Estudio de Efesios: Gracia y Paz
Estudio de Efesios: Gracia y Paz
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1. Es una epístola enviado desde la prisión. Esta carta forma parte de la
literatura bíblica carcelaria, porque cuando fue escrito, el autor, Pablo, estaba,
obviamente, en alguna clase de reclusión forzosa. El se llama a si mismo
"prisionero de Cristo Jesús" (3:1), "preso en el Señor" (4:1), y "embajador en
cadenas" (6:20). Los teólogos conservadores generalmente están de acuerdo
en que éstas referencias se refieren al período de su primer encarcelamiento en
Roma., y si esto es cierto, la fecha de Efesios se fija alrededor de 61 - 63
después del nacimiento de Cristo. Durante este mismo período de su vida,
Pablo escribió Colosenses, Filemón, y Filipenses.
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3. Es una epístola doctrinal. Esta carta contiene la última discusión
teológica extensa de la pluma de Pablo. Se distingue especialmente por la
profundidad de su pensamiento. Tiene mucho que decir acerca de la redención
y del propósito divino para la humanidad. Trata de temas majestuosos como la
gracia de Dios, la plenitud de Dios, la predestinación, la reconciliación, la unión
con Cristo, y de la iglesia como el cuerpo de Cristo.
A lo largo de la epístola, Pablo insiste en que Dios está llevando a cabo
su gran propósito para la humanidad de llamar a los hombres a Cristo, y de
formar, en Cristo, una sociedad nueva y redimida - la iglesia - que es el nuevo
pueblo de Dios.
Por ejemplo, Pablo habla del pueblo de Dios (2:14), la herencia de Dios
(1:11), el edificio de Dios (2:19-20), el cuerpo de Cristo (1:22,23), la esposa de
Cristo (5:22-31), la iglesia (1:22; 3:10,21), y un nuevo hombre (2:15).
Todas estas frases, o figuras, sugieren que Dios tiene, en el mundo, un
pueblo que le pertenece solamente a El, y en este pueblo - la iglesia - se está
llevando a cabo Su propósito y Su plan para el universo.
Pudiéramos decir que el tema mayor de Efesios es: El eterno propósito
de Dios y el lugar de Cristo y de su pueblo en ese propósito. Se explica este
concepto en capítulos 1-3, y en los capítulos 4-6 se muestra las consecuencias
prácticas para la vida cristiana diaria. Espero que todos ustedes hagan un
esfuerzo grande para escuchar estos estudios.
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Con ese cuadro en mente, comencemos el estudio con los versículos 1 y
2. Estos versos constituyen lo que los teólogos llaman la salutación. No era algo
extraño en las cartas en aquella época; se acostumbraba dar primero el nombre
del autor, después identificar al lector, o lectores, y por fin expresar una
palabra de saludo. Por lo general Pablo siguió este orden en sus epístolas.
Cambiaba y ampliaba el saludo de acuerdo con las circunstancias.
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sino que fue un acto de la gracia soberana. ¡Dios le había escogido! Por lo
tanto, Pablo lo aceptó con asombro y humilde obediencia.
También esta frase, "por la voluntad de Dios" indica que su apostolado
era parte del plan maestro de Dios de llevar el mensaje de la redención a todo
el mundo.
1:1b "...a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso." Las
personas a quienes esta epístola fue enviada son llamados por Pablo, "los
santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso". La palabra "santo" significa
"separación" o "consagración". Lo que se da a entender es que estas son
personas apartadas para la adoración y el servicio de Dios. También son "fieles
en Cristo Jesús". Tal vez significa que eran leales a Jesucristo, pero lo más
probable es que significara que eran creyentes en Cristo. Es decir, eran
personas que habían puesto su confianza en Jesús como su Mesías y Salvador.
La expresión "en Cristo Jesús" sugiere que no solamente eran Cristianos, sino
que también gozaban de una unión viva con El. En realidad, eran "santos" y
"fieles" como resultado se esta unión. Y es lo mismo hoy, un cristiano, porque
está "en Cristo" vive una vida consagrada y fiel.
Y estos creyentes vivían "en Éfeso". Según los teólogos conservadores y
respetados, parece que esta carta fue originalmente una carta circular. Es decir,
fue dirigida a todas las iglesias de la provincia romana de Asia, de la cual Éfeso
era la capital. Esto nos explicaría la ausencia de referencias personales y la
omisión de los saludos cariñosos a los amigos. Solamente se encuentran el
nombre del Señor, el de Pablo, y el de Tíquico, el que llevaba la epístola.
Según los historiadores, Éfeso era el "Metrópoli suprema en Asia", con
más de 350,000 habitantes. Era el centro de la adoración del culto a artemisa,
o sea Diana, diosa de la fertilidad. Se dice, que tardaron 220 años en construir
el templo para esa diosa falsa, y el templo fue considerado como una de las
siete maravillas del mundo. Este es el mismo lugar donde la gente gritó a una
voz por casi dos horas; "¡Grande es Diana de los efesios!" (Hechos 19:34).
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III. La Salutación v.2 "Gracia y paz a vosotros, se Dios nuestro Padre y
del Señor Jesucristo." La salutación de Pablo es en forma de una oración. En
ella el desea para todos "gracia" y "paz" de Dios. La gracia es el favor gratuita,
amoroso, y abundante de Dios para con él que no lo merece. La paz, es el
resultado de haber recibido el favor de Dios, se manifiesta en tiempos de
conflictos igual que en tiempos de bendición. La palabra denota salud, vigor o
prosperidad, sobre todo en lo espiritual. Tiene la mima idea de III Juan 2,
"amado, yo deseo que tu seas prosperado en todas las cosas, y que tengas
salud, así como prospera tu alma".
Esta gracia y la paz proviene "de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo". Pablo entendió esta verdad muy bien. Al haber recibido a Cristo
como su única y suficiente Salvador, él experimentó esta paz en su vida. Según
sus escritos él la experimentó en tiempos buenos y en tiempos difíciles.
Filipenses 4:11, "...he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi
situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo
estoy enseñando, así para estar saciado como para tener hambre, así para
tener abundancia como para padecer necesidad."
El deseo de Pablo era de ganar almas para Cristo e instruirlos en la fe.
Yo también quiero que todos ustedes conozcan a Cristo como su Salvador
personal. Si aún no has tomado ese paso importante en tu vida, ¿Por qué no te
decides hoy? Toma el paso más importante de tu vida. ¿Por qué no recibes a
Cristo como tu Salvador hoy?
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En el verso tres leemos, "Dios nos bendijo con toda bendición espiritual".
Algunos piensan que la palabra "espiritual" se usa aquí para dar énfasis al
hecho de que nuestras bendiciones vienen del Espíritu y las recibimos por
medio de El. Por supuesto provienen del Espíritu y se cumplen en nosotros
solamente por medio de Su obra, pero creo que Pablo tuvo más que eso en
mente al usar la palabra "espiritual". El término usado aquí no hace hincapié en
la fuente de nuestras bendiciones, la cual es el Espíritu, sino en su naturaleza.
Es decir, las bendiciones son espirituales más bien que naturales o materiales.
Pablo, quien escribió esta carta, era hombre sin hijos, sin terrenos, y sin hogar;
conoció muy poco de las bendiciones materiales; pero, con respeto a las cosas
espirituales, sabía que tenía riquezas sin límite, "nos bendijo con toda bendición
espiritual".
Si, Dios provee, abundantemente, todo lo que nuestra vida espiritual
necesita. El nos ha dado "todo posible beneficio en Cristo".
"En los lugares celestiales" se refiere no a un lugar físico, sino a un reino
o esfera de realidad espiritual a donde el creyente ha sido elevado en Cristo. Es
decir, la frase no nos habla del cielo en el futuro sino del cielo que está dentro y
alrededor del cristiano. En realidad los creyente somos de dos mundos: por una
temporada somos de la tierra; pero espiritualmente, nuestra vida está unida
con la de Cristo, y por lo tanto, somos del cielo celestial. La frase, "En Cristo",
ocurre varias veces en los primeros catorce versos de este capítulo. Los
creyentes son fieles en Cristo (v.11), encogidos en El (v.4), reciben gracia de El
(v.6), tienen redención en El (v.7), tienen herencia en El (v.11), están sellados
en El (v.13), etc.
El versículo tres dice que Dios nos bendijo en Cristo como pueblo suyo, y
significa que las bendiciones que experimentamos nos llegan por virtud de
nuestra unión con Cristo.
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Vv. 4-6, "según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para
que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos
predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el
puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual
nos hizo aceptos en el Amado."
Estas bendiciones nos llegan de acuerdo con el propósito eterno de Dios.
El "nos bendijo...según nos escogió" (v.4). Esto sugiere que la elección divina
es la fuente y razón de todos nuestros beneficios espirituales. Este pasaje trata
de la voluntad soberana de Dios.
Pable dijo en 1 Corintios 13:12, "Ahora vemos por espejo, oscuramente;
más entonces veremos cara a cara; Ahora conozco en parte; pero entonces
conoceré como fui conocido", o sea, entenderemos todo cuándo estemos en Su
presencia en la gloria.
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Nuestro Dios tiene el derecho de hacer planes para el futuro y es
evidente que los ha hecho. Los teólogos llaman a esos planes los decretos que
Dios tuvo en mente desde el principio. Eso quiere decir que estableció un plan
que iba a seguir. El decretó crear el universo, y lo hizo. No pidió permiso de
nadie. También determinó permitir la caída del hombre. El sabía que al crear a
un ser y darle libre albedrío (el derecho de escoger entre el bien y el mal) había
la posibilidad de que aquel ser escogiera contra Dios y a favor del pecado.
Como sabemos, la humanidad escogió desobedecer a Dios; pero Dios en su
gran misericordia, hizo un arreglo. Decretó eligir a algunos para ser salvos y
decretó mandar a un Salvador al mundo para que esto fuera posible. Dice la
Palabra de Dios que Cristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido
(Lucas 19:10). Los que vienen a Cristo para ser salvos son los elegidos. Cristo
dijo en Juan 15:16, "No me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os elegí a
vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto..." También en Juan
6:37, el Señor Jesucristo dijo: "Todo lo que el padre me da vendrá a mi; y al
que a mí viene, no le echo fuera." Su invitación "a todo aquel" es "venid a mi".
Es una invitación legítima a todos, pero se necesita una respuesta, y la
respuesta es nuestra responsabilidad. Hay que venir a Cristo. Entonces El no
nos echará fuera.
Otro de los apóstoles, Pedro, añade algo a la elección cuando dice en 1
Pedro 1:2, "elegidos según la presencia de Dios Padre..." En la versión popular
lo dice en esta forma, "Dios el Padre ha escogido de acuerdo con el propósito
que tenía desde antes..." Hay que entender que Dios se mueve según Su plan -
según sus decretos.
Desde antes de la fundación del mundo Dios Padre había decretado que
Dios Hijo se manifestase aquí para dar Su vida en rescate de muchos. Desde
antes de la creación del mundo Dios Padre supo que yo necesitaría un Salvador.
Dios, en su gran amor, proveyó la redención para los que quieren confiar en El
como su Salvador. Las notas de Scofield dicen: "Los conocidos de antemano
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son los electos, y los electos son predestinados, y esta elección es cierta para
cada creyente por el solo hecho de que cree en Cristo" (p.1268).
En segundo lugar fue "antes de la fundación del mundo". Es decir, fue
una elección eterna. Los propósitos de Dios no pueden fracasar ni tampoco
pueden dejar de cumplirse.
La segunda declaración tiene que ver con nuestra posición, "para ser
adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo" (v.5). Somos hijos de Dios al
recibirle como nuestro único y suficiente Salvador.
Al concluir este estudio vuelvo a leerles Juan 6:37 donde Cristo dijo:
"Todo lo que el Padre me da, vendrá a mi; y al que a mi viene, no le echo
fuera.[ Si aun no has venido a Cristo, ¿por qué demoras? Si tu vienes, El no te
echará fuera. Apocalipsis 3:20 nos da otra invitación de Cristo, "He aquí, yo
estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y
cenaré con él, y él conmigo.
Dios, sí está dispuesto a recibirte como uno de sus hijos. Pero, tu tienes
que venir. La promesa es: "todo lo que el Padre me da, vendrá a mi; y al que
viene, no le echo fuera." Ahora, tu tienes que hacer la decisión.
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Ahora, en los versos 7'14, Pablo enumera algunas de las bendiciones
divinas que gozamos porque Dios está cumpliendo los versos 3-6.
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traducción mejor sería, "En quien tenemos (la) redención. El artículo "la"
demuestra preeminencia y prioridad en esta bendición. Por eso Cristo vino al
mundo. Mateo 20:28, "como el Hijo del Hombre no vino para servir, sino para
servir, y para dar su vida en rescate por mucho."
Otra palabra griega es EXAGORAZO que significa "comprar del mercado
para el consumo propio para jamás venderse de nuevo. Esta es la palabra que
Pablo usó en Gálatas 3:13, "Cristo nos redimió de la maldición de la ley..."
Esto significa que Cristo nos redimió para que jamás fuéramos puesto de
venta otra vez. El pagó el precio, y nos ha sacado del mercado para jamás ser
revendido. Ahora la ley no tiene efecto sobre nosotros. Pertenecemos a Cristo.
El hombre - todo ser humano - ha sido vendido bajo el pecado; está en
esclavitud. Al observar el mundo, sabemos que esto es cierto. El hombre es un
pecador depravado; no puede hacer menos que pecar; es un esclavo al pecado.
Pero Cristo vino para liberarle por medio del precio de rescate con el fin de
sacarle de la esclavitud del pecado. Esto es lo que Cristo quiso dar a entender
cuando dijo, "si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Juan 8:36).
La redención es "por (medio de) Su sangre" v.1:7.
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medio de la sangre preciosa que Cristo derramó en el Calvario. Por eso
podemos obtener "el perdón de Pecados."
Hay una gran distinción entre el perdón humano y el perdón divino - no
son iguales. El perdón humano está basado en el hecho de que alguien merece
el castigo pero no se impone la penalidad. Por ejemplo, alguien puede robar o
asesinar, y un juez puede perdonar y no ejercer el justo castigo. Así que nadie
tiene que pagar la penalidad. Creo que por eso tenemos tantos problemas en el
mundo de hoy. Muchos siguen en sus maldades esperando el perdón, o un
castigo menos de lo que se requiere.
Pero Dios es justo y santo. Por eso el perdón divino requiere que la
penalidad sea ejecutada y el precio sea pagado. Más de una vez jueces han
dicho, "Pues si Dios perdona, entonces yo también puedo." Pero, antes que
Dios perdona, El mismo ha pagado el precio. ¿Está el juez terrenal dispuesto a
pagar la penalidad por el transgresor? He aquí la diferencia.
Un Dios justo perdona sobre la base de que el juicio ha sido ejecutado.
¿Cuándo fue ejecutado? Cuando Cristo derramó su sangre hace 1900 años. Las
buenas nuevas son que la penalidad del pecado ha sido ejecutado. Y mi amigo,
el perdón divino depende en la eficacia de la sangre de Cristo.
Cristo les dijo a sus discípulos en Lucas 24:46,47, "Así está escrito, y así
fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en
todas las naciones..." En Colosenses 1:14 Pablo dice algo semejante, "en quién
tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados."
Cuando Jesús se enfrentó con Pablo en el camino hacia Damasco le dijo
que fuese a los gentiles. Hechos 26:18, "para abrir sus ojos, para que se
conviertan de las tinieblas a la luz....y para que reciban, por la fe que es en mi,
perdón de pecados y herencia entre los santificados."
Quizá preguntas, "Pero, ¿no es el deber nuestro servirle?" Claro que sí,
pero sobre la base de una relación nueva y esa relación el es amor. Cristo
mismo dijo en Juan 14:15, "Si me amáis, guardad mis mandamientos."
Cristo no dijo: "Porque estoy muriendo por ti, guarda mis
mandamientos." Dijo, "Si me amas, guarda mis mandamientos." Si Le amas,
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entonces, El anhela tu servicio. Nosotros debemos responder en amor porque El
nos amó a nosotros primero.
II. Sabiduría y Prudencia vv.8-10, "que hizo sobreabundar para con
nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su
voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo, de
reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los
tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra."
Con estos dones, Cristo capacita a los creyentes para comprender algo
del propósito que Dios tiene para el universo, y se refiere a este propósito como
"el misterio de su voluntad (de Dios)." En el Nuevo Testamento la palabra
"misterio" tiene un significado especial. Significa una verdad divina que ahora
ha sido plenamente manifiesta o conocida en el evangelio. Pablo siempre la usa
aplicándola a los planes de Dios. En esta porción (v.9) tiene que ver con el
secreto del trato de Dios con el mundo, y el v.10 explica que el misterio, o
secreto, es nada menos que la verdad acerca del destino final del universo;
"...reunir todas las cosas en Cristo," que significa, literalmente, encabezar o
resumir o unir o restaurar todas las cosas en El.
Lo que Pablo quiere decir es que algún día el universo de Dios, en el
cual el pecado ha traído desorden y confusión, será restaurado a la armonía y
unidad bajo el señorío de Jesucristo.
Hablando del nacimiento de Cristo en Gálatas 4:4 la Biblia dice, "Cuando
vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo," y habrá un tiempo, creo
muy pronto, cuando Dios reunirá todas las cosas en Cristo. Entonces
recibiremos otra bendición por haber recibido a Cristo como nuestro Salvador.
III. Una Herencia Santa, vv.11,12, "En el asimismo tuvimos herencia,
habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las
cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de
su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo."
Aquí hay otra verdad maravillosa. Nos da una herencia - nos premia por
algo que no hemos hecho. Según los designios de Dios, El quiere que los
creyentes tengan parte en la herencia de Su hijo, Cristo Jesús. Vamos a
heredar las riquezas de la gloria juntamente con Cristo, porque estamos en El.
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Pablo escribe en Romanos 8:17, "y si hijos, también heredero; herederos de
Dios y coherederos con Cristo..." Yo no puedo entender toda esta declaración
tremenda, pero que bella es saber que somos de Cristo y Cristo de Dios. Y, Dios
en sus grandes designios, así lo determinó. Acuérdense, Dios nunca predestinó
a nadie a la perdición; nos predestinó para recibir una herencia. Es algo que no
merecemos. Es un regalo de su gracia y amor. Es la voluntad de Dios, ¿Por
qué? Porque así lo propuso. Fue "según el designio de su voluntad."
IV. Al terminar el estudio de esta mañana, veamos una bendición más
que Dios nos da - el don del Espíritu (vv.13,14). Al estudiar la obra del Espíritu
Santo nos damos cuenta de que El causa que el pecador oiga la Palabra y crea
con el corazón, y El nos hace hijos de Dios, v.13, "En el también vosotros,
habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y
habiendo creído en él, fuiste sellados con el Espíritu Santo de la promesa." El
Espíritu Santo mismo es el sello, y ese sello significa una transacción cumplida y
significa también seguridad en El. II Timoteo 2:19, "El fundamento de Dios está
firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos." El hecho que
estamos seguros en El no nos da la libertad de vivir en el pecado. Si amamos a
Cristo tenemos que apartarnos de iniquidad. Si no tenemos esta evidencia de
transformación, entonces no podemos decir que hemos sido redimidos ni
sellados.
Pero este sello es la garantía de que Dios nos libertará. Vendrá el día
cuando el Espíritu Santo nos entregará a Cristo en la gloria.
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Vv. 15,16 "Por esta causa también yo habiendo oído de vuestra fe en el
Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar
gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones."
Vv. 17-19, "para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de
gloria, os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual es la
esperanza a que él os ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su
herencia en los santos, y cual la supereminente grandeza de su poder para con
nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza."
Pablo dirige sus oraciones al "Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre
de gloria." Esto, en ningún sentido hace desmerecer a Cristo. Dios es el Dios de
Cristo en el sentido que el es Dios cuya obra Cristo vino a cumplir, y por quien
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Cristo fue enviado al mundo. Cristo era verdadero hombre mientras andaba los
caminos de Galilea, y como tal tenía a Dios por su Dios, así como nosotros lo
tenemos por nuestro Dios.
Pablo ora para que los Efesios sepan "cual es la esperanza a que El (los)
ha llamado." (v.18) Hemos sido llamados a una herencia, y es nuestra
esperanza. En I Corintios 13:13 leemos, "Y ahora permanecen la fe, la
esperanza, y el amor...."
El amor es para el presente y para nuestras relaciones con Dios y con
nuestro prójimo. En cambio, la esperanza es para el futuro. Es lo que nos ayuda
a ver en el mañana un día mejor, a pesar de lo que pueda haber pasado ayer u
hoy.
Sí, Pablo ora fervientemente por los efesios, y menciona tres cosas en
particular.
Lo primero que le pide a Dios es que les conceda iluminación espiritual,
a fin de que puedan entender lo que ha sido revelado en Jesús. V. 17b "os de
espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él." No es un
conocimiento del mundo mental; no es una teoría. Es algo personal; ésta
iluminación es una experiencia íntima con Dios. Es lo que todo cristiano debe
tener.
En seguida, Pablo ora, específicamente, para que se les abran los ojos
del corazón. V.18a "alumbrando los ojos de vuestro entendimiento." El quiere
que tengan la misma experiencia de los dos discípulos en el camino de Emaús,
después de la resurrección de Cristo. Estos habían gozado sin saberlo, un
tiempecito de comunión con el Señor resucitado, (Lucas 24:32) "y se decían el
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uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el
camino, y cuando nos abría las Escrituras?" Pablo sabía que con la ayuda del
Espíritu, los efesios llegarían a entender, en una manera más amplia, la
esperanza a la que habían sido llamados y que llegarían a entender las riquezas
que contiene la gloria de la herencia de los creyentes. Claro, Pablo ha tratado
de explicar esta gran verdad - que se les abran los ojos del corazón - pero ni
siquiera sus escritos inspirados son capaces de explicar una verdad tan
profunda. Nosotros, también, necesitamos recibir tal iluminación.
El apóstol añade otra petición. Quiere que los efesios conozcan la
supereminente grandeza del poder de Dios: ese poder que El manifiesta en su
trato con los que han creído. V.19a "y cual la supereminente grandeza de su
poder para con nosotros los que creemos...."
Con tal poder Dios produce en el creyente, "así el querer como el hacer,
por su buena voluntad." (Fil. 2:13) Ahora, veamos el poder de Dios. Vamos a
contestar la pregunta: ¿De qué forma se manifestó el poder de Dios con
respecto a la venida de Cristo a esta tierra?" vv.19b-21
Sí, la grandeza del poder de Dios se manifestó en las grandes obras
relacionadas con Cristo. Por ejemplo, el Padre lo resucitó de entre los muertos.
La muerte, el peor enemigo de la humanidad, no tuvo poder alguno para
retenerle. Hechos 2:24 dice, "al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la
muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella."
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Dios "le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre."
El nombre de Jesucristo, el Señor, es un verdadero título de soberanía y se
halla por encima de toda otra cosa que se puede mencionar, ya sea de este
mundo o del venidero.
Pablo llega a la conclusión de que el Padre ha puesto todas las cosas
bajo los pies del Hijo. Vv.22,23 "y sometió todas las cosas bajos sus pies, y lo
dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la
plenitud de Aquel que todo lo llena en todo." En otro texto (1 Corintios 15:27)
el apóstol afirma que se da por supuesto que esto no incluye al Padre. Dice:
"Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas
las cosas han sido sujetos a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él
todas las cosas."
Y en el mismo pasaje reconoce también que algunas cosas aún no están
sujetas por completo a Cristo. Por ejemplo, una de ellas es la muerte. I
Corintios 15:25,26, "Porque preciso es que el reina hasta que haya puesto a
todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será
destruido es la muerte."
Pero, más importante aún es el hecho de que el Padre ha hecho a Cristo
la cabeza de la iglesia. Aquí Pablo usa una analogía del cuerpo humano y afirma
que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Dios estableció una relación única entre
Cristo y la iglesia. Por eso, El tiene autoridad suprema sobre la iglesia. El la
guía; El la gobierna; El la controla. La iglesia es totalmente responsable a El.
También esto implica una unión vital, o indispensable, entre Cristo y nosotros,
una unión estrecha y real. Por lo tanto es una relación tierna, íntima, y
indisoluble. Y, también, esto enseña que nosotros, la iglesia, somos
completamente dependientes de Cristo. De El recibimos la vida, el poder, y
todo lo demás que se necesita para nuestra experiencia espiritual.
Las lecciones prácticas que se pueden aprender de este capítulo son
varias. El pasaje demuestra la necesidad de pensar con claridad todo lo que
tiene que ver con nuestra fe. En una época cuando hay una explosión del
conocimiento en tantas esferas, nosotros, los creyentes, debemos escrudiñar
muy bien las sagradas escrituras para estar siempre preparados para responder
a todo él que nos pida razón de la esperanza que tenemos. I Pedro 3:15
Claro, la verdad culminante de este pasaje gira alrededor de Cristo como
la cabeza de la iglesia. De una manera práctica, esto significa que cada iglesia
local está sujeta a la autoridad de Cristo. Cada acción de la iglesia debe ser una
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expresión de su voluntad. Tenemos que cumplir sus enseñanzas decentemente
y con orden. Cada servicio debe ser para la honra y gloria del Señor.
Todo esto es posible porque lo hacemos por medio del poder inagotable
de Dios, expuesto a nosotros en Cristo. Pablo dijo, y nosotros debemos poderlo
decir, "todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Filipenses 4:13
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"Y el os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos
y pecados.....en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de
este mundo, conforme al príncipe de la potestad de aire, el espíritu que ahora
opera en los hijos de desobediencia...entre los cuales también todos vosotros
vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne y los pensamientos, y
éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás."
"Estaban muertos en sus delitos y pecados." Esto nos habla de la muerte
espiritual de Adán, la cual ha sido imputada, o traspasada, a nosotros,
Romanos 5:12 dice "por tanto, como el pecado entró en el mundo por un
hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los
hombres, ....." El primer pecado trajo la ruina moral de la raza y a la vez, trajo
la muerte física a todo ser humano. La consecuencia del pecado de Adán es
que "los muchos fueron constituidos pecadores." Romanos 5:19 y "por la
transgresión de (Adán) la condenación a todos los hombres." Romanos 5:18 El
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pecado de Adán nos hizo los hijos de un hombre caído. y ahora todos tenemos
la misma naturaleza que tuvo Adán. Es la naturaleza pecaminosa que no tiene
inclinación hacia Dios sino que se inclina al mal.
II. PERO - Hay, ¡que linda palabra! Vv. 4-6 "Pero Dios, que es rico en
misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros
muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares
celestiales con Cristo Jesús."
Pero Dios tiene misericordia, nos amó tanto, que nos dio vida eterna
juntamente con Cristo. Dios es rico en misericordia. Este es un cambio radical
de los primeros tres versos. Allí todo es negro y sin esperanza alguna. El
hombre es un fracaso total: es incapaz de salvarse a sí mismo. Entonces Dios
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entra a la escena de muerte con su misericordia. Y El es rico en misericordia.
Hay bastante para todos y para cualquiera necesidad.
¿Que significa sel salvo por la gracia de Dios? Antes estábamos muertos
en delitos y pecados y totalmente incapaz de salvarnos a nosotros mismos. Es
entonces cuan Dios viene y nos levanta de ese abismo y nos hace sentarnos
con El. Dios nos encuentra la razón por que lo hace por nosotros, si no que la
encuentra en si mismo. Es por que nos ama. En los vv, 8,9 leemos, "porque por
gracia sois salvos por medio de la fe: y esto no es de vosotros pues don de
Dios: no por obras para que nadie se gloríe," Dios es santo: Dios es justo: Dios
es bueno: Dios no puede hacer el mal o hacer algo en una forma deshonesta.
Por eso fue preciso que alguien pagara la deuda del pecado para que nosotros
pudiéramos ser salvos. Y Cristo, "al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo
pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él." 2 Corintios,
5.21 Juan 3.16 dice: "porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado
a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, más
tenga vida eterna," No dice allí que nos amó tanto que nos salvó. No, sino que
dice que nos amó tanto que dio a su Hijo unigénito "para que todo aquel que
en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna."
Somos pecadores perdidos, pero aún así Dios nos ama, pero el amor de
Dios no es suficiente para llevarnos a la gloria. Dios tuvo que proveer la
salvación, y El pagó la penalidad del pecado. Ahora, Dios puede invitar al
mundo perdido con decir, "si crees en mi Hijo, El quien murió por ti yo te puedo
salvar," Dios nos salva por su gracia - algo que no merecemos.
III. Pero, ¿Qué tal el futuro? ¿Por que ha hecho Dios todo esto por los
creyentes? Púes, una parte de la respuesta ya ha sido dada. Dios actuó en esta
manera a causa de "su gran amor con que nos amó" (v,4) Pero eso es mas
bien el motivo de Dios, mientras la completa declaración del propósito se
encuentra en los vv, 7-10 y es de hacer de los creyentes una demostración
eterna de su gracia.
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El verso siete señala que llegamos a ser monumentos de su gracia, o
canales de bendición por los cuales la verdad de esta gracia se da a conocer a
todo el mundo, somos "cartas abiertas" al mundo de lo que Cristo puede hacer
con un vil pecador al redimirle y poner sus pies sobre la verdadera Roca. Y esto
para la honra y gloria del Señor, por eso, vivimos como es digno un hijo de
Dios.
El versículo diez es para confirmar la gran verdad de los vv. 8 y 9 y dar
razón de ella. Dice en los vv. 8 y 9 "porque por gracia sois salvos por medio de
la fe y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. no por obras, para que
nadie se gloríe," La salvación no puede ser por obras porque nosotros, los
creyentes, somos la obra de Dios. La palabra griega traducida por "hechura"
(v.10) significa "una cosa hecha" y se usaba para referirse a un producto
terminado, tal como una obra de arte, como una pintura, una escultura en
piedra, o una literatura. Dios creó toda cosa material y el firmamento anuncia la
obra de su mano, pero la obra más grande, su obra maestra, es una nueva
criatura en Cristo Jesús. Nosotros somos "hechura suya" y la salvación es tan
transformadora que Pablo dice que somos "creados en Cristo Jesús," una nueva
creación.
II Corintios, 5.17, "De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura
es. Las cosas viejas pasaron: he aquí todas son hechas nuevas,"
Pero, ¿por que fuimos creados? El énfasis del verso está en la frase
"para buenas obras". Esto es el fin que Dios tenía en mente cuando nos volvió
a crear en Cristo. En estos versos se debe distinguir, claramente, entre las
obras buenas como la base de la salvación y las obras buenas como la prueba
del fruto de ellas. No somos salvos por obras, pero con toda seguridad somos
salvos para hacerlas, Pablo lo expresa en otro lugar.
Cristo "se dio a si mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad
y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras." Tito 2:14 Por lo
tanto, los que creemos en Dios debemos ocuparnos en buenas obras.....
Estas buenas obras "Dios preparó de antemano para que anduviéramos
en ellas," Así que no solamente son accesorios, o secundarios, de la vida
cristiana diaria, sino parte del plan eterno de Dios para el cristiano. Para ellas
somos creados, y Dios espera que las hagamos. Creo que hemos estado tan
temerosos de que alguien nos acuse de enseñar una salvación por obras, que
no hemos hecho bastante énfasis bíblico en las obras como fruto y prueba de la
salvación.
En resumen, esta porción enseña que todos somos, por naturaleza,
esclavos del pecado: enseña que la salvación se halla en la gracia y la
misericordia de Dios, y no en ningún mérito nuestro: enseña que la fe en Cristo
es el medio por el cual nos apropiamos la gracia que Dios ofrece: enseña que la
vida de obediencia es el resultado final de la salvación.
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El punto mayor de esta porción se centraliza en lo que Dios ha hecho
para nosotros en Cristo. Nos ha dado vida - vida abundante aquí en la tierra y
vida eterna en los lugares celestiales con El.
Dios quiere que disfrutemos de nuestra comunión con El. Pero es
imposible tener comunión con El sin poner nuestra confianza en El. Dice la
Biblia en Romanos, 6:23, "Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva
de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro," Siendo Dios santo, los
pecados cometidos por el hombre, lo separan de esta comunión con Dios. La
Biblia dice en Gálatas que los que practican tales cosas como adulterio,
inmundicia, lascivia, idolatría, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones,
envidias, homicidios, borracheras, y cosas semejantes a estas, no heredarán el
reino de Dios.(5:19-21) Pero Dios ha provisto la manera de ser salvos, y
liberarnos, del pecado. Dice en Efesios 2:8 "por la gracia somos salvos por la
fe,"
Jesús es el único camino. Hay que poner nuestra confianza en El. El
Dijo, "Yo estoy a la puerta y llamo: Si alguno oye mi voz y abre la puerta,
entraré a él y cenaré con él y él conmigo," Apocalipsis 3:20 ¿Porqué no lo dejas
entrar?.
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Tal vez, la relación de estos dos grupos étnicos - los judíos y los gentiles
- en el primer siglo de la era cristiana, sea de poco interés para nosotros en el
siglo veinte, pero es necesario entender como estos dos grupos se llevaban en
aquel entonces.
Vv, 11,12 "por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los
gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada
circuncisión hecha con mano en la carne."
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Estos versos nos dan una descripción vívida del triste estado, y la
condición desesperada, del gentil. A la vez, es un cuadro exacto del hombre
perdido - el no creyente. Esto es lo que significa ser perdido: (1) "sin Cristo" No
hay mejor definición del perdido. Es lo opuesto de estar EN CRISTO. (2)
"Alejados de la ciudadanía de Israel." Leamos el verso 12, "En aquel tiempo
estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y alejados a los pactos
de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo." La frase, "alejados de la
ciudadanía de Israel," habla de los gentiles. Ellos no tenían una religión
específica, tal como Dios les había dado a los israelitas. Los gentiles trataban
apropiarse promesas que Dios había dado a Israel. Tampoco el alma perdida
tiene derecho de apropiarse lo que es para los Cristianos. El pecador está
alejado de la ciudadanía de Dios. La tercera condición del gentil y el hombre
perdido es: (3) "ajenos a los pactos de la promesa." Dios había hecho ciertas
promesas con la nación de Israel. Estos pactos que Dios hizo con ellos aún son
válidos, y ningún gentil tiene el derecho de apropiarselos. Por ejemplo: Dios les
ha prometido la tierra, y, algún día, la tendrán completamente, pero conforme
a la voluntad de Dios, y conforme sus prepósitos, y no los designios del
hombre. Y, el pecador, tampoco puede apropiarse estos pactos, para el
creyente, tenemos la promesa de Juan 14:2,3 "En la casa de mi Padre muchas
moradas hay: si así fuera, yo os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar
para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré
a mi mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis."
Ahora, con el verso trece, Pablo se vuelve del pasado al presente. "Pero
ahora" en contraste "en aquel tiempo." "En Cristo Jesús" contrasta con la
palabra "sin Cristo." Las enseñanzas principales de estos versos pueden
resumirse en tres declaraciones: (1) En Cristo Jesús, los gentiles y los judíos se
han reconciliado unos con otros. Vv, 13-16 "Pero ahora en Cristo Jesús,
vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la
sangre de Cristo.
Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la
pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley
de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en si mismo de los
dos uno solo y nueva hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar
con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades."
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(2) En Cristo Jesús., los gentiles y los judíos comparten igualmente los
privilegios y las bendiciones del evangelio. Vv.19-22 "Así que ya no sois
extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la
familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,
siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio,
bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor: en quien
vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en Espíritu."
Y, ya que tenemos paz con Dios, debemos tener paz con nuestro
prójimo.
Los vv, 19-22 presentan algunos de los privilegios y las bendiciones del
evangelio a "todo aquel que en el cree" no importa la raza o el color que tiene
la persona. El énfasis, por supuesto, está en la elevación de los gentiles a una
posición de privilegios y bendiciones iguales a los de los judíos.
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Y son "miembros de la familia de Dios." Esto habla de la íntima relación
que todos debemos mantener con Dios. Somos de la familia de Dios y no
debemos traer deshonra a su nombre.
"Siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo," revela que
Cristo es la Roca, y Pablo dice claramente en 1 Corintio, 3:11, "porque nadie
puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
Pedro lo declara en esta manera en I Pedro 2:6-8 "por lo cual también
contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo,
escogida, preciosa: Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros,
púes, los que creéis, él es precioso: pero para los que no creen, la piedra que
los edificadores desecharon ha venido a ser la cabeza del ángulo: y piedra de
tropiezo, y la roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo
desobedientes: a lo cual fueron también destinados."
Lo importante aquí es que Pedro dice que Cristo es la principal piedra del
ángulo. Por eso, Pedro entendió muy bien las palabras de Cristo cuando dijo
(Mateo 16:18) "Y yo también te digo, que tu eres Pedro, y sobre esta roca
edificaré mi iglesia:" Jesús hablaba de si mismo cuando dijo, "sobre esta roca
edificaré mi iglesia." Los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento pusieron el
fundamento pero Cristo es la piedra del ángulo. De esa piedra depende la
estabilidad de todo el edificio. Como principal piedra del ángulo, Cristo es quien
sostiene y mantiene unidos el fundamento y las piedras. El es quien da a la
iglesia, este edificio espiritual, su unidad y su fortaleza. En realidad, todas las
cosas dependen de él.
Dice en el verso 21, "en quién todo el edificio bien coordinado, va
creciendo para ser un templo santo en el Señor." Pablo nos hace entender la
parte que tenemos en esta estructura gloriosa. Antes estábamos sin esperanza
y sin Dios: ahora estamos siendo edificados juntamente para producir una
morada de Dios - un templo consagrado y unido al Señor.
V,22 "en quien vosotros también sois juntamente edificados para
morada de Dios en el Espíritu." Dice en 1 Corintios 12:13,"porque por un solo
Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo...." Y Pablo añade en Romanos
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8:9 "si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el
Espíritu de Cristo, no es de él."
Además, por todas partes, estaba la pared del pecado que el hombre
mismo había levantado entre él y Dios.
Y mis amigos, aún ahora, después de veinte siglos, todavía hay paredes
que dividen a los hombres en nuestro mundo. Yo sé que Uds, se dan cuenta de
aquellas barreras que se encuentran en la sociedad moderna. Se levanta clase
contra clase, nación contra nación, y raza contra raza.
Pero tenemos el poder de la cruz,. Las barreras que dividen no tienen
que existir. La unidad que Cristo logró entre los judíos y los gentiles demuestra
el gran poder del evangelio y se puede apropiar en este siglo también.
Cristo te ofrece a ti una parte en esta familia. El dice en Mateo 11:28,
"venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré
descansar." Dice en Apocalipsis 3:20 "Yo estoy a la puerta y llamo: si alguno
oye mi voz y abre la puerta, entraré a el, cenaré con él, y él conmigo." También
en Juan 5:24 tenemos las bellas palabras: "De cierto, de cierto os digo: El que
oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna: y no vendrá a
condenación, más ha pasado de muerte a vida."
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