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El Poder Del Pleno Compromiso

Este documento resume el libro "El Poder del Pleno Compromiso" que describe cómo la gestión de la energía, y no del tiempo, es la clave para lograr el máximo rendimiento. En tres oraciones: 1) La energía, no el tiempo, es nuestro recurso más valioso y debemos equilibrar el gasto de energía con su renovación; 2) Se deben cultivar cuatro tipos de energía -física, emocional, mental y espiritual- mediante oscilación, rituales y conciencia de los niveles de energía; 3

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El Poder Del Pleno Compromiso

Este documento resume el libro "El Poder del Pleno Compromiso" que describe cómo la gestión de la energía, y no del tiempo, es la clave para lograr el máximo rendimiento. En tres oraciones: 1) La energía, no el tiempo, es nuestro recurso más valioso y debemos equilibrar el gasto de energía con su renovación; 2) Se deben cultivar cuatro tipos de energía -física, emocional, mental y espiritual- mediante oscilación, rituales y conciencia de los niveles de energía; 3

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EL PODER DEL PLENO COMPROMISO

El Poder del pleno compromiso es uno de los 99 mejores libros de


empresa recomendados en un MBA.

El titulo original de este libro es The Power of Full Engagement.

El libro The Power of Full Engagement escrito por Jim Loehr y Tony
Schwartz tiene por subtítulo gestión de la energía, no el tiempo, es la
clave para el alto rendimiento y la renovación personal.

En este libro nos hablan de como buscar nuestra máxima


productividad. Y para esto debemos controlar y mantener al máximo
nuestra energía.

Para poder tener la energía necesaria que nos permita llevar a cabo
nuestros cometimos no debemos descuidar aspectos como los hábitos
y rutinas. La energía, el descanso y la recuperación son puntos
necesarios y no pérdidas de tiempo.

Al planear ciclos de alta actividad con descansos y recuperación vas a


poder hacer muchas mas cosas en menos tiempo. Y sobre todo no
sentirte agotado o estresado.

El punto es: No controlar el tiempo sino la energía

Muchos otros libros sobre productividad personal y gestión del tiempo


hablan sobre el nivel de energía, pero en ningún otro le dan este nivel
de importancia.

Una de las formas mas fáciles e importantes de controlar la energía


son los ritmos circadianos. Los ritmos circadianos han sido
menospreciados por la comunidad científica durante muchos años,
pero cada vez se esta demostrando su importancia. El dato mas
destacado es el premio nobel de medicina de 2017.

Algunos datos sobre el cuerpo humano:

 No podemos correr al 100% de velocidad durante mas de unos


12 segundos
 No podemos estar despiertos mas de 18-20 horas sin que
nuestro rendimiento se venga abajo
 No podemos estar concentrados en una tarea durante horas y
horas. 100% comprometido o desconexión estrategia

¿Entonces qué podemos hacer? Existen 2 estrategias igual de válidas.

El 100% de compromiso: esto es estar enfocado las 24 horas del día,


los 7 días de la semana. Enfocado en nuestra misión y nuestra tarea.

La desconexión estratégica: Consiste en periodos de plena


concentración con periodos de descanso y desconexión total. Cuando
estamos trabajando estamos trabajando. Pero cuando no, pues
desconectamos. Pero también es importante descansar cuando
estamos cansados.

El 100% de compromiso es una forma para usar solo en casos muy,


muy determinados y durante periodos cortos, pero no es algo para
todo el mundo. El ejemplo mas típico son escritores que se encierran
durante varias semanas solo a escribir.

La desconexión estratégica es mas fácil llevarla a cabo. En el mundo


de los deportes se ve constantemente, no solo corredores de 100 m.
sino incluso en deportes de equipo, algunos jugadores hacen minutos
o incluso todo el partido con un rendimiento «bajo-normal» pero en los
momentos decisivos, en los puntos importantes y en los últimos
minutos son los que marcan la diferencia.

Hoy en día, el objetivo de casi todo el mundo es poder atender


eficazmente todos los asuntos en un sano equilibrio entre la vida
laboral y la personal. Todos trabajamos siempre a contrarreloj,
adoptando diferentes métodos de gestión del tiempo y esperando
rendir más en menos horas. Sin embargo, este libro nos dice que la
gestión de la energía, y no del tiempo, es la clave del rendimiento
óptimo. La gestión hábil de la energía es la clave para lograr la
eficiencia, la salud y la felicidad.
Autor : Jim Loehr y Tony Schwartz
Este libro fue escrito por dos autores: Jim Loehr y Tony Schwartz. Jim
Loehr es psicólogo y miembro de la Asociación Americana de
Psicología. Ha trabajado con personalidades del mundo del deporte, la
medicina, el derecho, los negocios y otros campos y les ha ayudado a
superar sus dificultades y lograr un rendimiento sostenible y eficiente.
Tony Schwartz es el director general y presidente de The Energy
Project. Ha publicado numerosos libros de gran éxito y anteriormente
fue reportero en The New York Times, editor de Newsweek, redactor
de Esquire y columnista de Fast Company.
Introducción | Capítulo 1
El poder del pleno compromiso: administrar la energía, y no el tiempo,
es la clave para alcanzar el pleno rendimiento y para renovarnos
personalmente.
"Cuanto más nos responsabilizamos de la energía que
aportamos al mundo, más capacitados y productivos nos
volvemos. Cuanto más culpemos a los demás o a las
circunstancias externas, más negativa y comprometida
será nuestra energía." - Jim Loehr y Tony Schwartz.

¿Puede alcanzar sus niveles máximos de rendimiento sin el tipo de energía


adecuado? ¿Sabías que hay más de un tipo de energía que alimenta tu éxito? El
poder del compromiso total destaca la importancia de la energía para el
rendimiento deportivo y profesional. En la era digital, la gestión del tiempo ya no
es una opción. Tenemos acceso al resto del mundo 24/7. The Power of Full
Engagement nos dice cómo recuperar el control de nuestra energía en lugar de
nuestro tiempo. 

Plano de la historia #1: La energía, no el tiempo, es nuestro recurso


más preciado
"Para estar plenamente comprometidos, debemos estar físicamente
energizados, emocionalmente conectados, mentalmente centrados y
espiritualmente alineados con un propósito más allá de nuestro interés
inmediato". - Jim Loehr y Tony Schwartz.
Nuestro rendimiento funciona con la moneda de la energía. El mejor
estado energético para mejorar el rendimiento es el compromiso total.
El tiempo que dedicamos a algo no es lo que hace que nuestra vida
funcione. Lo importante es la energía que aportamos a ese tiempo.
Cuatro principios sustentan el compromiso pleno. El primer tipo de
energía es la física. Todos entendemos la energía física. Es la que nos
ayuda a movernos. Como toda energía, la energía física depende de
la flexibilidad, la resistencia y la fuerza.
El segundo tipo de energía es la emocional. La flexibilidad emocional
nos permite expresar una amplia gama de sentimientos.
Experimentamos diferentes emociones en diferentes situaciones.
También podemos experimentar varias emociones durante una misma
experiencia. Por ejemplo, una experiencia de miedo puede incluir
miedo, curiosidad y perseverancia.
La energía mental es fundamental para la concentración. Es necesaria
para la resiliencia. Recurrimos a ella cuando tenemos ganas de
rendirnos, pero sabemos que no podemos hacerlo. Un ejemplo de esto
sería completar las tareas mundanas del trabajo, ya que perderías tu
trabajo si no las hicieras.
El último tipo es la energía espiritual. La energía espiritual consiste en
mantenerse en contacto con nuestros valores fundamentales.
Utilizamos nuestra energía espiritual para ayudarnos a tomar las
decisiones correctas. Nuestra moral nos ayuda a tomar decisiones. Un
ejemplo de esto sería rechazar un trabajo bien pagado en una
empresa poco ética.
Para alcanzar nuestro máximo rendimiento, debemos asegurarnos de
que los cuatro niveles de energía estén lo más llenos posible.
Nuestros niveles de energía física y emocional son los más
importantes. Pero todos los tipos de energía contribuyen a nuestro
rendimiento.
Plano de la historia #2: Debemos equilibrar el gasto energético con la
renovación de energía
El gasto energético es vital para alcanzar el máximo rendimiento. Pero
debemos aprender a reponer nuestras reservas de energía después
del gasto. He aquí cinco formas de fomentar la reposición de energía:
Oscilación: Todos los procesos biológicos del cuerpo humano oscilan.
Nada funciona continuamente en el cuerpo. Incluso tu corazón se
toma descansos entre latidos. Si todo lo que haces es trabajar y
esforzarte, te esforzarás. Por eso hay que tomarse un tiempo de
descanso para renovar la energía. Tenemos que ser más bien
velocistas con nuestro trabajo. Hay que trabajar muy duro cuando se
hacen las tareas esenciales o durante las reuniones importantes.
Después, hay que relajarse.
Rituales: Los deportistas pueden gestionar las exigencias
extraordinarias mediante la creación de poderosos rituales. Los
rituales mejoran nuestra capacidad de recuperación. Deberíamos crear
rituales en torno a la comida, el ejercicio y las actividades con los
amigos y la familia.
Conciencia de tus niveles de energía: Tienes que ser consciente de
tus niveles de energía para responder adecuadamente. Una forma de
hacerlo es utilizar un temporizador que te indique que hagas
descansos. Pero esto no siempre depende de tus niveles de energía
en ese momento. Por lo tanto, tienes que aprender cuándo tus niveles
de energía son bajos y necesitas un descanso. Por ejemplo, si tienes
que leer un correo electrónico 3 o 4 veces, es probable que necesites
un descanso. Hay que prestar atención a la "ventana de incertidumbre
circadiana". Este momento de baja energía suele ser entre las 2 y las
4 de la tarde.
Una mentalidad positiva: Si te sientes estresado o te ha ocurrido algo
terrible, es fácil ser negativo. Haz algo positivo para restablecer tu
estado de ánimo. Disfruta de tu comida favorita o mira a tu cómico
favorito. Para recuperarte mentalmente, tienes que apagar las
neuronas de respuesta negativa. Haz algo que utilice una parte
diferente de tu cerebro. El cerebro funciona mejor cuando está
totalmente encendido y luego se apaga por completo.
Reconecta con tu propósito: Tu experiencia debe alinearse con tus
valores. Deberías participar en actividades con propósito para rellenar
tus reservas de energía espiritual. Podrías pasar tiempo con tus seres
queridos o leer literatura que tenga significado para ti.
Plano de la historia #3: Tenemos que entrenar como los atletas
Nuestras reservas de energía no son infinitas. Por lo tanto, no
podemos trabajar continuamente. Si lo hiciéramos, nos llevaría al
agotamiento. Tenemos que entrenar nuestros cuatro tipos de energía
como si fueran músculos.
Dar pequeños pasos fuera de nuestra zona de confort aumenta
nuestras reservas de energía. Con la analogía de los músculos,
desgarramos las fibras musculares para que puedan crecer. Del
mismo modo, a veces tenemos que esforzarnos más que la persona
media para aumentar nuestras reservas. Al igual que los atletas,
tenemos que dejarnos recuperar después de agotar nuestras reservas
de energía.
Imagina que tienes constantes pensamientos negativos debido a una
acumulación de energía emocional negativa. En lugar de ignorarlos,
debes escribir estos pensamientos en un papel. Esto te obliga a releer
estos pensamientos. Puede resultar incómodo, pero te impulsa a
seguir tus sentimientos. De este modo, reforzarás tu energía
emocional la próxima vez que tengas pensamientos negativos.
Estos músculos clave alimentan la energía emocional positiva: la
autoconfianza, el autocontrol, la eficacia interpersonal y la empatía.
Las emociones negativas son esenciales para la supervivencia, pero
no son cruciales para el rendimiento. Para que nuestros músculos
emocionales sean accesibles, tenemos que equilibrar el ejercicio y la
recuperación.
Un gran líder puede fomentar las emociones positivas en los colegas
en momentos de estrés. Para ello, debe animarles con actividades
agradables, satisfactorias y afirmativas.
Plano de la historia #4: Construir rituales de energía positiva
Los rituales más importantes son los asociados a la energía positiva.
Uno de los beneficios de los rituales es que se convierten en hábitos.
Los hábitos utilizan menos actividad cerebral, lo que nos ahorra tiempo
y energía. Sólo el 5% de nuestras acciones son conscientes. Por
tanto, el 95 por ciento de nuestras acciones son rituales.
El autocontrol total requiere demasiada energía. Por ello, los rituales
son fundamentales para equilibrar nuestro gasto y renovación de
energía.
Además de ahorrar energía, los rituales crean patrones positivos que
nos ayudan a vivir según nuestros valores. Vivir según nuestros
valores nos ayuda a desarrollar nuestra energía espiritual.
Debes desarrollar rituales mediante la sustitución. Esto implica
entrenarse para hacer algo bueno cada vez que se tenga la tentación
de hacer algo malo. Por ejemplo, cada vez que quieras un paquete de
patatas fritas, en su lugar comerás un puñado de nueces. Con el
tiempo, comer nueces se convertirá en un ritual. Si puedes seguir
introduciendo nuevos rituales, podrás alinear tu vida con tus valores.
En la era de la comunicación digital, la vida va muy rápido. Cada vez
asumimos más y más tareas y esto amenaza con abrumarnos. La
eficiencia se ha convertido en objetivo de todos, para hacer frente a
todos los asuntos de la vida y el trabajo. En lugar de sentarnos a
disfrutar de un delicioso y nutritivo almuerzo, para ahorrar tiempo
pedimos comida para llevar y nos la comemos sobre la marcha.
Utilizamos nuestros teléfonos para anotar los horarios y las de tareas
pendientes y llenamos nuestras mesas de notas adhesivas. Siempre
vamos a contrarreloj, aprendiendo técnicas de gestión del tiempo y
probándolas, con la esperanza de hacer más cosas en menos tiempo.
Sin embargo, a largo plazo, aparecen varios efectos adversos. Nos
sentimos cada vez más cansados, lo que nos hace estar irritables y
tener dificultades para concentrarnos. Ante esta situación, muchas
personas pueden empezar a reflexionar y darse cuenta de que tienen
un problema de gestión del tiempo. Afortunadamente, este libro va a
revolucionar la forma de entender las claves del rendimiento eficiente.
Nos dice que el rendimiento eficiente se basa en la gestión, no del
tiempo, sino de la energía. La gestión hábil de la energía es la clave
para lograr la eficiencia, la salud y la felicidad.
El libro fue escrito por dos autores. Jim Loehr es psicólogo y miembro
de la Asociación Americana de Psicología. Ha trabajado con miembros
destacados del mundo del deporte, la medicina, el derecho, los
negocios y otros campos para ayudarles a superar sus dificultades y
lograr una eficiencia duradera en su rendimiento. Además, el sistema
de entrenamiento de gestión de la energía que propone ha obtenido
reconocimiento mundial. Tony Schwartz es el director general y
presidente de The Energy Project. También fue reportero en The New
York Times, redactor de Newsweek, redactor de Esquire y columnista
de Fast Company. Ambos colaboraron con atletas profesionales, y a
partir de esta experiencia, formularon un conjunto de teorías y
métodos relacionados con la gestión de la energía. También aplicaron
su método en otros ámbitos de la vida que exigen eficiencia. Por
ejemplo, han ayudado a empresarios, ejecutivos de empresas,
directivos, vendedores, profesores, abogados y muchos otros a
romper con los patrones de pensamiento y los hábitos de vida
habituales y alcanzar la plena eficiencia.
A continuación, analizaremos este libro en tres partes:
 Primera parte: ¿qué es la gestión de la energía?
 Segunda parte: ¿cuáles son las fuentes de energía?
 Tercera parte: ¿cómo gestionar la energía?
 El poder del pleno compromiso | Mapa mental

¿QUÉ ES LA GESTIÓN DE LA ENERGÍA? | CAPÍTULO 2


El tema de la gestión de la energía puede parecer un poco abstracto.
No es algo que se le pase por la cabeza a mucha gente en el día a
día. Sin embargo, al reflexionar, no tardamos en darnos cuenta de que
todo lo que hacemos, cada día, requiere energía. Ya sea interactuar
con nuestros colegas, pasar tiempo con la familia o incluso cosas tan
triviales como vestirse o comer. Sin embargo, como no sabemos
mucho sobre la energía, a menudo tendemos a no prestarle atención.
¿Quizás le haya pasado algo parecido? Planifica toda la jornada
laboral con antelación, pero al mediodía empieza a sentirse aletargado
y tiene que desechar ese plan original. O bien, usa su teléfono para
programar un recordatorio para el cumpleaños de su pareja, pero
cuando llega a casa con su regalo, se encuentra demasiado agotado,
sin ganas de celebrarlo. Obviamente, si no tenemos suficiente energía,
todo lo que hagamos se quedará en nada.
Los autores de este libro destacan que sólo nos comprometemos
plenamente y mantenemos nuestro mejor rendimiento mediante una
gestión eficaz de la energía. La gestión de la energía es fundamental
para lograr una eficiencia óptima.
De hecho, el concepto de gestión energética no surge de la nada. La
investigación de los autores sobre la gestión de la energía comenzó en
un área concreta, el atletismo. A lo largo de 30 años, colaborando con
los mejores atletas del mundo, descubrieron que para lograr buenos
resultados los atletas profesionales planifican rigurosamente una rutina
diaria y cumplen estrictamente ciertos procedimientos de gestión de la
energía. Estos se refieren a aspectos como la alimentación y el sueño,
el entrenamiento y la relajación, la concentración, etc. Mediante la
observación y el estudio de las técnicas de gestión de la energía de
los deportistas, los autores proponen en este libro los cuatro principios
de la gestión de la energía.
Principio 1: Compromiso total; para ello es necesario recurrir a cuatro
fuentes de energía distintas pero relacionadas entre sí: física,
emocional, mental y espiritual. Todos sabemos que el cuerpo humano
es un sistema complejo. Por lo tanto, para lograr un compromiso total
debemos trabajar diferentes aspectos simultáneamente. El
compromiso pleno exige energía física, conexión emocional,
concentración mental y el ímpetu necesario para conseguir el beneficio
a largo plazo. Cada parte es esencial, y su interrelación es
significativa. La energía física se define en términos de capacidad,
medida por la cantidad, de menor a mayor. La capacidad emocional se
define en forma de cualidades que se diferencian entre lo negativo y lo
positivo. Cuando nuestra capacidad de actividad física es baja, nuestra
capacidad emocional será negativa, lo que provocará sentimientos de
frustración. Por el contrario, cuanto más vigorosos nos sintamos, lo
que indica una alta capacidad de energía física, más positiva será
nuestra capacidad emocional. Nos sentiremos más seguros, más
felices y más capaces de afrontar los retos. Como resultado, nuestro
rendimiento será naturalmente más eficiente.
Principio 2: Entrenar nuestras capacidades; para desarrollar nuestra
capacidad, debemos entrenar de la misma manera sistemática en que
lo hacen los atletas de élite, para ir más allá de nuestros límites
habituales. Cualquiera que tenga experiencia en musculación se dará
cuenta seguramente de que los músculos pueden tonificarse
sometiéndolos regularmente a presión. Si abandonamos el
entrenamiento en el momento en que nos sentimos incómodos,
nuestros músculos no se fortalecerán. Debemos utilizar el mismo
enfoque de entrenamiento para desarrollar nuestra capacidad
emocional, mental y espiritual. Esforzarse no es algo malo; es
importante. Sólo ampliaremos todas nuestras energías si presionamos
nuestros límites y seguimos presionándolos.
Principio 3: Establecer rutinas positivas; para conseguir un
compromiso total y un alto rendimiento sostenido, la clave son las
rutinas rigurosas para la gestión de la energía. Nuestra fuerza de
voluntad es mucho más débil de lo que imaginamos. Hacer cambios
no va a ser fácil. Para lograr un cambio real, tenemos que convertir la
gestión de la energía en un hábito. Los hábitos nos atarán a un
determinado rumbo y reducirán el efecto negativo de los intentos
fallidos. Ciertos hábitos, como lavarse los dientes, los iniciamos y
practicamos espontáneamente y sin esfuerzo, sin tener que ejercer
ninguna fuerza de voluntad.
Principio 4: Debemos equilibrar nuestro modelo de gasto de energía
de forma intermitente siguiendo un régimen de renovación de la
misma, ya que la energía disminuye si se ejercita en exceso o en
defecto. La mayoría de nosotros puede sentir que nuestra energía está
siempre disponible, por lo que permitimos que todo tipo de
necesidades se alimenten de nuestro suministro. Sin embargo, si
siempre hacemos lo mismo, es decir, gastar mucha más energía de la
que podemos recuperar o recuperar más de la que gastamos,
acabaremos disipándonos, no progresando, perdiendo nuestra pasión
e incluso llegando a enfermar.
En relación con este punto, los autores subrayan que la gestión de la
energía requiere un equilibrio sostenido entre el trabajo y la
recuperación. Este concepto se propuso por primera vez en un manual
de entrenamiento de atletas en la antigua Grecia. El autor descubrió
que alternando el descanso y el ejercicio se lograba un rendimiento
óptimo. En términos generales, este patrón de actividad y descanso
sigue nuestros ritmos circadianos. Los estudios demuestran que
nuestro cerebro tiene un "ciclo básico de descanso-actividad" de 90 a
120 minutos, ya sea en modo de sueño o de trabajo. Este ciclo rige el
flujo y reflujo de nuestra energía diaria. Por ejemplo, después de
trabajar entre 90 y 120 minutos, puede sentirse cansado. En este
momento, su cuerpo quizás envíe señales, como bostezos,
estiramientos, dificultad para concentrarse, etc. Estas señales son, en
realidad, el cuerpo recordándole que debe hacer una pausa para
recuperar energía. Si nos obligamos implacablemente a gastar energía
de forma continua, sólo conseguiremos el agotamiento y el colapso.
Ahora, muchas personas pueden concluir que hay que descansar más
para no agotarse. Sin embargo, ¿es esta la respuesta? Aunque los
autores sostienen que un gasto excesivo de energía sin una
recuperación suficiente puede provocar el agotamiento, también
sugieren que acumular más energía de la que el cuerpo consume
puede provocar debilidad y atrofia. Suena un poco contradictorio, pero
veamos un ejemplo. Normalmente, cuando nos lesionamos un brazo
tenemos que llevar una escayola. Protege el brazo herido del uso
excesivo y ayuda a la recuperación. Sin embargo, si el brazo está
envuelto en la escayola durante un periodo prolongado, debido a la
falta de uso, los músculos del brazo se debilitarán o incluso se
atrofiarán. Por lo tanto, al igual que nuestro cuerpo necesita una
relajación adecuada, también es vital equilibrar el gasto y la
conservación de la energía.
En la primera sección, hemos hablado sobre la gestión de la energía,
la base del máximo rendimiento. Hay cuatro principios de gestión de la
energía. El primer principio es el compromiso total de las cuatro
fuentes de energía, separadas pero relacionadas: física, emocional,
mental y espiritual. El segundo principio es el desarrollo de nuestra
capacidad, entrenando de la misma manera sistemática que los atletas
de élite para superar nuestros límites. El tercer principio se refiere a los
hábitos positivos. Las rutinas sostenidas son la clave para lograr el
compromiso total y mantener el alto rendimiento. Y el cuarto principio
es el equilibrio. La capacidad energética disminuye tanto con el exceso
como con la falta de uso. Debemos equilibrar el gasto energético con
la renovación intermitente de nuestra energía. Con este conocimiento,
comprendemos la importancia de mantener el equilibrio correcto entre
el descanso y el trabajo.
¿Cuáles son las fuentes de energía? | Capítulo 3
Los autores han hablado de cuatro fuentes de energía: física,
emocional, mental y espiritual. Dado que la gestión de la energía es la
base del alto rendimiento sostenido, para mejorar el rendimiento, ¿por
dónde deberíamos empezar a hacer cambios? Examinemos las
fuentes de energía individualmente.
Empezaremos por la energía física. Para los atletas y los trabajadores
manuales, no hace falta decir que la energía física es crucial. Sin
embargo, la gente corriente suele subestimar su importancia. De
hecho, la energía física es la base de toda la energía ya que afecta a
nuestra capacidad para gestionar las emociones, mantener la
concentración, pensar de forma creativa y trabajar con eficacia.
En la vida cotidiana, la energía física depende de elementos básicos
como la respiración, la digestión, la dieta y la rutina diaria. Aunque la
respiración es crucial en nuestra vida, rara vez le prestamos atención.
Normalmente, sólo cuando nos atragantamos con la comida o
aguantamos la respiración bajo el agua percibimos su importancia. La
respiración está estrechamente relacionada con nuestro estado físico.
Por ejemplo, si estamos enfadados o ansiosos, nuestra respiración se
acelera, afectando a nuestras capacidades emocionales y cognitivas.
En estas situaciones, podemos equilibrarnos ajustando la respiración
abdominal, inhalando tres veces y exhalando seis veces. Estos
procedimientos nos permiten calmarnos y restablecer el equilibrio
físico, mental y emocional, recuperando la compostura y la
concentración.
Además de la respiración, la dieta también desempeña un papel muy
importante en la gestión de la energía física. Muchas personas se
preocupan por su falta de fuerza física y eligen alimentos ricos en
azúcar y grasa. Pero esto refleja un desconocimiento sobre dietética.
Los autores señalan que comer en exceso puede agotarnos tanto
como el descanso excesivo. En comparación con las proteínas bajas
en grasa y los carbohidratos complejos, presentes en las verduras y
los cereales, los carbohidratos simples y los alimentos con altos
niveles de azúcar y grasa son deficientes en términos de eficiencia de
conversión de energía. Su rendimiento en términos de variedad
energética también es pobre. A la hora de elegir los alimentos,
podemos utilizar el índice glucémico, o IG, como indicador. El índice
glucémico se refiere a la velocidad con la que el azúcar entra en la
sangre durante la digestión. Los alimentos con un índice glucémico
bajo proporcionan un suministro estable de energía. Por lo tanto, para
obtener energía, debemos tratar de elegir este tipo de alimentación.
Además de los tipos de alimentos que comemos, la regularidad
también afecta a nuestra capacidad de mantener el rendimiento.
Muchos se van a los extremos, comiendo demasiado de una vez y
dejando pasar demasiado tiempo entre las comidas. Debemos
entender que cualquier alimento sólo proporciona de cuatro a ocho
horas de máximo rendimiento. Por lo tanto, las grandes cantidades y
los grandes intervalos entre las actividades requieren un reposo que
permita la recuperación de la homeostasia
¿Cómo gestionar la energía? | Capítulo 4
Llegados a este punto, es posible que piense: He aprendido qué es la
gestión de la energía y cuáles son las fuentes de energía. ¿Existe
algún método para gestionar nuestra energía? Para responder a esta
pregunta, los autores resumen en tres pasos la gestión de la energía.
Estos son: definir el propósito, afrontar la realidad y actuar. Veámoslos
uno por uno.
En la gestión de la energía, el paso inicial es definir un propósito. En
este caso, el propósito se refiere principalmente a la misión y el
objetivo en la vida. Esta aspiración es el sustento espiritual y la
motivación para la acción. Entonces, ¿cómo definir el propósito? Los
autores proponen que para ello hay que trabajar tres aspectos.
El primer aspecto es ser positivo. El propósito negativo nace
principalmente de amenazas percibidas. Por ejemplo, su empresa está
recortando puestos de trabajo. Le preocupa que le despidan y
empieza a trabajar más duro, con la esperanza de poder conservar su
puesto. Aunque esto también es una búsqueda de propósito, es
negativo, basado en amenazas. El propósito negativo puede ponernos
a la defensiva y, a su vez, desencadenar emociones negativas como
el miedo o la ira. Las emociones negativas minan nuestra energía y
liberan hormonas que, con el tiempo, pueden causar un daño duradero
a nuestro cuerpo. Sólo ajustando nuestro enfoque lejos de las
amenazas y hacia los retos podemos abrir nuevas posibilidades de
vida.
Un segundo aspecto es identificar nuestro propósito intrínseco. Desde
una perspectiva psicológica, nuestras acciones tienen dos tipos de
motivación: la motivación extrínseca y la intrínseca. La motivación
extrínseca incluye el deseo de reconocimiento externo, como dinero,
identidad, estatus social, poder, etc. La motivación intrínseca se
origina en nuestro amor por las cosas que nos aportan satisfacción
interior. El Grupo de Investigación sobre Motivación Humana de la
Universidad de Rochester descubrió que las personas con motivación
intrínseca tienen más confianza, perseverancia y creatividad que las
personas que sólo tienen motivaciones extrínsecas.
Establecer un propósito más allá del propio interés es el tercer
aspecto. En concreto, esto significa ir más allá de los intereses
personales, adaptando los objetivos diseñados no sólo a satisfacer las
propias necesidades. Si miramos a nuestro alrededor, encontraremos
personas que se quejan del entorno laboral porque se sienten infelices
y carecen de pasión. Sin embargo, los autores señalan que el trabajo
en sí tiene poco que ver con que sintamos que el trabajo tenga sentido
o sea motivador. La clave es transformar el lugar de trabajo en un
terreno fértil donde se desarrollen y compartan valores profundos. Por
ejemplo, acciones que pueden parecer insignificantes, como orientar a
los demás y comunicarse activamente con ellos, producen un
rendimiento eficiente y una satisfacción más profunda.
El segundo paso en la gestión de la energía es enfrentarse a la
realidad. Es inevitable que siempre haya un gran
RESUMEN | CAPÍTULO 5
Y con esto concluye nuestra revisión. Ahora, repasemos.
Al principio, aprendimos que la base del máximo rendimiento son los
cuatro principios de la gestión de la energía. Lo más importante es que
la gestión de la energía requiere mantener un equilibrio entre el
esfuerzo y el descanso. Un gasto excesivo de energía sin una
recuperación suficiente puede conducir al agotamiento. Del mismo
modo, un exceso de relajación sin esfuerzo puede provocar atrofia y
debilidad.
En segundo lugar, hablamos de las cuatro fuentes de energía, a saber,
la energía física, la emocional, la mental y la espiritual.
En la última parte, hablamos de los enfoques para la gestión de la
energía en tres etapas: la primera, definir el propósito vital intrínseco,
positivo y más allá de la necesidad personal. La segunda etapa es
enfrentarse a la realidad. Se trata de un plan de acción en dos partes,
analizar los hechos y distinguir entre la percepción propia y la realidad.
El tercer paso es adoptar hábitos eficaces de gestión de la energía,
desarrollar hábitos con objetivos factibles e impregnar las tareas de
precisión y especificidad.
La tecnología de la era digital nos impulsa a ser competitivos en todo
lo que hacemos. Todo tipo de presiones vitales pueden llegar a
abrumarnos. Sin embargo, este libro nos recuerda que, aunque no
podemos prolongar el tiempo ni aliviar todo nuestro estrés, podemos
activar más energía y dirigirla hacia el logro y el éxito. Las vidas
ajetreadas aún pueden inyectarse de motivación y entusiasmo
implacable.
PRUEBA Y CUESTIONARIO
Cuando el gasto de energía y la renovación de energía están en un
equilibrio dinámico, podemos lograr un compromiso pleno y un
rendimiento eficiente.
Un gasto energético excesivo sin una recuperación suficiente puede
provocar el agotamiento, pero si la recuperación supera el gasto, no
nos afectará.
Las cuatro fuentes de gestión de la energía son la energía física, la
energía emocional, la energía mental y la energía espiritual.
Necesitamos tener una fuerte fuerza de voluntad para lograr una
gestión eficaz de la energía.
Para definir un propósito, necesitamos tres cosas, establecer un
propósito vital positivo, encontrar un propósito intrínseco y establecer
un propósito más allá de nuestro interés personal.
FRASES
El recurso organizativo más importante es la energía.
Cuanto más exigente sea el reto, más rigurosos deben ser nuestros
rituales.
Para estar plenamente comprometidos, debemos estar físicamente
energizados, emocionalmente conectados, mentalmente centrados y
espiritualmente alineados con un propósito más allá de nuestro interés
inmediato.
Los rituales también nos ayudan a estructurar nuestra vida.
La energía, no el tiempo, es nuestro recurso más preciado.
La energía, no el tiempo, es la moneda fundamental del alto
rendimiento.
La simple y casi vergonzosa realidad es que nos sentimos demasiado
ocupados para buscar el sentido.
Es una muestra de valentía dejar de lado el interés propio para servir a
los demás o a una causa.
Vivimos en un mundo que celebra el trabajo y la actividad, ignora la
renovación y la recuperación y no reconoce que ambos son
necesarios para un alto rendimiento sostenido.
Ver la televisión es el equivalente mental y emocional de comer
comida basura.

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