CONTEMPLACIÓN
Y COMPROMISO
por
Fr. Iván Fernando Mejía
Correa, OP.
·“La dimensión fraternal de la contemplación cristiana
permite que el compromiso por amor con nuestros
hermanos pueda ser una experiencia de Dios, y que la
experiencia de Dios se traduzca en un compromiso”.
·“No hay dos experiencias de Dios en la espiritualidad
cristiana: en la oración y en el
hermano es el único Dios
de Jesús al que experimentamos”.
·“El Dios de la oración solitaria de la eucaristía es el
mismo Dios que se revela en la lucha por los derechos
del pobre y en las formas de la misericordia”.
·“Por eso profundizar en el Dios de la oración es
fortalecer el compromiso fraterno, y este
compromiso ayuda a purificar progresivamente la
experiencia de Jesús en la oración”.
·“En efecto, la misión, la misericordia y el servicio al
pobre y a todos los hermanos, como experiencia
humana y misionera debe ser un lugar de
descubrimiento de Dios, de mayor conocimiento
del rostro de Cristo”.
·“El espíritu de Dios se revela en los valores de la
entrega, del servicio, en las aspiraciones de justicia
y solidaridad, en cada conversión, en los pequeños,
sufrientes e indigentes”.
·“El Dios experimentado y amado en sí ·“La primera dimensión subraya ·“La primera recuerda el primer
mismo y por sí mismo, y el Dios que el cristianismo es
experimentado y amado en los trascendente a cualquier realidad mandamiento del amor a Dios por sobre
hermanos. Ambas dimensiones de la temporal, la segunda, que es todas las cosas, y el absoluto de la
contemplación cristiana son encarnado e inseparable del amor persona de Jesús”.
inseparables. al hermano”.
·“El Cristo encontrado y contemplado en la
oración se prolonga en el encuentro con el
hermano, y si somos capaces de experimentar a
Cristo en el servicio de los pequeños, es porque ya
lo hemos encontrado en la oración
contemplativa”.
·“La segunda recuerda el mandamiento semejante
al primero, el amor al prójimo como a sí mismo y
la presencia de Cristo en ese amor”.
·“La contemplación no es ·“Este encuentro de Cristo en
nosotros tampoco se improvisa.
sólo el descubrir la
Supone el haberlo contemplado
presencia de Jesús en el en la oración, y esta experiencia
hermano, sino igualmente se reactiva en el servicio a los
un llamado a la acción en su demás, adquiriendo así un
favor, al compromiso contenido social e histórico, y
purificando nuestra orientación
liberador”.
hacia los demás”.
·“La contemplación de Cristo en el
hermano sufriente y oprimido es un
llamado de compromiso”.
·“La mística cristiana es una
mística de compromiso”.
·“La fe, la esperanza y el amor
cristianos requieren un alimento
más puro, más denso, sin
ambigüedades, como lo requiere
también la experiencia de Dios”.
·“La entrega al hermano y a su liberación,
por otra parte, en cuanto experiencia
contemplativa, implica una presencia
acompañante e intuitivamente
iluminadora de ese mismo Cristo
encontrado en la oración”.
Jesús, el buen samaritano, ilustración de autor anónimo del Códex
Rossanencis (550 D.C.), Catedral de Rossano, Calabria, Italia
·“Por eso la celebración de la
fe y la oración quedan como
el lugar necesario y
privilegiado en el camino de
la contemplación cristiana”.
• “La esencia de la
verdadera oración
cristiana consistió
siempre en salir de sí para
encontrar al otro”.
·“La soledad, la aridez y la noche oscura que acompañan el
ejercicio contemplativo como purificantes del egoísmo, y como
medio para salir de sí para encontrar al otro se dan también en
el compromiso del cristiano, en el servicio del otro”.
·“En efecto, para descubrir al otro como otro al cual yo
debo entregarme, y no como prolongación de mí mismo
y de mis intereses, se necesita salir de sí, morir, crucificar
el egoísmo a través de una noche oscura de condiciones
y de un prolongado aprendizaje del amor fraterno”.
··El disponerse, en la dolorosa
·“En la medida que nos experiencia de su limitación, a
recibir esta salvación
purificamos para Dios, nos
gratuitamente, en la convicción
purificamos para el oscura de que Dios nos busca y
hermano y viceversa”. de que el cristianismo más que el
amor del hombre a Dios, es el
amor de Jesús que buscó
primero al hombre”.
·“El desierto, en la tradición
cristiana, es ante todo una actitud
del espíritu. El desierto es actitud de
impotencia humana ante la
salvación”.
·“El desierto se ha formulado en una referencia ·“La actitud de salir de sí, de reencontrarse con
casi exclusiva a la vida mística y de oración”. el absoluto y con la realidad verdadera de las
cosas, propias del desierto permite al cristiano
salir del sistema como sociedad injusta y
engañosa, para denunciarla y hacerse libre
frente a ella”.
·“Si el desierto forjó a los grandes profetas, el
actual profetismo cristiano necesita igualmente la
actitud contemplativa del desierto”.
·“La contemplación cristiana auténtica,
que pasa a través del desierto, hacia los
contemplativos profetas, y a los militantes
místicos”.
·“La contemplación auténtica, que a través
del encuentro con el absoluto de Dios
conduce al absoluto del prójimo, es el lugar
de encuentro de esta simbiosis difícil, pero
tan necesaria y creadora para los cristianos”.
¡GRACIAS!
REFERENCIA:
Segundo Galilea. El
camino de la
espiritualidad. Bogotá:
Paulinas, 1983, pp. 165-171