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Frente al mar

Alfonsina Storni

Oh mar, enorme mar, corazón fiero


De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,


Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.


Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,


Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,


Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,


Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,


Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.


¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Emil Garrido Leonor


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Autores Hispanoamericanos
Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...


La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.

Resumen biográfico del autor


Considerada la poetisa del posmodernismo argentino, nació en Sala Capriasca, Suiza, el
29 de mayo de 1892, trasladándose con su familia a la Argentina, a muy temprana edad.
Padeciendo una niñez con estrecheces económicas, debió trabajar como lavaplatos,
camarera, costurera y obrera.

Se recibió de maestra rural en Coronda, ejerciendo en la Escuela Normal. Fue profesora


de arte dramático y colaboró con varios grupos de teatro juvenil. En 1911 se mudó a
Buenos Aires. En 1912 nació su hijo Alejandro, de padre desconocido.

En 1916 comenzó su carrera literaria con La inquietud del rosal, continuándose con las
siguientes: en 1918, El dulce daño; en 1919, Irremediablemente; en 1920, Languidez,
que recibió el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de
Literatura. En 1925, Ocre, consagró casi definitivamente su alejamiento del
Modernismo, con un contenido realista.

En 1926, publicó Poemas de amor; en 1927 y 1932 las siguientes obras de teatro: El
amor del mundo y Dos farsas pirotécnicas, respectivamente. En 1934, Mundo de siete
pozos, en 1938, Antología poética y en 1968, Poesías completas.

Toda su obra refleja dramatismo, lucha y una audacia inusual para la época. Su temática
es, sobre todo, amorosa, feminista y profunda, en donde se refleja un carácter singular,
marcado muchas veces por la neurosis.

Su muerte, continúa la huella de su transgresora personalidad. Su trágico suicidio, en las


aguas de la playa "La Perla", de Mar del Plata, el 25 de octubre de 1938, le permitió
huir de una penosa enfermedad oncológica y de la soledad que la invadía.

Emil Garrido Leonor


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Autores Hispanoamericanos
Análisis métrico y estilístico del poema
Alfonsina Storni es una de las poetas más evocadoras y únicas de las primeras décadas
del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Con una voz original que manifiesta sus
deseos y temores más profundos de forma viva y sobrecogedora. Se puede apreciar un
carácter de pionera en la reivindicación de la mujer además de su expresión desenvuelta
y sin complejos sobre sí misma. Storni transfiere directamente a su poesía sus tormentos
emocionales, subjetivizados y asumidos sin complejos.

El poema está compuesto por treinta versos agrupados en diez estrofas de cuatro versos
cada una. Los versos son endecasílabos con una rima consonante (ABBA). Storni ha
empleado el cuarteto como estrofa de composición que es apta para la expresión de los
sentimientos más variados, en los que se introducen aspectos reflexivos, dialógicos, etc.

El poema se desarrolla en un tono dialógico. El yo lírico habla con el mar. La


exclamación retórica inicial, reforzada por la repetición de mar, aclara perfectamente
dónde está el epicentro temático: el yo poético mira, admira, habla y suplica al mar. De
este admira su corazón fiero, metáfora de su valentía y fiereza; pero también destaca su
corazón malo, su falta de compasión. Esto contrasta con la antítesis de la esencia del yo
lírico, que se considera blanda. Para enfatizar esta blandura, se compara con ese pobre
palo que se deshace en la superficie del mar, en tus ondas prisionero.

En la segunda estrofa, el yo lírico pide al mar que le dé su cólera tremenda. Quiere


oponerse ante su actitud compasiva, que es la que ha mantenido hasta este momento. De
nuevo repite la palabra mar, para implorar su ayuda; quiere prescindir de su piedad y de
su perdón frente al que más ofenda. El adjetivo tremenda aplicado a cólera expresa
efectivamente la admiración que el yo lírico siente por la ferocidad marina.

En la tercera estrofa comienza la explicación de su vida; el yo lírico se siente acosado


por la vulgaridad y esto se revela a través de la repetición retórica y la prosopografía. El
yo lírico reconoce que se ha vendido a los intereses mundanos más triviales,
expresándolo a través de una metáfora y metonimia doble: la ciudad y el hombre. Le
suplica al mar su cólera porque está cansado de su vida suave y quizá delicada,
expresándolo a través de la metáfora misión de rosa. Esta cólera marina la califica como
sin nombre, obcecada, indómita y enigmática.

La cuarta estrofa abre con una interrogación dirigida al mar, le ruega que repare en el
vulgar y lo considera culpable de sus males, porque es la vulgaridad que me envenena.
La personificación es muy apasionada y la repetición de falta hace énfasis en su
angustia.

La quinta estrofa presenta una estupenda composición. Los dos primeros versos forman
un paralelismo y junto con una anáfora, expresan vivamente el estado de indigencia del
yo lírico por darse demasiado a los demás. Exclama ensalzando la fuerza de la roca,
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pues la desea para sí. Le sigue inmediatamente una antítesis donde reconoce que su
corazón es como la espuma. Este símil, semejante al del palo de la primera estrofa, es
un reconocimiento de su debilidad.

La sexta estrofa es una remembranza del pasado juvenil del yo lírico. Reconoce que
quiso ser tan impetuoso como el mar, dirigiéndose a este con un vocativo situado
estratégicamente como primera palabra de la estrofa. La suspensión del verso 23 indica
que su ilusión abarcaba toda su vida. La repetición paralelística de yo soñaba ser como
tú eres, nos indica que esto fue una acción pasada, pero muy repetida, con repercusiones
en el presente.

La séptima estrofa crea una antítesis conceptual frente a la anterior. El yo lírico vuelve
del pasado al presente, algo que percibimos a través del tiempo verbal y el deíctico
espacial aquí. El yo lírico se autodescribe como pequeña, miserable; se percibe como
poca cosa, vencida y busca las causas: todo dolor me vence, todo sueño; aquí
observamos una metonimia en dolor, una personificación, que incide en el aspecto de
lucha existencial que posee su vida y, finalmente, una elipsis intensa para resaltar la
imposibilidad de componer su vida como él quiere. Se dirige nuevamente al mar
nombrándolo y pidiéndole que lo transforme en soberbia, inalcanzable, es decir,
despiadado y duro. Esta polisemia intensifica el sentimiento de disconformidad con su
vida y su anhelo por cambiarla.

La octava estrofa se abre con una plegaria, a través de una relación de elementos
marinos. El yo lírico le pide al mar su sal, yodo y fiereza formando una sinestesia al
combinar elementos percibidos por sentidos distintos. Todo esto comprimido en la
exclamación suspendida ¡Aire de mar!, que es como el elemento vivificante. Siguiendo
con una exclamación doble, muy elíptica, alaba la inhumana violencia del mar: ¡Oh
tempestad, oh enojo!, formando un paralelismo interno para expresar la fuerza marítima
y acto seguido viene la antítesis, como ya habíamos visto en otras estrofas, viéndose a sí
mismo como un abrojo, metáfora de mala hierba inservible. Admite que se está
muriendo. Es pobre, quizás de espíritu y eso le hace morir en vida. El contraste con la
fuerza marina es muy apasionado.

La novena estrofa comienza con un símil, devolviéndonos al cauce de la línea discursiva


del poema: el alma del yo lírico es como el mar e insiste en ello con el sintagma es eso,
redundante, pero expresivo. De nuevo culpa a la ciudad, metáfora de la civilización y
los valores inservibles en los que se mueve. Esa sociedad lo pudre todo, lo equivoca y
dolor provoca, por eso quiere sacudirse de su influencia definitivamente. Este anhelo lo
manifiesta en una exclamación retórica, busca la libertad personal que lo libere del peso,
metáfora de su frustración existencial.

La décima y última estrofa expresa su deseo de liberación a través de la metáfora


personificada, con el quiasmo y la suspensión: Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…

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Y empieza la conclusión con unas metáforas corporales vivamente expresivas. Su vida
debió ser horrible (acaso para los demás, acaso para ella misma, es algo que no
especifica); aquí horrible significa salvaje, imparable, como se deduce de la metáfora
arteria incontenible refiriéndose a su vida, en otras palabras, un flujo de exaltación
vital. Pero presenta de nuevo otra antítesis para significar cómo su vida es miserable,
todo ha quedado en cicatriz que siempre duele. Esta metáfora apunta a la insignificancia
de su vida y al dolor existencial insano que arrastra como una condena.

El poema expresa con desgarradora sinceridad un interior angustiado, caótico y al borde


del colapso. La ironía de todo esto es que lo que ansía tampoco garantiza la felicidad,
pues ella misma habla en el penúltimo verso de una vida de dolor. El tono es violento y
sufrido. La repetición de la palabra “mar” en todas las estrofas menos en la última, es un
signo inequívoco de que ha depositado en este elemento natural todas sus ansias de
renovación y su anhelo de abandonar una vida anterior fracasada. En ese sentido, el
poema es un poco repetitivo, imagen de la angustia de la poeta. Las imágenes naturales
(asociadas a la contemplación del mar) son de gran belleza y colaboran eficazmente en
la significación global del poema.

En fin, estamos ante un profundo y bastante dramático poema cuya lectura deja oleadas
de dolorida nostalgia en el lector, un reflejo de los sufrimientos sentimentales y
existenciales de Alfonsina Storni. Su sencillez, originalidad y claridad enfática crearon
un texto poético magnífico y perdurable.

Emil Garrido Leonor


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REFERENCIAS

− Storni, A. (s.f). Frente al mar. Recuperado de https://www.poemas-del-


alma.com/frente-al-mar-storni.htm#

− Biografía de Alfonsina Storni. (s.f). Recuperado de https://www.poemas-del-


alma.com/alfonsina-storni.htm#block-bio

− Valcárcel Martínez, S. (2020). Alfonsina Storni: “Frente al mar”; análisis y


propuesta didáctica. Recuperado de
https://leeryescribirblog.wordpress.com/2020/04/14/alfonsina-storni-frente-al-
mar-analisis-y-propuesta-didactica/

− Franco, J. (1975). Historia de la literatura hispanoamericana a partir de la


independencia. Recuperado de https://archive.org

− Análisis Poético (s.f.). Recuperado de


https://www.bxscience.edu/ourpages/auto/2009/9/2/40509212/An_lisis
%20Po_tico.pdf

− Colegio Colon Maristas de Huelva. (s.f.). Apuntes de Poética. Recuperado de


https://www.maristashuelva.es/wp-content/uploads/2016/04/Apuntes-de-Po
%C3%A9tica.pdf

Emil Garrido Leonor


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