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EN BUSCA DEL CINE PERDIDO

“El cine es el hijo de la fotografía y el ferrocarril. Una película no es sino un tren de fotogramas
propulsados a velocidad constante por un proyector”
Antonio Altarriba, “La imagen, la luz y el movimiento” en El cine antes del cine
.

Sí, vale, nos lo creemos, pero ¿quién es el padrino, y la abuela del cine, y los tatarabuelos?
Sombras, movimiento, espejos y Lotte Reiniger, como nombre propio, son los núcleos que dan
vida a este sencillo recorrido desde las cuevas prehistóricas a los primeros años del siglo XX,
con la ciencia y la tecnología haciéndonos soñar con los ojos abiertos, como canta Kevin
Johansen: “soñar no cuesta nada / soñar y nada más / con los ojos abiertos / que lindo que es
soñar”.

UNA EXPOSI(AC)CIÓN DE CIENCIA AMENA Y CINE

Organizan: Gobierno de Aragón. Departamento de Educación, Cultura y Deporte • Ciencia Viva - Un Día de Cine
Colaboran: CAI • Colección Francisco Boisset y Stella Ibáñez • Goethe Institut Madrid • Centro Buñuel Calanda
Textos: Francisco Boisset, Stella Ibáñez, Adolfo Ayuso, Jordi Artigas, Francisco Javier Frutos Esteban, José Luis
Cebollada y Ángel Gonzalvo
Realización de paneles: Sansueña Industrias Gráficas
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LA MÁQUINA DE SILUETAS DE LAVATER


¿Sabes lo que es una silueta? Estamos en el Siglo de la Luces y la palabra debe el nombre a
Étienne de Silhouette, ministro de Luis XV en 1759, quien recortaba en papel los perfiles de las
personas con habilidad y rapidez.

Grabado de Barlow de la máquina de Lavater para dibujar siluetas, 1783.

El teólogo suizo Johann Kaspar Lavater (1741-1801) creía que el rostro refleja el alma, por eso
escribió: “la sombra de un hombre o de su rostro es la imagen más débil y más vacía que se
pueda dar de una persona, pero si la fuente de luz se coloca a una distancia adecuada… esta
sombra será también la imagen más verídica y fiel, una huella que ni el más hábil de los
dibujantes podría trazar jamás”.

Siluetas de Elizaberth y John Oakey de Brighton. Inglaterra, 1850.


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EL TEATRO DE SOMBRAS
Se sabe que nació en Oriente, pero desconocemos su origen.

Palanquín con cuatro porteadores, piel de asno. China, 1850.

En China, documentos del siglo XI hablan de contadores de leyendas con sombras hechas con
papel de arroz. Después, las siluetas se construyen en cuero raspado hasta hacerlo traslúcido, y
se pintan de colores. Cuando la luz atraviesa el cuero los colores revolotean en la pantalla. Las
figuras se dividen en partes articuladas unidas por hilos y varillas.

También pudo ser la India el em-


brión de este arte. Aquí las repre-
sentaciones tienen un significado
religioso y se acompañan con una
orquesta.

Diosa de los niños,


piel de búfalo. Java, 1930.

Del Oriente, quizá a través de Persia, llega a


Turquía, donde la representación se hace
mundana: los personajes se tornan cómi-
cos. Esta forma de teatro se extendió a
Grecia y a todos los pueblos musulmanes
ribereños del Mediterráneo.

Karagoz y un vendedor callejero


de kebab, piel de camello.
Turquía, 1920 / 1950. Guerrero, piel de búfalo. India, 1980.
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TEATRO DE SOMBRAS Y OMBROMANÍA


Las funciones de sombras llegan masivamente a Europa en el último cuarto del siglo XVIII.

Teatro inglés de papel. Gran Bretaña, 1870.

Figura articulada alemana para


teatro de sombras doméstico, 1890.

Avanza el XIX y las sombras entran en casa como algo cotidiano: cromos, posta-
les, teatros de cartón con siluetas recortables y textos para que los niños y niñas
representasen las obras a sus familiares y amiguitos.
A finales del XIX y principios del XX se pone de moda la ombromanía: las sombras de mano, ya
conocidas anteriormente, pero que con la luz oxhídrica y eléctrica consiguen una nitidez ex-
traordinaria: animales, personajes a los que hay que reconocer, pantomimas a dos o cuatro
manos.

Les Ombres avec les Mains, W. X. París, 1875. Cromo de sombras español, 1910.
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LAS AVENTURAS DEL PRÍNCIPE ACHMED


Lotte Reiniger (1899-1981), que creció como niña en Berlín al tiempo que el cinematógrafo
hacia lo propio, recuerda que “mi entusiasmo por Shakespeare me llevó a construir un primitivo
teatro de sombras para interpretar escenas de las obras”.

Con 17 años, espectadora y alumna de interpretación, recortaba siluetas de los actores con sus
gestos en cada personaje. En 1919 hizo su primera película de siluetas recortadas. Y en 1926
“Las aventuras del príncipe Achmed”, el primer largometraje de dibujos animados de la historia
del cine.
Para hacer una película como las de Lotte Reiniger, sólo
necesitas tijeras, cartulina, cámara de fotos, trípode,
luz, imaginación y paciencia para mover con cuidado las
figuras haciendo una foto cada vez. La norma son 24
imágenes por segundo de película. Por ejemplo, para
que una figura dé un paso lento se necesitan 12 imáge-
nes, para andar normal 8, y para correr 6, según los cál-
culos de esta pionera del cine que se miraba al espejo
para que los movimientos resultaran reales.

Lotte y su marido Carl trabajando. Fotogramas de la película.


Fotograma del Nosferatu de Murnau. 1922.
A CONTRALUZ
El recorte de esta silueta no se ha hecho con tijeras sino fotografiando a contraluz: el fondo
está iluminado, mientras que el personaje no recibe ninguna luz,  el humo de un simple cigarrillo
ayuda a crear cierto misterio.
Foto: Cortesía de ®César Urrutia

¿Le reconoces? ¿No! Antes de que te de un ataque de nervios, una pista: Pedro es uno de nues-
tros cineastas más internacionales…
LA CÁMARA OSCURA
Es conocida desde la antigüedad como una habitación cerrada cuya única fuente de luz era un
pequeño orificio en uno de los muros, por donde entraban los rayos luminosos reflejando los
objetos del exterior en la pared opuesta. El orificio funciona como una lente convergente y
proyecta la imagen del exterior invertida.

Cámara oscura portátil. Se enfoca desplazando el cuerpo


en el que está la lente, Inglaterra, 1820.

Cámara oscura. Traité Élémentaire de Physique,


de A. Ganot. 1887.

Camera Obscura, Grabado de la Encyclopédie de Diderot et d´Alembert, 1764.

En la película La joven de la perla (Peter Webber, 2003) puedes ver como el pintor Vermeer
utiliza una portátil para dibujar a mediados del siglo XVII.
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LA LINTERNA MÁGICA EN CASA


En el último cuarto de siglo XIX, junto al mercado profesional para instituciones y espectácu-
los, se desarrolla el aficionado e infantil, con proveedores con catálogos de más de 100.000
transparencias en venta y alquiler.

Vista de San Francisco, 1900.

Grabado de una sesión doméstica de linterna mágica. Inglaterra, 1858.

Linterna mágica Salón,


Lapierre. Francia, 1880.

British Express Trains.


Inglaterra, 1900.

Le Petit Chaperon Rouge. De la serie de 6 vistas que narran el


cuento de Caperucita Roja. Francia, 1890.

Escenas infantiles. Alemania, 1905. Diablerías. Francia, 1860.

En las primeras décadas del siglo XX, por la aparición del cinematógrafo, este espectáculo
decae paulatinamente.
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LA LINTERNA MÁGICA
“Machina catóptrico-dióptrica, dispuesta no sólo para la diversión de la gente, sino también
para mostrar la excelencia del arte”.
Diccionario de autoridades de la Real Academia Española, 1734

Proyección de Fantasmagorías por Robertson le Physicien.


Linterna mágica
m Grabado de Le Magasin Pittoresque, París, 1849.
S
Sim on e.
onn
Simonne.
P
Par ís 1870.
ís,
París, 18
1 70

Se inventó en el siglo XVII usando el sistema de la cámara oscura pero a la inversa: una caja lu-
minosa proyecta una imagen pintada en un cristal hacia el exterior oscuro. Su invento se atribu-
ye al jesuita Athanasius Kircher, que ya la empleaba en sus clases en 1671.

Los feriantes divulgaron este descubrimiento científico


como espectáculo por toda Europa, popularísimo hasta fines
del XIX, y que en el caso de las llamadas fantasmagorías in-
cluía proyecciones en locales decorados para dar miedo,
sobre humo y agua, con voces y sonidos terroríficos que coin-
cidían con las apariciones de los espectros.

“Le coffre diabolique”, placa de linterna mágica francesa de 1850, en la que dos vidrios al Grabado coloreado a mano de un
deslizarse el uno sobre el otro dan sensación de movimiento. linternista trashumante. Francia, 1770.
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ANAMORFOS: IMÁGENES CODIFICADAS


Un mensaje codificado no tiene ningún sentido si no sabemos descifrarlo, necesitamos la clave,
la llave que lo abre. De la misma manera, una imagen distorsionada sólo se ve bien con la clave
adecuada, con el espejo preciso. Eso son los anamorfos. Un juego basado en la geometría y la
física.
Empezaron como un divertimento, en los salones pero han persistido hasta hoy: la imagen
alargada de una bicicleta sobre el asfalto se percibe como una bicicleta normal por el
conductor.

El famoso pintor
de aceras, Julian
Beever juega con
la perspectiva y
recrea imágenes
imposibles.

Anamorfo alemán litografiado, 1870.

El arte actual y la publicidad también se siven de esta hermosa deformación. Aunque no lo


creas, la Mona Lisa que ves es el reflejo en ese peculiar espejo de pequeñas “manchas” de
colores en el suelo.
La Vaca que ríe (La Vache qui rit, en este caso) acompañó muchas meriendas en la época de
“Cuéntame”.

Tú puedes crear tus anamorfos con el programa gratuito Anamorphme. Deforma las imágenes
a voluntad y reconstrúyelas en el espejo adecuado.
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DE LA FÍSICA RECREATIVA
A LA JUGUETERÍA
El Taumatropo y el Zoótropo son inventos que experimen-
tan en la primera mitad del siglo XIX con el fenómeno de
la persistencia retiniana: cuando el ojo deja de ver una
imagen todavía la mantiene en el cerebro una décima de
segundo. Hoy sabemos que no es una característica de
la retina sino un fenómeno cerebral y psíquico llamado
Efecto Phi.
Estos experimentos dan lugar a infinidad de aparatos que
triunfan como juguetes ópticos, aunque el movimiento
que ofrecían era breve y repetitivo.

Zoótropo Borrás, Agapito Borrás,


900.
Mataró. España, 1900.

Taumatropo recortable. París, 1929. Bandas de zoótropos coloreadas a mano. Francia, 1880.

En 1862 se inventa el folioscopio, un librillo que tiene en sus páginas imágenes consecutivas,
por lo que al hojearlo se ve cómo los dibujos o fotos se animan y cobran vida. También se le
llama Cine de mano, Cine de bolsillo, Flip-book…

Diferentes folioscopios de principios del siglo XX. Le folioscope. Francia, 1896.


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EL PRAXINOSCOPIO
En 1877, Émile Reynaud, artesano, inventor y profesor de Artes y Oficios (¡para que luego
digan que los maestros no trabajan!), construyó el praxinoscopio, que no emplea ranuras como
el zoótropo para mirar las imágenes, sino un tambor central con tantos espejos como imágenes,
que es donde se reconstruye el movimiento.

Praxinoscopio Jouet.
J Francia, 1879.

Praxinoscopio a manivela Plank. Alemania, 1903. Bandas de praxinoscopio Plank. Alemania, 1903.
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MOVIMIENTO POR RETÍCULA


La sensación de movimiento se consigue mediante una pantalla trasparente con una retícula
vertical tras la que pasa una banda con siluetas. Estas están dibujadas en dos actitudes diferen-
tes diseccionadas en finas bandas verticales de la misma anchura que el trazo de la retícula.
Cuando avanza la banda de siluetas, la retícula tapa alternativamente los trazos de las dos posi-
ciones de las figuras, creando por alternancia el movimiento.
p
Si la explicación p , viendo el invento la entenderás mejor.
te resulta “casi incomprensible”, j

Ombro-Cinéma.
O b Ci é P
París,
í 1920
1920. L
La b
banda
d dde película
lí l avanza con ell mismo
i resorte
t que una caja
j dde música.
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Le Cinescope. París, 1905.