LA CONSTITUCIÓN Y SU SUPREMACÍA NORMATIVA.
La Constitución es, pues, norma jurídica y, como tal, vincula. De ahí que, con acierto, pueda
hacerse referencia a ella aludiendo al "Derecho de la Constitución”, esto es, al conjunto de
valores, derechos y principios que, por pertenecer a ella, limitan y delimitan jurídicamente los
actos de los poderes públicos.
Bajo tal perspectiva, la supremacía normativa de la Constitución de 1993 se encuentra
recogida en sus dos vertientes: tanto aquella objetiva, conforme a la cual la Constitución
preside el ordenamiento jurídico (artículo 51°), como aquella subjetiva, en cuyo mérito ningún
acto de los poderes públicos (artículo 45º ) o de la colectividad en general (artículo 38º) puede
vulnerarla válidamente. (Exp. N. 0 5854-2005-PA/TC -PIURA -PEDRO ANDRÉS LIZANA PUELLES)
CONTENIDO U OBJETO DE ESTUDIO DEL DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
1) Una parte principista, que son los principios, que incluyen el sentido de la disciplina,
los métodos de interpretación, su naturaleza, los institutos que le son inherentes, el
concepto de las garantías constitucionales, etc.;
2) una segunda parte que estudia los procesos constitucionales, a nivel teórico y práctico;
3) una tercera que analiza la magistratura, es decir lo que es el juez constitucional, o los
órganos jurisdiccionales que imparten justicia en materia constitucional.
(Jurisprudencia emitida por estos)
CONTENIDO DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL
a) El control de la constitucionalidad de las leyes; (Los procesos orgánicos
b) Los litigios entre órganos supremos del Estado y -en los Estados Federales entre el
Estado Federal y los Estados miembro.
c) Los recursos de los particulares por lesión de sus derechos constitucionales. (los
procesos de la libertad.
HISTORIA DEL DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONALIDAD
DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL ORGÁNICA.
1.- Control Parlamentario. -La primera Constitución de la República peruana fue la de 1823
que sentó las bases del control parlamentario de la constitucionalidad. “El espíritu de las leyes”
que “los jueces de la nación no son sino la boca que pronuncia las palabras de la ley; seres
inanimados que no la pueden moderar en su fuerza ni en su vigor” (Montesquieu). Estas ideas,
en rigor, expresaban todo el sentimiento europeo del siglo XVIII contra los jueces. ¿Por qué?,
porque los jueces habían sido históricamente los instrumentos de los reyes.
2.-La Constitución de 1933 normó los siguientes aspectos: “Artículo 26°.- Pueden
interponerse reclamaciones ante el Congreso por infracciones de la Constitución. Artículo 123°
inc. 4o .- Son atribuciones del Congreso examinar las infracciones de la Constitución y disponer
lo conveniente para hacer efectiva la responsabilidad de los infractores.
3.-La Constitución de 1979 crea el Tribunal de Garantías Constitucionales encargado del
control de constitucionalidad.
Artículo 296.-El Tribunal de Garantías Constitucionales es el órgano de control de la
Constitución. Se compone de nueve miembros. Tres designados por el Congreso; tres por el
Poder Ejecutivo; y tres por la Corte Suprema de Justicia.
4.- Constitución Política de 1993. Artículo 201.- Tribunal Constitucional
El Tribunal Constitucional es el órgano de control de la Constitución. Es autónomo e
independiente. Se compone de siete miembros elegidos por cinco años. Para ser miembro del
Tribunal Constitucional, se exigen los mismos requisitos que para ser vocal de la Corte
Suprema. Los miembros del Tribunal Constitucional gozan de la misma inmunidad y de las
mismas prerrogativas que los congresistas. Les alcanzan las mismas incompatibilidades. No hay
reelección inmediata. Los miembros del Tribunal Constitucional son elegidos por el Congreso
de la República con el voto favorable de los dos tercios del número legal de sus miembros. No
pueden ser elegidos magistrados del Tribunal Constitucional los jueces o fiscales que no han
dejado el cargo con un año de anticipación.
DESDE EL PUNTO DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL DE LA LIBERTAD.
a) Primer período, que corresponde de 1897 a 1933: aparece el Habeas Corpus para proteger
la libertad individual aun cuando se intentó ampliar su ámbito de protección a otras esferas, se
mantuvo en su versión primigenia. Destaca en este período su elevación al rango
constitucional en la Carta Política de 1920.
b) Segundo período, que comprende de 1933 a 1979: el Habeas Corpus amplía su radio de
acción no sólo para la libertad individual, sino también para todos los demás derechos
constitucionales. En este período funcionó en rigor como Habeas Corpus strictu sensu y como
Amparo.
c) Tercer período, que empieza a partir de 1979 con la puesta en vigor de la nueva Carta
Magna, el Habeas Corpus retorna a su concepción originaria para la defensa de la libertad
individual y se establece por primera vez el Amparo -que hace su ingreso al Perú por la puerta
grande a nivel constitucional- para la tutela de los demás derechos constitucionales.
d) Cuarto periodo, que establece la existencia del Habeas Corpus, Amparo, Habeas Data y
proceso de cumplimiento para la protección de los derechos fundamentales.
CASO MARBURY VS MADISON
LOS HECHOS Y LAS CIRCUNSTANCIAS (RESUMEN)
A fin de comprender el contexto histórico en que se dicta la sentencia, es bueno tener
presente los hechos, y fueron, en líneas generales, los siguientes: El presidente de los Estados
Unidos John Adams le había propuesto a John Jay, a la sazón, el primer presidente del Tribunal
Supremo de la nación (1789-1795) para que siguiera en el mismo cargo; esto es, fuera
reelecto. Era el año 1800. Jay, sin embargo, había rechazado mantenerse nuevamente en el
cargo. A su criterio, estaba convencido de que el Tribunal no obtendría la energía, el peso y la
dignidad esenciales para prestar el debido apoyo al gobierno nacional. En vista de ello, y ya en
los tramos finales de la presidencia de John Adams, éste en el interregno entre la elección
presidencial y la transmisión de poderes, hizo dos nombramientos si bien con aprobación del
Senado, lo fue a última hora. Por un lado, nombró a John Marshall como Chief Justice del
máximo organismo jurisdiccional de los Estados Unidos: el Tribunal Supremo de la Federación.
Marshall, en realidad, era uno de los hombres de confianza del saliente presidente Adams,
pues había sido su secretario de Estado. Igualmente nombra a otro miembro de su partido: a
Marbury para el cargo de Juez Federal del distrito de Columbia.
Luego del gobierno de John Adams, le sucede en la presidencia de los Estados Unidos, el
flamante mandatario Jefferson. En estas circunstancias, el decreto de nombramiento para el
cargo del Juez Federal aún no había sido enviado a Marbury. Fue así como éste había
peticionado que se le entregara la credencial correspondiente. La credencial debía ser
otorgada por el secretario de Estado, quien recaía en la persona de Madison, nombrado
flamante secretario de Estado por la administración del presidente Jefferson y calificado como
uno de los más notables de su partido. Sin embargo, éste se resistía a cumplir con entregar a
Marbury su decreto de nombramiento del gobierno saliente. Y, en honor a la verdad, era el
mismo presidente Jefferson quien había ordenado a Madison que retuviese la credencial.
Frente a tales hechos, Marbury entabla una acción judicial ante el Tribunal Supremo a través
de una especie de mandamiento ( Writ de mandamus) a fin de que se le notificara a Madison
para que cumpla con entregar el decreto de su nombramiento, invocando una Ley, la Judictiary
Act de 1789, que permitía, en casos semejantes, expedir tales nombramientos.
La sentencia del Tribunal, presidida por Marshall, reconoce el nombramiento de Marbury y el
derecho que le asiste a que se le notifique dicha credencial; igualmente reconoce que tal
notificación no es un poder discrecional del presidente y del secretario de Estado. Pero luego
razona también que, según la Constitución de los Estados Unidos, el Tribunal Supremo es sólo
una instancia de apelación, por lo que la Judiciary Act de 1789 al estudiar la posibilidad de
acudir directamente al Tribunal Supremo para que librara órdenes a la Administración,
resultaba inconstitucional y el propio Tribunal Supremo debía declarar inaplicable por esta
razón. El fallo, en realidad conmocionó el sistema jurídico a través de la espectacular
declaración de inconstitucionalidad, pero en este caso, no sobre alguna ley específica, sino
sobre la Judiciary Act de 1789. La sentencia entiende, pues, que dicha competencia
contradecía a la Constitución, en base a lo cual, inaplicándola, el Tribunal Supremo rehusa
pronunciarse y declara en terminología actual la inadmisibilidad de la demanda por falta de
jurisdicción.
CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD
El control de constitucionalidad es el conjunto de actos y procedimientos establecidos para la
verificación y aseguramiento por parte de un órgano del sistema, de que el principio de
supremacía constitucional es respetado por todos los órganos constituidos en los
procedimientos de creación-aplicación del orden.
EXPERIENCIA AMERICANA (CONTROL DIFUSO)
Este sistema comprende la revisión judicial de las leyes atribuidas a todos los jueces para
declarar en un proceso concreto la inaplicabilidad de las normas ordinarias que contravienen
por la forma o por el fondo a la Constitución. La inaplicabilidad de la ley opera sólo para las
partes que han intervenido en esa controversia.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE ESTE SISTEMA SON:
i) Es de carácter “difuso”, en cuanto no se concentra en un solo órgano
exclusivamente competente, sino que cualquier juez, sin importar su jerarquía,
puede resolver las cuestiones de constitucionalidad de las leyes;
ii) Es de carácter incidental, porque los problemas de constitucionalidad no pueden
plantearse en vía principal, sino que únicamente debe expresarse en el seno de un
proceso ordinario siempre y cuando las partes lo planteen, aunque también en
algunos países se plantea de oficio por el juzgador;
iii) Es de carácter especial, toda vez que tiene un efecto limitado a la decisión del
caso concreto (inter partes) y no una eficacia general.
LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL AUSTRIACA, EUROPEA O CONCENTRADA
Por este sistema, se atribuye el control de la constitucionalidad de las leyes a un órgano
específico que esté fuera del Poder Judicial. Este órgano especial es denominado Corte o
Tribunal Constitucional. En este sistema, la magistratura ordinaria está impedida de conocer
asuntos de constitucionalidad de las leyes; en consecuencia, se debe plantear en la vía
principal o de acción por determinadas personas legitimadas procesalmente para tal efecto. El
fallo dictado por el Tribunal Constitucional declara la inconstitucionalidad, teniendo efectos
generales o erga omnes.
ENTRE SUS CARACTERÍSTICAS GENERALES SE APRECIAN LAS SIGUIENTES:
i) es de carácter concentrado, en la medida en que existe un único órgano que
ejerce jurisdicción constitucional;
ii) es de carácter principal, toda vez que se plantea en vía de acción, a través de un
juicio especial que es la acción de inconstitucionalidad de las leyes;
iii) es de carácter general, pues los efectos de la declaratoria de inconstitucionalidad
opera para toda la ciudadanía.
SISTEMA MIXTO O DUAL (CASO PERUANO)
La jurisdicción constitucional en el Perú acusa un modelo mixto o híbrido, habida cuenta que la
judicatura constitucional es compartida tanto por el denominado “Tribunal de Garantías
Constitucionales” como por el Poder Judicial. Por este sistema mixto, se comparte el control de
la constitucionalidad por un Tribunal Constitucional con la judicatura clásica (PJ).
Artículo 138.- Administración de Justicia. Control difuso La potestad de administrar justicia
emana del pueblo y se ejerce por el Poder Judicial a través de sus órganos jerárquicos con
arreglo a la Constitución y a las leyes. En todo proceso, de existir incompatibilidad entre una
norma constitucional y una norma legal, los jueces prefieren la primera. Igualmente, prefieren
la norma legal sobre toda otra norma de rango inferior
EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Artículo 201.- El Tribunal Constitucional es el órgano de control de la Constitución. Es
autónomo e independiente.
Se compone de siete miembros elegidos por cinco años. Para ser miembro del Tribunal
Constitucional, se exigen los mismos requisitos que para ser vocal de la Corte Suprema. Los
miembros del Tribunal Constitucional gozan de la misma inmunidad y de las mismas
prerrogativas que los congresistas. Les alcanzan las mismas incompatibilidades. No hay
reelección inmediata.
Los miembros del Tribunal Constitucional son elegidos por el Congreso de la República con el
voto favorable de los dos tercios del número legal de sus miembros. No pueden ser elegidos
magistrados del Tribunal Constitucional los jueces o fiscales que no han dejado el cargo con un
año de anticipación.
Artículo 202.- Atribuciones del Tribunal Constitucional
Corresponde al Tribunal Constitucional:
1. Conocer, en instancia única, la acción de inconstitucionalidad.
2. Conocer, en última y definitiva instancia, las resoluciones denegatorias de hábeas corpus,
amparo, hábeas data, y acción de cumplimiento.
3. Conocer los conflictos de competencia, o de atribuciones asignadas por la Constitución,
conforme a ley.
LEY ORGÁNICA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL.
Artículo 1.- Definición
El Tribunal Constitucional es el órgano supremo de interpretación y control de la
constitucionalidad. Es autónomo e independiente de los demás órganos constitucionales. Se
encuentra sometido sólo a la Constitución y a su Ley Orgánica. El Tribunal Constitucional tiene
como sede la ciudad de Arequipa. Puede, por acuerdo mayoritario de sus miembros, tener
sesiones descentralizadas en cualquier otro lugar de la República
Artículo 4.- Iniciativa legislativa
El Tribunal Constitucional tiene iniciativa en la formación de las leyes, en las materias que le
son propias, conforme al artículo 107 de la Constitución.
Artículo 5.- Quórum
El quórum del Tribunal Constitucional es de cinco de sus miembros. El Tribunal, en Sala Plena,
resuelve y adopta acuerdos por mayoría simple de votos emitidos, salvo para resolver la
inadmisibilidad de la demanda de inconstitucionalidad o para dictar sentencia que declare la
inconstitucionalidad de una norma con rango de ley, casos en los que se exigen cinco votos
conformes.
De no alcanzarse la mayoría calificada de cinco votos en favor de la inconstitucionalidad de la
norma impugnada, el Tribunal dictará sentencia declarando infundada la demanda de
inconstitucionalidad. En ningún caso el Tribunal Constitucional deja de resolver. Los
magistrados son irrecusables, pero pueden abstenerse de conocer algún asunto cuando
tengan interés directo o indirecto o por causal de decoro. Los magistrados tampoco pueden
dejar de votar, debiendo hacerlo en favor o en contra en cada oportunidad. Los fundamentos
de voto y los votos singulares se emiten juntamente con la sentencia, de conformidad a la ley
especial.
Para conocer, en última y definitiva instancia, las resoluciones denegatorias de los procesos de
amparo, hábeas corpus, hábeas data y de cumplimiento, iniciadas ante los jueces respectivos,
el Tribunal está constituido por dos Salas, con tres miembros cada una. Las resoluciones
requieren tres votos conformes. En caso de no reunirse el número de votos requeridos cuando
ocurra alguna de las causas de vacancia que enumera el artículo 16 de esta Ley, cuando alguno
de sus miembros esté impedido o para dirimir la discordia se llama a los miembros de la otra
Sala, en orden de antigüedad, empezando del menos antiguo al más antiguo y, en último caso,
al presidente del Tribunal.
PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL.
a) El principio de unidad de la Constitución: Se interpreta como un "todo" armónico y
sistemático”, (Exp. N. 0 5854-2005-PA/TC -PIURA -PEDRO ANDRÉS LIZANA PUELLES)
b) El principio de concordancia práctica: Las tensiones entre las normas constitucionales se
resuelve "optimizando" su interpretación, sin "sacrificar" ninguno de los valores, derechos o
principios. Incluso las normas de la "Constitución orgánica “también se dirigen a la protección
de los derechos fundamentales. EXP. N.° 1013-2003-HC/TC
c) El principio de corrección funcional: El juez constitucional al realizar su labor de
interpretación no puede desvirtuar las funciones y competencias que el Constituyente ha
asignado a cada uno de los órganos constitucionales. (Exp. N. 0 5854-2005-PA/TC -PIURA
-PEDRO ANDRÉS LIZANA PUELLES)
d) El principio de función integradora: La interpretación sólo podrá ser considerado como
válida cuando contribuya a integrar, pacificar y ordenar las relaciones de los poderes públicos
entre sí y las de éstos con la sociedad. (EXP. N.º 0008-2003-AI/TC)
e) El principio de fuerza normativa de la Constitución: La interpretación está orientada a
relevar y respetar la Constitución como norma jurídica, vinculante en su integridad. (EXP. N.°
1124-2001-AA/TC)
f) El principio de razonabilidad. - Que los poderes del estado no generen actos arbitrarios
contra los miembros de la sociedad.
PRINCIPIOS ESTABLECIDOS EN EL ART. III Y VIII DEL TP DEL C. P. CONSTITUCIONAL
Principio de dirección judicial del proceso: Debido a la finalidad tutelar de los procesos
constitucionales, el juez constitucional debe ser imparcial, pero no puede ser neutral frente al
proceso como si de un proceso ordinario se tratara. Por el contrario, le corresponde asumir un
rol activo, así como controlar la actuación procesal de las partes, evitando conductas
obstruccionistas y promoviendo la eficaz y urgente tutela del derecho lesionado.
Además, el juez constitucional «no es un simple pacificador de intereses de contenido y alcance
subjetivos, sino del orden público constitucional en conjunto. Con relación a la Constitución, la
jurisdicción constitucional no actúa ni puede actuar como un órgano neutro, sino, por el
contrario, como su principal promotor» (sentencia del Exp. 0005-2005-CC/TC, fundamento 4).
De ahí que el rol activo del juez constitucional lo faculta para impulsar el proceso hacia su
culminación según los fines que persigue.
Principio de gratuidad en la actuación del demandante. Este principio, cuyo fundamento se
encuentra en el inciso 16 del artículo 139 de la Constitución y constituye una concreción de la
igualdad material que parte de un supuesto de hecho concreto: la presunta lesión a un
derecho fundamental o la presunta transgresión de un mandato constitucional. Por ello, la
quinta disposición final del CPConst. garantiza el acceso a la justicia constitucional de la
víctima vía la exoneración del pago de tasas y aranceles judiciales, por cuanto el demandante es
el lesionado en su derecho o quien alega la transgresión de la Constitución.
Por su parte, el TC, en un proceso de hábeas corpus en el que se cuestionó la decisión de un
juez penal que condicionó la tramitación de un recurso de apelación, señaló que:
Esta garantía normativa supone la exoneración de toda tasa judicial o carga impositiva de algún
tipo en aquellos casos que sea necesario la expedición de copias de los actuados para la formación
de cuadernos incidentales, de un expediente tramitado en la vía penal, o en los que por la
naturaleza del propio derecho se solicita la expedición de copias certificadas (sentencia del Exp.
01812-2005-HC/TC, fundamento 2).
Principio de economía procesal. A partir de la constatación de que uno de los mayores males de los
procesos ordinarios es la excesiva carga procesal, que genera lentitud en su resolución, este
principio opta decididamente por la eficacia de los procesos constitucionales, de modo tal que,
si el juez constitucional tiene los elementos suficientes y necesarios para resolver la controversia,
debe hacerlo en lugar de dilatar la duración del proceso.
En dicho sentido, en la jurisprudencia constitucional se encuentran muchos casos en los que el
TC advierte la presencia de vicios en el rechazo liminar de las demandas de amparo o hábeas
corpus, por lo que a fin de tutelar el derecho invocado por los litigantes y con todos los
elementos necesarios, en lugar de declarar la nulidad de lo actuado y ordenar la admisión a
trámite de la demanda, por economía procesal procede a resolver el fondo de la controversia,
previa constatación de que se ha puesto la misma en conocimiento del demandado (al
respecto puede verse la sentencia del Exp. 01606-2004-AA/TC, fundamento 2).
Principio de inmediación procesal. Este principio dispone que el juez, antes de resolver la
controversia, tenga el mayor contacto posible con las partes y con los diversos elementos que
le permitirán resolverla, de modo tal que las actuaciones que se realicen en el marco de los
procesos constitucionales permitan un acercamiento entre el juez y la realidad de las partes.
De ahí que exista una íntima conexión entre el principio de inmediación y el derecho a la
prueba, pues «la actividad probatoria debe transcurrir en presencia del juez encargado de
pronunciar sentencia, puesto que solo de esta manera se garantiza que exista un contacto
directo entre el juzgador y los medios de prueba aportados al proceso, que permitirá a este
ponderarlos en forma debida y plasmar sus conclusiones en forma suficiente y razonada al
momento de emitir sentencia condenatoria» (sentencia del Exp. 00849-2011-PHC/TC,
fundamento 6).
Principio de socialización procesal. Este principio está conectado con el principio-derecho de
igualdad, en el sentido en que el juez constitucional, en el marco de los procesos
constitucionales, no debe dejar que las diferencias materiales de las partes se trasladen al
interior del proceso. De este modo se hace efectiva la igualdad de armas, a fin de que las
diferencias económicas y de poder entre el demandante y el demandado (habitualmente el
Estado y los poderes privados) no determinen el sentido de la decisión judicial. De ahí que este
principio «exige que se diseñen los mecanismos procesales idóneos para hacer realidad la igualdad
(procesal) de las partes del proceso; en esa línea, por ejemplo, serían viables la introducción de
figuras como el partícipe, el amicus curiae, el litisconsorte, etc., en el proceso de amparo (piénsese,
por ejemplo, en el caso de los amparos difusos o medioambientales, colectivos, laborales)»
(sentencia del Exp. 3547-2009-PHC/TC, fundamento 8 literal d).
Principio de impulso de oficio. Este principio se deriva del principio de dirección judicial del
proceso, en la medida en que los procesos constitucionales no se rigen por el principio
dispositivo o de iniciativa de parte. Por ello, la continuación de los procesos constitucionales
no depende enteramente de las partes, sino que le corresponde al juez constitucional asumir
un rol activo y tutelar de los derechos y mandatos constitucionales. En esa medida, por
ejemplo, no existe el abandono en el proceso de amparo, según lo establecido en el artículo
49 del CPConst.
Principio pro actione. A partir de este principio, frente a la duda interpretativa sobre el
cumplimiento de los requisitos de procedencia de la demanda constitucional, el juez
constitucional debe preferir la continuación del proceso a su rechazo, a fin de obtener un
pronunciamiento sobre el fondo de la controversia. Un ejemplo representativo de este
principio se expresa en el artículo 46 del Código Procesal Constitucional, que regula las
excepciones a la obligación de agotar las vías previas.
Al respecto, el TC ha señalado que según este principio «ante la duda, los requisitos y
presupuestos procesales siempre deberán ser interpretados en el sentido más favorable a la plena
efectividad de los procesos constitucionales de manera que si existe una duda razonable
respecto de si el proceso debe declararse concluido, el Juez y el Tribunal Constitucional declararán su
continuación» (sentencia del Exp. 00252-2009-PA/TC, fundamento 7).
Principio de elasticidad. Determina la flexibilidad o adecuación de las formalidades procesales
para optimizar el logro de los fines esenciales de los procesos constitucionales. Lo que significa
que las formas procesales no son fines en sí mismos, sino que están subordinadas al logro de
los fines del proceso constitucional. Por ello, si las formas entorpecen estos fines, el juez
constitucional se encuentra habilitado para adecuarlas o dejarlas de lado con la finalidad de
garantizar la supremacía constitucional o tutelar de modo efectivo el derecho lesionado.
Al respecto, el TC tiene señalado que la disposición que reconoce dicho principio:
Impone a la jurisdicción ordinaria y a la constitucional exigir el cumplimiento de las
formalidades solo si con ello se logra una mejor protección de los derechos fundamentales. Por
el contrario, si tal exigencia comporta la desprotección de los derechos y, por ende, su
vulneración irreparable, entonces las formalidades deben adecuarse o, de ser el caso,
prescindirse, a fin de que los fines de los procesos constitucionales se realicen debidamente —
principio de elasticidad— (sentencia del Exp. 00266-2002-AA/TC, fundamento 7).
Principio de iura novit curia. Garantiza la dimensión objetiva del proceso constitucional, en
cuanto faculta al juez, en virtud a su rol director, a aplicar el derecho constitucional que
corresponda al proceso, de modo tal que puede corregir el error o la omisión del demandante
al formular su demanda. Así, en un caso en el que la demandante solicitaba como pretensión
que se le reconozca una pensión de jubilación adelantada por despido total y al no tener
todos los requisitos acreditados, el TC optó por analizar si cumplía los requisitos del régimen
general en aplicación del principio iura novit curia (revisar la sentencia del Exp. 06189-2014-
AA/TC, fundamento 5).
Artículo III.- Principios procesales
Los procesos constitucionales se desarrollan con arreglo a los principios de dirección judicial
del proceso, gratuidad en la actuación del demandante, economía, inmediación y
socialización procesales.
El Juez y el Tribunal Constitucional tienen el deber de impulsar de oficio los procesos, salvo en
los casos expresamente señalados en el presente Código. Asimismo, el Juez y el Tribunal
Constitucional deben adecuar la exigencia de las formalidades previstas en este Código al
logro de los fines de los procesos constitucionales. Cuando en un proceso constitucional se
presente una duda razonable respecto de si el proceso debe declararse concluido, el Juez y el
Tribunal Constitucional declararán su continuación.
La gratuidad prevista en este artículo no obsta el cumplimiento de la resolución judicial firme
que disponga la condena en costas y costos conforme a lo previsto por el presente Código.
OTROS PRINCIPIOS.
El principio de interdicción o prohibición de todo poder ejercido en forma arbitraria e
injusta. Este principio tiene un doble significado:
(i) en un sentido clásico y genérico, la arbitrariedad aparece como el reverso de la justicia y el
derecho;
(ii) en un sentido moderno y concreto, la arbitrariedad aparece como lo carente de
fundamentación objetiva, lo incongruente y contradictorio con la realidad que ha de servir de
base a toda decisión. Es decir, como aquello desprendido o ajeno a toda razón de explicarlo
(Cfr. Exp. Nº 0090-2004-AA/TC). (EXP. N.° 0569-2003-AC/TC). (EXP. N.° 03167-2010-PA/TC.
Principio de Suplencia de queja deficiente. Principios que sustentan la excepcional figura de la
reconversión son los de suplencia de queja deficiente o el de adecuación de las formalidades al
logro de los fines de los procesos constitucionales. En concreto, la suplencia de queja es la
facultad de los jueces constitucionales para adecuar las pretensiones de los quejosos cuando
se advierta un error o una omisión en el petitorio de su demanda y se sustenta en el artículo III
del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, que exige al juez constitucional la
relativización de las formalidades, presupuestos y requisitos cuando así lo justifique el
cumplimiento de los fines de los procesos constitucionales. (EXP N 05811-2015-PHC.
Principio de autonomía procesal. el cambio de precedente se encuentra amparado por el
principio de autonomía procesal que informa a las funciones de valoración, ordenación y
pacificación de este Tribunal, conforme al cual, dentro del marco normativo de las reglas
procesales que le resultan aplicables, éste goza de un margen razonable de flexibilidad en su
aplicación, de manera que toda formalidad resulta finalmente supeditada a la finalidad de los
procesos constitucionales: la efectividad del principio de supremacía de la Constitución y la
vigencia de los derechos fundamentales (artículo II del Título Preliminar del CPConst.). (N.°
1417-2005-AA/TC
TITULO PRELIMINAR CODIGO PROCESAL CONSTTIUCIONAL
Artículo I.- Alcances
El presente Código regula los procesos constitucionales de hábeas corpus, amparo, hábeas
data, cumplimiento, inconstitucionalidad, acción popular y los conflictos de competencia,
previstos en los artículos 200 y 202 inciso 3) de la Constitución.
Artículo II.- Fines de los procesos constitucionales Son fines esenciales de los procesos
constitucionales:
garantizar la primacía de la Constitución
la vigencia efectiva de los derechos constitucionales.
Artículo III.- Principios procesales
Los procesos constitucionales se desarrollan con arreglo a los principios de dirección judicial
del proceso, gratuidad en la actuación del demandante, economía, inmediación y socialización
procesales.
El Juez y el Tribunal Constitucional tienen el deber de impulsar de oficio los procesos, salvo en
los casos expresamente señalados en el presente Código. Asimismo, el Juez y el Tribunal
Constitucional deben adecuar la exigencia de las formalidades previstas en este Código al logro
de los fines de los procesos constitucionales. Cuando en un proceso constitucional se presente
una duda razonable respecto de si el proceso debe declararse concluido, el Juez y el Tribunal
Constitucional declararán su continuación.
La gratuidad prevista en este artículo no obsta el cumplimiento de la resolución judicial firme
que disponga la condena en costas y costos conforme a lo previsto por el presente código.
Artículo IV.- Órganos competentes
Los procesos constitucionales son de conocimiento del Poder Judicial y del Tribunal
Constitucional, de conformidad con lo dispuesto en la Constitución, en sus respectivas leyes
orgánicas y en el presente Código.
Artículo V.- Interpretación de los derechos constitucionales
El contenido y alcances de los derechos constitucionales protegidos por los procesos regulados
en el presente Código deben interpretarse de conformidad con la Declaración Universal de
Derechos Humanos, los tratados sobre derechos humanos, así como de las decisiones
adoptadas por los tribunales internacionales sobre derechos humanos constituidos según
tratados de los que el Perú es parte.
Artículo VI.- Control difuso e interpretación constitucional
Cuando exista incompatibilidad entre una norma constitucional y otra de inferior jerarquía, el
Juez debe preferir la primera, siempre que ello sea relevante para resolver la controversia y no
sea posible obtener una interpretación conforme a la Constitución.
Los Jueces no pueden dejar de aplicar una norma cuya constitucionalidad haya sido
confirmada en un proceso de inconstitucionalidad o en un proceso de acción popular.
Los Jueces interpretan y aplican las leyes o toda norma con rango de ley y los reglamentos
según los preceptos y principios constitucionales, conforme a la interpretación de los mismos
que resulte de las resoluciones dictadas por el Tribunal Constitucional.
Artículo VII.- Precedente
Las sentencias del Tribunal Constitucional que adquieren la autoridad de cosa juzgada
constituyen precedente vinculante cuando así lo exprese la sentencia, precisando el extremo
de su efecto normativo.
Cuando el Tribunal Constitucional resuelva apartándose del precedente, debe expresar los
fundamentos de hecho y de derecho que sustentan la sentencia y las razones por las cuales se
aparta del precedente.
Artículo VIII.- Juez y derecho
El órgano jurisdiccional competente debe aplicar el derecho que corresponda al proceso,
aunque no haya sido invocado por las partes o lo haya sido erróneamente.
Artículo IX.- Aplicación supletoria e integración
En caso de vacío o defecto de la presente ley, serán de aplicación supletoria los Códigos
Procesales afines a la materia discutida, siempre que no contradigan los fines de los procesos
constitucionales y los ayuden a su mejor desarrollo.
En defecto de las normas supletorias citadas, el Juez podrá recurrir a la jurisprudencia, a los
principios generales del derecho procesal y a la doctrina.
NORMAS GENERALES DE LOS PROCESOS DE AMPARO, HABEAS CORPUS, HABEAS DATA Y
PROCESO DE CUMPLIMIENTO.
Artículo 1.- Finalidad de los procesos
Los procesos a los que se refiere el presente título tienen por finalidad proteger los derechos
constitucionales, reponiendo las cosas al estado anterior a la violación o amenaza de violación
de un derecho constitucional, o disponiendo el cumplimiento de un mandato legal o de un
acto administrativo.
Si luego de presentada la demanda cesa la agresión o amenaza por decisión voluntaria del
agresor, o si ella deviene en irreparable, el Juez, atendiendo al agravio producido, declarará
fundada la demanda precisando los alcances de su decisión, disponiendo que el emplazado no
vuelva a incurrir en las acciones u omisiones que motivaron la interposición de la demanda, y
que si procediere de modo contrario se le aplicarán las medidas coercitivas previstas en el
artículo 22 del presente Código, sin perjuicio de la responsabilidad penal que corresponda.
Artículo 2.- Procedencia
Los procesos constitucionales de hábeas corpus, amparo y hábeas data proceden cuando se
amenace o viole los derechos constitucionales por acción u omisión de actos de cumplimiento
obligatorio, por parte de cualquier autoridad, funcionario o persona. Cuando se invoque la
amenaza de violación, ésta debe ser cierta y de inminente realización.
El proceso de cumplimiento procede para que se acate una norma legal o se ejecute un acto
administrativo.
Artículo 3.- Procedencia frente a actos basados en normas
Cuando se invoque la amenaza o violación de actos que tienen como sustento la aplicación de
una norma incompatible con la Constitución, la sentencia que declare fundada la demanda
dispondrá, además, la inaplicabilidad de la citada norma.
Son normas autoaplicativas, aquellas cuya aplicabilidad, una vez que han entrado en vigencia,
resulta inmediata e incondicionada. Las decisiones jurisdiccionales que se adopten en
aplicación del control difuso de la constitucionalidad de las normas, serán elevadas en consulta
a la Sala Constitucional y Social de la Corte Suprema de Justicia de la República, si no fueran
impugnadas.
Lo son igualmente las resoluciones judiciales en segunda instancia en las que se aplique este
mismo precepto, aun cuando contra éstas no proceda medio impugnatorio alguno.
En todos estos casos, los Jueces se limitan a declarar la inaplicación de la norma por
incompatibilidad inconstitucional, para el caso concreto, sin afectar su vigencia, realizando
interpretación constitucional, conforme a la forma y modo que la Constitución establece.
Cuando se trata de normas de menor jerarquía, rige el mismo principio, no requiriéndose la
elevación en consulta, sin perjuicio del proceso de acción popular. La consulta a que hace
alusión el presente artículo se hace en interés de la ley
Artículo 4.- Procedencia respecto de resoluciones judiciales
El amparo procede respecto de resoluciones judiciales firmes dictadas con manifiesto agravio a
la tutela procesal efectiva, que comprende el acceso a la justicia y el debido proceso.
Es improcedente cuando el agraviado dejó consentir la resolución que dice afectarlo. El hábeas
corpus procede cuando una resolución judicial firme vulnera en forma manifiesta la libertad
individual y la tutela procesal efectiva.
Se entiende por tutela procesal efectiva aquella situación jurídica de una persona en la que se
respetan, de modo enunciativo, sus derechos de libre acceso al órgano jurisdiccional, a probar,
de defensa, al contradictorio e igualdad sustancial en el proceso, a no ser desviado de la
jurisdicción predeterminada ni sometido a procedimientos distintos de los previstos por la ley,
a la obtención de una resolución fundada en derecho, a acceder a los medios impugnatorios
regulados, a la imposibilidad de revivir procesos fenecidos, a la actuación adecuada y
temporalmente oportuna de las resoluciones judiciales y a la observancia del principio de
legalidad procesal penal.
Artículo 5.- Causales de improcedencia
No proceden los procesos constitucionales cuando:
1. Los hechos y el petitorio de la demanda no están referidos en forma directa al contenido
constitucionalmente protegido del derecho invocado;
2. Existan vías procedimentales específicas, igualmente satisfactorias, para la protección del
derecho constitucional amenazado o vulnerado, salvo cuando se trate del proceso de hábeas
corpus;
3. El agraviado haya recurrido previamente a otro proceso judicial para pedir tutela respecto
de su derecho constitucional;
4. No se hayan agotado las vías previas, salvo en los casos previstos por este Código y en el
proceso de hábeas corpus;
5. A la presentación de la demanda ha cesado la amenaza o violación de un derecho
constitucional o se ha convertido en irreparable;
6. Se cuestione una resolución firme recaída en otro proceso constitucional o haya
litispendencia;
7. Se cuestionen las resoluciones definitivas del Consejo Nacional de la Magistratura en
materia de destitución y ratificación de jueces y fiscales, siempre que dichas resoluciones
hayan sido motivadas y dictadas con previa audiencia al interesado;
8. Declarado inconstitucional.
9. Se trate de conflictos entre entidades de derecho público interno. Los conflictos
constitucionales surgidos entre dichas entidades, sean poderes del Estado, órganos de nivel o
relevancia constitucional, gobiernos locales y regionales, serán resueltos por las vías
procedimentales correspondientes;
10. Ha vencido el plazo para interponer la demanda, con excepción del proceso de hábeas
corpus.
Artículo 6.- Cosa juzgada
En los procesos constitucionales sólo adquiere la autoridad de cosa juzgada la decisión final
que se pronuncie sobre el fondo.
Artículo 7.- Representación procesal del Estado
La defensa del Estado o de cualquier funcionario o servidor público está a cargo del Procurador
Público o del representante legal respectivo, quien deberá ser emplazado con la demanda.
Además, debe notificarse con ella a la propia entidad estatal o al funcionario o servidor
demandado, quienes pueden intervenir en el proceso. Aun cuando no se apersonarán, se les
debe notificar la resolución que ponga fin al grado. Su no participación no afecta la validez del
proceso.
El Procurador Público, antes de que el proceso sea resuelto en primer grado, está facultado
para poner en conocimiento del titular de la entidad su opinión profesional motivada cuando
considere que se afecta el derecho constitucional invocado.
Si el demandante conoce, antes de demandar o durante el proceso, que el funcionario contra
quien dirige la demanda ya no ocupa tal cargo, puede solicitar al Juez que este no sea
emplazado con la demanda.
Artículo 8.- Responsabilidad del agresor
Cuando exista causa probable de la comisión de un delito, el Juez, en la sentencia que declara
fundada la demanda en los procesos tratados en el presente título, dispondrá la remisión de
los actuados al Fiscal Penal que corresponda para los fines pertinentes. Esto ocurrirá, inclusive,
cuando se declare la sustracción de la pretensión y sus efectos, o cuando la violación del
derecho constitucional haya devenido en irreparable, si el Juez así lo considera.
Tratándose de autoridad o funcionario público, el Juez Penal podrá imponer como pena
accesoria la destitución del cargo.
El haber procedido por orden superior no libera al ejecutor de la responsabilidad por el agravio
incurrido ni de la pena a que haya lugar. Si el responsable inmediato de la violación fuera una
de las personas comprendidas en el artículo 99 de la Constitución, se dará cuenta inmediata a
la Comisión Permanente para los fines consiguiente.
Artículo 9.- Ausencia de etapa probatoria
En los procesos constitucionales no existe etapa probatoria. Sólo son procedentes los medios
probatorios que no requieren actuación, lo que no impide la realización de las actuaciones
probatorias que el Juez considere indispensables, sin afectar la duración del proceso. En este
último caso no se requerirá notificación previa.
Artículo 10.- Excepciones y defensas previas
Las excepciones y defensas previas se resuelven, previo traslado, en el auto de saneamiento
procesal. No proceden en el proceso de hábeas corpus.
Artículo 11.- Integración de decisiones
Los jueces superiores integrarán las decisiones cuando adviertan alguna omisión en la
sentencia, siempre que en ella aparezcan los fundamentos que permitan integrar tal omisión.