Greimas y El guardagujas de Arreola
En este trabajo aplicaré el modelo actancial de Greimas al cuento de Juan José Arreola El
guardagujas, asimismo mostraré las secuencias que en él se encuentren y daré una precisa
explicación de cada una de estas secuencias particularmente respecto al motivo por el cual
cada elemento toma determinado lugar.
Es preciso antes de comenzar con la exposición de las secuencias referir de una
manera breve los sucesos esenciales del cuento.
En una estación de tren llega a un forastero con la intención de abordar un tren que
lo lleve directamente hacia la ciudad de T, de pronto un anciano con aspecto de
ferrocarrilero, es decir, el guardagujas, comienza a charlar con él sin ninguna razón
aparente, le hace varias preguntas y le relata historias sobre las peripecias que suelen llevar
consigo los viajes en tren, todo esto impregnado de rasgos fantásticos y misteriosos, con lo
cual en pocas palabras el guardagujas intenta convencer al forastero de alojarse en un hotel
de viajeros que hay allí cerca y abordar el próximo tren sin tener un rumbo fijo, el forastero
jamás abandona su deseo de arribar a la ciudad de T a pesar de todo lo que escucha del
anciano, finalmente el guardagujas hace unos movimientos extraños y se esfuma
maravillosamente mientras un tren se acerca a la estación.
Ahora bien, aquí tenemos la primera secuencia que se presenta en el relato:
Sujeto: El forastero.
Objeto: Llegar a la ciudad de T.
Destinador: Situación económica.
Destinatario: Deseo del forastero.
Oponente: El guardagujas.
Ayudante: El tren.
Esta secuencia refleja prácticamente el relato entero, aunque por parte del forastero
ha sido establecida de tal manera puesto que el forastero desea partir resueltamente hacia la
ciudad de T, ahí tenemos claras las razones que determinan al sujeto y al objeto. Sin
embargo la cuestión se comienza a complicar en las siguientes instancias, ya que el
personaje del guardagujas siembra en la narración ciertas ambigüedades, no obstante he
puesto en el lugar del destinador la situación económica del forastero, puesto que es lo que
le facilita comprar el boleto de tren y le permite tener todo lo necesario para realizar su
travesía y, en cuanto al destinatario, recae evidentemente en el ya dicho deseo de arribar a
la ciudad de T. Respecto al oponente y al ayudante, he puesto al guardagujas y al tren, pues
este anciano pretende persuadir al forastero de viajar sin rumbo fijo, lo cual naturalmente se
opone, aunque no absolutamente, a su firme intención, ya que también le asegura que al
viajar de tal modo puede ser que no llegue a la ciudad que anhela pero puede ser que sí.
Así pues, luego de explicar la secuencia del relato por parte del forastero, veámosla
ahora del lado del guardagujas:
Sujeto: El guardagujas.
Objeto: Viaje sin rumbo
fijo del forastero.
Destinador: Retórica.
Destinatario: Deseo del guardagujas.
Oponente: Intención
del forastero.
Ayudante: Historias.
Evidentemente el sujeto es el guardagujas y el objeto convencer al forastero de que
aborde un tren sin rumbo fijo, puesto que esa es la intención que muestra, ahora bien, el
destinador es la retórica que posee, la cual le permite relatar todas esas historias que le
refiere al forastero de un modo tan interesante, dejando incluso en el aire la duda de si son
reales o imaginarias, después recae en el deseo del anciano de persuadir al forastero de lo
ya dicho. Por último tenemos al oponente y al ayudante, en los cuales he puesto la firme
intención casi obstinada del forastero por partir hacia la ciudad de T y las propias historias
que le refiere el guardagujas, ya no su retórica sino las peripecias y otras circunstancias que
asegura surgen durante los viajes en tren, el oponente lo he considerado tal porque no hay
nada que se oponga más al deseo del anciano que es el viaje sin rumbo fijo que la intención
del forastero que es llegar a un lugar claramente determinado, el ayudante lo he apreciado
así porque son esas historias de las cuales se vale el guardagujas para lograr su propósito.
Desde luego por el estilo de Arreola y la manera en que está construido este cuento,
seguramente las secuencias pueden tener distintas variaciones válidas, sin embargo acorde a
mi juicio e interpretación del relato he considerado que este acomodo de las secuencias es
en general propicio.
Juan de Dios Hernández Gómez.