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UNIVERSIDAD CATÓLICA SANTO TORIBIO DE

MOGROVEJO
FACULTAD INGENIERÍA
ESCUELA DE INGENIERÍA INDUSTRIAL

III TRABAJO DE UNIDAD:


HEREJÍAS CRISTOLÓGICAS

ALUMNA:
Gavidia Vásquez, Diana Jackeline
PROFESOR:
P. José Evaristo Zapata Carrasco
CURSO:
Cristología
AULA:
504 Edificio Antiguo

Chiclayo 9 de octubre del 2018


ÍNDICE
HEREJÍAS CRISTOLÓGICAS............................................................................................................2
1. Docetismo............................................................................................................................2
2. Ebionismo.............................................................................................................................4
3. Adopcionismo.......................................................................................................................6
4. Gnosis cristiana....................................................................................................................8
5. Arrianismo..........................................................................................................................11
6. Apolinarismo......................................................................................................................14
7. Nestorianismo....................................................................................................................15
8. Monofisismo.......................................................................................................................17
9. Monotelismo......................................................................................................................20
LINKOGRAFÍA..............................................................................................................................23

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HEREJÍAS CRISTOLÓGICAS

1. Docetismo

 Autores

Marción, Valentín y Basílides

 Postura

Niega la realidad carnal del cuerpo de Cristo

 Concilio que lo rebate

El Docetismo fue condenado en el Concilio de Calcedonia en 451.

Por su etimología viene de la voz griega dokéo, parecer, dókesis,


apariencia. Sirve para designar el error de los que se niegan a admitir
que Jesucristo ha sido hombre verdadero, con cuerpo de carne como el
nuestro. Por consiguiente, sería pura ilusión o apariencia todo lo que los
Evangelios cuentan y la Iglesia enseña sobre la concepción humana de
Cristo, su nacimiento y su vida, sobre su pasión, muerte y resurrección
(v. voces correspondientes). Herejía difundida en el siglo I, por Marción,
Valentín y Basílides (estos últimos, gnósticos) que reduce la carne de
Cristo a una apariencia: "Parece que come, parece que camina, parece
que está cansado...". Tanto san Juan en sus cartas (1 Jn 4, 2) como san
Ignacio de Antioquía luchan contra este error. Jesús es verdadero
hombre que come, bebe, se cansa, camina, llora, se admira. Jesús
caminó por las calzadas polvorientas de Israel. Jesús miró con sus
propios ojos a niños inocentes, a hombres enfermos, a fariseos
complicados. Jesús amó con corazón también humano. El principio
básico del Docetismo fue refutado por el Apóstol Juan en 1ª Juan 4:2-3:
“Por esto conocen al Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que
Jesucristo ha venido en la carne es de Dios; 3y todo espíritu que no
confiesa Jesús, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, del cual

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ustedes han escuchado que está viniendo, y ya está en el mundo.”
También 2ª Juan 7: “Porque muchos engañadores han salido por el
mundo, aquellos que no reconocen a Jesucristo como venido en la
carne. Éste es el engañador y el anticristo.”
Como todas las herejías de los primeros siglos cristianos, el docetismo
se debe a la dificultad de concebir una realidad humana, material y
carnal, unida íntimamente a una realidad divina, espiritual, trascendente
y sobrenatural. Parecía repugnar a Dios un nacimiento como el nuestro,
la pasión, muerte y resurrección. Un Hijo de Dios que se encarna,
redime y salva a la humanidad mediante el dolor real en su cuerpo real,
era para los judíos una blasfemia sacrílega, y una fábula bella para los
paganos (1 Cor 1,23). De aquí una doble serie de herejías: judaizantes
(hebreos) (v. JUDEO-CRISTIANOS) y docetas (paganos), que se
fusionaron en el Gnosticismo (v.), la más grande y complicada síntesis
racional-especulativa anticristiana.
 Formas de docetismo
Aunque exista mucha diversidad según los autores, tiempos y lugares,
existieron algunas ideas predominantes. Nos ha dejado consignada S.
Ireneo las principales de su época. Las resume en cuatro afirmaciones:
1) El hombre Jesús fue un receptáculo pasajero, en el que entra Cristo
en el momento del Bautismo y del que sale antes de la Pasión; 2) El
nacimiento, la vida y muerte de Cristo no fueron nada más que una
apariencia sin realidad; 3) Cristo tenía un cuerpo visible y capaz de
sufrir, pero no era material, ni formado físicamente de la Virgen. No hizo
otra cosa que pasar a través de María; 4) Sobre la Cruz murió un
hombre realmente, pero no fue Jesús, sino Simón de Cirene, en el cual
Jesús había dejado sus rasgos y aquél sustituyó a Jesús (cfr. S. Ireneo,
Adversus haereses, 1, 24,4; 3,16,1: PG 7,677-920 ss.).

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2. Ebionismo

Autores
Procedente de la influencia de los judaizantes
Postura
Afirmaba que Cristo no es Dios, sino un simple hombre; las corrientes
más moderadas, en cambio, admitían también su origen divino.
Herejía difundida en el siglo II en ambientes judeocristianos que niega
que Cristo haya sido engendrado por el Padre y reconoce en Cristo al
hombre investido por el E.S. en el Bautismo. Esta herejía fue condenada
por san Ireneo de Lyon diciendo que Cristo es verdadero hombre y
verdadero Dios. Verdadero Dios porque sólo Dios puede dar
eficazmente la salvación y restablecer la unión con los hombres.
Verdadero hombre porque corresponde al hombre reparar su falta. Por
ser Dios reparó la ofensa infinita que el hombre perpetró contra Dios.
Por ser Hombre el hombre quedó redimido y su cuenta saldada.
Esta herejía procede, de la influencia de los judaizantes (deseaban
interpretar el cristianismo según el judaísmo sin tomar en cuenta
correctamente la plenitud de la revelación en Cristo). Llamados
ebionitas, también llamados nazarenos a causa de su ideal de vida
pobre y que, tomando como base un rígido monoteísmo unipersonal,
negaron la divinidad de Cristo por ser incapaces de concebir una única
sustancia divina en varias personas.

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Los ebionitas se extendieron desde Persia hasta Siria. Utilizaban un
evangelio especial, llamado "Evangelio de los hebreos", sobre cuya
identidad precisa discuten en la actualidad los estudiosos. La herejía de
los ebionitas afirmaba que Cristo no es Dios, sino un simple hombre; las
corrientes más moderadas, en cambio, admitían también su origen
divino. Rechazaban las enseñanzas de San Pablo y lo consideraban un
apóstata por haber traicionado el hebraísmo al haber colocado las
enseñanzas de Cristo por encima de la ley mosaica. Muchos ebionitas
asumieron errores provenientes del gnosticismo, entre ellos Cerinto.

Cerinto, probablemente un egipcio judío, sostuvo, asumiendo elementos


gnósticos, que el mundo no había sido creado por el Dios omnipotente,
quien transcendía todo lo existente, sino por un demiurgo inferior a Él
que sería el Cristo. Él aceptaba solamente el Evangelio según San
Mateo y sostenía que Jesús era un ser humano nacido de María y José,
que había recibido al "Cristo" en el bautismo como un tipo de virtud
divina que le revelaba a Dios y le daba el poder de hacer milagros; esta
virtud se apartó de su cuerpo en el momento de su muerte.Las ideas de
Cerinto y sus seguidores fueron rechazadas por la Iglesia. Según San
Ireneo en su Adversus omnes Haereses, San Juan escribió su Evangelio
para refutar los numerosos errores sostenidos por Cerinto.

La otra secta de ebionitas a la que alude Orígenes no tenía dificultad en


aceptar la virginidad de María, ya que no la interpretaba como una
prueba de la filiación divina de Jesucristo. Éste, simple hombre o última
de las siete reencarnaciones de Adán, tiene la misión de llevar a los
hombres al conocimiento de la Ley en la cual consiste la única salvación.
La doctrina ebionita se sedimentó en las Homilías y en las Recognitiones
clementinae. Su punto de partida es la dificultad, más religiosa que
filosófica, de reconciliar la divinidad de Cristo con el dogma bíblico de la
unidad y de la unicidad de Dios. El monarquianismo que profesaban los
ebionitas se puede considerar como la herejía típica del alma judía del
cristianismo.

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3. Adopcionismo

 Autores

Teodoto de Bizancio, Pablo de Samosata, obispo de Antioquía y el


obispo Fotino de Sirmio

 Postura

Quienes la sostienen niegan la preexistencia de la Segunda Persona de


la Trinidad, y por lo tanto, Su deidad

 Concilio que lo rebate


El monje español Beato de Liébana, junto con el obispo de Osma,
Eterio, combatieron el adopcionismo (considerada herejía), altamente
defendido por Elipando. Fue condenado en el segundo concilio
ecuménico de Nicea (en 787). En los años 794 y 799, los papas Adriano
I y León III condenaron el adopcionismo como herejía en los sínodos de
Francfort y Roma, respectivamente.

Herejía difundida en el siglo II por Teodoro el viejo y Pablo de Samosata


que dice que Cristo es un simple hombre, adoptado por Dios como
portador de una gracia divina excepcional. Niega, por tanto, la Trinidad y
la divinidad de Cristo y la encarnación del Verbo. Volvemos a lo mismo:
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Jesús es verdadero Dios y verdadero Hombre. Se necesita fe para creer
esto, pues Cristo, no lo olvidemos, es un misterio. Sólo los humildes y
sencillos se abren totalmente a este misterio.
El Adopcionismo es una herejía con relación a Cristo la cual apareció en
el siglo II. Quienes la sostienen niegan la preexistencia de la Segunda
Persona de la Trinidad, y por lo tanto, Su deidad. Los adopcionistas
enseñaron que Jesús fue probado por Dios y después de pasar esta
prueba y en Su bautismo, Dios le otorgó poderes y lo adoptó como el
Hijo. Como recompensa por Sus logros y carácter perfecto de Jesús, fue
resucitado de entre los muertos y adoptado en la Divinidad.

Surgió en un intento para entender las dos naturalezas de Jesús. Las


Escrituras nos dicen que Jesús es tanto Dios como hombre: “porque en
Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.” (Col 2:9). Esto es
conocido como la doctrina de la Unión Hipostática donde en la sola
persona de Cristo, hay dos naturalezas: Dios y hombre. Theodotus de
Bizancio fue el partidario principal de esta herejía. El Adopcionismo fue
condenado por el Papa Víctor (190-198 D.C.).

Al mismo tiempo, el adopcionismo era psicológicamente interesante para


los primeros cristianos, ya que éstos eran una comunidad pobre y
atrasada, y por ende era fácil identificarse con un héroe como Jesús, ser
humano como cualquiera que es elegido ("adoptado") por Dios, y que
por ende daba esperanzas de salvación a los propios cristianos, tan
humildes ante Dios como su héroe máximo.

Revivido en el Siglo 8º

El Adopcionismo fue revivido más tarde en el siglo VIII en España por


Elipando, arzobispo de Toledo y Félix, obispo de Urgel. Fue una variante
del primer error pero sostuvo que Cristo era el Hijo de Dios con relación
a su naturaleza divina, pero como un hombre, él fue adoptado sólo como
el primer nacido de Dios. En 798 el Papa León III sostuvo un concilio en
Roma que condenó al Adopcionismo como una herejía.

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4. Gnosis cristiana

 Autores
Marción, Valentín, Epifanio y Simón el mago
 Postura
Jesús no es Dios sino un "eón" en medio de los demás que ha venido
para dar el conocimiento al hombre engañado por sus sentidos
 Rebate
San Ireneo, Orígenes Tertuliano y San Hipólito romano

Herejía difundida en el siglo II por Marción, Valentín, Epifanio y Simón el


mago, según la cual Jesús no es Dios sino un "eón" en medio de los
demás que ha venido para dar el conocimiento al hombre engañado por
sus sentidos. Cristo desciende sobre Jesús en el momento del bautismo.
Es una herejía, pues crea en Jesús un dualismo de personas y desvirtúa
su misión divina y redentora. Fue combatida esta herejía por san Hipólito
y san Ireneo. En Jesús hay una sola persona, la divina, con dos
naturalezas, la humana y la divina. De nuevo, el misterio, ante el cual
nuestras rodillas deben doblegarse. Si tuviera dos personas, tendría
también dos personalidades; habría dos centros de comando. La salud
psíquica y psicológica correría riesgo. Esta única persona divina de
Cristo hace uso de las dos naturalezas, sin mezcla y confusión, como de

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dos manos. Las dos naturalezas son instrumentos que la Persona divina
de Jesús utiliza para realizar su misión salvadora.
En consecuencia, y ya que la Verdad podía ser alcanzada solo mediante
el recurso de la razón, los misterios de la Fe quedaron subordinadas a
las doctrinas cuyo origen reconocen sólo al hombre. Sin que sea posible,
en esta breve síntesis, efectuar una descripción única y total del
gnosticismo, dada la multiplicidad de las facetas dadas por sus
propugnadores, si puede intentarse una relativa caracterización,
teniendo en cuenta algunos puntos en común. En ese marco, el
gnosticismo sostuvo la existencia de un conocimiento particular o
especial, superior a la Fe, cuya consecución permitía alcanzar o
asegurar la salvación del alma. Dicho ‘conocimiento’ venía legado por
un Revelador Celeste a unos pocos elegidos (o iniciados) el que (como
dijimos) constituía el fundamento y garantía de la futura salvación. En
consecuencia, el recurso a la Fe quedaba totalmente mitigado como así
también la trascendencia de las buenas obras.

Otro elemento determinante del gnosticismo fue su concepción


ontológica caracterizada por el dualismo. Si bien creían que el origen de
todas las cosas (buenas y malas, espirituales y materiales) provenían de
un único super-principio (monismo ontológico), el Pléroma (lo Absoluto
identificado con la Nada), recurrieron al dualismo para resolver el
problema del Mal. Así, Dios era un ser ‘puro y espiritual’ que se
encontraba fuera del mundo, sin contacto real con él, motivo por el cual
rechazaron su naturaleza creadora. Tal actividad era concedida a un
espíritu intermedio (Demiurgo), autor del mundo sensible y material, al
que identificaban con el principio del Mal. Sin embargo, la concepción
gnóstica del mal era una realidad positiva (en abierta contradicción con
la concepción cristiana para la considera negativa), atento que el mismo
–al igual que el bien- provenía de un principio común, lo Absoluto (el
Pléroma), donde ambos libraban un combate eterno. De allí se explica el
desdén o desprecio que los gnósticos tenían por la noción de pecado.
Por otro lado, creían que entre Dios y el mundo material existía una
serie de seres espirituales llamados ‘Eones’, cuya procedencia se
originaba en una emanación de Dios. Su carácter lo imprimía el grado

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de cercanía que tenían con el Absoluto. En consecuencia, los más
cercanos eran más perfectos que las más lejanas.

La particular visión del mundo material, provocó entre los gnósticos un


total rechazo a todos los Sacramentos, especialmente en el de la
Eucaristía. Jesucristo era entendido como la encarnación de un ser
espiritual (o Eón) por Dios. Entendían que para lograr un conocimiento
pleno de sus enseñanzas no bastaba con recurrir a las contenidas en las
Sagradas Escrituras, sino que debía recurrirse al ‘conocimiento
gnóstico’. Creían que Yahveh era un ser espiritual superior pero de
naturaleza caída, el Demiurgo, creador del mundo y de la carne, que
había logrado ser adorado por éstos como Dios. A su vez, la redención
era equiparada a un mero acto de iluminación (gnosis), mediante el cual
el hombre podía liberarse de la prisión que representaba la materia para
poder regresar al mundo celestial o espiritual.

Este concluyente rechazo de la materia los llevó inevitablemente a


rechazar la realidad de la resurrección de la carne. Varió dentro de las
corrientes gnósticas la necesidad del seguimiento de normas ascéticas,
por lo que algunas las consideraron indispensables (vgr. Saturnino) y
otras no (vgr. Basílides). Algunos llegaron a considerar legítimo renegar
de la Fe (en época de persecuciones) para evitar el martirio,
entendiendo que la adquisición de un ‘conocimiento liberador’ era una
forma más elevada de martirio. Sus prosélitos o seguidores, eran
clasificados en tres tipos: 1) los ílicos o materiales, para los que no había
salvación posible; 2) los psíquicos, quienes se salvarían con la ayuda de
Cristo y, 3) los gnósticos (o perfectos) quienes ya tenían la salvación
asegurada. Creían que el mundo material sería definitivamente destruido
cuando el Demiurgo fuera sometido por Dios, restaurándose así todas
las cosas.

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5. Arrianismo

 Autores
Arrio
 Postura
Niega la divinidad de Cristo. Cristo, dice, es hijo adoptivo de Dios, no
consusbstancial al Padre
 Concilio que lo rebate

Condenada en el concilio de Nicea (325)

El arrianismo tomó su nombre de Arrio (256-336) sacerdote de


Alejandría y después obispo libio, quien desde el 318 propagó la idea de
que no hay tres personas en Dios sino una sola persona, el Padre.
Jesucristo no era Dios, sino que había sido creado por Dios de la nada
como punto de apoyo para su Plan. El Hijo es, por lo tanto, criatura y el
ser del Hijo tiene un principio; ha habido, por lo tanto, un tiempo en que
él no existía. Al sostener esta teoría, negaba la eternidad del Verbo, lo
cual equivale a negar su divinidad. A Jesús se le puede llamar Dios, pero
solo como una extensión del lenguaje, por su relación íntima con Dios.
Herejía difundida en el siglo III, niega la divinidad de Cristo. Cristo, dice,
es hijo adoptivo de Dios, no consusbstancial al Padre. Y el E.S. es la
primera criatura del Hijo, por tanto, inferior a Él. Esta herejía fue
condenada en el concilio de Nicea (325): "Cristo es verdadero Dios y
verdadero hombre". San Jerónimo pronunció una frase célebre: "El
mundo se despertó un día y gimió de verse arriano". Muchísimos
sacerdotes y fieles habían sido martirizados, los obispos católicos

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arrojados al destierro y sustituidos por arrianos. Todo esto por culpa del
emperador Constancio II, arriano, que se había adueñado de todo el
Imperio. Fue quien dijo: "Se acabaron los niceanos (es decir, los
católicos hemos triunfado los cristianos (es decir, los arrianos); si
solamente pudiéramos agarrar y ahorcar a ese bandido obispo de
Alejandría". Se refería a un gran defensor de la fe católica, Cirilo de
Alejandría.

Fueron condenados los escritos de Arrio y tanto él como sus seguidores


desterrados, entre ellos Eusebio de Nicomedia. Aunque no era arriano,
Constantino gradualmente relajó su posición anti-arriana bajo la
influencia de su hermana, quien tendía simpatías arrianas. A Eusebio y a
otros se les permitió regresar y pronto comenzaron a trabajar para
destruir lo hecho en el Concilio de Nicea. Por los manejos de Eusebio de
Nicomedia, Constantino intento traer a Arrio de regreso a Constantinopla
(334-335) y rehabilitarlo, pero murió antes de que llegara. Aprovechando
la nueva situación, el partido arriano fue ganando terreno y logró el exilio
de San Atanasio, quien ya era obispo de Alejandría, y de Eustaquio de
Antioquía. Avanzaron aún más durante el reinado del sucesor de
Constantino en Oriente, Constancio II (337-361), quien dio un apoyo
abierto al arrianismo.

En el año 341 se celebró un Concilio en Antioquía, el cual no fue


reconocido como concilio ecuménico y fue encabezado por Eusebio de
Nicomedia. Este Concilio aceptó varias afirmaciones heréticas sobre la
naturaleza de Cristo. La oposición fue tal en Occidente, que Constancio
II, emperador de Oriente, y Constante, de Occidente, convinieron en
convocar un Concilio en Sárdica en el 343, donde se logró el regreso de
Atanasio y su restauración como obispo de Alejandría, así como la
deposición de sus sedes de muchos obispos arrianos.

Tras la muerte de Constante y el advenimiento de Constancio como


único emperador en el año 350, los arrianos recuperaron mucho de su
poder, generándose persecuciones anticatólicas en el Imperio. Durante
este período se dio el momento de mayor poder y expansión de la
herejía arriana con la unificación de los diversos partidos en el interior

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del arrianismo en el año 359 y su máximo triunfo doctrinal en los
concilios de Seleucia y Arimino. Cuando parecía humanamente que la fe
católica se perdía, las cosas se volvieron en contra del arrianismo.
Constancio murió en el año 361, dejando al arrianismo sin su gran
protector. Más adelante los semiarrianos, escandalizados por la doctrina
de sus copartidarios más radicales, empezaron a considerar la
posibilidad de algún arreglo.

6. Apolinarismo

Autores
Apolinar
Postura
Niega el alma humana de Cristo, creyendo que esa alma humana sería
como la nuestra, pecaminosa
Concilio que lo rebate
El sínodo de Roma del 377 condenó la herejía de Apolinar
Condenada por el papa San Dámaso I en el año 377, y luego durante el
primer Concilio ecuménico de Constantinopla (381)

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Herejía difundida en el siglo IV por Apolinar, que niega el alma humana
de Cristo, creyendo que esa alma humana sería como la nuestra,
pecaminosa. Así creía salvar la divinidad de Cristo. La Iglesia en el
sínodo de Alejandría (362) afirmó el alma de Cristo diciendo: "El Verbo
se encarnó para salvar alma y cuerpo; por ello tuvo que tomar un
cuerpo". Y el sínodo de Roma del 377 condenó la herejía de Apolinar. El
alma humana de Cristo no es pecaminosa, porque no tuvo pecado
original, y, por los mismos, tampoco las consecuencias de ese pecado
original, con el que nacemos todos los mortales. Sólo el pecado es quien
deja la marca pecaminosa en el alma. Jesús no tuvo pecado, por tanto,
la conclusión es bien clara.
No se sabe el momento exacto en el que Apolinar presentó su herejía.
Hay claramente dos períodos en la controversia apolinarista. Hasta 376,
ya por su actitud oculta o por el respeto que se le tenía, el nombre de
Apolinar nunca fue mencionado por sus oponentes, es decir, por
individuos como Atanasio, el Papa Dámaso o por concilios como el de
Alejandría (362) y el de Roma (376). En ésta última fecha comenzó la
guerra abierta. Otros dos concilios romanos, de 377 y 381, y algunos
Padres, denunciaron abiertamente y condenaron como heréticas las
doctrinas de Apolinar. No se quiso someter ni a la más solemne condena
del Primer Concilio Ecuménico de Constantinopla de 381, cuyo primer
canon incluyó el apolinarismo en la lista de herejías, y murió en su error,
alrededor del 392. Sus seguidores, que una vez fueron numerosos en
Constantinopla, Siria y Fenicia, apenas le sobrevivieron. Unos pocos
discípulos como Vitalis, Valentino, Filemón y Timoteo trataron de
perpetuar el error del maestro y posiblemente son los responsables de
las falsificaciones antes mencionadas. La secta se extinguió
inmediatamente. Hacia 416 muchos volvieron a la Madre Iglesia
mientras que el resto se desvió hacia el monofisismo.

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7. Nestorianismo

 Autores
Nestorio
 Postura
Sostenía dos personas en Cristo: una divina y otra humana
 Concilio que lo rebate
El concilio de Calcedonia del 451
Nestorio, patriarca de Constantinopla, fue más bien el propagador y
sostenedor de la herejía que lleva su nombre y que ya se había
manifestado anteriormente en los escritos de Diodoro de Tarso a partir
del año 378 (m. 394) y de Teodoro de Mopsuestia, su discípulo (m. 428),
de la escuela de Antioquía. Habiendo llegado a ser patriarca de
Constantinopla, el año 428 y embebido de las ideas de Teodoro, usó
toda su elocuencia y autoridad desde la cátedra patriarcal para combatir
la herejía apolinarista (ver Apolinarismo), pero negó a la Virgen el título
de Madre de Dios que ya hacía tiempo se le venía atribuyendo. María,
decía en sustancia Nestorio, no es madre de Dios sino de Cristo, puesto
que la persona de Cristo, nacida de María, no es idéntica a la persona
del Verbo engendrado por el Padre; o sea, que las dos naturalezas en
Cristo no están unidas hipostáticamente (secundum hypostasin o
secundum essentiam) sino en una nueva persona que no es ni la
persona del Verbo ni la persona del hombre, sino la persona del
compuesto. Por consiguiente, en Cristo, no se pueden atribuir las

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propiedades divinas al hombre ni las propiedades humanas a Dios
(comunicatio idiomatum).

Contra la doctrina de Nestorio se levantó un teólogo de primerísimo


orden, San Cirilo, obispo de Alejandría. Nestorio pidió el año 429 al Papa
Celestino la convocación de un concilio, en el que pudiese justificarse. El
Papa pidió, entonces, información también a Cirilo y, en agosto del año
430, hizo condenar en un sínodo la doctrina de Nestorio; después
expidió cuatro cartas: una a Nestorio para que se retractase; otra a la
Iglesia de Constantinopla; una tercera a Juan de Antioquía, que defendía
y apoyaba a Nestorio y la cuarta a Cirilo con el encargo de que hiciera
cumplir la sentencia del sínodo romano. Pero, como quiera que Nestorio
acusaba, a su vez a Cirilo de apolinarismo, Teodosio II, de acuerdo con
el Papa Celestino I, convocó el Concilio de Éfeso que condenó la
doctrina nestoriana (11 de julio del año 431). La doctrina de Nestorio
sobrevivió en las escuelas teológicas de Nisibis y de Edesa; más tarde
se propagó por la Arabia, la India y llegó hasta la misma China. En el
siglo XVI, la mayor parte de los nestorianos todavía existentes volvieron
a la unidad católica; pequeños y lánguidos grupos viven todavía en
algunos sitios del Irak, Siria, Persia, Irán y en la India.
Herejía difundida en el siglo V por Nestorio, obispo de Constantinopla,
que sostenía dos personas en Cristo: una divina y otra humana. El
concilio de Calcedonia del 451 dice que en Cristo hay dos naturalezas
separadas, unidas en una sola persona, la del Verbo. ¿Qué
pensaríamos de un hombre que tenga dos personas o dos
personalidades incorporadas en su ser? ¿Quién mandaría de las dos?
¡Qué lucha dentro de ese mismo ser!

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8. Monofisismo

 Autores
Eutiques
 Postura
Sostenía una sola naturaleza en Cristo, la divina
 Concilio que lo rebate
Calcedonia – 451
Herejía difundida en el siglo V por Eutiques, archimandrita de
Constantinopla, que sostenía una sola naturaleza en Cristo, la divina.
Dio respuesta el concilio de Calcedonia del 451: en Cristo hay dos
naturalezas: una, divina, y otra, humana. Si fuera verdadera esta herejía,
¿cómo se explicarían tantas actitudes de Cristo en el Evangelio: Jesús
se cansaba, comía y bebía, caminaba, tenía unas manos, lloraba, se
llenaba de santa cólera? Si no hubiera tenido naturaleza humana, no
hubiera podido realizar estas actividades que son humanas.
A pesar de los acuerdos obtenidos entres las dos escuelas, Eutiques no
lo aceptó. Sus doctrinas tuvieron por origen la lucha que entabló contra
la herejía nestoriana, sin advertir que, en su anhelo, caía en el error
opuesto, ya que al cuestionar la naturaleza y la persona de Cristo,
terminaba por negar lo que quiso defender. En síntesis, Eutiques
sostenía que la naturaleza humana de Cristo había sido absorbida por la
divina, produciéndose la unión física de lo humano y divino en una sola
naturaleza (fisis), o sea la divina. Así, se negaba la realidad de la
naturaleza humana de Cristo que, al ser absorbida por la divina, la carne
no sería sino mera apariencia.
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Ante la difusión y aceptación de tales doctrinas, Flaviano (Patriarca de
Constantinopla) decidió excomulgar a Eutiques (448). Advertido de la
situación el papa san León I, el Magno (440-461), un 13/8/449, envió a
Flaviano una carta conocida como ‘Tomo a Flaviano’ (Tomus ad
Favianum), a través de la cual se condenaban las enseñanzas de
Eutiques y se confirmaba la verdadera doctrina de la Iglesia. En ese
estado de cosas, Eutiques buscó amparo dentro de la corte imperial
como del entonces Patriarca de Alejandría, Dióscoro. Convencido este
último, intercedió a favor de aquél ante el emperador Teodosio II (401-
430), promoviendo la necesidad de convocar un nuevo concilio que
resolviera la cuestión suscitada por los monofisistas.

En el año 449, fue convocado un nuevo concilio en Efeso, siendo


presidida por el Patriarca Dióscoro. Éste impidió la participación de los
legados papales, logrando retener para sí la dirección del concilio.
Acalladas las voces opositoras (y defensoras de la sana doctrina) y
habiendo captado el apoyo imperial, el concilio concluyó con la
rehabilitación de Eutiques y sus doctrinas. En la historia de los concilios,
éste es conocido como el ‘Latrocinio de Éfeso’, el que fue severamente
condenado por el papa León I. A la muerte del emperador Teodosio II (+
430) y la llegada al trono de su hermana, Pulqueria (quien luego se
desposaría con el senador Marciano), la suerte de Eutiques y sus
seguidores habría de cambiar radicalmente. En el año 451 se convocó a
un nuevo Concilio ecuménico el que se llevaría a cabo en Calcedonia.
En el mismo participaron 630 padres conciliares, siendo presidido por los
legados papales. En su 5° sesión, además de condenarse las doctrinas
de Eutiques como las de Nestorio, depuso a Dióscoro de la titularidad de
la silla patriarcal que ostentaba. No obstante, lo más trascendente fue la
proclamación solemne de la doctrina según la cual, Cristo, persona
divina, tiene dos naturalezas (humana y divina), distintas y no divididas,
unidas y no confusas.

Aquellos monofisistas que se negaron a suscribir las definiciones


conciliares de Calcedonia decidieron provocar un cisma, dividiéndose

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entre sí en diversas corrientes. Así tenemos los liderados por Jacobo
Bardai Sanzoli, obispo de Edessa (541) cuyos seguidores se
autodenominaron ‘jacobitas’ instalando sus principales enclaves en Siria
y Armenia. En 1646, un importante grupo de ‘jacobitas’ regresaron a la
comunión con Roma, creándose para ellos el Patriarcado de Alepo
(Siria). También el monofisismo, en sus diversas vertientes, influyó
grandemente a los cristianos de Egipto (coptos) y Etiopía, como así
también a los de Armenia, cuya Iglesia aceptó las doctrinas monofisistas
elaboradas por el Patriarca de Alejandría, Pedro Mongo (junto al de
Constantinopla, Acacio),compilación generalmente conocida bajo el
nombre de ‘Enótico’. Entre otros importantes defensores del
monofisismo merece destacarse a Julián de Helicarnesio. Durante el s.
VI, la aparición de Severo de Antioquía dio un nuevo impulso a la
herejía, cuya impronta fue denominada como ‘verbal’. Severo creía que
en Cristo había una sola naturaleza (físis) pero entendida en sentido
puramente personal, concreto e independiente, sinónimo de ‘hypóstasis’.
Sus seguidores en la actualidad se concentran en algunos lugares de
Armenia, Siria, la Mesopotamia y Egipto.

En nuestros tiempos, son cinco las Iglesias no-calcedonianas, las que


solo reconocen la validez de los tres primeros (Nicea, I Constantinopla y
Efeso). Ellas son: la Iglesia siria ortodoxa (o jacobita); la Iglesia Copto-
ortodoxa (Egipto); la Iglesia etíope ortodoxa y la Iglesia malabar
ortodoxa (India). Si bien hay comunión entre ellas, se caracterizan por
guardar una fuerte autonomía. Durante siglos estas Iglesias se
mantuvieron virtualmente aisladas del resto de la Cristiandad, aunque en
los últimos tiempos y como fruto del diálogo ecuménico, se han
entablado un tímido acercamiento tanto con la Iglesia Católica como con
la Ortodoxas.

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9. Monotelismo

 Autores.
Sergio
 Postura.
Sostenía que Cristo posee dos naturalezas, pero una sola voluntad.
 Concilio que lo rebate.
III concilio de Constantinopla (680-681).

Herejía difundida en el siglo VII por Sergio, patriarca de Constantinopla,


que sostenía una sola voluntad en Cristo, la divina. La Iglesia dio
respuesta en el III concilio de Constantinopla (680-681): "En Cristo hay
dos voluntades sin división, sin cambio, sin separación ni confusión". Las
dos voluntades no se oponen en Cristo, porque la voluntad humana
sigue sin resistir ni oponerse, sometiéndose libre y amorosamente a la
voluntad divina-omnipotente.

A principios del siglo VII, a fin de conciliar a los herejes monofisitas y a


los católicos ortodoxos, Sergio, patriarca de Constantinopla (610-638),
propuso la doctrina que afirma haber una sola voluntad y operación en
Cristo. Los monofisitas de Egipto, con su jefe Ciro, patriarca de
Alejandría, junto con los monofisitas de Armenia, aceptaron, los unos en
633 y los otros en 634, la doctrina de Sergio. Inmediatamente, San
Sofronio, obispo de Jerusalén, denunció la herejía con la Carta sinodal
de entronización del año 634, dirigida al Papa Honorio; pero Sergio
consiguió ganarse al Papa para su causa y, envalentonado con este
apoyo, hizo que se publicara por el emperador Heraclio la Ectesis, una

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profesión de fe de tendencia monotelista (638). Contra la Ectesis se
levantaron protestas en Occidente y en Oriente, de modo que Constante
II (641-668), sucesor de Heraclio, fue obligado en el año 648 a retirar la
Extesis y sustituirla con un nuevo Decreto, el Tipo, con el que se imponía
y se obligaba al silencio en torno a la cuestión de la única o doble
voluntad de Cristo. El año 649 el Papa Martín I reunió un concilio en el
Laterano, condenó tanto la Ectesis como el Tipo e impuso la doctrina de
las dos voluntades y de la doble operación en Cristo; el emperador,
entonces, hizo arrestar al Papa y lo envió desterrado al Quersoneso,
donde murió el año 655. Pero la lucha contra el monotelismo no acabó
aquí, llegando poco después San Máximo Confesor (580) a convertirse
en el verdadero campeón. Con Constantino IV Pogonato (668-686) hubo
una distensión. El emperador, de acuerdo con el Papa Agatón (678-681),
en el que se liquidó definitivamente la cuestión del monotelismo:
"Convenía, dice el concilio, que la voluntad de la carne fuese impulsada
por la voluntad divina y le estuviese sometida. Como, de hecho, la carne
es verdaderamente la carne del Verbo divino, así la voluntad natural de
la carne es también la voluntad propia del Verbo divino".

El Tercer Concilio de Constantinopla (celebrado del 7 de noviembre de


680 al 16 de septiembre de 681) condenó el Monotelismo, promulgando
como algo obligatorio para que los cristianos creyeran en las dos
voluntades de Cristo. Aparentemente el Concilio de Constantinopla
pensó que negarle a Cristo una voluntad humana (herejía del
Docetismo, ver 1Jn 4 :2 y 5 :6-8) implicaría que él estaba carente de una
naturaleza humana completa, de manera que Cristo no era
verdaderamente un hombre. Por lo tanto, para proteger la integridad de
la naturaleza humana de Cristo, el Concilio promulgó el Diotelismo como
obligatorio para la creencia cristiana ortodoxa. El Concilio pensaba que
si la naturaleza humana de Cristo estaba carente de la facultad de
voluntad, no era una naturaleza verdadera y completa, la voluntad es
una facultad de una persona.

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LINKOGRAFÍA

 http://es.catholic.net/op/articulos/17602/cat/693/herejias-sobre-
jesus.html#
 http://www.miapic.com/docetismo
 http://www.mercaba.org/Rialp/D/docetismo.htm
 http://www.mercaba.org/VocTEO/E/ebionismo.htm
 https://www.aciprensa.com/recursos/que-es-una-herejia-y-cuales-son-
las-mas-importantes-4072
 http://www.miapic.com/adopcionismo
 http://enciclopedia.us.es/index.php/Adopcionismo
 http://forosdelavirgen.org/20438/herejias-en-los-20-siglos-de-la-iglesia-
catolica/
 https://es.aleteia.org/2013/06/17/que-es-la-gnosis-puede-haber-
cristianos-gnosticos/
 http://www.corazones.org/diccionario/arrianismo.htm
 http://ec.aciprensa.com/wiki/Apolinarismo
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 http://www.mercaba.org/Rialp/A/apolinarismo.htm
 http://www.mercaba.org/Herejia/nestorianismo.htm
 http://www.mercaba.org/Herejia/monofisismo.htm
 http://www.mercaba.org/Herejia/monotelismo.htm
 http://forodelpez.foroactivo.com/t623-el-monotelismo-el-adopcionismo-el-
monofisismo

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