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TRAS LOS PASOS DE SARMIENTO (-1888)

Autor: Felipe Pigna

1811

Domingo Faustino Sarmiento nació en uno de los barrios más pobres de la


ciudad de San Juan, en 1811. Sus primeros «maestros» fueron su padre
José Clemente y su tío José Manuel, quienes le enseñaron a leer a los
cuatro años.

1816

Ingresó a una de las «Escuelas de la Patria», fundadas por los gobiernos de


la Revolución, donde tuvo como educadores a los hermanos Ignacio y José
Rodríguez, éstos sí maestros profesionales.

1820

Cuando terminó la primaria, su madre, Doña Paula Albarracín, quiso que


estudiara para sacerdote en Córdoba, pero Domingo se negó y marchó a
San Luis, junto a su tío y allí fundaron una escuela que sería su primer
contacto con la educación.

1827

Se produjo un hecho que marcará su vida: Facundo Quiroga invade San


Juan de, Sarmiento decidió oponerse a Quiroga incorporándose al ejército
unitario. Participó en varias batallas, pero Facundo tomó San Juan y
Sarmiento se exilió en Chile. Se empleó como maestro en una escuela de
la localidad de Los Andes. Sus ideas innovadoras provocaron la
preocupación del gobernador. Molesto, se mudó a Pocura y fundó su propia
escuela. Allí se enamoró de una alumna con quien tendrá su primera hija,
Ana Faustina. Luego escribiría Facundo no ha muerto ¡Vive aún! ; está vivo
en las tradiciones populares, en la política y las revoluciones argentinas; en
Rosas, su heredero, su complemento. (…) Facundo, provinciano, bárbaro,
valiente, audaz, fue reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires,
sin serlo él, (…) tirano sin rival hoy en la tierra». Estos párrafos
del Facundo nos muestran el estilo de Sarmiento. Facundo, a quien odia y
admira a la vez, es la excusa para hablar del gaucho, del caudillo, del
desierto interminable, en fin, de la Argentina de entonces, de todos los
elementos que representan para él el atraso y con los que hay que terminar
por las buenas o las malas.

1836

Funda su primer periódico, El Zonda. Pero al gobierno sanjuanino no le


cayeron nada bien las críticas de Sarmiento. Volvió a Chile y comenzó a
tener éxito como periodista y como consejero educativo de los sucesivos
gobiernos.

Publica su obra más importante: Facundo, Civilización y Barbarie. Eligió el


periodismo como trinchera para luchar contra Rosas.

Sarmiento pensaba que el gran problema de la Argentina era el atraso que


él sintetizaba con la frase «civilización y barbarie». Entendía que la
civilización se identificaba con la ciudad, lo que estaba en contacto con lo
europeo, lo que para el era el progreso. La barbarie, por el contrario, era el
lo rural, el atraso, el indio y el gaucho. Este dilema, según él, sólo podía
resolverse con el triunfo de la «civilización» sobre la «barbarie». Decía:
«Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por
quienes sentimos sin poderlo remediar, una invencible repugnancia»

En una carta le aconsejaba a Mitre: «no trate de economizar sangre de


gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo
único que tienen de seres humanos esos salvajes».

Lamentablemente el progreso no llegó para todos y muchos «salvajes y


bárbaros» pagaron con su vida o su libertad el «delito» de haber nacido
indios o de ser gauchos y no tener un empleo fijo.
1845 y 1847,

Por encargo del gobierno chileno, visitó Uruguay, Brasil, Francia, España,
Argelia, Italia, Alemania, Suiza, Inglaterra, EEUU, Canadá y Cuba. En cada
uno de estos países, se interesó por el sistema educativo, el nivel de la
enseñanza y las comunicaciones. Una “loca” idea comienza a girar en la cabeza de
DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO.. Quedó impresionado por la calidad educativa de algunos
países europeos, pero fue en Estados Unidos donde encontró lo que buscaba: un sistema que, con
fuerte hincapié en la formación de docentes, permitía pensar en la posibilidad de educar a toda la
población

1846

Tuvo un raro privilegio: conocer personalmente al general San Martín en su


casa de Grand Bourg y mantener una larga entrevista con el libertador.

1862

Mitre asumió la presidencia y se propuso unificar al país. Sarmiento la


gobernación de San Juan. A poco de asumir dictó una Ley Orgánica de
Educación Pública que imponía la enseñanza primaria obligatoria y creaba
escuelas para los diferentes niveles de educación, entre ellas una con
capacidad para mil alumnos, el Colegio Preparatorio, más tarde llamado
Colegio Nacional de San Juan, y la Escuela de Señoritas, destinada a la
formación de maestras.

En sólo dos años Sarmiento cambió la fisonomía de su provincia. Abrió


caminos, ensanchó calles, construyó nuevos edificios públicos, hospitales,
fomentó la agricultura y apoyó la fundación de empresas mineras. Y como
para no aburrirse, volvió a editar el diario El Zonda.

1863
Se produjo en la zona el levantamiento del Chacho Peñaloza y Sarmiento
decretó el estado de sitio y como coronel que era, asumió personalmente la
guerra contra el caudillo riojano hasta derrotarlo.

1864

A pedido del presidente Mitre, en viajó a los EE.UU. como ministro


plenipotenciario de la Argentina. De paso por Perú, donde se hallaba
reunido el Congreso Americano, condenó el ataque español contra ese
país a pesar de las advertencias de Mitre para que no lo hiciera.

Sarmiento llegó a Nueva York en mayo de 1865. Acababa de asumir la


presidencia Andrew Johnson en reemplazo de Abraham Lincoln, asesinado
por un fanático racista. Sarmiento quedó muy impresionado y escribió Vida
de Lincoln. Frecuentó los círculos académicos norteamericanos y fue
distinguido con los doctorados «Honoris Causa» de las Universidades de
Michigan y Brown.

Mientras Sarmiento seguía en los Estados Unidos, se aproximaban las


elecciones y un grupo de políticos lo postuló para la candidatura
presidencial. Los comicios se realizaron en abril de 1868 y el 16 de agosto,
mientras estaba de viaje hacia Buenos Aires, el Congreso lo consagró
presidente de los argentinos. Asumió el 12 de octubre de ese año.

Cuando Sarmiento asumió la presidencia todavía se combatía en el


Paraguay. La guerra iba a llevarse la vida de su querido hijo Dominguito.
Sarmiento ya no volvería a ser el mismo. Un profundo dolor lo acompañaría
hasta su muerte.

Durante su presidencia siguió impulsando la educación fundando en todo el


país unas 800 escuelas y los institutos militares: Liceo Naval y Colegio
Militar.
Sarmiento había aprendido en los EE.UU. la importancia de las
comunicaciones en un país extenso como el nuestro. Durante su gobierno
se tendieron 5.000 kilómetros de cables telegráficos y en 1874, poco antes
de dejar la presidencia pudo inaugurar la primera línea telegráfica con
Europa. Modernizó el correo y se preocupó particularmente por la extensión
de las líneas férreas. Pensaba que, como en los EE.UU., el tren debía ser el
principal impulsor del mercado interno, uniendo a las distintas regiones
entre sí y fomentando el comercio nacional. Pero éstos no eran los planes
de las compañías británicas inglesas, cuyo único interés era traer los
productos del interior al puerto de Buenos Aires para poder exportarlos a
Londres. En lugar de un modelo ferroviario en forma de telaraña, o sea
interconectado, se construyó uno en forma de abanico, sin conexiones
entre las regiones y dirigido al puerto. Este es un claro ejemplo de las
limitaciones que tenían los gobernantes argentinos frente a las
imposiciones del capital inglés. La red ferroviaria pasó de 573 kilómetros a
1331 al final de su presidencia.

En 1869 se concretó el primer censo nacional. Los argentinos por entonces


superaban el millón ochocientos mil habitantes, de los cuales el 31%
habitaba en la provincia de Buenos Aires y el 71% era analfabeto. Según el
censo, el 5% eran indígenas y el 8% europeos. El 75% de las familias vivía
en la pobreza, en ranchos de barro y paja. Los profesionales sólo
representaban el 1% de la población. La población era escasa, estaba mal
educada y, como la riqueza, estaba mal distribuida. Sarmiento fomentó la
llegada al país de inmigrantes ingleses y de la Europa del Norte y desalentó
la de los de la Europa del Sur. Pensaba que la llegada de sajones
fomentaría en el país el desarrollo industrial y la cultura. En realidad los
sajones preferían emigrar hacia los EE.UU. donde había puestos de trabajo
en las industrias. La argentina de entonces era un país rural que sólo podía
convocar, lógicamente a campesinos sin tierras. Y, para tristeza de
Sarmiento, la mayoría de los inmigrantes, muchos de nuestros abuelos,
serán campesinos italianos, españoles, rusos y franceses.
Entre las múltiples obras de Sarmiento hay que mencionar la organización
de la contaduría nacional y el Boletín Oficial que permitieron a la población
en general, conocer las cuentas oficiales y los actos de gobierno. Creó el
primer servicio de tranvías a caballo, diseñó los Jardines Zoológico y
Botánico. Al terminar su presidencia 100.000 niños cursaban la escuela
primaria.

Al finalizar su mandato apoyó la candidatura del tucumano Nicolás


Avellaneda.

En agosto de 1873 Sarmiento sufrió un atentado mientras se dirigía hacía


la casa de Vélez Sarsfield. Cuando transitaba por la actual esquina de
Corrientes y Maipú, una explosión sacudió el coche en el que viajaba. El
sanjuanino no lo escuchó porque ya padecía una profunda sordera. Los
autores fueron dos anarquistas italianos, los hermanos Francisco y
Pedro Guerri, que confesaron haber sido contratados por hombres de López
Jordán. El atentado falló porque a Francisco Guerri se le reventó el trabuco
en la mano. Sarmiento salió ileso del atentado y se enteró porque se lo
contaron después.

1875

asumió el cargo de Director General de Escuelas de la Provincia de Buenos


Aires.

Durante la presidencia de Roca ejerció el cargo de Superintendente General


de Escuelas del Consejo Nacional de Educación. En la época en que
Sarmiento fomentaba la educación popular, el índice de analfabetos era
altísimo. En el campo había muy pocas escuelas porque la mayoría de los
estancieros no tenían ningún interés en que los peones y sus hijos dejaran
de ser ignorantes. Cuanta menos educación tuvieran más fácil sería
explotarlos.
Pero Sarmiento trataba de hacerles entender que una educación dirigida
según las ideas y los valores de los sectores dominantes, lejos de poner en
peligro sus intereses, los reproducía y confirmaba. «Para tener paz en la
República Argentina, para que los montoneros no se levanten, para que no
haya vagos, es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia,
enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales… para eso
necesitamos hacer de toda la república una escuela.»

De todas formas le costó muchísimo convencer a los poderosos de que les


convenía la educación popular y recién en 1884, logró la sanción de su
viejo proyecto de ley de educación gratuita, laica y obligatoria, que llevará
el número 1420.

Una de sus últimas actuaciones públicas data de 1885. El presidente Roca


prohibió a los militares emitir opiniones políticas. Sarmiento, que no podía
estar sin expresar su pensamiento, decidió pedir la baja del ejército, y
opinar libremente a través de las páginas de su diario El Censor.

En el invierno de 1888 se trasladó al clima cálido del Paraguay junto a


Aurelia Vélez, la hija de Dalmacio Vélez Sarsfield, autor del Código Civil.
Aurelia fue la compañera de Sarmiento durante los últimos años de su vida.
Murió el 11 de septiembre de ese año, en aquel país, como su hijo
Dominguito.

Más tarde, cuando Sarmiento ya desempeñaba funciones como Ministro Plenipotenciario de


Argentina en ese país, conoció al gran educador HORACE MANN (reconocido como “el padre de la
educación norteamericana) con quien mantuvo extensas conversaciones. Tuvo además la
oportunidad de admirar en el Estado de Massachusetts, la existencia de 3.500 escuelas, atendidas
por más de 7.000 maestros. Esta admiración del sanjuanino por la educación popular de los
Estados Unidos, lo llevó a la firme decisión de traer al país algunos profesores y maestras para
poner en marcha las nuevas escuelas normales que pensaba fundar en caso de resultar electo
presidente.

Poco después de su retorno a la Argentina, ya como Presidente, SARMIENTO puso en marcha el


proyecto. Llevó tiempo ajustar todos sus detalles y fue sólo a partir de 1868, cuando la idea
comenzaría a concretarse. La primera de las que llegaron fue MARY ELIZABETH GORMAN.
Desembarcó en Buenos Aires, en 1869 y se dirigió a la provincia de San Juan. . Sarmiento había
asumido la presidencia poco más de un año antes. Después de Miss Gorman, la llegada de
docentes norteamericanas se extendió casi treinta años. Mary Mann, en Estados Unidos, seguía
reclutando para Sarmiento a jóvenes maestras y aunque los planes de Sarmiento estaban sobre
todo dirigidos a atraer mujeres, no fue una mujer, sino un hombre, GEORGE STEARNS, quien casi
enseguida a Buenos Aires.

Lo hizo a principios de 1870. Era un joven maestro norteamericano que llegaba con su esposa,
JULIA C. DE STEARNS, también maestra normal. Ambos provenían de familias de educadores y el
padre de él era un gran pedagogo. STEARNS inauguró la Escuela Normal de Paraná y durante
cinco años trabajaron en esa ciudad entrerriana. En medio de grandes tribulaciones, desarrollaron
una labor admirabley pusieron en marcha un plan de estudios había sido diseñado por el mismo
STERNS, quien en pocos años, logró crear un centro de formación modelo. JULIA STEARNS
murió en 1875 y él regresó a su patria en 1876. Luego, por medio de la viuda de MANN, Mrs.
MARY MANN, Sarmiento logró contratar a otros docentes norteamericanos y en los años
posteriores hasta 1898 llegaron aproximadamente cien maestras y maestros norteamericanos al
país.

En 1883, durante la primera presidencia de ROCA, llegaron 23 maestras más. Estas jóvenes
muchachas llegaban a un lejano país dispuestas a educar y enseñar, dotadas de un noble afán
misionero. Realizaron su tarea en alejadas regiones de Catamarca, San Juan, Tucumán, Mendoza,
Corrientes y Jujuy y el nombre de estas maestras norteamericanas está unido a la historia de la
educación en nuestra tierra, en donde la mayoría vivió y murió.

Sarmiento había soñado traer mil maestras norteamericanas a la Argentina. Lo cierto es que entre
1869 y 1898 llegaron a este país sesenta y cinco docentes. De ellos, sesenta y uno eran mujeres y
cuatro eran hombres, todos ellos formados en el método de Pestalozzi. Diez llegaron a San Juan
en distintos momentos, aunque casi diez años después de que las primeras tocaran el puerto de
Buenos Aires.

No llegaron todos juntos y no sólo lo hicieron durante la presidencia de Sarmiento. Todas ellos
eran norteamericanas y vivieron entre uno y ocho años en San Juan, en distintos periodos entre
1879 y 1893. Lamentablemente, ha quedado el nombre de solamente algunas de ellas y de
algunos de los destinos que tuvieron: En 1879, MARY OLSTINE GRAHAM (1842-1902), llegó en
1879. Venía de de St. Louis (Misuri) y fue elegida personalmente por Sarmiento para dirigir la
Escuela Normal de San Juan. Después, en 1887, dirigió la que se creó en La Plata hasta su
muerte, ocurrida en 1902. En 1878, llegó CLARA ARMSTRONG (1847-1917) fue destinada a la
Escuela Normal de Catamarca. En 1883, lo hizo JEANETTE STEVENS (1845-1929) fue destinada
a la lejana Escuela Normal de Jujuy.

El 12 de agosto de 1884 se inauguró la Escuela Normal Mixta “ Pedro Ignacio de Castro Barros” ,
en la ciudad de La Rioja, con una inscripción de treinta y seis niñas en el Departamento de
aplicación y de cuatro señoritas en el curso del magisterio. La primera Directora de dicho
establecimiento fue doña ANNETTE HAVEN, que nació en Ellisburg, Nueva York, Estados Unidos
de Norte América, el 16 de junio de 1841. Ejerció el magisterio en su patria y llegó a nuestro país
en agosto de 1883, Estudió el castellano en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, y en marzo de 1884
se trasladó a La Rioja, donde se desempeñó como directora y profesora durante dieciséis años. Se
retiró en 1900.

MARY O. MORSE (1864-1945) trabajó durante 37 años en Mendoza. En 1886, llegó JENNIE
HOWARD (1844-1933) trabajó en Córdoba, en Paraná y en San Nicolás hasta 1924. FRANCES
ARMSTRONG (1862-1928) actuó en Catamarca desde 1879 hasta 1883 y en Córdoba desde 1884
hasta 1888, siendo, con FRANCES WALL las primeras maestras que llegaron a esa provincia.
Otros nombres, como los de MARY ELIZABETH GORMAN, FANNY WOOD, CLARA GILLIES,
FLORENCE Y SARAH ATKINSON, SARAH HARRISON, CORA HILL, AMY WADE y CHARLES
DUDLEY, pueden sumarse a esta lista, aunque no han quedado registros de su actuación en
Argentina.
Por un libro editado por la comunidad correntina “In Memorian” de ISABEL KING, se sabe que en
el año 1883, durante la presidencia de JULIO ARGENTINO ROCA, llegaron a Buenos Aires
ISABEL y RAQUEL KING y que después de pasar allí unas semanas, la primera de ellas, fue
nombrada Vicedirectora de la Escuela Normal y Regente de la Escuela de Aplicación de
Concepción del Uruguay. Luego de tres años de permanecer allí, se dirigió, junto con su hermana
Raquel, a la ciudad de Goya, donde fundó la Escuela Popular y fue Directora de la “Escuela
Normal” de esa ciudad correntina, siendo a partir de entonces, una entusiasta promotora de la
llegada de las otras maestras para que la acompañaran en su gestión educativa.