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Metanización: Energía de Residuos Orgánicos

Este documento describe el proceso de (bio)metanización o digestión anaerobia como una forma de valorización energética de la fracción orgánica de los residuos. Explica que la (bio)metanización consiste en transformar la materia orgánica en biogás, que puede usarse para generar energía eléctrica. Se dividen las etapas del proceso en hidrólisis, acidogénesis, acetogénesis y metanogénesis. Finalmente, se discuten las ventajas e inconvenientes de este proceso y los parámetros ó
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Metanización: Energía de Residuos Orgánicos

Este documento describe el proceso de (bio)metanización o digestión anaerobia como una forma de valorización energética de la fracción orgánica de los residuos. Explica que la (bio)metanización consiste en transformar la materia orgánica en biogás, que puede usarse para generar energía eléctrica. Se dividen las etapas del proceso en hidrólisis, acidogénesis, acetogénesis y metanogénesis. Finalmente, se discuten las ventajas e inconvenientes de este proceso y los parámetros ó
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MA295 - Otros procesos de conversión energética de la fracción orgánica de los residuos

Capítulo 3. (BIO) METANIZACIÓN O DIGESTIÓN ANAEROBIA

OBJETIVOS
- Dar a conocer la tecnología de la (bio)metanización como una forma de valorización energética de
la fracción fermentable de los residuos.

3.1. Introducción

El hecho de que en algunas legislaciones -por ejemplo, en la UE desde mediados de la década de


2000- se haya prohibido el vertido de la fracción fermentable de los RSU en depósito controlado, ha
dado un nuevo impulso a una serie de tratamientos destinados a gestionar este tipo de residuos,
buscando en todo momento el mejor balance y aprovechamiento de los recursos y beneficios que de
ellos se puedan obtener.

Por otro lado, tampoco resulta viable, tanto técnica1 como económicamente, el proceso de
incineración de dicha fracción de los RSU, debido a su elevado contenido en humedad.

Así pues, y dado este escenario, resulta claro que las salidas más viables y más utilizadas para la
gestión de estos compuestos son la (bio)metanización y el compostaje aerobio.

La (bio)metanización es una tecnología que consiste en transformar una parte de la fracción


fermentable, o putrescible, de los residuos en gas metano para su posterior valorización. En este
contexto, el proceso de (bio)metanización aporta la gran ventaja de que uno de los productos que se
obtienen es el biogás, aprovechable para generar energía eléctrica.

En la práctica, en la (bio)metanización se emplea cualquier tipo de materia orgánica originada por


residuos de vegetales o animales (tabla 3.1).

Tabla 3.1. Residuos orgánicos clasificados en función de su origen, susceptibles de ser


(bio)metanizados. Fuente: adaptado de F. Riedel (1997). Nuevos sistemas de Valorización
Energética de Residuos Urbanos. Jornades tècniques realitzades per la Borsa de Subproductes.
Tipo de residuo Ejemplos
Fangos de depuradora urbana. Sólidos biológicos procedentes del tratamiento
secundario de las depuradoras urbanas.
Estiércol de animales. Purines de cerdo, estiércol de bovino.
Residuos orgánicos de mercados Materia orgánica fermentable (restos de comida), tortas
municipales, cocinas, restaurantes... y desechos orgánicos de industrias alimentarias.
Residuos agrícolas. Residuos de carácter no lignocelulósico, orujo, alpechín.
Residuos industriales orgánicos. Lodos industriales orgánicos, aceites, grasas, breas,
tinturas, herbicidas, pinturas.

El problema principal de las plantas de tratamiento de residuos es la separación de la fracción


fermentable de otros componentes inertes tales como metales, vidrios y plásticos. Por lo que

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respecta al papel, éste puede permanecer en el proceso de (bio)metanización como materia


orgánica que es, pero no así los plásticos.

En este contexto, en el proceso denominado Bio Tech, los residuos domésticos no seleccionados se
introducen en un gran tanque y se disuelven completamente en agua. Por medio de una gran
agitación, el material orgánico se desintegra en pequeños elementos mientras que los materiales
plásticos permanecen prácticamente inalterados, de forma que se pueden cribar. Los metales,
vidrios, piedras y cualquier otro material pesado son separados por gravedad.

Una vez separados los plásticos y componentes pesados, queda una disolución con un material
orgánico prácticamente puro, que es bombeado al interior de una torre de fermentación para su
(bio)metanización.

La (bio)metanización es un proceso de fermentación anaerobia, en ausencia de oxígeno, en el que


el residuo se transforma en:

 Un gas inflamable compuesto principalmente por metano (50-75%), dióxido de carbono (25-
50%), sulfuro de hidrógeno (0-1%) y porcentajes residuales de hidrógeno, nitrógeno y
amoniaco.
 Sólidos o lodos biológicos compostables. El compost producido es mucho más puro que el
generado en las instalaciones de compostaje aerobias y, además, es mejor absorbido por
los vegetales.

En la figura 3.1 se ilustra el proceso que sigue un residuo orgánico fermentable desde que es
recogido como tal hasta que se aprovecha en un reactor de (bio)metanización.

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Figura Etapas que sufre la fracción fermentable desde que es recogida como tal hasta que
3.1. se somete a un proceso de (bio)metanización.

1Existen autores que discuten esta premisa. Éstos opinan que los elevados costes del proceso de
compostaje o generación de biogás, además de ciertas incompatibilidades ambientales, hacen
prever en el futuro un aumento de este tipo de fracción en las incineradoras.

3.2. Ventajas e inconvenientes de la (bio)metanización

Las ventajas de la (bio)metanización, respecto a su competidor más inmediato, que es el proceso de


descomposición aeróbica por compostaje, son:

 Acelera la velocidad de todo el proceso de fermentación.


 Se reducen los malos olores producidos en el proceso de digestión, ya que los gases
producidos no se desprenden a la atmósfera y son aprovechados.
 El gas producido se recupera y puede ser utilizado como combustible.

Y algunos de los inconvenientes:

 Costes relativamente altos.


 Proceso complejo y sensible a fluctuaciones del material a digerir.
 Producción de aguas residuales que precisan tratamiento.

3.3. Etapas del proceso de (bio)metanización

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Tal y como se ha mencionado, el proceso de (bio)metanización consiste en la transformación del


residuo en gas en ausencia de oxígeno. En este sentido, es una técnica energéticamente eficaz para
reducir el volumen de los residuos sólidos urbanos y recuperar energía.

Se puede dividir en cuatro etapas básicas, según la figura 3.2.

Figura 3.2. Etapas metabólicas seguidas en el proceso de (bio)metanización


de la fracción fermentable de los RSU.

Durante la hidrólisis, un amplio grupo de microorganismos actúan sobre los polímeros orgánicos
(glúcidos, lípidos y proteínas), convirtiéndolos en moléculas más sencillas y solubles.

En la fase de acidogénesis, los monómeros solubles producto del hidrólisis anterior fermentan en
cadenas cortas de ácidos orgánicos, denominados ácidos grasos volátiles y alcoholes, por la acción
de bacterias acidogénicas.

Las bacterias que actúan en la acetogénesis producen hidrógeno, ácido acético y dióxido de
carbono, a partir de los ácidos de cadena más larga formados en la etapa inmediatamente anterior.

Por último, las bacterias metagénicas son las responsables de la formación de metano a partir del
acetato, el metanol, el hidrógeno y el dióxido de carbono. La mayor parte del metano producido en
esta etapa proviene de la degradación del ácido acético producido en la etapa anterior y de la
reducción del dióxido de carbono por el hidrógeno.

La producción de metano depende de la composición y la biodegradabilidad de la fracción orgánica


contenida en los residuos sólidos urbanos; sin embargo, para que este proceso biológico anaerobio
funcione correctamente a nivel industrial, también es necesario que se cumplan unas condiciones
mínimas de funcionamiento:

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 No debe existir ninguna entrada de aire atmosférico en el proceso, por lo que los reactores
deberán ser herméticos.
 Deben cumplirse unas condiciones óptimas de temperatura para que se pueda transformar
la materia orgánica en biogás. En los rangos comprendidos entre los 20 ºC y 40 ºC
(condiciones mesofílicas) y entre los 50 ºC y 60 ºC (condiciones termofílicas) es donde las
bacterias tienen un crecimiento óptimo.
 Debe mantenerse el pH neutro o ligeramente básico para asegurar la fermentación.
 Se ha de prestar especial atención a la presencia de residuos peligrosos o venenosos
(antibióticos, metales pesados, etc.), que pueden reducir la efectividad de este proceso.

En la tabla 3.2 se muestran algunos parámetros óptimos de trabajo para las bacterias mesofílicas y
termofílicas.

Tabla 3.2. Parámetros principales y rendimientos del proceso de (bio)metanización en


condiciones mesofílicas y termofílicas. Fuente: revista Residuos nº 41.
Condiciones Mesofílicas Termofílicas
Temperatura del 35,8 55,0 54.8 54.3 51.5
reactor, ºC
Tiempo de residencia, 14,5 14.5 11.5 8.5 6.1
días
Carga Orgánica kg 7,5 5.9 8.0 12.0 20.0
SV/m /día
3

Producción Gas 1,4 2.5 2.8 3.5 4.7


m /m /día
3 3

Producción Específica 0,20 0.43 0.35 0.28 0.23


de Gas m /kg SV
3

Metano, % 52 61 60 53 57

En el caso de los residuos sólidos urbanos, se suele optar por trabajar en el rango de temperaturas
termofílicas, es decir, a temperatura más elevadas que las mesofílicas.

3.4. Funcionamiento de una planta de (bio)metanización

En principio, toda fracción fermentable puede ser transformada de forma anaerobia en metano y
dióxido de carbono; sin embargo, para poder controlar de forma continua el proceso, se requiere la
aportación de cantidades importantes y constantes de materia.

En efecto, se necesita un control muy estricto y cuidadoso de todas las condiciones tales como el
tipo de material a fermentar, la temperatura, el valor del pH, regular la mezcla del producto a
fermentar, y la concentración de sulfato para obtener la máxima eficacia.

A resultas del proceso se produce biogás, redundando así en una reducción de los costes de
operación de la planta de (bio)metanización. Por otro lado, es un proceso complejo desde el punto

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de vista técnico. Este hecho repercute en un encarecimiento de la inversión inicial para su


implantación.

En la figura 3.3 se ilustra el diagrama de proceso de una planta de (bio)metanización.

Figura 3.3. Diagrama de proceso de una planta de (bio)metanización.


Fuente: revista Residuos nº 36.

En primer lugar, los residuos pasan por una recepción y un control para ser identificados. En caso
que los RSU lleguen sin selección previa, será necesario incorporar una planta de triaje para separar
la fracción fermentable del resto de residuos.

Cuando los camiones que transportan la basura llegan a la planta, descargan los residuos en un
foso de almacenamiento. Una vez depositados, resulta necesario preparar un sustrato homogéneo
con un grado de humedad y tamaño adecuados para el proceso de (bio)metanización. Con este fin,
se reduce el tamaño del residuo y se deposita en los denominados tanques de homogeneización,
donde se proporcionan a los residuos las características necesarias para que el proceso se lleve a
cabo de forma óptima.

A continuación, se realiza el proceso de (bio)metanización propiamente dicho.

Los reactores de (bio)metanización son tanques aislados de acero que incorporan en su parte
inferior una espiral de calentamiento para mantener la temperatura del proceso de (bio)metanización
constante a lo largo del reactor. En la parte superior se encuentra un dispositivo giratorio lento para
remover todo el contenido del tanque.

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En la figura 3.4 se ilustra el aspecto exterior de un reactor de (bio)metanización.

Figura 3.4. Reactor de (bio)metanización. Fuente: revista Residuos nº 36.

Dentro de los tanques de (bio)metanización se pueden llevar a cabo varios tipos de digestión de la
fracción fermentable de los RSU: digestión continua seca, digestión continua húmeda, digestión
húmeda en dos etapas y, finalmente, digestión discontinua seca.

3.4.1. Digestión continua seca

Se trata de un recipiente continuamente alimentado por un contenido en materia seca entre el 20-
40% y con adición de agua. Normalmente, el proceso tiene una duración de 12 a 18 días, seguido de
unos días más de post-digestión para la estabilización y maduración del residuo.

3.4.2. Digestión continua húmeda

Este proceso consta de una sola etapa, trabajando con una cantidad total de sólidos cifrada entre el
3-8%. Para obtener esta disolución, hay que añadir una considerable cantidad de agua y evacuarla
una vez finalizada la digestión. La duración es entre 12 y 30 días.

3.4.3. Digestión húmeda en dos etapas

En este caso, el residuo se diluye en agua o líquido reciclado y se fermenta con bacterias hidrolíticas
y fermentativas, produciendo ácidos grasos que pueden ser convertidos en biogás en un digestor
anaerobio específico de alta velocidad.

3.4.4. Digestión discontinua seca

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Este tipo de digestión se basa en el hecho que, a medida que el reactor se carga con la fracción
orgánica de los residuos sólidos urbanos, esta materia se inocula con producto ya digerido
procedente de otro reactor. A continuación, se cierra el reactor y el contenido se digiere de forma
natural. Durante el período de digestión, se hace recircular el lixiviado recogido en la base del
reactor para mantener la humedad homogénea y para redistribuir el sustrato soluble y las bacterias
por toda la masa.

En estos tanques se produce el gas que, debidamente acondicionado, servirá de aporte energético
para la valorización. Los residuos permanecerán en los reactores hasta que se haya captado
aproximadamente el 85-90% del metano que se puede extraer. Durante este tiempo, la captación de
biogás se produce ininterrumpidamente. La producción de biogás ronda entre los 100 m 3 y los 200
m3 de biogás por tonelada de materia orgánica digerida.

La producción y la calidad de este biogás depende de la composición de la materia orgánica digerida


y de la configuración y carga de la planta de (bio)metanización.

Para que este proceso se lleve a cabo de forma óptima es necesario un control continuo de la
mezcla y de los parámetros de temperatura y nivel del reactor.

3.5. Aplicaciones de la (bio)metanización

Tal y como se observa en la figura 3.3, además del biogás, se obtiene al final del proceso de
(bio)metanización un producto denominado biomasa desgasificada, cuyo almacenamiento se
realiza en tanques de hormigón armado para evitar fugas.

El biogás obtenido en los reactores se conduce a un equipo de enfriamiento y acondicionamiento


para separar su humedad. De esta manera, se utiliza un sistema de tuberías en forma de aletas que,
al ser regadas, enfrían el biogás, y se produce la condensación del vapor de agua presente en el
mismo, siendo retirado del circuito mediante una serie de ciclones. El agua residual, con una alta
carga orgánica, puede ser tratada sin problemas en una EDAR convencional.

Una vez llegado a este punto, el gas ya se encuentra en condiciones de ser valorizado. Su utilización
se puede realizar en la propia planta o en el exterior para otros procesos o aplicaciones. En ambos
casos, el biogás suele utilizarse para generar energía eléctrica en motores de gas acoplados a
alternadores. Generalmente, la planta de (bio)metanización consume entre un 20 y un 40% de la
energía producida por el biogás, por lo que se puede explotar aproximadamente entre 100 y 150
kWhe por tonelada tratada.

No obstante, este gas también puede ser utilizado para producir calor en una caldera, produciendo
vapor de agua que puede ser comercializado, o bien puede venderse el propio biogás como un gas
combustible similar al gas natural.

El producto obtenido al final del proceso de (bio)metanización se denomina biomasa


desgasificada y puede ser separada en dos fracciones: líquida (en una proporción del 80%) y

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productos residuales sólidos. El almacenamiento de este producto se realiza en tanques de


hormigón armado para evitar fugas.

La fracción líquida puede ser utilizada para posteriores procesos de (bio)metanización, mientras que
los restos residuales son aplicados en la agricultura como fertilizantes, después de un proceso de
maduración de la fracción orgánica durante 2-4 semanas para producir compost estabilizado, o bien
pueden ser depositados directamente en vertedero, lo cual no es deseable.

Por lo tanto, es necesario combinar el proceso de (bio)metanización con el de compostaje para


aprovechar la materia orgánica obtenida al final del proceso y producir con ella un compost de
calidad.

En la figura 3.5 se ilustra un ejemplo de generación simultánea de electricidad y compost aplicado a


la valorización de purines de cerdo.

Figura 3.5. Ejemplo de generación simultánea de electricidad y compost en el caso


de la valorización de purines de cerdo.

Actualmente, no existen estudios contrastados sobre las calidades diferenciales entre el compost
procedente del compostaje y el procedente de la (bio)metanización. A pesar de ello, sí que existen
diferencias comparativas claras entre ambos procesos, a tener en cuenta a la hora de decantarse
por alguno de ellos (tabla 3.3).

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Tabla 3.3. Comparación entre los procesos de compostaje y (bio)metanización.


Compostaje (Bio)metanización
Precisa energía Produce energía
Precisa material estructurante Precisa compostaje menos crítico
Precisa más espacio Precisa más inversiones
Produce más compost Produce menos compost

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