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Dolor en las Epístolas de Séneca

El documento presenta un análisis del tratamiento que Séneca le da al dolor en tres de sus Epístolas Morales a Lucilio. Brevemente resume la biografía de Séneca, el contexto del estoicismo romano y conceptos fundamentales de su filosofía. Luego, analiza cómo las cartas XIII, LXIII y XCVIII abordan diferentes aspectos del dolor de manera dialéctica, mostrando los consejos de Séneca y sus vivencias personales sobre este tema.
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Dolor en las Epístolas de Séneca

El documento presenta un análisis del tratamiento que Séneca le da al dolor en tres de sus Epístolas Morales a Lucilio. Brevemente resume la biografía de Séneca, el contexto del estoicismo romano y conceptos fundamentales de su filosofía. Luego, analiza cómo las cartas XIII, LXIII y XCVIII abordan diferentes aspectos del dolor de manera dialéctica, mostrando los consejos de Séneca y sus vivencias personales sobre este tema.
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UNIVERSIDAD NACIONAL DE CUYO

FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS


LENGUA Y LITERATURA LATINA II
AÑO: 2019

El tratamiento del dolor en las Epístolas morales a Lucilio, de Lucio Anneo Séneca

Muerte de Séneca. Oleo pintado en el año 1871 por el artista español Manuel Domínguez y
Sánchez. Esta pintura se conserva en el Museo Nacional del Prado
Nombre y apellido del alumno: Gabriel Andres Ravera
Carrera: Profesorado y Licenciatura en Letras
Año: Tercero
Profesor/a a cargo: Griselda Alonso

1
INTRODUCCIÓN

El presente trabajo desarrollará el modo por el cual Séneca trata el “dolor” en las Epístolas
Morales a Lucilio, de Lucio Anneo Séneca. La obra, a lo largo de las 124 cartas, expone
magistralmente este tema, el cual se funde con las vivencias personales del autor y los
consejos a Lucilio.

El objetivo general es analizar el tema del “dolor” en un corpus integrado por las cartas
XIII, LXIII y XCVIII. El criterio de selección responde a las continuidades y la dialéctica
entre ellas. Cada una de las cartas habla de un aspecto del dolor. Sin embargo, además,
cada una de ellas responde a interrogantes que dejan las otras, y así se completa las
explicaciones en torno a dicho tema.

Como objetivos particulares, están: 1° Conocer datos biográficos elementales acerca del
autor; 2° Conocer algunos datos del contexto en el que se desarrolla la filosofía de Séneca;
3° Reflexionar acerca de las principales características de su filosofía; y 4° Analizar el
tema del dolor en algunas cartas de su obra, teniendo en cuenta aspectos fundamentales
como la dialéctica entre ellas, los consejos y las vivencias personales del autor.

Para tales fines, el trabajo se estructurará en las siguientes partes: 1° “Conceptos


fundamentales”, donde se expondrá una biografía breve de Séneca, datos elementales del
contexto en el cuál se desarrolló el estoicismo romano y algunas nociones de esta filosofía
en particular; 2° “Séneca y el dolor”, en la cual se nombrarán algunos aspectos de la
filosofía de Séneca y el análisis del corpus, extraído de Epístolas morales a Lucilio.

2
CONCEPTOS FUNDAMENTALES

Biografía del autor

Lucio Anneo Séneca nació en Hispania en el 4 d.c. Su padre fue Marco Anneo Séneca,
conocido como Séneca el Viejo o Séneca el Retor. Su madre fue Helvia, procedente de un
ilustre linaje de la Bética. Sus hermanos son Mela y Galión.

Los tres hermanos fueron enviados a Roma por Marco para aprender retórica de la mano de
los grandes oradores y con los mejores maestros. El padre aspiraba a que hicieran carrera
pública, aunque nunca por la vía virtuosa. En cuanto a Séneca, fue influido por Átalo,
filósofo griego y estoico. De él aprendió el rechazo a los placeres, la sobriedad de la vida, a
no discutir, y a vivir. Debido a esto, se convirtió al estoicismo.

Fue literato, filósofo y político romano. Era difícil en la Roma de su tiempo compaginar la
actividad política con el perfeccionamiento moral. Debido a una tuberculosis pulmonar se
fue a Egipto unos años en el 25, donde vivió con su tia Helvia, esposa de Gayo Galerio,
prefecto de Egipto. Allí inició su labor como escritor. En el 31 regresó a Roma, y comenzó
su ascenso político y funcionarial, lo que lo llevó a ser cuestor en el 33, y edil unos años
después.

En el 41 fue acusado por tener relaciones adúlteras con Julia Livila. Por lo tanto, sufrió un
destierro por parte del emperador Claudio. Regresó en el 49 luego de que el emperador se
casara con Agripina. Ella le concedió el perdón oficial. Luego, le encargó la educación de
su hijo Nerón, para que fuera el sucesor del Imperio. Esto le dio gloria y fortuna al filósofo
romano.

Cuando Nerón, ya era emperador, Séneca se ilusiona con la esperanza de mejoras políticas
y sociales. Sin embargo, al tiempo se desiluciona, y se aleja de la política. Se refugia, pues,
en la reflexión filosófica. En esta época escribe Sobre la clemencia.

En el 65, Nerón recibe la información de que Séneca estaba implicado en una conjuración
contra su persona. Le da la orden de suicidarse. La recibe con calma, y se le une su esposa,
Paulina. Ambos se cortan las venas. Como no se moría, hizo ir a ella a otra estancia. Él por
su parte, llamó a sus secretarios y les dictó un texto que se perdió. Hizo a su médico traer la

3
cicuta, un veneno mortal, pero no hizo, mucho efecto. Fianlmente, se hace un baño
caliente, con lo que muere.

Respecto a sus obras, ellas se dividen entre producciones literarias y producciones


filosóficas. Las primeras comprenden algunos epigramas y nueve tragedias. Por ejemplo,
Hércules Loco, Medea y Las Troyanas. Las segundas consisten en consolaciones y
diálogos. Por ejemplo, Consolación a su madre Helvia, Sobre la brevedad de la vida,
Epístolas morales a Lucilio, Sobre la clemencia y Sobre la Providencia.

Su influjo en la posterioridad se constata en Lactancio, Tertuliano, San Jerónimo,


Prudencio y San Martín de Braga. Sin embargo, su doctrina quedó eclipsada durante siete
siglos hasta la llegada del Renacimiento. Allí su pensamiento recobró vigor.

El neo estoicismo o el último florecimiento de la filosofía del Pórtico en Roma

Roma en el primer siglo de la Era Cristiana era un foco cultural agitado. Los jóvenes que
pertenecían a la elite aprendían de distintos maestros relacionados con las materias
impartidas en la época: oradores, filósofos, gramáticos, literatos, arquitectos, etc. Las
escuelas filosóficas que estaban de moda eran el neopitagorismo, el cinismo, el epicureísmo
y el estoicismo. Todas ellas tenían origen griego, y habían penetrado en el Imperio
Romano.

Las bases del estoicismo fueron puestas por Zenón de Citio (342- 270 a.C). Se trata de una
filosofía que aboga por aceptar lo que el destino nos depare y vivir conforme a los
principios de la razón para evitar las pasiones que impiden la felicidad. Es decir: lo que
busca en la naturaleza es un orden racional que rige el universo; tiene por finalidad aceptar
el destino; y la felicidad se alcanza mediante el rechazo de las pasiones del alma y las
emociones.

Se llamó “Filosofía del Pórtico” debido a que sus miembros se juntaban en el Mercado de
Atenas a escuchar las magistrales lecciones de filosofía impartidas por un maestro. Este
estaba en una stoa (un pórtico cubierto característico de la Grecia clásica). El éxito de las
lecciones tuvo como consecuencia que fueron denominados “estoicos”, lo que dio nombre a
la escuela.

4
En Roma fue introducido por Posidonio (135- 51 a.C), un filósofos nacido en Apamea
(Siria) y educado en Atenas, donde fue discípulo de Panecio de Rodas1. Fue muy conocido
por ser polímata, es decir, que conoce o comprende muchas materias.

Este fue el último florecimiento de la “filosofía del Pórtico”, donde asumió rasgos
peculiares y específicos. Contó con el mayor número de seguidores en Roma, tanto en el
periodo republicano, como en el imperial.

Respecto a los temas, la escuela se limitó casi a lo ético y adquirieron mayor importancia
los rasgos religiosos2. Se creía en la Providencia de un Dios paternal, se predicaba gratitud
hacía él y sumisión a su voluntad. Se esperaba la continuación de la vida en un más allá
mejor que había que conquistar durante la vida de pruebas.

Esta evolución se puede explicar desde algunas de sus causas: las características generales
del espíritu romano; el hecho de que el estoicismo era una forma de vida en Roma; la
irrupción de un fuerte sentimiento religioso que transformó de manera bastante acentuada el
talante espiritual del viejo Pórtico; y, por último, la influencia del Platonismo, con el
concepto de filosofía y de vida moral como asimilación de Dios y como su imitación.

Los representantes del estoicismo romano son Lucio Anneo Séneca (4-65), Epicteto (50-
120) y Marco Aurelio (121-180). La vida de estos hombres correspondió a su doctrina. En
este trabajo solo desarrollará el estoicismo de Séneca.

1
Filósofo griego que impartía su filosofía en la isla de Rodas.
2
Mientras que el estoicismo griego abogó por la triple división de la filosofía (física, ética y lógica), el
romano descartó la física y la lógica. Solo conservó la ética y le atribuyó rasgos religiosos.

5
SÉNECA Y EL DOLOR

La filosofía de Séneca

Los críticos se ponen de acuerdo cuando aseguran que el estoicismo de Séneca es


particular. En primer lugar, porque no adscribe a ninguna doctrina en partículas. De hecho,
intenta la integración de las grandes verdades, las cuales están dispersas en sistemas
teóricos distintos. En segundo lugar, porque no se subrogó a ningún maestro filósofo en
particular. Para él, Epicuro, Posidonio, Catón de Útica o Zenón de Citio pertenecen al
patrimonio común de la humanidad. La verdad permanece a disposición de todos.

Respecto a los temas filosóficos, consideró de mayor importancia a la ética, la búsqueda de


la virtud, y la práctica de la libertad. En este sentido, descarta asuntos como la filosofía de
la naturaleza, la dialéctica, la gramática y la física, debido a que eran cuestiones estoicas de
menor rango para él.

La oposición al placer, a las riquezas, a los excesos hedonistas y a la antropología platónica


está muy presente en su pensamiento. Aboga por mantener la entereza ante los infortunios,
buscar la riqueza interior, y hacer de la virtud el camino hacia la felicidad, entre otras ideas.
Todas ellas poseen el sentido religioso también manifiesto en Epicteto y Marco Aurelio.

Las Epístolas morales a Lucilio son una muestra de esta filosofía. Esta obra fue escrita
entre el verano del 62 y finales del mes de noviembre del 64. Estaba dirigida al procurador
romano Lucilio. Sus 124 epístolas divididas en 22 libros revelan la intención del filósofo
romano de divulgar su pensamiento y sus inquietudes.

El destinatario está ausente, lo que da la impresión de que el texto es un monólogo en el


que no falta el rol de Lucilio como objetor simulado. El estilo es sentencioso y vivaz.
Enseña cómo debe vivirse, y está vertida toda su filosofía.

Su autor vierte su propia experiencia, fundida con sugerencias generales. Un rasgo


característico de estas epístolas es que finalizan con una sentencia de Séneca a su
interlocutor ficticio, con el fin de dejar una enseñanza moral. En este trabajo se analizará el
tema del “dolor” en las cartas 13 (Libro II), 63 (Libro VII) y 98 (Libro XVI). El mismo es
uno de los tópicos frecuentes en las obras de Séneca.

6
Análisis del “dolor” en las Cartas 13, 63 y 98

La carta 13 explica las actitudes que tienen los hombres ante los infortunios. Ellos tienden a
exagerar, forjar o anticipar el dolor. Estos comportamientos castigan la aprensión de lo que
es el dolor verdadero, ya que este viene en un momento incierto. Séneca introduce el tema
de la siguiente manera: “Más numerosas son, Lucilio, las cosas que nos espantan que las
que nos atormentan y más frecuentemente nos castiga la aprensión”. (Epíst. XIII)

Los hombres se preocupan tanto de las cosas presentes como de las venideras. La base de la
preocupación tiene base en las conjeturas, las imágenes falsas y las fantasías. En la carta 98
explica:

“Desventurado es el espíritu angustiado por el futuro incierto e infeliz antes de la


infelicidad, que está solícito de que le duren hasta el fin de la vida las cosas que lo deleitan.
En ningún momento estará tranquilo y, por el ansia del futuro, perderá los bienes presentes
de que podrían disfrutar. Y van a la par el dolor por la cosa perdida y el temor por la que
puede perder”. (Epíst. XCVIII)

El fragmento muestra como el espíritu es infeliz ante la angustia de lo venidero, y como la


intranquilidad no le deja disfrutar de los bienes que posee en el presente: familia, amigos,
etc. El filósofo romano propone como solución:

“(…) ayúdenos en ello la prudencia; y con toda la energía rebate el miedo del mal, aunque
sea evidente; y si más, no; combate un defecto con otro defecto, y templa con tu esperanza
tu miedo (…) Sopesa, pues, la esperanza y el miedo; y cuando el resultado se mantuviere
dudoso, inclínate al que más te favorezca; cree lo que prefieres. Si el miedo tiene más
probabilidades, así y todo, pronúnciate a favor tuyo y cesa de turbarte; y resuelve con
frecuencia en tu ánimo como la mayor parte de de los mortales, cuando no padecen
desgracia alguna” (Epíst. XIII)

Aquí, la propuesta se puede sintetizar de este modo: ser prudente y templar el miedo al
dolor. En el caso que este sea muy evidente, no hay que turbarse, y hacer de cuenta que no
se está sufriendo alguna desgracia. La prudencia es la actitud recomendada por Séneca.
Consiste en evitar las cosas que infunden temor, prever eventos infortunados si se pudiese y

7
alejar lo que sea perjudicial al espíritu. El desprecio del dolor es parte de la “vida de
pruebas”. Este aspecto lo explica bastante bien en Tratados morales, especialmente en el
Libro Primero (“De la Divina Providencia”) y en el Libro Cuarto (“De la constancia del
sabio y que en él no puede caer injuria”).

La carta 63 habla de la moderación en el duelo ante la pérdida de un amigo. Es decir,


cuando la desgracia de la pérdida ya llegó. En el texto, Séneca consuela a su amigo Lucilio
por la pérdida de su amigo Flaco. Le aconseja que no deba dolerse más de lo debido.

En este punto, hay que aclarar que la carta 98 identifica dos actitudes ante este tipo de
situaciones: la prudencia y la imprudencia. Si aplicamos esto a la carta anteriormente
mencionada, Séneca explica a Lucilio la actitud que es prudente ante este caso: “En la
pérdida del amigo ni estén secos nuestros ojos ni tampoco arroyen el suelo” (Epíst. LXIII).
Lo que quiere decir con la cita es que mientras más llore, más durará el dolor.

La causa de este dolor en demasía es la vanidad que posee el duelo. Por ello, él recomienda
“dejar de observarse” para hacer desaparecer el fantasma de la tristeza. Si sigue la
recomendación, de la muerte del amigo quedan los recuerdos dulces y floridos. En la carta
98 explica respecto a esto:

“Mas ¿qué remedio podemos encontrar frente a estas pérdidas? El de retener en la memoria
las cosas perdidas y no permitir que desaparezca con ella el fruto que hemos percibido de
ellas. Se nos arrebata el tenerlas, pero nunca el haberlas tenido. Es sumamente ingrato aquel
que, una vez que las ha perdido, no se siente deudor de haberlas poseído” (Epíst. XCVIII).

De este modo, él mismo propone “soportar la pérdida con magnanimidad, pues hay que
morir”. Ningún dolor es insuperable. La pérdida de un amigo querido se supera
sustituyéndolo, en vez de llorarle. Lo que se destaca en Séneca es que él reconoce haber
llorado inmoderadamente a su amigo Anneo Sereno. Aprendió de esa experiencia, y le
explica a Lucilio que no cometa el mismo error que él.

8
CONCLUSIONES

A modo de cierre, se sintetizará el tratamiento del dolor en este autor. En primer lugar, el
hombre se adelanta a sus tormentos, mediante imágenes falsas, fantasías y conjeturas. En
segundo lugar, hay que ser prudente para afrontar el dolor, debido a que todos somos
mortales. En tercer lugar, la pérdida de un amigo debe soportarse, dejando la vanidad de
lado. En cuarto lugar, debe conservarse los buenos recuerdos del amigo fallecido. En quinto
lugar, hay que valorar a los amigos en vida, y no pensar anticipadamente en su muerte. Por
último, la muerte es inevitable, por lo tanto hay que vivir sin preocupaciones innecesarias y
gozar de los amigos.

9
BIBLIOGRAFÍA

 Bickel, E. (1982) "Capítulo XX: Filosofía y ciencias particulares". En: Bickel, E.


Historia de la literatura romana (pp. 444-470). 1° ed. Madrid: Gredos. 659 pp.
[FFYL 58-6A]
 Bieler, L. (1968) "Cap IV: El siglo siguiente a la época de Augusto". En: Bieler, L.
Historia de la literatura romana (pp. 255-285). 1° ed. Madrid: Gredos Gredos. 329
pp. [FFYL 54-5A]
 Reale y Antíseri. (2004) “La fundación de la escuela estoica”. En: Reale y Antíseri.
Historia del pensamiento filosófico y científico. I. Antigüedad y Edad Media (pp.
224-238). 3° ed. España: Heder. 618 pp. [FFYL 3-3C]
 -----. “El renacimiento de la filosofía del Pórtico en Roma: el neo estoicismo”. En:
Reale y Antíseri. Historia del pensamiento filosófico y científico. I. Antigüedad y
Edad Media (pp. 271-278). 3° ed. España: Heder. 618 pp. [FFYL 3-3C]
 Messer, A. (1945) “Los estoicos”. En: Messer, A. Filosofía antigua y medieval (pp.
183-186). 3° ed. Buenos Aires: Espasa-Calpe. 310 pp. [BBC 1(091). MES]
 Moreno, J. (2015). “La formación de un filósofo estoico”. En su: Séneca. Una ética
basada en la conciencia de la finitud y el respeto al prójimo (pp. 18-37) 1° ed.
Barcelona: RBA. 159 pp. [BFFL 9-7A]
 Séneca, L. A (1949). Obras completas. Discurso previo, traducción, argumentos y
notas de Lorenzo Riber. 1° ed. Madrid: Aguilar. 1176 pp. [BFFL 53-4B]
 ----- (2014). Consolaciones. Díalogos. Epístolas morales a Lucilio. Estudio
introductorio por Juan Manuel Díaz Torres. Traducción y notas de Juan Mariné
Isidro. 1° ed. Barcelona: Gredos. 476 pp. [BFFL 8-5A]

10
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN________________________________________________________2

CONCEPTOS FUNDAMENTALES__________________________________________3

SÉNECA Y EL “DOLOR”__________________________________________________6

CONCLUSIONES________________________________________________________9

BIBLIOGRAFÍA_________________________________________________________10

11

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