliberales y los pensadores


conservadores lanzaron un feroz ataque contra los estructuralistas y los
dependentistas quienes proponían un nuevo orden económico internacional (Schuh
y Brandão, 1992). La crisis de la deuda y el endurecimiento del clima económico
mundial de los años ochenta condujeron a una enorme difusión de las ideas y
políticas neoliberales. Instituciones
poderosas como el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)
proclamaron dichas ideas a los cuatro
vientos y presionaron a aquellos gobiernos
49
de los países en vías de desarrollo que se
habían mostrado reticentes a seguir sus
'consejos', unilaterales y uniformes, con la
rapidez o la profundidad que dichas
instituciones deseaban.

Ciertamente, algunos países apenas tenían otra elección que aceptar estas
prescripciones, pero es que también otros que sí tenían una cierta capacidad de
resistencia abrazaron voluntariamente las políticas neoliberales.

La economía política de los países latinoamericanos se ha visto cada vez más


afectada por el neoliberalismo que se concentra al menos en cinco áreas principales:
gestión fiscal, privatización, mercado de trabajo, comercio y mercados financieros.

Primero, la nueva política económica ha puesto el énfasis en la gestión fiscal, o sea


la necesidad de reducir el déficit presupuestario y en una política monetaria estable
entregándole mayor independencia a los bancos centrales para evitar rebrotes
inflacionarios. En el enfoque neoliberal se hace hincapié en las ventajas económicas
y políticas de lograr y mantener los equilibrios macroeconómicos.

49
Segundo, la privatización de las empresas públicas se justifica con el argumento de
la mayor eficiencia privada comparada con la estatal y con las ventajas económicas
de mejorar la competencia y evitar los monopolios.

Tercero, las reformas neoliberales son verdaderas reestructuraciones de los


mercados laborales. Se introducen nuevos sistemas de negociación del salario y el
empleo, etc. con la intención de crear un mercado de trabajo más transparente y
competitivo. Pero de hecho se ha otorgado más poder a los patrones y reducido el
ya débil poder de los trabajadores. Se promulgan nuevas leyes acerca del empleo
para flexibilizar el mercado de trabajo y para reducir las responsabilidades de los
empleadores, particularmente sus contribuciones a la seguridad social. Estas
reformas han reordenado los mercados laborales a favor de los patrones, ya que
éstos han conseguido un sistema de contratación y despido más flexible, junto con
unos costos salariales y no salariales más bajos.

Cuarto, la liberalización del comercio externo con el objetivo de estimular y reforzar


la competitividad. En esencia, las reformas comerciales se preocupan de incentivar
las exportaciones y fomentar una
mayor competitividad de las empresas
privadas.
50
Quinto, la reforma del mercado
financiero también reduce la
intervención estatal y tratan de facilitar
la afluencia del capital extranjero.
Estos cinco factores conforman el
núcleo de las reformas neoliberales que, en grado distinto, se han puesto en marcha
en los países latinoamericanos.

¿Por qué el neoliberalismo se ha convertido en el enfoque dominante? Por encima


de todo, durante los años ochenta, las políticas neoliberales proporcionaron un
marco para sacar a las economías latinoamericanas de la severa crisis de la deuda
que caracterizó dicho período, crisis que hicieron caer súbitamente el acceso a
financiación externa. Se suponía que las políticas económicas neoliberales -que
favorecían el crecimiento de la exportación, las tasas de intereses elevadas, las
privatizaciones y las reducciones del gasto gubernamental- aliviarían los severos
constreñimientos provocados por la repentina caída de la inversión externa y por el
abultado endeudamiento de los países. Así pues, la adopción de una política
económica neoliberal se puede entender como una respuesta específica al impacto
de la crisis de la deuda que estalló en los ochenta. En muchos países, el nuevo
enfoque también constituía una reacción a lo que se percibía como el fracaso

50
económico del enfoque estructuralista previo (que los neoliberales denominaban
'populista').

Aunque, tal como ya se ha mencionado, los partidarios del enfoque neoliberal no


proponen ninguna política sectorial específica, sí han criticado fuertemente todos
aquellos enfoques de desarrollo rural que, a su parecer, proponían medidas
discriminatorias contra la agricultura. En particular, los neoliberales han apuntado su
crítica al enfoque estructuralista, que abogaba una estrategia de industrialización por
sustitución de importaciones (ISI), y lo han acusado de presentar un 'sesgo urbano' y
pro-industrial.

También los neoliberales critican la política de precios y de comercio externo de los


estructuralistas que consideran discriminatoria. La expresan mediante su tesis de la
'baja tasa de retorno o ganancia' que postula: el estancamiento de la agricultura se
debe a la política de precios de los gobiernos latinoamericanos que, según dicha
teoría, discrimina al sector rural y favorece al urbano. Y no sólo sería una cuestión
de política de precios, sino también se vería afectada por la distribución sectorial del
gasto gubernamental, que, nuevamente según los neoliberales, beneficia a la esfera
urbana.

De todos modos, incluso si se puede establecer la existencia de un sesgo urbano en


51
la política pública, todavía hay que probar que dicho sesgo sea la principal causa de
un rendimiento insatisfactorio del sector agrario. Desde el punto de vista de
estructuralistas y teóricos de la dependencia, de existir un sesgo contrario al sector
agrícola, habría afectado principalmente a los campesinos y a los peones, ya que el
estado había compensado parcial o completamente a los terratenientes y a los
agricultores capitalistas por cualquier efecto
negativo de la política de precios y de
comercio externo, ya que estos últimos habían
sido los principales, sino los únicos,
beneficiarios de toda una serie de generosas
subvenciones a créditos, fertilizantes,
importaciones de maquinaria y asistencia
técnica.

Además, los terratenientes se beneficiaban


del sistema impositivo que no gravaba, o sólo de manera mínima, la propiedad de la
tierra y, al mismo tiempo, se beneficiaban del bajo poder de negociación de los
trabajadores rurales asalariados, ya que los gobiernos neoliberales ponía
dificultades a la organización de éstos, dejándolos desprotegidos frente a los abusos
de los patrones. Luego, para los estructuralistas y los dependentistas, el pobre

51
rendimiento de la agricultura se derivaba en su mayor parte de una estructura de
propiedad de la tierra ineficiente y del dominio del latifundismo, y no tanto de
políticas de precios y tasas de comercio externo supuestamente discriminatorias.

El sistema de latifundios es responsable de muchos de los males del campo, aunque


no creo que ello signifique que las políticas de precios y de comercio externo
implementadas por los gobiernos en su estrategia de ISI no hayan tenido un impacto
negativo sobre la agricultura. Sin embargo, hay que recordar que los mismos
estructuralistas han criticado los excesos de las políticas proteccionistas
implementadas por los gobiernos latinoamericanos.

Tal como ya se ha indicado, desde los años ochenta, la principal fuerza modeladora
de la economía y de la sociedad rural en América Latina ha sido el cambio hacia
políticas neoliberales.

La crisis de la deuda de los años


ochenta y la adopción de 'programas
de ajuste estructural' por parte de la
mayoría de países latinoamericanos
ha estimulado las exportaciones
agrícolas, que han venido creciendo
52
más rápido que la producción agraria
para el mercado local, invirtiendo,
pues, la tendencia dominante durante
el período de ISI. Desde la década de
los setenta, en algunos países, los agricultores capitalistas ya habían empezado a
inclinarse por 'exportaciones agrícolas no tradicionales', por ejemplo con el cultivo de
la soya. Posteriormente, las devaluaciones de la moneda nacional han estimulado
las exportaciones agrícolas lideradas por los complejos agroexportadores. Pero ello
no siempre ha creado un mayor ingreso en divisas extranjeras ya que si demasiados
países empiezan a incrementar la exportación de las mismas mercaderías agrícolas,
los precios pueden bajar aún más que el aumento de la cantidad exportada (Weeks,
1995).

Las políticas neoliberales han fortalecido el desarrollo de explotaciones


agropecuarias capitalistas, especialmente aquellas orientadas al comercio exterior.
Pero aquellos productores dedicados exclusivamente a suministrar al mercado
interno han tenido algunas dificultades en adaptarse debido a la crecida
competencia de las importaciones de dichos productos.

En general, los granjeros capitalistas han cosechado los beneficios del

52
neoliberalismo ya que disponen de los recursos requeridos para poder responder
relativamente rápido a las nuevas oportunidades y los desafíos de la política
comercial neoliberal. Para los campesinos, el mercado de la exportación es
demasiado arriesgado y la nueva tecnología demasiado cara. Además, ésta es
inapropiada para la agricultura de pequeña escala y los suelos de baja calidad, dos
rasgos notables de la agricultura campesina. De todas formas, a través de un
sistema de contratos con las empresas agroindustriales, algunos pequeños
propietarios se han embarcado en la producción para la exportación y para los
consumidores urbanos de altos ingresos, pero no siempre con éxito.

Con respecto a la tierra las


políticas neoliberales han
abandonado la centralidad que
los estructuralistas habían
otorgado a la expropiación y la
han substituido por un énfasis
en la privatización, la
descolectivización y el registro y
la titulación de tierras. El
propósito último de esta política
es la creación de un mercado
53
de tierras más flexible y activo. Chile fue el primero en iniciar la descolectivización, a
partir de fines de 1973, y, más gradualmente, lo seguirían Perú, desde 1980,
Nicaragua, desde 1990, México y El Salvador, desde 1992.

Se ha devuelto parcialmente o totalmente la tierra expropiada a sus antiguos


propietarios. Lo más frecuente ha sido dividir la tierra del sector reformado en
'parcelas', concebidas como fincas familiares, y venderla a sus miembros (ahora
conocidos como 'parceleros') o a compradores externos. Aquellos incapaces de
adquirir su parcela o expulsados del sector reformado han pasado a engrosar las
filas del proletariado rural.

Los parceleros no pudieron cumplir con sus pagos o con la financiación subsiguiente
de la finca, viéndose obligados a vender parte o toda su parcela a empresarios
capitalistas (Jarvis, 1992).

Mientras algunos campesinos han evolucionado hasta convertirse en 'agricultores


familiares capitalizados' o en 'agricultores campesinos capitalistas', muchos otros se
han convertido en 'semiproletarios', cuya principal fuente de entradas se nutre de la
venta de su fuerza laboral, más que de los productos de su minifundio. Finalmente,
una porción significativa del campesinado ha resultado abierta y plenamente

53
proletarizada, al ser desplazada en el mercado por efecto de los cambios en los
gustos de los consumidores, por las importaciones agropecuarias (muchas veces
subvencionadas), por la competición con agricultores empresariales y por su falta de
recursos para adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado.

El crecimiento del trabajo temporal es particularmente evidente en aquellos países


latinoamericanos cuyas agroindustrias participan en la exportación de frutos
estacionales, verduras y flores. Los trabajadores temporales suelen cobrar a destajo,
sin gozar de los beneficios de la seguridad social ni de protección alguna contra el
desempleo.

Las agroindustrias emplean


mayoritariamente mujeres, ya que
se supone que éstas resultan más
disponibles para el trabajo
estacional, trabajan mejor que los
hombres, y tienen menos
expectativas salariales y están
menos organizadas que los
hombres.
54
En conclusión, aunque las estrategias neoliberales han transformado la agricultura
latinoamericana, no han resuelto los problemas de la pobreza rural, de la exclusión y
de la privación de tierras para una parte significativa de la población campesina.
Durante los años noventa, los índices de pobreza se han mantenido altos, afectando
a más de la mitad de la población rural, mientras que la tasa de crecimiento
agropecuaria ha estado por debajo de su nivel histórico y los aumentos de
producción se han concentrado entre los agricultores capitalistas (Dirven, 1999;
David et al., 2000).
Por lo tanto, si bien es improbable que se vuelvan a dar grandes reformas agrarias
de tendencia colectivista, la solución del problema agrario en América Latina todavía
exige cambios en el sistema de acceso a la tierra y al proceso neoliberal de
desarrollo desigual y excluyente.

5. El Enfoque Neoestructuralista y el Desarrollo Rural

Tal como se ha comentado, el neoliberalismo ha inaugurado una nueva fase en el


desarrollo de América Latina, en lo que se refiere a las nuevas relaciones con la
economía mundial. Es un cambio que se puede calificar de paradigmático. Los
estructuralistas pensaban que las economías latinoamericanas se podían proteger a
sí mismas de las fuerzas globales y que podían continuar confiando en las ventajas

54
comparativas de la producción minera y de productos primarios básicos, al tiempo
que promocionaban una industrialización orientada hacia el mercado interno. En
contraste, el neoliberalismo cree en una apertura completa de las economías
nacionales a los mercados globales, sin mediación estatal alguna.

5.1 Transformación productiva con equidad

Como en el caso del estructuralismo, la principal fuerza que sostiene este enfoque
es la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. La CEPAL publicó dos
documentos cruciales sobre 'la transformación productiva y la equidad social'
(ECLAC, 1990; ECLAC, 1992), que proporcionaron el marco para una serie de
estudios sobre temas diversos que han desarrollado elementos distintos del enfoque
neoestructuralistas, temas tales como la sustentabilidad ambiental, los recursos
humanos, el regionalismo, las vinculaciones micro y macroeconómicas, la
ciudadanía y la globalización. De hecho, a pesar de algunas limitaciones, el
neoestructuralismo es quizás la única alternativa factible y creíble al neoliberalismo
en las presentes circunstancias históricas, al menos por ahora.

El neoestructuralismo
continúa insistiendo en que el
estado debe representar un
55
papel decisivo en la
promoción del desarrollo,
alentando, por ejemplo, el
desarrollo de los recursos humanos y una distribución equitativa del crecimiento
económico. El éxito económico del modelo de Asia oriental refuerza la posición
neoestructuralista pero reconoce la necesidad de reformar el aparato estatal para así
lograr una mayor y mejor capacidad de gestión del estado que a su vez obtenga una
mayor legitimidad de la ciudadanía.

Otra lección que los neoestructuralistas han aprendido de la exitosa historia de los
nuevos países industrializados de Asia oriental es la necesidad de integrarse
selectivamente en la economía mundial y de crear ventajas competitivas a través de
políticas sectoriales bien diseñadas. Semejantes estrategias sectoriales y
exportadoras tratan de buscar los nichos del mercado mundial y establecer, a
contracorriente, empresas con mayor capacitación, más avanzadas
tecnológicamente y con mayor valor económico agregado.

Se contemplan como cruciales las políticas que buscan mejorar el conocimiento y la


capacidad tecnológica nacional. Así pues, los neoestructuralistas continúan
poniendo el acento en la educación, aunque hacen menos mención de la necesidad

55
de reformas agrarias, ya que éste se ha convertido en un tema políticamente
delicado en muchos países latinoamericanos.

En el pensamiento neoestructuralista, el estado ya no desempeña el rol de pivote del


desarrollo que le atribuían a las políticas de ISI del estructuralismo, dado que las
empresas estatales se deben limitar básicamente a proporcionar los servicios
fundamentales, como la salud o la educación, pero no deben continuar llevando a
cabo actividades directamente productivas a través de empresas estatales.

También se restringe la capacidad de dirección


estatal de la economía, pues el proteccionismo y
las subvenciones sólo se recomiendan de forma
restrictiva y esporádica, en marcado contraste
con el período de ISI. Sin embargo, el estado
debe regular y supervisar el mercado para
proteger a los consumidores y evitar la
competencia desleal entre los productores.
También se reconoce el imperativo del equilibrio
macroeconómico, ya que ahora se considera
que la estabilidad fiscal y de precios es una
condición para el crecimiento, algo que no
56
siempre se había hecho en el pasado.

Otro elemento clave del neoestructuralismo es


una preocupación mayor por la equidad y la
reducción de la pobreza exigiendo una acción especial del estado e involucrando
también a la sociedad civil a través de las ONGs y otras instancias.

Pero este viraje hacia los mercados mundiales del neoestructuralismo tiene lugar en
el seno de una estrategia de 'desarrollo desde adentro' en contraste con la estrategia
neoliberal que privilegia el 'desarrollo hacia fuera'.

Lo central del desarrollo está por el lado de la oferta: calidad, flexibilidad, utilización y
combinación eficiente de los recursos productivos, adopción de los progresos
tecnológicos, espíritu innovador, creatividad, capacidad de organización y disciplina
social, austeridad pública y privada, énfasis en los ahorros y desarrollo de aquellas
habilidades que aumenten la competitividad internacional.

Se han hecho esfuerzos independientes desde adentro para alcanzar un desarrollo


autosostenido. Esto significa que es la sociedad y sus organizaciones intermediarias
en conjunto con el estado, las que decide en qué dirección concreta desean

56
desarrollar sus vínculos con la economía mundial.

5.2 Neoestructuralismo y desarrollo rural

Con respecto al desarrollo rural, los neoestructuralistas, al contrario que los liberales,
propugnan que la política agraria debe reconocer la heterogeneidad de los
productores y, en consecuencia, diseñar estrategias y políticas públicas
diferenciadas, particularmente a favor de los agricultores campesinos, de tal manera
que puedan superar las tendencias del mercado contrarias a sus intereses, al tiempo
que ven fortalecida su capacidad productiva y su competitividad.

Su objetivo es el de crear un
campo de juego nivelado, con
igualdad de oportunidades para
todos los participantes en el
mercado, lo que significa hacer
los mercados más
transparentes y más
genuinamente competitivos,
reducir sus distorsiones y facilitar el acceso de los campesinos a información,
servicios y mercados.
57
Fomentan programas especiales que incrementen la competitividad de los
campesinos. Por ejemplo, explorando las posibilidades de: a) mejorar su capacidad
tecnológica, con lo cual, se elevaría su productividad; b) implicándolos en
actividades más provechosas, al cambiar sus patrones de producción a través de
programas de reconversión productiva -se puede, por ejemplo, apuntar hacia nuevos
cultivos, tales como flores, verduras o frutas, para los que se pueden hallar nichos
dinámicos en el mercado de exportaciones, sobre todo por lo que se refiere a los
productos agrícolas no tradicionales.

El desarrollo rural se ha de conseguir promoviendo las innovaciones tecnológicas e


institucionales, así como estimulando y extendiendo los mercados rurales al hacerlos
más competitivos y menos segmentados, creando mercados nuevos cuando sea
necesario. Los neoestructuralistas tienden a creer en el potencial tecnológico de la
agricultura campesina, pero reconocen los obstáculos a los que se enfrenta. Por lo
tanto, la política estatal debería discriminar a favor de dicha agricultura campesina
para ayudarla a superar sus actuales constreñimientos. Al contrario que los
neoliberales, los neoestructuralistas argumentan que el desarrollo rural no se puede
reducir simplemente a 'conseguir los precios correctos', sino que lo que se necesita
es 'conseguir la política pública adecuada' que logre una interacción dinámica y

57
fructífera entre estado y mercado (Figueroa, 1993).

En el enfoque neoestructuralista la economía campesina ofrece ciertas ventajas en


comparación con las explotaciones capitalistas: los campesinos pueden producir
mercaderías agrícolas recurriendo a menos insumos importados, así como generar
más empleo por unidad de producción, lo cual tiene consecuencias favorables en la
balanza de pagos, el empleo y en la distribución de los ingresos.

No obstante, se hace una distinción entre aquellos agricultores campesinos con


potencial productivo, o sea con
tierra suficiente pero que
carecen de acceso a tecnologías
modernas, financiación y
mercados, y aquellos sin
potencial productivo cuyas
parcelas serían insuficientes por
su tamaño demasiado pequeño
para asegurar su desarrollo.

Respecto a los programas del


gobierno para el desarrollo de
58
los campesinos, tales como la asistencia técnica, ahora se tiene que materializar con
mayor efectividad que en el pasado y a un costo más bajo. Eso puede significar que
dichos servicios dejen de ser una competencia exclusiva del estado y los puedan
proporcionar el sector privado, las ONGs o sociedades mixtas, públicas y privadas.

Los neoliberales llegan a clasificar a los campesinos en 'viables' e 'inviables' o 'no


viables'. Mientras el grupo viable recibiría algún apoyo destinado a mejorar su
capacidad productiva, el grupo inviable sería apto únicamente para programas
sociales de alivio de la pobreza. En el enfoque neoestructuralista se hace una
distinción más refinada entre los campesinos que ofrece más oportunidades a los
campesinos inviables. Para los neoestructuralistas los campesinos sin potencial
productivo pueden lograr una viabilidad económica a través de apoyos estatales, tal
como hemos mencionado, y que los neoliberales no están dispuestos a contemplar
por su visión más estrecha sobre las posibilidades y ventajas económicas y sociales
generales de una agricultura campesina y por ser contrarios a políticas diferenciadas
a favor del campesinado.

5.3 Modernización democrática e incluyente

Para los neoestructuralistas, la equidad también es necesaria para lograr la

58
competitividad, ya que una competitividad genuina se tiene que fundamentar sobre
el progreso tecnológico y no sobre los salarios bajos y sobre el expolio de los
recursos naturales.

También los neoestructuralistas ven el estado como un agente más positivo y mucho
más importante de lo que sostienen los neoliberales. Con todo, en contraste con el
estructuralismo, el neoestructuralismo pone más énfasis en la participación de
distintos sectores de la sociedad civil, tales
como ONG´s y organizaciones locales, en
el proceso de desarrollo económico.

Los neoestructuralistas ven con mucha


preocupación la transformación neoliberal
del sector rural por profundizar su carácter
heterogéneo, por sus consecuencias
excluyentes sobre la mayoría del
campesinado y por su limitado dinamismo,
excepto en ciertos productos de exportación (David, 2001).

Un grupo de investigadores, muchos de los cuales están o estuvieron ligados al


Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), acuñaron la frase
59
'modernización democrática e incluyente', para indicar que era necesario apartarse
del modelo vigente de modernización neoliberal de la agricultura para acercarse a
una estrategia de desarrollo rural inclusiva y participativa que apuntase a la
reducción del creciente dualismo en el campo (Bretón, 1999).

El abismo tecnológico abierto entre los productores campesinos y los capitalistas, en


gran medida durante la modernización neoliberal, se tiene que cerrar o al menos,
reducir significativamente. Paralelamente, se debe incluir al campesinado en el
diseño de las políticas agrícolas y en la puesta en marcha de proyectos de desarrollo
rural. Así, se tiene que forjar una nueva relación entre la productividad, la equidad y
la democracia (Calderón, Chiriboga y Piñeiro, 1992; Murmis, 1994).

6. La Nueva Ruralidad y el Enfoque de las Estrategias de Vida Rural

Es sólo durante las últimas dos décadas o incluso más recientemente que los
estudiosos de la realidad rural empezaron a percatarse de la creciente importancia
de los ingresos generados por las diversas actividades no-agrícolas prediales y
extra-prediales realizadas por los miembros de la familia campesina. Las actividades
rurales no-agrícolas han adquirido un dinamismo e importancia creciente en relación
a la actividad agropecuaria propiamente tal, tanto en cuanto a la generación de

59
empleos como de ingresos (Dirven, 2004).

Mientras que a comienzos del decenio de 1980 el ingreso rural no-agrícola era un
25% a 30% del total del ingreso rural, en la segunda mitad del decenio de 1990 esta
proporción se elevó por encima del 40% en América Latina (Berdegué et al., 2000).
Además una proporción mayor de las mujeres con empleo se dedicaban a esto tipo
de actividades que en el caso de los
hombres empleados, variando entre
un 65% y 90% en las mujeres y entre
un 20% y 55% en el caso de los
hombres en los diferentes países de
Latinoamérica (Reardon et al., 2001).

Se estimó que a fines del decenio de


1990 un 39% de la población rural
ocupada en América Latina estaba empleada en actividades no agrícolas,
primordialmente en los servicios sociales, comunales y personales (36%); el
comercio, los hoteles y los restaurantes (25%); y la manufactura (21%). Hay una
marcada participación de mujeres en estos tres sectores: 51%, 53% y 43%,
respectivamente (Dirven, 2004: 54-55). Dichas actividades son generalmente más
productivas que las actividades agropecuarias generando ingresos superiores.
60
El empleo rural no agrícola (ERNA) tiene una significación diferente para los hogares
campesinos de acuerdo a su nivel de ingreso. Para las familias campesinas pobres
es un mecanismo clave para mantener su acceso a su pequeño pedazo de tierra y
lograr un ingreso de subsistencia. En cambio para las familias campesinas ricas
dichas actividades son una forma de acumular capital.

Dicho capital es usado para


comprar más tierra y para
inversiones que eleven la
productividad de la tierra,
tales como fertilizantes y
pesticidas, y de la mano de
obra, tales como maquinaria
e implementos de trabajo.
También es usado para
inversión en capital humano,
es decir financiando más
años de educación para una
mayor proporción de los hijos e hijas y también buscando elevar su calidad enviando

60
los hijos e hijas a escuelas urbanas. Los campesinos pobres dependen en mayor
grado del ingreso no agropecuario que los campesinos ricos pero en términos
absolutos el monto de dicho ingreso es bastante menor en los hogares pobres
comparado con los hogares ricos.
6.1 La nueva ruralidad: dos interpretaciones

El concepto de la nueva ruralidad es generalmente usado en dos sentidos revelando


cierta ambigüedad. El uso más común del término se refiere a la caracterización de
las nuevas transformaciones experimentadas por el sector rural en gran medida
como consecuencia de la globalización y la implementación de políticas neoliberales.

Una de las transformaciones más significativas según la nueva ruralidad es la


creciente multi o pluriactividad de la economía campesina por su creciente empleo
en actividades que no son agropecuarias tanto en el predio como fuera de éste, por
ejemplo, artesanía, comercio, transporte, turismo rural y procesamiento de productos
agropecuarios. Algunos de los miembros del hogar campesino también se emplean
como asalariados en empresas agroindustriales, en la construcción de caminos y
viviendas y en empresas capitalistas de todo tipo tanto en el sector urbano como
rural, como, por ejemplo, en la industria maquila.

También de manera creciente la mujer campesina es incorporada al mercado de


61
trabajo salarial, aunque muchas veces de manera precaria y con bajos salarios. Esta
tendencia hacia el trabajo salarial está muchas veces ligado a procesos de
migración, tanto de largo como de corto plazo, hacia áreas rurales o urbanas, dentro
y fuera del país - hacia países vecinos o hacia los EEUU e incluso hacia Europa
(principalmente a España). Aquellos miembros del hogar campesino que migran
envían remesas a sus familiares en el
campo los cuales las utilizan para la
compra de alimentos y productos
domésticos como para realizar
inversiones en el predio, en educación,
etc. Por tanto, las actividades y las
fuentes de ingresos de la mayoría de
los hogares campesinos se han
diversificado notoriamente.

Fuera de la creciente importancia de


las actividades secundarias y primarias
en la agricultura, un proceso que algunos autores han denominado de
'desagrarización' (Bryceson, 2000), la nueva ruralidad también contempla un cambio
en la valoración del espacio rural debido al ecologismo, a la recreación y al turismo

61
rural, así como cambios culturales y en los estilos de vida de la población rural como
consecuencia de la mayor interacción rural - urbana y de los medios de
comunicación (Llambí, 1994).

Según Sergio Gómez varios aspectos de la nueva ruralidad ya estaban presentes


antes del giro neoliberal en las políticas públicas. Y comenta con cierta ironía que
quizás lo nuevo está en la percepción relativamente tardía de los investigadores
rurales de estos procesos de cambio que ya se estaban produciendo en el campo
(Gómez, 2002:12). Por cierto que hay algo verídico en este juicio crítico. Ello nos
lleva a preguntar en qué medida estas transformaciones descritas como
constituyendo una nueva ruralidad son simplemente parte del proceso de
modernización y evolución del capitalismo agrario o son el resultado específico del
neoliberalismo y la globalización.

Un factor quizás notorio del concepto de la nueva ruralidad sea que es autóctono, o
sea hecho en América Latina. Tanto en Europa como en EEUU no se ha
desarrollado o usado dicho término. Pero es muy posible que en la
conceptualización de la nueva ruralidad hayan tenido influencia los estudios,
especialmente europeos, sobre los 'agricultores a tiempo parcial', la 'pluriactividad' y
la 'multifuncionalidad' de la empresa agropecuaria familiar.
62
Dichos cambios también obligan a las fincas familiares, especialmente aquellas que
no tienen los medios económicos para comprar más tierra, a diversificar sus fuentes
de ingresos a través de la multifuncionalidad, la pluriactividad y la agricultura a
tiempo parcial, o sea el trabajo asalariado en la pequeña y mediana industria
ubicada en las cercanías de la finca o auto-empleándose estableciendo una industria
doméstica (Franklin, 1969; Newby, 1978; Bretón, García y Mateu, 1997).

Una forma menos común del uso del


concepto de la 'nueva ruralidad' se
refiere a las propuestas de nuevas
políticas públicas y acciones por parte
de aquellos analistas que desean
superar las consecuencias negativas
del neoliberalismo para los campesinos.
Por tanto su propósito es la búsqueda e
implementación de una estrategia de
desarrollo rural alternativa a la del
neoliberalismo globalizador.

La agenda de estos 'nuevos ruralistas' es la de promover una estrategia de

62
desarrollo centrada en la agricultura campesina, el empleo rural (especialmente para
la juventud), la sostenibilidad ambiental, equidad, participación social,
descentralización, desarrollo local, empoderamiento, igualdad de género, agricultura
orgánica, mejor calidad y diversidad de productos agropecuarios, promoción de
mercados ecológicos y de comercio justo, competitividad, entre otros objetivos
(Barkin, 2001).

Los análisis no explicitan claramente el rol del estado en este proceso de desarrollo
alternativo. Quizás ello se deba a que los que proponen esta nueva ruralidad futura y
quizás utópica desean que las propuestas e iniciativas vengan desde la base, de la
localidad y de los campesinos mismos que van a estar involucrados en este proceso
de construcción de una nueva ruralidad. El costo para financiar la consecución de
estos objetivos es muy probable que sea altísimo y por tanto es fundamental fijar
prioridades entre estos múltiples objetivos.

La nueva ruralidad todavía no conforman un nuevo enfoque aunque no se descarta


que quizás algún día logren madurar hacia tal posición. Mientras tanto los análisis
sobre la nueva ruralidad están dentro del enfoque de las estrategias de vida rural ya
que éste último ofrece un esquema de análisis más amplio. También hay varios
elementos comunes entre la conceptualización sobre la nueva ruralidad y el enfoque
de las estrategias de vida rural, aunque éstos no siempre se hayan hecho explícitos.
63
Por ejemplo, comparte la preocupación por la capacidad de acción de los actores,
especialmente el campesinado y por apoyar un proceso de desarrollo desde la base
o desde abajo.

6.2. Estrategias de vida rural: un enfoque emergente

El enfoque de las estrategias de vida rural surge a fines del decenio de 1980 y a
comienzos del decenio siguiente
parcialmente por la insatisfacción
de ciertos estudiosos de la
realidad rural de los países en
desarrollo con los enfoques
existentes por ser éstos
demasiado abstractos y
generales. También se les
criticaba por ser economicistas
(como en el neoliberalismo) o
deterministas (como en el
enfoque de la dependencia).
Además dichos investigadores estaban preocupados por lograr que los pobres

63
consigan superar su pobreza.

Por tanto, el enfoque de las estrategias de vida le da una importancia central a los
actores, ya sea individual o social, porque argumentan que ellos, en mayor o menor
medida, tienen la capacidad de construir sus propias estrategias de vida. Por
ejemplos, los pobres tienen capacidad de acción y no sólo son víctimas del
desarrollo.

En Latinoamérica este enfoque todavía no ha tenido mucha difusión a nivel de las


universidades aunque es más conocido a nivel de las ONGs. Visualiza a la pobreza
como un fenómeno multidimensional que fuera de sus aspectos económicos tienen
características sociales, políticas y culturales, entre otras. Los pobres no son
víctimas pasivas del sistema capitalista y de la globalización ya que son sujetos que
son capaces de construir sus propias estrategias de vida utilizando una variedad de
recursos a su disposición.

Se entiende a las estrategias


de vida como las formas en
que la gente logra el acceso a
dichos activos y los combina
de una manera particular en el
64
proceso productivo (uso,
transformación y reproducción
de los variados capitales)
transformándolos en medios
de vida. Se toman en consideración una gama variada de activos: el capital humano
(personas con sus diferentes niveles de educación, destrezas y salud, etc.), el capital
social (redes familiares, comunitarias y sociales, etc.), el capital natural (tierra, agua,
bosques, etc.), el capital físico (infraestructura, maquinaria, animales, semillas, etc.),
el capital financiero y el capital cultural (Bebbington, 2004).

El acceso, uso, transformación y reproducción de los varios capitales tienen como


resultado el logro de cierto bienestar material, significados y capacidades para los
miembros del hogar. Es decir, las personas no solamente producen bienes y
servicios en su proceso productivo pero también significados y capacidades. O sea
que las decisiones sobre las estrategias de vida no son solamente impulsadas y
estructuradas por factores económicos pero también están inspiradas de significados
culturales y políticos.

Al enfatizar el acceso a recursos el enfoque de las estrategias de vida destaca


también las maneras en las cuales las estructuras sociales y las instituciones del

64
mercado, estado y la sociedad civil afectan este acceso y las formas en las cuales
las personas son capaces de transformar, reproducir y acumular sus recursos.

El enfoque de las estrategias de vida facilita la comprensión de la multiplicidad de


estrategias diseñadas por los campesinos algunas de las cuales se hubieran
descalificado como irracionales o sub-óptimos por otros enfoques.. Con el enfoque
de las estrategias de vida también se capta con mayor facilidad las razones que
motivan a muchos hogares campesinos a la pluriactividad, a la diversificación de sus
fuentes de ingreso a través de actividades extra-prediales y no agrícolas, y a invertir
en la educación de sus hijos/as en vez de especializarse.

En resumen, el enfoque de las estrategias de vida se basa en lo que las personas


hacen en la actualidad en vez de derivar sus acciones de pronunciamientos
deducidos de la teoría y por tanto privilegia la investigación a nivel local y los
estudios de casos como base para una teorización inducida. También enfatiza la
diversidad de estrategias de vida y por tanto una mayor participación de los actores
en la formulación de las políticas públicas, que generalmente no reconocen dicha
diversidad, para que dichas políticas sean más diferenciadas.

A pesar de sus ventajas, una de


las limitaciones principales del
65
enfoque de las estrategias de
vida es su inadecuado análisis y
limitado énfasis en la dimensión
del poder y su falta de análisis de
las relaciones de clase.

Además el enfoque de las


estrategias de vida al tomar generalmente como unidad de análisis el hogar presume
con demasiado facilidad la armonía al interior de ésta sin cuestionar mayormente los
conflictos tanto de género como generacionales que pueden existir al interior de ésta
y que afectan la elección e implementación de las estrategia de vida. O sea, no se
analiza mayormente las relaciones de poder al interior del hogar. Otra debilidad del
enfoque de las estrategias de vida es su falta de atención a los procesos históricos.
Por ejemplo, no logra captar los cambios estructurales que tienen una gran
influencia sobre la dinámica de los procesos migratorios.

65
C- Ejercitación
TRABAJO EN EQUIPO.

1. El facilitador o facilitadora nos dividirá en seis grupos de trabajo, para que en


base a lo estudiado en la Fundamentación Científica, hagamos una
exposición ante nuestros compañeros de los siguientes temas:
estructuralismo, modernización, dependencia, neoliberalismo,
neoestructuralismo, estrategias de vida rural.
2. Leemos y nos preparamos para una exposición, donde todo el grupo
participa, en una exposición que incite al debate de ideas.

PLENARIA GENERAL
3. Cada uno de los grupos expondremos en plenaria, la temática asignada en
este ejercicio, debemos auxiliarnos de papelógrafos o de alguna metodología
que permita que la exposición capte la atención de todo el grupo y que deje
todo aclarado.

D- Aplicación 66
TRABAJO COLECTIVO FAMILIAR
1. Con mi grupo de compañeros estudiantes y entrevistándome con los
miembros de mi familia, analizo y aplico las formas que en mi comunidad se
han expresados los siguientes paradigmas:
a. estructuralismo,
b. modernización,
c. dependencia,
d. neoliberalismo,
e. neoestructuralismo,
f. estrategias de vida rural

Definimos: nueva ruralidad, campesinista, descampesinista, desagrarización,


empleo rural no agrícola, estrategias de reproducción campesina.

¿Podremos considerar que los campesinos van a desaparecer? Si sucede ¿Qué


efectos tendría en la sociedad?

66
PLENARIA GENERAL

1. Cada uno de los grupos expondrá en plenaria los rasgos que se encuentran
en nuestra comunidad de los diferentes paradigmas del desarrollo rural.
Justifico y ejemplifico nuestras conclusiones.

E- Complementación
TRABAJO INDIVIDUAL.

Realizo una búsqueda en internet, con el fin de encontrar la aplicación de losz


paradigmas del desarrollo rural, en Nicaragua.

A partir de lo leído, hago un análisis e inferencia de cómo se han aplicado estas


teorias o paradigmas del desarrollo en nuestro país.

Preguntémonos, hemos sido un laboratorio de los diferentes paradigmas de


desarrollo rural en nuestro país.
67
¿Cómo podría ser un nuevo modelo de desarrollo rural para nuestro territorio?

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76
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE NICARAGUA, MANAGUA

FACULTAD REGIONAL MULTIDISCIPLINARIA DE MATAGALPA

UNAN FAREM MATAGALPA

PROGRAMA UNIVERSIDAD EN EL CAMPO

CARRERA: INGENIERÍA EN DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE.

MODULO: PARADIGMAS DEL DESARROLLO RURAL

77

Unidad III.

DESARROLLO RURAL EN NICARAGUA. JAIRO


ROJAS MEZA.

Preparado por:

MSc. Julio Cesar Laguna Gámez

MATAGALPA, 2016

77
TERCERA UNIDAD: DESARROLLO RURAL EN NICARAGUA

A. Vivencia
TRABAJO EN EQUIPO

Nos organizamos en subgrupos de trabajo de cinco personas, elegimos los


compañeros que asumirán los roles de líder, controlador de tiempo, utilero, lector y
relator. Solicitamos al relator que realice la siguiente lectura.

La pobreza y la necesidad de implementar un Desarrollo Rural en Nicaragua

La pobreza es una condición en la cual las personas no son capaces de satisfacer


sus necesidades básicas alimentarias y no alimentarias mínimas para mantener un
nivel de vida aceptable. Esto se debe generalmente al escaso nivel de ingreso,
relacionado con la falta de acceso a otros servicios, como la educación y la salud
que inciden en la remuneración obtenida del trabajo y el tipo de ocupación a la cual
se puede acceder. Consecuentemente, la pobreza debe atacarse generando
capacidades en base a los propios recursos del entorno donde se desarrollan las
personas pobres, siendo ellos mismos el recurso fundamental.
78
En Nicaragua y en Latinoamérica la pobreza incide principalmente en la población
rural. Según datos de FIDEG, un 46.9% de la población rural nicaragüense vivía en
condiciones de pobreza no extrema y 15.9% no era capaz de satisfacer sus
necesidades alimentarias en 2010, sumando un 62.8% (50% como promedio para
América Latina según datos de la CEPAL) de la población rural pobre, que si bien ha
disminuido 7.5 puntos porcentuales respecto a 2005, es aún una magnitud
inaceptable.

En el campo de desarrollo rural en Nicaragua, hagamos un poco de historia. El


gobierno de doña Violeta lanzó una estrategia que llamaron “Volvamos al campo”.
Era el marco que guiaría el quehacer del gobierno y de todas las instituciones que
atendían el sector público agropecuario y rural. Pero fue hasta el final del gobierno,
1996, que conocimos ese plan y no se ejecutó. El gobierno siguiente, el de Alemán,
elaboró otra estrategia. En ocasión del huracán Mitch en 1998 y con el incremento
de la ayuda que entonces recibió Nicaragua, la estrategia pretendía volver a hacer
de Nicaragua “el granero de Centroamérica”. Y al igual que la de doña Violeta, esa
estrategia apareció cuando ya terminaba el gobierno de Alemán y se quedó en plan.

Cuando llegó el gobierno de Bolaños, pensábamos que siendo un gobierno liberal


daría continuidad al anterior y mantendría la misma estrategia. Pero no fue asi,
hicieron una nueva. Trajeron al país a un eminente experto de Harvard, Michael

78
Potter, para que la diseñara. Era una estrategia más ambiciosa. Primero hicieron lo
que no habían hecho los dos gobiernos anteriores, un Plan Nacional de Desarrollo
(PND), y lo pensaron para 25 años. Del PND se desprendía el programa ProRural,
que planteaba trabajar en los territorios del país que tuvieran al menos 2,500
habitantes, organizando ocho clusters o conglomerados para articular el desarrollo
de los distintos rubros. Por ejemplo, en el rubro café articularían a productores,
procesadores, financiadores y comercializadores. La esencia del plan era la de
siempre, porque todos los clusters tendrían a la cabeza al capital financiero y
comercial coordinando, y subordinando, a la producción primaria, a las cooperativas,
a los pequeños y medianos productores. Lo mismo de siempre: el sector terciario
montado sobre el secundario y el primario y extrayendo la riqueza a lo largo de esa
cadena de valor.

En aquel proyecto, que nunca prosperó, aparecía un elemento clave: la


asociatividad. Preguntando al Ministro de Agricultura de ese entonces “¿Y qué es
eso de la asociatividad?” Contestó así: “Mirá, es un asunto que está pendiente de
definirse, pero que sabemos que es interesante”.

Cuando terminó el gobierno de Bolaños, y en 2007 llegó al gobierno el Frente


Sandinista, se encontró con el ProRural, apoyado por abundantes recursos de la
cooperación internacional, que lo respaldaban con un fondo común. La cooperación
comentó que si se hacía algo nuevo pensarían en si era válido o no seguir
79
respaldando ese programa. El Frente entendió el mensaje y sólo revisó ProRural, lo
reestructuró y le cambió el nombre. Lo llamó ProRural Incluyente y sustituyó los ocho
clusters por tres programas nacionales: el Programa Nacional Alimentario, el
Programa Nacional Forestal y el Programa de Agroindustria Nacional Rural. Los tres
programas incluían un enfoque sectorial, con tres temas: soberanía y seguridad
alimentaria, capitalización de las mujeres rurales pobres y asociatividad. En realidad,
el cambio que hicieron fue total: el ProRural conservaba sólo el nombre, ahora con el
apellido de “incluyente”.

Pero en esta etapa del gobierno sandinista, se implementa el Programa Productivo


Alimentario, que inicialmente las protagonistas eran las mujeres, ahora es la familia y
se trata de capitalizar a los familias de pequeños productores y productores con
bienes productivos. Este programa también se ha fortalecido con más educación en
el campo, salud para el campo, infraestructura productiva y vial (carreteras) en las
diferentes zonas rurales del país.

REFLEXIONEMOS EN EQUIPO.

En base a lo leído y a nuestros conocimientos, contestemos las siguientes preguntas


apegado a nuestra realidad y tratemos de llegar a consenso.

79
1. ¿Cómo evaluamos los últimos gobiernos que ha tenido Nicaragua, en materia
de programas de desarrollo rural?

2. ¿Cómo se evidencia la lucha contra la pobreza y la pobreza extrema en


nuestro país?

3. ¿Qué diferencia encuentra en los programas de desarrollo rural de los


gobiernos neoliberales y el gobierno de la segunda etapa de la revolución?

80

4. ¿Cómo se implementa el programa productivo alimentario en su comunidad?

5. Describa si su comunidad tiene mejor educación, salud, construcción de


infraestructura productiva y vial en los últimos años del gobierno actual.

EN PLENARIA

Socializamos las repuestas con los compañeros y en conjunto con el facilitador o


facilitadora identificamos las respuestas más acertadas del trabajo realizado en
equipo.

80
B. Fundamentación Científica
Trabajo en equipo.

Nuevamente con nuestro equipo de cinco compañeros estudiantes y rotándonos los


roles dentro del grupo, el facilitador o facilitadora, nos dará una temática de la
Fundamentación Científica, la cual leeremos, debatiremos y resumiremos con fines
de exponerla ante toda la clase. Entonces nos disponemos a realizar este trabajo.

1. SURGIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE DESARROLLO

A continuación encontramos una serie de planteamientos teóricos formulados por el


Dr. Jairo Emilio Rojas Meza (2010), en un artículo titulado “Contextualización del
Desarrollo Rural en Nicaragua, publicado en el libro: Desarrollo Rural en Nicaragua,
una visión de sus problemas y alternativa.

En lo cual expresa que el concepto de desarrollo surgió a inicios de la década de los


años cuarenta. Se relaciona no con la modernidad ni con el humanismo, sino con el
progreso económico. La evolución que tuvo Estados Unidos de Norteamérica y el
haber salido victorioso de las dos 81
conflagraciones mundiales lo
hicieron erigirse en líder mundial.
En este sentido, el camino
seguido por ese país, adquirió
rango de modelo o referencia.
Las acciones de otros países
debían encaminarse para llegar a
parecerse y dirigirse al mismo fin
de quienes en algún momento
transitaron por las mismas
sendas (Zapata, et al, 1994).

El 20 de enero de 1949 el Presidente Harry Truman, en su discurso inaugural ante el


Congreso de los Estados Unidos definió a la mayor parte del mundo como “áreas
subdesarrolladas”. Por primera vez la nueva visión del mundo fue de ese modo
anunciada. Toda la población de la tierra tendría que recorrer la misma senda y
aspirarían a una sola meta: el desarrollo (Severine, 2001).

En este momento inicia una época en la que predomina una visión “modernizadora”
y lineal del desarrollo. Esto se confirma con el planteamiento de Rostow (1958), las

81
sociedades todas, pasan por diferentes etapas antes de llegar al desarrollo total; así
pues los países o sociedades subdesarrolladas están sólo en una etapa de su
camino y podrán llegar, según los requisitos que cumplan, a su grado máximo de
desarrollo.

En América Latina, principalmente desde la CEPAL se


genera una rica gama de propuestas e interpretaciones
de los obstáculos necesarios de remover para alcanzar el
codiciado desarrollo, entre otras: el estructuralismo, que
otorgaba un papel central al Estado como promotor de los
cambios sociales, económicos y políticos. Para otros, el
subdesarrollo era producto necesario de décadas de
desarrollo del capitalismo y de sus propias
contradicciones. Así lo afirmaba Faletto (1969): el
subdesarrollo es la condición que se produce cuando la
expansión del capitalismo comercial primero, y luego el
industrial, vinculan a un mismo mercado economías con diferencias en sistemas
productivos y en función, dentro de una misma estructura económica internacional,
estableciendo relaciones unilaterales de dominación.

En la perspectiva de este pensamiento, la interpretación del subdesarrollo en


82
América Latina se apoya tanto en su concepción centro – periferia como en su crítica
a la teoría clásica del comercio internacional, respecto de la especialización con
base en ventajas comparativas y de los beneficios de un comercio internacional que
gira sobre dichos postulados. Esta corriente estructuralista de pensamiento fue
partidaria de una política de desarrollo basada en la industrialización promovida por
el Estado, cuya racionalidad debería estar garantizada por la planificación, como
forma de superar el carácter primario-exportador de las economías latinoamericanas
(Liendo, 1997).

Hasta finales de los años de la década del sesenta del siglo XX, el concepto de
desarrollo se confundía con los términos de “crecimiento económico” medido por el
PIB e ingreso per cápita, lo cual permitía clasificar a los países en más o menos
desarrollados, según los resultados de este indicador (Becerra, 2005). A lo largo de
sesenta años, el concepto “desarrollo” ha sido objeto de innumerables reflexiones,
estudios, reformulaciones y críticas. Para algunos, el concepto conserva la marca de
sus orígenes en las ideas de la ilustración, de emancipación y progreso universal, su
creencia subyacente en la razón humana y los ideales del progreso, libertad y
justicia social. Para otros, el desarrollo es una empresa fracasada, abortada, tanto
en la teoría como en la práctica.

82
Tres razones fundamentan el fracaso del paradigma inicial de desarrollo:

Primero, su simplicidad; crecimiento económico no es equivalente a desarrollo, es


decir, mejores ingresos no necesariamente significa mejor calidad de vida. Había un
desconocimiento de la naturaleza multidimensional de las necesidades humanas.

Segundo, la inequidad, en
muchos países hubo crecimiento
del PIB y del ingreso per cápita,
pero este fue concentrado en
pocas manos. El caso de
Nicaragua en la época de oro del
“boom algodonero y de otros
rubros de exportación” en la
década de los años sesentas y
setentas, con un crecimiento
acumulativo promedio anual fue
de 4.7 por ciento anual, los niveles de analfabetismo rondaban el 50% de la
población nacional, con más énfasis en la población rural.

Tercero, se pensó que los recursos naturales, base material del “desarrollo” eran
infinitos. No obstante, desde 1960 de comenzó a documentar las alteraciones que 83
estaba generando el modelo, prácticamente en todos los elementos del medio
(biodiversidad, agua, aire, suelo y atmosfera).

El Club de Roma quizá fue la primera institución científica técnica que en 1972
mediante un informe titulado “los límites del crecimiento” alertó de los efectos
negativos del modelo de desarrollo vigente, concluyendo que:

a. La utilización humana de muchos recursos esenciales y la generación de


contaminantes habían sobrepasado ya las tasas que son físicamente
sostenibles. Sin reducciones significativas en los flujos de materia y energía,
habría en las décadas venideras una incontrolable disminución per cápita de
alimentos, el uso energético y la producción industrial.
b. Esta disminución es evitable, por lo que sugerían dos cambios: el primero,
una revisión global de las políticas y prácticas que perpetúan el crecimiento
del consumo material y de la población. El segundo es un incremento rápido y
drástico de la eficiencia con la cual se utilizan los materiales y energía.

c. Una sociedad sostenible, planteaban, es aún técnica y económicamente


posible. La transición hacia una sociedad sostenible requiere un cuidadoso
equilibrio entre objetivos de corto y largo plazo, y un énfasis mayor en la
suficiencia, equidad y calidad de vida que en la cantidad de producción.

83
Ese año (1972) la Organización de Naciones Unidas (ONU) convocó a la Primera
“Conferencia sobre Medio Ambiente y Humanidad” que se celebró en Estocolmo
Suecia, en la que se presentó un análisis de la creciente amenaza a existencia
humana, de continuar alterando la salud del planeta.

En 1987 la ONU
organiza una
conferencia sobre el
tema de la protección
medioambiental, el
crecimiento económico
y el desarrollo. Esta
reunión fue presidida
por la Primera Ministra
de Noruega Gro Harlem Brundtland. Se produjo un extraordinario informe titulado
“nuestro futuro común”. En éste se documenta cuidadosamente la situación del
momento y futuro de la economía global y la situación ecológica (Jiménez, 2002).

Uno de los aportes relevantes de la comisión Brundtland fue la formulación del


concepto de desarrollo sostenible y su incorporación al debate mundial. Éste
84
concepto fue considerado de inmediato por el consenso de los miembros de las
Naciones Unidas como la única y más racional forma de confrontar los problemas
interrelacionados con el deterioro del medio ambiente y el necesario desarrollo
global sostenible (Jiménez, 2002).

En Diciembre de 1989 la Asamblea


General de las Naciones Unidas
hizo frente a esta tarea. La urgencia
de los problemas del desarrollo y el
medio ambiente aprestaban a las
naciones del mundo para convocar
a una asamblea sin precedentes –
una conferencia de todos los países
de la tierra – que fue denominada la
Cumbre de la Tierra. La Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente y Desarrollo fue
convenida para celebrarse en Río
de Janeiro, Brasil en 1992, dando
como resultado la Agenda 21.

84
A la par de estos esfuerzos, surgen un conjunto de propuestas circunscritas en la
idea de buscar un desarrollo alternativo, desde lo teórico – conceptual, pero con
claras implicaciones prácticas. Lo que define estas concepciones, es el
reconocimiento y valorización que el desarrollo en sus diversas manifestaciones es
heterogéneo y que puede y debería tomar múltiples formas; que los pueblos
deberían construir su propio desarrollo sobre el cimiento de la acción autónoma de
organizaciones, sustentadas en la comunidad, local o de base, que el desarrollo
debe ser participativo, en forma humana y centrado en el pueblo (Veltmeyer y
O´meller, 2005).

La contribución a esta perspectiva alternativa proviene de distintas disciplinas


científicas, especialmente de las sociales y que tiene su antecedente en las
aportaciones de Maslow en la década de 1960. Desde la psicología y antropología
se aporta al esclarecimiento de las necesidades humanas fundamentales. Desde la
Sociología y las Ciencias Políticas a la fundamentación del tipo de organización y
relaciones sociales que contribuyan a un desarrollo humano autentico.

Es así que a finales de la década


de 1980 el Centro de Alternativas
para el Desarrollo con sede en
85
Chile, plantea la propuesta de
Desarrollo a Escala Humana, que
tiene como pilares: atender las
necesidades humanas, la
autodependencia (autogestión –
participación – las personas como
protagonistas de su propio
desarrollo) y las articulaciones
orgánicas multinivel (entre los
seres humanos, la tecnología, el
ambiente, por citar algunas).

Iniciando la década de 1990 el


Programa de Naciones para el
Desarrollo (PNUD) elaboró una
aproximación del desarrollo
humano, y lo considera como un
proceso orientado a incrementar
las opciones para elegir de los
individuos, que tiene como objetivo

85
expandir la gama de oportunidades abiertas a las personas para vivir una vida
saludable. Consecuente con esta propuesta, construye el Índice de Desarrollo
Humano, el cual es medido por tres dimensiones: educación (Índice de Logro
Educativo), longevidad (Índice de Esperanza de Vida al Nacer) e ingreso (índice
de Ingreso). Esta es una clara apuesta a una forma diferente de concebir el
desarrollo, que va más allá de las cifras económicas.

Rossell, et al., (2009) identifica 13 definiciones del término desarrollo, las cuales en
su mayoría muestran coincidencias en el propósito o fin de éste, que es mejorar las
condiciones de vida de la población. No obstante, difieren en la interpretación del
cómo lograrlo. Otro grupo de definiciones se refiere al desarrollo como crecimiento
económico y explica los mecanismos de cómo alcanzarlo, sin dejar claro cuál es su
finalidad.

Para operacionalizar y hacer tangible en


condiciones concretas los enfoques
emergentes del desarrollo, se han creado
desde las Universidades y otros centros de
pensamiento, una variedad de propuestas
de medición del desarrollo, que tienen como
punto común la multidimensionalidad.
86
Muchos programas públicos o emprendidos
desde las organizaciones de base,
contienen como elemento normativo de sus
estrategias un conjunto de acciones para
atender no solamente necesidades
económicas y materiales, sino aquellas de
orden cualitativo e inmaterial, marginadas en el paradigma desarrollista o de
crecimiento económico.

La evolución teórica, conceptual, metodológica y operativa del desarrollo rural en


América Latina y en particular de Nicaragua tiene como fundamento las
concepciones del desarrollo general. En la medida que se ha transformado y
diversificado éste, también el desarrollo rural ha adoptado diferentes
interpretaciones. En el siguiente apartado se analiza el contexto en el cual surge el
concepto de desarrollo rural, su delimitación y las diferentes corrientes conceptuales,
y su aplicación a Nicaragua.

86
2. EL DESARROLLO RURAL EN NICARAGUA

En la segunda mitad del Siglo XX, la preocupación por el desarrollo y sus


desequilibrios se extendieron más allá de los ámbitos estatales, y se dirigieron hacia
las regiones atrasadas de los países industrializados, dando lugar a la “economía
regional” y al estudio de la economía regional, entendiendo como la puesta en
marcha de políticas y medidas para reducir las desigualdades entre los territorios de
un Estado (Rossell, et al., 2009).

Las regiones “atrasadas” recibieron la atención principalmente de la economía del


desarrollo y otras ciencias sociales; pronto las zonas rurales empezaron también a
ser objeto de acciones como resultado de su menor nivel de vida, la escasa
diversificación y otros parámetros socio económicos, que situaban los territorios
rurales dentro del ámbito de los “espacios problemáticos”. El concepto de desarrollo
se empezó a aplicar a otros territorios dando lugar al nacimiento de desarrollo rural.

Las
interpretacione
s y
conceptualizaci
ón del
87
desarrollo rural,
como proceso
social, no ha
sido univoca,
por el contrario
existen
diferencias en su fundamentación teórica, particularmente sobre la concepción y
contenido del cambio que promueve, del papel de la agricultura, de los actores
sociales, especialmente los campesinos, y de los procesos sociales, económicos,
políticos y ambientales que definen lo rural (Ramírez, 2009). Ramirez considera que
normativamente el desarrollo rural en su conceptualización, comprende la línea de
acción social tendiente a superar la pobreza rural, que tal vez constituya el aspecto
de encuentro o consenso entre las diversas perspectivas.

Así pues, alrededor de este término encontramos igual que el de desarrollo una clara
evolución expresados en enfoques, énfasis y en consecuencia, la concreción de
políticas públicas y acciones de diversos agentes, en correspondencia con esas
definiciones. Más adelante se retomará el tema y su manifestación en el contexto
nicaragüense.

87
2.1. Definición y delimitación del área rural en Nicaragua

Las zonas rurales se han definido tradicionalmente como el espacio físico y social en
donde se realiza la actividad agraria. Rural era sinónimo de agrario. El mundo rural
se definía en oposición a lo urbano, suponiendo que rural expresaba retraso, bajo
nivel de ingresos, pobreza, mientras que la ciudad representaba desarrollo,
industrialización y riqueza. Esta visión ha tenido fuertes implicaciones en la forma
que adquiere la intervención pública sobre el entorno rural, ya que supone, de un
lado, considerar la política agraria y más específicamente la política de desarrollo
agropecuario como el eje de actuación para el mundo rural (Rossell, et. al., 2009).
Según estos autores este planteamiento está muy presente en la visión socio política
del mundo rural. No obstante, en las últimas décadas y especialmente en los países
más avanzados se ha ido realizando un replanteamiento de la definición de las
zonas rurales y de las actuaciones que se deben realizar para conseguir su
desarrollo.

En el ámbito
internacional los
criterios más
utilizados para definir
áreas rurales y
88
urbanas son: el
tamaño poblacional
de la localidad, la
densidad geográfica
y la localización
geográfica. En el
caso de Nicaragua el
documento normas,
pautas y criterios
para el ordenamiento
territorial establece las siguientes definiciones sobre área urbana y rural:

Área urbana: expresión física territorial de población y vivienda concentrada y


articulada por calles, avenidas, caminos y andenes. Con niveles de infraestructura
básica de servicios, dotada del nivel básico de equipamiento social, educativo,
sanitario, recreativo. Conteniendo unidades económicas, productivas que permiten
actividades diarias de intercambio, beneficiando a su población residente y visitante.
Puede o no incluir funciones públicas de gobierno.

88
Asentamiento urbano: es aquel cuyo espacio concentra una población mayor de
1,000 habitantes, en una relación
de densidad igual o mayor de 25
habitantes por hectárea, con un
mínimo del 25% de su superficie
dedicada a actividades
secundarias (industriales),
terciarias (comercio) y
equipamiento, y el 18% o más de
su superficie utilizada para su
circulación. Los asentamientos
urbanos se clasifican en Ciudad
Capital, Ciudad Metropolitana,
Ciudades Grandes, Ciudades
Medianas, Ciudades Pequeñas,
Pueblos y Villas.

Área rural: se refiere al resto del territorio municipal que no es urbano, caracterizado
por población dispersa o concentrada y cuyas actividades económicas en general se
basan en el aprovechamiento directo de los recursos naturales.
89
Asentamiento rural: es aquel en cuyo espacio se concentra una población menor
de 1,000 habitantes o se distribuye con una densidad menor de 25 habitantes por
hectárea. Dentro de los asentamientos rurales se consideran concentrados o
caseríos, cuando su población oscila entre los 500 y los 1,000 habitantes y dispersos
cuando su población es menor de 500 habitantes.

Un rasgo del desempeño demográfico de Nicaragua es la acelerada urbanización.


En 1950, la población urbana representaba el 35.2% de la población total (369,028
habitantes), en tanto la población rural acumulaba 64.8%, (680,583 habitantes), para
finales del año 2010 las proyecciones del INIDE es que el 58.3% de población es
urbana (3,373,148 habitantes) en tanto el sector rural tiene 41.7% (2,412,698
habitantes).

Las proyecciones para el 2015 señalan que su población rural será de 39.5%. Estas
cifras nos muestran un acelerado proceso de urbanización en Nicaragua, con sus
consecuencias en los cambios en los patrones de vida.

89
Hablar de la población urbana y rural de Nicaragua, su evolución 1950 - 2010

Cuadro 1. Evolución de la población urbana y rural 1950 – 2010, Nicaragua.

Año Población Población Urbana (%) Rural (%) Población Total


urbana rural
1950 369,028 680,583 35.2 64.8 1,049,611

1963 627,292 908,296 40.9 59.1 1,523,394

1971 896,378 981,574 47.7 52.3 1,877,952

1995 2,370,809 1,986,290 54.4 45.6 4,357,099

2005 2,875,550 2,266,548 55.9 44.1 5,142,098

2010 3,373,148** 2412,698** 58.3 41.7 5,785,846*

Fuente: Elaboración propia a partir de los Censos de población 1950, 1963, 1971,
1995 y 2005. *Proyección de INIDE.**División de Población NU.

Este crecimiento de la población urbana no corresponde al desarrollo de los sectores


económicos de la industria, del comercio y de los servicios capaces de absorber toda
90
la mano de obra desplazada de las áreas rurales hacia las ciudades. Hay una
desproporción entre el crecimiento urbano poblacional y el desarrollo de la economía
urbana (Mejía, 2008).

Por otra parte, la población de Nicaragua no se encuentra distribuida de una manera


homogénea. La mayor concentración poblacional se ubica en la región del pacífico,
que ocupa 15.26% del territorio nacional y en donde habita el 58.19% de la
población total, y el 76.39% de la población urbana, principalmente en Managua,
capital del país que concentra un tercio de la población total de Nicaragua. En la
región central, que tiene una extensión del 33.88% del territorio nacional, habita el
30.46% de la población, la mayoría de ella rural. La región del Atlántico que ocupa el
50.85% del territorio nacional, sólo alberga el 11.35% de la población (Mejía, 2008).

3. El desarrollo rural en Nicaragua 1950 – 2010

Las concepciones y la práctica del desarrollo rural se venido modificando en la


medida que se percibe con mayor claridad la complejidad y diversidad de la realidad
y se evidencian las restricciones y posibilidades de sus explicaciones y alcances
(Pérez, 2008). Las teorías y paradigmas del desarrollo en general y del desarrollo
rural en particular, han tenido influencia en mayor o menor grado en la formulación

90
de política pública en Nicaragua, o en el quehacer de sus actores entre ellos las
organizaciones de productores, las Organizaciones no Gubernamentales y de base.

A continuación se realiza un breve recorrido del desarrollo rural en el país, el cual se


ha divido en tres etapas: la etapa del boom agroexportador (1950 – 1979); etapa de
las transformaciones agrarias y sociales (1980 – 1989); la tercera, de ajuste
estructural y de diversificación de las alternativas del desarrollo rural (1990 – 2015).

3.1. Primera etapa “boom agroexportador” (1950 – 1979)

El énfasis del desarrollo se sustenta en el sector agropecuario. La agricultura


nicaragüense presenta una de las tasas de crecimiento más elevadas de América
Latina. En este período la tasa acumulativa del agro fue del orden de 4.7 por ciento
anual, muy superior al crecimiento poblacional tanto rural como general del país.
Crecimiento que fue favorecido por los precios de los principales productos
nacionales (algodón, café, ganado) en el mercado internacional y la expansión de
áreas agrícolas,
principalmente en el
pacífico como en el
centro norte del país.
Por ejemplo, en 1950
91
la extensión de tierra
en fincas era de 3.3
millones de manzanas
y para 1977 de 8
millones de manzanas.

La política pública de
desarrollo rural se
concentró en posibilitar la colonización agrícola, ampliar caminos rurales, la creación
del Banco Nacional de Nicaragua, así como de programas de Desarrollo Rural
Integrados (Baumeister, 1998).

 La colonización agrícola: el impulso de la colonización agrícola en


Nicaragua fue influenciada por la Alianza para el Progreso, que en gran
medida obedecía a una estrategia de Estados Unidos para contener las
inconformidades de las grandes masas de campesinos frente a las
desigualdades en el campo, generada entre otros factores por una estructura
agraria altamente concentradora y evitar la propagación de la revolución
cubana en América Latina. Por el desplazamiento de los campesinos de las

91
tierras de occidente, se reubicaron en la zona de Nueva Guinea,
incursionando en la frontera agrícola de ese entonces.

Con el fin de resolver las contradicciones del modelo agroexportador y con ello
enfrentar la resistencia del campesinado, se promulga la Ley de Reforma Agraria en
1963 y la creación del Instituto Agrario Nacional (IAN) en 1964 (Rojas, 2009). El
énfasis productivo se orientó a la producción de granos básicos, con el apoyo
financiero del Banco Nacional de Nicaragua y el INCEI (Instituto Nacional de
Comercio Exterior e Interior).

 Apertura de caminos: la mayor parte de la expansión de caminos se hizo


sobre la base de caminos de
estación seca y de acceso a
comarcas y fincas aisladas.
Para 1976 el 53.5 por ciento
de los caminos eran de
estación seca, y 27.9 por
ciento eran de todo tiempo
(sin revestir), destinados a los
fines agropecuarios y de
extracción de madera,
92
principalmente (Baumeister,
1998).

 Crédito rural del Banco Nacional de Nicaragua: a comienzos de los años


sesenta se abrió una sección de crédito rural en el BNN, destinada a
pequeños y medianos agricultores tanto del pacífico como de la región
central. Se financió rubros como el algodón, café, ganado y granos básicos.
Para 1978 logró alcanzar una clientela de 16,000 agricultores.

 Instituto de Bienestar Campesino (INBIERNO): en 1975 ante la incapacidad


del IAN para resolver las contradicciones sociales en el agro, se crea el
INBIERNO con asesoría directa de la AID y con el soporte técnico del INCAE.
Esta nueva instancia fomentó una serie de programas bajo el enfoque de
Desarrollo Rural Integral (DRI), dirigido a pequeños productores ubicados
principalmente en dos zonas del país; en la zona interior, principalmente en el
departamento de Estelí, y la otra en municipios del pacífico central,
específicamente en los departamentos de Masaya y Carazo.

INBIERNO fomentó una serie de programas, entre ellos: crédito agrícola, asistencia
técnica, paquetes tecnológicos, compra de tierras, desarrollo cooperativo,

92
construcción de viviendas, construcción de caminos de acceso, entre otros. Atendió
entre 1976 – 1978 a 7,500 agricultores, 17,514 manzanas, en rubros tales como
granos básicos y diversificación productiva.

Impacto socio económico de las políticas públicas en el sector rural

El avance de la ganadería de los grandes productores provocó que los pequeños


productores se desplazaran hacia zonas más profundas de la frontera agrícola. La
producción de algodón, también
desplazó a segmento de
pequeños productores de las
planicies de occidente, muchos
de los cuales se establecieron en
la nueva frontera agrícola.

En educación y salud en el
medio rural, los avances fueron
poco significativos. Por ejemplo
en materia educativa los niveles
de analfabetismo superaban el
60 por ciento de la población en
93
el campo (Baumeister, 1998).

Entre los aspectos a destacar para este período fue la ampliación de las zonas
agrícolas motivadas incentivada por los precios en el mercado internacional de
rubros con buen potencialmente productivo. No obstante, implicó la reubicación de
pequeños productores de éstas zonas, principalmente hacia el oriente del país. El
Estado invirtió recursos en la ampliación de la red vial, la colonización de tierras y en
proporcionar ciertos montos de crédito para el fomento productivo.

3.2. Etapa de las transformaciones agrarias y sociales (1980 – 1989)

Es la primera etapa de la Revolución Sandinista. En este período la participación del


Estado en el fomento del desarrollo rural fue muy importante. Se promulga la Ley de
Reforma Agraria, la cual estaba asociada a la organización cooperativa, que alcanzó
en su punto máximo la constitución de 3,000 cooperativas en el territorio. Fue el
principal mecanismo para canalizar el crédito y la asistencia técnica a los
productores.

93
Los tipos de cooperativas que se implementaron fueron la Cooperativas Agrícolas
Sandinistas (CAS) y las Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS). Las primeras
recibían la tierra en colectivo, al igual que el crédito, la producción se realizaba en
colectivo y la distribución de los excedentes se realizaba proporcional al número de
socios. Las CCS, recibían la tierra de forma individual, se organizaban para
gestionar el
crédito y la
asistencia
técnica en
colectivo, la
producción se
realizaba
individual, pero
la
comercializació
n en colectivo.

Además de la
cooperativizaci
ón como forma
de organización y de producción, se apostó por la constitución de una fuerte Área
94
Propiedad del Pueblo (APP) que se constituyó a partir de la confiscación de
propiedades a la familia Somoza y sus allegados. Se formaron varias empresas
estatales dentro de las APP, en la parte norte del país se constituyeron muchas
empresas cafetaleras. Reforzado por grandes proyectos agroindustriales como
“Chiltepe” (ganadería de leche) y agroindustrial Búlgaro de “Sébaco” (procesamiento
del tomate).

El bloqueo económico de Estados Unidos, la Guerra de la contrarrevolución, el


deterioro en los términos de intercambio comercial y la crisis económica
internacional, principalmente de América Latina, fueron factores claves para que a
diferencia de las décadas previas, el crecimiento del sector agropecuario
disminuyera significativamente. El producto de 1989 equivalía al 71.4% del
alcanzado en 1979, con relación a las exportaciones la situación presentaba la
misma tendencia.

De acuerdo con Baumeister (1998) la superficie cubierta por las acciones de la


Reforma Agraria llegaron abarcar el 28% de la tierra en fincas y alcanzaron cerca del
24% de las familias rurales existentes a fines de los años ochentas. Existió una
fuerte presencia del Estado en la comercialización, el crédito, la asistencia técnica y
la organización de los pequeños productores. Mientras que antes de 1979 los

94
programas de crédito dirigido a los pequeños agricultores (crédito del BNN e
INBIERNO) alcanzaban entre 20,000 y 25,000 agricultores, en los ochentas los
programas de crédito llegaron cerca de 100,000 agricultores, en muchas ocasiones
fueron beneficiados con condonaciones de deudas.

Impacto socio económico de las políticas públicas en el sector rural

En términos del crecimiento económico, si bien no se siguió la misma dinámica que


se expresó en las décadas anteriores, por las
razones expuestas, se sentaron las bases para
un crecimiento sustentado en una mayor
equidad en la distribución de la tierra. De
acuerdo con distintos organismos
internacionales a inicios de la década de los
años noventa, Nicaragua presentaba una de
las estructuras agrarias más equitativa de la
Latinoamérica. Además, de grandes avances
en la construcción de capital social, expresado
en múltiples formas de organización en
distintos sectores sociales y económicos, que
significaban intangibles valiosos. Por ejemplo,
95
aproximadamente 3,000 cooperativas.

En aspectos sociales, se logró reducir los altos


índices de analfabetismo, mediante la Cruzada
Nacional de Alfabetización y otros programas
de seguimiento. En el sector salud se redujo la
mortalidad infantil provocada por
enfermedades como la poliomielitis y el sarampión que aquejaba con mayor
frecuencia a los sectores pobres del campo. Se expandió la cobertura de salud,
mediante la construcción de infraestructura rural (centros de salud) y personal
médico.

Es decir, si el período 1950-1979, se caracterizó por un crecimiento económico en


gran medida impulsado por el sector agropecuario, se avanzó en la construcción de
vías de comunicación, la década de los ochentas se destacó por importantes
avances en materia social.

95
3.3. Tercera etapa: de ajuste estructural y de diversificación de las
alternativas del desarrollo rural (1990 – 2015).

La década de los años noventa se inicia con la aplicación de un conjunto de medidas


de orden macroeconómico, denominadas Políticas de Ajuste Estructural (PAE), las
cuales tenían como propósito
fundamental corregir los desequilibrios
macroeconómicos generados en el
pasado. Estas medidas no surgen como
respuestas nuestras a los problemas
mencionados, sino de agentes externos,
en lo que se ha llamado el Consenso de
Washington, que tiene como ideólogos y
actores principales a los Organismos
Financieros Internacionales (Banco
Mundial, Fondo Monetario Internacional, entre otros).

Diez áreas de reforma de política económica contempló el PAE, estos son: reducción
del gasto público, privatización de las empresas públicas, disminuir el déficit fiscal,
reforma fiscal, liberalización comercial y financiera, tipos de cambios, inversión
extranjera directa, desregulación y derechos de propiedad. Estas medidas tuvieron
96
impacto directo sobre el sector rural, particularmente en la reducción del gasto
público, el que generó una reducción sustantiva. El MAGFOR (2003) afirma: “El
sector Público Agropecuario ha evolucionado desde inicios de la década de los
noventa, cuando entró en un modelo de economía abierta y desregulada. Siguiendo
programas de ajuste sectorial y estabilización de la economía, se redujo el empleo
público de 107 mil empleados en 1990, a un aproximado de 65 mil en la actualidad.

Esta reducción disminuyó la capacidad del Estado para la atención al sector rural, de
manera particular la generación, transferencia de tecnología y de otros servicios a la
producción como el crédito, la comercialización, entre otros. Se hablaba, entonces,
de un Estado con funciones reguladoras y que el mercado sería el dinamizador de la
economía. Tal como menciona el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional
(GRUN, 2008) algunas de las acciones del programa de reforma estructural llevada
a cabo en los últimos 16 años, dejaron como resultado efectos contrarios a los
esperados.

El proceso de privatización de los servicios públicos terminó en una


descapitalización del sector energía y agua potable, muy importantes en el desarrollo
rural. La reforma del sistema financiero, condujo al cierre de los bancos estatales, lo
que dejó sin alternativa crediticia a los pequeños y medianos productores.

96
3.3.1. La etapa de gobiernos Neoliberales

En el primer período de gobiernos neoliberales de la década de 1990 los dos


principales programa de fomento al desarrollo rural fueron los Polos de Desarrollo y
el Programa Nacional de Desarrollo Rural (PNDR), los cuales tuvieron un alcance
limitado por el desmantelamiento de las capacidades de servicios a la producción
agropecuaria. Además, de la reducción del aparato público rural, uno de los efectos
del ajuste estructural fue la fragmentación institucional en el sector agropecuario. Por
lo que la creación de éstos programas no sustituyó las capacidades del sector
público, precedentes. A mediados de la década de los noventa se podrían
contabilizar cerca 16 instituciones vinculadas con la problemática agropecuaria que
no contaban con un nivel de coordinación y de políticas comunes, tanto en materia
de políticas, crédito y asistencia técnica (Baumeister, 1998).

Se debe destacar que frente al desmantelamiento de la capacidad pública para


atender al sector agropecuario, especialmente a los pequeños productores y los más
pobres del campo surgen un número importante de Organizaciones no
Gubernamentales, desempeñándose en actividades de desarrollo rural, actuando en
temas como: crédito no convencional, transferencia de tecnología mediante métodos
más participativos. Además, los gobiernos municipales comienzan a tener una
relevancia, aunque limitada en el tema del desarrollo rural y agropecuario, otorgados
97
por la Ley de Municipios. En este período por los acontecimientos internacionales,
como la Cumbre del Río en Brasil se comienza hablar de un nuevo enfoque de la
agricultura, “la sostenible”.

El segundo gobierno de esa década e


inicios de la primera década del 2000,
apuntó hacia el mejoramiento de la competitividad, que buscaba alcanzar la
rentabilidad de la producción rural. Se planteó una estrategia de modernización del
agro con una visión integral del desarrollo rural (MAG, 1998). En ese contexto se
creó el Instituto de Desarrollo Rural (IDR), el cual tenía como propósito ordenar y
enfocar la ayuda internacional hacia los territorios rurales pobres. Se planteaba que
el IDR aseguraría que la ayuda llegara a los campesino pobres que presentaban
potencial de desarrollo, optimizando sus sistemas de producción, favoreciendo su
articulación a los mercados de factores, bienes y servicios agropecuarios y
promoviendo la movilidad social de los beneficiarios (MAG, 1998).

Se apostaba en este período que la modernización de la agricultura permitiría


mejorar el ingreso rural, aumentar los salarios reales, manteniendo los salarios
nominales constantes, contribuir a la balanza de pagos, estimular la demanda de

97
bienes y servicios fuera de la agricultura, aumentar la seguridad alimentaria y
conservar los recursos naturales.

El tercer gobierno del período en análisis, formuló la Estrategia de Desarrollo Rural


Productivo (EDRP), la cual se derivó del Plan Nacional de Desarrollo (PND). La
estrategia pretendía lograr mayor competitividad territorial en el ámbito rural,
mediante la transformación y diversificación productiva, fomento de la asociatividad,
establecimiento de
mayores economías de
escala e integración de
cadenas agroalimentarias.
Un eje básico del
planteamiento de la EDRP
fue la creación de distritos
de desarrollo en los
territorios dinámicos,
mediante la constitución de
aglomerados de negocios
en las localidades, que
diera como resultado las
economías de escala.
98
Se plantean como principios del desarrollo rural productivo los siguientes:

 El desarrollo rural productivo debe ser abordado por un enfoque


multidimensional.
 La transformación productiva rural se orienta a vincular territorios a mercados
dinámicos.
 El territorio rural se configura como la unidad integral de planificación e
iniciativas de desarrollo rural.
 Se adopta el desarrollo rural endógeno.
 Enfoque centrado en el territorio y su población (el territorio considerado como
unidad integral de planificación de iniciativas de desarrollo rural).
 Concepción multifuncional del territorio rural.
 Descentralización y planificación de abajo – arriba (botton – up).
 Invertir en capital humano y social.
 Coordinación de políticas macro y sectoriales y de actores, organismos y
agentes de desarrollo.

98
3.3.2. La segunda etapa de la Revolución.

Desde el año 2007 hasta la fecha, hemos tenido al “Gobierno de Reconciliación y


Unidad Nacional (GRUN) que encabeza el Comandante Daniel Ortega, si bien
asume con una situación macroeconómica estable, presenta grandes retos en
materia productiva y social, que se ha venido acumulando de décadas anteriores.

La pobreza y extrema pobreza


rural, superaba el 75% y 45%
respectivamente. La estrategia
productiva contenida en el Plan
Nacional de Desarrollo Humano
(PNDH) tiene como objetivo
potenciar la productividad y
producción sostenible de
alimentos, a través de las micro,
pequeña y mediana producción
del campo, restauración del
ambiente e incremento de la competitividad y complementariedad de los sectores
productivos (GRUN, 2008). Lo anterior, con la finalidad de contribuir al desarrollo
rural sostenible, que ayude a reducir la pobreza y mejorar el nivel y calidad de vida
99
de las generaciones actuales y futuras de la población rural.

Con relación al Plan Nacional de Desarrollo del período anterior, define algunos
factores de continuidad y otros de cambio. Quizá el factor de cambio más importante
es reposicionar al Estado como un ente relevante en el desarrollo general del país y
en particular del sector rural. Devolviéndole, funciones como por ejemplo, en el
financiamiento a la producción, mediante la creación del banco “Produzcamos” que
está iniciando operaciones. Por otro lado, mientras el PND enfatizaba en el
desarrollo de conglomerados (clúster), la nueva estrategia definía su énfasis en el
potencial de los micros, pequeños y medianos productores.

Entre los programas más relevantes destinados al sector rural, define el “Hambre
Cero” y “Usura Cero” el primero orientado a la capitalización de pequeños
productores y productoras, con poca tierra, tendiente a superar la inseguridad
alimentaria y la generación de ciertos ingresos. El segundo a brindar financiamiento
a la microempresa en el emprendimiento o fortalecimiento de pequeños negocios.
Por otro lado, el Instituto de Desarrollo Rural (ahora el MEFCCA) coordina el
Programa de Cadenas de Valor, dirigido a fortalecer los proyectos de transformación
agroindustrial de organizaciones de productores de los departamentos de Jinotega,
Matagalpa y Boaco.

99
El Programa Hambre Cero, es la
acción de política pública de
mayor alcance del período
analizado (1950 – 2015) dirigido
al estrato de productores y
productoras rurales con
mayores limitantes en término
del acceso a factores
productivos. Si se estima que el
43% de los productores rurales
posee entre 1 a 7 manzanas
(132,750) de una población total
de 295,000 productores a nivel nacional, el programa beneficiará a un poco más del
56% de éste estrato (75,000). El instrumento principal del programa “Hambre Cero”
es el Bono Productivo Alimentario, que consiste en un cierto número de bienes como
son: vacas, cerdos, aves, ovejas, cabras, semillas, materiales de construcción hasta
por un monto de unos US $ 1,500.00 (un mil quinientos dólares).

El bono se entrega a la mujer, que debe cumplir ciertas condiciones, por ejemplo, la
disponibilidad de un patio o una parcela para los animales, así como la disponibilidad
de organizarse en núcleos, y contribuir a un fondo revolvente que equivale al 20%
100
del valor del bono.

Algunos indicadores que muestran disparidades entre el área rural y el urbano

Situación de la pobreza rural y urbana en porcentaje

La mayor incidencia de la pobreza en Nicaragua se concentra en el área rural.


Mientras que en las zonas urbanas el 74.6% de la población son considerados como
no pobres en el sector rural solamente el 25.4% son considerados no pobres. En
tanto los pobres generales en el sector rural alcanzan el 64.3% de su población, en
la ciudad el 35.7% son pobres generales. La extrema pobreza es mayor en el sector
rural con el 78.3%, en tanto en las áreas urbanas solamente el 21.7%.

Área geográfica No pobres Pobres generales Pobres extremos

Urbano 74.6 35.7 21.7

Rural 25.4 64.3 78.3

Total 100 100 100

Fuente: EMNV 2005

100
Balance general y lecciones aprendidas

1. El crecimiento económico del sector productivo rural del primer período (1950
-1979), no necesariamente significó el mejoramiento de las condiciones
sociales y de vida, de la inmensa mayoría de pobladores rurales.

2. El crecimiento en general de la
agricultura en los últimos 50
años, se ha basado
principalmente en la
incorporación de nuevas áreas
que al incremento de la
productividad de los factores
productivos. 22% del
crecimiento se ha sustentado
en mejora de productividad y
78% al incremento del área.

3. En 1950 según el INAFOR el país contaba con aproximadamente 6,450,000


hectárea de bosque, el Inventario Nacional Forestal (2007 – 2008) reporta la
existencia de 3,254,145 ha de bosque, lo que indica una diferencia de
101
3,195,855 ha, con una pérdida aproximada de 55,100 ha de bosque por año.
Aunque algunos especialistas plantean que la tasa de deforestación es
mayor, 70,000 ha/año. Siendo así y de continuar la tendencia en 45 años no
tendremos bosques primarios en el país. Tal situación demanda una revisión
urgente de nuestro modelo de desarrollo agropecuario.

4. Este modelo de agricultura ha sido extensivo, depredador de recursos


naturales, (pérdida de biodiversidad, erosión de suelos, contaminación de
agua, entre otros por ejemplo, caso del algodón en el occidente del país).

5. A pesar de los esfuerzos realizados, principalmente en la década de los años


ochenta de transformar la desigual estructura agraria del país, ha habido un
proceso de contra reforma agraria, que ha vuelto a reconcentrar la tierra. El
60% de las aproximadamente 295,000 fincas del país, poseen solamente el
10% de un área total de alrededor de 8 millones de manzanas. Como
resultado, un 40% de las fincas de Nicaragua son menores que cinco
manzanas, mientras que en el otro extremo, el 8% del total de las fincas del
país poseen el 55% del área (PROVIA, 2001).

101
6. Hemos adoptado con mucho optimismo casi todos los enfoques y paradigmas
del desarrollo y del
rural y
agropecuario en
particular
(desarrollo rural
integral, desarrollo
rural sostenible,
desarrollo
endógeno,
participativo,
agricultura
sostenible, y ahora
seguramente el
desarrollo rural
territorial), sin embargo, continuamos con altos niveles de pobreza rural.

7. Se observa cierta tendencia de las instituciones públicas de desarrollo rural y


agropecuario a la ejecución de programas, actividades y proyectos, y
marginalización de sus roles de formulación de políticas sectoriales y
territoriales.
102
8. La evaluación global de las políticas y modelos de desarrollo rural han sido
débiles en el país, por lo que no hemos aprovechado este instrumento para el
aprendizaje institucional.

9. El país no ha contado con una estrategia de desarrollo rural de largo plazo, en


el que se ubique a la agricultura como una prioridad nacional. En el país
padecemos el síndrome del BIG – BAN, todo empieza de nuevo cuando se
inicia un período de gobierno.

10. Débiles mecanismos de concertación y articulación de políticas, estrategias,


programas y acciones de desarrollo rural, entre los actores públicos,
organizaciones de productores, Organizaciones no Gubernamentales,
Universidades, entre otros actores.

11. Han persistido débiles mecanismos de articulación de los actores del


desarrollo rural (nivel nacional, departamental y municipal. Los procesos
decisorios ascendentes y descendentes no han funcionado con efectividad.

102
12. En la actualidad
tenemos elementos
de contexto que nos
plantean nuevos retos
como el cambio
climático, la
globalización en las
cuales los alimentos
se han
transnacionalizados y
se han convertido en
una mercancía más y
fuente de acumulación de capital de las corporaciones multinacionales.

C.Ejercitación
TRABAJO EN EQUIPO. 103
En nuestros equipos de trabajos, realizaremos las siguientes reflexiones, a partir de
lo que hemos leído en la Fundamentación Científica. Para ello tenemos las
siguientes preguntas directrices:

1. El Estado debe desempeñar un rol fundamental en la promoción del


desarrollo rural y agropecuario. ¿específicamente cual debe ser ese rol?
¿mediante que instrumentos de política pública?.

2. Todos tenemos una responsabilidad con el desarrollo rural. El Estado, las


organizaciones de productores, el sector privado, las ONG‟s, las
Universidades, los estudiantes, los jóvenes. ¿Cuál es el rol particular de cada
actor?, ¿Cuáles son los mecanismos de articulación entre los actores desde
el nivel municipal hasta el nacional?, Es decir ¿Cuál es la institución básica
que se requiere?

103
3. Se habla de distintos enfoques, corrientes o paradigmas del desarrollo rural.
(Desarrollo rural integral, desarrollo humano sostenible, desarrollo
comunitario, desarrollo participativo, desarrollo con perspectiva de género,
desarrollo rural sustentable, desarrollo multisectorial. enfoque de cadenas
productivas, de cuencas hidrográficas y más recientemente de desarrollo rural
territorial). ¿Cómo los entendemos? ¿Estos enfoques son opuestos? ¿son
complementarios? ¿Qué implicancias tienen para la política pública, para el
establecimiento de las reglas del juego?

4. Hay un acuerdo bastante generalizado que el desarrollo rural es más que lo


agropecuario. Entonces lo rural trasciende la tradicional lógica de atención
sectorial. ¿Qué implicancias tiene tal perspectiva para la elaboración de la
política pública? ¿se abandona la perspectiva sectorial y se asume la
multisectorial? ¿estamos frente a políticas territoriales de desarrollo rural?
¿Cómo se construye una política y la acción con este enfoque territorial?.

PLENARIA GENERAL 104


5. Cada uno de los grupos expondremos en plenaria, las reflexiones en este
ejercicio, debemos auxiliarnos de papelógrafos o de alguna metodología que
permita que la exposición capte la atención de todo el grupo y que se genere
un debate colectivo, pero de consenso.
6.

D. Aplicación
TRABAJO COLECTIVO FAMILIAR

2. Con mi grupo de compañeros estudiantes y entrevistándome con los


miembros de mi familia, expongo el desenvolvimiento del desarrollo rural en
Nicaragua, analizando como se ha aplicado en nuestras comunidades.

Ante esto preguntamos a nuestros familiares como debería ser el papel nuestro
como futuro profesionales del desarrollo rural. Ante estas sugerencias nosotros
definimos cual debe de ser nuestro compromiso ante las comunidades rural como
profesionales del desarrollo rural.

104
PLENARIA GENERAL

2. Cada uno de los grupos expondrá en plenaria los compromisos ante nuestras
comunidades como profesionales del desarrollo rural. Justifico y ejemplifico nuestros
planteamientos.

E. Complementación
TRABAJO INDIVIDUAL.

INVESTIGO EN LIBROS, REVISTAS, INTERNET, BIBLIOTECAS, LOS SIGUIENTE:

Conferencia sobre Medio Ambiente y Humanidad (1972)

Informe Brundtland
105

Desarrollo Sostenible

Agenda 21

105
BIBLIOGRAFÍA

Baumeister, Eduardo. (1998). Estrategias de desarrollo rural y rol de los pequeños


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107

107
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE NICARAGUA, MANAGUA

FACULTAD REGIONAL MULTIDISCIPLINARIA DE MATAGALPA

UNAN FAREM MATAGALPA

PROGRAMA UNIVERSIDAD EN EL CAMPO

CARRERA: INGENIERÍA EN DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE.

MODULO: PARADIGMAS DEL DESARROLLO RURAL

108

Unidad IV.

¿QUE DESARROLLO PUEDE


LLAMARSE SOSTENIBLE EN EL
SIGLO XXI? ANTONIO ELIZALDE.

Preparado por:

MSc. Julio Cesar Laguna Gámez

MATAGALPA, 2016

108
CUARTA UNIDAD: ¿QUE DESARROLLO PUEDE LLAMARSE SOSTENIBLE EN
EL SIGLO XXI? ANTONIO ELIZALDE.

A- Vivencia
TRABAJO EN EQUIPO

Nos organizamos en subgrupos de trabajo de cinco personas, elegimos los


compañeros que asumirán los roles de líder, controlador de tiempo, utilero, lector y
relator. Solicitamos al relator que realice la siguiente lectura.

Continuaremos siguiendo los paradigmas

No existen paradigmas neutrales. Al influenciar una forma de ser, sentir, pensar,


hacer y hablar, un paradigma condiciona un modo de vida. Si los humanos
inventaron la cultura para dar sentido a su existencia, un paradigma de desarrollo,
construido por humanos, es también portador de símbolos, códigos y rituales 109
culturales. Un paradigma construye para nosotros un mundo con los significados del
mundo de sus autores. Al adoptar un paradigma, adoptamos sus significados, que
usaremos para constituir nuestro mundo emulando su mundo de origen. ¿Qué es,
entonces, el mundo? Si a cada paradigma corresponde un conjunto de verdades
sobre la realidad y su dinámica, no hay „uno‟ sino tantos „mundos‟ cuantos son los
paradigmas disponibles. Debemos criticar los paradigmas dominantes en nuestros
países, para reemplazarlos por otros de cuya construcción debemos participar
conscientemente. Un paradigma debe ser un camino hacia un lugar que tiene
sentido para los caminantes.

Hasta 1492, los caminos en Abya Ayala mostraban las huellas de caminantes
autóctonos. Eran huellas con el color, olor, sabor, sonido y textura de los modos de
ser y sentir, pensar, hacer y hablar de los pueblos nativos. Desde 1492, caminantes
foráneos construyen caminos vinculados a sus valores, intereses y compromisos.
Los colores, olores, sabores, sonidos y texturas de otros modos de ser y sentir,
pensar, hacer y hablar han sido impuestos sobre los modos de vida locales. Cinco
siglos después, los caminos construidos por invasores civilizados / desarrollados
están asociados a desigualdades de varios órdenes, violencias de distintas
naturalezas e diferentes injusticias institucionalizadas. América Latina es hoy la más
desigual región del planeta; hasta ahí hemos llegado, como seguidores de los
paradigmas de los civilizados y desarrollados, para ser como ellos.

109
Como la creación de un paradigma de la “idea de desarrollo”, que a partir de 1492 se
presentó como progreso para justificar el intento de civilizarnos a través de la
colonización, y a partir de 1949 se presentó como la modernización para justificar el
intento de desarrollarnos a través de la globalización.

El desarrollo de muchas ideas estuvo vinculado al proyecto de la


modernidad/colonialidad de Europa occidental. Una de ellas ha sido la más exitosa
desde 1492: la „idea de desarrollo‟. Ha condicionado los imaginarios de líderes más
allá de las fronteras políticas, culturales, ideológicas y religiosas, en el Norte y el Sur,
en Occidente y Oriente. Se llamó progreso durante la colonización, y ahora se llama
desarrollo durante la globalización. Su racismo y universalismo nutren la colonialidad
del poder, colonialidad del saber y colonialidad del ser que imponen „diseños
globales‟ sobre „historias locales‟.

Por su carácter ambiguo, la „idea de desarrollo‟ es manipulable. Cuando las


promesas hechas „en nombre del desarrollo‟ bajo un adjetivo (ej., sostenible), no son
cumplidas, y las críticas crecen junto con propuestas para reemplazarlo por otro
adjetivo (ej. territorial), los ideólogos del desarrollo “se unen” a los críticos,
“reconocen” los límites del adjetivo, hacen un mea culpa por sus errores, y
reconstruyen el „discurso del desarrollo‟, adoptando un adjetivo propuesto (ej.,
humano sustentable). Eso es hecho de forma que la función de la „dicotomía
superior-inferior‟ se mantiene intocable: el más fuerte mantiene su derecho a la
110
dominación y la obligación del más débil a la obediencia

REFLEXIONEMOS EN EQUIPO.

En base a lo leído y a nuestros conocimientos, contestemos las siguientes preguntas


en nuestros grupos, apegado a nuestra realidad y tratemos de llegar a consenso.

1. Los paradigmas de desarrollo rural asumidos en nuestro país, responden a


otros tipos de sociedades, diferentes a las nuestras. Expliquemos nuestra
respuesta.

2. Damos nuestra opinión ¿Qué los diferentes paradigmas de desarrollo rural


son para mantenernos bajo la dominación de intereses extranjeros y siempre
obedientes a sus ordenes?

110
3. Conocemos algún modelo de desarrollo rural exitoso, autónomo que se puede
replicar en nuestro territorio. ¿Cuál sería ese modelo?

4. Expresemos nuestra idea de desarrollo, para nuestro territorio y ¿cómo


podemos impulsar este nuevo paradigma de desarrollo rural?

5. ¿Cómo podemos hacer que el desarrollo rural se convierta en desarrollo


sostenible para nuestro territorio?

111

EN PLENARIA

Socializamos las repuestas con los compañeros y en conjunto con el facilitador o


facilitadora identificamos las respuestas más realizables del trabajo realizado en
equipo.

111
B- Fundamentación Científica
Trabajo en equipo.

Retomemos el trabajo en nuestro equipo de cinco compañeros estudiantes y


rotándonos los roles dentro del grupo, el facilitador o facilitadora, nos dará una
temática de la Fundamentación Científica, la cual leeremos, debatiremos y
resumiremos con fines de exponerla ante toda la clase. Entonces nos disponemos a
realizar este trabajo.

¿QUÉ DESARROLLO PUEDE LLAMARSE SOSTENIBLE EN EL SIGLO XXI? LA CUESTIÓN DE LOS


LÍMITES Y LAS NECESIDADES HUMANAS.

Antonio Elizalde Hevia. Universidad Bolivariana Santiago de Chile, Chile

La hegemonía que todavía continúan ejerciendo en el imaginario de la humanidad los


defensores del crecimiento capitalista se ancla en que se autoatribuyen la condición de
racionalidad negándosela a otros. No obstante, carecen de ella en lo absoluto. En un mundo
globalizado todo termina siendo global, antes o después, no hay espacio para acciones que
no generen impacto absolutamente localizado. «Hombre soy y nada de lo humano puede
resultarme ajeno» afirmaba Terencio hace dos milenios. Hoy podríamos parafrasear a Terencio 112
sosteniendo que somos vida y nada de la vida y de lo vivo puede resultarnos ajeno.

Al hacer así no estaríamos siendo ni idealistas ni soñadores utópicos, ni hermanos o


hermanas de la Caridad. Estaríamos única y exclusivamente actuando con la más
absoluta racionalidad. Obviamente una racionalidad distinta de la del capital y de la del
capitalismo, pero sí la más profunda y necesaria racionalidad que nos requieren los
enormes desafíos que hoy enfrentamos
como especie. «Este sujeto tiene un lugar
real.

Al saber que el respeto del conjunto es


condición de su propia vida. No se
sacrifica por los otros, sino descubre, que
solamente en el conjunto con los otros
puede vivir. Por eso, no sacrifica a los
otros tampoco. Es precisamente el
individuo calculador, que, al totalizarse el
cálculo de los intereses se sacrifica a sí
mismo y a los otros. Por eso el ser
humano como sujeto no es una instancia individual. La intersubjetividad es condición
para que el ser humano llegue a ser sujeto. Se sabe en una red, que incluye la misma
naturaleza externa al ser humano: que viva el otro, es condición de la propia vida».

112
Un elemento fundamental de la sostenibilidad es su dimensión política. No hay
sostenibilidad posible sin los respaldos políticos necesarios. Por tal razón parece
necesario explicitar los distintos intereses en juego con relación a la sostenibilidad, así
como la perspectiva de los actores sociales cuyos intereses se confrontarán en
función de la sostenibilidad y de los sujetos históricos que se constituirán al calor de los
conflictos a que dichas confrontaciones darán lugar. Es posible en función de lo antes
mencionado imaginar distintos escenarios potenciales.

Jorge Riechmann, sostiene que: «sin una vigencia renovada de los valores ecosocialistas
de cooperación y solidaridad no cabe pensar en una salida de la crisis ecosocial que
hoy está arrasando el mundo».

La necesaria lucha en el plano de las ideas

La primera cuestión imprescindible de aclarar tiene relación con lo sostenible. El concepto


es una noción polisémica y ambigua, que permite acoger bajo su amparo ideas
absolutamente contrapuestas. De modo que lo primero necesario de hacer es
esclarecer su sentido y otorgarle una radicalidad discursiva que evite su metaforización
anticipada y extemporánea y que le haga posible no vaciarse prematuramente de su
contenido transformador (inseminador) en el ámbito de las ideas.

La sostenibilidad es heredera de la noción de límites y se confronta dialécticamente con la 113


idea de crecimiento (y de desarrollo exosomático). Esta idea permite acotar la idea de
crecimiento a aquello que es posible dada la naturaleza propia del fenómeno observado, su
potencialidad, su vocación, sus cualidades. Esto es, todo aquello que está determinado por
su código genético en el caso de los seres vivos y su código ético o político en el caso de las
instituciones. Hay aquí un principio ontológico que la sostenibilidad trae consigo: «Nada puede
crecer indefinidamente. Todo tiene límites».

Ulrich Loening, director del Centro de Ecología Humana de la Universidad de Edimburgo,


sostiene que ningún sistema puede sobrevivir largo tiempo a los efectos de retroalimentación
positiva no opuesta; y que la retroalimentación negativa puede ser una dádiva positiva. Sin
embargo, el problema es que como lo señala Immanuel Wallerstein: «Hemos llegado a esta
situación porque en este sistema los
capitalistas han conseguido hacer ineficaz la
capacidad de otras fuerzas para imponer
límites a la actividad de los capitalistas en
nombre de valores diferentes al de la
acumulación incesante de capital»
(Wallerstein, 2008).

El capitalismo ha logrado instalar en el


imaginario de la humanidad, como lo

113
afirma Alba Carosio (2008), la utopía de la abundancia infinita. La tarea necesaria de
realizar para poder viabilizar políticamente la sostenibilidad es ¿cómo desinstalar esa
utopía? Lo cual obviamente no es una tarea fácil aunque todo el mundo estuviese de
acuerdo, más difícil será aún lograrlo cuando hay importantes fuerzas y actores sociales
cuyo propósito es que dicha utopía permanezca indemne (incólume, intacta).

Fuerzas en pugnas

Morris Berman en su libro El Reencantamiento del Mundo, hace ya casi tres décadas,
afirmaba que estamos enfrentados a un punto de cruce en la evolución de la conciencia

occidental: «Uno de los caminos retiene toda las suposiciones de la Revolución Industrial y
nos llevaría hacia la salvación a través de la ciencia y la tecnología; en resumen, sostiene
que el mismo paradigma que nos llevó a la encrucijada nos puede sacar de ella. Sus
proponentes (que generalmente incluyen también a los estados socialistas modernos)
visualizan una economía expansiva, mayor urbanización y homogeneidad cultural siguiendo
el modelo occidental como algo bueno e inevitable.

El otro camino nos conduce a un futuro que aún es un tanto oscuro. Sus simpatizantes son
una masa amorfa de ecólogos, separatistas regionales, economistas de estado estacionario,
místicos ocultistas y románticos pastorales. Su objetivo es la preservación (o resucitación) de
cosas tales como el ambiente natural, la cultura regional, formas arcaicas de pensamiento, 114
estructuras comunitarias orgánicas y una autonomía política altamente centralizada. El
primer camino conduce claramente a un callejón sin salida o al Mundo Feliz (The Brave New
World). El segundo camino, por otro lado, frecuentemente aparece como un ingenuo intento
de dar vuelta y regresar al lugar de donde vinimos; retornar a la seguridad de una época feudal
ya desaparecida. Pero debe introducirse una distinción crucial aquí: el recapturar la realidad
no es lo mismo que volver a ella.» (Berman, 1987).

Por su parte Immanuel Wallerstein,


sostiene que: «la gravedad atribuida a este
problema contemporáneo oscila entre la
opinión de aquellos que creen inminente
el día del juicio final y la de quienes
consideran que puede estar cercana una
solución técnica. Creo que la mayoría de
las personas tienen una postura situada
entre esas dos opiniones extremas»
(Wallerstein, 2008).

Wallerstein afirma además que: Los dilemas ambientales que encaramos hoy son
resultado directo de la economía mundo capitalista. Mientras que todos los sistemas
históricos anteriores transformaron la ecología, y algunos de ellos llegaron a destruir la
posibilidad de mantener en áreas determinadas un equilibrio viable que asegurase la

114
supervivencia del sistema histórico localmente existente, solamente el capitalismo
histórico ha llegado a ser una amenaza para la posibilidad de una existencia futura viable
de la humanidad, por haber sido el primer sistema histórico que ha englobado toda la
Tierra y que ha expandido la producción y la población más allá de todo lo previamente
imaginable.

Carmelo Ruiz Marrero afirma: En círculos ambientalistas prevalece, de manera casi


incuestionable, la idea de que las medidas de eficiencia y las fuentes energéticas
renovables nos sacarán de las crisis ambiental y energética. Pero como dice un escrito
reciente (Más allá del capitalismo verde), pretender resolver estas debacles con
adelantos tecnológicos, sin cuestionar la economía del capitalismo, sólo acelerará la
destrucción ambiental y el agotamiento de los recursos naturales. Para entender la baratija
del capitalismo ecológico es necesario conocer la Paradoja de Jevons» (Ruiz Marrero,
2009).

Creo importante recordar que Arne


Naess, hace ya varias décadas, había
establecido la distinción entre ecología
superficial y la ecología profunda. La
primera según él es la que: «Combate la
contaminación y el agotamiento de los
recursos naturales. Objetivo central: la
115
salud y la vida opulenta de los habitantes
de los países desarrollados» (Naess,
2007) pero no se hace cargo de las
causas políticas, sociales, económicas y culturales de la crisis ambiental.

Más aún, está al servicio del statu quo y sirve a la sociedad industrial y modelos políticos y
económicos imperantes que además la financian. De manera que no cuestiona el egoísmo,
el materialismo, el uso de la naturaleza en cuanto recursos naturales sino que pretende
buscar soluciones técnicas que permitan la continuidad de este modo de vida (Rozzi,
2007).

En contraste a esta aproximación que llamó «superficial» Naess introdujo el concepto de


«ecología profunda» que busca dar cuenta no sólo de los síntomas sino que además de
las causas culturales subyacentes a la crisis ambiental, criticando los supuestos
metafísicos, sistemas políticos, estilos de vida y valores éticos de la sociedad industrial.
Propugna un movimiento más ecofilosófico que científico-ecológico, señalando que:

La ecología es una ciencia limitada que utiliza métodos científicos. La filosofía es el foro de
debate más general sobre fundamentos, tanto descriptivos como prescriptivos, y la
filosofía política constituye una de sus subsecciones. Por una ecosofía se refiere a una
filosofía de armonía ecológica o equilibrio ecológico. Una filosofía es un tipo de sophia o

115
sabiduría, que es abiertamente normativa y ella contiene ambos: 1) normas, reglas,
postulados, enunciados de prioridades valóricas; y 2) hipótesis acerca de la naturaleza de
nuestro universo. La sabiduría incluye la prescripción, y la política, no sólo la descripción y
la predicción científica (Naess, 2007)

Actitudes negacionistas: las diversas huidas

Jorge Riechmann (2004), en un profundo y sugerente trabajo, identifica diversas


alternativas negacionistas que califica como movimientos de fuga frente a la actual crisis
ecológica y de los límites planetarios que se hace manifiesta en el fenómeno del
calentamiento global. Presenta en primer lugar la que denomina como huida de los
límites al crecimiento económico mediante la fusión nuclear y las nanotecnologías.
Una segunda es la que llama la huida del planeta Tierra por medio de la colonización de
otros mundos. Un tercer camino es la huida de la condición humana con la ingeniería
genética y la simbiosis hombre-máquina. Una cuarta es la huida de la sociedad hacia el
ciberespacio. Identifica además otra forma de fuga que es la propuesta por John
Zerzan, quien plantea la tensión existente entre la domesticación (polo negativo) y la
autenticidad (polo positivo) y la necesaria disolución de la estructura represora de la
civilización, planteando un retorno al primitivismo previo incluso al surgimiento del
lenguaje.

Frente a todas ellas presenta 116


como la única opción posible,
la opción ecológica: vivir
dentro de los límites. Señala
que tenemos que asumir,
aunque no sea fácil, que
somos «criaturas de frontera»,
ni animales, ni dioses, ni
máquinas. Sugiere como la
tarea fundamental de nuestra
época y frente a los desafíos
que vivimos: la conquista del espacio interior y ni expansión ni crecimiento sino
intensidad.

Importante traer aquí a colación las reflexiones de Fran Hinkelammert, quien en sus
trabajos recientes (2007; 2008) ha esbozado lo que califica como la discusión de los
límites de lo posible. Hay hoy presente y en desarrollo una mitología de la imposibilidad
(un misticismo de la posibilidad) exacerbado por la confianza irrestricta en el poder de la
ciencia y la tecnología, que se expresa en las afirmaciones y expectativas tales como
aquellas creadas respecto a: las máquinas inteligentes; la producción de nueva vida; la
criogenización de los muertos a la espera de la resurrección, ya no del juicio final sino

116
de la tecnología; la homogeneización del tiempo o desaparición del espacio, locus o
territorio.

Es necesario hoy realizar una crítica a la imposibilidad de lo que en principio es posible.


Se ha instalado una razón mítica que nos refiere a las ilusiones futuras olvidando las
miserias presentes. Presente que es infinitamente corto, sin embargo está allí la
presencia, que es donde se juega nuestra vida y la vida de las generaciones futuras. Hay
un principio de realidad hegemónico instalado que es incapaz de ver la irracionalidad de
lo aparentemente fuerte, de lo poderoso. La verdad está aprisionada por la injusticia (W.
Benjamin) y lo fuerte está en lo débil.

El Capitalismo Verde

El Capitalismo Verde pretende dar cuenta de las posiciones más ortodoxas del
pensamiento económico liberal de corte neoclásico.
Su principal exponente es Frances Cairncross
(1993; 1996), redactora jefe de The Economist. Ella
defiende la iniciativa privada como vehículo de
actuación purificadora en el ámbito global y como
tabla de salvación colectiva para la preservación de
la naturaleza. Según esta autora el mercado es el
regulador. Sus argumentos fundamentales son los 117
siguientes: la legislación medioambiental modifica y
perturba la tarea del mercado provocando una
pérdida de eficacia en la organización y gestión de
los recursos escasos.

La legislación debería limitarse sólo a obligar a


prevenir o limpiar la contaminación cuando el costo
de hacerlo iguala los beneficios obtenidos al
hacerlo, de lo contrario origina deuda y por lo tanto
quiebra. La obtención de un medio ambiente limpio
puede lograrse mediante: el cambio de los estilos de consumo pero como éstos son muy
difíciles de cambiar, ha de ser la tecnología creada por empresas privadas la que
solucione los problemas ecológicos, el Gobierno sólo debe fomentar y promover una
demanda favorable al perfeccionamiento de las tecnologías, induciendo el uso de
mecanismos de producción distintos.

La convicción de los partidarios del capitalismo verde de que el mercado es compatible con
el medio ambiente los lleva a argumentar que las políticas enfocadas a modificar por ley los
métodos de actuación de las empresas son antiecológicas, debido a que las empresas que
producen tecnologías amplían sus mercados pero quienes las aplican incrementan sus
costos y no son considerados ni contabilizados como inversión. De modo tal que los

117
ahorros obtenidos por las empresas mediante la reducción de emisiones y residuos para
evitar las multas y sanciones podrían obtenerse a través de inversiones más lucrativas.
Asimismo, la competencia internacional favorecería a los países que no tengan implantadas
normas medioambientales, al tener costes más reducidos.

Esta postura defiende la iniciativa privada y el mercado como su regulador. El problema de


esta alternativa es que su enfoque es exclusivamente microeconómico y no es capaz de
dar cuenta de los fenómenos en el ámbito mundial, ni de forma global.

La desmaterialización

La desmaterialización de la economía es una propuesta de sostenibilidad surgida


como respuesta estratégica desde los países ricos (especialmente desde el Banco

Mundial a partir en su informe sobre el Desarrollo Mundial en 1992) argumentando, en el


ámbito conceptual y empírico, que hay una tendencia descendente tanto en términos
relativos como absolutos en el uso de
materiales y energía a medida que las
economías crecen.

Se trata de lograr, entonces, mediante la


reducción del uso de insumos utilizados
para la producción, un incremento de la
118
productividad, entendida como la
relación entre la cantidad producida y la
cantidad de insumos utilizados en tal
producción. De ese modo, cuanto
menor sea la cantidad de insumos
utilizados en la producción de una unidad de producto, tanto mayor será la productividad
entendida también como la eficiencia en la producción.

La estrategia de desmaterialización se lleva a cabo reduciendo las entradas de


materias primas a las cadenas productivas de bienes y servicios y haciendo disminuir
las salidas de desechos y sustancias tóxicas al medio ambiente. De tal modo que la
desmaterialización contribuye a la ecoeficiencia, pues busca producir «más con
menos», utilizando menos recursos ambientales y menos energía en el proceso
productivo, reduciendo desechos, y atenuando la contaminación. La ecoeficiencia debe
buscar diseños tecnológicos que aplicados a los procesos industriales permitan reducir
la intensidad de uso de materiales y energía durante la producción, e impulsar la
reutilización de insumos a través de procesos de reingeniería y reciclaje, trayendo de
ese modo ventajas no sólo para el ambiente sino también para los propios productores.

Desde la Economía Ecológica se ha cuestionado esta propuesta basándose en la


paradoja de Jevons que dice que la mayor eficiencia debido a las mejoras técnicas

118
crea un efecto de rebote, o sea, los ahorros de energía y de materiales por unidad de
producto reducen los costos con lo que aumenta el consumo. Al final el incremento de
ventas, o uso, contrarrestará el ahorro inicial.

Además los estudios empíricos sobre el uso de energía y materiales de las economías
modernas no muestran una disminución sino más bien un aumento progresivo de los
inputs físicos y biológicos usados, puesto que las estadísticas nacionales que muestran
una menor intensidad energética y material de cada unidad de PIB generado en
países desarrollados no dan cuenta del fenómeno de la deslocalización de la actividad
industrial hacia los países emergentes y en función del creciente flujo mercantil que
acompaña la globalización, lo que se observa, en el ámbito agregado, es una
exportación del costo material y ecológico de las economías centrales hacia países
periféricos (la «huella ecológica»), de modo que tal desmaterialización de las
economías centrales sería absolutamente ilusoria.

El decrecimiento

Pepa Gisbert (2007) sostiene que: La idea del decrecimiento nace de pensadores críticos
con el desarrollo y con la sociedad de consumo, entre ellos Ivan Illich, André Gorz, Cornelius
Castoriadus o François Partant, incluyendo en esta crítica la del fracaso del desarrollo en el
Tercer Mundo, con autores como Vandana Shiva, Arturo Escobar, etc. Del mismo modo, dentro
del campo de la economía, tras el informe del Club de Roma, aparecen voces críticas al modelo 119
de crecimiento. Herman Daly, economista norteamericano que recibió el Nobel alternativo en
1996, propone la idea de
que es posible una
economía estable, con unas
condiciones estacionarias
de población y capital, el
crecimiento 0.

A su vez Serge Latouche,


quien aparece como la
cara más visible de esta
escuela de pensamiento, señala que el decrecimiento implica desaprender, desprenderse de
un modo de vida equivocado, incompatible con el planeta. Se trata de buscar nuevas formas
de socialización, de organización social y económica. El propósito fundamental al cual apunta
el decrecimiento es al abandono del insensato objetivo de crecer por crecer, cuyo motor no
es otro que la búsqueda desenfrenada de ganancias para los poseedores del capital.

Los posibles caminos del decrecimiento pasan por estrategias y elementos tan diversos
como la relocalización de la economía y la producción a escala local y sostenible; la
agricultura agroecológica; la desindustrialización; el fin de nuestro modelo de transporte
(automóvil, aviones, etc.); el fin del consumismo y de la publicidad; la desurbanización; el
salario máximo; la conservación y reutilización; la autoproducción de bienes y servicios; la
reducción del tiempo de trabajo; la austeridad; los intercambios no mercantilizados; y un
largo etcétera.

Por otro lado, las escalas de reflexión e intervención también son múltiples: el movimiento
a favor del decrecimiento tiene que trabajar en la articulación de tres niveles de
resistencia: el nivel de resistencia individual, la simplicidad voluntaria; el nivel de las
alternativas colectivas, que permiten inventar otras formas de vida para generalizarlas; el
nivel político, es decir el de los debates y de las decisiones colectivas fundamentales en la
definición de la sociedad (Mosangini, 2007)

La biomímesis

Según Jorge Riechmann, el


concepto de biomímesis consiste
en «imitar la naturaleza a la hora
de reconstruir los sistemas
productivos humanos, con el fin
de hacerlo compatible
con la biosfera» y a su entender, a
esta estrategia le corresponde un
papel clave a la hora de dotar de 120
contenido a la idea más formal de
sostenibilidad.

La propuesta de biomímesis consiste en generar un entramado de colaboraciones que


nos permitan la reconstrucción ecológica de la economía, que persigue imitar el
funcionamiento de los ecosistemas. Estaría construida a partir de cinco grandes
premisas:

 Vivir del sol como fuente energética.


 Cerrar los ciclos de los materiales.
 No transportar demasiado lejos los materiales.
 Evitar los xenobióticos tales como los COP (Contaminantes Orgánicos
Persistentes) o los OMG (Organismos Modificados Genéticamente = transgénicos).
 Respetar la diversidad.

El supuesto central es que estos principios constituyen la esencia de una economía


sustentable, siendo tanto o más necesarios que la propia ecoeficiencia. Esto es, una
economía conformada por ciclos cerrados de materiales, sin contaminación y sin toxicidad,
movidos por energía solar y adaptada a la diversidad local. Es absolutamente evidente,
como lo señala Riechmann, que la naturaleza es «la única empresa que nunca ha quebrado en
unos 4.000 millones de años» según lo sostiene Frederic Vester, y ella nos proporciona el
modelo para una economía sustentable y de alta productividad. En consecuencia es necesario
comprender los principios de funcionamiento de la vida en sus diferentes niveles (en
particular el nivel de ecosistema), de tal manera que el espacio urbano, industrial y agrario,
sea lo más parecido posible al funcionamiento de los ecosistemas naturales.

Estos planteos son convergentes, con la demanda que Arno Naess hizo por una
sostenibilidad radical (fuerte, profunda). Para Naess lo que caracteriza y diferencia al
movimiento de la ecología profunda es que respeta y asume los siguientes principios:

 Rechaza la imagen del hombre en el medio ambiente a favor de la imagen relacional


de campo total.
 Igualdad biosférica: igualdad del derecho a vivir y a florecer.
 Principios de diversidad y de simbiosis.
 Postura anticlasista.
 Combate la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales.
 Complejidad no complicación.
 Autonomía local y descentralización.

Sumak Kawsay

Desde su propia perspectiva los movimientos indigenistas de Sudamérica enarbolan 121


como propuesta el camino del Sumak Kawsay. Son los mismos indígenas de Bolivia,
Ecuador y Perú, los que ahora proponen un concepto nuevo para entender el
relacionamiento del hombre con la naturaleza, con la historia, con la sociedad, con la
democracia. Un concepto que propone cerrar las cesuras abiertas por el concepto
neoliberal del desarrollo y el crecimiento económico.

Se ha propuesto el «sumak kawsay», el «buen vivir». Es probable que la academia oficial,


sobre todo aquella del norte, sonría
condescendiente, en el caso de que logre
visibilizar al concepto del buen vivir, y que
lo considere como un hecho anecdótico
de la política latinoamericana. Sin
embargo, es al momento la única
alternativa al discurso neoliberal del
desarrollo y el crecimiento económico,
porque la noción del sumak kawsay es
la posibilidad de vincular al hombre con
la naturaleza desde una visión de
respeto, porque es la oportunidad de
devolverle la ética a la convivencia
humana, porque es necesario un nuevo contrato social en el que puedan convivir la
unidad en la diversidad, porque es la oportunidad de oponerse a la violencia del
sistema» (Dávalos, 2008,).

Para Dávalos, Sumak Kawsay es expresión de una forma ancestral de ser y estar en
el mundo. Este «buen vivir» se vincula con las demandas de décroissance de Latouche,
de «convivialidad» de Iván Ilich, de «ecología profunda» de Arnold Naess. Pero a la vez
también recoge las propuestas de descolonización de Aníbal Quijano, de Boaventura de
Souza Santos y de Edgardo Lander, entre otros.

El «buen vivir», es otro de los aportes de los pueblos indígenas del Abya Yala, a los pueblos
del mundo, y es parte de su largo camino en la lucha por la descolonización de la vida, de
la historia, y del futuro. Es probable que el Sumak Kawsay sea tan invisibilizado (o lo que es
peor, convertido en estudio cultural o estudio de área), como lo fue (y es) el concepto del
Estado Plurinacional. Más, en la prosa del mundo, en su signatura de colores variados como
el arcoiris, en su tejido con las hebras de la humana condición, esa palabra, esa noción del
«buen vivir», ha empezado su recorrido.

En los debates sobre la nueva Constitución


ecuatoriana, junto a los derechos de la
naturaleza y el Estado Plurinacional, ahora
se ha propuesto el Sumak Kawsay
como nuevo deber ser del Estado 122
Plurinacional y la sociedad intercultural. Es
la primera vez que una noción que
expresa una práctica de convivencia
ancestral respetuosa con la naturaleza,
con las sociedades y con los seres
humanos, cobra carta de naturalización
en el debate político y se inscribe con
fuerza en el horizonte de posibilidades humanas (Dávalos, 2008)

La ética del consumo

Adela Cortina plantea la propuesta de una Ética para el Consumo anclada en la


siguiente argumentación siendo los bienes sociales y puestos a nuestra disposición para
hacer posible nuestra felicidad, es inmoral que debido al sobreconsumo de unos pocos
se genere una situación de carencia de los muchos. Recupera así la idea de Gandhi
respecto a que consumir más allá de lo que se necesita es robo.

Adela Cortina argumenta que la ética es intersubjetiva, ella debe desvelar los
acuerdos posibles. El problema es ¿qué hacer con las objeciones últimas? Para
ello sugiere descubrir los elementos mínimos que estamos compartiendo puesto
que en las sociedades pluralistas, como los son las sociedades actuales, se debe
ejercer la tolerancia, se debe respetar la razonabilidad de visiones aunque no las
compartamos. Hay una intersubjetividad ética común y que para ello la fórmula
mágica del pluralismo es compartir unos mínimos de justicia y respetar
activamente (promover) unos máximos de felicidad y de sentido.

Cortina señala además que vivimos tiempos de ética intersubjetiva, pero con una pérdida
de la ética intrasubjetiva. Vivimos en la exterioridad porque estamos siempre referidos a la
exterioridad y nos es necesario recuperar la dimensión de la interioridad. Se pregunta sobre
qué nos llevó a creer que el poseer mercancías es alcanzar la felicidad y nos señala que no
pongamos la confianza en lo que no nos da la felicidad.

Plantea la urgencia de cambiar las actuales


formas de consumo porque son formas de
vida insostenibles y que para vivir formas de
vida sostenible es imprescindible introducir el
principio de la universalización negativa: «no
consumas nunca productos cuyo consumo
no se puede universalizar sin producir daño
a las personas o al medio ambiente».
Debemos construir una cultura de la
sobriedad y optar por formas de vida que
sean universalizables ya que los bienes de la
tierra son bienes sociales y los bienes sociales
123
tienen que ser distribuidos. Los bienes de
justicia deben ser entregados a todos los
seres humanos. La humanidad ha avanzado
a reconocer los Derechos Humanos de primera, segunda y tercera generación. Estos son
bienes de gratuidad, aquellos que se comparten con quienes son carne de la misma carne
porque es necesario compartir la abundancia del corazón. Debemos por consiguiente
superar el discurso del contrato y avanzar hacia el discurso de la alianza para transitar
como lo señaló Rooti desde la lealtad hacia la justicia.

Cortina señala que es necesaria una ética del consumo anclada en tres escalones
básicos:

a. La igualdad de consumo, entendida como la creación de estilos de vida incluyentes


y universalizables;
b. La moderación de consumo compulsivo, y
c. El diseño de un pacto global sobre el consumo que haga posible promover la
capacidad de las personas de consumir de forma autónoma, defender sus
intereses mediante el diálogo y desarrollar sus proyectos de vida feliz (Cortina,
2002).
El principio de abajamiento

En una perspectiva similar a las antes presentadas Joaquín García Roca nos plantea un
nuevo principio al cual denomina de abajamiento. Sostiene que la lógica del capitalismo
globalizado produce y ha acentuado las desigualdades entre los países y consagra un mundo
único, pero desigual y antagónico,
reforzando el poder económico de los
ricos y aumentado el número de los
empobrecidos, creando así una brecha
cada vez más profunda entre países y
al interior de cada país.

Para enfrentar una sociedad mundial


será necesario el
surgimiento de la mundialización cuyo
norte y guía será la creación de la única
familia humana. Señala que es la
solidaridad que se despliega en la
piedad ante el otro, en el
reconocimiento del otro y en la universalidad para el otro, la energía vital y el paradigma a
partir del cual nuestra sociedad puede tomar conciencia de sí misma y buscar con urgencia
soluciones. De allí la necesidad de lo que su autor denomina el principio de abajamiento y
124
que posiblemente es su aporte más sustantivo para avanzar hacia una nueva moralidad,
requerida imprescindiblemente para enfrentar la actual crisis civilizatoria.

La universalización hace que la solidaridad entre en una nueva fase, caracterizada por el
«abajamiento» o, en términos bíblicos, por una cierta postración. La solidaridad por
abajamiento obliga a renunciar al disfrute de algunos derechos e incluso ir en contra de
nuestros intereses. La solidaridad exige hoy que los fuertes se abajen con los débiles en
contra de sus propios intereses. En el mundo único, desigual y antagónico, no es posible ser
solidarios sin quedar afectado radicalmente el propio bienestar, ya que nuestro modo de vida
no se puede generalizar a toda la humanidad. Esta solidaridad consiste en organizar todo
desde los derechos de los menos iguales. Se trata de abajarse hacia ellos, ya que no va a
ser posible que ellos suban al nivel que hemos alcanzado nosotros» (García Roca, 1998).

La necesaria articulación de la economía solidaria y el desarrollo sostenible

Cualquier alternativa de salida que se busque a esta crítica situación necesariamente


deberá transitar en torno a dos ejes principales: el desarrollo sostenible y la economía
solidaria. ¿Qué implica cada cual y cuáles serían sus elementos constitutivos?
El desarrollo sostenible
implica necesariamente
un desacoplamiento del
esfuerzo en pos del
desarrollo de aquel que
busca el crecimiento
económico. Ha sido ya
altamente demostrado
que ambas dimensiones
que se potencian
mutuamente durante los
períodos iniciales del
tránsito hacia la
modernidad, alcanzado cierto nivel de expansión económica, tienden a generar efectos
no deseados que incluso deterioran los niveles de desarrollo social y cultural alcanzados.

Es posible afirmar que el mundo que hemos construido es el mundo de la desmesura,


del exceso, de la exageración. Todo lo contrario de lo que caracteriza la mayor parte de
las otras formas de ser o habitar lo humano que se han experimentado a lo largo de la
historia de la especie. Nuestro problema civilizatorio tiene relación con las escalas en las
cuales transita y se vive la experiencia humana. Hemos ido construyendo dimensiones 125
cada vez más gigantescas, más descomunales y consecuentemente cada vez más
difíciles de manejar, administrar y controlar.

Hay aquí un profundo error epistemológico, que es el desconocimiento de las escalas en


las cuales nuestra percepción puede desplegarse otorgándole sentido a la experiencia.
De no ser así lo que se vive es una presencia ausente. La información está allí: todos los
colores, los olores y los
sonidos, la majestuosidad
del paisaje, el fervor de
las muchedumbres, la
profundidad del dolor, el
contagio de la alegría, la
sacralidad del lugar y del
momento, pero sus
receptores somos seres mutilados, carentes de la emocionalidad y de los sentimientos
que nos permitan vivir la experiencia, porque nos hemos automutilado, no de los órganos
sensoriales, pero sí de la sensibilidad que nos permite que los datos provistos por nuestros
órganos sensoriales adquieran «sentido».

125
Ese es nuestro problema fundamental como civilización, como especie, como
humanidad: operar con escalas, magnitudes, en espacios y a velocidades, que nos
hacen imposible digerir, asimilar, incorporar, hacer propias las experiencias vividas. Es
vivir una vida de presencia ausente. Estar físicamente allí pero siendo incapaces de
experimentar en profundidad, en alcance y proyecciones, las experiencias vividas.

De allí la insensibilidad colectiva hecha manifiesta, no en la manifestación frente a la


guerra no deseada o en la campaña benéfica, sino en la incapacidad para vincular
nuestras civilizadas conductas «pequeño burguesas» con los problemas del
calentamiento global o del hambre en el Mundo. Somos incapaces de ver como esos
problemas tienen su origen en la agregación de pequeñas acciones individuales, en la
sumatoria de conductas aparentemente insignificantes cada una en sí misma, pero que
multiplicadas por más de seis mil millones de seres humanos se trasforman en una
tragedia.

De ser cierto lo antes afirmado pienso que surgen como caminos posibles los
siguientes:

 Hacer todos los esfuerzos necesarios y en todos los ámbitos requeridos


para recuperar las escalas de sentido. 126
 Partir por el cambio personal: «si yo cambio, cambia el mundo».
 Continuar con los cambios en las escalas más próximas o cercanas (el
cotidiano de nuestro existir: nuestras comunidades naturales, la pareja, el
grupo familiar, el lugar de trabajo o estudio, el vecindario, la parroquia o
comunidad eclesial, etc.).
 Transitar progresivamente en la medida en que sea posible por cambios en
las escalas intermedias (el barrio, el municipio o localidad, la región) hasta
llegar a las dimensiones globales.

Es en esta perspectiva en la cual adquieren sentido las nociones de economía


solidaria y desarrollo sustentable, ya que ambas no pueden ser entendidas como algo
que está afuera y en lo cual yo no tengo algo que hacer. Vamos viendo pues en qué
consiste este quehacer.

126
¿Qué nos señala la idea de desarrollo sustentable? Tratando de sintetizar la enorme
riqueza de reflexión producida
en torno a este concepto, se
dirá de la siguiente manera
(cual un imperativo kantiano):
«debemos heredar a nuestros
descendientes al menos la
misma riqueza de
potencialidades de vivir
plenamente la condición
humana que nosotros hemos
podido vivir». ¿Qué está
implícito en esta idea? Una
noción de solidaridad
intergeneracional (sumatoria
de las dos nociones
rortyanas: lealtad más justicia, esto es una lealtad ampliada e incluyente). Riechmann
(2004) señala que sostenibilidad es vivir dentro de los límites de los ecosistemas. «¿Qué
quiere decir desarrollo sostenible sino vivir dentro de los límites de la naturaleza con justicia
social y con una vida humana plena?»
127
¿Qué implica esta idea? Que debemos hacer uso de formas de producción, distribución
y consumo (están implícitas en ellas las tecnologías respectivas) que no deterioren el
medio ambiente natural, que sean amigables y no destructivas del entorno, que no
extraigan más allá de la cosecha de los recursos naturales y en el caso de no poder ser
así que provean la adecuada sustitución de los recursos utilizados. Lo anterior se traduce
necesariamente en evitar todo tipo de derroche, en usar eficientemente todos los bienes
disponibles, esto es en perseguir deliberadamente en nuestro consumo ciertos niveles
de mesura cada vez que sea posible e incluso de moderación cuando sea necesario.

¿Qué nos señala la idea de una economía solidaria? La necesidad de compatibilizar el interés
individual y el bienestar colectivo. Nuestra economía globalizada es una economía de
destrucción y de muerte (Hinkelammert, Santos, entre otros), ya que subordina
absolutamente el bien común planetario (la lógica de la vida) a los intereses individuales (la
lógica del capital), sean éstos de un individuo, de una empresa, o de un gobierno. Podemos
diferir respecto a su vitalidad, pero posiblemente la mayoría de nosotros coincidirá en que
está profundamente enferma, sino moribunda. Es necesario transitar hacia economías
«vivientes» (Korten) o biomiméticas (Riechmann), que son aquellas que imitan las
características de los sistemas vivos saludables encontrados en la naturaleza. Resumiendo lo
que nos ha aportado la biología al respecto, podemos señala que tales sistemas son:

127
 Autodirigidos, autoorganizantes y cooperativos.
 Localizados y adaptados al lugar.
 Contenidos y limitados por fronteras permeables.
 Frugales y capaces de compartir.
 Diversos y creativos.

Será necesario además, como lo señala Razeto, que:

La solidaridad se introduzca en la economía misma, y que opere y actúe en las diversas


fases del ciclo económico, o sea, en la producción, circulación, consumo y
acumulación. Ello implica producir con solidaridad, distribuir con solidaridad, consumir con
solidaridad, acumular y desarrollar con solidaridad. Y que se introduzca y comparezca
también en la teoría económica, superando una ausencia muy notoria en una disciplina
en la cual el concepto de solidaridad pareciera no encajar apropiadamente (Razeto,
1993).

Lo que comenzará a surgir es una nueva propuesta de organización social y cultural, la


cual está siendo posibilitada por las transformaciones globales que estamos
experimentando, y a la vez por los niveles de conciencia que la humanidad está
alcanzando. Es un tipo de sociedad sustentable, solidaria y ecológica, quizás
ecosocialista. Ésta será una sociedad donde lo que se trabaje preferentemente será la 128
oferta de satisfactores, tanto en calidad como en cantidad, enriqueciendo las formas
como damos cuenta de las necesidades humanas. Es importante tener presente que los
satisfactores en cuanto son los elementos inmateriales de una cultura no tienen peso
entrópico, no generan carga sobre el medio ambiente. Los satisfactores son las formas
culturales, son lo más propiamente humano porque es lo que creamos culturalmente.

La concepción de riqueza propia de este tipo de sociedad es la dotación de mayores y


mejores satisfactores. La pobreza sería entonces la existencia de satisfactores de menor
calidad y en menor cantidad. No podemos olvidar que los bienes son algo, que al igual que
los satisfactores, producimos culturalmente, pero el problema de los bienes es que tienen
un límite o umbral puesto por su materialidad, que es lo que olvidan quienes confunden
crecimiento y desarrollo. Lo que sin embargo no tiene límites, son los satisfactores, las
formas mediante las cuales damos cuenta de nuestras necesidades, ellas son las maneras
de ser, tener, hacer y estar en el mundo del cual formamos parte, las que por su propia
naturaleza son inmateriales, pero a la vez son algo que construimos en la relación con
otros seres humanos, esto es en la producción de cultura. Y más aún si hacemos uso de
satisfactores sinérgicos pues abrimos espacio al enorme potencial de la creatividad, de la
cooperación y de la solidaridad entre los seres humanos.

128
Pero debemos tener claro
asimismo que no basta con la
transformación exclusivamente
personal que será a la vez
condición necesaria para el
cambio requerido, también la
obtención de los cambios
requeridos, como lo sostiene
Joaquim Sempere: No basta con
actitudes meramente
individuales, como sería una
austeridad voluntaria, aunque pretendiera ser ejemplarizante, sino que hace falta
intervenir con instrumentos colectivos para introducir cambios en los hábitos, los valores y
las prioridades de la sociedad que simplifiquen el metabolismo socionatural y permitan
reducir el impacto humano sobre la biosfera tratando de conservar las mejoras que sea
posible conservar con miras a una vida digna y buena (Sempere, 2007).

Conclusiones

La magnitud de la crisis que enfrentamos nos demanda una profunda revolución


cultural, que está siendo provocada por la escasez de energía y recursos naturales 129
y cuyos protagonistas serán nuestros hijos. Dicha revolución, que ya está en marcha,
transformará radicalmente muchos de los valores que en el presente son considerados
intocables, entre otros:

 El ser hacer reemplazará al tener como el valor básico de la sociedad.


 El concepto de renovabilidad adquirirá absoluta centralidad en el sistema de
valores: cualquier acto humano y tecnológico basado sobre la renovabilidad de
materia y energía será éticamente válido.
 Las opciones de producción estarán orientadas por las leyes de la
termodinámica.
 Una idea fuerza que reemplazará a la de desarrollo será el concepto de «límites al
crecimiento», de equilibrio biofísico (o estado estacionario), e incluso de
decrecimiento.
 Las nociones de cuidado, de ahorro, de autolimitación, de austeridad, de respeto
a la sacralidad de toda forma de vida, entre otras similares se instalarán como
ideas fuerza en el imaginario colectivo.
 Se buscará alcanzar un estado demográfico estacionario, donde el crecimiento
demográfico llegará a ser considerado éticamente inaceptable.

129
 La orientación de la futura cultura no estará puesta en la búsqueda de mejorar a
otros como ha sido hasta ahora, sino que en el esfuerzo por mejorarnos a
nosotros mismos.
 El tema de la escala y el principio de subsidiariedad adquirirán absoluta
relevancia para encontrar soluciones técnicas, políticas y económicas debido a
las «deseconomías energéticas» de las escalas mayores, superada una cierta
dimensión o umbral.
 El concepto de dignidad humana se constituirá en el norte orientador de todos
los esfuerzos políticos, pues concilia los objetivos de sostenibilidad ambiental
con los objetivos distributivos de la equidad social y la democracia participativa,
estableciendo una carga diferencial en el esfuerzo que hay que desarrollar para
la sostenibilidad en función de referentes de redistribución y líneas de
convergencia.

Recuperar la fuerza ética contenida en las palabras como expresión de las aspiraciones
humanas, es también una tarea necesaria y liberadora, pra confrontar relativismos
morales, siempre al servicio de los poderosos. Por lo tanto tenemos que decidir qué tipo
de vida queremos vivir. Habría que estar dispuestos a: 130

130
 Compartir más con aquellos que tienen menos.
 Suprimir el consumo de cosas que son altos consumidores de energía.
 Depender menos de los artefactos y más de las fuerzas interiores y los
recursos propios.
 Educarnos para disfrutar de una vida más rica, más plena, más atractiva,
más placentera.
 Aprovechar los espacios que dejan los horarios de trabajo para dedicar más
tiempo al ocio creativo.
 Reorientar recursos a la educación y a la investigación.
 Aprender a valorar los inexplicables que nos rodean y que nos hacen
humanos: seres queridos, afectos, paisajes, pensamientos, detalles,
recuerdos, lecturas, música y sonidos, etc.
 Lograr un desarrollo más vivible, con más vida familiar, con más vida
afectiva, con más contacto con la naturaleza y las maravillas de la
existencia.

Transitando por caminos como los sugeridos iremos progresivamente


desplazándonos hacia un nuevo tipo de sociedad y de cultura, que se diferencia de 131
la actual sociedad consumista, en la cual se produce un exceso de bienes que nos va
embotando tanto desde el punto de vista valorativo como desde el punto de vista
emocional. Sociedad que pese a su enorme potencial tecnológico, es absolutamente
insostenible en el tiempo, ya que genera niveles tales de entropía ambiental y social,
que parece inviable política y psicosocialmente y que incluso nos ha llevado a algunos
a denunciar su naturaleza suicida.

C. Ejercitación
TRABAJO EN EQUIPO.

1. En nuestros equipos de trabajos, de cinco estudiantes, realizaremos los


resúmenes a las siguientes tipos de desarrollo sostenibles, a partir de lo
que hemos leído en la Fundamentación Científica. Para contestar con
mucha propiedad, debemos leer a profundidad y conciencia estos aspectos:

 Límites del desarrollo


 Sostenibilidad

PREPARADO POR MSC. JULIO CESAR LAGUNA GÁMEZ UNAN FAREM MATAGALPA
131
 Abundancia infinita
 Ecología superficial y profunda
 Capitalismo verde
 Desmaterialización
 Decrecimiento
 Biomímesis
 Sumak Kawsay
 Ética del consumo
 Principio de abajamiento
 Economía solidaria
 Desarrollo sostenible
 Buen vivir

PLENARIA GENERAL

2. Cada uno de los grupos expondremos en plenaria, nuestras conclusiones


sobre cada uno de las formas de desarrollo sostenible que hemos
analizado, nos auxiliamos de papelógrafos y defendemos y argumentamos
nuestra respuesta, pero trataremos de lograr el consenso.
132

D. Aplicación
TRABAJO COLECTIVO

3. Con el grupo de trabajo, nos rotamos el rol dentro del equipo de estudiantes
y a partir de lo estudiado en este modulo de Paradigmas del Desarrollo
Rural, realizaremos una aproximación a lo siguiente:

Tratemos de definir un nuevo modelo de desarrollo rural sostenible para mi


comunidad o municipio, tomando en cuenta las características de nuestra
comunidad y como podremos impulsar un desarrollo endógeno.

PREPARADO POR MSC. JULIO CESAR LAGUNA GÁMEZ UNAN FAREM MATAGALPA
132
PLENARIA GENERAL

2. Cada uno de los grupos expondrá en plenaria la propuesta de desarrollo rural


sostenible para mi territorio. Justifico y ejemplifico nuestros planteamientos.

E. Complementación
TRABAJO INDIVIDUAL.

Hago una reflexión sobre cómo se está aplicando el Sumak Kawsay en mi


comunidad, en mi municipio o en el país. En qué consiste el Sumak Kawsay. Es
un modelo de desarrollo rural sostenible para implementarse en nuestro territorio.

133
¿Que es el Buen Vivir?

Presento mi reflexión, al facilitador o facilitadora, en un informe escrito.

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Dirección de contacto: Antonio Elizalde. Universidad Bolivariana. Rectorado. C/


Huéfanos 2917. Santiago de Chile, Chile. E-mail: aelizalde@ubolivariana.com

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Common questions

Con tecnología de IA

Las teorías duras y blandas del desarrollo tienen diferentes implicaciones para el proceso de desarrollo de una nación. Las teorías duras, como las de modernización y los enfoques neoliberales, generalmente enfatizan el crecimiento económico y pueden requerir sacrificios por parte de los sectores más vulnerables de la sociedad para alcanzar metas económicas, como el aumento del PIB . Este tipo de enfoques puede llevar a la explotación y desigualdades estructurales, como muestra la teoría de la dependencia que vincula el subdesarrollo con la dominación económica internacional . Por otro lado, las teorías blandas, como el desarrollo humano y el desarrollo a escala humana, buscan expandir las capacidades y oportunidades para las personas, resaltando aspectos como la educación, la salud y la autogestión comunitaria . Estas teorías abogan por un enfoque más inclusivo y sostenible, priorizando el bienestar humano y no solo económico. Sin embargo, han sido criticadas por medir el desarrollo sin considerar las particularidades culturales de diferentes grupos étnicos . En conjunto, las teorías duras tienden a centrarse en resultados económicos cuantitativos, mientras que las blandas en calidad de vida, lo cual debe balancearse para lograr un desarrollo nacional equilibrado y multidimensional .

La "nueva ruralidad" en América Latina implica un reevaluación del espacio rural influido por el ecologismo, el turismo y la recreación, además de cambios en los estilos de vida ligados a la interacción rural-urbana y los medios de comunicación . Se caracteriza por la diversificación de ingresos a través de la pluriactividad y del empleo en sectores no agropecuarios, como la artesanía, turismo rural y el trabajo asalariado en industrias cercanas . Este concepto responde tanto a procesos de modernización como a la necesidad de un desarrollo rural más inclusivo en medio del impacto del neoliberalismo y la globalización . La "nueva ruralidad" busca promover políticas centradas en la agricultura campesina, sostenibilidad ambiental y equidad social, desafiando las prácticas neoliberales que han aumentado la desigualdad y exclusión del campesinado .

El neoliberalismo ha influido en la agricultura latinoamericana fortaleciendo las explotaciones agropecuarias capitalistas orientadas al comercio exterior. Estas explotaciones cuentan con los recursos necesarios para adaptarse rápidamente a las políticas comerciales neoliberales, mientras que los campesinos enfrentan dificultades debido a los riesgos del mercado de exportación y al alto costo de las nuevas tecnologías inapropiadas para la pequeña agricultura . Las políticas neoliberales han generado una concentración, centralización e internacionalización del capital en la agricultura, beneficiando a agroindustrias de países desarrollados y promoviendo exportaciones agrícolas no tradicionales . Sin embargo, esta orientación externa no siempre resulta en un incremento de ingresos en divisas debido a la competencia entre países exportadores . Las limitaciones del neoliberalismo incluyen la acentuación de las desigualdades económicas y sociales, dado que los campesinos generalmente no se benefician de los programas de apoyo o créditos, y se enfrentan a la proletarización al no poder competir con las agroindustrias . Además, el neoliberalismo ha llevado a una privatización de tierras, desplazando a familias campesinas y creando un mercado de tierras más dinámico pero desafiante para los pequeños productores . Esto ha contribuido a una fragmentación rural, dejando a muchos campesinos en condiciones de desventaja y a expensas de las dinámicas del mercado global .

Las metas del enfoque neoestructuralista en el desarrollo rural se centran en la inclusión social, el desarrollo territorial y la sostenibilidad económica y ambiental. Este enfoque busca superar la dependencia de factores externos promoviendo un desarrollo endógeno que potencie las capacidades y recursos locales, incrementando la capacidad de innovación y la cohesión social dentro de los territorios . Además, pone un fuerte énfasis en políticas públicas que promuevan una planificación descentralizada y la participación comunitaria, con la finalidad de integrar el territorio como unidad de planificación y fomentar la integración de cadenas productivas . En contraste, el enfoque neoliberal prioriza el crecimiento económico a través de la liberalización del mercado y la atracción de inversiones externas, con poco énfasis en las desigualdades sociales y territoriales. Se centra en la acumulación de capital y en las explicaciones microeconómicas, buscando la integración en los circuitos económicos globales sin considerar tanto las especificidades locales . El enfoque neoliberal tiende a dejar el desarrollo rural a los mecanismos de mercado, mientras que el neoestructuralismo busca un desarrollo sostenible mediante la acción coordinada de múltiples actores y políticas inclusivas .

El desarrollo a escala humana propone avanzar desde una visión centrada en el crecimiento económico hacia una centrada en las personas. Fue propuesto por Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martin Hopenhayn. Critica las posiciones económicas del desarrollo por alejar el enfoque de las personas, describiendo al desarrollo como orientado a satisfacer las necesidades humanas fundamentales, generar auto-dependencia y articular la relación entre seres humanos, naturaleza, tecnología y el estado .

Las críticas principales al enfoque de desarrollo humano incluyen su carácter individualista, ya que prioriza las "opciones" individuales sobre las colectivas o comunitarias, ignorando las relaciones y acuerdos sociales como elementos de desarrollo . Además, se señala su simplicidad al equiparar el bienestar únicamente con la ampliación de capacidades para elegir, sin considerar las implicancias de estas elecciones en otros individuos . También se critica por basarse en un modelo occidental, ignorando la diversidad cultural y étnica al aplicar medidas homogéneas del Índice de Desarrollo Humano (IDH) a diferentes grupos culturales .

El término 'industrialización' se refiere al proceso de transformación de una economía basada en la agricultura y el comercio hacia una economía sustentada en la producción industrial. Históricamente, ha desempeñado un papel crucial en el desarrollo económico, ya que la industrialización suele ser vista como respuesta al atraso relativo de países menos desarrollados frente a potencias industriales avanzadas. En este sentido, propone políticas proteccionistas para fortalecer la industria nacional y reducir la dependencia de importaciones de bienes industriales . Modelos como el de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) se implementaron para incentivar el desarrollo industrial interno, reemplazando importaciones y promoviendo un mercado interno robusto . Además, la industrialización está ligada a avances tecnológicos y a la concentración del capital, situando a los países en una posición competitiva a nivel global .

Las críticas al Índice de Desarrollo Humano (IDH) destacan su enfoque individualista y su limitada consideración de factores sociales. Según algunos críticos, el IDH descuida las relaciones y acuerdos sociales, que son vistos solamente como instrumentos para alcanzar el desarrollo, en lugar de componentes esenciales de este . También se critica la simplicidad con la que se aborda el bienestar, asumiendo que ampliar las capacidades de elección equivale automáticamente a bienestar, sin considerar qué opciones son verdaderamente beneficiosas o cómo estas pueden afectar las opciones de otros . Otra crítica es su tendencia a medir el desarrollo humano en términos occidentales, sin reconocer la diversidad cultural y étnica, lo que lleva a evaluar culturas distintas por un estándar único que puede no ser relevante para ellas .

El enfoque ambiental del desarrollo se establece formalmente con el concepto de desarrollo sostenible, introducido en 1987 en el Informe Brundtland, "Nuestro futuro común" . Este informe fue clave al definir al desarrollo sostenible como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades . Las principales corrientes dentro de este enfoque incluyen el eco desarrollo y el desarrollo sustentable . Mientras que el eco desarrollo se centra en la compatibilidad de las estrategias de desarrollo con las prácticas ambientales, el desarrollo sustentable busca crear políticas efectivas que disminuyan el deterioro ambiental, aunque enfrenta críticas por ser visto solo como una declaración de buenas intenciones .

La propuesta de Amartya Sen clasifica los enfoques de desarrollo en dos grandes grupos: "Las teorías duras del desarrollo" y "las teorías blandas de desarrollo". Las primeras consideran el desarrollo como un proceso que exige sacrificios significativos, generalmente a expensas de las personas más vulnerables, y son más económicos en su aproximación, incluyendo la teoría de la modernización, la dependencia y los enfoques neoliberales. Las segundas ven el desarrollo como un proceso más amigable, incluyendo enfoques como el desarrollo sustentable, el eco-desarrollo, el "otro" desarrollo, el desarrollo a escala humana, las necesidades básicas, el desarrollo humano, el desarrollo territorial y el postdesarrollo .

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