Escena HAMLET y OFELIA
HAMLET se sobresalta al presentir el arribo de OFELIA
presuntamente distraída en su lectura, desmonta el arma y la
enfunda.
OFELIA
Mi señor, ¿cómo ha estado Su Alteza
todos estos días?
HAMLET
Bien, bien, bien...
HAMLET evade mirar el rostro de OFELIA quien lo acorrala
sutilmente.
OFELIA
Señor, aquí tengo recuerdos que me
diste y que hace tiempo pensaba
devolvértelos.
OFELIA mete su mano en su bolsillo y HAMLET la contiene.
HAMLET
No, no. Yo nunca te di nada.
OFELIA
Mi señor, sabes muy bien que sí,
y con ellos palabras de aliento tan
dulces
que les daban más valor. Perdida su
fragancia, tómalos de nuevo.
OFELIA extiende la mano que empuña un conjunto de cartas.
HAMLET la mira fijo, sus ojos brillan, OFELIA baja la mirada
intimidada por la cercanía de HAMLET, quien se acerca
conmovido hacia ella, pero se percata de la presencia
distante de POLONIO y de CLAUDIO, entonces se detiene súbito
y sonríe con sarcasmo.
HAMLET
¿Eres honesta?
OFELIA
(sorprendida)
¡Señor!
HAMLET
¿Eres hermosa?
OFELIA
¿Qué quieres decir?
2.
HAMLET
Que si eres honesta y hermosa, tu
honestidad no debe permitir el
trato con tu hermosura.
OFELIA
Señor ¿podría tener la hermosura
mejor comercio que con la
honestidad?
HAMLET
Pues sí, porque el poder de la
hermosura convertirá a la
honestidad en una alcahueta mucho
antes que la honestidad vuelva
honesta a la hermosura. ¡Yo te
amaba antes, Ofelia.
HAMLET toma a OFELIA con firmeza por la cintura y la ciñe
hacia sí.
OFELIA
En verdad, señor, así me lo hiciste
creer.
HAMLET acaricia el rostro de OFELIA con ternura, ella cierra
los ojos. HAMLET acerca su rostro al de ella, suspira
profundo y le susurra al oído.
HAMLET
No debías haberme creído, pues la
virtud no se puede injertar en
nuestro viejo tronco sin que quede
algún resabio. ¡Yo no te amaba!
HAMLET la aparta con firmeza.
OFELIA
Más me engañé.
HAMLET la toma, la besa apasionadamente, ella cede.
POLONIO se impulsa hacia ellos pero CLAUDIO lo contiene.
HAMLET aparta a OFELIA con fuerza.
HAMLET
¡Vete a un convento! ¿Por qué
habrías de ser madre de pecadores?
Yo soy medianamente decente, pero
puedo acusarme de cosas tales que
más valdría que mi madre no me
hubiese engendrado. Soy muy
(MÁS)
3.
HAMLET (continúa)
soberbio, ambicioso, vengativo, con
más pecados sobre mi cabeza que
pensamientos para concebirlos,
imaginación para plasmarlos o
tiempo para cumplirlos. ¿Por qué
han de existir individuos como yo
para arrastrarse entre la tierra y
el cielo? Todos somos unos
miserables: no nos creas a ninguno.
¡Anda, vete a un convento!...
¿Dónde está tu padre?.
OFELIA
En casa, señor.
HAMLET
Que le cierren bien las puertas,
para que no haga en ninguna parte
el bobo sino en su propia casa.
Adiós.
HAMLET se aleja unos pasos. OFELIA agacha la cabeza.
OFELIA
¡El cielo le asista!
HAMLET vuelve hacia OFELIA, la toma con fuerza a pesar de
la resistencia de ella.
CLAUDIO contiene el impulso de POLONIO.
HAMLET
Si te casas, sea mi dote esta
maldición: serás más casta que el
hielo y más pura que la nieve, y no
podrás evitar la calumnia. Vete a
un convento, anda, adiós. O si es
que has de casarte, cásate con un
tonto, pues los vivos saben muy
bien que clase de monstruos hacen
ustedes de ellos.
OFELIA se zafa con fuerza y se planta frente a frente en
actitud retadora. HAMLET la mira fijo, duda, se quiebra un
instante, pero la mira nuevamente con desprecio.
HAMLET
A un convento, vamos, deprisa.
Adiós.
HAMLET se aleja por el pasillo.