Paso 1
“Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto
ingobernables”
Primera etapa del paso 1
A ninguna persona le gusta admitir que está imposibilitado ante una situación. Sus instintos se
rebelan a admitir que son impotentes para realizar algo en sus vidas.
Es difícil admitir que el beber es un acto destructivo y que solo Un Ser Superior puede librarlos de
la adicción. El alcohol quita la auto confianza y la voluntad para resistirse a seguir tomando.
Una vez que se acepta esta realidad el espíritu sufre y la auto estima se derrumba. Sin embargo,
aunque se sienten humillados por su propia imagen se dan cuenta que solo estando derrotados
pueden iniciar los pasos a la recuperación que los hará libres del vicio.
Cuando el alcohólico se ve obligado por las circunstancias a admitir que esta derrotado muchos se
rebelan a la realidad que son alcohólicos y se ciegan temporalmente a que ellos pueden salir
adelante solos sin el programa de los doce pasos.
Es muy doloroso para cualquier ser humano admitir cualquier derrota y sus instintos de
supervivencia los guían a entrar en una negación absoluta a aceptar su situación.
“Tocar el fondo”
“Tocar el fondo”, es una de las frases más comunes que usan los alcohólicos recuperados cuando
dan su testimonio.
Antes de admitir ante muchos que somos alcohólicos, generalmente hemos tratado de reducir la
cantidad del alcohol que ingerimos y pensamos que solos podríamos recuperarnos algún día.
Sin embargo, nos dimos cuenta que no fue así y tocamos fondo,
Segunda parte. Vida ingobernable
Cuando el alcohólico se encuentra casi destruido, cuando sus familiares lo han desechado y lo
alejan de su vida, cuando pierden sus bienes materiales, sus esposas y sus hijos es ahí cuando
descubren que tienen un problema grave y que necesitan buscar ayuda.
No es sino hasta ese momento que se dan cuenta que son invulnerables ante su situación y que no
pueden manejar su vida y que su situación se ha vuelto insoportable.
Difícil pero no imposible admitir el alcoholismo
En ese momento descubren que su vida era inmanejable.
Es en ese momento que toman el valor y buscan una reunión o grupo que los ayude y llegando
completamente derrotados y admiten que son alcohólicos y que solos no pueden salir. Que se
necesita un alto grado de humildad para aceptar la ayuda que el programa ofrece por medio de la
práctica de los pasos y de aceptar los principios espirituales que el programa nos propone
Admitimos que necesitamos del poder superior que nos ayudará a salir adelante en nuestra
enfermedad.
En este mismo instante un alcohólico más ha dado el primer paso para trabajar los doce pasos que
son doce peldaños que lo conducirán por el camino de la recuperación y lo guiarán a una vida
nueva llena de esperanzas por medio de la cual será una nueva persona libre del yugo del
alcoholismo
Segundo Paso
“Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos, podría devolvernos el sano juicio”.
Trabajando el segundo paso
Al trabajar el segundo paso los alcohólicos se dan cuenta que carecen de sano juicio y muchos aquí
tienen problemas pues muchos no son religiosos y en este paso la alternativa que les da el
programa de los doce es pasos es obtener ese sano juicio por medio de un Poder Superior.
Muchos alcohólicos resienten el hecho que durante el primer paso ellos aceptaron su adicción y
que sus vidas son ingobernables.
Esto los frustra ahora que deben aceptar que de ellos no depende su sanidad y que solo si Dios los
ayuda pueden controlar el alcoholismo.
Muchos se preguntan que van a hacer pues son ateos y no tienen la menor idea como van a salir
del apuro.
Los doce pasos no es un grupo religioso
Aunque los grupos de Alcohólicos Anónimos no fuerzan a las personas a nada, sugiere que para
llegar a lograr y mantener la sobriedad deben acudir a un Ser Superior que los ayude a controlar
sus deseos de ingerir alcohol.
El alcohólico con la ayuda del padrino llega a entender que es vulnerable a caer en la tentación de
volver a tomar y que si no se aferra a un Poder Superior no va a lograr dar vencimiento al vicio.
Ahí es donde muchos que no son creyentes se identifica con el Ser Superior no en una forma
espiritual o religiosa pero más bien identificando ese poder en el grupo de los doce pasos.
Comienzan a ver el grupo como la luz de la esperanza para ellos y algunos de los que se resistían a
creer en ese Poder Superior que los ayudará a mantenerse sobrios comienzan a tener fe al ver sus
vidas transformadas de pronto en algo que jamás lograron llegar a lograr.
Sin embargo, a los que han perdido la fe les cuesta más aceptar el programa de los doce pasos de
los AA. Aún más que a los que nunca han tenido pues los que perdieron la fe se han alejado de los
caminos a grupos religiosos, amargados, decepcionados y se resisten a militar nuevamente en las
filas de las personas creyentes.
Los intelectuales se resisten más que los no intelectuales
Otras personas que tienen problemas en el segundo paso son las personas muy intelectuales
porque se sienten por encima de los demás.
El programa de los doce pasos les hiere su ego y sienten que ellos no pertenecen a ese grupo y
muchos son lo suficientemente soberbios que no aceptan que un Poder Superior los pueda
ayudar.
Algunos psiquiatras han dicho que la personalidad rebelde de los alcohólicos no les ayuda a
aceptar este segundo paso.
Muchos de ellos pretenden desafía al mismo Dios.
El grupo de los AA ayuda a los alcohólicos a entender que esa rebeldía no los va a ayudar a su
recuperación.
Ahí es donde el alcohólico hace resoluciones de dejar la bebida definitivamente y humildemente
acepta que necesitan de ese Poder Superior para vencer sus debilidades.
Ponen su casa en orden y se vuelven personas humildes y se dan cuenta que nunca anteriormente
tuvieron una relación con Dios, solo practicaban la religión de una manera superficial.
Por ente el segundo paso es muy importante para los ateos porque los ateos, agnósticos y ex
creyentes se unen en un solo espíritu en este paso.
Todos en un mismo sentir experimente la humildad y la vulnerabilidad y quedan convencidos que
ellos solos no pueden salir adelante sino apelan al Poder Superior sin importar como lo perciben y
quien es ese Poder Superior que los ayudara a mantener ese sano juicio.
Tercer paso
“Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo
concebimos”
El tercer paso de los alcohólicos enfrenta a la persona con una puerta que aún se encuentra
cerrada bajo llave y la decisión de abrirla está en sus manos.
Ellos tienen la llave que es continuar trabajando en la fe que aceptaron tener en el segundo paso.
El programa de los doce pasos requiere una actitud positiva la cual elimine esa oposición a creer
en la no existencia de un Poder Superior.
El tercer paso trabaja en llevar a cabo esa acción de creer sin dudar. Este paso a muchos les parece
difícil y a algunos imposibles. Sin embargo, una vez se toma la decisión de abrir esa puerta,
sabemos que dependerá de nosotros volverla a cerrar. La diferencia ahora está en que tenemos la
llave para abrirla de nuevo.
El tercer paso, difícil pero no imposible
Para muchos alcohólicos este paso es muy difícil de tomar pues ellos saben que al abrir esa puerta
de la fe están poniendo su vida en manos de un Ser Superior y está renunciando a su voluntad
para hacer lo que ellos quieren.
Sienten que están perdiendo su independencia, pero al mismo tiempo piensan que no hay otra
salida para dejar de beber.
Su instinto de independencia les dice a gritos que no pierdan su voluntad pues se van a convertir
en un cero a la izquierda.
Su ego se siente herido y tratan de muchas maneras de resistirse a entregar su voluntad a algo que
es intangible como lo es el Ser Superior.
Examinemos por un momento esta idea de la dependencia de un factor externo a nuestra
voluntad.
Tercer paso, las dudas asaltan al alcohólico
Los alcohólicos dudan en este paso pues sienten que nunca más van a gobernar su vida como lo
han hecho hasta ese día.
Sin embargo, una voz interna les dice que al poner su independencia en las manos de Dios su
inteligencia y su lógica van a estar respaldadas por una fuerza extraordinaria que apoyará la de
ellos propia para dejar de beber.
El alcohólico se enfrenta a la realidad y se da cuenta que su vida hasta ese momento ha sido
horripilante, se miran al espejo y se asustan con su imagen.
Se ven rodeados de gente llena de ira o de temor hacia ellos. Es ahí en el momento que la teoría
de la autosuficiencia no tiene valor.
Sienten que esa autosuficiencia los llevará a la ruina total. Ahí es donde admiten su derrota y toma
la decisión de poner sus vidas y su voluntad en manos de un Poder Superior.
Es ahí cuando se dan cuenta que la palabra dependencia que ellos tanto han rechazado es lo peor
que existe para ellos.
Ellos dependen del alcohol y esa dependencia emocional es tan grabe y tan negativa que les causa
mucho daño y no les trae ningún beneficio a sus vidas ni a las de sus familias.
La dependencia al alcohol se convierte en algo insoportable
Se dan cuenta que la dependencia al alcohol es insoportablemente dolorosa y dañina y que el
depender de un Poder Superior no les producirá resultados negativos, todo el contrario los
ayudará a no tomar más licor.
A partir del tercer paso, el alcohólico tiene que hacer ciertas decisiones para poder trabajar los
otros pasos. Ahora debe cultivar su voluntad de seguir adelante. Debe esforzarse y sujetarse a la
voluntad del Poder Superior.
Una vez que el alcohólico llega a ciertas conclusiones de someterse a la voluntad de Dios y
sujetarse, se le hará más fácil practicar el tercer paso.
En los momentos de desesperación emocional deben pedirle al Ser Superior tranquilidad y en la
quietud de sus habitaciones pueden repetir la oración de la serenidad:
“Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar
las cosas que puedo y la sabiduría para reconocer la diferencia. Hágase tu voluntad y no la mía”.
Cuarto Paso
“Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos”.
El cuarto paso discute el esfuerzo que hacen los alcohólicos para descubrir cuales son y han sido
sus debilidades. Cuando el alcohólico se convence que tiene problemas emocionales empieza a
corregirlos con la ayuda de un padrino.
Antes de entrar en detalles sobre el inventario el alcohólico debe identificar cual es el problema
principal. El problema se identifica haciendo un análisis de cuál ha sido la causa que ha herido a
otras personas y a ellos mismos.
Uno de los problemas que los alcohólicos enfrentan es que al hacer ese inventario se sienten
culpables y se llenan de odio hacia ellos mismos. Sienten que la única manera de ser feliz es
olvidándose del daño que le hicieron a otros y por eso se sienten ofendidos por el inventario
sugerido por alcohólicos anónimos.
Otra excusa que tienen los alcohólicos, es que, en su percepción, los problemas de ellos son
causados por la manera como los tratan otras personas.
Ellos dicen que si los trataran mejor ellos no tendrían tanto problema. Justifican su indignación
basados en el comportamiento de otras personas que los rodean. El papel del padrino en el cuarto
paso es muy importante. El padrino le aconsejará al alcohólico que escriba en el inventario no solo
debilidades o defectos del carácter pero que escriban también algunas virtudes que tienen.
Además, el padrino les dice que ellos no son los únicos que poseen defectos de carácter ni sus
defectos son más numerosos ni peores que los que tienen el resto de los alcohólicos.
Es muy probable que los alcohólicos en este paso necesiten mucho del apoyo de sus padrinos para
ser consolados. Muchos de ellos se cerrarán y no querrán hacer el inventario pues su orgullo no
los dejará. Antes de trabajar el cuarto paso los alcohólicos creían que las circunstancias los
impulsaban a beber.
Por esta razón empezaron a beber de forma desenfrenada y hasta que no hicieron el inventario no
cambiaron su manera de pensar de que eran ellos y no las circunstancias externas a ellos las que
los hacían beber. Una vez trabajaron el cuarto paso comenzaron exitosamente el proceso de
superar el sentimiento “culpa”.
Los alcohólicos tienen mucha dificultad para admitir que ellos tenían muchos defectos pues eso les
causa mucho dolor y humillación. Necesitaron mucho de su buena voluntad para adquirir esa
humildad para aceptar sus defectos.
Un consejo que se les da a los alcohólicos en este cuarto paso es utilizar la lista universal de los
siete pecados capitales. Soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. No es casualidad que
la soberbia encabece esta lista.
Porque la soberbia, conduce a la auto justificación la cual causa la mayoría de las dificultades
humanas y es el principal obstáculo al verdadero progreso.
Al llegar al cuarto paso, es probable que el alcohólico haya sacado algunas conclusiones con
respecto a sus defectos de carácter y los hacen razonar sobre los instintos descarriados que
causan su forma de beber y otros fracasos en su vida.