Está en la página 1de 12

Formación Docente en Género y violencias - UNC- Ley Micaela

Género: definiciones y nociones básicas en torno al género

Sin duda la primera marca social y cultural que recibimos en el instante mismo de nacer y a veces
antes, es una marca de sexo género

Por causa y efecto del es niña o es niño, es una nena o es un varón recibimos y se nos impone
una primera identidad, que marcará para las personas un camino de posibilidades y limitaciones
en el mismo instante en que nacemos se nos clasifica como mujeres o como varones en función
de ello, se nos asigna, en un primer momento, un nombre y luego se nos irán presentando
determinados comportamientos roles y tareas a seguir, que irán configurando tanto nuestras
proyecciones posibles y acceso a derechos como, una serie de imposibilidades mandatos y
obligaciones diferenciales rosa para las nenas con muñecas y cocinitas celeste para los varones
con autitos y pelotas

Así nos vamos educando y preparando para tareas identificadas como femeninas; enfermeras,
docentes, trabajadoras domésticas y de cuidado masculinas; construcción, economía, política, de
fuerza y poder una manera clásica de pensar el sexo y el género es considerar el sexo como
naturaleza como algo que nos viene dado biológicamente y al género como cultura es decir, como
una construcción cultural que se hace en función de llenar contenido cada uno de los supuestos
dos sexos; femenino y masculino esto configura hasta aquí lo que llamamos sistema binario,
donde queda afuera todo aquello que no encuadre dentro de esta clasificación, ya sea en
términos corporales, de identidades u orientaciones sexuales ¿qué hace este sistema binario en
nuestras vidas? adjudica características a las personas según se las identifique como mujeres o
varones, por ejemplo: aquellas referidas a la capacidad racional de ellos y la emocional de ellas
propone e impone actividades, las reproductivas y no remuneradas para ellas y las productivas y
altamente remuneradas para ellos divide los espacios en que cada quien debería desarrollarse
por un lado, el espacio público del trabajo rentado, de la producción de bienes y conocimiento, del
poder y la política; el de ellos y por el otro, el espacio privado del cuidado, el amor y de lo
doméstico el lugar propio de ellas

Propone e impone roles, actitudes y actividades diferentes y desigualmente valoradas y


reconocidas y peligrosamente obligatorias como si no fuera posible ser de múltiples formas,
también impone mandatos u obligaciones sobre el cuerpo y los modos de vivir la sexualidad,
Invisibiliza otras posibles identidades sexos genéricas que no se identifican con el binario hombre-
mujer no cumplir con esos roles, estereotipos, mandatos y obligaciones acarrea consecuencias
para nuestras vidas que se traducen en violencias en sus más variadas, sutiles y brutales formas
Lo que significa ser hombre o ser mujer es una construcción social e histórica por lo tanto está
condicionada por las expectativas sociales y familiares y está lejos de ser, como se le presenta,
un dato biológico.

Esta estructura de desigualdad binaria es aquella que llamamos patriarcado y es sostenida por el
poder político, económico, cultural, social, epistémico, científico y religioso de dominación, que
privilegia los ciudadanos varones blancos y cis-heterosexuales por sobre las demás personas, por
lo tanto y como reconoce el feminismo desde sus inicios, el género como la categoría de sexo y
los roles sexuales son construcciones sociales e históricas y no son ajenas a las relaciones de
poder vigentes en las sociedades, quizás se quedó pensando ¿que es ser cis-heterosexual? no
se preocupe, más adelante, en el glosario en construcción, profundizaremos un poco
actualmente, el género se piensa ya no como algo que se es o que se tiene sino como algo que
se hace o se construye desde estas posiciones, el género ya no es una propiedad de los seres
humanos ni una interpretación cultural de las diferencias anatómicas de hembras y machos, sino,
un complejo proceso por el cual estamos siendo diríamos que este estar siendo se produce a
través de un conjunto de actos que al repetirlos cotidianamente construyen sobre nuestros
propios cuerpos un determinado sexo género y esos actos están compuestos por prácticas
sociales y sexuales, por deseos, comportamientos, modos de estilizar y utilizar nuestros cuerpos
que refuerzan y también pueden transgredir aquella primera identidad de mujer o de varón que se
nos impuso.

A su vez, estas identidades sexo genéricas se combinan con otras, constituyendo identidades
múltiples formadas por varias capas

Como señala AWID, 2004, el análisis interseccional tiene como objetivo revelar las variadas
identidades, exponer los diferentes tipos de discriminación y desventajas que se dan como
consecuencia de la combinación de identidades, busca abordar las formas en que el racismo, el
patriarcado, la opresión de clase y otros sistemas de discriminación crean desigualdades que
estructuran las posiciones relativas de las mujeres toma en consideración los contextos históricos,
sociales y políticos y también reconoce experiencias individuales únicas, que resultan de la
conjunción de diferentes tipos de identidad

Particularmente una de las dimensiones que constituyen estos complejos sistemas de opresión es
la heteronormatividad, entendida como la legitimación y privilegio de la heterosexualidad y las
relaciones heterosexuales como fundamentales y naturales dentro de la sociedad a través de las
prácticas y las instituciones de esta manera la heterosexualidad es decir, la relación sexo erótica
afectiva entre un hombre y una mujer es planteada como norma y obligación desde que nacemos
ignorando las múltiples y diversas opciones de sentir y de relacionarse entre las personas
posibles, quienes junto a los feminismos han señalado los modos en que actúa el patriarcado,
han sido los movimientos LGBTTTINBQA+ sigla que significa L de lesbianas, G de gays, B de
bisexuales T de transgéneros, travestis, transexuales, I de intersex, NB de no binarias, Q de
queer A de Asexuales y el signo más que significa otras identidades estos movimientos vienen
luchando desde hace décadas por el reconocimiento de derechos y es por eso que hoy, en
nuestro país, contamos con las siguientes leyes

Ley 26743 Identidad de Género. Ley 26.618 Matrimonio igualitario, entre otras

Violencias de género Un asunto de Derechos Humanos

En la Argentina las violencias de género son un asunto de Derechos Humanos que nos preocupa
y nos ocupa.

Pero ¿qué son las violencias de género? Las violencias de género son causadas por relaciones
desiguales y jerárquicas de poder en base al género. Son ejercidas contra mujeres y personas
con identidades no cis heteronormadas

Diversidades y disidencias sexo-genéricas: Lesbianas, Gays, Bisexuales, Travestis,


Transexuales,

Transgéneros, Intersex, No Binarias, Queer, Asexuales y otras: LGBTTTINBQA+

A partir de las luchas de los movimientos de mujeres y feministas a nivel mundial se han logrado
diversas herramientas y normativas que nos permitieron construir legislaciones

Nacionales y Provinciales para garantizar el derecho a una vida libre de violencias de género.

En esas leyes se pueden identificar los diferentes tipos y modalidades en las que se presentan las
violencias de género, que muchas veces son naturalizadas.

Violencia de género

Tipos de violencia

Violencia física,

Violencia psicológica

Violencia sexual

Violencia económica

violencia simbólica

MODALIDADES DE LA VIOLENCIAS

Violencia doméstica
Violencia institucional

Violencia laboral

Violencia contra la libertad reproductiva

Violencia obstétrica

Violencia mediática

Existen diferentes TIPOS DE VIOLENCIAS:

Violencia física: La que produce dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de
maltrato o agresión que afecte la integridad física.

Violencia psicológica: La que causa daño emocional y disminución de la autoestima, o perjudica y


perturba el pleno desarrollo personal, o la que busca degradar o controlar sus acciones,
comportamientos, creencias y decisiones mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción,
humillación, deshonra, descrédito, manipulación o aislamiento.

Violencia sexual: Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin
acceso genital del derecho de las personas de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o
reproductiva, a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la
violación dentro del matrimonio u otras relaciones vinculares de parentesco, exista o no
convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata
de personas.

Violencia económica: Cuando se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o


patrimoniales de las mujeres, a través de la perturbación de la posesión tenencia o propiedad de
sus bienes, pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos,
instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales.

La violencia simbólica es aquella que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores,


íconos o signos transmitan y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las
relaciones sociales, naturalizando la subordinación de las mujeres y personas LGBTTTINBQA+
en la sociedad.

También existen diferentes MODALIDADES DE VIOLENCIAS:

Violencia doméstica: aquella ejercida por un integrante del grupo familiar, independientemente del
espacio físico donde ésta ocurra. Se entiende por grupo familiar el originado en el parentesco sea
por consanguinidad o por afinidad, el matrimonio, las uniones de hecho y las parejas o noviazgos.
Incluye las relaciones vigentes o finalizadas, no siendo requisito la convivencia;
Violencia institucional: aquella realizada por las/los funcionarias/os, profesionales, personal y
agentes pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública. Quedan comprendidas,
además, las que se ejercen en los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales,
deportivas y de la sociedad civil;

Violencia laboral: tal como lo define el Convenio

190 de la Organización Internacional del Trabajo “la expresión «violencia y acoso» en el mundo
del trabajo designa un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de
tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida,
que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico,
sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género, y la expresión
«violencia y acoso por razón de género» designa la violencia y el acoso que van dirigidos contra
las personas por razón de su sexo o género, o que afectan de manera desproporcionada a
personas de un sexo o género determinado, e incluye el acoso sexual.”

Violencia contra la libertad reproductiva: aquella que vulnere el derecho a decidir libre y
responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, de conformidad
con la Ley 25.673 de Creación del Programa

Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable;

Violencia obstétrica: aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos
reproductivos expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y
patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929.

Violencia mediática: publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de


cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la
explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente
contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y
niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya
patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las
mujeres.

Para afrontar la violencia de género nuestro país se suscribió a tratados internacionales.

También se promulgaron leyes Nacionales y Provinciales.

Seguro le interesará conocer algunas de las leyes vigentes que nos garantizan esos derechos:

Ley 26485 Protección Integral a las Mujeres para prevenir, sancionar y erradicar la violencia.

Ley Provincial de violencia familiar 9283 y sus modificatorias en la leyes 10400 y 10401.
Desigualdades y Violencias de género en la UNC

La Universidad Nacional de Córdoba, como institución pública que forma parte de la sociedad,
está atravesada y reproduce las desigualdades y violencias de género que se registran en el
contexto social más amplio en el que inscribe, y que devienen de un sistema patriarcal
discriminatorio hacia las mujeres y personas con identidades no cis heteronormadas

(Diversidades y disidencias sexo-genéricas: Lesbianas, Gays, Bisexuales, Travestis,


Transexuales,

Transgéneros, Intersex, No Binarias, Queer, Asexuales y otras).

Estas desigualdades e inequidades de género que se manifiestan en las prácticas cotidianas de


la vida académica y de la investigación, en la distribución de cargos jerárquicos y puestos
decisorios de poder y en las trayectorias laborales y de formación.

Violencias de género que poco a poco están siendo reconocidas para ponerles fin mediante el
cuestionamiento y la deconstrucción de lo naturalizado socialmente.

Una fotografía de la situación de las mujeres en los espacios académicos, científicos y de


producción de conocimiento, así como la distribución de los puestos de gestión y dirección
institucional, permite visibilizar los múltiples y diversos modos de discriminación, desigualdad y
violencia de género que atraviesan las personas en esta universidad.

Ingreso, distribución de cargos y jerarquías

Durante casi tres siglos, las puertas de la UNC permanecieron vedadas para las mujeres que
deseaban estudiar y obtener un título

El ingreso de ellas fue posible sólo a través de su formación como “parteras”, hacia fines del siglo
19, para ayudar en el parto y el recibimiento de niñas y niños recién nacidos, tarea que está
vinculada al rol del cuidado y atención de las personas que históricamente asignado a las
mujeres.

En ese sentido, la llegada de las primeras mujeres a la universidad no implicó una ruptura con los
mandatos y la división de tareas establecidos socialmente, pero constituyó el intersticio que
encontraron estas pioneras para comenzar a ocupar otro lugar en la historia y la sociedad.

Les siguieron las primeras egresadas médicas, enfermeras y farmacéuticas -todas vinculadas al
área de la salud-, y luego a partir de la década del 20, de manera gradual, se sumaron a las
carreras de Derecho, Odontología, Idiomas, Arquitectura, Ingeniería,
Filosofía, Ciencias Económicas, Geología, Ciencias naturales, entre otras.

El ingreso de la mujer a las aulas universitarias se incrementa recién en los años 50, y de manera
decisiva en los '70, las universidades argentinas multiplican su matrícula estudiantil y las mujeres
ingresan masivamente, en el marco de un contexto de democratización de la educación superior y
del acceso de otros sectores sociales a los estudios universitarios.

Según registros oficiales, 1987 aparece como el año en que cambia la composición histórica de la
población estudiantil de la UNC: las mujeres, por primera vez, superan en número a los varones

En la actualidad, la UNC tiene una composición feminizada en sus cuatro claustros: hay más
docentes, estudiantes, NoDocentes y egresadas mujeres que varones. Además,
comparativamente, ellas terminan la carrera universitaria con mejor promedio general, y en un
plazo de tiempo menor. Esta mayoría numérica y su mejor desempeño académico no
necesariamente se traduce, en la obtención de puestos de mayor jerarquía, que continúan
ocupados principalmente por hombres.

Las dificultades en el acceso de mujeres a puestos con mayor responsabilidad y mejor


remunerados hacen referencia a la llamada “segregación vertical”, entre mujeres y hombres es
decir, se produce una concentración desigual en niveles y grados específicos de responsabilidad
en el interior de los empleos.

Así lo constatan algunos datos. En el ámbito de la enseñanza académica, los cargos docentes
más altos (Profesor Titular, Emérito, Consulto, Asociado y Adjunto) son ejercidos en mayor
proporción por hombres, pese a que son más las mujeres quienes están frente a las aulas.

¿Algunos motivos?

Uno de los aspectos que afectan las trayectorias laborales de las docentes universitarias y
obstaculiza la promoción en sus cargos es lo que se conoce como “techo de cristal”, definido
como “una barrera que afecta especialmente a las mujeres con pareja masculina e hijos, debido a
que son ellas quienes generalmente están a cargo del cuidado de personas y del trabajo
doméstico”.

Un estudio realizado en la UNC aborda este tema, y señala que, para los docentes varones
titulares y adjuntos, no existe dilema alguno entre el ámbito laboral y familiar, no perciben que las
tareas relativas la familia y el hogar interfieran en su desempeño y ascenso en el trabajo, y
tampoco reconocen que la sobrecarga en tareas de cuidado signifique un conflicto para el
desempeño de las profesionales mujeres.

El estudio indica además que, para ellos, “la distribución de las tareas al interior de las cátedras
se da en relación a una pirámide naturalizada, donde los criterios formales de promoción en la
carrera son iguales para varones y mujeres. La única excepción es el reconocimiento del impacto
negativo de la maternidad en la carrera docente de las mujeres que, consideran, se supera por
mérito individual”.

Esta segregación vertical se observa también en el campo de la investigación científica.

Un estudio realizado por la Dirección Nacional de Programas y Proyectos evidencia que las
mujeres en Córdoba acceden en menor medida que los hombres a posiciones jerárquicas de la
carrera de investigación: ellas son mayoría en casi todas las categorías (inferiores y media),
excepto en la más alta, dominada por científicos varones.

Además el estudio constata la existencia de una fuerte “segregación horizontal”, dada por una
distribución dispar en campos de estudio y áreas de investigación según el género. Dicha
segregación que se expresa en la marcada sobre presentación de las mujeres en las áreas de
ingeniería, computación y física, mientras que ellas investigan mayormente en las áreas de salud,
biología y sociología. Los resultados hallados en Córdoba coinciden con los del promedio
nacional, y van en línea con los estudios realizados por la Organización de Naciones Unidas
sobre esta temática, los cuales advierten que el ámbito de la investigación científica ha estado
tradicionalmente asociado al género masculino, y destacan la necesidad de reducir la brecha de
género en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática.

La elección por dichos campos de investigación expresa y continúa las trayectorias educativas de
las mujeres en los niveles de grado y posgrado, y da cuenta de las limitaciones impuestas por los
roles y estereotipos de género. Es decir, esa segregación horizontal ya se observa en las carreras
de grado y posgrado que eligen estudiar las mujeres en la UNC, generando

“una división sociosexuada del saber”, y la persistencia de “territorios masculinos” y “territorios


femeninos” dentro de la institución. Así, las estudiantes de esta universidad se concentran en
disciplinas relacionadas con las ciencias de la salud, humanas y sociales, mientras que los
hombres se nuclean en las ciencias naturales, básicas y aplicadas, entre las que se incluyen
agronomía, ingeniería, matemática, física y computación.

Por otra parte, a nivel de cargos de gestión institucional, un repaso actualizado de la nómina de
autoridades rectorales de la UNC (Rectorado, Vicerrectorado, Secretarías, Prosecretarías y
Subsecretarías) muestra que casi el 70% son ejercidos por varones, y el 30% por mujeres. De
hecho, en la Universidad Nacional de Córdoba, el máximo puesto de gestión ha estado
ininterrumpidamente ocupado por varones durante los 400 años de antigüedad de esta institución,
y sólo una mujer pudo acceder a la conducción de esta casa en toda su historia.

Según datos que se desprenden de un informe del Observatorio de Derecho Humanos de la

Universidad Nacional de Córdoba, la primera gestión rectoral encabezada por una mujer
-en 2007, con Carolina Scotto- revirtió la tendencia histórica de composición de autoridades
rectorales fuertemente masculina, ya que el 85% de las autoridades fueron mujeres.

En los dos períodos siguientes la composición por género alcanzó un equilibrio paritario, mientras
que en la actualidad es mayoritariamente masculina.

La inequidad en el acceso a los puestos de toma de decisión es una realidad que se repite en la
mayoría de las universidades nacionales y en organismos de ciencia y tecnología del país, donde
sólo el 11% de los puestos de máxima jerarquía son ocupados por mujeres, según estadísticas
del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación.

En la actualidad este panorama se ve reflejado, por ejemplo, en la constitución del Plenario de


Rectores del Consejo Interuniversitario Nacional, donde de 67 integrantes, sólo 9 son mujeres.

A las desigualdades señaladas se suman las numerosas situaciones de violencia de género que
se expresan a través de la creciente cantidad de denuncias y consultas realizadas en el espacio
institucional con el que cuenta esta universidad para tal fin. De acuerdo a datos oficiales
registrados por el Plan de Acciones y herramientas para prevenir, atender y sancionar las
violencias de género en la UNC, durante 2018 se triplicaron las denuncias por violencia de género
y aumentaron un 120% las consultas por este tema, mientras que los tipos de violencias más
frecuentes, fueron el acoso sexual en primer lugar, seguido por la violencia psicológica y verbal, y
el abuso sexual.

El fuerte aumento de la demanda a este espacio se vincula con cambio en el contexto social en
relación a estos temas, que ayuda a que cada vez sean más las mujeres y personas de
identidades no heteronormadas que se animen a hablar y a denunciar la realidad que las
atraviesa. También por el sostenido trabajo de sensibilización y concientización sobre la
problemática que vienen llevando a cabo distintos espacios de género de la

UNC junto a estudiantes, docentes y No Docentes en las facultades y dependencias


universitarias, bajo la forma de talleres, charlas y materiales de difusión.

Herramientas para abordar las violencias de género en la UNC

A lo largo de este curso hemos visto que las violencias de género y los Derechos Humanos son
temas que nos preocupan y nos ocupan, en ese sentido y en consonancia con las medidas
tomadas a nivel Internacional, Nacional y Provincial, la Universidad Nacional de Córdoba, se ha
hecho eco de la necesidad de generar un cambio cultural y avanzado con resoluciones y
normativas que permiten garantizar derechos y establecer medidas para el abordaje de esta
problemática y sobre todo conceptualizar a la violencia de género como una violación de
Derechos Humanos, fundamentales

Estas profundas transformaciones son el producto de luchas históricas del movimiento feminista,
de los movimientos de mujeres y más recientemente de los colectivos LGTTTINBQA+ quienes
también reclaman el derecho a vivir una vida libre de violencia, ¿Por qué son importantes las
cuestiones de género en la UNC?

Posicionar las cuestiones de género como un aspecto central en la agenda de la UNC, nos
permite profundizar en el análisis de los mecanismos de desigualdad que aún subsisten en
nuestra sociedad en general y en nuestra comunidad universitaria en particular

Por otra parte, constituye un aporte indudable en el proceso de transformación de aquellas


prácticas que siguen apareciendo como obstáculos en el camino de las mujeres y de las personas
con identidad de género no heteronormativas para lograr una vida libre de violencia y
discriminación Las violencias de género pueden ser analizadas a partir del entendimiento de que
dentro de un sistema patriarcal, esas violencias constituyen poderosos instrumentos de control,
dominación y disciplinamiento, en este sentido la complejidad de las violencias que se ejercen por
razones de género, interactúan con otros factores que contribuyen a esa complejidad; La edad, la
etnia, la clase social, entre otros.

Es por ello que las acciones que tengan como objetivo la prevención y el abordaje de las
violencias deben armonizar la especificidad de la problemática con la complejidad de sus
manifestaciones

Sin perjuicio de que la realidad normativa ha avanzado enormemente en nuestra Universidad


Nacional de Córdoba se han receptado situaciones de acoso y hostigamiento sexual asimismo,
investigaciones realizadas en la UNC visibilizan la discriminación y las violencias de género entre
sus integrantes entre las políticas de prevención, atención, sanción de las violencias de género en
la Universidad Nacional de Córdoba, podemos destacar

La creación en el año 2007 del Programa de Género de la Secretaría de Extensión de la UNC,


encargado de canalizar en conjunto con la Defensoría de la Comunidad Universitaria, las
denuncias por violencias de género y discriminación por razones de género en el ámbito de la
UNC, la aprobación en 2009 de la declaración de derechos estudiantiles en donde se reconoce el
derecho de reconocimiento de la identidad y expresividad de género elegida y auto percibida.

En 2011 la UNC aprobó la ordenanza en número 9/11 que declara a esta Universidad como
Institución libre de discriminación por expresión o ejercicio de identidad de género
En 2012 se sanciona la ordenanza número 9/12 reglamento de investigaciones administrativas en
el que se establece que se considerarán actos que afectan la dignidad y la ética universitaria
entre otros, los comportamientos que importen discriminación y violencia de jefes

En el año 2015 el Honorable Consejo Superior aprobó el Plan de acciones y herramientas para
prevenir, atender y sancionar las violencias de género en el ámbito de la Universidad Nacional de
Córdoba,

Aquí nos vamos a detener y vamos a tratar de profundizar en lo que es el Plan de acciones y
herramientas para prevenir, atender y sancionar las violencias de género en el ámbito de la UNC

Este espacio es coordinado por la Defensoría de la Comunidad Universitaria la Unidad Central de


Políticas de Género y la Secretaria de Asuntos Estudiantiles de la Universidad Nacional de
Córdoba el objetivo central de este plan es la promoción de un ambiente libre de violencia de
género y discriminación fortaleciendo el trabajo de sensibilización, capacitación e investigación
para la promoción y defensa de esos derechos y garantizar desde un abordaje integral esta
problemática

Está destinado a toda la comunidad universitaria, estudiantes, docentes, no docentes y toda


persona que preste servicios en los ámbitos de la UNC.

Trabaja en la prevención con acciones de sensibilización, capacitación, información e


investigación, recepción de denuncias y consultas ante situaciones o casos de violencia de
género

Sistematización de información estadística

El Plan de acciones y herramientas para prevenir, atender y sancionar las violencias de género en
el ámbito de la UNC, establece como violencias de género las siguientes situaciones:

Uso de palabras que resulten discriminatorias, humillantes u ofensivas para quien las recibe
agresiones, acercamientos u otras conductas físicas o sexuales indeseadas u ofensivas para
quien los recibe requerimientos sexuales que impliquen promesas implícitas o expresas del trato
preferencial para quien la recibe requerimientos sexuales que impliquen amenazas implícitas o
expresas hechos de acoso sexual, entendiendo por éstos, todo comentario reiterado o conducta
con conmutación sexual no deseados o no consentidos hechos de violencia sexual descriptos
bajo la rúbrica delitos contra la integridad sexual del código penal, pero no limita a otras que
pudieran surgir y que tendrán que ser analizadas en su particularidad el plan garantiza gratuidad,
respeto, confidencialidad, contención, no revictimización, diligencia y celeridad

Sobre la recepción de denuncias y consultas ante situaciones o casos de violencia de género, el


plan garantiza el acceso a los mecanismos institucionales para obtener asesoramiento o
denunciar una situación de violencia en el ámbito de la UNC
El plan de acciones cuenta con un equipo de atención integrado por profesionales de diferentes
disciplinas que se encargan de receptar consultas analizar cada caso de manera particular,
articular con las Unidades Académicas, Colegios preuniversitarios o áreas específicas aquellos
mecanismos de prevención que resulten adecuados ante situaciones de violencia de género

Receptar las denuncias y hacer el seguimiento del trámite que la reglamentación imprime a las
mismas. Desde hace unos años algunas Unidades Académicas han ido conformando sus equipos
de abordaje en el marco de la Resolución 1011/2015 del Plan de Acciones esto permite hacer
prevención, de acuerdo a las particularidades de cada Facultad o Colegio Preuniversitario, ellos
se encargan de realizar el primer acercamiento a situaciones y en caso de que sea necesario se
realiza la derivación al equipo central del plan

El equipo central del plan atiende en el consultorio 133 de Sede Central de DASPU, los días lunes
y miércoles de 15 a 18 Hs. y los martes y jueves de 9 a 12 hs. se receptan en turnos para
atención en el correo violenciasdegénero@extensión.unc.edu.ar

Además de lunes a viernes se pueden realizar consultas en la Defensoría de la Comunidad


Universitaria que se encuentra en el primer piso del Pabellón Argentina en el horario de 9 a 13 hs.

Es importante saber que una consulta con los equipos del plan no implica necesariamente que se
deba hacer una denuncia, como dijimos antes cada caso es analizado en su particularidad,
además, quien se acerca el espacio del plan a realizar una consulta o presentar una denuncia por
violencia de género, puede ir en compañía de personas de confianza, familiares, amigos, amigas,
compañeras o compañeros de trabajo, colegas, docentes, que les permitan sentir seguridad y
contención en ese momento el Plan de acciones prevé un sistema de sanciones que van desde
suspensiones hasta expulsiones en caso de estudiantes

Cesantías o exoneración en caso de NoDocentes y juicio académico en caso de docentes

Todas las normativas pueden descargarse del Digesto Universitario

www.digesto.unc.edu.ar y son de carácter público

La eliminación de las violencias de género es una responsabilidad colectiva todas y todos somos
parte de la solución