Gramineas Tipos de Crecimiento
Gramineas Tipos de Crecimiento
A la Gemma,
per tot
Con motivo de la reimpresión
En el momento de preparar el presente libro para situarlo en mi página web, he incorporado las modifica-
ciones siguientes:
1a. Corrección de pequeños errores, formales e inevitables, del texto.
2a. Presentación todas las fotografías en color.
3a. Incorporación de un índice de conceptos y un índice de especies.
No he revisado el texto para actualizarlo por dos razones: porque habría supuesto, probablemente, elabo-
rarlo de nuevo y porque considero que el texto inicial sigue siendo útil, siempre que se tenga en cuenta que
se trata de un trabajo que fue realizado hace unos quince años.
Por esta segunda razón he creído oportuno ofrecerlo en la web libremente para quienes pudieran estar in-
teresados y, al mismo tiempo, he previsto editar unos ejemplares, al poder contar con la ayuda de la tecnolo-
gía de impresión digital.
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Presentación
Este libro ha sido elaborado pensando en mis alumnos de Producció de Cereals y de Produc-
ció de Farratges y tiene por objeto exponer los conceptos más útiles para conocer, manejar y
aprovechar adecuadamente las gramíneas usadas en dichas producciones.
Por la importancia de éstas puede afirmarse que dicha familia botánica, tan evolucionada, diversa
y ampliamente adaptada, constituye, en un mundo acosado por el hambre, un pilar básico de la
agricultura. Pero el interés de las gramíneas, que cubren el 70 % de la superficie emergida de la
Tierra, es mucho mayor que el que se deriva de su explotación por una agricultura intensiva. Las
gramíneas que crecen espontáneamente son la base principal de los pastizales de amplias regiones
del planeta y cuando se trata de recuperar ambientes degradados las gramíneas son las especies
que ofrecen, a menudo, las mayores posibilidades de éxito: para estabilizar las tierras áridas y se-
miáridas, para evitar la erosión, para rehabilitar los suelos salinos, etc. Por otra parte, las plantas de
esta familia botánica tienen una elegancia y una belleza que no posee ningún otro grupo. Su uso
para la constitución de céspedes y como plantas ornamentales se extiende rápidamente.
De acuerdo con el objetivo propuesto, el libro se ha estructurado en tres partes. La primera,
que sólo abarca el capítulo 1, se refiere a la morfología de las plantas, con el fin de facilitar su
conocimiento. Los cinco capítulos siguientes tratan de su ciclo de desarrollo (base para el manejo
y el aprovechamiento), de un modo global y sintético en el capítulo 2 y de forma extensa para
cada período del mismo en los tres capítulos siguientes; el capítulo 6, último de esta segunda
parte, está dedicado al rebrote de las gramíneas perennes. La tercera parte del volumen versa
sobre el valor nutritivo de las gramíneas utilizadas como forraje. En ella se han destinado sendos
capítulos a estudiar la composición química, la digestibilidad y la ingestibilidad del forraje de las
gramíneas. Aunque el capítulo 8, sobre el valor nutritivo de los forrajes, presenta un contenido
más genérico, he considerado conveniente introducirlo con el fin de facilitar la exposición orde-
nada de los conceptos que se utilizan posteriormente.
Para desarrollar los distintos capítulos me he basado en la bibliografía, que es muy abundante,
publicada sobre los cereales y las gramíneas pratenses más cultivados en nuestro entorno. Con
ello el ámbito de especies de gramíneas cuyo uso tiene interés ha quedado restringido, según lo
expuesto más arriba. Extender el estudio a las gramíneas espontáneas aprovechadas como pasto,
a las apropiadas para proteger el suelo y a las usadas en la formación de céspedes implicaría
profundizar en aspectos de la fisiología de la planta que van más allá de los límites de este
trabajo. De hecho, se ha supuesto que el lector posee suficientes conocimientos de fisiología ve-
getal y animal para comprender los conceptos más inmediatamente relacionados con la produc-
ción de los cereales y los forrajes cultivados, en cuyo análisis se ha centrado esta monografía.
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Como norma general, he procurado presentar las ideas esenciales relativas a cada apartado
de un modo conciso, a menudo esquemático. El texto va acompañado de abundantes gráficos y
tablas, que contribuyen a aligerar visualmente la presentación y que han sido seleccionados para
subrayar algunas de las principales nociones tratadas. La disposición del texto, con las figuras y
las tablas, se ha diseñado de tal modo que cada doble página forme una unidad insertada en el
conjunto del apartado o capítulo correspondiente, para facilitar la comprensión.
Las fotografías que acompañan al texto también han sido escogidas para resaltar algunos con-
ceptos importantes, desarrollados más o menos explícitamente en el escrito. Pero, al mismo
tiempo, con ellas se muestran todas las especies de gramíneas de mayor interés en nuestra agri-
cultura y se exponen situaciones concretas de la realidad productiva más cercana.
Como último apartado de cada capítulo se incluye la bibliografía utilizada. De este modo se
subraya su importancia y se agrupan los principales trabajos sobre el tema desarrollado, aunque
algunas referencias deban repetirse en diversos capítulos. Todas las citas bibliográficas se consi-
deran importantes, y por ello han sido específicamente seleccionadas, pero se han destacado
con un asterisco aquellas publicaciones que se estiman básicas con relación al tema tratado.
Aunque, tal como G.P. Chapman y W.E. Peat exponen en el prefacio de su excelente libro An
Introduction to the Grasses, el enfoque tradicional del tema gramíneas, centrado en los cereales
y las principales pratenses, debe ser superado, puesto que nuestros estudiantes necesitan tener
una perspectiva más global de los problemas de la agricultura, estoy convencido de que el es-
fuerzo realizado en este estudio será útil para facilitar un aprendizaje concreto. Espero que tam-
bién permita que los lectores que trabajen su contenido adquieran una perspectiva más universal
a partir de una realidad inmediata.
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Agradecimientos
Al finalizar la elaboración del libro me siento agradablemente deudor de muchas personas que me
han ayudado y estimulado a lo largo de la misma y a las que deseo expresar mi profundo
agradecimiento.
A mis alumnos de la Escola Superior d’Agricultura de Barcelona (ESAB) de los cursos 1993-1994 a
1996-1997, que han utilizado diversas partes del libro, por su estímulo y sugerencias.
A Juan Piñeiro, del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, y a Conxita Royo y Carlos
Cantero, de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Agrària de Lleida, que corrigieron la primera versión
de mi trabajo; a Gil Gorchs, de la ESAB, que revisó versiones posteriores y aportó valoraciones que tuve
en cuenta; a Miquel Masip, también de la ESAB, que leyó todo el texto, me permitió contrastar diversos
temas, corregir algunos errores y me apoyó eficazmente; a los compañeros de la Facultat de Veterinària
de la Universitat Autònoma de Barcelona, que me facilitaron información para el desarrollo de la tercera
parte del trabajo; a Frederic Fillat, del Centro Pirenaico de Biología Experimental de Jaca, que revisó el
texto y me aportó importantes ideas; a Claret Verdú, Josep Sabaté y Xavier Martínez, de la ESAB, a Alba
Puigdomènech y Manel Aragay, del Laboratori Agroalimentari de Cabrils, y a Elena Albanell y Alfred Fe-
rret, de la Facultat de Veterinària de la UAB, por la revisión de determinados capítulos o apartados de la
última versión del texto.
A Gerardo Caja y a Josep Gasa, catedráticos de la Facultat de Veterinària de la Universitat Autònoma
de Barcelona, que hicieron posible la redacción de los cuatro últimos capítulos del libro. Al primero, por
su apoyo decidido y amistoso y por su orientación en el enfoque de diversos temas, y a Josep Gasa, por-
que aportó una crítica radical al primer borrador del texto que propició una nueva concepción de todo el
libro y porque tuvo la amabilidad de ofrecerme su ayuda y de revisar la última versión.
A Josep M. Serra y Ramon Martí, de Edicions UPC, por sus esfuerzos para resolver los trámites
administrativos y hacer posible la edición del libro.
A todos los autores y editores que han permitido utilizar sus gráficos y tablas, sin los cuales no
habría podido presentar el libro que había concebido.
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Índice
3. Período vegetativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
3.1. Germinación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
3.1.1.Descripción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
3.1.2. Factores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
3.1.3. Consecuencias agronómica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
3.2. Desarrollo de la plántula y producción de hojas ....................... 49
3.2.1. Descripción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
3.2.2. Factores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
3.2.3. Consecuencias agronómicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
3.3. Ahijado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
3.3.1. Descripción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
3.3.2. Factores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . : 56
3.3.3. Ciclo anual del ahijado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .: 59
3.3.4. Consecuencias agronómicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .: 60
3.4. Producción de materia seca durante el período vegetativo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..: 61
3.4.1. Descripción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
3.4.2. Factores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
3.4.3. Consecuencias agronómicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
3.5. Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
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4. Período reproductivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
4.1. Descripción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
4.1.1. Fase de iniciación floral. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72
4.1.2. Desarrollo de la inflorescencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
4.1.3. Acumulación de materia seca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
4.2. Factores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
4.2.1. Inducción a la floración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
4.2.2. Desarrollo de la inflorescencia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80
4.2.3. Acumulación de materia seca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82
4.3. Precocidad de los cultivares. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84
4.3.1. Precocidad de espigado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84
4.3.2. Precocidad en el estadio “espiga a 1 cm” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86
4.4. Consecuencias agronómicas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
4.4.1. Sobre la producción de grano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
4.4.2. Sobre la producción de forraje. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 88
4.5. Bibliografía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
14
Tercera parte. Valor nutritivo
7. Composición química de las gramíneas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
7.1. La calidad del forraje de las gramíneas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
7.2. Componentes químicos de las gramíneas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 126
7.2.1. Glúcidos citoplasmáticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .128
7.2.2. Materias nitrogenadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132
7.2.3. Constituyentes de las paredes celulares. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134
7.2.4. Minerales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137
7.2.5. Otros componentes químicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 140
7.3. Métodos de análisis de la composición química de los forrajes. . . . . . . . . . . . . . . . . 142
7.3.1. Determinación de las fibras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143
7.3.2. Determinación de la proteína . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
7.3.3. Determinación de los glúcidos no estructurales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 146
7.3.4. El método de Cornell . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 146
7.3.5. La espectrofotometría de reflectancia en el infrarrojo cercano . . . . . . . . . . . . . . . . 148
7.4. Bibliografía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .151
15
9.3.4. Influencia de los factores del medio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 184
9.3.5. Conservación del forraje. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
9.4. Evaluación de la digestibilidad de las gramíneas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188
9.4.1. Gramíneas pratenses . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . 188
9.4.2. Maíz. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188
9.4.3. Cereales de invierno. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189
9.5. Predicción de la digestibilidad del forraje de las gramíneas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190
9.5.1. Estadio y edad de la planta. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191
9.5.2. Fibra bruta. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191
9.5.3. Las fibras de Van Soest . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191
9.5.4. Digestibilidad “in vitro”. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 194
9.5.5. Digestibilidad “in sacco” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 194
9.5.6. Métodos enzimáticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 196
9.5.7. La espectrofotometría del infrarrojo cercano. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
9.6. Bibliografía ................................................. 198
16
1. Morfología de las gramíneas
a) Dactilo b) Trigo
Figura 1.2. Matas de gramíneas en estado vegetativo (a) y espigada (b), respectivamente (adaptadas de BARLOY y
BOUGÉ, 1964, y de MOULE, 1980).
17
VP
H5
VP
V5
V1
limbo
lígula
VP vaina
H5 V5
V1-2 V1
V2
H6
VP
V2-3
V2-1
VP V2
V2-2
V3 V6 H6
H7
V3
VP
V4
H4 H7 V7 H8
lígula
V4 H4
H8
H5 H9
VP
V5
H9
ápice
Figura 1.3. Descomposición de una mata de gramínea : VP, vástago principal; V1, V2, ... hijuelos; H1, H2, ... hojas
(adaptada de GILLET, 1980).
18
En la figura 1.3 se esquematiza la descom-
posición de una gramínea en sus elementos más
simples:
a) En primer lugar se separan los distintos vás-
tagos. Estos pueden ser de orden primario, si
nacen en la axila de las hojas del vástago
principal (V1, V2, etc.); de orden secundario,
si se originan en un hijuelo primario (V1-2,
V2-1, V1-3, etc.); de orden terciario, e incluso
de orden superior.
Al separar cada vástago se arrastra la hoja en
cuya axila se había formado (H4, H5).
b) Una vez separados todos los hijuelos, queda
el vástago principal (VP), constituido por
hojas (H6, H7) más o menos desarrolladas,
que cubren el ápice o zona meristemática a Figura 1.5. Gramínea con crecimiento extravaginal:
Holcus lanatus (GROUNDS, 1989).
partir de la cual se han diferenciado. En la
axila de dichas hojas se encuentran los pri-
mordios de nuevos hijuelos (V6).
gantea, Holcus lanatus, etc. (figura 1.5). Entonces
c) Si se descompusiera cualquiera de los hijue- producen rizomas (tallos subterráneos, con hojas
los separados anteriormente, se hallaría la en forma de escamas) o bien estolones (tallos que
misma estructura: hojas, primordios de hijue- se extienden sobre el suelo, con hojas bien desa-
los y ápice. rrolladas). En ambos casos, en los nudos de estos
tallos se forman raíces y nuevos hijuelos, de modo
Los hijuelos nacen, como se ha dicho, en la que pueden dar lugar a plantas independientes.
axila de las hojas y se desarrollan según dos tipos Así, a partir de una sola planta se puede ocupar
de crecimiento: un gran espacio de suelo, formándose un césped
- Crecimiento extravaginal, si perforan las claro, poco denso. Véase la figura 1.18 y el apar-
vainas, como en Agropyrum repens, Agrostis gi- tado 1.3 de este mismo capítulo.
19
Nudo
Espiguillas
Limbo
Limbo
Vaina
Lígula
Nudo
Caña Panícula
Figura 1.6. Planta de avena, con su tallo Figura 1.7. Tallos de Alopecurus bulbosus L. (DELPECH
desarrollado (adaptada de HUBBARD, 1968). y BERTOLETTI, 1967).
- Crecimiento intravaginal, cuando los hi- tes, las cuales pueden originar los hijuelos de
juelos crecen en el interior de las vainas, tal orden inferior.
como sucede en la mayor parte de las especies. - Cuando se desarrolla el tallo, los entrenudos
Se trata de las plantas cespitosas, como Festuca basales generalmente permanecen muy cor-
ovina y las diversas gramíneas pratenses de tos. En algunas gramíneas perennes (Phleum
clima templado, que dan lugar a una formación bulbosum, Phalaris aquatica, Alopecurus bul-
cerrada, densa. bosus, Poa bulbosa, entre otras) se hinchan en
mayor o menor medida y acumulan substan-
El vástago de una gramínea está integrado cias de reserva (figura 1.7), e incluso pueden
por un conjunto de unidades (fitómeros) que tie- dar lugar a nuevas plantas, por crecimiento
nen idéntica estructura, compuesta por nudo, vegetativo.
entrenudo, hoja y su correspondiente yema axilar
- Los entrenudos centrales son los que se alar-
(Moore y Moser, 1995 y figura 1.6). Los nudos son
gan hasta constituir la caña. Salvo excepcio-
las zonas meristemáticas a partir de las cuales se
nes, como en maíz (Zea mais), sorgo
alargan los entrenudos (o espacios entre los (Sorghum bicolor) y otras gramíneas tropi-
nudos) y donde se insertan las hojas; en la axila cales, las yemas axilares correspondientes a
de éstas pueden aparecer las yemas axilares. estos entrenudos no se desarrollan. En los
Según la posición que ocupa cada unidad bambúes y en la caña común (Arundo
estructural, sus diversos componentes pueden donax) los tallos aéreos pueden producir
presentar distinto desarrollo. Así: pequeñas ramas en los nudos, características
- En un hijuelo en estado vegetativo, los entrenu- de cada género.
dos no se han desarrollado, pero sí aparecen - La parte superior del tallo se transformará en
las hojas y las yemas axilares correspondien- la inflorescencia. En ella los entrenudos per-
20
Porte erecto Porte intermedio Porte postrado
Figura 1.8. Diferentes portes durante el encañado en avena (BESNIER ROMERO, 1989, adaptado de
VILLENA).
manecen más o menos cortos, las hojas no se medio (apartado 2.4.1) durante la primera fase
desarrollan y las yemas axilares originan las de desarrollo de la planta y de resistir mejor al
espiguillas. frío. Los cultivares procedentes de zonas cálidas,
en cambio, presentan porte erecto.
El porte de la planta, durante el período
En gramíneas pratenses, el porte de la planta
vegetativo, puede mantenerse erecto o más o
favorece la adaptación de ésta a un sistema de
menos postrado o decumbente (figura 1.8).
explotación u otro: el raigrás inglés (Lolium
En cereales (figura 1.9), esta característica perenne), de porte semipostrado (aunque existen
permite diferenciar cultivares; más concretamen- cultivares con diferentes portes), se adapta mejor
te, en trigo (Triticum aestivum), el porte postra- al pastoreo que a la siega; en cambio, con el rai-
do se asocia a una adaptación a los climas fríos, grás italiano (L. multiflorum), de porte erecto,
con objeto de captar mejor la escasa luz del sucede lo contrario.
Figura 1.9. Cultivares de trigo, con presencia de distintos portes, a la salida del
invierno (enero de 1988, Torre Marimon, Vallès Oriental, Barcelona).
21
1.1.2. Hojas
Raigrás italiano Raigrás inglés Festuca elevada Dactilo Phalaris aquatica Fleo
Figura 1.10. Tipos de lígulas y estípulas en las principales gramíneas de interés agronómico (adaptada de
BOYELDIEU, 1980 y VILLAX, 1963).
22
Raigrás italiano Raigrás inglés
23
1.1.3. Tallos
Figura 1.16. Corte transversal de un tallo de trigo que Figura 1.17. Detalle del corte anterior: 1 = epidermis
muestra la disposición de los tejidos y la distribución pluriestratificada; 2 = células del parénquima
de los haces conductores en dos círculos concéntricos mesófilo; 3 = haz de vasos leñosos; 4 = haz de vasos
(cortesía de Joan Ricard MERCIER). liberianos; 5 = células del parénquima medular.
24
Estolón
Rizoma
Figura 1.18. Detalle de la base de un tallo de Agrostis gigantea Roth., que muestra estolones y
rizomas al mismo tiempo. En los nudos de ambos tipos de tallo puede observarse la presencia de
raíces adventicias (DELPECH y BERTOLETTI, 1967).
Los tallos de las especies estoloníferas pue- las que continúen su desarrollo horizontal (creci-
den, indistintamente, extenderse sobre el suelo o miento simpodial).
crecer verticalmente, sobre todo cuando se trans- El desarrollo de rizomas en algunas malas
forman en reproductivos. En las especies rizo- hierbas (grama –Cynodon dactilon–, por ejem-
matosas puede suceder que el meristemo apical plo) dificulta su erradicación. Por otra parte, las
del rizoma siga creciendo horizontalmente y las especies de crecimiento extravaginal resultan
yemas laterales produzcan tallos con desarrollo muy útiles para la estabilización de determinados
vertical (desarrollo monopodial), o bien que suelos (como es el caso de los taludes) o bien
crezcan verticalmente y sean las yemas laterales para fijar las dunas costeras (figura 1.19).
Figura 1.19. Las gramíneas con crecimiento extravaginal son las primeras
especies que colonizan las dunas litorales: Ammophila arenaria (L) Lind., en
Empúries (Girona).
25
1.1.4. Sistema radicular
Trigo Maíz
0 0
1 1
2 2
3 3
4 4
5 5
6
7
8
1 2 3 4 5 6 7 8 9
Figura 1.20. Volumen ocupado por el sistema radicular del trigo y del maíz en suelos
regados y profundos de la región central de los Estados Unidos (escala dada en pies:
1 pie = 0,30 m) (reproducido de U.S.D.A., 1964).
26
- Las raíces secundarias, adventicias o no-
dales, que se forman en los nudos inferiores del
tallo que permanecen enterrados y constituyen el
verdadero sistema radicular de las gramíneas.
Estas raíces nacen en la base de cada uno de los
hijuelos y se renuevan con ellos.
De este modo, el sistema radicular de las gra-
míneas pratenses se desplaza hacia la superficie
del suelo a medida que la planta envejece y mue-
ren sus partes basales (figura 1.22); como conse-
cuencia, tiende a ocupar menor volumen de
suelo.
En algunos casos, como en el maíz (figura
1.23), las raíces adventicias parten de los nudos
situados sobre la superficie, perforan las vainas
foliares y se dirigen hacia el suelo, hasta quedar
enterradas. Se denominan raíces de anclaje.
En los nudos de los estolones y de los rizo-
mas aparecen también raíces nodales, de tal
modo que el hijuelo que nace en la base de la
hoja correspondiente puede convertirse en inde-
pendiente. Por ello, las especies que desarrollan
Figura 1.23. Sistema radicular del maíz en el que
tales tallos pueden reproducirse vegetativamente pueden distinguirse las raíces de anclaje que parten
(figura 1.18). de nudos situados sobre la superficie del suelo.
Figura 1.22. Evolución del sistema radicular en las gramíneas pratenses (BARLOY y BOUGÉ, 1964).
27
1.2. Inflorescencia
1.2.1. La espiguilla
Estambres
Flor n. 4 Lemna
Flor n. 3
Flor n. 2
Flor n. 1
Figura 1.24. Esquema de una espiguilla de gramínea Figura 1.26. Diagrama floral y detalle de una flor de
(BOYELDIEU, 1980). gramínea (BOYELDIEU, 1980).
28
variedades de trigo, en cebada, en avena, en rai-
grás italiano, etc.) o no tenerlas (como en otras
variedades de trigo, en raigrás inglés –figura
1.25–, etc.).
Las aristas constituyen un mecanismo de dis-
persión del grano y, cuando están presentes,
Grano Pálea
pueden tener posición terminal, unidas al final
de la lemna como una proyección del nervio
central (en cebada, trigo, etc.) o presentar posi-
Lemna ción dorsal (en avena).
La figura 1.27 muestra la estructura de una
espiguilla de avena, con dos flores fértiles y la
terminal estéril. El grano se ha separado de la
lemna y la pálea, que en este caso se unen for-
mando una cápsula que lo encierra.
Gluma Gluma Las flores son, en general, hermafroditas,
pero también las hay que tienen sólo estambres
o bien sólo órganos femeninos, disponiéndose
entonces en plantas dioicas (Buchlöe dactyloides,
Zizania aquatica, etc.), plantas monoicas (maíz
–Zea mays–, figuras 1.28 y 1.29) o en plantas con
Espiguilla
flores masculinas y femeninas situadas en la mis-
ma inflorescencia (género Tripsacum, etc.).
Figura 1.27. Descomposición de una espiguilla de
avena, con arista en posición dorsal y cuya flor
terminal es estéril (reproducida de HUBBARD, 1968).
Figura 1.28. Inflorescencia terminal del maíz, con Figura 1.29. La inflorescencia lateral del maíz
sólo flores masculinas, productoras de polen. (mazorca) tiene sólo flores femeninas.
29
1.2.2. Tipos de inflorescencias
30
Espiguilla
lateral
Espiguill
fértil
a lateral
estéril
Gluma
lateral
Raquis
Raquis Glumas
Nudo
PERFIL
Espiguillas Espiguillas
laterales laterales
fértiles estériles
SECCIÓN
Figura 1.32. Estructura de la espiga de cebada Figura 1.33. Espigas de cebada de seis carreras y de
(HERVEY-MURRAY, 1980). dos carreras.
una sola flor, en cada nudo del raquis: en la En las figuras 1.34 se representan las inflores-
cebada de seis carreras las tres espiguillas son cencias de las principales gramíneas pratenses de
fértiles, mientras que en la cebada de dos carre- clima templado y en la figura 1.35 las inflores-
ras las dos espiguillas laterales son estériles y cencias de los cereales más importantes a nivel
sólo la central produce grano. mundial.
Raigrás italiano Raigrás inglés Festuca elevada Dactilo Phalaris aquatica Fleo
Figura 1.34. Inflorescencias de las principales gramíneas pratenses de clima templado cultivadas en España
(HUBBARD, 1968 y MOSER y col., 1996).
31
Trigo Cebada Triticale
Figura 1.35. Inflorescencias de los principales cereales (BOYELDIEU, 1980; MOULE, 1980; HULSE y SPURGEON, 1974;
CHAPMAN y PEAT, 1992).
32
1.3. El grano
33
Tabla 1.1
Dimensiones y peso de 1000 granos de los principales cereales (adaptada de KENT,
1983).
(*) 27 g para los trigos canadienses (CWRS) y 48 g para los trigos ingleses.
Figura 1.38. El peso específico de la cebada de dos carreras, de grano homogéneo, es superior al de la cebada de
seis carreras, cuyos granos resultan asimétricos por razón de su disposición en la espiga.
34
Figura 1.39. Granos de cebada en los que la base de
la arista que queda unida al grano tiene distinta lon-
gitud (adaptada de HERVEY-MURRAY, 1980).
Tabla 1.3
Peso de 1000 semillas de las principales gramíneas
pratenses (BESNIER ROMERO, 1965).
Centeno 28 35
Dactilo 1,0 978
Raigrás italiano 1,7 600
Raigrás inglés 2,0 475
Fleo 0,37 2.710 Figura 1.41. Semillas de raigrás italiano diploide
y tetraploide (cortesía de Michel WILLEMIN).
35
1.3.2. Estructura del grano Tabla 1.4
Estructura del grano de una gramínea (adaptada de
KENT, 1983).
Endospermo
Endospermo farináceo
Capa de aleurona
Pálea
Lemna
Endospermo
Pericarpio Capa de aleurona
Epidermis
Endocarpio Tegumento de
la semilla
Tegumento
Testa
Capa hialina
Endocarpio
Célula del endospermo
Mesocarpio
Célula de aleurona
Epicarpio
Germen
Escutelo
Plúmula
Germen
Radícula
Cofia Glumas
Figura 1.42. Diagrama de la sección longitudinal de Figura 1.43. Diagrama longitudinal de un grano de
un grano de trigo (KENT, 1983). arroz (PRIMO YÚFERA y BARBER, 1978).
36
Tabla 1.5
Porcentaje sobre el peso total del grano de los cereales de las distintas partes del mismo (KENT,
1983).
37
1.4. Bibliografía * HUBBARD, C.E., 1968. Grasses. Penguin Books
Ltd., Harmondsworth, Reino Unido.
38
2. Ciclo de desarrollo y producción
Coleóptilo 1a hoja
Maduración Siembra
Floración
Fecundación Estadio
3 hojas
Espigado
Espiga Ahijado
39
Tabla 2.1
Períodos y principales fases y estadios del ciclo de desarrollo de una gramínea
Figura 2.2. Diagrama del ciclo de desarrollo del trigo según KIRBY y APPLEYARD (1987).
40
Durante la fase de iniciación floral continúan
desarrollándose hojas e hijuelos previamente
diferenciados en el ápex, por lo que coinciden
en el tiempo, y se solapan, la última fase del
período vegetativo con la primera fase del perío-
do reproductivo.
Finalizado éste, la planta inicia el último pe-
ríodo de su ciclo: el período de formación y
maduración del grano, en el que se consolida
el número de granos y se determina el tamaño y
el peso de los mismos.
Los cereales y las restantes gramíneas anuales
mueren cuando la planta acaba su primer ciclo.
Ahijado en cebada
Las gramíneas pratenses, en cambio, tienen la
facultad de rebrotar y de iniciar nuevos ciclos de
desarrollo durante el mismo año.
Después de un primer ciclo completo, las gra-
míneas pratenses empiezan un nuevo ciclo, el
llamado segundo ciclo natural. No obstante, lo
más frecuente y correcto para su explotación
forrajera es aprovecharlas, por pastoreo o siega,
antes de que acabe el primer ciclo. A partir de
entonces, al rebrotar, inician un nuevo ciclo.
Estos nuevos ciclos no suelen ser completos
(excepto en algún caso, como en el raigrás ita-
liano) porque la planta no alcanza el período
reproductivo, sino que permanece indefinida-
mente en estado vegetativo.
Encañado en trigo
41
Tabla 2.2
Aceleración del desarrollo del ciclo del trigo debida al efecto de los factores ambientales
(FISCHER, 1983).
Causa de la aceleración
La escala es arbitraria, entre 0 (ninguna influencia) y 3 (influencia importante). El rango indica las variaciones
genotípicas reconocidas o posibles (?).
100
Incremento porcentual de la MS total
Espiga
80 Grano
60
Tallo
40 Hojas
20
Raíces
0
0 20 40 60 80 100 120 140
Nascencia Iniciación Espiga Antesis Madurez
floral a 1 cm
Días a partir de la siembra
42
Figura 2.5. El agua y los nutrientes pueden condicionar tanto la producción de forraje como la de grano.
Obsérvese el contraste entre dos medios productivos muy distintos: ballico en Caldes de Montbui (Barcelona) y trigo
duro en Monegros (Zaragoza).
Plantas/m2
Espigas/planta
Espiguillas/espiga
Granos/espiguilla
Espigas/m2
Granos/espiga
Figura 2.6. Fases de formación de los distintos componentes del rendimiento en el trigo (adaptada
de MEYNARD y SEBILLOTE, 1994).
43
En diversos estudios se han combinado los
tres primeros componentes para dar uno nuevo, 6
el número de granos/m2, que constituye una ex- Cebada (Willey y Holiday, 1971)
44
2.3. Bibliografía KIRBY, E.J.M., 1969. «The effect of sowing date
and plant density in barley». Ann. Appl. Biol,
63, 513-521.
ANDERSON, W.K., 1986. «Some relationships bet- * KIRBY, E.J.M. y APPLEYARD, M., 1987. Cereal
ween plant population, yield components development guide. Arable Unit, Stoneleigh,
and grain yield in a Mediterranean environ- Warwickshire, Reino Unido.
ment». Aust. J. Agric. Res., 7, 21-233.
* HAY, R.K.M. y WALKER, A.J., 1989. An introduc-
BOYELDIEU, J., 1980. Les cultures céréalières. tion to the physiology of crop yield. Longman
Hachette, París. Scientific & Technical, Harlow, Essex, Reino
* EVANS, L.T., 1993. «Physiological aspects of crop Unido.
improvement». En L.T. Evans (ed.), Crop evo- * MEYNARD, J.M. y SEBILLOTE, M., 1994. «L’élabo-
lution, adaptation and yield. Cambridge ration du rendement du blé, base pour l’étu-
University Press, Cambridge, Reino Unido, de des autres céréales à talles». En L. Combe
169-268. y D. Picard (ed.), Élaboration du rendement
* FISCHER, R.A., 1983. «Wheat». Proceedings of the des principales cultures. INRA, París, 31-51.
Symposium on Potential Productivity of Field Willey, R.W. y Holliday, R., 1971. «Plant popu-
Crops under Different Environments. IRRI. lation, shading and thinning studies in
Los Baños, Filipinas, 129-154. wheat». J. Agric. Sci. (Camb.), 77, 453-461.
45
3. Período vegetativo
3.1. Germinación
Plúmula
3.1.1. Descripción
Raíces
seminales
Después de la siembra, la semilla absorbe
agua, se hincha si dispone de la humedad ade- Trigo
cuada y, a los pocos días, emerge de ella la co-
leorriza (protección de la radícula, origen, a su Plúmula
vez, de las raíces primarias) y posteriormente el
coleóptilo. Cuando este último atraviesa el suelo
se acaba la fase (figura 3.1). A continuación, la Raíces
primera hoja perfora el coleóptilo y éste se seca- seminales
rá. En la figura 3.2 se aprecia la germinación de Cebada
un grano desnudo (trigo) y la de un grano vesti-
do (cebada).
Los hidratos de carbono del endosperma se Figura 3.2. Germinación de semillas de un grano
desnudo (trigo) y un grano vestido (cebada)
descomponen por efecto de enzimas (diastasas)
(adaptada de HERVEY-MURRAY, 1980).
en azúcares más simples (maltosa, principal-
mente), los cuales, de este modo, pueden ser
utilizados por el embrión en crecimiento. Igual-
mente sucede con las proteínas, descompuestas El posterior crecimiento vegetativo de la plan-
por efecto de las proteasas. Las enzimas son sin- ta se origina en un meristemo terminal, denomi-
tetizadas en la capa de aleurona, en presencia de nado ápex, situado al nivel de la superficie del
agua y por estímulo de una hormona (giberelina) suelo. Por ello, si la semilla se entierra mucho, se
suministrada por el propio embrión. Se ha com- desarrollan los primeros entrenudos del tallo y
probado que en el proceso germinativo intervie- forman así un tallo subterráneo o rizoma, tanto
nen también otras hormonas: citoquinonas, ácido más largo cuanto mayor sea la profundidad de
abscísico (inhibidor), etc. siembra.
Coleorriza Raíces
seminales
Germinación Nascencia
47
3.1.2. Factores 2. La temperatura. La germinación se inicia
a partir de un umbral térmico o cero de vegeta-
ción, distinto según la especie:
La duración de la fase siembra-nascencia de- - 0 ºC para los cereales de invierno y las gra-
pende de la humedad del suelo, la temperatura míneas pratenses de tipo atlántico
del mismo y la profundidad de siembra, factores - 6 ºC para el maíz
que, a su vez, pueden interaccionar entre sí, se-
gún se muestra en las figuras 3.3 y 3.5. - 8 ºC para el sorgo
y se paraliza para temperaturas muy elevadas
Por otra parte, hay que considerar el efecto (temperatura máxima, que en cebada, por ejem-
de la calidad de la semilla: poder germinativo y plo, es de 38 ºC).
tamaño de la misma.
El efecto de la temperatura dentro de este
1. La humedad del suelo. A medida que dis- intervalo, cuando el agua no es limitante, se des-
minuye la humedad del suelo, aumenta el número cribe mediante una ecuación lineal que relaciona
de días necesarios para la nascencia, establecién- el inverso de aquélla (en grados K) con el inver-
dose así una relación logarítmica entre éste y el so de la duración de la fase (en días).
potencial hídrico del suelo. Al expresar la dura-
ción de la fase en logaritmos neperianos, la rela- La suma de temperaturas necesaria para la
ción entre ésta y el potencial hídrico del suelo, germinación es constante y característica de cada
para cada temperatura, se representa por una especie (en trigo es de 121-122 ºC, figura 3.4).
recta, según se muestra en la figura 3.3. No obs-
tante, se ha comprobado que, para niveles bajos
de humedad del suelo y para elevadas tempera-
turas, el proceso germinativo se alarga conside- 16
rablemente respecto a la previsión establecida
Temperatura (ºC)
x y xy
25
20
72,9 1,7 125,9
15 10 ºC 60,1 1,95 117,2
15 ºC 43,0 2,7 116,1
10
35,0 3,4 119,0
20 ºC 33,0 4,0 132,8
25 ºC 17,0 7,05 119,9
5 13,0 9,0 117,0
10,5 11,2 117,6
7,5 14,8 111,0
-2 -4 -6 -8 -10
Media xy = 121,6 ºC +- 0,98
Potencial de agua del suelo (bars)
Figura 3.3. Duración de la fase siembra-nascencia Figura 3.4. Duración de la fase siembra-nascencia
del trigo, en función de la humedad del suelo en trigo, en función de la temperatura (MOULE, 1980).
(potencial hídrico), para distintas temperaturas
(LINDSTROM y col., 1976).
48
3. La profundidad de siembra. Hay que te-
25
ner en cuenta que durante la fase siembra-nascen- 12 cm
cia se dan dos procesos sucesivos: la germinación 9 cm
20
de la planta, que, en general, no constituye una
limitación para la emergencia, y la elongación 15 3 cm
subsuperficial de la plúmula, tanto mayor cuanto
más profunda sea la siembra, que resulta afecta- 10
4. La calidad de la semilla está muy afecta- Figura 3.5. Interacción, durante la germinación del
da por las condiciones de recolección y de alma- trigo, entre la profundidad de siembra, el potencial
hídrico del suelo y la temperatura (LINDSTROM y col.,
cenaje. Por ejemplo, se ha comprobado que las
1976).
semillas de gramíneas pratenses recogidas en el
estadio de grano lechoso o previamente pierden
mucho antes su poder germinativo que las reco-
Tanto en cereales de invierno como en gramí-
gidas maduras (McDonald y col., 1996). El efec-
neas pratenses se ha establecido que existe una
to del contenido en humedad y la temperatura
correlación positiva entre el tamaño y el peso de
de almacenaje son también conocidos como fac-
la semilla y el crecimiento de la plántula y la pos-
tores esenciales para su conservación.
terior acumulación de materia seca. No obstante,
En general, las semillas de las gramíneas pra- respecto a la producción de grano, se han obte-
tenses suelen perder mucho antes su poder ger- nido resultados contradictorios, a veces positivos,
minativo que las de los cereales. otras veces indiferentes (Gan y Stobbe, 1996).
Demasiado superficial
2,5 cm
Profundidad óptima
5 cm
7,5 cm
Demasiado profunda
10 cm
49
3.1.3. Consecuencias agronómicas gurar la humedad, generalmente más favora-
ble durante esta estación.
50
3.2. Desarrollo de la plántula y
producción de hojas
3.2.1. Descripción
3a hoja
4a hoja 3a hoja
1a hoja 1a hoja 2a hoja
1a hoja 2a hoja
Ápex
Ápex
Esbozo
foliar
Rizoma Yema
Rizoma Nudos
Coleóptilo axilar
Coleóptilo
Grano Grano
Macolla
51
Lígula
Lígula
Lígula
Cuando el primordio de hoja empieza su cre- A partir de que una hoja ha alcanzado su
cimiento ascendente, se transforma en un tubo máximo desarrollo, el ritmo de su fotosíntesis
que sube por el interior de la vaina de la hoja aparente (acumulación fotosintética) desciende.
precedente. En el momento en que el ápice de la Esto sucede al principio lentamente, pero des-
hoja asoma al exterior, el limbo (que hasta dicho pués con gran rapidez, de tal modo que, cuando
momento constituía la casi totalidad de la hoja) la hoja muere, ya ha dejado de contribuir al cre-
reduce su velocidad de crecimiento, fenómeno cimiento de la planta.
que coincide con la formación de la lígula y con
En un momento determinado, además de la
la diferenciación de las dos partes de la hoja;
hoja (o excepcionalmente dos hojas) que está
mientras tanto, el limbo continúa alargándose
creciendo activamente, pueden existir de una a
por crecimiento intercalar, hasta que se detiene;
tres hojas adultas completamente verdes y de
a continuación, la vaina toma el relevo y prota-
una a tres más que han empezado ya a amari-
goniza el crecimiento. En el momento en que la
llear y a necrosarse, por más que mantengan
lígula sale al exterior se reduce progresivamente
todavía una parte verde.
el crecimiento de la vaina, bascula el limbo y la
hoja se convierte en adulta (figura 3.10). Cuando la planta se encuentra en período re-
productivo, el esquema de producción de hojas
De un modo general, cuando una hoja apa-
es más complejo, ya que:
rece al exterior, la anterior está alcanzando su
total desarrollo y la siguiente sube rápidamente - cuando se inicia el período, se reduce el ritmo
por el interior de la vaina, aunque hay excepcio- de aparición de hojas;
nes a esta regla, según las especies y las con- - posteriormente, cuando los entrenudos se
diciones del medio. alargan rápidamente, se acelera el ritmo de
aparición de las hojas, por efecto de dicho
La hoja adulta se mantiene verde durante un alargamiento;
tiempo limitado (puede ser de sólo tres sema-
nas), después empieza a amarillear y, finalmente, - finalmente, en el momento en que aparece la
muere. La senescencia empieza por la punta del hoja terminal, cesa la aparición de hojas en el
limbo (que es la parte más vieja) y se extiende vástago correspondiente.
hacia abajo. Los constituyentes de las células son En trigo, la máxima superficie foliar por vás-
movilizados y redistribuidos por la planta y, en tago se alcanza cuando la hoja bandera está com-
consecuencia, la hoja pierde peso. Posterior- pletamente extendida, lo que ocurre cerca del
mente, se descompone. espigado.
52
3.2.2. Factores Se ha establecido que el número de hojas del
vástago principal es una función lineal de los gra-
dos-día acumulados. No obstante, el número de
Interesa distinguir los factores que influyen en grados-día necesarios para la producción de una
el número de hojas vivas presentes en cada hoja o filocrón no es constante, sino que varía con
hijuelo (la planta, de hecho, es la suma de los la especie, con el cultivar y con las condiciones
hijuelos y el vástago principal) y los factores que del medio: además de la temperatura influye el
determinan su dimensión y peso. A su vez, el fotoperíodo (Wilhelm y McMaster, 1995), tal como
número de hojas vivas que tiene un hijuelo en un se pone de manifiesto en la figura 3.11.
momento concreto depende de: a) la velocidad Al aumentar el fotoperíodo, se incrementa el
con que aparecen y b) la rapidez con que mue- ritmo de aparición de hojas y el filocrón decrece
ren o su longevidad. (figura 3.11 b). Ello permite explicar por qué en el
trigo y la cebada cultivados en condiciones natu-
rales, el filocrón varía según la fecha de siembra.
Velocidad de aparición de nuevas hojas
53
Los restantes factores del medio revisten una neos. Este mayor vigor no se debe a que el ritmo
importancia muy inferior a la de la temperatura: de aparición de hojas o hijuelos sea más rápido,
1.La luz acelera la aparición de nuevas hojas y ni a diferencias en la tasa de crecimiento vege-
modifica ligeramente la suma de temperaturas tativo a partir del estadio de dos hojas, sino a lo
necesaria (por tanto, se da una interacción que sucede entre la germinación y el estadio de
positiva entre luz y temperatura). No obstan- 2 hojas: básicamente se debe a que la cebada,
te, si la iluminación es muy baja, el ritmo de seguida del triticale, tiene un embrión más im-
aparición de hojas desciende bruscamente. portante que el trigo y la avena (López-Casta-
ñeda y col., 1996).
2.El nitrógeno también acelera ligeramente di-
cho ritmo, pero sólo cuando se trata de plan- Durante el período vegetativo, tanto el limbo
tas bien iluminadas. como la vaina de las sucesivas hojas de un hijue-
Para algunos autores, en trigo, el nitrógeno y lo van alargándose cada vez más (con tal de que
la disponibilidad de agua no afectan al ritmo de se mantengan las condiciones ambientales); en
aparición de hojas. cambio, durante el período reproductivo, cuanto
más arriba del tallo se sitúa una hoja, mayor es la
relación entre la longitud de la vaina y la del
Longevidad de las hojas limbo. Por ello, cuando se trata de determinar la
acción de los factores del medio sobre las carac-
En comparación con muchas especies de terísticas de las hojas es necesario comparar
dicotiledóneas, la longevidad de las hojas de las hojas que tengan la misma edad y posición.
gramíneas es baja: en algunos casos puede ser de
Por otra parte, hay que tener en cuenta que
tan sólo tres semanas. Se sabe que en ella influ-
la influencia de los factores ambientales se mani-
yen considerablemente los siguientes factores:
fiesta durante el crecimiento de las hojas, pero
1.La temperatura. El calor acelera la muerte de no sobre las hojas adultas.
las hojas.
2.La evolución de la propia temperatura. Para Los factores ambientales que ejercen mayor
una misma temperatura media, las hojas se influencia son el nitrógeno, la humedad, la luz y
mantienen durante un tiempo mayor cuando la temperatura:
las temperaturas disminuyen (en otoño) que 1.El nitrógeno actúa incrementando tanto la di-
cuando aumentan (primavera). mensión como el peso de las hojas.
3.El efecto del nitrógeno. No está establecido, 2.La sequía actúa en sentido inverso al del ni-
aunque si escasean los nutrientes o el agua, trógeno.
puede esperarse una senescencia y muerte 3. Un grado elevado de iluminación contribu-
más precoces que cuando las condiciones del ye a acortar la longitud de las hojas y a
medio sean más favorables para las plantas. aumentar la anchura, el grosor y el peso de
4.La iluminación. Parece no ejercer influencia; las mismas, mientras que un grado exiguo de
no obstante, la falta de luz tendría los mismos iluminación provoca el efecto contrario, es
efectos que la falta de nutrientes o de agua. decir, el ahilamiento (hojas de mayor longi-
tud y de menor peso).
4.La superficie de la hoja está en relación direc-
Dimensión y peso de las hojas ta con la temperatura, hasta llegar a un punto
óptimo (20-25 ºC para el trigo y para las gra-
La dimensión y el peso de las hojas varían míneas pratenses de la zona templada); no
según la pauta de desarrollo de la propia planta obstante, la temperatura óptima para asegurar
y por influencia de los factores externos. el crecimiento longitudinal es más elevada
En relación con la planta, está bien estable- que la que produce la máxima anchura, de tal
cido que la cebada manifiesta mayor vigor inicial modo que, por regla general, las hojas tien-
que el trigo, la avena e, incluso, que el triticale den a ser más cortas y anchas en invierno y
(su superficie foliar antes de la iniciación floral más largas y estrechas en verano. Las tempe-
puede doblar a la del trigo), lo que le proporcio- raturas excesivamente elevadas producen un
na claras ventajas en ambientes secos mediterrá- efecto semejante a la falta de luz.
54
De un modo general, el efecto de la tempera- 3.2.3. Consecuencias agronómicas
tura, si no se da un estrés hídrico o falta nitrógeno
en el suelo, es el determinante para la producción Durante esta fase se consolida el número de
de hojas. Así, en festuca elevada, se ha compro- plantas/m2, ya que el frío puede afectar a las
bado que la producción de tejido foliar a 25 ºC plántulas poco desarrolladas.
es 4 veces superior a la correspondiente a 10 ºC.
Ello se debe a que se dobla el ritmo de aparición 1a El establecimiento de los cereales de invier-
de hojas, se multiplica por 4 el ritmo de creci- no y de las gramíneas pratenses en otoño de-
miento de las mismas, pero se reduce a la mitad be realizarse pronto, para asegurar que las
el tiempo de crecimiento, tal como se muestra en plántulas estén desarrolladas cuando se pro-
la figura 3.12 duzcan los fríos más intensos. En general, no
suelen presentarse problemas en este sentido.
a 10 ºC
cuada es conveniente aprovecharlos. De lo con-
15 trario, aunque la producción del corte pueda
mantenerse a causa del crecimiento de nuevas
10 hojas, la calidad del forraje disminuye por la
acumulación de hojas muertas. Pero durante el
invierno, si el frío no mata directamente a las
5
hojas, la calidad de la hierba se conserva duran-
te más tiempo que en primavera o verano, épo-
0 cas en que las hojas mueren rápidamente.
0 10 20 30
Tiempo (días)
3a En un prado cuya densidad es excesiva, la
muerte de hojas debida a la falta de luz
Figura 3.12. La Festuca arundinacea produce 4 veces puede perjudicar a la calidad del forraje y al
más hojas a 25 ºC que a 10 ºC: las hojas aparecen 2
veces más rápido y crecen 4 veces más deprisa, pero
ritmo de crecimiento global de modo nota-
sólo durante la mitad del tiempo (adaptada de ble, pero a menudo no se presta la debida
ROBSON y col., 1988). importancia a este hecho.
55
3.3. Ahijado
Vástago
principal
3.3.1. Descripción
Segundo
hijuelo
90
75
Número de hijuelos por planta
45
30
15
0-1 1-1 2-2 3-3 4-5 5-8 6-13
0
0 2 4 6 8 10
Hojas desarrolladas en el vástago principal
Figura 3.15. Producción de hijuelos en plantas aisladas de raigrás inglés situadas en condiciones favorables
(ROBSON y col., 1988).
56
60
Hijuelos secundarios
Hijuelos primarios
Vástago principal
Hojas
40 Raíces seminales
20
30
Tallos
20
10
40
Raíces
20
0
2 4 6
Filocrones transcurridos
Figura 3.16. Mata de Poa annua que muestra hijuelos Figura 3.17. Número de hojas, tallos y raíces
de diferente desarrollo (HUBBARD, 1968). desarrollados por los distintos vástagos de una mata
de trigo en función de la temperatura acumulada
(KLEPPER y col., 1984).
después del cual, si no han tenido ocasión de La participación del vástago principal en el
desarrollarse, mueren (lo contrario sucede con número total de hojas y raíces de la planta es
las hojas, las cuales, una vez diferenciadas, se proporcionalmente superior a la que correspon-
desarrollan). Este fenómeno es debido a limita- de a los hijuelos primarios y la de éstos superior
ciones de dos tipos: a la de los hijuelos derivados, especialmente por
- la competencia entre los hijuelos por el lo que respecta a las raíces, según puede obser-
espacio, la luz, el agua, etc. varse en la figura 3.17.
- el comienzo del período reproductivo o fase Cuando las condiciones ambientales son muy
siguiente, ya que se produce una inhibición poco propicias (hielo, sequía), los hijuelos pueden
hormonal desde los ápices ya diferenciados llegar a morir, pero es posible también que pier-
en ápices reproductivos. dan tan sólo las hojas y que el ápex se mantenga
Cuando aparecen los hijuelos, nacen también, vivo y origine nuevas hojas en el momento en que
en los nudos de la base de la macolla, las raíces las condiciones del medio sean favorables. La
adventicias, las cuales persistirán durante un diversidad de hijuelos se manifiesta, asimismo, en
período muy superior al de las hojas, e incluso al la respuesta frente a las condiciones adversas de
de los mismos hijuelos. desarrollo; así, puede suceder que los hijuelos
poco desarrollados desaparezcan, mientras que los
Una planta, en un momento determinado, mejor desarrollados ofrezcan mayor resistencia.
presenta diversidad de hijuelos, distintos no tan
sólo en cuanto al orden jerárquico, sino también Probablemente, el nitrógeno y las demás
por su estado de desarrollo y tamaño (figura substancias orgánicas de los hijuelos que mueren
3.16): algunos se mantendrán muy pequeños, por competencia son transferidos hacia los que
con pocas hojas; otros, en cambio, alcanzarán un permanecen vivos; la traslocación de dichas
gran desarrollo y darán origen a distintos hijue- substancias tiene lugar incluso antes de produ-
los derivados. cirse la senescencia de las distintas hojas.
57
3.3.2. Factores
1,4
13 ºC/7 ºC
1,2 21 ºC/16 ºC La figura 3.18 muestra la influencia que ejer-
ce la iluminación sobre el ahijado y la interacción
1,0 entre ésta y la temperatura: para una elevada
intensidad luminosa, la velocidad de ahijado es
0,8 mayor a temperaturas más altas; en cambio,
cuando se reduce la iluminación, las temperatu-
0,6 ras inferiores son más favorables.
58
El efecto de los nutrientes, especialmente del
nitrógeno, sobre el ahijado es notable y su corre-
lación, positiva, con tal que la iluminación sea
suficiente, pues, de lo contrario, resultaría perju-
dicial. El nitrógeno de que puede disponer una
gramínea no sólo afecta al número de hijuelos
formados, sino también al ritmo de aparición de
los mismos. En la figura 3.21, que resume una
experiencia de Aspinall (1961), se pone de mani-
fiesto que:
1. Niveles superiores de nitrógeno aseguran
mayores producciones de hijuelos.
2. La aportación semanal de nitrógeno (figura
3.21 b) no sólo permite que se alcance un
mayor número de hijuelos por planta, sino
que también modifica el ritmo de aparición
de los mismos; se logra así una producción
ininterrumpida de hijuelos y se salva el
bache de la fase de encañado, siempre que
el nivel de la aportación de nitrógeno sea
elevado.
El efecto del agua sobre el ahijado ha sido
poco estudiado. En cualquier hipótesis, es evi-
Figura 3.20. La sequía no tan sólo limita la dente que la carencia de agua actúa negativa-
producción de hojas e hijuelos sino que también mente. En general, la producción de hijuelos y la
puede provocar la pérdida de los mismos, como en persistencia de los mismos está en directa rela-
esta cebada. ción con el nivel de agua del suelo (figura 3.20).
(a) (b)
Espigas emergidas (espigas/planta/semana)
Hijuelos/planta
Nivel 2
Nivel 3
Nivel 2
Nivel 1
Nivel 1
Figura 3.21. Evolución del ahijado y del espigado de la cebada bajo diversos regímenes y niveles de abonado
nitrogenado: (a) todos los nutrientes son aplicados antes de la germinación; (b) los nutrientes se aplican
semanalmente (LANGER, 1979, según ASPINALL, 1961).
59
Rizoma
Siembra normal: 2-4 cm
Figura 3.22. Incidencia de la profundidad de siembra sobre el ahijado (adaptada de BARLOY y BOUGÉ, 1964).
Al abonar con nitrógeno la festuca elevada au- tal modo es así que el momento crítico para el
menta en mayor medida la densidad de hijuelos desarrollo de un hijuelo lo constituye, probable-
que el peso de los mismos; pero cuando la densi- mente, su salida de la cavidad axilar.
dad es mayor, los nuevos aportes de N afectan
En el caso particular de los cereales de invier-
sobre todo al peso de los hijuelos (Nelson, 1994).
no, se dan otros factores que influyen grande-
En algunas ocasiones, una presión mecánica mente en el ahijado:
puede inhibir el desarrollo de un hijuelo, tal como - la profundidad de siembra, que actúa nega-
sucede cuando se trata de una yema situada entre tivamente, tal como indica la figura 3.22;
dos hijuelos ya desarrollados y muy próximos. De
- la densidad de siembra, ya que en las siem-
bras más claras el número de hijuelos por
planta es más elevado y, a su vez, mueren
1800
Semillas/m2 menos hijuelos en el momento del encañado
(figura 3.23).
1600 800
Cuando el ápex se transforma y evoluciona
1400
Número de vástagos/m2
60
3.3.3. Ciclo anual de ahijado - En invierno, si las temperaturas son suaves,
puede existir ahijado, pero el frío detiene el
crecimiento y, si es muy acusado, puede,
La evolución del número de hijuelos por incluso, causar la muerte de algunos hijuelos.
planta es el resultado del balance entre la apari- La figura 3.24, obtenida como promedio de
ción y la muerte de los mismos. Aunque la pro- los datos de diversas experiencias para cada uno
ducción de hijuelos, en las gramíneas pratenses, de los meses del año, sugiere que el número de
es continua, se presentan tendencias estacionales hijuelos está relacionado con el nivel de radia-
(a causa de la variación de los factores antes cita- ción solar. Para interpretar correctamente la refe-
dos). Así: rida figura hay que tener en cuenta que se trata
- A la salida del invierno, cuando se inicia el de experiencias realizadas en condiciones de
rebrote, el número de hijuelos aumenta. temperatura y humedad favorables al desarrollo
- Durante el encañado o período reproductivo del raigrás inglés.
mueren muchos hijuelos jóvenes, pero ello
depende de la especie y, sobre todo, del sis- Los cereales han de considerarse como un
tema de aprovechamiento (frecuencia de cor- caso particular de lo que antecede: la aparición
tes) cuando se trata de gramíneas pratenses. de hijuelos se inicia en otoño, desde que la plan-
ta tiene 3 ó 4 hojas; se interrumpe durante el
- Después del primer corte el número de hijue- invierno, a causa del frío, y se acelera a la salida
los aumenta. del invierno, hasta la crisis del encañado, que es
- En pleno verano no nacen hijuelos, por efecto muy fuerte y que no tan sólo interrumpe defini-
del calor, y algunos pueden morir por sequía. tivamente el proceso sino que ocasiona la muer-
- El otoño es una época de ahijado activo. Tén- te de gran número de hijuelos (figura 3.23). Por
gase en cuenta que en verano pueden haber ello, en este caso concreto, puede hablarse de
nacido muchas hojas, favorecidas por las altas fase de ahijado, ya que después de espigar y
temperaturas. madurar la planta muere.
13
Número de hijuelos por m2 (x 103)
12
11
10
5
Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct ov Dic
Meses
Figura 3.24. Evolución del número de hijuelos por m2 a lo largo del año en
prados de raigrás inglés (DAVIES, 1988).
61
3.3.4. Consecuencias agronómicas 5a La capacidad de ahijar de las gramíneas
pratenses se considera uno de los principa-
les componentes del rendimiento; pero ello
1a En cereales de invierno, la producción de no es cierto de una manera general, ya que
hijuelos puede ser importante para la deter- cuanto mayor sea el número de hijuelos me-
minación del rendimiento. No obstante, la nor será su peso, según la ley de los -3/2
capacidad de producir hijuelos no constituye (Yoda y col., 1963 y figura 3.25). Sin embargo,
una cualidad intrínsecamente positiva para en dos circunstancias la capacidad de ahijar es
un cereal, sino tan sólo una característica que favorable para la producción de un prado:
hay que conocer con el objeto de manejar después de la siembra, porque el cultivo no
adecuadamente el cultivo. cubre totalmente el suelo, y cuando el ritmo
2a En general, las siembras poco densas, o con de explotación es muy rápido y las plantas no
bajo número de plantas establecidas, pueden tienen tiempo de cubrir de nuevo el suelo
compensarse en gran medida por un mayor antes del siguiente aprovechamiento.
número de hijuelos. En este sentido, cabe
destacar la plasticidad de los cereales de
invierno respecto a la siembra. 4,8
62
3.4. Producción de materia seca
durante el período vegetativo
3.4.1. Descripción
6
Crecimiento Crecimiento Equilibrio Acumulación
cada vez cada vez producción de desechos
5 más rápido más lento -pérdidas
Materia seca (t/ha)
2
Órganos verdes
3 6 12
Tiempo en semanas
Figura 3.28. Evolución del crecimiento de una gramínea pratense durante el período
vegetativo (GILLET, 1980).
63
(a) (b)
500
Tm 3,5
dP/dt 50 dP/dt
100
0 0 0
Figura 3.29. (a) Cambios en el ritmo de formación de fotosíntesis bruta (Fbruta), de producción bruta de materia
orgánica (Fneta) y de muerte de tejidos (Tm) durante el crecimiento de un prado hasta que el LAI alcanza un
techo. (b) Estos cambios se traducen en una producción del cultivo (P), acumulada de la producción instantánea
(adaptada de ROBSON y col., 1989) .
64
3.4.2. Factores
0 (a) 32 (b)
Altura del cubierto vegetal (cm)
25 Tip
o 28 Tipo 5 Tipo 10
Captación de la luz (%)
50 5,
K 24
=
0,2
Tip
75 20
o1
16
0,
85
K
90 12
=0
,5
8
95
4
2 4 6 8 10 12 1 2 3 1 2 3
Índice de área foliar Índice de área foliar
65
Gramíneas C3 y C4 La productividad potencial de las C3 se consi-
dera, en general, más baja que la de las C4 (del
Como es sabido, las gramíneas tipo C3 (las orden de la mitad e incluso una tercera parte).
pratenses de clima atlántico y los cereales de in- No obstante, la noción de que la productivi-
vierno) presentan las siguientes características dad de las gramíneas C3 es inferior a la de las C4
adaptativas: ha sido cuestionada recientemente por Snaydon
- óptimos de producción entre los 15 y 20 ºC, (1991), quien señala que las diferencias no se
- necesidad de intensidades luminosas relativa- deben al proceso fotosintético sino que se expli-
mente menores (inferiores a la radiación solar) can por la diversidad ambiental en la que cada
para una óptima asimilación fotosintética, tipo de planta puede desarrollarse.
- exigencia de suministros hídricos abundantes; Si se considera cada planta en su ambiente,
- elevada fotorrespiración. las diferencias entre ambos tipos de gramíneas
Por su parte, las gramíneas tipo C4 (maíz, sor- pueden disminuir: hay que tener en cuenta, por
go, caña de azúcar y gramíneas forrajeras tropi- ejemplo, que las zonas áridas han sido coloniza-
cales) se caracterizan por: das tanto por plantas C3 como C4.
- alcanzar óptimos de producción a mayores La distribución a lo largo del año del creci-
temperaturas (30-40 ºC), miento de las gramíneas presenta un carácter
- precisar intensidades luminosas elevadas (in- estacional muy marcado, lo que pone de mani-
cluso superiores a la radiación solar) para una fiesto su adaptación al clima. Así, en clima medi-
óptima asimilación fotosintética, terráneo, las plantas C3 encuentran el ambiente
- tener menores exigencias hídricas, adecuado en primavera, principios de verano y
- presentar una fotorrespiración mínima. en otoño, presentando una distribución de la
productividad bimodal, mientras que las C4 sólo
Por tanto, las gramíneas C4 se adaptan mejor tienen la época estival, en general más corta,
a climas con alta intensidad luminosa, tempera- como favorable para la producción (figura 3.32).
turas relativamente elevadas y menor disponibili-
dad hídrica. A pesar de ello, Belesky y Fedders (1995) han
comprobado que las gramíneas C4 situadas en un
El arroz y los bambúes, que son plantas C3 clima templado pueden llegar a producir tanto o
que han evolucionado en los trópicos, tienen por más que las C3 (en contradicción con la afirma-
ello un hábito de crecimiento de estación cálida ción de Snaydon), con tal de que el manejo que
y húmeda (Nelson, 1996). se les aplique sea el adecuado.
500
Producción de MS (g/m2)
400
Maíz
300
100
Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic
Meses
66
Factores ambientales Tabla 3.1
Producción primaria neta y eficiencia en el uso del
Los factores del medio que afectan a la pro- agua de algunos prados de gramíneas (adaptado de
PEARSON e ISON, 1989).
ducción de hojas e hijuelos (temperatura, hume-
dad del suelo y disponibilidad de nitrógeno) son Pluvio- Producción biomasa Eficiencia
Localización metría aérea radicular aparente
los que, en general, inciden en mayor medida so- (mm) (t/ha y año) (tMS/tH2O)
bre la producción de materia seca durante el pe-
Prados de zona templada
ríodo vegetativo.
Colorado, EUA 232 10,1 42,2 0,0225
La temperatura tiene un gran efecto sobre el (gramíneas C4)
crecimiento, ya que influye en todos los proce- Texas, EUA 355 17,6 43,6 0,0172
(gramíneas C4)
sos metabólicos relacionados con el mismo. Así: South Dakota, EUA 360 18,8 24,8 0,0121
a) En ausencia de limitación hídrica, la produc- (gramíneas C3)
ción de materia seca durante la primavera es Oklahoma, EUA 674 28,6 25,6 0,0080
(gramíneas C3)
proporcional a la suma de temperaturas.
Prados tropicales
b) En cambio, las elevadas temperaturas de vera- Queensland, Australia 664 12,2 6,0 0,0027
no limitan la producción de las gramíneas pra- (gramíneas C3)
tenses de la zona templada a partir de 25 ºC Queensland, Australia 647 15,4 16,5 0,0049
(gramíneas C4)
para raigrás y de 30 ºC para festuca y dactilo.
c) Finalmente, las temperaturas invernales limi-
tan o anulan el crecimiento una estación seca, de tal modo que ha sido posi-
ble establecer una relación lineal entre el creci-
Las gramíneas pueden agruparse, según su miento de la hierba y la pluviometría media
respuesta a las temperaturas, en gramíneas de la anual en diversos ecosistemas.
zona templada, gramíneas subtropicales y gra-
míneas tropicales (figura 3.33). Aunque se trata Así, por ejemplo, se ha puesto de manifiesto
de una simplificación, esta clasificación es muy que el agua constituye el factor limitante de la
útil a efectos agronómicos. producción estival y otoñal de los prados de
gramíneas (si se exceptúa, en algunos casos, el
El nivel de humedad del suelo influye consi- efecto limitante de las temperaturas) y se ha
derablemente sobre la producción de materia podido establecer una relación lineal entre pro-
seca de las gramíneas. El agua es particularmen- ducción y evapotranspiración real (ETR) de la
te importante para su crecimiento en climas con planta (figura 3.34).
100
Producción de MS (kg/ha y día)
100 Gramíneas de 90
(% sobre crecimiento potencial)
clima templado
Producción de materia seca
Gramíneas 80
tropicales 70
60
Gramíneas
50 subtropicales 50
40
30
20
10
0
5 10 15 20 25 30 35 40 0,5 1,0 1,5 2,0 2,5 3,0 3,5
Figura 3.33. Crecimiento de la hierba expresado en Figura 3.34. Crecimiento de prados de dactilo
porcentaje del crecimiento potencial de cada grupo de durante verano y otoño según la fecha del corte
especies a su temperatura óptima (PEARSON e ISON, anterior y la disponibilidad de agua (ETR)
1989). (adaptada de RAPHALEN y LE BRIS, 1985).
67
Por otra parte, las gramíneas pueden tener El efecto del nitrógeno es particularmente
distinta eficiencia en el uso del agua. Tal como notable: las dosis bajas incrementan la produc-
se muestra en la tabla 3.1, en prados de gramí- ción linealmente; si aumenta la aportación de
neas situados en zonas semiáridas, la producción nitrógeno sigue creciendo la producción, aunque
de MS puede variar entre 0,002 y 0,02 gramos no linealmente, hasta llegar a un techo a partir
por cada gramo de agua transpirado. del cual aquélla puede incluso decrecer.
Como consecuencia del efecto más favorable Las aportaciones de nitrógeno a prados de gra-
de la temperatura y la humedad del suelo y de la míneas, durante el primer ciclo, interaccionan con
capacidad fotosintética de las hojas, el crecimien- la temperatura: se obtiene mayor producción para
to vegetativo es mayor en primavera que en nin- una suma de temperaturas dada, o se adelanta la
guna otra estación, mientras que en verano y brotación y disminuye la integral térmica necesaria
otoño es muy variable. En estas últimas estacio- para alcanzar un rendimiento dado (figura 3.35a).
nes se manifiesta en mayor medida el efecto de Durante los rebrotes posteriores, interaccionan con
la especie y de la variedad, excepto en regadío o la disponibilidad de agua para la planta, mostran-
cuando se da una sequía extrema. do mayores efectos cuanto mayor es la evapo-
transpiración real (ETR) del cultivo (figura 3.35 b).
El hecho de que la producción otoñal, a igual-
dad de temperaturas, sea inferior a la primaveral
se debe, en gran medida, a dos factores: Prácticas culturales
1. A una menor iluminación, por ser inferior la
En prados de gramíneas, el régimen de apro-
longitud del día.
vechamientos (altura y frecuencia de cortes)
2. Al cambio de la estructura del cubierto vegetal afecta notablemente a la distribución de la pro-
que conlleva una menor capacidad fotosintéti- ducción a lo largo del año y a la producción total
ca. En efecto, en otoño las hojas se disponen de materia seca (apartado 6.2.3).
con porte más postrado y, dado que son cada
vez más cortas, la parte superior de la cubier- En cereales de invierno, el adelanto de la fecha
ta vegetal está ocupada por las hojas más vie- de siembra constituye la práctica cultural que más
jas, cuya capacidad fotosintética es menor. afecta a la producción de forraje en el período
vegetativo. Incrementando la dosis de siembra o
Por el contrario, la incidencia de las tempera- el nivel de nitrógeno aportado en sementera, tam-
turas noctunas, superiores en otoño, parece que bién es posible aumentar la producción de forra-
no ejerce un peso considerable. je durante el invierno.
(a) (b)
4 100
5000 5
4
Kg de MS/ha y día
3
Kg de MS/ha
4000
3
3000 2
1 50 2
2000 1
nivel inicio
1000 pastoreo
0
100 200 300 400 500 600 700 800 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
Satisfacción de las necesidades hídricas
Suma de temperaturas (ºC) (% ETR/ETM)
Figura 3.35. Efecto del abonado nitrogenado sobre la producción de un prado de gramíneas.
Durante el primer ciclo (a) el N interacciona con la integral térmica, mientras que en los rebrotes
posteriores (b), lo hace con la disponibilidad hídrica (ETR). 1, 2, 3, 4, y 5 = niveles crecientes de
abonado nitrogenado (adaptada de GAILLARD, 1985).
68
3.4.3. Consecuencias agronómicas De acuerdo con lo dicho hasta ahora, se des-
tacan las siguientes consecuencias:
1a En cereales destinados a la producción de
Durante el período vegetativo, la producción
grano no parece oportuno fomentar un exce-
de materia seca de una gramínea se traduce en la
sivo crecimiento vegetativo dado que, por
creación de hojas e hijuelos, que son necesarios
una parte, se favorecería la evolución de
para su posterior desarrollo: la formación de
enfermedades criptogámicas y, por otra, se
tallos y la producción de semillas.
crearía una competencia que podría perju-
Cuando lo que se pretende es optimizar la dicar el desarrollo de los hijuelos durante el
producción de grano, hay que contemplar el aco- siguiente período.
pio de materia seca por la planta como un medio
destinado al crecimiento de la propia planta 2a El pastoreo de los cereales de invierno se
(dosel foliar y volumen del sistema radicular), a basa en que éstos ofrecen una buena opor-
la creación de órganos reproductivos (inflores- tunidad de producción de forraje durante la
cencias y flores) y a la acumulación de reservas época invernal, coincidiendo con su período
que permitan asegurar aquel objetivo. vegetativo. La posterior producción de grano
se basará en el rebrote de la planta y depen-
Si lo que se pretende es obtener una produc- derá de cómo se haya realizado la defolia-
ción forrajera óptima, hay que razonar en los tér- ción y de las condiciones de desarrollo pos-
minos expuestos en los apartados 3.4.1 y 3.4.2 y terior (véase el apartado 6.1.2).
tener en cuenta que la explotación forrajera
implica, en términos generales, que la gramínea 3a De un modo general, en nuestras condicio-
brotará. Este aspecto será considerado con más nes, las mejores gramíneas forrajeras son
detalle en el capítulo 6. las C3, puesto que la duración del período
vegetativo de las C4 es limitada y coincide
Dado que las gramíneas se caracterizan por- con la época de menor pluviometría.
que sus hojas se renuevan periódicamente, es
oportuno plantearse la posibilidad de destinar 4a En verano no debería forzarse (con agua y
dichas hojas a la producción de forraje, sin per- abonado nitrogenado) la producción de los
judicar la posterior cosecha de grano. Éste es el prados de gramíneas de tipo atlántico, ya que
caso de los cereales de invierno pastados duran- las elevadas temperaturas no son propicias
te el período vegetativo. para el crecimiento de las mismas.
Figura 3.36. Los cereales de invierno pueden ser pastados durante el período
vegetativo sin que se resienta la posterior producción de grano (cebada pasta-
da durante el invierno, en Moià, Bages).
69
3.5. Bibliografía HUBBARD, C.E., 1968. Grasses. Penguin Books
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71
4. Período reproductivo
Ápex
Esbozos
Entrenudos
de glumas
Vástago principal
Espiga hincha
la vaina
Hijuelos
Vaina de la
última hoja
Figura 4.1. Principales estadios del período reproductivo de una gramínea (MOULE, 1980).
73
4.1.1. Fase de iniciación floral En las figuras 4.2 y 4.3 se ofrecen los esque-
mas más representativos que permiten destacar
los cambios morfológicos del ápex durante dicha
El estadio de doble pliegue marca el comien- fase:
zo de la fase de iniciación floral, durante la - Transformación de un ápex vegetativo típico
cual el ápex vegetativo se transforma en ápex en uno alargado y cilíndrico, ya al final del
reproductivo, mientras la planta sigue emitiendo período vegetativo (figura 4.2).
hojas e hijuelos. Por una parte, las yemas latera- - Aparición de los primordios de yemas axilares
les del ápex vegetativo se transforman en primor- (estadio de «doble pliegue»), que evoluciona-
dios de espiguilla, y, por otra, el ápex continúa rán hasta convertirse en órganos reproduc-
alargándose y forma nuevos primordios, a un tivos.
ritmo tres veces superior, los cuales constituirán - Sucesiva diferenciación de los primordios de
la base de nuevos órganos florales. Al final de la glumas, los primordios de lemnas y los pri-
fase se habrán diferenciado la totalidad de los mordios de flores, hasta el estadio final de la
primordios de espiguilla, por lo que, a partir de fase que, en trigo, coincide con la transfor-
este momento, queda determinado el tamaño mación de la yema vegetativa terminal en
máximo de la inflorescencia. yema reproductiva.
Escala aproximada: 1 x 50
Cúpula Pliegue de
espiguilla
Pliegue
Primordio Pliegue de hoja
de hoja
de hoja
Primordio
de hoja
Figura 4.2. Evolución del ápex vegetativo antes de iniciar el período reproductivo (adaptada de KIRBY y APPLEYARD, 1987).
Meristemo
Meristemo flo- espiguilla
ral Lemna
Meristemo floral Flor Estambre
Lemna Lemna
Gluma Gluma
Pliegue de espiguilla
Pliegue de hoja
Figura 4.3. Evolución del ápex del trigo durante la fase de iniciación floral (adaptada de KIRBY y APPLEYARD, 1987).
74
4.1.2. Desarrollo de la inflorescencia
75
Figura 4.6. Sección del tallo que muestra la inflores- Figura 4.7. Antesis en centeno.
cencia de Phalaris aquatica durante el encañado.
76
NIVEL DE DESARROLLO ASPECTO DE LA NIVEL DE DESARROLLO ASPECTO DE LA
DEL ÁPEX VEGETACIÓN DEL ÁPEX VEGETACIÓN
Figura 4.8. Relación entre el nivel de desarrollo de la espiga y el aspecto de la vegetación (Adaptada de GATÉ, 1987).
77
4.1.3. Acumulación de materia seca
1750
Espigado
Espigado
Inicio de encañado
Inicio encañado
Inicio de vegetación
Floración
Tiempo
Figura 4.9. Curvas de acumulación de materia seca de distintas gramíneas (adaptada de BARLOY y col., 1977 y
GILLET, 1980).
78
ya cerca de la antesis, de crecimiento lento; se
80
ha comprobado que, desde que aparece la
penúltima hoja hasta el espigado, la espiga
acumula el 95% de su materia seca total
(excluido el grano).
Longitud de la espiga (mm)
Figura 4.12. En la antesis el raigrás italiano ha Figura 4.13. El maíz continúa acumulando materia
acumulado la máxima cantidad de materia seca. seca hasta el final del ciclo.
79
4.2. Factores en especial el fotoperíodo (los días cortos), el
calor, la sequía y la nutrición nitrogenada.
3ª. Inducción secundaria, originada por la
El ritmo con que se desarrollan las diversas duración del día. Las gramíneas pratenses de tipo
fases del período reproductivo es de importancia atlántico y los cereales de invierno son plantas de
capital para la producción de grano. En efecto, si día largo, mientras que los cereales de verano son
la inflorescencia se desarrolla con excesiva velo- plantas de día corto. Esto significa que las prime-
cidad, puede quedar expuesta a los efectos del ras no inician el período reproductivo hasta que la
frío; por el contrario, si se produce muy tardía- duración del día no sobrepasa un determinado
mente, o con excesiva lentitud, puede resultar número de horas (fotoperíodo crítico) y que las
afectada la maduración del grano, por efecto del últimas no lo hacen hasta que no disponen de un
calor o por faltar el agua al final del ciclo. mínimo de horas de noche (nictiperíodo crítico).
Este ritmo está controlado, básicamente, por No obstante, no todas las gramíneas tienen que
la temperatura y el fotoperíodo, siempre que el recorrer con la misma intensidad las tres fases
suministro de energía, nutrientes y agua sea sufi- anteriores (véase la tabla 4.1, por lo que se refiere
ciente (Horie, 1994). a las inducciones primaria y secundaria), puesto
La adaptación de una especie a una amplia que:
gradación de condiciones ambientales se consi- - Los cereales, en general, no necesitan desa-
gue con una extensa gama de variedades o cul- rrollar la fase juvenil, excepto las modernas
tivares. Éstos responden de distinto modo a las variedades de arroz obtenidas por el IRRI y
condiciones del medio, ya sea antes de que se alguna variedad de trigo.
inicie la formación de la inflorescencia o bien
durante el desarrollo de la misma, manifestando
así diversa precocidad. Tabla 4.1
Necesidades de vernalización y de fotoperíodo en las
principales especies cultivadas de gramíneas
4.2.1. Inducción a la floración (LANGER, 1979).
80
que tienen necesidad de temperaturas bajas (3
a 5 ºC) durante un número de días mayor o
Días hasta el espigado a 23/17 ºC e iluminación continua 160 menor, y de variedades de primavera para
aquellos cultivares que no precisan frío, o bien
140
que satisfacen sus necesidades con temperatu-
120
ras suaves (10 ºC); los cereales de verano no
necesitan inducción primaria.
100 L. perenne - Si bien, en general, los cereales de invierno
son plantas de día largo y los cereales de
80 L. perenne x L. multiflorum
verano plantas de día corto, ya se han obte-
L. multiflorum nido cultivares de trigo y de arroz insensibles
60
al fotoperíodo.
40 Por otra parte, tanto la inducción primaria
como la secundaria pueden ser procesos cuantita-
20
L. temulentum tivos o facultativos (Horie, 1994), en el sentido de
que, para algunos cultivares, cuanto más amplia-
0 2 4 6 8 10 12 14 16
mente se cubran las necesidades (frío o día largo)
Semanas a 4 ºC
tanto más rápidamente se iniciará la formación de
la inflorescencia (figura 4.14).
Figura 4.14. Efecto de la duración del período de
vernalización sobre los días necesarios para la Los diversos hijuelos que constituyen una
floración, en Lolium (LANGER, 1979). mata de gramínea son interdependientes en lo
que a la satisfacción de las inducciones a la flora-
ción respecta. Así, durante las primeras fases (fase
- Los cereales de invierno y las gramíneas pra- juvenil e inducción primaria), los hijuelos jóvenes
tenses de la zona templada presentan, dentro se benefician de las inducciones recibidas por
de cada especie, una gradación de necesida- los hijuelos más antiguos y pueden empezar el
des de inducción primaria, tanto en lo relativo período reproductivo al mismo tiempo que es-
al número de días de frío como al nivel de las tos últimos. Sin embargo, cuando empieza el
temperaturas que son efectivas, siempre supe- crecimiento rápido del tallo, los hijuelos más
riores a 0 ºC; así, se habla de variedades de avanzados impiden a los rezagados su propia evo-
invierno para referirse a aquellos cultivares lución hasta convertirse en tallos floríferos.
81
4.2.2. Desarrollo de la inflorescencia potencial de 180.000 granos/m2 se convierte en
una cosecha de menos de 20.000 granos/m2, la
cual, no obstante, podría equivaler a una pro-
Cuando una gramínea ha recibido las diver- ducción de 8.000 kg/ha) e ilustra, asimismo, la
sas inducciones que le son específicas inicia el evolución de los diversos componentes del ren-
encañado y espiga. A partir de dicho momento, dimiento: hijuelos/m2, espiguillas/espiga, flo-
los factores del medio afectan tanto al creci- res/espiguilla y granos/flor, que se determinan
miento del tallo como al desarrollo de la inflo- durante el período reproductivo.
rescencia. El número de hijuelos por m2 se determina
El factor determinante en el proceso de creci- en gran medida durante la fase de iniciación flo-
miento del tallo es la temperatura. Las gramí- ral: cuanto más larga sea dicha fase, mayor será
neas necesitan acumular, durante el encañado, el número de posibles hijuelos; en una etapa
antes de espigar, una suma de temperaturas posterior, desaparece una gran cantidad de hijue-
característica de cada cultivar. los a causa de la competencia.
El desarrollo de la inflorescencia culmina con Se ha comprobado que regando el trigo en
la obtención de un determinado número de óvu- este momento se incide positivamente sobre el
los fecundados al final del período reproductivo, rendimiento, ya que aumenta el número de espi-
el cual condiciona, en gran medida, la posterior gas/m2, procedentes de los hijuelos secundarios
producción de grano. Los óvulos fecundados o bien de los primarios tardíos, sin que se afecte
dependen, a su vez, del número de espiguillas el número de flores de los restantes hijuelos
formadas, del número de flores de cada espigui- (McMaster y col., 1994).
lla y del porcentaje de flores que son fecundadas.
El número de espiguillas por inflorescen-
Cada uno de los componentes del rendimiento
cia, que depende, como se ha indicado anterior-
expuestos anteriormente se determina en distin-
mente, del número de primordios de hoja y de las
to momento del período reproductivo y es afec-
correspondientes yemas axilares que se formen
tado por factores externos diferentes.
en el ápex al iniciarse el período reproductivo
La figura 4.16 muestra la evolución del nú- (fase de iniciación floral), alcanza su punto máxi-
mero de granos/m2 en un cultivo de trigo (cuyo mo al final de dicha fase. A partir de entonces,
Espiguillas/espiga
Número potencial de granos/m2 (x 10-2)
1600
Flores/espiguilla
1400
Granos/flor
1200
Hijuelos/m2
1000 20
800 8
600 6
1,0 10
400 4
200 0,85
2
0 0
20 40 60 80 100 120 140
Iniciación Antesis Madurez
floral Días a partir de la siembra
Figura 4.16. Evolución de los componentes del rendimiento en un cultivo de trigo (FISCHER,
1983).
82
desaparecen más o menos espiguillas según sean
las disponibilidades de nutrientes y la alimenta-
ción hídrica, hasta llegar a la fecundación. En el
número final de espiguillas por inflorescencia
inciden, pues, diversos factores, tales como:
- El mayor tamaño del ápex vegetativo. Se ha
comprobado que en gramíneas pratenses los
hijuelos más antiguos son los que desarrollan
inflorescencias de mayor tamaño, del mismo
modo que en cereales la inflorescencia del
vástago principal es mayor que las restantes
(aunque en general las diferencias suelen ser
poco importantes).
- La intensidad luminosa durante todo el pe-
ríodo, que favorece un mayor número de
espiguillas.
- Las condiciones que aceleran la inducción
floral, como la mayor longitud del día, las
temperaturas elevadas, etc., que perjudican el
número de espiguillas.
- La disponibilidad de nitrógeno en el suelo
antes de la formación de la inflorescencia,
que ejerce una ligera influencia positiva. Por Figura 4.17. Altas temperaturas al principio del mes
el contrario, una elevada densidad de plantas, de agosto coincidieron con el momento de la
que compiten entre sí, actúa negativamente. fecundación del arroz en el Delta de l’Ebre
(Tarragona) y provocaron el aborto de todas las
En arroz, el número de espiguillas/m2 (com- flores de las panículas más precoces.
ponente del rendimiento de primordial impor-
tancia) está correlacionado positivamente con el
nitrógeno absorbido por la planta hasta el inicio
del desarrollo de la panícula. No obstante, cuan- En cualquier caso, se produce una compen-
do este N es utilizado para la formación de bio- sación entre el número de espiguillas por espiga
masa y su concentración en las hojas se diluye, la y el número de flores por espiguilla.
formación de espiguillas puede resultar perjudi- La acción de los factores del medio tiene ma-
cada (Hasegawa y col., 1994). yor transcendencia sobre la fertilidad de las flores
Acabada la fase de iniciación floral se deter- formadas (granos por flor), no todas las cuales
mina el número de flores que se forman en cada llegan a ser fecundadas. Estos factores pueden
espiguilla (flores por espiguilla); éste depende perjudicar a las propias estructuras reproductivas
de: (tanto masculinas como femeninas) o bien provo-
car una competencia por la escasez de asimilados,
- Factores intrínsecos a la propia planta: espe-
a la que la planta responde con la desaparición de
cie, cultivar y posición de la espiguilla en la
algunas flores, e incluso con el aborto de algunos
inflorescencia (las espiguillas centrales suelen
de los óvulos fecundados. Así:
tener más flores que las situadas en los extre-
mos). - Durante la meiosis, el polen es muy sensible
- Factores externos: fotoperíodo y temperatura a la falta de agua y a las altas temperaturas.
(si son excesivos reducen el número de flo- - Durante la antesis, temperaturas demasiado
res); disponibilidad de nitrógeno (se sabe que elevadas (máximas de 32 ºC) o demasiado
elevados niveles de nitrógeno en el suelo bajas (mínimas de 10 ºC) provocan igual-
retrasan el desarrollo de la inflorescencia e mente esterilidad; la falta de agua en este
incrementan el número de flores por espigui- estadio es altamente perjudicial, aunque no
lla); etc. tanto como en el anterior.
83
- Elevados niveles de nitrógeno a disposición 4.2.3. Acumulación de materia seca
de la planta en la segunda parte del encaña-
do, hasta el espigado, incrementan la fertili-
Existen modelos matemáticos que permiten
dad de las flores.
explicar con bastante exactitud la producción
- La lluvia en el momento de la floración dis- de materia seca desde la nascencia hasta el
minuye el número de óvulos fecundados. espi-gado en función de los factores climáticos
Las espiguillas o flores destruidas o no fecun- (temperatura y radiación, básicamente). En la
dadas a causa del frío o de otros factores se loca- figura 4.19 se muestra cómo la producción de
lizan en la parte superior de la espiga. Por el forraje de avena encaja en una curva teórica
contrario, cuando desaparecen espiguillas por función de la integral térmica en su primera
competencia por los nutrientes, principalmente parte y de la radiación solar a continuación.
durante la primera parte del encañado (hasta lle- Puede observarse, por otra parte, cómo las pro-
gar al estadio de 3 nudos), éstas se localizan en ducciones a partir del espigado se apartan del
la base de la espiga. modelo establecido.
El ritmo de desarrollo de la inflorescencia En un lugar concreto y en condiciones ópti-
varía según la especie, según el cultivar y según mas de producción, la acumulación de materia
las condiciones ambientales. Se ha comprobado seca durante el primer ciclo de una gramínea se
que en los modernos cultivares de trigo el cre- relaciona estrechamente con la integral térmica.
cimiento relativo de la espiga respecto al tallo Así sucede, por ejemplo, con el raigrás italiano,
es superior a los cultivares antiguos, tal como según muestra la figura 4.20, en tres años conse-
muestra la figura 4.18, lo que resulta favorable cutivos. Por su parte, Lambert y colaboradores
para obtener un mayor índice de cosecha. (1996) han podido establecer relaciones lineales
Asimismo sucede con los cultivares enanos res- entre el crecimiento del raigrás inglés y la inte-
pecto a los tradicionales. En cebada, en cambio, gral térmica, las cuales, no obstante, varían
las inflorescencias se desarrollan a un ritmo más según el año y, en un mismo año, según la pre-
uniforme. cocidad del cultivar.
20
Rendimiento en forraje (tm de MS/ha)
60
Espigas/tallos (% de materia seca)
Kulin 15
40
10
20
Purple Straw
5
0
0
0 500 0 500 1000 1500 2000
0 500 1000 1500
Grados día Radiación solar (MJ/m2)
Peso del tallo (mg de materia seca)
Figura 4.18. Relación entre el peso del tallo y la Figura 4.19. Todos los datos de producción de forraje
importancia de la espiga en dos cultivares de trigo de avena publicados en Australia entre 1966 y 1984
australianos, uno de ellos antiguo (”Purple Straw”) y se han superpuesto a una curva función de la inte-
otro moderno (”Kulin”) (adaptada de SIDDIQUE y col., gral térmica y la radiación (los círculos blancos se
1989). refieren a forraje recogido después del espigado)
(HUGUES y col., 1984).
84
No obstante, en nuestras condiciones, es la Tabla 4.2
disponibilidad de agua en el suelo la que deter- Niveles de producción de materia seca aérea en el
mina, frecuentemente, los niveles de producción espigado, en diversos cultivares de cereales de
invierno (PUJOL, 1990).
de las gramíneas. Así, en cereales de invierno, las
diferencias de producción de materia seca en el
Año 1988 Año 1989
momento del espigado en dos años consecutivos
Cultivar t/ha % sobre t/ha % sobre
(tabla 4.2) se explicaron como consecuencia de total total
una mejor disponibilidad de agua en el suelo
Avena AC1 Pané 6,4 72 7,9 84
durante el ahijado y durante el período repro-
Avena Roja de Argelia 5,6 66 8,9 75
ductivo en el año 1989. A su vez, la diversa pre-
Cebada Hatif de Grignon 4,0 45 6,1 55
cocidad de los cultivares dio origen a distinta Cebada Plaisant 3,3 41 5,0 47
respuesta según el estadio en que se presentó la Trigo Anza 3,4 37 5,4 50
mayor escasez de agua. Trigo Estrella 3,9 48 5,5 53
En otro sentido, cabe destacar que los cerea- Triticale Manijero 4,6 54 5,1 57
les de invierno, en el momento del espigado, Triticale Trujillo 4,9 50 5,3 48
han acumulado mayor porcentaje de la materia
seca final en los años favorables que en los años
más secos. Ello se explica como consecuencia de
un mejor desarrollo de la planta (más altura). No abonado nitrogenado: el efecto esencial del
obstante, las condiciones climáticas durante el nitrógeno es acelerar el crecimiento de la hierba,
período de maduración pueden modificar los multiplicando por dos o por tres la rapidez de
resultados finales, por lo que no es posible esta- crecimiento en gramíneas pratenses (figura 4.21).
blecer conclusiones a este respecto. A este respecto, hay que indicar que los diversos
cultivares pueden reaccionar de distinta manera
Otro factor que ejerce una influencia deter- al abonado nitrogenado. Su efecto se manifiesta
minante sobre la producción de materia seca sobre la cantidad de hierba disponible, pero no
durante el período reproductivo lo constituye el sobre el estadio de la misma.
5
1978
1979
1980 8 N3 = 60 + 120
Producción de materia seca (t/ha)
4
7
N2 = 60 + 60
Materia seca (t/ha)
6
3
5
4
2
N1 = 60 + 0
3
1 2
1000 1100 1200 1300 1400 1500 1600 2 abr 9 abr 24 abr 1 may
Integral térmica a partir de la siembra Fechas
Figura 4.20. Relación entre el crecimiento de un rai- Figura 4.21. Curvas de crecimiento de una festuca
grás italiano durante el primer ciclo, hasta el estadio elevada según tres niveles de abonado nitrogenado
«espiga a 10 cm», y la integral térmica a partir de la (adaptada de LEMAIRE y SALETTE, 1981).
siembra (RAPHALEN, 1981).
85
4.3. Precocidad de los cultivares 4.3.1. Precocidad en el espigado
El concepto de precocidad, aplicado a los cul- Alrededor del espigado, tal como se ha dicho
tivares de plantas, se refiere a la mayor o menor anteriormente, tiene lugar una serie de fenómenos
rapidez con que cumplen su ciclo. En las gra- que condicionan, en buena medida, la producción
míneas, en concreto, la noción de precocidad de grano: meiosis, floración-fecundación e inicio
está relacionada con el primer ciclo, y su cono- del período de formación del grano. Por otro lado,
cimiento permite clasificar los cultivares según el espigado determina el momento en que el valor
la rapidez con que evolucionan durante el alimenticio de las gramíneas pratenses empieza a
decrecer con rapidez. Como consecuencia, se
mismo y prever, aproximadamente, en qué
trata de un estadio de referencia de gran impor-
momento un cultivar determinado alcanzará un
tancia para la explotación de las mismas.
cierto estadio.
Para un cultivo o una población densa, el espi-
El estadio más usual para el que se establece
gado suele definirse de acuerdo con dos momen-
la precocidad es el espigado, tanto en cereales
tos distintos: inicio de espigado y pleno espigado,
como en gramíneas pratenses, porque, entre
que se alcanzan, respectivamente, cuando han
otras importantes razones, es aquel que puede
aparecido 10 inflorescencias por metro lineal o el
observarse con mayor facilidad. Pero hay otros
50% de las mismas. Estas definiciones, en la prác-
estadios para los que, desde el punto de vista
tica, adolecen de ciertas limitaciones, ya que, por
agronómico, también es interesante conocer la
una parte, el número de inflorescencias por
precocidad de los cultivares: metro lineal es variable según las especies (en
- en los cereales de invierno, además del espiga- pratenses, desde menos de 100 en dactilo hasta
do, interesa conocer la precocidad en el estadio más de 600 en raigrás inglés) y, por otra, cono-
de espiga a 1 cm y en la madurez fisiológica; cer cuándo se alcanza el 50% de las inflorescen-
- en gramíneas pratenses, aunque el estadio que cias implica tener que controlar su número hasta
interesa básicamente es el espigado, los esta- el espigado completo.
dios de inicio de vegetación y de espiga a 10 cm La fecha de espigado varía no tan sólo entre
tienen interés porque orientan sobre la facilidad los diversos cultivares, sino también de año en
con que aquéllas pueden ser explotadas. año y de un lugar a otro dado el mismo cultivar:
Gers Gers
Tarn
Basses Alpes Basses Alpes
Basses Alpes
Gironde Gironde Gironde
Landes
Landes Landes
Tarn-et- Tarn-et-Garonne
Garonne Tarn-et-Garonne
1 5 10 15 20 25 1 5 10 15 20 25 1 5 10 15 20 25 1 5 10 15 20
Julio Agosto Septiembre Octubre
Figura 4.22. Variación de las fechas de espigado de tres tipos de sorgo cultivados en distintas localidades francesas
(HUGUES, 1965).
86
Tabla 4.3 Teniendo en cuenta que las siembras se rea-
Variación de la fecha de espigado de diversos lizaron más tarde en 1989 que en 1988 y que las
cultivares de cereales de invierno, según el año, en temperaturas invernales y las primaverales fue-
Caldes de Montbui, Barcelona (PUJOL, 1990).
ron superiores en 1988, las diferencias de com-
portamiento de los cultivares pueden explicarse
Fecha de espigado Días suponiendo que:
Cultivar diferencia
1988 1989 1. Los cultivares del primer grupo espigaron en
función de la suma de temperaturas acumu-
Primer grupo ladas, comportándose como variedades de
Avena Previsión 15 abril 21 abril 6 primavera.
Avena Roja de Argelia 28 abril 5 mayo 7
Trigo Montcada 10 abril 14 abril 4
2. Los cultivares del segundo grupo respondie-
Triticale Manijero 5 abril 9 abril 4 ron estrictamente al fotoperíodo, de tal modo
Triticale Trujillo 4 abril 8 abril 4 que el inicio de encañado coincidió en
ambos años y las diferencias de espigado se
Segundo grupo
Cebada Hatif de G. 16 abril 17 abril 1
debieron a que durante el año 1989 hubo
Cebada Steptoe 25 abril 27 abril 2 temperaturas inferiores durante el encañado.
Trigo Anza 10 abril 12 abril 2 3. Los cultivares del tercer grupo, por último, res-
Trigo Estrella 18 abril 20 abril 2
pondieron cuantitativamente al frío invernal,
Tercer grupo de tal modo que la falta de frío del primer año
Cebada Alpha 16 abril 12 abril -4 retrasó la fecha de inicio del encañado.
Cebada Plaisant 19 abril 15 abril -4
Trigo Cargifaro 28 abril 26 abril -2 Para prever las fechas de espigado de los dis-
Trigo Capitole 30 abril 28 abril -2 tintos cultivares en función del clima, cuestión de
evidente interés práctico, se ha utilizado el méto-
do de la suma de temperaturas, el cual resulta
útil para las especies anuales de verano (maíz y
en los años de primaveras frescas o en las zonas sorgo) y para los cereales de invierno de tipo pri-
frías el espigado se retrasa y se estrechan las di- mavera, pero presenta irregularidades cuando se
ferencias de precocidad entre los cultivares; por aplica a las especies de invierno (según se acaba
el contrario, si las temperaturas son suaves, el de indicar para los cereales) y, en especial, a las
espigado se adelanta y se ponen de manifiesto gramíneas pratenses.
con mayor amplitud aquellas diferencias. Así, comparando las fechas de espigado de
No obstante, en gramíneas pratenses y en cerea- plantas idénticas (de un mismo clon) situadas en
les de verano, se ha comprobado que, para una un mismo lugar, pero que habían pasado el in-
misma especie, se mantiene el orden de precocidad vierno en distinta estación, Niqueux y Arnaud
de los cultivares, sea cual fuere el año y el lugar en (1981) comprobaron que las procedentes de la
que se sitúen. La figura 4.22 ilustra la variación de estación más fría espigaron antes que las restan-
fechas de espigado de tres cultivares de sorgo pro- tes cuando se trataba de cultivares tardíos, pero
ducidos en distintas estaciones de Francia: en cual- lo hicieron al mismo tiempo cuando se trataba de
quiera de ellas se mantiene el orden de precocidad cultivares precoces.
de los cultivares, Sudan-grass, Sudax Sx-11 y Rosso
Para la interpretación de este comportamiento
Lombardo, respectivamente.
debe tenerse en cuenta la influencia de las induc-
En cereales de invierno, en cambio, el com- ciones primaria y secundaria sobre el proceso
portamiento de los cultivares a este respecto no reproductivo. En efecto, las gramíneas espigan
resulta homogéneo, según se pone de manifies- cuando el crecimiento del tallo, que arrastra a la
to en la tabla 4.3. En ella se muestra que, en una inflorescencia, supera al crecimiento de la vaina
misma localidad, unos cultivares espigan sensi- de la última hoja. Y, si bien la velocidad de creci-
blemente en la misma fecha cada año (segundo miento del tallo y la evolución paralela de la inflo-
grupo), mientras que otros pueden adelantarse, a rescencia dependen, fundamentalmente, de las
la vez que otros se retrasan. temperaturas acumuladas durante la fase de desa-
87
rrollo de esta última, también puede afectarlas la re a los cereales de invierno) tienen incidencia
intensidad con que han actuado, previamente, los cuando se trata de cultivares que responden
factores que producen la inducción primaria cuantitativamente a la inducción primaria.
(frío), según se ha indicado en el apartado 4.2.1.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que la
4.3.2. Precocidad en el estadio «espi-
época de siembra, también en el caso de los cerea-
ga a 1 cm»
les de invierno, influye sobre el ritmo de desarro-
llo del ciclo, porque modifica el efecto de los fac-
tores del medio (temperatura y fotoperíodo). Así El frío puede afectar a la espiga desde el mo-
se pone de manifiesto en la figura 4.23. En efecto, mento en que se inicia el encañado, provocando
de un modo general, se observa que: la destrucción total o parcial de la misma y, en
- la duración del período reproductivo es tanto consecuencia, limitando el rendimiento. Los
más corta cuanto más se retrasa la siembra; daños ocasionados por el frío son tanto más im-
portantes cuanto mayor es la precocidad del cul-
- la fase que experimenta mayor reducción, al
tivar en el estadio espiga a 1 cm.
retrasar la siembra, es la de iniciación floral;
por consiguiente, cuanto más tardío se pre- La precocidad de un cultivar en el estadio es-
senta un estadio, menor es la variación que piga a 1 cm depende de:
observa debida al retraso de la siembra; a) la importancia de sus necesidades en longi-
- a pesar de esta observación, tanto en cebada tud de día
como en trigo se puede apreciar un retraso en b) la acumulación de temperaturas a partir de
la antesis asociado a un retraso en la fecha de la siembra.
siembra.
Ello explica que los cultivares con necesida-
Como conclusión general se puede afirmar des en longitud de día importantes no resulten
que las temperaturas primaverales son las que afectados por el frío, independientemente de la
ejercen mayor influencia sobre la variación de la fecha de siembra, mientras que los cultivares con
fecha de espigado, de un lugar a otro y de año pocas o nulas exigencias en longitud de día pue-
en año, mientras que las temperaturas invernales dan serlo cuando se siembren pronto o cuando
(y el momento de la siembra por lo que se refie- las temperaturas invernales sean suaves.
Cebada de invierno
Trigo de invierno
Cebada de invierno
Trigo de invierno
Cebada de invierno
Cebada de primavera
Período vegetativo
Trigo de invierno
Trigo de primavera
Fase de
Cebada de invierno iniciación floral
Cebada de primavera
Encañado
Trigo de invierno
Trigo de primavera
Antesis y madura-
ción del grano
Sep Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun
Figura 4.23. Efecto de la fecha de siembra sobre el desarrollo del trigo y la cebada de invierno y de primavera
(KIRBY y APPLEYARD, 1987).
88
4.4. Consecuencias agronómicas cia y el número de hijuelos que encañan
debe ser aplicado con anterioridad.
5a Alrededor del espigado (desde 15-20 días
4.4.1. Sobre la producción de grano antes hasta 10 días después) se presenta un
período crítico respecto al agua, que
1a El nivel de necesidades de frío de un cul- puede afectar notablemente a la producción.
tivar determina la fecha a partir de la cual no A este respecto, destaca en especial la sensi-
puede ser sembrado en un lugar concreto bilidad del maíz.
(para obtener un rendimiento agronómico
6a En cereales de invierno, no obstante, el
adecuado), cuestión que reviste una impor-
tancia práctica de primer orden. En el regis- riego dado en el estadio espiga a 1 cm
tro de variedades francés se habla de varie- puede ser más eficaz, por su gran efecto
dad «alternativa» para definir este término. sobre la persistencia de los hijuelos y sobre
el número de espigas/m2, que el realizado en
2a Por el contrario, la precocidad en el estadio el momento de la antesis.
espiga a 1 cm determina la fecha de siembra
más temprana posible, para evitar los efectos 7a El principal accidente fisiológico de este pe-
negativos del frío sobre la espiga a partir de la ríodo lo constituye el encamado (figura
fase de desarrollo de la inflorescencia. 4.24), que puede ocasionar una pérdida de
rendimiento considerable. Este accidente está
3a Aunque en nuestras condiciones se tiende a provocado por un desequilibrio entre la fer-
la utilización de cultivares precoces en el tilización nitrogenada (que favorece el alar-
espigado, en las zonas frías éstos presentan gamiento de los tejidos de la planta) y la
el riesgo de ser afectados por las heladas tar- nutrición carbónica (si hay escasez de glúci-
días durante la meiosis y la antesis. dos queda frenada la solidificación de las
4a El abonado nitrogenado durante el perío- paredes celulares). Pueden favorecer este
do reproductivo permite aumentar el número desequilibrio el exceso de agua o de nitró-
de granos por espiguilla, pero para incremen- geno, una elevada densidad de plantas o una
tar el número de espiguillas por inflorescen- iluminación insuficiente.
89
4.4.2. Sobre la producción de forraje 1a La máxima producción de materia seca se
obtiene cuando se permite que la gramínea
desarrolle su primer ciclo y se aprovecha en
el momento de la floración.
Las transformaciones que experimentan las
a
2 Si se explota la hierba durante el encañado,
gramíneas durante el período reproductivo aca-
rrean dos consecuencias que afectan a la produc- cuando el ápex está situado a unos 10 cm
ción de hierba: en primer lugar, con el desarrollo sobre el suelo (estadio convencional de
de los tallos aumenta considerablemente la pro- espiga a 10 cm) se eliminan los ápex repro-
ducción de materia seca; sin embargo, la calidad ductivos y se evita la regresión de los hijue-
del forraje disminuye globalmente a medida que los vegetativos. De este modo, sacrificando
avanza el desarrollo de la planta, ya que la cali- producción de forraje, se consigue mayor
dad de los tallos (excepto los muy tiernos) es calidad y mejor reparto de aquélla.
inferior a la de las hojas, según se estudia en el 3a Para aprovechar de modo óptimo los prados
capítulo 9. de gramíneas (en un intervalo de tiempo en
Consecuentemente, el manejo de la hierba el cual el equilibrio entre calidad y produc-
podrá orientarse en el sentido de favorecer una ción es satisfactorio) conviene disponer de
mayor producción de materia seca o bien una pacelas que puedan ser utilizadas escalona-
mejor calidad del forraje. Para ello, será conve- damente. Ello puede facilitarse empleando
niente tener en cuenta las siguientes considera- especies y cultivares con distinta preco-
ciones: cidad.
90
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91
5. Período de formación
y maduración del grano
100 100
Peso de 1000 granos (g)
80 80
60 Peso fresco 60
Peso seco
Grano lechoso Grano pastoso
A B
40 40
Floración
20 % de agua en 20
peso fresco
Peso de agua
Figura 5.1. Curvas características del desarrollo de un grano de trigo, según GESLIN y
JONARD, 1948 (MOULE, 1980).
93
Cariópside Principio Final grano
acuosa grano lechoso lechoso
94
peso, lo que sólo puede explicarse si conti- sorgo el momento de la madurez fisiológica es
núa la traslocación de substancias acumula- perceptible por la aparición de un punto negro
das en otros órganos. en la base del grano. En cereales de invierno, en
cambio, no aparece ninguna referencia clara. No
La madurez fisiológica se define, en gene-
obstante, se han definido indicadores de madurez
ral, como el momento en que el grano ha acu-
fisiológica y de madurez al 95% de materia seca
mulado la máxima cantidad de materia seca, pero
acumulada en trigo, cebada y avena, que coinci-
en algunos casos se considera como el momento
de con la pérdida del color verde de las glumas o
a partir del cual la acumulación de reservas ya no
del pedúnculo, en el primer caso, y con la pérdi-
resulta significativamente superior (95% del total).
da total de color verde de la hoja bandera en la
Este estadio suele darse unos 7 días antes de la
madurez al 95% de materia seca acumulada.
madurez fisiológica y coincide con el inicio de la
fase de pérdida brusca de agua por el grano.
El porcentaje de agua del grano en la madu- 5.1.1. Acumulación de substancias de
rez fisiológica puede variar entre el 30 y el 40% reserva en el grano
(figura 5.4), pero no constituye ningún indicador
del estado de madurez del mismo. En maíz y en
El crecimiento del grano se produce en varias
fases. Inmediatamente después de la antesis tie-
ne lugar una fase de latencia (coincidiendo con
la fase de multiplicación celular intensa), en la
cual la acumulación de materia seca es escasa.
Contenido hídrico del grano (%)
Cultivar Beacon 50
60
Las necesidades de la inflorescencia en asimi-
Peso del grano (mg)
40
50 lados durante esta fase son escasas, por lo que el
30 tallo y la misma inflorescencia incrementan sus re-
40 MF
M95 servas, según se acaba de indicar. En maíz y en
30 20 sorgo estas reservas de postfloración constituyen
20
un elemento esencial del rendimiento en grano.
10
12 1 5 1 8 2 1 2 4 27 30 33 36 39 42
Después de esta fase, sigue una fase de creci-
miento lineal del grano que finaliza casi brusca-
mente (figura 5.5).
Contenido hídrico del grano (%)
Cultivar Gitane
60 50
M95
Peso del grano (mg)
160
Peso de grano (en gramos por planta)
50 40 Rendimiento
MF total
40 140
30
30 120
20
20 100
10
80
12 15 18 21 24 27 30 33 36 39 42
40
Figura 5.4. Evolución del peso del grano y de su
20
contenido en humedad en dos cultivares de cebada.
MF, madurez fisiológica, y M95, madurez al 95% de
la materia seca. Las letras mayúsculas indican pérdida 0 10 20 30 40 50 60
de color verde en distintos órganos: hoja bandera (A), Días a partir de la antesis
glumas (B), pedúnculo (C), raquis (D), todo el grano
(E), aristas (G), vaina de la hoja bandera (H) y nudo Figura 5.5. Crecimiento del grano en maíz. T es el
superior del tallo (I). (COPELAND y CROOKSTON, 1985). período de llenado efectivo (DUNCAN, 1980).
95
La curva descrita para el maíz no coincide En condiciones favorables de crecimiento, los
exactamente con la de los cereales de paja, ya hidratos de carbono acumulados en el grano pro-
que en trigo, por ejemplo, la relación entre el ceden, sobre todo, de la fotosíntesis que tiene
peso del grano y el tiempo es curvilínea (Ge- lugar después del espigado: en la hoja bandera y
beyehou y col., 1982, Darrock y Baker, 1995, y en los tejidos clorofílicos de la propia espiga
figura 5.12). No obstante, la fase de rápido creci- (aristas, glumas, glumillas, pedúnculo y, en gran
miento del grano («lineal») está caracterizada por medida, de las capas verdes del pericarpio del
dos parámetros distintos y relativamente inde- grano). Se considera que los carbohidratos pro-
pendientes: el ritmo de crecimiento o pendiente cedentes de la fotosíntesis llegan al grano en
de la curva y la duración del crecimiento. forma de sacarosa, que constituye el precursor
Diversos autores han obtenido correlaciones del almidón sintetizado en el propio grano.
positivas entre cada uno de ambos parámetros Aunque el nivel de carbohidratos solubles
y el tamaño final del grano. Debido a ello ha acumulados en el tallo aumenta a partir de la
sido posible obtener cultivares con un rápido antesis y disminuye cuando el grano se está for-
desarrollo del grano, o bien alargar el período mando, la traslocación de estas substancias hacia
de llenado para conseguir en ambos casos el el grano es limitada y se ha comprobado que una
mismo propósito de aumentar su tamaño. gran parte de ellas se utiliza en la respiración.
La variación del período de llenado del grano Cabe diferenciar, a este respecto, el comporta-
del maíz (T en la figura 5.5) explica, según Boote miento de las gramíneas anuales (entre ellas los
y Tollenaar (1994), la mayor parte de las diferen- cereales) del de las gramíneas vivaces (praten-
cias de rendimiento entre cultivares. ses). En las primeras, la migración de substancias
Tal como se ha indicado más arriba, las subs- acumuladas por la planta puede ser completa, ya
tancias de reserva que se almacenan en el grano que ésta muere, mientras que en las últimas la
proceden de las que la planta había acumulado migración de reservas es incompleta, puesto que
antes de la antesis y de las que continúa elabo- la planta necesitará las reservas no transferidas al
rando a lo largo del período de formación del grano para rebrotar posteriormente. Conviene
grano (figura 5.6), en distinta proporción según señalar, no obstante, que la anterior distinción no
las especies y las condiciones de maduración debe considerarse en sentido estricto, ya que las
(Spiertz y Kramer, 1979). plantas de cereales acumulan en sus tallos reser-
96
vas que luego no son transferidas al grano, según
se acaba de indicar.
En la tabla 5.1 se puede observar que en con-
diciones climáticas favorables el porcentaje de
carbono asimilado antes de la antesis y traslo-
cado hacia el grano alcanza, por término medio,
un 11-12% del total presente en el grano. Proba-
blemente, la mayor parte del mismo procede de
compuestos proteicos previamente formados.
El papel de los hijuelos vegetativos o forma-
dos tardíamente en relación con el rendimiento
en grano es controvertido. Algunos autores los
consideran perjudiciales, en cereales de invierno,
porque no producen grano y compiten por los
asimilados con los vástagos principales y los
hijuelos primarios. No obstante, cuando tiene
lugar un déficit hídrico después de la antesis,
aquellos hijuelos pueden aportar C y N al grano
que se está llenando, tal como han demostrado
Palta y colaboradores (1994). Este papel puede
ser importante especialmente en climas de tipo
mediterráneo.
Figura 5.7. En condiciones favorables de crecimiento
La acumulación de nitrógeno sigue una pauta los hidratos de carbono que se acumulan en el grano
semejante a la de los hidratos de carbono (Bru- de trigo proceden, sobre todo, de la fotosíntesis que
nori y Micke, 1979). Antes de empezar la fase de tiene lugar después del espigado.
rápido almacenaje de proteínas, las que están
presentes en el grano son de tipo estructural o
momento de la antesis. El nitrógeno restante es
enzimático. Posteriormente, se acumulan las pro-
absorbido del suelo o traslocado de las raíces
teínas de reserva.
durante la formación del grano. No obstante,
Pero al contrario de lo que sucede con los glú- algunos autores han comprobado que el nitróge-
cidos, la principal fuente de proteínas del grano no procedente del que la planta acumula a partir
(70-90%) la constituyen los compuestos nitroge- de la antesis representa un porcentaje mayor que
nados presentes en los tejidos vegetales en el el indicado (Harper, 1994).
Tabla 5.1
Importancia de la contribución del C acumulado durante el
crecimiento vegetativo en la formación del grano en condiciones
favorables (BOOTE y TOLLENAAR, 1994).
14
Cultivo C recuperado Contribución Referencia
en el grano (1) al rendimiento (2)
Cebada 7-18 11 AUSTIN y col., 1980 b
Cebada - 12 BIDINGER y col., 1977
Trigo - 13 BIDINGER y col., 1977
Trigo 7-15 7 AUSTIN y col., 1977
Trigo 8-16 - GENT y KIYOMOTO, 1989
Maíz 7-14 3-10 SIMMONS y JONES, 1985
Sorgo 17 12 FISHER y WILSON, 1971
(1) Porcentaje del C fijado antes de la antesis
(2) Porcentaje del rendimiento
97
Se ha supuesto que en cereales de invierno la
240
acumulación de proteína y la síntesis de carbo-
hidratos compiten por la energía y los átomos de 220
C que precisan para su síntesis (la energía de 1 200
gramo de glucosa puede ser usada para producir Espiga
0,83 gramos de carbohidratos o bien 40 gramos 180
20
5.1.2. Acumulación de materia seca
20 40 60 80 100 120 140
En gramíneas pratenses no cabe considerar Días después de la siembra
esta cuestión durante el período de maduración
del grano, porque deben ser aprovechadas con Figura 5.8. Acumulación de materia seca en los
anterioridad (apartado 6.1.1). órganos de una planta de maíz cultivado en regadío
(DUNCAN, 1980).
La pauta de crecimiento de los cereales de
invierno a partir del espigado es distinta de la del
maíz: en las 2-3 semanas posteriores al espigado la inflorescencia continúa aumentando de peso
(hasta que el tallo de aquéllos deja de crecer) la hasta el final del ciclo (figura 5.8).
materia seca acumulada en los órganos vegeta-
Las plantas de cereal pueden acumular mate-
tivos evoluciona paralelamente en los dos grupos
ria seca en la inflorescencia incluso después de
de cereales, pero a partir de este momento la
haber perdido el color verde, lo que indica que
acumulación de materia seca se estabiliza muy
tiene lugar una removilización de substancias
deprisa en los cereales de invierno, e incluso
acumuladas en otros órganos.
baja ligeramente a continuación, mientras que en
el maíz continúa aumentando hasta llegar al esta-
dio de grano pastoso. Tabla 5.2
Estadio de máxima producción (kg de MS/ha) en
El estadio en que los cereales de invierno
diversos cultivares de cereales de invierno, según el
alcanzan la producción máxima (expresada en año, en Caldes de Montbui (Barcelona) (PUJOL, 1990).
kg de MS/ha) puede variar desde el grano lecho-
so hasta la madurez, según el cultivar y las con-
Cultivar Año 1988 Año 1989
diciones climatológicas (tabla 5.2).
La materia seca, durante este período, se acu- Avena AC1 Pané G. lechoso G. lechoso
mula sobre todo en la inflorescencia (Hunt y Ed- Avena Roja de Argelia G. acuoso G. acuoso
gington, 1981). A partir de la antesis sigue Cebada Hatif de Grignon G. pastoso G. pastoso
aumentando el peso de los tallos hasta unas tres Cebada Plaisant G. pastoso G. pastoso
semanas después, cuando los granos empiezan a Trigo Anza G. p-duro G. lechoso
formarse y se alcanza el máximo peso de tallos Trigo Estrella G. lechoso G. acuoso
por hectárea. A partir de este momento los tallos Triticale Manijero G. lechoso G. lechoso
pierden peso (por traslocación o por simple con-
Triticale Trujillo G. lechoso G. lechoso
sumo de las reservas acumuladas), mientras que
98
5.2. Factores período de maduración del grano disminuyen la
dormancia y las bajas la aumentan. No obstante,
a partir de los datos climáticos resulta muy difícil
pronosticar la dormancia en trigo y cebada, ya
5.2.1. Dormancia que se ha constatado, además, una respuesta dis-
tinta según el cultivar.
99
5.2.2. Formación y secado del grano
Fase de latencia
100
según las condiciones del medio: si no hay establecida para condiciones del sur de
estrés, la aportación se sitúa alrededor del España: la producción de grano, en cebada,
10% del peso final del grano, mientras que en presenta una elevada correlación con la bio-
condiciones difíciles puede ser del 50%, e masa del cultivo en la antesis.
incluso más elevada. 3. El cultivar. Los factores genéticos afectarían
La aportación de las reservas acumuladas ante- sobre todo a la rapidez de llenado del grano;
riormente por la planta resulta especialmente pero, por otra parte, la duración de las distin-
importante en áreas secas y calurosas, tal tas fases puede variar según el cultivar, tal
como se pone de manifiesto en la figura 5.10, como muestra la figura 5.11: en los cultivares
modernos la fase de multiplicación celular es
más corta y la de acumulación de reservas
más larga que en los cultivares antiguos, al
mismo tiempo que, en su conjunto, en los pri-
600 meros se ha alargado la duración del período.
Producción de grano (g/m2)
GE EM LM ED LD HG Cultivares modernos
Kulin (1986)
Gutha (1982)
Bodalin (1982)
GE elongación
Cultivares antiguos EM grano lechoso precoz
Bencubbin (1929) LM grano lechoso tardío
ED grano pastoso precoz
Nabawa (1915) LD grano pastoso tardío
HG grano duro
Gluyas Early (1894)
Figura 5.11. Duración de las diversas fases de desarrollo del grano de trigo en cultivares australianos antiguos y
modernos. La flecha indica la madurez fisiológica (LOSS y col.,1989).
101
Entre los factores ambientales sobresalen: temperaturas frías (inferiores a 0 ºC) antes de
la madurez fisiológica hay que esperar una
1. La temperatura. Al aumentar ésta se incre-
pérdida de rendimiento, por menor peso del
menta la velocidad con que se acumulan las
grano, y un descenso de su peso específico
reservas, pero, en contrapartida, el consumo
(Staggenborg y Vanderlip, 1996).
de asimilados es mayor, se acelera el enveje-
cimiento de las partes verdes de la planta y se 2. La carencia de agua, que acelera el envejeci-
reduce la duración de la fase. Como conse- miento de las partes verdes y limita la traslo-
cuencia, las elevadas temperaturas limitan el cación de substancias hacia el grano.
desarrollo del grano y contribuyen a dismi-
Para adaptar mejor un cultivo a la falta de
nuir el peso de 1000 granos, pero, según se
agua se acostumbra a sembrar menos denso.
desprende de la comparación entre las gráfi-
Sin embargo, la producción de grano obte-
cas (a) y (b) de la figura 5.12, afectan en mayor
nida puede ser inferior a la conseguida con
medida a la acumulación de almidón que a la
siembras más densas. Ello depende del mo-
de proteínas, con lo que se incrementa el
mento en que se presente el déficit hídrico. En
contenido proteico del grano.
efecto, Turner y colaboradores (1994) han com-
Recientemente, Hellevell y colaboradores probado que, cuando el déficit hídrico se pre-
(1996) han observado, en avena, que el peso senta después del inicio del llenado del grano,
del grano y los dos parámetros que caracteri- la planta dispone de suficiente agua para que
zan su función de crecimiento (ritmo de creci- el grano de los hijuelos más tardíos (muy
miento y duración del período) son afectados retrasados cuando las siembras son muy cla-
tanto por las temperaturas diurnas como las ras) haya tenido tiempo de desarrollarse. En
nocturnas, y son mucho más favorables las de cambio, cuando el déficit hídrico tiene lugar
15 ºC que las de 31 ºC. inmediatamente después de la antesis es
mejor que el cultivo sea más denso, ya que los
Las bajas temperaturas otoñales pueden limi-
hijuelos evolucionan más sincrónicamente.
tar el desarrollo del ciclo de los cereales de
verano, e incluso, si se producen heladas tem- En caso extremo, la traslocación de susbtan-
pranas, pueden interrumpirlo definitivamen- cias al grano puede quedar irreversiblemente
te. Si las plantas de sorgo son expuestas a interrumpida como consecuencia de un dese-
(a) (b)
60 15/10 ºC
1,8
15/10 ºC
Peso seco (mg por cada grano)
50 21/16 ºC 1,5
21/16 ºC
40 1,2
30/25 ºC 30/25 ºC
30 0,9
20 0,6
10 0,3
0 20 40 60 80 100 0 20 40 60 80 100
Figura 5.12. Influencia de la temperatura sobre el peso final del grano de trigo (a) y sobre el nitrógeno acumulado
en el mismo (b), según SOFIELD y col., 1977 (EVANS y col., 1980).
102
Secado del grano
103
5.2.3. Acumulación de materia seca 5.3. Índice de cosecha
10
6
9 12
7 11
La aplicación de mayores dosis de abonado
8 5
nitrogenado incrementa, también en este perío- 6
7
3 4
Dosis de abonado N
do, la producción de materia seca. No obstante, intermedia
1
aumentan también las pérdidas a medida que las 5 6 10 2
plantas maduran y disminuye, sobre todo, el 9 11
8 7
4
peso de la paja. 5 12 4
3
1
La sequía perjudica los niveles de producción 3
2
y, en general, contribuye a que el momento de 2
máximo rendimiento se alcance antes que en los
años normales. También puede contribuir a dis- 4 5 6 7 8 9 10
104
Tabla 5.4
Índices de cosecha en cereales de invierno según
diversos autores.
cultivares antiguos
0,55 600 cultivares modernos
grano
Variación en materia seca (g/m2)
0,50 paja
400
Índice de cosecha
0,45
200
0,40
Cebada
0
0,35 Arroz
Trigo
-200
0,30
1880 1900 1920 1940 1960 1980 10 20 30 40 50 60
Año de obtención
Días después de la antesis
Figura 5.16. Incremento del índice de cosecha de los Figura 5.18. Variación del peso del grano y de la
cultivares de cebada (círculos huecos), trigo y arroz paja a partir de la antesis en cultivares antiguos y
(líneas transversales), según el año de su obtención modernos de trigo (AUSTIN y col., 1980 a).
(EVANS, 1993).
105
5.4. Consecuencias agronómicas cierto cuando la calidad del grano constituye
un factor decisivo para su comercialización,
tal como sucede en trigo duro y en cebada
para producción de cerveza.
1a Para la producción de semillas, las gra-
míneas pratenses deben segarse antes de 5a Siendo la temperatura el factor ambiental que,
finalizar la segunda fase del período de madu- durante este período, incide en mayor medida
ración del grano, para evitar que desgranen. sobre la producción de grano, la principal estra-
tegia productiva debe centrarse en la adapta-
2a Los cereales destinados a la producción de ción de la precocidad de los cultivares y de las
semilla también se suelen recoger a partir de especies a cada localidad (figura 5.19), con el
la madurez fisiológica, para limitar el riesgo objeto de que: a) los cereales de invierno pue-
de pérdidas. Tanto en este caso como en el dan desarrollar la segunda fase del período en
anterior, las semillas deberán secarse para su las mejores condiciones posibles y b) los cerea-
conservación. Se trata de una operación deli- les de verano aseguren la realización del ciclo.
cada, ya que, con el calor, se pueden perju-
dicar los embriones. 6a En nuestras condiciones, las zonas altas y los
vientos frescos y suaves son más favorables
3a En producción de grano, por el contrario, no para la producción de grano que las zonas
se justifica cosechar antes de que éste alcan- bajas y los días calurosos, lo que se explica
ce la humedad adecuada para su conserva- por la influencia de la temperatura sobre
ción (inferior al 14%), si ello es posible. En este período. Por el contrario, cuando las tem-
nuestras condiciones, los cereales de invier- peraturas elevadas favorecen un acabamiento
no no suelen presentar problemas en este rápido del período, se dan las condiciones
sentido, pero el maíz, el sorgo y el arroz no adecuadas para la producción de trigos de
pueden alcanzar aquellos niveles de hume- mayor calidad (contenido proteico).
dad, por lo que debe procederse al secado
artificial del grano, con el consiguiente enca- 7a La distinta duración del período de madu-
recimiento del producto. ración del grano de las diversas especies de
cereal de invierno puede condicionar la adap-
4a La protección de la hoja bandera y la espi- tación de las mismas a determinadas situacio-
ga contra el ataque de enfermedades puede nes. Por ejemplo, la cebada se adapta mucho
tener interés económico, debido a la impor- mejor que el trigo y que el triticale a los sue-
tancia que tiene el aporte de fotosintatos para los que al final de primavera tienen más difi-
el llenado del grano. Ello es especialmente cultad para conservar la humedad.
106
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108
6. El rebrote de las gramíneas
6.1. Descripción
109
Las gramíneas que han alcanzado el final del ya sea segándolas o bien haciendo que sean pas-
primer ciclo rebrotan con dificultad, ya que los tadas. Como consecuencia de ello, las plantas
principales factores que influyen en el rebrote rebrotan y empiezan un nuevo ciclo.
(apartado 6.2) les resultan desfavorables. Desde En general, el segundo ciclo no es completo
el punto de vista de la utilización del forraje tam- porque la planta permanece en estado vegetati-
poco tiene interés llegar al final del primer ciclo vo, sin llegar al período reproductivo, con excep-
en gramíneas pratenses. Por ello, se recomienda ción del raigrás italiano y los bromos entre las
que el prado no alcance dicha fase. gramíneas cultivadas en nuestras condiciones.
Sin embargo, en la explotación de los prados Una gramínea que esté desarrollando su primer
de gramíneas no se trata tan sólo de evitar que ciclo de vegetación puede ser cortada, obviamen-
las plantas envejezcan (y pierdan calidad y capa- te, en cualquiera de sus diversos estadios de desa-
cidad para rebrotar) sino de obtener la máxima rrollo. A efectos de distinguir la forma de rebrotar
productividad de las mismas. Este objetivo no se y las características del propio rebrote parece opor-
alcanza maximizando la producción fotosintética, tuno diferenciar el momento en que se realiza el
como se suponía hasta principios de la década aprovechamiento: a) durante el período vegetativo
de 1980, sino cortando el prado antes de que al- (apartado 6.1.2), o bien, b) durante el período
cance su umbral de producción (apartado 3.4.1), reproductivo (apartado 6.2.2).
según han puesto de manifiesto Parsons y cola-
A partir del segundo aprovechamiento, las
boradores en Hurley y Brickman y Hodgson
gramíneas brotarán siguiendo el mismo esquema
(1983), principalmente (Clark, 1994).
que cuando son cortadas durante el período ve-
Por consiguiente, una correcta explotación de getativo, puesto que, tal como se acaba de indi-
las gramíneas pratenses supone aprovecharlas car, permanecen en estadio de hoja durante el
antes de que acabe el primer ciclo de desarrollo, resto del año.
Figura 6.3. Finalizado el primer ciclo, las gramíneas Figura 6.4. Dactilo en el momento de rebrotar
plurianuales inician un nuevo ciclo de vegetación, después del primer corte.
aunque las condiciones resulten desfavorables.
110
6.1.2. Rebrote de una gramínea cor- dimiento de la pradera en el próximo corte:
tada durante el período vegetativo a las 6 semanas de crecimiento activo, la
pradera alcanzará nuevamente un estado
semejante al que tenía antes de ser cortada.
Durante el período vegetativo el ápex se en-
cuentra a ras de suelo y, por lo tanto, no es Cuando un cultivo de gramíneas es sometido
afectado por el corte de la planta. Las hojas evo- a defoliación, las plantas sufren una serie de
lucionan tal como se indica en la figura 6.5. cam-bios morfológicos que afectan a la longitud
de las hojas y las vainas, a la importancia de la
1. Las hojas adultas (1, 2 y 3) morirán, tanto pérdida de tejidos por muerte de las hojas y al
si son segadas como si no lo son, ya que la número y disposición de los hijuelos presentes.
vida de una hoja es de duración limitada.
La longitud de las nuevas hojas y su ritmo de
2. Las hojas en pleno crecimiento (4 y 5), tras aparición son influidos en gran medida por la lon-
ser cortadas, acabarán su crecimiento y gitud de las vainas a través de las cuales emergen
después morirán. (apartado 3.2.2), que se relaciona con la altura de
3. Las hojas que se encuentren en estado de defoliación (apartado 6.2.3). Si al cortar el prado
primordios serán las que reemplazarán a las se ha eliminado la parte superior de las vainas, las
anteriores, y sobre ellas se sustentará el ren- nuevas hojas serán más cortas y aparecerán más
8
6
3 5 4 7 9
7 6
2
5
5
4 4
5
Nivel del corte
2 3 2 4
1 1
Día del corte Una semana después Tres semanas después Seis semanas después
3 8
4 7
5
7 6 9
6
2 5 5
6
3 4 4
2 3 5
1 6 1 8 2 4
A A
A A
Figura 6.5. Rebrote de una gramínea cortada durante el período vegetativo. A, ápex; 1,2,... 9, hojas correlativas
(adaptada de GILLET, 1980).
111
rápidamente; si, por el contrario, las vainas han
quedado intactas después del corte, las hojas 72 Fotosíntesis bruta
112
Figura 6.7. El rastrojo de un prado de dactilo Figura 6.8. El césped, después de segado, sigue
aparece desguarnecido, con falta de hojas, pocos apareciendo verde, porque sus plantas tienen una
hijuelos y acumulación de vainas muertas. estructura distinta a las del prado tradicional.
otro caso particular de defoliación durante el rado que los animales podían utilizar los tejidos
período vegetativo. Si bien en este caso se pre- que de otra manera también morirían.
tenden unos objetivos distintos a los del pastoreo
No obstante, no existe acuerdo general sobre
continuo intensivo, la consecuencia es en ambos
los beneficios o los perjuicios que puede ocasio-
la misma: transformación de la estructura de la
nar el pastoreo invernal sobre la producción de
planta, que posibilita el mantenimiento de una
grano. Entre las numerosas experiencias realiza-
superficie continuamente verde (figura 6.8).
das en todo el mundo sobre esta práctica agronó-
Otro ejemplo de aprovechamiento durante mica es posible encontrar ejemplos en los que el
este período lo constituye el de los cereales de pastoreo resulta beneficioso (como cuando se re-
invierno pastados en la estación fría, práctica duce el encamado, por ejemplo), otros en que
ampliamente extendida en el mundo. Después dicha práctica no tiene consecuencias (si hay fer-
de cortados, los cereales vuelven a brotar y pue- tilidad suficiente y el pastoreo no es muy severo)
den desarrollar con normalidad una posterior y, finalmente, otros en que se reduce en menor o
cosecha de grano. mayor medida la producción de grano. En trigo,
se ha observado que los cultivares semienanos
Hay que tener en cuenta que los cereales,
son más sensibles al pastoreo que los cultivares de
como las gramíneas pratenses, producen más
tallo alto (Redmon y colaboradores, 1995).
hojas e hijuelos de los que necesitan para obtener
la máxima producción de grano. Por otra parte, se En cualquier caso, para limitar las pérdidas en
ha demostrado que es posible aprovechar por la producción de grano, el ganado debe aban-
pastoreo una parte del tejido vegetal sin que se donar el cultivo antes de que se inicie el enca-
penalice el rendimiento de grano. Se ha conside- ñado.
113
6.1.3. Rebrote de una gramínea ta continuará encañando y en su momento espi-
cortada durante el período gará.
reproductivo El cultivo reaccionará de distinta forma según
el número de hojas que permanezcan junto al
ápice. En caso extremo pueden aparecer tallos
Tal como se ha indicado anteriormente (apar-
sin hojas, los cuales incluso pueden llegar a
tado 4.1.2), durante el período reproductivo el
morir, según las especies. Pero en general:
ápex se transforma en inflorescencia e inicia su
ascenso por el interior de la vaina. - se retrasará el momento del espigado,
- los tallos serán más cortos,
Investigadores franceses han definido un esta-
dio espiga a 10 cm, en el cual las inflorescencias - habrá menos hijuelos espigados y más hijue-
del cultivo, todavía en el interior de las vainas, los hojosos,
alcanzan una altura media de 10 cm sobre el - la producción de materia seca del corte si-
suelo. Se supone que si se efectúa un corte a par- guiente será inferior, pero su calidad aumen-
tir de este momento, se segarán los ápices o espi- tará sensiblemente, en comparación con la de
gas en crecimiento y que, en cambio, si el corte un corte efectuado en el espigado.
se realiza con anterioridad a dicho estadio, no se
eliminan los ápices reproductivos.
Aprovechamiento durante el período
reproductivo con eliminación del ápex
Aprovechamiento durante el período
reproductivo sin eliminación del ápex En este caso el tallo y las hojas que lo acom-
pañan (tanto si están desarrolladas como si están
Si el ápice no es eliminado por encontrarse en estado de primordio) desaparecerán (figura
por debajo del nivel de corte (figura 6.9), la plan- 6.10).
10
7
6 9 8
ápex
5
Nivel de corte 6 7
ápex 5
4
4
3
2 3
2
1 1
Figura 6.9. Rebrote de una gramínea cortada durante el período reproductivo sin eliminar el
ápex (adaptada de GILLET, 1980).
114
El crecimiento de la hierba se iniciará a partir
de los hijuelos no decapitados y de las yemas ba-
Primer corte Segundo corte
sales que hasta este momento se encontraban in-
hibidas y que se convertirán en nuevos hijuelos. 3000
90%
La defoliación de un prado durante el enca-
ñado suele provocar una inhibición duradera del
desarrollo de nuevos brotes, con lo cual toda la 1000
48%
0,5%
13%
da y, con frecuencia, muy perjudicada respecto a
lo que sucede si se corta durante el período
vegetativo.
/4
/5
9/6
7/7
5/6
/6
/5
9/5
24
27
19
19
El momento en que se efectúa el corte es bási-
Fechas del primero y segundo cortes
co para caracterizar el tipo de rebrote, ya que se
pueden decapitar más o menos tallos. El número
Figura 6.11. Producción de materia seca de un
de inflorescencias del rebrote será tanto menor
cultivar de fleo en el primer y segundo cortes, según
cuanto más tarde se haya efectuado el corte (y, el momento de la siega. Los porcentajes situados sobre
por tanto, mayor haya sido el número de ápices el histograma del segundo corte corresponden a los
eliminados, según se indica, con carácter general, hijuelos espigados durante el mismo (DAVIES, 1988).
en la figura 6.11), aunque, a este respecto, se pre-
sentan diferencias de comportamiento entre espe-
cies y cultivares (apartado 6.2.4).
corte; en cambio, la producción conjunta de
La producción de materia seca del rebrote será ambos cortes, será tanto más elevada cuanto mejor
tanto menor cuanto más tarde se efectúe el primer pueda desarrollarse el primer corte (figura 6.11).
9 7
6
5
tallo
Nivel de corte 8
ápex 7
6
5
4
4
3
3
2
2 1
1
Figura 6.10. Rebrote de una gramínea cortada durante el período reproductivo eliminando el
ápex (adaptada de GILLET, 1980).
115
6.2. Factores
150
(kg/ha y día)
en el momento del corte, ya destacados en el Altura de corte
75
apartado 6.1, la respuesta de la planta a la defo- 2,5 cm
liación en un momento determinado depende, en 50 7,6 cm
gran medida, de las características del rastrojo, es 12,7 cm
25
decir, de la superficie que reste disponible para la
función fotosintética y de las reservas utilizables
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
para regenerar nuevo tejido fotosintético.
Índice de superficie foliar (LAI)
Al mismo tiempo, aquella respuesta está con-
dicionada por otros factores: los relacionados con
el medio (temperatura, agua y nutrientes), con el Figura 6.12. Relación entre el índice de superficie
foliar (LAI) y la tasa de crecimiento en un prado de
manejo a que se somete el prado (altura de corte,
raigrás, en primavera, segado a diferentes alturas
frecuencia entre cortes y efecto del animal, si se (según BROUGHAM, 1956 en DAVIES, 1988).
pasta) y con las características de la propia planta.
pecto, que la eficiencia de la superficie fotosin-
tética puede variar, ya que, en general, las hojas
6.2.1. Características del rastrojo jóvenes son más eficientes que las viejas, y las
vainas son mucho menos eficientes que las hojas.
Si, después del corte, queda suficiente super-
ficie foliar para permitir que la función fotosinté- Cuando el tejido fotosintético es insuficiente
tica haga frente a las necesidades de la planta para atender a las necesidades de la planta, ésta
para respirar, ésta empezará a acumular materia deberá utilizar sus reservas, y perderá peso, du-
seca inmediatamente, a un ritmo que dependerá rante más o menos tiempo, hasta recuperar el
de la importancia del índice de superficie foliar tejido fotosintético suficiente que le permita un
(LAI) del rastrojo, según se pone de manifiesto crecimiento continuado.
en la figura 6.12, hasta llegar a un ritmo de cre- El nivel de reservas de la planta (acumuladas
cimiento sostenido. Hay que precisar, a este res- en la parte baja de la misma) influye directa-
Figura 6.13. Representación de la evolución de la actividad del sistema radicular y del nivel de
reservas de las raíces en una gramínea sometida a sucesivos cortes (adaptada de GNIS, 1972).
116
mente en la rapidez del rebrote. De hecho, se ha estival de las mencionadas especies, pero que
constatado que, en los primeros días después del coadyuva a la obtención de elevados rendimien-
corte, ejerce mayor influencia sobre la rapidez de tos en sorgo forrajero; ello pone de manifiesto la
rebrote que la propia superficie foliar. distinta respuesta de cada grupo de gramíneas a
No se ha podido demostrar que las raíces, en este factor del medio (figura 3.33).
las gramíneas no rizomatosas, suministren carbo- Ya se ha señalado el efecto determinante de
no a los brotes después de una defoliación, a la humedad del suelo sobre la producción estival
pesar de haberse supuesto así. Por el contrario, la y otoñal de los prados de las gramíneas (figura
respiración de las raíces constituye uno de los 3.34). La sequía se manifiesta directamente sobre
mayores inconvenientes para la economía del car- el corte en curso, pero también puede tener un
bono después de la defoliación, ya que se esta- efecto sobre los cortes siguientes, ya que puede
blece una competencia entre el rebrote y la acti- provocar la muerte de hijuelos. Cabe destacar
vidad del sistema radicular. De hecho, la defolia- que en condiciones de sequía mueren muchos
ción detiene el crecimiento de las raíces, con lo más hijuelos vegetativos como consecuencia de
cual se limita la actividad del sistema radicular y la la defoliación si el prado está en período repro-
absorción de minerales. Las raíces continúan per- ductivo que en período vegetativo.
diendo peso incluso después de que la parte
La temperatura y la humedad (es decir, el ca-
aérea haya empezado a recuperarse (figura 6.13).
lor y la sequía) permiten explicar el carácter bi-
No obstante, hay que señalar que la actividad modal de la distribución del crecimiento en las
del sistema radicular puede resultar favorecida gramíneas tipo C3 (figura 3.32). No obstante, a
por aprovechamientos realizados antes del espi- base de riegos abundantes y de masivos abona-
gado (con tal de que la planta haya acumulado dos nitrogenados (entre 1.000 y 2.000 kg/ha y
suficientes reservas antes del corte). En efecto, si año) fue posible disminuir las depresiones de
bien desaparecen las raíces ligadas a los hijuelos producción clásicas y pasar de una distribución
decapitados, se provoca la aparición de nuevas bimodal a otra multimodal de tasa de producción
raíces, asociadas a los nuevos hijuelos. bastante mantenida (figura 6.14).
Resulta difícil establecer si las reservas de car-
bohidratos son más o menos importantes para el
rebrote que la superficie foliar que queda des-
pués del corte. En algunos estudios se ha com- 300 Año 1964
probado que si se deja mucha superficie foliar la
reserva de carbohidratos no contribuye a incre-
Producción de MS (kg/ha y año)
200
mentar la rapidez del rebrote. Pero si las plantas
100
han sido defoliadas muy severamente las reser-
vas pueden compensar y promover el crecimien- 0
to (Simpson y Culvenor, 1987).
300
Año 1973
117
6.2.3. Efecto del manejo deja un rastrojo con mayor índice de superficie
foliar y, de acuerdo con la figura 6.12, se puede
esperar que dé mayor producción de forraje. No
Un prado puede aprovecharse según diversos
obstante, numerosos autores han observado que
sistemas, los cuales se caracterizan por la utiliza-
se obtienen mayores producciones con siegas
ción opcional de ganado (pastoreo o siega) y por
más severas. Ello se explica porque, en este últi-
la concreción de dos parámetros: altura de corte
mo caso, se produce un cambio en la estructura
(con siegas o pastoreos más o menos severos) y
de hojas e hijuelos y en la tasa de mortandad de
frecuencia entre dos aprovechamientos (pastoreo
los mismos (apartado 6.1.2).
continuo o pastoreo/siega rotacionales).
Una defoliación laxa permite, en efecto, un
El ganado influye sobre el césped de diversas
crecimiento más rápido de la masa forrajera,
maneras:
pero aumenta igualmente las pérdidas por hojas
1. Por efecto de las excreciones: orina y boñi- muertas (curva 5 de la figura 6.15). Por otra
gas. Las excreciones aportan minerales al parte, se reduce el número de hijuelos e incluso
prado, pero también provocan rechazo del se pueden formar hijuelos aéreos, que son
forraje localizado en las superficies cubier- mucho más vulnerables. A largo plazo, la reduc-
tas por las mismas. Las boñigas constituyen ción del número de hijuelos y el incremento del
la principal causa de rechazo, en vacas, peso de hojas verdes se compensan, de modo
con niveles de hasta el 25% de la superfi- que la masa verde producida es la misma para
cie pastada. En ovejas es mucho menor. Al un amplio rango de alturas de corte.
aumentar la carga, disminuye la importan-
cia del rechazo y en pastoreo continuo Sin embargo, conviene destacar que la seve-
intensivo apenas se observan superficies ridad de los cortes afecta tanto a la productividad
rehusadas, si la hierba se mantiene a me- del prado como a la ingestión de hierba por el
nos de 5 cm de altura. ganado (capítulo 10). Tal como se destaca en la
2. Por pisoteo. Puede suponer niveles de pér-
didas del 10%, aunque varían según las cir-
cunstancias (máximas cuando la fertilidad
es elevada o cuando el prado está húme- (a)
5
do). El ganado vacuno ocasiona mayores
4
Tasa de producción
1
La altura de corte o de aprovechamiento afec-
ta a la ubicación de los tallos que han de rebrotar.
Una siega muy severa da lugar al desarrollo de
yemas situadas en la base del tallo o en los rizo-
mas, mientras que siegas a mayor altura sobre el Tiempo transcurrido desde la anterior defoliación
suelo permiten que evolucionen las yemas auxi-
liares situadas en los mismos tallos e impiden el Figura 6.15. Efecto de cinco alturas de corte distintas
rebrote de las yemas situadas más abajo. (1, más severa; 5, más laxa) sobre la tasa de produc-
ción bruta (a) y la tasa de mortandad de hojas (b), a
Por otra parte, una altura de corte elevada lo largo del tiempo (adaptada de ROBSON y col., 1989).
118
Figura 6.16. Ovejas de raza ripollesa pastando un prado sembrado de festuca.
figura 6.17, en prados pastados manteniendo un ten muchas dificultades para conseguir estas altu-
índice de área foliar igual a 3 el ganado ingiere ras del prado óptimas (Wilkins, 1995).
tan sólo un 23% de la producción disponible,
También hay que señalar que alturas de corte
mientras que los prados pastados más severa-
inferiores a los 2,5 cm pueden resultar perjudi-
mente (índice de área foliar 1) dan menor pro-
ciales para el prado, especialmente en situacio-
ducción bruta pero el ganado que los pasta
nes de sequía.
ingiere más kilogramos de materia orgánica.
Para pastoreo con ovejas se ha sugerido que Por lo que se refiere a la frecuencia de cortes,
las alturas óptimas del cubierto vegetal para con- en aprovechamientos rotacionales hay que tener
seguir una ingestión por cabeza y una ingestión en cuenta que para obtener la máxima produc-
por hectárea máximas estarían entre los 3 y 6 cm ción debe permitirse que la cubierta vegetal
(en condiciones del Reino Unido). En vacas alcance su techo productivo: cualquier corte
lecheras, la producción por animal aumenta dado con anterioridad a este momento limita la
hasta que el prado alcanza 9 cm de altura. No producción, porque se alarga proporcionalmente
obstante, es de destacar que en la práctica exis- el período en que ésta es mínima.
Ingestión
38
136 Ingestión
102 53
Respiración y Muerte de
crecimiento raíces hojas Respiración y Muerte de
crecimiento raíces hojas
126
54
119
Cuanto más severo haya sido el aprovecha- Tabla 6.1
miento, más largo es el plazo necesario para Respuesta de diferentes especies de gramíneas
alcanzar el techo de producción (comparación pratenses a la frecuencia de cortes, dados cada 15
entre los supuestos 1 y 5 de la figura 6.15). No días a 2 cm de altura (DAVIES, 1988).
obstante, es complejo definir el momento exacto
Rebrote Muertes
para un aprovechamiento óptimo.
Especie 5º corte después
En otro sentido, hay que señalar que frecuen- (% sobre 11º corte
cias de corte elevadas, unidas a siegas severas, 1º corte) (%)
pueden perjudicar no tan sólo el rendimiento
sino también la persistencia del prado (tabla 6.1), Raigrás italiano 12 70
porque la planta no tiene tiempo de recuperar Raigrás inglés 22 45
sus reservas, necesarias para el rebrote (apartado Festuca elevada 36 16
6.2.1).
Fleo de los prados 42 31
Para alcanzar la máxima producción por hec- Dactilo 43 4
tárea una defoliación severa tiene que ser com-
binada con un período de rebrote largo y una
defoliación somera con un breve período de
rebrote (para evitar la senescencia). Dado que las
Se ha comprobado que las distintas especies
hojas jóvenes son más eficientes fotosintética-
de gramíneas de tipo atlántico reaccionan de dis-
mente, el manejo que implique severas defolia-
tinto modo a la frecuencia de siegas. Así, compa-
ciones probablemente es más productivo, según
rando cinco especies segadas cada 5 días a una
Parsons (Fales y col., 1996).
altura de 2 cm sobre el suelo (tabla 6.1), la reduc-
ción de la producción de los rebrotes, expresada
en porcentaje de la producción del 5º corte res-
6.2.4. Efecto de la especie pecto del 1º, fue muy superior en raigrás italiano
que en dactilo y fleo; por otra parte, el dactilo
Además del distinto ritmo de crecimiento de soportó mucho mejor (menor porcentaje de
las gramíneas tipo C3 y tipo C4 y del efecto de la muertes) este régimen de cortes que las restantes
temperatura sobre las de la zona templada, las especies, sobre todo que el raigrás italiano. Por
subtropicales y las tropicales (apartado 3.4.2), en el contrario, cuando el intervalo de cortes se alar-
las gramíneas pratenses de tipo atlántico se regis- ga, los raigrases, especialmente el italiano, son
tra distinto comportamiento, durante el verano y las especies más productivas.
el otoño, según la especie: el dactilo resulta más También se manifiestan considerables dife-
productivo durante el verano que la festuca y rencias entre especies, e incluso entre variedades
ésta más que los raigrases; en otoño, la festuca de la misma especie, en el porcentaje de hijuelos
suele producir ligeramente más que las restantes espigados después de un corte dado durante el
especies. período reproductivo. Aunque la mayor parte de
Una gran ventaja que tienen las gramíneas de las especies tiende a desarrollar tan sólo hijuelos
clima templado sobre las tropicales es su mayor herbáceos a partir del segundo ciclo, algunas de
proporción de hojas sobre tallos (Burns y Bagely, ellas (Lolium multiflorum, algunos bromos,
1996). Chloris gayana, etc.) desarrollan sucesivos ciclos
completos. En dactilo, por su parte, se presentan
La reacción a la altura de corte puede variar claras diferencias entre variedades respecto al
según la especie, e incluso según el cultivar. Por porcentaje de hijuelos que «re-espigan».
ejemplo, un cultivar de raigrás inglés, con hojas
largas, reaccionó algo mejor a un corte dado a Finalmente, se han registrado diferencias
10 cm que a uno de 2,5 cm de altura, mientras entre especies en cuanto a su resistencia al piso-
que un segundo cultivar, de hojas cortas, lo hizo teo. A este respecto, la festuca elevada es la espe-
mucho mejor al corte de 2,5 cm que al dado a cie más resistente, mientras que los raigrases lo
10 cm. soportan mejor que el dactilo y el fleo.
120
6.3. Consecuencias agronómicas
121
fica considerablemente dicha curva: el pico miento» y dar paso al de período aconse-
de producción primaveral, propio de una ex- jable para aprovechamiento del prado,
plotación por cortes, es rebajado en pastoreo definido por dos límites (figura 6.20):
continuo, porque se impide el desarrollo del 1. El límite inferior, que depende del nivel
período reproductivo y, como consecuencia, de rendimiento y del porte de la especie
se suaviza la caída de producción durante el (o cultivar), ya que no puede pastarse un
verano (figura 6.19). prado cuando no ha alcanzado una altura
mínima ni es conveniente recogerlo si no
4a Cuando un prado se aprovecha por la tiene una producción mínima.
modalidad de pastoreo continuo deben
2. El límite superior, que depende de la can-
seguirse unas normas bastantes precisas en
tidad de hierba presente o de la altura de
el manejo del mismo, ya que con un peque-
la misma, de modo que pueda pastarse sin
ño cambio en la cubierta vegetal, que puede que se produzcan desperdicios, y también
pasar inadvertido, el nivel de ingestión y de de su calidad (especie y estadio), de modo
producción del ganado puede variar. que el ganado la aproveche correctamen-
El mejor indicador del rendimiento del prado te, tanto en pastoreo como en siega.
y del consumo del animal es el índice de
superficie foliar. Se ha establecido que la 6a El abonado nitrogenado, que modifica la
curva de crecimiento de la hierba (apartado
máxima producción, con este sistema de
3.4.2), ejerce una influencia considerable
manejo, se obtiene manteniendo la altura del
sobre el período aconsejable para aprove-
prado entre 4 y 6 cm si es pastado por ove-
chamiento del prado (figura 6.20). En efec-
jas y entre 5 y 8 cm si lo es por vacas. Para
to, por una parte, al aumentar la dosis de
ello hay que variar necesariamente la superfi-
abonado nitrogenado se adelanta el tiempo
cie ofrecida en pastoreo a lo largo del año, a
en que se alcanza el límite inferior y, por lo
causa de la variación estacional de la produc-
tanto, el prado podrá ser aprovechado antes;
ción de hierba.
por otra parte, el mismo abonado puede
5a Cuando un prado se explota por siega resul- también adelantar la consecución del límite
ta atractivo hablar de un momento óptimo superior (cuantitativo).
para realizar el primer corte, pero en la prác- Ello significa que hay que aprovechar antes
tica es muy difícil segarlo en dicho momento. los prados mejor abonados, de lo contrario
Y cuando la pradera se aprovecha por pasto- se incrementarán las pérdidas. Si se tiene en
reo, carece de sentido hablar de momento cuenta este factor, no tan sólo podrá conse-
óptimo de aprovechamiento. Por ello, inves- guirse una mayor cantidad de hierba, sino
tigadores franceses proponen rechazar el también mayor calidad de la misma, ya que
concepto «momento óptimo de aprovecha- ésta se explotará en un estadio más precoz.
120
Producción de materia
orgánica (kg/ha y día)
80
Pastoreo continuo
60
40
20
0
Abril Mayo Junio Julio Agosto Setiembre Octubre
Figura 6.19. Pauta de desarrollo estacional de las gramíneas pratenses, según el sistema
de explotación: cortes cada 4 semanas o bien pastoreo continuo (ROBSON y col., 1989).
122
Rendimiento del prado antes de ser aprovechado
Pastoreo rotacional
Límite superior
(cualitativo-estadio) Nivel de N elevado
Nivel de N medio
Producción de materia seca
Límite superior
(cuantitativo)
3 semanas 6 semanas
t1 t2 Límite inferior
Pastoreo continuo
(mínimo de vegetación pastable)
A
B
Tiempo Tiempo
Figura 6.20. Efecto del abonado nitrogenado sobre la Figura 6.21. Evolución del rendimiento de un prado
velocidad de crecimiento de la hierba y posibilidad de gramíneas según el sistema de pastoreo a que es
del pastoreo. A y B son períodos de posible pastoreo; sometido (GILLET, 1981).
t1 y t2 momentos posibles de inicio de pastoreo
(LEMAIRE y SALETTE, 1981).
123
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124
7. Composición química de las gramíneas
7.1. La calidad del forraje de las suma. Más aún, debería ser expresada en términos
tales que posibilitaran su uso para predecir la pro-
gramíneas ducción animal permitida y poder prever las nece-
sidades de complementación.
La definición de la calidad del forraje en un
Es conocido el hecho de que, cuando una va-
sentido absoluto requiere una cuidadosa consi-
ca en lactación consume forraje de gramíneas
deración de los múltiples factores que afectan a
discrecionalmente, disminuye su producción lác-
la producción animal basada en el consumo de
tea a medida que la planta envejece, tal como se
forraje, los cuales se resumen en la tabla 7.1.
pone de manifiesto en la figura 7.1. Ello se debe
a que la calidad del forraje ha disminuido: por Tradicionalmente, la evaluación de los forra-
una parte, cada kilogramo de forraje aporta jes se basó en el estudio de las características
menos nutrientes y, por otra, el animal ingiere nutritivas de cada kilogramo de forraje, que faci-
menor cantidad del mismo. litaba, principalmente, energía y proteínas al ga-
nado para su producción, aunque se sabía que
La calidad de un forraje se define, esencial-
el tipo de forraje podía influir sobre la produc-
mente, como su capacidad para contribuir al man-
ción de otras formas.
tenimiento y a la producción del ganado. Para
comparar la calidad de los distintos forrajes basta- Quizá sea por esta razón que, a menudo, se
ría con medir sus resultados sobre el crecimiento confunde la expresión «valor nutritivo del forraje»
del ganado o sobre la producción de leche. No con «calidad del forraje». No obstante, ya en 1960,
obstante, para que la información sobre la calidad Crampton y sus colaboradores destacaron que el
de los forrajes sea útil en alimentación del ganado valor nutritivo de un forraje era proporcional a su
debe disponerse de ella antes de que éste los con- rendimiento en nutrientes digestibles por unidad
20
Producción de leche (l/día)
15
Festuca elevada
10 Raigrás italiano
Dactilo
Estadios de desarrollo
125
Tabla 7.1
Factores que inciden en la producción del ganado
que consume forrajes y que, por tanto, afectan a la
calidad de éstos (adaptada de MOORE, 1994).
126
el animal y el destino de dicha energía. La cons- Por esta última razón, para determinar la evo-
tatación de este hecho obligó a modificar los sis- lución de la calidad de las gramíneas (de la plan-
temas de valoración nutritiva de los forrajes. ta entera, no tan sólo de las hojas, tallos, etc., por
separado) parece oportuno agruparlas según la
La ingestión voluntaria de un forraje de-
importancia del grano respecto al forraje total,
pende, en gran medida, de las características del
dado el efecto determinante que aquél puede te-
ganado consumidor, pero también es influida por
ner sobre la calidad de éste, y diferenciar:
las características del propio forraje, en particular
por su apetibilidad, su capacidad lastre y su di- 1. Las gramíneas pratenses, cuyo forraje se com-
gestibilidad, que condicionan la ingestibilidad pone de hojas y, eventualmente, tallos e
del mismo. inflorescencias.
2. El maíz (y el sorgo), cuyo grano puede
La composición química, la digestibilidad y la representar más del 50% de la materia seca
ingestibilidad de las gramíneas dependen de las del forraje.
de sus partes componentes: hojas, tallos, inflores-
3. Los cereales de invierno, que constituyen un
cencias y grano. La evolución de aquellos pará-
grupo intermedio entre los dos anteriores.
metros (y, en definitiva, de la calidad del forraje)
es afectada por la variación de la composición En los capítulos que siguen se estudiarán, su-
química de cada componente morfológico, pero, cesivamente, la valoración nutritiva de las gramí-
sobre todo, por la evolución de la importancia neas, su digestibilidad y la ingestión voluntaria
ponderal de cada uno de ellos en el conjunto del de su forraje y en este mismo capítulo se consi-
forraje, es decir, por la composición morfológica derará la composición química de las gramíneas
de dicho forraje. como fuente de nutrientes para los rumiantes.
127
7.2. Componentes químicos de últimos son, en general, productos intermedios
del metabolismo de la planta. Las proteínas se en-
las gramíneas cuentran en las hojas y tallos (representan la
materia activa metabolizante de las plantas) o
bien en las semillas (proteínas de reserva).
Las gramíneas, como las demás plantas, están Comprenden las proteínas citoplasmáticas, las de
constituidas por agua, minerales y compuestos los cloroplastos, las nucleoproteínas y las proteí-
orgánicos. Tal como han revisado diversos auto- nas de las membranas. Estos dos últimos grupos
res, estos componentes químicos están conteni- son mucho menos importantes cuantitativamente.
dos en el citoplasma de las células, o bien forman
Los lípidos presentes en las plantas pueden
las paredes celulares (tabla 7.2).
agruparse en: 1) lípidos de las hojas (galactolípi-
Los glúcidos o hidratos de carbono consti- dos y fosfolípidos); 2) lípidos de reserva (triglicé-
tuyen el principal almacén de la energía fotosin- ridos), que se acumulan en las semillas, y 3) un
tética acumulada por la planta y representan grupo diverso integrado por ceras, carotenoides,
aproximadamente entre el 50% y el 80% de la clorofila, aceites esenciales y otras substancias
materia seca, en los forrajes y cereales. Desde el solubles en éter. Cuantitativamente, los lípidos
punto de vista funcional se clasifican en: 1) azú- presentes en el forraje de las gramíneas tienen
cares libres (glucosa, fructosa, sacarosa), produc- poca importancia: aunque pueden superar el
tos intermedios en el metabolismo de la planta; 10% de la materia seca de los limbos foliares que
2) polisacáridos de reserva (fructanos y almidón) están en plena actividad, su concentración dis-
y 3) polisacáridos estructurales (pectinas, hemi- minuye a menos de la tercera parte en los tallos.
celulosas, celulosa), que componen las membra- Los fosfolípidos y galactolípidos tienen gran
nas celulares. Las moléculas de azúcar también importancia funcional, pero son componentes
se pueden combinar con otras moléculas y cons- menores en todos los tejidos de la planta. El
tituir compuestos diversos: fenoles, lípidos, alca- grano de los cereales puede acumular lípidos de
loides, ácidos nucleicos, etc. Desde el punto de reserva, aunque en pequeña proporción (alcanza
vista nutricional, se establecen diferencias entre el 3% de la MS en maíz y en avena y niveles infe-
los carbohidratos disponibles para el metabolis- riores en los restantes cereales).
mo (los glúcidos citoplasmáticos) y los compo-
Los ácidos orgánicos (ácido málico, ácido
nentes estructurales.
cítrico, etc.) son importantes componentes del
Las materias nitrogenadas se dividen, según metabolismo intermedio de las plantas, pero no
su solubilidad en etanol, en proteínas (insolubles) productos terminales; a menudo son ignorados en
y constituyentes no proteicos (solubles); estos los análisis de forraje, incluyéndose en los car-
Tabla 7.2
Reparto de los componentes químicos en los forrajes, según su ubicación en la célula (adaptada de
JARRIGE, 1981).
Fibras celulosa
Paredes Polisacáridos amorfos substancias pécticas, hemicelulosas
Substancias no glucídicas lignina, minerales (sílice, calcio,
fósforo), proteínas insolubles, ceras
128
bohidratos solubles. Son fácilmente fermentables y
proporcionan energía a las bacterias del rumen. En
Epidermis Nervio Mesófilo
las gramíneas, el contenido en ácidos orgánicos es
más importante en las hojas que en los tallos y
varía desde un 5% de la MS en el estadio hojoso a
menos del 2% de la misma en la floración.
Cutícula
Los minerales, que pueden representar, en Esclerénquima Haces libero-leñosos
su conjunto, entre un 8 y un 10% de la MS del Vaina perivascular
forraje, se presentan en los tejidos vegetales bajo parenquimatosa
formas químicas diversas: ionizados (K y Na) o
formando compuestos, solubles o insolubles. Sección de hoja
129
7.2.1. Glúcidos citoplasmáticos Los fructanos (polímeros de fructosa acom-
pañada de glucosa) se derivan de la sacarosa y
además de su función como glúcidos de reserva,
En el citoplasma de las células se encuentran temporal o a más largo plazo, tienen otras impor-
azúcares libres (sobre todo glucosa, fructosa y sa- tantes funciones relacionadas, básicamente, con
carosa) que intervienen en su metabolismo y la adaptación de las plantas al frío.
polisacáridos de reserva (fructanos y almidón), Dado que las funciones metabólicas, de trans-
que son solubles en agua, excepto el almidón. porte y almacenaje son dinámicas, la concentra-
En su conjunto estos azúcares constituyen los lla- ción de los carbohidratos no estructurales varía
mados glúcidos citoplasmáticos o carbohidratos mucho según el estado fisiológico de la planta.
no estructurales. Durante el día, suele ser máxima al finalizar la tar-
A partir del CO2 atmosférico, las plantas sin- de; por la noche, parte de los carbohidratos de
tetizan triosas-fosfato que son transformadas en asimilación o de reserva transitoria son moviliza-
almidón en el propio cloroplasto (almidón de dos para hacer frente a la demanda respiratoria y
asimilación o de reserva transitoria) y/o en saca- disminuye su concentración (entre 1 y 2 puntos).
rosa en el citosol. No obstante, en las gramíneas Las reservas acumuladas para más largo plazo
pratenses de clima templado y en los cereales de se localizan en tejidos especializados, tales como
invierno (y en otras especies) no se produce al- las semillas, los rizomas o la base de los tallos. La
midón de asimilación sino fructanos, que se acu- concentración en dichos órganos tiende a variar
mulan en las vacuolas. según ciclos estacionales relacionados con la resis-
La sacarosa, procedente de la síntesis directa tencia al frío, el ahijado, el rebrote posterior a una
de CO2 o derivada de la hidrólisis de los azúcares defoliación o bien su traslocación hacia el grano,
de reserva transitoria, se integra en la savia ela- como en el caso de los cereales de invierno.
borada y constituye la forma principal de trans-
En general, el porcentaje de azúcares solubles
porte del carbono y de suministro de energía en
es superior en las gramíneas de la zona templa-
la planta. Interviene en la síntesis del almidón y
da que en las gramíneas tropicales (tabla 7.4).
se desdobla para originar glucosa y fructosa.
Puede también actuar como glúcido de reserva.
Los glúcidos de reserva son distintos según el Tabla 7.4
grupo de especies, e incluso según el órgano de Concentraciones (g/kg MS) usuales de carbohidratos
la planta en que se acumulan: no estructurales en gramíneas de la zona templada y
tropicales (adaptada de MOORE Y HATFIELD, 1994).
- Las gramíneas pratenses de clima templado y los
cereales de invierno acumulan fructanos en
Tipo de Gramíneas de la Gramíneas
hojas y tallos y almidón en las semillas. glúcido zona templada tropicales
- Las gramíneas tropicales tienden a acumular
principalmente almidón, aunque en hojas y Glúcidos solubles 30-60 10-50
tallos pueden contener sacarosa, a veces en Almidón 0-20 10-50
Fructanos 30-100 -
concentración elevada, y otros glúcidos.
Tabla 7.5
Efecto de la conservación sobre el nivel de glúcidos solubles (% MS) del forraje de gramíneas (JARRIGE y col., 1995).
130
Los carbohidratos no estructurales juegan un
importante papel sobre la calidad de los forrajes
por diversos motivos:
En primer lugar, son fermentados con celeri-
dad por las bacterias del rumen y como conse-
cuencia facilitan energía rápida al ganado.
Por otra parte, constituyen los substratos ade-
cuados de importantes reacciones que tienen lu-
gar después de la siega del forraje y que afectan
a la calidad del producto conservado (tabla 7.5):
1. Las enzimas respiratorias continúan su fun-
ción mientras el nivel de humedad del forraje
verde lo permite, convirtiendo los carbohidra-
tos no estructurales en energía y CO2. Este
proceso puede representar elevadas pérdidas
si la henificación se hace lentamente.
2. Los microorganismos que provocan pérdidas
en los forrajes mal conservados (enmoheci- Figura 7.5. El raigrás acumula fructanos en mayor
miento) encuentran mejores posibilidades medida que las restantes gramíneas pratenses.
para su desarrollo cuanto más alto es el nivel
de carbohidratos presentes en los mismos.
3. Por efecto del calentamiento y en presencia de rales tienen más glúcidos que los otoñales (tabla
humedad tienen lugar reacciones no enzimáti- 7.6). Su nivel guarda una correlación inversa con
cas (reacciones de Maillard) entre carbohidra- el contenido en materias nitrogenadas.
tos, aminas y aminoácidos, que dan como
Este comportamiento general no impide que
resultado polímeros de comportamiento seme-
la riqueza en glúcidos citoplasmáticos de estas
jante a la lignina.
especies sea muy variable, en especial por lo que
4. La conservación del ensilado también se rela- se refiere al nivel de fructanos, en función de:
ciona con el nivel de carbohidratos no estruc-
1. La especie. Los raigrases se destacan de las
turales presentes, ya que es a partir de ellos
restantes especies por su elevado contenido
que se desarrollan las fermentaciones lácticas.
en fructanos, lo que se traduce en un mayor
En las gramíneas pratenses, en general, el contenido global de glúcidos citoplasmáticos.
nivel de glúcidos hidrosolubles es bastante ele- 2. La composición morfológica de la planta. Los
vado cuando la planta inicia su crecimiento en fructanos se acumulan sobre todo en los
primavera, aumenta durante el encañado y alcan- tallos y vainas; por ello, las plantas con tallos
za su valor máximo en el espigado, momento a tienen mayor contenido en glúcidos citoplas-
partir del cual disminuye. Los rebrotes primave- máticos que los rebrotes en estado de hoja.
Tabla 7.6
Contenido en glúcidos hidrosolubles (%MS) del forraje de diversas gramíneas pratenses (JARRIGE, 1981).
Especie Estadio hoja Encañado Espigado Floración Con espigas Sólo hojas
131
3. Los factores agroclimáticos. A una misma edad
de la planta el porcentaje de glúcidos solubles
disminuye cuando el crecimiento es acelerado,
ya que entonces dichos glúcidos se utilizan
para la producción de proteínas y paredes ce-
lulares. Por esta razón, el nivel de fertilización
nitrogenada guarda una correlación negativa
con el contenido en glúcidos citoplasmáticos,
mientras que las bajas temperaturas, así como
una elevada intensidad luminosa, favorecen
la acumulación de dichos productos (en rai-
grás inglés se han controlado contenidos que
alcanzaban hasta el 30% de la MS).
En el maíz, durante su crecimiento vegeta-
tivo, los glúcidos no estructurales se acumulan,
básicamente, en el tallo, en forma de sacarosa, a
diferencia de lo que sucede en las gramíneas pra-
tenses de la zona templada y en los cereales de
invierno. No obstante, también pueden encon- Figura 7.6. El principal glúcido de reserva
acumulado por el maíz y las gramíneas tropicales es
trarse otros azúcares solubles (fructosa, glucosa,
el almidón.
etc.), e incluso almidón, en hojas y tallos.
Durante el período de formación y madu-
ración del grano se producen cambios drásticos dad in vitro de la materia orgánica de la planta
en el tipo de carbohidratos no estructurales acu- de maíz (tabla 7.7).
mulados. En efecto, después de la aparición de De hecho, el contenido de almidón aumenta
las sedas y durante el desarrrollo de la espiga dis- al mismo tiempo que la importancia del grano en
minuye rápidamente el contenido en azúcares el conjunto de la materia seca. Por otra parte, el
solubles y aumenta proporcionalmente el conte- porcentaje de materia seca de la planta se corre-
nido en almidón. A pesar de este cambio, el nivel laciona negativamente con el nivel de glúcidos
de carbohidratos no estructurales se mantiene solubles y positivamente con el contenido de
prácticamente constante, así como la digestibili- almidón (tabla 7.8).
132
La referida evolución, señalada con carácter En cereales de invierno se acumulan car-
general, puede resultar afectada por el genotipo, bohidratos solubles en tallos, vainas y hojas en
la densidad de plantas y el clima. Estos factores diversa medida y en cantidad creciente hasta
influyen, de hecho, sobre el porcentaje de grano después de la antesis. En los estadios finales del
en el conjunto de la materia seca. Así: ciclo disminuye su concentración, ya que se tras-
- elevadas densidades de plantas pueden perju- locan al grano, en mayor o menor medida según
dicar el desarrrollo del grano, las condiciones de maduración (apartado 5.1), o
- el frío limita la acumulación de almidón en el son consumidos en el proceso respiratorio.
grano, El contenido de glúcidos solubles del tallo es
- las diversas variedades pueden reaccionar de más elevado (puede alcanzar más del 30% de su
distinto modo a la densidad de plantas, e in- peso total) y más variable entre años que el de
cluso a las condiciones climáticas; por ejem- las hojas. Por otra parte, se han establecido cla-
plo, los cultivares precoces suelen acumular ras diferencias entre especies y entre cultivares:
mayor porcentaje de almidón que los tardíos. en los de caña más corta el porcentaje de estos
glúcidos sobre su MS total es superior al corres-
Teniendo en cuenta que el maíz se consume
pondiente a las variedades de caña más alta,
principalmente ensilado y que el contenido en
según puede apreciarse en la figura 7.7.
glúcidos solubles del ensilado es siempre bajo,
un maíz que contenga un elevado porcentaje de El efecto del ambiente sobre dicho contenido
glúcidos solubles tendrá pérdidas más elevadas resulta complejo y ha sido menos estudiado que
al ser ensilado. Por ello es deseable que el maíz en los casos anteriores: la iluminación y la sequía
tenga un alto contenido en almidón en el lo incrementarían, mientras que una temperatura
momento de ser cosechado para ensilar. más elevada contribuiría a disminuirlo.
30 Año 1978
Tallos
20
10
Contenido de carbohidratos (% sobre materia seca)
0
30
20 Hojas verdes
10
0
30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95
Días después de la siembra
30
Tallos
20
10
20 Hojas verdes
10
0
25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90
Días después de la siembra
133
7.2.2. Materias nitrogenadas
134
por el animal si previamente es utilizado por los
microorganismos de aquél, mientras que las pro-
(g PB/kg MS)
Por ello, entre las materias nitrogenadas de los
forrajes conviene diferenciar los constituyentes 200
28 kg N/ha
nitrogenados no proteicos de las proteínas.
135
7.2.3. Constituyentes de las paredes membrana. Es muy resistente a la acción de los
principales reactivos químicos.
celulares
En estado puro prácticamente no existe más
El conjunto de las paredes celulares repre- que en determinadas fibras (algodón). La celulosa
senta entre un 30 y un 80% de la materia seca del aislada de los forrajes contiene, además de β-glu-
forraje y alcanza entre el 60 y el 90% en las pajas. cosa, alrededor de un 15% de pentosas (xylosa y
Los componentes químicos de las paredes arabinosa, principalmente) y la mayor parte de la
celulares de las gramíneas, igual que los de las cutina y del sílice presentes en la planta. Por ello,
demás plantas, son polisacáridos (celulosa, he- la limitación de su digestibilidad no puede atri-
micelulosa y substancias pécticas) y compuestos buirse tan sólo a la presencia de la lignina.
no glucídicos (lignina, ceras o cutina, minerales,
substancias fenólicas y componentes nitrogena- Las hemicelulosas, aunque menos importan-
dos). De entre ellos, por su importancia cuanti- tes que la celulosa, representan, sin embargo,
tativa y por su incidencia en la digestibilidad del entre un 10 y un 25% de la materia seca de los fo-
forraje, destacan los siguientes: celulosa, hemi- rrajes (tabla 7.10). Se trata de polímeros de menor
celulosas y, especialmente, la lignina (tabla número de unidades, más o menos ramificados,
7.10). compuestos por diferentes tipos de glúcidos
Las hemicelulosas y la lignina están más o (pentosas, hexosas, ácidos urónicos, etc.) que no
menos ligadas por enlaces químicos y forman forman estructuras de elevada resistencia. Como
una matriz macromolecular que recubre la trama características comunes, este grupo heterogéneo
de celulosa. Las substancias pécticas (polisacári- de polisacáridos tiene la de ser insolubles en agua,
dos ricos en ácido galacturónico), en cambio, pero solubles en ácido o en álcali (se extraen con
están poco ligadas a estas estructuras y constitu- mayor facilidad que la celulosa) y la de estar más
yen el cemento de la pared celular, pero tienen estrechamente ligados a la lignina que ningún otro
escasa importancia en los forrajes (en las gramí- polisacárido. En las gramíneas, el grupo más im-
neas representan tan sólo el 2% de la MS). La portante lo constituyen las xylanas.
cutina, el sílice, los fenoles y otras substancias
serán tratados en el apartado 7.2.5. Las ligninas son substancias amorfas que se
incrustan entre las fibras de los tejidos de sostén y
La celulosa es el carbohidrato más importan- de conducción e incrementan su rigidez. Quími-
te en el mundo. Es, también, el constituyente camente, la lignina no puede ser definida con
cuantitativamente más importante de la pared exactitud. Se trata, esencialmente, de una subs-
celular (puede variar entre 35 y 60% del total de tancia aromática: una molécula de alto peso mole-
la misma). Se trata de un polímero lineal de un cular formada por deshidrogenación enzimática
elevado número de unidades de β-glucosa que de diversos alcoholes, seguida de una polimeriza-
forma un haz de microfibrillas entre las que se ción. La lignina se caracteriza por su resistencia a
sitúan los restantes constituyentes amorfos de la la mayor parte de los agentes químicos usuales.
Tabla 7.10
Contenido de constituyentes parietales (%MS) de algunas gramíneas (JARRIGE, 1981).
136
La composición de la lignina, el grado de con-
densación de sus moléculas y la intensidad con
que éstas están unidas a las fibras varían según la
especie (es distinta en monocotiledóneas, en dico-
tiledóneas y en gimnospermas) y, en una misma
especie, a lo largo de su ciclo de desarrollo.
Las gramíneas se diferencian de las legumi-
nosas tanto por su contenido de lignina como
por la disposición de la misma en relación con
los restantes componentes químicos (véase la
figura 9.2). La lignina de las gramíneas es mucho Estadio grano acuoso
más soluble en álcalis que la de las leguminosas
(o la de la madera). Ello puede explicar por qué
los tratamientos con álcali incrementan en mayor
medida la digestibilidad de la paja de los cerea-
les que la de las leguminosas.
El contenido en lignina del forraje de las gra-
míneas varía a lo largo de su ciclo (figura 7.10).
En nuestras condiciones, Mercier e Iglesis (1992)
lo han puesto de manifiesto de una forma visual
mediante técnicas histológicas aplicadas a cereales
de invierno. En efecto, siguiendo el método de
Estadio grano vítreo
Van Geison de coloración de los cortes histológi-
cos con picrofucsina (se trata de un colorante dife- Figura 7.11. Reproducción de microfotografías de
rencial que tiñe la lignina de amarillo), estudiaron preparaciones de tallos de cebada, variedad Albacete,
el proceso de lignificación del tallo, desde su apa- que ponen de manifiesto cómo la superficie ocupada
rición hasta la madurez completa de la planta, en por la lignina (color amarillo) aumenta a medida
variedades de trigo, cebada y triticale. que el vegetal madura. (MERCIER e IGLESIS, 1992).
18
15
12 Trigo
9 Maíz
Dactilo
6
Figura 7.10. Evolución del contenido de lignina en el forraje de gramíneas (elaborado a partir de REEVES, 1987).
137
La importancia porcentual de las paredes
celulares en el conjunto de la materia seca del
forraje, así como su composición, varían en fun- 70
Tallo
ción de distintos factores:
Vaina
138
7.2.4. Minerales Tabla 7.11
Composición mineral de los forrajes (g/kg MS)
comparada con la composición del tejido corporal y
la leche del ganado vacuno (MINSON, 1990).
Las plantas absorben del suelo diversos mine-
rales, en general necesarios para sus funciones. La Forraje Tejido Leche
mayor parte de ellos son también necesarios para Componente (promedio) corporal vacuno
el ganado, ya sea porque constituyen parte del
tejido corporal o de la leche que segregan (ele- Cenizas totales 106,0 63 57
mentos mayores: Ca, P, Mg, K, Na y Cl, tabla Calcio 9,0 22 9
7.11), o bien porque sirven como elementos Fósforo 2,9 13 7
traza para catalizar diversas reacciones (Fe, Cu, I, Magnesio 2,8 1 1
Zn, Na, Mn, Se, Co y Mo). De entre los elemen- Potasio 2,7 3 11
tos citados, el potasio, el cloro, el hierro y el Sodio 2,2 2 4
molibdeno aparecen normalmente en cantidades Cloro 4,2 2 8
suficientes en los forrajes para satisfacer las nece-
sidades del ganado. Por esta razón no se hará
posterior referencia a ellos. Tampoco se hablará, 2. El órgano de la planta y el estadio de la mis-
en este apartado, del azufre, que se incluye en ma. En general, las hojas tienen mayor conte-
las proteínas, ya que está estrechamente ligado al nido en minerales que los tallos y las plantas
nitrógeno proteico, ni del silicio, no necesario jóvenes más que las maduras.
para el ganado (apartado 7.2.5).
3. El tipo de suelo. Condiciona la presencia de mi-
El contenido en minerales de los forrajes es nerales y la viabilidad de su absorción por la
muy variable (tabla 7.12). Las razones de tal va- planta. La fertilización permite, a menudo, co-
riabilidad se atribuyen a diversas causas: rregir las deficiencias, aunque también puede
1. La especie y el cultivar. Se suelen establecer di- provocar problemas por incompatibilidades.
ferencias entre gramíneas y leguminosas y, 4. El clima. Influye sobre la disponibilidad de nu-
dentro de las primeras, entre las de clima tem- trientes del suelo y sobre la capacidad del sis-
plado y las tropicales (figura 7.13). En algunos tema radicular para absorberlos, además de
casos, existen claras diferencias entre cultivares. afectar al ritmo de crecimiento de la planta.
Tabla 7.12
Constituyentes minerales mayores del forraje de las gramíneas (valores
medios, expresados en g/kg MS, según BOUCHET y GUEGUEN, 1981).
139
Calcio
Rendimiento (t/ha)
mucho menos Ca que el de leguminosas (se dan [P]
valores medios de 3,7 frente a 14,2 g/kg entre las Producción de forraje 8
40
Gramíneas tropicales de madurez de la planta. La concentración de Mg
del forraje varía según el contenido de Mg del
media
10
Los forrajes pueden dividirse entre los que
0 10 20 30 acumulan Na y los que no lo acumulan. Los pri-
Concentración de calcio (g/kg) meros suelen contener suficiente sodio para
cualquier tipo de producción animal, mientras
Figura 7.13. Concentración de calcio en gramíneas y que los no acumuladores contienen, en general,
en leguminosas (MINSON, 1990). insuficiente Na para el ganado. Entre las gramí-
140
neas hay especies y cultivares con distinto com-
Dactylis
portamiento (figura 7.15). Por otra parte, la con- glomerata
Contenido de sodio
El contenido de Cu es menor en el forraje de
gramíneas que en el de leguminosas de clima Figura 7.15. Contenido de sodio de cuatro especies de
templado. No se han podido establecer claras gramíneas pratenses, mostrando valores extremos
diferencias entre especies, pero sí entre cultivares entre genotipos (MINSON, 1990).
de la misma especie, en cuanto a su contenido de
Cu. Las hojas contienen más Cu que los tallos,
diferencia que puede ser importante en pastoreo, Manganeso
si el ganado selecciona las hojas. La concentra-
ción de Cu decrece con la madurez de la planta No se han establecido claramente deficiencias
y también al aumentar el N y el P del suelo, si en Mn en ganado que pasta; los forrajes, en
éste es pobre en Cu. El encharcamiento ejerce general, tienen contenido suficiente en dicho ele-
una influencia indirecta, porque contribuye a mento. Se presentan grandes diferencias entre es-
aumentar la concentración de Mo, el cual, a su pecies (el maíz es más rico que las pratenses),
vez, reduce la absorción de Cu por el ganado. pero no entre hojas y tallos, ni debidas al estadio.
Yodo Selenio
141
7.2.5. Otros componentes químicos
Taninos
Los taninos constituyen un grupo diverso de Figura 7.16. Planta de sorgo que muestra una
compuestos fenólicos que se caracterizan porque cutícula impregnada de ceras. El sorgo se caracteriza
afectan al sabor del producto y porque reducen la también por la presencia de taninos en su grano y de
disponibilidad de las proteínas, puesto que tienen durrina en las hojas de las plantas jóvenes.
la facultad de precipitarlas. Su efecto más destaca-
do sobre la dieta es la reducción de la ingestión,
pero pueden tener efectos tóxicos directos. Cutina
En general, pueden combinarse con las prote-
La cutina es la parte indigerible de la cutícula
ínas y formar complejos más o menos insolubles,
de las hojas y tallos que actúa como barrera im-
no atacables por los microorganismos del rumen,
permeable para los microorganismos digestores.
pero diluibles por los ácidos del intestino y en-
Para la planta tiene un papel protector y facilita
tonces tener un positivo efecto by-pass. También
la conservación del agua; también puede impreg-
pueden actuar como inhibidores de diversas enzi-
narse de sílice.
mas (por ejemplo, de las celulasas).
La cutina está compuesta por dos fracciones:
La mayor parte de las gramíneas cultivadas no
contiene taninos. No obstante, todavía se encuen- 1. Las ceras, productos de excreción constituidos
tran en: 1) el grano de trigo «rojo» (los taninos, por lípidos complejos que recubren la pared
localizados en el pericarpio, dan esta coloración al externa de las células epidérmicas. Última-
grano), 2) el grano de cebada y 3) el grano de mente han adquirido gran importancia para
sorgo, resistente a los pájaros. caracterizar la familia botánica y la especie y se
usan como marcadores (alcanos) en estudios
El nivel de taninos en la planta, que puede ser de digestibilidad.
controlado genéticamente, está relacionado con
2. Otra fracción formada por compuestos polime-
las condiciones de su desarrollo y aumenta como
rizados, estrechamente asociada con la lignina.
respuesta de la planta a las dificultades del medio
Constituye la principal fracción indigerible de
(ataque de hongos, stress, etc.).
los tejidos hojosos no lignificados. En la cáscara
Al secar los forrajes, se favorece la unión de de los granos se asocia a la lignina y provoca
los taninos con las proteínas y la formación de pérdidas de digestibilidad que no pueden ser
complejos no atacables en el rumen. atribuidas sólo a aquel componente (tabla 7.13).
142
Tabla 7.13
Contenidos de lignina (según Van Soest y al permanganato) y cutina (expresados
como porcentaje del contenido en paredes celulares) de algunos alimentos fibrosos
(VAN SOEST, 1994).
Fleo 65 11 16 0,9 54
Paja de trigo 81 9 14 0,2 58
Cáscara de arroz(2) 77 18 9 9 0
Alcaloides
glucosa glucosa
Los alcaloides integran un amplio grupo de
compuestos, caracterizados por tener N en su mo-
lécula, que pueden presentar actividad farmacoló-
Figura 7.17. Estructura de un glucósido cianógeno.
gica (y resultar tóxicos) e inhibir la digestión. En la durrina el radical R1 es un p-hidroxifenil y el
En las gramíneas destaca la presencia de: radical R2 es H (adaptada de VAN SOEST, 1994).
- La perlolina, alcaloide de las festucas, más
importante en la plantas jóvenes que en las
adultas. Limita la digestión e inhibe la acción y el abonado nitrogenado lo favorecen, mien-
de los microorganismos del rumen; como tras que el abonado fosfórico y el estiércol con-
consecuencia de ello, se reduce la ingestión tribuyen a reducirlo. No obstante, el medio más
voluntaria de forraje (capítulo 10). importante para reducir la toxicidad debida a
- La indolalquilina, en Phalaris. Se trata de un este glucósido es la selección genética.
alcaloide próximo al ácido lisérgido (LSD),
que es potencialmente tóxico para los herbí-
voros y que se asocia a menor ingestibilidad.
Sílice
143
7.3. Métodos de análisis de la CONSTITUYENTES
CELULARES PAREDES CELULARES
composición química de los
forrajes Materias grasas Substancias pécticas
Materias nitroge-
nadas
Proteínas,
Los métodos tradicionales de análisis de los aminoácidos, Hemicelulosas
amidas, etc.
forrajes se desarrollaron para estimar el valor nu-
tritivo del producto para la producción animal y Glúcidos
Celulosa
tienden a clasificar las substancias en grupos Glúcidos solubles
relacionados con sus características nutricionales
y su disponibilidad. Para ello los métodos analí- Almidón
Lignina
ticos de serie que se adopten deben ser precisos
y simples, aunque puedan ser criticados por su
Fracciones glucídicas agrupadas en los extractivos
significación biológica o nutricional. no nitrogenados
El análisis de los principios inmediatos, desa- Fracciones glucídicas agrupadas en la celulosa bruta
rrollado en Weende (Alemania) hace más de 100
años para estimar el valor nutritivo con carácter ge- Figura 7.18. Esquema de los componentes de la
neral, constituye el sistema de análisis de forrajes materia orgánica de los alimentos y su
más ampliamente usado y comprende un conjun- fraccionamiento por el método de los principios
to de análisis simples, reconocidos y aplicados uni- inmediatos (SAUVANT, 1988).
versalmente, para determinar los contenidos de:
- materia seca (MS) (MAPA, 1993). Cabe destacar, a este respecto, el
- materias minerales o cenizas (MM) esfuerzo realizado por diversos laboratorios bajo
- materias nitrogenadas totales o proteína la coordinación del Instituto Nacional de Investi-
bruta (PB) gación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA),
para armonizar las técnicas analíticas utilizadas en
- materias grasas o extracto etéreo (EE)
el análisis de forrajes (Muñoz y col., 1995).
- glúcidos, éstos últimos separados entre:
La determinación del contenido en membra-
= la fracción fibra bruta (FB)
nas celulares (fibras), tanto por su trascendencia
= los extractivos no nitrogenados (ENN). como por la dificultad de su análisis, ha sido mo-
Con el paso de los años, los métodos analíti- tivo de múltiples propuestas analíticas; entre
cos para la determinación de los principios in- todas ellas, el sistema de Van Soest es el que se
mediatos se han ido modificando. Con el objeto ha impuesto, y constituye en sí mismo un hito de
de unificar criterios, se han establecido diversas la investigación sobre forrajes de los últimos 30
propuestas de métodos oficiales de análisis, entre años (apartado 7.3.1).
las que destacan: La determinación de las proteínas sigue reali-
1. Los métodos oficiales de la AOAC (Associa- zándose siguiendo el esquema clásico propuesto
tion of Official Analytical Chemists), que por Kjeldhal, mejorado y automatizado en suce-
constituyen la principal referencia metodo- sivas aproximaciones (AOAC, 1990). No obs-
lógica a nivel mundial. tante, la profundización del conocimiento de la
2. Las normas oficiales de la CE, publicadas utilización del nitrógeno por los rumiantes (apar-
en el «Diario Oficial de las Comunidades tado 8.2.1) impone la necesidad de disponer de
Europeas» y, en su caso, adaptadas y publi- nuevos métodos analíticos para determinar diver-
cadas en el BOE español. sos componentes proteicos.
No obstante, en nuestro país no se ha presen- En este sentido, el método de Cornell, recien-
tado, hasta la fecha, ninguna propuesta sobre mé- temente propuesto por Van Soest y sus colabora-
todos oficiales para el análisis de forrajes, aunque dores (apartado 7.3.4), permite valorar por méto-
existen, entre otros muchos, métodos oficiales pa- dos analíticos (tabla 7.15) las distintas fracciones
ra el análisis de piensos y sus primeras materias proteicas, y también glucídicas, de los forrajes.
144
Además de la determinación de los principios
inmediatos y de su fraccionamiento, existen proce-
dimientos específicos destinados a medir compo-
nentes químicos simples que pueden ser usados
para describir mejor el perfil nutritivo de un forra-
je: azúcares solubles, sacarosa, almidón, urea, nitró-
geno amoniacal, nitratos y nitritos, determinados
minerales, taninos, etc. (véase AOAC, 1990).
Finalmente, hay que destacar la aparición, a
partir de 1970, de una técnica analítica revolucio-
naria: la espectrofotometría de la reflectancia en
el infrarrojo cercano (NIRS), que constituye otro
hito de la investigación sobre forrajes del último
cuarto de siglo.
145
El sistema de Van Soest
Dada la importancia que tienen los compo- Detergente neutro + EDTA, MUESTRA
100 ºC, 1 h, tratamiento con MOLIDA
nentes de las paredes celulares sobre la digestibi- α-amilasa; filtrado y lavado
con agua caliente, seguido
lidad del forraje, el método de Van Soest y Wine de acetona y secado
(1967) tiende a imponerse de una manera general
como método químico para el análisis de los FILTRADO RESIDUO
componentes parietales de los forrajes (figura Secado
7.20), ya que permite cuantificar las diversas frac- RESIDUO: FIBRA NEUTRO DETERGENTE
ciones constituyentes de las paredes, que en Detergente ácido,
orden decreciente de importancia ponderal son: 100 ºC, 1 h; filtrado
y lavado con agua
a) la fibra neutro detergente (FND) o fracción caliente, seguido de
acetona y secado
que representa al conjunto de las paredes FILTRADO
celulares; RESIDUO
Secado
b) la fibra ácido detergente (FAD), que repre-
senta la fracción lignocelulosa; Residuo: FIBRA ÁCIDO DETERGENTE
H2SO4 72%; filtrado
c) la lignina ácido detergente (LAD) o lignina. y lavado con agua
caliente, seguido de
La determinación de la celulosa y de las hemi- acetona y secado
Grasa bruta
Van Soest
Lignina
8 4 4 32 8 20 4 20
8 4 4 63 21
Proteína bruta
Weende
Grasa bruta
Figura 7.21. Composición química del maíz ensilado, según el método de Weende y el sistema de Van Soest
(adaptada de DEINUM y STRUIK, 1986).
146
La FND no representa más que una fracción
de las paredes celulares, ya que los polisacáridos
más solubles han sido disueltos. No obstante, pa-
ra propósitos relacionados con la determinación
del valor nutritivo de los forrajes, constituye el
método más apropiado para aislar los compo-
nentes de la pared celular.
Cuando se requieren determinaciones más
precisas, existen otros métodos más indicados
para aislar el conjunto de las paredes celulares,
así como para fraccionar los diversos componen-
tes de las mismas (Moore y Hatfield, 1994).
La FAD representa una fracción de la mem-
brana celular útil para separar los principales
componentes de la misma. Contiene toda la celu-
losa, la mayor parte de la lignina, una fracción
variable de hemicelulosas y substancias pécticas
y una parte de minerales.
La FAD presenta valores algo superiores a la
FB (se disuelve menos lignina), pero está muy
correlacionada con ella para una familia vegetal
dada, lo que resulta lógico puesto que ambas re-
Figura 7.22. Kjeltec, aparato para la determinación
presentan una estimación de celulosa más ligni-
de la proteína por el método de KJELDAHL.
na. Al ser su determinación mucho más rápida y
fácil que la de la FB, la ha desplazado como
método de análisis. ácido sulfúrico concentrado con ayuda de un cata-
lizador) para convertir el N en NH4+; posterior-
Para la medición de la lignina de los forrajes
mente se añade sosa, se destila y valora.
se han propuesto diversos métodos basados, en su
mayor parte, en la técnica desarrollada por Klason A pesar de la universal aceptación del método
para el análisis de la madera. A falta de un cono- de Kjeldhal, con frecuencia se obtienen diferencias
cimiento profundo de las ligninas de los forrajes, importantes en los análisis procedentes de distintos
todos los métodos son empíricos. La LAD de Van laboratorios al valorar la proteína de los alimentos
Soest y Wine da valores demasiado bajos para los para el ganado (Muñoz y col., 1995), imputables a
forrajes de gramíneas muy lignificadas. La lignina diversas causas: tipo de catalizador utilizado, co-
al permanganato da valores más elevados y, en rrecta determinación del factor de la solución del
general, resulta más satisfactoria que la LAD. Una ácido utilizado en la valoración final, etc.
discusión de los diversos métodos propuestos para Además del nitrógeno total, los nuevos siste-
el análisis de la lignina puede encontrarse en mas de valoración proteica de los forrajes impo-
Giger-Reverdin (1995) y en Van Soest (1994). nen la determinación del nitrógeno no proteico,
la degradabilidad de la proteína y el contenido
del alimento en carbohidratos que permitan la
7.3.2. Determinación de la proteína fijación del amoníaco en forma de bacterias en el
rumen (apartados 7.3.4 y 8.2.1).
Dado que todo el nitrógeno contenido en los En determinadas situaciones, puede ser im-
forrajes es potencialmente utilizable por el rumian- portante cuantificar el contenido en nitratos y
te (apartado 8.2.1), es importante obtener una co- en nitritos de los forrajes, lo que se realiza extra-
rrecta determinación del mismo. Esta estimación se yéndolos con soluciones de cloruro de cadmio y
realiza por el método de Kjeldahl: se somete una de bario, reduciendo el nitrato a nitrito y midien-
muestra a digestión controlada (hirviéndola con do este último colorimétricamente (AOAC, 1990).
147
7.3.3. Determinación de los glúcidos Tabla 7.15
Determinaciones analíticas propuestas en el método
no estructurales de Cornell para evaluar los alimentos para el ganado
vacuno (SNIFFEN y col., 1992).
La extracción y determinación de los glúcidos
solubles se pueden realizar por diversos méto- Determinación Referencia
dos, en función del tipo de carbohidrato presen-
te y del grado de precisión deseado. 1. Materia seca AOAC, 1980
Dado que la utilización por el animal de los 2. FND (fibra neutro detergente) Van Soest y col., 1991
carbohidratos no estructurales es prácticamente 3. Lignina Van Soest y col., 1991
completa (apartado 7.2.1), en estudios sobre la
4. Nitrógeno total (Kjeldhal) AOAC, 1980
calidad de los forrajes, muy a menudo, se deter-
minan aquéllos globalmente, tras extraerse usan- 5. Proteína soluble Krishnamoorthy y col.,1983
do soluciones ácidas o enzimas para hidrolizar el 6. Proteína insoluble Van Soest y col., 1991
almidón. 7. Cenizas AOAC, 1980
Cuando se pretende separar los diversos gru- 8. Extracto etéreo AOAC, 1980
pos de glúcidos solubles, se procede de la 9. Carbohidratos no estructurales Por diferencia
siguiente manera:
1. Se trata con etanol del 80% (o de mayor con-
centración si hay fructanos) para separar los Se ha tenido en cuenta que los ritmos de degra-
azúcares libres: glucosa, fructosa y sacarosa. dación de los alimentos por los microbios rumi-
Dichos azúcares se pueden fraccionar y cuanti- nales condicionan totalmente su utilización por
ficar mediante técnicas cromatográficas (HPLC). el propio rumiante.
2. El almidón se extrae, generalmente, por hi-
Los carbohidratos se dividen, según su rit-
drólisis ácida o enzimática (es preferible por
mo de degradación, en:
su especificidad), a partir del residuo anterior.
1. Rápidamente degradados o azúcares solu-
3. Los fructanos son muy solubles y pueden
bles (fracción A).
extraerse fácilmente con agua a partir del resi-
duo anterior. La concentración de fructanos 2. Medianamente degradados o almidón (frac-
puede determinarse por hidrólisis con ácido ción B1).
diluido y su fraccionamiento y cuantificación 3. Lentamente degradados o carbohidratos de
mediante técnicas cromatográficas. la pared celular (fracción B2).
4. Carbohidratos de la pared no degradables.
(fracción C).
7.3.4. El método de Cornell Entre las materias nitrogenadas totales se
distinguen 3 fracciones:
Recientemente, Van Soest y colaboradores su-
1. Nitrógeno no proteico (NNP) o fracción A.
yos han propuesto un nuevo método para deter-
minar la composición química de los alimentos 2. La proteína verdadera (fracción B), dividi-
para el ganado vacuno mediante análisis quí- da, a su vez, en tres fracciones analíticas,
micos de laboratorio estandarizados (tabla 7.15). según su ritmo de degradación ruminal:
En dicho método se asume que los alimentos - Fracción B1, o proteína rápidamente de-
están compuestos por proteínas, carbohidratos, gradable en el rumen.
grasas, cenizas y agua. Tanto las materias nitro- - Fracción B2, fermentada en el rumen,
genadas como los carbohidratos son subdividi- pero que en parte puede escapar, según
dos en distintas fracciones (tabla 7.17). su velocidad de tránsito y la rapidez de
El fraccionamiento de los carbohidratos y de la digestión.
las materias nitrogenadas se basa en su composi- - Fracción B3, que es la proteína degra-
ción química, sus características físicas, su degra- dada lentamente en el rumen y está aso-
dabilidad ruminal y su digestibilidad postruminal. ciada a las paredes celulares.
148
Tabla 7.16 Tabla 7.18
Ecuaciones para el cálculo de las diversas fracciones Ecuaciones para el cálculo de las diversas fracciones
proteicas de un alimento (A, B1, B2, B3 y C) propues- glucídicas de un alimento (A, B1, B2 y C) propuestas
tas en el método de Cornell (SNIFFEN y col., 1992). en el método de Cornell (SNIFFEN y col., 1992).
A (%PB) = NNP (%Psol) * 0,1 * Psol (%PB) CT (%MS) = 100 - PB (%MS) - EE (%MS) - Cenizas (%MS)
B1 (%PB) = Psol (%PB) - A (%PB) C (%CT) = 100 * FND (%MS) * 0,01 * Lignina (%FND) *
C (%PB) = PIAD (%PB) 2,4/CT (%MS)
B3 (%PB) = PIND (%PB) - PIAD (%PB) B2 (%CT) = 100 * FND (%MS) - PIND (%PB) * 0,01* PB (%MS) -
B2 (%PB) = 100 - A (%PB) - B1 (%PB) - B3 (%PB) - C (%PB) FND (%MS) * 0,01 Lignina (%FND) * 2,4/CT (%MS)
CNE(%CT) = 100 - B2 (%CT) -C (%CT)
NNP = nitrógeno no proteico; PIAD = proteína insoluble en ácido B1 (%CT) = Almidón (%CNE) * (100 - B2 (%CT) - C
detergente; PIND = proteína insoluble en neutro detergente;
(%CT))/100
Psol = proteína soluble.
A (%CT) = (100 - Almidón (%CNE)) * (100 - B2 (%CT) -
- C (%CT)) /100
3. El nitrógeno no disponible (fracción C), que CT = carbohidratos totales; CNE = carbohidratos no estructurales;
FND = fibra neutro detergente; PIND = proteína insoluble en neutro
es la proteína insoluble en detergente ácido detergente.
y corresponde a la proteína asociada a la
lignina, a complejos con taninos y los pro-
Los datos expuestos en la tabla 7.16 suminis-
ductos de Maillard.
tran información interesante sobre el comporta-
En las tablas 7.16 y 7.18 se presentan las ecua- miento de los distintos productos de gramíneas en
ciones propuestas para la obtención de las distintas la alimentación de los rumiantes. Pero para que el
fracciones proteicas y glucídicas, respectivamente, método de Cornell sea validado se necesitan algu-
a partir de los análisis de referencia (tabla 7.15). nos años y muchas experiencias (Broderik, 1994).
Tabla 7.17
Fracciones glucídicas y proteicas en algunos productos derivados de gramíneas (SNIFFEN y col., 1992).
FND = fibra neutro detergente; CNE = carbohidratos no estructurales; PB = proteína bruta; NNP = nitrógeno no proteico; Psol = proteína solu-
ble; PIAD = proteína insoluble en ácido detergente; PIND = proteína insoluble en neutro detergente.
149
7.3.5. La espectrometría de Transmitancia
reflectancia en el infrarrojo cercano
A la metodología tradicional por vía húmeda Lámpara Selector de Muestra Detector Registrador
longitudes
se ha sumado como medio de estimación rápida de onda
de la composición química de los forrajes la utili-
zación de la espectrometría de reflectancia Reflectancia
en el infrarrojo cercano (NIRS).
Lámpara
Esta técnica se basa en que las substancias or-
Registrador
gánicas absorben radiaciones del infrarrojo cer-
Selector de
cano (longitudes de onda entre 700 y 2500 nm) en longitudes Detector
diferente medida para cada longitud de onda, se- de onda
gún su composición química o, mejor dicho, según
el tipo de enlaces presentes en sus moléculas. Muestra
150
Los registros se recogen en un microprocesa-
dor acoplado al espectrofotómetro y son tratados
0,8
por medio de un programa de sofware.
0,7
Cuando un rayo de luz incide sobre la mues-
Log (1/Reflectancia)
tra, ésta absorbe una cantidad de energía que 0,6
Tabla 7.19
Procedimiento a seguir para realizar la calibración de predicción del espectrofotómetro de
reflectancia en el infrarrojo cercano (adaptada de MURRAY, 1986).
1. Seleccionar las muestras para la calibración de tal modo que cumplan las siguientes
características:
- ser muestras representativas del producto a analizar
- abarcar un amplio rango de valores
- presentar una distribución equilibrada de la composición química
- haber realizado análisis precisos por vía húmeda.
2. Tomar los espectros de las muestras y, a partir de los análisis de referencia, aplicar una
regresión múltiple por sucesivas aproximaciones, para seleccionar las ecuaciones apro-
piadas (longitudes de onda y coeficientes correspondientes).
Al seleccionar tales ecuaciones es necesario tener en cuenta que el coeficiente de corre-
lación o determinación, el error estándar y la distribución de colas (figura 7.26 B) sean
adecuados.
3. Validar las ecuaciones seleccionadas con un grupo de muestras independientes de las uti-
lizadas para la calibración, cuyos análisis por vía húmeda se hayan realizado previamente,
y comprobar que al comparar los valores obtenidos por NIR y los procedentes del análisis
por vía húmeda se obtengan coeficientes de correlación y errores estándar adecuados.
151
A partir de muestras (en número que varía Tabla 7.20
desde un mínimo próximo a las 50 hasta más de Estadísticos obtenidos en la predicción NIRS de la
100) cuyos espectros hayan sido almacenados y proteína bruta, la fibra neutro detergente y la fibra
cuya composición química haya sido establecida ácido detergente de muestras de tallos de maíces
semiexóticos de dos años distintos (ALBANELL y col., 1995).
mediante análisis por vía húmeda, se seleccionan,
por medio de un programa de software propio de
cada sistema, las longitudes de onda que den Componente R2 Sec*
mejor correlación con cada componente químico.
Así se establece, para cada determinación analítica Proteína bruta 0,92 0,35
(Y), una ecuación de regresión múltiple del tipo: Fibra neutro detergente 0,90 1,01
en la cual a0, a1, a2, etc. son los coeficientes que * error estándar de calibración
se introducen en el programa y X1, X2, X3, etc.
las absorbancias aparentes a las longitudes de
onda seleccionadas.
El principal inconveniente que presenta actual-
Introducidos los coeficientes correspondien- mente es que se trata de un método analítico de
tes, se podrán obtener predicciones analíticas de apoyo y que las calibraciones deben hacerse a
una muestra cada 1 ó 2 minutos, con la particula- partir de análisis realizados según métodos de
ridad de que pueden obtenerse al mismo tiempo referencia (vía húmeda). Se trataría de predecir
estimaciones de cuantas determinaciones analíti- directamente la digestibilidad y la ingestibilidad
cas se hayan conseguido calibrar. del forraje (Poppi, 1996), obviando la predicción
Las principales ventajas de esta técnica analí- de los componentes químicos usados en las ecua-
tica son la rapidez, la sencillez en el pretrata- ciones de predicción.
miento de las muestras, la no destrucción de las En los primeros 25 años de su historia la técni-
mismas, la capacidad para realizar múltiples aná- ca NIRS ha pasado desde la simple medición de la
lisis a la vez y la precisión en las determinaciones. humedad del grano de trigo hasta el análisis de
La precisión de las estimaciones es excelente forraje verde situado en el campo, usando un sofis-
para determinar la humedad y la proteína y algo ticado aparato apoyado en un potente programa de
inferior para los constituyentes parietales (véase la ordenador. Ha crecido, en suma, de modo parale-
tabla 7.20). La predicción de la lignina es peor lo a como lo ha hecho la industria electrónica y la
porque el método de referencia es menos preciso. quimiometría.
a) Ajuste entre valores predichos y valores analíticos b) Distribución de los valores residuales
Desviación (% PB s M.S.)
Valores predichos (PB % s M.S.)
0,6
16
0,4
14
0,2
12
0
10
-0,2
8
-0,4
6
6 8 10 12 14 16 6 8 10 12 14 16
Valores analíticos (PB % s M.S.) Valores predichos (PB % s M.S.)
Figura 7.26. Representación del resultado de la calibración para predicción de la proteína bruta con el
espectrofotómetro de reflectancia en el infrarrojo cercano InfraAlyzer 450 (Bran + Luebbe) (PUJOL, 1990).
152
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154
8. Valor nutritivo de las gramíneas
Aunque los forrajes aportan al ganado, ade- los forrajes, la denominada energía neta (EN), tal
más de energía y proteínas, diversos minerales y como se pone de manifiesto en la figura 8.1:
vitaminas que deben ser tenidos en cuenta en la 1. Una parte de la energía se pierde por el hecho
valoración de los mismos, el valor nutritivo de un de no ser digerida y transformada en energía
forraje, como característica intrínseca del mismo, digestible (ED). De hecho, el término ED no se
es expresado fundamentalmente por su valor corresponde exactamente con la energía
energético, que representa el conjunto de la digestible sino que es la diferencia entre la EB
materia orgánica (básicamente la aportación de del alimento y la EB excretada en las heces.
los carbohidratos y de las proteínas), y por su
valor proteico, o capacidad para satisfacer las 2. Aparecen nuevas pérdidas de energía por la
necesidades de proteínas del ganado. orina y por formación de metano, restando la
energía metabolizable del alimento (EM). Aun-
El valor nutritivo de un forraje está determi- que la nueva diferencia tampoco corresponde
nado por: exactamente a la energía disponible para ser
1. La concentración de nutrientes que contiene. utilizada por el animal, cuantitativamente coin-
2. La digestibilidad de tales nutrientes. cide con bastante exactitud con ella.
3. La naturaleza de los productos finales de la 3. Las pérdidas de EM por extracalor o incremen-
digestión y la eficiencia con que son utili- to térmico se expresan por el coeficiente k,
zados los nutrientes digeridos. que representa la eficiencia con que es utiliza-
da la energía metabolizable para cada función
fisiológica del animal.
ENERGÍA BRUTA
155
8.1.1. Factores que influyen en las El contenido de energía bruta (EB) de un
pérdidas de energía de los forrajes ali-mento depende de su composición química:
consumidos por los rumiantes - 4.200 kcal/kg MO para los glúcidos
- 5.700 kcal/kg MO para las proteínas
- 9.200 kcal/kg MO para las grasas
Los avances técnicos realizados en los últimos y se determina por medio de bombas calorimétricas.
30 años para medir el intercambio de calor que
experimentan los rumiantes (nuevas cámaras res- En los forrajes, los valores de la EB varían
piratorias, técnicas de despiece de la canal para entre 4.575 y 5.050 kcal/kg MO. Para forrajes
valorar la composición corporal, uso del deuterio frescos y henos pueden ser previstos con bas-
para estimar el agua corporal y, en consecuencia, tante exactitud en función del tipo de forraje y su
la grasa y la proteína, etc.) han permitido com- contenido proteico; en cambio, la medición y la
prender mejor los factores que afectan a la eficien- previsión de la EB de los ensilados es más com-
cia en la utilización de la energía metabolizable de pleja y resulta menos precisa.
los alimentos. Otro avance decisivo lo ha consti- Las pérdidas de energía por las heces, re-
tuido el desarrollo de nuevos sistemas de valora- presentadas por el coeficiente dE de la ecuación
ción energética de los alimentos, basados todos [1], pueden ser estimadas con relativa facilidad
ellos en el uso del concepto de energía neta midiendo la digestibilidad de los alimentos
(Garrett y Johnson, 1983). (dMO, capítulo 9). En el sistema de valoración
En la tabla 8.1 se reproduce una cuantificación del INRA, por ejemplo, se han establecido corre-
de las sucesivas pérdidas de energía de los ali- laciones entre la dE y la dMO (tabla 8.2).
mentos consumidos por los rumiantes y el rango Dichas pérdidas varían considerablemente se-
de variación de las mismas para distintas condi- gún la composición química de la dieta, sobre
ciones. Las pérdidas energéticas más importantes todo según su contenido de componentes es-
son en forma de heces y en forma de incremento tructurales y la naturaleza de éstos. Por ello se
térmico. En el primer caso es, también, cuando consideran pérdidas relacionadas con las carac-
se presenta un mayor rango de variación. terísticas del forraje.
Tabla 8.1
Pérdidas energéticas del alimento consumido por un rumiante en
función del tipo de producción y rango de variación según la calidad
de la dieta (GUADA, 1984).
156
Las pérdidas de energía por la orina y por for-
mación de metano son menores que las fecales y re-
Energía bruta de la dieta (%) Pérdida presentan una fracción bastante constante de la ED.
M
100
’ Ganancia
Las pérdidas por la orina pueden ser estimadas
con bastante precisión a partir del contenido de
80
proteínas de la dieta o bien pueden ser medidas,
Mantenimiento
60 igualmente con bastante precisión, recogiendo la
excreción urinaria. Al variar el nivel de ingestión
Incremento térmico
40 se mantienen relativamente estables (figura 8.2).
Metano
20
Orina Para la medición del metano se requiere una
cámara de respiración, pero las pérdidas energé-
Heces
0 ticas debidas a este proceso pueden ser estima-
2,25 4,5 6,75 9 das razonablemente bien usando la ecuación
Ingestión de materia seca (kg/día) presentada por Blaxter y Clapperton (1965):
CH4 (Kcal/100Kcal EB) = 3,67 + 0,62 dE (%) [1]
Figura 8.2. Evolución del porcentaje de pérdidas
energéticas a medida que aumenta el nivel de La producción de metano aumenta con la di-
ingestión de MS en vacas lecheras, basada en datos gestibilidad de la dieta y disminuye al aumentar
de Mitchell y Hamilton del año 1932 (adaptada de el nivel de ingestión (figura 8.2).
VAN SOEST, 1994).
Puede concluirse, con muy poco error, que la
EM representa un porcentaje fijo de la ED: 82%
Las pérdidas fecales, sin embargo, varían tam- en el caso de los forrajes, 85% en el caso de los
bién según el nivel de ingestión (figura 8.2), concentrados basados en mezclas de cereales.
puesto que la digestibilidad de un forraje dismi- El incremento térmico o extracalor, cuya
nuye al aumentar el nivel de ingestión del animal estimación, a diferencia de los casos anteriores,
(capítulos 9 y 10). Aunque generalmente se exige disponer de complejos y costosos equipos
admite que aquella disminución es mayor en las calorimétricos, supone unas pérdidas de energía
raciones de menor digestibilidad, se ha compro- bruta tan importantes como las pérdidas fecales
bado que no siempre sucede así. (figura 8.2).
En resumen, las pérdidas fecales dependen Un animal pierde calor en función de su tama-
de la digestibilidad de los alimentos y del nivel ño corporal (producción de calor de mantenimien-
de ingestión del animal, e incluso se suelen pre- to), del alimento que consume y del ritmo con que
sentar efectos asociativos, en el sentido de que la se forman sus tejidos o productos. También puede
incidencia del nivel de ingestión puede variar al perder calor como consecuencia del movimiento
hacerlo la digestibilidad de la dieta. que realiza y para adaptarse a los cambios climáti-
cos (demanda de termorregulación).
La producción de calor asociada con el ali-
Tabla 8.2 mento (incremento térmico o extracalor) se debe
Ecuaciones de correlación entre dE y dMO en a la ingestión, a la rumia, a las fermentaciones
diversos productos de gramíneas, usadas en el que tienen lugar en el rumen (6-8% del total), a
sistema de valoración INRA (DEMARQUILLY y col., 1989).
la absorción de los nutrientes y a la creación de
tejido muscular o de productos ganaderos (leche
Tipo de forraje Ecuación r n
y lana, en rumiantes).
Forraje verde dE = 0,957 dMO - 0,07 ± 0,6 0,995 59 El incremento térmico varía según el plano de
Heno dE = 0,985 dMO - 2,56 ± 0,6 0,985 31 alimentación y según la calidad de la dieta:
Pajas dE = 0,985 dMO - 2,95 ± 0,8 0,996 48 1. Al aumentar el plano de alimentación, crece la
Ensilado de hierba dE = 1,0263 dMO - 5,72 ± 0,8 0,991 19 producción de calor, pero en menor medida que
Ensilado de maíz dE = 1,001 dMO - 2,86 ± 0,7 0,981 27 el incremento de energía aportada al animal por
el propio alimento y, por tanto, queda más ener-
r = Coeficiente de regresión; n = número de muestras gía disponible para ser retenida por aquél.
157
(a) (b)
A A
Energía retenida
Energía retenida
B B
0 0
E bruta ingerida E metabolizable ingerida
2. Una dieta de mayor calidad es mucho más efi- Cuando la energía suministrada por el ali-
ciente que una dieta de baja calidad (figura 8.3). mento se expresa en función de la energía meta-
bolizable, se puede substituir, sin gran error, la
La relación entre la energía retenida por el
relación curvilínea por dos rectas con pendientes
animal y la energía bruta de la dieta, representa-
distintas, para antes y para después de alcanzar el
da en la figura 8.3 a, refleja: a) de un modo gene-
nivel de mantenimiento (figura 8.3 b), cuyas pen-
ral, un cambio en la eficiencia de la digestión a
dientes representan los coeficientes ki de eficien-
medida que aumenta el plano de alimentación y
cia en la utilización de la energía (apartado 8.1.2).
b) en particular, una variación de ritmo en la efi-
ciencia de la utilización de la energía, a partir del En efecto, la energía disponible para el animal
punto en que la energía retenida es positiva, es es utilizada con distinta eficiencia según la función
decir, al cambiar el destino de la misma del man- fisiológica a la que se destina: no tan sólo para
tenimiento (oxidación) al metabolismo para la mantenimiento y engorde, según se acaba de refe-
creación de tejido. rir, sino también para la lactación o para la gesta-
158
ción. La lactación es un proceso fisiológico más En la figura 8.5 se presentan los resultados de
eficiente que el cebo, pero menos que el mante- una experiencia realizada con vacas lecheras con
nimiento; la gestación resulta ser el proceso que dietas distintas (tabla 8.3), basadas en tres forrajes:
genera mayores pérdidas energéticas (tabla 8.1). alfalfa, maíz ensilado y «bermudagrass» (Cynodon
dactylon). El nivel de fibra de la dieta que permi-
El hecho de que los coeficientes ki para trans-
te obtener la máxima producción es el mismo en
formación de la energía metabolizable en energía
los tres casos (36% de FND), lo que significa que
neta varíen de modo diferente para cada pro-
los forrajes más fibrosos deben ser complementa-
ducción (apartado 8.1.2, figura 8.6 ) y según la
dos con concentrados en mayor medida que los
calidad de la dieta, plantea dos cuestiones rela-
menos fibrosos. Pero, al mismo tiempo, se pone
cionadas con la utilización de los forrajes:
en evidencia que el mejor forraje (en este caso el
1a. Los forrajes no pueden ser substituidos entre heno de alfalfa) permite unos niveles de produc-
sí en la misma proporción para cualquier tipo ción superiores a los otros dos, porque también es
de producción, ya que la aportación de ener- ingerido en mayor cantidad (capítulo 10).
gía neta de los mismos depende de la función
productiva a que se destinen y también de la 25
Tabla 8.3
Productividad de tres raciones distintas con base de alfalfa, silo de
maíz y «bermudagrass» (Cynodon dactylon), con el mismo nivel de fibra,
36% de FND (adaptada de VAN SOEST, 1994, a partir de MERTENS, 1983).
159
8.1.2. Los nuevos sistemas de valora- ori-na sean proporcionales a la ED (apartado
ción energética de los forrajes 8.1.1): ecuación (1).
2. A partir de la materia orgánica digestible medi-
da según el método de la digestibilidad in vitro
(capítulo 9): ecuación (2).
En la década 1970-1980, la mayor parte de los
países europeos reemplazaron los sistemas de va- 3. Estableciendo ecuaciones de correlación del tipo:
loración energética de los alimentos para el ga- EM (kJ/kg de MS) =
nado hasta entonces vigentes. = a. PBD + b.EED + c.FBD + d.ENND + e
Para la estimación del valor energético, en el obtenidas al comparar las medidas calorimé-
sistema americano se atribuyen a cada alimento tricas con los análisis químicos de las raciones
diferentes valores de EN para cada función fisio- y las heces, realizados según el método de
lógica. En los sistemas europeos, en cambio, la Weende. Así se han obtenido distintas ecua-
energía metabolizable constituye la base para ciones según el país: ecuaciones (3), (4) y (5).
la estimación de la energía neta. Ésta se calcula
La variabilidad de las ecuaciones propuestas
aplicando a la EM unos coeficientes de eficiencia
pone de manifiesto la falta de precisión de la
en la utilización de la energía, según el tipo de
predicción a partir de los nutrientes digestibles,
producción animal.
lo que se explica por las variaciones de los méto-
En cualquier caso, no obstante, se han debi- dos de análisis, los alimentos utilizados para la
do resolver dos cuestiones: predicción y los dispositivos experimentales.
1a. ¿Cómo medir la energía metabolizable de los
alimentos?
2a. ¿Qué coeficientes aplicar a dicha EM para ob- Coeficientes de utilización de la
tener la EN suministrada al animal productor? energía metabolizable
Tabla 8.4
Algunas de las ecuaciones propuestas para la estimación de la energía metabolizable (EM) de los forrajes para los
rumiantes (adaptada de VAN DER HONING y ALDERMAN, 1988).
(2) EM (MJ/kg de MS) = 0,015 MOD (g /kg MS) TILLEY y TERRY, 1963
(3) EM (kJ/kg de MS) = 15,2 PBD + 34,2 EED + 12,8 FBD + 15,9 ENND Sistema de valoración en el Reino Unido
(4) EM (kJ/kg de MS) = 18,6 PBD + 41,9 EED + 18,6 FBD + 18,6 ENND - 1883 Sistema de valoración en USA
(5) EM (kJ/kg de MS) = 23,9 PBD + 39,7 EED + 20,0 FBD + 17,4 ENND Sistema de valoración en Francia
PBD = Proteína bruta digestible; EED = Extracto etéreo digestible; FBD = Fibra bruta digestible; ENND = Extractivos no nitrogenados digestibles.
160
como nivel de producción el valor 1,5 y a partir
de él se establecen los kmc de los alimentos.
0,8
km La exactitud en la predicción de kl en función
0,7 de q (q = EM/EB) es buena, según numerosas
de la energía metabolizable (k)
kmc
Eficiencia en la utilización
Cálculo de la EM:
1. Según la ecuación (3) de la tabla 8.3.
Debido a la falta de suficiente conocimiento 2. A partir de la materia orgánica digestible: EM = 0,81 ED.
sobre la composición y la utilización de los nu- 3. Midiéndola directamente con animales.
trientes absorbidos por el ganado, las relaciones 4. Prediciéndola por análisis químicos y análisis in vitro,
especialmente para forrajes de EM variable.
entre los coeficientes ki y la energía metaboliza-
ble se establecieron a partir de los resultados de Eficiencia en la utilización de la energía
numerosos balances de energía. Km = 0,72
Kl = 0,62
Así, se obtuvieron ecuaciones que relacionan Kc = 0,18 . EM/kg MS
los coeficientes ki con la calidad de la ración (me-
2. Sistema USA de energía neta para vacas en lactación
dida por q = EM/EB), tales como las propuestas (N.R.C., 1978)
por Van Es (1975), que han constituido la base de
ENl (en Mcal) = 0,703 EM - 0,19
los sistemas de valoración de los alimentos en la ENl (en Mcal) = 0,720 ED - 0,51
mayor parte de los países europeos, y que se ENl (en Mcal) = 0,0245 TDN% - 0,12
representan, gráficamente, en la figura 8.6. (teniendo en cuenta que 1 kg TDN = 4,409 Mcal ED)
Teniendo en cuenta que km para el mante- 3. Sistema francés de unidades forrajeras leche y unidades
forrajeras carne (Vermorel y col., 1987)
nimiento y kl para la lactación tienen, aproxima-
damente, la misma pendiente, no se presentan EB (kcal/kg MO) = 4531 + 1,735 PB + p para forrajes frescos
(p variable según producto)
mayores dificultades para calcular un coeficiente
o bien EB = 3910 + 2,450 PB + 169,6 pH para ensilajes.
conjunto para la lactación y el mantenimiento co-
rrespondiente, expresado por medio de una fun- ED = EB . dE
(dE obtenida a partir de la dMO según ecuación, tabla 8.2)
ción lineal.
EM = ED . EM/ED
No obstante, cuando se trata de combinar en = ED (0,8417 - 0,000099 FB - 0,000196PB + 0,0221 PA)
un mismo coeficiente los de mantenimiento y PA = plano de alimentación
cebo se obtienen funciones de tipo no lineal. ENl = 0,6 = 0,24(q - 0,57) EM siendo q = EM/EB
Para solventar este último inconveniente se ha UFL = ENl/1700
relacionado el kmc con el nivel de producción ENmc = EM . kmc kmc =
0,3358 q2 + 0,6508 q + 0,005
161
para los rumiantes según los sistemas de valora-
ción de tres países: Reino Unido, Estados Unidos
y Francia. La diversidad y complejidad de los sis-
temas utilizados se explican por las diferencias
de cultivos, alimentos y subproductos de cada
país y también porque los métodos de produc-
ción y de alimentación del ganado son distintos.
La principal causa de inexactitud, al racionar o
predecir la producción permitida por una dieta
mediante los actuales sistemas de valoración, se
encuentra en la estimación del contenido de EM
de los alimentos. Esto, unido a la gran variabilidad
del valor energético de los forrajes según las con-
diciones de producción, pone de manifiesto el
riesgo que supone utilizar, en un país concreto,
valores o fórmulas tomados de sistemas de valo-
ración procedentes de países cuyas características
productivas sean muy distintas a las propias.
En este contexto, la valoración del contenido
de ED (es decir, la digestibilidad) de los alimen-
tos producidos en nuestras condiciones constitu-
ye un campo de estudio no tan sólo fácilmente
abordable sino también de especial interés. Se
trata de un parámetro esencial en los actuales sis-
temas de valoración energética de los alimentos. Figura 8.7. El contenido de energía neta del dactilo
Por este motivo, en el capítulo 9 se desarro- disminuye considerablemente desde el encañado
hasta la floración.
llan con mayor detalle los aspectos relacionados
con la digestibilidad del forraje de las gramíneas.
162
Tabla 8.6
Valores de la energía bruta, la energía digestible, la energía metabolizable y la energía neta del
forraje de las principales gramíneas, según las tablas INRA (ANDRIEU y col., 1988).
Dactilo
Estadio hoja 4,40 0,75 3,28 0,83 2,72 0,61 0,98 0,63 0,94
Estadio espiga a 10 cm 4,27 0,73 3,12 0,82 2,57 0,61 0,92 0,62 0,87
Inicio de espigado 4,19 0,71 2,97 0,83 2,45 0,60 0,87 0,61 0,82
Floración 4,23 0,56 2,38 0,81 1,93 0,57 0,65 0,53 0,56
Segundo ciclo (6 semanas) 4,26 0,65 2,79 0,82 2,28 0,59 0,79 0,57 0,72
Trigo
Inicio de espigado 4,18 0,68 2,84 0,81 2,30 0,60 0,81 0,59 0,74
Floración 4,28 0,60 2,57 0,81 2,08 0,60 0,74 0,59 0,67
Grano lechoso-pastoso 4,30 0,58 2,51 0,82 2,07 0,57 0,69 0,54 0,61
Grano pastoso 4,31 0,60 2,58 0,82 2,12 0,57 0,71 0,54 0,63
Maíz
Grano lechoso 4,42 0,69 3,04 0,84 2,55 0,60 0,90 0,60 0,84
Grano pastoso 4,43 0,69 3,06 0,84 2,57 0,60 0,91 0,59 0,84
Grano vítreo 4,44 0,70 3,12 0,84 2,63 0,60 0,93 0,61 0,88
Grano de cebada 4,43 0,84 3,72 0,84 3,12 0,63 1,16 0,67 1,15
En dicha tabla se pone de manifiesto que: 3. El valor energético del maíz a lo largo del pe-
1. La transformación de energía bruta en ener- ríodo de maduración del grano tiende a au-
gía digestible presenta mayor variabilidad en- mentar, contrariamente a lo que sucede con
tre los distintos forrajes que las sucesivas las restantes gramíneas forrajeras.
transformaciones en energía metabolizable y 4. El estadio puede tener mayor repercusión que
en energía neta. la especie sobre el valor de la EN del forraje,
2. La evolución del contenido de EN de una gra- aunque en el estadio de inicio de espigado,
mínea forrajera es distinta a la de un cereal que recoge la tabla 8.6, la variabilidad entre
de invierno: mientras en la primera se produ- especies es mayor que en estadios anteriores.
ce un descenso notable de su valor energéti- 5. Las diferencias entre UFL y UFC se acentúan
co desde el encañado hasta la floración, en el a medida que empeora la calidad del forraje,
cereal el descenso es más atenuado, presen- tal como se desprende, por otra parte, de la
tándose una estabilización o una ligera recu- figura 8.6, ya que el coeficiente kmc baja en
peración de la misma en los últimos estadios. mayor medida que el coeficiente kl.
163
8.2. Proteína degradada, ingresa en el intestino delgado. Toda
esta proteína de distinto origen podrá ser poste-
riormente hidrolizada por las proteasas del intes-
8.2.1. Métodos de evaluación del tino y utilizada por el animal, constituyendo la
valor proteico de los alimentos para proteína verdaderamente absorbida por éste.
los rumiantes Determinar el valor proteico de un alimento,
que se expresa como la cantidad de aminoácidos
El sistema clásico de determinación del valor absorbidos por el animal en el intestino delgado,
proteico (PBD o proteína bruta digestible) de los implica llevar a cabo diversas mediciones o valo-
alimentos para los rumiantes se ha basado en la raciones, ya que:
medición del nitrógeno que desaparece aparente- 1. La proteína del alimento depende de:
mente en el tracto digestivo, para obtener el coe- - La degradabilidad en el rumen.
ficiente de digestibilidad aparente de la PB; sin - El contenido de aminoácidos de la proteí-
embargo, ha ignorado el papel central que tienen na no degradada.
las fermentaciones microbianas en la digestión de - La digestibilidad en el intestino delgado de
las proteínas. la proteína no degradada.
Desde el año 1977 se han publicado diversos 2. La síntesis de proteína en el rumen depende en
nuevos sistemas de valoración de la proteína de gran medida de la energía disponible durante
los alimentos para los rumiantes. Todos ellos se la fermentación ruminal. Posteriormente, es
basan en el análisis del metabolismo del N en el importante tener en cuenta el contenido de
tracto gastro-intestinal de los rumiantes (figura aminoácidos de la proteína microbiana y la
8.8). En efecto, los componentes nitrogenados de digestibilidad de los mismos en el intestino.
los alimentos son degradados, en mayor o menor
medida según su naturaleza, por los microorga- Se trata, en suma, de cuantificar los diversos com-
nismos del rumen y transformados en proteína ponentes considerados y de desarrollar métodos ana-
microbiana, la cual, junto con la proteína no líticos sencillos y seguros para su determinación.
Dieta y saliva
Nitrógeno de la dieta
N proteico N no proteico
Péptidos “pool”
plasmático
Aminoácidos de urea
Rumen
NH3
N microbiano Metabolismo
tisular
N de la dieta
Tracto digestivo y tejidos
N microbiano
no degradado
NNP N proteico
microbiano microbiano
Excreción
de N fecal N proteico
endógeno
Excreción de
N urinario
N proteico absorbible
164
Degradación de la proteína en el rumen
(a) (b)
te
Concentración del marcador en
100 ue
ah
cac
Desaparición del N de los
de
a
az
a
80 lin
in
ar
de
H
a
saquetes (%)
rin
Ha
el rumen
60
p = a + b(1 - ect) f = ekt
40
Harina de pescado
20
0
Tiempo Tiempo
165
Este último es el método más usado actual-
mente. No obstante, para la valoración rutinaria
Pérdida de NH3
de los alimentos se requieren otros métodos más Proteína bacteriana
asequibles a los laboratorios de serie, que actual- Proteína alimento no degradada
mente están en estudio: 4000 Pérdida suplementaria NH3
166
concentrado es de maíz en vez de cebada se pre-
senta una pérdida de eficiencia notable.
167
8.2.2. El sistema PDI francés veces la calculada a partir de la degradabili-
dad teórica (DT).
2a. Las materias nitrogenadas no degradadas es-
Este sistema se basa en la estimación de las tán constituidas en su totalidad por aminoá-
dos fracciones de la proteína del alimento que lle- cidos (en realidad la proporción varía entre
gan al intestino: la procedente del propio alimen- 80 y 90%) y su digestibilidad real (dr) varía
to que no ha sido degradada en el rumen (PDIA) según el alimento entre 0,55 y 0,95 (véase la
y la de origen microbiano (PDIM), originada en el tabla 8.8).
rumen a partir del alimento. Esta última, a su vez, 3a. Los microbios sintetizan como media 145 gr
puede tener dos valores, según se considere que de materias nitrogenadas por kilogramo de
el desarrollo de los microorganismos del rumen materias orgánicas fermentables (MOF) y
está limitado por la energía de la ración (PDIME) pueden captar hasta el 90% del nitrógeno
o por su contenido en nitrógeno (PDIMN). degradado en el rumen.
El diagrama representado en la figura 8.14 Cuando la fuente de nitrógeno es de tipo no
resume el proceso digestivo de la proteína y las proteico se asume que la eficiencia de los mi-
asunciones del método de la proteína digestible crobios es un 20% inferior.
en el intestino (PDI):
4a. Las materias nitrogenadas microbianas con-
1 . La proporción de materias nitrogenadas no
a
tienen un 80% de aminoácidos, cuya digesti-
degradadas en el rumen corresponde a 1,11 bilidad real en el intestino delgado es del 0,8.
33 x MOND
Contenido en aminoácidos 1,0 0,8
0,55
Digestibilidad real de a 0,8
los AA en el intestino 0,95
PDIE
168
Tabla 8.7 Tabla 8.8
Fórmulas para el cálculo de los valores PDI de los Valores medios de la degradabilidad teórica (DT) de
alimentos (VERITÉ y col., 1987). la proteína bruta y la digestibilidad real (dr) en el
intestino delgado de la proteína no degradada en el
rumen en gramíneas (DEMARQUILLY y col., 1989).
PDIN = PDIA + PDIMN
PDIE = PDIA + PDIME
Tipo de producto Degradabilidad Digestibilidad
teórica (DT) real (dr)
PDIA = 1,1 * PB * (1- DT) * dr
PDIMN = 0,64 * PB * (DT - 0,10)
Gramíneas pratenses
PDIME = 0,093 * MOF Forraje 0,73 0,75
Heno 0,66 0,70
Deshidratado 0,60 0,70
Los valores de PB, MOF, PDIA, PDIMN y PDIME están
Ensilado directo sin aditivos 0,78 0,60
expresados en g/kg MS.
Ensilado directo con aditivos 0,70 0,65
Ensilado prehenificado 0,75 0,60
Las ecuaciones que sirven de base para el cál- Cereales inmaduros ensilados
Maíz 0,72 0,70
culo del valor proteico de los alimentos se pre- Trigo 0,72 0,70
sentan en la tabla 8.7. Cebada 0,72 0,70
Para dicho cálculo se precisan cuatro pará- Grano de cereales
metros: Trigo 0,74 0,95
Cebada 0,74 0,85
1. Las materias nitrogenadas totales (PB), deter- Avena 0,78 0,95
minadas en el laboratorio para cada forraje. Maíz 0,42 0,95
Sorgo 0,40 0,90
2. La degradabilidad teórica (DT), que se calcu-
la por el método de la degradabilidad in Paja de cereales 0,60 0,70
sacco, estandarizado por Michalet-Doreu y
colaboradores (1987), suponiendo una veloci-
dad de tránsito de los alimentos en el rumen
del 6% por hora.
Se trata de un método no adecuado para los
laboratorios de serie, para los que es necesa- En la fórmula anterior se ha tenido en cuenta
rio encontrar otros métodos, tales como la la energía no utilizada por los microbios, se-
determinación de la solubilidad de las proteí- gún se ha indicado anteriormente (apartado
nas o bien de la degradabilidad enzimática 8.2.1).
(Aufrère y colaboradores, 1991). Cuando se trata de ensilados, se restan tam-
Para la confección de las tablas INRA, se han bién los productos de la fermentación (ácido
tomado valores globales: para los forrajes ver- láctico, ácidos grasos volátiles y alcohol), cuya
des, DT = 0,73; para los henos, DT = 0,66, y importancia, para las gramíneas, varía entre 80
para los ensilajes, DT entre 0,70 y 0,78 (tabla y 165 g/kg MS, según el tipo de silo.
8.8). En el caso del maíz, se multiplica el valor MOF
así obtenido por 0,80, para tener en cuenta la
3. La materia orgánica fermentable (MOF) en el
insuficiente degradación del almidón.
rumen, calculada según la fórmula:
MOF = MOD - MG - PBND - PF
4. La digestibilidad real (dr) de la proteína no
degradada en el intestino. El valor de dr se
siendo: ha obtenido por cálculo matemático, a partir
MOD = materia orgánica digestible de la proteína no digestible encontrada en las
MG = materias grasas heces y se usan, en la práctica, valores tabu-
PBND = proteína bruta no degradada lados (tabla 8.8). Para el forraje verde, en
PF = productos de fermentación, en general, se ha adoptado dr = 0,75 y para los
ensilados. cereales inmaduros ensilados, dr = 0,70.
169
8.2.3. Variación de la degradabilidad - Las gramíneas tienen menor concentración de
del N en el forraje de gramíneas N indigestible que las leguminosas (aproxima-
damente la mitad que la alfalfa), tanto en las
hojas como en los tallos.
La degradabilidad teórica de la proteína del - Las hojas tienen no tan sólo mayor concen-
fo-rraje de las gramíneas es relativamente eleva- tración de proteína bruta, sino también mayor
da (DT = 0,78) y alcanza valores más altos en el porcentaje de N rápidamente degradable que
primer corte (DT = 0,83) que en los rebrotes si- los tallos.
guientes (DT = 0,75). En cebada, utilizada como cereal inmaduro,
De acuerdo con los trabajos del INRA, la DT se ha comprobado que la DT aumenta, a partir
tiene tendencia a aumentar al hacerlo el conteni- de un estadio que se situaría próximo a la ante-
do de N del forraje, aunque no se ha establecido sis, a medida que avanza el ciclo (figura 8.15). El
cómo resulta afectada por los factores agroclimá- principal factor de variación, en este caso, lo
ticos, la especie o el estadio de desarrollo. constituyó el estadio de desarrollo del forraje,
aunque también se observaron diferencias signi-
En gramíneas pratenses, Sanderson y Wedin ficativas entre cultivares (aquellos que tenían
(1989), aplicando la misma metodología que la mayor porcentaje de espigas presentaron una DT
propuesta en el método de Cornell (apartado superior). El efecto del año se explicaría por su
7.8.3), obtuvieron los siguientes resultados: incidencia sobre el estado general del cultivo,
- La mayor parte del N del forraje (más del 80%) que puede afectar al índice de cosecha.
es soluble en detergente neutro, es decir, es rá- De acuerdo con la figura 8.16, que muestra la
pidamente degradable (es el N que está conte- cinética de la degradación de la proteína del forra-
nido en el citoplasma de las células). je en distintos estadios, a medida que avanza el ci-
- La concentración de N en las paredes celulares clo aumenta la proteína rápidamente degradable y
(N lentamente degradable) y, sobre todo, en la disminuye el nivel de proteína lentamente degra-
lignocelulosa (N indigestible) aumenta a medida dable, consecuencia, por una parte, de la acumu-
que las plantas maduran. El N indigestible puede lación de proteína en el grano y, por otra, de la
alcanzar niveles entre 10 y 15% del N total. mayor lignificación del tallo (Soler, 1992).
85 100
Pané 1
Barbarrossa
N degradado (% sobre N total)
80 Steptoe
N degradado (% sobre N total)
80
4
3
75
60
Estadios del forraje de cebada
2 1 = vaina abierta
70 2 = antesis completa
40 1 3 = grano lechoso
4 = grano pastoso
65
20
60
1 2 3 4
Número de corte 6 12 24 48
Tiempo de permanencia del forraje
Año 1988 Año 1989 en el rumen (horas)
Figura 8.15. Evolución de la degradabilidad teórica Figura 8.16. Cinética de degradación del N en
(DT) del N en tres cultivares de cebada durante el cebada (cultivar Steptoe), en distintos estadios del
período de maduración del grano (SOLER, 1992). período de maduración del grano (SOLER, 1992).
170
8.2.4. Valor proteico del forraje de grases y el fleo presentan valores PDIE
las gramíneas superiores a los PDIN, lo que se explica
por su elevado contenido en glúcidos solu-
bles. En cambio, en dactilo y en festuca los
En la tabla 8.9 se presentan los valores protei- valores PDIN son superiores a los PDIE
cos (PBD, PDIA, PDIN y PDIE) de las principales
3. A medida que la gramínea madura, los
gramíneas forrajeras, según las tablas INRA (An-
valores PDIE superan a los PDIN, es decir,
drieu y col., 1988). Tal como se dijo anterior-
baja más rápidamente el contenido proteico
mente, la proteína bruta y, en consecuencia, las
del forraje que la MOF del mismo.
diversas proteínas digestibles, son muy variables
según las condiciones de cultivo. Por ello, los va- 4. La proporción de proteína no degradada en
lores aportados resultan simplemente indicativos. el rumen (PDIA) respecto a la proteína
bruta digestible aumenta a medida que la
Puede observarse que: planta madura.
1. En gramíneas no espigadas la PDIN es 5. La proteína digestible en el intestino, espe-
superior a la PDIE, lo que se explica porque cialmente el valor PDIE, es superior a la
el forraje tiene un elevado contenido pro- PBD en los estadios posteriores al espigado,
teico en dicho estadio. tanto en gramíneas pratenses como, sobre
2. En el estadio de inicio de espigado, los rai- todo, en cereales de invierno y en maíz.
Tabla 8.9
Valores proteicos del forraje de las gramíneas según las tablas INRA (ANDRIEU
y col., 1988).
Dactilo
Estadio hoja 191 55 154 110
Estadio espiga 10 cm 160 47 132 101
Inicio espigado 114 36 100 90
Floración 58 22 62 68
Segundo ciclo (6 semanas) 108 35 97 85
Trigo
Inicio de espigado 108 32 90 84
Floración 69 23 64 71
Grano lechoso-pastoso 42 17 46 65
Grano pastoso 38 16 45 66
Maíz
Grano lechoso 49 20 55 78
Grano pastoso 43 18 52 77
Grano vítreo 37 17 46 77
171
8.3. Bibliografía HAGESMEISTER, H., LÜPPING, W. y KAUFMANN, W.,
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173
9. Digestibilidad de las gramíneas
Mesófilo
Sílice
Digestión
microbiana
Ácidos orgánicos
Hemicelulosa no Hemicelulosa
Fracciones Carbohidratos solubles protegida protegida
Cutina
Sílice
175
9.1. Digestibilidad de los forrajes verdes, pero puede disminuir si las
proteínas se han vuelto más o menos indiges-
componentes químicos tibles por calentamiento (reacciones de Mai-
llard).
4. El extracto etéreo se caracteriza por su notable
En la tabla 9.1 se presenta la biodisponibili- digestibilidad. La digestibilidad de los ácidos
dad de los componentes químicos de los forrajes. grasos es mal conocida, pero debe ser próxi-
Cabe destacar que: ma a 1. Hay que señalar que algunos compo-
1. Los glúcidos solubles se difunden en el líqui- nentes contenidos en las ceras de la cutícula
do del rumen y son utilizados rápidamente de las plantas (por ejemplo los alcanos y las
por la población microbiana, que produce clorofilas) son prácticamente indigestibles.
ácidos grasos volátiles absorbidos por la san- 5. Las paredes celulares tienen que ser degrada-
gre a través de las paredes del rumen. Su das por la población microbiana del rumen, y
digestibilidad es total. lo son en distinta medida según los tejidos de
sostén y los constituyentes que las integran.
2. El almidón se degrada en el rumen con mayor
El nivel de degradación depende, fundamen-
lentitud que los glúcidos solubles y no total-
talmente, del grado de lignificación de las
mente; la mayor parte del almidón que escapa
paredes: los tejidos lignificados no son digeri-
del rumen es degradado en el intestino delga- dos, o lo son sólo en parte; en cambio, si no
do; aunque en algún caso es expulsado sin di- hubiera lignina, los polisacáridos constituyen-
gerir, su digestibilidad se considera total, aun- tes de las mismas serían digeridos en gran
que la velocidad de tránsito puede limitarla. medida, aunque en distinta proporción según
3. La digestibilidad real de las materias nitroge- el constituyente considerado:
nadas es elevada y puede superar el 90%, en - la celulosa puede ser totalmente degradada;
Tabla 9.1
Biodisponibilidad de los componentes de los forrajes (VAN SOEST, 1982).
Primer grupo
Segundo grupo
Tercer grupo
176
75
63
57
54
2 4 6 8 10
Porcentaje de lignina sobre materia seca
rte
su composición, ya que las xylanas son peor
co
1r
Materia orgánica indigestible (%)
degradadas que las arabanas y restantes
o,
til
ac
componentes de aquéllas;
D
40
- las substancias pécticas son rápida y com-
e
pletamente degradadas. ot
br
te
e
,r
or
lo
rc
De acuerdo con lo dicho, la masa de las pare- 30 cti
,1
Da
lés
des puede considerarse dividida, esquemática-
ng
si
mente, en dos fracciones (figura 9.1):
rá
ig
Ra
20 R. inglés,
1. Una fracción potencialmente digestible que rebrote
comprende los polisacáridos no protegidos
por la lignina, la cutina u otras substancias
como la sílice.
10 20 30
2. Una fracción totalmente indigestible, cons-
tituida por lignina, cutina y polisacáridos Porcentaje de paredes indigestibles
protegidos; en las gramíneas, la disposición
de la lignina, más difusa que en las legu- Figura 9.3. Relación entre la materia orgánica
minosas, contribuye a disminuir la digesti- indigestible y el porcentaje de paredes indigestibles en
bilidad del forraje (figura 9.2). forrajes de gramíneas (adaptada de DEMARQUILLY y
col., 1995).
Puede afirmarse que, dado que la digestibili-
dad del contenido celular es próxima a cien y la
fracción endógena que aparece en las heces es Hay que tener en cuenta, también, que la frac-
bastante constante (se sitúa entre el 12 y el 16%), ción potencialmente digestible puede no ser de-
la digestibilidad aparente global de la materia or- gradada en el rumen si el forraje no permanece en
gánica depende básicamente de la digestibilidad él el tiempo suficiente, o bien si la población mi-
de las paredes, tal como se pone de manifiesto crobiana carece de energía, nitrógeno, minerales,
en la figura 9.3. etc., para su adecuado desarrollo.
177
9.2. Digestibilidad de los
distintos órganos
90
Digestibilidad in vitro de la
materia orgánica (%)
80
En la tabla 9.2 se presenta un resumen de los Inflorescencia
valores de la digestibilidad de la materia orgáni-
70 Limbo
ca de los distintos órganos de diversas gramí-
neas. Los datos aportados muestran una amplia 60 Vaina
variación de la digestibilidad, no tan sólo entre
un órgano y otro, sino también entre una espe- 50
Tallo
cie y otra, e incluso en el seno de la misma espe-
cie. Las causas de tal variación son diversas,
1 2 3 4 5 6
según se indica a continuación.
Estadio de madurez
Tabla 9.2
Valores medios de la digestibilidad de los distintos órganos de diversas especies de
gramíneas (HACKER y MINSON, 1981).
178
Figura 9.5. Descomposición de una muestra de triticale en floración en sus diversos
componentes morfológicos: tallos -con las vainas incorporadas-, inflorescencias y hojas.
179
9.2.4. Inflorescencia
El grano de los cereales presenta una elevada turación) que facilitan el acceso de los microor-
digestibilidad, tanto más elevada cuanto menor ganismos del rumen al substrato amiláceo.
sea el nivel de fibra o paredes celulares que con- También hay que señalar, a este respecto, que el
tenga; por ello, los granos desnudos son más di- ganado ovino digiere el grano mucho mejor que
gestibles que los granos vestidos. No obstante, la el ganado vacuno (tabla 9.4).
digestibilidad de las paredes varía según la espe-
cie: es del orden del 70% en trigo y cebada; baja Tabla 9.4
más en arroz (a causa de la sílice) y en avena Digestibilidad de la materia orgánica (%MS) del
(60%); pero en maíz es más elevada (90%). grano de maíz según la forma de presentación y el
tipo de ganado que lo consume (COTTYN y col., 1978).
La constitución del almidón almacenado en
el endosperma influye en el nivel de digestibili-
Tratamiento Ovino Vacuno
dad, pero la variabilidad debida a este factor no
es elevada. En cambio, el contenido de taninos Grano entero seco 88,9 62,6
puede afectar considerablemente la digestibili- húmedo 90,2 64,8
dad del grano, tal como sucede en algunos culti-
Grano molido grueso seco 90,7 83,5
vares de sorgo.
húmedo 90,7 81,4
La digestibilidad de la materia orgánica del
Grano molido fino seco 91,4 85,2
grano de los cereales puede mejorarse por medio húmedo 90,1 82,9
de tratamientos tecnológicos (sobre todo la mol-
180
9.3. Factores que afectan a la considera como la referencia más importante
en relación con la digestibilidad.
digestibilidad del forraje de las
5. El efecto de los factores del medio, en espe-
gramíneas cial de la temperatura, que afectan tanto a la
composición química de cada órgano como a
la composición morfológica del forraje.
En la tabla 9.5 se presentan los valores de la
6. Finalmente, aunque no se ha incorporado en
digestibilidad in vivo de la materia orgánica del
la referida tabla, la conservación del forraje,
forraje de las gramíneas más importantes, en di-
que modifica, a veces de forma notable, la
versos estadios de su ciclo, según las Tablas INRA.
digestibilidad del forraje verde inicial.
La diversidad de los valores expuestos en la
tabla obedece a distintas causas:
1. La composición morfológica del forraje, que 9.3.1. Evolución de la composición
constituye la principal causa de variación. morfológica del forraje
2. La evolución de la composición química de ca-
da uno de los órganos de la planta, ya consi- Tal como se ha indicado anteriormente (apar-
derada anteriormente (apartado 9.2.1). tado 7.1), conviene diferenciar, a este respecto,
3. El efecto de la especie y del cultivar, que in- los tres grupos de gramíneas establecidos:
corpora diferencias relativas tanto a la com-
posición morfológica del forraje como a la Gramíneas pratenses
constitución tisular de los distintos órganos y Su forraje se compone esencialmente de hojas
su adaptación a los factores del medio. y tallos. En estas especies hay que distinguir el pri-
4. El estadio de desarrollo de la planta, que mer corte, en el cual la producción de forraje se
representa una síntesis de la evolución de la basa sobre todo en la aportación de los tallos, de
composición morfológica y de la composi- los rebrotes vegetativos, cuya producción de fo-
ción química de cada órgano y por ello se rraje procede únicamente de las hojas.
Tabla 9.5
Valores de la digestibilidad de la materia orgánica (%) del forraje de distintas gramíneas (ANDRIEU y
col., 1988).
Avena 81* 71 66 59 57
Cebada 65 63
Centeno 84* 74 61 60 59
Trigo 71 63 61 63
* Inicio encañado
** Inicio formación del grano
181
Durante el primer ciclo, en el momento de Cereales de invierno
máximo crecimiento del tallo se constata una dis-
En la figura 9.8 se observa que la aportación
minución no tan sólo del porcentaje de hojas
del grano al peso total de forraje de los cereales
sino también de su producción, consecuencia de
de invierno inmaduros es inferior que en el maíz;
la fuerte competencia entre ambos órganos de la
en cambio, la traslocación de substancias de las
propia planta.
hojas y del tallo hacia el grano es más importan-
En los cortes en que sólo hay producción de te que en aquél, aunque varía según las circuns-
hojas, puede tener interés considerar el porcen- tancias (apartado 5.2.2).
taje de hojas muertas.
La aportación porcentual de cada componen-
En el caso particular del raigrás italiano el por- te morfológico sobre el total de MS/ha producida
centaje de tallos y de inflorescencias de los cortes presenta una evolución semejante para cada una
posteriores al primer ciclo es sucesivamente cre- de las especies de este grupo (avena, cebada, tri-
ciente. go y triticale), del tipo de la que se refleja en la
figura 9.9:
Maíz - El porcentaje de hojas decrece a partir del en-
En esta especie, la proporción de grano, res- cañado y a medida que avanza el ciclo, debido
pecto del peso total de forraje, resulta esencial, al incremento del peso de tallos e inflorescen-
tal como muestra la figura 9.7. cias; no obstante, la producción de hojas (en
kgMS/ha) no empieza a disminuir hasta des-
Al iniciarse la formación del grano, se observa pués del espigado, por senescencia de las mis-
una disminución de la producción de tallos, hojas mas y por removilización de sus reservas.
e inflorescencias, consecuencia de la traslocación
hacia el mismo de substancias almacenadas en - La fracción tallos (incluyendo las vainas de
ellas. Hay que señalar, no obstante, que diversos las hojas) aumenta regularmente hasta llegar
autores consideran que en el maíz esta trasloca- a su valor máximo en un estadio próximo al
ción no resulta apreciable y que el grano incre- espigado completo. A partir de este momen-
menta su peso tan sólo a partir de las substancias to, disminuye su peso porcentual a causa del
fotosintetizadas por la planta durante este período. desarrollo de la espiga; cuando los granos
100 100
80 80 Grano
(% sobre rendimiento total)
Producción de MS/ha
(% sobre rendimiento total)
Grano
Producción de MS/ha
60
60
Espigas + pedúnculo Espigas
Tallos
40
40
Hojas, tallos e inflo-
20 rescencias
20
Hojas
Figura 9.7. Producción de materia seca y su Figura 9.8. Producción de materia seca y su
distribución entre los distintos órganos en maíz distribución entre los distintos órganos en trigo
(adaptada de DEINUM y STRUIK, 1986). (adaptada de WALDREN y FLOWERDAY, 1979).
182
empiezan a formarse se constata una pérdida
de MS/ha de tallos, que se atribuye a removi-
lización de las reservas.
Cabe destacar que los cereales acumulan
tallos más rápidamente y presentan un por-
centaje de vainas más elevado que las gramí-
neas pratenses.
- El porcentaje de inflorescencias crece regular-
mente desde el espigado hasta la madurez del
grano, pudiendo alcanzar, al final del ciclo,
niveles del 60% de la materia seca total de la
parte aérea, especialmente en cebadas y en
algunos trigos.
Dentro de las especies de este grupo, la avena
y la cebada son las que presentan los valores ex-
tremos por lo que respecta a su composición mor-
fológica, según se pone de manifiesto en la figura
9.11. En efecto, mientras la avena conserva un
porcentaje de hojas superior y un peso de inflo-
rescencias inferior a las restantes especies durante
todo el período de maduración del grano, la ceba- Figura 9.10. Triticale en floración. A partir de este
momento la importancia de los tallos disminuye en
da se destaca por ser la especie cuyo forraje tiene
beneficio del mayor peso del grano.
mayor porcentaje de inflorescencias. El trigo y el
triticale presentan comportamientos próximos
entre sí y semejantes a la cebada.
composición morfológica, que se explican por la
Por otra parte, en este grupo de especies se distinta altura de la planta de los diversos culti-
han encontrado diferencias intraespecíficas en su vares y que se reflejan en su índice de cosecha.
50 80
Limbo
Avena
40 Tallo
60
10 20
Cebada
Figura 9.9. Evolución del porcentaje de MS de los dis- Figura 9.11. Evolución del porcentaje de tallos y hojas
tintos órganos de la planta en el forraje de cereales en el forraje de avena y cebada durante el período de
de invierno (adaptada de CHERNEY y MARTEN, 1982). formación y maduración del grano (PUJOL, 1990).
183
9.3.2. Especie y cultivar
Gramíneas de clima templado
20
Diferencias entre especies
Las gramíneas de clima templado son más di- 10
gestibles que las tropicales, según se observa en la media
Porcentaje de muestras
figura 9.12. La diferencia entre los valores medios
de ambos conjuntos (13 puntos) es considerable y
muy superior a la observada entre las leguminosas. Gramíneas tropicales
30
Influyen en este hecho dos factores: por una parte,
la temperatura superior en la que se desarrollan las
gramíneas tropicales (apartado 9.3.4), pero, sobre 20
Dentro de las gramíneas pratenses de clima Figura 9.12. Digestibilidad in vitro de la materia seca
templado, se ha constatado que el raigrás inglés de las gramíneas, según datos procedentes de la
es más digestible que el dactilo. La diferencia se literatura mundial (MINSON, 1990).
atribuye a que el raigrás tiene mayor contenido
de carbohidratos solubles.
Respecto a los cereales de invierno, se han es- de trigo se relacionan con la distinta composición
tablecido diferencias entre la avena y las restantes morfológica de la planta (altura del tallo e índice
especies: en el espigado, la avena es el cereal más de cosecha), pero las existentes entre los cultiva-
digestible mientras que al final del ciclo su forraje res de avena no se explican por esta causa.
es menos digestible que el de las otras especies,
El ejemplo más espectacular de diferencias de
sobre todo que el de la cebada y algunos trigos.
digestibilidad entre cultivares se da entre los maí-
ces (y sorgos) en los que se ha introducido el gen
brown midrib y los normales. Las diferencias de
Diferencias entre cultivares
digestibilidad en tallo y en hojas, pero no en gra-
Dentro de las gramíneas pratenses de clima no, pueden llegar a ser de 10 puntos, tal como se
templado las diferencias de digestibilidad entre ha puesto de manifiesto en múltiples experiencias.
cultivares suelen ser escasas, excepto en la espe-
La inclusión reciente del referido gen en el
cie Lolium perenne, en la que se han encontrado
género Sorghum puede suponer una disminu-
diferencias importantes entre cultivares precoces
ción del 20% del contenido de lignina y un
y cultivares tardíos. Dichas diferencias se han
aumento proporcional de la dMO, atribuido al
atribuido a que los cultivares tardíos emplean
descenso de la lignina y de ácidos fenólicos.
más tiempo en evolucionar y producen mayor
cantidad de MS/ha. En el maíz, por último, se han establecido dife-
rencias de digestibilidad entre cultivares a causa
Entre las gramíneas tropicales, se han encon-
de la distinta proporción del grano en el conjunto
trado diferencias de digestibilidad de hasta 10
del forraje: son los cultivares precoces, con menor
puntos entre cultivares de la especie Cynodon
desarrollo vegetativo, los que dan un forraje de
dactylon, en idéntico estadio de desarrollo, dife-
mayor digestibilidad. No obstante, estas diferen-
rencias que se han mantenido a lo largo de todo
cias no han podido ser constatadas en todas las
su período de crecimiento.
situaciones, ya que a menudo la digestibilidad de
En cereales de invierno las diferencias de di- la planta de maíz se mantiene con independencia
gestibilidad entre distintos cultivares de cebada y de su rendimiento en grano.
184
9.3.3. Estadio de desarrollo Tabla 9.6
Caída diaria del coeficiente de digestibilidad del
forraje de las gramíneas (adaptada de MINSON, 1990).
Según se ha indicado anteriormente, el estadio
de desarrollo constituye el factor que determina Especie Media Rango
en mayor medida la digestibilidad del forraje.
Avena sativa 0,058 0,037-0,078
La pérdida de digestibilidad, a medida que la Dactylis glomerata 0,049 0,030-0,095
planta madura, se relaciona con el aumento de la
proporción de tallos y con la disminución de di- Festuca arundinacea 0,052 0,018-0,104
gestibilidad de los mismos, ya que la evolución Lolium multiflorum 0,041 0,040-0,042
de las hojas tiene menor peso en este proceso. Lolium perenne 0,052 0,043-0,075
En relación con la evolución de la digestibili- Phleum pratense 0,046 0,029-0,072
dad de la materia orgánica (dMO), se pueden
Promedio en gramíneas 0,047
diferenciar tres fases en el ciclo de desarrollo de de clima templado
una gramínea:
1. En una primera fase de varias semanas de du-
ración, a pesar del rápido incremento en la
orgánica, casi lineal, con pérdidas diarias me-
producción de MS/ha, se mantiene la dMO
dias, en gramíneas de clima templado, de 0,47
del forraje en un nivel muy elevado. Así se ha
puntos porcentuales (tabla 9.6).
constatado en muchos trabajos y ello parece
sorprendente, ya que se observa una paralela La caída de la digestibilidad se asocia al incre-
disminución de las láminas foliares y un au- mento de la proporción de vainas, tallos e in-
mento en la proporción de tallos que parecen florescencias y al aumento de su contenido
estar en contradicción con este hecho y con en celulosa, hemicelulosas y lignina.
lo que se ha dicho anteriormente respecto de
3. Sigue luego una fase en la cual la dMO se man-
la composición química de los diversos órga-
tiene relativamente estable, a medida que la
nos (apartado 9.2). No obstante, hay que
planta madura. En cereales de invierno el gra-
señalar que durante esta fase se mantiene el
no puede compensar la pérdida de digestibili-
nivel de carbohidratos solubles en los tallos.
dad del resto de la planta y en maíz la dMO se
2. A partir del espigado, se inicia una fase de rá- mantiene prácticamente constante durante to-
pida caída de la digestibilidad de la materia do el período de maduración.
Figura 9.13. A partir del espigado se inicia una fase de caída rápida de la
digestibilidad en las gramíneas pratenses como en la festuca elevada.
185
9.3.4. Influencia de los factores del una revisión bibliográfica, Wilson y Minson (1980)
medio llegaron a la conclusión de que, por cada grado de
aumento de la temperatura media durante el pe-
ríodo de crecimiento, la digestibilidad descendía
Los factores del medio actúan modificando el 0,060 (para las gramíneas de clima tropical) o 0,066
impacto principal que el estadio de desarrollo (gramíneas de clima templado).
ejerce sobre la digestibilidad del forraje. De tal
El principal efecto de la temperatura se ejerce
modo es así que el forraje de una misma especie
sobre la proporción relativa de tallos y hojas, ya
de gramínea, recogida en idéntico estadio, puede
que las temperaturas altas favorecen el desarro-
presentar una digestibilidad notablemente dife-
llo de los tallos sobre el de las hojas.
rente según el año, la estación o bien la locali-
dad geográfica en que se haya desarrollado. Pero también es importante su efecto sobre la
El principal efecto de los factores ambientales constitución de los tejidos, ya que las tempera-
sobre la digestibilidad se produce al modificar la turas elevadas no tan sólo incrementan la con-
relación tallo/hojas, pero también pueden incidir centración de membranas celulares, sino que
sobre la constitución de los tejidos, la composición reducen, igualmente, la digestibilidad de las
química de la planta o bien afectar al ritmo de paredes, probablemente debido al aumento de la
senescencia y a la proporción de material muerto. concentración de lignina (tabla 9.7).
Con temperaturas óptimas para el crecimiento
se consigue la máxima producción de materia se-
Temperatura
ca, pero el contenido de nutrientes es menos favo-
De un modo general, la temperatura constitu- rable, ya que: la concentración de carbohidratos
ye el factor del medio que ejerce una mayor solubles decrece, a causa del aumento del meta-
influencia sobre la digestibilidad del forraje, pu- bolismo y de la respiración (tabla 9.8); la propor-
diendo establecerse diferencias de entre 5 y 10 ción de constituyentes de las paredes aumenta, al
puntos a favor del forraje producido en zonas tem- incrementar la proporción de tallos; y el conteni-
pladas, respecto al producido en zonas cálidas. En do en proteínas y minerales resulta más bajo.
Tabla 9.7
Efecto de la temperatura sobre la composición química y la digestibilidad (g/kgMS)
de las hojas y tallos de gramíneas (adaptada de WILSON y col., 1991).
Tabla 9.8
Carbohidratos no estructurales (mg/kg) contenidos en las hojas de las gramíneas C3 y
C4 desarrolladas a temperaturas bajas o altas (adaptada de NELSON y MOSER, 1994).
Gramíneas C3
10/5 ºC 29 24 58 115 86 312
25/15 ºC 18 14 23 12 41 107
Gramíneas C4
10/5 ºC 22 14 66 3 64 166
25/15 ºC 13 8 20 4 47 92
186
En cualquier caso, es de destacar que el efec- La concentración de paredes (% FND) es la
to de las temperaturas elevadas es mucho más característica que parece ser más afectada por el
acusado sobre la composición de los tallos y vai- estrés hídrico (tabla 9.9). La cantidad de carbono
nas que sobre la de los limbos. fotosintetizado se destina, preferentemente, a
mantener un elevado nivel de azúcares solubles
Las heladas ocasionan la muerte de las hojas
en las células para favorecer el ajuste osmótico y,
y éstas pueden desaparecer, pero si permanecen
consecuentemente, se reduce la incorporación
en la planta, la digestibilidad de la materia seca
del mismo a las paredes.
disminuye rápidamente.
Por otra parte, se ha sugerido que una elevada
tasa de transpiración (facilitada por una adecuada
Sequía disponibilidad de agua en el suelo) contribuye a
Aunque las características de las plantas adap- reducir la digestibilidad del forraje, al favorecer el
tadas a la sequía (mayor grosor de las paredes desarrollo de los vasos conductores en la planta.
celulares, mayor espesor de la cutina, tejidos
altamente lignificados) se asocian con bajas di-
Elementos minerales
gestibilidades, la falta de agua, en general, tiene
poco efecto sobre la digestibilidad del forraje y la El efecto del nitrógeno sobre la digestibilidad
mayor parte de sus efectos son positivos a este del forraje es pequeño y puede ser variable, ya que:
respecto. - favorece la formación de tejidos nuevos, con
Cuando la sequía es tan elevada que causa la bajo contenido de paredes y de lignina;
muerte de las plantas o de sus hojas, disminuye la - favorece también el desarrollo de los tallos,
digestibilidad del forraje. Pero si se trata de una aumentando la importancia de las paredes;
sequía menos aguda, la mayor parte de los auto- - favorece, por fin, la senescencia de las hojas,
res señalan que la falta de agua no influye en la lo que conlleva un mayor contenido de pare-
digestibilidad o incluso la mejora, porque limita el des y de lignina.
crecimiento de los tallos. Existe reiterada informa- La aplicación de diversos minerales (P, K, Ca,
ción que indica que el contenido de paredes y de etc.) como fertilizantes parece tener pequeña o
lignina es más bajo cuando el forraje sufre sequía, nula incidencia sobre la dMO. Tan sólo la apli-
lo cual está en contradicción con la creencia gene- cación de azufre en suelos empobrecidos en este
ral de que las plantas desarrolladas en condiciones mineral mejora la digestibilidad, lo que se expli-
de sequía tienen mayor proporción de tejidos de ca por su efecto sobre la capacidad digestiva de
sostén con paredes gruesas y lignificadas. las bacterias del rumen y no por modificación de
la anatomía de las plantas.
Tabla 9.9
Efecto de la sequía sobre la producción y el contenido Plagas y enfermedades
de membranas celulares de diversas gramíneas
(adaptada de BUXTON y FALES, 1994). Las plantas enfermas tienen, en general, me-
nor digestibilidad e inferior concentración de car-
Especie Parte de Rendimiento FND bohidratos no estructurales que las plantas sanas.
la planta (t/ha) (g/kgMS)
Control Sequía Control Sequía Las plantas resistentes a enfermedades presen-
Dactilo Limbo 558 546
tan unas barreras (ceras, cutina, etc.) y reaccionan
Tallo 683 - dando unos compuestos químicos (alcaloides,
Total 4,0 2,7 584 546 fenoles, etc.) que se caracterizan por limitar la
Fleo Limbo 549 556
digestibilidad. No obstante, cuando las plantas
Tallo 694 556 están sanas estos mecanismos de resistencia
Total 4,7 2,7 606 559 parecen tener poco efecto.
Bromus inermis Los ataques de insectos reducen, básicamen-
Limbo 561 560 te, la producción de MS/ha, pero en algunos
Tallo 728 645
casos, si atacan a las hojas, pueden también afec-
Total 4,7 2,7 628 592
tar negativamente a la digestibilidad del forraje.
187
9.3.5. Conservación del forraje
Ensilado
La dMO del forraje verde no cambia significa- Figura 9.14. El maíz ensilado puede mantener la
tivamente al ensilarlo, en la mayoría de los casos. digestibilidad del forraje inicial.
No obstante, el valor nutritivo y la ingestibilidad
(apartado 10.5.5) de los productos ensilados son
se mantenga la digestibilidad a pesar de la pér-
inferiores a los del forraje de procedencia, espe-
dida de componentes solubles, y del consecuen-
cialmente cuando éste tiene un elevado conteni-
te incremento del contenido de fibras, se debe a
do de humedad.
que, paralelamente, aumenta la digestibilidad de
La dMO de los ensilados directos de gramí- los constituyentes parietales, a causa de las modi-
neas pratenses y de maíz es próxima a la de los ficaciones introducidas por la actividad microbia-
forrajes verdes de procedencia. El hecho de que na y enzimática.
Tabla 9.10
Modificaciones de la composición química y de la digestibilidad, medida
in vivo con carneros, de los forrajes conservados en comparación con los
forrajes verdes de procedencia (DEMARQUILLY y col., 1995).
Contenido (%MS) de
Tipo de forraje dMO
PB FB
Gramíneas deshidratadas 0 -0,7 0,011
Heno de gramíneas
Secado con buen tiempo -0,8 +2,1 0,039
Secado en < 10 días, lluvia -1,6 +4,3 0,059
Secado en > 10 días, lluvia -1,4 +5,5 0,093
Ensilado de gramíneas
Corte directo +0,4 +3,2 0,010
Corte directo + á. fórmico +0,2 +2,4 0,010
Prehenificado -0,3 +0,9 0,020
188
No obstante, la dMO disminuye en ensilados Estas pérdidas son muy variables: pueden ser
prehenificados, en ensilados realizados con adi- mínimas en heno secado con buen tiempo, pero
ción de formol o en el caso de que un elevado aumentan con la duración del período de henifi-
contenido de agua provoque elevadas pérdidas cación, a causa del mal tiempo y la presencia de
de substancias solubles. Según Rotz y Muck lluvias.
(1994), incluso con un buen manejo del ensilado
La disminución de la digestibilidad de la ma-
se pierden carbohidratos altamente digestibles
teria orgánica de los henos se explica por el au-
(principalmente por respiración a lo largo del
mento del contenido de paredes celulares, como
período de almacenaje y al vaciar el silo) y, como
consecuencia de la disminución de los glúcidos
consecuencia, la digestibilidad del producto baja
solubles.
entre 20 y 70 g/kgMS.
La lluvia ocasiona una pérdida substancial de
La digestibilidad real de las materias nitroge-
digestibilidad (por lixiviación y por respiración
nadas de los ensilados parece disminuir. Hay que
microbiana) y un incremento en la concentración
tener en cuenta que disminuye el contenido de
de fibras, que es tanto mayor cuanto mejor sea la
proteínas, debido a los procesos proteolíticos y a
calidad del forraje inicial.
las subsecuentes pérdidas de aminoácidos en for-
ma de amoníaco o de aminas solubles. Las pérdidas de digestibilidad durante el alma-
cenaje (en su mayor parte debidas a la respira-
ción de microorganismos) suelen ser escasas si el
Henificado heno contiene menos del 16% de humedad. No
obstante, si es empacado excesivamente húmedo
La importancia de la disminución de la dMO
(niveles superiores al 17-18% de agua por kg de
del heno en relación con el forraje verde de pro-
MS) se calienta. Los henos calentados son más
cedencia depende, en gran medida, de las pérdi-
ricos en proteína bruta y más pobres en celulosa
das ocurridas durante el proceso de henificación,
(por lo que, analíticamente, parecen mejores)
aunque pueden producirse nuevas pérdidas du-
pero la digestibilidad de la materia orgánica y,
rante el almacenamiento.
sobre todo, la de las proteínas ha disminuido
Durante la henificación se pueden producir: 1) considerablemente, debido a que tienen lugar las
pérdidas de azúcares solubles, por respiración de reacciones de Maillard entre glúcidos y aminoá-
la planta; 2) pérdida mecánica de hojas y 3) pér- cidos, y dan complejos indigestibles, responsa-
didas de constituyentes celulares, por lixiviación. bles del tostado del heno (tabla 9.11).
Tabla 9.11
Modificaciones de la composición química y de la digestibilidad debidas al
calentamiento de los henos (adaptado de DEMARQUILLY y col., 1995).
189
9.4. Evolución de la con la edad. Las temperaturas elevadas ejercen
un claro influjo negativo. La especie y el cultivar
digestibilidad de las gramíneas tienen mayor incidencia que en el primer ciclo.
Durante el primer ciclo la digestibilidad de Desde la floración hasta la madurez del grano
una especie depende casi exclusivamente de su la digestibilidad de una planta completa de maíz
estadio de desarrollo (véase la figura 9.15) de es prácticamente constante, e incluso puede au-
modo que presenta valores elevados y máximos mentar, ya que el incremento del peso de la espi-
al principio del crecimiento y disminuye, prime- ga (con una digestibilidad superior al 83%) en el
ro lentamente, aunque la disminución se preci- conjunto del forraje equilibra la disminución de
pita a partir de un estadio situado entre el de la digestibilidad del resto de la planta (entre 70 y
«espiga a 10 cm» y el inicio de espigado. La in- 60%).
fluencia varietal es débil y los factores externos
Se ha comprobado que, incluso en el caso de
muestran así mismo poca incidencia, ya que la
dificultad de polinización y consecuente disminu-
digestibilidad de una planta en un estadio dado
ción de la producción de grano, la digestibilidad
es sensiblemente la misma, sea cual fuere el
del conjunto de la planta no resulta gravemente
lugar, el año o el abonado nitrogenado aportado.
afectada (figura 9.16), ya que los carbohidratos
En un mismo estadio existen diferencias de que normalmente se acumulan en el grano per-
digestibilidad entre especies, pero en conjunto el manecen retenidos en el tallo.
factor de variación más importante lo constituye
El efecto del cultivar puede ser importante y
el estadio.
llegar a representar diferencias de hasta cinco
En los ciclos siguientes, la digestibilidad, puntos en la digestibilidad del forraje. Teniendo
para un estadio determinado, es inferior a la del en cuenta la estructura de la planta y la diversa di-
primer ciclo, pero disminuye con menor rapidez gestibilidad de cada una de sus partes (tabla 9.12),
24
Digestibilidad de la materia orgánica
0,80
Rendimiento en materia seca (t/ha)
20
tal 77
to to
0,75 imien
Rend d
16 ilida
estib
Dig nter
a
Digestibilidad (%)
75
0,70 ta e
plan
12
0,65 Dactilo 73
Festuca elevada
Raigrás inglés 8 gas
i
0,60 Raigrás italiano esp
en to 71
Fleo d imi
4 Ren
0,55
69
0
10 20 30 40 50 60 70 80 90 0 20 40 60 80 100
Edad en días (inicio espigado = 0) Proporción de granos fertilizados (%)
190
Tabla 9.12 Las condiciones de cultivo afectan de modo
Distribución de la materia seca del maíz para poco importante. No obstante, con altas densida-
ensilar en el momento de la cosecha y digestibilidad des de siembra puede aumentar la importancia
de las diversas partes (DEINUM y STRUIK, 1986). de los tallos y, como consecuencia, disminuir la
digestibilidad del forraje.
Parte de Contribución Contenido Digestibilidad
la planta al Rto. (%) en MS (%) (%)
191
9.5. Predicción de la
digestibilidad del forraje de
gramíneas
2. Utilizando marcadores externos (Cr2O3, por 2. La composición química de los forrajes (con-
ejemplo) o marcadores internos (constituyen- tenidos en FB, PB, FND, FAD, LAD, etc.).
tes del propio alimento, como la lignina o los Aunque se trata de métodos ampliamente uti-
alcanos) con animales situados en condicio- lizados, actualmente tienden a ser abandona-
nes de producción. El principio descansa en dos porque, en algunos casos, dan resultados
que, tras alcanzar el equilibrio en el tracto poco fiables.
digestivo (sólo para los marcadores externos), 3. Métodos microbiológicos de aproximación ru-
la ingestión diaria de marcadores es igual a su minal basados en la utilización de los micro-
excreción fecal, al suponer que dichos mar- organismos ruminales: digestibilidad in vitro y
cadores son completamente indestructibles. degradabilidad in sacco. Estos sistemas tratan
Las medidas in vivo, no obstante, resultan de simular el proceso digestivo tal como ocu-
largas y costosas. Por ello, si bien se hacen im- rre in vivo. En los laboratorios de investiga-
prescindibles como método de referencia, se han ción han substituido a los métodos químicos.
buscado otros procedimientos, basados en: No obstante, se prevé que estas técnicas que-
den circunscritas a unos pocos laboratorios,
1. El estadio o la edad de las plantas. Dada la debido a la presión de la opinión pública
estrecha relación entre la digestibilidad y el contraria a la utilización de animales fistuliza-
estadio de desarrollo del forraje (apartado dos (animal welfare).
192
4. Métodos enzimáticos, que tratan de reprodu- 9.5.2. Fibra bruta
cir la actividad de los microbios del rumen
utilizando enzimas celulolíticas de diversa pro-
cedencia. El contenido en fibra bruta (FB) de un forraje
constituye, generalmente, un buen criterio para la
5. Utilización del espectrofotómetro de reflectan- predicción de su digestibilidad, siempre que las
cia en el infrarrojo cercano o NIRS. Actual- ecuaciones de regresión que se utilicen sean las
mente es el método que presenta mejores adecuadas. En cualquier caso, hay que considerar
perspectivas, si bien precisa la obtención de este método como el precursor de los métodos
cuidadosas comprobaciones con ensayos rea- actuales.
lizados in vivo.
Las referidas ecuaciones deben ser adaptadas
Los parámetros analíticos obtenidos por cual- a los distintos forrajes: especie, estadio, número
quiera de los procedimientos substitutorios men- de corte, etc., ya que el efecto del contenido en
cionados se aplican a unas ecuaciones de regresión FB varía según la familia botánica (gramíneas o
que permiten calcular una estimación de la digesti- leguminosas) e incluso con el clima. La precisión
bilidad in vivo de la materia orgánica (tabla 9.13). se mejora, sobre todo para henos, cuando se aso-
Teniendo en cuenta que se trata de ecuacio- cia al contenido de FB el contenido de proteína
nes determinadas al correlacionar los resultados bruta del forraje (tabla 9.13).
obtenidos por el método in vivo y los obtenidos Cuando la planta envejece la previsión es
por el método substitutorio, y que estos resulta- peor, lo que se explica porque el contenido de
dos fueron establecidos en unas condiciones fibra bruta aumenta poco o no aumenta, mientras
concretas y con unos forrajes determinados, sola- que la digestibilidad continúa disminuyendo.
mente será oportuno aplicar aquellas ecuaciones
a un forraje concreto cuando éste proceda de Una crítica general que se ha hecho a este mé-
una situación similar a la que sirvió para obtener todo es que las distintas determinaciones no se
la ecuación de referencia. corresponden con componentes químicos concre-
tos, especialmente los extractivos no nitrogenados.
Por lo tanto, se hace hincapié en que las ecua- También se ha censurado porque es muy sensible
ciones no deben utilizarse nunca para valorar a pequeños cambios metodológicos y, como con-
muestras cuyas características no les permitan ser secuencia de ello, porque la reproductibilidad entre
incluidas en la población que se usó para la diversos laboratorios no suele ser muy elevada.
obtención de las mismas.
193
Tabla 9.13
Ecuaciones de regresión para el cálculo de la digestibilidad de los forrajes obtenidas siguiendo diversos
procedimientos analíticos.
Gramíneas pratenses (1er ciclo) dMO = 85,7 - 0,1474 E - 0,002158 E2 + Q ± 2,4 0,94 ANDRIEU y WEISS, 1981
Raigrás italiano dMO = 86,3 - 0,2042 E - 0,00147 E2 ± 2,0 0,92 ANDRIEU y col., 1981
Sorgo forrajero dMO = 77,7 - 0,38 E + 0,001953 E2 ± 2,0 0,87 ANDRIEU y col., 1981
Gramíneas de clima templado dMO = 59,7 + 0,083 PB ± 6,2 - MINSON y KEMP, 1961
Gramíneas pratenses (1er ciclo) dMO = 61,0 + 0,2122 PB - 0,000434 PB2 - 0,000110 FB2 + Q ± 2,9 0,92 ANDRIEU y WEISS , 1981
Raigrás italiano dMO = 90,7 - 0,000249 FB ± 3,0 0,91 ANDRIEU y col., 1981
Sorgo dMO = 0,664 + 0,000803 PB - 0,0003387 FB ± 2,0 0,88 ANDRIEU y col., 1981
Forraje de maíz dMO = 91,16 - 0,033FB - 0,069PB - 0,068 czas - 0,20 MS ± 1,77 0,80 AUFRÈRE y col., 1992
Gramíneas C3 dMS = 100,3 - 0,97 FAD ± 5,5 0,62 REID y col., 1988
Gramíneas C4 dMS = 87,7 - 0,78 FAD ± 3,4 0,67 REID y col., 1988
Maíz planta entera dMO = 83,57 - 0,022 FAD - 0,378 LAD + 0,071 cenizas ± 1,91 0,70 AUFRÈRE y col., 1992
Ensilado de maíz dMO = 83,05 - 0,45 LAD ± 2,5 0,77 FERRET y col., 1997
Heno de gramíneas dMO = 87,3 - 3,25 LAD ± 3,1 0,82 AERTS y col., 1977
“ “ (ecuación aditiva) dMO = 6,11 + 0,77 (100 - FND) + 0,79 FND * dV FND ± 4,1 0,88 AERTS y col., 1977
Forrajes verdes dMO = 0,747 X2 + 9,35 ± 2,71 0,90 DEMARQUILLY y CHENOST, 1969
Ensilados dMO = 0,795 X2+ 5,02 ± 2,79 0,92 DEMARQUILLY y CHENOST, 1969
Henos dMO = 1,038 X2+ 9,97 ± 3,59 0,77 DEMARQUILLY y CHENOST, 1969
Heno de gramíneas dMO = 0,69 X2+ 13,5 ± 3,78 0,96 AERTS y col., 1977
Ensilado de gramíneas dMO = 0,90 X2- 0,3 ± 9,09 0,89 AERTS y col., 1977
Ensilado de maíz dMO = 98,28 - 0,07 (b) ± 2,2 0,86 FERRET y col., 1997
194
Tabla 9.13 (continuación)
Ecuaciones de regresión para el cálculo de la digestibilidad de los forrajes obtenidas siguiendo diversos
procedimientos analíticos.
Forraje de gramíneas dMO = 0,56 X3+ 34,72 ± 2,9 0,93 JONES y HAYWARD, 1975
dMO = 0,790 X3+ 12,3 ± 2,3 0,92 AUFRÈRE, 1982
dMO = 0,875 X3+ 9,19 ± 1,96 0,97 AUFRÈRE y DEMARQUILLY, 1989
dMS = 0,76 X3+ 25,06 ± 2,03 - OMED y col., 1989
Heno de gramíneas dMS = 0,56 X3+ 34,72 ± 1,8 0,96 TERRY y col., 1978
dMS = 0,69 X3+ 20,32 ± 2,7 0,94 GOTO y MINSON, 1977
dMO = 0,685 X3- 0,740 cenizas +28,3 ± 1,3 0,92 DE BOEVER y col., 1988
dMO = 0,875 X3+ 6,0 ± 1,96 0,97 AUFRÈRE y DEMARQUILLY, 1989
Ensilado de gramíneas dMO = 0,499 X3- 0,432 cenizas + 37,7 ± 2,1 0,91 DE BOEVER y col., 1988
(balas redondas) dMO = 0,749 X3+ 180 ± 2,53 0,92 GIVENS y col., 1993
Ensilado de maíz dMO = 0,650 X3+ 23,5 ± 2,58 0,80 GIVENS y col., 1995
Paja de cereales dMS = 1,08 X3+ 24,41 ± 2,58 - OMED y col., 1989
(b) = constante de la ecuación p = a +b (1-e-ct) EE = extracto etéreo FND = fibra neutro detergente
Cl = número de ciclo ENN = extractivos no nitrogenados LAD = lignina ácido detergente
dMO = digestibilidad de la materia orgánica FB = fibra bruta PB = proteína bruta
dMS = digestibilidad de la materia seca FAD = fibra ácido detergente Q = coeficiente propio de cada especie
No obstante, para forrajes envejecidos, tiene se explica en parte por la dificultad en determinar
la misma limitación que este último. correctamente dicho componente químico, pero
al mismo tiempo por la variabilidad de la relación
La relación entre la FAD y la digestibilidad
entre la lignina y los restantes componentes de la
depende del tipo de forraje, por lo que hay que
pared celular (Giger-Reverdin, 1995).
establecer ecuaciones de predicción para cada
uno de ellos; a pesar de ello, las ecuaciones que De un modo general, la precisión de la predic-
sólo integran la FAD tienen un limitado valor ción de la digestibilidad a partir de la FND, de la FAD
predictivo (Reid y col., 1988 y tabla 9.13). y de la LAD, no es muy superior a la correspon-
diente a la FB cuando se trata de análisis realizados
La calidad de la fracción FND y la de las mismas en forrajes de una misma especie. En cambio, cuan-
paredes celulares es variable como consecuencia de do se analizan diversas especies a la vez, dicha pre-
que la lignificación la puede afectar en diversa dicción es muy superior, especialmente si se aplica
medida. Ello explicaría por qué la fibra neutro la ecuación aditiva (Goering y Van Soest, 1970).
detergente resulta inferior a la FAD y a la FB para
predecir la digestibilidad de los forrajes. Por el con- Según el propio Van Soest (1994), el uso de la
trario, representa con gran precisión la fibra basta FND y de la FAD para predecir, por medio de
insoluble de los alimentos que estimula la rumia- ecuaciones de regresión directas, el valor de los
ción y el funcionamiento del rumen, lo que resulta forrajes no es aconsejable, porque así se ignora la
vital para el mantenimiento de la flora del mismo. base fisiológica que relaciona los componentes fi-
brosos con la digestibilidad. La digestión de los
La estimación de la digestibilidad a partir de la componentes fibrosos está limitada por la lignifica-
lignina parece ser el método químico que permi- ción y ésta varía ampliamente en función del
te mayor precisión, ya que dicho componente es ambiente, de la temperatura, de la especie vegetal,
el responsable de la indigestibilidad de las paredes. etc. Por ejemplo, al variar la luz y la temperatura
No obstante, no se ha encontrado uniformidad durante el desarrollo de las plantas pueden crear-
entre el contenido en lignina y la digestibilidad del se asociaciones positivas o negativas con la diges-
alimento (Giger, 1985 y Van Soest, 1993), lo que tibilidad o ninguna correlación con la misma.
195
9.5.4. Digestibilidad in vitro Como limitaciones de esta metodología (Ayres,
1991) se presenta el hecho de que la actividad enzi-
mática del licor ruminal puede no mantenerse en
Para determinar la digestibilidad in vitro se uti- un nivel constante (según el animal, la dieta, etc.),
liza el jugo ruminal, procurando reproducir las lo que dificulta la reproductibilidad. No obstante,
condiciones del rumen en cuanto a temperatura, siempre que exista un alto grado de estandariza-
pH y anaerobiosis. Después de una fermentación ción, la repetibilidad para un mismo laboratorio es
inicial que simula el proceso digestivo en el razonablemente satisfactoria, aunque la repetibili-
rumen, se procede a la solubilización del residuo dad entre laboratorios no lo sea cuando se trata de
de materia seca, bien por ácido-pepsina o bien mezclas con menos del 60% de materia orgánica
por detergente neutro, y se determina la cantidad digestible (Hvelplunt y col., 1995). También se cita
de materia seca desaparecida. como inconveniente la necesidad de mantener ani-
males fistulizados y el coste que ello representa.
De todos los métodos propuestos para dicha
determinación, se ha impuesto la técnica de Tilley Modificaciones propuestas a la metodología
y Terry (1963), que consiste en incubar una inicial son las siguientes:
pequeña muestra de forraje (unos 0,5 g) con 10 ml 1. Reeemplazar el ácido-pepsina por detergen-
de jugo ruminal y 40 ml de solución tampón, en te neutro para acortar el proceso y reducir
condiciones anaeróbicas y temperatura constante el trabajo.
durante 48 horas. La fermentación se para y el 2. Medir el gas producido en vez de la mate-
residuo es digerido, durante otras 48 horas, con ria seca digerida. Se puede reducir el tiem-
una solución de ácido + pepsina. Esta técnica per- po necesario para la determinación, pero se
mite la obtención de resultados más satisfactorios pierde precisión y debe aumentarse el
que los métodos químicos y resulta suficiente- número de repeticiones (Weis, 1994).
mente rápida y poco costosa.
3. Utilizar líquido preparado a partir de heces
Desde que se introdujo dicha técnica se ha de ovino para susbtituir el líquido ruminal.
usado ampliamente para la predicción de la diges- Esta técnica se presenta como muy ventajo-
tibilidad de muchos forrajes (tabla 9.13). Se ha sa, pues se trata de un método rápido, bara-
mostrado como un procedimiento preciso, exacto to y apropiado para operaciones en serie y
y fiable para la predicción de la digestibilidad in tiene la ventaja adicional de no requerir ani-
vivo para un amplio abanico de alimentos. males fistulizados (El Shaer y col., 1987).
Figura 9.18. Vaca fistulizada utilizada para proporcionar jugo ruminal para
las estimación de la digestibilidad in vitro (Lusignan, Francia, 1969).
196
9.5.5. Degradabilidad in sacco
100
da
Porcentaje de degradación
La degradabilidad in sacco o in situ se estima Ceba
80 Hojas de dactilo
íz
introduciendo una muestra de forraje en saque- Ma
tes de tela de características establecidas e incu- e dacti
lo
60 Tallos d
bándolos en el rumen del animal.
trigo
Paja de
El estudio de la cinética de degradación de 40
los alimentos en el rumen, con incubación en el
mismo durante períodos de tiempo establecidos, 20
permite caracterizar la resistencia de aquéllos a la
degradación microbiana y estimar su digestibili-
6 12 24 78
dad, con precisión a menudo superior a la obte- Tiempo de permanencia en el rumen
nida por el método de la digestibilidad in vitro
de Tilley y Terry. Figura 9.19. Cinética de la degradación de algunos
En presencia de las enzimas microbianas cada productos de gramíneas (adaptada de JARRIGE, 1988).
uno de los constituyentes de los alimentos ofrece
una resistencia mayor o menor a ser degradado. En
su conjunto, se determina así la velocidad a la que El método de la degradabilidad resulta muy
el alimento es digerido en el rumen y la importan- satisfactorio en el plano nutricional, ya que la
cia de la degradación, denominada degradabili- muestra es situada en el mismo entorno que los
dad, parámetro equivalente a los obtenidos por los alimentos ingeridos.
métodos in vitro o bien por los enzimáticos.
Como limitaciones al mismo se refieren las
Hay que tener en cuenta que, en la práctica, el siguientes:
alimento consumido por el animal no es degra- - Se presentan problemas de repetibilidad y de
dado en su totalidad, ya que lo impide el ritmo de reproductibilidad.
tránsito del mismo. Por otra parte, la degradación
máxima posible no siempre se correlaciona con el - Se produce una desviación relacionada con el
ritmo de degradación, característica que es del significado nutricional, ya que las muestras no
máximo interés. Por ello, la técnica puesta a pun- sufren idéntico proceso que los alimentos in-
to por Ørskov y McDonald (apartado 8.2.1), pri- geridos.
mero para proteína y posteriormente para fibra, - No sirve para determinaciones rutinarias por-
constituye un método útil para la descripción de que se necesitan demasiados animales.
esta característica del alimento. - Falta todavía una adecuada estandarización:
Este método permite explicar, asimismo, las diámetro de la malla de los saquetes, tamaño de
diferencias de digestibilidad entre distintos forra- las partículas, etc. (Huntington y Givens, 1995).
jes. Así, en la figura 9.19 se aprecia cómo el gra- - Se requieren muestras más amplias que para
no de cebada es degradado más rápidamente que análisis in vitro y es más difícil de estandari-
el forraje de maíz, el cual, sin embargo, puede lle- zar entre laboratorios.
gar a ser degradado en mayor medida que aquél; - Necesita disponer de animales fistulizados.
las hojas de dactilo en estadios avanzados del
Como consecuencia, existen pocos trabajos
ciclo siguen la misma pauta de degradación que
que comparen los datos in sacco con la digesti-
el maíz durante las primeras horas de su perma-
bilidad in vivo.
nencia en el rumen, pero presentan una degrada-
ción potencial inferior a aquél; por otra parte, Por otra parte, a causa de la variación de las
puede observarse cómo estas mismas hojas son técnicas analíticas y la debida al animal, no
degradadas más rápidamente y en mayor medida puede desarrollarse ninguna ecuación universal
que los tallos de la propia planta; la paja de trigo, sino que cada laboratorio debería generar la suya
por último, se degrada en menor medida y más propia. Por ello las ecuaciones propuestas son
lentamente que los alimentos anteriores. simplemente orientativas.
197
9.5.6. Métodos enzimáticos
90
secada a 50 ºC
A partir de 1975 se han propuesto numerosos
secada a 80 ºC
métodos para predecir la digestibilidad utilizando
198
9.5.7. La espectrometría de reflec-
tancia en el infrarrojo cercano
199
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202
10. Ingestibilidad de las gramíneas
10.1 Introducción
Rapidez de Tamaño Necesidades Estado de
ingestión del rumen energéticas reservas
203
10.2. La capacidad de ingestión 2. Las necesidades energéticas del ganado,
mecanismo que actúa cuando las dietas son
más ricas energéticamente. En este aspecto se
En los primeros años 60 se creía que los ru- destaca el papel fundamental del estado fisio-
miantes, al contrario que los monogástricos, contro- lógico y del nivel de productividad del gana-
laban su capacidad de ingestión por la limitación do: la lactación, por ejemplo, implica un gran
física de su estómago. Posteriormente, se puso de incremento de la ingestión voluntaria.
manifiesto el papel del control metabólico. De hecho, el control de la ingestión es el
En una serie de experiencias llevadas a cabo resultado de diversas interacciones fisiológicas
con vacas lactantes, Conrad y colaboradores que se integran en la respuesta conjunta. En
(1964) verificaron que la ingestión de forraje se situaciones específicas se puede destacar como
correlacionaba positivamente con la digestibili- predominante uno de los factores.
dad de su materia seca para valores inferiores al Pero el apetito, o impulso que el animal
67% y negativamente con la misma para digesti- experimenta por ingerir un determinado nutrien-
bilidades superiores (figura 10.2). Sin embargo, te, es influido también por aspectos de tipo sen-
el punto de inflexión que marcaba el cambio de sorial ligados al forraje, que si bien son poco
signo de la ingestión respecto de la digestibilidad importantes cuando se trata de forrajes de buena
del forraje no era un punto fijo, sino que depen- calidad, pueden serlo más en el caso de forrajes
día del rendimiento del ganado. de muy baja calidad o de subproductos.
Actualmente se considera que el control de la Estos aspectos sensoriales son importantes en
ingestión voluntaria en los rumiantes se basa, pastoreo: se atribuye un papel atractivo a glúcidos
principalmente, en dos mecanismos (figura 10.3): solubles, azúcares orgánicos y ciertos alcaloides y
1. La distensión del aparato digestivo (efecto de un papel repulsivo a los compuestos azufrados vo-
llenado), que es el más importante cuando el látiles; la hierba tierna es mejor ingerida que la
animal consume dietas ricas en forraje. Enton- vieja; la presencia de defecaciones impide el apro-
ces, la capacidad de ingestión se encuentra vechamiento; el pasto atacado por royas o embarra-
limitada por la capacidad del retículo del do es peor consumido; etc. La capacidad de inges-
rumen y por la rapidez con la que el conteni- tión también es afectada por factores ambientales,
do digestivo abandona el rumen. como la temperatura y la consistencia del suelo.
Distensión Regulación
21,8 aparato digestivo metabólica
18,2
Ingestión de MS (kg/día)
Producción de
30 litros Energía
14,5
Ingestión
Producción de
10,9 Ma
17 litros ter
ia
sec
7,3 a
Ecuación ajustada Ecuación ajustada
en función del peso y en función del peso
3,6 (exponencial y de la
de la MS excretada
energía productiva)
52 56 60 64 68 72 76 80
Digestibilidad de la materia seca (%) Valor nutritivo (digestibilidad) de la dieta
Figura10.2. Relación entre la digestibilidad del Figura 10.3. Efecto de la concentración energética de
alimento y la ingestión voluntaria de vacas lactantes, la dieta sobre la ingestión voluntaria en rumiantes
según CONRAD y col., 1964 (FORBES, 1995). (GARNSWORTHY y COLE, 1990).
204
10.3. Características de la dieta (a)
80
relacionadas con la
205
10.3.3. Suplementación con
concentrado 20 Ración total
206
Figura 10.7. Vacas suplementadas con concentrado en la Facultat de
Veterinària de la Universitat Autònoma de Barcelona.
Aunque el efecto del tipo de concentrado pue- tión voluntaria de alimento (apartado 10.5.2), S ha
de ser limitado, en algunos casos tiene importancia. sido calculada a partir de numerosas experiencias
Por ejemplo, S es menor para concentrados ricos integrando el nivel productivo del ganado, la di-
en fibra (pulpa de remolacha, salvado de trigo, etc.) gestibilidad y la ingestibilidad del forraje y el por-
que para cereales; en los ensilados, S decrece al centaje de concentrado en la MS de la dieta.
administrar substancias ricas en proteína bruta.
En la tabla 10.2 se presentan los valores S de
La tasa de substitución de los diversos forrajes las dietas previstas al suplementar un forraje de
varía ampliamente (tabla 10.1), siendo mayor cuan- características dadas (UFL y ULL) con concentrado
to mejor es la calidad del forraje (figura 10.8), y para administrar a vacas lecheras de distinto nivel
está ligada a su valor energético y a su ingestibili- productivo. Al mismo tiempo, se indican los valo-
dad. Se considera un valor propio de cada forraje. res lastre de las dietas (apartado 10.5.2).
En el sistema INRA para previsión de la inges- Los valores reproducidos permiten destacar el
hecho de que para la obtención de elevadas pro-
ducciones sólo se pueden utilizar forrajes de alta
calidad, referida tanto a su valor nutritivo como
Ensilado
a su ingestibilidad (valores de 0,90 UFL y de 1,0-
de maíz 1,1 ULL, respectivamente).
0,7
Tasa de substitución (S)
Tabla 10.1
0,6 Efecto del tipo de forraje sobre la tasa de
Ensilado de
gramíneas substitución (S) del mismo por concentrado (valores
0,5 medios según GASA, 1995).
Heno de
0,4 prado
Forraje Tasa de substitución
0,3
Heno de baja calidad 0,17
0,2
Ensilado de hierba de baja calidad 0,32
0 4 6 8
Pastoreo en prado 0,55
Concentrado (kg MS/día)
Heno de prado de calidad media 0,63
Figura 10.8. Variación de la tasa de substitución S de Ensilado de maíz 0,63
tres distintos forrajes por concentrado suministrado a Ensilado de hierba de alta calidad 0,68
vacas lecheras de 25 litros/día de producción Hierba en primavera 1,00
(adaptada de DULPHY y col., 1989).
207
Tabla 10.2
Variación de la tasa de substitución global del forraje por concentrado y del valor lastre de la ración,
según el nivel productivo y las características del forraje (según Ph. FAVERDIN en JARRIGE, 1988).
0,70 1,1 0,70 0,46 0,39 0,35 0,32 0,51 0,43 0,39 0,35
1,2 0,58 0,42 0,36 0,32 0,50 0,43 0,38
1,3 0,54 0,38 0,33 0,49 0,43
208
10.4. Factores que afectan a la
ingestibilidad del forraje de las Gramíneas
tropicales
gramíneas 0,3 Gramíneas
de clima
Porcentaje de muestras
templado
209
10.4.3. Estadio de desarrollo
Gramíneas pratenses
90
Durante el primer ciclo, la ingestibilidad de Dactilo
Ingestibilidad (g/kgPV0,75)
las gramíneas pratenses disminuye a medida que 80
Festuca
la planta envejece, de modo que la edad consti- elevada
tuye el principal factor de variación de la misma
70
(figura 10.11 y tabla 10.4).
De acuerdo con los valores expuestos en la Fleo
Raigrás inglés
60
tabla 10.5, el ritmo medio de pérdida de inges-
tión, en un amplio conjunto de referencias, fue
de 0,39 g/kg PV0,75/día, sin que se pusieran de 50
que éstas se deban a la especie, puesto que se Edad en días (inicio espigado = 50)
podría tratar de comparaciones realizadas en dis-
Figura 10.11. Evolución de la ingestibilidad del
tintos momentos del ciclo.
forraje verde de las principales gramíneas de clima
En Francia, se han obtenido disminuciones templado (adaptada de DEMARQUILLY y col., 1981).
diarias medias situadas entre 0,41 y 0,65 g/kg
PV0,75/día, más importantes en dactilo y en bromo
que en las restantes especies. gestibles que las hojas, y porque disminuye la in-
gestibilidad de ambos componentes morfológicos.
Esta acusada disminución de ingestibilidad du-
rante el primer ciclo se explica porque aumenta el El decrecimiento de la ingestibilidad tanto de
porcentaje de tallos e inflorescencias, menos in- tallos como de hojas se asocia con incrementos del
contenido de lignina, resistencia a la masticación y
mayor tiempo de permanencia en el rumen.
Tabla 10.4
Ritmo de pérdida de ingestión voluntaria diaria en La ingestibilidad de los rebrotes disminuye tam-
ovino (g/kgPV0,75y día) del forraje de gramíneas bién en función de la edad, pero la relación entre
recogidas en diversos momentos del primer ciclo de ambos parámetros es menor y menos regular, a
desarrollo (MINSON, 1990). causa de la influencia de otros factores, tales
como el porcentaje de materia seca, la riqueza en
Especie Valor medioRango
cenizas (que traduce la presencia de tierra en el
forraje), la importancia de las hojas muertas, la
presencia de royas (figura 10.12), etc. Las diferen-
Bromus inermis 0,47 -
cias entre especies son más importantes que
Chloris gayana 0,18 0,11-0,23
durante el primer ciclo.
Cynodon dactylon 0,32 0-0,63
Dactylis glomerata 0,68 0,57-0,98
Maíz
Digitaria decumbens 0,32 0,10-0,52
Festuca arundinacea 0,49 0,21-0,66 La ingestibilidad de la planta de maíz es cons-
Lolium multiflorum 0,62 - tante entre el estadio de floración y la fase de ma-
Lolium perenne 0,56 - durez del grano. No obstante, puede variar de un
maíz a otro por razones todavía desconocidas.
Paspalum dilatatum 0,22 -
Phalaris arundinacea 0,39 - Hay que tener en cuenta, por otra parte, que el
Phleum pratense 0,39 0-0,84 maíz se consume preferentemente ensilado y que
Sorghum bicolor 0,40 0,34-0,47 en la ingestibilidad de éste influyen, en gran me-
var. sudanensis dida, el porcentaje de materia seca del forraje y
otros factores que se considerarán más adelante.
210
Cereales de invierno
olo
La ingestibilidad de los cereales de invierno 70
es
aj
presenta la misma evolución que su digestibilidad orr
Ingestibilidad (g/kgPV0,75)
F
hasta alcanzar el estadio de grano lechoso, mo-
rina de soja
mento en el que sólo es ligeramente inferior a la 60
Forraje con ha
del maíz. A partir del estadio de grano pastoso la
ingestibilidad disminuye considerablemente, co-
50
mo consecuencia de la lignificación de los tallos.
En el caso particular de la cebada es determi-
nante la presencia de aristas, que resulta negativa
5 10 15 20
a partir del espigado.
Contenido proteico del forraje (%)
211
10.4.5. Conservación del forraje
28
Tabla 10.5
Porcentajes de nutrientes ingestibles conservados, respecto del forraje verde inicial,
según el tipo de forraje y el método de conservación del mismo (ERDMAN, 1993).
Gramíneas Heno 84 78 65
Ensilado (%MS > 40) 80 86 69
Ensilado (%MS < 30) 84 68 54
Maíz Ensilado 94 90 85
212
La longitud de las partículas (efecto del La utilización de determinados aditivos pue-
picado) tiene también un efecto considerable, de tener un efecto negativo, pero al mismo tiem-
especialmente en ensilados de hierba. Las partí- po puede actuar positivamente para estabilizar
culas cortas favorecen un buen ensilado y, por las reacciones del conjunto.
otra parte, contribuyen a incrementar el ritmo de
La presencia de tierra, incorporada en el mo-
tránsito a través del tracto digestivo y a reducir el
mento de la cosecha, ejerce también un efecto
tiempo de rumia. No obstante, cuando el ensila-
particularmente negativo sobre la ingestibilidad
do se complementa con concentrado, se reducen
del forraje ensilado.
las diferencias de ingestibilidad debidas a la dis-
tinta longitud de las partículas.
Deshidratado
Los productos de fermentación (ácidos gra-
sos volátiles, amoníaco, aminas solubles, etc.) y Al deshidratar el forraje, su ingestibilidad se
el aumento del pH contribuyen, de un modo ge- mantiene en el mismo nivel inicial, pero el forra-
neral, a disminuir la ingestibilidad del ensilado je deshidratado se procesa, moliéndolo y presen-
en diversa medida, tal como se ha establecido tándolo en forma de gránulos. Ello implica, como
experimentalmente (tabla 10.6), aunque ninguno consecuencia, un importante incremento de su in-
de ellos tenga una especial incidencia, con ex- gestibilidad, según se ha indicado en el apartado
cepción del ácido butírico. 10.3.5.
Tabla 10.6
Factores de calidad del ensilado cuyos efectos sobre la ingestibilidad han sido
experimentados (ERDMAN, 1993).
213
10.5. Previsión de la existente entre los principales factores que
afectan a la ingestión voluntaria. Suelen ser
ingestibilidad de los forrajes sistemas menos precisos, pero más generali-
zables. Tienen interés sobre todo en investi-
gación. Se basan en el establecimiento de una
10.5.1. Sistemas para predecir la doble predicción, según el modelo de la figu-
ingestión voluntaria de alimentos ra 10.3: una ecuación es función de la regula-
ción por el volumen de la ración y otra de la
por los rumiantes energía necesaria para satisfacer las necesida-
des del animal. Se conserva la ecuación que
Desde hace más de 30 años, se han propues- dé menores valores de ingestión.
to diversos modelos (Faverdin y colaboradores, En otros casos, el modelo de predicción se
1995) para predecir la cantidad de alimento inge- fundamenta en el valor de repleción del forra-
rido por el ganado, con el objeto de confeccio- je y en el ritmo de substitución del mismo por
nar la dieta óptima que cubra las necesidades de alimento concentrado.
los animales alimentados ad libitum.
Dado que en todos los casos las predicciones
Esquemáticamente, los modelos propuestos se establecen a partir de datos experimentales,
se pueden agrupar en dos categorías, según el todos los sistemas están relacionados con las prác-
método de predicción utilizado (tabla 10.8): ticas de alimentación y con el tipo de forrajes y de
1. Ecuaciones de regresión ganado propios de las condiciones en que han
sido estudiados, por lo que suelen presentar difi-
Se trata de ecuaciones empíricas, obtenidas al cultades de aplicación a otras situaciones.
comparar resultados experimentales. Algunas
de ellas sólo tienen en cuenta las características Por ejemplo, un sistema que no integre las ca-
racterísticas de la dieta puede tener poco sentido
del animal, mientras que otras introducen, ade-
en condiciones en que las raciones puedan ser muy
más, algunas características de los alimentos. En
variadas: no es lo mismo suponer raciones com-
algunos casos se han establecido ecuaciones de
pletas (casi todos los norteamericanos) que una
regresión que sólo tienen en cuenta el forraje.
distribución separada del concentrado (sistemas
Todas ellas tienen la limitación de que se han
europeos); por otra parte, a veces las raciones son
obtenido para unas condiciones determinadas y
básicamente forrajeras, mientras que en otros casos
no son susceptibles de generalización.
los concentrados ocupan un lugar muy destacado.
Hasta ahora, la tecnología NIRS ha sido utiliza-
Dentro de los propuestos, el sistema INRA de
da en varias ecuaciones de predicción (tabla
las unidades lastre es uno de los mejor adaptados
10.7), para predecir la composición química para integrar una gran diversidad de raciones.
del forraje que, a su vez, se usa para prede- Tiene también la ventaja de permitir predecir el
cir la ingestión voluntaria, pero no lo ha sido balance energético de un animal según la ración
para desarrollar las ecuaciones directamente. que recibe, por lo que es posible prever las con-
Los errores de predicción pueden resultar secuencias de una sobre(sub)-alimentación sobre
más elevados que los de algunas ecuaciones la producción y sobre la capacidad de ingestión.
obtenidas a partir de métodos químicos, pero
el desarrollo de mejores procedimientos esta- Tabla 10.7
dísticos para generar relaciones asociativas Errores asociados con la predicción de la ingestión
directas entre los valores NIR y la ingestión voluntaria de forraje por NIRS (POPPI, 1996).
voluntaria permitiría obtener predicciones
más exactas (Poppi, 1996). Se Referencia
0,75
2. Modelos más complejos ± 7,8 g/kg.PV .dia Norris y col. (1976)
± 9,6 g/kg.PV0,75.dia Ward y col. (1982)
Los modelos matemáticos son el resultado de ± 7,6 g/kg.PV0,75.dia Redshaw y col. (1986)
la integración de un conjunto de funciones o ± 7,2 g/kg.PV0,75.dia Minson y col. (1983)
ecuaciones matemáticas fundamentadas en ± 2,5 g/kg.PV0,75.dia (*) Minson y col. (1983)
los principios biológicos que rigen la relación
(*) Cuando se tienen en cuenta la especie de gramínea, la forma del
forraje y la parte de la planta.
214
Tabla 10.8
Ecuaciones para la predicción de la ingestión de alimento para distintos tipos de rumiantes (a partir de FAVERDIN,
1992; WILSON y MINSON, 1994 y otros).
(a) = coeficiente de la ecuación p = a + b (1 - e-ct)ENm = energía neta de mantenimiento L = contenido en lignina (%MS)
(B) = (a +b) - A, materia insoluble fermentable FND = fibra neutro detergente (%MS) NNH3 = nitrógeno amoniacal (g/kg de N)
C = cantidad de concentrado (kg MS/día) FNDc = FND concentrado (%MS) P = ingestión limitada por capacidad
CR = porcentaje de concentrado en la ración FNDf = FND forraje (%MS) PB = contenido en proteína bruta (%MS)
dMO = digestibilidad de la materia orgánica (%MS) FPM = 0, vacas primíparas; PL = producción de leche (kg/día)
dMS = digestibilidad de la materia seca (%MS) = 1, vacas multíparas PL4% = producción de leche al 4% (kg/día)
E = ingestión limitada por la energía (kg/día) IC = Ingestión de concentrado (g/kgPV0,75) PM = peso vivo medio (kg)
EM = concentración de E metabolizable (Mcal/kg) IF = ingestión de forraje (g/kg PV/día) PV = peso vivo (kg)
ENc = energía neta del concentrado IV = ingestión voluntaria (kg/día) SL = semanas después del parto
ENf = energía neta del forraje (Mcal/kgMS) IVmp = ingestión voluntaria (g/kgPV0,75día) VPV = variación de peso vivo (kg)
215
10.5.2. El sistema INRA de las
unidades lastre
140 l
5
140 e, 2
lech
Como en el caso de la energía o de la proteí- El valor lastre (VL) de un forraje será tanto
na, el sistema supone que: mayor cuanto peor consumido sea dicho forraje.
1. La ingestión es aditiva. La cantidad de forraje ingerida por el ovino se
2. La capacidad de ingestión de los animales ha medido directamente en pruebas de ingestibi-
es independiente de la dieta (puede no ser lidad para todos los forrajes verdes que figuran en
cierto). las tablas INRA (Andrieu y colaboradores, 1988 y
1989) y para los ensilados de maíz y de cereales
3. La ingestibilidad de los forrajes es inde-
inmaduros. En cambio, para henos y ensilados de
pendiente del animal que los consume
gramíneas pratenses la ingestión se estimó a par-
(tampoco es cierto).
tir de la de los forrajes verdes iniciales por medio
Tanto la capacidad de ingestión como la in- de unas ecuaciones de regresión (tabla 10.9).
gestibilidad se miden en Unidades Lastre.
Dado que la ingestión voluntaria de MS del
Como unidad de referencia se toma el valor ovino es diferente a la del vacuno en crecimien-
de repleción o unidad lastre de 1 kg de hierba de to y a la de la vaca de leche (figura 10.15), se han
prado de las siguientes características analíticas: establecido tres unidades lastre diferentes para
cada alimento :
15% PB; 25% FB; 77% DMO; 0,95 UFL y 0,90 UFC
- Unidad lastre ovino (ULO) = 75/IVMSo
cuya ingestibilidad es de 75 g/kgPV0,75 cuando se
- Unidad lastre vacuno (ULV) = 95/IVMSv
ofrece a un carnero estándar, en condiciones ex-
perimentales establecidas. - Unidad lastre leche (ULL) = 140/IVMSl
El valor de repleción o valor lastre de un forra- La ingestión de los forrajes por el vacuno (de
je cualquiera se calcula por la siguiente fórmula: engorde o lechero, IVMSv e IVMSl, respectiva-
mente) se estimó por medio de ecuaciones line-
VL = 75/ IVMS (g/kg PV0,75) UL [1] ales a partir de las mediciones hechas en ovino,
216
Tabla 10.9 leguminosas en estadio hoja y la paja de cerea-
Ecuaciones de regresión para estimar la ingestión les, en cada caso.
voluntaria de henos y ensilados de gramíneas
pratenses (Y) a partir de las correspondientes Las unidades lastre de un forraje están estre-
ingestiones del forraje verde (X) por ovino chamente relacionadas con su contenido de
(DEMARQUILLY y col., 1989). paredes celulares (FND).
217
10.6. Valores lastre del Tabla 10.10
Ingestibilidad (expresada en unidades lastre) del
forraje de las gramíneas forraje de las principales gramíneas cultivadas en
condiciones francesas (ANDRIEU y col., 1989).
Figura 10.17. El ganado ovino es mucho más selectivo que el vacuno al pastar
las gramíneas a partir del espigado, especialmente la festuca elevada.
218
Tabla 10.11 Tabla 10.12
Valores lastre (ULO) e ingestión voluntaria del forraje Valores lastre del forraje verde de gramíneas y de sus
de gramíneas de la Región Mediterránea, según las productos conservados según las tablas INRA
tablas INRA (ANDRIEU y col., 1989) y las TRM (ALIBÉS y (ANDRIEU y col., 1989).
TISSERAND, 1990).
Especie o INRA TRM Diferencia Especie o estadio MS (%) ULO ULL ULV
estadio ULO IV IV g/kgPV0,75
Dactilo espigado
Raigrás italiano Forraje verde 16,7 1,11 1,05 1,08
Vegetativo 0,95 79 80 +1
Ensilado directo sin aditivo 18,4 1,27 1,14 1,20
Encañado 1,02 74 72 -2
Ensilado directo con aditivo 18,4 1,22 1,05 1,06
Espigado 1,17 64 60 -4
Ensilado prehenificado 33,5 1,19 1,01 0,99
Festuca elevada Heno, sin lluvia 85,0 1,36 1,05 1,08
Vegetativo 0,99 76 50 -16 Heno, con lluvia 85,0 1,49 1,10 1,17
Inicio de espigado 1,09 69 46 -13
Espigado 1,24 60 45 -15 Trigo en grano lechoso-pastoso
Forraje verde 35,0 1,45 1,01 1,01
Avena
Ensilado sin aditivo 35,0 1,36 1,01 1,01
Encañado 0,94 80 61 -19
Espigado 1,25 60 65 +5 Maíz
Grano pastoso 1,35 56 57 +1 Forraje verde:
Sorgo grano lechoso 22,9 1,43 1,10 1,10
Encañado 1,04 72 47 -25 grano pastoso 27,3 1,43 1,05 1,05
Inicio espigado 1,38 54 37 -17 grano vítreo 32,1 1,48 1,00 1,00
Ensilado:
Maíz grano lechoso-pastoso 25,0 1,29 1,22 1,23
Grano pastoso 1,32 57 52 -5 grano pastoso-vítreo 30,0 1,32 1,13 1,13
Grano vítreo 1,34 56 50 -6 grano vítreo 35,0 1,34 1,03 1,05
En la tabla 10.11 se comparan los valores de El ganado ovino ingiere mejor el ensilado de
las tablas presentadas por Andrieu y colaborado- maíz y de cereales inmaduros que sus correspon-
res (1989), correspondientes a los forrajes produ- dientes forrajes verdes, al revés de lo que sucede
cidos en Francia, con los de las tablas de Alibés con el vacuno y a diferencia, igualmente, de lo
y Tisserand (1990), para forrajes de la Región observado respecto a las gramíneas pratenses.
Mediterránea. En general, en nuestras condicio-
El efecto del nivel de humedad sobre la inges-
nes, la ingestibilidad de los forrajes disminuye.
tibilidad del ensilado de gramíneas pratenses ha
No obstante, al observar la magnitud de la varia-
sido estimado por Andrieu y Demarquilly (1987),
ción, cabe pensar que los forrajes de festuca ele-
teniendo en cuenta el tipo de ensilado (directo o
vada y sorgo quizá no correspondan al mismo
con aditivos) y la longitud de las briznas. En este
tipo de plantas en ambos casos.
caso, de nuevo, el ganado ovino se comporta de
La ingestibilidad de los forrajes conservados modo diferente al vacuno, ya que se muestra
de gramíneas se compara, en la tabla 10.12, con poco sensible al contenido de MS de los ensila-
el correspondiente forraje verde, para las mismas dos, a diferencia de las vacas de leche y de los
especies consideradas en la tabla 10.10. terneros en crecimiento.
219
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221
Índice de conceptos
A apetibilidad, 203
ápex o ápice, 18, 19, 47, 75
abonado nitrogenado, véase nitrogeno reproductivo, 74
ácidos orgánicos, 128 vegetativo, 74
eliminación, 114
acumulación de hidratos de carbono, 96
aristas, 29, 101
acumulación de materia seca, 78, 84, 98, 104
cereales de invierno, 79, 85, 98, 104 asurado, 103
gramíneas pratenses, 79 azúcares libres, 128
maíz, 78, 79, 98 determinación, 148
trigo, 78, 104
efecto de la integral térmica, 84, 85
efecto del agua, 85, 104 B
efecto del nitrógeno, 85, 104
banderola, 23
acumulación de nitrógeno en el grano, 97, 102
biomasa del cultivo en antesis, 101
acumulación de substancias de reserva, 76, 93, 95
cebada, 94, 95
maíz, 95 C
ahijado, 56 cajas metabólicas, 192
aptitud de las especies, 58
cereales de invierno, 60 calidad de la semilla, 49
gramíneas pratenses, 62 calidad del forraje, 55, 90, 121, 125
ciclo anual, 61 caña, 20
competencia, 57, 60
inhibición, 76 capa de aleurona, 36
efecto de la densidad de siembra, 60 capacidad de ingestión, 203, 204
efecto del nitrógeno, 59, 62 efecto de la concentración energética, 204
efecto de otros factores, 58, 59, 60
capacidad fotosintética, 100
alargamiento del tallo, 75 arroz, 100
alcaloides, 143 carbohidratos no estructurales, véase glúcidos no
alimentación ad libitum, 125, 203, 214 estructurales
almidón 130, 132 cariópside, 33
en maíz, 132, 133 cáscara, 36
determinación, 148
celulosa, 136, 176
digestibilidad, 176
cero de vegetación, 48
altura de corte, 116, 118, 120, 123
césped, 112, 113
análisis de la composición química, 144
análisis de los principios inmediatos, 144 ciclo de desarrollo, 39
método de Cornell, 144, 148 cereales, 40
método de Kjeldahl, 147 dactilo, 109
método de Weende, 144 gramíneas pratenses, 40
método NIRS, 145, 150 trigo, 39, 40, 42
sistema de van Soest, 144, 146 efecto de la temperatura, 41
efecto del fotoperíodo, 41
antesis, 75, 76
centeno, 76 coleóptilo, 35, 45
223
coleorriza, 37, 47 desarrollo del embrión, 93
componentes del rendimiento, 43, 82 deshidratado, efecto del, 176, 173
espiguillas/inflorescencia, 82 digestibilidad, 126, 162, 173
flores/espiguilla, 83 cereales de invierno, 180, 191
granos/flor, 83 gramíneas pratenses, 185, 190
granos/m2, 44, 82 maíz, 190, 191
hijuelos/m2, 82
sorgo, 184
componentes químicos, 128 componentes químicos, 176, 177
composición morfológica de los forrajes, 127 órganos, 178, 179, 180
avena, 183 paredes, 175, 176
cebada, 183 efecto de la conservación del forraje, 188, 189
cereales de invierno, 127, 182 efecto de la temperatura, 178, 181, 186
gramíneas pratenses, 127, 181 efecto del contenido en lignina, 177
maíz, 127, 182 efecto de otros factores, 181, 183, 187
trigo, 182 digestibilidad de la energía, 157, 162
evolución, 183
digestibilidad de la materia orgánica, 156, 157, 175
composición química de los forrajes, 126 cereales de invierno, 181
análisis, 144 gramíneas pratenses, 181
maíz, 146 maíz, 181
constituyentes nitrogenados no proteicos, 135 digestibilidad de la materia seca, 175
constituyentes parietales, 129, 136 gramíneas pratenses, 184
cereales de invierno, 138 digestibilidad intestinal de la proteína, 167
diversas gramíneas, 136
efecto de diversos factores, 138 digestibilidad real de la proteína, 168, 169
contenido en materias nitrogenadas, 129 distensión del aparato digestivo, 204
crecimiento extravaginal, 19, 25 distribución de los fotosintatos, 96
Agrostis gigantea, 19, 25 dormancia, 93, 99
Ammophila arenaria, 25 arroz, 99
Holcus lanatus, 19 avena loca, 99
crecimiento intravaginal, 20 cebada, 97
crecimiento vegetativo, 69 durrina, 142, 143
cultivar, efecto del, 42, 54, 58, 68, 81, 83, 84, 85, 86,
87, 88, 101, 104, 105, 113, 120, 133, 138, 139, 141, E
143, 179, 181, 183, 190, 209
edad de la planta, efecto de la, 138, 178, 179, 181, 192,
cutina, 142
diversas gramíneas, 143 193, 194
efecto de llenado, 204
D eficiencia en la utilización de la energía, 126, 158,
160, 162
degradabilidad de la proteína, 165 embrión, 36
predicción, 165, 166
efecto de la conservación del forraje, 166 encamado, 89
degradabilidad teórica de la proteína, 168, 169, 170 encañado, 73
cebada, 170 endospermo, 36
gramíneas pratenses, 170
energía bruta del forraje, 155
degradación de proteína en el rumen, 165 diversas especies, 163
desarrollo de la inflorescencia, 82 energía bruta ingerida, 158
efecto de la lluvia, 84
efecto de la temperatura, 82, 83 energía digestible, 155, 156
efecto del nitrógeno, 83, 84 diversas especies, 163
efecto de otros factores, 83
224
energía metabolizable, 155, 156, 157, 162 F
coeficiente de utilización, 161
diversas especies, 163 fase, 39
en el estadio inicio espigado, 163 acumulación de reservas, 93
estimación, 160 ahijado, 61
energía metabolizable ingerida, 158 crecimiento lineal del grano, 95, 100
desarrollo de la inflorescencia, 73, 75
energía neta, 155, 156, 162 desarrollo de la plàntula, 51
diversas especies, 163 desarrollo del grano, 101
energía retenida por el animal, 158 desecación del grano, 94, 103
ensilado, efecto del, 130, 166, 176, 188, 212 encañado, 73
iniciación floral, 40, 73, 74
entrenudo, 20 latencia, 95
epiblasto, 37 multiplicación celular intensa, 93
producción de hojas, 51
escutelo, 37 siembra-nacencia, 47
especie, efecto de la, 53, 58, 68, 83, 84, 104, 120, 121, trigo, 47, 48
131, 133, 138, 145, 179, 181, 184, 190, 209 fase juvenil, 80, 81
espectro de absorción, 151 fecundación, 75, 76, 77
espectrofotometría de la reflectancia en el infrarrojo arroz, efecto de la temperatura, 83
cercano, 145, 150, 199 fibra ácido detergente, 144, 145, 146, 147
espectrofotómetro NIRS, 150, 199 fibra bruta, 144, 145
calibración, 151, 152
validación, 151 fibra neutro detergente, 146
espiga, 30 filocrón, 53
cebada de dos carreras, 31 fitómero, 20
cebada de seis carreras, 31 floración, 75, 76, 77
trigo, 79
crecimiento, 78 formación de bulbos, 20
espiguilla, 28 fotoperíodo, efecto del, 41, 53, 80, 83, 88
avena, 29 cultivares insensibles al fotoperíodo, 81
estadio, 39 fotoperíodo crítico, 80
doble pliegue, 73, 74, 77 fotosíntesis bruta, 64, 112
espiga a 1 cm, 73, 86, 89, 89 fotosíntesis neta, 64
espiga a 10 cm, 86, 90, 114
espigado, 73, 76 frecuencia de corte, 112, 118, 119
floración, 75, 76, 77 fructanos, 128, 130
inicio encañado, 77 determinación, 148
grano lechoso, 93
grano pastoso, 93, 94
zurrón, 73, 75, 77 G
estípulas, 22 gen brown midrib, 138, 184, 209
diversas especies, 22
germinación, 47
estolón, 19, 25
glúcidos, 128
estructura de la planta, 68, 112, 113, 118, 123 glúcidos citoplasmáticos, 128, 130
césped, 113
raigrás inglés, 65 glúcidos de reserva, 130
extractivos no nitrogenados, 144 glúcidos no estructurales, 130
cereales de invierno, 133
extracto etéreo, 144 gramíneas pratenses, 130, 131
maíz, 132
determinación, 148
papel, 131
225
glúcidos solubles, 130 triticale, 23
en tallo, 133 protección, 106
glucósidos cianógenos, 143 hojas, 22
glumas, 28 crecimiento, 52
emergencia, 53
glumillas, 29 longevidad, 54
gramíneas de clima templado, 20, 48, 65, 67, 117, 120, muerte de hojas, 54, 63, 64, 119
129, 130, 140, 141, 184, 194, 209, 210 peso de las hojas, 55, 64, 119
producción, 55, 78
gramíneas subtropicales, 67, 120 senescencia, 35
gramíneas tipo C3, 65, 66, 67, 69, 117, 120, 121, 178, superficie de la hoja, 54
179, 194 tejidos de la hoja, 129
gramíneas tipo C4, 65, 66, 67, 69, 120, 178, 179, 184, humedad del suelo, efecto de la, 48, 54, 59, 67, 68, 83,
194 85, 100, 102, 104, 117
gramíneas tropicales, 66, 67, 120, 130, 140, 141, 184,
209, 210 I
gramínea plurianual, 109 incremento térmico o extracalor, 157, 159
grano, 33 índice de cosecha, 104, 105
arroz, 33, 36, 37 efecto del cultivar, 104
avena, 33, 37
cebada, 33, 37 índice de superficie foliar, 116, 119, 122
cebada de dos carreras, 34 inducción a la floración, 80
cebada de seis carreras, 34 inducción primaria, 80, 81
centeno, 33, 37 cereales de invierno, 81
maíz, 33, 37 gramíneas de clima templado, 72
mijo, 33, 37
panizo, 33 inducción secundaria, 80
sorgo, 33, 37 cereales de invierno, 80
trigo, 33, 36, 37 pratenses de clima templado, 80
triticale, 33 inflorescencia, 20, 28
grano desnudo, 33, 47 avena, 30, 32
cebada, 32
grano vestido, 33, 47 cebada de dos carreras, 28, 31
cebada de seis carreras, 31
H cereales, 32
gramíneas pratenses, 31
hemicelulosas, 136, 176, 177 maíz, 29, 32
raigrás inglés, 28, 31
henificado, efecto del, 130, 166, 189, 221 sorgo, 30, 32
hidratos de carbono, véase glúcidos ingestibilidad, 127, 203
hijuelos, 17, 18, 56 cereales de invierno, 210
evolución del nº de hijuelos, 60 gramíneas pratenses, 209, 210
muerte, 60, 61 maíz, 210
producción, 56 efecto de la conservación del forraje, 212, 213
trigo, 57 efecto de la digestibilidad, 205
cereales de invierno, 62 efecto del concentrado, 206
raigrás inglés, 56, 62 efecto del contenido en materia seca, 205
ritmo de aparición, 58, 59, 61 efecto de otros factores, 208, 209, 210, 211
gramíneas pratenses, 58 ingestión voluntaria, 126, 127, 159, 204
hijuelos secundarios, 56 ingestión de forraje, 112, 118, 119
hoja bandera, 23 inicio de vegetación, 86
cebada, 22 integral térmica, efecto de la, 84, 85
trigo, 23
intensidad de pastoreo, 112
226
L en gramíneas, 139
efecto del suelo, 139
lecho de siembra, 50 momento óptimo de aprovechamiento, 122
lemna, 29
lignina, 136 N
cereales de invierno, 137
gramíneas, 137, 143 nascencia, 47
leguminosas, 137 efecto de la humedad del suelo, 48
evolución, 137 efecto de la temperatura, 48
lignina ácido detergente, 146, 147 nictiperíodo crítico, 80
lígula, 22 nitratos en el forraje, 135
diversas especies, 22 nitrógeno, efecto del, 54, 59, 62, 68, 80, 83, 84, 85, 89,
limbo, 22 100, 102, 103, 104, 105, 117, 122, 123, 132, 134,
135, 143, 178, 187, 211
lípidos, 128
nivel de reservas, 116
lodículos, 28
nudo, 20
luz, efecto de la, 54, 58, 68, 83, 133, 211
nudo de ahijado, 56
M
P
macolla, 56
pálea, 29
maduración del grano, 101, 105
trigo, 101 panícula, 30
avena, 20
madurez de cosecha, 94
pastoreo continuo intensivo, 112, 122, 123
madurez fisiológica, 86, 94, 95
pastoreo de cereales de invierno, 69, 113
marcadores externos, 192
pastoreo rotacional, 123
marcadores internos, 192
período, 39
mata, 17, 18
arroz, 17 de formación y maduración del grano, 40, 41, 93
ballico, 19 trigo, 93, 94
dactilo, 17 efecto de la temperatura, 106
Poa annua, 57 reproductivo, 40, 73
trigo, 17, 66 vegetativo, 40, 47, 77
materia orgánica fermentable, 167, 169 período aconsejable de aprovechamiento, 122
materias minerales, véase minerales período crítico respecto al agua, 89
materias nitrogenadas, 128, 134, 176 persistencia del prado, 120
cereales de invierno, 134 peso de 1.000 granos, 33, 44, 100
gramíneas pratenses, 134 efecto de la humedad del suelo, 100, 102
leguminosas, 134 efecto de la temperatura, 100, 102
evolución, 134 efecto del cultivar, 101
efecto de la fertilización, 134 peso específico, 34
efecto de la producción de materia seca, 134 cebada, 35
mazorca, 29 peso final del grano en trigo, 102
meiosis, 75 plagas y enfermedades, efecto de las, 100, 104, 187,
metabolismo del nitrógeno en el rumiante, 164 211
migración de reservas, 96 plantas cespitosas, 20
minerales, 129, 139, 144 plantas de día corto, 80
diversos minerales, 140, 141
plantas de día largo, 80
227
plantas dioicas, 29 producción de forraje, 42, 69, 90
plantas monoicas, 29 ballico, 43
efecto de la temperatura, 69
plántula, 37
producción de forraje óptima, 121
plasticidad respecto de la siembra, 62
producción de grano, 43, 69, 89
plúmula, 37
producción de materia seca, 67
poder germinativo, 50 cereales de invierno, 68
polisacáridos amorfos, 128 gramíneas pratenses, 63
período vegetativo, 63
polisacáridos de reserva, 128 rebrote, 112, 115
polisacáridos estructurales, 128 efecto de la humedad del suelo, 67
efecto de la temperatura, 67, 68
porte, 21, 65 efecto del momento de siega, 115
avena, 21 efecto del nitrógeno, 68
raigrás inglés, 21
raigrás italiano, 21 producción de materia seca máxima, 90
trigo, 21 producción de semillas, 106
captación de la luz, 65 cereales, 106
precocidad, 80, 90, 106 gramínieas pratenses, 106
cereales de invierno, 87, 106 productividad de la ración, 159
cereales de verano, 106 con alfalfa, 159
cultivares de sorgo, 86 con bermudagrass, 159
efecto de diversos factores, 88, 89 con maíz ensilado, 159
precocidad de espigado, 86 profundidad de siembra, 49, 50, 60
precocidad de estadio espiga a 1 cm, 86, 88, 89 proteína bruta, 134, 144
predicción de la degradación de la proteína en el proteína bruta digestible, 134, 144
rumen, 165, 166 proteína digestible en el intestino, 168
predicción de la digestibilidad, 192 proteína microbiana, 168
análisis de los principios inmediatos, 194
composición química, 192 proteína no degradada, 168
degradabilidad in sacco, 194, 197 proteínas, 135
digestibilidad in vitro, 194, 196 proteínas insolubles, 135
edad de la planta, 192, 193, 194
estadio de desarrollo, 192, 193 proteínas solubles, 135
fibra ácido detergente, 193
fibra bruta, 193 R
fibras de van Soest, 193, 194
métodos enzimáticos, 193, 194, 198 raíces (véase, también, sistema radicular), 26
métodos in vivo, 192 raíces adventicias, 25, 27, 57
métodos microbiológicos, 192 raíces de anclaje, 27
NIRS, 193, 199 raíces nodales, 27
predicción de la ingestibilidad, 214 raíces primarias, 25
raíces secundarias, 27
sistema INRA de las unidades lastre, 216
raíces seminales, 26
prefoliación, 23
raquis, 30
Dactylis glomerata, 23
raigrás inglés, 23 rastrojo, 112, 113, 116
raigrás italiano, 23 raza ripollesa, 117, 216
primordio de hoja, 52, 73 reacciones de Maillard, 131, 149, 179, 189
primordios de espiguilla, 74 rebrote, 109, 111
primordios de glumas, 77 Festuca elatior, 117
gramíneas pratenses, 120
228
período reproductivo, 114, 115 T
período vegetativo, 111
efecto de la frecuencia de corte, 120 tallo, 24
efecto de la humedad del suelo, 117 Agrostis gigantea, 25
efecto de la temperatura, 117 maíz, 24
efecto de las excreciones, 118 crecimiento, 78
efecto del pisoteo, 118 glúcidos solubles, 133
régimen de aprovechamientos, 68 tejidos del tallo, 129
regulación metabólica, 204 taninos, 142
rizoma, 19, 25, 47, 50 tasa de substitución, 206
variación, 206
efecto del animal, 206, 208
S efecto del forraje, 207, 208
sacarosa, 128, 130 temperatura, efecto de la, 41, 48, 53, 54, 55, 57, 67, 68,
salvado, 36 69, 82, 83, 84, 88, 99, 100, 102, 106, 117, 120, 133,
143, 178, 179, 181, 186, 190, 191
secado del grano, 103
testa, 36
segundo ciclo, 109
bromo, 110
raigrás italiano, 110 U
segundo ciclo natural, 41, 109 unidades forrajeras carne, 161, 162
gramíneas pratenses, 41
unidades forrajeras leche, 161, 162
semilla de las gramíneas pratenses, 35
unidades lastre, 216
sequía, efecto de la, 54, 60, 80, 100, 104, 105, 133, diversas especies, 218, 219
143, 187, 211 estadio inicio de espigado, 218
siembra, 50
gramíneas pratenses, 50
utilización del rodillo, 50
V
sílice, 143 vaina, 22
síntesis de proteína en el rumen, 164 valor alimenticio, 126
síntesis de proteína microbiana, 167 valor energético, 155, 162
sistema de pastoreo, 123 estimación, 160
sistema de valoración de los alimentos, 161 valor nutritivo, 125, 126, 127, 155
francés, 161 valor proteico, 155, 164
inglés, 161 diversas especies, 171
USA, 161 variedad «alternativa», 89
sistema radicular, 26 variedades de invierno, 81
maíz, 26, 27
trigo, 26 variedades de primavera, 81, 87
actividad, 116, 117 vástago, 19, 20
sistemas de valoración proteica, 147 vástago principal, 17, 18, 19, 56, 57
sistema PDI, 147
vernalización, 41, 80
subaprovechamiento, 123
substancias de reserva, 76, 95, 96 Y
procedencia, 96, 100, 101
substancias pécticas, 136, 176 yemas axilares, 20
229
Índice de especies
Agropyrum repens, 19 Fleo (Phleum pratensis), 22, 31, 35, 115, 120, 125, 131,
Agrostis gigantea, 19, 25 139, 143, 163, 171, 178, 180, 181, 185, 187, 190,
205, 209, 210, 218
Alopecurus bulbosus, 20
Holcus lanatus, 19
Ammophila arenaria, 25
Lolium temulentum, 81
Arroz, 17, 22, 28, 30, 32, 33, 36, 37, 66, 80, 83, 99,
100, 104, 143, 180 Maíz, 20, 23, 24, 26, 27, 29, 30, 32, 33, 34, 37, 48,
58, 66, 78, 79, 80, 95, 96, 97, 98, 100, 104, 127,
Avena, 20, 21, 22, 24, 28, 29, 30, 32, 33, 34, 37, 54, 132, 133, 136, 137, 138, 139, 146, 149, 159, 163,
58, 80, 84, 85, 87, 98, 99, 102, 133, 139, 163, 167, 169, 171, 178, 180, 181, 182, 184, 188, 190,
169, 171, 178, 180, 181, 183, 184, 185, 191, 218, 191, 194, 195, 207, 209, 210, 212, 216, 218, 219
219
Mijo, 30, 32, 33, 34, 37, 80
Avena loca (Avena sterilis), 99
Panizo (Pennisetum typhoides), 32, 33
Bambú, 24, 66
Paspalum dilatatum, 53, 205, 210
Bromus catharticus, 35, 110, 121, 181 Phalaris aquatica, 20, 22, 31, 35, 76, 80, 121, 143,
Bromus inermis, 35, 80, 110, 121, 178, 187, 210 178
Buchlöe dactyloides, 29 Phalaris arundinacea, 210
Caña común (Arundo donax), 20, 24 Phleum bulbosum, 20
Caña de azúcar, 66, 143 Poa annua, 57
Cebada, 22, 24, 28, 29, 30, 31, 33, 34, 35, 37, 41, 44, Poa bulbosa, 20
47, 53, 54, 55, 59, 69, 80, 84, 85, 87, 88, 94, 95, Raigrás inglés, 21, 22, 23, 28, 29, 30, 31, 35, 53, 56,
97, 99, 101, 103, 105, 106, 137, 139, 142, 149, 61, 62, 65, 67, 80, 81, 85, 86, 116, 120, 121, 125,
163, 167, 169, 170, 171, 178, 180, 181, 183, 184, 130, 131, 136, 139, 141, 163, 171, 177, 178, 180,
191, 209 181, 184, 185, 186, 190, 209, 210, 218
Cebada de dos carreras, 28, 31, 34 Raigrás italiano, 21, 22, 23, 30, 31, 33, 35, 43, 63, 79,
Cebada de seis carreras, 31, 34 80, 81, 84, 85, 110, 120, 121, 125, 126, 130, 131,
135, 136, 139, 163, 171, 177, 181, 185, 190, 194,
Centeno, 22, 30, 32, 33, 34, 35, 37, 58, 76, 80, 104,
209, 210, 218, 219
105, 139, 163, 171, 178, 181, 191, 218
Setaria italica, 80, 178
Chloris gayana, 120, 209, 210
Sorgo, 20, 24, 30, 32, 33, 34, 37, 48, 58, 66, 80, 86,
Cynodon dactilon (bermudagrass), 25, 149, 159, 184,
87, 95, 97, 100, 117, 127, 138, 142, 163, 169,
186, 210
171, 178, 181, 184, 194, 205, 210, 212, 218, 219
Dactilo (Dactylis glomerata), 17, 22, 23, 31, 35, 67, 78, Trigo, 17, 21, 22, 23, 24, 26, 29, 30, 32, 33, 34, 36,
80, 86, 109, 113, 120, 121, 125, 130, 131, 136, 37, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 47, 48, 49, 51, 52, 53,
137, 139, 141, 162, 163, 167, 171, 177, 178, 180, 54, 56, 57, 58, 74, 78, 79, 80, 82, 84, 85, 87, 88,
181, 184, 185, 187, 190, 205, 210, 211, 218, 219 93, 94, 97, 98, 99, 100, 101, 102, 103, 104, 105,
Digitaria decumbens, 209, 210, 211 106, 113, 133, 136, 137, 139, 142, 143, 149, 163,
Festuca elevada (Festuca elatior, F. arundinacea), 22, 23, 169, 171, 178, 180, 181, 182, 183, 184, 191, 218,
30, 31, 55, 66, 67, 80, 85, 90, 117, 120, 121, 125, 219
131, 139, 141, 143, 149, 163, 171, 178, 181, 185, Trigo duro, 24, 34, 43, 58
190, 205, 209, 210, 218, 219 Triticale, 23, 30, 32, 33, 34, 41, 54, 58, 81, 85, 87,
Festuca ovina, 20 98, 104, 105, 104, 179, 183, 191
Festuca pratensis, 76, 80, 141 Zizania aquatica, 29
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