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Manejo de la Vía Aérea en Emergencias

Este documento trata sobre el manejo básico y avanzado de la vía aérea, incluyendo algoritmos. Explica la anatomía relevante de la vía aérea y describe técnicas como la ventilación con bolsa-máscara, laringoscopia e intubación. También cubre competencias cognitivas, psicomotoras y afectivas necesarias, y destaca los objetivos fundamentales de mantener u mejorar la oxigenación y ventilación del paciente.
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Manejo de la Vía Aérea en Emergencias

Este documento trata sobre el manejo básico y avanzado de la vía aérea, incluyendo algoritmos. Explica la anatomía relevante de la vía aérea y describe técnicas como la ventilación con bolsa-máscara, laringoscopia e intubación. También cubre competencias cognitivas, psicomotoras y afectivas necesarias, y destaca los objetivos fundamentales de mantener u mejorar la oxigenación y ventilación del paciente.
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MÓDULO 1 | ATENCIÓN INICIAL Y VÍA AÉREA

Clase 4: Manejo básico y avanzado de la vía aérea. Algoritmos.


ÍNDICE

Objetivos 1
Introducción 1
Núcleo de competencias en el manejo de la vía aérea 1
Anatomía de la vía aérea y sus estructuras relevantes 2
Objetivos fundamentales en el manejo de la vía aérea 6
Manejo básico de la vía aérea 6
Manejo avanzado de la vía aérea 12
Algoritmos en el manejo de la vía aérea 13
Conclusiones 16
Bibliografía 17

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OBJETIVOS

La lectura de este material teórico le permitirá alcanzar los siguientes objetivos:


• Resaltar la importancia del marco anatómico en el manejo de la vía aérea.
• Desarrollar los distintos tipos de técnicas en el manejo de la vía aérea.
• Desglosar y explicar los algoritmos propios del manejo básico y avanzado de la vía aérea.

INTRODUCCIÓN

Durante la atención inicial del paciente en emergencias es necesario evaluar y corregir cada alteración del ABCD.
Cuando evaluamos el A (vía aérea), nos vemos obligados a ser “especialistas” en esta área de trabajo. Sin una vía
aérea manejada correctamente, ningún órgano puede ser adecuadamente resucitado y ninguna otra función vital
puede ser mantenida de forma adecuada por mucho tiempo.

Anteriormente, el manejo de la vía aérea era patrimonio exclusivo de los anestesistas en el quirófano, pero hoy en
día es un pilar fundamental del manejo del médico de emergencias tanto a nivel prehospitalario como a nivel hospi-
talario. A lo largo de este módulo, desarrollaremos la serie de competencias que todo emergentólogo debe
poseer.

NÚCLEO DE COMPETENCIAS EN EL MANEJO DE LA VÍA AÉREA

Competencias cognitivas
• Indicaciones de manejo básico y avanzado de la vía aérea.
• Anatomía y fisiología relevante de la vía aérea.
• Predictores de dificultad de la vía aérea.
• Manejo de la vía aérea difícil con o sin predictores.
• Indicaciones y contraindicaciones de la secuencia de intubación rápida (SIR) e intubación vigil.
• Manejo del fracaso de la vía aérea.
• Farmacología de la vía aérea.

Competencias psicomotoras
• Ventilación con bolsa-máscara.
• Laringoscopia e intubación.
• Técnicas alternativas de intubación.
• Técnicas de preoxigenación y oxigenación de rescate (incluyendo dispositivos extraglóticos y cricotirotomía).

MÓDULO 1 | ATENCIÓN INICIAL Y VÍA AÉREA 1


Competencias afectivas
• Habilidades de gestión de recursos en crisis.
• Anticipación y planificación.
• Liderazgo y comunicación.
• Conciencia de situación.
• Dinámica de equipo.

ANATOMÍA DE LA VÍA AÉREA Y SUS ESTRUCTURAS RELEVANTES

En cuanto al conocimiento anatómico, hay varios conceptos y prácticas que el médico debe tener en cuenta
en todo momento como, por ejemplo, saber ventilar con bolsa-máscara, intubar, realizar la oxigenación de
rescate y, en caso necesario, saber hacer la cricotirotomía. Asimismo, debe reconocer las marcas anatómicas
como referencias y poseer una orientación espacial en la utilización de dispositivos indirectos de visualización.
Para ello, el médico debe tener clara la anatomía de la vía aérea, la cual comprende la vía aérea alta, que es el
espacio entre la nariz y la boca hasta el cartílago cricoides, y la vía aérea baja, que sería el árbol
traqueobronquial.

La nariz
El plexo de Kiesselbach es una zona muy vascularizada en la cara anterior del tabique nasal en la que hay gran ries-
go de epistaxis, por lo que el bisel, o la parte puntiaguda de cualquier dispositivo, se debe colocar pegado al piso y
luego rotarlo.

Figura 1. Plexo de Kiesselbach de la nariz

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La vía respiratoria nasal principal o mayor se sitúa entre el cornete inferior de posición lateral y el tabique y el suelo
de la nariz con una inclinación de adelante hacia atrás de 10-15°, por lo que los dispositivos se colocan pegados al
piso y hacia abajo.

La desviación del tabique o la hipertrofia del cornete inferior pueden impedir el pasaje de un tubo endotraqueal o
una cánula nasal. La mucosa nasal es muy sensible a medicamentos vasoconstrictores tales como la fenilefrina
(0,5%) o la oximetazolina (0,05%), por lo que puede aumentar el calibre hasta un 50-75% y reducir la epistaxis al
introducir un dispositivo.

Figura 2. Cavidades nasales

Las cavidades nasales limitan con la nasofaringe en la cara posterior a través de las coanas. Las vegetaciones
adenoideas se sitúan en la parte posterior de la nasofaringe. El dispositivo puede romper y penetrar la membrana
nasofaríngea. Por ello, la intubación nasotraqueal está contraindicada en pacientes con sospecha de fractura de
base de cráneo o fracturas maxilares por alteración de la continuidad de las cavidades nasales y riesgo de pene-
tración del tubo en bóveda craneal.

La boca o cavidad bucal


Los espacios potenciales en la concavidad de la mandíbula se denominan colectivamente “espacio mandibular”. La
lengua es una estructura no compresible, y durante la laringoscopia se desplaza hacia el espacio mandibular. Si el
espacio es pequeño en relación a la lengua (hipoplasia mandibular, edema lingual, hematoma lingual) disminuye la
capacidad para visualizar la laringe, y si el espacio se ocupa por un hematoma o infección (angina de Ludwig), hay
limitación para desplazar la lengua e intubar.

Las distorsiones anatómicas sutiles, como dientes en conejo o un arco palatino muy alto con una cavidad bucal
estrecha, limitan el espacio operativo y visual para una laringoscopia. Los cóndilos mandibulares se articulan en la
articulación temporomandibular (ATM) durante los primeros 30° de la apertura bucal. A partir de los 30°, los cóndi-
los se mueven fuera de la ATM dirigiéndose hacia adelante a los arcos cigomáticos. Una vez logrado esto se puede
hacer la tracción mandibular y de la lengua hacia adelante.

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La faringe
El tono muscular disminuido por fármacos hipnosedantes puede precipitar una obstrucción total en pacientes
con obstrucción parcial. En algunos casos, como en el embarazo o la obesidad mórbida, la parálisis muscular
puede colocar a la laringe más alta y anterior, siendo más difícil su visualización.

Por otra parte, en el paciente inconsciente hay estrechez u obstrucción por pérdida del tono muscular en
varios sitios:
• Nasofaringe: el paladar blando contra la pared posterior de la faringe.
• Orofaringe: la lengua se mueve posteriormente y apoya contra el paladar blando y la pared posterior de la farin-
ge.
• Laringofaringe: la epiglotis se mueve posteriormente hacia la pared posterior de la pared faríngea.

Figura 3. Anatomía de las vías respiratorias superiores

La laringe

La laringe se extiende desde los pliegues ariepiglóticos, de la punta de la epiglotis y de la comisura posterior
entre los cartílagos aritenoides, es decir, los pliegues interaritenoideos, hasta las cuerdas vocales y el anillo
cricoideo.

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Figura 4. Laringe

En el cuello anterior son palpables el hueso hioides, el cartílago tiroides y el cartílago cricoides. La membrana
cricotiroidea se extiende entre la cara anterosuperior del cartílago cricoides y el borde anteroinferior del cartílago
tiroides. La membrana cricotiroidea mide 9 a 10 mm de alto y 22-30 mm de ancho. Su tercio inferior es el menos
vascularizado.

Figura 5. Cuello, desde la epiglotis hasta la tráquea

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La tráquea y bronquios
La tráquea comienza en el borde inferior del anillo cricoideo. El diámetro en el adulto es de 9-15 mm y su
longitud de 12 a 15 mm. Los cartílagos en «C» están unidos verticalmente por tejido fibroelástico y cerrados
posteriormente por músculo liso. Los anillos son responsables de la sensación de ‘clic’ con el Bougie (estilete de
intubación). Ahora bien, un tercio de la tráquea está fuera del tórax. Los primeros 3-4 anillos traqueales son usados
de referencia para realizar la traqueostomía electiva. Por otra parte, el bronquio derecho es más corto y vertical
que el izquierdo, el cual es el sitio más común de desplazamiento del tubo endotraqueal en profundidad.

OBJETIVOS FUNDAMENTALES EN EL MANEJO DE LA VÍA AÉREA

En el manejo de la vía aérea es fundamental mantener o mejorar tanto la oxigenación como la ventilación.
Para lograrlo, el médico depende del escenario al que se enfrente, es decir, tiene que combinar características
del paciente, del entrenamiento de los rescatadores y del ámbito prehospitalario u hospitalario, entre otros
aspectos.

Asimismo, los objetivos esenciales del manejo de la vía aérea se dan a partir del conocimiento del manejo
básico y del manejo avanzado. Por un lado, el manejo básico incluye la permeabilización de la vía aérea con
maniobras manuales y dispositivos accesorios, la oxigenación y ventilación, si es necesaria, con dispositivos no
invasivos que aporten una fracción inspirada de oxígeno mayor a la ambiental (21%). Por otra parte, el manejo
avanzado asegura la permeabilidad de la vía aérea y la protección de la aspiración con un tubo en la tráquea del
paciente a través del cual se realiza la oxigenación.

MANEJO BÁSICO DE LA VÍA AÉREA

En primer lugar, debemos tomar en cuenta la posición del paciente, que debe estar en posición supina con los
brazos a lo largo del cuerpo. Si el paciente está en otra posición, a saber, de costado o boca abajo, o si se
sospecha de traumatismo, se debe rotar.

Apertura de la vía aérea


Frente-mentón: es la maniobra de extensión de la cabeza y elevación del mentón. Así, pues, es la técnica más
eficiente para abrir la vía aérea en un paciente inconsciente siempre que no haya sospecha de lesión traumática
cervical. Primero, se coloca una mano en la frente de la víctima y se extiende la cabeza hacia atrás. Luego, con los
dedos índice y mayor de la otra mano, se toma la superfcie ósea del mentón (no las partes blandas, dado que puede
desplazar la lengua) y con la otra se desciende la frente para abrir la vía aérea.

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Figura 6. Frente-mentón

Tracción del maxilar inferior: esta maniobra desplaza el maxilar inferior hacia adelante manteniendo en posi-
ción neutra la columna cervical (en sospecha de lesión de columna cervical). Se coloca cada mano a cada lado de
la cabeza del paciente, con los codos apoyados en la superficie en que se encuentra acostado el paciente. Luego,
se abre la boca y, sujetándolo de los ángulos del maxilar inferior, se eleva con ambas manos.

Figura 7. Tracción del maxilar inferior

La triple maniobra: es una combinación de las maniobras de extensión de la cabeza, de tracción de la man-
díbula inferior y de la apertura de la boca. Primero, se abre la boca, se desplaza el maxilar inferior hacia adelante y
luego se extiende la cabeza. No debe realizarse si se sospecha lesión de columna cervical.

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Figura 8. Triple maniobra

Dispositivos accesorios para la vía aérea


Cuando no es posible mantener adecuadamente la permeabilidad de la vía aérea con maniobras manuales básicas,
se puede recurrir a diferentes dispositivos tanto en pacientes inconscientes con respiración espontánea como en
pacientes durante la ventilación con presión positiva con el sistema de bolsa-máscara. Los dispositivos usados son
la cánula orofaríngea y cánula nasofaríngea.

Cánula orofaríngea
Es un dispositivo semicircular que se utiliza para desplazar la base de la lengua hacia adelante y disminuir la obs-
trucción que producen los tejidos blandos del piso de la boca generada en el paciente inconsciente. Además, faci-
lita la aspiración de secreciones y la ventilación con bolsa-máscara.

Las cánulas están confeccionadas con material plástico y constan de tres componentes:
• La porción proximal, que tiene una zona recta que bloquea la mordida y termina en una pestaña que sirve para
disminuir el riesgo de que el dispositivo se desplace.
• El cuerpo, cuya curva sirve para adaptarse a la forma de la lengua y, según el modelo, cuenta con un canal
interior (tipo Guedel o Mayo) o en ambas caras laterales (tipo Berman), a través del cual se produce el pasaje
efectivo de aire.
• El extremo distal, el cual descansa, una vez colocado, por encima de la epiglotis, justo en la entrada de la laringe.

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Figura 9. Modelo tipo Guedel o Mayo (canal)

La numeración y el tamaño varía según la marca. Asimismo, es muy importante seleccionar el tamaño adecuado
para el paciente a fin de evitar complicaciones. Para ello, se mide la longitud de la cánula con la distancia que
separa la comisura labial del ángulo de la mandíbula.

Numeración: 0……… 50 mm

5……… 100 mm
La técnica para su colocación consiste en la apertura bucal. Se introduce en la cavidad oral con la
concavidad encefálica y se desplaza suavemente el extremo distal hasta el final del paladar óseo, donde se gira
180° hasta su posición definitiva. Otra alternativa es utilizar un bajalenguas y ubicar el dispositivo en la posición
anatómica con la concavidad hacia caudal. La posición final será centrada en la boca con el extremo distal por
encima de la entrada laríngea y la porción recta entre los incisivos, para bloquear la mordida y disminuir la
posibilidad de lesión dental. La pestaña debe quedar por fuera de la boca, evitando lesionar las encías o los
labios. Por otra parte, debemos tener en mente que no se debe realizar fijación externa, puesto que, si el
paciente vomita y el dispositivo está fijo, se broncoaspira. De igual forma, hay que recordar que este dispositivo
es siempre de uso temporal y no definitivo.

La indicación para el uso de la cánula es en paciente inconsciente no intubado. Su contraindicación o


precauciones se dan ante el reflejo nauseoso, en pacientes no totalmente inconscientes o en presencia de un
cuerpo extraño.

En el caso de paciente despierto con reflejos intactos, su colocación estimula el reflejo nauseoso, pudiendo
así provocar vómitos, aspiración y laringoespasmo. Asimismo, si su longitud es muy larga, puede ocasionar
laringoespasmo u obstrucción al presionar la epiglotis, y si es muy corta, puede resultar inefectiva, puesto
que la punta quedaría en la mitad de la lengua y la empujaría hacia la faringe, lo cual causa mayor
obstrucción e impide una ventilación adecuada.

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Cánula nasofaríngea
Es un tubo de látex o polivinilo de consistencia blanda, con un bisel en la punta para facilitar su introducción y que
en el extremo proximal presenta un reborde que impide su migración luego de su colocación. Pese a su utilidad, se
usa con menos frecuencia que las cánulas orofaríngeas.

Las indicaciones para su uso son: trismus, pacientes con reflejo nauseoso conservado e injuria maxilofacial que im-
pida colocar cánula orofaríngea. Sus contraindicaciones son: sospecha de fractura de base de cráneo y trastorno
de la coagulación, es decir, diátesis hemorrágica, paciente anticoagulado y paciente trombolizado.

Para la colocación correcta se debe tener presente que las narinas del paciente pueden tener diferentes diáme-
tros, por lo que se aconseja inspeccionarlas antes de colocar el dispositivo. Esta visualización permite detectar
desvíos del tabique nasal, alteraciones de la permeabilidad por hipertrofia de cornetes, etc. También se recomien-
da colocar un anestésico local (lidocaína) y un vasoconstrictor con el objetivo de disminuir el dolor o la hemorragia
en la colocación.

El diámetro de la cánula elegida debe ser 0,5 mm menor que el diámetro interno del tubo endotraqueal adecuado
para ese paciente, y la longitud está dada por la distancia que separa la narina del gonión.

Para su colocación, se lubrica y luego, en un ángulo de 90° sobre la narina elegida y con el extremo biselado contra
el tabique (para evitar la lesión de los cornetes), se progresa suavemente a lo largo del piso de la fosa nasal hasta
la faringe posterior, por detrás de la curvatura de la lengua. En esta ubicación libera la obstrucción producida por
los tejidos blandos del piso de la boca y permite el desplazamiento del aire.

La cánula nasofaríngea es un dispositivo que se tolera mejor que la oral, pero puede causar epistaxis y, si es de-
masiado larga para un determinado paciente, puede ingresar al esófago, con la posibilidad de distensión gástrica
y aparición de vómitos.

Ventilación con sistema bolsa, válvula y máscara con sistema de reservorio de oxígeno para administrar una
fracción inspirada de oxígeno (75-90%).
El dispositivo consta de una máscara de material transparente que permite sellar con o sin almohadilla inflable la
cara del paciente y permite visualizar si hay regurgitación. Posee una bolsa de reservorio de oxígeno y una válvula
de ingreso de oxígeno para alto flujo. Asimismo, los dispositivos tienen una válvula de presión que se abre si au-
menta a más de 60 cmH2O en la vía aérea, la cual puede anularse o no.

La efectividad del dispositivo depende de mantener una vía aérea permeable, de un adecuado sellado de la másca-
ra a la cara del paciente, y de comprimir la bolsa y observar que el tórax se eleva con cada ventilación.

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→→ Técnica
El operador se coloca en posición cefálica. Luego, coloca la base de la máscara en el pliegue entre el labio inferior y
el mentón. El vértice de la máscara se coloca sobre la nariz, con cuidado de no lesionar los ojos. Con la mano hábil,
el operador coloca el índice y el pulgar rodeando el vértice de la máscara (en forma de letra C), inmediatamente
por debajo de la conexión con la bolsa-válvula y presiona sobre la superficie para lograr el sellado de la máscara.
De esta forma, los dedos mayor, anular y meñique se colocan por debajo de la rama horizontal del maxilar inferior
y, sin comprimir las partes blandas, se hace la tracción hacia arriba de la mandíbula realizando la apertura de la vía
aérea.

Por otra parte, la posición de la cabeza y cuello en caso de que haya contraindicación debe ser la de “olfateo”, es
decir, flexión cervical baja, extensión de cabeza y columna cervical alta. Asimismo, la ventilación lograda con la
elevación del tórax debe ser de un volumen de 6-7 ml/kg (500-600 ml en un adulto), es decir, un tercio del volumen
total de la bolsa a una frecuencia de 10-12 por minuto en un paciente en apnea. En el paciente desdentado con pró-
tesis, se la dejamos para mejor sellado de la máscara, mientras que, en paciente desdentado sin prótesis, el borde
inferior de la máscara se puede colocar por encima de la cara interna del borde superior del labio inferior.

La técnica es más efectiva con dos operadores. Esto se debe a que un solo operador puede tener dificultad para
obtener en forma simultánea un sellado adecuado de la máscara y la cara mientras comprime la bolsa y mantiene
la vía aérea permeable. Con dos operadores, uno sella la máscara y abre la vía aérea mientras que el otro bolsea. El
sellado de la vía aérea puede hacerse con las dos manos con la técnica de la letra C que mencionamos o con ambas
pulgares y eminencias tenares a lo largo de los bordes laterales de la máscara.

Se debe realizar la valoración del adecuado “bolseo”.

Ver:
• Expansión del tórax: debajo de las clavículas (atención: más abajo puede ser por expansión gástrica).
• Mejoría en la saturación de O2.
• Mejoría en el color del paciente.
• Falta de distensión abdominal.

Escuchar:
• Escape de aire por máscara mal sellada.
• Sonido por «flameo» de las mejillas (por obstrucción del flujo de aire).

Sentir:
• «La complacencia» de la bolsa, es decir, si persiste la obstrucción de la vía aérea, hay broncoespasmo o neumo-
tórax, poniéndose la bolsa «dura».
• Pérdida de aire contra una de las manos por pobre sellado de la máscara.

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→→ Dificultad para adecuado “bolseo”
Se la define cuando no se puede logar una saturación de O2 > 90% con una técnica adecuada. Si hay un bolseo di-
ficultoso, se han seguir los siguientes pasos para resolverlo:
• Exagerar tracción de mandíbula/elevación de la cabeza.
• Ejecutar una agresiva tracción mandibular.
• Insertar una cánula orofaríngea y/o nasofaríngea.
• Ejecutar la técnica con dos operadores.
• Considerar cambiar el tamaño de la máscara para lograr un sellado adecuado.
• Considerar la presencia de cuerpo extraño en la vía aérea.
• Considerar dispositivos de rescate extraglóticos.
• Considerar una intubación traqueal temprana.

▪ Complicaciones por excesiva ventilación: por aumento de la frecuencia y/o volumen


• Períodos prolongados o mala técnica de bolseo pueden insuflar el esófago y el estómago causando la
regurgitación y aspiración.
• La distensión masiva del estómago puede interferir con el movimiento del diafragma, dificultando aún más la
ventilación con la bolsa.
• Distensión gástrica.
• En casos extremos puede ocurrir la ruptura gástrica.
• Atrapamiento aéreo y aumento de la presión intratorácica con disminución del retorno venoso, hipotensión y
shock.
• La hiperventilación produce hipocapnia y alcalosis respiratoria alterando la oferta de O2 a los tejidos.
• La hiperventilación empeora la evolución en el traumatismo craneoencefálico.

MANEJO AVANZADO DE LA VÍA AÉREA

¿Cuándo se debe intubar a un paciente? Para tomar la decisión adecuada debemos responder a estas cinco cues-
tiones:

• Permeabilidad de la vía aérea: un paciente debe tener permeable la vía aérea para que el aire llegue a través de
la vía aérea a los pulmones para el intercambio. Si el paciente presenta alterada esa permeabilidad por obstruc-
ción intrínseca, como ocurre cuando hay deterioro del sensorio, se deberá intubar.

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• Protección de la vía aérea: un paciente puede tener permeable la vía aérea, pero con riesgo de broncoaspiración
de secreciones, cuerpos extraños y contenido gástrico, influenciado por el estado de conciencia, es decir, el
estado de los reflejos para el manejo de las secreciones faríngeas. El reflejo nauseoso está ausente en el 12-25%
de los adultos sanos, por lo que su ausencia no es útil para decidir si la vía aérea se encuentra protegida o no.
Además, si un paciente requiere de algún dispositivo para mantener permeable la vía aérea debemos considerar
que esa es una medida temporal o transitoria; por lo tanto, si el paciente no protege la vía aérea, aunque no esté
en coma, se deberá intubar.
• Ventilación inefectiva: la ventilación normal implica el ingreso de una cantidad de aire en cada respiración, lla-
mado volumen corriente o volumen tidal, sin un trabajo excesivo de los músculos respiratorios. Cuando se pro-
duce un deterioro en la ventilación que no pueda revertirse en forma no invasiva, se deberá intubar.
• Oxigenación insuficiente: la hipoxemia y la insuficiencia respiratoria tienen variada manifestación clínica, ines-
pecífica, la cual puede ser revertida parcial o totalmente con oxigenoterapia, cánula nasal de alto flujo o venti-
lación no invasiva; en caso de que no pueda ser manejada así, se deberá intubar.
• Potencial deterioro clínico: considerar este punto en situaciones clínicas donde pueda producirse un deterioro
que sitúe al paciente en una condición más desfavorable para su manejo. Una quemadura de la vía aérea o un
hematoma expansivo del cuello, por ejemplo, son situaciones en las que una intubación temprana, antes de la
progresión del cuadro, puede ser la única alternativa del manejo de la vía aérea con intubación endotraqueal
antes de que la alteración anatómica impida su manejo.

A continuación, veremos una serie de condiciones reversibles que tratadas tempranamente pueden prevenir la
necesidad de una vía aérea avanzada:
• Arritmia ventricular maligna: desfibrilación.
• Hipoglucemia: glucosado hipertónico.
• Neumotórax hipertensivo: descompresión.
• Hipovolemia: volumen/sangre.
• Sobredosis de opiáceos: naloxona.
• Anafilaxia: adrenalina.

ALGORITMOS EN EL MANEJO DE LA VÍA AÉREA

En el manejo avanzado de la vía aérea debemos manejarnos ante situaciones diferentes y, para cada situación,
debemos elegir el mejor camino para lograr el objetivo. Hay pacientes que se encuentran en paro respiratorio o
en paro cardiorrespiratorio, mientras que otros se encuentran con respiración espontánea. Asimismo, hay pacien-
tes con múltiples predictores de dificultad del manejo de la vía aérea, mientras que otros no los tienen, por lo que
siempre se debe tener en cuenta un plan alternativo cuando fracasa el plan inicial de intubación.

Para esto se han elaborado algoritmos de manejo de la vía aérea. A continuación, comenzaremos con la descripción
del algoritmo universal:

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Figura 10. Algoritmo de manejo de vía aérea

En este algoritmo, si el paciente se encuentra en apnea o con respiración agónica y no se espera respuesta a
la estimulación con la laringoscopia, se va al algoritmo de crash o colapso de la vía aérea. Si el paciente no tiene
predictores de una vía aérea dificultosa y tiene respiración espontánea, se va al algoritmo de secuencia de
intubación rápida (principal forma de intubación en los servicios de emergencia). Y si el paciente tiene respiración
espontánea y varios predictores de vía aérea dificultosa, se va a manejar en el algoritmo de vía aérea dificultosa.

En los tres algoritmos mencionados puede suceder que no se logre intubar al paciente; en esos casos, se va a pasar
al algoritmo del fracaso de la vía aérea. Utilizar el algoritmo universal en el servicio de emergencia nos permite rea-
lizar el manejo definitivo de la vía aérea minimizando los potenciales riesgos del fracaso de la técnica o
algoritmo implementado, y en caso de fracaso, se ha de tener planes alternativos en cada situación.

Ahora, desarrollaremos el algoritmo de colapso o crash de la vía aérea. Los otros serán desarrollados en otros
capítulos específicos.

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Figura 11. Algoritmo de colapso o crash de la vía aérea

El ingreso a este algoritmo está indicado por la identificación de un paciente inconciente sin respiración espon-
tánea que requiere un manejo inmediato de la vía aérea. La oxigenación inicial de este paciente habitualmente se
realiza con el sistema bolsa-máscara.

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El primer paso de este algoritmo es la intubación orotraqueal sin uso de medicaciones. Si la intubación es
satis-factoria, se realiza en manejo postintubación. Si no se logra, se reasume la oxigenación con el sistema
bolsa-máscara o un dispositivo extraglotico. Si se mantiene la oxigenación, se pueden hacer futuros intentos
de intubación. Usualmente, la oxigenación no se puede valorar con la saturometría en estos pacientes,
por lo que valoramos otros indicadores (elevación del tórax, color de la piel, resistencia en la bolsa:
reflejando la permeabilidad de la vía aérea, la liberación del volumen corriente, la resistencia de la vía aérea y la
distensibilidad pulmonar). Si la oxigenación no puede ser lograda, se debe pasar al algoritmo de fracaso de la vía
aérea. Por otra parte, si la intubación no pudo ser lograda en el primer intento, se puede suponer que el tono
muscular no es óptimo y se debe realizar una relajación mayor (óptima). Se indica bolo endovenoso de
succinilcolina 2 mg/kg de peso y luego de 60-90 segundos de bolseo se debe intentar la intubación. En
caso de lograrlo, se pasa al manejo postintubación; de lo contrario, se debe mantener la oxigenación. Si
esta no puede ser mantenida, se pasa al algoritmo de fracaso de vía aérea, pero si se mantiene la oxigenación
se deben hacer hasta tres intentos de intubación por un operador entrenado, contando como primer intento al
primero luego de la succinilcolina. Pero si no se logra la intubación, se pasa al algoritmo de fracaso de la vía
aérea.

CONCLUSIONES

A lo largo de este módulo hemos abordado el manejo de la vía aérea con las consideraciones anatómicas de
importancia, desarrollado así el manejo básico de la vía aérea con sus maniobras y dispositivos, y tomado las
consideraciones fundamentales que nos indican el manejo avanzado de la vía aérea con la necesidad de
intubación. Asimismo, comenzamos a desarrollar los algoritmos de la vía aérea para un manejo ordenado de
cada situación, analizando el algoritmo universal y, en particular, el algoritmo de colapso de la vía aérea.

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BIBLIOGRAFÍA

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