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THE BARBER (Formato)

Un barbero llamado Jeon Jungkook cortó el cabello de un niño llamado Taehyung mientras estaba borracho. Cortó demasiado el cabello de Taehyung y lo lastimó accidentalmente con la navaja. Cuando Taehyung comenzó a llorar, Jungkook se enojó y lo golpeó. Luego cerró la barbería con llave y parecía que quería lastimar a Taehyung, pero el niño logró escapar arrojándole un cepillo.
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THE BARBER (Formato)

Un barbero llamado Jeon Jungkook cortó el cabello de un niño llamado Taehyung mientras estaba borracho. Cortó demasiado el cabello de Taehyung y lo lastimó accidentalmente con la navaja. Cuando Taehyung comenzó a llorar, Jungkook se enojó y lo golpeó. Luego cerró la barbería con llave y parecía que quería lastimar a Taehyung, pero el niño logró escapar arrojándole un cepillo.
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1:01 ¿Solo las puntas?

Jeon Jungkook era muy conocido en el barrio donde vivía, gracias a su nata habilidad
para cortar el cabello, con tan solo cuarenta años se consideraba un gran experto en el
arte de la barbería; dejando así, que cientos de personas estuvieran dispuestas a dejar
su adorada cabellera en manos de aquel hombre pelinegro.

Parecía alguien inofensivo, que con solo mirarlo irradiaba confianza y amabilidad. Sin
segundas intenciones y siempre servicial a lo que le pidieran, pues, según Jeon,
atender de la manera más atenta posible al cliente era lo necesario para destacar, y
que su trabajo fuese recomendado.

El sujeto era alguien común y corriente, con trabajo de medio tiempo siendo su propio
dueño en la barbería que había puesto a dos cuadras de su casa, con esfuerzo y
dedicación. Sus jornadas laborales dependían de cuántos clientes se empeñaban en
llegar, había días en los que culminaba hasta las nueve de la noche, pero, en esa
ocasión, fue todo lo contrario.

Eran alrededor de las once de la noche, dispuesto a cerrar el negocio, una vez que
Jungkook se percató desde las diez, que la gente no iría a esa hora a cortarse el
cabello. Tomó entre sus manos la botella con tequila que le había regalado uno de sus
amigos el día de ayer, empinándosela por completo, sin dejar ni una sola gota de
alcohol.

Total, ya era tarde, y su trabajo había terminado.

Fueron pocos los segundos cuando sintió un ligero y extraña sensación de mareo en su
cuerpo, posiblemente por la impertinencia de haberse tomado toda la botella de una
sola.

Tomó entre sus dos manos la escoba, dispuesto a barrer el cabello que aún yacia
tirado en el piso de la barbería dispuesto a recogerlo, Pero un ligero mareo se lo
impidió su cuerpo se tambaleó con lentitud, comenzando a sentir los efectos del alcohol
hacer presencia en su sistema.

-M-mierda... ¡hip! -murmuró Jungkook sujetando su cabeza, en un intento de tomar


consciencia de lo que hacía, antes de que un ligero hipido escapara de sus labios.

Las doce en punto marcaba el reloj de la barbería, Jungkook se dirigió como pudo a la
puerta del negocio dispuesto a cerrarlo. Y si creía que no habría clientes a esas horas
de la noche, estaba muy equivocado.

- D-Disculpe señor Jeon... ¿Aún alcanzo a que me despunte mi cabellito? - la silueta


inofensiva, e inocente de un pequeño niño de cabello almendrado, hizo aparición frente
al barbero.

Jungkook con su visión un tanto borrosa intentó identificar de quién se trataba, y,


gracias al alcohol, no le dió tiempo de responder razonablemente, asintiendo levemente
como todo un tonto descerebrado mientras le daba el paso al menor, quien al ver la
manera "extraña", en la que se comportaba el barbero lo miró con desconfianza.

—¿Se siente bien señor? — alzó una ceja.

—S-sí, p-pasa niño, solo es un dolor de es-stómago ¡Hip...! — habló con dificultad.

Y Taehyung, dentro de su ingenuidad, terminó aceptando.

—¿Podrían ser solo las puntas? — Taehyung pidió, una vez que se sentó en la silla
frente al espejo, y Jungkook asintió amablemente regalándole una cálida sonrisa al
niño, con dificultad, pero lo hizo.

—Prometo que solo serán las puntas. — dijo, tomando torpemente las tijeras,
prosiguiendo a dividir el cabello del menor en capas para una mejor percepción visual.

El barbero prendió una pequeña bocina que se encontraba a su lado, dejando que la
música ambientara el lugar mientras cortaba entretenido el cabello del pequeño.
Ignorando el estado de ebriedad en el que se encontraba

— R-rebajaré u-un poco ¡Hip...!, en la parte de abajo para que no q-quede disparejo tu
cabello, ¿te parece...? -preguntó, tratando de mantener la consciencia mientras se
sujetaba fuertemente de la silla para no caerse, obteniendo a cambio una respuesta
afirmativa por parte de Taehyung quien no se dió cuenta que el señor que tenía detrás
suyo, se encontraba completamente borracho. Jungkook asintió, tomando la navaja
que siempre utilizaba para ese tipo de trabajo, comenzando con su labor tratando de
ser lo más cuidadoso posible y evitar filoso que el niño se asustara por el objeto estaba
sosteniendo. —Por favor no te muevas, pequeño.

Y así, pasaron unos cuantos minutos, cortos a decir verdad. Taehyung luchaba por no
cerrar sus ojitos gracias al sueño, sintiendo lo relajante que era que el barbero
estuviese cortando su cabello mientras su melena se enredaba con lentitud entre sus
dedos. Tal cual masaje en su cuero cabelludo que lo hacía dormirse al contacto,
cabeceaba en repetidas ocasiones, de no ser porque Jungkook sostenía su cabeza
para evitar hacer algo mal mientras seguía cortando su cabello.

—¡A-aah...! — no fue hasta que, Taehyung pegó un grito adolorido cuando sintió su piel
ser cortada accidentalmente por el filo de la navaja. Jungkook intentó enmendar
rápidamente su error pidiéndole torpemente disculpas al niño, pero aquello no bastó
para que Taehyung se dispusiera a llorar con fervor.

—P-pequeño, lo siento mucho... — Jungkook abrazó cálidamente al menor por la


espalda, intentado tranquilizarlo. Taehyung observó a través del espejo con sus ojitos
llorando al señor Jeon; parecía que Jungkook logró tranquilizarlo, pues pasados los
minutos el llanto de Taehyung se fue convirtiendo en pequeños hipidos, mientras el
niño seguía viendo con recelo al mayor.

—T-te pedí que no te m-movieras p-porque sino te podría lastimar... — advirtió


Jungkook.

Ante aquello, Taehyung hizo un puchero, no sin antes exclamar con molestia.

— ¡Debió ser más cuidadoso! — recriminó.

Taehyung se cruzó de brazos, una vez que inmediatamente se percató, que Jungkook
había cortado demás su cabello, dejándolo visiblemente disparejo del lado derecho.

—¡Mi cabellito...! — chilló preocupado, bajándose de la silla con rapidez y acercándose


al gran espejo, para apreciar con mejor claridad los desmanes que aquel barbero hizo
en su melena — ¡Esto no fue lo que le pedí, le quedó muy feo!

Taehyung gritaba, y lloraba, a costa de que estuviera aturdiendo los tímpanos sensibles
de Jungkook, y que este último perdiese la cordura por completo ante el ensordecedor
escándalo del menor. El estado de ebriedad que su cuerpo poseía era preocupante, si
cerraba sus ojos era capaz de caer rendido ahí en el piso de la barbería, de no ser,
porque el sonido de la música y lloriqueos de Taehyung lo desesperaron por completo.

—¡Y-ya cállate! – exclamó exasperado, plantando una dura bofetada en el rostro del
infante, que rato después, dejó una visible marca en su mejilla derecha.

Taehyung cayó en seco al piso por el frío golpe, miró asustado y temeroso a Jungkook
quien lo observaba tal cual perro soltando rabia hasta por las orejas. La mirada
penetrante del mayor logró que Taehyung se diera cuenta, que ahora se encontraba en
peligro, cuando en su mano, alzó con pudor la cuchilla con la que rato antes cortaba su
cabello.
Jungkook se regresó hasta la entrada del negocio, y, con rapidez, cerró con llave el
lugar. No sin antes subirle el volumen a la música que sonaba en la radio, inhibiendo
cualquier ruido hacia el exterior; su mirada seguía clavada sobre el pequeño niño quien
lo observaba con terror y pánico, su cuerpo se arrastró sobre su trasero en un intento
de querer escapar de Jungkook, hasta que el barbero se dignó en hablar.

—Fuí muy claro... - habló colérico, entre dientes. y te advertí que si te movías podía
llegar a lastimarte, ¿ahora vez la magnitud del problema, cariño? -alzó una ceja,y por
su parte, Taehyung tragó duro, había algo, curiosamente extraño, que al quinto sentido
del menor le indicaba salir corriendo lo más pronto posible de la barbería.

Su mirada temerosa viajó en el interior del negocio, buscando cualquier objeto que le
ayudase a defenderse, en dado caso de que aquel barbero ebrio se le atravesara la
idea alocada de hacer algún daño. Pero no encontró nada, solamente los gigantescos
pósters de modelos masculinos de cabello, pegados en las paredes de la barbería;
seguido de las sillas en las que la gente esperaba su turno para que su cabello fuera
cortado.

Toda la herramienta que Jungkook utilizaba para hacer los estilos de cabello se
encontraban muy lejos del alcance del menor, las tijeras y rasuradora estaban situadas
en los estantes de arriba, imposibilitando aún más las opciones del pequeño.

- S-señor Jeon, d-déjeme ir... Prometo que no le diré a mi mami sobre esto. - pidió,
juntando sus dos manitas en son de súplica.

- Pero claro que no le dirás, corazón... - Jungkook sonrió, y no de una manera que
logrará calmar la ansiedad en el chiquillo, los ojos de Taehyung se abrieron
simultáneamente una vez que, Jungkook empujó con brusquedad la silla donde rato
antes le cortaba el cabello a su último cliente.

Caminando con lentitud y pasos frebiles, su semblante inexpresivo era lo que mantenía
en todo momento en alerta a Taehyung.

No fue, hasta que al menos pudo idear la manera de salir corriendo de la barbería, y
escapar de aquel sujeto; con torpeza, sujetó un cepillo redondo que yacía situado en
uno de las cajoneras de un pequeño mueble, Fueron pocos los segundos en los que
debatió consigo mismo antes de aventarle el objeto a Jungkook, quien
instantáneamente se quejó con dolor al sentir cómo este terminaba golpeando su
mejilla derecha, Dándole tiempo necesario a Taehyung de escapar.

—¡H-hijo de perra...! —gritó el barbero.

Y, como pudo, Taehyung dejó que sus piernitas lo llevasen hasta la entrada de la
barbería aún si en el proceso terminaba cayéndose, pues Jungkook le pisaba los
talones. Su manita estaba por llegar al picaporte de la puerta, pero unas grandes
manos sujetaron sus caderas con fuerza, alzándolo sobre sus hombros e impidiendo la
hazaña del infante para poder escapar.

—¡N-No no, s-Suélteme...! - gritaba el menor cuando el barbero lo atrapó, y acorraló su


débil cuerpo sobre los sillones de la barbería.

Taehyung lanzaba patadas por doquier con tal de alejar al señor Jeon. Sin embargo,
tuvo que dejar de hacerlo, cuando aquel hombre con intenciones desconocidas acercó
su nariz a la curvatura del cuello del menor, aspirando y, prosiguiendo a lamer con
indecencia la piel del infante.

Taehyung se estremeció ante el contacto.

—Me gustan mucho los niños como tú... - habló meloso, acariciando sin pudor el suave
rostro del infante, ocasionando que Taehyung llorara más.

Taehyung tenía tan solo seis años de edad, siendo el único hijo de la señora Kim quien
después de mucho esfuerzo, pudo tener a Taehyung entre sus brazos después de que
los médicos le dijeran, que era infértil.

Hasta ese punto, el barbero sabía a lo que se estaba entrometiendo, ya que; a pesar
de estar ebrio aún cabía un estado de consciencia mental albergado en su psique,
poseía rasgos de personalidad tremendamente antisocial, incluyendo las visibles filias
con las que el barbero Jeon fantaseaba, los pósters pegados de modelos, de cortes de
cabello, dentro del local; la mayoría terminaban siendo de niños o niñas posando a la
cámara con atuendos extravagantes y poco decentes como para tener dentro de un
negocio como el que era en la barbería. Pero, como siempre, esto pasaba
desapercibido al no ser tan notorio para los clientes que recurrían a cortarse el cabello
con el señor Jeon. «Solo son pósters, no es nada ofensivo».

Taehyung se convertía en el prototipo perfecto para la mente de un pedofilo (ahora


pederasta) en potencia, con un culo y figura bien marcada, Jungkook tenía una
obsesión exacta por los niños de entre 5 a 10 años, que poseyeran cintura esbelta y
nalgas carnosas. Así era como a Jungkook le gustaban, tampoco era como si en algún
momento de su adolescencia pudo llegar a masturbarse mientras veía a las niñas en
los parques, correr alegremente con sus vestidos mientras jugaban en los juegos,
curiosamente aquello terminaba siendo moralmente correcto para el barbero Jeon,
pues, solo eran pensamientos y en ningún momento llevó estos a ese limite.

No como ahora.

Su consciencia le indicaba que dejase libre a aquel pequeño, mientras que la otra cara
de la moneda terminaba incitando a acariciar con lascivia y excitación las piernitas de
su víctima que yacía debajo suyo, temblando y posiblemente llorando en silencio.

Taehyung sintió cómo sus pantalones eran bajados, sin nada de esfuerzo por
Jungkook, comparado con la fuerza de un hombre de cuarenta años definitivamente el
menor no tenía escapatoria. En su cabeza podían cruzar las múltiples perversiones que
cualquier humano no cuerdo era capaz de tener.

¿Y por qué estaba haciendo todo eso?

Dicen que la gente ebria son más fáciles de actuar acorde sus instintos inmorales,
terminando por convertirse en una perversión grande.

—Dolerá un poco, por favor, no grites. - habló ronco, no sin antes tapar con fuerza la
boca de Taehyung quien al contacto, se asustó, queriendo rehuir; Jungkook se mostró
decidido ante sus acciones, podía percibirse la maldad hasta por los poros de su rostro.
Limitó el movimiento en los brazos de Taehyung una vez que los aprisionó apretando
sus costados con sus fuertes piernas.

—¡S-señor Jeon d-deténgase...!

Asustado era poco para describir cómo se sentía Taehyung, Sus calzoncitos con
estampado de pollitos fueron bajados violentamente por el señor Jeon, no sin antes, de
que el barbero tomara los genitales del infante, y con la hoja de afeitar en una de sus
manos, prosiguió a cortar sobre el canal uretral del miembro del infante, consiguiendo
ahora gritos tremendamente desgarradores de parte suya.

La sangre no tardó en escurrir por todas sus manos, Taehyung lloraba


desconsoladamente debajo del cuerpo del barbero, que, lo único que hacía era sonreír
como un tonto descerebrado ante la imagen del menor ser torturado inhumanamente.

—Hermoso...

Fue lo único que Jungkook pudo susurrar, una vez que aquello lo invitó a no parar, y
querer aún más.

Su cabeza se dirigió hasta la pelvis del infante, y, como el enfermo que era succionó
los genitales del menor, lamiendo y degustando la sangre que escurrió de la herida
ocasionada por la hoja de afeitar. Volteó con brusquedad el cuerpecito indefenso del
niño, Taehyung lloró más, pero a Jungkook poco le importó.

Antes de despojarse de sus prendas, y₁ sin previo aviso, comenzar a violar al pequeño
niño quien gritó aún más por la gruesa intromisión.

Su llanto comenzaba a camuflarse con el ruido escandaloso de la radio, sumando que


allá afuera, pareciese ser que estaba lloviendo al escucharse con claridad las gotas de
lluvia chocar contra los vidrios del negocio.

Jungkook masajeó y aumentó la fuerza en su pelvis, perdiéndose entre las nalgas


pequeñas del menor mientras que Taehyung lloraba en silencio debajo suyo, había
llegado a un punto que lo único que su boca podía soltar eran gemidos cortos.

—¿T-te gusta? - murmuró Jungkook al oído del menor, al percibir otro jadeo de su
parte y darse cuenta que el miembro del niño se encontraba eréctil.

Oh, lo excitaba...

Pero Jungkook necesitaba más...

Así que sin pensarlo tomó uno de los libros de pasta gruesa de estilismo, y, con este;
comenzó a dar duros golpes en el rostro del menor con la finalidad de aumentar más su
excitación sexual. A costa del llanto y súplicas del menor para que se detuviera.

La nariz de Taehyung fue inmediatamente fracturada, ahora sus pómulos y demás


facciones eran irreconocibles, completamente desgarbados mientras que unos cuantos
mechones escurrían sobre su rostro completamente ensangrentado. Estando
inconsciente y sin mayor posibilidad de defenderse.
Eso hizo que Jungkook no parase durante cinco minutos más. Se corrió alrededor de
cuatro veces sobre el rostro del infante.

Y, de uno de los bolsillos de su pantalón, el barbero sacó unas tijeras de punta fina,
antes de acercarse al rostro irreconocible del infante y decir:

—¿Solo las puntas? -sonrió, observando orgulloso lo que acababa de hacer. Poco le
importó que su sillón fuera manchado por la sangre del niño, o por la orina y heces
fecales que comenzaron a escapar de sus órganos reproductores.

Con las tijeras cortó las pestañas del menor, prometiendo que solamente serían las
puntas. Lo hizo por mero capricho.

El cuerpo de Taehyung se encontraba inamovible, con sus prendas completamente


manchadas de sangre.

Jungkook suspiró profundamente, ahora, buscando una forma de deshacerse del


cadáver del niño quien parecía ser, dejó de respirar a los segundos después de que su
animalidad lo violó más de cinco veces continuas y obligó al menor a saltar encima
suyo, con tal de saciar sus deseos enfermos, aún si los intestinos de Taehyung habían
comenzado a salirse de su recto anal, al barbero poco le importó y siguió abusando de
su destrozada cavidad.

Jungkook dejó el cuerpo escoriado de Taehyung sobre el sillón. Antes de dirigirse al


almacén donde recordó guardar sus herramientas de carpintería, pues, la semana
pasada el barbero arregló el negocio, Eligió suietar entre sus manos la mediana cierra
para cortar madera.

“Tal vez si mutilo el cuerpo y lo como nadie sospeche”

Pensó Jungkook, una vez que prendió el motor de aquella cosa, acercándose al cuerpo
de Taehyung quien parecía no dar señal de vida.

Y, sin pensarlo, comenzó a cortar la extremidad de la pierna izquierda del pequeño,


pero, Jungkook no contaba con que de momento a otro, unos gritos agudos y
desgarradores se oyesen más fuertes que rato antes, al punto en que ni el mismísimo
ruido de la radio o de la lluvia pidieron cubrir.

Taehyung había despertado, pero Jungkook no tuvo compasión por el menor así que,
prosiguió a seguir mutilado el cuerpo del niño inportándole poco que esté haya
retomado un poco de consciencia.

Hasta que finalmente murió.

Las vísceras y demás parte de pedazos cortados de los intestinos del niño yacian
regados por todas las paredes y lugar del negocio.

Ocasionando un sesgo cognitivo en la mente va no tan ebria de Jungkook, quien


pareciese ser que después de varios minutos había retomado más la consciencia de
sus acciones.

Cayendo en la realidad, y, observando con horror la escena sangrienta y visceral frente


a sus ojos, dejando caer en seco la gran cierra con la que mutiló sin compasión el
cuerpo del niño anteriormente en vida.

Fly me to the moon de Frank Sinatra le hacía compañía al ahora asesino, resonando
con fervor en la radio e inundando el interior de la barbería con su melodiosa armonía.

Después de esto... ¿Te animarías a ir a cortar tu cabello, arriesgándote a ser el


último cliente?
2:02
—Se mostró evidencia de que el sujeto, de nombre Jeon Jungkook, de cuarenta años,
dueño de la barbería en la avenida principal, es el principal autor del delito contra el
menor Kim Taehyung, de seis años de edad. - habló el abogado, sintiendo las miradas
lacerantes e imponentes del público sobre él al ser el primero en dictaminar lo que
ocurriría a continuación. -; las pruebas indican, que el menor fue privado de su libertad
dentro del establecimiento durante un periodo corto de tiempo, en el transcurso de la
noche del 28 de agosto del presente año. - siguió explicando, mientras leía
atentamente el papel que sus manos sostenían.

—Señor abogado, por favor, ¿podría explicarnos con más detalle las evidencias y
hechos encontrados en el lugar de intervención? --pidieron.

—La zona fue acordonada después de que la madre del menor Kim Taehyung, diera
aviso a la policía, en su testimonio comenta que dejó ir a su hijo a la barbería sin
supervisión de un adulto, para que el señor Jeon Jungkook le hiciese un corte de
cabello rápido, debido a que en el colegio se lo exigían al siguiente día; ambos se
encontraban en el centro comercial, al parecer eran los últimos clientes dentro de este
y la señora Kim temía que Taehyung no alcanzara a cortarse el cabello.

—¿Las pruebas indican que el acusado se encontraba en estado de ebriedad?

—Totalmente cierto, se le hicieron diversos estudios y se pudo comprobar que Jeon


Jungkook poseía un estado de ebriedad severo. El acusado narra que estuvo tomando
por distracción, después de una jornada laboral ardua. -dijo, el magistrado observaba
atentamente a lo que el abogado exponía.

—Prosiga. - pidió.

—Según los forenses narran en el informe, el niño fue sometido a la fuerza, y, abusado
sexualmente más de cinco veces por parte de su captor, ocurrió un desgarre en la
cavidad anal del niño, logrando que sus intestinos perdieran estabilidad y terminasen
por salir a través del recto; después de que Jeon Jungkook nos narrarse su testimonio
de los hechos, menciona que torturó los genitales del menor y prosiguió a golpearlo en
el rostro con un libro de tapa gruesa que encontró por ahí, fracturando el tabique nasal
de la víctima y articulaciones de su cara - mientras daba su discurso, el llanto
deplorable de la señora Kim hacia presencia en toda la sala de juicio oral, nadie, en sus
cinco sentidos, ni siquiera una pobre madre, pudiese imaginar aquellos escenarios, y la
crueldad con la que su único hijo fue asesinado,

—¿Se le hizo algún estudio psiquiátrico abogado? -preguntó el magistrado, en cambio,


el abogado asintió en respuesta.

—El historial psiquiátrico clínico nos indica que Jeon Jungkook sufre trastorno explosivo
intermitente, ya que de un año para acá, dejó de llevar el seguimiento adecuado.
Sumando el estado de ebriedad en el que el acusado se encontraba, señor magistrado.
- habló por último, y el veredicto, se mostró absorto ante la decisión que estaría a punto
de tomar las las miradas demandantes del público exigían con urgencia respuesta
alguna, sobretodo la señora Kim.

—Señor juez, entonces... ¿El dictamen final es...?

—Inocente. -habló. E instantáneamente, las bullas, y gritos por parte de los presentes
no tardó en resonar, la madre de Taehyung terminó por desvanecerse en el suelo
mientras era sujetada por otros familiares suyos.

—¡Eso es injusto, no puede hacer eso!

—¡Pena de muerte, ese animal merece morir!

Eran los múltiples comentarios que se escuchaban con fervor dentro de la sala.
—¡Silencio! -gritó el magistrado, y a los presentes, no les quedó de otra más que
obedecer El acusado se encontraba en estado de ebriedad, por lo que no poseía un
estado consciente de sus acciones, los estudios médicos indican que su afección
mental intervino. - Jeon Jungkook es inocente, pero dada la gravedad de sus acciones,
será ingresado al reclusorio; con una pena de tres años de prisión.

Y aquello, fue el dictamen final.

Llevándose consigo quejas, represalias y un sinfín de indignación por parte de los


presentes. La noticia impactante del asesinato del menor Kim Taehyung resonó con
fervor en la prensa y noticieros fuera del país.

¿Lo peor?

Los años de cárcel que el acusado obtuvo.

Siendo un claro ejemplo de la impunidad y sistema de justicia mísero que el país tenía.

Fin
Epílogo
—¿Después de eso, qué fue lo que pasó por tu cabeza...?

—Terminar con lo que empecé... - tragó grueso, se encontraba postrado en la silla


mientras sus manos eran apresadas por las esposas que la policía le había colocado
para el interrogatorio, Jeon Jungkook, se mostraba renuente, y sin ánimos de cooperar.

—¿Te sientes culpable? - alzó una ceja, aunque en el fondo el detective sabía que
aquello era nulo, pues, inmediatamente una pequeña risita escapó de los labios del
barbero.

—¿Quiere que le diga lo mucho que me arrepiento? - ironizó. -; disfruté cada maldito
segundo teniéndolo debajo mío, ¿sabe usted que gritó mucho?- sonrío orgulloso.
Y por su parte el detective apretó disimuladamente los puños de su mano, por debajo
de la mesa, tratando de contener el enojo ante la actitud altanera del delincuentes
enfrente suyo.

—¿Planeabas llevarlo a otro lugar cierto, de no ser porque el tiempo no te dió para
más?

—Así es. - Suspiró. -; vayan al bosque a las afueras de la ciudad, ahí encontraran
una gigantesca piedra con la que tenía pensado triturarle la cabeza, y de paso
cateen la cabaña, puede que mi condena aumente. - lo último fue soltado con
despreocupación, Jeon Jungkook sabía perfectamente que todo se encontraba a su
favor y aquello, no hizo más que enfurecer al detective, quien, rápidamente se
abalanzó contra Jungkook antes de estampar su cabeza contra la mesa de
interrogación.

—¡Maldito hijo de puta, solo era un niño; desgraciado eres un enfermo! - gritó, con
coraje, mientras Jungkook reía por lo bajo al ver que había sacado de sus casillas al
detective que lo interrogaba, la nariz del criminal había sido fracturada por el duro golpe
sobre la tabla de la mesa; pero aquello poco le importó a Jeon.
—¿L-le había dicho que tiene una pequeña muy bonita? - se atrevió a hablar. - dígale
que cuando salga de la cárcel la esperaré gustoso para cortarle su cabello. - se
echó a reír, como todo un maldito descerebrado.

Aquello, solo bastó para terminar con la paciencia del detective, quien sin pensarlo dos
veces comenzó a dar fuertes puñetazos en el rostro de Jeon.

Los policías custodiando la entrada del cuarto se dieron cuenta de eso, entrando
inmediatamente a la sala de interrogaba antes de separar a ambos sujetos, Jungkook
reía escandalosamente, su cuerpo fue arrastrado haha la salida de la habitación,
dejando a un detective colérico y ansias de matarlo a golpes.

Por qué al fin y al cabo, lo que más le remordia a aquel sujeto una vez que interrogó al
criminal, era el hecho de no poder hacer que le aumentaran los años de condena.

Después de aquello la policía cateó la cabaña donde Jungkook les había indicado,
pudiendo encontrar contenido infantil pornográfico dentro de ella, junto a prendas
pequeñas que posiblemente, hayan pertenecido a otro niño más.

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