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¿Qué es el abordaje lateral XLIF?

Se trata de una técnica quirúrgica innovadora de fusión lumbar, de reciente


aparición, que permite el acceso a la columna vertebral a través de una vía lateral, en la
parte más externa del abdomen. Una vez se haya accedido a la columna permite realizar
maniobras sobre los discos y las vértebras de la columna evitando lesiones de los
nervios y de los músculos.

Desde su introducción, esta técnica ha sido ampliamente utilizada en Estados Unidos y


progresivamente en Europa, donde hemos sido pioneros en ponerla en práctica en 2014
con el sistema XLIF® Nuvasive. 

La intervención consiste en un abordaje retroperitoneal transpsoas que da acceso


directo al disco intervertebral desde una visión antero-lateral, permitiendo la sustitución
casi completa del mismo y la corrección del plano sagital. Permite abordar toda la
columna lumbar hasta la 5º vértebra lumbar (L5, excepto la transición lumbosacra L5-
S1) y la columna torácica hasta la 4ª vértebra torácica (T4).

¿En qué casos se realiza?


Esta técnica sirve para realizar una artrodesis intervertebral o fusión y sobre todo se
utiliza para tratar patologías degenerativas de la columna lumbar, como las siguientes:

 Discopatías degenerativas (DDD: degenerative disc disease).


 Estenosis de canal y foraminales.
 Espondilolistesis (desplazamientos vertebrales) tanto degenerativas como de
otra causa (traumatica, congenita, adquirida etc).
 Revisiones quirúrgicas de cirugías fallidas anteriormente.
 Patología del segmento adyacente. 
 Deformidades: escoliosis degenerativa del adulto, FBSS-failed back surgery
syndrome y alteraciones del balance sagital.

Cuando los segmentos de la columna afectados por la patología estén entre la 4ª


vértebra torácica (T4) y la 5ª vértebra lumbar (L5), excepto el espacio L5-S1, también
se utiliza este acceso para realizar artrodesis de segmentos torácicos hasta T4 y tratar
hernias discales torácicas y fracturas vertebrales tóraco-lumbares.
¿En qué consiste la intervención?
La técnica consiste en realizar una primera parte que es el abordaje y una segunda que
es la artrodesis. 

 ABORDAJE

Con el paciente estirado en posición lateral, se realiza una incisión lateral abdominal,
habitualmente horizontal, para acceder a la musculatura de la pared abdominal. Tras
esto, se realiza una separación de las fibras musculares (sin cortarlas) de los músculos
oblicuo externo, oblicuo interno y transverso del abdomen. Una vez pasado el músculo
trasverso del abdomen se accede al espacio retroperitoneal donde se identifica el
músculo psoas. Mediante instrumentos específicos, se pasa a través de este músculo,
realizando un mapeo neurofisiológico que permite identificar los nervios que pasan
dentro del músculo para no lesionarlos. Se coloca entonces un separador que nos
permite acceder al disco intervertebral.

 ARTRODESIS

Se procede a la resección del disco intervertebral enfermo, habitualmente a través de


este acceso se tratan los segmentos lumbares altos hasta L4-L5, excepto el espacio L5-
S1; una vez retirado el disco en su totalidad se realiza una limpieza de los platillos
vertebrales de donde se retira el cartílago, para que el material de artrodesis pueda
contactar y fusionarse más fácilmente con el hueso de la vértebra. Una vez que se ha
preparado el espacio discal se procede a la colocación de la caja intersomática también
llamada “cage” o jaula (que puede ser de diferentes materiales como el titanio, titanio
poroso o el PEEK-polietereterketone, PEEK revestida de titanio, nanometalene etc..). 

Estos materiales tienen las características de conducir la fusión, es decir guían la


formación del callo de hueso entre dos vértebras. Habitualmente, para facilitar la
formación del callo, estas “cajas” se rellenan de un material denominado sustituto
óseo, que puede tener diferente origen. Son materiales biológicos que además de
conducir, guiar, la formación del callo, generan, inducen, la formación de hueso. Tras la
realización de la fusión, la cirugía se suele completar con la colocación de tornillos
posteriores que se implantarán de manera mini-invasiva percutánea, para dar mayor
estabilidad a la fusión anterior realizada en el disco. 

Ventajas del XLIF

Abordaje mini-invasivo
Agresión mínima a las estructuras funcionales gracias al abordaje mini-invasivo
percutáneo.
Recuperación
Menos dolor y recuperación más rápida: el acceso quirúrgico se realiza a través de un
abordaje retroperitoneal, sin cortar ningún músculo y sin realizar alguna agresión sobre
el hueso del paciente.

Reducción de la estancia hospitalaria


En ausencia de complicaciones las pérdidas hemáticas son mínimas respecto a un
abordaje clásico vía posterior.

Mejores resultados
Las cajas intersomáticas que se colocan son más grandes y más anchas respecto a
cualquier otra, por lo que permiten el apoyo bicortical y ocupan más superficie de
contacto entre vértebra y vértebra. Esto hace que ofrezcan un soporte biomecánico
mucho más potente que cualquier otra prótesis y sobre todo mejores resultados de
fusión y de estabilidad respecto a los abordajes PLIF (posterior lumbar interbody
fusion) y TLIF (transforaminal lumbar interbody fusion), que representan la manera de
estabilizar el disco desde un abordaje posterior. Esto mejora la estabilidad de la
columna del paciente. 

TLIF XLIF

PLIF
Normalidad
Acelera la vuelta a las actividades habituales y laborales del paciente. La superficie de
contacto entre las vértebras es mucho más amplia en una caja introducida por vía lateral
que en una caja introducida por cualquier otro abordaje. Está demostrado que para crear
un buen ambiente de fusión entre dos vértebras y permitir que se fusiones entre sí, las
cajas intersomáticas deben abarcar almenos el 30% de la superficie de la vértebra (el
llamado platillo vertebral); las prótesis introducidas por vía XLIF cubren, en ocasiones,
más del 50% de la superficie de fusión utilizable entre 2 vértebras. Si complementado
con tornillos posteriores la fusión intersomática presenta porcentajes más altos de fusión
respecto a todas las otras técnicas, sea anteriores sea posteriores. 

Balance sagital
Mantiene el balance sagital del paciente: el sistema XLIF®, ofrece cajas con diferente
ángulo y lordosis (0, 10, 20, 30 grados). Está demostrado científicamente que la
colocación de cajas intersomáticas hiperlordóticas mediante la técnica ACR (Anterior
Column Realignment) permite la corrección de deformidades y permite mantener el
balance sagital del paciente, al contrario que las cirugías complejas de osteotomías
vertebrales que requieren largos tiempos quirúrgicos, muchas pérdidas hemáticas, tienen
altas tasas de complicaciones y reingreso. 

Tasa de complicaciones
La tasa de complicaciones es muy baja: la técnica se lleva a cabo por cirujanos
especializados y permite el tratamiento de múltiples patologías.

Descompresión indirecta
Permite una descompresión indirecta del canal vertebral central y de los forámenes
vertebrales en muchos casos. Esto evita la realización de una descompresión directa que
se realiza tras agresión y descompresión de la musculatura posterior y resección de
elementos óseos posteriores del paciente. 
 

Recuperación y rehabilitación
Tras la cirugía el paciente ingresa en planta y al día siguiente se empieza a movilizar y a
caminar. Se realiza una radiografía EOS de control y al cuarto día tras la operación
suele ser dado de alta. 

Posteriormente, a los 7-10 días de la intervención, el paciente acudirá a la visita de


control con el equipo de enfermería del Instituto Clavel, en la que se valorará el
estado de las heridas. El paciente puede necesitar llevar una faja elástica durante las
primeras semanas. 
Cuando hayan pasado entre 4 y 6 semanas desde la cirugía, el paciente volverá al centro
para realizar un control con el cirujano. Sucesivamente hará revisiones a los 3-6-9-12
meses, en las que se realizarán radiografías de control para comprobar el estado de
la fusión. 

Dependiendo de la evolución clínica, entre los 3-6 meses el paciente puede


reincorporarse progresivamente a las actividades habituales y puede realizar alguna
actividad física específica (bicicleta elíptica, estática, piscina, cinta rodante sin correr,
ejercicios de cardio, estiramientos, pilates y yoga) bajo la supervisión y la guía de
fisioterapeutas como los de FisioSpine. 

Riesgos de la intervención
Los riesgos y las posibles complicaciones pueden estar en relación con el abordaje o con
la artrodesis. En relación con el abordaje se pueden presentar las clásicas
complicaciones de toda cirugía:

 Hemorragia
 Hematoma
 Infección superficial y/o profunda

De forma más específico, en esta cirugía se puede presentar una lesión en la


musculatura de la pared abdominal que puede provocar la aparición de un bulto en la
pared abdominal. En el paso a través del psoas se puede verificar una debilidad de este
músculo, que ocasiona molestias cuando se flexiona la cadera en forma de dolor y/o
hormigueos. Habitualmente estas molestias son transitorias (< 4 semanas) y
desaparecen espontáneamente o con la ayuda de medicamentos. 

Raramente, en menos del 1% de los casos, se pueden verificar daños en el plexo


nervioso lumbar y provocar un daño en el nervio que debilita la fuerza de la pierna.
Extremadamente raras (<1%) son las lesiones de órganos o vasos (venas y/o arterias)
abdominales.

En relación con la artrodesis se puede presentar los siguientes:

 Fallo en la fusión intervertebral (pseudoartrosis) que comporta la reaparición del


dolor previo a la cirugía < 5%
 La movilización y/o el hundimiento de la caja dentro de la vértebra < 5%  
 La fractura de los platillos vertebrales < 1%

En caso de presentarse alguna de estas circunstancias, puede ser necesario realizar


una nueva intervención. Debido a la distracción entre las vértebras tratadas, es decir, a
la recuperación de la altura discal tras la colocación del implante, puede ocasionar
una radiculopatía en el postoperatorio (<5%), que suele ser transitoria y que puede
necesitar tratamiento médico a corto plazo para su control. 

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