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Ocultismo desde la Antigüedad hasta Hoy: El Gato, Prácticas

Satánicas y la Brujería

Desde la antigüedad el hombre, empezó a pelear con Dios en su afán por


menospreciar lo que El había echo y lo que el se merecía: “la adoración”.

Desde épocas protohistóricas el hombre puso atención en determinados animales.


Los egipcios por ejemplo, divinizaron aquellos fenómenos naturales y asociaron estas
cosas con las características de ciertos animales, y los representaron con forma
humana aunque conservando rasgos zoomorfos: Así crearon del halcón en el dios
Horus, "el elevado", dios del cielo; el perro egipcio, o chacal del desierto, "el guardián
de las necrópolis", se convierte en un dios protector, Anubis; el cocodrilo del Nilo, un
peligro constante, en un dios temido, venerado en la región de El Fayum, etc.

De esta manera el gato también empezó a ser venerado. Cuando fue domesticado
por primera vez en Egipto, hace unos 5000 años, el gato ocupaba lugar preferente en
la sociedad. Todos los gatos, especialmente los negros, eran tenidos en muy alta
estima por los antiguos egipcios, y la ley los protegía contra los malos tratos y la
muerte. Tal era la idolatría que inspiraba el gato en Egipto, que la muerte de uno de
estos animales hacia que toda la familia que le había albergado le guardara luto, y
tanto ricos como pobres embalsamaban los cadáveres de sus gatos con el mayor lujo,
envolviéndolos con un fino lienzo y colocándolos en sarcófagos de materiales valiosos,
como el bronce e incluso la madera, todo un lujo en un Egipto tan carente de árboles.

Los arqueólogos han exhumado cementerios enteros de gatos momificados, en los


que abundaban los negros. Impresionados por la supervivencia del gato, animal capaz
de soportar numerosas caídas desde gran altura y salir ileso de ellas, los egipcios
originaron la creencia de que el gato tiene siete vidas, e incluso nueve según otros.

En el antiguo Egipto se colocaban a los niños medallas con la cara de Bastet, la


diosa Gata, para que los protegiera de las enfermedades.

En Egipto el gato fue tan venerado, que estaba considerado como la reencarnación de
los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad.
Los gatos también eran momificados y todo aquel que se atrevía a matar un gato era
acreedor de la pena de muerte.

En la mitología egipcia el gato doméstico se encontraba bajo la protección de Bast,


que al igual que Sekhmet la hija de Ra, fue la protectora de los gatos, siendo sus
dones la alegría y placer.

La popularidad del gato se extendió rápidamente a través de las civilizaciones. Textos


en sánscrito de más de dos mil años de antigüedad hablan del papel de los gatos en la
sociedad india. Se dice que en China, hace unos 2500 años, Confucio tenía un gato
como animal de compañía predilecto.

Alrededor del año 600 de nuestra era, el profeta Musulman Mahoma predicaba con un
gato en sus brazos y, más o menos en la misma época, los japoneses empezaron a
mantener gatos en sus pagodas para proteger los manuscritos sagrados del Budismo.
Si el gato era considerado símbolo de la divinidad entre los egipcios, los celtas, por el
contrario, desarrollaron un miedo particular a este mítico animal, pues aseveraban
que los gatos negros era la forma felina en que algún poder demoníaco había
transformado a una persona.

En la cultura nórdica o Vikinga los gatos estaban asociados a Freyja la Diosa esposa
de Odin, cuyo nombre significa “la Señora”, considerada también como diosa de la
Fertilidad, era amante de la magia definiendo su forma particular que recibía el nombre
de Seidh, un sistema de trance muy similar al chamanismo, relacionándose con el día
viernes (en ingles Friday).

En Birmania el gato se encuentra representado en los templos, también brindándole


carácter sagrado. En sus templos, los mismos son los encargados de llevar el alma de
los monjes y escoltarlos hasta el Nirvana (estado de espiritualidad).

En muchas culturas nativas de América los gatos tienen facultades de la vida y la


muerte, correspondientes a los del dios egipcio Bast.

Los guerreros llevaban máscaras de gato que participaban en las ceremonias, con la
esperanza de que el espíritu de los gatos muertos entren en sus cuerpos y les
brindarán las cualidades felinas del sigilo y astucia, para transformase en guerreros
invencibles.

En la leyenda, la diosa céltica Wicca se convierte en un gato negro para cometer el


incesto con su hermano, Lucifer.

Se dice que el cuerpo del gato negro no es más que el disfraz que utilizan las mismas
brujas o espiritus inmundos, para pasearse tranquilamente por la ciudad, para pasar
desapercibidas e introducirse en los hogares, dado a su carácter hermoso y hacer el
daño para lo que fueron enviados. Por eso es inclusive hoy en día, fiestas paganas
como la del Halloween le dan un relevancia especial a los gatos.

El culto a los animales se transmitió a las sectas gnósticas que se desarrollaron en


Egipto durante los dos primeros siglos del cristianismo, resultando extraños dioses,
como Abraxas (dios con cabeza de gallo, cuerpo humano y piernas de serpiente) y
Jolnubis (sol eterno con cabeza humana con siete rayos).

Los Gatos siempre fueron una deidad en las culturas paganas antiguas, en la brujería
es utilizado para realizar toda clase de prácticas satánicas; era adorado en la ciudad
de Éfeso en la era cristiana. Dichas costumbre se han mantenido y hoy en día por
aquellos que practican tales ritos.

La presión hacia estos animalitos es tal que en estos tiempos en los Estados Unidos,
los “shelters” o refugios para gatos sin hogar no dan en adopción gatos negros en los
días anteriores a Halloween. El motivo son las prácticas de sacrificios y ritos
satánicos que se realizan con ellos para dicha fecha.

Desde el punto de vista espiritual y de prácticas satánicas, los gatos poseen poderes
extrasensoriales por lo que son excelentes mediums y captan con facilidad la
presencia de espíritus.

Quizás el animal que más se ha utilizado en las prácticas secretas, dadas sus
características. La mayoría de los gatos relacionados con la magia y el misterio son
descendientes del antiguo gato egipcio, traído por los romanos a Europa donde se
cruzó con el gato montes europeos.
Cuando se aparearon con los gatos monteses, los descendientes heredaron la
sabiduría mítica de los oscuros bosques europeos. Con el paso del tiempo, espiritistas
empezaron a comprender cosas que no suelen revelarse a humano común, tales
como su capacidad para moverse en la oscuridad y pasar desapersibidos, y por esta
razón los mismos son buscados por aquellos que practican ciencias ocultas y la
necromancia para sus fines satánicos.

Finalmente quisiéramos señalar que el Gato, al igual que todos los animales fueron
hechos por Dios para bendición de la humanidad; Que no todos son malos o animales
diabólicos. Lo que hemos querido resaltar, es el hecho de que el hombre, siempre ha
pervertido la creación de Dios. De que los mismos (Gatos) son utilizados
grandemente en las prácticas satánicas, tal como los chivos, gallinas, sapos y otros
animales también creados por Dios. Que debemos tener cuidado y ante todo ser
obedientes al Espíritu Santo cuando somos advertidos por medio de un siervo o sierva
de Dios de que un animal específico en un momento dado, puede estar siendo
utilizado contra su voluntad para practicas satánicas contra nosotros y de esta manera
evitar un daño a nuestra vidas.

No olviden que a sí como los animales son entrenados para beneficio de la humanidad
tales como guías de ciegos, proteger casas, encontrar drogas, búsqueda de
desaparecidos, el hombre también manipula la naturaleza para hacer el mal. Es en
este momento, donde usted debe estar preparado para evitar ser afectado. Pero
como esto es espiritual para que usted este mensaje, usted debe andar en el espíritu,
para que entienda las cosas espirituales Galatas 5:25, o las que son de Dios.

Que el Señor les bendiga Ricamente……

Ing. Juan Morales


Pastor General
Master In Agronomy
Ingeniero Forestal
Especialización: Manejo de Recursos Naturales
Fundador de la Asoc. Ecologista Panameña
Noticia desde México: Enero 26, 2009

Ciudad de México.- Como de película. Martha Gutiérrez, una señora humilde de 60 años, trabaja
haciendo limpieza en oficinas y con su escaso salario mantiene y vacuna a más de 70 gatos que viven en
un famoso jardín del Distrito Federal.

En contraste, José Zamudio, vigilante de ese parque, espera a que caiga la noche para encontrarse con
chamanes y brujos que acuden hasta ese lugar y a quienes les oferta a los pequeños felinos para que
sean sacrificados en ritos satánicos.

Recordó que el Parque Bosque Tetlameya tiene tradición, pues ha servido de escenario para la filmación
de varias películas y telenovelas, además de que es un sitio al que acuden quinceañeras y parejas de
recién casados para tomarse la foto del recuerdo.

Pero el gran amor de esa señora por los animales y en especial por los gatos, contrasta dramáticamente
con la conducta y los sentimientos del vigilante del mismo parque, el señor José Zamudio quien ha
encontrado en los pequeños felinos una forma de obtener ingresos monetarios.

Y es que por las noches, previo pago de unos cuantos pesos, el vigilante permite la entrada a brujos o
chamanes para que capturen al gato que más les guste para llevar a cabo sus ritos satánicos.

Además, permite la entrada de jaurías de perros para que acosen y destrocen a los felinos más débiles y
pequeños; es decir, aquellos que no tienen ningún interés para los perversos brujos.