Una Ciudadanía Republicana
La característica principal de la ciudadanía republicana viene atada al punto
neurálgico de nuestra Constitución, que busca incrementar el rol de la
participación ciudadana, tornándola activa sobre todo en los asuntos comunes
que atañen a todos los miembros de la comunidad ecuatoriana.
Frente a la perspectiva liberal que entiende a la libertad como no-interferencia,
en donde las decisiones colectivas se conceden al gobierno de turno y la
política queda reducida únicamente a los procesos electorales, nosotros
reivindicamos el principio de ciudadanía republicana, para estimular, promover
y activar la participación de todos los sujetos de la sociedad, en las dinámicas
deliberativas que deciden las condiciones de convivencia en común.
Nuestra propuesta de ciudadanía entiende a la sociedad como una asociación
de ciudadanos libres e iguales, que forman una comunidad contraria a la
cultura de dominación o sometimiento. Entendemos al Estado, como una
organización jurídica que se gobierna a sí misma, gracias a la implicación
responsable de todos sus miembros.
La ciudadanía republicana se reconoce en un sistema de derechos
fundamentales, que posibilitan el ejercicio de manera equivalente entre la
autonomía privada (libertades individuales de acción) y la autonomía pública
(solidaridad colectiva), desde esta perspectiva, creemos indispensable
incrementar los espacios públicos informales y formales que permitan procesar
e institucionalizar las prácticas democráticas o la política deliberativa.
El Estado de Derecho debe institucionalizar los procesos de formación de la
opinión y voluntad política, en el que los ciudadanos acuerdan los objetivos y
normas que son de interés común. Los destinatarios del sistema jurídico son a
su vez autores y protagonistas, en donde, tanto la solidaridad como el bien
común operan como principios rectores y orientadores en la elaboración del
derecho.
No podemos olvidar que este proyecto de ciudadanía republicana reaparece
como una crítica a los modelos liberales y neoliberales a los cuales
consideramos insuficientes, de cara a las necesidades de reconocimiento y
desarrollo de las diferentes identidades comunitarias existentes en nuestro
territorio.
Como proyecto político que se ha planteado expandir y profundizar la
democracia en este siglo XXI, buscamos recuperar el campo de la política para
la sociedad, porque tenemos claro que el poder político radica en el poder
popular y en la autodeterminación de los ciudadanos y de sus instituciones
comunes o públicas.
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La ciudadanía republicana requiere un Estado Social que posibilite el
surgimiento y la institucionalidad de políticas sociales universales, en clara
oposición a las instituciones del capitalismo que se dedican a la caridad, o a
“limpiarse” la conciencia a través de sus organizaciones -parche- de ayuda o
asistencia social.
Con la construcción y fortalecimiento de una ciudadanía republicana, buscamos
articular lo individual con lo colectivo, para evitar la reproducción de la
tendencia individualista propia de los estados modernos, y de esta forma
disminuir el estatus de mercancía de las personas.
Mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos contribuye a que estos
puedan independizarse del yugo del mercado, consiguiendo que el
sostenimiento de la vida no dependa exclusivamente de la venta de su fuerza
de trabajo. Hablamos entonces de un Estado Social, que garantiza educación,
ciencia, tecnología e Innovación para todos, condición indispensable para
poder desarrollar un Ecuador emprendedor.
Una ciudadanía republicana debe no sólo preocuparse por la generación de
ciudadanos activos y comprometidos con en el campo de la política -puesto
que es allí donde se decide sobre la vida en común-, sino también, debe
fortalecer la economía social y solidaria para proteger y preservar la agricultura
de subsistencia, la artesanía y los comercios de proximidad, con el fin de evitar
la desertificación o agotamiento de los campos y la disminución o falta de
servicios en las áreas rurales, habitualmente con grandes dificultades.
Frente a la estandarización y homogenización de la producción propuesta por
las dinámicas de la globalización, la ciudadanía republicana busca recuperar
los saberes y las destrezas propias de las sociedades tradicionales, para
repensar y diversificar el desarrollo, de tal manera que podamos preservar y
anteponer las solidaridades provenientes de las de las culturas comunitarias.
Multiplicar el poder de acción de los individuos, sí, pero garantizando al mismo
tiempo las solidaridades sociales.