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Política Económica en México: Análisis y Retos

Este documento discute la política económica de México a lo largo de los últimos 60 años, identificando tres modelos: 1) Sustitución de importaciones y desarrollo estabilizador (1940-1970), 2) Crisis de la deuda y estancamiento (1970-1994), y 3) Apertura comercial y reformas neoliberales (1994-presente). También analiza los intentos de planeación económica del estado mexicano y cómo las políticas aplicadas han fallado en resolver los problemas fundamentales del país y agudizado la crisis.

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Política Económica en México: Análisis y Retos

Este documento discute la política económica de México a lo largo de los últimos 60 años, identificando tres modelos: 1) Sustitución de importaciones y desarrollo estabilizador (1940-1970), 2) Crisis de la deuda y estancamiento (1970-1994), y 3) Apertura comercial y reformas neoliberales (1994-presente). También analiza los intentos de planeación económica del estado mexicano y cómo las políticas aplicadas han fallado en resolver los problemas fundamentales del país y agudizado la crisis.

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Índice 

POLITICA ECONOMICA DE MEXICO


Introducción……………………….……………………………………….3
Definición de la Política Económica de México………..………………..3
Definición de seguridad económica y sus elementos comunes…………9
Tres modelos de política económica en México durante los 
últimos sesenta años………………………………………………………….10
Comparacion de la politica economica en diversos gobiernos……………………46

Conclusiones
Bibliografía

Introducción
POLÍTICA ECONÓMICA DE MÉXICO:
En el capitalismo actual, el Estado participa activamente en la economía a través
de la política económica, la cual se define (según el diccionario de economía
política de Alonso Aguilar) como: “aquella parte de la ciencia económica que
estudia las formas y efectos de la intervención del Estado en la vida económica en
el sentido de que no sería posible la previsión de los efectos de la de la
intervención del Estado sin un conocimiento de la leyes económicas”
A lo largo del curso de problemas económicos de México, Se han planteado la
evolución de la economía nacional, detectando sus principales problemas; en este
trabajo explicamos los intentos de planeación que se han seguido en el país para
solucionar los graves problemas que le aquejan. Sin embargo, las medidas de
política económica seguidas hasta hoy por el Estado mexicano, han sido de corte
inmediatista y monetarista, cuyo eje central es la austeridad en busca de la
estabilidad económica, lo que ha provocado que los problemas se agudicen y la
crisis siga presente.
Desde el decenio anterior, muchos autores que analizan

el comportamiento de la economía nacional ya apuntaban ciertas tendencias y


posibles soluciones a los graves problemas del país; sus planteamientos siguen
vigentes.
Oskar Lange, por su parte, plantea que la tarea de la política económica es llevar
a la práctica las leyes que descubre la economía política.
Definición de Política Económica de México
La política Económica es el conjunto de mecanismos, instrumentos y acciones que
aplica el Estado con el objeto de regular los hechos y fenómenos económicos. El
objetivo principal de la política económica es lograr el desarrollo socioeconómico
del país.
Hemos afirmado que la política la lleva a cabo el estado, éste puede ser explicado
desde el punto de vista jurídico, político o económico-social. Aquí nos interesa el
aspecto económico-social del Estado. El Estado, como organización social
importante, también se identifica como sector público o administración pública,
para diferenciarlo del sector privado o del sector externo, que intervienen en la
economía.
La política económica está dividida en dos partes, la política fiscal y la política
monetaria.
La política fiscal influye directamente en la demanda de producción de bienes y
servicios de la economía. Por consiguiente, altera el ahorro nacional, la inversión y
el tipo de interés de equilibrio.
La política monetaria se refiere al mercado de dinero representa el tipo de interés
y el nivel de renta que surge en el mercado de saldos monetarios. Para
comprender esta relación comenzamos examinando una sencilla teoría del tipo de
interés llamada
teoría de la preferencia por la liquidez.
La política económica que se ha efectuado en nuestro país ha sido factor para que
su desarrollo vaya creciendo gradualmente, ejemplos que han construido ese
desarrollo son la inversión extranjera y el surgimiento de empresarios nacionales
que han tomado énfasis de que el país debe caminar hacia un futuro más seguro y
próspero, a partir de políticas gubernamentales atractivas para el sector privado y
del fomento a la inversión, que conllevó a que hubieran tres décadas de tasas de
crecimiento incomparables en todo el mundo en desarrollo (1940-1970). Parte del
éxito del desarrollo mexicano se debe a una élite política, que ha sido a la vez
modernista y tradicional, ya que así “ha controlado y contenido las demandas y
presiones en solicitud de diversos beneficios.” 
El origen del milagro mexicano podríamos explicarlo mucho mejor si nos
remontamos hasta mediados de la independencia, ya que de esta manera
veremos la evolución que ha tenido este desarrollo económico y político que se ha
suscitado en nuestro país.
Es entonces a mediados del siglo XIX cuando el desarrollo mexicano nace a partir
de la independencia, al hacerse autosuficiente, pero un poco estancante por la
destrucción de la guerra y por la falta de vías de transporte. Pero es hasta en el
Porfiriato (1877-1911), cuando el desarrollo se encamina más seguro, debido a la
estabilidad política que se presenta en esos años, a la inversión extranjera y a la
amplia red de transportes como los ferrocarriles, que integran la economía
mexicana.

Lamentablemente ese crecimiento disminuyó gradualmente debido al sistema de


hacendatarios, ya que el acaparamiento de tierras y la sobrexplotación de la gente
condujeron a que hubiera revueltas, para concluir en una revolución y que el
desarrollo se cayera por los suelos.
Por tanto, para levantar el desarrollo, fue necesario primeramente sentar la
estabilidad política vía institucional para después avanzar en el aspecto
económico. De esta forma, se crearon varias instituciones importantes para el
desarrollo económico como el Banco de México en 1925, Nacional Financiera en
1934, así como muchos más bancos que ayudaron a que el crecimiento
económico fuera despegando poco a poco y de los grupos de personas que se
hacían de capital para el proceso de inversión y de la construcción de bases para
el desarrollo en México, por lo que como dice el autor: “la Revolución suprimió a
una élite económicamente improductiva, excluyó las antiguas pautas de inversión
improductiva y redistribuyó parte de la riqueza” 
Por tanto, los resultados en el desarrollo económico fueron que se elevara más a
partir de la década de los 40s, habiendo un crecimiento con tasa anual del 6% y
denominándolo, el periodo de crecimiento con desarrollo, creándose una política
muy importante, la del periodo de sustitución de importaciones y del desarrollo
estabilizador. 
Con esto, el sector público contribuyó con 30% de la formación del total del capital
fijo, el 90% del total de inversión fija bruta, fue financiada con los ahorros internos,
se siguieron políticas del control

y de propiedad estatal, siendo que en los 60s, se llegaron a unas 400 empresas
de diversas facultades (petroleras, ferrocarriles, electricidad, minera, etc.). Además
de que en el sector agrícola hubo un crecimiento muy importante, donde se
generó una autosuficiencia en la producción de alimentos nacionales, que
crecieran las industrias en este sector y que las exportaciones aumentaran hasta
en un 6% anual, rebasando incluso a países latinoamericanos como Brasil y
Argentina. Es de esta forma como se puede explicar en síntesis el desarrollo que
evolucionó gradualmente el país a través de los primeros años del siglo XX.
Pero de aquí surge una pregunta, ¿hubo buenos resultados en el desarrollo en
México?, ¿a quién?, porque de que yo sepa, los únicos beneficiados han sido los
ricos y poderosos que están vinculados por los lazos del poder en el gobierno,
ejemplo de ello es que se le dan más recompensas económicas a las élites
industrial y agrícola que a los obreros que desempeñan ahí mismo en esos
sectores, por lo tanto como dice el autor, “entre 1940 y los primeros años de la
séptima década, en México los ricos se han vuelto más ricos y los pobres más
pobres.” Ahora, los impuestos de antaño eran muy bajos, por lo que sus utilidades
han sido elevadas y que ha pasado lo mismo con el salario. En otras palabras, “el
gobierno mexicano es un gobierno de los hombres de negocios” , esa es la
realidad de nuestro país.
Por otro lado, con la redistribución de la tierra que ha sido nefasta en su
trayectoria en los últimos años ( ejemplo el de Chiapas

y con ello el surgimiento del EZLN ), y el descuido de las tierras ( falta de


irrigación, atraso tecnológico en cuestión de la tierra ), ha provocado un sin fin de
tropiezos para el desarrollo en México, en tema de agricultura estamos muy por
debajo de países desarrollados, siendo que nuestro país tiene un territorio extenso
para la agricultura y de la experimental, porque recordemos que no todo el suelo
mexicano no es apto para la agricultura ( zonas montañosas, desiertos,
depresiones, etc. ), en ningún otro de los grandes países latinoamericanos el
gobierno ha hecho tan poco. La trayectoria que han estado siguiendo los precios,
salarios y oportunidades, ha dejado a la mayoría de las familias que ocupan un
estrato social, en uno igual, menor o peor que el que disfrutaban por ahí de 1940
como decía anteriormente.
Los gastos que México ha hecho en servicios sociales medidos por el PNB, se han
quedado bastante atrás de los de otras naciones de la región que están
industrializándose. No es posible que después de una gran revolución, no se haya
llegado todavía a esas propuestas establecidas al finalizar la revolución, el país
sufre un estancamiento muy severo y la democracia creo yo, camina muy
despacio.
Supuestamente si estamos hablando del desarrollo en México con elementos
como la urbanización, la industrialización, la secularización, la educación, la
ciencia, tecnología y los medios, denominamos pues que estos son procesos de
modernización que ayudan al desarrollo del país.
Pablo González Casanova es uno de los autores que mejor ha

descrito este problema nuestro de la política mexicana, explicando detalladamente


la represión constante que se tiene a la sociedad de no manifestarse de más, de
callar a los que saben que tienen la razón, etc., y esto se debe a que la élite
política maneja todo y prácticamente esta súper limitada la participación de grupos
o personas que intentan aportar o cambiar y participar en esta organización
política. “La élite gobernante de México no se muestra dispuesta ni a democratizar
sus instituciones políticas, ni a destinar mayores recursos para elevar el nivel de
vida de México.”
DEFINICIÓN DE SEGURIDAD ECONÓMICA Y SUS ELEMENTOS COMUNES.
  1. a. Tiene varios sentidos: involucra la estabilidad de los valores comerciales; la
jurisdicción de las relaciones económicas; la regularidad de los procesos que
implica la dinámica de la economía nacional; significa también, la estabilidad del
empleo en cuanto a los efectos sobre el individuo en su economía personal y de
sus compromisos y aspiraciones. De hecho incluye las especialidades de la
Seguridad Bancaria y el amplio campo de los Seguros.
La especialidad de la seguridad bancaria, incluye los controles internos,
verificaciones y diseños de métodos más efectivos para contrarrestar las
violaciones al sistema, a la vez que se ha requerido la agilización de técnicas de
custodia de valores y protección de locales por organizaciones privadas y oficiales.
b. Es un instrumento al servicio de los objetivos definidos por el Estado, desde un
determinado paradigma económico. 
c. Concierne al acceso a

los recursos, finanzas y mercados necesarios para mantener niveles aceptables


de bienestar y poder estatal. 
  2. Definiciones doctrinarias de Seguridad Económica. 
Objetivos Nacionales o del Estado.
Modelo Político.
Modelo Económico.
Modelo Financiero.
Ambiente estable, bienestar.
Desarrollo económico.
Ordenamiento Jurídico.
Uso, administración de recursos, satisfacción de necesidades

TRES MODELOS DE POLITICA ECONOMICA EN MEXICO DURANTE LOS


ULTIMOS SESENTA AÑOS.
1. El modelo de “Desarrollo Estabilizador”
Esta estrategia tuvo como objetivo fundamental el promover la industrialización del
país, ello significaba generar los empleos y la riqueza material requeridos para
satisfacer la demanda de una población que, en la época de su instrumentación,
crecía anualmente a tasas promedio del 3%.
La industrialización del país era el paso necesario para abandonar la de-
pendencia existente en la venta de los productos primarios (agropecuarios, mine-
ros, extracción de petróleo crudo, piscícolas y frutícolas, etc.), indispensable en la
obtención de divisas que el país precisaba para su modernización, dado que el
comportamiento de los precios, además de erráticos, mostraban una clara
tendencia a la baja en los términos de intercambio con respecto a los bienes
industriales (es decir, cada vez era necesario exportar mayor volumen de bienes
para obtener la misma cantidad de divisas o importaciones industriales).
Por otro lado, era una condición sine qua non para la urbanización del país y, a
través de ello, proporcionar mayores y mejores

servicios asistenciales a la población (salud, educación, electrificación, agua


potable, entre otros). Sin duda el México rural obstaculizaba el aprovechamiento
de los recursos productivos, frenaba el desarrollo del mercado interno y limitaba la
capacidad de generación del ahorro interno y de los recursos fiscales al
encontrarse desligado de las corrientes comerciales, financieras y tributarias del
país.
Implícito en el modelo se expresaba la necesidad de crear una importante base
industrial como forma de incrementar la actividad de las otras ramas económicas,
mediante el aumento de la productividad de la mano de obra, el incremento del
ahorro interno y la elevación tanto de la masa salarial como de los salarios reales.
Con una mayor relación capital-producto en la economía se propuso ampliar el
mercado interno y crear una base productiva exportadora.
Por estas y otras razones, la estrategia económica, de manera gradual pero
constante y consistente, fue elaborando un conjunto de políticas, instrumentos y
acciones que en términos generales se conjuntaron para apoyar, en lo
fundamental, a un sector industrial pujante y diversificado que favorecería el
crecimiento económico del país.
Las principales políticas que permitieron alcanzar dichos resultados se pueden
ubicar en los campos fiscal, monetario, comercial, salarial, agropecuario y de
fomento a la inversión extranjera. A continuación se describirá la forma en que
cada una de ellas se definió y ejecutó señalando además sus interrelaciones.
1.1 Política fiscal
Tomando en consideración

que durante las primeras tres décadas del siglo XX la economía mexicana había
padecido fuertes procesos inflacionarios, debido principalmente a los
desequilibrios fiscales, se propuso como parte fundamental de la estrategia
estabilizadora disminuirlos drásticamente ya que alentaban la inflación, el alza de
las tasas de interés y castigaban consecuentemente las inversiones pro-ductivas,
en especial, las vinculadas con proyectos de inversión de largo plazo. Es decir, el
desequilibrio fiscal afectaba negativamente de manera directa la formulación y
ejecución de los proyectos de inversión industrial, dado que su recuperación
necesariamente involucraba más que el correspondiente a la producción
agropecuaria y de servicios.
No obstante la existencia de una demanda creciente de bienes industria-les,
cuando las tasas de interés suben a consecuencia de la inflación, el cálculo del
valor presente del capital invertido y su tasa de rendimiento no es determinable,
por ello, la inversión se hace riesgosa y dado el alto costo de oportunidad del
dinero (la tasa de interés), se hace más atractivo invertir en valores financieros o
especular con bienes reales o monetarios.
Ahora bien, a pesar de que durante el periodo nunca se igualaron los ingresos y
gastos públicos, ocasionando la presencia recurrente de un pequeño déficit, ello
no generó problemas inflacionarios, puesto que la forma de financiarlo no
provocaba la elevación de la tasa de interés y de los costos de producción, ya que
no se expandía de manera agresiva la demanda efectiva de la economía.

La financiación del moderado déficit público se realizaba mediante el denominado


encaje le-gal, instrumento de política monetaria que permitía al gobierno federal
limitar la liquidez en la economía y a la vez cubrir a un bajo costo el déficit público.
Adicionalmente, en las fases más adelantadas del proceso de industrialización,
cuando el sector primario, en especial el agropecuario, dejó de proveer las divisas
requeridas para adquirir los insumos y bienes de capital necesarios para su
crecimiento, se utilizó de manera progresiva el crédito externo, con el cual,
además de cubrir el déficit presupuestario se financiaba también el déficit en la
balanza comercial del país, situación que permitió darle estabilidad a lo largo del
periodo al tipo de cambio del peso respecto al dólar.
En materia de ingresos, la política tributaria se orientó a favorecer la inversión y la
reinversión de las utilidades (es decir la capitalización de las empresas), portal
motivo, se crearon bases especiales de tributación en beneficio de las empresas
instaladas tanto en el sector industrial (en especial en el manufacturero) como en
el transporte; facilitando la amortización acelerada de los activos, así como la
deducibilidad de una parte considerable de los gastos corrientes de las empresas;
como resultado, la estructura de los impuestos sobre la renta y de ingresos
mercantiles fue regresiva. Dicha situación se dio, a su vez, en un marco de precios
y tarifas públicas con niveles inferiores a los prevalecientes en el mercado
internacional.
De esta forma, el crecimiento

de los ingresos públicos se apoyó funda-mentalmente en la expansión del aparato


productivo nacional, es decir, en el crecimiento de la base gravable y dentro de
ella, en especial, por la contribución que hacían los sectores de ingresos fijos
(empleados y trabajadores).
Conforme se expandieron los ingresos gubernamentales, el gasto público actúo de
la misma manera, destinándose preferencialmente a la creación de infraestructura
productiva (carreteras, puertos, sector energético, obras de irrigación) y a otorgar
servicios básicos como educación, salud y la comercialización de productos
básicos a favor de las clases sociales más necesitadas.
Durante todo este periodo el gasto público impulsó la industrialización del país, ya
que facilitó la incorporación de los bienes y procesos manufactureros en los
servicios que debía prestar; apoyó la capacitación de la mano de obra mediante la
educación pública gratuita; coadyuvó a formar los cuadros profesionales que
demandaba la industria y los demás sectores de la economía; atendió la demanda
de salud proveniente del sector laboral; facilitó el acceso para vivienda a la clase
trabajadora; construyó la infraestructura demanda por la industria y la creciente
clase media para utilizar vehículos automotores; y mediante la política de precios
de garantía, permitió que los bienes-salarios fuesen bajos, propiciando que los
empresarios pagaran bajos salarios nominales sin afectar el poder adquisitivo de
los trabajadores.
1.2 Política monetaria
El objetivo principal de la política monetaria fue

el apoyo al combate a la inflación mediante la regulación de la liquidez aplicando


el encaje legal a los bancos de manera rígida, ya que además de retirar de los
depósitos de los ahorradores cantidades que equivalían hasta el 25% ó 30%,
también se aplicaban tasas marginales que alcanzaban el 100%, cuando el
crecimiento de los precios rebasaba las expectativas inflacionarias del país.
Esta política, a la vez que mantuvo controladas las presiones inflacionarias,
permitió financiar los déficit fiscales y crear “cajones preferenciales de crédito” o
“créditos preferenciales” para el sector industrial y agropecuario.
En efecto, la política financiera apoyó a dichos sectores con créditos a tasas de
interés y plazos de amortización preferenciales, y fomentó el ahorro no mediante
tasas de interés administradas que otorgaban rendimientos superiores a quienes
más ahorraban.
La diferencia entre la tasa de interés pasiva y la activa era cubierta por el gobierno
federal, además éste pagaba a los bancos una tasa de interés atractiva sobre el
monto de la liquidez que obtenía a través del encaje legal. De tal suerte quela
aplicación de estas medidas no descapitalizó al sector financiero, y alentó el
crecimiento de la intermediación financiera con cargo a los recursos públicos.
La política de tipo de cambio buscó mantener sin alteración la paridad del peso
respecto al dólar con el propósito de no presionar los precios internos al alza, dada
la elevada dependencia externa de bienes de capital y de varios productos
intermedios. Al evitarse el encarecimiento

de los costos de producción, se favoreció el poder adquisitivo de la clase


trabajadora, sin afectar los beneficios de las empresas.
Para lograr lo anterior, se precisó que el sector público contratara deuda pública
externa, ya que conforme avanzó la industrialización del país, se requería bienes
de capital en mayor cantidad y complejidad, lo cual demandaba más insumos
industriales no producidos en el país. Por ende, se presentaron importantes des-
equilibrios en la balanza comercial y posteriormente en la cuenta corriente de la
balanza de pagos, los cuales fue necesario cubrir con deuda externa.
Como se desprende de lo hasta aquí mencionado, el endeudamiento ex-terno, en
las fases avanzadas de industrialización del país, permitió cubrir el déficit en
cuenta corriente, financiar el déficit de capital del sector gubernamental y respaldar
las reservas internacionales del país, factor que posibilitó mantener fijo o estable el
tipo de cambio del peso frente al dólar.
1.3 Política comercial
La política comercial fue extremadamente proteccionista, no discriminó la
protección en aras de una especialización industrial; mediante la utilización del
instrumento denominado “Permiso Previo de Importación”, otorgado a partir de un
dictamen que emitía un comité integrado por representantes del sector público y
privado, se frenó el ingreso de bienes industriales que podían desplazar del
mercado a los productos nacionales tanto en precio como en calidad.
Adicionalmente a este instrumento, empleado fundamentalmente para impedir o
reducir al mínimo

las importaciones definidas como no necesarias y suntuarias, se aplicaban otros


instrumentos como elevados aranceles y precios oficiales a las importaciones de
productos orientados al consumo de los grupos sociales de mayores ingresos. 
Por el elevado grado de proteccionismo industrial presente, a la estrategia de
“Desarrollo Estabilizador” también se le identifica con el nombre de “Sustitución de
Importaciones”, ya que en sentido estricto la industrialización del país se fue
dando en etapas, que correspondían a la fase de sustitución de importaciones
alcanzada.
Así, en los años cincuenta y sesenta, los apoyos encaminados a la sustitución de
importaciones permitieron crear una planta industrial productiva de bienes de
consumo poco sofisticado o simple (ropa, conservas, zapatos y electrodomésticos
tales como planchas, radios, entre otros); posteriormente se pasó a una segunda
fase sustitutiva que correspondió a la producción de manufacturas más complejas
(lavado-ras, refrigeradores, televisores, camiones, autopartes, generadores
eléctricos, moto-res, autos, etc.) y hacia finales de la década de los años sesenta y
principios de la siguiente se intentó un impulso cualitativo hacia la producción de
bienes de capital.
La elevada protección otorgada a la planta productiva nacional, al final del ciclo
asociado al modelo, favoreció el crecimiento de los precios y la disminución de la
calidad de los bienes y servicios producidos internamente. Ello como resultado de
la falta de competencia interna y externa, ya que las entidades ubica-das en
sectores

oligopólicos podían incrementar sus beneficios injustificadamente en una


proporción mayor al incremento de sus costos; por esta razón la inflación tendió a
incrementarse más que proporcionalmente al aumento de la demanda de bienes y
servicios.
1.4 Política agropecuaria
Desde el inicio de la estrategia estabilizadora, la política agropecuaria jugó un
papel significativo en el proceso de industrialización del país. En sus inicios
(media-dos de los cuarenta y hasta fines de los años cincuentas), el sector fue el
encargado de proveer a bajos precios los bienes salario e insumos demandados
en el mercado interno mediante precios de garantía, que si bien permitían cierta
estabilidad de ingresos al campesinado de menores ingresos, fue descapitalizando
al campo dedicado a la producción de granos básicos, el que por ser temporal,
requería de ingresos al alza para superar su estado de marginación, mediante el
uso de fertilizantes, pesticidas y maquinaria y equipo.
Por otra parte, el sector obtuvo una buena parte de las divisas que el proceso de
industrialización demandaba para importar bienes de capital e insumos
industriales (particularmente en la primera fase sustitutiva). Conforme el horizonte
agrícola se fue estrechando, debido a los bajos rendimientos por hectárea
obtenidos en la producción (inicios de los años sesenta), dejó de aportar divisas
netas de manera significativa, pero siguió colocando su producción a bajos precios
en el mercado interno.
Este sector también colaboró con la industrialización del país mediante la
canalización

de sus excedentes económicos al mercado financiero, ya que en términos netos lo


que aportó como ahorro fue mayor a lo que recibió por financiamientos, ello en
beneficio de los créditos subsidiados al sector industrial.
1.5 Política salarial
Dada la mecanización iniciada a mediados de los años cincuenta y con la
incorporación de nuevas técnicas de explotación agrícolas y ganaderas en el norte
del país, donde se realizaban estas actividades, se creó una importante expulsión
de mano de obra hacia las ciudades, la cual, junto con el acentuado crecimiento
de la población económicamente activa, crearon una oferta de fuerza de trabajo
que permitió mantener el crecimiento de los salarios por debajo de su
productividad media, aunque siempre por arriba de la inflación.
Esta situación se dio gracias a que la política salarial, apoyada por la política de
precios de garantía de los principales bienes agrícolas, mantuvo estables los
salarios, pero ligeramente por arriba de la inflación para evitar el crecimiento delos
costos de producción de las empresas industriales, buscando de esta forma ace-
lerar el crecimiento de la inversión, del producto industrial y del empleo.
1.6 Política de fomento a la inversión extranjera
Por último, en materia de fomento a la inversión extranjera, la estrategia consistió
en favorecer la participación de aquellas empresas que por sus condiciones
tecnológicas y características productivas, fortalecían el crecimiento y
diversificación de la planta industrial.
Las condiciones fiscales, salariales, crediticias y comerciales
que el gobierno otorgaba hacían atractivo a las empresas transnacionales su
incorporación al mercado nacional, ya que las bajas tasas impositivas, los créditos
baratos, el merca-do sobreprotegido, los bajos salarios nominales y reales, los
bajos costos de los insumos energéticos y primarios y la disposición de
consumidores cautivos les aseguraban elevados niveles de rentabilidad. Lo cual
se reforzaba con las prerrogativas concedidas por los gobiernos estatales
(terrenos gratis, bajos impuestos prediales, etc.).
A partir de estos lineamientos de política económica, la estrategia de “Desarrollo
Estabilizador” se propuso abastecer de la mejor manera la demanda de bienes y
servicios para el mercado interno, la cual se expandió en función de la generación
de empleos y del modesto pero continuo crecimiento real de los salarios.
1.7 Resultados generales
Los principales resultados alcanzados con la aplicación de esta estrategia se
pueden resumir en un PIB que pasó de 4,567.8 mdd en 1950, a 35,541.6 en 1970,
lo que ubicó al país como la economía número 16 del mundo, cuando 20 años
antes se ubicaba en el lugar número 20.
El crecimiento se logró con una tasa de inflación descendente de 16.7%en el año
1950, a 4.7% en 1970, la tasa promedio del periodo se ubicó en 4.9%. El empleo
en la economía aumentó a una tasa promedio anual de 2.3%, superando
ligeramente a la tasa de crecimiento de la población económicamente activa.
Los salarios mínimos en términos reales crecieron en 6.5% promedio anual en el
periodo, y por tanto su poder adquisitivo

en términos de una canasta básica se triplicó. El crecimiento promedio anual de la


industria fue de 7.7% y el de las manufacturas de 8.3%, tasas que superaron las
registradas por los sectores ser-vicios y agropecuario.
En contraparte, los déficit de la cuenta comercial y corriente de la balanza de
pagos crecieron a una tasa media anual de 15.1% y 9.7% respectivamente, al
pasar de 62.3 mdd en 1950 a 1,038.7 en 1970, para el primer caso, y de 203.2
mdda 1,188.0 millones en el segundo, durante el mismo periodo. En
correspondencia, el saldo de la deuda externa del sector público pasó de 23 mdd
en el año de 1950 a 4,264 millones en 1970.
No obstante, los notables avances registrados en el periodo, la estrategia provocó
dos problemas importantes y vitales en el origen del freno al futuro crecimiento del
país, primero, la acentuada desigualdad en la distribución del ingreso y de la
riqueza, segundo, el marcado sesgo anti exportador del aparato productivo,
resultado del proteccionismo gubernamental.
El primer caso frenó la expansión del mercado interno limitando las posibilidades
de crear una demanda suficiente para permitir la creación de un sector productor
de bienes de capital, a la vez que alentó el consumo de bienes de importación
suntuarios o innecesarios para el crecimiento del país, adquiridos de manera
creciente vía el contrabando o pagando altos aranceles. Cabe mencionar, dada la
concentración de la riqueza, que el encarecimiento de los bienes suntuarios
mediante los aranceles no limitó su adquisición.
En el segundo caso, no obstante

que a lo largo de todo el periodo las exportaciones del país continuaron creciendo,
no fueron suficientes para financiar el volumen y el valor de las importaciones, en
razón de ello, hacia finales de1970, el saldo de la deuda externa del sector público
triplicaba el valor de las exportaciones y con respecto al PIB representaba el 12%.
De esta forma las dificultades estructurales en la demanda (provocadas por la
concentración del ingreso), las financieras y tecnológicas derivadas del sesgo anti
exportador de la planta productiva, el creciente endeudamiento externo y la
elevada dependencia de la planta productiva por adquirir bienes de capital en el
exterior, impidió pasar de la fase de sustitución de bienes de consumo duradero e
intermedios, hacia la de bienes intermedios complejos y de bienes de capital, por
esta razón dicho modelo acabó convirtiéndose en un estorbo para el crecimiento
económico del país.
2. El modelo de “Desarrollo Compartido”
En este marco, en donde la economía nacional empieza a mostrar signos de
debilitamiento en sus tasas de crecimiento (1968-1972), es propuesto el modelo
de “Desarrollo Compartido”, que mantuvo sin modificaciones relevantes la política
comercial, salarial, agropecuaria y de fomento a la inversión extranjera y
transformó de manera radical la política fiscal y monetaria, con el propósito de que
el eje de la inversión nacional lo ejerciera el sector público. Ya que con los
ingresos de la explotación y producción de los yacimientos petroleros,
descubiertos a inicios de la década de los setenta,

se buscó financiar la inversión en infraestructura productiva, la creación de plantas


productoras de bienes de capital, y la ampliación de la cobertura de seguridad
social a todo el país, todo bajo un esquema salarial que permitiera su crecimiento
real.
De forma paralela se instrumentaron programas de fomento, estímulos fiscales,
subsidios, evasiones de impuestos, depreciación acelerada de los activos fijos,
entre otros, para promover la participación de la iniciativa privada en la industria
nacional. El gasto público fue el motor del crecimiento económico en dicho
periodo, no obstante, los mayores ingresos públicos provenientes del petróleo y de
la recaudación generada por el crecimiento económico del país fueron
insuficientes para financiar su expansión, en razón de ello se empleó una política
monetaria expansiva y se contrataron importantes montos de deuda pública
externa, como forma de financiar los crecientes y elevados niveles de déficit fiscal
alcanzados a lo largo del periodo.
2.1 Resultados generales
Los importantes montos de gasto público (en particular de inversión) canalizados
hacia la infraestructura económica y social del país, hicieron posible que la tasa
promedio de crecimiento del PIB se situara en 6.3% anual, no obstante que en
1982se devaluó abruptamente el peso respecto del dólar (121.6%), y por
consecuencia la tasa de crecimiento del PIB en ese año fue negativa (0.5%).
El crecimiento del sector industrial (4.2% promedio anual), continuó siendo
superior al del sector agropecuario, aunque menor al de los servicios

(7.2%). En particular fueron las manufacturas las que mantuvieron su crecimiento


a tasas más elevadas que el resto de componentes del sector industrial (6.3%).
A diferencia del periodo anterior el crecimiento alcanzado se acompañó de una
tasa de inflación a la alza, la cual pasó de 5% en 1971 a 98.8% en 1982, siendo la
tasa promedio del periodo igual a 25.4%. El empleo aumentó a una tasa promedio
anual de 4.2%, menor a la registrada por la población económicamente activa
(5.1%).
Los salarios mínimos reales (descontada la inflación), cayeron en 0.6%promedio
anual durante el periodo, y debido a ello su poder adquisitivo, en términos de la
canasta básica, se redujo a los niveles prevalecientes a mediados de la década de
los años sesenta.
Como resultado de la estrategia expansiva en el gasto público, el déficit del sector
presupuestario se incrementó de forma constante y significativa al pasar de0.03 %
del PIB en 1971, a 10.97% en 1982, contribuyendo a que el déficit en cuenta
corriente se agudizara al pasar de 928.9 mdd en 1971 a 6,220.9 en 1982, lo que
representó el 3.2% y 3.5% del PIB respectivamente.
Para financiar tan espectacular crecimiento en el saldo de la cuenta corriente de la
balanza de pagos, en 1982 el sector público asumió una deuda en los mercados
internacionales de capital, con un monto de 5,549.1 mdd, provocando que el saldo
de la deuda pública con el exterior ascendiera en ese año a 58,874.2mdd.
Al desplomarse la captación de divisas procedentes del petróleo, inmediatamente
se hicieron evidentes los desequilibrios estructurales

de la economía junto con el déficit externo, el fiscal, la reducción del ahorro


interno, el excesivo endeudamiento externo e interno y la acumulación de rezagos
productivos, ante lo cual se requería de una respuesta diferente por parte de las
autoridades económicas del país.
En conjunto, estos elementos condujeron a una caída de la actividad eco-nómica
(sobre todo en el sector industrial, incrementándose así la tasa de desempleo) y a
la reducción del ingreso per cápita. Además, la profundidad del desequilibrio
externo provocó que la moneda se devaluara bruscamente, impactando
negativamente sobre el saldo de la deuda externa expresada en pesos y
repercutiendo en la confianza de los agentes económicos, dando lugar a fugas de
capital.
El fin del ciclo de expansión económica, apoyado en el auge petrolero, puso de
manifiesto el agotamiento del modelo, que se vio agudizado por la presencia de
fenómenos de índole externo, magnificando los desajustes macroeconómicos a
niveles nunca antes vistos en el país, situación que motivó la revisión a fondo de la
estrategia macroeconómica.
3. Modelo de “Crecimiento Hacia Fuera” o “Neoliberal”
Se planteó entonces la necesidad de adoptar una nueva estrategia encaminada a
generar las condiciones que impulsaran el crecimiento auto sostenido de la
economía mexicana, ante ello debían corregirse las limitaciones que generó el
esquema anterior en materia de concentración de la riqueza, ineficiencia
productiva, sesgo anti exportador y baja capacidad de ahorro interno. En el nuevo
modelo se propuso

otorgar un papel protagónico al mercado en la asignación de los recursos,


incrementar la participación de los agentes privados en las decisiones económicas
e incorporarse a la creciente integración económica mundial, con el propósito de
mejorar la eficiencia y competitividad de la planta productiva nacional.
En especial para México era indispensable reforzar sus vínculos comerciales con
los EUA, tomando en cuenta que esta economía, además de ser la más grande
del mundo, mantendría esa posición a lo largo de las próximas décadas, por lo
que su peso específico en materia de intercambio comercial y de capitales es
sumamente elevado a nivel mundial. Situación que se comprueba al observar el
importante flujo de mercancías y de inversión productiva que este país sostiene
con naciones ubicadas a millares de kilómetros de sus fronteras.
Para la instrumentación de la nueva estrategia se definieron dos vertientes que se
complementarían entre sí y sobre las cuales se actuaría en forma simultánea: a) la
estabilización macroeconómica y b) la modernización de la economía nacional. La
primera se orientó básicamente a reducir la inflación y a corregir los precios
relativos, y consistió en contener la demanda agregada, para lo cual se buscó
reducir el gasto público e incrementar los ingresos, además de que se procuró
moderar.   Es importante señalar que el PIB de los EUA es tres y media veces
superior al de la Alemania Unificada y una y media veces más grande que el de
Japón, por tanto, para México era necesario estrechar los vínculos económicos y
comerciales

con EUA, con el fin de exportar volúmenes crecientes de bienes y obtener


recursos de inversión para financiar de manera sana la expansión y modernización
de la planta productiva.
Para el combate a la inflación se definió como factor fundamental la corrección de
las finanzas públicas, toda vez que se identificó que el origen del crecimiento de
los precios era el elevado déficit fiscal que propiciaba un consumo por encima de
las posibilidades reales del aparato productivo nacional, dando lugar a presiones
sobre la oferta interna y al crecimiento de las importaciones sin una contraparte
exportadora. Esto generaba desequilibrios en materia de comercio exterior y
promovía un creciente endeudamiento externo, que al encarecerse, conducía a
devaluaciones que repercutían en mayores tasas inflacionarias.
Igualmente, al demandar recursos crediticios internos para su financia-miento, el
déficit público provocaba el alza de las tasas de interés y restringía el acceso de
las empresas productivas al mercado financiero, afectándose de esta forma el
crecimiento de la oferta de bienes y servicios, provocando una elevación de
precios cuando su financiamiento se llevaba a cabo mediante la emisión de
circulante.
Tomando en cuenta lo anterior, se regresó al esquema estabilizador en materia de
política fiscal y monetaria, pero se rompió drásticamente con la política de
protección comercial, de control de tipo de cambio, de excesiva regulación a la
inversión extranjera, de salarios y de precios agropecuarios.

3.1 Política fiscal


Dados sus efectos

recesivos, el ajuste fiscal se llevó a cabo en forma gradual, lo que implicó, del lado
del gasto, la disminución de los subsidios y transferencias que no tuvieran un claro
beneficio económico y social, la racionalización de las erogaciones mediante la
caída del gasto en administración, la implantación de medidas de austeridad,
disciplina y eficiencia en la ejecución del presupuesto y la jerarquización del gasto
de inversión, favoreciendo a los proyectos con periodos cortos de maduración.
Por el lado de los ingresos, se buscó su fortalecimiento a través de “reformas”
fiscales orientadas a promover el aumento de los ingresos públicos que no
provinieran del sector petrolero y elevar la competitividad internacional del sistema
impositivo mexicano, a través de la reducción de las tasas impositivas, la
ampliación de la base gravable y la simplificación de la administración fiscal. En
paralelo, se efectuó la actualización gradual de los precios y tarifas de los bienes y
servicios públicos con el propósito de corregir los rezagos acumulados, fortalecer
la posición financiera de las empresas públicas y favorecer la adecuación de los
precios relativos de la economía y, de acuerdo con los grupos sociales
representativos, se desarrolló un conjunto de esquemas de acción denominado
“pactos”, orientados a combatir las causas inerciales de la inflación, mismos que
dejaron de negociarse a mediados de la década de los noventa cuando la inflación
era marcadamente descendente y mostraba niveles inferiores a un dígito.
3.2 Política monetaria
El progresivo

saneamiento de las finanzas públicas permitió que en materia de política


financiera se abandonara el encaje legal y el coeficiente de liquidez, así como los
elementos del control selectivo de créditos, coadyuvando a liberar la disponibilidad
de créditos y a que las tasas de interés se determinaran por medio de la oferta y la
demanda en el mercado financiero, disminuyendo las tasas de interés nominales y
reales. Con esto, el financiamiento al sector público se realizó crecientemente a
través de operaciones de mercado abierto mediante la colocación de valores
gubernamentales con tasa de interés reales competitivas entre el público
ahorrador, favoreciendo la permanencia del ahorro interno en el país y
estimulando la entrada de capitales del exterior.
El ingreso de un importante monto de capitales foráneos propició que la política
monetaria, en congruencia con los objetivos antiinflacionarios, aplicase medidas
de esterilización con objeto de regular el exceso de liquidez de la economía sin
afectar la recuperación de la actividad productiva; ello modificó sustancialmente la
composición de la base monetaria del país, ya que se redujo el crédito interno del
banco central al tiempo que se incrementaron las reservas internacionales.
En el ámbito de la política cambiaria, se mantuvo desde septiembre de1982 y
hasta 1991 un régimen de tipo de cambio dual (esto es, uno libre y otro controlado,
este último aplicado al pago de las materias primas y bienes de capital importados,
importaciones y al pago del servicio de la deuda, situación que no impidió

que a partir de 1988 el tipo de cambio comenzara a revaluarse, disminuyendo la


protección de carácter general derivada de la subvaluación existente en años
previos, que compensaba los menores niveles de protección arancelaria.
A partir de entonces y, con excepción de 1995, en forma progresiva y sostenida, el
tipo de cambio se ubicó en un nivel consistente con la posibilidad real de efectuar
importaciones competitivas para apoyar el proceso de modernización industrial,
situación que adicionalmente contribuyó a la disminución de la tasa de inflación.
Se abrió entonces un periodo caracterizado por: el crecimiento sostenido del tipo
de cambio real, la disminución del déficit público, la reducción sustancial de los
niveles inflacionarios y la recuperación (modesta) del dinamismo de la inversión y
la actividad económica.
A partir de 1991 se mantuvo un deslizamiento gradual preestablecido del peso
frente al dólar mediante la definición de una banda de flotación que mantenía fijo
el límite inferior, mientras que el superior se definía con el deslizamiento diario
máximo considerado, lo cual dotaba a la paridad cambiaria de flexibilidad para
adecuarse a las condiciones del mercado y evitar la especulación de los
inversionistas. Si bien este esquema generó resultados positivos y contribuyó de
manera importante a la estabilización de los precios internos, tendió a la
revaluación del peso y propició el crecimiento de las importaciones.
Después de la crisis cambiaria de 1994, el tipo de cambio se liberó a las fuerzas
del mercado, en esta situación

el Banco Central sólo participó cuando las variaciones no reflejaran fielmente la


situación comercial del país, a fin de evitar ganancias espectaculares que
afectaran el comportamiento de los precios.
3.3 Política de comercio exterior
Debido al carácter mono exportador del país (80% de las exportaciones eran
petroleras) a partir de 1985 se inició la política de liberación comercial consistente
en la eliminación de las restricciones no cuantitativas a la importación,
acompañada de la disminución de los niveles arancelarios y su dispersión. La
instrumentación, en una primera etapa, se realizó en un marco macroeconómico
caracterizado principalmente por altas tasas de inflación, devaluación recurrente
del tipo de cambio, que en general se mantuvo sobrevaluado, elevado déficit del
sector público, bajo dinamismo de la inversión y de la actividad económica y,
finalmente, un súper ávitcomercial cuyos recursos se asignaron al pago del
servicio de la deuda externa acumulada en los años anteriores a 1985.
Con la apertura comercial (eliminación de controles no arancelario y firma de
tratados comerciales) también se consiguió estabilizar el crecimiento de los
precios, toda vez que mediante la competencia de productos del exterior fue
posible reducir los exagerados márgenes de ganancia prevalecientes en varias
ramas industriales, obligando a los productos mexicanos exportables a mantener
en el interior del país precios y calidad competitivos con los provenientes del
exterior, por ello la apertura comercial se constituyó en un elemento destacado

en el combate a la inflación. 
3.4 Política de modernización
En lo que se refiere a la modernización económica, el nuevo modelo consideró, en
su parte fundamental, actuar sobre tres aspectos básicos: 1) la redefinición del
papel del Estado en la economía, buscando reducir la intervención económica
directa con el propósito de alentar una mayor participación de los agentes privados
en la satisfacción de las demandas de la población, hacer más eficiente la gestión
productiva de la sociedad y elevar la eficiencia del aparato público en materia
económica, administrativa y de rectoría en el proceso de desarrollo económico; 2)
la desregulación económica, con el propósito de reducir los controles
gubernamentales y redefinir los esquemas y espacios de participación de los
agentes privados, buscando generar un clima comercial y productivo más
competitivo que propiciara la modernización de áreas o actividades económicas; y
3) la apertura comercial, encaminada a incrementar el intercambio con todas las
naciones del mundo para promover la eficiencia y competitividad externa de los
productos mexicanos.
3.5 Política salarial y agropecuaria
En ambos casos la política consistió en dejar al mercado la determinación de los
salarios contractuales y de los precios de los bienes agropecuarios, utilizando a
los salarios mínimos y a la fijación de subsidios y apoyos agrícolas, como forma de
ordenar los incrementos en función de la productividad que se registrara en la
mano de obra y en la producción de bienes salario. En el caso de los salarios
mínimos sus

variaciones consideraban la inflación a futuro y no la del año anterior, lo cual


permitía romper con las expectativas inflacionarias.
Por otra parte, los precios de los bienes agropecuarios, dados los internacionales
y la reducción de los aranceles acordados a la luz de los tratados comerciales con
el exterior, buscaron orientar la producción hacia los bienes exportables, lo que
haría posible captar las divisas requeridas por el sector para cubrir su déficit ya la
vez capitalizarse.
3.6 Resultados generales
La nueva estrategia produjo resultados positivos en materia de estabilización
macro-económica. En efecto, la corrección de las finanzas públicas se realizó en
los términos propuestos y se logró eliminar los enormes déficit fiscales, además de
que se canalizó una mayor proporción de las erogaciones gubernamentales hacia
el gasto social y, con base en la renegociación de la deuda externa, se redujo
sustancialmente el volumen de recursos destinados a cubrir el costo financiero de
dicha deuda. La existencia de finanzas públicas sanas permitió frenar el proceso
inflacionario en el que se encontraba la economía mexicana y, aun cuando no se
alcanzaron totalmente las metas inflacionarias, el ritmo de crecimiento de los
precios ha disminuido en los últimos años.
La reducción de los requerimientos financieros del sector público y la adopción de
esquemas de financiamiento con base en operaciones de mercado abierto para
allegarse recursos internos, favorecieron la tendencia a la baja de las tasas de
interés y liberó recursos a disposición del

sector privado para la realización de inversiones productivas.


En lo que respecta a la modernización económica, la reducción del aparato estatal
modificó los esquemas de participación y abrió nuevos espacios para la iniciativa
privada, lo cual permitió que, apoyado en la desregulación de la actividad
económica, aumente de forma creciente la eficiencia en la asignación de los
recursos y se incremente la competencia entre los productores, en beneficio de la
mayor eficacia y productividad de la economía en su conjunto.
La apertura comercial permitió incrementar el volumen de comercio exterior de
México con el mundo y diversificar la estructura de las exportaciones mexicanas,
además de que la competencia de los productos nacionales con los importados,
en el mercado interno, coadyuvó al combate a la inflación y mejoró la calidad de
los bienes que se ofrecen a los consumidores nacionales. La mayor competencia
ha estimulado a la industria nacional para desarrollar un intenso proceso de
modernización de su planta productiva y ha fomentado la especialización pro-
ductiva, permitiendo el aprovechamiento óptimo de las ventajas comparativas
localizadas en algunas áreas de la producción.
Sin embargo, existen aspectos económicos que aún no han sido resueltos de
manera satisfactoria. Uno de ellos se refiere al crecimiento económico y a la
generación de empleos demandados por la sociedad mexicana. No obstante, la
obtención de tasas positivas de crecimiento de la actividad económica, éstas no
alcanzaron las metas propuestas, y el desplazamiento de mano

de obra derivado del propio proceso de modernización de la planta productiva


impidió que dicho crecimiento se tradujera en un volumen suficiente de nuevas
plazas laborales.
Por otro lado, persiste la dificultad de la economía para generar las divisas
necesarias para el desarrollo nacional, lo que se expresa en el desequilibrio en la
cuenta comercial con el exterior, originado principalmente en el intercambio
comercial deficitario con países de Europa y Asia. El crecimiento de las
exportaciones mexicanas ha sido inferior al registrado por las importaciones,
debido tanto al escaso crecimiento del comercio mundial en el periodo, como al
tiempo que demandan las grandes inversiones en la industria para madurar; en el
corto plazo, esta situación se ha traducido en un importante déficit en la cuenta
corriente de la balanza de pagos, y aun cuando se ha financiado sanamente con el
ahorro externo capta-do a través de la inversión externa, hay una extrema
volatilidad de las inversiones en cartera y una elevada incapacidad para traducirla
en inversión productiva, esto señala una debilidad del esquema de financiamiento
del modelo.
En otros aspectos, el volumen de bienes de consumo importados ha desplazado
del mercado interno a industrias nacionales rezagadas en sus procesos de
modernización y que no resultan competitivas en cuanto a la calidad y precio. No
obstante a la existencia de bienes provenientes del exterior, que favorecen a los
consumidores, dado su impacto negativo sobre la producción nacional y el
empleo, es necesario ofrecer alguna

alternativa a las empresas mexicanas para apoyar su reconversión de manera que


encuentren condiciones para mantener su presencia en el mercado.
Dado que las economías en desarrollo compiten agudamente por atraer capitales,
se ha instrumentado un paquete de medidas, las cuales radican en mantener
deprimidos los salarios reales y conceder ventajas fiscales, afectando la
recaudación fiscal y limitando la expansión del gasto público.
La restricción fiscal, la reducción en el crecimiento económico mundial, la
competencia por capital externo y la drástica caída del comercio mundial han
provocado en los últimos 18 meses una baja en la producción interna de bienes y
servicios; el incremento en el desempleo y subempleo de la mano de obra; el
rezago en la producción del sector agropecuario, en especial el agrícola; el
incremento en la marginalidad económica y social de importantes grupos de
población y mayor concentración de la producción y de la riqueza a nivel regional y
urbano.
Los resultados alcanzados con respecto a los principales desequilibrios que esta
estrategia se propuso resolver se pueden dividir en cuatro aspectos: a) las
finanzas públicas, b) la formación de capital fijo y el crecimiento económico; c) la
balanza de pagos y el ahorro externo; y d) el consumo y el ahorro privado.
En relación con el primer aspecto, durante el periodo 1989-2001, los ingresos
ordinarios del sector público disminuyeron su participación en el PIB en 4.4puntos
porcentuales, comportamiento que se explica principalmente por la caída de los
ingresos petroleros

debido a la disminución del precio internacional de este producto, hecho que a la


vez se tradujo en una disminución del peso relativo de la industria petrolera en la
actividad económica general.
A su vez, los ingresos no petroleros mantuvieron una participación relativamente
constante respecto al PIB, pero experimentaron una modificación en su estructura.
En efecto, los ingresos tributarios muestran un aumento de 7.7 puntos
porcentuales, compensado por una disminución equivalente en los ingresos
derivados de la venta de bienes y servicios producidos por el sector público. Los
cambios señalados, por un lado, están estrechamente asociados con el proceso
de desincorporación de empresas públicas y las reformas tributarias tendientes a
mejorar la eficiencia en la recaudación e incrementar la capacidad del gobierno
para orientarla asignación y distribución de los recursos económicos por medio de
los impuestos. Al interior de los ingresos tributarios no se produjeron
modificaciones significativas, puesto que se mantuvieron las participaciones
relativas de los impuestos directos e indirectos, en alrededor del 43% y 57%,
respectivamente.
Por el lado de los egresos, el gasto neto del sector público disminuyó su
participación en el PIB a 8.3 puntos porcentuales, proceso que se explica casi
íntegramente por la disminución del peso del gasto no programable, debido
principalmente a la disminución relativa del servicio de la deuda pública. Dicho
cambio estructural fue posible con la renegociación de la deuda externa en 1989
y1990 y por la asignación

al pago de la deuda de una parte significativa de los recursos obtenidos, directa e


indirectamente, del proceso de desincorporación y del incremento de la
recaudación fiscal, cuyo objetivo fue proveer mayor flexibilidad a la política de
gasto del gobierno y disminuir los costos sociales derivados de los subsidios.
El resto de la caída en la participación del gasto neto del sector público,
aproximadamente dos décimas de punto del PIB, se explica por la disminución del
gasto de capital (0.8 puntos), ya que a pesar de la disminución en el número de
empleados del sector público, el gasto corriente aumentó 0.6 puntos, a
consecuencia del incremento de los recursos destinados a servicios personales; si
a ello se agrega que los niveles cuantitativos de prestación de los servicios
públicos no disminuyeron significativamente, los gastos en materiales y
suministros y en servicios generales, explican que la participación del consumo del
gobierno en el PIB disminuyera en 1.6 puntos porcentuales.
Con respecto al gasto de capital, cuya reducción se refleja en una caída de la
misma magnitud en las cuentas nacionales, debe anotarse que, aún cuando en el
corto plazo desempeña frecuentemente el rol de variable de ajuste, su comporta-
miento ha sido a la baja en el mediano y largo plazo, con el propósito de disminuir
el papel de “efecto de arrastre” que la inversión pública tiene sobre la inversión
privada, procurando que su dinámica responda progresivamente más a criterios de
eficiencia social y menos a exigencias de corto plazo.
El resultado neto de

los ingresos y egresos se tradujo en un cambio drástico de la inserción del sector


público en la economía. Su déficit en el periodo disminuyó su participación en el
PIB a 3.8 puntos. Por su parte, el ahorro del sector público pasó de 1.3% a 5.4%
del PIB, lo que representa un cambio de una magnitud ligeramente superior a 4
puntos del PIB. Este cambio es parte de la modificación substancial que sufrieron
la fuentes de financiamiento del proceso de acumulación; el sector público dejó de
ser un importante demandante de ahorro incluso en algunos años (cuando se
obtuvo superávit presupuestal fue un oferente neto del mismo).
Por cuanto hace a la formación bruta de capital, durante el periodo 1989-2001, su
participación en el PIB se incrementó en 3.9 puntos, dinámica que se explica por
el incremento de la inversión privada, cuya participación aumentó en4.9 puntos,
contrarrestando así la caída de la inversión pública anteriormente seña-lada (0.8
puntos porcentuales).
En la elaboración de propuestas sobre los estímulos a la inversión privada
productiva, es importante señalar que ésta, en un marco macroeconómico con
estabilidad de precios y expectativas “normales”, y para efectos del dinamismo de
la actividad económica (representado básicamente por el crecimiento del PIB), es
la variable con más peso. El periodo 1989-2000 muestra que, con tasas de
inflación decrecientes y evolución positiva del PIB, la inversión privada creció en
promedio a un ritmo anual superior al 9%, aún cuando la tasa de rendimiento del
capital pro-ductivo disminuyó sostenidamente

durante ese lapso de tiempo, a consecuencia principalmente de la apertura


comercial, la cual impidió que la mayor productividad del trabajo se convirtiera en
incremento en los beneficios.
Desde el punto de vista de la composición por origen de la inversión total, es
importante señalar que el rubro que mostró más dinamismo fue el de maquinaria y
equipo, que explica prácticamente el total del incremento de la inversión en el PIB.
Este hecho induce a pensar que la dinámica de la inversión, guiada por el sector
privado, estuvo fundamentalmente orientada a inversión productiva. Puesto que el
aparato productivo interno no tiene suficiente capacidad de oferta de los bienes de
capital demandados durante este proceso de crecimiento, una parte significativa
de la inversión se transformó en demanda de bienes importados.
En efecto, el componente importado de la inversión fue el más dinámico,
explicando el 31.6% del incremento total de este concepto, al aumentar en
2.6puntos porcentuales su participación con respecto al PIB. Para interpretar
plena-mente este resultado, es importante anotar que el comportamiento de la
importación de bienes de capital depende, por un lado, de la propia dinámica de la
inversión productiva, y por otro, de la evolución de los precios relativos de los
bienes de capital doméstico con respecto a los importados.
Se define ahorro del sector público como la diferencia entre ingresos y gastos
corrientes.
Los resultados alcanzados en materia de balanza de pagos y ahorro externo,
mediante las cuentas netas con el exterior,

indican que se obtuvo una transferencia de capitales foráneos (esto es, el flujo que
cierra el balance ahorro-inversión a nivel macroeconómico).
Con respecto a la importación de bienes y servicios, conviene desagregar el
análisis de acuerdo al tipo de bien, es decir, bienes de capital, intermedios y de
consumo. El dinamismo de la inversión se tradujo en un crecimiento significativo
de la importación de bienes de capital, rubro que aumentó en 1.4 puntos su
participación en el PIB. Sin embargo, el impacto relativo del mismo sobre los
egresos de la cuenta corriente del sector externo no fue el de mayor peso.
En primer lugar debe mencionarse la importación de bienes intermedios, cuya
participación en el PIB se elevó a 12.6 puntos porcentuales, como respuesta al
crecimiento del PIB principalmente, pero también al comportamiento de los precios
relativos, a la evolución de las restricciones arancelarias y a las menores
restricciones cuantitativas.
En segundo lugar, la importación de bienes de consumo, si bien ha sido la de
menor participación (3.2%), presentó un comportamiento más dinámico. La razón
principal es la progresiva disminución de las barreras arancelarias y la eliminación
de restricciones cuantitativas a la importación, que acompañada con una
disminución de los precios relativos de los bienes importados y de un incremento
global del consumo privado como consecuencia de los mayores niveles de
actividad económica, se tradujo en un fuerte aumento de su importación.
El conjunto de estos egresos incrementó su participación en el

PIB a15.8 puntos, en tanto que los restantes egresos corrientes distintos de
importaciones la redujeron a 2.9 puntos, lo cual se debió a una disminución del
peso relativo de los pagos por servicios factoriales. La estrategia seguida en
materia de renegociación y endeudamiento externo permitió disminuir
significativamente el peso de este rubro en las cuentas con el exterior, otorgando
grados de libertad a la política económica.
Por su parte, los ingresos corrientes de la balanza de pagos aumentaron su
participación en el PIB, por el efecto neto de las mayores exportaciones no
petroleras (16.8 puntos) y la disminución de las petroleras (1.5 puntos). En la
explicación del comportamiento del primer rubro es necesario tener en cuenta, por
lo menos, los siguientes aspectos: la expansión de la economía de los EUA; el
dinamismo de la demanda interna; los precios relativos y en estrecha relación con
esto último, el efecto específico de la liberalización económica sobre la estructura
de costos de las actividades exportadoras. 
Los precios relativos de las actividades exportadoras se vieron favorecidos en dos
aspectos, uno, por el efecto de la eliminación progresiva de la estructura
arancelaria, cuyo sesgo anti exportador limitaba el potencial de estas actividades,
y dos, por el incremento sostenido de la productividad, cuyo dinamismo superó al
del incremento de los salarios nominales, resultando finalmente en una
disminución relativa del costo unitario. Adicionalmente, la instrumentación de
apoyos crediticios para la exportación e importación de

bienes utilizados en la producción de bienes exportables contribuyeron a integrar


un escenario propicio para esta actividad.
Con respecto a los otros rubros del sector externo, como el turismo y las maquilas,
es necesario señalar que el comportamiento de su saldo neto responde
fundamentalmente a la evolución favorable de la economía americana y a los
precios relativos. En todo caso, los resultados obtenidos por ambos conceptos
muestran que su aporte neto al saldo de la cuenta corriente se comportó en forma
opuesta: mientras que la maquila aumentó su participación, el turismo la
disminuyó no obstante la expansión de su oferta.
En efecto, en el caso de la maquila, se observa que su participación en el PIB
creció en 11.9 puntos porcentuales, con una tasa promedio de crecimiento
de16.3% durante el periodo 1989-2001. Ello se explica por el resultado neto de los
dos factores señalados: el dinamismo de la economía americana, variable con la
cual tiene una elevada elasticidad y la evolución de los salarios reales que en los
últimos años han aumentado más que la productividad, ejerciendo un efecto
negativo sobre los costos de las maquiladoras.
El ingreso neto por turismo disminuyó su participación en el PIB 0.8 pun-tos
porcentuales, no obstante el incremento de la oferta hotelera a una tasa promedio
anual del 2.4%, por lo tanto, el resultado observado se explica por el efecto
depresivo del precio relativo.
El resultado neto de los ingresos y egresos corrientes de las cuentas del exterior
expresan que se mantuvieron las fuentes de financiamiento

en el proceso de inversión; en efecto, el ahorro externo pasó de 2.7% a 2.9% del


PIB, entre 1989 y 2001.
Por último, con relación al comportamiento del ahorro privado, los resultados
alcanzados fueron los siguientes: la participación del ahorro externo y del ahorro
del sector público tuvieron su contrapartida en el comportamiento del ahorro del
sector privado. Este último, pasó de representar alrededor del 14.5% del PIB en
1985 al 13.0% en el 2001. Es decir, la disminución del peso relativo de esta fuente
de financiamiento de inversión se comprende, en parte, como consecuencia del
comportamiento del consumo privado, y como resultado residual de los otros
componentes del ahorro y del propio comportamiento de la inversión.
Con respecto al consumo privado, el análisis estadístico muestra que la sociedad
mexicana tiene una alta propensión marginal al consumo, agravada por una
situación recesiva que deprimió a este último en el periodo anterior. Ello se tradujo
posteriormente en un dinamismo en este concepto de gasto, que adicional-mente
tuvo un efecto sobre las cuentas del exterior, dado el cambio observado del precio
relativo de los bienes de consumo importados.
Aunado a lo anterior, la tendencia a la baja de la tasa de interés real propició la
expansión del consumo, en particular de bienes durables; simultáneamente, el
aumento, aunque moderado, de los salarios reales, acompañado de una
disminución de la tasa de desempleo, contribuyó también a dinamizar el consumo
privado. En resumen, las expectativas de un mayor ingreso disponible,

consistente con las mayores tasas de crecimiento de la actividad económica,


acompañada de la apreciación real del tipo de cambio y la expansión del crédito al
consumo, se tradujo en un incremento de 1.3 puntos porcentuales en la
participación del consumo privado en el PIB.
Las empresas observaron, por una parte, la disminución de la tasa de interés real,
fenómeno que se explica tanto por los factores internos mencionados como por la
disminución de las tasas de interés internacionales, y por otra, la expansión del
sistema crediticio disponible, tanto interno como externo. En este marco, fue “fácil”
para las empresas cubrir la diferencia entre el ahorro y la inversión por medio del
endeudamiento, el que, dado el menor nivel de las tasas de interés externas,
tendió a desplazarse en forma creciente hacia la deuda externa. De esta forma, se
observó la creciente independencia de las decisiones de ahorro e inversión en un
contexto de crecimiento del sistema financiero.
Por lo tanto, el sector privado pasa a ser, de generador de ahorro para financiar su
inversión, a demandante de él, lo cual se manifestó en la acumulación de montos
crecientes de deuda privada, tanto con el sistema financiero interno como externo.
COMPARACION DE LA POLITICA ECONOMICA EN DIVERSOS GOBIERNOS:
ANTECEDENTES
El régimen que comprende de 1940 a 1946 el presidente era el señor Manuel Ávila
Camacho el cual se caracterizó por el crecimiento del proceso inflacionario que
había iniciado el régimen anterior, Principalmente a causa de la política cardenista,
tal política

provocó una devaluación en 1938 y la inflación continuo aumentando después de


1940.
En 1943 el valor del PIB fue de 13 millones de pesos mientras la deuda pública
externa era igual a 240 millones de pesos.
En el sexenio de 1946 a 1952 el proyecto del presidente en turno Miguel Alemán
pretendía dos grandes realizaciones: la construcción de obras de infraestructura y
la de inversión en industrias. A finales de 1950 se apreciaba un aumento en el
ritmo del crecimiento económico; pero en 1952 al acercarse la sucesión
presidencial, se produjo una nueva salida de capitales al parecer por el temor de
un conflicto político.
Durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines comprendido de 1952 a 1958, se
pueden distinguir una etapa que llega hasta 1954 en la que se dan los intentos
iniciales de estabilización buscando abatir la inflación y equilibrar el presupuesto,
también es el periodo en que se logra la recuperación económica que origina
“desarrollo estabilizador”, y durante los últimos años del sexenio se da un
debilitamiento de la economía nacional, debido en gran parte al hecho de que por
esta época la economía mundial estaba entrando a una fase depresiva.
El sexenio de 1958 a 1964, López Mateos se inició mediante un déficit, situación
económica, que amenazaba con frenar el crecimiento alcanzado en años
anteriores. Respecto a exportaciones se buscó incrementar los bienes y servicios,
reduciendo algunos aranceles. 
Un objetivo primordial de esta administración era el de mantener los precios
estables en la economía nacional.
Al comenzar el periodo

presidencial de Gustavo Díaz Ordaz, 1964 a 1970, planteó su política económica


muy similar a la del sexenio pasado, es decir; una creciente participación del
estado en la economía a través del aumento de organismos del sector paraestatal,
para ello hizo necesaria la inversión pública que ascendió a cerca de 130 millones
de pesos, las reformas fiscales implantadas en 1965 aumentaron los ingresos lo
que favoreció a la inversión pública.
Un aspecto importante de este periodo fue el del surgimiento de las empresas
maquiladoras que posteriormente se popularizaron y han sido una fuente de
empleo para millones de trabajadores.
En el periodo que comprende desde el año de 1970 a 1976 La política del
presidente Luis Echeverría Álvarez fue la de una apertura democrática.
Para 1970, algunos signos de progreso material derivados de tres lustros de
elevado crecimiento y baja inflación, hacían ver a México con optimismo ya que el
país había logrado un transformación radical ya que su economía se había
transformado en urbana e industrial, pero no todo estaba tan bien, ya que el nivel
de desempleo iba aumentando y la satisfacción de las necesidades de los
servicios sociales tenían un atraso de varios años.
Sin embargo en septiembre de 1976 la especulación contra el peso había
impactado sobre la deuda externa pública que había aumentado en un 37.4% y
llegaba a casi los 20 millones de dólares; Hacienda anunciaba que dejaría flotar el
peso mexicano y abandonaría el tipo de cambio fijo dicha moneda. 
JOSÉ LÓPEZ PORTILLO Y PACHECO (1976 -1982)
DEUDA

EXTERNA
En cuanto a la deuda externa cada vez se le debía más a EUA, fue entonces que
se incrementó al consumo general un 15%, lo que se llamaría IVA. La
administración de Portillo, estuvo marcada por sus esfuerzos para aprovechar los
inmensos recursos petroleros de México y por lograr una mayor independencia
económica de Estados Unidos. Promovió la denominada Alianza para la
Producción, promulgó una ley de amnistía política, y en el campo de las relaciones
internacionales restableció las relaciones diplomáticas con España. Convocó una
importante reunión Norte-Sur y propuso en la Organización de Naciones Unidas.
CORRUPTELA POLÍTICA E IMPACTO ECONÓMICO
En 1982, la administración de ese entonces perdió prestigio, debido a la
corrupción y a la enorme deuda exterior, contraída por los fuertes préstamos
internacionales. Una de sus últimas medidas fue la nacionalización de los bancos
privados. Sus relaciones conyugales durante su gobierno proporcionaron
escándalos sociales que afectaron la administración pública.
TERRIBLE DEVALUACIÓN DEL PESO
En un informe de gobierno hizo mención acerca del peso que ya estaba devaluado
y dijo que defendería la moneda como perro. El presidente mexicano José López
Portillo restableció relaciones diplomáticas con España, interrumpidas durante 38
años. Así mismo, durante su mandato, se inició en el golfo de México (1979), la
explotación de los dos pozos petrolíferos de mayor producción mundial. López
Portillo deja el poder al Licenciado Miguel de la Madrid en el año de 1882.
POLÍTICAS FISCALES 
Para beneficiar

a los trabajadores con bajo salario, López Portillo modificó algunas leyes fiscales y
se firmaron convenios con 140 empresas privadas para crear trescientos mil
empleos. 
Fundó el banco obrero, con un capital de cien millones de pesos.
En el ámbito internacional, López Portillo es un personaje importante en las
relaciones con España, pues fue el primer jefe de Estado mexicano que viajaba a
ese país. Con este hecho, las relaciones se hicieron prometedoras. España
compró una fuerte cantidad de petróleo y azufre mexicanos. 
Basó el desarrollo económico en la explotación de bancos petrolíferos y en la
obtención de créditos en el extranjero a partir de ésta, lo que causó serios
problemas cuando se dio una baja mundial en el precio del petróleo. El peso sufrió
varias devaluaciones y la banca fue nacionalizada. 
MIGUEL DE LA MADRID HURTADO (1982 - 1988)
MODIFICACIONES EN SECRETARÍAS
A pocos días de que Miguel de la Madrid tomó posesión de la Presidencia de la
República, envió una iniciativa de ley al Congreso de La Unión para modificar la
Ley Orgánica de la Administración Publica Federal. En ella concluyó
modificaciones para adecuar la estructura de su gabinete al proyecto político que
tenia planeado para gobernar a la Nación. Le creó al Lic. Francisco Labastida la
Secretaria de Energía, Minas e Industria Paraestatal, que sustituía a la Secretaría
de Patrimonio Nacional. El cambio de ese nombre no era casual, pues mantenerla
como una dependencia que administraba el patrimonio de la Nación significaba
que los organismos ahí controlados

no pudieran ser vendidos a la iniciativa privada. En cambio su bautizo implica


entender al aparato empresarial del Estado como un conjunto de bienes
rematables que no formaban parte de la riqueza nacional. Supuestamente para
corregir los males de la corrupción y la conducción estulta de las agencias
publicas fue creada, también a iniciativa de De la Madrid, la Secretaría de la
Contraloría General de la Federación, ahora llamada casi de igual manera. Los
mexicanos y ya muchos extranjeros saben muy bien para que sirvió la creación de
tal elefante blanco. El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el
INEGI quedó bajo el control del entonces encargado del despacho de
Programación y Presupuestos, Lic. Carlos Salinas de Gortari, absorbiendo
funciones que le correspondían en parte al Instituto Nacional de Población,
adscrito a Gobernación y otras responsabilidades que le competían a la Secretaría
de Hacienda. Esa dependencia se convirtió en una verdadera fuente de
investigación privilegiada e incluso de inteligencia política para el grupo compacto
salinista que desde esos momentos ya estaba apoderándose de todas las áreas
estratégicas del Estado.
POLÍTICAS AUSTERAS FRENTE DE PROBLEMAS ECONÓMICOS
Con una política austera enfrentó problemas económicos muy fuertes, como el
descenso del precio del petróleo a nivel mundial. 
En el ámbito internacional, cooperó con un grupo diplomático encargado de
procurar la paz en Centroamérica. 
Un viaje por varios países europeos trajo como consecuencia un intercambio más
intenso a

nivel comercial, político y cultural. 


A finales de su gobierno una muy fuerte devaluación afectó nuevamente la ya
quebrantada economía mexicana.
RIESGO DE UNA HIPERINFLACIÓN
A fines de 1987 una gran crisis financiera interrumpió el proceso de recuperación
de la economía, con el desplome de la Bolsa Mexicana de Valores. En parte, ésta
fue ocasionada por la caída de las bolsas de valores de Nueva York y de los
principales centros financieros internacionales; pero también fue resultado de
errores cometidos internamente en el manejo del mercado de valores. El ambiente
de incertidumbre provocado por ese desplome y una inercia inflacionaria de 6%
mensual, dieron lugar a una corta pero intensa fuga de capitales que culminó
rápidamente con la devaluación de noviembre de 1987, hecho que colocó al país
en el camino de la hiperinflación.
AJUSTES EN LA ECONOMÍA
El gobierno de Miguel de la Madrid se vio forzado a introducir uno de los más
severos programas de ajuste económico: recorte de gasto público, aumento a los
precios de los productos básicos (tortilla, pan, leche y gasolina), así como una
política monetaria y de tipo de cambio orientada a contener el alza del resto de los
precios. Se usó un mecanismo nada ortodoxo: la búsqueda de consensos entre
gobierno, empresarios y sindicatos a través del llamado "Pacto". Al inicio de 1988
los precios crecían a una tasa anual de 150%. El Pacto permitió que para fines de
ese año la inflación fuera de 51%. 
Pero el efecto social y político del ajuste fue tremendo. La economía se volvió a
estancar y en

la elección presidencial de ese año el PRI sufrió la erosión de votos más alta de su
historia.
CARLOS SALINAS DE GORTARI (1988 - 1994)
Asumió la presidencia el 1° de diciembre de 1988, el Lic. Carlos Salinas de
Gortari, en un periodo extremadamente complicado para México, pues la crisis
continuaba afectando la economía nacional.
Durante este sexenio se continuó con la política económica basada en la
planeación indicativa, a cargo de la Secretaría de Programación y Presupuesto.
A través de lo que los especialistas llamaron "Terrorismo fiscal", Salinas obtuvo
más ingresos; y se deshizo de muchas empresas propiedad del gobierno que
funcionaban como pérdidas para reducir los gastos. 
Renegoció la deuda externa reduciéndola en un 26% e incluso, en 1991, se
reportó el primer superávit en muchos años.
Durante su sexenio, la red de carreteras se reestructuró y se puso en marcha el
Programa Nacional de Solidaridad, que se encargó de dotar de agua, electricidad,
o banquetas a pueblos lejanos de la ciudad.
A nivel internacional se firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y
Canadá y se lograron muchos intercambios comerciales y culturales con diversos
países. 
En México durante los años setenta el déficit fiscal y la deuda externa crecieron
excesivamente. Por eso, en los ochenta la economía mexicana se estancó y la
inflación se disparó. Para volver a crecer con estabilidad de precios,
necesitábamos reformar el Estado y promover la eficiencia y estabilizar la
economía. 
POLÍTICAS DE INICIO DE SEXENIO
Para abatir la inflación nos

apoyamos en una política fiscal y monetaria congruentes, que tuvieron su mejor


complemento en el Pacto. Así, logramos pasar de una inflación de 51% en 1988 a
una de sólo 7% anual en 1994.
No fue un abatimiento ficticio de la inflación, mediante controles artificiales de
precios. El Banco de México lo confirmó al afirmar que el Índice Nacional de
Abastecimiento de Artículos de la Canasta Básica para 1994 era el mejor que se
ha registrado desde que se inició la medición de este índice en 1980…Durante
1994 el abastecimiento de los productos básicos, así como de los demás fue
prácticamente óptimo.
Pero no sólo se logró reducir la inflación. Durante los seis años de esta
administración la economía creció en términos reales, si bien a tasas todavía
reducidas en función de las necesidades del país.
Durante cinco de los seis años, el crecimiento por habitante también fue positivo,
pues la economía aumentó por encima de la dinámica de la población.
Con la estrategia de reformas para abrir la economía y reducir la deuda,
construimos expectativas favorables para la recuperación económica. Concluida la
renegociación de la deuda externa a principios de 1990, durante el resto de la
administración la economía pudo haber crecido a tasas anuales de 5% real. Al
eliminarse la incertidumbre que producía el endeudamiento excesivo pudieron
haberse alcanzado dos puntos más de crecimiento real por año. Además, al
fortalecerse la confianza, hubo una notable baja en las tasas de interés y un
aumento en la repatriación de capitales.
LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
DE MÉXICO ANTES DEL TLC
Se pensaba que la economía de los Estados Unidos era una e las más abiertas
del mundo, ya que registraba un arancel promedio de sólo 5%: Era cierto pero sólo
en parte. La realidad en la aduana era muy diferente y muy complicada. Muchas
exportaciones mexicanas enfrentaban aranceles superiores al 20%. Además, a
pesar de las negociaciones, había barreras arancelarias (como las cuotas y las
mismas limitaciones en la aduana, entre otras) que impedían o limitaban el acceso
de productos mexicanos al mercado norteamericano: textiles, siderurgia y
agropecuarios, por citar algunos. Adicionalmente, existía inseguridad respecto al
acceso de productos, porque a pesar de que podían no enfrentar obstáculos en
ese momento, se temía que a medida que adquirieran mayor importancia sus
competidores norteamericanos ejercerían presiones para limitar su acceso. Así,
aumentaban las acciones proteccionistas y, junto con ellas, algunos fallos
unilaterales contra exportaciones mexicanas que establecían impuestos
compensatorios y otras medidas de política comercial.
Antes del tratado, muchos productos mexicanos con una gran potencial para
venderse en el mercado del norte eran obstaculizados con aranceles mucho más
altos, o bien por medio de discriminaciones administrativas. Bastan algunos
ejemplos: la sandía tenía arancel de 35%, los espárragos, del 25%, la venta de
aguacate estaba prácticamente restringida y era imposible exportar azúcar.
Alrededor de 750 categorías de productos tenían aranceles extremadamente altos,
algunos hasta de 800%,

y se trataba de artículos en los que éramos especialmente competitivos. Además,


existía el irritante problema de los aranceles estacionales que crecían de manera
exagerada durante aquellos meses en que los productos norteamericanos
aumentaban su oferta, como en caso del jitomate. Por si fuera poco, una decisión
e la autoridad aduanal podía frenar las exportaciones mexicanas en cualquier
momento. Cuando ganábamos mercado, aparecían trabas, como ocurrió con el
cemento. EL norteamericano sí era un mercado abierto... pero no para nosotros.
Finalmente, al igual que en todo el mundo industrializado, su agricultura era el
sector más protegido, con enorme poder político y simpatía de la población, lo que
anticipaba una gran dificultad para lograr más exportaciones en ese sector.
PRIMEROS RESULTADOS DEL TLC
La decisión de negociar el TLC se dio en el contexto de la nueva realidad mundial.
A lo largo del proceso estuvo presente una preocupación constante entre los
mexicanos: ¿La integración económica con los Estados Unidos representaría la
pérdida de nuestra soberanía? Sin duda, al negociar, fue necesario hacer
concesiones para obtener beneficios a cambio. Con el TLC, el gobierno mexicano
tuvo que garantizar que ya no se ejercerían las decisiones discrecionales que
otras administraciones practicaron en el pasado para orientar la economía. Sin
embargo, ese compromiso no representó una capitulación: mi gobierno no entregó
las decisiones a las autoridades norteamericanas sino que simplemente, dejó de
ejercerlas de manera discrecional, lo cual había

sido un reclamo reiterado de la sociedad mexicana ante los excesos estatistas de


nuestra historia. Pero además, la negociación no representó la renuncia a definir el
rumbo de nuestra economía, sino la oportunidad de que, con la apertura de los
mercados, los estadounidenses renunciaran, también, a la actuación unilateral que
sus críticos han calificado como 
"expresión de su arrogancia imperial".
INGRESOS Y CONSUMO FAMILIAR
Durante esta administración la tasa de crecimiento de la población se redujo de
2% en 1988 a 1.8% en 1994. Sin embargo, en esos seis años la población total del
país pasó de 80.2 a 90 millones de personas, un aumento de casi 10 millones. El
puro incremento era igual a la población total de Suecia, Portugal o Austria. El
número de habitantes que en seis años se sumó al país equivalía a tres veces la
población de Uruguay, dos terceras partes de la de Chile y al total de la de
Guatemala. Este crecimiento representó un reto formidable: atender a diez
millones de personas adicionales en sus demandas de alimentación educación,
salud y vivienda. Además estos nuevos reclamos se sumaban a los rezagos de
servicios sociales acumulados a lo largo de la historia.
PRIVATIZACIÓN DE EMPRESAS PARAESTATALES
La reducción de la deuda externa había contribuido a eliminar los pagos excesivos
al exterior. Sin embargo, aún teníamos un flanco delicado: las finanzas públicas.
Nuestra deuda interna era muy elevada. Al iniciar mi gobierno la deuda interna
como proporción del PIB ascendía a 19%. 1 Cada año pagábamos los
vencimientos del principal,

pero lo más pesado era su servicio, es decir, cubrir los intereses. En 1988 la tasa
de interés fue de 52% y el año anterior había sido de 122%. 2 El servicio de la
deuda era una carga insostenible pues el pago de intereses absorbía casi la mitad
de todo el presupuesto federal. La única manera de abatir esos pagos era reducir
el saldo de la deuda. No faltó quien propusiera otro método: “ Desatar la inflación
para que se desplome el valor real de la deuda”. Ese método era inaceptable pues
la inflación también hubiera desmoronado el valor del patrimonio familiar y de los
salarios de los trabajadores. El único camino responsable era vender los activos
del gobierno, pagar la deuda interna y así evitar el pago de intereses.
FIN DEL SEXENIO 
En enero de 1994 se inició en Chiapas un levantamiento armado indígena que
provocó una seria crítica internacional contra su gobierno. A partir de ello,
sobrevinieron varios acontecimientos que desembocaron en la estrepitosa caída
del peso al final de su mandato presidencial. 
De este modo quedó empañado su buen desempeño presidencial, el cual había
hecho declarar a la prensa, tanto nacional como internacional que era el mejor
gobernante de México en los últimos años. Entregó el poder a Ernesto Zedillo y se
retiró al extranjero. 
ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN (1994 - 2000)
EL ERROR DE DICIEMBRE DE 1994
El 9 de diciembre de 1994, en cumplimiento del mandato legal, el nuevo gobierno
presentó ante el Congreso las iniciativas de Ley de Ingreso y Presupuesto de
Egresos de la Federación. En cumplimiento

de la Ley de Planeación, las iniciativas debían acompañarse del documento de


"Criterios Generales de Política Económica para 1995". Este documento estaba
firmado por el presidente Ernesto Zedillo. Los textos fueron integrados por un
equipo de economistas profesionales encabezados por Zedillo. Al firmarlos, el
Presidente reconoció que el documento representaba un análisis cuidadoso. Por
eso afirmó: 
En este documento se consideran los elementos generales de la política
económica para 1995. Esta política está sustentada en el análisis de la situación
actual de la economía mexicana, de las condiciones internacionales que enfrenta
el país, de los retos y oportunidades que se presentan, así como de los objetivos y
propósitos que en las presentes circunstancias es viable y conveniente adoptar.
En el apartado “Política ECONÓMICA, EL Presidente Zedillo incluyó un
diagnóstico claro y objetivo de lo acontecido en 1994:
Se estima que el PIB alcanzará para 1994, un crecimiento de 3.1%, no obstante
los trágicos acontecimientos acaecidos en el ámbito nacional. Además la
inestabilidad de los mercados internacionales propició un repunte de las tasas de
interés y un aumento en la paridad cambiaria, dentro de su banda de flotación. 
Las percepciones reales de los trabajadores registraron en promedio una
recuperación moderada. En particular, las remuneraciones reales medias del
personal ocupado en la industria manufacturera aumentaron en un 4.2% entre
enero y septiembre de 1994, en relación con el mismo lapso del año anterior. 
Para el cierre de
1994, se estima una inflación anual del 6.9%. Éste es el nivel más bajo de los
últimos 22 años y es menor, en 1.1 puntos porcentuales. a la inflación de 1993. 
En materia de finanzas públicas, se estima que se obtendrá un equilibrio en el
balance económico, es decir, el año concluirá sin déficit. Este equilibrio permitirá
que, al término de 1994, el saldo de la deuda pública neta, consolidada con el
Banco de México, se mantenga en un porcentaje del PIB similar al del año
anterior, que se ubicó en 22%
Como se ve al final de estos párrafos, Zedillo hace referencia al saldo de la deuda
pública y reconoce su bajo nivel. Nótese que, a pesar de saber que los Tesobonos
formaban parte de esa deuda, Zedillo no hace ninguna mención a ellos.
El país enfrenta una crisis económica, pero sobre todo política; pues una vez
iniciado su mandato el peso se devalúa drásticamente con lo que se inicia un
clima de recepción económica, desempleo y descapitalización de las empresas.
Se elabora el plan nacional de desarrollo de recuperación económica, este
propone el fortalecimiento de la soberanía nacional; busca la consolidación de un
régimen de convivencia social basado en la ley aplicada a todos por igual
mediante la justicia: así mismo buscará un desarrollo económico democrático y
social para los mexicanos; finalmente el crecimiento económico deberá ser
vigoroso, sostenido y sustentable en beneficio de todos los mexicanos. 

EL FOBAPROA
Cuando la crisis mexicana parecía que se iba a prolongar, las culpas se pusieron
en el pasado. Cuando la recuperación

fue más rápida de lo anticipado y se presentaron otras crisis en Rusia y en el


sureste asiático, el gobierno de Zedillo se presentó como el milagroso salvador de
la crisis, pero ocultó que él mismo la había generado, con sus errores a partir de
diciembre de 1994. Entonces pretendió que las reformas estructurales del pasado,
en que se basaba la recuperación, no le merecían más que vilipendio y descrédito,
al haber alentado la descalificación en bloque de un gobierno al que el nuevo
presidente le debía todo. 
Para cubrir y proteger sus decisiones discrecionales, los miembros del Comité
aprovecharon que la Ley no establecía disposiciones para supervisar ni regular al
Fobaproa. La Contaduría Mayor reportó que la CNBV no auditó al Fobaproa. ¿La
razón? La CNBV respondió que "ni su ley ni la Ley de Instituciones de Crédito le
otorgan facultades" para supervisarlo. Tampoco lo auditó la Secretaría de
Hacienda, al no haber disposición expresa en la ley que lo exigiera. La Contaduría
lo confirmó: 
No se contó con un marco de referencia para el seguimiento de las acciones, el
control y supervisión de las reglas de operación del Fobaproa, por lo que los
tramos de control fueron discrecionales para el Comité Técnico. ..No se realizaron
auditorías a las operaciones del Fondo.
En los hechos, el vacío jurídico garantizó que, en el rescate de créditos y bancos,
los operadores del Comité Técnico pudieran decidir la impunidad de unos, el
castigo de otros y la falta de transparencia en el endeudamiento más grande en la
historia del país. Lo hicieron sin

supervisión ni rendición de cuentas. 


Ante tales abusos, la Contaduría Mayor expresó un apremio:
Considera necesario que el Ejecutivo Federal debe solicitar al H. Congreso de la
Unión su aprobación para el otorgamiento de dichos avales dado el impacto futuro
que éstos puedan llegar a tener en las finanzas públicas
No se cumplió este mandato de la Contaduría Mayor del Congreso. 
Utilizaron la discrecionalidad para entregar el sistema de pagos mexicano a los
bancos extranjeros 
La figura presentada alguna vez como el prototipo del neoliberalismo, la primera
ministro de Gran Bretaña, Margaret Thatcher, sostenía que no debía entregarse
los bancos principales de un país a los extranjeros pues se perdía el control del
sistema de pagos. Sólo los neoliberales mexicanos del equipo de Zedillo podían
promover su entrega. Eso fue lo que sucedió entre 1995 y 2000. Utilizaron la
discrecionalidad para que los bancos extranjeros adquirieran por asignación o
supuesta subasta el control de los principales bancos mexicanos. 
Fortalecimiento Económico
Los resultados alcanzados en los cinco años de Gobierno confirman que el
Programa de Reformas Económicas impulsado por el Gobierno del Presidente
Ernesto Zedillo ha permitido que el país tenga un desempeño favorable,
generando con ello más empleos para los mexicanos. 
Después de la severa contracción de 1995, la economía en 1996 creció 5.1 por
ciento y en 1997 se alcanzó la tasa de crecimiento más alta en 16 años, de 6.8 por
ciento. En los primeros nueve meses de 1999, el PIB creció a una tasa anual

de 3.2 por ciento.


La economía y el empleo 
La tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el período 1996-2000
habrá sido de casi cinco por ciento, la tasa más alta para un período similar en los
últimos 20 años. En 1999 se estima que el PIB registró un crecimiento real anual
de cerca de 3.4 por ciento, cifra que resultará superior a la meta de 3.0 por ciento
inicialmente planteada. El dinamismo de la actividad productiva se fundamenta
tanto en un mayor nivel de gasto en consumo e inversión interno del sector
privado por en el desempeño favorable de las exportaciones de bienes y servicios.
Gracias a la fortaleza económica el empleo presenta una tendencia favorable. 
Al cierre de octubre de 1999, el número total de asegurados en el Instituto
Mexicano del Seguro Social (IMSS) se situó en un máximo histórico de 12.3
millones de personas y la Tasa de Desempleo Abierto llegó a 2.55 por ciento en
promedio en los primeros 11 meses de 1999, la tasa promedio más baja para un
período similar desde que se empezó a calcular este indicador en 1987.
Durante los últimos años, se han fortalecido las bases de nuestra economía.
• En 1999, la inflación acumulada fue de 12.3 por ciento, cifra inferior en más de
seis puntos porcentuales a
la del año anterior y menos de una cuarta parte de la que se registró en 1995.
• El crecimiento de las exportaciones ha sido espectacular. El monto total
exportado como porcentaje del PIB en 1999 es casi el doble respecto al de 1994.
El déficit en cuenta corriente como proporción del producto se mantiene

en niveles moderados y congruentes con la disponibilidad de recursos financieros


de largo plazo. Se espera que en 1999 la inversión extranjera directa haya
financiado más de 80 por ciento de dicho déficit. 
Entre enero de 1994 y septiembre de 1999, México recibió más de 67 mil millones
de dólares en inversión extranjera directa, manteniéndose como uno de los
principales países receptores de inversión extranjera entre los países en
desarrollo.
• Al cierre de 1999, las reservas internacionales alcanzaron un nivel superior a 30
mil millones de dólares,
uno de los mayores montos en la historia de México.
• En junio de 1999 las autoridades financieras formalizaron el Programa de
Fortalecimiento Financiero 1999-2000, el cual incluye recursos por 16 mil 900
millones de dólares en forma de líneas de crédito y comercio exterior y seis mil
800 millones de dólares de líneas contingentes al amparo del Acuerdo Financiero
de América del Norte. Ello, asegura el refinanciamiento de la deuda externa
pública en el período 1999-2001 y permite contar con recursos disponibles para
hacer frente a posibles eventualidades. Esto contribuirá a garantizar la estabilidad
de la economía mexicana durante el período de cambio de Gobierno.
Las finanzas públicas 
• La política en materia de finanzas públicas se ha dirigido a fortalecer el
crecimiento económico sostenido con estabilidad de precios. Los resultados en el
período enero-septiembre de 1999 demuestran que las finanzas públicas se
encuentran dentro de los límites establecidos en el presupuesto para

el año, y son congruentes con la meta de un déficit público equivalente a 1.25 por
ciento del PIB para 1999.
• Al cierre de septiembre, la relación que guarda la deuda externa neta en términos
del PIB alcanzó un nivel de 17.5 por ciento. Como se muestra en la gráfica
siguiente, a lo largo de los últimos cinco años se ha presentado una disminución
progresiva del saldo de la deuda externa como porcentaje del PIB, alcanzando al
cierre del tercer trimestre un nivel equivalente a poco más de la mitad de lo
observado cuatro años antes. 
• Por su parte, al concluir el tercer trimestre, la deuda interna neta representó
nueve por ciento del PIB cabe mencionar que las políticas establecidas a lo largo
del año han propiciado un incremento considerable en el plazo promedio de los
valores gubernamentales emitidos en el mercado doméstico.
El Presupuesto de Egresos del 2000 es de alto contenido social
• El proyecto de Presupuesto de Egresos aprobado por la Cámara de Diputados
es el presupuesto con mayor contenido social en la historia de nuestro país.
• En el presupuesto del 2000, por cada 100 pesos que erogue el Gobierno, casi 61
serán destinados a promover del desarrollo social, el porcentaje históricamente
más alto. Además, como proporción del PIB o en términos per-cápita, el gasto
social representará también un nivel máximo en la historia reciente del país.
• El Presupuesto del 2000 es federalista ya que por cada peso de gasto que
erogue la Administración Pública Centralizada, los estados y municipios erogarán
alrededor de 1.5 pesos, mientras

que en 1994 ellos erogaban sólo 90 centavos por cada peso.


• Durante la presente Administración el gasto primario total se habrá incrementado
en casi 10 por ciento en términos reales, mientras los recursos a estados y
municipios acumularán un crecimiento real de cerca de 47 por ciento. En
contraste, el presupuesto de las dependencias y entidades del Ejecutivo habrá
disminuido en poco más de ocho por ciento.
El sólido crecimiento económico registrado a partir de 1996 ha sido fundamental
para elevar progresivamente los niveles de bienestar de los mexicanos y para
consolidar la política social del Gobierno. En 1998 el gasto social representó 9.2
por ciento, como proporción del Producto Interno Bruto (PIB). Hace una década
era de 5.8 por ciento y entre 1990 y 1995 fue de 7.8 por ciento En 1999, 60 por
ciento del Gasto Programable Presupuestario se destinó a funciones de desarrollo
social, principalmente a educación, salud y seguridad social. Esta es la proporción
más alta en la historia de México.
Apoyos básicos a los más pobres (programa PROGRESA)
El Gobierno del Presidente Zedillo puso en marcha programas destinados a
combatir eficazmente la pobreza extrema y a eliminar sus consecuencias, tales
como la desnutrición, las enfermedades, la baja escolaridad y la carencia de
oportunidades. El Programa de Educación, Salud y Alimentación (PROGRESA)
prevé acciones destinadas a combatir integralmente las causas de fondo que
generan la pobreza extrema en las regiones marginadas del país.
El PROGRESA llega cada vez a más familias mexicanas que

lo necesitan. Actualmente, dos millones 300 mil familias reciben este subsidio del
Gobierno Federal; es decir, casi 12 millones de personas, 60 por ciento de esta
población no recibía en 1994 ningún subsidio del Gobierno Federal. Ahora la meta
para el inicio del año 2000, es atender a dos millones 600 mil familias.
• PROGRESA apoya la educación de los niños en condiciones de pobreza.
Gracias al apoyo proporcionado por el Gobierno Federal, en las comunidades
PROGRESA la matrícula de primer año de secundaria se incrementó en 30 por
ciento. 
• PROGRESA ayuda a la salud de los niños en condiciones de pobreza. El número
de consultas a menores de cinco años de edad, en las comunidades que atiende
PROGRESA, se incrementaron 30 por ciento.
• PROGRESA otorga un apoyo para la alimentación de las familias beneficiarias
mediante una transferencia monetaria mensual que, junto con los apoyos
monetarios para la educación, representan para una familia rural típica un
incremento en sus ingresos monetarios equivalente a casi 40 por ciento del salario
mínimo general.
Mayor gasto de los estados
Uno de los instrumentos más importantes para dar más eficacia a la política social
fue la descentralización.
Como nunca antes, se transfirieron facultades, responsabilidades y recursos del
centro a los gobiernos estatales y a los ayuntamientos.
• Por cada peso que gastó en 1999 el Gobierno Federal, los gobiernos de los
estados y los ayuntamientos están gastando 1.48 pesos. En 1994 esta proporción
era de 90 centavos y en 1988 era de 51 centavos. Ahora, por primera

vez en la historia de México, los gobiernos locales ejercen directamente más


recursos
que la Federación. 
• El nuevo Federalismo está significando una auténtica redistribución del poder
público, tanto económico como político, entre los tres órdenes de Gobierno.
También significa promover la democracia y fortalecer la participación social.
VICENTE FOX QUEZADA (2000 - 2006)
PRIVATIZACIÓN DE PEMEX
Fox asegura que no privatizará Pemex ni la Comisión Federal de Electricidad
El nuevo presidente de México, Vicente Fox, reiteró el viernes en su discurso de
investidura que no privatizará el monopolio estatal Petróleos Mexicanos (Pemex)
ni la estatal Comisión Federal de Electricidad. 
"En el marco constitucional vigente, Pemex continuará como propiedad exclusiva
de la nación", dijo Fox en su primer discurso oficial como mandatario mexicano,
antes de precisar que sí promoverá una transformación en la empresa para
hacerla más eficiente. 
"Debe reconocerse, sin embargo, que (Pemex) enfrenta una fuerte rigidez
administrativa, presupuestal y normativa que le impiden desarrollarse como
empresa eficiente y competitiva", afirmó ante el Congreso. 
"Hoy ratifico que Pemex será transformada en una empresa manejada con
criterios de eficiencia y sujeta a criterios de vanguardia a nivel mundial. Será
también una empresa con sensibilidad para las regiones, los estados y los
municipios en los que opera", agregó. 
PRIVATIZACIÓN DE LA COMISIÓN FEDERAL DE ELECTRICIDAD
Con respecto a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la mayor de las dos
empresas

estatales que controlan la producción y distribución de electricidad en el país, Fox


dijo que tampoco la privatizará, pero reiteró sus planes de promover una apertura
a la inversión privada. 
"No, no, no se privatizará la Comisión Federal de Electricidad ni se venderá
ninguno de sus activos", dijo Fox, sin mencionar la otra eléctrica estatal, la
compañía de Luz y Fuerza del Centro. 
"Promoveremos ante este honorable Congreso la apertura a la inversión a fin de
salvaguardar los recursos fiscales para invertirlos en hospitales, escuelas,
desarrollo de comunidades indígenas y combate a la pobreza", añadió. 
Fox hizo sus declaraciones mientras organizaciones civiles y de trabajadores
tenían convocada una manifestación en otro punto de la ciudad para rechazar el
apoyo de Fox a la apertura del sistema eléctrico mexicano a la inversión privada. 
Fox ha dicho en diversas ocasiones que es necesaria la participación de capital
privado en el sector energético y miembros de su equipo de transición han
señalado que el mandatario buscará impulsar la competencia en la generación
mientras que el Estado mantendrá el control de la transmisión. 
Según líderes de las organizaciones participantes en la protesta, las reformas de
Fox abrirán la puerta a la privatización del sector. 
El gobierno saliente insistió en que era urgente la inversión de unos 45.000
millones de dólares para expandir y mejorar la red eléctrica nacional durante la
próxima década. 
En los últimos años, el gobierno ha vendido algunos contratos de generación a
compañías externas,

pero las concesiones enfrentan aún un fuerte control estatal, lo que ha provocado
una falta de interés cada vez mayor en esos contratos. 
Actualmente trabajan en la industria eléctrica unos 96.000 trabajadores
sindicalizados, una de las mayores bases sindicales del país
REFORMA FISCAL
El presidente de la república Vicente Fox Quezada, en su campaña de
proselitismo dijo: “debemos implementar una reforma fiscal mas clara y
transparente; con una manera de tributación donde los ricos paguen mas que los
pobres” Pero estas palabras no fueron lo suficientemente convincentes para el
Secretario de Hacienda y Crédito Público Francisco Gil Díaz elaboró una
propuesta de reforma fiscal que fue enviada al congreso de la unión en donde se
implementó gravar con 15% de IVA en medicinas y alimentos, los argumentos
dados fueron el que la gente mas rica gasta mas en estos productos y la gente
pobre no tanto; si es cierto pero la proporcionalidad no es la misma ya que una
persona de bajos ingresos su ingreso lo destina solo al consumo y una persona de
altos ingresos aparte de consumir mas que la persona de ingresos bajos destina al
ahorro su excedente.
En fin, esta reforma hasta hoy no ha sido aprobada ojalá no se llegue a aprobar ya
que no se pueden poner impuestos de países de primer mundo a un país de tercer
mundo. Lo único que hay que agregar es que si México logra aguantar el golpe de
la reforma fiscal podría aguantar hasta siete años una estabilización en el tipo de
cambio y su economía iría hacia arriba, ahora el problema es que aguante este
golpe.
También

se debe tomar en cuenta que con ésta propuesta de reforma fiscal se va a obtener
más ingresos públicos ahora ¿En qué se van a ocupar?

INDICADORES MACROECONÓMICOS EN ESTOS SEXENIOS


CRECIMIENTO ANUAL PORCENTUAL DEL PIB |
SEXENIO DE JOSÉ LÓPEZ PORTILLO
AÑO | 1976 | 1977 | 1978 | 1979 | 1980 | 1981 | 1982 |
CECIMIENTO DE PIB | 4.4% | 3.4% | 9.0% | 9.7% | 9.2% | 8.8% | - 0.5% |
SEXENIO DE MIGUEL DE LA MADRID HURTADO
AÑO | 1982 | 1983 | 1984 | 1985 | 1986 | 1987 | 1988 |
CRECIMIENTO DEL PIB | -0.50% | -4.2% | 3.6% | 2.6% | -3.80% | 1.9% | 1.3% |
SEXENIO DE CARLOS SALINAS DE GORTARI
AÑO | 1988 | 1989 | 1990 | 1991 | 1992 | 1993 | 1994 |
CRECIMIENTO DEL PIB | 1.3% | 3.4% | 4.4% | 3.6% | 2.8% | 0.6% | 3.7% |
SEXENIO DE ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEON 
AÑO | 1994 | 1995 | 1996 | 1997 | 1998 | 1999 | 2000 |
CRECIMIENTO DEL PIB | 3.7% | -6.9% | 5.1% | 6.8% | 4.8% | 3.7% | 6.9% |
Fuente: Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 
SALDO DE LAS FINANZAS PUBLICAS
COMO PORCENTAJE DEL PIB |
SEXENIO DE JOSÉ LÓPEZ PORTILLO
AÑO | 1976 | 1977 | 1978 | 1979 | 1980 | 1981 | 1982 |
SALDO EN % | -9.9 | -6.7 | -6.7 | -7.6 | -7..5 | -14.1 | -16.9 |
SEXENIO DE MIGUEL DE LA MADRID HURTADO
AÑO | 1982 | 1983 | 1984 | 1985 | 1986 | 1987 | 1988 |
SALDO EN % | -16.9 | -8.6 | -8.5 | -9.6 | -16.0 | -16.0 | -12.5 |
SEXENIO DE CARLOS SALINAS DE GORTARI
AÑO | 1988 | 1989 | 1990 | 1991 | 1992 | 1993 | 1994 |
SALDO EN % | -12.5 | -5.6 | -3..9 | -2.0 | 3.4 | 0.7 | 0.1 |
SEXENIO DE ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEON

AÑO | 1994 | 1995 | 1996 | 1997 | 1998 | 1999 | 2000 |


SALDO EN % | 0.1 | 0.0 | 0.0 | 0.7 | 1.2 | 1.1 | 1.1 |
Fuente: (1970-1994) Cárdenas Enrique, La política económica en México 1950-
1994, México, Fondo de Cultura Económica, 1996, pp. 103 y 182 .
http://www.presidencia.gob.mx (1994-2000) Ernesto Zedillo Ponce de León, Sexto
Informe de Gobierno,
INFLACIÓN ANUAL |
SEXENIO DE JOSÉ LÓPEZ PORTILLO
AÑO | 1976 | 1977 | 1978 | 1979 | 1980 | 1981 | 1982 |
VARIACIÓN % | 27.2 | 20.7 | 16.2 | 20.0 | 29.9 | 28.7 | 98.8 |
SEXENIO DE MIGUEL DE LA MADRID HURTADO
AÑO | 1982 | 1983 | 1984 | 1985 | 1986 | 1987 | 1988 |
VARIACIÓN % | 98.8 | 80.8 | 59.2 | 63.8 | 105.8 | 159.2 | 51.7 |
SEXENIO DE CARLOS SALINAS DE GORTARI
AÑO | 1988 | 1989 | 1990 | 1991 | 1992 | 1993 | 1994 |
VARIACIÓN % | 51.7 | 19.7 | 29.9 | 18.8 | 11.9 | 8.0 | 7.1 |
SEXENIO DE ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEON
AÑO | 1994 | 1995 | 1996 | 1997 | 1998 | 1999 | 2000 |
VARIACIÓN % | 7.1 | 51..97 | 27.7 | 15.7 | 18.6 | 12.3 | - |
Fuente: Banco de México, Informe Anual, México, Banco de México, varios años
SALDO BALANZA COMERCIAL |
SEXENIO DE JOSÉ LÓPEZ PORTILLO
AÑO | 1976 | 1977 | 1978 | 1979 | 1980 | 1981 | 1982 |
BALANZA COMERCIAL | -2,295 | -1,021 | -1,745 | -2,142 | -3,056 | -3,877 | 7,047 |
SEXENIO DE MIGUEL DE LA MADRID HURTADO
AÑO | 1982 | 1983 | 1984 | 1985 | 1986 | 1987 | 1988 |
BALANZA COMERCIAL | 7,047 | 14,105 | 13,186 | 8,399 | 5,019 | 8,786 | 2,611 |
SEXENIO DE CARLOS SALINAS DE GORTARI
AÑO | 1988 | 1989 | 1990 | 1991 | 1992 | 1993 | 1994 |

BALANZA COMERCIAL | 2,611 | 405 | -881 | -7,279 | -15,934 | -13,481 | -18,464 |


SEXENIO DE ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEON
AÑO | 1994 | 1995 | 1996 | 1997 | 1998 | 1999 | 2000 |
BALANZA COMERCIAL | -18,464 | 7,089 | 6,531 | 623 | -7,915 | -5,360 | - |
Fuente: (1979-2000) Fondo Monetario Internacional, Anuario Estadísticas
Financieras Internacionales, EE.UU., Fondo Monetario Internacional, 2000.
SALDO DEUDA EXTERNA PUBLICA |
SEXENIO DE JOSÉ LÓPEZ PORTILLO
AÑO | 1976 | 1977 | 1978 | 1979 | 1980 | 1981 | 1982 |
DEUDA EXTERNA | 19,600.2 | 22,912.2 | 22,264.3 | 29,757.2 | 33,812.8 | 52,960.6
| 58,874.2 |
SEXENIO DE MIGUEL DE LA MADRID HURTADO
AÑO | 1982 | 1983 | 1984 | 1985 | 1986 | 1987 | 1988 |
DEUDA EXTERNA | 58,874.2 | 62,556.2 | 69,377.9 | 72,080.1 | 75,350.1 |
81,406.80 | 81,003.2 |
SEXENIO DE CARLOS SALINAS DE GORTARI
AÑO | 1988 | 1989 | 1990 | 1991 | 1992 | 1993 | 1994 |
DEUDA EXTERNA | 81,003.2 | 76,059.0 | 77,770.3 | 79,987.8 | 75,755.2 | 79,382.8
| 85,435.0 |
SEXENIO DE ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEON
AÑO | 1994 | 1995 | 1996 | 1997 | 1998 | 1999 | 2000 |
DEUDA EXTERNA | 85,435.0 | 100,933.0 | 98,284.0 | 88,321.0 | 92,294.0 |
92,289.0 | 90,160.0 |
Fuente: (1970-1993) Gurría José Angel, La política de la deuda externa, México,
Fondo de Cultura Económica, 1993, pp. 230.
(1994-2000) Ernesto Zedillo Ponce de León, Sexto Informe de Gobierno,
http://www.presidencia.gob.mx 

Rodrigo Amerlinck
Esa marcha dio origen al movimiento “México Unido contra la Delincuencia”, al
que se han ido adhiriendo personas

independientes y organizaciones de todo el país, como


asociaciones locales de búsqueda de niños robados, y otros grupos con objetivos
diferentes
del combate a la delincuencia, como empresariales, sindicales y profesionales.
Pronto
nacieron delegaciones en varias ciudades del país, y hay más de un millón y
medio de
firmas de personas que declaran su domicilio y datos personales, que suscriben
los
principios de México Unido.
El 13 de septiembre nos volvimos a reunir en la Plaza de Armas, frente al Palacio
Nacional y el del Gobierno de la Ciudad, para poner énfasis ahora en la lucha
contra la
impunidad; anunciamos nuestros nuevos planes. Hemos visto a la impunidad
como la
principal aliada de la delincuencia, pues según lo informó el 20 de septiembre el
Lic.
Labastida, precandidato a la presidencia y anterior secretario de gobernación, de
un millón
y medio de denuncias, se consigna a 80,000 presuntos delincuentes y sólo se
castiga a
30,000.

Conclusiones
Los órdenes de magnitud mencionados contribuyen a describir algunas de las
condiciones estructurales a considerarse en el diseño de política económica en el
futuro. Así, por ejemplo, la alta sensibilidad de las importaciones con respecto al
crecimiento económico y la dependencia de las exportaciones, en relación con la
evolución de la economía de los EUA, constituyen realidades estructurales difíciles
de modificar en el corto y mediano plazo. Sin embargo, el propósito final de la
política de desarrollo es justamente modificar las restricciones o “círculos viciosos”
que frenan

o limitan el crecimiento sostenido de la economía. Con este propósito, es


necesario mantener durante un lapso suficientemente extenso la política
adoptada. En ese sentido, consideramos que es necesario destacar los siguientes
aspectos:
a) Tipo de cambio real y dinamismo exportador, el cual puede interpretarse como
el precio relativo entre los bienes exportables y no exportables de la economía.
Las variaciones bruscas del mismo generan incertidumbre a los agentes
encargados de tomar las decisiones de inversión y, en consecuencia, debilitan las
posibilidades de desarrollar el sector de bienes exportables; con este propósito, es
necesario que los agentes perciban que el tipo de cambio tendrá un
comportamiento predecible y consistente con el objetivo de reorientar el aparato
productivo hacia el exterior.
Pero el tipo de cambio también es, simultáneamente, un activo financiero objeto
de presiones especulativas, que lo transforman en un componente altamente
volátil en la economía. Esto tiene particular relación con los procesos
inflacionarios, y es más pronunciado cuanto más abierta es la economía.
El problema de política es definir un régimen cambiario que conjugue un estímulo
adecuado a las actividades exportadoras y, a la vez, no amplifique las presiones
especulativas e inflacionarias. En la presente etapa de la política eco-nómica, es
conveniente mantener el apoyo al sector exportador que permita finalmente
romper la dependencia de la demanda interna y consolidar bases para su
desarrollo sostenido. A la vez, la experiencia reciente sugiere

la necesidad de proteger al mercado cambiario, tanto de entradas como salidas


masivas de divisas, mediante una cuidadosa política que limite la introducción
indiscriminada de capital de corto plazo.
b) Coeficiente de inversión y crecimiento. El dinamismo de la inversión es
condición necesaria para alcanzar y mantener tasas de crecimiento del PIB
consistentes con el objetivo de empleo y bienestar. Es necesario obtener tasas de
rentabilidad de la inversión productiva que la hagan atractiva; sin embargo, en una
economía crecientemente más abierta y competitiva, la rentabilidad no proviene de
los privilegios propios de un mercado protegido, sino de los niveles de
productividad más elevados, que a su vez están asociados a los avances
tecnológicos.
En este aspecto, es necesario tener presente que tales avances no se logran con
el aprendizaje automático obtenido con la práctica, sin ningún costo; la
maduración exige esfuerzos conscientes para establecer una estrategia e invertir
recursos. Por lo tanto, las ventajas comparativas del país deben concebirse bajo
una visión dinámica, no estática, susceptible de modificarse por el mismo proceso
de comercio y la política tecnológica seguida con este propósito.
También es relevante tomar en cuenta que la expansión de las exportaciones
conduce a un crecimiento mayor de la productividad, ello mediante la explotación
de las economías de escala y la introducción de presiones competitivas, a la
inversa de lo que sucedió con la sustitución de importaciones; esto es, la
liberalización del comercio exterior

intensifica el crecimiento de la productividad al relajar las limitaciones para la


obtención de divisas destinadas a importar bienes intermedios y de capital. Así, en
el marco de la política comercial establecida, es clara la posibilidad de profundizar
una relación positiva entre el cambio tecnológico y el aumento de la productividad.
El problema central, en este aspecto, es desarrollar y fortalecer un sistema de
información sobre opciones de inversión que apoye la toma de decisiones,
facilitando la innovación y transmisión de tecnología; con este propósito, los
instrumentos de política pueden ser diversos: centros de investigación y
adaptación tecnológica, bancos de información especializados, líneas de créditos
para los proyectos de investigación, etc. El problema es acompañar el proceso de
acumulación con la creación de incentivos para que las empresas realicen
actividades de cambio tecnológico.
c) Sistema impositivo, asignación óptima y redistribución del ingreso. Una vez que
los ingresos tributarios hayan coadyuvado a sanear las finanzas gubernamentales,
mediante la reducción de las tasas impositivas y la ampliación del número de
contribuyentes, será necesario simplificar su estructura para favorecer el
crecimiento del ahorro interno y alentar la mejor distribución de la riqueza.
Para tal propósito, es necesario que la estructura de ingresos públicos se
concentre en tres impuestos básicos: los petroleros, el ISR y el IVA. Con los
ingresos petroleros provenientes de impuestos y a través del ISR se debe impulsar
el desarrollo

social de la comunidad y de esta forma mejorar la equidad en la distribución de la


riqueza.
Con el IVA es necesario frenar el consumo, en especial el de los grupos socia-les
de altos ingresos, para alentar el crecimiento del ahorro interno, y con los recursos
provenientes de dicho impuesto se debe fomentar la eficiencia y la productividad
mediante la adquisición de acciones de empresas prioritarias, que promueven la
innovación tecnológica y la sustitución de importaciones.
La adquisición de acciones por parte del gobierno no deberá otorgar derecho para
administrar a las entidades favorecidas, esta compra sólo le dará el derecho a voz
y voto en el consejo de administración de la empresa, a fin de que se discutan las
líneas de acción programáticas que el gobierno quiere impulsar y se decida la
mejor forma de instrumentarse.
Con la simplificación del esquema tributario se logrará incrementar el ahorro del
sector público, ya que los gastos asociados con la administración de la
recaudación se reducirán de manera significativa.
Por otra parte, se alentaría la eficiencia macro y microeconómica, ya que se
lograría una mejor distribución del ingreso, el aliento al ahorro interno y la mejor
asignación de los recursos públicos.
d) Nivel y asignación del gasto. El manejo del gasto público condensa diversos
aspectos de la política de desarrollo. Por una parte, continúa siendo una variable
de ajuste que permite modificar el nivel de la demanda agregada; sin embargo,
este rol disminuye en el nuevo escenario, dominado en forma creciente por el
comportamiento

del sector privado, altamente sensible a la evolución de los agregados monetarios


y de las variables fiscales. En consecuencia, toda pro-puesta basada en un
aumento del gasto con propósito de dinamizar la economía conlleva el riesgo de
desencadenar respuestas que se traducen finalmente en mayores desequilibrios.
Además, el gasto público es un instrumento eficaz para atacar el problema de la
pobreza y de la distribución del ingreso; aquí se encuentra uno de los principales
desafíos de la estrategia económica: la selectividad y calidad del gasto para
mejorar la condición de vida de los sectores sociales más necesitados. En este
aspecto, el problema no es tanto la magnitud del gasto como la orientación del
mismo. Una situación pendiente, entonces, es iniciar esfuerzos orientados a
aumentar la eficiencia del gasto, sometiéndolo a procesos previos de evaluación
para asegurar la rentabilidad social de los proyectos con el propósito de maximizar
el bienestar social; en este sentido, la asignación óptima del gasto significa pro-
curar la mejor distribución inter temporal del sacrificio social necesario para lograr
el patrón de crecimiento deseado.
CONCLUSIÓN
Todo presidente de la República, al terminar su gestión, deja logros y avances
pero también retos pendientes y problemas. Lo que se transfiere es el gobierno de
una nación viva, compleja. Pensar que luego de seis años de gobierno un país se
entrega sólo con activos es suponer que el ser social es inerte. 
Los problemas no se gestan de la noche a la mañana. Pero las crisis sí se

pueden desencadenar en un corto tiempo. Errores y decisiones equivocadas


pueden desatar una crisis en cuestión de horas. Hay crisis cambiarias que
explotan cuando se rompe la credibilidad de los ahorradores y de los
inversionistas. Irving Fisher, el destacado economista de principio de siglo,
afirmaba: "La confianza no es comprada; más bien es prestada, puesto que puede
perderse en cualquier momento y con increíble rapidez". El crecimiento con
estabilidad, la meta de millones de mexicanos desde hace varias décadas, sólo se
da cuando coinciden dos factores: el primero es el crecimiento de la productividad
combinado con una disciplina fiscal y monetaria que permita elevar el ahorro
interno; el segundo es la confianza. Sin confianza difícilmente responderán los
ahorradores, los inversionistas o los trabajadores. 
En síntesis, se debe aplicar una política con una visión de largo plazo que permita
sentar las bases de un auténtico crecimiento y sobre todo desarrollo; el gobierno
actual debe cambiar ciertas estrategias en su política económica por otra que
busque el mejoramiento del nivel de vida de todos los mexicanos y no de unos
cuantos.
Del gobierno y de todos los mexicanos depende qué tipo de país tendremos para
el siglo XXI, pues no cabe duda que queremos un México democrático, justo y
desarrollado, con mejores condiciones de vida que las actuales y que entre por
puerta grande al concierto de naciones.

Bibliografía:
http://html.rincondelvago.com/politica-economica-en-mexico.html
http://www.analisiseconomico.com.mx/pdf/3703.pdf

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