Postulados básicos del
psicoanálisis
Como cualquier otra ciencia
o método terapéutico, el
psicoanálisis posee una serie
de postulados sobre los
cuales fundamenta su
quehacer.
La conducta está
motivada
Esto significa que determinado
tipo de experiencias previas
van a ser condicionantes de la
conducta ulterior. Para ser más
exactos, podemos decir que
todo tipo de conducta está
motivada por la historia del
sujeto. Por supuesto que en
esta historia intervienen tanto
factores genético-hereditarios,
como los que resultan de la
interacción del individuo con
su familia, sociedad, etcétera.
Gran parte de las
motivaciones
generadoras de
conducta son
inconscientes
De hecho, se asume que las
motivaciones inconscientes
sobrepasan a las conscientes, lo cual
implica que, si bien una. gran parte
de lo que hace el ser humano está
motivado, por lo común desconoce
el porqué. Las razones por las que
una conducta es inconsciente son
variadas. Pueden ser interferencias
de otros pensamientos, o bloqueos
(olvidos, represiones) de la raíz o el
origen de un pensamiento. También,
pueden deberse al rompimiento de
una parte de la cadena de
asociaciones que integran un
pensamiento o serie de
pensamientos.
Por ejemplo, para intentar demostrar que la
conducta es inconsciente, desde la época de
Freud se hipnotizaba a un sujeto y se le daba una
orden que debía cumplir. Después, al ser inquirido,
el sujeto siempre intentaba dar una explicación de
su conducta, sin saber que el motivo de la misma
había sido una orden hipnótica que había sido
borrada de su conciencia. De igual manera,
muchas otras conductas se encuentran motivadas
por “órdenes” inconscientes —tal vez sería mejor
decir “por motivos inconscientes”—, aunque éstas
no hayan sido dadas en estado hipnótico.
La mayor parte de los modos de ser de cada quien
conforman su personalidad, un juego complejo que se
estructura con base en identificaciones (normalmente
poco conspicuas) con la familia, la lengua nativa, las
relaciones y el ambiente. Es un juego de interacciones
siempre presente durante el proceso de desarrollo y
que tiene como resultado el que cada persona sea de
una forma y no de otra, pero, además, que este modo
—en sus aspectos más profundos— no le sea obvio ni
claro a esa persona. Por otra parte, cabe notar que no
porque las razones sean inconscientes, dejan de ser
operantes y dinámicas. Por el contrario, buscan y
exigen su satisfacción o descarga.
Las pautas de conducta
son resultado de la
interacción del sujeto
con los objetos
Las pautas de conducta,
cualesquiera que ellas sean, son el
resultado de la interacción del
sujeto con los objetos que entraron
en contacto con sus necesidades
en la infancia: madre, ambiente,
padre, hermanos. A veces, la
pauta de conducta es la repetición
fotográfica de las pautas de este
suceder histórico; en otras, es lo
opuesto a lo que vivimos en la
edad infantil, pero que de
cualquier manera están sometidas
a ese aprendizaje determinado,
producto de la interacción
constante, consistente, sistemática,
a lo largo de años. Ello es lo que,
precisamente, ocasiona que se
mantengan relativamente
inalteradas.
La conducta tiende
a automatizarse por
una economía de
esfuerzo
Esas pautas de conducta que uno
cuidadosa, dedicada y lentamente
estructura, tienden a automatizarse
independientemente de que la
pauta sea dolorosa, pues la pauta
que se adoptó en el momento
necesario fue la más operativa
entonces. Lo importante aquí es
que dicha conducta, con el paso
del tiempo y al variar las
circunstancias, resulta inoperante,
bizarra, contradictoria o conflictiva.
Sólo que, para la mente
inconsciente, que no se rige por
principios de lógica formal, la
situación actual no ha variado de
la anterior, aquella en la cual se
estructuró ese comportamiento
defensivo o adaptativo.
Cada fragmento
de conducta es un
trozo de historia
La conducta no es un trozo o un
fragmento de expresión
desubicado o desvinculado del
tiempo; sino un trozo consistente de
hechos, anclado a la historia del
sujeto. Cada pequeño
comportamiento puede ser
reconducido a una constelación
dinámica anterior que refleja sus
vivencias infantiles —una pequeña
historia clínica encapsulada—. El
ejemplo idóneo es el de las
imágenes holográficas: a diferencia
de una diapositiva, que al ser
recortada y proyectada de nuevo
sólo reproduce la parte
segmentada, una imagen
holográfica puede ser recortada
todas las veces que se desee,
representando siempre en la
proyección final al total de la
imagen original.
Las pautas que tiene un
sujeto determinado
tienden a ser muy
monótonas
Una vez que un individuo
estructuró su pauta, funcionará
básicamente de modo
repetitivo ante cada
circunstancia, sujeto, objeto o
situación. Menninger (1962)
afirma: “La conducta, de la
misma manera que la cicatriz
en la pata de un oso, que se
formó cuando era chico, no
importa la naturaleza del
terreno que pise, la huella será
igual, repetitiva, sistemática,
iterada. Lo que ha sido, es y
seguirá siendo.”
Una conducta, como
cualquier energía, si no
estuviera alimentada por el
ambiente tendería a
extinguirse.
Una conducta
neurótica, si no tuviera
la alimentación que
propició su existencia,
se extinguiría. Toda
conducta requiere,
para su persistencia,
fuentes de
aprovisionamiento, de
retroalimentación.
Todo sujeto establece relaciones con su
ambiente, de tal naturaleza que propicia que
éste le brinde aquello que es susceptible de
generar repetición de la pauta. El lugar en el
que se expresa es circunstancial —sueño,
síntomas, actividad creadora—, pero la
modalidad intrínseca con que lo hace es,
definitivamente, la misma. Se trata de un
troquel originado en la interacción del sujeto
con su mundo infantil, con una dirección
propositiva inicial, que ahora busca su
validación en la realidad actual (por ejemplo,
en la situación analítica).