0% encontró este documento útil (0 votos)
98 vistas8 páginas

Complejidad del Organismo Humano

El documento describe la complejidad del organismo humano como un sistema abierto formado por niveles de organización celular. En el primer nivel, las células se organizan en tejidos especializados como el muscular, nervioso y epitelial. Luego, los tejidos se organizan en órganos con funciones específicas como el estómago, que digiere los alimentos a través de la interacción coordinada de sus tejidos epitelial, muscular, conectivo y nervioso. El organismo humano representa el sistema más complejo, formado por la

Cargado por

Sofi Algarra
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
98 vistas8 páginas

Complejidad del Organismo Humano

El documento describe la complejidad del organismo humano como un sistema abierto formado por niveles de organización celular. En el primer nivel, las células se organizan en tejidos especializados como el muscular, nervioso y epitelial. Luego, los tejidos se organizan en órganos con funciones específicas como el estómago, que digiere los alimentos a través de la interacción coordinada de sus tejidos epitelial, muscular, conectivo y nervioso. El organismo humano representa el sistema más complejo, formado por la

Cargado por

Sofi Algarra
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

EL ORGANISMO HUMANO COMO SISTEMA ABIERTO

DE LA CÉLULA AL ORGANISMO HUMANO

Desde la Antigüedad, el hombre se interesó en el estudio de los seres vivos y de su propio


organismo. Ya en la Grecia antigua, Galeno (131-200 d. C.) estudió las funciones de los nervios y de
los vasos sanguíneos. Utilizando monos y cerdos, realizó descripciones que aplicó al ser humano.
Otros investigadores hicieron diferentes aportes a la comprensión de la estructura y el
funcionamiento de los seres vivos. Pero los estudios experimentaron un cambio fundamental a partir
de 1838, cuando los científicos Schleiden y Schwann postularon la teoría celular, la cual propone que
los seres vivos están constituidos por pequeñas unidades denominadas “células”.
En la actualidad, la célula se considera un sistema complejo, pues sus diferentes componentes se
relacionan funcionalmente con el “objetivo” de mantener su vida. Esto es posible a través de las
transformaciones de materia y energía que ocurren en su interior. Esas transformaciones le permiten
a la célula obtener energía para desarrollar sus actividades y fabricar sustancias, que utiliza tanto para
su construcción como para controlar sus actividades.
Para mantener su vida, la célula depende del ambiente que la rodea, con el cual intercambia
permanentemente materia y energía. Ese intercambio hace que el sistema complejo que constituye la
célula se considere, además, un sistema abierto.
El conocimiento del funcionamiento de las células permite pensar en el organismo humano (formado
por muchas células) como un sistema aún más complejo. Cada una de las células del cuerpo lleva a
cabo todas las funciones que mantienen la vida celular. Pero para comprender la complejidad del
organismo, no es suficiente considerar que está formado por muchas células. Resulta de interés,
entonces, conocer la existencia de diferentes tipos de células y de las interacciones que ocurren entre
ellas. Esas interacciones determinan la existencia de nuevas estructuras (tejidos y órganos), que le
otorgan al organismo nuevas posibilidades funcionales, como la digestión de la comida o el
transporte de sustancias en la sangre.
El dibujo representa los principales componentes que constituyen una célula animal. Esos diferentes
componentes se relacionan entre sí funcionalmente, y permiten que la célula desarrolle sus
actividades. Por ejemplo, en el núcleo se encuentra el ADN, una sustancia que contiene la
información genética que permite la fabricación de proteínas por parte de la célula. A partir de las
moléculas de ADN, se forman moléculas de otra sustancia, el ARN que sale del núcleo hacia el
citoplasma. Allí, con la participación de los ribosomas de acuerdo con la información contenida en el
ARN, se fabrican las proteínas a partir de ciertas sustancias que entran en la célula a través de su
membrana.

Javier Clusellas – Profesor en Cas. Naturales – Apuntes de Educación para la Salud 2012.
2

LA COMPLEJIDAD DEL ORGANISMO HUMANO

El organismo está constituído por una enorme cantidad de células muy pequeñas. Pero el tamaño del
organismo determina que la mayoría de esas diminutas células no estén en contacto directo con el
ambiente que rodea al cuerpo. Esto representaría un problema, al impedir que cada célula
intercambie directamente materia y energía con ese ambiente. Por otra parte el organismo no es una
simple agrupación de células iguales, sino que está constituido por células especializadas, es decir,
que presentan variedad tanto en su estructura como en sus funciones. Por ejemplo, las células
nerviosas están especializadas en transmitir información, y las células de los músculos, en contraerse,
es decir, acortarse.
Las diversas y diminutas células del cuerpo se organizan en estructuras los tejidos y los órganos),
que cumplen funciones cada vez más particulares. Dichas estructuras al relacionarse funcionalmente,
permiten que todas las células del organismo reciban y eliminen sustancias, y puedan realizar todas
sus actividades.

Sistemas y subsistemas
Así como se interpreta que los átomos constituyen moléculas con nuevas propiedades (diferentes de
las que tienen los átomos que las forman), puede interpretarse la formación de las estructuras
celulares. La membrana, por ejemplo, no se considera una simple agrupación de moléculas, sino que
presenta propiedades nuevas y diferentes de las propiedades de las moléculas que la constituyen.
Esas nuevas propiedades determinan la función de la membrana, relacionada con la entrada de
sustancias en la célula y su salida.
Esta idea también permite comprender que el organismo no es una simple agrupación de células. Las
células del cuerpo están organizadas en diferentes niveles de complejidad, cada uno de los cuales
posee características estructurales y funcionales nuevas, que resultan de las interacciones entre las
células que lo forman.
La célula puede ser considerada, entonces, un subsistema que forma parte de un sistema mayor: el
organismo humano completo. A diferencia de la célula que constituye a un organismo unicelular, las
células del cuerpo humano presentan variedad de estructuras y funciones, y actúan como parte de un
todo relacionado.
Un sistema como la célula se considera formado por la integración de otros sistemas más pequeños.
Así, por ejemplo, la membrana es también un sistema, formado a partir de la integración de
diferentes moléculas (de hidratos de carbono, lípidos, proteínas). Éstas, a su vez, también son
sistemas, ya que resultan de las agrupaciones particulares de átomos, las cuales determinan sus
diferentes propiedades. La observación de células al microscopio no permite reconocer las sustancias
que las constituyen. Se utilizan, entonces, modelos para representarlas.

Tejidos
Las células se agrupan y se mantienen reunidas por sustancias que se ubican entre ellas, formando un
sistema más complejo denominado “tejido”. Los tejidos se consideran constituídos por células
semejantes y dispuestas de una manera particular, que están especializadas en una determinada

Javier Clusellas – Profesor en Cas. Naturales – Apuntes de Educación para la Salud 2012.
3

función. Así, por ejemplo, la reunión de un tipo de células denominadas “musculares” forma el tejido
muscular, especializado en contraerse. En el organismo humano, pueden identificarse cuatro tipos
principales de tejidos, uno de los cuales es el tejido muscular. Los otros tres son los tejidos epitelial,
nervioso y conectivo. El tejido epitelial, cuyas células se disponen muy juntas entre sí, recubre el
cuerpo exteriormente y, también, todas sus cavidades internas. El tejido nervioso está formado por
células especializadas en recibir, procesar y transmitir información. Finalmente, el tejido conectivo,
una de cuyas funciones es la de reunir y proteger los otros tejidos, permite la formación de
estructuras más complejas: los órganos.
Algunas variedades de tejido conectivo están especializadas en funciones particulares. Tal es el caso
del tejido adiposo, cuyas células almacenan sustancias denominadas “lípidos” (grasas y aceites), que
constituyen una importante reserva de energía para el organismo. También se considera a la sangre
como una variedad del tejido conectivo, caracterizado por contener abundante cantidad de agua. Las
células que forman parte de la sangre no son todas iguales y cumplen diferentes funciones en el
organismo, como el transporte de sustancias y la defensa contra agentes productores de
enfermedades que pueden ingresar en el cuerpo. Otra variedad del tejido conectivo es el tejido óseo,
que tiene la función de dar sostén al organismo y, en algunos casos, de proteger sus estructuras
internas.
Los tejidos constituyen el primer nivel de mayor complejidad en que se organizan las células del
organismo. Pero, a su vez, estos tejidos se organizan con una complejidad mayor, que permite la
división de tareas dentro del sistema complejo que es el organismo completo.

Órganos
Los órganos están constituidos por diferentes tejidos, los cuales adoptan disposiciones particulares y
funcionan de manera coordinada. Así, cada órgano presenta funciones nuevas y particulares, que
resultan de la interacción entre los tejidos que lo constituyen. En el estómago, por ejemplo, se
pueden identificar diversos tejidos: epitelial, muscular, conectivo y nervioso.
El tejido epitelial recubre tanto la superficie exterior como la cavidad interna del estómago y
presenta algunas células especializadas en producir sustancias. Esas sustancias son eliminadas hacia
la cavidad del estómago y contribuyen al proceso de digestión. El tejido muscular forma las paredes
del estómago y, a través de su contracción, determina movimientos que facilitan la mezcla de las
mencionadas sustancias con el alimento. El tejido conectivo permite mantener la unión estructural de
los otros tejidos que constituyen el estómago. También forma parte del estómago el tejido nervioso,
cuya función se relaciona con el control del funcionamiento de este órgano. Esta nueva y más
compleja organización dentro del organismo hace posible la aparición de nuevas funciones. En el
caso del estómago, la nueva función se relaciona con la posibilidad de transformar los alimentos que
entran en el cuerpo.
Se supone que en la evolución de los organismos multicelulares, la especialización de las células
pudo estar relacionada con el mantenimiento de diferentes condiciones en mismo. En el interior del
estómago, la digestión de los alimentos resulta más efectiva al ocurrir en un ambiente ácido, el cual
sería perjudicial para otros órganos como el intestino. El estómago, entonces, mantiene un ambiente
ácido adecuado, separado de otras estructuras que podrían ser perjudicadas por dicho ambiente. Esto
hace posible que dentro de un organismo multicelular ocurran diferentes transformaciones en sitios
separados, lo que aumenta la eficiencia funcional del organismo.

Javier Clusellas – Profesor en Cas. Naturales – Apuntes de Educación para la Salud 2012.
4

Así como las células forman tejidos y éstos forman órganos, diferentes órganos interactúan
constituyendo estructuras aún más complejas: los sistemas de órganos. Se considera un sistema de
órganos al conjunto de órganos que trabajan juntos, en forma integrada, y que desempeñan una
función particular. Algunos órganos poseen más de una función y forman parte de diferentes
sistemas. El ovario, por ejemplo, forma parte del sistema reproductor y del endocrino.

EL ORGANISMO HUMANO COMO SISTEMA ABIERTO, COMPLEJO Y


COORDINADO

El organismo humano, como los demás seres vivos, puede ser considerado como un sistema abierto,
porque intercambia continuamente materia, energía e información con el medio circundante. Los
receptores sensoriales ubicados en los órganos de los sentidos captan estímulos provenientes del
medio externo. Así, por ejemplo, las ondas sonoras son captadas por los órganos del oído; la luz es
captada por los órganos del sentido de la vista y, aunque en ocasiones resulten menos notorio todos
los cambios ambientales son detectados continuamente por los órganos sensoriales.
El organismo humano puede ser considerado como un sistema complejo porque está conformado por
diversos sistemas de órganos a través de los cuales se llevan a cabo diversas funciones como, por
ejemplo, incorporar, distribuir, transformar, redistribuir y eliminar la materia y la energía que se
intercambian continuamente con el medio. También cuenta con sistemas de órganos encargados de
regular y controlar la coordinación de todos estos procesos. Las funciones se llevan a cabo de un
modo coordinado pues son interdependientes, es decir que cada parte del organismo depende de las
otras para su funcionamiento.
El organismo humano, por ser un sistema abierto, intercambia materia, energía e información con el
medio circundante. Desde el medio llegan al organismo:
 alimentos, que contienen sustancias nutritivas que se utilizan para construir las estructuras
corporales y para realizar los procesos vitales;
 oxígeno, que es tomado del aire atmosférico. Este gas es indispensable para realizar el proceso que
permite liberar la energía contenida en las sustancias nutritivas y
 estímulos externos, ondas sonoras, luz, calor, que son captados por los receptores sensoriales y
procesados como información acerca de los cambios ambientales. Este procesamiento de
información posibilita elaborar respuestas dirigidas a mantener la estabilidad del organismo.

El organismo humano influye en el medio de distintos modos. Uno es mediante las actividades que
lleva a cabo, tales como las diferentes funciones vitales, el desplazamiento, y otras actividades que
desarrolla el individuo, aunque no impliquen un movimiento visible. El organismo también modifica
el medio al eliminar desechos. Algunos desechos son sustancias que nunca fueron usadas por las
células para obtener energía ni para constituir estructuras; otros son materiales de las células que son
reemplazados al renovarse las estructuras de las que formaban parte.

LAS DIFERENTES FUNCIONES DEL ORGANISMO HUMANO


Las funciones que se llevan a cabo en el organismo se pueden agrupar en funciones de nutrición,
funciones de relación y coordinación, y la función de reproducción.

Javier Clusellas – Profesor en Cas. Naturales – Apuntes de Educación para la Salud 2012.
5

Las funciones de relación y coordinación. Son aquellas que permiten mantener la estabilidad del
medio interno del organismo respecto del medio externo, que cambia continuamente. Estas funciones
son: la percepción de estímulos, la transmisión de señales y la elaboración de respuestas, y la defensa
del organismo contra agentes extraños.
Las funciones de nutrición. Son aquellas que hacen posible la obtención y transformación de
materia y energía. Estas funciones son: la incorporación y transformación de alimentos, el
intercambio de gases que intervienen en la respiración celular, el transporte de sustancias, la
eliminación de desechos.
Las funciones de reproducción. A diferencia de las otras dos, la función de reproducción no es
indispensable para mantener la vida de cada organismo. Sin embargo, esta función asegura la
perpetuación de la especie.

Las funciones de nutrición: sistemas de órganos que las llevan a cabo


El organismo humano, al igual que el de otros mamíferos superiores, es un sistema complejo y
organizado, porque está constituído por sistemas de órganos. Estos pueden ser analizados como
subsistemas, que funcionan de modo coordinado y altamente eficiente. La presencia de sistemas de
órganos especializados en realizar determinadas funciones posibilita que todas las células que
componen el organismo puedan intercambiar con el ambiente los materiales y la energía que
necesitan, aunque no se encuentren en contacto directo con él.
Uno de los problemas que es necesario resolver en un organismo complejo, como el humano, es el de
transformar el alimento ingerido en sustancias que puedan ser utilizadas por cada una de las células
que lo componen.
En el sistema digestivo se producen estas transformaciones, algunas de ellas físicas y otras químicas.
En su conjunto esas transformaciones consisten en la descomposición de sustancias complejas en
otras más simples. A este proceso se lo denomino digestión.
El sistema circulatorio, distribuye los nutrientes, el oxígeno y todas las sustancias que deben ser
utilizadas por las células del organismo. También transporta los materiales de desecho, como el
dióxido de carbono, desde las células hacia el sistema encargado de eliminarlos al exterior.
El sistema urinario permite la eliminación de residuos, algunos de ellos tóxicos, que se producen en
las células como consecuencia del metabolismo. También regula cantidad de agua presente en el
cuerpo y la concentración sustancias disueltas en la sangre.
Otra cuestión que se plantea es el intercambio gaseoso. Es necesario asegurar la llegada de oxígeno a
cada célula pues este gas es indispensable para obtener energía a partir de los nutrientes. Pero
también es necesario asegurar la eliminación del dióxido de carbono que se libero como
consecuencia del proceso de respiración celular. En el sistema respiratorio se lleva a cabo el
intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre el exterior y el interior del organismo.

Las funciones de relación y coordinación: sistemas de órganos que las llevan a cabo
Entre los factores que pueden alterar el medio interno del organismo se pueden mencionar los
permanentes cambios ambientales de naturaleza física y química, y la presencia de otros organismos,
generalmente microscópicos, que pueden desarrollarse en el interior del cuerpo y producir
perturbaciones en su funcionamiento.

Javier Clusellas – Profesor en Cas. Naturales – Apuntes de Educación para la Salud 2012.
6

Si bien todos los sistemas de órganos participan en la regulación del medio interno, los sistemas
inmunológico, nervioso y endocrino son los que se especializan en las funciones de control y
coordinación. Los sistemas muscular y esquelético actúan en íntima relación con ellos.
El sistema nervioso recibe estímulos, tanto externos como internos, los procesa y los transforma en
señales que transmite por todo el organismo. Según las señales recibidas, se elaboran las respuestas
más adecuadas para mantener el equilibrio interno.
El sistema endocrino produce sustancias que actúan en la regulación de gran parte dejos procesos
vitales. En algunos casos, actúan desencadenando reacciones y, en otros casos, inhibiéndolas. Este
sistema trabaja en íntima relación con los demás, principalmente con el sistema nervioso.
El sistema esquelético sostiene el cuerpo, protege ciertos órganos vitales y, en su trabajo conjunto
con el sistema muscular, permite los movimientos y el desplazamiento. En algunos de los huesos que
lo componen se producen células sanguíneas.
El sistema muscular hace posibles los movimientos del cuerpo y los de los órganos internos.
El sistema inmunológico reconoce aquellos agentes extraños y elabora respuestas que permitan
eliminarlos.

La perpetuación de la especie: la reproducción


La función de reproducción no es indispensable para mantener la vida de un individuo. Sin embargo,
sería imposible concebir la permanencia de las especies en el planeta si no tuvieran la capacidad de
originar nuevos individuos semejantes, en forma y funcionamiento, a sus progenitores. Los
organismos tienen un tiempo limitado de vida y la función de reproducción compensa la muerte
individual.
La especie humana se caracteriza por tener una cantidad relativamente reducida de hijos, respecto de
otras especies de animales. Esto se relaciona principalmente con el tiempo de cuidado que requiere
una persona durante los primeros años de su vida, hasta lograr un desarrollo físico e intelectual que le
permita desenvolverse en forma independiente en la sociedad.
Los sistemas reproductores femenino y masculino elaboran hormonas, que son sustancias
indispensables para que los ciclos de desarrollo se cumplan adecuadamente, producen las gametas y
hacen posible la fecundación y el desarrollo del embrión. El sistema reproductor trabaja en relación
permanente con el sistema endocrino. En realidad, algunos de los órganos que lo forman (por
ejemplo, ovarios y testículos) también son glándulas integrantes de dicho sistema.
La reproducción sexual trae como consecuencia la diversidad de organismos: la recombinación del
material genético, que se origina en la unión de gametas provenientes de dos progenitores, aumenta
la variabilidad dentro de cada especie. Por otro lado, los cambios producidos en el material genético
de los organismos pueden derivar en características que resulten favorables o desfavorables, según el
medio en el cual vivan. Si los individuos que presentan dichos cambios poseen alguna ventaja
respecto de los demás de su especie, tendrán mayor probabilidad de dejar descendencia. Así, la
característica modificada va prevaleciendo en la población.
De esta manera, la especie humana, al igual que todas las demás especies vivientes, fue cambiando a
lo largo de millones de años. A este tipo de cambio se lo denomina evolución.

Los Sistemas Coordinados


Todas las funciones mencionadas pueden llevarse a cabo de manera simultánea; por ejemplo,
mientras una persona está caminando hacia la puerta de su casa, como respuesta a haber escuchado el

Javier Clusellas – Profesor en Cas. Naturales – Apuntes de Educación para la Salud 2012.
7

timbre, sus pulmones toman oxígeno, su corazón late, su estómago está transformando la comida que
ingirió hace unos minutos y sus riñones están produciendo orina. La función de control permite que
cada actividad del organismo ocurra en el momento necesario y de la manera adecuada. Para su
correcto funcionamiento, el organismo requiere mantener relativamente estables sus condiciones
internas, como la temperatura corporal o la cantidad de agua. La función de control también se
vincula al mantenimiento de esas condiciones.
La interacción de todos los sistemas de órganos permite el mantenimiento de la vida del organismo
como resultado del mantenimiento de la vida de las diferentes células que lo constituyen.
Resulta interesante considerar que el sistema reproductor no participa en el mantenimiento de la vida
del organismo. Es decir, la función de reproducción no resulta vital a nivel individual, sino como
mecanismo que permite mantener la especie.

EL EQUILIBRIO INTERNO: HOMEOSTASIS

El organismo humano puede ser considerado como un sistema abierto. Esto implica que entre el
organismo y el medio existe un continuo proceso de intercambio de materiales, de energía y de
información. A pesar de este intercambio, el medio interno del organismo se mantiene estable. Esta
estabilidad requiere un control y un ajuste permanentes de las condiciones internas.
La capacidad de controlar el medio interno que posee el organismo fue estudiada por numerosos
fisiólogos, que son científicos especializados en el funcionamiento de los seres vivos. En el año
1865, Claude Bernard la constancia del medio interior es la condición esencial de una vida libre”. El
concepto de homeostasis, sin embargo, fue definido recién en el año 1932 por el fisiólogo Walter
Cannon.
Los sistemas de control suelen funcionar en interrelación, a través de circuitos llamados de
retroalimentación. Esto significa que alguna desviación de las condiciones óptimas para el
funcionamiento equilibrado del organismo estimula una respuesta que permite restablecer dichas
condiciones.
En cada una de las células del organismo, se llevan a cabo diversas reacciones químicas que, en su
conjunto, constituyen el metabolismo.
Todas estas reacciones químicas se producen dentro de un rango limitado de temperatura, en un
medio con determinadas concentraciones de sales y otras sustancias, bajo ciertas condiciones de
presión, etc. Es decir que, para que la actividad celular se desarrolle normalmente, el medio interno
debe ser estable respecto de los factores que inciden en los procesos metabólicos.
A esta propiedad de mantener la estabilidad del medio interno se la denomina homeostasis (del
griego homos: mismo, similar, y stasis: estar) y es una propiedad característica de todos los seres
vivos, no solo del organismo humano.
El mantenimiento relativamente constante de este medio interno en organismos complejos, como el
humano, implica la participación de sistemas de control. En realidad, todos los sistemas de órganos
intervienen en la homeostasis, pero algunos de ellos cumplen funciones más específicas de
regulación del medio interno.
Los principales factores que deben controlarse son la composición química del medio interno, la
temperatura corporal y la presencia de microorganismos y de sustancias que puedan resultar nocivos.

Javier Clusellas – Profesor en Cas. Naturales – Apuntes de Educación para la Salud 2012.
8

La composición química del medio interno se regula mediante tres procesos complementarios: la
eliminación de desechos celulares, la regulación de las concentraciones de sustancias que deben
llegar a las células y la regulación de la cantidad de agua intra e intercelular.
Cabe señalar que la sangre desempeña un papel importante en la regulación del medio interno pues
transporta los desechos celulares, así como las sustancias que necesitan las células.
La temperatura corporal debe mantenerse alrededor de los 37 °C. La presencia de microorganismos y
sustancias que puedan resultar nocivos es controlada por barreras defensivas específicas e
inespecíficas.
Las sustancias y las células que participan en gran parte de los procesos de defensa del organismo
circulan transportadas por la linfa y por la sangre.

Javier Clusellas – Profesor en Cas. Naturales – Apuntes de Educación para la Salud 2012.

También podría gustarte