El Concepto de Competencia Comunicativa
El Concepto de Competencia Comunicativa
Cenoz Iragui
::ArI:tro"SÚ- taâ dei País Vasco
!\::J:(){)t:-CCIÓN
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güística aplicada muchas veces ha tomado como base teorias de Ia lingüística teórica o de
de conocimiento, como Ia psicología o Ia antropología, para desarrollar modelos teóri-
--.., ,.-,....."rKf'nlctos que puedan resultar apropiados a sus propios fines. EI concepto de competen-
":::;:c::I:::IlJni' cativa tiene su orígen en el concepto de competencia de Ia lingüística teórica en el mar-
gramática generativa, pero también ha recibido Ia influencia de teorias de Ia antropología
~;:;tSlti;- !li·n,güística. Por 10tanto, se trata de un concepto que, dei mismo modo que los de adquisi-
segundas lenguas o ensefianza de lenguas, tiene un carácter interdisciplinar (Cenoz, 1996).
CO-'fPETENCIA LINGÜÍSTICA
o.:.a nnportante difusión del concepto de competencia comunicativa en los estudios de adqui-
ensefianza de lenguas está relacionada directamente con Ia distinción realizada por
t:bc::::::sly_ (1965) entre competencia y actuación:
ciones de memoria, Ias distracciones, los cambios de atención y de interés y tos erro-
res ai aplicar su conocimiento de Ia lengua a Ia actuación real (Chomsky, 1965: 3).
Hay reglas de uso sín Ias cuales ias regias gramatícales serían ínútiles. Dei mismo modo
que Ias regias sintácticas pueden controlar aspectos de Ia fonologia, y Ias regias semân-
ticas quizá controlar aspectos de Ia sintaxis, Ias regias de los actos de habla actúan
como factores que controlan Ia forma lingüística en su totalidad (Hymes, 1972: 278).
Hymes propuso el concepto de competencia comunicativa que incluye Ias regias de uso a Ias
que hace referencia. En él incluye el significado referencial y social dellenguaje, y no sólo se refiere
a ia gramaticalidad de Ias oraciones, sino también a si éstas son apropidadas o no en el contexto. Para
Hymes Ia competencia comunicativa presenta cuatro dimensiones: el grado en que algo resulta for-
malmente posible (gramaticalidad), el grado en que algo resulta factible, el grado en que algo resul-
ta apropiado y el grado en que algo se da en Ia realidad. Por 10 tanto, podemos ver que conceptos
como ser apropiado o aceptable forman parte, al igual que ser gramaticalmente correcto, de Ia
competencia comunicativa. Hymes afirma que Ia competencia es el conocimiento subyacente gene-
ral y Ia habilidad para el uso de Ia lengua que posee el hablante-oyente. Según este autor, los hablan-
tes consideran factores que intervienen en Ia comunicación cuando usan Ia lengua. Estos factores
incluyen Ias características de los interlocutores o Ias relaciones que nos unen al interlocutor.
Dependiendo de Ias distintas situaciones, los hablantes pueden utilizar diferentes registros.
El concepto de competencia comunicativa propuesto por Hymes tiene gran fuerza como
herramienta organizadora en Ias ciencias sociales y es utilizado con gran frecuencia en Ia lingüís-
tica y psicolingüística, especialmente en relación con Ia adquisición de Ia primera y Ia segunda len-
gua. Sin embargo, son muchos los investigadores que han complementado algunos aspectos de Ia
definición de competencia comunicativa. Por ejemplo, Gumperz (1972) considera que ésta es 10
que necesita el hablante para comunicar en contextos que son significativos culturalmente. Saville-
Troike (1989: 21) opina que Ia competencia comunicativa incluye, además, aspectos de Ia comuní-
cación, tales como hablar con personas de distintos estatus, conocer rotinas en Ia alternacia de tur-
nos u otros relacionados con el uso de Ia lengua en contextos sociales específicos.
La competencia comunicativa no es solamente una extensión de Ia competencia lingüística
a Ia que se le han afiadido Ias reglas relacionadas con el uso, no se trata únicamente de una adi-
ción cuantitativa, es también y sobre todo, una ampliación cualitativa. El concepto de competen-
da lingüística se refiere al conocimiento de determinadas regias mientras que Ia competencia
comunicativa incluye además Ia habilidad o Ia destreza para utilizar ese conocimiento. Esta habi-
lidad para usar el conocimiento puede distinguirse de Ia actuación, aunque solamente Ia actua-
ción sea observable. La competencia es, en este sentido, conocimiento y habilidad, mientras que
ia actuación es 10 que el hablante hace en el acto de comunicación.
Otra diferencia importante entre Ias competencias lingüística y comunicativa corresponde al
carácter dinámico de Ia segunda frente al carácter estático de Ia primera. La competencia lingüís-
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]asone Cenoz lragui
tica es innata, tiene base biológica, es estática, tiene un carácter absoluto y no implica compara-
ción. La competencia comunicativa es un concepto dinámico que depende de Ia negociación deI
significado entre dos o más personas que comparten hasta cierto punto el mismo sistema sim-
bólico. Como Savignon (1983) propone, tiene un carácter interpersonal y no intrapersonal.
Además, Ia competencia comunicativa tiene un carácter relativo y no absoluto y los diferentes
usuarios de Ia lengua pueden presentar distintos grados de competencia comunicativa. La com-
petencia comunicativa, por 10 tanto, tiene base social y es específica del contexto en el que tie-
ne lugar Ia comunicación.
Las perspectivas desde Ias que se han propuesto los conceptos de competencia lingüística y
comunicativa difieren porque Ias líneas de investigación para Ias que estos conceptos son nece-
sarios son diferentes. La gramática generativa se centra principalmente en el estudio de los
aspectos sintácticos de Ia lengua como sistema, mientras que otras perspectivas, relacionadas
con Ia lingüística aplicada y Ia antropología, necesitan de este concepto porque refleja una pers-
pectiva más amplia del estudio de Ia lengua e incluye otras áreas contextuales e interdisciplina-
res relacionadas con el uso de Ia lengua.
Taylor (1988) considera que cada gran confusión conceptual se debe a que Chomsky está
interesado en Ia competencia como estado y no como proceso, y en el conocimiento y no en Ia
habilidad.Widdowson (1995: 84) expresa Ias diferencias entre los dos conceptos:
engua vehicular con alumnos que tienen el inglés como primera lengua, resultaba muy impor-
tante tratar de definir en qué consiste ser competente en una segunda lengua.
Canale y Swain distinguen tres componentes de Ia competencia comunicativa (véase figura 1):
Competencia comunicativa
- Ajustar el mensaje utilizando un término en ellugar de otro. Por ejernplo, decir ela-
vo en vez de tornillo.
- Utilizar mímica o gestos para hacerse entender.
- Describir un objeto cuando se ignora su nombre. Por ejemplo, 10 que usas para
poner Ia ropa lisa (en vez de decir plancba).
- Acuiíaciones léxicas. Por ejernplo, Estas cosas se utilizan para luz, para luza r
(Manchón, 1993: 162).
La relación entre estos enunciados no se da por medio de mecanismos de cohesión, sino por
Ia interpretación del significado de los enunciados como una petición, una disculpa y una acep-
tación de Ia disculpa, respectivamente.
Además de esta importante distinción entre competencia sociolingüística y competencia
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EI concepto de competencia comunicativa
pragmática, Canale amplia el concepto de competencia estratégica para incluir Ias características
compensatorias de Ias estrategias de comunicación debidas a Ia incompetencia insuficiente y Ias
estrategias utilizadas para favorecer el efecto retórico de los enunciados (Canale, 1983: 339).
EI modelo desarrollado por Canale y Swain (1980) y su revisión por Canale (1983) han tení-
do una importante influencia en Ia adquisición y ensefianza de lenguas. Define Ias dimensiones
de Ia competencia comunicativa, aunque algunos investigadores han considerado que Ias defíní-
ciones no son suficientemente completas (Schachter, 1990).A pesar de esta crítica, el modelo ha
contribuído signiflcativamente ai desarrollo de otros modelos, tanto en Ia adquisición de lenguas
en general como en el área de evaluación.
refiere a Ia estructura conceptual general del texto y está relacionada con el efec-
to del texto en el usuario de Ia lengua (Van Dijk, 1977). Las convenciones de orga-
nización retórica incluyen métodos com unes de desarrollo, como Ia narración,
descripción, comparación, clasificación y análisis dei proceso.
En una versión más reciente del modelo, Bachman y Palmer (1996) introducen algunos cam-
bios en Ia competencia pragmática y consideran que tiene tres componentes: i) el conocimien-
to léxico, que anteriormente estaba incluido en Ia competencia gramatical; ii) el conocimiento
funcional, que se refiere a Ias relaciones entre los enunciados y Ias intenciones comunicativas de
los hablantes, y es similar, pero más amplio, que el concepto de competencia ilocutiva y ili) el
conocimiento sociolingüístico que ya había sido considerado en Ia versión anterior dei modelo.
Bachman también incluye Ia competencia estratégica y describe los mecanismos por los que
esta competencia funciona. Para ello, aplica el modelo de producción dei habla de Faerch y
Kasper (1983) e incluye los siguientes componentes: valoración, planificación y ejecución. En
una versión modificada dei modelo (Bachman y Palmer, 1996) se refiere a Ia competencia estra-
tégica como estrategia metacognitiva.
El modelo de Bachman (1990) y el de Bachman y PaImer (1996) tratan de distinguir entre
conocimiento y habilidad de uso de Ia lengua, aunque resulte difícil distinguir algunos aspectos
de Ia competencia estratégica y de Ia competencia funcional. EI modelo es considerado como
una aportación importante en el área de Ia evaluacíón,
456
El concepto de competencia comunicativa
Competencia
en ia lengua
Competencia
accional
AI comparar los tres modelos presentados podemos observar que el concepto de compe-
tencia sociolingüística originalmente propuesto por Canale y Swain (1980) es el que más se ha
arrollado, para dar lugar no solamente a Ia competencia sociolingüística o socioculturaL
también a Ia competencia discursiva o textual y a Ia competencia pragmática o accional.
(1983) ya separó Ia competencia discursiva de Ia sociolingüística y en los otros dos model
incluye también Ia competencia accional o pragmática. De este modo, Canale (1983) consi
que Ia competencia sociolingüística incluye a Ia pragmática, mientras que Bachman (1990)
que Ia competencia pragmática incluye a Ia sociolingüística. Celce-Murcia, Dõrnyei y Th
(1995) consideran Ias competencias sociolingüística y pragmática como independientes, perc
relacionadas entre sí y con el resto de Ias competencias.
Tal y como seíiala Cenoz (2000), algunos investigadores han optado por distinguir entre
dimensiones de Ia competencia pragmática: Ia pragmalingüística y Ia sociopragmática (Le
1983; Thomas, 1983) o el componente pragmalingüístico y el filtro cultural (Blum-Kulka, 199
El componente pragmalingüístico se refiere a aquellas estructuras específicas y funciones que
Ias distintas lenguas utilizan en Ia realización de los actos de habla. El componente socíoprag
mático o cultural se refiere al grado de correspondencia que los actos de habla tienen con
condiciones y situaciones específicas en Ias que se produce Ia comunicación.
Por 10 tanto podemos ver que hay cierto solapamiento entre Ias dimensiones y esto explica-
ria Ias distintas clasificaciones. Otro aspecto importante en Ia comparación de los modelos es
interacción entre los distintos componentes. De este modo, podemos observar que para Celoe-
Murcia, Dõrnyei yThurrell (1995), Ia relación entre Ias dimensiones representa un aspecto
importante del modelo y Ia competencia discursiva tiene un papel principal.
El desarrollo de Ias dimensiones discursiva y pragmática en estos modelos refleja Ia impor-
tancia que han adquirido el análisis del discurso y Ia pragmática en los últimos anos, hasta ser
considerados como áreas fundamentales de Ia lingüística teórica y aplicada. Estos componentes
son también esenciales en Ia adquisición y ensefianza de lenguas.
4. LA MULTICOMPETENCIA
_L
El concepto de competencia comunicativa
un nive! textual que vaya más aliá de ia frase y debemos utilizar estrategias adecuadas para man-
tener ia comunicación.
Además, aunque nos hemos referido hasta ahora a ia segunda lengua como un término
general, tenemos que tener en cuenta que e! plurilingüismo y ia adquisición de más de una
engua no nativa son hechos cada vez más frecuentes. Los estudios de adquisición de terce-
lenguas y plurilingüismo han tenido un importante desarrollo en los últimos anos y se
aan centrado en analizar ias diferencias entre ia adquisición de ia segunda lengua y de otras
enguas adicionales o ia relación entre ia competencia en ias distintas lenguas (Herdina y
ner, 2000, 2002).
Centrándonos en e! concepto de competencia comunicativa, si nos planteamos ia adquisi-
. -n de varias lenguas, parece demasiado idealista considerar que se puede alcanzar un nível de
rompetencía comunicativa similar en todos los componentes y que esta competencia sea simi-
a ia de los hablantes nativos de cada una de ias lenguas. Los modelos que hemos presentado
riben los componentes de ia competencia y, en algunos casos, ia ínteracción entre Ios mis-
.pero no se centran en e! grado de competencia que un hablante no nativo puede alcanzar
en ia posibilidad de adquirir varias lenguas no nativas.
La idea según ia cual la competencia que los hablantes de segundas lenguas tienen que
:..cmzar debe ser ia competencia nativa ideal ha sido cuestionada en los últimos anos. Grosjean
9,1992) y Cook (1992, 1993, 1995) han criticado lo que llaman la visión monolingüe del
- güismo, según ia cual los aprendices de una segunda lengua deben conseguir alcanzar una
petencia nativa en ia lengua meta, es decir, una competencia similar a ia de los hablantes
olingües. Se trata, sin embargo, de ia visión más aceptada de ia competencia, ya que en ia
seãanza siempre evaluamos ias lenguas en relacíón a ia competencia monolingüe, es decir, e!
elo de competencia sue!e ser e! hablante ideal de ia lingüística teórica. Como dice Edwards
), un bilingüe o plurilingüe que sea perfectamente equilibrado es excepcional. Por ia tan-
uesto que ias hablantes de segundas lenguas normalmente no llegan a ser hablantes pluri-
- es equilibrados con competencia nativa en todas sus lenguas, tenemos una sensación de
en ia enseíianza de lenguas. Por eso, como dice Grosjean (1989), ia ensefianza de len-
_ - se considera muchas veces deficitaria y no es juzgada por sí misma, es decir, en relación a
ecesidades y uso real de ias estudiantes de segundas lenguas.
_ diferencia de esta visión fraccionada de! bilingüismo Ideal, Grosjean (1992) ha propuesto
. íón holística. Según este autor ias bilingües son hablantes competentes que presentan un
de competencia especial que refleja ias interacciones existentes entre ias lenguas que cono-
_'0 es normal que ias bilingües presenten una competencia totalmente equilibrada puesto
desarrollado sus competencias comunicativas en dos lenguas según ias contextos espe-
- en los que ias han aprendido y utilizado. La lengua de competencia de ias bilingües no
ser considerada como ia suma de dos competencias monolíngües, sino que debería juz-
en re!ación ai repertorio lingüístico total de los usuarios.
forma similar,Cook (1992) ha propuesto el término muiticompetencia para referirse a una
única de competencia que no es necesariamente cornparable con ia de los monolingües.
Cook, los hablantes de L2 no deben ser considerados como imitadores de monolingües, sino
edores de formas únicas de competencia. Herdina y]essner (2000, 2002) también recal-
- carácter dinámico de ia competencia bilingüe, que cambia como resultado de ia interacción
- _ sistemas lingüísticos que reflejan ias necesidades comunicativas de los usuarios.
- vísiones alternativas dei bilingüismo son todavía más interesantes si ias aplicamos ai
..___--:;;..:.;;uo.wo y a ia adquisición de ia tercera iengua. Si pensamos en hablantes plurílingües es
4;9
]asone Cenoz Iragui
todavía más dificil encontrar hablantes que sean perfectamente equilibrados en su dominio de
tres, cuatro o cinco lenguas. Un hablante plurilingüe tiene un repertorio lingüístico mucho más
amplio que un monolingüe, pero un abanico similar de situaciones en Ias que utilizar este reper-
torio. Los hablantes plurilingües emplean Ias distintas lenguas para diferentes funciones y usos y
no sería justo que fueran evaluados con Ios tnismos criterios utilizados para Ios hablantes mono-
lingües que usan una sola lengua en todas Ias sítuacíones. Desde un punto de vista psicolingüís-
tico, esta visión implica que Ios plurilingües poseen una configuración de competencias lingüís-
ticas diferente de Ia de bilingües y monolingües. Esta perspectiva supone implicaciones
importantes para Ia educación plurilingüe al cuestionar que Ia competencia nativa ideal sea eI
objetivo de Ia ensefianza de Ienguas.
Por 10 tanto, aunque todos Ios componentes que forman parte de Ia competencia comuni-
cativa (lingüística, pragmática, sociolingüística, discursiva y estratégica) son necesarios para Ia
comunicación efectiva en varias Ienguas, Ia competencia plurilingüe también presenta aIgu-
nas características especiales que Ia distinguen de Ia monolingüe. Aunque Ios hablantes plu-
rilingües necesitan todos Ios componentes de Ia competencia comunicativa, normalmente no
precisan desarrollar todos Ios componentes para todas Ias situaciones comunicativas en todas
sus Ienguas.
En este diálogo podemos observar que el nífio entiende Ia pregunta dEstá tu papâ? como
una solicitud de información y no como una petición; entiende eI significado literal de Ia pregun-
ta, pero no Ia intención deI hablante.
Los padres ayudan a sus hijos a adquirir distintos aspectos de Ia competencia sociolingüísti-
ca, pragmática y discursiva. Algunos ejemplos comunes incluyen eI hecho de que Ios padres
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El concepto de competencia comunicativa
pidan a sus hijos que utilicen por favor o gracias o a contar algo que les ha ocurrido prestando
atención a Ia localización temporal o espacial.
En los últimos anos Ia adquisición de Ias distintas dimensiones de Ia competencia comu-
nicativa ha atraído el interés de Ia investigación que se lleva a cabo sobre adquisición de
segundas lenguas y sobre Ia ensefianza de lenguas. La pragmática del interlengua]e y el análi-
sis del discurso han tenido un importante desarrollo en Ia investigación y analizan el modo
en que los hablantes no nativos adquieren competencia sociolingüística, pragmática, discur-
siva y estratégica (Kasper y Blum-Kulka, 1993). En Ia enseíianza de segundas lenguas y len-
guas extranjeras también están adquiriendo una mayor importancia estas dimensiones de Ia
competencia situándose entre los principales objetivos de Ia ensefianza de lenguas y logran-
do que los libros de texto incluyan cada vez más actividades relacionadas con Ias distintas
dimensiones.
El concepto de competencia comunicativa tiene implicaciones pedagógicas a distintos nive-
les: a) los objetivos de aprendizaje; b) Ias estrategias de ensefianza y Ia autonomia en el aprendi-
zaje; y c) Ia evaluación.
a) Los objetivos de aprendizaje. La ensefianza de Ias distintas dimensiones de Ia
competencia comunicativa debe ser un importante objetivo en Ia ensefianza de
segundas lenguas y lenguas extranjeras, porque no es suficiente conocer los ele-
mentos del sistema lingüístico sino también es necesario utilizarlos de forma
apropiada. Es importante incluir de forma específica distintos aspectos de Ia
competencia comunicativa en los objetivos de cada curso y de cada unidad
didáctica.
b) Las estrategias de ensefianza y Ia autonomia en el aprendízaje. Es importante que
el profesorado ensefie aspectos específicos relacionadas con Ias distintas dimen-
siones de Ia competencia y además que dé Ia oportunidad de acceder a textos
orales y escritos que se han producido en contextos naturales. Una de Ias estrate-
gias importantes en el caso de Ias competencias sociolingüística, pragmática y dis-
cursiva puede ser Ia comparación con Ia primera lengua. Además, es importante
que el alumnado pueda llegar a tener cada vez más autonomia en el aprendizaje y
para ello el profesorado debe trabajarpara que el alumnado sea cada vez más consciente
y reflexione sobre Ia importancia de aprender estas dimensiones.
La mayoría de los libras de texto incluye actividades relacionadas con los distintos
aspectos de Ia competencia comunicativa, pero algunos autores han observado
que el tratamiento de estas dimensiones es en algunos casos muy superficial y no
está suficientemente contextualizado (Bardovi-Harlig et al., 1991; Boxer y
Pickering, 1995; Meier, 1997). Por 10 tanto, en muchos casos será necesario com-
pletar Ias actividades existentes o crear actividades complementarias. La ensefian-
za de los distintos aspectos de Ia competencia comunicativa puede llevarse a cabo
tanto en clases en Ias que se utiliza un libro de texto como en otras clases en Ias
que se emplean otros materiales.
c) La evaluación. El concepto de competencia comunicativa y sus dimensiones deben
ser una parte integral de Ia evaluación, tanto de Ia evaluación continua realizada
por el profesorado a 10 largo del curso como de Ia evaluación final, en algunos
casos externa. De hecho, uno de los modelos más importantes de competencia
comunicativa se ha desarrollado desde el área de Ia evaluación de segundas
lenguas.
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]asone Cenoz lragui
Elconcepto de multicompetencia al que nos hemos referido anteriormente también tiene implí-
caciones en ia ensefianza de lenguas; así,resulta oportuno plantearse ias siguientes preguntas:
a) Respecto a los objetivos de aprendizaje: iQué nivel de ias distintas dimensiones de
competencia puede alcanzar el alumnado, teniendo en cuenta ia cantidad y tipo de
instrucción que recibe y ia exposición a ia lengua objeto de aprendizaje? iDebe
aspirar el alumno a lograr ia competencia de un hablante nativo ideal? iFracasan
los profesores de lenguas cuando no consiguen que sus alumnos alcancen este nivel?
Ai plantearnos estas preguntas podemos observar que en muchos casos se han
aplicado criterios de comparación con los hablantes nativos de ia lengua objeto y
no se han tenido en cuenta ias circunstancias específicas del aprendizaje de
lenguas en relación a ia intensidad de ia instrucción.
b) Respecto a ia posibilidad de alcanzar un determinado nivel de competencia: iEs
posible ser hablante nativo ideal de varias lenguas? iTiene que ser un bilingüe ia
suma de un hablante nativo ideal de varias ienguas? Es evidente que cuanto mayor
sea el número de lenguas que conformen el repertorio lingüístico del mismo
hablante, disminuyen ias posibilidades de que ia competencia en cada una de ellas
sea ia de un hablante nativo ideal, que conoce a Ia perfección todas Ias dímen-
siones de ia competencia comunicativa en cada una de ias lenguas. Sin embargo,
es importante destacar que, si consideramos el conjunto de Ias lenguas, un
hablante plurílíngüe cuenta con mayor competencia comunicativa que un
hablante monolingüe.
CONCLUSIÓN