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Ciudadanía Republicana y Bien Común

La ciudadanía republicana se centra en el bien común y requiere que los ciudadanos se impliquen activamente en los asuntos públicos a través de la participación, el debate cívico y la búsqueda de soluciones para problemas como la desigualdad social. El ciudadano republicano participa en la democracia, conoce los fundamentos constitucionales, rechaza la privatización de la vida pública y busca el bien común a través del diálogo. En comparación con el modelo liberal, el republicano es más exigente al requerir una ciudadan
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Ciudadanía Republicana y Bien Común

La ciudadanía republicana se centra en el bien común y requiere que los ciudadanos se impliquen activamente en los asuntos públicos a través de la participación, el debate cívico y la búsqueda de soluciones para problemas como la desigualdad social. El ciudadano republicano participa en la democracia, conoce los fundamentos constitucionales, rechaza la privatización de la vida pública y busca el bien común a través del diálogo. En comparación con el modelo liberal, el republicano es más exigente al requerir una ciudadan
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CIUDADANÍA REPUBLICANA

El pensamiento ¿Qué es * Es el conjunto de


republicano se el bien condiciones políticas,
centra en el común? económicas y sociales
bien común. que permite y favorece
el desarrollo integral de
todos los miembros de
la comunidad.

* Es responsabilidad de
todos definirlo y
construirlo

LA CIUDADANÍA CON BASE EN VALORES REPUBLICANOS

La búsqueda del bien común exige que los El ciudadano republicano:


ciudadanos se impliquen en los asuntos
públicos, que participen y debatan.
[Link] activamente en la democracia
El ciudadano debe asumir un papel activo y representativa y/o directa.
destacado en la organización y la dirección
de su sociedad.
[Link] y respeta los fundamentos
El debate cívico y la búsqueda del bien constitucionales de su comunidad.
común exigen que no existan grandes
diferencias sociales en el bienestar y las [Link] la privatización de la vida pública.
oportunidades de las personas.
[Link] en debates sobre el bien común.
Esto bloquearía la posibilidad de una
ciudadanía activa. [Link] solucionar el problema de la
desigualdad social.

Comparación y críticas:

En comparación con el modelo liberal, que hace énfasis en la protección de los derechos
individuales, el modelo republicano es más demandante:

Implica una ciudadanía que es más activa frente a la autoridad.

Las críticas se centran en su imposibilidad práctica: Se necesitarían demasiadas tardes


libres para cumplir con las obligaciones ciudadanas.
La ciudadanía Republicana
La ciudadanía republicana es comprendida más como un modelo procedimentalista, es
decir, un modelo que parte también del pensamiento ético formal del filósofo
Emanuel Kant (Ferrater, 1999), pero que lo transforma sustituyendo la razón práctica y
solipsista kantiana por una razón de tipo intersubjetiva y en constante diálogo con las
demás, es decir una alteridad. Es también concebido como una racionalidad
comunicativa, que presupone una situación ideal de libre expresión de las ideas muy lejos
de dominaciones, imposiciones y desigualdades. Una situación ideal que sirve de ideal
regulativo y en la que se pueda llegar a un entendimiento mutuo y acuerdos. Acuerdos
que podrían responder, de esta forma, a criterios de rectitud y de veracidad.
Por otra parte, la concepción de ciudadanía del filósofo Jürgen Habermas (1998) pone
especial énfasis en la vida pública y activa de los ciudadanos. Por lo que,
necesariamente, los deberes de ciudadanía aumentan. Según Habermas, para ser
verdaderamente libres, además de poder regir nuestra vida en el ámbito privado, también
hemos de poder regir nuestra vida en la esfera pública. Necesitamos también poder ir
constituyendo, a través del diálogo y la deliberación intersubjetiva, las condiciones
jurídico-políticas en que convivimos, pues sólo a través de nuestra autonomía pública
podremos ser autónomos en nuestra vida privada. Y viceversa: sólo siendo autónomos
"privadamente" podremos llegar a ser autónomos en la esfera pública.
Habermas afirma que surge una concepción procedimental del derecho, según la cual
el proceso democrático debe asegurar simultáneamente la autonomía privada y la
autonomía pública tanto del individuo como del grupo social. En este sentido, no son
suficientes los derechos liberales, sino que deben completarse con derechos de
participación y comunicación en la esfera pública, de tal forma que se pueda ir
constituyendo el propio medio de vida social.

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