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MONOLOGO DE PENELOPE: VIVIENDO DE RECUERDOS

El tiempo ha dejado de ser tiempo y se ha vuelto una cadena de   recuerdos. Estoy sola
me siento tan sola, no era lo mismo cuando él estaba conmigo, cuando podía amarlo,
cuando sencillamente podía tocarlo, me hace falta su respiración… ¡Me hace falta su
vida para que la mía siga viviendo! … por todos los dioses, no se puede sufrir así, ¡No
se puede!… yo no puedo vivir sin él, mi vida solo es en donde él esta  y él no está
conmigo.      
Todavía recuerdo la primavera en que nos conocimos, habían anunciado durante
semanas la llegada de un rey a nuestra ciudad, necesitaba una reina y estaba
dispuesto a pedir la mano de mi prima Helena, la mujer más bella de Grecia, pero
cuando llega se encuentra con una desagradable sorpresa: ella tiene tantos
pretendientes que para conseguirla tendría que desatar una guerra. Nuestro reino se
encontraba en peligro y Helena cautiva de su gran belleza, tan grande que no la dejaba
ser feliz, yo misma la escuche llorar tantas veces, pobre prima mía… pero si el amor
duele, la soledad mucho más  y estoy sola completamente sola…
Ocurrió el día de su partida, me dirigía a los aposentos de mi prima para aconsejarla en
su indecisión, el palacio estaba algo solo, y todos se encontraban con la incertidumbre
de la imposición del rey, pues quienes no se rindieran ante esta perderían la
oportunidad de desposar a Helena. Se preparaba para dejar Esparta, aun escucho sus
pasos apresurados al final del corredor, los recuerdo tan ligeros como firmes y
confiados, trate en vano de esconderme en uno de los muros del castillo y de repente
ya estaba ante mí, como quisiera que estuviera ahora.
Por primera vez nuestros ojos se miraron, era un completo extraño pero parecía como
si  hubiera esperado esa mirada toda mi vida, mi mundo dio varias vueltas… todos
hablaban de un héroe y yo simplemente vi al hombre de mis sueños, uno con los ojos
de un niño, pero valiente como los dioses. Me sonrió, no nos dijimos nada, caminamos
en silencio siempre yo adelante y siempre él atrás, cuando él me miraba me sentía
como una diosa, sus ojos, sus ojos esos que ya no me miran, esos  ojos que extraño…
Partí con él hacia su tierra amada, me sentía tan libre como un ave capaz de surcar
todos los océanos y conquistar el Olimpo … Itaca fue mi reino desde entonces; ahora
vivo aquí en el mundo que mi esposo y yo  construimos… mi mundo era perfecto, mi
hijo Telémaco había nacido fruto de nuestro amor, Ulises estaba feliz y yo igual, era un
sueño, solo eso un sueño… pues ese mismo día de mi felicidad fue el de mi
desgracia…
Esparta estaba en guerra Ulises tendría que ir con ellos a Troya…ellos, ¡Ellos se lo
llevaron! y desde entonces estoy sola, sola...la guerra termino hace seis años  y él no
ha vuelto... ¡Lo he esperado durante 16 años! Dicen que tal vez esté muerto, pero mi
corazón sabe que no y yo lo seguiré esperando...Yo lo voy a esperar y cuando regrese,
porque regresará, veremos cada amanecer, como si nunca si hubiera ido, volverá… sé
que volverá.

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