HEREJIAS CRISTOLOGICAS
I. CONTRA LA VERDADERA DIVINIDAD DE CRISTO.
1. Herejías contrarias al dogma:
En la antigüedad cristiana negaron la divinidad de Cristo: Cerinto, los ebionitas, los
monarquianos dinamistas o adopcionistas y los arrianos. En los tiempos modernos la han
negado los socinianos y los racionalistas de la época de la "Ilustración", y también la
moderna teología liberal.
Doctrina de la Iglesia : "Jesucristo es verdadero Dios e Hijo de Dios por esencia" (de
fe).
Defensores de la Doctrina Católica:
- La Didakhé: Confiesa a Cristo como Señor (10,6: Marana tha), Dios de David (10,6),
como Hijo de Dios (16,4) y como siervo de Dios refiriéndose al profeta Isaías sobre los
padecimientos del Mesías (9,2 y 3 ; 10,2).
- San Clemente Romano: (hacia el año 96) designa sin cesar a Cristo como "el Señor",
e, inspirándose en la carta a los Hebreos, le llama "esplendor de la majestad de Dios,
mucho más grande que los ángeles, por cuanto ha recibido un nombre que le eleva por
encima de ellos", y pone de relieve la verdadera filiación que une al Hijo con el Padre.
- San Ignacio de Antioquía : (hacia el año 107) Es frecuente que a Cristo le dè el
nombre de Dios, le considera creador del mundo. Designa la relación de Cristo con Dios
como filiación verdadera y unigénita.
- Además la Epístola de Bernabé, San Policarpo: "Le adoramos porque es el Hijo de
Dios".
- Los apologista de principios del cristianismo: Los apologistas cristianos de los s.II
y III enseñan la preexistencia y divinidad de Cristo empleando casi siempre el concepto
juanístico del Logos, pero no siempre están limpios sus escritos de tendencias al
subordinacionismo (San Justino, Teófilo de Antioquía, San Hipòlito, Orígenes).
II. CONTRA LA VERDADERA HUMANIDAD DE CRISTO.
1. El Docetismo: Aparece a finales del s.I y comienzos del siglo II.
Niegan: La realidad del cuerpo humano de Cristo, reduciendo a simple apariencia los
hechos de la vida terrenal y humana de Jesucristo, principalmente su pasión y su muerte.
Algunas sectas gnósticas posteriores, atribuían a Cristo un cuerpo aparente sin ninguna
realidad (Basialdes, Marción) o bien un cuerpo astral (Apeles, Valentín).
Doctrina de la Iglesia: "Cristo asumió un cuerpo real, no simplemente aparente" (de
fe).
Defensores de la doctrina católica:
- San Ignacio de Antioquía (35 - 107).
- San Ireneo (140? y murió a finales del s.II).
- Tertuliano: (después del 220).
III. CONTRA LA INTEGRIDAD DE LA NATURALEZA HUMANA DE CRISTO.
1. Arrianismo y Apolinarismo:
- Arrio: (336) Enseñó que el Logos no unió consigo alma humana alguna, sino
únicamente un cuerpo sin alma.
- Apolinar de Laodicea: (390) Enseñó que el Logos tomó un cuerpo humano y un alma
animal, ocupando el Logos divino el lugar del alma espiritual que faltaba.
Doctrina de la Iglesia: "Cristo no solamente asumió un cuerpo, sino también un alma
racional" (de fe).
El arrianismo fue condenado por el concilio de Nicea del 325, siendo los defensores de la
ortodoxia católica San Atanasio y san Alejandro de Alejandría.
El Apolinarismo fue condenado por un sínodo particular de Alejandría presidido por San
Atanasio en el 362, también fue condenado como herético, por el segundo concilio
ecuménico de Constantinopla del 381; y, por un sínodo romano presidido por el papa San
Dámaso en el 382. El campeón de la ortodoxia católica contra Apolinar de Laodicea fue
San Gregorio Niceno.
Algunos Gnósticos como Valentín y Apeles afirmaron que Cristo había bajado de los cielos
a la tierra con un cuerpo de índole espiritual y pasado por la virgen sin tomar nada de
ella, "lo mismo que fluye el agua por un canal".
Ante esta herejía la doctrina de la Iglesia es la siguiente: "Cristo fue verdaderamente
engendrado y nació de una hija de Adán, la Santísima Virgen María" (de fe).
San Ignacio de Antioquía combate esta herejía, enseñando que Cristo "procede
verdaderamente del linaje de David según la carne... que nació verdaderamente de una
virgen".
IV. CONTRA LA UNIDAD DE LA PERSONA DE CRISTO.
1. El Nestorianismo:
Nestorio: (428) Patriarca de Constantinopla.
Doctrina Nestoriana:
- El hijo de la virgen María es distinto del Hijo de Dios.
- El hombre Cristo no es Dios, sino portador de Dios.
- Niega la comunicación de idiomas.
- María no es Teotokos (Madre de Dios), sino Antropotokos (madre del hombre).
Doctrina de la Iglesia: "La naturaleza humana y la divina se hallan en Cristo unidas
hipostáticamente, es decir, en unidad de persona" (de fe).
El concilio de Efeso del 431 declara: -Cristo no es portador de Dios sino Dios
verdaderamente. -La Santísima Virgen María es Teotokos. -El máximo defensor de la
doctrina cristiana fue San Cirilo de Jerusalén.
V. CONTRA EL COMIENZO DE LA UNION HIPOSTATICA.
1. El Origenismo:
Afirma que el alma de Cristo preexistía ya antes de la encarnación y estaba unida con
el Logos divino.
2. La concepción Gnóstica:
Es opuesta a la doctrina católica, ya que afirma que el Logos no bajó al hombre Jesús,
sino hasta el momento del bautismo.
Doctrina Católica: "La unión hipostótica de la naturaleza humana de Cristo con el Logos
divino tuvo lugar en el instante de la concepción" (de fe).
Los que combatieron ésta herejía fueron:
- San Agustín: Afirma que: "Desde el instante en que comenzó a ser hombre es también
Dios".
- San Cirilo de Alejandría: Enseña que "el Logos-Dios, unió consigo desde el instante de la
concepción el templo (la naturaleza humana) que había tomado de la virgen".
VI. CONTRA LA DURACION DE LA UNION HISPOSTATICA.
1. Gnósticos y Maniqueos:
Según los cuales el Logos abandonó al hombre antes de la pasión.
Doctrina de la Iglesia: “La unión hipostática no se interrumpió jamás" (sent. cierta).
"La unión hipostática no cesará nunca" (de fe).
La doctrina contraria a la doctrina de la Iglesia que afirma que la unión hipostática no
cesará nunca, fue propuesta por Marcelo de Ancira (374), según él, al fin de los tiempos
el Logos encarnado depondrá su naturaleza humana y volverá a Dios, de quien había
salido para la creación del mundo.
Esta doctrina fue condenada como herética en el segundo concilio universal de
Constantinopla (381). Como réplica a ésta herejía, se hizo la siguiente añadidura al
símbolo de fe: "su reino no tendrá fin" (Lc.1,33)
Los santos padres rechazan unánimemente la doctrina de Marcelo de Ancira. San Cirilo de
Jerusalén dice: "Si oyeras alguna vez que el reino de Dios tiene fin, aborrece esta
herejìa".
Cristo es rey del reino mesiánico en cuanto Dios-Hombre. Luego la unión hipostática se
perpetuará por siempre.
VII. CONTRA LA DUALIDAD DE NATURALEZAS.
1. El Monofisismo:
Eutiques: Enseñó que en Cristo no había mas que una sola persona y una única
naturaleza.
Doctrina de la Iglesia: “Las dos naturalezas de Cristo, después de su unión, continúan
poseyendo íntegro su modo propio de ser sin transformarse ni mezclarse" (de fe).
El concilio de Calcedonia siguiendo la Epístola de San Cirilo definió: "Enseñamos que hay
que reconocer un solo Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, siendo en dos naturalezas,
inconfusamente, inmutablemente (contra el monofisismo), indivisamente,
inseparablemente (contra el nestorianismo); y que no queda jamás suprimida la
diferencia de las naturalezas por la unión, antes bien se conserva la propiedad de cada
una de las dos".
VIII. CONTRA LA DUALIDAD DE VOLUNTADES Y OPERACIONES.
1. El Monotelismo:
El monotelismo es un vástago del monofisismo. Para atraer a los monofisistas, propuso el
Patriarca Sergio de Constantinopla (610-638) una fórmula de unión: En Cristo hay dos
naturalezas, pero una sola voluntad, la divina, y un solo género de operación. La
naturaleza humana no tiene otra significación que la de un instrumento sin voluntad en
manos del Logos divino.
Doctrina de la Iglesia: "Cada una de las dos naturalezas en Cristo posee una propia
voluntad física y una propia operación física" (de fe).
En defensa de la doctrina católica, salieron principalmente San Sofronio (patriarca de
Jerusalén desde 634) Y San Máximo Confesor (+662).
El monotelismo fue condenado por la Iglesia en el sìnodo Lateranense del año 649, siendo
Papa Martín I; en la Epístola dogmática ad imperatores del papa Agatón (678-681); y, en
el sexto concilio universal de Constantinopla (680-681). Este último completó la definición
de Calcedonia con el siguiente párrafo: "Proclamamos igualmente, conforme a las
enseñanzas de los santos Padres, que en El hay también dos voluntades y dos
operaciones físicas indivisamente, inconvertiblemente, inseparablemente,
inconfusamente. Y estas dos voluntades físicas no se oponen la una a la otra como
afirmaron los impíos herejes".