UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
PROGRAMA DE POSGRADO EN CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES
MAESTRÍA EN COMUNICACIÓN
TEORÍAS CONTEMPORÁNEAS SOBRE COMUNICACIÓN I
LA CONSTRUCCIÓN DISCURSIVA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL
EN EL PERIODISMO DEL CORAZÓN MEXICANO
Alejandro Ávila Huerta
ESTUDIOS LGBTTTI
A partir de los años noventa -escribe List1-, en México y América Latina se
pretendió la exploración de los llamados estudios gay y lésbicos, un campo nuevo
en el cual resultaba prácticamente inexistente la producción de trabajos que
investigaran en términos teóricos y socioculturales, las orientaciones y prácticas
sexuales y genéricas.
Se puede afirmar, incluso, que es hasta la década siguiente que se da un
avance en los debates, tomados de los desarrollos teóricos europeos y
estadunidenses, a los que se acudió como forma de comprensión de realidades
distintas pero con la experiencia común de presentarse como formas de
resistencia que reclamaban existencia propia en espacios que hasta ese
momento se la habían negado.
1
Mauricio List Reyes y Alberto Teutle López. Florilegio de deseos. Nuevos enfoques, estudios
y escenarios de la disidencia sexual y genérica. p. 13-18.
2
En el contexto mexicano, el principal y particular desafío que la evolución
de esta área de estudio ha enfrentado –además de la poca reflexión de las
investigaciones, así como su concentración en hombres homosexuales de la
Ciudad de México, dificultando el conocimiento de la pluralidad de realidades
presentes en otros grupos y regiones- ha sido la falta de reconocimiento
institucional como campo académico, lo que ha repercutido en un desarrollo
teórico irregular, la incipiente incursión de académicas y académicos, y la
inexistencia de un programa de posgrado con líneas de investigación
específicas, entre otros problemas.
También es cierto –reconoce el investigador mexicano, al preguntarse si en
veinte años se ha construido un conocimiento amplio al respecto- que, a pesar
de lo anterior, se ha logrado, aunque poco, articular trabajos con una visión más
incluyente y multidisciplinaria, y un acceso mayor a desarrollos teóricos variados.
El rechazo académico a los estudios LGBTTTI, en disminución cada vez más,
pierde su validez cuando, producto de la posmodernidad -dice Jameson2-, las
antiguas categorías desaparecen, para encontrar ahora términos como el de
teorías contemporáneas, al que bien podría ajustarse el área mencionada.
“Las dimensiones de nuestro mundo llamado “real” –afirma Baudrillard3-,
comprendidas las del tiempo, del espacio, de la determinación, de la
representación, por lo tanto del pensamiento crítico y reflexivo son engañosas (...)
Hace mucho tiempo ya que se ha volcado en la simulación, sin saberlo (…) Ya no
es lo humano quien piensa al mundo, es lo inhumano quien nos piensa. Sólo
podemos asir el mundo a partir de (...) objetos y de hipótesis que interpretan para
nosotros el papel de fuerzas atractivas extrañas”.
2
Frederic Jameson. Posmodernismo y sociedad de consumo, en Hal Foster (editor). La
posmodernidad. p. 167.
3
Jean Baudrillard. Quién piensa a quién. El mundo es quien nos piensa. p. 61, 63.
3
Por ello, al igual que en algún momento lo hicieron las ciencias de la
comunicación, este campo de estudios, surgido de las necesidades de un sector
cultural específico de más o menos reciente reorganización social, requiere de
una invención simultánea de nuevas relaciones intelectuales que pueda hacerlo
definible por sus realizaciones y no sólo por sus posibilidades, expresiones
progresivas o principios, como menciona Francastel4.
Las ciencias de la comunicación no pueden permanecer ajenas a esta
evolución. Científicos como Morin y Prigogine5 han sido insistentes, desde hace
por lo menos dos décadas (en la misma época del origen de los estudios LGBTTTI)
en la transformación del minifundio intelectual de las ciencias en una
epistemología posible que ayude a cultivar un campo intelectual
transdisciplinario.
Para Vizer6, el desarrollo de las ciencias de la comunicación debe tomar en
consideración este estado de situación de las ciencias sociales en, al menos, tres
niveles: el óntico (en función de la cambiante realidad social), el epistemológico
(en relación a la creación de teorías que permitan la integración de los procesos
críticos de esa realidad) y el pragmático (atención de necesidades urgentes de
grupos marginados y reconstrucción de espacios deseables); este último,
fundamental para el área de estudio que se trata en este texto.
POBLACIÓN Y MOVIMIENTO LGBTTTI: COMUNIDAD, HISTORIA, IDENTIDAD
Y esto, porque, como asegura Maffesoli7, la redundancia en todos los
fenómenos sociales constitutivos de la vida cotidiana los torna imposibles de
apreciación racional o análisis con base en causas, complicando su comprensión
4
Citado por Lucien Sfez. Crítica de la comunicación. p. 19.
5
Citados por Eduardo A. Vizer. La trama invisible de la vida social. Comunicación, sentido
y realidad. p. 133.
6
Eduardo A. Vizer. op. cit., p. 133-134.
7
Michel Maffesoli. Postmodernidad. Las criptas de la vida. p. 395.
4
y volviendo inoperante la explicación, siendo la descripción fenomenológica la
única herramienta útil que queda, a la que deben implicarse los afectos, estados
de ánimo y ambientes, así como la historia colectiva constitutiva del sentimiento
de pertenencia, propio de los grupos sociales comunitarios.
El actual movimiento sociopolítico de la población lésbica, gay, bisexual,
transexual, transgénero, travesti e intersexual (LGBTTTI), como fenómeno
posmoderno -con sus comienzos a finales de la década de los años sesenta del
siglo pasado-, adquiere su carácter de comunidad o colectivo, a decir de Eribon8,
no a partir de una segregación libremente elegida, consistente únicamente en la
concentración en ciertos espacios de individuos con maneras de vida muy
distintas, muy difíciles de componer en un solo grupo, sino por el orden social y
jurídico que lo constituye como una minoría condenada al ostracismo y privada
de derechos, pero no sólo eso, también por la existencia de una historia, memoria
colectiva y proyectos políticos comunes, que ponen a cualquiera de sus
integrantes en relación con todos los demás y con toda la historia de la diversidad
sexual y sus luchas.
A partir de la Revolución Francesa –explica Morin9- hemos visto entrar en la
política muchos aspectos humanos que antes estaban fuera de ese terreno (no es
casualidad que el primer caso de despenalización de la homosexualidad en el
mundo haya sucedido en Francia en 179110), lo que no implica una desaparición
de los totalitarismos ni de los intereses económicos como los superiores. La
racionalidad ganada –añade el filósofo francés- puede perderse, hasta que no se
elabore un pensamiento complejo que sea capaza de entender que la política –
como los propios seres humanos- se ha vuelto multidimensional; además, cuando
se ve –se cree, se sabe- perdido el futuro, se busca aferrarse al pasado; por ello, la
vuelta a los fundamentalismos –que en tan grave riesgo ponen los avances ya
8
Didier Eribon. Reflexiones sobre la cuestión gay. p. 44-45, 89-90, 111-112.
9
Edgar Morin. Epistemología de la complejidad, en Dora Fried Schnitman. Nuevos
paradigmas, cultura y subjetividad. p. 435-438.
10
Byrne Fone. Homofobia: Una historia. p. 365.
5
alcanzados en materia de diversidad sexual- en sociedades en los que éstos se
tenían por ya superados.
Es seguro, sin duda –como plantea Prigogine11, hablando de física-, que las
interacciones casi nunca pueden eliminarse, pues son las que dan al mundo su
coherencia; de otra manera, no habría cultura; menciona también que si una
ciudad mantiene su estructura es por su continuo intercambio de bienes. Nada
está aislado en el universo –concuerda Morin12-; todo lo que ocurre en un punto
del globo puede repercutir en todos los otros; no sólo una parte está en el todo,
sino que también el todo está en las partes, conservando éstas su singularidad
pero dotando al todo de propiedades que cada una no contiene por separado.
Cada sistema, de acuerdo con Baudrillard13, forma una especie de nicho
ecológico donde lo esencial es mantener un decorado relacional en el que todos
los términos deben permanecer informados de las condiciones respectivas de los
demás y del sistema.
Estas situaciones ideales se ven dificultadas por las tendencias a la
inestabilidad propias de las interacciones: el resultado del caos es la dispersión de
las trayectorias14. La ciudad -de Prigogine- es también un sistema abierto y
ubicado permanentemente en condiciones de no-equilibrio. La organización de
un todo –de Morin- impone constricciones a las partes que lo forman. La
opacidad de un solo término –de Baudrillard- puede llevar a la catástrofe.
Pero, si la racionalización moderna del mundo produce nuevas formas de
integración al sistema, también lo hace con modos de resistencia –dice Martín
Barbero15-, como ámbitos de acción orientada al entendimiento, racionalidad
11
Ilya Prigogine. De los relojes a las nubes y El devenir de la ciencia, en Dora Fried
Schnitman. op. cit. p. 401-402 y 46.
12
Edgar Morin. op. cit. p. 422-428.
13
Jean Baudrillard. El éxtasis de la comunicación, en Hal Foster (editor), op. cit. p. 189.
14
Ilya Prigogine. El devenir de la ciencia, op. cit. p. 52.
15
Jesús Martín-Barbero. Pensar la sociedad desde la comunicación. Un lugar estratégico
para el debate a la modernidad. p. 30.
6
comunicativa a la que, según Habermas16, apelan los movimientos sociales que
hoy rompen con las posiciones legitimistas y neoconservadoras para fortalecer su
autonomía, amenazada en su capacidad comunicativa, y para construir
espacios públicos autónomos en los que las identidades colectivas puedan
incorporarse a las corrientes profundas de la comunicación en las que se
producen los verdaderos cambios del espíritu de la época.
Por el contrario, reflexiona Eribon17, cuando habla de la injuria homofóbica,
una teoría de la comunicación como la del sociólogo alemán es impotente para
explicar esas realidades del lenguaje de la vida cotidiana, pues a éste no lo rige
la universalidad de las normas morales, sino las estructuras no igualitarias del orden
social y sexual, que no están sobreentendidas en la búsqueda de una
comunicación intersubjetiva. Quizá convenga revisar los modelos de acción
habermasianos18: el teleológico (en el cual los hablantes se orientan a su propio
éxito), el normativo (para la transmisión de valores culturales y consensos
ratificados con cada nuevo acto de entendimiento) y el dramatúrgico (en el que
tiene lugar la autoescenificación) para comprender la acción comunicativa de la
injuria.
Retomando a Jameson19 y el carácter de posmoderno del movimiento, hay
que mencionar que para el teórico estadunidense este periodo se caracteriza por
ser un conjunto con la función de correlacionar la emergencia de nuevos rasgos
formales en la cultura con la emergencia de un nuevo tipo de vida social y un
nuevo orden económico, pero él mismo señala que éstos poco tienen de nuevos,
pues en lugar de un cambio completo de contenido con respecto al modernismo
superior, lo que se da es únicamente la reestructuración de cierto número de
elementos ya dados con anterioridad y una modificación estructural profunda en
el modo de producción (desuso planificado de objetos, mayor penetración de
16
Citado por Jesús Martín-Barbero. Ib.
17
Didier Eribon. op. cit. p. 142.
18
Jürgen Habermas. Teoría de la acción comunicativa, I. Racionalidad de la acción y
racionalización social. p 137.
19
Fredric Jameson. op. cit. p. 183-185 y Las semillas del tiempo. p. 11.
7
publicidad y medios, y sustitución de antiguas tensiones por la uniformización
unviersal), con lo que se distancia de la acepción partidista del término (la que
afirma o repudia esta o aquella versión del pluralismo) para centrarse en una
visión ideológica del concepto.
Lo que se puede decir al respecto acerca del tema que ocupa este
apartado es incierto. Es discusión todavía frecuente entre las y los estudiosos
contemporáneos de la diversidad sexual si las personas que la integran
conforman, por sus actos y objetivos, una cultura, una subcultura o una
contracultura, y la propia pluralidad del sector hacen imposible la aspiración de
definirlo tan claramente como éstos quisieran, abarcando del consumismo al
activismo.
Conviene aquí, entonces, rescatar los tres conceptos con cuya
omnipresencia social, Sfez20 -aunque centrado en la tecnología- delimita la forma
de una nueva relación entre individuos, aplicables todos al grupo del que se trata:
la red, que acepta formación, deformación y enriquecimiento de modo rápido y
casi ilimitado; el principio de indeterminación, que juega sobre las posiciones y las
hace fracasar, por referencia a un contexto donde el individuo y el grupo son
interactivos; y el estatuto de la imagen-copia, imitación o representación, que se
desvanece en tanto tal, y también la distinción entre representado y
representante.
Este último punto adquiere una expresión notable en el caso de la
población a la que nos referimos, pues hablar de representación popular o
política en el caso de un grupo con una pluralidad tan amplia en su interior sería
caer inevitablemente en la exclusión o la omisión de una gran parte de él, como,
de hecho, ha sucedido en las más de cuatro décadas de existencia del
movimiento, con la exaltación de lo que Adam21 llama el modelo gay de
20
Lucien Sfez. op. cit. p. 25-26.
21
Barry D. Adam. Structural foundations of the gay world, en Peter M. Nardi y Beth E.
Schneider. Social perspectives in lesbian and gay studies. A reader. p. 220.
8
organización de las prácticas homosexuales (que privilegia lo masculino, lo joven,
lo urbano, la clase media, en detrimento de todo lo contrario).
Sin embargo, la necesidad histórica de integración y aceptación social
(que al menos debería ocurrir dentro del sector al que se supone que
pertenecen) ha empujado a un número considerable de personas con
orientaciones e identidades sexogenéricas diversas –y aún más grave, a quienes
se dicen sus representantes, concentrados en unos cuantos partidos y
asociaciones- a adoptar y apoyar el esquema que deja fuera a muchos de ellos
mismos, convirtiendo esta visión –diría Vattimo22, en el contexto de la sociedad de
las comunicaciones generalizadas- en el mundo real de la población LGBTTTI (y
también de quienes no pertenecen a ella), a través de la transmisión de esta
inspiración política dominante, por aparentemente única.
Fone23, entre otros académicos, ha podido rastrear, a lo largo de la historia,
diversas formas de organización del sector LGBTTTI en diferentes momentos; sin
embargo, Eribon24 se cuestiona la pertinencia de pretender reconocer en
categorías actuales las configuraciones culturales del pasado y advierte el riesgo
de naturalizar algo que debe historicizarse, ya que –apunta Scott25- las mismas
características pueden tener significados diferentes en contextos distintos y sólo
pueden comprenderse si se les reinscribe en sus enclaves históricos.
Por ello, la importancia que Ford26, Pearce27 y otros han detectado y
otorgado a los contextos en los que las diferentes situaciones ocurre, sobre todo
cuando se trata de procesos históricos actuales, ya que nada sucede ni tiene
significado fuera de ellos, siempre actuamos desde y hacia contextos que
22
Gianni Vattimo. La sociedad de la comunicación generalizada. p. 298.
23
V. Byrne Fone. op. cit.
24
Didier Eribon. op. cit. p. 16-17.
25
Citada por Didier Eribon. Ib.
26
Aníbal Ford. Navegaciones. p. 143.
27
W. Barnett Pearce. Nuevos modelos y metáforas comunicacionales: el pasaje de la
teoría a la praxis, del objetivismo al construccionismo social y de la representación a la
reflexividad, en Dora Fried Schnitman, op. cit. p. 274-279.
9
prefiguran nuestras maneras de actuar y nos dan nociones acerca de las
acciones adecuadas, requeridas, permitidas o no, aunque no siempre decidamos
seguirlas. Prigogine28 es claro cuando asegura que ya no se puede seguir
hablando únicamente de leyes universales extrahistóricas, pues es obligado
añadir lo temporal y lo local.
PRENSA ROSA
Entonces, si, volviendo a Vizer29, la comunicación es definible como el
conocimiento de los procesos, las reglas y las estrategias que utilizan los seres
humanos, las instituciones y la sociedad para construir y reconstruir su cultura y sus
realidades, tanto materiales como simbólicas e imaginarias, entonces la
representación que a nivel social se tiene de las personas lesbianas, gays,
bisexuales, transgénero, travesti e intersexuales, debería poder ser detectada a
través del análisis del discurso que acerca de ellas se construye en, por ejemplo,
para este caso, las revistas del corazón, cuya importancia –que radica no en sus
contenidos sino en las consecuencias de éstos- ha sido constantemente
desdeñada por la academia, debido a su aparente superficialidad; sin embargo,
no hay que olvidar lo que dice Jameson30 acerca de lo que pasa con la vieja
distinción entre cultura superior y popular o de masas en el posmodernismo: se
difumina.
Pero –se cuestiona Ford31-, ¿qué tanta es, en realidad, la relevancia que
tienen los medios? Responde que, a veces, se carga a éstos con más culpas de
los que tienen, pues los estudios sobre la crisis provenientes de campos no
comunicológicos les han otorgado poca importancia, ya que, en general, la
gente tiene la capacidad de diferenciar bien entre lo massmediático y lo real, por
28
Ilya Prigogine. El devenir de la ciencia, en Dora Fried Schnitman. op cit. p. 52.
29
Eduardo A. Vizer. op. cit. p. 135.
30
Fredric Jameson. Posmodernismo y sociedad de consumo, en Hal Foster (editor). op. cit.
p. 166.
31
Aníbal Ford. op. cit. p. 141-142.
10
lo que no se les puede responsabilizar de las crisis socioculturales, aunque acepta
que su desarrollo, su extensión o su construcción de mensajes están produciendo
transformaciones complejas en la cultura, la percepción y el sentido, exigiendo en
los receptores competencias especiales antes las nuevas formas de
representación.
Además, argumentan Luhmann32, Baudrillard33, Vattimo34 y otros, la
complicación de hablar de lo real separado de los medios, como si éstos no lo
fueran. Según este último, el mundo de las comunicaciones generalizadas se
caracteriza en particular por el consumo de realidad, la que jamás ha sido real,
pero lo parecía un poco más cuando sólo había una visión dominante del
mundo; la realidad, para él, es el producto de interacciones e interpretaciones
que cada vez se vuelve más explícita y compleja.
Es, a decir de Martín-Barbero35, en las formas de reunión y exclusión,
reconocimiento y desconocimiento, en donde adquiere su importancia social y
cognitiva lo que sucede en y con los medios, debido a que es ahí que se
constituye lo público, se media en la producción del nuevo imaginario que
integra la experiencia de la ciudadanía. Johnson36 publicó que nos
comprendemos mutuamente porque compartimos ciertas metáforas o imágenes
comunes, porque tenemos características similares.
Pearce37 da al lenguaje la función primaria de la construcción de mundos
humanos, no simplemente la transmisión de mensajes de un lugar a otro. La
comunicación se torna así un proceso constructivo, no un mero carril conductor
de mensajes o de ideas ni tampoco una señal indicadora del mundo externo.
Agrega que todo acto realizado es co-construido; una persona no puede realizar
un acto por sí misma, sino sólo en interacción social con otras. El significado de
32
Niklas Luhmann. La realidad de los medios de masas. p. 111-116.
33
Jean Baudrillard, El éxtasis de la comunicación, en Hal Foster (editor). op. cit. p. 188-194.
34
Gianni Vattimo. La sociedad de la comunicación generalizada. p. 298-301.
35
Jesús Martín-Barbero. op. cit. p. 29.
36
Citado por W. Barnett Pearce. op. cit. p. 265.
37
W. Barnett Pearce. op. cit. p. 272-278.
11
una enunciación siempre está inconcluso y lo que el otro hace a continuación lo
completa, pero nunca definitivamente.
Sostiene Vattimo38 que el ser no coincide necesariamente con lo que es
estable, fijo y permanente, sino que tiene algo que ver más bien con el
acontecimiento, el consenso, el diálogo y la interpretación. Hall39 distingue a la
identidad, en su acepción posestructuralista, como un fenómeno múltiple y
proceso constante de producción, sustentada en la negación de los términos que
no pueden ser englobados por ella y basada en semejanzas y diferencias de
clase, etnicidad, generación, religión –orientación sexual e identidad de género,
para el caso que nos ocupa-, como lo hacía la visión estructuralista, pero relativa,
incierta, relacional, incompleta, dinámica.
Escribe Eribon40 que se distinguen las vidas de los gays por un acoso
presente en todas las situaciones de su existencia (y los medios de comunicación
de masas no son la excepción), y la identidad que moldean está determinada
por las consecuencias psicológicas de esta posición inicial, que la subjetividad de
las personas homo, bi, trans e intersexuales está determinada por los modelos y
representaciones sociales heterosexuales y la violencia normativa que despliegan,
muchas veces, incluso cuando es una persona homosexual la que se expresa, ya
que es un lenguaje que les ha precedido y apoderado, incluso antes de
reconocerse como sus destinatarios, creando un colectivo, independientemente
de la voluntad y de la consciencia de pertenencia que tengan los que son
designados como sus miembros.
Concluye que no hay para gays y lesbianas una única manera de
percibirse, lo que genera toda la complejidad del movimiento y explica el hecho
de que las definiciones que pueden dar de sí mismos son construcciones
provisionales y contradictorias entre ellas, que la identidad no puede ser nunca
38
Gianni Vattimo. Posmodernidad: ¿una sociedad transparente? p. 19.
39
Citado por Rodrigo Laguarda, Ser gay en la ciudad de México. Lucha de
representaciones y apropiación de una identidad, 1968-1982, p. 20-22.
40
Didier Eribon, Reflexiones sobre la cuestión gay, p. 33, 88-89, 109-110.
12
totalmente estabilizada en un discurso único que pudiera aspirar a encerrarlo en
una comprensión fija, pues para gays que deben construir su identidad sin tener
otros modelos que imágenes caricaturescas y no tienen más esquemas para
pensar su sexualidad y afectividad que las palabras injuriantes, el hecho de que
se creen otras imágenes, de que sea visible la cultura gay, es generador de
libertad porque hace posible la afirmación de su propia singularidad contra la
identidad moldeada desde el exterior.
13
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14
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