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Domingo Faustino Sarmiento

Domingo Faustino Sarmiento (San Juan, Provincias

Considerado como uno de los grandes prosistas castellanos, [2] se destacó tanto por su laboriosa lucha en la educación pública como en contribuir al progreso científico y cultural de su país. En 1947 la Conferencia Interamericana de Educación estableció como Día Panamericano del Maestro el 11 de septiembre, fecha de su fallecimiento y en homenaje a su figura de educador.

1 Biografía

1.1 Nacimiento, familia y educación

Nació el 15 de febrero de 1811 en una casa del barrio Carrascal, uno de los más humildes de la ciudad de San Juan, capital de la actual provincia homónima, hijo de José Clemente Cecilio Quiroga Sarmiento y Paula Zoila Albarracín Irrazábal.

Su nombre de bautismo era Faustino Valentín Quiroga Sarmiento. Según algunas fuentes, el nombre Domin- go se le adjudicó luego, no figuraba en su partida de

nacimiento. [3] Existen además testimonios de que ni sus familiares ni amigos lo llamaban “Valentín”, nombre que

le fue dado por ese Santo. El nombre de “Faustino” le fue

Los primeros maestros de Domingo fueron su padre y su tío José Manuel Quiroga Sarmiento, quienes comenzaron

a enseñarle lectura a los cuatro años. En 1816, ingresó a

una de las llamadas "Escuelas de la Patria", fundadas por los gobiernos de la Revolución, donde tuvo como edu- cadores a los hermanos Ignacio y José Rodríguez, maes- tros profesionales. Finalizados estos estudios en 1821 su madre sugirió que cursara el seminario en Córdoba, pe- ro Sarmiento se negó, tramitando una beca para ingresar al Colegio de Ciencias Morales en Buenos Aires que no le fue concedida. Las becas se daban por sorteo o por contactos. Sarmiento no fue sorteado y al no contar con dinero suficiente ni con familiares ni amigos influyentes no pudo continuar con sus estudios y debió quedarse en San Juan. A partir de entonces fue un autodidacta. Un

amigo ingeniero lo ayudó con las matemáticas, su tío Jo- sé de Oro lo ayudó con el Latín y Teología. El francés lo estudió solo, en sus ratos libres. [5] En 1823 trabajó como asistente de Víctor Barreau en la Oficina de Topografía de San Juan.

En 1825 su tío Fray José de Oro fue desterrado a San Francisco del Monte, provincia de San Luis, y Domingo lo acompañó; actualmente la localidad se llama San Fran- cisco del Monte de Oro, en homenaje al rebelde fraile y maestro. Allí fundaron una escuela, primer contacto de Sarmiento con la educación. [6]

1.2 Exilios

En 1827 fue reclutado dentro del ejército federal. Según sus relatos, Sarmiento, como alférez de milicia debía rea- lizar tareas que lo incomodaban. Presentó un reclamo y fue citado por el gobernador Manuel Quiroga. Durante la reunión Sarmiento pidió ser tratado con equidad, pero es- to fue tomado como un desacato y fue enviado a prisión. Debido a este, y a otros enfrentamientos personales con integrantes del Partido Federal, decidió abrazar la causa unitaria y se incorporó al ejército comandado por José María Paz.

Debido a la victoria federal en su provincia, en 1831 se vio obligado a emigrar hacia Chile, donde realizó distin- tas actividades para subsistir. Durante este tiempo traba- jaba como profesor en una escuela de la provincia de Los Andes, donde tuvo con su alumna María Jesús del Can- to, con quien nunca se casó, a su única hija Ana Faustina Sarmiento, quien más tarde iba a ser la madre de Augusto Belín. En 1836, mientras se desempeñaba como mine- ro, contrajo fiebre tifoidea y, a pedido de su familia, el entonces gobernador de San Juan, Nazario Benavídez, le permitió volver a la Argentina.

De regreso en su ciudad natal, formó parte de la Sociedad Dramática Filarmónica, y luego fundó la Sociedad Lite- raria (1838), filial de la Asociación de Mayo; comenzó a participar de actividades artísticas, teniendo contacto con la Generación de 1837 y retomó la actividad política. De hecho la sede del grupo artístico del que formaba parte fue utilizada como centro de reunión de quienes se opo- nían a Juan Manuel de Rosas, por entonces gobernador de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exterio- res de Argentina.

En 1839 fundó el Colegio de Pensionistas de Santa Rosa, un instituto secundario para señoritas, y crea el periódico El Zonda, desde el cual dirigió duras críticas al gobierno.

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1 BIOGRAFÍA

Debido a sus constantes ataques al gobierno federal, el 18 de noviembre de 1840 fue apresado y nuevamente obli- gado a exiliarse hacia Chile.

apresado y nuevamente obli- gado a exiliarse hacia Chile . Fachada actual de la casa natal

Fachada actual de la casa natal de Sarmiento, en San Juan.

Nuevamente en Chile se dedicó de lleno a la actividad cultural. Escribió para los periódicos El Mercurio, El He- raldo Nacional y El Nacional; y fundó El Progreso. En

1842 fue designado por el entonces Ministro de Ins-

trucción Pública, Manuel Montt Torres, para dirigir la Escuela Normal de Preceptores, la primera institución la- tinoamericana especializada en preparar maestros. Tam- bién impulsó el romanticismo, llegando a polemizar con Andrés Bello. Su labor como pedagogo fue reconocida por la Universidad de Chile, que lo nombró miembro fun- dador de la Facultad de Filosofía y Humanidades; y en

1845 el presidente Manuel Montt Torres le encomendó

la tarea de estudiar los sistemas educativos de Europa y

Durante su paso por Francia aprovechó para encontrar- se con José de San Martín que vivía exiliado por propia voluntad en su residencia de Grand Bourg.

Una vez finalizado su viaje por el mundo, en 1848 se ca- só en Santiago de Chile con Benita Agustina Martínez Pastoriza, viuda de su amigo Domingo Castro y Calvo, y adoptó al hijo de estos, Domingo Fidel ("Dominguito"), y se instaló en el barrio Yungay de la ciudad de Santiago. Durante un año se dedicó de lleno a escribir, y fruto de ello son Viajes por Europa, África y América, en el cual escribió sobre lo observado en sus viajes, y Educación popular, donde transcribió gran parte de su pensamiento educativo, y su proyecto de educación pública, gratuita y laica.

Al año siguiente se separó de su esposa; en 1851 regresó a la Argentina, donde se unió al Ejército Grande del general Justo José de Urquiza.

1.3 Dominguito

En medio de su larga vida, se destacó el joven Domingo Fidel Sarmiento, conocido popularmente como “Domin- guito”. Hijo de Domingo Castro y Calvo y Benita Martí-

nez Pastoriza, nació en Chile en 1845 y su nombre ori- ginal era Domingo Fidel Castro. Siendo muy pequeño murió su padre, y tiempo después su madre se casó con Domingo Faustino Sarmiento –también viudo– quien lo adoptó en 1848.

A los cuatro años aprendió a leer; en su país natal cursó

estudios primarios y terminó el bachillerato en Argenti- na. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, Dominguito decidió alistarse en el ejército argentino pese a la oposi- ción de su madre. Participó con el grado de capitán del Ejército Argentino.

En septiembre de 1866, durante la Batalla de Curupayty, Dominguito fue herido de muerte; tenía veintiún años de edad. Sarmiento desempeñaba entonces el cargo de mi- nistro plenipotenciario de la Argentina en Estados Uni- dos, donde recibió la noticia de la muerte de su hijo adop- tivo por medio de los enviados especiales de Bartolomé Mitre. La noticia lo sumió en una profunda depresión.

Poco tiempo después, Sarmiento renunció al cargo diplo- mático y emprendió el regreso a Buenos Aires. Ya en la capital argentina, se dirigió al cementerio, donde se en-

contraba la tumba de Dominguito, y muy devastado pasó allí un largo rato. Años después escribió la biografía de

su hijo: “Vida de Dominguito”.

1.4 Carrera política

En 1851 ingresó como gacetillero en el ejército de Ur- quiza hasta la Batalla de Caseros. Luego de la caída de Rosas se instaló en Buenos Aires, pero entró en con- flicto con Urquiza y se vio obligado a volver a Chile.

Durante este periodo entabló discusiones con Juan Bau- tista Alberdi acerca de la política del país. La polémi-

ca ideológica se limitaba al liberalismo, pensamiento al

que ambos adscribían. Los dos pensadores eran parti- darios del constitucionalismo, del contractualismo, de la democracia, de la república, de la inmigración, de la educación y del progreso. Sus enfrentamientos fueron po- líticos más que ideológicos. El sanjuanino expuso sus opi- ninones en las Ciento y una mientras que el tucumano las expresó en las Cartas quillotanas. A pesar de sus diferen-

cias los dos políticos fueron los padres de la Constitución Argentina de 1853/60 que dio forma al poder constitu- yente originario del estado argentino y permitió el inicio

de la época constitucional de la historia argentina.

Durante su estadía en Chile fue miembro [7] de la logia masónica Unión Fraternal de Valparaíso, fundada el 27 de julio de 1853.

En 1855 regresó a la Argentina y fue redactor del dia- rio "El Nacional" y actuó como miembro consultivo de la provincia de Buenos Aires. Al año siguiente fue elegido concejal municipal de la ciudad de Buenos Aires. [8]

En 1857 y 1860 fue elegido senador y mientras tanto se desempeñó como jefe del Departamento de Escuelas. En 1860 fue miembro de la Convención Constituyente y al

1.5

Gobernación de San Juan

3

asumir Bartolomé Mitre la gobernación de Buenos Aires lo nombró Ministro de Gobierno. [8]

Luego de la batalla de Pavón acompañó al general Wenceslao Paunero en la campaña a Cuyo. Allí fue de- signado gobernador de San Juan (1862) y apoyó la per- secución de los federales locales, en dos campañas que terminaron con el asesinato del caudillo riojano Chacho

Peñaloza. En abril de ese año renunció a la gobernación y el gobierno lo envió en misión diplomática a Chile, Perú

y Estados Unidos, donde escribió varios libros sobre polí-

tica y educación. Desde el exterior rechazó los cargos de Senador Nacional por San Juan y de Ministro del Interior del presidente Mitre. [8]

1.5 Gobernación de San Juan

del presidente Mitre. [ 8 ] 1.5 Gobernación de San Juan Retrato de Sarmiento como gobernador

Retrato de Sarmiento como gobernador de San Juan.

Domingo Faustino Sarmiento arribó a San Juan como en- viado nacional por parte del presidente Bartolomé Mitre

y asumió el poder en el año 1862. Donde se encontró con

la provincia empobrecida y dividida, por eso trató de or- denar las finanzas y de impulsar el modelo basado en la civilización y el progreso, logrando en tan solo dos años cambiar por completo la fisonomía de su provincia con numerosas obras públicas de todo tipo.

En materia educación y cultura creó una Legislación que establecía la educación pública, gratuita y obligatoria, inauguró nuevas escuelas primarias, colegio Preparato- rio, la Quinta Normal (actualmente Escuela de Enología) y Escuela de Minas (actualmente Escuela Industrial), am- bas ubicadas en la ciudad de San Juan y edita nuevamente el periódico El Zonda. En cuanto obras públicas, incor- poró alumbrado y empedrado público, apertura y ensan- chamiento de calles, forestación, confección del plano to- pográfico de la provincia de San Juan. Desde el punto de vista económico, fomento de la explotación minera (dipu- tación de Minas, Compañía de Minas), leyes impositivas (patentes y sellos de justicia) y en lo social, proyecto de colonización y desarrollo agrícola con los inmigrantes.

Sin embargo, la lucha, y la muerte del caudillo Chacho

Peñaloza y la oposición interna que debió afrontar impi- dieron el logro total de sus proyectos y ante la falta de apoyo de sus comprovincianos, renunció al gobierno en

1864.

de sus comprovincianos, renunció al gobierno en 1864 . Sarmiento, visitando la Exposición Universal de París

Sarmiento, visitando la Exposición Universal de París en 1867.

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1 BIOGRAFÍA

1.6 Presidencia

Domingo Faustino Sarmiento fue propuesto como candi- dato a la presidencia de la Nación por un grupo de políti- cos del país, a iniciativa del coronel Lucio V. Mansilla. [9] Mientras se encontraba en los Estados Unidos, fue elec-

to para el cargo en las elecciones nacionales de agosto de

1868, y asumió el cargo el 12 de octubre de 1868.

La presidencia de Sarmiento fue la segunda de las

presidencias históricas de Argentina. Estas presiden- cias históricas o fundacionales del estado argentino mo- derno tuvieron tres claros objetivos o metas: “nación, constitución y libertad”. La nación entendida como la unión definitiva de las provincias argentinas como enti- dad superior a las partes que la componen. La Consti- tución como las bases de los derechos de las personas

y del poder. La libertad concebida como principio del

liberalismo que dio paso a la “civilización” y relegó a la “barbarie”.

Dos días después de la asunción presidencial, el Congre-

so se reunió para una breve sesión extraordinaria, duran-

te la cual se aprobó el presupuesto para el año siguiente,

un crédito de cuatro millones de pesos y una suba en los derechos aduaneros, para solventar la continuidad de la Guerra del Paraguay. [10]

1.6.1 Educación y cultura

Generalmente se acepta que Sarmiento centró la mayor

parte de su esfuerzo gubernativo en la promoción de la educación, aunque algunos historiadores afirman que dio

al menos igual importancia a la extensión de las comuni-

caciones en el país. [11]

En cualquier caso, el impulso dado a la educación bajo el ministerio de Nicolás Avellaneda fue notable. Mediante

la Ley de Subvenciones de 1871 –que asignaba a la educa-

ción pública las herencias sin sucesión directa y un octavo

de las ventas de tierras públicas– garantizó los fondos pa-

ra la creación de nuevas escuelas y la compra de materia-

les y libros. Durante su mandato, y con apoyo nacional, las provincias fundaron unas 800 escuelas de primeras le-

tras, alcanzando a un total de 1816 escuelas, de las cuales

el 27% eran privadas; [12] la población escolar se elevó de

30 000 a 110 000 alumnos. [13]

A fin de garantizar la educación primaria, trajo desde los

Estados Unidos 61 maestras primarias; [14] creó las prime-

ras escuelas normales, tomando como ejemplo la Escuela Normal de Paraná, fundada en 1870. [15] Subvencionó la primera escuela para sordomudos, que era privada. [16]

Continuando con la política de su antecesor, fundó los Colegios Nacionales de La Rioja, Santa Fe, San Luis, Jujuy, Santiago del Estero, Corrientes y Rosario. [17]

Fundó escuelas de arboricultura y agronomía en San Juan, en Mendoza, y más tarde en San Miguel de Tucumán y Salta.

, y más tarde en San Miguel de Tucumán y Salta . Domingo Faustino Sarmiento, retratado

Domingo Faustino Sarmiento, retratado por su nieta Eugenia Be- lín. Museo Histórico Sarmiento, Buenos Aires.

En ese mismo año propició la creación y el desarrollo de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONA- BIP), que hasta la actualidad fomenta el fortalecimiento de las bibliotecas populares en tanto organizaciones de la sociedad civil e impulsa su valoración pública como espa- cios físicos y sociales relevantes para el desarrollo comu- nitario y la construcción de ciudadanía. [18] En la capital fundó la Biblioteca Nacional de Maestros.

Una de sus primeras decisiones fue realizar una Exposi- ción de Artes y Productos Nacionales, que finalmente fue realizada en 1871 en la ciudad de Córdoba. La gente tomó este proyecto como una locura, pero terminó siendo un gran éxito. En ella se promovieron tejidos, curtiembres, fundiciones, tintorerías, y productos agropecuarios; todos de distintas regiones del país. Durante su visita a la expo- sición Sarmiento ostentó un traje de vicuña elaborado con telas nacionales y recibió además en premio una medalla por haber introducido el mimbre en el país. [19] También se promocionó abundante maquinaria agrícola e indus- trial disponible para importar. Esta exposición inició la preocupación por las ciencias básicas, y de ese impulso surgieron la Academia de Ciencias de Córdoba –dirigida por el botánico alemán Germán Burmeister– y el Obser- vatorio Nacional de Córdoba, dirigido por el astrónomo norteamericano Benjamín Gould. [16]

En la Universidad Nacional de Córdoba se creó la Facultad de Ciencias Exactas, Física y Naturales, que dic- taba la carrera de ingeniería. [16] Por su iniciativa se crea- ron en la región cuyana las cátedras de mineralogía en los Colegios nacionales de Catamarca y de San Juan, que se convertirían en 1876 en la Escuela de Ingenieros de San

1.6 Presidencia

5

Juan.

1.6.2

Final de la Guerra del Paraguay

La Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay ha- bía estallado durante la presidencia de Mitre, que ha- bía comandado las fuerzas aliadas contra ese país has- ta poco antes de bajar de la presidencia. Apenas había

asumido Sarmiento la presidencia cuando se produjo el avance final de las tropas Brasileñas hacia Asunción, que fue saqueada por las tropas brasileñas. [20] Pese a la ocu- pación de la capital, López organizó un nuevo ejército

a cierta distancia. [21] En respuesta, se formó bajo pro-

tección argentina y brasileña un gobierno provisional en

Asunción. [22]

Un ejército formado y dirigido principalmente por brasi-

leños –en el que los argentinos tuvieron inicialmente algu- na participación– se lanzó en persecución de López, en la llamada Campaña de las Cordilleras; tras dos sangrientas victorias sobre los paraguayos, [23] López logró escabullir-

se hacia el límite norte del país, adonde fueron a buscarlo

dos divisiones brasileñas, que lograron derrotarlo y darle

muerte en el Combate de Cerro Corá, el 1 de marzo de 1870. La guerra había terminado. [24]

El Paraguay quedó devastado: dependiendo de las fuen-

tes, se estima que murió durante la contienda entre el 50 y

el 90% de la población total, [25] y perdió todos los territo-

rios en disputa con sus vecinos, con excepción del Chaco Boreal. [26]

La guerra significó también un enorme costo para la Ar- gentina: en primer lugar, en vidas humanas, ya que murie- ron en la contienda más de 18 000 hombres, [27] a los que se podrían sumar las víctimas del cólera, que fueron mu- chos miles; 15 000 solamente en la provincia de Buenos Aires. [28] Pero también tuvo un enorme costo económico, ya que a raíz del conflicto la Argentina debió endeudarse hasta llegar a deber 9 000 000 de libras esterlinas. [29]

Durante el último año de la guerra se fundó el Colegio Militar de la Nación, cuyo primer director fue el húngaro Juan F. Czetz. [30] La posibilidad de conflictos con Brasil

a partir de las discusiones posteriores a la guerra impul- saron a Sarmiento a modernizar la escuadra de guerra:

creó la Escuela Naval e incorporó varios buques, logran- do formar la primera escuadra argentina capaz de operar

a

un nivel comparable con las flotas de guerra del Brasil

y

Chile. [31]

1.6.3 Los últimos caudillos federales en el litoral

Tras la derrota de Felipe Varela aún quedaban tres provincias argentinas en manos federales: en Córdo- ba, la presión militar obligó a renunciar al gobernador Luque, [32] y en Corrientes una revolución liberal derro- có al gobernador federal en mayo de 1868. Una tardía reacción federal fue aplastada por tropas del ejército na-

reacción federal fue aplastada por tropas del ejército na- Batalla de Ñaembé . cional, trasladadas desde

cional, trasladadas desde el frente paraguayo en defensa de un gobierno surgido de un golpe de estado. [33]

Sólo quedaba Entre Ríos, donde Urquiza convivía pacífi- camente con el gobierno nacional en contra de los deseos de muchos federales: a principios de 1870 había recibido en su mansión del Palacio San José al presidente, a quien

ordenó dar los honores correspondientes. Poco después del final de la Guerra del Paraguay, el 11 de abril de 1870,

el

general Ricardo López Jordán inició una revolución, de

la

que resultó la muerte de Urquiza a manos del cordobés

Simón Luengo. López Jordán fue elegido gobernador por

la Legislatura. [34]

El presidente Sarmiento envió a Entre Ríos un ejército formado por divisiones veteranas de la Guerra del Para- guay. El gobernador prohibió el ingreso de esas tropas

a su provincia, pero el presidente ridiculizó la posibili-

dad de que se prohibiera la entrada de tropas nacionales

en una provincia. Cuando el desembarco se produjo, Ló- pez Jordán ordenó la movilización general de la provin-

cia. Sarmiento declaró la guerra a Entre Ríos, aunque el Congreso de la Nación no autorizó la intervención federal

a esa provincia hasta el mes de agosto. [35]

Cuatro ejércitos avanzaron simultáneamente sobre la pro- vincia; las tropas nacionales —superiores en armamento

y disciplina— ocuparon las ciudades, por lo que López

Jordán debió retirarse al interior de la provincia, don- de los entrerrianos —con mejores caballos— se soste- nían ventajosamente. [36] Buscando abrir un nuevo frente, López Jordán invadió la provincia de Corrientes, pero el 26 de enero de 1871 fue completamente derrotado en la Batalla de Ñaembé; poco después huyó al Brasil. [37]

El Partido Federal entrerriano fue destruido, y los fede- rales fueron desplazados de todos los puestos públicos, incluso los curas y los maestros. [38]

En mayo de 1873, López Jordán volvió a insurreccio- nar su provincia, llegando a contar con 16 000 hombres, bien provisto de artillería e infantería. [39] Sarmiento res- pondió poniendo precio a la cabeza de López Jordán — posibilidad que fue descartada por el Congreso— y de- cretando la intervención federal de Entre Ríos. [40] Tres ejércitos ocuparon la provincia bajo el mando superior

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1 BIOGRAFÍA

del Ministro de Guerra, Martín de Gainza. Nuevamen- te se sucedieron combates en toda la provincia, y va- rios oficiales jordanistas fueron fusilados; tras una san- grienta derrota, en diciembre López Jordán partía hacia

el Uruguay. [41]

El 22 de agosto de 1873, Sarmiento había sufrido un aten- tado mientras se dirigía hacia la casa de Vélez Sarsfield,

en la ciudad de Buenos Aires; cuando transitaba por la actual esquina de Corrientes y Maipú, una explosión sa- cudió al coche en el que viajaba. El sanjuanino no lo escu- chó porque ya padecía una profunda sordera. Los autores fueron dos anarquistas italianos, los hermanos Francisco

y Pedro Guerri, que declararon haber sido contratados

por hombres de López Jordán. El atentado falló porque

a Francisco Guerri se le reventó el trabuco en la mano. Sarmiento salió ileso del atentado.

1.6.4 Población y sanidad

Una de las primeras medidas de Sarmiento fue organi- zar el primer censo nacional, que se realizó en el año 1869; el mismo arrojó el resultado de 1 836 490 habi- tantes para el país. [n. 1] El 8% del total eran inmigrantes europeos, el 70% era población rural, y el 71% del total era analfabeta. [42]

Durante su mandato tuvo un aumento importante la in- migración, con la llegada de 280 000 inmigrantes, que se asentaron principalmente en la ciudad de Buenos Aires y –en menor medida– en colonias agrícolas en las provin- cias del Litoral. [43]

El rápido aumento de la población en la capital generó problemas de vivienda e higiene a gran escala: en 1871, una epidemia de fiebre amarilla –probablemente a con- secuencia de la guerra– causó la muerte en Buenos Aires de alrededor de 14 000 personas. [44] El gobierno nacional

en pleno huyó de la ciudad, por lo que la lucha contra la peste debió ser llevada adelante por una comisión; [45] es-

1873 pudo afirmar que “La línea de telégrafos ha sido completada y recorre toda la República”. [48] El 5 de agos- to de 1874, en las postrimerías de su período presiden- cial, inauguraba la primera comunicación telegráfica con Europa. Decretó que el día de la inauguración del cable telegráfico, que en sus palabras convertía a todos los pue- blos en “una familia sola y un barrio”, fuese feriado na- cional. La ceremonia contó con la presencia entre otros del ya ex-ministro Vélez Sarfield, a quien Sarmiento atri- buyó en el acto “el honor exclusivo de la atrevida idea y de la rápida ejecución de la red de telégrafos, que contribuye a dar paz a la República y bienestar a sus hijos”.

Se construyeron algunos puertos, como los de Zárate y San Pedro (Buenos Aires). Se proyectó un puerto mo- derno en Buenos Aires, endeudándose el país en 30 millo- nes de pesos para llevar adelante la obra, pero ese dinero fue malgastado en obras menores. [49]

En 1873 se creó el Banco Nacional, que prestó el dinero a bajo interés o a deudores insolventes. La deuda públi- ca –impulsada por la generada a raíz de la Guerra del Paraguay– llegó a niveles insostenibles, aunque la crisis económica resultante estallaría durante la gestión de su sucesor. [50]

1.6.6 Relaciones exteriores

Durante la primera parte de su gestión, el canciller Mariano Varela pretendió llevar adelante una política casi idealista con respecto al futuro del Paraguay: su conoci- da frase “La victoria no da derechos” formaba parte de un intento de limitar las ambiciones expansionistas del Brasil. [51] La respuesta del Brasil fue aprovechar esa mis- ma política para hacer que el gobierno paraguayo pro- testara por la ocupación argentina de Villa Occidental, frente a Asunción. Cuando el embajador brasileño en Pa- raguay forzó cambios en el gobierno paraguayo, el presi- dente reemplazó a Varela por Carlos Tejedor. [52]

ta

dispuso la creación del Cementerio de la Chacarita, [46]

En 1872, el Brasil firmó un tratado de límites con el Pa-

y

en los años siguientes se crearon las primeras redes de

raguay, por el que se adjudicaba todo el territorio en con-

aguas corrientes y de cloacas de la ciudad. [44]

flicto, y a continuación apoyó al Paraguay en su defensa contra las reclamaciones argentinas. [53] Tejedor inició en- tonces una agresiva campaña para resolver cuanto antes

 

1.6.5

Transportes y comunicaciones

los diferendos, que llevaron a un creciente enfrentamien- to con el Brasil. [54]

Uno de sus principales objetivos fue la construcción de

un ferrocarril trasandino, que uniera el Océano Atlánti- co con el Pacífico. Para ello se favoreció la construcción del ramal desde Villa María hasta Río Cuarto; también se construyó el ramal desde Córdoba hasta Tucumán, y dos cortos ramales entre Concordia (Entre Ríos) y Mercedes (Corrientes), y entre Buenos Aires y Campana. La red ferroviaria pasó de 573 kilómetros en 1868 a 1331 en

1874. [47]

Durante su mandato se tendieron unos 5000 km de líneas telegráficas, impulsadas por el presidente y su ministro Dalmacio Vélez Sarsfield; en su mensaje al Congreso de

Las relaciones con Chile se centraron en la discusión so- bre los derechos de ambos países sobre la Patagonia. En 1874 se decidió que un arbitraje del rey de Inglaterra so- lucionaría los diferendos entre ambos países. [55]

1.6.7 Gabinete de Ministros

1.7 Cargos posteriores

Al finalizar su mandato presidencial, Domingo Faustino Sarmiento transmitió la presidencia de la República Ar-

1.8 Muerte

7

1.8 Muerte 7 La célebre foto post-mortem de Domingo Faustino Sarmiento . Mausoleo de Domingo Faustino
foto post-mortem de Domingo Faustino Sarmiento . Mausoleo de Domingo Faustino Sarmiento en el Cementerio

gentina a Nicolás Avellaneda, en 1874. En 1875, asumió como senador nacional por su provincia, cargo que aban- donó en 1879 para asumir brevemente como Ministro de Interior de Nicolás Avellaneda. Luego ocupó el cargo de Superintendente de Escuelas durante el gobierno de Julio Argentino Roca, pero renunció a causa de diferencias ra- dicales con Avellaneda y el propio Roca. En 1885, fundó en Buenos Aires, el diario “El censor”.

1.8 Muerte

En 1887 Domingo Faustino Sarmiento viajó a Asunción del Paraguay. Regresó a Buenos Aires pero ya anciano y con su salud deteriorada por la sordera y una insuficien- cia cardiovascular y bronquial, los médicos le aconseja- ron alejarse de Buenos Aires para evitar el frío invierno de la ciudad. A comienzos de 1888 se embarcó con su hija Faustina y sus nietos para Asunción.

El 11 de septiembre de 1888 Sarmiento falleció en la ca- pital paraguaya, a los 77 años de edad y sus restos fueron inhumados en el Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires diez días después. Ante su tumba, Carlos Pellegrini sintetizó el juicio general: “Fue el cerebro más poderoso que haya producido la América”.

2

Obra

2.1 Literatura

Domingo Faustino Sarmiento fue un gran escritor y se lo considera como uno de los grandes prosistas argentinos. [2]

Ezequiel Martínez Estrada tuvo en Sarmiento una de sus fuentes de inspiración más definidas, y lo elogió al lla- marlo

el más grande prosista del habla. [56]

Miguel de Unamuno lo consideró, en referencia al siglo XIX, como

el escritor en lengua castellana más hon- damente castizo que hemos tenido en el siglo pasado. [2][57]

Pedro Henríquez Ureña describió los dotes de Sarmiento como escritor:

tenía el ímpetu romántico pleno, la

energía de la imaginación y el apasionado to- rrente de palabras, junto con viva percepción de los hechos y rápido fluir de pensamiento. Pe- ro con todos esos dones no se resignaba a que- darse en mero escritor; sólo pensaba en servir a su patria argentina, a Chile, a toda la América española. [58]

] [

Jorge Luis Borges, aún señalando la existencia de inco- rrecciones en la prosa sarmientina, reconoció el carácter «eficacísimo» de su escritura:

No hay una de sus frases, examinada, que no sea corregible; cualquier hombre de letras puede señalar sus errores; las observaciones

8

2 OBRA

son lógicas, el texto original acaso no lo es; sin embargo ese incriminado texto es eficacísimo,

aunque no sepamos por qué. [ La virtud de la

literatura de Sarmiento queda demostrada por su eficacia. [59]

]

María Emma Carsuzán describió como «prejuiciosa su- posición» las incorrecciones en la prosa de Sarmiento que algunos críticos suelen invocar, con énfasis en la abun- dancia de los galicismos y la ignorancia sobre los usos castizos:

Ahora bien, si los errores invocados atentan contra el casticismo, para disipar esta prejui- ciosa suposición, son valiosísimas las opiniones del hablista habanero Mantilla, que casi no hizo correcciones gramaticales en la edición de Fa- cundo sometida a su revisión, y se sorprendió al encontrar locuciones anticuadas y bien cas- tizas; de Rojas, que atribuye algunos descuidos gramaticales al azar de la improvisación, no a

la

ignorancia, pues en otras partes son evitados,

y

que lo compara con los grandes prosistas es-

pañoles: «Venial es el galicismo en Sarmiento

[ ]»

[60]

Hay una teoría romántica del impromptu a

la cual los métodos de la escritura de Sarmiento

no son ajenos: el movimiento, aun desordena- do, de la escritura reproduce en la superficie del texto el oleaje de la inspiración, la percepción violenta e instantánea de la verdad literaria que es, a la vez, verdad histórica. [61]

En la obra literaria de Sarmiento destacan:

Mi defensa, 1843.

Facundo o Civilización y Barbarie, 1845; Trata so- bre el caudillo riojano Facundo Quiroga y las dife- rencias entre los federales y unitarios. Es una des-

cripción de la vida social y política del país que tie- ne alcances sociológicos e históricos, pues ofrece en

él una explicación sociológica del país fundada en el

conflicto entre la «civilización» y la «barbarie», per-

sonificadas respectivamente en los medios urbano y rural. Es su obra principal y una de las encumbradas de la literatura latinoamericana. [62]

Vida de Aldao, 1845.

Método gradual de enseñar a leer el castellano, 1845.

Viajes por África, Europa y América, 1849; Auto- biográfica.

De la educación popular, 1849.

Auto- biográfica. • De la educación popular , 1849. Facundo o civilización y barbarie en las

(1845).

Argirópolis, 1850.

Recuerdos de provincia, 1850; Autobiografía.

Campaña del Ejército Grande, 1852.

Las ciento y una, 1853; serie de epístolas dirigidas a Juan Bautista Alberdi.

Comentario a la Constitución de la Confederación Argentina, 1853.

Memoria sobre educación común, 1856.

El Chacho, 1865; sobre el caudillo riojano Ángel Vi- cente Peñaloza.

Las escuelas, bases de la prosperidad, 1866.

La infancia y educación de Abraham Lincoln, 1873.

Conflicto y armonías de las razas en América, 1884. En esta obra desarrolla una concepción semejante a la de Facundo, pero encarada desde el punto de vis- ta étnico. Su primer tomo es de 1884 y el segundo,

2.2 Ciencia

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póstumo, que según su autor es «Facundo llegado a la vejez».

Vida de Dominguito, 1886; sobre su hijo adoptivo, muerto en la Guerra de la Triple Alianza.

2.2 Ciencia

Domingo Faustino Sarmiento realizó una importante contribución al saber gracias a su aporte como promo- tor del progreso científico y su acción y prédica constante a favor de la enseñanza y creación de instituciones cien- tíficas y culturales.

La acción de Sarmiento en la difusión de las ciencias occi- dentales, en un país periférico en el mundo de las ciencias como lo era la Argentina, fue la de consolidar un sistema científico independiente, enriqueciéndolo con los aportes de la más moderna ciencia europea. [63]

Cuando ocupaba el cargo de Ministro de Instrucción Pú- blica de la Provincia de Buenos Aires, llegó al país el cien- tífico Germán Burmeister. Cuando este era director del Museo de Buenos Aires, y en cumplimiento de una ley de 1869, Sarmiento le encomendó las gestiones para in- corporar veinte profesores europeos para la enseñanza de ciencias exactas y naturales en la Universidad de Córdo- ba.

En la Argentina, las dos posturas que a nivel mundial se enfrentaban en el campo de las ciencias naturales es- taban representadas por Florentino Ameghino, del lado del evolucionismo y por Burmeister, en el campo del creacionismo. Sarmiento, a pesar de que Burmeister era un científico consagrado en Europa, no dudó en apoyar las ideas de Ameghino, del cual decía en 1881:

Un paisano de Mercedes, Florentino Ameghino, que nadie conoce y es el úni-

) que reconoce la

co sabio argentino (

Europa. [63] Su apoyo lo convertió en el

primer científico argentino de relevancia internacional.

Durante su gestión como representante argentino en Es- tados Unidos logró que el astrónomo Benjamin Apthorp Gould aceptase viajar a la Argentina para crear un ob- servatorio astronómico. Cuando Gould llegó a la Ar- gentina, Sarmiento ya era presidente y había creado el Observatorio Astronómico de Córdoba que adquirió en aquel entonces relevancia internacional. También a Sar- miento y Gould se deben la iniciación de los estudios de meteorología en Argentina al crearse, en 1872, la Ofici- na Meteorológica Nacional que funcionó, hasta 1884, en Córdoba y luego se trasladó a Buenos Aires.

Exaltó siempre la figura del médico y paleontólogo aficio- nado Francisco Javier Muñiz.

Según una anécdota parece que el fútbol también le debe su impulso. En efecto, Alexander Hutton, padre fundador

del fútbol argentino, y a la sazón, Rector del High School English, al solicitarle permiso a Sarmiento para enseñar el deporte de la pelota entre sus estudiantes (base del re- cordado Alumni), recibió esta respuesta:

Que aprendan, mi amigo, a las patadas pero que aprendan.

Desde su posición, Sarmiento defendió la educación de la mujer a la par de la del varón y mantuvo una fuerte amis- tad con Juana Manso, a quien consideró la única perso- na en América Latina que había interpretado su plan de educación. En una carta dirigida a ella, la saludó por el restablecimiento de los Anales de la Educación, y felicitó al gobierno argentino por esta decisión, además de aseve- rar que la mujer, por su instinto maternal es el ser idóneo para encargarse de la educación infantil.

2.2.1 Innovación sobre el aprendizaje de la lectura

2.2.1 Innovación sobre el aprendizaje de la lectura Civilización y Barbarie , 4.ª edición en castellano,

Civilización y Barbarie, 4.ª edición en castellano, París, 1874. El texto del libro sigue los conceptos de Sarmiento relacionados con la simplificación de la escritura, como por ej. reemplazar la «y» por la «i».

Durante su exilio en Chile Sarmiento participó activa- mente de las actividades culturales y educativas. Una de sus ocupaciones consistió en crear un sistema de apren- dizaje de lectura moderno, que no obligase a estudiar de memoria sílabas aisladas como se acostumbraba en ese entonces, sino un método con fundamento pedagógico y una metodología progresiva. Publicó entonces su Méto- do de lectura gradual (1849), en Santiago de Chile. Afir- maba que los anteriores silabarios habían malogrado los potenciales beneficios del método lancasteriano e inclu- yó consejos para «hacer más natural e intuitivo el apren- dizaje», como simplificar el nombre de las consonantes. Así, por ejemplo, de acuerdo al sistema de Sarmiento, la «m» se llamaba «me» en vez de «eme». Se dejaba entre los contenidos finales el uso de las que llamaba «letras inútiles o convencionales», como la «h» o la «u» puesta después de la «q», y el reemplazo de la «y» por la «i».

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3 MASONERÍA

3 Masonería

Domingo Faustino Sarmiento fue iniciado en la masonería el 31 de julio de 1854, en la Logia Unión Fraternal de Valparaíso, Chile, cuando un grupo de intelectuales chilenos funda una logia denominada

Unión Fraternal. En esa logia se inició Sarmiento junto

Al regresar a Argentina, convencido de que la masone- ría es una escuela ideal para la perfectibilidad humana, continuó sus trabajos masónicos, fundando junto a otros catorce masones, el 29 de diciembre de 1855, la Logia Unión del Plata Nº 1, destacándose entre sus miembros:

Miguel Valencia, abogado y legislador; Ricardo Lavalle, Presidente de la Legislatura y de la Bolsa de Comercio; Santiago Rufino Albarracín, Ministro de Guerra y Mari- na; Federico Álvarez de Toledo Bedoya, estanciero y fun- dador de la Sociedad Rural y Carlos Casares, gobernador de Buenos Aires.

La formación de las logias Confraternidad Argentina Nº 2; Consuelo del Infortunio N° 3; Tolerancia N° 4; Regene- ración N° 5; Lealtad N° 6 y Constancia N° 7, dieron lugar a la fundación en 1857 del Gran Oriente Masónico para la República Argentina, presidido por el Dr. José Roque

Pérez. Marco en el cual, el 21 de julio de 1860 se realizó una tenida histórica, presidida por el Gran Maestre Dr. José Roque Pérez, participando de la misma el Presiden-

te de la República Argentina, Santiago Derqui; el general

Bartolomé Mitre; el gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza y Domingo F. Sarmiento.

La actividad masónica de Sarmiento siguió siendo de gran importancia. Sarmiento recibió el grado 33º, el má- ximo escalafón del rito escocés antiguo. Fue aceptado el

18 de julio de 1860, y el más alto cargo se lo entregó el Supremo Consejo Grado 33 para la República Argentina. En ese sentido, cuando en 1864 fue designado ministro embajador argentino ante los Estados Unidos, también

se le otorgó la representación de la Masonería Argentina

ante las Grandes Logias y Supremos Consejos del exte- rior, con la facultad de celebrar tratados de amistad. Eso permitió a Sarmiento vincularse a grandes personalida-

des públicas masónicas, entre las que se destacaba el vi- cepresidente de Abraham Lincoln, y luego de su asesinato presidente norteamericano, Andrew Johnson.

Sarmiento se alejó de las filas de la masonería en dos oportunidades. La primera vez que renunció fue cuando asumió como presidente de la República Argentina, en

1868.

Así lo confirmó el mismo Sarmiento en uno de los dis- cursos que dio, luego de asumir la presidencia de los ar- gentinos al priorizar el gobierno general, afirmando:

Un hombre público no lleva al gobierno sus propias y privadas convicciones para hacerlas ley y regla del Estado.

También en un banquete masónico de 1868, declaró:

Al manifestar mi profunda gratitud por el

sentimiento que nos reúne aquí hoy día, para darme pública muestra de simpatías, me creo en el deber de expresar francamente mi respe- to, mi adhesión a los vínculos que nos reúnen

a todos en nuestra sociedad de hermanos. Lla-

mado por el voto de los pueblos a desempeñar la primera magistratura de una República, que es por mayoría de culto católico, necesito tran- quilizar a los timoratos que ven en nuestra ins-

titución una amenaza a las creencias religiosas. Si la masonería ha sido instituida para destruir el culto católico, desde ahora declaro que yo no soy masón. Declaro, además, que habien- do sido elevado a los más altos grados conjun- tamente con mis hermanos los generales Mi- tre y Urquiza, por el voto unánime del Consejo de Venerables Hermanos, si tales designios se ocultan, aun a los más altos grados de la ma- sonería, esta es la ocasión de manifestar que,

o hemos sido engañados miserablemente, o no

existen tales designios, ni tales propósitos. Y yo

afirmo solemnemente, que no existen, porque no han podido existir, porque los desmiente la composición misma de esta grande y univer- sal confraternidad. (…) Hechas estas manifes- taciones, para que no se crea que disimulo mis creencias, tengo el deber de anunciar a mis her- manos, que de hoy en adelante, me considero desligado de toda práctica o sujeción a estas sociedades. Llamado a desempeñar altas fun- ciones públicas, ningún motivo personal ha de desviarme del cumplimiento de los deberes que me son impuestos; simple ciudadano, volveré un día a ayudaros en vuestras filantrópicas ta- reas, esperando desde ahora que por los bene- ficios hechos, habréis continuado conquistando la estimación pública; y por vuestra abstención de tomar como corporación parte de las cues- tiones políticas o religiosas que concurrieren, logréis disipar las preocupaciones de los que por no conocer vuestros estatutos, no os con- sideran como el más firme apoyo de los bue- nos gobiernos, el más saludable ejemplo de la práctica de las virtudes cristianas, y los más ca- ritativos amigos del que sufre. [64]

Volvió a la actividad masónica en 1874 como lo prueban las planchas que se encuentran en el Archivo del Histó- rico Recinto de la Masonería del Gran Oriente Masónico Argentino, en Capital Federal, donde aparece su nombre.

El 18 de abril de 1882 se aplicó a la Logia Obediencia de la Ley Nº 13. Ese mismo año asumió como Gran Maestre de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Ma- sones para el período 1882-1885. El 12 de mayo acep- tó su designación para el cargo, siendo acompañado por

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Leandro N. Alem, luego fundador de la Unión Cívica de la Juventud, quien ocupó el cargo de Pro Gran Maestre.

Sarmiento renunció al importante cargo al año siguien- te (1883), siendo reemplazado por Alem. Esta segunda renuncia se habría dado por problemas de salud, o bien, en otro contexto, porque hubo encontronazos ideológicos dentro de la logia. El conflicto resulta bastante complica- do de desentrañar, porque todo se mantuvo en secreto. Habría tenido que ver con el apoyo de Sarmiento a la ley de educación universal, laica y gratuita:

Cuando Sarmiento asumió el cargo de Gran Maestre de la Masonería Argentina en 1882, ejercía desde 1881 la Su- perintendencia de Consejo Escolar, trabándose en fuertes polémicas con otros miembros que respondían a la línea conservadora católica del entonces ministro de Instruc- ción Pública, Culto y Justicia, Manuel D. Pizarro. Sien- do arbitrariamente destituido de dicho cargo por el pre- sidente Julio Argentino Roca, se encontró al frente de la redacción de El Nacional, desde donde dio una doble y dura pelea contra el roquismo, por un lado, denunciando su maniobra de concentración de poder en sus manos y por otro, en pro de la implantación de la educación común laica, en réplica constante contra el sector ultramontano militante que tenía su órgano de prensa combativa en La Unión.

Su período de Gran Maestre debería haber durado has- ta 1885, sin embargo, en setiembre de 1883 renunció al mismo. Su renuncia se habría iniciado con la contestación pública que Sarmiento dio al Presidente del Club Liberal, quien a través de la prensa lo había convocado como Gran Maestre de la Masonería a participar en la manifestación que se estaba preparando para el 16 de setiembre de 1883 en pro de la enseñanza laica, pidiéndole a su vez que ofi- ciase de intermediario para que concurriesen a ella las logias de su obediencia.

En el invierno de 1888 se trasladó al clima cálido del Pa- raguay junto a Aurelia Vélez, la hija de Dalmacio Vélez Sarsfield, el autor del Código Civil, quien fue su compa- ñera durante los últimos años de su vida. Allí murió, el 11 de septiembre de 1888, negándose a recibir asistencia religiosa, y ordenando la no concurrencia de un sacerdote católico a su lecho postrero. La masonería de ese país le rindió honores. Cuando sus restos fueron trasladados a la Argentina, sucedió igualmente de parte de la masonería argentina.

4 Un hombre polémico

Si bien Domingo Faustino Sarmiento es considerado por la historiografía como uno de las principales figuras ar- gentinas del siglo XIX, su persona no se encuentra exenta de polémicas.

Los numerosos escritos y artículos que escribió a lo lar- go de más de cincuenta años, cuya última recopilación [65] insumió cincuenta y tres tomos y más de quince mil pági-

insumió cincuenta y tres tomos y más de quince mil pági- ON NE TUE POINT LES

ON NE TUE POINT LES IDÉES o Las ideas no se matan, escrito por Sarmiento en las Sierra Chica de Zonda, en San Juan, en su paso para el exilio a Chile. Vista al monolito levantado al pie de las sierras.

nas, contienen algunos pasajes contradictorios y otros de notable violencia verbal, recurso utilizado por sus con- temporáneos.

A la par de su impulso al desarrollo del país, se señalan la

crueldad de las tropas nacionales bajo sus órdenes en la

represión de las rebeliones de los últimos caudillos (como

el asesinato del General Ángel Vicente Peñaloza) y las le-

vas forzosas de gauchos para luchar contra los indígenas.

Asimismo, se le critica su posición con respecto a la Patagonia, poniendo en duda la soberanía argentina so- bre dicha región. [66][67]

Sin embargo esta posición no fue sostenida posteriormen-

te por el sanjuanino ya que en una carta del 15 de febrero

de 1881, un mes después de la entrada de las tropas chi-

lenas a Lima, aconsejaba a Don José Manuel Balmaceda:

«He debido esperar para contestarle, que el rumor de las batallas cese; que los actores cuen- ten todas las escenas del gran drama, para dar- le a Ud. mi opinión sobre la política que debe seguir Chile después de su grande victoria en el Pacífico: Negarse la entrada en el Atlántico y te- ner el coraje de no tener razón en Magallanes ni Patagonia, so pena de constituir un estado desde Tarapacá hasta Santa Cruz, con mil quinientas leguas de largo, sin ancho apreciable, tres repú- blicas y dos mares a guardar.» [68]

También es controvertida su posición de menosprecio a los aborígenes, [69] a los gauchos, [70] y a los judíos. [71]

El problema del indio era una dificultad que provenía de

la época hispánica y que había continuado durante la épo-

ca patria y durante la Organización Nacional. Los suce- sivos malones asolaban no solamente la frontera sino que periódicamente atacaban tanto a las áreas rurales como a los primitivos pueblos.

Durante la presidencia de Sarmiento, este también de-

12

5 HOMENAJES

bió afrontar el problema que era un de los principales te- mas de la opinión pública nacional. En junio de 1870, el cacique mapuche Calfucurá reunió entre 3500 a 6000 guerreros y produjo un nuevo gran malón que atacó y arrasó Tres Arroyos continuando hacia Bahía Blanca, en donde mató a cincuenta criollos, se llevó a numerosas cautivas y se robó 80 000 cabezas de ganado. [72]

En 1872 Calfucurá se puso nuevamente al frente de 8000 lanzas y emprendió otro malón que saqueó los pueblos de Veinticinco de Mayo, Alvear y Nueve de Julio y dejó un saldo de 300 civiles muertos, 500 cautivos y 150 000 a 200 000 cabezas de ganado robadas.

Sarmiento organizó una expedición punitiva al mando del experimentado general Ignacio Rivas a quien le sumó un importante número de indios aliados como los borogas, pampas y ranqueles del cacique Catriel. Esta fuerza com- binada -Ejército Argentino e indígena- venció a Calfucu- rá en la Batalla de San Carlos de Bolívar, el 11 de marzo de 1872. [73]

En 1873, fallecido el cacique Calfucurá, aprovechó la si- tuación y venció nuevamente a sus guerreros, capturando Atreucó, uno de los principales campamentos del falleci- do cacique.

Recién durante la presidencia de su amigo y sucesor, Ni- colás Avellaneda, el problema del indio culminaría con la Conquista del Desierto, llevada a cabo por el general Julio Argentino Roca.

5 Homenajes

5.1 Día del Maestro

En 1943 durante la primera Conferencia Interamericana de Educación, reunida en Panamá, estableció como Día Panamericano del Maestro en las Américas al 11 de sep- tiembre en homenaje al fallecimiento de Domingo Faus- tino Sarmiento:

Considerando: que es actividad funda- mental de la Escuela la educación de los sen- timientos, por cuyo motivo no debe olvidarse que entre ellos figura en primer plano la grati- tud y devoción debidas al maestro de la escuela primaria, que su abnegación y sacrificio guía los primeros pasos de nuestras generaciones y orienta el porvenir espiritual y cultural de nues- tros pueblos; que ninguna fecha ha des ser más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día que pasó a la inmortali- dad, el año 1888, el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento.

1888, el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento. ” Casa Museo Sarmiento en El Tigre , protegida

Casa Museo Sarmiento en El Tigre, protegida con vidrios

5.2 Casa Museo Sarmiento

La Casa Museo Sarmiento es una pequeña propiedad que perteneció a Sarmiento, ubicada en la localidad de Tigre, en la Provincia de Buenos Aires, que se encuentra situa- da sobre el Río Sarmiento y que funciona como museo y biblioteca.

En 1966, un decreto del presidente Arturo Umberto Illia la declaró Monumento Histórico Nacional. En 1989 fue declarada Monumento Histórico Provincial.

5.3 Monumentos

Muchos monumentos se han levantado en honor a Do- mingo Faustino Sarmiento, tanto en Argentina como en el exterior. Entre ellos sobresalen el Monumento a Sar- miento ubicado en el Parque Tres de Febrero, en Buenos Aires, estatua en bronce realizada por el célebre escultor francés Auguste Rodin y el conocido altorrelieve Ofrenda floral a Sarmiento, obra del francés Émile Peynot, en El Rosedal de Buenos Aires.

Monumento a Sarmiento en el Parque Tres de Fe- brero, Buenos Aires, Argentina, obra de Auguste Rodin, inaugurado para el Centenario Argentino

Ofrenda Floral a Sarmiento. Obra de Émile Edmond Peynot, en El Rosedal, Parque Tres de Febrero, Bue- nos Aires

Monumento dedicado a Sarmiento en su ciudad na- tal, San Juan

Busto de Domingo Faustino Sarmiento en el pueblo de Lucio Vicente López, Argentina

Monumento de Sarmiento en la ciudad de Lima, Perú; que fue donado por la ciudad de Buenos Aires

Monumento de Sarmiento en la ciudad de Boston, Estados Unidos

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Ladrillos pertenecientes a la primera escuela que fundó Sarmiento en la provincia de Buenos Aires

Monumento de Sarmiento en la ciudad de Tigre, Argentina

Busto de Sarmiento en la localidad de Villa San Agustín, en el departamento Valle Fértil, San Juan, Argentina

Retrato de Sarmiento esculpido en la Sierra de Mar- quesado, en San Juan

Monumento a Sarmiento en la ciudad de Caucete, San Juan

Monumento en la ciudad de Boston, Massachusetts

5.4 Papel moneda

Otro reconocimiento a Sarmiento por parte del Estado Argentino es la colocación de su imagen en los billetes de $50 de curso legal.

5.5 Himnos

Se conocen dos himnos en honor a Domingo Faustino Sarmiento. El primero fue creado por Segundino Nava- rro, con música de Francisco Colecchia, mientras que el segundo fue creado por Leopoldo Corretjer. El creado por Navarro es entonado en la provincia de San Juan, mientras que el de Corretjer es escuchado en el resto del país. [74]

Sin embargo consta como antecedente que en una ce- remonia realizada en Barracas a mediados de 1900 por 1200 alumnos de las 11 escuelas del Distrito 8.º de la Ciudad de Buenos Aires, presidido por Benito Carras- co, primer homenaje infantil a Sarmiento, se ejecutó un himno en su honor compuesto por un profesor de música apellidado Rolón y con letra de B. V. Charras. [75]

6 Notas

[1]

Esta cifra incluía 6276 miembros del Ejército en territorio paraguayo. Lógicamente, no incluía la población indígena no sometida a las autoridades nacionales.

7 Véase también

El Zonda, periódico fundado por Sarmiento

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te Roca, al modificarse la Ley de Ascensos, le firmó los despachos de general de división y lo incorporó, conjun- tamente con el general Mitre, a la plana mayor activa».

]

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[6] Pigna, Felipe “Los mitos de la historia argentina 2” Edi- torial Planeta Historia y Sociedad, Pag. 266

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frascado en la enojosa lectura de nuestros clásicos de los siglos XVI y XVII. Por no haber pretendido nunca imitar-

la

ni escribir como ellos, escribió de la manera más briosa

y

genuinamente española.»

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[64] Discurso pronunciado por Domingo Faustino Sarmiento el 28 de septiembre de 1868, pocos días antes de ocupar la presidencia de la República Argentina, en un banquete ofrecido por la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.

[65] Universidad Nacional de La Matanza, Provincia de Bue- nos Aires, 2001, distribución a cargo del Fondo de Cultura Económica.

[66] (El Progreso 11 al 28 de Nov. 1842 y La Crónica 11/3 y

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[67] (1868; 30/5/1881 y El Nacional, 19/7/1878).

[68] Obras Completas de D.F. Sarmiento, Tomo XXV, 'Cues- tiones Americanas, Límites con Chile' ps 260-261 Buenos Aires 1952

[69] El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876.

[70] Archivo Mitre, IX, página 360.

[71] D.F. Sarmiento; ‘Condición del extranjero en América’; en: “OBRAS DE SARMIENTO, publicadas bajo los aus- picios del gobierno argentino”, tomo XXXVI. Editor A. Belin Sarmiento. Imprenta y Litografía “Mariano Mo- reno” – Buenos Aires, 1896. D.F. Sarmiento; ‘Condición del extranjero en América’; Obras completas, tomo XXX- VI. Luz del Día, Bs. As., 1953. Artículo titulado “Somos extranjeros”, en El Censor, Buenos Aires, 1886.

[72]

Rodolfo A. Raffino (2005): El Jorge Newbery de Sallique- ló. Buenos Aires: Dunken, pp. 19. ISBN 978-9-87021- 236-2. Gracias a los tratados firmados en 1857 y 1866 los caciques Catriel, Coliqueo y Cachul abandonaron la con- federación de Calfucurá y pasaron a aliarse a los argen- tinos. Se asentaron en Azul, Junín y Tapera Díaz (actual Los Toldos). Los ranqueles se asentaron en el sur de Cór- doba, San Luis y el norte de la actual La Pampa.

[73] Raffino, cit. pp. 19/20

[74]

Castro, Luis; Puga, Jorge. Diario de Cuyo, ed. «Segundino Navarro: Música para los oídos del prócer». Consultado el 9 de abril de 2010.

[75] Caras y Caretas, 7 de julio de 1900.

9 Bibliografía

Domingo Faustino Sarmiento, textos. Arte gráfico editorial argentino SA, Buenos Aires, 2002.

Alcibíades Lappas, La Masonería Argentina a través de sus Hombres, Buenos Aires, 1958.

José Babini (1963). La Ciencia en la Argentina. Bi- blioteca de América, Libros del Tiempo Nuevo. EUDEBA.

10 Enlaces externos

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Facundo disponible en gutenberg.org

Rodovid alberga la genealogía de Domingo Faus- tino Sarmiento

Casa Natal de Sarmiento, sitio oficial de la casa natal de Sarmiento, convertida en museo

Domingo Faustino Sarmiento en la Biblioteca Vir- tual de Polígrafos de la Fundación Ignacio Larra- mendi.

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10 ENLACES EXTERNOS

Himno a Sarmiento, cantado por Sandra Mihanovich e interpretado por Lito Vitale (formato: MP3)

Sarmiento contra la oligarquía ganadera pampeana, Artículo de Florencia Pagni y Fernando Cesaretti que analiza el ideal agrario de Sarmiento.

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11 Origen del texto y las imágenes, colaboradores y licencias

11.1 Texto

Domingo Faustino Sarmiento Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_Faustino_Sarmiento?oldid=88512377 Colaboradores: Jo- seaperez, JorgeGG, Lourdes Cardenal, Julie, Foster~eswiki, Sanbec, Zwobot, Paz.ar, Rosarino, Dodo, Ejmeza, Gmagno, Ejrrjs, Sms, Als- tradiaan, Cookie, Julgon, Zorak, Tano4595, Jsanchezes, Barcex, Galio, Lew XXI, LadyInGrey, Chalisimo5, Joao Xavier, Cinabrium, Po- rao, Schummy, Fmariluis, Napoleón333, Mendocino, Taragui, Petronas, Airunp, Edub, Taichi, Patricio.lorente, Rembiapo pohyiete (bot), Magister Mathematicae, RobotQuistnix, Alhen, Ignacionr, BOT-Superzerocool, Oscar ., FlaBot, Maleiva, Vitamine, BOTijo, .Sergio, Ojo- ta, YurikBot, Mortadelo2005, Ferbr1, Metronick, KnightRider, Gaudio, R0MAN0, Albasmalko, Santiperez, Filius Rosadis, Banfield, Er Komandante, Thuresson, Ketamino, Tomatejc, Lagarto, BOTpolicia, Caa174, Hendrix-argentina, Ultima thule, CEM-bot, Laura Fiorucci, Carrilano, Efegé, Especiales, Baiji, Abelacoa, Eamezaga, Rosarinagazo, Antur, Nerêo, Dorieo, Montgomery, FrancoGG, Rcidte, Alvaro qc, Ron Oliver, Mahadeva, Dmitri Lytov, Roberto Fiadone, Mauron, RoyFocker, Svgt, Isha, Robertoe, Nampelkafe, Y0rx, Botx, Loquo, Van- Kleinen, Kved, Juan Ignacio Felice, DerHexer, Santiago matamoro, Death Master, Marinna, Muro de Aguas, L'AngeGardien, An78gubad, CommonsDelinker, El Pitufo, Humberto, Netito777, Juan elderacing, Ale flashero, Claudio Elias, Rei-bot, Su Majestad, Fixertool, Chabbot, Idioma-bot, Pólux, Gerwoman, Maurinelse, Zeroth, Biasoli, Fertejol, CGE, VolkovBot, Snakeyes, Galandil, Sandokanmx, Belgrano, Te- gu~eswiki, Matdrodes, DJ Nietzsche, Pruxo, BlackBeast, PabloS91~eswiki, Yayoloco, Muro Bot, Edmenb, Komputisto, Ivanfbf, Gh05t2k, Jmvgpartner, Saintterriens, Faustito2, PaintBot, Turkmenistan, Ambra, Obelix83, Drinibot, ENRIQUE GUARDIA, Paradus, Grupoefefe, Marcelo, Mel 23, Alex De La Sierra, Greek, BuenaGente, Aleposta, Ivanics, DorganBot, Tirithel, Diego kipedia, Jarisleif, Javierito92, Jorge horacio richino, HUB, SNDK, Nicop, Quijav, Eduardosalg, Leofishman, Leonpolanco, LuisArmandoRasteletti, Pablo323, Gail Castillo Ro- sillo, Petruss, Walter closser, LFSM, Alexbot, Doncentu, Açipni-Lovrij, Osado, MarcosTusar, Camilo, UA31, Frammk, Ucevista, AVBOT, Elliniká, David0811, LucienBOT, SunriseProjector, Briang, Ialad, Ezarate, Lospazio, Lfdomv, Diegusjaimes, Bolastristes, Andrevruas, Ar- juno3, GIANNIRBERGONZONI, Andreasmperu, Luckas-bot, DEDB, Alpinu, DragonBowling, Ciberprofe, Matehill, SuperDragonBow- ling, FariBOT, Ixfd64, Dangelin5, Rossmaby, Yodigo, Jacinto-Miróbriga, Agus ferrocarril, Woondderwomaan, Honorio76, Vilartatim, SuperBraulio13, Elsapucai, Manuelt15, Xqbot, Jkbw, Dreitmen, Dalembert101, Ricardogpn, Aekuz, Igna, Rigatt, Botarel, AstaBOTh15, Carlos Alberto Quiroga, BOTirithel, Aledesanfer95, Cbgrf123, RedBot, Eduardo Martín Schweitzer Benegas, Mottita123, Abece, Juan Jo- se Romero Molina, Diego mercado, Reggaecool, FortuneRota, JuanGabrielRobalino, PatruBOT, Quecosa, COLONCINHO, Olivares86, Dark Bane, Letdemsay, Edslov, Chiton magnificus, Elfanatico92, Savh, Quaranta~eswiki, ZéroBot, Sergio Andres Segovia, Sarmientito, Nordamhel, Grillitus, Julianagil, Date Gratis, CHUCAO, Jcaraballo, ChuispastonBot, Khiari, MadriCR, Waka Waka, Frigotoni, Gabriel Sozzi, Maarquitooh, Movses-bot, Tokvo, Badineri, Lcsrns, GMoyano, JABO, KLBot2, Frannporta, Engranaje, Ingfbruno, Inesbugsbunn- yines, MetroBot, Invadibot, Matitoculata, Leoguz, Johnbot, Trevor Goodchild, Elvisor, Creosota, Helmy oved, Elvin Hernandez G, Lobo azul, Gaby desendiente de sarmiento men, FMQ, Sdcssddm, Ariket, EduLeo, Incolam, Baute2010, TeTrolleoLolxDLol, Jofrigerio, MaKi- NeoH, Addbot, Ilovelearning, Megboca10, GSDLP, Elviscochueloo, Ismaoliva, Jarould, Luca Herrera, BenjaBot, Martucastro123, Jorge power, Epsilonwiki, Elina Romero, Joaquin TT, Sebigamers, Angelfari15 y Anónimos: 712

11.2 Imágenes

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Q4233718'><img alt='wikidata:Q4233718' src='https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/ff/Wikidata-logo. svg/20px-Wikidata-logo.svg.png' width='20' height='11' srcset='https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/ff/ Wikidata-logo.svg/30px-Wikidata-logo.svg.png 1.5x, https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/ff/Wikidata-logo.svg/ 40px-Wikidata-logo.svg.png 2x' data-file-width='1050' data-file-height='590' /></a>

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11 ORIGEN DEL TEXTO Y LAS IMÁGENES, COLABORADORES Y LICENCIAS

Archivo:Domingo_Faustino_Sarmiento_6.jpg Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a0/Domingo_Faustino_ Sarmiento_6.jpg Licencia: Public domain Colaboradores: here Artista original: Desconocido<a href='//www.wikidata.org/wiki/Q4233718' title='wikidata:Q4233718'><img alt='wikidata:Q4233718' src='https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/ff/ Wikidata-logo.svg/20px-Wikidata-logo.svg.png' width='20' height='11' srcset='https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/ thumb/f/ff/Wikidata-logo.svg/30px-Wikidata-logo.svg.png 1.5x, https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/ff/ Wikidata-logo.svg/40px-Wikidata-logo.svg.png 2x' data-file-width='1050' data-file-height='590' /></a>

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